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Carta pastoral que el ilustrisimo señor Manuel Ferrer y Figueredo... Arzobispo Obispo de Malaga, dirige a las religiosas de este obispado sobre las obligaciones de su estado

Ferrer y Figueredo, Manuel Antonio, Obispo de Málaga

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I QUE ’ EL ILUSTRISIMO SEÑOR rFIGÜEREDO, DEL CONSEJO DE S. M. yARZOBISPO OBISPO DE MALAGA^ DIRIGE ,A LAS RELIGIOSAS DE ESTE OBISPADO SOBRE XAS OBLIGACIONES DE SU ESTADO. JBJSr MALAGA: En la Oficina del Impresor de Ja Dignidad Episcopal ,de la Sra. iglesia Catedral ,de esta M. I. Ciudad, ydel Real Colegio de San Teímo, en ia Plaza. Año de 1789. 1 .'1 3 NOS DON MANUEL FERRER yFigueredo, por la gracia de Dios, yde la Santa Sede Apostólica Arzobispo Obispo de Málaga ,del Consejo de S. M. &c. yí todas las Saperioras ,yComuní~ áaies ds los Conventos de Religiosas^ salad en nuestro Señor Jesu-Christo. RR. MM. Vjin embargo que la conocida religiosidad de VV. RR. tantos excmplos como dan al Mundo de virtud continuamente ,yel fervor con que procuran corresponder ála especial gracia, ymisericordia con que el Señor se dignó elegirlas tan particularmente por suyas, nos es de la mayor edificación ,yque lexos de sernos pesado su gobierno, m.as bien nos sirve de consuelo contra ios desórdenes ,yescándalos que tanto afíi- A2gen 4 gen nuesíro corazón ,nos es como un asilo ,digámosla asi ,la particular coafianza en sus virginalesoraciones para contener la justa irá de Dios aun en lo mas fuerte de su indignación con los pecadores, ynos hace mas llevadero este auxilio el pesado yugo de nuestra santa Dignidad.- no nos ha faltada por esl:o el cuidado que debemos tener, antes aumentándose mas cada dia los justos deseos que nos animan de su mayor santidad ,, yprogreso en las virtudes. ^j Con tan justo fin, ymotivos os di- ) rígimos ésta ,bien confiados en la Divina Misericordia ,que nos asistirá: con su gracia,, yque ayudada de vuestra docilidad santa disposición ,yel fere* vor con que deseáis llegar ála perfección ,será jnuy abundante ,ycopioso el fruto con que veremos logrados nuestros santos designios ,yvuestro espíritu mas fortalecido, yanimado contra el común enemigo. Para esto ,aunque sucintamente dire- s remos algo de la vida religiosa en ge-; neral ,con algunas razones que puedan estimular ,para que con el mayor fervor se apliquen VV. RR. á su mas perfecto cumplimiento 5reduciéndonos á solos tres puntos ,en que con claridad, ydistinciónexaminemos primeramente qué sea el estado que profesan 5luego daremos un compendio de sus obligaciones mas esenciales, yliltimamente^ para que puedan mas fácilmente desempeñarlas ,propondrémos algunos de los medios mas oportunos, fáciles ,ycondu— centes,a que acompañara una regla breve de la vida espiritual, ydocumentos para caminar ala excelencia de su perfección la Religiosa, que dieron áluz muy pia^ dosos ,ydoctos Varones- Conocemos que estas tres proposiciones han subministrado materia abundantísima ámuchos santos Escritores yVarones espirituales ,para dar áluz: excelentes tratados llenos de doctrina util^ima para el aprovechamiento espiri- 6 ritual de las Religiosas; pero par desgracia suele aer poco freqüente su lección. Por tanto compendiarémos en esta lo mas obvio ,yproporcionado ,para que con facilidad se juzguen ásí mismas con un práctico examen de sus operaciones ,careándolas con lo mas esencial áque su estado santo las obliga. Pero antes quiero avisaros de una tempestad, que no será mucho se levante en el corazón de algunas de vosotras, porque aquel furioso León, que siempre íjos rodea buscando áquien devorar, se valdrá de quantos medios pueda su astucia ,ymalignidad para estorvar los copiosos frutos que podréis recoger, ylos progresos que haréis en la virtud si os aprovecháis de lo que vamos ádecir. La negligencia ,el amor propio ,la tibíeza, el capricho, la comodidad, el demasiado apego ásu dictamen ,dudar en donde no hay qué, opinar según la carne ,disgustarse de las cosas del espíritu ,sostener abuses ,si les hubiere, de- 7 defender las costumbres aunque no sean buenas ,yotros mil artificios han de ser las armas de que se valga este enemigo de nuestra salvación para inquietaros 5pero estad prevenidas en que os vdirémos sin adulación la verdad ,como Dios nos manda ,yque aun en las cosas que admitan variedad de opiniones, huyendo los extremos del rigor, ylaxitud, procuraremos ir por el camino de que nunca pueda sospecharse nos lleve al precipicio jyasi recibid la palabra de Dios en disposición que os aproveche ,temiendo vuestra desgracia si se vuelve vacía ásu Magestad. Oid, yconservad los avisos que os damos para la gloria de Jesu-Christo ,áque habéis sido llamadas en la paz de Dios, que guardara vuestros corazones, yque sobrepuja quanto se puede imaginar, según la doctrina del Aposíol. PüN- sÍUNTO PRIMERO. - QUE SEA EL ESTADO .RELIGIOSO. ÍjI estado religioso (cuyo nombre ío» rna de la virtud de la Religión, entre las morales la mas eminente ,porque su oficio es dar áDios el debido cul- to ,cómo ásupremo Señor de todas las cosas )es un método ,exercicio ,y norma de vida con que se camina ála perfección baxo de alguna regla, yorden aprobado por la Iglesia por ia observancia de los tres votos solemnes' de pobreza ,castidad ,yobediencia ,yla practica de otras virtudes, áque se añade en varias Religiones algún otro particular respecto de cada una ,cuyodjij es en todas la perfección de ja caridad, como enseña el Angélico Maestro se llama estado como qualquiera otro que se diga de perfección ,no porque se haya llegado áella, sino porque se as- aspira, ycamina mas fervorosamente á conseguirla, ypor la duración, perpetuidad, firmeza jmayor vigor, yconstante perseverancia con que se solicita conseguir la perfección de la caridad, en que son iguales todas las Religiones ,y ambos sexos, áque las sabias, yantiguas disposiciones de la Iglesia añadieron á las Religiosas la guarda de la clausura. Esto sentado ,ya se dexa entender que el estado de Religiosa incluye un modo permanente ,yestable de vida aprobado por la Iglesia ,en que se camina por la observancia de sus promesas ála perfección de la caridad, según el Instituto, ysanta Regla que abrazó, para cuyo logro son aquellas muy necesarias ,según observa el Angélico Doctor Santo Tomás :porque siendo como es un cierto camino, vexercicío para adquirir la p¿rficcion de aquella virtud, es forzoso praCíicar -quanto para ello sea necesario, yrtmover quanto pueda ser de impedimento, y Bes- i6En efecto ,Señoras ¿qué vida puede ser mas apetecible ,yapreciable que esta de que os hablariios, yque VV. RR. profesan ,porque si por ella sé transforman en un mismo pensamiento con su Esposo ,en una misma voluntad, un mismo querer ,un mismo amor ,una misma operación ,yen cierto modo un mismo ser por la constante, yfirme unión de su corazón ,espíritu, ypotencias con su Amado ,podra haber mayor dicha ,mayor felicidad ,ni cosa que traiga mayores ventajas ?Pues es- to es álo que debeis aspirar continuamente. Sí ,Señoras ,yno hay que pensar que dexe de hacerse culpable la que en esto se descuide ,porque con la misma profesión religiosa se impuso esta obligación indispensable ,que le es tan esencial ,que tanto vale exonerarse de. ella ,como destruir la otra 5pues habiendo prenunciado sus votos ,ya no le es indiferente tener unas virtudes ,y ca- carecer de otras; porque ála manera que el bien consiste en la integridad de la causa ,yle basta qualquier defecto para que no lo sea, asi tampoco será perfección religiosa preservarse de acciones ,palabras ópensamientos culpables contra los preceptos ,ypermitirse transgresiones contra los consejos, según que los adoptó, ydebe observar por el instituto de su Orden óReligión. No hay lugar ya álas escusas entre lo que es de obligación conocida por lo particular de cada uno de los votos ,ylo que es de perfección ,dispensándose de ésta ,ycinendose áaquellas; pues esto es lo que distingue álas Religiosas del común de los demás fieles, ylo que corresponde ála divina vocación ,al particular llamamiento ,á la honrosa distinción de Esposas de Jesu-Chnsto, álos extraordinarios favores que les ha dispensado ,ála preferencia de escogidas entre millares ,ya Clas i8 las abundantes larguezas de su misericordia ,con que ,además de significarse un riquísimo dote de gracias ,se añaden arras, yprendas de inestimables riquezas de gloria. Por eso áquien mas se le ha dado mas agradecimiento se pide, ytomará mayor cuenta 5ypor lo mismo no se cumple solo con la observancia de los mandamientos yvotos 5yes necesario trabajar también de continuo en adquirir si se puede todas las virtudes ,yaspirar siempre ála perfección ,según el espíritu de su Orden. Diximos si se j>uede ,porque como Dios no manda imposibles, yen haciendo aquello aque alcancen las fuerzas,^ no se pide mas, ni debémos estár inquietos :quiere que se trabaje en adquirir la perfección ,empleando en esto todos los desvelos, yvenciendo con la Divina gracia todos los obstáculos que se opongan, según lo explicarémos después, lo debémos cumplir, yconfiar en su misericordia, yno se pide mas pa- para llenar esta obligación., siendo ev> dente, que qualquiera que tenga la felicidad de cumplirla perfectamente conseguirá también todas las virtudes ,por ser como es la caridad, yamor de Dios la forma, el alma ,yla vida de todas las demas ,que excita ,ypromueve con su ardor ,yeficacia la fuente ,yorigen de todo el mérito, yextiende su virtud hasta aquellas cosas que se llaman indiferentes ,ycon que nada mereceriamos sin referirlas áDios ,lo qual executa ordenándolas ,ydirigiéndolas la caridad como en las cosas naturales de comer ,beber ,ydormir ,según lo del Aposto! :Ocomáis ^óbebáis, óexecutéis qualquiera otra cosa, hacedlas todas en caridad, cuya eficacia llega hasta convertir en bienes los males de pena que en esta vida se experimentan, haciendo meritorias las persecuciones, tribulaciones, injurias, ycontumelias; porque sabemos , como decia el mismo posto ,que todas las cosas cooperan, C2 20 ycontribuyen ál bien de los que aman dDios. Los mismos rigores ,ypenitencias, la abstracción, el retiro, las continuas vigilias, ayunas ,ytodas las austeridades que se exercitan en la vida religiosa, la caridad hace que sean freqüentísimamente un fecundo manantial de dulzuras, ysuavidades, que solo quien las gusta las conoce^ yque lexos de ser la clausura una tierra que devore ásus habitadores ,como falsamente aseguraron de la de Promisión los exploradores enviados por Moysés, es mas bien una tierra por donde corren ríos de leche ,ymiel. Como ignoran los mundanos este lenguage ,yestán tan distantes de su verdad, se acobardan solo con el nombre de Religión ,yasustan con oir penitencia ,ómortificación ,siendo los que mas la necesitan: ¡Desgraciada ilusión I ¡Pernicioso engano iEspíritus débiles, apocados ,ycobardes para la virtud, r 21 ysantidad, fuertes para el mal ,ysu perdician, que según la expresión de la Sagrada Escritura: Dicuat bonum malii.n, et malum bonum. Pero todo al coii' trarlo, las personas de virtud, yReligiosas experimentan las grandes ventajas de su estado, en que los incesantes socorros de la gracia facilitan, y son premio del continuo exercicio de la caridad, yamor de Dios, con que todo el peso de las obligaciones se aligera ,yel yugo del Señor se conoce tan suave, que agrada mas cada momento. San Lorenzo Justiniano dice, que de propósito ha ocultado Dios esta gracia de la vocación religiosa ,que no concede atodos, porque si llegasen á comprehender quánta es la felicidad de lograrla ,todos correrían ápretenderla. Del mismo modo ,ycasi con las nflsmas palabras se explicaba Santa Escolástica, hermana de San Benito 5pues acostumbraba decir, que si la dulzura ^que 22 que Dios ha reservado para los que profesan el estado religioso fuese conocida de los seglares ,no podrían caber en los Monasterios tantos como se dedicarían áservir áDios en ellos. De la Beata María Magdalena de Ursino se lee, que siendo Maestra de Novicias ,si acaso veia reir áalgunas de ellas, les decia ;Si, hijas mias ^reid en hora buena^teneis mucha razón para estar alegres ,ycontentas ,pues habéis escapado de las borrascas del mundo ,yestais seguras en el puerto de la Religión. Aooa üecho R)tos este favor amuchas ae vuestro sexo^ que perecerán en el naufragio :ved si le estáis obligadas ,si le debeis corresponder agradecidas. Parece que esta Santa Religiosa había leído aquellas expresiones de San Bernardo, con que explica ia seguridad que se consigue en el asilo de la Religión^ pues dice, que en ella, y con respecto álo que se experimenta en el mundo ,es la caída mas rara ,la vi- 23 vida mas pura, el levantarse con mas prontitud ,se camina con mas cuidado, los auxilios son mas freqüentes, sedescansa con mas seguridad, se vive con mas confianza ,se purifican mas pron- to, yse espera mas copiosa, yabundante remuneración. ¿Quántos exemplos de virtud hay en la Religión ,que sirven ,ycontribuyen para preservarse de caer, quando por el contrario en el mundo no hay sino escándalos, yocasiones de pecar ?Por el freqiiente examen de conciencia ,ylas meditaciones repetidas se -conoce mejor la gravedad ,yfealdad de .as culpas ,hace llorar las cometi- ?ypreseiva para no caer en adelante. La experiencia acredita esta xerdau dice el mismo San Bernardo; pues siendo en el mundo casi continuas ,y dmias ¡as caídas ,eí que abrazó el es^ tado religioso vé con lágrimas de .alcc„'a sin caer mas en las culpas antiguas, si *4 Jas tuvo. Mucha parte de los pecados seguramente no se cometerían, dice Séneca ,si hubiera siempre testigos de vista :¿y dónde mejor que en la Religión se logra esta ventaja ? La vida en ella siempre á.todos manifiesta ,yde todos conocida es mas pura 5porque con la profesión religiosa ,como con otro bautismo ,se consigue la purificación de todos los pecados pasados: ¿yquánto conduce la freqüencia de Sacramentos ,la lección de libros espirituales ,la dirección ,ymagisterio de los Superiores para afirmarse en el cuidado ,yexercicio de la virtud ,que hace santa toda la conducta? De estos mism*os socorros le resulta el cuidado, yprontitud en levantarse pron- to, si cae por desgracia ,mirar con horror, yvelar para librarse aun de las mas ligeras faltas que tiene por grandes siempre, ya sea por conseqüencias que pueden tener ,ya por deseo de la mayor perfección áque se aspira ,ya por 2^ por lo que son ellas en sí mismas. Por eso explicó prudentemente mio^ con Ja semejanza de dos modos-^con que puede arruinarse un edificio'^ 'la dife*- rencia de las caídas de una alma' refe giosa, yde un seglar. Puede ser,.dice^ destruido iiasta el fundamento, sin ques dar cosa alguna de que echar mano para reedificarlo, ypuede ser arruinado de^ xando algunos materiales ;que puedan aprovecharse en su reparación. iPal .es la caída del Peligioso ,^y aquella lá del Seglar, \ease qual se levantará mas pronto, ymejor. ;• Mucho puede hacer el escarmiento en todos para-cautelarse ,yvivir con mas cuidado el que alguna vez cayó. ¿Pero quándo se considera en el mundo esta importancia con la seriedad que conviene? ¿Ydónde se hallan en el mundo estos escarmientos ?Antes el descuido en la meditación sobre la gravea dad, yconseqiiencias délas caídas frequentes ocasiona otras muchas en él por D 3^ Si lo ligero, ymomentáneo de una tribulación tolerada por Dios con san-; ta resignación produce áfavor nuestro meterno peso de gloría ,como dice el Espíritu Santo por San Pablo, |quán^ ta será la que debe esperar una Religiosa, que ha sido siempre fiel ásu vo; eacion ,yque con la observancia de sus votos ha sacrificado en obsequio de su Divino Esposo sus facultades todas, tan- to del espíritu como del cúerpo? Si por sola la renuncia de las cosas perecederas, ycaducas promete el Señor ciento por uno ,2qué sera por el desprendíniiento del querer propio, ydel propio juicio? ¿Qué por el sacrificio de toda el alma ?El entendimiento ,yvoluntad prisioneros gustosos de la santa obediencia^ los halagos, ycomodidades á que estimula Ja concupiscencia, cautivos voluntarios de la santa castidad ^las proporciones ,ybienes de la tierra subyugadas ála santa pobreza 5la noble ypreciosísima prenda de la libertad en ar S3 arresto perpetuo por la santa Clausura, 2qué premios no tendrán ?¡Olumbre de gloría, qué objetos tan agradables vas ádescubrir áese entendimiento! ¡Oamor de Dios, ycaridad confirma*- da en la patria .qué bienes tan iníinir tamente amables, ygustosos van áser tu eterno, ydelicioso empleo !jOplaceres purísimos! ¡Ocomplacencias inefables dignas de un alma, yde un cuerpo santificados por la. caslidadi jO región Celestial, yamplísima, donde sobre riquísimos tronos ,ycon inmarcesibles coronas ha de gozarse la santa -libertad de hyos de Dios para reynar con él en aquel Reyno eternó ! Dstas, yotras muclias ventajas se consiguen en el estado religioso ,cuya descripción acabamos de hacer ,aunque muy reducida ,pero suficiente para que pttv-da formal se la justa idea que se debe tener de un estado tan santo ,ypa^ ra que las Religiosas que lograron la dicha de su vocación sepan apreciarlo, Econ- , congratulándose mucho con su felicidad ,yesmerándose quanto puedan en ei desempeño, práctica, ycumplimien- to de las obligaciones que incluye para ser fieles, ycorresponder agradecidas ásu Divino Esposo. Aspirad ,pues, áello, almas dichos sas, con su gracia, sin perderjamás de vista para mas fácilmente conseguirlo, yremover no pocos impedimentos que os lo pueden estorvar, óhacer mas dificiU que siendo el fin del estado religioso la perfección de la caridad, como dkimos con Santo Tomás, en fuerza de su profesión es obligada toda persona religiosa áprocurarla siempre^ con todas sus fasrzas, ycon gran cuidado^ que son las palabras de los Padres Saimaíicenses, ya sea por exigirlo asi la esencia misma del estado religioso ,ya por una propiedad inseparable de él, según la variedad de opiniones, aunque los de una, yotra convienen ser obligada baxo de pecado mortal toda per- persona religiosa áno deponer jamas el ánimo sincero de procurar trabajar, ydesear conseguir la perfección aspirando siempre ámas, sin decir nunca basta. De que se sigue, que peca mortalmente la persona religiosa que desprenda ios medios conducentes ála perfección ,según su estado :que introduce, óamplia con su mal exemplo la relaxacion :que contentándose con guardar los preceptos gravemente obligatorios, hace costumbre de quebrantar ócon mucha freqüsncia los que no obligan ámortal: que no cuida del trato con Dios ,no desperdiciar el tiempo, de hacer penitencia, ymortificarse: que hace costumbre de faltar sin legítima causa álos actos de Comunidad ,óasiste de pura ceremonia sin fervor ,con distracción, ydescuido voluntario, yen una palabra ,está en una culpable frialdad, yseparación de ios medios con que se camina ála perfección, lo que E2obli- -sf^ obligo al Doctor Navarro, considerando la obligación del estado religioso á caminar ála perfección ,áexclamar: Terrible es para muchos Religiosos yque ni actual ,ni virtualmente se hallan en ánimo de perfeccionarse mas cada dia en la caridad ,mprocuran caminar aella mas que los buenos Clérigos Seculares^ oJLegos esta sentencia tterrible, sí, pero cierta^ jVTucíio mas terrible ,ynada menos cierta la que ensena ,que el desprecio de los medios conducentes ála perfección ,para ser pecado no es preciso que sea expreso ,ybasta que sea tácita, yvirtual fquales el de quien de tal modo vive ,que en sii conducta manifiesta el ningún aprecio que íiace de la obligación, quando ni se le da cuidado faltar á.ella, ni procura cumplirlá en las ocasiones que debe Iiacerio v^oluntaria ,y^freqiienfemente, O'y quántas almas religiosas verán ála hora dela muerte, quando las cosas se 37 miran amejor luz, yconocen como son en sí los errores en que han vivido ,las falsas opiniones con que se han gobernado, yque al fin se hallan con una vida vacía de merecíniíentos ,falta de buenas obras ,no conforme asu profesión ycomo no pensaban encontrar^ la. _ Ni juzguéis que estrechamos ,ni ponderamos el caso mas de lo justo; la verdad os decimos como es de nuestra obligación yni es nuevo ,ni arbitrario este modo de discurrir: el mismo es que en todas las otras materias observan, ytienen los Teólogos todos en qualquíera especie de pecados, quando hablan del desprecio formal yexpreso ,oel interpretativo virtual ,éimplícito 5yen nuestro caso basten por todos las palabras de uno tan docto como virtuoso, ymoderado, que darémos. (*) Mas (*) ¿jíoc posito scircitor ate mí Dihcfe Fraier guando censebis cdicpnim Reli^íosum Teum con» tem~ 38Mas no creáis que lo dicho se entienda en qiialquier omisión, falta, o descuido en los medios para la perfección. Notad bien los términos de des^ precio formal 6tácito ,át costumbre fre^ qüente ,continuo ocasi descuido voluntario,. y otros semejantes, de que habe- tempfus impUdti, et ^oirtualh? Respondebis, qtianoex modo se gerendi apparet ipsum nnllam omnino rationem habere ahciijns Legis ,aut obíigationts :neinpe quando degit tn continua obligationis transgresione frmiter,et stabilitér ;quando proíosüa qtiacumque ocasione Ugis molande 'violaf; eproposita ocasione obser’vanda non curat; atque tur «m//o erga easdem 'vinculo tenereimáv •4- jndicamus exteros didnarum legum ^ffP^icitos^ Contemptores ,legtmque Ecclesiastica- ^^rumdem censentur 'virtuales, et impltciti Contemptores, quando dicta premptitudine, Jque sfabihtate illas transgrediuntur nnllam omnino ratwnem habentes de mumtudine,ccnsuetuaimihri ñeque de semper fnajori animi objirmatione in illis 'violandis :ex ttilulf fdeducipoterit contemptus imrespondistisciscitantiquandoqui- ‘^Jf^^f^supetant alia indicia interpretlíi'vi ehm~ d<m\áTdlcPT'' dheurren. aim erit de Contemptore gra'vis obligationis tenden- 3P hemos usado ,yni os turbará lo que ii a os comprehenda, ni dexará de aprovecharse si alguna lo necesita de lo dicho :porque asi como os deseamos tan distantes como debeis estar de quanto pueda estorvar vuestra perfección ,sentiríamos íntimamente perturbar en alguna ad perfectionem ;jureque mérito hahendus erit interpretatiniuSf implicitusque Contemptor ejusdertiy qiii et erga std instituti Leges Qquibus tamquain meáiis ad perfectionem iiti fenetur ex Sti. Jhomg doctrina') dicto modo se gerit, et de pasionú hiis refrxnandis nil ciirat ^et de Orañone ^mor-- iijicatinne^ cxterisque mirtutibus comparandis tanta ducitnr indiferentia ac sinnllo -dnculo ad perjectionem aseqiiendam teneretiir. Hnncitaque existimo yerim ,et genuinum sensum Ulitis esemptioms incerie ab Angélico in superius allata doctriutper aliquam Viam fectam chariratem ,tenefur ut ad eaimpíeLa Cortrí^' stricta obígatio Contra quod facit eontemnens, nempe siS «Ufate aliqiioties Iet idenUd^m^T^ ^ »at ñ^e exrliriel sed si ea conrem- «at explicite, sixs implidu modo explicato. *4 o na de vosotras aquella paz ,yquietud interior, yexterior, que es una prueba nada equívoca de liabitar Dios en vuestras almas, Llorémos es muy justo ,ypreciso lo que hubiéremos delinquido contra nuestro amantísimo Dios ySeñor ,pe** ro sin inquietud ,ni perturbación de dnimoj conozcámonos ánosotros mismos para no fiarnos, para aborrecernos, y despreciarnos, arrojándonos enteramente en los brazos de aquel Dios Todo poderoso ,que quiere ,ynos ayuda para conseguir nuestra salvación. Tengamos fé ,ypues ella debe ser el fundamento de nuestra esperanza ,ámedida de su constancia ,yfirmeza se aumentará la cohsolacion ,alegría ,seguridad, ypaz de nuestras almas. .Estad siempre bien persuadidas del particular ,del infinito amor de Dios ,del poder de su gracia ,de la eficacia de la Sangre de Jesu-Christo ,de la virtud de los Sacramentos, que contienen su precio, y apli- aplican sus méritos, yal paso que'creciéreis en esta fé, se aumentará vuestra confianza ,^y adelantaréis en la cari-^ dad hasta llegar ásu perfecjcipn. ^ ^ PUNTO SEGUNDO. ^ DELAS OBLIGACIONES DE L^: RELIGIOSJS. 5 Ce ---w-i ^ /OMO en compendio se han ínsínuá-^ do en io que se ha dicho ,peroauñ dirémos algo en particular de’ las mas esenciales ,dexando mucho siempre al cuidado ,ciencia, yvirtud de los DireC-; tores, yConfesores'zelosos ,yexperirmentadosjde quienes esperamos continúen con todo esmero,y aplicación en es-; tetan delicado,como importante encaro-q. Las personas religiosas cumpIeiAu principal obligación de caminar ála perfección con la entera observancia de sus votos, yde todos los otros precen- ‘os que se expresen en sus Reglas^ Cons- Pti- ' do que se le haya señalado, sin oini* tir Gondicion, ni circunstancia conducente asu buena éxecucion ,yefecto, asi en lo grande como, en Jo pequeño, lo fácil, ylo arduo, en enfermedad, y en salud, en tiempo de aflicción, 6 de gusto 5yaun ,sin oponernos álo ya explicado, añadimos, que mandando Ja Supenora con el fín de hacer prueba, yexperiencia de la subordinación de la subdita, debe ésta obedecerla, aunque la cosa mandada sea de poca utilidad, oimportancia al parecer, porque obra esta con bueno, ysanto fin, yse interesa mucho en obedecerla la misma que lo hace. Los motivos para la mas exacta, y eficaz obediencia pueden tomarse tanto de parte de quien manda como de quien obedece, Dios es el que habla en la voz del Superior ,ysu inmenso poder, amor, ybeneflcencia obJiVan ala mas rendida subordinación. Las voces de los Principes, de los amantes, yde los los bienhechores jamás son desatendidas. Todo lo es Jesu-Christo ,yátodo se le falta quando no se «obedece. ,La Religiosa debe observar los mandatos^ de la Superiora ,como oveja que vé ásn pastor, como esposa que atiende ásu esposo ^como humilde sierva élevadaj Vfavorecida de su dueño. Jesu-Christo lo es todo; la Superiora habla en su nombre ,yse le negarían todos estos títulos al Señor dexándola de obedecer. ¡Ojalá que se le oyera con tanta atención como merece el amor infinito con que escucha nuestros gemidos, y nuestros ruegos !Asi no solo le corresponderiamos erija renuncia deimestra propia voluntad, obedeciendo ánuestros Superiores ,yexecutando por ellos la de Dios ,sino que habiendo dexado por esta razón lo que vale mas, notendríamos inconveniente en dexar lo que es menos. -SOBRE LA POBREZA -RELIGIOSA, desprendimiento ,yrenuncia de todos losbienes temporales por el de?- seo de la perfección es otra de las obligaciones de la Religiosa ,que le resulta del voto de pobreza. Esta voluntaria cesión que hizo de todo lo que es tierra le asegura la posesión del Cielo. El tesoro escondido en^ el .campo-, de que habla el Evangelio, es el mismo “Dios ,áquien, ciertamente: se halla en el campo de la .Religión p>Qr. la abdicación, ydesasimiento de las cosas tem:- poraks con el fin de =adquirirlo. I>e> inestimable de sn inmenso ,valor podé- -mos colegida por. £Í cónocimiento que jaqs ifiacílLtíi nuestra fét^de das infinité perfecciones de Dios :OíBios ^ytodus las cosas ^exclamaba el Patriarca San Francisco ,cuyo heroyco amor ála poübre- bféza hizo que én él s6 veríiicase, quér -sin tener nada lo poseyese todo ,como lo aseguraba San .Pablo. . . ' Siendo los bienes temporáles un impedimento, ypeso que detiene el vuelo del Espíritu Santo ,|con quánta alegría se descargará de él un alma que anhela por unirse con Dios ?¡Con quánto gusto se arroja enmedio del golfo aun lo mas precioso quando sirve de embarazo ,ysi su peso .arriesga la seguridad de la vida en una návégacíon peligrosa !No quede ni la mas pequeña afición que pueda estorvar ála perfección de la caridad: ordénense jos aetos, yafectos de ésta según ella reqúie- ’yti3da permanezca de apego ,ni aun ánosotros mismos ,para que sea amada la pobreza hasta en aquellas cosas cuyo uso no es permitido, alegran- Oonos ,deseando ,yaun eligiendo pobre comida, ybebida, pobre veslido, ypobre casa. Asi debe siempre hablar una Re- CaU- ligiosa por su obligación al voto de pobreza jporque siendo ésta una virtud con que se modera el apetito desordenado de las cosas temporales ,no apeteciendo de su uso mas que lo que se juzgue necesario para el fin que debe prefixarse en el estado religioso ,tenien - do que comer ,yque. vestir ,esto es, lo que baste para vivir, ypara cubrirse con decencia, ¿por qué no hemos de estár contentos áimitación de San Pablo ?Debiera profesarse un tierno amor áesta virtud, siquiera por las utilidades espirituales que de ella resultan: yála verdad, que hallándose en la pobreza algunas propiedades de una Madre cariñosa ,se la debería tratar con el mayor amor. En efecto, ella ha dado al alma religiosa una mejor vida que la natural en el seno de la Religión por el santo xleseo de cumplir con aquel consejo ,ómandato de Christo :Anda, •vende todo lo que tienes ,ydalo álos pobres yydespués vén,ysígueme :ella ali- 53 alimenta álos Religiosos con tanta liberalidad ,que con razón pueden decir: No teniendo nada todo lo poseemos 5y aun usurpar ánombre suyo lo que decia David en un Salmo: El Señor es el qiie Tt'ie ^obiernci ,yníidci fiie j'ultaríi .mi misma profesión ,yla pobreza que por ella he ofrecido es la que me gobierna en todo ,ytengo tanta confianza en el amparo de la Divina Providencia, que puedo decir con seguridad :Nada me faltará. ¡Qué educación tan santa debe la Religiosa ála pobreza iElla instruye en Ja ciencia de los Santos ,yhace aprovechar mucho en el arte del amor de Dios, porque remueve, yaparta el amor desordenado de cosas temporales, que tanto suelen defraudar el oro óptimo de la caridad. Ella, como Madre piadosa ,recibe á.la Religiosa en su rega^ zo, yla defiende contra todos los enemigos ,por cuya razón ha sido llamada de muchos Santos muro de la Religion, ^4 gion ,yya de antiguo se decía :Con guanta seguridad canta el caminante á vista de los ladronus guando nada tiene que le roben. La pobreza aun en esta vida procura la recompensa del ciento por uno ofrecido por Christo, no en cosas, ni riquezas temporales ,sino espirituales-, de auxilios, de gracias, de favores 5¿y guantas tiene preparadas en la eterna Bienaventuranza? Aun en la muerte asistirá también cariñosa, yal modo que la Madre de los Macabéos los exhortaba ala constancia ,yaque levantasen sus ojos^ al Cielo, ella animará álas almas religiosas para que fixen allí su vista ,y-esperen en la Gloria su riquísL ma herencia. El anciano Tobías dando ásu hijo las' últimas instrucciones cercano ásu muerte, le encargaba el amor, yreverencia que debía tener ásu Madre todos los diás de su vida 5no será también justa que ks Religiosas krespeten. ten', yamén ,tomando sus" doctrinas como si las oyesen de boca de sus mis^ mos Patriarcas ,yaun del mismo Jesu- Christo ,cuyo amor ála pobreza no se contentó con dar lecciones que no hubiese como en todo lo demás practica-^ do por sí desde su nacimiento en un pobre establo, hasta su muerte en la des-r nudez que vio tpdo el mundo sobre la altura del Calvario, yque siendo el Criador, ydueño universal de todo, se hizo, pobre porque fuésemos ricos, hasta no ihaber tenido donde reclinar su cabeza 5siendo no obstante de inmensa alegría para su enamorado corazón, ^por"qué: sufría ,ypadecía esta 'pobreza por nosQtTQs ?Asi debiera ser tanibien esta virtud el empleo de los afectos de la Religiosa, viviendo con ella todavía mas eomplafiida que puede estarlo, por las ilustraciones, yconsuelos espirituales porque en éstos acaso podrá ser engañada, ymientras mas estime la pobreza jtnas segura. ^:, ' Ys. Ya habréis comprehendído mny bien la fuerza del voto de pobreza áque se obliga toda persona religiosa ,la extrema vigilancia ,ysumo cuidado que necesita para sü perfecta observancia, y la facilidad con que la puede quebrantar de muchas maneras ,ymodos ,de que no siempre se hace todo el caso que debiera ,tanto en adquirir ,como retener, óusar, que son los mas generales para contravenir áuna obligación tan esencial del estado religioso, yen que se ha dado por lo común al desorden ,ylaxitud la entrada que no debe. En lo tocante áadquisición está de mas quanto podémos decir, si las personas religiosas tienen siempre ála vista, que por el voto de pobreza se enagenan liasta del deseo de tener jde que es uns cierta ,yclara consequencia ,que desear el dominio de materia grave, y aun deleitarse en ello como persona religiosa ,yno obstante el voto, es un p^' ca- 57 cado mortal, ySacrilegio en el afecto; contra él, porque desea, yse deleita en una cosa que le es gravemente ilícita. Diximos como persona religiosa, porque si el tal deseo ,complacencia ^ó afecto fuera querer aquella .cosa- si le fiiera lícito ,sí no hubiera el voto que se Jó próhibe, parece .bastantemente seguro, yprobable no sería en tal caso mortal 5porque no era entonces el objeto intrínsecamente malo de suyOí sino solamente como prohibido átales personas ,_ como el que un dia de vigilia quisiera comer carne sino lo fuera, óno estuviera prohibida. _r Como aun en los casos, que no obstante su voto, pueda una persona religiosa adquirir lo hace para el Monasterio, áque se debe incorporar entregándolo al punto al Superior ,según lo dispuesto por derecho, ylo mandado por el Santo Concilio de Trento, es claro quánto falta quien asi no lo executa ,yque peca contra el voto por nla de ser vínculo de iniquidad. Mas si por la licencia injustamente negada (aun quando en ello pecára el Prelado) no sé ha de seguir que el súbdito quebrante precepto alguno grave de caridad, ó justicia, es obligado áconformarse 5pues lo contrario sería muy perjudicial ála observancia de los votos ,ydisciplina regular :en una palabra ,asi como el voto de obediencia obliga en quanto se puede hacer sin culpa ,de la misma suerte el :de pobreza. Son muy oportunas, ysiempre dignas de aprecio en sus casos las palabras de oro del piadoso, ydocto Padre Suarez ,, con que se huyen los dos extremos de relaxacion ,yrigorismo: JSn los bienes^ dice, uso consumibles como de comer, ybeber, si se toman solamente para el uso actual ,ytransitorio, no será regularmente pecado mortal, sino es que se dannifique demasiadamente ála Religión, óen cosa extraordinaria, ómuy preciosa yyen aquellas ,aunque se É . se desagraden los Preladosyno se juzgan tan repugnantes que lo reputen materia £rave en orden dla pobreza ^sino es en órden_ dla decencia ,yperfección religiosa jpero seria lo contrario si las tales cosas se jomaran en grande cantidad^ bretuvieran ocultas para consumirlas poco dpoco ,lo qual puede ser culpa grave. De Jas demas cosas que no se consumen al instante por el uso ^sino se toman ocultamente ^y/ para poseerías^ sino solo para el uso público ^yexpues^ fo al arbitrio del Superior^conw se retienen otras cosas ordinariameme:y mecc^ cederá de venial ^sino es que intervengan algunas circunstancias que le dén mayor deformidad ,como si se hiciera fréqüentemente ,ocon ánimo deliberado de aplicarse auso propio de esta suerte las cosas, del JSdonasterio ^osi por esta cau'^ sa se privaran otros de Ja misma cosa. Aun en las que del modo dicho, uotro puedan lícitanjente usar las personas religiosas, deben tener gran mo- Ide- 66 deracion ,ycaiitelá ,pues únicamente jpueden usar de eilas para el fin qué Jes está concedido, yno para otrosj asi el Religioso no puede prestar, dar^ ni enagenar el vestido, libros:, uotras cosas que se le dieron para su uso ,y él que lo recibiera tendría obligación árestituir: no puede si se le dá dinero para comprar cosa de su propio uso expenderlo en otras, ni darlo átercero, yaun de lo que para su alimen- to se le concede no puede sin licencia disponer 5no siezido menos de notará que peca grave, ólevemente, según la materia ,la persona religiosa notable-^ mente descuidada en el buen uso, atención ,ycuidado con que debe mirar las Cosas mismas que la Religión le concede, ódeteriorándolas, óaplicándolas á otro uso ,óno cuidándolas con Una diligencia regular. En quanto al uso del peculio, dexando en la probabilidad que realmen^ te tuvieron las opiniones que acerca de ello ello hay, yadvimenoo la queciíingtrno duda tiene ,ydebe iégiiir quien deh seare su salvación ,atendiendo mas á la verdad, que álos abusosyeQErnpt&- las, malos exemplos ,yaun eseandaLo*- so proceder, que por desgmcia"; suele mas de una vez notar, ysuceder, se ha de entender, que para ser lícito: álos fojos de Dios el uso deLpeculio-, qiian- ‘do lo pide la necesidad para el socor^ ro de los Religiosos ,no suficientemen-- te provistos de lo necesario para la Religión, son indispensables por la natur raleza misma del voto, yestado reli« gioso las condiciones siguientesíi Primera: Que el peculio -entera- mente se baile sujeto ala potestad ,y autoridad del Superior, de suerte, que de solo su arbitrio, yvoluntad penda permitirlo ,óprivar de él ála persona religiosa. Segunda: Que no esté en poder del Religioso, sino en la cax:^ olugar común del Monasterio destinado para ello. Tercera: Que se use del i^pe- peculio para las necesidades que éste no socorre. Quarta :Que no sé experi^ da en cosas superfluas, 6que desdigan del estado religioso. Quinta :Que solo sea el peculio de la cantidad moderada, yájuicio prudente necesaria para el socorro de las necesidades ,que pueden regularmente ocurrir. Sexta :Que quien tiene peculio se.halle con ánimo pronto ,ysincera disposición para admitir la vida común ,si se tratare de establecer 5yaun .hay quien diga ,que la debe tarnbien desear, yen quanto sea de su parte procurar ,yen fin, que pida licencia siempre que íiaya de usar del peculio. Nos detendriamos con gusto por la dignidad, éimportancia de la materia si. lo permitieran las otras que nos llaman la atención jmas no podémos dexar de satisfacer ála obligación que tantos ,ytan graves ,doctos ,ypiadosos Varones ,aun de las mismas Sagradas Religiones, nos recuerdan ensenan^ .do. <5-^ do, que la vida común cae baxo de tan grave precepto, que deben temer en gran manera su perdición los Superiores, que no la procuren introducir con quanta mayor solicitud, yprudencia. les fuere dable, ylos súbditos, que óla reusan ,6impiden su establecimiento, No tengáis por insoportable ,ni juzguéis duro tal modo de sentir 5pues no es otro el de la Iglesia ,el de los Santos Fundadores de las Religiones, los Concilios ,ySumos Pontífices,, Bien se puede decir, que la observó el mismo Jesu-Chrisío con sus Apóstoles, ysus Discípulos, según varias expresiones deí Santo Evangelio ,, y^ lo que exponiéndolo dicen el Venerable Veda, ymuchos Santos, que nació, por decirlo asi, .con la Iglesia la vida común, lo ensena la Sagrada Escritura quando nos refiere la de los primeros fieles en los hehelios de los Apóstoles 5yel exemplar castigo que hizo San Pedro con Ananías. 7o iiías', ySafira 'puede áervir muy bien de temor ,yescarmientó áquanto^ agorada el abuso del peculio ,yaborrecen la vida común. San Benito ,San Basilio ,San Agustin ,ytodos lo$ Santos Fundadores que intentaron conservar, yrestablecer la caridad ,que se iba resfriando, no siendo ya tan ardiente como en los primeros fieles ,.perpetuando con sus Religiones, yen sus hijos la vida evangélica ,la mas exacta observancia de los precep- ?ymas saludables consejos de nuestro Divino Salvador, establecieron, y juzgaron indispensable la vida común, la qual también se establece en las Constituciones del Sagrado Orden de Santo Domingo: es fundamento, di^ gamoslo asi ,de la de nuestro Seráfico Padre San Francisco ,apenas habrá Regla, oConstitución Religiosa -que no haga mención de ella, yen un capítulo del esclarecido Orden Premostrátense tan firmemente se procuró su ob- 71 servancia, que díxeron áaquellos Venerables Padres :Bebía cumplirse con tanto cuidado^ como que sin ella nopo^ dia subsistir^ ni dexar de quebrantarse el voto de la pobreza evangélica. Las expresiones de los Concilios generales de Letran ,Lateranense ,y otros nos convencen ,tuvieron por gravemente obligatoria aquellos Santos Padres, congregados en el Espíritu San- to, la observancia de la vida común 5y en fin, el Santo Concilio Tridentino ex* presamente mandó observarla fielmen*- te como los votos de obediencia ,castidad, los peculiares de cada Religio^ ylos preceptos pertenecientes ásu esencia jcuya sana inteligencia declaró expresamente contra las varias que se habían j>retendido dar álo tan claramente decidido, ymandado por el Concilio el^ Papa Clemente VIII. en su decaracion del ano 155,p,según la qual nrepetidos los decretos de la Saoraaa Congregación en varias ocasiones, y 72 ^ ylo mismo sucesivamente han determinado, ymandado observar los Pontífices Paulo y. Gregorio XV. Urbano VIII. Inocencio X. Alexandro VII. Benedicto XIII. yotros ácuya vista ciertamente no alcanzamos como puede haber conciencia timorata que no se estremezcajyespecialmente sabiendo los esfuerzos ,yfervoroso conato, los Santos Decretos, yerección de la Sagrada Congregación ,que hizo la Santidad de Inocencio XII. para que tuviera cumplido efecto la observancia de la vida común en todas las Religiones ,y Comunidades ,hasta prohibir se recibieran Novicios en las que hubiese alguna repugnancia en su práctica ,ymandar, que en adelante no ae fundara Monasterio, ni Convento alguno sin la expresa obligación de que todos sus Religiosos hayan perpetua, éinviolablemente de observar la vida commn Por lo dicho ,yotros muy graves fundamentos que omitimos tienen por sin 7^ sin duda gravísimos Téologos ,que vida común en todas las Religiones, y Comunidades que pueda observarse ,es^ un precepto grave ,que obliga alos Superiores para que promuevan ,yprocuren su establecimiento, yálos sübditos para que con ánimo sincero la de-* ,yquando haya ocasión de establecerla con prontitud ,yalegría la abracen 5con lo qual juzgamos habéros manifestado bastantemente vuestra obligación, ynuestros justos deseos en cumpiimiento de la nuestra ,yque quan— do no nos empeñamos en su efectiva execucion tan útil ,debida ,ypropia, del estado religioso ,Heno de amargura ,y sentimiento nuestro corazón ,protestamos padecer la violencia que nos hacen los mayores males, yjustos temores que podemos recelar ,yque ála misma Sagrada Congregación detienen para no, apremiar en muchas ocasiones al cumplimiento de lo que ella tanto desea. .De que se deduce precisamente, Kque 8tO" t^to tiempo ,ytanta atención por pre- 'uenir todo lo necesario, quando en otra providencia se desempeñaría este negocio por euenta de sola la Superiora, ó Prelada, ytendrían las demás una vi« da mas tranquila ,ymas desocupada para poder entregarse áDios, por cuya cuenta correrían todos sus cuidados. Quánto conduciría igualmente para conservar mejor entre sí la caridad mutua, yla santa humildad ,pues no dexa de advertirse, que la peculiar administracion ,yuso del propio peculio ,mayormente en la que lo tiene abundante, es causa de menospreciar ála que es pobre ,motiva en ésta la melancolía ,el engreimiento en la otra, yfomenta también la ambición de ser preferidas en los empleos, yoficios déla Comunidad, pretendiendo ser honradas, y distinguidas sobre las demás. Quánto mas lugar habría para dedicarse álos exercicios espirituales, cómo sería mas fireqüentado el Coro, ypor fin, se ve-- rían mn desterradas deí Claustro aquellas frías palabras m/o ,yíwyo ,tan agenas ydistantes del fuego de la caridad. Ultimamente con la vida común se quitaría la ocasión de fomentar con dádiivas, yexpresiones de confianza eter- ^lás amistades ,ycorrespondencias con personas del siglo, quizá no buenas, per- -judiciales freqüentemente al aprovechar miento espiritual^ yaun tal vez (no lo permita Dios) también opuestas ála pureza ,ycastidad con que debe vivir una Esposa de Jesu-Christo. . §. III VOTO BE CASTIDAD. altísima dignidad áque ha sido sublimada la Religiosa por el voto de castidad, consagrándose por Esposa de Jesu-Christo, es uno de sus mas gene^ rosos empeños, yla mas honrosa de íodas sus obligaciones :áproporción de h^'la ^2 la mayor dignidad en que el esposo esté constituido ^se tributa ásu esposa e] honor. Lo es grande para una joven rustica ser desposada' con un Noble, mayormente si es coíí uíi PrínGipevincom:- parable eon unRey. De aquí se debe colegir quanta es la gloria de las Religiosas en su desposorio con el Rey de los Reyes Jesu-Christo. Aesta eler yada dignidad llega áser exaltada, y áesto alude la sagrada ,ytierna prácítica de aquella ceremonia ,en que después de su profesión, es coronada la Re¿- ligiosa con corona de flores ,diciéndole aquellas expresiones, de los Cánticosí Ven, Esposa de Christo ,recibe la corona que te preparó el Señor pam siempre. Honor ,ygloría incomparables^ apreciados ,yestimados justamente aun de IrtS mismas Reynas, yEmperatri-^ ces, de grandes Imperios, yReynos de la tierra, cuyas coronas despreciaron, ypospusieron por adquirir aquella lía otra 'inmarcesible ,éinmortal 5de. las quales pudieran formarse dilatados, catálogos, hallándose sus nombres escritos con letras de luz en los de las Santas de muchas Religiones. Entre estas Señoras merece especial mención la Serenísima Infanta Soror Margarita de la Cruz ,hija del Emperador Maximiliano II. Religiosa del Convento de Descalzas Reales de Madrid, la qual solía decir quando la daban el tratamiento de Alteza :Ya dexé todo eso al tomar este Santo Avito por otra alteza mayor ,negándome áser Infanta en el Mundo por ser Esposa de Dios. No es. justo me quieran poner pleyto ámi corona ,yprivarme del honor verdadero, yeterno por este vano honor temporal. Por esta altísima recomendación de Esposas de Jesu-Christo obliga el voto de castidad áque aspiren las Religiosas álograr la mas pura, yangélica} porque si las esposas de los Príncipes ti 2de- 84 deben set 'táó éastás, ytan' fieles ,qué él mis pequeño agmvio ai amor de sus esposos es una» culpa gravísima ,¿quánt'O mayor deberá set la pureza, yquári inviolable la fidelidad al Supremo Se-» ñor de todas las cosas ?De todos los Bienaventurados, dice el Señor, que después de la resurrección de los cuer-’ pos han de ser como Angeles 5pero éste también es un privilegio de la cas-? tidad virginal ,yasi es muy de notar, que ai referir este pásage, donde San Mateo dice, que serán como Angeles en lo futuro ,lo dice San Lucas de pre^ sente ,son iguales álos Angeles. Nada parece mas glorioso en elogio de Ja castidad ,que ser por ella las Re-^ Kgiosas Angeles en la tierra, como los Angeles vírgenes en la gloria 5pero qué fnucho, dice un Santo Padre, que sean Comparadas con estos celestiales espn ritus las almas que logran la felicidad de desposarse con el mismo Señor de ellos javentajándoles en el mérito los co- corazones, yespíritus castos; porque es mas adquirir esta angelical gloria, que tenerla de suyo, como dice San Pedro Crisóiogo, ácausa de que los Angeles tienen la pureza por su naturaleza misma, quando los castos para haber de lograrla han de emplear mucho estudio, ytrabajo. Es sin duda muy grande la diferencia entre la obra de la naturaleza ,yde la gracia :que los -Angeles tengan pureza, ycastidad, es obra de la naturaleza :que las Vírgenes la consigan ,lo es de la virtud ayu-» dada de la gracia :ser Angel es feliei-» dad: ser Virgen es virtud: ésta tiene la preferencia en comparación de la otra, porque la felicidad no supone mérito, yaquella no se adquiere sin el del exercicio, yel trabajo. Fuera de que para adquirir ,yconservar la pureza no ha tenido que pelear el Angel ,yla batalla del espíri-! tu casto es sin intermisión. El hombre, continua el Crisologo, formado de una vil vil materia, venciendo la fragilidad, quebrando las puntas de su misma sangre ,yhaciéndose superior álas pasiones de su carne ,se adelanta álos Angeles 5porque estos nada padecen para ser puros ,quando los castos sufren un continuo tormento, yaun un duro martirio 3en cuya conseqüencia ,dice San Ambrosio ,qae no es tan digna la virginidad de alabanza, porque se haya hallado en los Mártires ,sino como porque ella misma es la que hace mártires. El casto padece consigo mismo un continuo martirio ,en que la naturaleza es el tirano, la concupiscencia el verdugo ,el deleite el tormento :luego en esto excede el que es puro ,y casto álos Angeles mismos ,pues logra poder ofrecerse de continuo en per-, fecto holocausto. Para el Sacrificio son necesarias trea cosas ,la Hostia, dVíctima, que ha de ser sacrificada. Altar sobre que se haya de inmolar, ySacérdote, que la ofrez- ^ofrezca aDios, ytodo lo hay en él amante de la castidad. Es víctima ,pues San Ambrosio llama ála virg'en Religiosa hostia del pudor, yvíctima de la castidad. En la Ley de Moysés tenían que buscar víctimas los que querían ofrecer sacrificios áDios, como frutos diversos de la tierra, corderos, ovejas, tórtolas, ópalomas jpero las almas cas- ^as llevan en sus mismos cuerpos la víctima, no teniendo que ir al Templo p-ra encontrar Altar ,por serlo su co razón, ymuy agradable delante de los OJOS de Dios, haciendo también por sí propias esta función del Sacerdocio, e-o- mo personas consagradas con su misma virginidad ,yque por tanto las llama lertmiano Sacerdotes de la pureza. Este sacrificio ofrece en honor de Dios la Religiosa, no solo en la mañana ,o en la tarde, sino continuamente, de noche, de dia, átoda hora; de cuyas prerrogativas carecen los Angeles, sin poder conseguir el exercjcio. de tales fun- 8^ funciones ,ñí ser Victimas ,ni Altares, ni Sacerdotes ,porque no tienen lo que se necesita ptíríetodo esto, que es la carne. ITanto es el mérito de una virtud tan excelente ,que hace excederse ásí mismos álos hombres, ysacándolos de la esfera de humanos ,los coloca entre los mismos Angeles ,los eleva aun sobre ellos, ysobrepujando su mérito mas allá de sus gerarquías ,llega áentronizar al alma casta hasta la alta dignidad de Esposa del mismo Jesu-Christo: por eso la Iglesia ,ylos Fundadores de las Religiones exigieron el voto de castidad en los que se obligasen ála profesión religiosa^ yeste voto, aunque induce muchas obligaciones ,no deben cansar novedad por desconocidas, quando las mas de ellas, ótodas respecti- ‘ vamente son comunes átodos los demás Christianos 5pues aunque no estén obligados ála castidad por voto ,ópromesa, lo están por el santo mandamiento que qtie prohíbe quanto es contrario, u opuesto áesta virtud. Asi también como la Religiosa débe qualquiera santificar sus pensamientos ,obras, ypalabras, atendiendo á no violar con inmundicias la consagración con que su alma se dedicó en Templo vivo del Espíritu jSanto por el Sagrado Bautismo: por esto debe cautelarse de los perjuicios que puede traer ála pureza su pensamiento 5por la negligencia en repeler con prontitud los torpes deseos de su corazón ,no deberá permitir ni un instante el deleite ,y se guardará en gran manera de caer en el consentimiento. Asu boca le poii-, drá custodia, yásus labios aquella puerta' circunstanciada, que dice el Real Profeta, para que el corazón no llegue ádeclinar en palabras contaminadas de la impura malicia, por sensuales, por poco honestas, ódel todo impuras 5en sus-- obras se guardará de vistas peligrosas, yse prohibirá con rigor santo toda ae- Mcion. turas', yfamiliaridad, qtie aficiona á los que la tienen, de que se ofende el Divino Esposo por la división delco^ razón ,yno puede la Religiosa decirle: Mi Amado para mí,yyo toda para él. Por esto deberá cuidar mucho de emplar todo su afecto en servir áél solo, todo su corazón en amarlo,toda su memoria en los recuerdos de sus finezas, todo su entendimiento en conocerlo ,toda su devoción en tratarlo ,toda so conversación con Jesu-Christo ,toda su familiaridad en unírsele mucho, y todas sus potencias, ysentidos en no buscar, ni querer otro empleo. El Ve^ nerable Padre Juan de Avila, escribiendo áuna Religiosa, le decía: Volved las espaldas al Mundo, como quien públicamente se muestra por su enemigo ,y volved los ojos avuestro Esposo, quelquiere miraros ,yque le miréis, iDonde podéis vos emplearos ,que mejor os vaya, que en aquel que los Angeles desean mi" rar ,ymirándolo nunca se hartan ? teas ;>7 teof, si vos queréis que os baste ,no busquéis otra criatura con él ^porque no quiere ser posesión del que no se conten^ ta con él solo. §. IV. ^CLAUSURA. Ejs de la mayor importancia la abstracción, yretiro que debe observar la Religiosa ,ymuy del caso para conservarla la Clausura ,porque no produciendo el mundo sino distracciones ,y estorvos ,con que. el alma suele embelesarse tratando con las criaturas ,yestando el Demonio tan solícito por hacer guerra ála pureza con los vanos entretenimientos ,vagatelas, éilusiones con que poco ápoco vá apoderándose del corazón para corromperlo, es muy conveniente valerse de las mas seguras precauciones para eludir todos sus ardides ;aun en las mismas personas es- Npi- pirituales, yque tratan de Dios puede haber peligro, ydebe siempre haber precaución^ yel Divino Esposo llamó al alma al retiro, ysoledad para hablarle allí al corazón ,yóno hablará, ódirá menos, óno lo oirá la distraída en otras cosas. Con este fin se practicala ceremonia de despojarse hasta del cabello" al consagrarse áDios ,dando tm‘ manifiesto testimonio de la absoluta ,yto-^ tal entrega al Esposo Divino ,áquien se protesta una enterasujeción ,cor-^ tando hasta los^ mas ligeros ,y^vanos cuidados de aficiones ,familiaridades . tratos del: siglo ,.representados; en; '"ios cabellos: costumbre antiquísima^ desde los primeros siglos de la Iglesia, de que \ testifica San Gerónimo. El velo que reciben en la profesión es una insignia ,:que desde el nacimien=- to de la Iglesia concedieron los Apóstoles álas Esposas -de Chrísto ,yesto mismo -confirma la obligación que tie- pp lien de vivir separadas ,yescondidas, porque, según San Ambrosio, se les cubre con él cabeza, yrostro, para que tengan recocidos los sentidos del cuerpo ,ytambién las potencias del alma, sabiendo que en adelante el blanco de todos sus cuidados, yla atención de todos sus sentidos ha de ser el Divino Esposo Jesús :porque poniéndolo en la C’abeza ,yvista de la Religiosa ,es como si con el mismo velo se le ocultasen, yquitasen de su presencia todas las criaturas^ óporque, como dice Ter^ tuliano ,habiendo de estár precisada a tratar con algunas, aunque pocas, queden. armadas su c^eza, yrostro con zelada,-y escudo, que pueda resistir los golpes de tentaciones ,yrebatir las saetas que se disparen por el enemigo común contra su pureza ,porque son muy temibles para la santa virginidad los tiros que le hacen los mortales ,aun con solas las vistas ,yvisitas. Por esto la Iglesia manda tan estre- Nzcha- chámente, yrepite tantos encargos sobre la abstracción ,yretiro de las Religiosas ,yque hayan de vivir con clausura 5concillando de esta manera la veneración debida ásu estado ,ydignidad de Esposas de Jesu-Christo ,yprocurándoles un nuevo medio parala perfección de su estado mismo, por ser tan conducente esta santa precaución para no vivir disipadas, freqüentemente distraídas ,yestár armadas ,ydefendidas contra los peligros áque estuviera expuesta la pureza ,yhonestidad de unas vírgenes consagradas áDios enr medio del mundo. Su violación ,óquebrantamiento está prohibido corr gravísimas penas, yla Religiosa transgresora, además de pecar mortalmente contra la obediencia ,incurre por el mismo hecho en excomunión mayor reservada al Romano Pontífice, yqueda privada de oficio ,voz ,yvoto ,ytambién inhábil para todo empleo 5yde la misma ihanera incurre en dichas pe- IOI nás quebrantarídoí por $í la Clausura^ que haciendo, ópermitiendo qne la quebrante otra persona ,áquien dé entrada en ella sin las licencias que son debidas. Tan propio, ynecesario ha parecido en favor de las Religiosas el establecimiento de la Clausura ,que algunos Autores han querido sea de derecho natural, yDivino 5pero solo es por humano ,yEclesiástico ,por decretos de Pontífices,: yConcilios expresa, ypositivamente dispuesta en el de Trente, aunque recurriendo también á los primeros sigles ,se encuentran repetidos encargos, ydisposiciones relativas á este: cuidado, ¿Ya lo tuvo un Concilio de Letran, estableciendo, que ninguna persona Eclesiástica, ni Seglar turbe,:en manera alguna el retiro ,yabstracciónde las Religiosas. La segunda Sínodo Mcena, celebrada en tiempo de Constantino, yá que asistieron ^66 Prel.ados, ydoctí- si- i62 i siirios \^árónéí, qtídnióa lai Religiosas llevaren las cosas necesarias para pasar la mida ,las récjha la Superiórá dei ^Monasterio i^hn presencia de alguna Monja anciana: ysi sucedieré que álgun Móñge quisiereí^yjer áalguna parienta suya, habiete presente la Abadesa ,con pocas palabras ydespídase, en breve e//a :"éstd-iáafida tambieti el Acto Canónico á-todos los Clérigos^ ySeglares. Poco mas ,ómenos se explican otros Concilios :ei Agatense celebrado por los años 510 ,jel -Hispa- lense II, que celebró San Isidoro año i de 619 ,el Cabilonense año de 813^ yliltMiamente el IV.' -de Milán,,- por San Carlos Borromeo. En todos^ ellos se leen santas ,ysabias disposiciones dignas dé aquellos Padres ,ypropias del zelo qué ténían porque se migasen con toda -atenéiGn ,ydecoro estos asilos de la castidad. ’ Los Sumos Pontífices han atendido j aésta importanciá Con el mayor desvé- ' lo. I Jo. En“ el lib. í5‘ délas DeeretalSs se trae tin Decreto del Papa Bonifacio VIII, •que después renovó, aprobó, yconfirnaó San Pío V. enrun motu.proprio que exponen gxaves Doctores ,ensenando, que en el se prohíben las comunicaciones con Religiosas, si no concurren muchas justas ,yhonestas circunstancias. que explican. Lo mismo dispusieron ios Papas Inocencio IV. Nicolao III. yNicolao V. lo propio Pío II.- Sixto IV. ySkto V. ynovísimamente, el Señor Benedicto .XIV. en repetidas Bulas, yDecretos que áeste fia expidió:, continuando áconseqiiencia de .este mismo espíritu :de^ la Igle^ sia Las -providencias ,,y_resoluciones de la Sagrada Congregación de Regulares, no perdiendo de vista los sérios encara gos hechos por los Santos.Fundadores, yPatriarcas de las Religiones en sus Reglas, yEstatutos, como es de ver en las ue San Geronimá, San Agustín, San Basilio, San Benito, Santo Domina '104 go, ySan Francisco!, icuyás apalabras darían la mayor fuerza áesta exhor- ! tacion^pero nos contentarémos con= re- ! comendar sil lección ,aunque con el en^ , cargo que en ios jcapítulos 4-, y5de la suya hace la Madre Santa Ciara, mandando que sus; Monjas no tengan conversaciones con los de fuera ,yque en caso de tenerlas, sea con licencia, con escuchas ,puesto velo negro en la i reja, yni antes que salga, ni después que se ponga el Sol, obligando álo | 'mismo álas Abadesas, yVicarias 5y| coronamos este dilatado catálotro con lo de Santa Teresa de Jesús, que dice: téngase gran cuenta en hallar ten los de fuera, aunque sean deudos muy. cercanos, si no son personas que han de holgar de tratar de Uios, véanlos muy pocas veces, yéstas concluyan presto. ' Como la Clausura tenga por fin principal el que hemos declarado de preservar álas Religiosas de los insul- | tos, riesgos, ypeligrosa que sin esta I IQ5 cautela quedarían ejtpuestas; yásu pesar no dexa de abusar alguna vez la fragilidad, ymalicia humana con ciertas permisiones, yotras cosas que inutilizan, ylas mas rigorosas, yterminantes leyes, hemos aplicado mas nuestra reflexión, ycuidado hácia esta parte, que comunmente ;se entiende por Clausura, que cSj el encierro ,yreclusión perpetua dentro de los muros ,yparedes del Monasterio, que sin duda será de ningún efecto para la preservación de peligros, quedando fácil ja comunicación con personas del siglo, yfrancos para este lin los tornos ,ylocutorios ,ypor eso encargamos, ydeseamos en nuestras Religiosas tanto, ómas cuidado sobre es- to ,como en lo que ordinariamente se llama quebrantamiento de Clausura: porque Iqué importa que no ponga la Religiosa el pie en la puerta reglar ,por el temor de una nota gravísima, por el miedo de una censura ,por no exponer-* se áun castigo exemplar;, -á que es Oaeree- ti 2 puede servir de escusa ,ni dexar de ser pecaminosa. ¡Desgraciadas Preladas condescendientes^ ¡Jníelice.s súbditas tibias, quejumbrosas yfáciles .en oir ,íseguír, yamar su conveniencia ,yamor propio! Las causas qtie pueden_escusar, y por las Xque pueden las Superioras exonerar de esta obligación ásus subditas, son bien sabidas ,ylas mismas Constituciones las expresan >con que solo debemos encargar la discreción ,yprur (dencia ,el modo, yrespeto de quienes pueden usar sus facultades ,remitiéndonos también álo que ápresencia de algunas circunstancias tengan por con-^ veniente los Confesores' doctos y virtuosos :ydecimos doctos ,yvirtuosos, porque si faltara emlos Directores, o Confesores alguná de .estas calidades, ó la de la prudencia ,mas bien destruirían que edificaran, introduciendo en las aimas^na falsa seguridad ,que solo puede llevar. ala perdición. ¡Ojalá que en esta materia jamás dexen de tener en me- itiemoria nuestras Relígiosás el desgraciado suceso de las catorce que perecieron en el Monasterio de Santa Lut-’ gardis, como lo habia ella misma predicho ,no por haber faltado al rezo del Oficio ,no obstante que se hallaban en la enfermería, sino por haberlo rezado* coíi muVpoca atención !-:';> ^-'Se cumplirá con exactitud^ santidad, > yfervor esta obligación ,considerando^ bien aquellas expresiones con que se dáprincipio al Ofició, yque la Iglesia po-^ ne en nuestros labios en la oración previa que decimos para empezarlo: Señor y.mí beca pora bendecir Smtó Nómbre i'purifica mmbíeií rm corazóm de todos los 'pertSamientos vános^ impertiñettz tes ^‘y perversos :ilumina mi entendí-’, miento ,acalorándo-^ éinflamando mi cü~ razón ,^ajeríos para que digna^- aten^ ta^ ydetwtamente pueda rezar éste OJicio, ymerezca ser 'oído ante la presentía de fu Tdivina -^dagestad. Señor yo te satisfago este tributo de alabanza en e^tas Horas en unión de aqmlla Diviné, intención con que tú alabante en la tier~ rct atu Eterno Padre: Si ,meditando ^ como es razón, estas cláusulas, conseguirán las Religiosas que su asistencia al Coro, yel cumplimiento de esta obligación sea de mucho mérito ,ymuy del agrado de Dios 5porque despertando la fé por medio de este recuerda, considerarán la grande inmensidad ,y magestad de aquel Señor con quien tienen el honor de hablar, ydelante de quien se presentan temblando las mas altas Potestades del Cielo ,tendrán presente ,que prescribiendo en esto la Iglesia ,ylas Reglas un culto razonable^ no podrá ser así quando no esté acom-: panado de la razón, ysin que ésta Ilere áefecto-, ycumplimiento la debida atención. La devoción es sumamente necesaria, porque sí el interior no va de acuerdo con los labios, yno se une á ks palabras el espíritu ,yel corazón, vuestra oración no tiene mérito. Estanr do do con e«te cuidado, quizá os dispensará Dios la inteligencia, ycomprehension de las palabras de que se compone el Oficio 5yaun quando no las entendáis, la obediente sumisión con que veneréis aquellos misterios que contienen todos los Salmos, ypasages de los demás libros de la Santa Escritura, de que usa en el Oficio Divino la Iglesia ,puede ser que sea para las Religiosas mas meritoria que para otras personas, que entendiéndolo muy bien todo^ se descuidan en la atención ,yfervor, como que Dios revela álos humildes las cosas que oculta álos sábios sobervios, ysiempre será muy provechosa la meditación de la Pasión de Jesu- Christo ,distribuyendo por las horas sus misterios, ypensando en cada una sobre alguno de ellos, como aconsejaba San Gerónimo áLeía ,procurando no admitir distracciones voluntarias, considerando siempre que el mayor laérito de estas oraciones viene fie P2ser il6 ser hechas ánombre de da Iglesid.* PUNTO TERCERO. MEDIOS PARA LLJEGAR ALA SANTIDAD RELIGIOSA. j^uNQüE no han dexado de insinuara se ya bastantes en todo lo dicho, -de- seando Yuestro mayor aprovechamien- to ,propondremos algunos docLimeiitos que puedán excitar mas. al fervor, -y vencer los obstáculos de la tibieza, co* mo tentaciones que enfrían el calor del espíritu religioso ,yhacen desmayar eñ el cumplimiento de las obligaciones del Estado. Primero tratafémosde los. que convengan acada una de las principales obligaciones en particular, ydes* pues daremos algunos conducentes ala observancia religiosa en común,ymuy | ápropósito para conseguir la perfec* cion, á.que seguirá úna regla breve j de la vida espiritual, ydocumentos ácer- | ca de ella. MEDIOS. PARTICULARES PARA j'.CUMPItm Lbs '-VOTOS. ¿C^UE deberá hacer la Religiosa para serT.obediente ?En primer lugar procurará ser muy humilde:esta virtud hace que nos conozcamos ánosotros mismos, ynos CDDsiderémos indignos de que nos honren nosdistingan ,ynos estimen.; Destruye en nosotros la sobefvia, U yhaciendo que concibamos baxos senda timientos de riosotros propios ,nos hace despreciablesánuestros mismos, ojos;- Téiígase gran cuidado en adquirir ,y conservar esta virtud, qué es como la basa, yfundmiento de todas las demás 5 yadviértase ,que ha de ser de cora^ zon, yque no consiste en solas exterioridades ,yapariencias de humildad* dexando escondida dentro del pechoJa sobervia. Jesu-Christn es el Maestro de la humildad ,yaun dice San Agustín^ que 1i8 que esta es la virtud de Jesu-CIirísto, el qiial se humilló asimismo, yse hizo obediente hasta la muerte. Cotí humildad obedeció JVIaría Santísima la voz de Dios, yfué elevada ála inefable dignidad de Madre suya: Hágase en mí según tu palabra le dixo á San Gabriel. La Supe’riora debe ser considerada como un Paraninfo del Cielo, por quien explica Dios su voluntad ála Religiosa. Si tuviéseis la dicha de que Dios os enviase un Angel que os significara su voluntad en quanto hubieseis de executar ¿quedaríais contenías, yseguras? Pues estadio también ahora, que la Prelada es ese Angel. Quien desprecia su voz ,áDios es áquien desprecia. Sea enhorabuena que tenga defectos manifiestos, fuera de ios que se les suelen de ordinario falsamente imputar 5te- nedle compasión como áenferma, y ni la murmuréis ,ni le deis que sentir, cpmo no nos damos golpes en la cabeza íl¿> rs qrrando so dolor atórmenta:^ nuestros cuerpos. Paciencia, yobediencia, no hay remedio. Tanto vale que la volun-^ tad de Dios sea declarada por sí, como por sus Ministros ,sean estos hombres, ósean Angeles. Si siempre lo fuesen ks Preladas, también habiamos alguna vez de disgustamos, porque no podría nuestra miseria sufrir siempre unos Superiores tan irreprehensibles, ytan Santos. Aunque no sean tan adornados de buenas calidades los que mandan, con todo se les debe grandísima estimación, yrespeto de obra, de palabra^ en p/esencia, yen aiisenciaj.y aundespuesde que se les haya concluido el tiempo de la Prelacia^ yno estén ya en el oficio ,es muy jus- to que se les venere por lo que fuerom Tas razones que se deben tener presentes para abrazar estos medios ^se deducen de la obligación de si^etarse á las determinaciones de laProvider!cia,que qiiiere haya en todos los estadossubordí— •i 2P nacioa i-de la ^¡rokintad' propia Motra 'que la dirija rno .siendo de esté liiodo ¡quánta sería lai confttóion ¡jQuánto el desotí-: den ¡5«s|iciá‘pide queise le dé á: nada ^qnal In que le eoxresponde rali Superior Exemal súbdito, obedecer, yel vopos qneise Tenunció :la propia volun- J^supide- ipara .sn cumpHíniento Ja; oben ^^•^^^^^’dieneia,. exempios\de Jesq-Christoy ydeLMaríaíSantisímíí; nuestra Señora^; drenan ^grandf ;;apreGÍa ;que .hicieron los tmma. dantos deíl^ obediencia, son grandes razones:^! que 'estimulan al Terdadero obediente,;!. _.; Frutos 'í^uecáMe^esppsímoíivos hay.tambieíí de la ^iúúad -^tcsmm razonados* frutos 77. de la obediencia ppues ella liace al .obe-^ oelen ,inuy>aniadú :de Dios, semejante á Je&ü-Cbristo ,faT€^eGÍdo-,í ydevoto yer-’ dadero de María;Santísima amable a. sus Superiores ,yhermanos ;se fortifi-- ca contra sus pasiones, ylas vence; está -iápto .para 'adquirir Ds virtudes;- adelanta: mucho; en poco tiempo lo-,' gra 121 grá tener en su obediencia una segura señal de su predestinación ,por ser como es escudo fuerte contra todos los vicios ,ycontra los asaltos del común enemigo, tendrá una muerte plácida, ysosegada ,yla Bienaventuranza del Cielo, cuyas puertas abrió Jesu-Christo con la lleve de su obediencia al Eter^ no Pavdre- Se aprovechará mucho en la diencia ,yperfeccionará mas con el verdadero ,yefectivo desasimiento ,que • 1.J1. n^twfíi'ü^r* con ei voto de pobreza se ofreció de^^^ todo lo temporal, yterreno: ypara esto es necesaria la privación de todo lo superfino, yde quanto respire vanidad, ayre del mundo ,espíritu del siglo ,altanería ,ysobresalir álas demás ,procurando que todos ios muebles de la celda sean de poco valor ,yninguna curiosidad ,yhasta el vestido pobre, humilde, sin alguna distinción, aunque decente, conforme ála pobreza, ySanta Regla ,pero aseado ,ycon lim- Qpie- 128 esta virtud. Ella convida ácomer de su pan de escogidos, yábeber aquel vino que produce vírgenes. Por María Santísima se convirtió el mundo en paraiso ,yaparecieron flores en nuestra tierra flores ,que son frutos de honor ,yde honestidad. Eas Vírgenes Religiosas que se han alistado baxo de las banderas de esta generosa Capitana, 2cómo no deberán confiar en su protección para salir victoriosas en estas batallas de la carne contra el espw ritu, ytener en ella toda su esperanza? La memoria de la Pasión de Chris- Menw- c^^-/ju . jto Señor nuestro lamas debe apartarse na de j.j' .^ la Va consideración 5este recuer- ,do, dice San Agustín, ser útilísimo: sion de ^\jj°,/ .ala verdad, que no podraprocurar- ^j. 'se deleites, ysatisfacciones una Esposa C/;r/\sfo considera asu lisposo cruciricado 'por su amor 5antes bien por darle pruebas de su fidelidad ,yfineza, se habrá de crucificar con él por la continua mor- I2p mortificación de sus sentidos, ypasiones ,reduciendo el cuerpo ála servidumbre del espíritu, como lo hacia San Pablo. Los Santos Fundadores Benito ,Bernardo ,Francisco ,yDomingo ,con otros muchos ,dieron heroycos, yextraordinarios exemplos de duras penitencias por conservar la castidad, - >F1 trabajo ,yla honesta ocupación son muy necesarios 5ya porque el es origen de todos los vicios, yya ^í^r, y porque santamente ocupada la imaginaevitar don no es tan asaltada de oíros importunos pensamientos. Para librarse San (Gerónimo dé los que contra ésta virtud le combatían ^-emprendió el tra^ bajo de aprender la lengua Hebrea, y como experimentado decía :ama la ciencia de las Santas Escrituras, yno amarás los vicios de la car.ne ,de que se infiere ser también muy útil la lección de los libros espirituales ,vidas de San-? tos, yotros áeste modo^ Rül- Acor- Dios 15® Ultimamente, omitrendo por ahora* otros muchos medios de que habémos de hablar, aunque brevemente, conviene excitarse ála castidad con el recuerdo de la profesión fysupuesto que por ella ofreció la Religiosa ser perpetuamente fiel ásu Fsposo, argúyase á sí propia con su misma palabra,, alen-; í’:r^-táadose en la batalla con la firme es^> peranza de aquellos purísimos, éinefables deleites del Cielo ,con un totalr fastidio, yrenuncia de todo lo que. es ; tierra ypara lo que conviene mucho la/ abstracción, yretiro con la mas pun^’ tual ,rigorosa ,verdadera observancia,/ yfin porque se estableció á favor db la castidad la Clausura^ s/ San Gregorio Papa, exponiendo af Profeta EzequiéL, dice, que no de otra suerte ,que el ayre dañado infíciona al euerpo> ydescompone todos sus humo* res, la freqüente conversación, yfanailiaridad vana inficiona al alma para que SQ debilite en el amor de las vir^^ tu- 'ÍJI todes, yenferme en el exercicio de ellas 5por esto conviene tanto la Clausura, yretiro, que es su fin, vivien- Rstiro do separadas de todo lo que puede dis-^^^^t'/or traer de la atenta ocupación en que de-J' extebe vivir la Religiosa ,cuya propia santificacion ,por el estado de perfección que eligió voluntariamente, la encerró dentro de los muros de su Monasterio. Observe, pues, religiosamente este encierro, con arreglo áeste espíritu de abstracción ,yen cumplimiento de su Regla, yEstatutos. Miren ,miren bien ,yconsideren que de nada les ha de servir tener eii Clausura su cuerpo ,si él ;espíritu ,la imaginación, la voluntad, el deseo quedan asu libertad :ninguno salga fuera, todos estén en la Clausura^ yenteramente sujetos ála ley del Señor ,que desea sus Vírgenes castas en el cuerpo, yel espíritu, según las palabras del Aposto!. ;• En aquellos cjias de la Creación, R2üüi- ^32 Unív€r30 ,dice la Escritura ,que éñá Dios, el Firmamento ,ydispuso que éste medíase entre las aguas .superiores, éinferiores^ yllamando el mismo Dios Cielo al firmamento ,vinieron áque^ dar aguas sobre el Cielo, yaguas en la tierra pon esta división f-quízá^entre los que viven en; el mundo fylas Re;^ ligiosas, que viven en Clausura jpue-^ da encontrarse alguna semejanza eon es^- ta divísioii de las ^aguasf^ :pejío ello es^ que el Padre San Ohfisósforno lee ^cri lugar de hágase el Fiilmamento ,hágase pared, ómuro que separe. Traía la Religiosa con.: laé^ criaturas^, yi por este trato se entibia en la: perfección, yen el cumplimiento de suá obligaciones^ hágase pared, que divida, ysepafef póngase muro entre el mundo,iyla Reli>i - glosa ysepárese: rodo lo temporal de lo | Eterno^ lo Celestial de lo terreno ,lo espiritual de lo carnal. Hágase pared» hágase Firmamento ,ydivídanse aguas 1 de agitas ^que por ser de la Reli- -egion > ]|ion han de’ éstár1CieÍjg> 'd€ las que han de ser del mar borraseoso del myndo. jr.' La Religiosa profesa la vida' contemplativa 5el retiro es la escuela donde ha de oir las lecciones que le dará ¡el Esposo, yMaestro Divino ,hablánsdolé ásu corazón: Dávíd decia^ ciue para conseguir la vista de la Gloria del Señor, yde los milagros’ de su Omnirpotencia ,se habia valido de una tiér? ra desierta ,ysin camino ,en la que, como en un Santuario, lograba presentarse delante de Dios, para así bendecir las grandezas de su Misericordia, superiores átodas las dulzuras de la vida* Sea la Clausura una tierra desierta ,ysin camino para las comunicaciones ,yfréqüencias de las personas del siglo, yr, experimentará la Religiosa» ios favores dei Esposo Divino. '^^ Concluyamos con unos avisos de.la Madre Santa Teresa dé Jesús, tan importantes, yespirituales como suyos^ .q|ie dio -dio para faHIítaf álas Religiosas llegar alo sumo de la per&ccion con la Divina gracia, . XLa tierra que no es labrada llevará abrojos ,yespinas, aunque sea fértil :asi el entendimiento del hombre, aDe todas las cosas espirituales decir bien, como de Religiosos ,Sacerdotes, yHermitaños. 3Entre muchos siempre hablar poco. 4Ser modesta en todas las cosas que hiciere ,ytratáre. 5Nunca porfiar mucho ,especialmente en -cosas que vá poco. 0Hablar átodos con alegría moderada. 7De ninguna cosa hacer burla. 8Nunca reprehender ánadie sin discreción, Yhumildad ,yconfusión propia de sí misma, pAcomodarse ála complexión de aquel con quien trata ,con el alegre, alegre ,ycon el triste ,triste :en fin ,hacerse todo átodos, para ganarlos átodos. 10 Nunca hablar sin pensarlo bien ,yencomendarlo muchoanuestro Señor, para que no hable cosa qué le desagrade. 11Jamás escusarse si no es muy probable causa. Nunca decir cosa suya digna de loor, como de su ciencia ,virtudes, linage, si no tiene esperanza que habrá provecho jyentbm 155 'ces sea con humilcfod fycon comidencioJi que aquellos son ttones^ de Ja mano de Dios. 13 Nunca encarecer mucho las cosas ,sino con moderación decir lo que siente. ^En todas las platicas ,ycotr^íersacíOBes siempre mezcle algunas cosas espirituales y con esto se evitarán palabras ociosas ,y murmuraciones. 15 Nunca afirme cosa sin saberlo primero.- 16 Nunca se entremeta ádar su parecer eií todas ias cosas-.j si no se ie piden ^bla caridad lodemandan 17 Quando alguno hablare cosas espirituaíes, oírlas con humildad ^ycomo discípulo ,y' tome para sí lo -bueno que drxere, ^ ^8 Atu Superior,, yConfesor descubre todas fus tentaciones ,éimperfecciones yyrepugnancias, para que te dé consejo yyremedio para vencerlas.- íp No estar fuera de fa celda ,ni salir sin cau- Zsalida pedir favor áDios para no orenderle, .^- so No comer ,ni beber sino álas boras accw- Dios ^entonces dar muchas gracias i sIHacer todas las cosas como sí realmente estuvies-e viendo aSu Magestad y por esti vía gana mucho ana alma. :•, S2 Jamás de nadie oigas, ni digas -mal, sino enmisma ,yquando holgares de esto vas bien aprovechando. 23. Cada obra qiio hiereres díjígda iDios, ofrecieadoaela,. ypídele qne se»" paij. s,,. haati, yglona. * 2^ Is^ f4QuiaiKk>:)esttí wsres ^»o sea .con risas demasiadas ,„sÍHó eon alegría humilde, mo- .de&ta ,afable, yedifieativa, se . Siempre te imagina sie^va de todos_, y r>en' todos considera a. Chfisto nuestro Señor^ yusi les Cendras respeto’. Y- reverencia. aV Está siempre preparada al cumplimiento de la obediencia, como si te lo mandase Jesu- Christo en tu Prior, 6Prelado. ^En qualquierá obra, yhora exlmina tu con-s -gieñeia ,y. vistas tus faltas., procura la enmienda con el Divino favor» por estecaini- •no alcanzarás la perfección,. ^^/ ^8'^.No pienses faltas agenas ,sino las vxrtudcí, ytus propias faltas^ 20 Andar, siempre con .grandes deseos de padecer pojeChristo en cada cosa y,ocasión.^ 20 Haga eadá día cincuenta ofrecimientos a ^Dios de sí ,yesto haga con grande fervor, ydeseo de Dios, .-. 21 qué rmedita por la mañana traiga presente todo ddia ,yen esto ponga mucha •dliigencid ,porqué hay grande provecho. ^ 52 Guarde mucho los sentimientos que el Se- ^ñor le comunique ,yponga por obra los deseos que en la oración le diere, 55 Huya siempre la singularidad quanto le fuere ' posible ,<jue es mal grande para la Comiinidad. 'i- -«n 54 Las Ordenanzas ,yRegla de su Religión léalas muchas veces ,y_ guárdelas de veras. s< ,En todas las cosas criadas mire la Providencia de Dios-, y: sabiduría ,yen todas le alabe. 3^ ^6 Despegue el coraíon de todas las cosas^y busque ,yhallará áDios. 57 Nunca maestre devoción de fuera que no ,ihay dentro^ podrá scrucubrir la devoción. 5§ La devoción interior no la muestre sino con grande necesidad :mi secreto para mí, * dice San Francisco ,ySan Bernardo. 39 Dé la comida, si esta bien^ 6mal guisada no se queje ,acordándose de Ja hiel ,y -vinagre de Jesu-Christo. 40 En la mesa no hable 1nadie, ni levanl» los ojos ámirar áotra. 41 Considerar la mesa del Cielo, yel manjar de ella ,que es Dios, ylos convidados, que son los Angeles. Alce Jos ojos áaquélla .mesa ,deseando verse en ella. 42 Delante de su Superior (en el quál dete - mirar áJesu Christo }nunca hable sino lo necesario ,ycon gran reverencia. 43 Jamás hagas cosa que no puedas hacer delante de todos.. 44 No hagas comparación de imo aotro, porque es cosa odiosa. 4i Quando algo te reprehendieren ,recíbelo con humildad interior ,yexterior, yruega áDios por quien te reprehendió. 46 Quando un Superior manda una cosa ,.ro .digas que lo contrario manda otro, sino piensa que todos tienen santos fines ,yobedece alo que te manda. 47 'En cosas que no le vá ,ni le viene no sea curiosa en hablarlas, ni preguntarlas. 48 Tenga presente la vida pasada para llorar» Sla. *44 será 5pues ,na omitir raquellas buenas obras que querrémos en la hora de la muéríe haber practicado. .Execátese ahora con toda diligencia,, lo que se debe hacer ,dice el Espíritu Santo ,porque después de la muerte, ni hay lugar,' ni modo, ni talento, ni sabiduría que valga ,en que fundado San Basilio encarga se tenga muy presente el dia ul^ timo de la vida. Quando te levantes por; la m^uana debes dudar si llegarás áU tarden yquando vayas, átornar alguoi descanso por la noche ,no confies en i que amanecerás otro dia :, asi podras refrenar las pasiones. Job enseñaba _esta . lección ííon sij exemplQ ?y,decia :.Xodos los dias mque ahora milito ^espero quando tendré la. orden de marchar ,tú rae llamarás ,yyo te responderé ;Bien~ aventurado e¿:‘5'í?ru%dÍGe el Evangelio, que quando el Señor viniere ,lo hallare vigilante yydichosas las Vírgenes prudentes áquienes halló el Esposo pre- ; venidas. • Es- Están lás Religiosas en el táller de las virtudes ,yno tendrán escusa si no aspiran ásu práctica^ Ea subida al monle de la perfección parece inacesible, pero es mas fácil de lo que piensa mundo ,como se tome de veras la r& obras. solución de. vencer las dificultades que ocurran. El uso ,yla costumbre de oErar bien allana el camino de este monte santo, como lo asegura el Espíritu Divino ,yno se puede dudar de esta verdad: Oye ^hijo ,dice en los Proverbios ,recibe mis palabras para que se multipliquen Jos años de tu vida: te enseñaré el camino de la Sabiduría, yte guiarépor las sendas de Ja equidad, Jas quales no te estrecharán los pasos quando hayas entrado por ellas ^pues aunque corras no tendrás donde trope^ zar. 5an pablo ensena^ que toda doc^ trina de virtud parece ahora no de gusto, yalegría, sino de congoja, y penaf mas después por esa misma se les dará álos exercitados en ella un •Tfru- fruto dé jüstieíá yy<je Indécrblé Tpaz 5 ySan Bernardo ,primero dice ,pare^ ce la vida religiosa una carga insopor^ tahle :si te acostumbras /á llevarla^ tg parecerá menos pesada xon xl tiempo^, pasado un poco mas ^la tendrás por muy ligera :luego no lá sentirás :ültimctrmm te te será ^muy gustosa. ' ,"o t; Gomo no nosiriebwémos ^lii' podé^ mos fiar de nosotros mismos ,juzgando no llegárériios áIn prohibido ,quando nos propohénios hacer la ^preciso, no mas en lo bueno ,áque 'ordinariaí mente se sigue caer en lo malo; asi por él contrario debémos aspirar siem-- pre ámayor adelantamiento en las virtudes ,, para qué quandoi no alcancemos tanto ,al menos, sobre el mérito de haberlo emprendido ,consigamos, siquiera alguna medianía en la perfección, .CQ-;- mo el que tira al blanco-, que. hace la puntería de suerte que siempre dé en el centro; ySan Pablo lo aconsejaba asi álos Gorinthios, diciéadoles; Tened ¡embidu^ :dsan-- ^47 íanta dé lograr mejores chárismas. En la Religión ,mas que en otros estados yconviene hacer caso de todo para llegar ála perfección no despreciando cosa alguna de quanto áella contribuya ,por mínima que parezca jpues el Espírim Santo dice ^que quien desprecia las cosas mínimas caerápoco á poco en las grandes: yde donde San Bernardo afirma, que las grandes caídas. tuvieron principio en pequeños tro-jy¿ piezos, pues ninguno llega de un preciar pe álo .mas, sin haber pasado por ^ofas cosas menos. De muchas pequeñas .gotas de pequeagua se forman las grandes inundaciones, que arruinan Ciudadesenteras. Por pequeñas goteras empieza la ruina de grandes edificios ,ypor muy sutiles rimas se vá introduciendo el agua en una grande embarcación ,ysi con tiempo no se remedia, yesíorva, se vá á fondo, yperece. Deben las Religiosas procurar su mayor perfección por la mayor gloria T2de Obrar por la gloria de Dios ele Dios ,yde sus Santos Patriarcas ,y Fundadores 5yaun se puede decir en cierto modo, que hace mucho tiempo que la están esperando. Para los hom* -bres, advierte San Cipriano, es de grande satisfacción la semejanza de sus hh jos, yde grande gloria que también íe les parezcan en las buenas propieda* des. Dios nos ha criado ásu imagen j ysemejanza ,ysiempre debémos conservarla, yperfeccionarla quanto me^ jor se pueda en nuestras almas: por el estado religioso renacen áuna nueva ymejor^ida, en que se debe verificar su transformación. Esto quisieron Jos SS. Fundadores, yantes el mismo Jesu- Christo, diciendo: Sed perfectos como muestro Padre Celestial es perfecto. Los que .aman ardientemente, de tal manera estudian sobre la imitación, ysemejanza, que llegan átransformarse en el Amado. Hágase el cotejo de las copias con el original ,yenmiéndese lo que j se encuentre defectuoso, ypoco semejan- Í4P jante. Las hijas de tan' Santos Padres, como los SS. Patriarcas, yFundadoresde sus Religiones ,deben avergonzarse si no se les parecen en el exercicio de las virtudes ,viven de su espíritu ,y en todo se gobiernan por él. Para esto conduce mucho ,yayuda sobre manera el buen exemplo de las otras Religiosas mas aprovechadas. Los Monasterios pueden ser comparados áuna de las obras mas admirables de la naturaleza ,qual es la de las abejas fabricando la miel ,con una gran ventaja de parte de las Religiosas, que no logran aquellas, pues tienen que salir de casa para buscar entre las flores los principales materiales de su dulce obra, ylas Religiosas pueden formar su perfección dentro de su Clausura. Qualquiera que por lo exterior de una colmena hubiese de formar juicio sin otro conocimiento ,no podría discurrir que dentro de aquel vaso tan áspero, desagradable, yrustico, al parecer, hubie- Buenos ex^mpíos. ! biera un tesoro de medicina, utilidad jí/i ^ueza ,ygobierno 5^pero ello es ,que álií dentro' fabricánda^ abejas con gran órden, cuidado, -y trabajó su miel, y cera para el coiiíun beneficio de los hombres. El huerto cerrado de la Clau.* 5ura religiosa siempre es Jardín dé Primavera: ¡Quántas flores! ¡Quántas virtudes! ¿Podrán tener escusa las Religiosas, que teniendo ála vista tantos exemplos en tantas' Santas canonizadas de su Religión, yde otras, yen tantas sus compañeras virtuosas, cuyas vidas son dechados de perfección ,no aprovechen como ellas ?San Antonio Abad se valía del símil expresado para excitar ásus Monges áprocuraria imitación de aquella particular virtud, en que mas se aventajaba cada uno de los otrosí cuyo estudio, ycuidado contribuye tanto ála perfección ,que preguntado un Filósofo, qual estimaba por mejor entre las Repúblicas, respondió: que aquella en que mas trabajaban, y com^ ^5* competían entre si los Ciudadanos para ser virtuosos :¡Qué feliz es sin duda quaiquiera Comunidad, donde con s.ania emulación se compiten las Religiosas -con exemplar zelo, aspirando álo heroyco de la fé, la esperanza, la caridad ,prudencia, justicia ,fortaleza ,templanza vydemás virtudes! ¡Y quántoconduce para todo la continua, memoria ,la imitación ,yno apartar jamás la vista de Jesús crucifi- ^^0/7, y cado ,Autor, yConsumador de nuestra wemo- Fé, como, nos encarga San Pablo! este es el ‘modelo que nos ha propuesto el Eterno Padre ,que debémos imitar^ ysin cuya semejanza ninguno, entrará en el Cielo: doctrina que el mundo no conoce ,que desprecian las gentes del siglo 5pero dectrina infalible, doctrina que no puede jamás olvidar un Chrisr tiano ,yque debe con mas .razón -ob- servar con mayor cuidado, yatención toda persona Religiosa. Jesu-Ghristo, que es nuestro exemplar ,yáquien de- bémos imitar, es ñtiestrd Maestro^ y debemos practicar su doctrina 5es nues^ tro Señor Dios ,Criador ,Redentor, y Salvador ,yle debémos obedecer ?yá mismo Señor nos 'dixo ,que si el gra-- 1}0 de trigo cayendo en la tierra no mue^ re, quedará solo 5pero si muriese producirá ciento por uno: lo que San Agus* tin explica ,dácienáo iJesús era el grano que se había de mortificar, opere^ cer en la tierra con la injidelidad de los Judíos, yque había de multiplicarse des* pues con la fé de los Pueblos, . Nosotros , hablando también de esto con sus Kuvicias, decía San Francisco de Sales ,nosotros querémos levantar un grande edificio, que es eáficar en núes* tra casa la morada de Dios: considerémos maduramente si tenemos bastante ánimo ,yresolución para arruinarnos ano* sotros mismos, ycrucificarnos ,6por me* Jor decir ,para permitir q^ae Dios nos arruine, ycrucifique, para que su Di-^ vina Magestad nos edifique para que sea^ mos Templo vivo suyo. Di~ -:Digo:, pües^ queridas Bijas mías, qtit nuestra únim pretensión debe ser uair^ ms dDios como Jesu-Christo se .unió d Dios su Padre Eterno ,muriendo sobre la Cruz', porque yo no pienso hablaros ahora de ..la unión general que se hace por el Bautismo, donde Jos Christianos se unen aDios recibiendo este Dtvim Sacramento, ycarácter del Christianismo ,yse obligan dguardar sus Mían* damientos., los de Ja Santa Iglesia, exerr citarse en buenas obras, practicar las vir-^ tudes de la Fé ,Esperanza, yCaridad, y con esto su unión es verdadera ,ypueden justamente pretender el Cieloiuniéndose de esta manera aDios, como dDios sa^ yo ,no están obligados dmas, conseguirán su jin por vía genercd, y. espaciosa de los Mandamientos^ pero vosotras, hijas mías, no camináis asi, porque además de esta común obligación, que tenéis^ con todos los Christianos, Dios,por un amor miy especial.Qshaescogido parasus caras Esposas. Conviene saber , jqué es esto de ser VB.e-