El misantropo : comedia nueva [esta comedia es de M. Molier ; y traducida por D. Joseph Sedano]
Full text
COMEDIA NUEVA. EL MISANTROPO. PERSONAS. D. Anselmo, Misántropo, y nmante de Doña Clara..El Sr. Manuel García Parra. Don Juan , confidente de D. Anselmo , y aman¬ te de Doña Violante...El Sr. Braulio Hidalgo, D. Diego . . . . - . E 1 Sr - Ramos. Sí::: D. Mariano ...El Sr. Pedro de Cubas.' Valentín , criado de D. Anselmo.El Sr. Mariano Querol. Baldran , criado de Doña Clara.......El Sr. Joseph García. DoñaClara, viuda joven qué admite todo cortejo..La Sra.Rita Luna. Doña Violante , su prima.Ea Sra. Mariana Bermejo. Doña Beatriz , su amiga. E a Sra. Rosa García. Juana , criada de Doña Clara.La Sra. Polonia Rochel. Un Alguacil .... E1 Sr. Joaquin de Luna. La Scena es en Madrid en casa de Doña Clara, sin salir de su estrado. JORNADA PRIMERA. Salen D. Anselmo tras de Valentín que¬ riendo castigarle , y D. Juan deteniéndolo • Ans. Anda, picaro bribón, y no me vuelvas aquí... Jiian Dexadlo Ans. Otra vez sin mi... v al. Tenedlo, que es un Nerón, Señor , porque sale uno por ver qué en el mundo pasa. Ans. Tengolo dicho , que en casa se esté por si viene alguno estos días á buscarme, ó Procurador, ó Agente, (porque este pleyto pendiente la paciencia ha de apurarme) y quando salgo , le digo á dónde me ha de buscar, y él se sale á pasear. Val. Es que también soy yo amigo,, Ans* De Juana? Val . Sí, alguna es e iL$. Juan Qué, confesarlo no dudas? Val Es que á mi amo las viudas sirven, y á mí las doncellas, para que seamos de un trote el rocin que cuidan dueñas, y yo por las mismas señas Don Valentín Lanz «rote, á quien Doncellas servían, Ans. Ah insolente! has de apurarme? vete; y si alguien á buscarme viene de los que porfían con este pleyto maldito, por sacarme á mí de mí, vuelvete á avisarme aqui. Val. Ay Juana! Aunque solicito ap* ser til amante ganapaa ( que es á lo que mi amor me inclina ) mas te come en la cocina el picaro de Baldran. vase. Juan Y o no puedo sosegarme Viéndoos cara tan sañuda. . A * ^
2 El Misántropo. Ans. Qué queréis, si esta viuda Mar. Yo hasta aquí, D. Juan, subía... vestepleyto han de matarme? Juan Decid, que podré instruiros. Vengo aquí de los Consejos Mar. Preguntando por la Blasa, huyendo de sus marañas, que borda pasmosamente, me embisten las patrañas Juan Yo juzgo que vive enfrente de Clara , y de sus cortejos. Dicen salió con Vicríante^ su prima , y orden dexó de que si viniese yo la esperase. Juan Pleyteante y amante , creo que son una misma cosa , quando insisten::- Ans. Ahí veréis cómo me embisten el amor 1 y la fortuna. Juan Ya estoy viendo cómo os tienen. Pero por qué os despecháis? Ans. Dexadine , é idos si gustáis, que. yo entretanto que vienen, si he de esperar á las dos, mejor estaré sentado. siéntase,. Juan Oid. y4;rí.No seáis cansado, Don Juan, dexadme por Dios. Juan Pues Don Anselmo, yo he dicho cosa que... Ans . Habrá tal porfia. dexadme con mi manía. . ' Juan Qué estravagancia ó capricho es la que sin mas, ni mas os indispone así, quando debeis... Ans. Ya se vá enmendando: no os iréis con barrabas? Juan Oidme sin enfadaros, que no es acción cortesana... Ans. Ved aquí que me dá gana de enfadarme, y no escucharos. Sale Don Mariano , como que busca d alguno. Mar. Vive aquí la... Quién está? Don Juan ? Dadme aquesos brazos. Juan Señor, no escuso estos lazos Abrazanse , y dan las manos. á un amigo : cómo va ? Mar. Yo lo soy vuestro , y muy firme: tocad , tocad esa mano. Juan Fuera rehusarla en vano porque nuestro amor confirme: ved si tengo en que serviros, que lo deseo á fé mia. de la esquina de esta casa. Mar. Viváis mil años, y espero, Don Juan, el que me mandéis: Juan En mí un servidor teneis, y un amigo verdadero; id con Dios. vase Mariano. Ans. Don Juan , quién es ese hombre que tanto os ama? Juan No me acuerdo si se llama Don Martin , ó Don Andrés. El tiene aquestas sandeces con que á todos nos molesta; yo discurro que con ésta lo habré visto unas tres veces. Ans. Sois mi amigo? levantase enojado . Juan Es cosa vista; y vos mió , declararme... Ans. Yo vuestro amigo? borradme desde ahora de esa lista. Hasta aquí lo fui, es verdad, mas después que he visto en voí esta acción , guárdeme Dios de tan indigna amistad. En un corazón villano no quiero lugar alguno. Juan Luego yo también soy tino de los que acusáis? Ans. Es llano. Que un hombre de bien se venza á fingir, y á hacer del momo! Vaya , Don Juan , no sé como no os caéis muerto de vergüenza; si no conocéis á ese hombre, á qué vino , decid , toda aquella expresión ? La mano, los brazos... qué carantoñas son esas? Vos tal vileza como hacer y decir cosas que no siente el corazón? Si baxeza tan impropia hiciera yo, me ahorcaría. Juan La sentencia es rigorosa ! Y pues no pensé que el caso fue
Comedia fuese digno de la horca ; sed mas benigno , y inandad que no me ahorquen por ahora. Ans. Chistes y burlas conmigo? JuanVues dexemonos de historias, y decidme en este lance qué importaba hacer? Ans. Importa ser sincéro , ser ingenuo, mayormente á un hombre de honra, e n quien deben ir conformes e l corazón y la boca. Siempre aborrecí, Don Juan, esta casta de personas, que usan de tan afectadas cortesías , tan mimonas ' Contorciones, que á hacer gestos 8 a narian á una mona, llegan de golpe , y descargan ta ntos abrazos , que ahogan pobre á quien acarician. * ues qué diré de la prosa sus expresiones ? todo P a ) a es, y hablar de memoria; preciados de civiles, * ra t an de una misma forma al hombre indigno , que al digno, si necio , que á la persona de mas mérito: pues no es, decid, cosa vergonzosa, que venga uno, y os abrace, que diga que le enamoran vuestras prendas, que os afírme üna amistad generosa, que solo vos sois digno, y después de que os emboba ? 0n estas civilidades (que yo llamo carantoñas) vcndeT á - Un P’caro, á quien v n n ; l as , ^ lisonjas? No es verdadera amistad la que vilmente oficiosa para estimar, no distingue, ni méritos, ni personas. Yo quiero que me distingan si me aprecian : y me choca, y no es mi amigo , el amigo que lo es en la misma forma nueva. 3 de todo el genero humano. Esto es deciros las cosas como son, porque yo , amigo, no gasto mas ceremonias. Juan Serán vuestras razones convincentes; peroquando se vive entre las gentes este exterior , y estos civiles modos usar se deben, pues los usan todos; esto lo manda la cortesanía. Ans. No señor , yo impondría los castigos mayores á los de esos civiles exteriores, (caso, El hombre ha de ser hombre en todo y en qualesquier fracaso, el corazón patente, siempre se ha de decir lo que se siente: él ha de hablar sin que sus sentimientos se disfracen con vanos cumplimientos. Juan No veis, que al que gastára esa iran¬ io tendrían por pieza, (quéza y pieza muy ridicula Perdone tan rígida honradez, que no se opone á la hombría de bien, y aun es prudente el que no siempre dice lo que siente. No sería malísima crianza, y aun necedad (de veras ó de chanza) decir á muchas gentes con lisura lo que en el Pueblo de ellos se murmura? Decidme,porque alguno os enfadára, llegaríais en su cara le dixerais ingenuo é insolente, me enfadáis, os detesto? Ans. Cabalmente, y con mi padre, sobre lo que me choque, ónomequadre me tiraré: á ninguno doy partido, y es que estoy aburrido de ver lo que en la Corte, y Villa pasa,* nada veo, nada oigo en cada casa, en cada esquina , en cada plaza y calle, que no encienda mi colera, y que no halle motivos que mi genio martiricen, y me melancolicen: ó! Dios! que nos criasteis inocentes, y cómo viven entre sí las gentes! Juan Ya veo que según os incomoda, á la naturaleza humana toda del mundo lu borrarais habitable. A 2 Ans.
4 ( El Misántropo . Ans. Confieso que mi odio es implacable, muy afables y risueños, Juan Pobres mortales. Con qué no hay alque os merezca favor ? ( guno Ans . Don Juan , ninguno. A todos los condeno. Juan Es posible que no hay alguno bueno? Ans . Ya os tengo dicho que á todos los hombres los aborrezco: á éstos por malhechores,; por insolentes á aquellos: á uno por ladrón, á otro por petardista embustero; y á los mas porque si no son tan malos,á lo ménos son. tan indignos, que adulan, y sirven á hombres como éstos¿ sin tener aquel vigor y aquel generoso esfuerzo con que la virtud se indigna contra el malo, y sus defectos» I>e aquesta vil complacencia se ven muy bien los excesos en ese picaro astuto con quien yo sigo mi pleyto: por mas que hipócrita encubra aquel corazón perverso, todo el mundo la conoce por lo que él es; lo halagüeño del semblante,, solo engaña al bonazo y forastero que ignora quién fué. Y quien es? Pero acá todos sabemos que. de un nacimiento humilde, por unos indignos medios se ha hecho persona en el mundo, y de verle en alto puesto se avergüenza la virtud, y el mérito tiene zelos. En qualesquier concurrencia, bien podéis decir sin miedo, que es un picaro , un infame, un ládron , un embustero; no habrá quien os contradiga: pero si. él al mismo tiempo llega á la conversación, observaréis que losmesmos que hablan de él, lo reciben le alaban , y le cortejan, y si vaca algún empleo de los que él pretender pueda, sus mañas, y sus enredos lo alcanzan: y el que era digno se queda en vano gimiendo. Estas cosas me traspasan el corazón , y no puedo sufrir al vicio en la cumbre, y á la virtud en el suelo: y tanto suele indignarme, Don Juan , el pensar en esto, que me acometen impulsos de irme á vivir á un desierto, solo por huir los hombres. Juan Sosegaos, mi Don Anselmo, y no os fatiguéis así por las costumbres del tiempo. Siempre el mundo será mundo, por mas que lo castiguemos. Ans . Pero esa flema que os hace discurrir prudente y cuerdo, no se encenderá por nada si acaso un amigo vuestro os es traidor , si os usurpa vuestra hacienda con enredos; y si siembra contra vos calumnias, tranquilo y fresco vereis que os hacen pedazos? Juan Sí ; yo veré esos defectos como*inseparables casi del hombre; y mi animo quieto se ofenderá de esas cosas lo mismo que quando veo los animales dañinos, como un lobo carnicero., un buytre , un león , un oso, 6 una sierpe. Am. Santos Cielos! con que he de ver que me roban, me malquistan, y que el mesmo que yo tuve por amigo me vende... y... pero no quiero hablar mucho; mejor es que esta platica dexemos. Juan Y como que es lo mejor; y el que vos hablarais menos
Comedia nueva. - 5 de vuestra parte contraría, y que cuidéis , Don Anselmo, de vuestro pleyto mas bien, que de cuidados agenos. Ans. Cuidar de mi pleyto yo? solo me faltaba eso. Juan Pues quién queréis que lo cuide? Ans. Mi razón , y mi derecho. Juan No visitáis á los Jueces? Ans. Para qué? acaso pretendo cosa que no sea justa? Juan Pero á otro asunto volviendo; toda esa vuestra virtud tan rígida, esos severos modos de pensar , se hallan en el hermoso embeleso de Clara , á quien tanto amais? ‘Yo me admiro de que siendo ü todo el genero humano tal vuestro aborrecimiento, dentro del mismo haya habido quien os mereciese afecto: y lo que aun extraño mas, es la elección del sugeto á quien dais el corazón: quánto mejor es el genio y prendas de la Violante, su prima, la que no menos os quiere ? Y algún cuidado, quando no desasosiego, debeis á Beatriz, muger de juicio y de entendimiento. Yo no niego que es hermosa la Clara , mas sus defectos obscurecen su belleza: ell.i es de las de este tiempo; choearrera, embaidora, que no desecha cortejo; y de la galantería • C ^ U a l quiera, cobra el feudo: viuda, en fin, maldiciente de lo iba lo, y de lo bueno; • pues si vos aborrecéis esta conducta, no entiendo como se aviene que en ella améis el mismo defecto que condenarais en otra ; sino es que para no verlo os ha puesto amor su venda. Ans. No, Don Juan , no soy tan ciego: bien veo yo sus desbarros, y el primero los condeno: mas con todo, ella me gusta; yo mi flaqueza os confieso* Quántas veces irritado de la razón, y aun los zelos, he intentado abandonarla? Mas su ayre, christe, y gracejo desarman mi indignación; ademas de que yo espero, que en pasando nuestra llama á la mano de himeneo, irá acrisolando en ella la escoria de esos defectos, que no dudo corregirlos. Juan No haréis poco si hacéis eso! Pero creeis que ella os quiere? Ans. Quién lo duda? A no ser cierto que ella nr correspondía, ni aun mereciera mis zelos. Juan Si estáis fixo en que á vos solo os ama de sus cortejos, por qué tanto os alteráis ? Ans. Porque la que en mí haya puesto los ojos, para mirar á otro, no ha de moverlos: por lo mismo vengo ahora y una riña la prevengo, que nos han de oir los sordos. Juan Si admitierais mi consejo, yo de su prima Violante hiciera mas digno empleo: ella, aunque ménos hermosa, es ingenua, es de otro genio, de otro juicio,otro recato, y os quiere con un afecto que vos no lo mereceis. Ans . Es verdad, yo lo confieso, y la razón me lo dicta,* pero decidme, en qué tiempo hubo razón con amor ? Juan Yo sin embargo me temo que vuestra esperanza ..quién se ha entrado ahora? Sale D. Dtego. Von
e Don Diego: . (instante Vieg. Señores! Dios os guarde : en este -venia á ver á Clara, y á Violante; dicenme que han salido,, y vendrán presyo á esperarlas dispuesto (to; subí, porque también dixo un criado, que aquí estabais los dos: yo he deseado ser, Don Anselmo, vuestro fiel amigo: lisonjas j, ni las gasto, ni las digo: vos sois un hombre á quien de valde quiepor bizarro, cortes, y Caballero. (ro Soy vuestro apasionado, no es dudable, y un hombre como yo no es despreciable para amigo: V. Anselmo ha de estar tomo distraído. mirad que con vos hablo. Ans. Conmigo ? Vieg. Sí: qué? En la amistad que entablo hay algo que os ofenda? Ans. No: pero permitid que me sorprenda honor tan repentino. Vieg . No es honor, es justicn de que digno todocl mundo os confiesa y os da nombre, no tiene hoy el Estado mayor hombre: J. Para su humor, un Potosí esto vale. ap. Dieg. Vuestro mérito á todos sobresale: el Cielo me confunda si yo miento. Ans .Este quiere apurar mi sufrimiento. a p. -DaVj. Dadme esa mano;sed,D. Juan, testigo de que su amigo soy. dale la mano, y Ans. Yo vuestro amigo? él la rehúsa. Vieg. Pue^qué? Yo no merezco?... Ans. Vos , Don Diego, mereceis mucho: acaso yo lo niego? Yo soy quien no merece , ni consiente un honor, y amistad tan de repente. Es la amistad una Deidad sagrada, y no ha de ser, Don Diego, profanada con entregarse en qualesquier momento, á éste, y á aquel, sin mas discernimiento. Para amarse, no basta solo el verse; es preciso tratarse, y conocerse; el tiempoy trato estas lecciones forman: traéis sabido ya si se conforman vuestro genio y el mío? 6 estáis firme en que os podré sufrir, y vos sufrirme el mal humor, lo necio, lo imprudente, El Misántropo. y lo quejoso ? presto se arrepiente quien sin todo este examen toma amigo en quien después encuentra un enemigo* Vi. Eso sí que es hablar como hombresabio; ahora os estimo mas, y no me agravio* Y porque á nuestra amistad demos un noble principio, pues no celebran sin causa vuestro ingenio peregrino; me habéis de deber ahora confianzas que no estilo ni aun con mi hermano; este es sacA un Soneto que yo he escrito, unp>ap. y quiero que le veáis, y que me digáis si es digno de que lo publique. Ans . Yo? soy mal consultor, amigo. (claro., Vieg Por qué? Ans. Porque hablo muy Vieg . Pues eso es lo que yo pido; al contrario me quexara, si fiando á vuestro juicio ej mérito de mi obra, vos, tnas cortés que atrevido, me ocultarais el defecto, para que el mundo instruido, luego que yo lo imprimiera, se riyera de mí. Juan Es fixo: dice bien : dadle ese gusto, Don Anselmo. Ans. Si el permiso me dá de que libremente le diga gl dictamen mió; como después no se quexe, si acaso;:- Vieg. Ya no oslo he dicho? Ans. Vaya , veamos esos versos. Vieg . Atended , que ya los digo: Empieza dleer , y siempre que interrum¬ pe t que es á cada paso , mira d Von Anselmo. Soneto... Este es un Soneto. Es la esperanza.,» lo he escrito á una Dima que me dio esperanzas por alivios. Es la esperanza .. Son versos no elegantes, ni subidos; pero dulces, tiernos, claros,., Ans. Lo veremos, señor mió. Lee Vieg. Es ] a esperanza... Ans .
Comedia •dns. Otra vuelta? . ap. J^n Sufrid. Dieg. No sé si el estilo ap. ií Anselm. os parecerá corriente, mas creo que lo escogido de las voces no os disguste. Ans* Acabad , por Jesu-Christo. Juan Ya vá , no seáis impaciente. Dieg. Debo también preveniros, que lo hice en un quarto de hora. Ans. Si es malo , yo no lo estimo porque gastéis poco tiempo: sea bueno , y gastad un siglo; eso no hace al caso: vamos. Dieg,. Dice, pues, asi; id conmigo* Es la esperanza quien mejor me trata, y á tiempos adormece mi desvelo; pero, Filis, qué triste es el consuelo que el bien que me promete me dilata! Jj*an Qué bello está este pedazo. j Hs ‘ Eso os parece que es fino? ap. á J. ee bieg. Fuiste á mis ruegos dulcemente grata, y me elevasteis á esperar el Cielo; ojalá me dexaras en el suelo; (mata, que un desengaño es vida, aun quando Juan Qué voces tan elegantes! Qué figuras, qué bien dicho! Ans. Vil lisongero , que así alabais los desatinos? n Juan. ' Lee t Dieg Si tu desden con esto se divierte, ri yendo tu, porque en mis ansias muera, f^oriré » que mejor será la muerte: desesperado espire en mi carrera, (do, pues si me has de tener siempre esperan- ‘lis , quien tanto espera desespera. Juan La caída es estrémada, el pensamiento un prodigio! Ans, Caída , caed ves también ap Á 1 y deshaceos los hocicos. * Juan No he oido cosa mejor! Ans. Habrá adulador mas fino! Dieg* Vos, Don Juan , por cortesano me aduláis. Juan No tal, amigo. Ans. Si tal: vean aquí por qué me lleva á mí Jesu-Christo! Dieg. Vos, qué decís, Don Anselmo? nueva . 7 ya el Soneto habéis oido: habladme con claridad como habernos convenido; qué os parecen estos versos? Ans. Que me escuseis , os repito, porque esta es una materia muy delicada; y se han.visto sobre esto de los ingenios impertinentes litigios. No hay hombre, cuya modestia se ofenda de haber oido alabar su entendimiento. Un dia á un amigo mío, que me leía sus versos, le dixe , y ahora le digo, que un hombre de honor debía ser muy dueño de sí mismo, para no dexar llevarse del impulso mal nacido de escritor: que contuviese el ímpetu desmedido de hacer públicos los ocios, que fueron en su retiro, inocente diversión, porque se haría mal visto, y ridículo con todos. Dieg. Luego me decís lo mismo, porque yo.., Ans . No digo tal; esto era allá con mi amigo: á quien también yo decía, que un Soneto hinchado y frío, era la cosa del mundo mas insoportable: he visto hombres por sus bellas prendas, y su calidad bien quistos hasta que en Poetas dieron, sin serles Apolo amigo , y perder su estimación ; porque el mundo es tan maligno, que califica á las gentes, no por la parte y los visos excelentes , sino por laque flaquean. Dieg. He entendido. Luego eso es que mi Soneto no es cosa ? Ans. Yo, tal no he dicho* Al otro sí le decia, que especialmente en el siglo
8 El Misántropo . que alcanzamos, esta ansia de escribir tiene perdidos á muchos hombres de bien. Dieg, Será eso porque yo he escrito? Ans . Yo no hablo con vos, al otro sí le dixe, qué enemigos os inspiran esos versos y I 3 sandez de imprimirlos? Si sufrimos cada dia tanto papelón y libros insulsos (de que hoy hay peste en Madrid) se lo sufrimos á miserables Autores Proletarios, que han escrito, y escriben para comer; pero un hombre tan bien quisto en la Corte, no es locura que quiera por el capricho •de verse Autor , y codicia de un impresor, ser motivo de risa? Dieg* Esa es la verdad! Yo le dixera lo mismo. Mas no podrémos saber en fin qué os han parecido mis versos ? Ans . Pues ya que en eso dais, que los guardéis os digo alia en vuestro gabinete: vos seguisteis., Señor mió, perversísimos modelos; es afectado el estilo, y la locución violenta: porque (decidme) habéis dicho: A tiempos adormece mi desvelo, ojalá me dexaras en el suelo. Desesperado espire en mi carrera, Filis , quien tanto espera desespera? Todo este hablar figurado, que pensáis virtud, es vicio muy contra lo natural, y un juego pueril é indigno de voces desesperado espire: elsonsonetillo es un pasmo ! Quien espera desespera: eso lo dixo Antón á su Blasa, y hoy lo cantan hasta los niños: en fin es un pensamiento común, vaguísimo , y frío; ya veo que mas que vuestro es hoy el vicio del siglo: por eso admiro yo mas que esas frases, y esos brillos, aquellos antiguos versos, oid algo, y después reíos. Esperanza desabrida poco mejoras mi suerte; qué importa escusar la muerte si matas toda la vida ? Yo siempre te conocí, aunque me dexé engañar, pero no se puede estar ni contigo, ni sin tí. Ve aquí con voces bien llanas, sin metáforas de estilo, el pensamiento mejor que de esperanza se ha dicho. Aquí sí se vé que habla la naturaleza , amigo; y es una expresión que sale ael corazón de aquel fino amante. Esto es Poesía, y no esotros falsos brillos, y tiquis miquis de amor. Dieg. Bien está, mas yo os afirmo, que mis versos son mejores. Ans. Vos tendréis para decirlo vuestra razón, mas dexadme también á mí mi capricho de que estime mas los otros. Dieg. Sugetos muy instruidos (y con esto á mí me basta) los celebran. Ans. No me admiro. Eso es que saben el arte de adular ; yo no he aprendido esa ciencia, Dieg ■ Creeis que sois Solo el que tiene buen juicio, y el mejor entendimiento? Ans . Yo lo tuviera muy fino «i el Soneto os alabara. Dieg. Pardiez yo no necesito vuestro elogio. Ans. Sea en buen hof h yo no os lo doy por lo mismo, Dieg* Pues yo quisiera ver vuestro, (puesto que es tan peregrino
Comedia ese ingenio) otro Soneto al mismo asunto. Ans. Os afirmo, que fuera peor que el vuestro, mas que me guardara , os digo, de que las gentes lo vieran. Eso es hablar decisivo; alterado, y ese pensar que sabéis ' mas que otros... Ans. Buscad, amigo, alt, Jn otra parte el incienso. Señor Pedante , espacito, y hablar un poco mas baxo. Yo , Señor Apolo frió, hablo,y hablo como debo. v rieren acometer,y apártalos D. Juan. Cómo ? Ans. Qué ? Juan Qué es esto , amigos? jpues por una vagatela... Yo hice mal: aunque yo os fío, que... pero quedad con Dios; •^on Juan , contadme os suplico, e ntre vuestros servidores. vas. Juan Yo lo soy vuestro y rendido. Ved aqui lo que ocasiona, ■ ^on Anselmo, ese capricho, de vuestra sinceridad: por poco aqui hemos tenido Una desazón de mas conseqüencia , ya yo he visto que el Don Diego mas .buscaba elogios que vuestro juicio. (rais Callad, Don Juan. Juan Si vos fuemas sociable... Ans . No he de oiros. Juan Por política:;; Ans . Dejadme. Juan Debíais:;; Ans. Callad , os digo. Juan No seáis tan indócil. Ans. Dale, que dale. Juan Porque os estimo;- ^ Proseguís mas palabra, «c¿^r , y alohed ; ch v Juan Aguardad, Yéndose, porque tengo de seguiros. Ans. Pero un coche ha parado en este ? n c sin duda son la Clara , y la Violante- ~ veamos por la ventana r S 1 * p? ™ S olas ' , miran ¿ti* dentro Juan El Marques de Liñana * se ha apeado con ellas, miera. f 9 Ans. Ve aquí un nuevo asento i mis Juan Luego ya os detendréis? (querellas. Ans. No me detengo, que humor, ni gusto tengo (justo, para verlas , ni hablarlas. Juan Eso es mas quándo de otro humor , y de otro gusto, estáis vos, Don ¿Anselmo? Ya os sigo. Ans* Venid, salgamos por el postigo, vas. Por la puerta contraria que se han ido , sale Doña Clara , y Violante con mantos , y el Marques que se queda d la entrada. Marq. Ya que hasta aqui os serví, el per¬ miso espero de ir á ver á un amigo forastero. Ciar . A Dios, Marqaes, y que volváis os mando muy breve ; 110 os estemos aguardando. Va se el Marques , y sale Juana . Viol. Juana , estos mantos quita. Ciar. Quién ha venido, di? Juan. Gente infinita: (Diego, el Vizconde, el Marques, D. Juan, D. D. Anselmo, el Agente, que diz que uq pliego traía , que habia escrito el Abogado; mas, Señora , si aqui hubierais estado, se hubiera sosegado una quimera. Ciar. De quién, y sobre qué? Juan. No sé lo que era muy bien, porque yo oía desde la alcoba , y era la porfía entreD.Diego,y D. Anselmo, que ahora se acaban de ir de aquí. Viol. Y qué fué ? Juan. Señora, era sobre unos versos, que D Diego leía á D. Anselmo ; y según llego áentender(sialgo de esto se me alcanza) decian no se qué de la esperanza, y que el que espera desespera. Cl. Tente, que si yo no me engaño , justamente ha de ser el Soneto, que ayer me dio D. Diego con secreto/ que aun , entre otros papeles, en el bolsillo guardo. Hades crueles! edmo así lo pub’íca ? Y si dkia, B ^ ue
Y si tengo Je hablaros francámente, (que á vos, D. Tuan , lo he dicho sohquisíera merecerle yo la estima, (mente) que tan sin razón hace de mi prima. Tuan Quando de Clara,al fin, se destituya yo tampoco me opongo á que seáis suya; tanto es lo que lo estimo, que prefiero, sacrificarle en vos, lo que mas quiero. Yo mismo (mi deseo repugnante) le he aconsejado, que con vos Violante. hiciese mas felice su desuno; mas si como adivino este caso no llega, v salva la amistad , no me lo mega, como vuestro rigor no me desdeñe, ^ tendréis en mí, quien á apreciar le ensene prendas, que ya me cuestan mil suspiros. Vial Pensáis , Don Juan, conmigo diver- Tuan No me agraviéis, Señora; (tiros? y, oh! llégasela hora en que mi amor , llevándose la palma, os diese el corazón , y toda el alma: mas quien menos merece masestima. ^ YioL Dexaos de eso, que viene ya mi prima. . vase * S ale Ciar. Don Juan? No vino con vos Don Anselmo? dónde queda. Juan Con Don Claudio , vuestro Agente en esa sala de afuera le dexé hablando , entretanto que os levantabais de siesta. Todo está compuesto ya; y solo una impertinencia . de las sayas.... mas el v.ene habiéndoos sentido. Sale D. Ans. C/ q ue^o curaré sus zelosap. 4D. Junn Ans. S erá esta la vez postrera, que me veas Doña Clara. Yo no he depuesto mi que)a de Don Juan importunado, y aun traído con violencia; sino con la condición de que desde esta hora mesma, no ha de pisarme esta casa toda esa inútil caterva ' de vuestros cotejos; y esto El Misántropo . a?. para que me convenciera me lo aseguró Don Juan, diciendo , que á toda priesa quedabais vos despachando recados á quantos eran, mandándoles no volviesen porque hallarían la puerta cerrada. Juan. Yo asi lo di xa porque de otra suerte , era imposible reducirlo. Ans. Si esto es así, norabuena; seré vuestro ; sino , ireme . en hora mala , y paciencia. Ciar. Yo os he de dar gusto en todo* Sale Bald. Señora? Ciar. Q ue hay? Bald. Que afuera aguarda el Señor Marques. Ciar. Pues dile que entre,á que espera? v B> Ans. Como es esto? fue el recado porque mas presto viniera ? Ciar . Dexadme hacer. Ans. Es posible, que venga á la hora que venga, nunca he de poder con vos hablar, sin que haya de afuera testigos que nos impidan? Qué siempre ha de estar abierta á todo el mundo esta sala? Y que aquesta vez siquiera no os resolváis á decir que no recibís.... Ciar. Es tema? Ans . Pues en qué habíamos quedado? Ciar. No deshago la promesa. Pero no os he dicho ya ^ lo que con este me empeña? Euera de esto, no sabéis, quo este hombre es un calabera, y que pudiera quitarme el crédito , si la puerta le cerrara ? Todos saben, que éste perdió á la Marquesa de Milílor , solo porque le jugó la misma pieza. Juan Dice muy bien la Señora. Ans • Tal cuidar de honor si dexa de veros uno, y n0 hacéis caso de que porque entra á veros, en todo Madrid
Comedid pierda la fama vuestra? Qué puede hacer el Marques? Ciar. Que puede? linda inocencia/ Con hombres de su conducta, es menester mas cautela. Yo no sé como estas gentes han ganado la suprema autoridad de hablar alto: ellos salen, y ellos entran en todas partes, en todas las conversaciones tercian; ellos no sirven de nada; mas porque no nos ofendan, es menester manejarlos como el que encendió una vela al diablo ; y aunque sentado una sa crédito tenga, * no hay con estos habladores, que indisponerse. Ans. Elio , sea como fuere , vos halláis razón para que aquí venga todo el mundo , y::— *<*le Bald. El Vizconde, que abaxo hablando se queda con Violante , y el Marques, pide para entrar licencia. Ciar. Suban, en qué se detienen? vas. B. Ans. Ya se apuró mi paciencia. alterado quiere irse. Ciar. A dónde vais? Ans. A la calle. Ciar, Deteneos. Ans. Habrá insolencia mayor ? aun teneis valor para hacer que me detenga. Ciar, Si no me dexais hacer: si les he hecho yo que vengan P a ra disponer el modo Ahs 3 mi casa no vue l v a n '. CU. D. Juan y té„" U l? tr °r en 2 aftos - ar * mando que te detengas! A* v. ra * condición, con Ímpetu y cél. Ano. Ya se yo <¡ U e es de una fi e f a * de una ingrata, á Dios. nueva . l 7 .C lar. Si digo, que de aqui no saldrás. Ans. Suelta. Ciar. Sí, suelto, vete en buen hora; pero en tu vida me vuelvas á pisar estos umbrales. Eso es lo que tá deseas, mas huyan*. Ciar. Y & te, vete. Salen Doña Violante , el Marques x el Vizconde t y Baidran. Viol. Prim 2 , aquí viene el Marques. Juan Qué cabeza. Viol. Y el Vizconde ; no te dieron el recado y á? Ciar. Sí: acerca, Baldrán, sillas para todos; ponen seis sillas. estoy á vuestra obediencia. Marq. y Viz. Señora, á vuestros pies. Ciar. Qué, reparando en Don Anselmo. auu no te has ido, á qué esperas? Ans. No: que ya quiero quedarme por ver en qué para^sta aventura que prometes; y aunque no dudo que mientas, yo quiero ver que me engañas á carta vista i pdr fuerza te has de declarar ahora. Ciar. En eso estoy, ten paciencia. Señores, tomad asiento: Veis, Don Juan, como se queda: \ sé'yo lo que tengo en él. Juan Vuestro imperio lo maneja mas que mi amistad ; que un hombre como él, tenga esa flaqueza! nadie vive sin defecto; y si yo hechizos creyera, dixera que vuestra prima::- Viol. Callad , qué hechizo hay que pueda mas que una pasión , el día que dominar se le dexa? Marq. Salia yo esta mañana, por cierto, de la asistencia al Rey quando ha de vestirse, y me encontré en la escalera de Palacio, á D. Tiburcio. Ans. Lo mismo que al Rey de Persia, vió este hoy al Rey de España, ap. 4* J- Marq. M,as bien acabada pieza# 7 Vio'» c y
18 y mas ridicula , yo do he visto. Ciar. Como él se vea al espejo, no ha de hallar otra mejor, ni tan buena. Marq. Es lastima que no haya quien de caridad le advierta, que se están riyendo de el. Ciar . Ese hombre, creo que se esmera aunque las gentes lo noten; y como no se le vea en tres ó quatro semanas, la primer vez que se encuentra, aun salta mas á los ojos su extravagancia y su tema. Vizc. Por eso de-extravagancia, no hay quien competirla pueda á Don Gil ,* ayer me tuvo al salir yo de la Iglesia, y antes de tomar mi coche, en conversación su media hora , y el solque abrasaba, me atolondró la cabeza; pero mas su tarabilla. Ciar. Es conversación eterna la suya , y él hallo el arte de texer una cadena de discursos; pero nada de substancia ; y se semeja; á un rio de mucho estruendo, poca agua, y muchas piedras. Yiol. Gran principio de Tertulia, el próximo hace la fiesta. Juan Lo mejor del caso es, Ans' B u eno'va Z^Marq^D. Tiburcio, Señora , sí es una prenda admirable. Ciar. Original de los pies a la cabeza, ese hombrees todo misteuo. siempre encargado de empresas, siempre fingiendo negocio. Ah , amigo , si usted supiera! yo anoche con el Ministro.— De aqui no sale su tema, y ni hace , ni sabe nada, ¿erque no es hombre que sepa, ni haga siao muchos gestes. El Misántropo . y arqueamientos de cejas. No hay conversación que no rompa en una concurrencia, acercándose al oido de este, y de aquel , y le pega en vez de una grande especie; una grande friolera: dará ese los buenos dias en secreto y á la oreja. Vizc. Pues D. Eufrasio: Ciar • Ese es el Contador de Novelas amorosas; pero es él el heroe principal de ellas: no sae de gran Señor, y metido en la cabeza su linage , los de todos, con sus abuelos marea; no habla sino de caballos, de cqulpages, de escopetas, de perros; con los mas grandes personages se tutea, (como él dice) y el señor D. Fulano no lo prueba de él alguno : mira , ó mire, asi es como se gobierna. Viol. Dicen que ahora es el cortejo de Leonor. Ciar. Y á quién corteja, si es tonta de capirote, que tiene de hablar con ella quando viene á visitarme mas veces que yo quisiera: yo padezco ansias de muerte: no hay que pensar se la ofrezca una palabra; yo sudo para que algo se sostenga la conversación , que espira como haya de responderla por hacerle que hable ; no hay cosa trivial que no venga á mi socorro; el calor, el frió , la lluvia , ésta, la otra novedad del dia; criadas, amigas , faenas de casa ; mas todo en vano, y después de esto es eterna, porque no llega la hora de despedirse , aunque treinta ve-
Comedia veces avise el criado; á cada instante bosteza, ó se duerme, ó hecha un palo en que espira la paciencia; es la muger estafermo con bata , cofia , y chinelas. Mará, Y qué os parece D. Vasco C lar . El vanidoso, no hay fuerza para oirlo , está tan lleno de sí, y de su suficiencia, que todo se lo merece; no se dá empleo en la Guerra, Hacienda , ó Consejo, aue con injusticia no séa; y en agravio muy notorio de su mérito. Ans. Qué lenguas! Marq. Y el Varón de Palomequc, que porque lee Comedias, y la Gaceta de Holanda, se juzga ya hombre de letras? v*zc. Ese tiene la mania de comprar libros, y sean los que fueren no le importa, pues solamente se esmera en que sean de una brillante pasta , y de impresiones regias; mas con tal veneración los trata, como pudiera reliquias entre cristales; su mano no es tan grosera que habrauno. Ciar Sino es que la polilla los hojea, será su gran librería la envidia délas doncellas. V iol. Porqué? ar ‘ Por virgen intacta, ^“v h a delle 8« i vieja, mí.Bruno? j-- sdcl X^S! n Ae M le asiste una gra.de prenda pero única. Viol. Y qual es? Liar. Su cocinero , y su mesa: esta e S la dama que tantos le visitan. Viol. N a d i e niega ^ue es delicada. Ciar . Como él no se nos sirviera en ella, * $ue es el plato mas insulso. nueva. 19 Viol. Pues tu muy bien la freqüentas, Ans. Su tio D. Indalecio es hombre de conseqiiencia. Ciar .Muy mi amigo,yo le quiero, y el me estima. Juan Son sus prendas muy cabales. Ans. Es un sabio. Ciar. Lo peor es que él lo sepa antes de que se lo digan: hay sufrimiento que pueda llevar verlo fatigarse por decir una sentencia, ó un buen dicho , desde que se le ha puesto en la cabeza^ que es él quien sabe, y no mas? Nada á su gusto se encuentra en los escritos modernos: según él, la mayor prueba de un ingenio superior, es la avilantez soberbia de impugnarlo todo, como de gente ignorante, y necia: el admirar-de esta suerte sobre los demas,se piensa tanto, que en conversaciones familiares no se mezcla, porque, según el Proverbio, la Aguila insectos no pesca, y asi cruzado de brazos en qualesquier concurrencia, desde la elevada cumbre de su mente nos observa quanto hablamos, y al fin, nos compadece y nos desprecia. Vizc • Por vida de quanto valg# que es su imagen verdadera l Marq. Valiente pincel, señora, teneis para pintar estas gentes. Ans. Animo, señores, al filo de vuestras lenguas no quede viva la fama, aun la mas sagrada; mueran hombres, niños, y mugeres; y si ellos en la hora mesma, que estáis pasando á cuchillo su crédito , aquí vinieran os atropellarais todos á hacerles mil reverencias C*
El Misántropo . á abrazarlos , y apretarles la mano , porque os creyeran sus verdaderos amigos. JMiarq. Y á qué viene (decid) esa reconvención á nosotros? quien la conversación lleva esta Señora es, porque nosotros::- Ans. Sí; mas que á ella culpo yo á vosotros; esos vuestros aplausos insolentes sacan.de ella las voces maldicientes, y si eon menos gusto se la oyera su satirico genio contuviera, que fuéramos quizá todos mejores sino hubiera en el mundo aduladores. Juan Si los sngetos de que aqui se ha hablado eon tales como se les ha pintado, á qué los defendéis si vos severo fuerais á condenarlos el primero: yo bien sé que razón,Anselmo,tiene;rf/?. mas para contenerlo esto conviene. £lar. Queréis que no contradiga qnanto oyga Don Anselmo? No había de descubrirse, en todas partes su gemo: para su espíritu indócil de contradicción , es yerro quanto piensan los deims; que ahora es de dia no vemos, pues digamos que es de dia; y por decir él lo opuesto porfiará qtae es de noche: íe tendría él por muy necio, y hombre común, si pensara como los otros, y él mesmo después de haber afirmado una cosa, como luego llegue á oirla en boca de otro, la contradirá al momento. Ans* Vaya, id contra mí empleando la satira ; eso iba bueno: proseguid , que yo gustoso sufriré que todos esos Señores de vuestro vando, je rían de mí , y el gracejo os celebren á mi costa. Juan Si «o ,eneis suírimient0 para oir ni alabanzas de unos, ni de otros vituperios. Ans . Si Señor , yo mi indigesta condición os la confieso; pero es justa contra hombres, que no saben sino extremos, quando censuran crueles, quando alaban lisongeros. Ciar. Pero advertid::- Ans . No Señoraj de ningún modo os apruebo aquestas conversaciones: indigno divertimiento en que estos Señores mios (quando vos sois un sugeto tan digno por otras prendas) alabándoos el gracejo de la satira , y apodo, fomentan en vos con esto los defectos que os deducen. Marq. Yo no conozco defectos algunos en mi Señora Doña Clara. Vizc. Ni yo veo sino muchas perfecciones, gracia , hermosura , é ingenio. Ans. Yó también veo lo mismo; pero le hallo al mismo tiempo este y otros defectillos que ingenuo le reprehendo. Supongamos que yo la amo: por lo mismo que la quiero, debo advertírselas, pues un amor que es verdadero no perdona en lo que ama aun el mas leve defecto que otro le pueda notar; por lo tanto le aconsejo, que no hago caso de amantes tan vilmente lisongeros, que todo quanto haga ó diga sea malo ó sea bueno, se lo aplaudan, y le inciensen lo extravagante y lo necio. Ciar. De modo que si ha de amarse, como dice D. Anselmo, se ha de olvidar aquel fino idioma de ios afectos, con que amor se comnntca, y en vez de dulces requiebros
Comedia *e ha de insultar lo que se ama con injurias , y dicterios: este es el perfecto amor. * l ol‘ No es ese el amor perfecto: por lo común, no hay amante que no blasone en su dueño las mayores perfecciones, tanto que hasta los defectos que ven otros, para él son resaltes de lo bello, y su afecto les inventa otros nombres lisongeros: con la palida el jazmin no es blanco; lo muy moreno de la otra, no es Africana es un gracioso trigueño: la delgada lleva un talle a ) ’roso, y un movimiento agradablemente libre; la gruesa tiene un aspecto Heno de alma y magesrad; la poco aseada , es por esto ftiejor; pues nada le debe del artificio al esmeról¬ es belleza descuidada que del abandono mesmo se aliña para que aumente lo descuidado y lo bello. La agigantada , esa es una Diosa en lo gentil del cuerpo; en la pequeñita abrevia sus maravillas el Cielo; de la altiva , el corazón dehia mandar Imperios; d . astuta y doble es quien tiene viveza y entendimiento; « un ’ la bcndi “l f un bell lslmo gen¡0 . la chocarrera habí mucho pero es sobra de gracejo, y es muger de humor ; u m . guarda aquel rudo silencio da n .° P° r estéril de voces j ,n ° P° r recato honesto: je esta suerte la pasión de un amante en el sujeto * que ama no vé imperfección^ nueva. ai ó no fuera el amor ciego; © si las vé , de tal modo se las presenta el espejo mágico de su pasión, que adora hasta los defectos. Ans, Yo lo contrario. Ciar. No mas: esa plática dexemos, y salgamos al Jardín un rato á dar un paseo. Levántame , y el Marques y Vizconde se adelantan como que quieren irse . Viol. Vamos. Ciar. Vizconde, Marques, qué os ibais ya ? deteneos. Ans. Te asustas por si se van? ap.a Ciar. era ese el modo dispuesto de despedirlos ? mas yo, pues que dás lugar á ello., lo habré de hacer de esta suerte. Ciar. Pues qué intentas? Ans. Caballero*. Viz. No nos vamos, y por mí sino es que os sea molesto, no me llama ocupación, en todo hoy , y la que tengo por ninguna la trocára. Marq • Yo como me dexeis suelto para asistir quando el Rey se acueste, también soy vuestro. Ans. Suelto estáis, Marques, que no hay aquí quien os tenga preso. Vizconde , ya podéis iros, porque molestáis. Ciar. Qué esto, estáis loco ? . Ans. No he de irme ap. a. Ciar. de aquí, si no se van ellos : así averiguaré, ingrata , si es que me vaya tu intento* Vizc. Señora , tiene motivo ó facultad Don Anselmo de vos para esta osadía ? Marq , Hay algún trato secreto, para que así de marido ostente los privilegios ? Ciar. Qué trato , ni qué motivo? Caso hacéis? Viol. El lance es fiero. ap. áDon Juan. Ciar . De su locura. Ans, Lo dicho, dicho. r Juan.
Juan. Un escándalo temo, ap. dVial. Viz. Don Anselmo , si pensad, que la libertad del genio, ( cuya Ingenuidad sufrimos; pero no el abatimiento ) os permite esas licencias, os engañáis. Marq. Y hay aceros, que castiguen osidias. Ans. Yo también espada tengo, y I1.1re.7- Empuñan las espadas , y se ponen por onedia Don Juan deteniendo á Don Anselmo , Clara al Marques , y Vio¬ lante al Vizconde. Ciar. Asi perdéis los tres de este sagrado el respeto ? Viol. Teneos , Señores. Juan • Pues cómo entre amigos:;- Ans ■ No hay remedio, á la calle se han de ir. Marq. Saliendo vos el primero, y echándoos á cuchilladas. Ans. Probadlo. vuelven d empuñar. Ciar. Aguardad, Violé Teneos. Juan. Si no basto á sosegaros. Salen, un Alguacil , y Valentín y se sus¬ penden. Alg. La Justicia , Caballeros. Ciar. En mi casa la Justicia ? Viol. No te asustes , que á-buen tiempo há venido. Ans. Valentín , qué traes ? Val. Este Caballero vino á casa , preguntando por vos poco ha diciendo , que era un negocio preciso; pensé , que era algo del pleito, como lo vi - con golilla, y en fé de que así obedezco el orden , que me habéis dado, partí á avisaros corriendo j pero él se vino conmigo. Alg. Sois el Señor Don Anselmo ? Ans , Yo soy. (D, Ciar. Por qué no negastes ap. d Va!, y d que estaba aqui? Ans, Cómo es eso? yo no miento , ni me oculto, ni á mis criados consiente El Misántropo. que mientan , ni que me encubran. Qué mandáis ? Alg. Que vengáis luego conmigo manda el Señor Corregidor. Ans . Y á que efecto ? Juan. Yo os lo diré , pues lo sé muy bien , no tengáis recelo. Ans. Yo recelo? conoceisme? Juan. Os llama sobre el Soneto, que á Don Diego censurasteis y el leve desabrimiento, que hubo entre él y vos , querrá cortar el Marques , haciéndoos amigos. Ans. Yo lo seré (mas no á pesar de miszelos) a/- pero decid , el Señor Corregidor: Marq. Lindo cuento! ap. Marq. y VizC- \ Vizc. Veamos esto en qué para. Ans. Me condenará á que buenos confiese versos tan malos? lo mantendré, y lo mantengo: son malísimos. Viol Ya haréis como prudente y discreto. Ans. Digo que son execrables, indignísimos, perversos. Alg. Venid , pues. Juan . Yo iré con vos, ap. d D, Ans. Ans . Pero se han de quedar estos: af> decidle al Señor Marques que iré mañana, Alg. Orden tengo sino venís voluntario;:- Ans. De qué? Alg. De que vayais preso, para lo que traigo un coche. Ans. Por hablar mal de unos versos, aunque el Rey ,que me desdiga me mande, diré lo mesmo, y que merece lo cuelguen de una viga quien ha hecho cosa tan perversa : vamos, Al oir y ver d D. Anselmo , se sonrio el Marques y el Vizc. Cómo os reis , Caballeros/ hasta ahora no he sabido, que era yo hombre de gracejo: (Claf% quedaos con Dios , Doña Clara; ap. luego que despache, vuelvo para ver en qué quedamos, de
?/• Comedia de si soy yo , ó si s Vid. Terrible hombre! ^ Vamos . A ns.y Juan.~V 2 .mos.vJ 0 s 3 . Viol. Clara , en el jardín espero. vase. Val. Yo ine escurro á la cocina, porque á Juana tanto quiero, que muero por sus pedazos de vaca, jamón ; y el hueso, que lo roa el Braldrancillo, y mas que nos ladre el perro, vase. Ciar. Marques, Vizconde , en verdad, que os tenia por mas cuerdos: de un hombre de este capricho hacéis caso ? Vizc, Cofno vemos * la autoridad con que habla! Ciar. Si es un tonto , majadero: como yo con expresiones de un mero agradecimiento le he pagado las finezas, que por mí hace , y ha hecho, quando enviudé , y aun ahora es quien me presta dineros para mi pleito , y le sufro Su sandez, se le habrá puesto en la cabeza que yo lo amo quando lo agradezco: mas yo habia de querer hombre tan duro y grosero? ya yo tengo mi elección hecha, y sé bien, al que quiero, y que lo sabe no dudo también el que ha de saberlo. Vizc, Por mí lo dice, ap Marq. Por mí dice Doña Clara esto. ap. Ciar. Con el papel dado á entrambos alucinados los tengo: ap. que voy aquí al gi .b ¡„ etc . 8 va „, Marq. Vizconde, que hablar tenemos pues no pude en el café, v anse. como nos volvimos presto. Tú verás si no soy yo el escogido. Vizc. Veremos. JORNADA TERCERA JuatlX). Diego estaba allí, que cin cuidado nueva, 23 fué del Corregidor también llamado, el que atónito estaba, porque el pobre ignoraba, haber causado los pasados zelos, que alteraron así nuestros recelos: no se ha visto contienda mas graciosa, ni reconciliación mas trabajosa: no hubo reconvención , razón ño hubo, que convenciese á D. Anselmo; estuvo firme que firme en lo que habia dicho,' sin poderle apartar de su capricho. < En fin , lo mas que conseguir se pudo de aquel su genio rudo, (y pienso que cedia su desvio) fué decirle á D. Diego, Señor mió, yo siento ser inexorable en esto, y quisiera en el alma hubierais puesto un Soneto mejor, que los que al caso hicieron un Boscan, y un Garcilaso. Conoció de D. Diego la prudencia, que esto era ingenuidad, y no insolencia, hizo el Corregidor que se abrazaran, y que la fé de amigos se juraran; esta demostración , y los respetos del Marques, los dexó por ahora quietos: salimos, y los dos juntos volviendo á vuestra casa, D. Anselmo viendo, que el Marqués, y el Vizconde se habian creyendo los hubiese despedido (ido, en el jardín, se ha entrado, y con Vioqueda hablando. (lante Ciar. No hay hombre semejante; pero un coche se oyó;qué será ahora? Sale Bald. Señora , m¡ Señora Doña Beatriz ha venido, y abaxo con vuestra prima gastando está cumplimientos. - Ciar.' A qué vendrá esta visita ahora ? qué me querrá esta muger ? Juan. No es amiga? Ciar. Como yo la quiero tanto! Juan . La Beatriz es aplaudida por muger de mucho juicio, recato... Ciar. Y de hipocresía: con este exterior engaña, y es tan vana , y presumida en lo interior , que hace quanto puede, por si amor le envía* aun-
24 El aunque sea de limosna, un amante á quien la dicha de otro haya abandonado: ella se muere de envidia de que las demas tengamos quien nos corteje , y nos sirva: y viéndose avandonada, toda su cólera explica contra el siglo , ponderando, que el mundo es cosa perdida, y haciendo de la prudente, y juiciosa en las visitas, Ja soledad de su casa (porque la fortuna esquiva le negó las bellas armas con que hacemos las conquistas) quiere que lo atribuyamos á lo honesta , y recogida; mas con todo ese recato, por Don Anselmo suspira, rabia de zelos de ver, que en mis banderas milita; piensa que yo se lo hurto, y su zelosa porfía, donde quiera que ella puede, cauta, rué desacredita. Juan Ya sube por la escalera. Ciar , Pues Don Juan, ¡dos aprisa, v Juan, y haced que entre Don Anselmo Sale Beatriz con manto , y se abrazan • luego aquí: la presumida zalamera , y yo que no ia puedo ver; Beatriz mia, tanta fortuna en mi casa? Con cuidado me tenias, Cómo estás? Beat. Para servirte: voy á casa de mi sobrina, y le he enviado mi coche, (porque dixo que queria ir conmigo) á Doña Paula, con que entre tanto mi fina amistad , quiso de paso verte, Ciar, Pues toma una silla: siéntate , con que tan breve; sicntánsf, nunca son largas mis dichas; si tu supieras el gusto, que me has dado. Beat. Amiga mía, Misántropo, ya sabes lo que te estimo, y que la amistad estriva, (la amistad que es verdadera) en interesarse linas unas por otras , en que cosa de ellas no se diga contra su reputación: yo concurrí el otro dia en casa de la Isabel, hubo gentes infinitas, giró la conversación, y el asunto (hay hija mia) fue todo de tu conducta, tus cortejos, y visitas: dixeron que era tu casa el escándalo, y la ruina de toda la vecindad; que contenerte debias, y que para ser viuda eras libre, y esparcida demasiado ; considera cómo yo me quedaria. Empeñeme en tu defensa, mas todo fue en vano , hija, fue tanto lo que dixeron, que yo me halle convencida, porque quién ha negar lo que está tan á la vista? La verdad te digo, Ciara, ese genero de vida, que tú traes, no es regular, y no me espanto que digan eso, y mucho mas, si sueltan las riendas á la malicia, no porque yo precipite el juicio á qué...(Dios me asista) Pero estamos en un siglo, que ya no es bastante, amiga, vivir bien, si la conducta exterior no lo acredita. Yo te tengo por muger muy capaz de que concibas, que aviso, y consejo, nacen de quien de veras te estima; de un zelo que se interesa en tu bien, y no querría ver tu descrédito; en fin, que esto es ser bueuas amigas.
Comedia Beatriz, yo te doy mil gracias, y quedo reconocida á tus consejos, y avisos, Por lo que es bien me permitas que te corresponda pronta, y fielmente; el otro dia en cierta casa y tertulia trie hallaba yo de visita, hablóse de varias cosas, y entre ellas de estas fruncidas y preciadas de juiciosas, que observantes de la antigua reclusión, y del recato, quando la ocasión las brinda, lo echan por una ventana: y toda esa artillería vino á caer sobre ti, que menos la merecías. Allí interpretaron todos tu prudencia, por malicia: tu virtud y encogimiento. Por solemne hipocresia: tu compostura exterior, por afectación muy fina: tu continuo predicarnos la modestia, tus continuas esclamaciones, á todo equívoco, ó frase ambgüa, que sin intención la dice la mera galantería, digeron , que eran melindres tuyos , y aun oculta envidia de no hallar tú quien lo mismo *uucho mas libre te diga; que ese aprecio que de tí haces , es altanería : esos qí o s compasivos ^ Ue á demas nos miras, como que allá en tu dictamen somos ya cosa perdida: tus consejos, tus lecciones, y tus censuras impías , ve cosas qae van cien leguas distantes de la malicia , dicen son presunción vana con una intención maligna• aquel exterior compuesto, y la gravedad esquiva con que á todos nos rec ibe, nueva. á qué , á qué viene , decían, si su conducta interior la desmiente cada dia ; ella va á los jubileos, es rezadora infinita , y en su casa por su genio % ninguno puede sufrirla: en publico dá limosnas, y no paga su familia: reprende que se atavien de petrimetras las niñas, y ella que de treinta pasa, se enjalbega , y aun se pinta.* yo que oí tan formidable descarga, me opuse altiva á todos, por defenderte ; pero me quedé corrida, sin tener que respondarles, y en conclusión , hija mía, digeron , que era mejor te reformases tu misma, que el que andes solicitando, que las demás se corrijan: que tu exemplo predicase; pero no tus inventivas: esto dixeron , y de esto , quien te quiere bien , te avisa: capaz eres y veras, que solo en mí esto lo dicta un zelo, que se interesa en tu bien , y se lastima de tu descrédito; en fin, que esto es ser buenas amigas. "Beat. Cierto que en tí no esparab* correspondencia tan fina , ya veo, Clara , que mi aviso, y mis consejos te pican en lo mas vivo del alma, v mi intención... C lar. Jesús! hij; hay cosas indiferentes; pero que suelen ser dignas de censuras , ó de elogios , según la razón las fija. Beat. Te parece á tí que yo te envidiaré esa gavilla de amantes necios , y locos, que te traen desvanecidaya sabemos á qué precio^ *e logran esas conquistas • *5 píen
32 la posteridad , la enorme injusticia , como prueba de las maldades del siglo: treinta mil pesos me cuesta: pero á este precio gustoso compro el título y licencia de enemigo de los hombres. Juan Advertid. Ans. Nada hay que advierta. Queréis decir, que es bien hecho quanto contra mí confortan? Juan No tal digo que es infamia. Ans. No os canséis, tengo resuelta mi fuga : mi ingenuidad ha de desatar mi lengua: qué se yo lo que le podré decir que quiza me sea causa de mayor desgracia? Aqüí esperare que vuelva Clara, la diré mi intento; veré asi si el amor de ella es tanto que la precise á venir conmigo. Juan Buena* A un desierto con la Clara? Dejad que de esa inocencia me ria: Será el primero matrimonio Anacoreta! creo que al quarto de su prima baxó Clara/ Ans. Haced que venga; que yo estoy tan alterado: Mas por la antesala entra con D. Diego : idos, D. Juan, que yo aquí en estotra pieza me oculto para escuchar, y ver qué aventura esta, esconde^ Juan Voy avisar á Violante, [se. dent. porque aquí ha de haber quimera. v .asc+ Salen Diego , y Clara. Señora, el di a, y el instante es este en que de vuestro amor se manifieste la verdad, y si esciena la esperanza, que os dehí, porque atento ya no alcanza mi paciencia, y© sufrí mis desvelos con esperanza si, mas no con zelos. Yo se que D. Anselmo es el que os gana, que no sale de aqui tarde, y mañana: la satisfacción única que espero de vos, será que aqueste Caballero le digáis, que á dexaros se resuelva y que á poner aquí los pies no vuelva, El Misántropo. Ciar.Que es lo que contra el tanto os irrita? No queréis que yo tenga una visita? han visto tal aprieto? si es porque no alabó vuestro Soneto» allá os las habed con él, que es desvario» que malquistéis por eso el amor mió» y os he oído alabar sus raras prendas* Dieg. Yo, Clara, no hablo ya de esas solo á finalizar ésta he venido; (contiendas» ved de los dos quien es el elegido: por último favor aqueso os ruego. Sale Ans. Pide muy bien Don Diego. Y puesto que como él ninguno alcanza la que le prometisteis esperanza, sin duda que yo soy el escluido: también á saber esto aquí he venido, y hora sea en mi favor , hora en mi daño, hoy mas que nunca aprecio el desengaño. Perdí el pley to y con él hacienda y fama, hay mas de que también pierda la dama? Ved pues, si me elegis, porque si llego á saber que soy v uestro, el Señor D. Diego no volverá á pisar estos umbrales. Vieg. Señora, vamos en pensar iguales, si soy vuestro , tendré también sabido Don Anselmo , que soy poco sufrido, y si él es el dichoso, que lo sea , que yo quedo gustoso; sus zelos y los míos se concuerdan antes que os declaréis ; pues que se pierdan (y fama, no es bien dos hombres de alto honol por solo el galanteo de una Dama: eso es para las farsas, y los botes de lanza, en tiempo allá de los quijotes» A. Resolver, y sea presto. C.Que insolen- Esto ya es abasar de mi paciencia, (cia. yo bien sé de los dos á quien prefiero, y lo sabe él también; pero no quiero desairar á ninguno , y mas presente el otro. Ans. Si hasta aquí fue conveniente vuestro estudio mayor (y sin segundo) para estar siempre bien con todo el munconservandoos con todos empeñada, (do, y libre á un tiempo, traza es escusada; porque no ha de serviros conocida; declaraos, entendida, en que nos conformamos, y que ambos el desaire os perdonamos* Ciar•
Comedia C/rfr. Se habrá visto tal porfía ! ag. qué he de hacer ? d Viol. y D. J. que salen , ella se alienta. Prima , Don Juan, me alegro que hayáis venido: estos dos hombres están sofocándome , queriendo que ahora sin mas, ni mas diga á qual de los dos hago dueño de mi libertad, y no quieren desistir; quedad con ellos. Yéndose. Vial. Te vas? Ciar. Sí, mientras esos Señores Q o saben mejor tratar ^ mugeres como yo. 41 irse salen atajándola Doña Beatriz , Vizconde , y Marques. A Dios. Vizc . Señora, aguardad» Juan amor ha hecho concurso, r/ Ve ugan todos á embargar. y. a r- Que' es esto que me sucede? 10 ' X.0 mismo que dias ha previne yo. Ans . Me alegro, porque ahora se verá su intención. Dieg . Yo por instantes recobro mi libertad. Bear. Amiga , estos dos Señores, que ahora me toan á dexar en casa , me entran aquí porque vienen á apurar ciertos asuntos contigo: y° en fe de amiga leal, he disculpado , mas ellos, ^ lar a , quieren claridad, J yo no menos la busco, Pues como de falsedad Porque ^u C u 0 a t ^ 4 ^ e ' aCUSaSteS ’ entre Don Anselmo , y Diego averigüe , se verá ® ahora quién de las dos trata mentira ó verdad. ar. De suerte , que conjurados, contra mí todos están. Vlzc - Mi £>UIU Sosegaos que esto no es -mas, que ver si hemos dq seguir lo que no d^bió empezar. M«rq. Aquí me ha traído e«e Vizconde de barrabas, mueva. 3 3 á hacerme yer., según dice. Señora , que • me engañáis, qué simple ! Como si fácil fuera de un Marques burlar : aun si yo friera Vizconde:.— Vizc. Ahora mismo lo verás; Señora , pues que Don Diego, y Don Anselmo aquí están, el Marques , y yo , los quatro ribales á esa Deidad ; todos nos es conducente para el asunto ; escuchad. Rendido yo á esa hermosura chiste , y gracia singular , os ofrecí el corazón con tal fe , y animo tal, que debiese el matrimonio la víctima consagrar: todos , creo que á lo mislfio aspiraban. Los g. Es verdad.. Vizc. Vos , en fin , mi rendimiento aceptasteis liberal , y os debí expresiones tales, que pudo mi vanidad prometer á mis deseo toda su felicidad : viendo luego en. Don Anselmo, Don Diego, el Marques, (y mas que no cuento por ausentes) indicios de disputar mi dicha, os di algunas quexas, que fueron en realidad unos zelos cortesanos ; vos entonces , para oviar mis sospechas , me escribisteis este papel , con el qual, sacalo. yo simple , os creí inocente, hasta que la vanidad del Marques , me hizo esta tard# ver el suyo, puntual copia de este , pues no tiene su nota diversidad, mas que la pintura enorme, que de mí le hacéis igual á la que á mí me hacéis de él: vos habéis de perdonar , que lea el mió , su pyest? » que luido en él está el del Marques.. Dic e asl * , Ans. En qué ypnjrácst0 > a P- r ■ * xee
£1 Msaniropo. Dueño mió , ciertamente que á la calle , yo el primer-o 54 Tr . Lee. Vizc, . eres un estraño hombre ! Yo dejarte d tí ■ parios otros ? Bien puedes quanto antes venir á pedirme perdón de esta injuria . Sabes el agravio que me haces , y te has hecho ? 19 al Marques 1 Yo d Don Diego ? Yo al estravagante de JDon Anselmo*. Para que veas la esti¬ mación que hago de ellos voy d pin¬ tártelos ■ . Márq. Lo mismo, sin que haya que poner, ni que quitar me escribe á mí. Dieg. A mí también. JBeat. Eso es que no tiene mas que un molde. Vizc, Lo mas precioso, es la pintura fatal qne vais á ver de los tres; y en los vuestros se verá, la que i mi me corresponde; oid que prosigue. Doña Clara que hasta aquí ha estado co¬ mo sorprendida y pensativa prorrum¬ pe con despecho . Ciar. No mas. • Viz. Hay satisfacción á esto í C lar. Si la hay, no la quiero dar: y es demasiado sufrir desvergüenza tan audaz, como venir conjurados á una muger principal, á sofocarla en su C3sa. Yo sin que el papel sigáis os diré lo que contiene, y cada uno lo tomad como quisiereis ; mi humor no ha buscado en esto mas, •que el gustazo de reirme ? al ver que el ciego rapaz ministro de mis donaires, en uno , y otro galan le iba trayendo albedrios á mi santa libertad : y asi, Vizconde , de vos tengo escrito á los - demás, que sois un triste figura, hombre muy superficial, que queréis qüe por discreto se os pase lo suspicaz. Vizc. Basta, y pues que Don Anselm# poco antes nos quiso echar le quiero ese gusto dar: Agur, Señor Don Anselmo, vuestra es Doña Clara ya, * sea en buen hora, y buen provecho» que la prenda es de estimar. vatt‘ Ciar, SCgaid vuestro compañero, Marques ; porque á la verdad, sois como á él se lo escribía hombre, cuya vanidad de Caballero, buen mozo de petrimete , y galan fastidia aun mas que ese vuestro afeminado ademán , y lo que es mas que lo dicho , U> bobo, y lo insubstancial. Marq. Que asi á un Marques de Liní^ trate una picaña ! Ah! si os oyeran mis Abuelos os habían de quemar. Al Rey he de ir á quejarme; y algún dia os pesará , el no haber sido cascote de mi Montaña solar. Agur, Señor Don Anselmo, vuestra es Doña Clara ya: sea en buen hora , y buena pro, que la prenda es de estimar. vad‘ Juan Que bien los vá despachando. Vial. Con todo, yo se que está hecha nn veneno. Beat, Aun por eso no lo va escupiendo mal. Dieg. Ya voy viendo , Doña Clara» vuestros engaños. G lar. No hay talt los desengaños diréis, y porque vos los tengáis, •abed , Don Diego , que vuestros versos aun me enfadan, mas que vuestra prosa ,<y habiendo caido en la necedad de ser ingenio y autor; pero sin autoridad, ridiculo os habéis hecho, y si queréis:: Dieg. Basta ya: mi necedad no es haber hecho versos : la que es mas el haberos creido: perdonóos la claridad por el desengaño, que obra xnuy bien aunque sabe mal* ^ p
Comedia nueva . 3 $ Don Anselmo, buena pro, «pie la prenda es de estimar. A ns. Si hace ella lo que yo pienso, sil estimación mantendrá... Qué habréis escrito de mí? Ciar. Lo mismo que en vuestra faz os he dicho tantas veces. Que auoque vuestra ingenuidad, pundonor, hombria de bien, y el amor que me mostráis no me disgustan, me enfada lo que á todos los demás: digo vuestra extravagancia, ese querer enmendar el mundo , ese aborrecer los hombres, no perdonar defecto, esa dureza, (mas. que os hace intratable , y.»» Awr. Hay Por cierto, Clara, que estoy viendo y oyendo pasar «osas, que no las creyera tin verlas y oirlas! tal desembarazo/ tal modo ‘ de corresponder lo habrá? yo de los otros no hablo; jnas Don Anselmo, que está creyendo ver en tus ojos (si es que vé la ceguedad) lo que en los de otra mirara Ans. Estimo lo que me honráis, Señora ; pero no pienso, que os he dado facultad, para que o» quexeis por mí. Yo sabré hacerlo ; excusad finezas que no (en el caso ue de la infidelidad e Clara haya-de vengarme), son las que me han de vengar. Seat. Y pensáis que yo admitiera? celebro la vanidad de tan alto pensamiento. Si es que á Churi desecháis, que juzgo que para todos ya e&t&en el mundo demas, >egun 1 j abandonan ; yo 8o y (en cito «í, pensad) mucho muger para vos. Proseguid , pues, suspirad por este adorado bien, que es prenda muy singular, van* Ciar . Hay tal insolencia! Ahí. Sosegaos; que ahora me toca á mí hablar, no he hecho poco en contenerme, ni yo he tenido jamas tanto imperio sobre mí: que diré ingrata?... C lar. Diras quanto quieras, que otro tanto merece mi liviandad. lío es artificio este, Anselmo, confieso que he hecho muy inal, no tanto ya por los otros de quienes no cuido mas, si solo por tu razón, y haberte dado lugar de que me aborrezcas , quando nunca podré yo pagar llora. tu fineza, tu constancia. Ans. Ah 1 traidora , bueno está / bien sabes tu, que no puedo del corazón arrancar tu imagen, porque él la guarda y defiende á mi pesar. Qué no pueda yo vencerme! ay Violante'! ay mi Don Juan. 1 confieso que es ini terneza impropia , y que sienta mal en un hombre que ab .trece aun sombras de liviandad; ser testigos de mi indigna flaqueza , sí , y publicar para -mayor confusión mia , y de todos los mas Filósofos que pretenden desmentir la humanidad; que está en todo corazón el hombre, y con él está lo frágil, sí , .Clara, todo hoy se te ha de perdonar. Yo disculpo tus vivezas, las que por' la corta edad, y el vicio del siglo , pudo tu inadvertencia adoptar. Y pues ya estás corregida, tu mano aprecio , con tal de huir conmigo r de los hombre# á una amena soledad, que y 0 tengo en una hacienda para no salir jamas de $u desierto, si admites, SO -
El Misántropo, 5 < > , solo asi repararas los agravios que me has hecho, tu honor, tu faina::- C lar. Aguardad: yo irme á vivir á un desierto? tan pecadora soy yrr* Mas parecéis Confesor, D. Anselmo, que galan,. pues tan atroz penitencia me imponéis; quando la edad llegue de setenta años, id que yo os buscaré allá. Ans. Pues siendo yo tu marido tendrás ya, di, que mirar otra cosa? Qué te importa todo el mundo á tí, si vas conmigo, en quien poner debes toda tu felicidad? C lar. De pensarlo me horrorizo! Yo habia de ir á sepultar mis veinte años en una apartada Soledad? no me hallo con tales fuerzas: aun si fuera una Ciudad, ya que la Corte no fuese, vayar.- Ans . En fin, resuelta estás á no venirte comigo! C lar. Primero me habia de entrar en una celda , ó casarme , si me llegan á apurar, con el Marques, que es el hombre que mas me fastidia. Ans. Andad, que esa repulsa, ha hecho eñ mí lo que todo lo demas no ha podido : hallo yo en vos quanto puedo desear, y vos no lo halláis en mi? idos , ingrata, que ya al precio d^I desengaño recobro mi libertrifi- C lar. Menos me cuesta la mia, quedad con. Dios, y avisad si halla dama anacoreta ese hermitano gnl¿ 0 . vase. Viol Volvió á su desembarazo, Clara. Juan Lo que es natural, no es fácil de corregirse; pero ella escarmentará pues no va mal castigada, Ans . *>i Dios! Si mi ceguedad, * ’ ,,a Violante , no hubiera hechome hasta hoy incapaz de conocer vuestras prendas, virtud, juicio, honestidad, y estimación que os debí. Esta es la pensión fatal del hombre , que las mas veces dexa el bien , y elige el mal. Si mi ingratitud pasada la pudiese yo borrar, y que vos;:- pero qué digo? k tan grande felicidad no merezco, el cielo quiere mis caprichos castigar, con que no sea yo digno de vos. Viol. Muy bien lo pensáis, no , en quanto á que vos no fueseis muy digno ; pero Don Juan con su amor , execur mdo el mió ha dias que es*á, y aun le debeis la fineza de anteponer la amistad vuestra á su amor, pues á ella lo quiso sacrificar. Vos me culparais de ingrata, sino premiara su afan con mi mano ; vuestra soy, (manos- I D. Juan , y vos perdonad, danse l# s Ans. Vivir felices , que yo puesto que todos me han abandonado , y me oprime hoy tanta calamidad, é injusticia , como haber perdido con el caudal, la reputación por una calumnia , y lo que aun es mas, despreciarme una muger que tanto quise , será desde hoy mi aborrecimiento á las gentes inmortal. A Dios miseros humanos. Mundo , sentina fatal de los vicios mas horribles, no os volveré á ver jamás: voyme á buscar en los montes la mas triste soledad, donde huyendo dei .desorden vuestro , tenga libertad para vivir como hombre de honor, y de providad. Sé hallará esta con un surtido de Comedias antiguas y modernas ¡Trage¬ dias, Saynetes y Entremeses , en la Librería de Cuesta , calle de Correos, " inte Mía Parte, y en su puesto , Gradas de San Felip e el Re al.