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El Haiku a través del psicoanálisis: la importancia de una buena traducción e interpretación

López Vera, Manuel

Abstract

Este documento tiene como objetivo exponer y analizar la relación existente entre dos temas a priori tan distintos como el psicoanálisis y el haiku, todo ello con la traducción y la interpretación como piedra angular. Primeramente, se tratará el contexto en el cuál surgen ambos sujetos de estudio, para luego profundizar en la relación de cada uno con la traducción y, posteriormente, entre ellos. Conceptos importantes como los procesos de transferencia y la interpretación como tal cobrarán gran importancia a lo largo de todo el texto. Para poner en práctica toda la teoría expuesta, se llevará a cabo un ejercicio práctico donde se aplicarán conceptos del psicoanálisis a la traducción del haiku, para así luego reflexionar sobre conceptos derivados de aplicar la traducción al haiku como lo son la manipulación, la interpretabilidad y el efecto Jarvella, así como su importancia a la hora de traducir.

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FACULTAD DE FILOSOFÍA GRADO EN ESTUDIOS DE ASIA ORIENTAL El Haiku a través del psicoanálisis: la importancia de una buena traducción e interpretación Trabajo de Fin de Grado Curso académico 2022-2023 Autor: Manuel López Vera Tutor: Rafael Abad de los Santos Junio 2023 ii Resumen Este documento tiene como objetivo exponer y analizar la relación existente entre dos temas a priori tan distintos como el psicoanálisis y el haiku, todo ello con la traducción y la interpretación como piedra angular. Primeramente, se tratará el contexto en el cuál surgen ambos sujetos de estudio, para luego profundizar en la relación de cada uno con la traducción y, posteriormente, entre ellos. Conceptos importantes como los procesos de transferencia y la interpretación como tal cobrarán gran importancia a lo largo de todo el texto. Para poner en práctica toda la teoría expuesta, se llevará a cabo un ejercicio práctico donde se aplicarán conceptos del psicoanálisis a la traducción del haiku, para así luego reflexionar sobre conceptos derivados de aplicar la traducción al haiku como lo son la manipulación, la interpretabilidad y el efecto Jarvella, así como su importancia a la hora de traducir. Palabras clave: psicología, psicoanálisis, haiku, traducción, interpretación Abstract This document aims to present and analyse the existing relationship between two subjects that may seem far away at first sight as psychoanalisys and haiku are, both with translation and interpretation as cornerstone. Firstly, the main topic will be their emergence and the context where they do that, so we can then go through their relationship with translation and, later on, the relationship between both of them. Key concepts like transference process and interpretation will be relevant during all the text. To put theory into practice, an exercise will be carried out where pshychoanalisys’s concepts will be applied to haiku’s translation, following this a reflexion about related concepts as manipulation, interpretability and the Jarvella effect, as well as their relevance during the translation process. Keywords: psychology, psychoanalisys, haiku, translation, interpretation iii Gracias a Julia Fernández García y a Álvaro Navarro Balsalobre por apoyarme y confiar en mí durante estos últimos años, este trabajo va dedicado especialmente a vosotros dos. Os quiero. iv Índice de contenidos 1. Introducción......................................................................................................................................1 1.1 Objetivos y metodología............................................................................................................2 2. Psicoanálisis.....................................................................................................................................3 2.1 ¿Qué es?.....................................................................................................................................3 2.2 ¿Para qué sirve?.........................................................................................................................5 2.3 Relación y paralelismo entre psicoanálisis y traducción...........................................................9 3. Haiku..............................................................................................................................................12 3.1 Origen, estilo y características.................................................................................................12 3.2 Relación con el psicoanálisis y la traducción..........................................................................16 4. Ejercicio práctico............................................................................................................................23 4.1 Análisis.....................................................................................................................................24 4.1.1 Primera sección................................................................................................................24 4.1.2 Segunda sección...............................................................................................................27 4.1.3 Tercera sección.................................................................................................................29 4.2 Resultados................................................................................................................................32 4.2.1 Manipulación...................................................................................................................32 4.2.2 Traducción cultural..........................................................................................................33 4.2.3 Efecto Jarvella..................................................................................................................34 5. Conclusiones...................................................................................................................................34 6. Bibliografía.....................................................................................................................................36 7. Anexo de figuras.............................................................................................................................37 1 1. Introducción Comúnmente, decimos que tenemos interés en algo que ya conocemos, que hemos probado y que sabemos que nos gusta. Sin embargo, mi interés por la psicología y, en este caso, por el psicoanálisis obedece al caso contrario. Fue en mis años de instituto que despertó mi interés por esta materia, pues en las clases de filosofía se hablaba muchas veces de personajes relevantes como Sócrates, Platón o Aristóteles, es decir, personajes relacionados con la filosofía antigua. Mientras, otros como Freud, Kant o Wundt, más actuales, eran tratados brevemente al final del curso, dejando en el aire en la mayoría de ocasiones información muy relevante sobre sus obras y sus corrientes de pensamiento. Es por ello, que mi curiosidad me empujaba a querer saber más sobre ellos y sobre su legado, ya que tenía la sensación de que podían ser mucho más interesantes, al menos desde mi punto de vista, que filósofos y pensadores más antiguos, puesto que consideraba que su forma de pensar sería más acorde a los tiempos actuales debido a su cercanía cronológica. Aún teniendo ese interés latente por la filosofía moderna, no fue hasta varios años después que este pudo despertar y volverse uno real y palpable. Fue gracias a la asignatura de Cultura Digital. En ella, tratamos durante varias sesiones el tema de la psicología en el anime, más concretamente temas como el yo, ello y super-yo o el complejo de Edipo, es decir, temas relacionados de forma directa con el psicoanálisis. Al tratar estos temas, sentí que mi curiosidad, alimentada años antes por las clases de filosofía del instituto, estaba parcialmente satisfecha. Sin embargo, ahora había descubierto dos nuevos objetos de mi interés, la psicología y el psicoanálisis. Siempre he sido una persona curiosa, que busca nuevos conocimientos y, una vez los consigue, repite el proceso. Dicho de otra forma, me gusta aprender de todo, aunque no consiga mantener el foco en un mismo tema durante demasiado tiempo, lo que me lleva a cambiar mis objetivos en innumerables ocasiones. Aún así, siempre mantengo unos pocos temas en los que tengo un interés real y constante. Entre ellos, la psicología y el psicoanálisis. De forma breve, ya que uno de los puntos de este documento trata sobre ello, el psicoanálisis consiste, entre otras cosas, en profundizar y conocer mejor nuestra personalidad y pensamientos, de ahí su nombre: psicoanálisis, es decir, análisis de la psique. Creo que por ello, por ser una forma de conocerse mejor a uno mismo, que ha sido uno de los pocos temas que ha conseguido atraer mi interés de forma prolongada en el tiempo, ya que conociendo más sobre esta materia puedo llegar a comprenderme mejor y ayudarme a crecer como persona y, para mí, esa es una de las cosas más importantes en esta vida, comprenderse a uno mismo y madurar de una forma en la que estés a gusto con quién eres. Es por ello, que he querido realizar este Trabajo de Fin de Grado sobre psicoanálisis, para así poder compartir uno de mis intereses a la vez que profundizo en él y aumento mis conocimientos sobre el tema. Como se puede leer en el título, otro de los temas de este documento es el haiku, uno de los muchos tipos de literatura japonesa, en este caso poesía. Si la pregunta es, ¿por qué he escogido este tema? La respuesta es muy sencilla. Por la gran relación que se puede establecer entre el haiku, el psicoanálisis y la traducción. Primeramente, el haiku es un tipo de poesía que guarda un alto grado de interpretabilidad, algo inherente a la literatura y el arte japonés, donde el autor deja a voluntad del lector o espectador la capacidad de interpretar el mensaje que esta transmite, creando así una obra personalizada para cada receptor. Dicho esto, también existen muchas obras japonesas con un 2 claro mensaje que poco dejan a la interpretación del receptor, pero eso es otro tema. Sabiendo esto, no es extraño el querer relacionar el haiku con la psicología y el psicoanálisis, pues lo primero que uno piensa al conocer esa faceta del haiku es, ¿qué quiere decir realmente el autor en esta obra? O ¿De qué otra forma podría esto interpretarse? Ambas, preguntas estrechamente relacionadas especialmente con el psicoanálisis. Y, sabiendo eso, ¿dónde entra la traducción en todo esto? La respuesta es muy sencilla, en la utilidad que proporciona a la hora de poder interpretar de una u otra forma los haiku y, por ende, en como se aplica el psicoanálisis a estos. Dicho de otra forma, la traducción es el intermediario entre el haiku y el psicoanálisis en esta relación. Dependiendo de como se utilice podremos obtener un resultado u otro, incluso se podría llegar a manipular este. Por esto mismo, pretendo realizar un ejercicio práctico que pondrá de manifiesto la importancia de la traducción y, para ello, es necesario recurrir a bibliografía específica sobre haiku, por lo que obras como Haiku-do: el haiku como camino espiritual, del profesor Vicente Haya, docente de este mismo grado universitario, son de gran utilidad, pues realizan, en parte, el mismo ejercicio que busco realizar. Destripando un poco tanto la obra como el ejercicio posterior, el contenido de estos consiste en la traducción de distintos haiku, con diferentes niveles de precisión y/o corrección de la traducción. Es por ello, que el tema principal de mi Trabajo de Fin de Grado incluye estos tres temas, pues considero que la relación que mantienen es más profunda de lo que puede parecer a simple vista y que, además, merece ser objeto de estudio. Por último, como aclaración al título de este documento, debo decir que no debe confundirse “ver el haiku a través del psicoanálisis”, o sea, relacionar y aplicar conceptos del psicoanálisis al haiku, con “psicoanalizar a través del haiku”, ya que son dos métodos totalmente distintos. 1.1 Objetivos y metodología Los objetivos de este Trabajo de Fin de Grado son tres. El primero de ellos es muy simple, compartir mis intereses con todo aquel que lea este documento, algo que me motiva especialmente ya que pocas veces se tiene la oportunidad de compartir un interés académico con alguien. En segundo lugar, y ahora sí, entrando en materia académica, uno de los objetivos básicos de este documento es exponer la relación que existe entre el psicoanálisis, el haiku y la traducción, en cuanto a que todos son objetos de la interpretación y pueden ser vistos como una extensión de la psicología, cuestión que ya explicaré en su debido momento. Además, con este objetivo también pretendo hacer ver que, a pesar de lo que pueda parecer a primera vista, temas tan diferentes a priori como estos guardan una estrecha relación una vez que profundizas en ellos. Esto, a su vez, pudiendo ser extrapolable a numerosos temas y relaciones de la vida real. El tercer y último objetivo, consiste en comprobar si es posible aplicar realmente el psicoanálisis al haiku, todo ello a través de la traducción y la interpretación. Con esto, quiero poner de manifiesto dicha relación de la que ya he hablado en varias ocasiones y comprobar si, a la hora de ponerla en práctica más allá de la teoría, esta relación puede mantenerse. Esto, obedece al carácter práctico inherente al psicoanálisis, el cual nació como una forma de poner en práctica diferentes teorías sobre la psicología humana, por lo que hablar de la relación entre cualquier tema y el psicoanálisis sin finalmente ponerlo en práctica sería contradictorio a la naturaleza misma de este. 3 Una vez establecidos los objetivos, le llega su turno a la metodología. Esta, como he establecido en el último objetivo, se centrará en llevar a cabo un ejercicio práctico basado en el psicoanálisis a través del haiku, el cual explicaré más detalladamente en su propio apartado. Explicándolo brevemente, el ejercicio consistirá en traducir de varias formas un mismo haiku (el ejercicio será realizado con varios ejemplos, por supuesto) al igual que hace el profesor Vicente Haya en su obra y, tras ello, introducir el psicoanálisis en el haiku. En el caso de la obra referencia, las diferentes traducciones tienen un carácter didáctico en cuanto a como debe traducirse un haiku para que este no pierda su mensaje original. En mi caso, la intencionalidad de las diferentes traducciones hace referencia a como puede llegar a manipularse el mensaje original según como se traduzca una obra, para así producir el efecto deseado en el lector. Por otro lado, previamente, realizaré una explicación teórica de la relación entre psicoanálisis, haiku y traducción, además de poner en contexto al lector tanto sobre el psicoanálisis como el haiku, pues, de lo contrario, el ejercicio práctico y la explicación teórica podrían resultar algo confusas. Finalmente, tras el ejercicio práctico y el posterior análisis de este, realizaré diferentes reflexiones con respecto al papel de la traducción y la importancia de esta tanto dentro de esta relación como fuera de ella, pues, como veremos a lo largo del documento, en muchas ocasiones las conclusiones son extrapolables a otros ámbitos. En resumen, lo que pretendo con este Trabajo de Fin de Grado es poner de manifiesto la relación existente entre estos tres temas y llevarla a la práctica, para así luego poder cuestionar la importancia de la traducción en dicha relación. 2. Psicoanálisis Para comenzar, y para poner en contexto a todos aquellos que desconozcan que es el psicoanálisis, procederé a realizar un breve comentario histórico sobre el origen y el objetivo del psicoanálisis. Con esto, pretendo dar al lector de este documento una base sobre la que posteriormente construir el resto del texto. Es decir, para poder hablar de la relación entre psicoanálisis-traducción-haiku, primero necesitamos conocer que son cada uno de los tres elementos que integran dicha relación. Por ello, de igual forma y en su respectivo apartado, introduciré el haiku y comentaré sus orígenes, formato y uso. Sin embargo, con la traducción no realizaré este pequeño paso, pues considero que todo el mundo conoce qué es y sus utilidades. Así, en los primeros subepígrafes trataré tanto el origen del psicoanálisis como de la psicología, además de sus principales elementos y características, lo que harán posible establecer esa base de conocimiento sobre el psicoanálisis. Posteriormente, procederé a realizar una serie de paralelismos y estableceré una serie de ejemplos que servirán para establecer la relación entre psicoanálisis y traducción. Una vez dicho esto, podemos dar inicio a este comentario histórico sobre el psicoanálisis. 2.1 ¿Qué es? Como tal, el origen del psicoanálisis es incierto en lo que a fechas se refiere, pues se conoce un periodo donde se cree que puede surgir, pero no una fecha exacta como tal, al igual que sucede con 4 muchas otras ciencias ya que estas suelen surgir en el tiempo a medida que se sientan sus bases y sus métodos. De esta forma, para hablar del origen del psicoanálisis debemos antes hacer lo mismo con su ciencia madre, la psicología. En esta ocasión sí contamos con una fecha más concreta en la que se puede decir que da inicio, 1879, año en el que Wilhelm Wundt funda un laboratorio en Leipzig dedicado al estudio de la mente humana. Así, el objetivo principal de la psicología quedaba establecido como el estudio científico de la mente humana, más concretamente de la experiencia consciente.1 Es decir, Wundt concebía la psicología como la ciencia que estudia la conciencia humana a través del método científico o, dicho de otra forma, como una forma de aplicar la metodología usada en otras ciencias (experimentación en base a la prueba y error) a la mente humana. En estos primeros años de vida de la psicología, sus avances se centraban en estudiar, como ya he mencionado, la parte consciente de la psique humana. No sería hasta la incorporación de Freud a este ámbito, se sabe que posterior al año 1886 cuando terminó sus estudios en neuropatología en Francia, que la psicología añadiría un nuevo enfoque a sus estudios2. Estamos hablando del establecimiento del inconsciente como una contraparte a la consciencia, junto a la que forma el conjunto que conocemos como psique o mente humana. De esta forma encontramos dos ramas diferenciadas dentro de la psicología: la rama experimental, dirigida por Wundt; y otra rama más filosófica que seguía las ideas propuestas por Freud. Es esta rama establecida por Freud la que tiene como base el psicoanálisis, método que surgiría de poner en práctica las teorías concebidas por él mismo. Y podemos pensar, ¿en qué se diferencian las prácticas llevadas a cabo por Wundt y Freud? La respuesta es muy sencilla: en su método y su objetivo. Por un lado, mientras Wundt se centraba en aplicar el método científico a la consciencia, sin llegar a profundizar teóricamente en esta y en sus conceptos; Freud se centraba en establecer una base teórica que definiese esos conceptos sobre la consciencia y el inconsciente para luego aplicarlos a sus pacientes. Es decir, Freud buscaba descubrir los interrogantes que existían en torno a la mente humana y usaba las prácticas en pacientes para seguir elaborando su teoría a medida que reafirmaba o refutaba sus suposiciones. Por su parte, Wundt hacía lo opuesto, realizaba sus experimentos para, a partir de ellos, elaborar su teoría. Así, debido al surgimiento del concepto del inconsciente es que Freud se distancia de la psicología experimental de Wundt y establece su propio método, el psicoanálisis. Este, como su propio nombre indica, se basa en el análisis de la psique. Es decir, trata de explicar qué sucede en la mente humana, de qué forma lo hace y el por qué. Es sabido comúnmente que el psicoanálisis surge como método usado por Freud para curar a sus pacientes femeninas de la histeria que padecían. Sin embargo, esto es una especie de historia popular surgida tras el auge en popularidad del propio Freud con el paso de los años. Eso sí, esto no quiere decir que dicho argumento sea erróneo, pues está comprobado que es real. Mi apunte aquí viene a clarificar que el psicoanálisis surge anteriormente a estas prácticas en pacientes pues, como ya he mencionado antes, Freud procuraba 1 Rodríguez Arias, E.: “Sigmund Freud: Psicología, psicoanálisis y método científico”. Perspectivas Psicológicas, Vol 6-7, 2010, p. 93. 2 Íbidem, p. 93. 5 establecer una teoría sólida antes de proceder con la práctica. Lo que quiero decir es que el psicoanálisis no es solo la parte práctica de la teoría de Freud, sino que es todo el conjunto: teoría, práctica y método, es decir, es la base de la psicología freudiana3. Es por ello, por el largo periodo de tiempo que dedicó a formular y reformular teorías, que el psicoanálisis no tiene una fecha concreta de nacimiento, por lo que se establece su origen a finales del siglo XIX, lapso de tiempo entre los años en que Freud terminó sus estudios, incluyó el inconsciente como parte de la psique humana, elaboró sus teorías y llevó a cabo sus primeras prácticas conocidas. De esta forma, se conoce que el propio término “psicoanálisis” fue usado por Freud por primera vez en 1896, aunque él mismo declaró que nació como tal en el año 19004. 2.2 ¿Para qué sirve? Una vez establecido el contexto histórico del psicoanálisis, me gustaría profundizar un poco más en él y en sus objetivos. Como ya he mencionado en el subepígrafe anterior, el psicoanálisis viene a ser la base de la rama freudiana de la psicología, por lo que es necesario desarrollarlo y, por así decirlo, diseccionarlo para llegar a entender sus funciones. Primeramente, ya hemos dejado claro que su principal función es la de analizar la mente humana y, para ello, necesita conocer como se compone esta y como funciona. Si me permiten la comparación, así como un médico debe conocer la biología del cuerpo humano y como este funciona, un psicoanalista debe hacer lo mismo con la psique de sus pacientes, pues de lo contrario solo estaría lanzando conjeturas al aire. Un ejemplo claro de esto podría ser cuando leemos un artículo sensacionalista en internet donde su titular reza: 5 trucos mentales para saber si te están mintiendo, para, a continuación, enumerar una serie de “comportamientos” que bien pueden tener o no relación con mentir. Esto mismo, era una de las principales preocupaciones de Freud, en su época, sobre el populismo y la subestimación que sufrían la psicología y el psicoanálisis, sobre lo cual decía lo siguiente: Si plantea usted una cuestión física o química, callarán todos los no especialistas en tales materias. En cambio, si arriesgamos una afirmación psicológica, podemos estar seguros de que nadie dejará de emitir su juicio, favorable o adverso. Por lo visto, no existen en este sector conocimientos especiales. Todo el mundo tiene su vida anímica y se cree, por ello, psicólogo.5 Dicho esto, es más que necesario proceder a realizar esa “disección” del psicoanálisis. Por ello, antes que nada voy a presentar los términos y conceptos más relevantes que voy a describir en este texto. Por un lado, encontramos algunos referidos a la composición de la mente humana, como lo son la consciencia, el inconsciente y el preconsciente. Por otro lado, están aquellos referidos al comportamiento de la mente humana, tales como la transferencia y contratransferencia, la libre asociación y la interpretación. De entre ellos, varios nos serán de gran utilidad más adelante, más concretamente la consciencia, el inconsciente, la transferencia y, lógicamente, la interpretación. Al ser el primer concepto que se estableció dentro de la psicología y a partir del cual surge posteriormente la escisión entre Wundt y Freud, he decidido comenzar explicando el concepto de la consciencia. Primeramente, no debemos confundirla con la conciencia, pues son términos que, 3 Freud, S.: “Apéndice al Análisis Profano”. Obras Completas, 1927, p.2955. 4 Serrano Tristán, M. Psychoanalysis and Translation: A Literature Review. LETRAS, Vol 56, 2014, p. 57. 5 Freud, S.: “Análisis Profano. (Psicoanálisis y Medicina)”. Obras Completas, 1926, p. 2916. 12 sería un acto bastante inmoral. Por su parte, en la traducción, manipular las ideas originales de un autor a la hora de traducir podría llevar a varios resultados, pero el más grave e importante de todos serían las malinterpretaciones y todo lo que ellas pueden traer consigo. Sin embargo, esto último lo trataré más adelante. Con todo ello, puedo dar por terminada la relación entre psicoanálisis y traducción en la que hemos podido observar que, aunque no lo pareciese a primera vista, guardan muchos puntos en común, aunque, obviamente, se podría profundizar más detenidamente en todos y cada uno de ellos. 3. Haiku Al igual que he hecho con el psicoanálisis y la psicología, creo necesario realizar una pequeña introducción histórica al haiku. Esta, sin embargo, la preveo más breve que la anterior, pues el haiku como tal es bastante reciente, siendo acuñado este término en el siglo XIX. Sin embargo, sus predecesores e influencias si poseen mayor recorrido histórico, los cuales por supuesto trataré en este comentario histórico. Aún así, en lo que me gustaría centrarme más detalladamente en este epígrafe es en la parte del estilo y las características que posee el haiku y que hacen de él un tipo de poesía tan peculiar, las cuales hacen que sea posible introducirlo en esta relación junto al psicoanálisis y la traducción. Es por ello, que el primer subepígrafe estará más enfocado a un análisis de la evolución histórica de la poesía japonesa que irá desde el tanka, ubicado sobre el siglo VII, hasta el haiku, en el siglo XIX, pasando por elementos intermedios de gran importancia como el tan-renga y el hokku. Así, en el segundo subepígrafe pasaré a tratar la relación del haiku con los otros dos elementos que conforman el objeto de estudio de este trabajo: el psicoanálisis y la traducción; donde se establecerán una serie de paralelismos que dejarán bastante claro el por qué de dicha relación. 3.1 Origen, estilo y características Al igual que ocurre con el psicoanálisis y la psicología, el haiku no posee una fecha concreta de nacimiento, sino que responde más bien a una serie de periodos durante los cuales evoluciona y toma forma hasta llegar a ser lo que hoy en día se conoce como haiku. Para comenzar, debemos remontarnos a la aparición de los primeros libros escritos en Japón: el Kojiki (712 d.C.) y el Nihonshoki (720 d.C.); ambos de inicios del siglo VIII, los cuales incluyen algo más de 100 poemas cada uno. Como es obvio, al ser una compilación, muchos de esos poemas son anteriores al siglo VIII, por lo que el origen del primer predecesor del haiku es mucho más anterior a esto. Este primer predecesor del haiku es conocido como tanka, el cual es un estilo de poesía caracterizado por una métrica 5-7-5-7-7, algo que más adelante veremos como guarda gran relación con el haiku. Por otro lado, el propio nombre, tanka, significa canción corta16, por lo que podemos deducir que este tipo de poesía estaba destinada a ser cantada y transmitida de forma oral, de ahí que muchos de estos poemas fueran anteriores a las primeras compilaciones escritas. A estas dos compilaciones debemos sumar otra más, el Man'yōshū, la cual también data de la primera mitad del siglo VIII. Esta, por su parte, está compuesta en casi su totalidad por poemas del 16 Addiss, S.: The Art of Haiku: Its History through Poems and Paintings by Japanese Masters. Boston, Massachusetts, Shambala, 2012, p. 15. 13 estilo tanka y ha sido uno de los principales pilares dentro de la poesía japonesa desde su confección hasta la actualidad. De hecho, fue justo cuando empezaron a realizarse estudios sobre ella, a finales del siglo XVIII, cuando el haiku empezó a tomar popularidad como tal17. Por otro lado, hablando de los temas y estilos que caracterizan al tanka, encontramos que era frecuente el uso del mitate, un recurso recurrente en la cultura japonesa y que se volvería aún más utilizado en las artes, específicamente. Este, consiste en el hecho de confundir dos elementos, por ejemplo, las típicas historias en la que se trazan un paralelismo entre el movimiento de las espigas de trigo con el paso de un fantasma18. Además, podemos ver como se popularizó una variedad del tanka que estaba destinada a crearse entre varios poetas, el tan-renga, donde un poeta escribe la parte inicial, de métrica 5-7-5, y el otro debe completar la parte final, la de métrica 7-7, a modo de respuesta. De hecho, es de esta separación en dos de donde acabaría surgiendo la métrica final de 5- 7-5 usada en el haiku, pues muchas de estas primeras partes creadas como tan-renga alcanzaban una gran popularidad como poesía individual, sin necesitar de una segunda parte para ser considerada como poesía completa19. A su vez, es destacable como la naturaleza cobra un gran valor y se posiciona como tema principal y recurrente, llegando a crearse numerosas reglas que marcaban el estilo y la forma de elaboración. Entre estas reglas, destacan algunas como la que establecía el número de veces que se debía incluir diferentes referencias o conceptos relacionados con la naturaleza como tema principal del poema20. Así, como podemos ver en la figura 1, los poetas Sōgi, Shōhaku y Sōchō, elaboraron en el año 1488 un tan-renga en honor a uno de los emperadores de Japón, más concretamente el emperador Go-toba de finales del siglo XII y principios del XIII. Dicho tan-renga se convertiría en uno de los más famosos y sirve como claro ejemplo de este estilo de poesía. En él, cada poeta se encarga de realizar una parte del poema, alternándose entre ellos hasta completar un total de 100 segmentos, durante los cuales se pueden ver claras referencias a la naturaleza pues, de hecho, es posible ver como avanzan las estaciones a lo largo del poema. 17 Íbidem, p. 16. 18 Íbid. 19 Íbidem, p. 45. 20 Íbidem, p. 47. 14 Retomando las reglas mencionadas con anterioridad, cabe decir que estas fueron creadas específicamente para un estilo concreto de tan-renga, el ushin, el cual era la versión más refinada de este. Dichas reglas fueron establecidas por Nijō Yoshimoto a principios del periodo Muromachi, pues a lo largo de sus obras trata de forma específica todas las reglas que deben seguirse para elaborar tan-renga. Por otra parte, el propio Yoshimoto sería una figura relevante a la hora de influir en el posterior surgimiento del haiku, ya que a partir de una de sus obras, llamada Tsukuba-shū, es cuando podemos establecer que comienza a distinguirse entre las dos partes del tanka. Esto, se debe a que uno de los volúmenes de esta obra está dedicado a esa parte inicial, llamada a partir de entonces hokku, la cual podía elaborarse como un tipo de poesía independiente. Es más, debido a que la mayoría de normas referentes al tan-renga y, por ende, al hokku fueron establecidas por él, podemos ver como muchos de los elementos clave del haiku se determinan en este momento, surgiendo de esta forma dos elementos tan importantes como el kireji y el kigo21. El primero, hace referencia a una palabra usada como separación o corte, generalmente ya o kana, usadas a mitad y a final del poema respectivamente. Por su parte, el segundo elemento se 21 Íbidem, p. 48. Figura 1: Primeras 6 estrofas del tan-renga elaborado por Sōgi, Shōhaku y Sōchō. 15 corresponde con la temática del hokku, que posteriormente sería renombrado haiku, y es básicamente una palabra que haga referencia a la estación a la que corresponde el poema. Así, como podemos ver en las figuras 2 y 3 ambos haiku poseen un kireji: kana y ya, respectivamente; además de un kigo, el cual es especificado por el autor en esta obra en concreto. Estos elementos, así como la métrica 5-7-5, quedarían fuertemente arraigados al hokku, de tal forma que acabarían sirviendo como base para formar un estilo independiente de poesía. Sin embargo, no sería hasta el periodo Edo, entre el siglo XVII y el siglo XIX, que el hokku comenzaría a tomar fuerza como poesía individual, a pesar de existir como tal desde el siglo XIV, a inicios del periodo Muromachi, como ya he mencionado anteriormente. Este hecho, se debe a la aparición de artistas como Bashō, Issa, Buson o Shiki, los cuales se convertirían en los máximos exponentes de Figura 2: Haiku de primavera de Bashō. Figura 3: Haiku de verano de Buson. 16 este estilo. Es más, en una revisión de la poesía tanto de Bashō como de Buson, Shiki, el más tardío de los cuatro, acabaría por acuñar el término haiku a finales del siglo XIX22. Entre ellos, suelen darse debates sobre si el más destacado podría ser Bashō o Buson, pero eso ya recae en los gustos personales de cada lector. Sin embargo, lo que sí es seguro es su importancia dentro del desarrollo del haiku. Centrándonos en el primero, Bashō destacó por un estilo único, ya que en numerosas ocasiones rompía algunas normas establecidas, como la métrica, o usaba otras formas artísticas para brindar de nuevas interpretaciones a sus haiku, como es el caso de la pintura23. Así, por ejemplo, en uno de sus haiku más famosos, mostrado en la figura 4, podemos ver como utiliza una métrica 5-9-5, en lugar de la métrica normativa 5-7-5. Además, Bashō era conocido por recrear sus haiku mediante la pintura, un estilo que acabaría siendo tendencia en el periodo Edo, conocido como haiga, que podría ser traducido literalmente como haiku dibujado. Es con el haiga de este mismo haiku que tenemos un claro ejemplo de la relación entre el haiku y la interpretación, asunto que explicaré en el siguiente subepígrafe. Posteriormente a Bashō, numerosos artistas de haiku comenzaron a recibir influencias de sus obras, por lo que podemos establecer un punto de inflexión en él, a partir del cual el haiku comienza a tomar un papel predominante en la poesía japonesa sobre el resto de formatos. Así, para finalizar, solo quedaría decir que, al igual que ocurre con el psicoanálisis, el surgimiento del haiku tiene lugar a lo largo del tiempo, dándose mucho antes el establecimiento de sus bases y su evolución que la propia acuñación del término como tal. 3.2 Relación con el psicoanálisis y la traducción De esta forma, habiendo establecido el contexto sobre el haiku y sobre su estilo, es el momento de dar el paso hacia la relación entre este, el psicoanálisis y la traducción. Así, y como no podría ser de otra forma, todo recae nuevamente en la interpretación, el cual acaba siendo el elemento clave en esta tríada. Para empezar, me gustaría aclarar cual es el papel de la interpretación en el haiku volviendo a la figura 4 mencionada en el subepígrafe anterior. Como podemos ver, gracias a la traducción al inglés que se incluye en esta, el haiku describe una escena donde un cuervo se posa en una rama a la cual ya no le quedan hojas debido a la llegada del otoño. Hasta aquí todo está correcto e incluso 22 Yasuda, K.: Japanese Haiku: Its Essential Nature and History. Tokyo, Japan, 2001, p. 145. 23 Addiss. S. op.cit. p. 86. Figura 4: Uno de los haiku más famosos de Bashō, con métrica 5-9-5. 17 podríamos pararnos a analizar la escena e intentar describir las sensaciones que el autor, Bashō, trata de transmitirnos. Sin embargo, todo se vuelve un poco más complejo en el momento en el que nos damos cuenta que la gramática japonesa no posee número ni género gramatical, al contrario que el inglés o el español. Es por ello que no podemos saber a ciencia cierta si en ese haiku hay un solo cuervo sobre una rama o, por el contrario, hay varios cuervos, varias ramas o que exista la posibilidad de que ambos elementos sean varios a la vez, incluso tampoco podríamos deducir si el cuervo es macho o hembra. De hecho, el propio Bashō realizó varios haiga donde plasmaba esta posibilidad, llegando a elaborar uno donde solo había un cuervo sobre una sola rama y otro con varios cuervos y varias ramas24. Todo esto, hace que un elemento cobre gran importancia, el contexto. Y sí, nuevamente el contexto vuelve a ser de gran relevancia, al igual que lo era para el psicoanálisis y para la traducción. Sin embargo, en este caso el contexto al que hacemos referencia no es el personal, como lo era anteriormente, sino el literario e incluso podrían darse casos donde llegase a sumarse la vertiente cultural. Para explicar esto, es necesario conocer uno de los aspectos culturales de Japón, el cual se refleja a través de la conocida frase kūki wo yomu (空気を読む), traducida literalmente como “leer el aire”. Esta frase, hace referencia a la necesidad que existe en las conversaciones japonesas de entender el contexto en el que nos encontramos, es decir, ese “leer el aire” haría referencia a entender aquello que ocurre a nuestro alrededor, a aquello que no es explícito físicamente ni esta implícito en las palabras. En resumen, la necesidad de leer más allá de lo que decimos. Por ello, por la necesidad de entender el contexto, es que la interpretación se vuelve indispensable para entender cualquier forma de comunicación en Japón, ya sea literaria o no. Así, a su vez, gracias a la capacidad intrínseca de la poesía de volver cualquier mensaje mucho más enrevesado de lo que es, todo esto debido a los recursos literarios y poéticos, es que el haiku se vuelve el punto álgido de la interpretación pues se suman en un mismo formato la interpretabilidad de la poesía con la necesidad de entender el contexto japonés. Es más, a esta ecuación debemos sumar la existencia de los kanjis que, al ser ideogramas, también poseen cierto punto de interpretabilidad en numerosos casos. Para explicar esto, tan solo debemos echar un vistazo a algunos de los diferentes kanjis que poseen el mismo significado pero que son usados en diferentes contextos, es decir, vendrían a ser sinónimos que se leen igual. Para este ejemplo voy a usar 3 parejas de kanjis, pues cada una presenta una variación diferente. 24 Íbid. 18 Primero, en la figura 5 podemos ver tres kanjis que se leen de la misma forma, jishin, pero cuya escritura y, sobretodo, significado son totalmente distintos. Por ello, este primer ejemplo sería el más fácil de distinguir y apenas supondría un problema a la hora de interpretar. Es más, en algún momento dado, alguien con no mucho conocimiento sobre el japonés o que se está iniciando en él sí que podría llegar a tener problemas con las dos últimas formas de escribir jishin, pues ambas están relacionadas con el sujeto, con uno mismo, ya que 自 信 podría traducirse, además de como autoestima, como confianza en uno mismo, dependiendo de si queremos usar más o menos palabras o de la connotación que queramos darle. Sin embargo, es con los otros dos ejemplos donde todo se complica. Así, en la figura 6 podemos ver dos kanjis que se leen igual e incluso poseen el mismo significado pero cuya escritura es diferente. Eso si, podemos darnos cuenta de que, por ejemplo, los radicales (parte izquierda del kanji) sí que son iguales. De hecho, estos son los radicales derivados del kanji usado para mano, los cuales suelen usarse en acciones físicas. Sabiendo todo esto, podemos deducir que la diferencia entre estos dos kanjis radica en quién o qué, siendo la diferencia si hay o no un objeto físico sobre el que recae dicha acción. Es decir, si sabemos qué estamos buscando. De esta forma, el primer kanji se usa cuando buscamos algo que no es concreto, por ejemplo la felicidad o trabajo, mientras que el segundo kanji se usa cuando lo que buscamos sí que es concreto, por ejemplo un objeto que hemos perdido. Figura 5: kanjis de lectura similar y escritura y significado distintos. Figura 6: kanjis con misma lectura y significado pero diferente escritura y objeto. 19 Por último, en la figura 7 encontramos dos kanjis que, al igual que en la pareja anterior, poseen la misma lectura y significado pero diferente escritura. Así, de la misma forma que la pareja anterior su diferencia radica en el contexto, pero esta vez no es el contexto físico sino el literario, es decir, aquel que tratamos anteriormente al hablar sobre “leer el aire”. Por ello, ambos kanjis podrían usarse en la siguiente frase: sensei ga kawatta (先生が変わった; 先生が替わった). Sin embargo, el significado de ambas frases sí que varía en gran medida, al contrario que con los kanjis de la figura 6. Esto, se debe a que la primera frase indica que el maestro ha cambiado espiritualmente, es decir, su personalidad o su actitud son las que han cambiado, siendo que ahora está triste o alegre comparado con el día anterior, por ejemplo. Por otro lado, la segunda frase nos da a entender que el maestro ha cambiado físicamente, pero no físicamente en tanto que ha adelgazado o engordado, sino que ha sido cambiado por otra persona, es decir, el título de maestro sigue siendo el mismo pero la persona que lo ostenta es la que ha cambiado. Como podemos ver, la variabilidad de significado de los kanjis es tan amplia que, al sumarla a los recursos literarios y culturales del haiku y la sociedad japonesa respectivamente, forman un conjunto cuya base se centra en la interpretación. Es por eso que, al traducir el haiku, es tan necesario tener en cuenta el contexto, puesto que el resultado final podría tener un sentido totalmente opuesto al que realmente debería ser. Una vez entendida la relación del haiku con la interpretación, con el contexto como piedra angular, es momento de establecer la relación con el psicoanálisis. Nuevamente, esta relación se sustenta en el hecho de la presencia de la interpretación en ambas partes, pero, esta vez, contando con la ayuda de un nuevo elemento: los símbolos. Esto, se debe a la presencia de símbolos tanto en el haiku como en el psicoanálisis, siendo los kanjis la parte correspondiente en el primer caso y el “lenguaje onírico”, como lo llamaba Freud, su contraparte en el segundo caso. De hecho, Freud comenta la estructura de este “lenguaje onírico” de la siguiente forma: Otro carácter singular de nuestro lenguaje onírico es el frecuentísimo empleo de símbolos […] La esencia de estos símbolos no ha sido aún totalmente aprehendida por la investigación: trátese de sustituciones y comparaciones, basadas en analogías claramente visibles en algunos casos, mientras que en otros escapa por completo a nuestra percepción consciente […] Estos últimos Figura 7: kanjis con misma lectura y significado pero distinta escritura y contexto. 20 símbolos serían precisamente los que habrían de proceder de las fases más primitivas del desarrollo del lenguaje y de la formación de conceptos25. Así, en ambos casos poseemos una forma de lenguaje basada en símbolos cuyo significado está apegado en gran medida al contexto en el que se presentan estos. Es decir, en el haiku dependemos del contexto en el que se ubican los kanjis, mientras que en el psicoanálisis dependemos del contexto que nos proporciona cada paciente. Para establecer un paralelismo mucho más claro me voy a permitir usar la figura 8 como referencia. Como podemos ver, hablando en términos lingüísticos, el autor y el paciente serían el emisor, mientras que el haiku y los sueños o actos psíquicos serían el mensaje. Por último, tanto los kanjis como el lenguaje onírico tendrían la función del código. Tal es la relación que podemos establecer entre el lenguaje onírico y los kanjis gracias al uso de símbolos en ambos, que el propio Freud llegó a comparar al primero con otro lenguaje basado en símbolos como lo son los jeroglíficos del antiguo Egipto26, eso sí guardando las distancias entre estos y los kanjis, pues los primeros no pertenecen a un sistema fonético, mientras que los segundos sí. De hecho, es gracias a que forman parte de un sistema fonético que los kanjis pueden usarse para la poesía, pues esto les dota de musicalidad, ritmo y la capacidad de crear juegos de palabras. Por otra parte, podemos entender que los símbolos son el elemento clave a la hora de poder interpretar, pues nos dan la capacidad de dotarlos con diferentes significados según el contexto en el que estos aparezcan. Así, gracias a que pueden poseer más de un significado es que podemos aplicar de forma eficaz la interpretación sobre ambos lenguajes, ya que esta se basa justo en eso, en elegir cual de los significados que engloba un símbolo es el correcto para cada contexto. 25 Freud, S.: Múltiple interés del psicoanálisis. Obras Completas. 1913, p. 2291. 26 Íbid. Figura 8: Paralelismo entre los componentes del haiku y el psicoanálisis 21 Dejando esto de lado, podemos ampliar la figura 8 introduciendo en este paralelismo los elementos que intervienen en la traducción. De esta forma, como podemos apreciar en la figura 9, en este caso el emisor sería el autor de la obra original que querríamos traducir, dicha obra sería el mensaje y las lenguas usadas durante la traducción, la de origen y la meta, serían el código. En este caso podría surgir la duda de por qué la obra original es el mensaje y no la obra final ya traducida si, al fin y al cabo, la idea que contienen son la misma. La respuesta es que de la obra original es de la que surge la idea, o el mensaje como tal, en un primer momento. De lo contrario, estaríamos tratando de mensaje a la versión modificada de este, por lo que es mejor apegarnos a la versión original ya que es la que contiene la idea sin manipular, su “versión en crudo” como se diría en inglés. Y es aquí donde aparecería otro interrogante, ¿por qué en el caso del psicoanálisis aparecen los sueños o actos psíquicos como mensaje si son la interpretación de estos que nos transmite el paciente? La respuesta es nuevamente el contexto. Al ser el contexto del psicoanálisis aquel que nos proporciona el paciente, el mensaje debe atenerse a dicho contexto, por lo que es el propio paciente el que nos transmite sus sueños y/o actos psíquicos y, por ende, el que modifica el mensaje a su antojo. Ya quedaría a su propio juicio moral si prefiere mantener el mensaje intacto o decide manipularlo, pero esto es algo que trataré más adelante. De hecho, esto es algo que también se presenta en el haiku. No el hecho de que el mensaje pueda manipularse, algo que puede ocurrir en mayor o menor grado, sino el hecho de que no podemos saber a ciencia cierta cual es el mensaje original que el autor quería transmitir, pues no podemos saber que pasaba por su cabeza en el momento de su elaboración. Esto último, a su vez, es un elemento clave de la traducción, pues nadie será capaz nunca de saber cual era la idea original tal y como el autor del mensaje la moldeó en su cabeza, de ahí que tengamos que recurrir a la interpretación para poder dar forma a dicha idea usando los conocimientos que poseemos. Por ello, el objetivo final de cualquier materia que use la interpretación como método es el de conservar la idea que se nos transmite, aún si para ello debe modificarse hasta cierto punto el mensaje a través del cual se ha transmitido dicha idea. Es decir, debemos mantener el contenido aunque su recipiente tenga que ser modificado. Es por esto mismo que con el tiempo surgiría lo que se conoce como efecto Jarvella, un concepto usado en la interpretación simultánea que también es Figura 9: Figura 8 ampliada con la inclusión de los componentes de la traducción. 28 primera traducción varían entre las siguientes: pena, tristeza y desconcierto; así como menciones a la fascinación por la naturaleza, las cuales pueden entenderse como que la persona que aparece en el haiku está fascinado por la lluvia, motivo por el que no puede escribir. Como podemos ver, el hecho de que el haiku mencione que la persona no puede escribir llega a transmitir al lector tristeza o sentimientos similares, todos ellos con connotaciones negativas, debido a que se puede considerar la inacción como algo malo y lo cual nos causa este tipo de sentimientos. Sin embargo, al pasar a las respuestas correspondientes a la traducción 4, estas, mantienen el tono en torno a la tristeza y los sentimientos negativos, aunque añadiendo algunos matices como la emoción o la inquietud. El hecho de que aparezcan estos nuevos matices, se puede atribuir al cambio que ocurre en la segunda oración del haiku, pues podemos observar que pasa de ser un sujeto concreto: “alguien”; a un sujeto más relativo: “un cuerpo”. Esto, aunque parezca poca cosa, hace que el haiku pase a ser algo más transcendental, en tanto que toma un sentido más filosófico y retórico que la primera traducción. Dicho con otras palabras, en la primera traducción podríamos visualizar una persona, con cara, nombre y personalidad, mientras que en la cuarta traducción solo podríamos visualizar su silueta, sin llegar a concretar nada más. De hecho, lo más curioso llega a la hora de preguntar a los encuestados cuál creen que es la traducción oficial de este haiku, pues solo 1 persona consideró que la traducción oficial, la n.º 1, era la correcta, como podemos observar en la figura 18. Gracias a esto, podemos deducir que las traducciones oficiales no siempre son las que podríamos considerar más adecuadas, pues, en este caso, a medida que las traducciones del haiku van cambiando y adquiriendo un tono más impersonal, los lectores van considerando que son más apropiadas para el mensaje que el autor pretende transmitir. De hecho, las distintas traducciones que Vicente realiza para este haiku se corresponden a diferentes formas de interpretar los kanjis que aparecen según el contexto que considera más apropiado. Así, por ejemplo, comenta que tanto mi (身) como kaku (書) poseen varias acepciones que, dentro de este haiku, pueden variar en gran medida el grado de profundidad de este. Figura 17: Distintas traducciones del haiku nº2, cada una con un pequeño cambio. 29 Por ejemplo, destaca la gran variedad de significados que posee mi (身), entre ellos cuerpo, carne o estatus social, así como la gran influencia que ejerce el contexto en este mismo kanji30. Figura 18: Gráfico sobre cuál consideran los encuestados que es la traducción oficial del haiku nº2. Por ello, podemos concluir que, debido a los diferentes contextos y la variabilidad de significados que podemos obtener de un mismo kanji, es posible obtener diferentes versiones de un mismo haiku, y un mensaje distinto en mayor o menor medida, con solo elegir una de las muchas traducciones de un mismo kanji. De esta forma, al preguntar a los encuestados si consideraban que existía mucha diferencia entre el sentido de las diferentes traducciones, la respuesta fue un “Sí” unánime. 4.1.3 Tercera sección En esta tercera y última sección, como ya mencioné al inicio del epígrafe, busco comprobar si el efecto Jarvella puede aplicarse a la traducción del haiku. Para ello, primero explicaré en qué consiste este fenómeno, el cual surge de la traducción simultánea utilizada, principalmente, en conferencias, ruedas de prensa y actos similares, donde es necesaria una traducción en vivo, ya sea a la vez que habla el emisor o justo después de este. De hecho, este efecto Jarvella surge específicamente de la última, de la traducción que se realiza cuando el emisor termina de hablar, a la cual llaman “consecutiva”, aunque también puede darse en cualquier otro tipo de traducción. El concepto en el cual se basa este efecto, según lo describe Mariano García-Landa, es el siguiente: Lo que se reconoce como hecho es que el “material verbal” no es retenido por la memoria, sino sólo por la memoria a muy corto plazo […] Es un hecho conocido que el intérprete no repite en esos casos necesariamente las palabras, pero sí el “sentido”. Si se le pregunta al intérprete después, no recordará probablemente ninguna de las palabras ni de las estructuras sintácticas, pero sí las ideas.31 Dicho con otras palabras, este efecto se produce cuando al traducir, necesariamente, cambiamos alguna o varias palabras del mensaje original por otras, ya sea porque no las recordamos o porque no existen en nuestro idioma, pero, al hacerlo, mantenemos dicho mensaje. Es decir, se basa en la 30 Haya, V., Yamada, A.: Haiku-do: El haiku como camino espiritual. Barcelona, Editorial Kairós, 2007. pp. 22. 31 García-Landa, M.: La teoría de la traducción y la psicología experimental de los procesos de percepción del lenguaje. Estudios de Psicología, Vol 19-20, 1985, p. 179. 30 utilización de sinónimos, paralelismos y otros recursos similares con la intención de preservar la idea o mensaje original ante distintas causas que podrían alterarlo. El ejemplo más claro de este efecto es el uso de las onomatopeyas, pues estas difieren según el idioma, lo que causa que debamos cambiarlas a la hora de traducir si queremos mantener el mensaje. Por ello, en esta tercera sección, utilizo un haiku que se caracteriza por eso mismo, por el uso de onomatopeyas. De hecho, se puede ver como la onomatopeya “crunch-crunch” también existe en la versión original, siendo esta “karikari”. A su vez, añado un segundo haiku, este sin onomatopeyas, con la intención de comparar el efecto que estas pueden producir a la hora de añadir fuerza al proceso de transferencia, ya que este tipo de palabras se caracterizan por eso mismo, por dotar de cuerpo a un sonido y, por tanto, por darnos la posibilidad de imaginar y recrear ese sonido en nuestra mente cuando las leemos, es decir, funcionan como una huella mnémica, la cual ya mencioné al hablar de los sistemas inconsciente y preconsciente. Estos dos haiku, que podemos ver en las figuras 19 y 20, representan un claro ejemplo de como las onomatopeyas pueden llegar a transmitir un mayor peso en comparación a una oración normal y corriente. De primera mano, se les preguntó a los encuestados si consideraban que ambos haiku eran igual de profundos, a lo que todos, excepto una persona, respondieron “No”. Tras ello, al pedir que explicasen su elección, encontramos respuestas favorables a ambos haiku. Aquellas personas Figura 19: Haiku nº3, correspondiente a la tercera sección. Figura 20: Haiku nº4, correspondiente a la tercera sección. 31 que respondieron que el haiku de la figura 19 era más profundo, argumentaron todas de la misma forma: las onomatopeyas le daban más fuerza al haiku. Por otro lado, aquellas que decían que el haiku de la figura 20 les resultaba más profundo mencionaban el hecho de que la ardilla, como animal inofensivo, llegaba a transmitir más por el hecho de matar a un pajarillo, ya que no la imaginaban en esa situación. A su vez, cabe mencionar que en esta primera instancia, 3 personas consideraron más profundo el haiku de la figura 19, es decir, menos de la mitad. Sin embargo, lo interesante viene a continuación, pues, al preguntar si se imaginaron la situación de ambos haiku y llegaron a sentir incomodidad, la cifra aumenta de 3 a 6 personas, un 75%, a favor del haiku de la figura 19. Es decir, la presencia de la onomatopeya refuerza el hecho de imaginarnos ese sonido o esa situación, haciendo que lleguemos, en este caso, a sentir incomodidad por ello. Figura 22: Grafico comparativo de ambas versiones del haiku nº3. Esto último, cobra más sentido aún si observamos las figuras 21 y 22. En la primera, la figura 21, podemos ver una traducción alternativa donde he suprimido las onomatopeyas y he traducido el haiku aplicando el efecto Jarvella, es decir, manteniendo la idea de que una mantis está devorando la cabeza de una abeja pero sustituyendo la onomatopeya por otro elemento. En la segunda, la figura 22, podemos ver como, para todos los encuestados excepto uno, este hecho hace que el haiku no tenga la misma fuerza que en su versión original. Es más, sí que coinciden todos en responder que no les ha provocado las mismas sensaciones, siendo algunas de las respuestas: “El sentimiento de repugnancia es menor, no te imaginas tanto la imagen al no contener la onomatopeya”, “Esta vez te transmite algo más natural, no una escena grotesca como tal” o “Parecen dos escenas diferentes, que no son desagradables”. Como podemos comprobar por las respuestas, a pesar de que el efecto Figura 21: Traducción alternativa del haiku nº3. 32 Jarvella se puede aplicar con éxito, pues la idea se mantiene, este no consigue transmitirla de forma completa, haciendo que se pierdan matices importantes como la sensación de desagrado o la intención de hacer que imaginemos la escena. 4.2 Resultados Una vez concluido el ejercicio, es momento de recopilar sus resultados y poner de manifiesto la necesidad de realizar una buena traducción e interpretación mediante varios puntos claves que ya mencioné con anterioridad: la manipulación, la traducción cultural y el efecto Jarvella. Antes de proceder a ello, me gustaría destacar el hecho de que, al ofrecer versiones en inglés de los mismos haiku y preguntar a los encuestados si sentían que el poema mantenía su fuerza, la mayoría, en torno a 6-7 de 8 personas, consideraban que el haiku perdía parte de su fuerza al traducirlo al inglés. Esto, me lleva a pensar que, al tratar de realizar un acercamiento a una misma obra en un idioma el cual no dominamos o el cual no es nuestra lengua materna, sentimos que dicha obra pierde parte de su fuerza debido a que no llegamos a apreciar según qué matices relacionados con el contexto cultural de dicho idioma. De esta forma, se pone de manifiesto que los conocimientos adquiridos durante nuestra etapa de aprendizaje resultan claves a la hora de interpretar una obra o un mensaje, pues dichos conocimientos son los que nos proporcionan el contexto necesario para ser capaces de interpretar de la forma correcta, algo que, cuando tratamos esto mismo en el epígrafe relacionado con el psicoanálisis, vimos que era clave. 4.2.1 Manipulación Primeramente, como hemos visto gracias a la primera sección, la diferencia estructural entre idiomas afecta a cómo entendemos el mensaje que contiene una obra. Esto es así, en tanto que el simple hecho de colocar una frase al principio o al final del verso cambia el mensaje de este por completo. Así mismo ocurre con la sustitución de las exclamaciones por interrogaciones. En el caso que nos corresponde, el haiku pasa de tener dinamismo a no tenerlo con tan solo este cambio, haciendo que el objetivo principal del autor, transmitir la sensación del agua viajando desde que cae en forma de lluvia hasta que resbala por el árbol, se pierda totalmente. Este hecho, es lo que se conoce como manipulación, la cual puede darse de forma consciente o inconsciente. En este caso, como expliqué en el análisis de la primera sección, la manipulación era consciente, pues buscaba crear ese efecto y así demostrar la importancia de las estructuras gramaticales al traducir. De hecho, la manipulación consciente es una técnica que tiene gran relación con la psicología, pues hace un uso consciente y medido del proceso de transferencia, buscando transferir según qué actos psíquicos de forma premeditada, es decir, buscando generar X o Y en el lector. Sin embargo, lo que nos interesa es el hecho de si existe o no manipulación, no si esta es de un tipo u otro, ya que la existencia de manipulaciones del mensaje desemboca en lo realmente importante, las malinterpretaciones. Estas, vendrían a ser una manipulación, nuevamente consciente o inconsciente, del mensaje del autor pero no en su forma gramatical, sino en su forma semántica, es decir, una manipulación del significado. Esto, cobra una gran importancia a la hora de traducir pues, en según que tipo de textos, podría llevar a graves consecuencias como difamación, en el caso de textos políticos, o daños 33 físicos, en el caso de textos sobre medicina o salud. Tan solo habría que imaginar que podría pasar si en la traducción de como fabricar cierto medicamento se manipulan, consciente o inconscientemente, los ingredientes o los procesos. O que podría pasar si en una conferencia de prensa entre presidentes de países entre los que existe cierta tensión se malinterpretan las declaraciones de uno u otro. Como vemos, aunque en un haiku el mayor perjuicio que pueda provocar una malinterpretación al traducir sea que este nos provoque tristeza en lugar de alegría o viceversa, al extrapolarse a otros ámbitos el posible alcance de dichos perjuicios es mucho mayor. Por eso mismo, es necesario ser cuidadosos a la hora de traducir para no incurrir en manipulaciones, es decir, deberíamos tratar de reducir al máximo el proceso de transferencia que aplicamos a la hora de traducir. Sin embargo, aquí podríamos hablar del grado de implicación que debería tener un traductor a la hora de dejar su huella en la traducción pero considero que eso es un debate al que bien se le podría dedicar un documento completo. 4.2.2 Traducción cultural Por su parte, tras analizar la segunda sección, hemos puesto de manifiesto que conocer el contexto y los diferentes significados que puede tener un kanji es algo vital a la hora de traducir un haiku, pues así podemos ofrecer diferentes traducciones, cada una con un significado totalmente diferente a la anterior, así como diferentes grados de profundidad a la hora de transmitir el mensaje del autor. Este hecho, el proceso por el cual traducimos de diferentes formas adaptándonos a las variaciones lingüísticas y culturales de un idioma, se conoce como traducción cultural. Es decir, aplicar la traducción a la cultura de la lengua origen para que se entienda en la lengua meta, no con el objetivo de traducir la cultura como tal, sino de mantener, o en algunos casos explicar, según que connotaciones de la lengua origen. En el caso del haiku correspondiente a la segunda sección, a través del cual trato de demostrar esto, podemos ver como las diferentes acepciones del kanji mi (身) pueden usarse para traducir de tal forma que se consiga una mayor o menor profundidad en el haiku. De hecho, podría decirse que la traducción cultural logra uno de sus mayores exponentes con la traducción del haiku, pues la cultura japonesa posee innumerables factores culturales aplicados a la poesía que son usados para dar mayor fuerza a esta. Enumerando varios ejemplos encontramos entre otros: la caída de la flor de cerezo, la cual representa entre otras cosas el paso de la vida o también representa la llegada de la primavera, estableciendo así un paralelismo con el renacer; el movimiento de las espigas de cereal, que ya mencioné con anterioridad, el cual representa la muerte, pues establece un paralelismo con el paso de un fantasma a través de ellas, también representa la paz y el sosiego e incluso podría representar la bonanza, pues serían una metáfora de la buena cosecha que estas proveen. Volviendo a los kanjis, estos juegan un papel muy importante dentro de la traducción cultural, pues, al ser ideogramas, son un elemento que en numerosas ocasiones no podemos traducir como tal, sino que tenemos que buscar un sinónimo o un conjunto de palabras que vengan a significar la idea que representa dicho kanji. Es más, en ocasiones ocurrirá lo contrario, encontraremos varios kanjis que pueden traducirse con la misma palabra, pero cuyo contexto no es para nada similar, lo que nos obligará a introducir ese contexto de alguna otra forma o, por el contrario, obviarlo y perder ese matiz. Esto mismo, lo expliqué con anterioridad con los ejemplos de “buscar” y “cambiar”. 34 Por ello, considero que una traducción poética, como lo es la traducción del haiku, debe realizarse mediante el uso de este método, el de la traducción cultural, ya que, en el caso de su correcta aplicación, nos garantiza la conservación de la mayor parte, si no todos, los matices culturales que pueda contener el haiku. 4.2.3 Efecto Jarvella Por último, con la tercera sección, hemos dejado claro que no siempre es posible mantener intacta la idea del autor, ya que, debido al efecto Jarvella, muchas veces sustituimos palabras u oraciones clave por otras, de significado similar, que no consiguen generar el mismo efecto, haciendo que el mensaje pierda fuerza o sentido. De hecho, esto ocurre debido a su relación, en el caso de la traducción del haiku, con la traducción cultural explicada en el punto anterior. De por sí, el efecto Jarvella solo consiste en la sustitución de palabras o estructuras por sinónimos, sin embargo, al aplicarse al haiku, cuya carga cultural es enorme, nos encontramos con la problemática de no poseer dichos sinónimos debido a la diferencia cultural existente entre el japonés y el español, en este caso. Hablando estrictamente de este efecto, podemos decir que es beneficioso, ya que nos da la posibilidad de conservar las ideas que el autor quiere transmitir y hacerlo usando una amplia variedad de sinónimos y variantes estructurales. Dicho con otras palabras, y estableciendo un paralelismo claro, el efecto Jarvella sería algo así como la propiedad que tienen los cuerpos líquidos para adaptarse a su recipiente. En este ejemplo, la idea sería el líquido y los distintos recipientes serían las distintas formas de transmitir esa idea con palabras. Sin embargo, siguiendo con dicho ejemplo, podríamos deducir que el japonés, hablando más concretamente del haiku, es un cuerpo gaseoso, el cual entra dentro del recipiente y, aunque puede llegar a adoptar su forma, se escapa de este por diferentes huecos. Es decir, necesitamos encontrar el recipiente perfecto, es decir, la palabra perfecta para que el gas, la idea del haiku, no se acabe escapando. Por ello, considero que el efecto Jarvella no es aplicable en este caso, pues, en ocasiones, la conservación de la idea no lo es todo, sino que también tiene gran importancia la conservación del cuerpo que transmite dicha idea. Por último, cabe destacar que dicho efecto sí que es aplicable a otros tipos de textos escritos en japonés. Es decir, el japonés no es un idioma que se vea eximido de este efecto como tal, sino que la gran carga cultural que aplica en algunos de sus productos lingüísticos sí que exime a estos de este efecto. Es más, podríamos decir que idiomas parecidos, como el chino, que también usa ideogramas, podrían experimentar casos similares al del japonés y el haiku a la hora de traducir según que tipo de textos. 5. Conclusiones Una vez expuestos todos los puntos necesarios para exponer y analizar la relación entre psicoanálisis, haiku y traducción, es el momento de recabar toda esta información y realizar unas conclusiones finales sobre esta misma en relación a los objetivos establecidos al inicio. Primeramente, al tratar el contexto y el surgimiento, tanto del psicoanálisis como del haiku, hemos visto que ambos surgen de una forma similar, pues derivan de un predecesor más genérico del cual se separan para especializarse en un campo concreto de este con el paso de los años. Además, es notable el hecho de que, durante algún tiempo, no poseyeran el nombre con el que se 35 les conoce actualmente, sino que este surgiese posteriormente una vez ya estaban completamente establecidos. Así, con respecto al objetivo referido a exponer la relación entre los tres sujetos de estudio, cabe destacar que, como hemos comprobado, se pueden hallar multitud de similitudes y paralelismos entre todos ellos, llegando incluso al punto de poder decir que son la aplicación de la misma teoría en distintos campos. Por ejemplo, encontramos que los procesos de transferencia, concepto extraído del psicoanálisis, pueden aplicarse también a la traducción y al haiku, ya que este se basa en la transmisión de ideas, algo que ocurre en los tres ámbitos. A su vez, también hemos llegado a la conclusión de que la interpretación juega un papel clave, como piedra angular, en la relación entre psicoanálisis, traducción y haiku. Por supuesto, en cada uno de ellos juega un papel diferente pero que, al fin y al cabo, cumple la misma función: traducir la idea original de tal forma que podamos entenderla tratando de perder el menor detalle posible de esta. Por otro lado, con respecto al objetivo referido a comprobar si es posible poner en práctica la teoría expuesta, podemos concluir que sí que es posible hacerlo, pues lo hemos llevado a cabo mediante el ejercicio práctico. Por su parte, en este hemos tratado de comprobar otras tantas cuestiones, como la influencia de la manipulación en la traducción, la importancia del contexto y su influencia en la traducción de kanjis o la relevancia del efecto Jarvella. En el primer caso, hemos puesto de manifiesto la capacidad de la manipulación de generar malinterpretaciones del mensaje, las cuales acaban por tergiversar las ideas que el autor pretende transmitir y que, según el caso, pueden acarrear diferentes conflictos y perjuicios; así como la importancia de las estructuras gramaticales a la hora de traducir entre dos idiomas totalmente distintos en este aspecto. Por su parte, se ha expuesto la necesidad de conocer y saber aplicar el contexto correcto a la traducción de una obra que contenga kanjis, ya que la variabilidad semántica de estos provoca que podamos confundir su significado o traducir de la misma forma kanjis con el mismo significado pero distinto sentido, como vimos en los ejemplos “cambiar” y “buscar”. Por último, hemos comprobado que, a pesar que el efecto Jarvella es un concepto existente y aplicable a la traducción de cualquier idioma, no podemos extrapolar dicho efecto a la traducción del haiku, pues este formato literario depende de forma intrínseca de la elección del kanji correcto, así como de la perfecta conservación de la idea, pues la mínima variación de esta llega a alterar en gran medida el resultado que obtenemos y la idea que pretende transmitir el autor. Para finalizar, cabe mencionar que, como hemos visto a lo largo del documento, es necesario conocer los factores que afectan a la calidad de una traducción para así poder evitar modificar la idea original del autor en la medida de lo posible, pues siempre se darán casos en los que esto sea inevitable. Así mismo, al conocer los procesos en los que incurrimos a la hora de traducir, como lo pueden ser el de transferencia o la interpretación, podemos llegar a aplicarlos de una forma más adecuada que si hacemos uso de ellos de forma inconsciente, pues seremos capaces de conocer como funcionan y como debemos de actuar para evitar cometer errores. 36 6. Bibliografía •Rodríguez Arias, E.: “Sigmund Freud: Psicología, psicoanálisis y método científico”. Perspectivas Psicológicas, Vol 6-7, 2010, pp. 92-101. https://www.calameo.com/read/00079386107999fa69226 •Freud, S.: “Apéndice al Análisis Profano”. Obras Completas, 1927, pp. 2954-2959. •Serrano Tristán, M. 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Elaboración propia. 7. Elaboración propia. 8. Elaboración propia. 9. Elaboración propia. 10. Adaptado de Haya, V., Yamada, A.: Haiku-do: El haiku como camino espiritual. Barcelona, Editorial Kairós, 2007. p. 20. 11. Adaptado de Haya, V., Yamada, A.: Haiku-do: El haiku como camino espiritual. Barcelona, Editorial Kairós, 2007. p. 20. 12. Elaboración propia. 13. Adaptado de Haya, V., Yamada, A.: Haiku-do: El haiku como camino espiritual. Barcelona, Editorial Kairós, 2007. p. 20. 14. Elaboración propia. 15. Elaboración propia. 16. Recogido de Haya, V., Yamada, A.: Haiku-do: El haiku como camino espiritual. Barcelona, Editorial Kairós, 2007. pp. 22-23. 17. Adaptado de Haya, V., Yamada, A.: Haiku-do: El haiku como camino espiritual. Barcelona, Editorial Kairós, 2007. pp. 22-23. 18. Elaboración propia. 19. Recogido de Haya, V., Yamada, A.: Haiku-do: El haiku como camino espiritual. Barcelona, Editorial Kairós, 2007. p. 75. 20. Recogido de Haya, V., Yamada, A.: Haiku-do: El haiku como camino espiritual. Barcelona, Editorial Kairós, 2007. p. 76.