El Iudicium inter Marcianum et Habentium Episcopos (A. 638): estudio, edición y traducción
Abstract
El Iudicium inter Marcianum et Habentium episcopos es un documento fechado el mismo día que el Concilio VI de Toledo: el 9 de enero del año 638. Este breve texto recoge el acta de la sentencia definitiva que resolvió el litigio entre los obispos Marciano y Avencio de Écija y corrigió el dictamen del Concilio III de Sevilla, presidido por Isidoro de Sevilla, en el que se condenó a Marciano por una serie de graves crímenes y se entregó su sede episcopal a Avencio. Se ofrece aquí una pequeña introducción a esta obra, su edición crítica y su traducción.
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HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 203 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638): ESTUDIO, EDICIÓN Y TRADUCCIÓN José Carlos Martín-Iglesias Universidad de Salamanca [email protected] THE IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (YEAR 638): STUDY, EDITION AND TRANSLATION RESUMEN: El Iudicium inter Marcianum et Habentium episcopos es un documento fechado el mismo día que el Concilio VI de Toledo: el 9 de enero del año 638. Este breve texto recoge el acta de la sentencia definitiva que resolvió el litigio entre los obispos Marciano y Avencio de Écija y corrigió el dictamen del Concilio III de Sevilla, presidido por Isidoro de Sevilla, en el que se condenó a Marciano por una serie de graves crímenes y se entregó su sede episcopal a Avencio. Se ofrece aquí una pequeña introducción a esta obra, su edición crítica y su traducción. PALABRAS CLAVE: Hispania visigoda; Concilio VI de Toledo; Legislación eclesiástica; Marciano de Écija; Avencio de Écija. ABSTRACT: The Iudicium inter Marcianum et Habentium episcopos is a document dated the same day as the Sixth Council of Toledo: Ja nuary 9 of the year 638. This brief text contains the records of the final decision that resolved the litigation between bishops Marcianus and Aventius of Ecija and corrected the judgement of the Third Council of Seville, presided by Isidore of Seville, which condemned Marcianus, accused of serious crimes, and gave his see to Aventius. This paper offers a short introduction to this work, its critical edition and its translation. KEYWORDS: Visigothic Spain; Sixth Council of Toledo; Ecclesiastical legislation; Martianus of Ecija; Aventius of Ecija. RECIBIDO: 16.11.017. ACEPTADO: 22.02.2018
204 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS 1. Introducción1 La transmisión del texto El Iudicium inter Marcianum et Habentium episcopos (Díaz 143)2 es el acta de la sentencia emitida por el Concilio VI de Toledo sobre el litigio que enfrentaba desde unos diez años atrás a los obispos Marciano y Avencio de Ástigi (Écija)3. Lleva por fecha el mismo día en que se firmaron las actas del citado concilio, esto es, el 9 de enero del año 638, pero no se ha transmitido junto con ellas, sino únicamente en los ff. 44ra-48va del manuscrito León, Archivo Capitular, 22 (L). Este códice fue ejecutado en su mayor parte hacia el año 830 (ff. 9-152), quizás en Córdoba, pero a partir de un modelo toledano de comienzos del s. viii, verosímilmente, y completado (ff. 1-8) hacia los años 839/840 en esa misma ciudad4. 1 Artículo asociado a los proyectos de investigación FFI2016-76495-P y SA215U14. 2 M. C. Díaz y Díaz, Index Scriptorum Latinorum Medii Aevi Hispanorum (Salamanca 1958-1959). 3 Bibliografía esencial: P. Séjourné, Le dernier père de l’Église: Saint Isidore de Séville. Son rôle dans l’histoire du droit canonique (Paris 1929) 30, 196-197, 367-369; Z. García Villada, Historia eclesiástica de España, vol. 2: La Iglesia desde la invasión de los pueblos germánicos en 409 hasta la caída de la monarquía visigoda en 711, 1ª parte (Madrid 1932) 253-255; G. Martínez Díez, La Colección Canónica Hispana, I. Estudio (Madrid 1966) 318-321; L. A. García Moreno, Prosopografía del reino visigodo de Toledo (Salamanca 1974) 99-101 (nº 193-194), e Id., “La oposición a Suintila: Iglesia, Monarquía y Nobleza en el Reino Visigodo”, Polis, 3 (1991) 13-24: 21-22; J. Orlandis, D. Ramos-Lissón, Historia de los Concilios de la España romana y visigoda (Pamplona 1986) 322-324; J. Orlandis, “Tras la huella de un concilio isidoriano en Sevilla”, Anuario de Historia de la Iglesia, 4 (1995) 237-246 (reimpr. en Id., Estudios de historia eclesiástica visigoda [Pamplona 1998] 151-160), y de éste mismo: “Marciano de Écija o el honor episcopal”, Semblanzas visigodas (Madrid 1992) 173-179; R. Letinier y Michel, La función judicial de los concilios hispanos en la Antigüedad tardía (León 1996) 56-63, 76-77, 191-195 (traducción del Iudicium); R. L. Stocking, “Martianus, Aventius and Isidore: provincial councils in seventh-century Spain”, Early Medieval Europe, 6 (1997) 169-188, y de ésta misma: Bishops, Councils, and Consensus in the Visigothic Kingdom, 589-633 (Ann Arbor 2000) 139-144, 161-165, 180-181; F. Salvador Ventura, Prosopografía de Hispania meridional. III – Antigüedad Tardía (300-711) (Granada 1998) 23-24 (Adeodatus, nº 6), 39-41 (Aventius, nº 39), 50 (Bonella, nº 59), 67-68 (Dormitius, nº 101), 78-79 (Eulalius, nº 122), 95-96 (Franca, nº 161), 102-103 (Gonderes, nº 172), 106 (Gregorius, nº 177), 108-109 (Gundulfus, nº 182), 110-111 (Honorata, nº 187), 112-113 (Hospitalis, nº 191), 118-119 (Iohannes, nº 204), 137 (Lollanes, nº 236), 145-148 (Martianus, nº 255), 151-152 (Nepotianus, nº 264), 169-170 (Richesuindus, nº 300), 178 (Sciuila, nº 318), 183-184 (Simplitia, nº 331), 189 (Stefanus, nº 343), 198-200 (Timotheus, nº 362; Tonantius, nº 363; Trasoarius, nº 365), 204 (Velisarius, nº 376), 210-211 (Vstania, nº 389); C. Martin, La géographie du pouvoir dans l’Espagne visigothique (Lille 2003) 124-125, 200; P. Castillo Maldonado, “In ecclesia contra ecclesiam: algunos ejemplos de disputas, violencias y facciones clericales en las iglesias tardoantiguas hispanas”, Antiquité Tardive, 15 (2007) 263-276: 272-276; R. González Salinero, “Avencio”, Diccionario biográfico español, vol. 6 (Madrid 2010) 161, e Id., “Marciano”, Diccionario biográfico español, vol. 32 (Madrid 2012) 315-316. 4 Consultado a través de unas imágenes digitales en color de gran calidad. Bibliografía selecta: M. C. Díaz y Díaz, Códices visigóticos en la monarquía leonesa (León 1983) 55-88 y 391, e Id., Manuscritos visigóticos del sur de la Península. Ensayo de distribución regional (Sevilla 1995) 69-77; A. Millares Carlo, Corpus de códices visigóticos. I. Estudio (Las Palmas de Gran Canaria 1999) 72-74 (nº 84); P. F. Alberto, Eugenii Toletani Opera omnia (Turnhout 2005) (CC SL 114) 98-101; S. A. Keefe, A Catalogue of Works Pertaining to the Explanation of the Creed in Carolingian Manuscripts (Turnhout 2012) 257-258.
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 205 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... Los últimos folios de L (ff. 153-156) son restos de otro manuscrito, también de origen cordobés y de comienzos del s. ix5. La sección del volumen que aquí interesa (ff. 9-152) es especialmente valiosa por transmitir un cierto número de obras que no se conservan en ningún otro códice, como, además del Iudicium inter Marcianum et Habentium episcopos (ff. 44ra-48va), la Confessio uel professio Iudeorum ciuitatis Toletane (CPL 1233) de Braulio de Zaragoza (ff. 48va-51ra), un documento fechado el 1 de diciembre del 637 y asociado también, en consecuencia, al Concilio VI de Toledo; y el Epistolarium (Epistolae 9-44 [= 1-37 Miguel Franco]) (CPL 1230) del propio Braulio de Zaragoza (ff. 51ra-88vb)6. Antes del Iudicium, L incluye el resto de la correspondencia conocida relacionada con Braulio de Zaragoza, en este caso: las cartas intercambiadas con Isidoro de Sevilla (Epistolae 1-6, 8 Riesco Terrero [= A-B, I-V Lindsay y Miguel Franco]) (ff. 38ra-44ra)7. Otros contenidos del códice son el prefacio del De uirginitate sanctae Mariae de Ildefonso de Toledo (CPL 1247) (ff. 9ra-11rb), diversos extractos patrísticos (ff. 12ra-30ra), el De laude Spaniae de Isidoro de Sevilla (CPL 1204º) (f. 30ra-vb), una selección de los Carmina de Eugenio II de Toledo (CPL 1236) (ff. 30vb-32va), extractos de las Etymologiae de Isidoro de Sevilla (CPL 1186) (ff. 32va-35vb), el Epitaphium Antoninae (CPL 1240) (ff. 35vb-36rb), seguido, de nuevo, de extractos de las Etymologiae (ff. 36rb-38va); la serie de los tratados De uiris illustribus de Jerónimo de Estridón (CPL 616) (ff. 89r-116vb), Genadio de Marsella (CPL 957) (ff. 117ra-132va), Isidoro de Sevilla (CPL 1206) (ff. 132va-139ra) –ampliado con la Renotatio librorum domini Isidori de Braulio de Zaragoza (BHL 4483) (ff. 139ra-140rb)– e Ildefonso de Toledo (CPL 1252) (ff. 140rb-145va), tras el que se han copiado sus continuaciones: el Elogium b. Ildefonsi (BHL 3917) de Julián de Toledo (ff. 145va-146rb) y la Vita s. Iuliani (BHL 4554) de Félix de Toledo (ff. 146rb-148vb); y, en fin, el Decretum Gelasianum de libris recipiendis et non recipiendis (CPL 1676), incompleto por el final (ff. 148vb-152vb). Contenidos y problemas de interpretación La historia de la deposición de Marciano como obispo de Ástigi, el nombramiento en su lugar de Avencio y los recursos del primero en defensa de su inocencia hasta su total rehabilitación por parte del Concilio VI de Toledo en enero 5 Díaz y Díaz, Códices visigóticos, 391; Millares Carlo, Corpus, 73. 6 Riesco = L. Riesco Terrero, Epistolario de San Braulio. Introducción, edición crítica y traducción (Sevilla 1975); Miguel Franco = R. Miguel Franco, Braulio de Zaragoza, Epístolas (Madrid 2015) (esta estudiosa prepara, con mi colaboración, la edición crítica para la Series Latina del Corpus Christianorum, vol. 114B). 7 Lindsay = W. M. Lindsay, Isidori Hispalensis episcopi Etymologiarum siue Originum libri XX, 2 vols. (Oxford 1911).
206 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS del 638 ha sido objeto de varios estudios, sin embargo, querría revisar con brevedad algunas de las ideas recibidas en torno a estos sucesos. Marciano fue, sin duda, el primer sucesor de Fulgencio († post 619), uno de los hermanos mayores de Isidoro de Sevilla, en el episcopado de Ástigi. La fecha de su elección es objeto de discusión, pues depende de la datación que se adjudica al concilio hispalense (nº 4) en el que Marciano fue condenado, despojado de su grado y expulsado de la cátedra episcopal astigitana, que pasó a manos de Avencio, su rival. Este concilio ha sido identificado con el Concilio III de Sevilla, cuyas actas no se han conservado, y fechado hacia los años 622/4, pues se entiende, de forma razonable, que debe ser el mismo concilio al que Braulio de Zaragoza se refiere en una de sus cartas a Isidoro de Sevilla (Epistola 3 Riesco Terrero [= II Lindsay y Miguel Franco]), que se creía redactada en el 6258. Sin embargo, García Moreno objetó a esta visión tradicional que Avencio, que firma en el Concilio IV de Toledo (a. 633) inmediatamente antes que Pimenio de Assidona (Medina Sidonia), consagrado en el 629, hubo de ser nombrado prelado de Ástigi, más bien, hacia los años 628/9, lo que situaría en esas mismas fechas el concilio de Sevilla al que se refiere el Iudicium9. Esta tesis, que no ha gozado del favor de la crítica, acaba de recibir un firme apoyo, no obstante, por la nueva datación de la citada epístola de Braulio de Zaragoza propuesta por Miguel Franco, quien, con buenos argumentos, ha retrasado su redacción hasta los años 631/210. Así pues, Marciano fue elevado al obispado de Ástigi en algún momento entre el Concilio II de Sevilla (a. 619), en el que aún participó Fulgencio de Ástigi, y el Concilio III de Sevilla (a. 628/9), en el que Avencio fue nombrado obispo de esa ciudad tras la condena de Marciano. Sobre este Avencio nada se sabe antes de su elevación a la cátedra episcopal. La mayor parte de los estudiosos entiende que hubo de ser un clérigo de la propia ciudad de Ástigi, aunque las fuentes antiguas nada nos dicen al respecto. Es evidente que se trató de alguien poderoso y de gran ambición, probablemente, un miembro de un influyente linaje hispanorromano, según sugiere su nombre. La denuncia del Iudicium de que Marciano fue privado de su honor por “la osadía de unos seglares” (nº 6) parece aludir a este grupo de poder, pues esos “seglares” que tanta insolencia mostraron en la conjura contra 8 Existe, además, un tercer testimonio de este Concilio III de Sevilla: un canon relacionado con los judíos conservado dentro de una compilación formada por 20 cánones de sínodos precedentes transmitida al final de las actas del Concilio VIII de Toledo (a. 653) en la Recensión Juliana de la Colección Canónica Hispana, vid. Martínez Díez, La Colección Canónica Hispana, I, 319. Esta compilación ha sido editada por G. Martínez Díez, F. Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, V. Concilios Hispanos: Segunda parte (Madrid 1992) 465-485 (482-485, lín. 285-331, para el canon 10 del Concilio III de Sevilla); y el citado canon ha sido analizado, por ejemplo, por R. Stocking, “Forced Converts, ‘Cripto-Ju- daism’, and Children: Religious Identification in Visigothic Spain”, in J. Tolan, N. de Lange, L. Foschia, C. Nemo-Pekelman (eds.), Jews in Early Christian Law. Byzantium and the Latin West, 6th-11th Centuries (Turnhout 2014) 243-265: esp. 245-257. 9 García Moreno, Prosopografía, 100 n. 2. 10 Miguel Franco, Braulio de Zaragoza, 11-20, 30-31 (esp. 16-19).
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 207 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... Marciano no pudieron haber sido los laicos que declararon contra éste, mencionados más adelante en el Iudicium. Así pues, en algún momento tras el nombramiento de Marciano como obispo de Ástigi, Avencio da inicio a una conspiración destinada a privar a aquél de su honor y resultar elegido él mismo en su sustitución (nº 34-35). Para ello, hizo firmar pactos de alianza a algunos de los miembros de la Iglesia astigitana, entre ellos, especialmente, a un diácono de nombre Eulalio (nº 11-12), que parece haber sido su mano derecha junto con un clérigo llamado Timoteo (nº 33). Las acusaciones formuladas contra Marciano fueron las siguientes: haber consultado con una adivina sobre la vida del rey Suintila (621-631) (nº 20); haberse servido como ayuda de cámara de una esclava llamada Astania (nº 25), que, provista de su propia llave, había sido vista entrar repetidamente en el aposento del obispo, probablemente, con fines sexuales; haberse manifestado en presencia de testigos en contra del rey Suintila (nº 27); y, tal y como parece deducirse del Iudicium, aunque en este caso el texto resulta algo oscuro, haber tenido relaciones sexuales con otra esclava llamada Bonela, pues se dice simplemente, de forma algo enigmática, que ésta le fue entregada (nº 28)11. Hubo, además, algunas otras imputaciones menores que no se detallan (nº 30). Estas acusaciones o, al menos, algunas de ellas, se hicieron primero en Ástigi y fueron presentadas a continuación en el citado Concilio III de Sevilla (nº 4), presidido por Isidoro de Sevilla. En dicho sínodo, los pontífices de la Bética se mostraron divididos a la hora de condenar a Marciano, pero, finalmente, y parece verosímil pensar que con el voto favorable del propio Isidoro, aquél fue depuesto de su grado y recluido durante un año (nº 9), al tiempo que Avencio era designado obispo de Ástigi (nº 6). Marciano, sin embargo, apeló ante el primer concilio general que se reunió tras su condena, a la sazón, el Concilio IV de Toledo (a. 633) (nº 5)12, celebrado 11 Así E. A. Thompson, The Goths in Spain (Oxford 1969) 288, con razón, a mi juicio. Menos probable encuentro la interpretación de Salvador Ventura, Prosopografía, 50 (nº 59), quien pone en relación el testimonio de Bonela con la acusación precedente contra Marciano de haber hablado en contra del rey visigodo en el trono, de lo que hubo varios testigos que, más adelante, parecen haberse desdicho de su declaración (nº 27), mientras que Bonela era el único testigo del delito que imputaba a Marciano, delito en el que ella misma habría participado (nº 29). P. de Paz Luengo, Exemplar Iudicii inter Marcianum et Habentium episcopos, Tesina, Dr. M. C. Díaz y Díaz, (Universidad de Salamanca 1967), 37, traduce: “... que lo que dijo en la declaración de Écija que había sido hecho el día en que se la llamó a declarar, en la declaración de Sevilla, dijo que había sido hecho otro día”, pero no me parece que ése sea el sentido del texto latino, aunque la interpretación no es fácil, pues creo que el redactor del Iudicium quiso ser deliberadamente ambiguo en este punto, que, por esa misma razón, debía ser especialmente grave. Y, precisamente, para Fernández Alonso, La cura pastoral, 171, la más grave de las acusaciones era la del pecado de fornicación (con Astania, al menos). 12 La tesis remonta a F. Arévalo, S. Isidori Hispalensis episcopi Hispaniarum doctoris opera omnia denuo correcta et aucta, vol. 1 (Romae 1797) 145; y fue desarrollada, sobre todo, por Séjourné, Le dernier père de l’Église, 368-369. En efecto, la expresión in precedenti uniuersali concilio no puede referirse, contra lo que podría creerse en primera instancia, al Concilio V de Toledo (a. 636), sino que debe ponerse en relación con el Concilio IV (a. 633), tal y como se demuestra claramente comparando la expresión del Iudicium con otras del Concilio VI de Toledo, editado por Martínez Díez, Rodríguez, La Colección Canónica
208 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS en tiempos ya de un nuevo monarca, Sisenando (631-636), y presidido una vez más por Isidoro de Sevilla. En este nuevo sínodo, la reclamación de Marciano fue atendida, pero sólo en parte, debido, parece, a no haber dispuesto los padres visigodos del tiempo suficiente para ocuparse con detalle de las complejidades de un proceso tan intrincado: Marciano fue repuesto en su grado, pero no en su sede, que siguió ocupando Avencio (nº 5), uno de los firmantes, precisamente, de ese mismo Concilio IV de Toledo13. Pese a todo, Marciano no desistió de su empeño y fue en época ya del siguiente monarca visigodo, Chintila (636-639), cuando, con ocasión del Concilio VI de Toledo, a comienzos del mes de enero del año 638, recuperó su sede episcopal y vio cómo Avencio era declarado culpable de haber conspirado contra él (nº 40-42) y condenado a entregarse a la satisfacción de la penitencia bajo la supervisión del propio Marciano hasta que purgase sus pecados por completo (nº 43). Dicha sentencia fue dictaminada en primera instancia por los instructores del proceso (nº 40-41) y ratificada a continuación por el resto de los padres conciliares (nº 42), siguiendo la doctrina del papa Zósimo (a. 417-418) de que nunca debe ser motivo de vergüenza modificar una sentencia inadecuada en otra más justa (cita identificada aquí por primera vez)14. Finalmente, el Concilio VI de Toledo negaba a los dos obispos implicados en tan prolongado litigio el derecho de apelación contra los obispos del Concilio III de Sevilla que aún vivían y contra la presente resolución (nº 45) a fin de preservar la paz dentro de la Iglesia y de impedir que el escándalo continuase en el futuro (nº 46). Firmaron el acta de la sentencia emitida por este tribunal 5 obispos metropolitanos (nº 48-52), entre ellos, Eugenio II de Toledo (nº 50) y con la sola ausencia de Horoncio de Mérida, metropolitano de la Lusitania, ausente del Concilio VI de Toledo15, 35 obis- Hispana, V, 293-336: can. 3 lín. 145-146: quae in uniuersali synodo de Iudaeis conscripta sunt (Martínez Díez, ed. cit., 307 n. 22: Concilio IV de Toledo, can. 57-66); can. 6 lín. 180: sicut uniuersalis iam dudum statuit synodus (Martínez Díez, ed. cit., 311 n. 24: Concilio IV de Toledo, can. 56); can. 9 lín. 222-223: in anteriori uniuersali concilii canone (Martínez Díez, ed. cit., 315 n. 28: Concilio IV de Toledo, can. 70); can. 18 lín. 347: in antecedenti uniuersali synodo (Martínez Díez, ed. cit., 327 n. 33: Concilio IV de Toledo can. 75). Por el contrario, nunca se utiliza el adjetivo uniuersalis para referirse al Concilio V de Toledo, por ejemplo: can. 16 lín. 310-311: quae synodus praeterito anno in ecclesia habita constituit circa omnem posteritatem eius (Martínez Díez, ed. cit., 324 n. 30: Concilio V de Toledo, can. 2); can. 17 lín. 326-327: in concilio anteriori, quod anno primo gloriosissimi principis nostri habitum est (Martínez Díez, ed. cit., 325 n. 32: Concilio V de Toledo, can. 4); y can. 14 lín. 270-272: ut anno primo serenissimi principis nostri decreuit concilium sanctum (Martínez Díez, ed. cit., 320 n. 29: Concilio V Toledo, can. 6). 13 Concilio IV de Toledo (Martínez Díez, Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, V,161-274: 268, lín. 313-314, nº 38: Ego Abentius in Christi nomine ecclesiae Astigitanae episcopus haec statuta subscripsi. 14 Es la Epistula II (CPL 1644) del papa Zósimo, en la que éste escribe: numquam piguit in melius retorsisse iudicium (véase la edición del texto en el aparato de las fuentes no bíblicas), pensamiento citado de memoria en el Iudicium. Las Epistulae de Zósimo no habían sido detectadas hasta ahora entre las fuentes de los autores de la Hispania visigoda. 15 Firma en su lugar las actas del Concilio VI de Toledo el presbítero Guntisclo, vid. Martínez Díez, Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, V, 335, lín. 429-430, nº 50: Guntisclus presbyter agens uicem Oronti episcopi ecclesiae Emeritensis subscripsi.
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 209 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... pos sufragáneos (nº 53-87), entre estos últimos, Braulio de Zaragoza (nº 66) –a quien, sin embargo, no puede atribuirse la redacción del Iudicium por una divergencia manifiesta de estilo16–, el presbítero Domario (nº 88), en representación del obispo Carterio de Arcávica, y el arcediano Wamba (nº 89), en representación del obispo Antonio de Segóbriga17. García Villada tuvo a este último por un arcediano de Toledo que habría sido el ponente de la causa18. Si así fuese, podría atribuírsele, probablemente, el texto del Iudicium, pero Wamba firma también las actas del Concilio VI de Toledo casi al final (el nº 52 de 54 firmas), en representación del obispo de Segóbriga19. Marciano logró, en consecuencia, ser restituido tanto en su grado como en su sede y Avencio fue declarado culpable de haber tramado una conspiración contra aquél y condenado a la satisfacción de la penitencia por un tiempo indeterminado. Esto ha llevado a los estudiosos del Iudicium a manifestarse abiertamente en favor de la inocencia del primero y de la culpabilidad del segundo. Sin embargo, es necesario hacer algunas precisiones: — en primer lugar, debe darse por probado que Marciano se reunió con una adivina, pues no se niega esto, sino que la consultase en relación con el rey, de lo que parece deducirse, entonces, que se interesó únicamente por la adivinación de su propio futuro (nº 20), aunque ha de tenerse en cuenta que, de los testigos que apoyaron la primera denuncia, uno de ellos, Dormición, no se desdijo (nº 22); — en segundo lugar, no se niega que la esclava Astania entrase en el aposento del obispo, circunstancia confirmada por un presbítero llamado Gregorio (nº 25), sino que ejerciese como ayuda de cámara del pontífice y tuviese las llaves de su aposento (nº 26); — en tercer lugar, si se rechazó el testimonio de Bonela de que hubiese sucedido lo que ésta había afirmado en el pasado que había ocurrido cuando fue entregada a Marciano en Ástigi (nº 28), fue, simplemente, por una razón de procedimiento, pues no había otros testigos disponibles y ella misma no era más que una esclava (nº 29), mientras que me parece menos importante la contradicción de la testigo en el día preciso en que ocurrieron los hechos denunciados, que hacen pensar en un delito sexual por parte del obispo y que bien 16 F. Fita, Suplementos al Concilio Nacional VI (Madrid 1881) 15, apuntó la posibilidad de la autoría de Braulio de Zaragoza, pues en el Iudicium se encuentra la expresión ut quidam patrum ait (nº 42), semejante a otra de Braulio en la Epistola 17 (= 9 Miguel Franco): ut ayt quidam patrum (Riesco Terrero, ed. cit., 98, lín. 15-16). Sin embargo, el redactor del Iudicium se expresa a menudo con una cierta dificultad y en un estilo oscuro que encuentro muy diverso del brauliano. 17 No se menciona en el Iudicium en representación de qué obispos firmaron estos dos vicarios, pero se especifica en sus suscripciones de las actas del Concilio VI de Toledo, vid. Martínez Díez, Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, V, 335, lín. 431-434, nº 51-52. 18 García Villada, Historia eclesiástica de España, vol. 2, 1, 255. 19 Edición de Martínez Díez, Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, V, 335, lín. 433-434, nº 52.
210 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS pudieron repetirse en más de una ocasión, pero la deliberada vaguedad del Iudicium en este punto impide toda certeza, por más que la acusación que subyace en la denuncia de que Astania entraba a solas en el aposento de Marciano, sumada a esta oscura imputación, lleva a pensar en un patrón de conducta del obispo con respecto a las esclavas de la Iglesia astigitana. En definitiva, creo que en el Concilio III de Sevilla hubo razones objetivas para la condena de Marciano, por más que hubiese una conjura contra el obispo en el cargo y errores en la instrucción del proceso. Por otro lado, es posible que la rehabilitación de éste acaso dependiese no en menor medida del nuevo soberano en el trono de Toledo que de la revisión de su condena por un nuevo tribunal, para lo que existieron, igualmente, válidos argumentos. Da la impresión, en efecto, de que, durante los años que duró este litigio, asistimos, primero, a la ascensión al poder de la familia o la facción del noble Avencio en tiempos de Suintila, a la decadencia de ésta en epoca de Sisenando y a su caída definitiva durante el reinado de Chintila. Finalmente, querría llamar la atención del lector sobre la importancia de ofrecer nuevas ediciones de piezas tan relevantes como el Iudicium que aún deben consultarse en viejas publicaciones, carentes de toda validez científica en nuestros días, por más que hayan prestado tan eminentes servicios a la Historia y a la Filología como las de Flórez y Fita20. En este caso en concreto, la edición del Iudicium aquí propuesta reproduce por primera vez con total fidelidad los nombres de los protagonistas de los sucesos descritos en los párrafos precedentes tal y como se leen en L y no tal y como han sido leídos o corregidos por los editores precedentes. Algunas variantes no tienen mucha importancia: Habentius por Auentius, por ejemplo, pues no son más que dos variantes ortográficas de un mismo nombre de origen romano (Auentius). Pero en otros casos, es diferente, pues pueden hacer pensar incluso en un origen racial distinto de algunos de estos protagonistas. Así, por ejemplo: el nombre de la esclava que entraba en el aposento de Marciano no fue Ustania (a veces incluso citada como Ustacia por un error de Orlandis que ha pasado a una parte de la bibliografía posterior)21, sino Astania (nº 25)22; el nombre de su hermano, otro de los esclavos de Marciano, es Velesarius en el texto (nº 26), que debe 20 Es el caso también de la la Confessio uel professio Iudeorum ciuitatis Toletane (CPL 1233) transmitida en L, que debe consultarse aún en la edición de F. Fita, “El Papa Honorio I y San Braulio de Zaragoza. I”, La Ciudad de Dios, 4 (1870) 187-204: 189-201 (reimprimida en PLS 4, 1664-1667). 21 Orlandis, “Marciano de Écija”, 175. 22 Nombre atestiguado en los siglos iv-v en Tipasa (África del Norte), vid. A. H. M. Jones, J. R. Martindale, J. Morris, The Prosopography of the Later Roman Empire, vol. 1 (Cambridge 1971) 118; aunque, en este caso, podría ser un nombre godo formado sobre la raíz Ast-, vid. J. M. Piel, D. Kremer, Hispano-gotisches Namenbuch. Der Niederschlag des Westgotischen in den alten und heutigen Personen- und Ortsnamen der Iberischen Halbinsel (Heidelberg 1976) 85-86 (nº 26).
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 211 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... interpretarse, sin duda, como una mera variante gráfica por Belisarius23; mientras que el subdiácono que testificó que Astania nunca dispuso de las llaves del aposento de Marciano y que era el hermano de ésta quien ejercía como ayuda de cámara del pontífice no tenía un nombre romano como Lollanes, sino uno godo, probablemente, como Loila (nº 26)24; en fin, los testigos que declararon que con ocasión del primer juicio, el Concilio III de Sevilla, Recesvinto no había alcanzado aún la edad mínima legal para dar testimonio ante un tribunal no tenían por nombre Sciuila y Gundulfus, sino Scibila y Guldulfus (nº 22), siendo el primero, quizás, una mera variante por Sibila (pues la confusión sc / s / c es frecuente en los textos medievales)25 y el segundo, igual de godo que Gundulfo, aunque este último es más frecuente26, por lo que no puede descartarse un error de transmisión. Notas lingüísticas En el terreno ortográfico-fonético, se advierte en L una frecuente confusión entre las vocales [ē] / [ī], en general, a favor de esta segunda: deligata (nº 6), decidentium (nº 8), Iohannis (nº 63), junto con el nombre godo Hilpidius (= Elpidius) (nº 64), y quizás eligerunt (nº 8), aunque, en este caso, podría tratarse de la extensión del tema de presente al tema de perfecto (más adelante se lee, en cambio, elegerunt [nº 41]); en favor de la e, tenemos la forma uelissimas (nº 30) (= uilissimas). Hay usos también de i por y, como elemosinis (nº 16), presbiterum (nº 25) y martiris (nº 47). Los diptongos ae y oe se escriben monoptongados en e, como en iustitie (nº 3), penis (nº 29), bone memorie (nº 39), con la excepción de uestiariae (nº 26) y la lectura corregida caetera (nº 30) (sobre un cetera inicial, con [ē], grafía más habitual), y un uso por hipercorrección en intercoeptum (nº 6). Hay, igualmente, ejemplos de aféresis, como Spalensi (nº 4) y Spalensis (nº 51); y de síncopa, como en domnum (nº 39) y domni (47) (nunca referido a Dios). En relación con las consonantes, es generalizada la confusión de las oclusivas sordas y sonoras en posición implosiva, tanto a favor de la sorda como de la 23 Así ya Thompson, The Goths, 288. Vid., además, Piel, Kremer, Hispano-gotisches Namenbuch, 99-100 (nº 42, 6), donde se recoge, entre otras variantes de este nombre, la de Belesarius. 24 Construido con un sufijo como los de At-ila o Fro-ila (3ª declinación), vid. J. M. Piel, “Antroponimia germánica”, in M. Alvar, A. Badía, R. de Balbín, L. F. Lindley Cintra (eds.), Enciclopedia Lingüística Hispánica, vol. 1: Antecedentes. Onomástica (Madrid 1960) 421-444: 428 (§7); Piel, Kremer, Hispano-gotisches Namenbuch, 333-334 (nº 405). 25 Un siervo de nombre Sibila es citado en la Vita s. Aemiliani (CPL 1231) de Braulio de Zaragoza, cap. 20 (ed. I. Cazzaniga, “La vita di S. Emiliano scritta da Braulione vescovo di Saragozza: edizione critica”, Bollettino del Comitato per la preparazione della Edizione Nazionale dei Classici Greci e Latini, n. s. 3 (1954), 7-44: 32 lín. 4), y es recogido en G. Kampers, Personengeschichtliche Studien zum Westgotenreich in Spanien (Münster Westfalen 1979) 119 nº 585. 26 Sobre la raíz goda Guld- en la construcción de nombres propios, vid. Piel, Kremer, Hispano-go- tisches Namenbuch, 159 (nº 141).
218 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS 8) P. de Paz Luengo, Exemplar Iudicii inter Marcianum et Habentium episcopos, Tesina, Universidad de Salamanca, 1967, Dr. M. C. Díaz y Díaz, pp. 8-21 (con traducción en las pp. 30-43): esta edición, aun siendo imperfecta, pues ofrece alguna mala lectura de L (en parte, por influencia de la edición de Flórez de 1759, la única que llegó a conocer el autor), supone un avance decisivo frente a todas las ediciones precedentes. 9) Á. Canellas López, Diplomática hispano-visigoda, Zaragoza, 1979, pp. 191-192 (nº 111) (= Id., “De diplomática hispano-visigoda: Colección documental”, Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita 33-34 (1979), pp. 251-418, en las pp. 330-331 [nº 111]), es una reproducción parcial de la primera edición de Flórez de 1759 y adolece de abundantes erratas. Criterios de esta edición La presente edición reproduce fielmente la versión del Iudicium transmitida en L. En ella opto siempre por las correcciones de la segunda mano (L2), contemporánea de la copia, frente a las primeras lecturas del manuscrito. Además, introduzco, por mi parte, unas mínimas enmiendas que encuentro imprescindibles de acuerdo con la sintaxis exigida por el texto, pero no intervengo apenas en el terreno ortográfico-fo- nético ni morfológico, aun a sabiendas de que es probable que la copia del s. ix que ha llegado hasta nuestros días no reproduzca con total fidelidad el original del s. vii. Otras dos correcciones inevitables corresponden a los nombres de dos de los obispos que firman el acta: Asiulfus (nº 76) por Ariulfus del manuscrito y Serpentinus (nº 80) por Serpentius del manuscrito, ambas fundadas sobre el testimonio de esos mismos nombres en los concilios toledanos a los que asistieron46. El aparato crítico que acompaña a la edición es muy selectivo y recoge únicamente las variantes más significativas de las ediciones precedentes, aduciendo tan sólo la primera edición en la que se encuentran dichas variantes. Numero las oraciones para facilitar la cita. Texto latino (1) Exemplar Iudicii inter Marcianum et Habentium episcopos. (2) In nomine Domini nostri Iesu Christi Sclua, Iulianus, Eugenius, Honoratus, Protasius, metropolitani episcopi, et ceteri consacerdotes eorum adque reliqui presbiteri, uicari<i> episcoporum. 46 Remito para ello a García Moreno, Prosopografía, 133 (nº 303: Serpentino de Elche, que suscribe las actas de los Concilios IV, V y VI de Toledo) y 164 (nº 424: Ansiulfo de Oporto, que suscribe las actas de los Concilios IV y VI de Toledo). Sus firmas se leen en Martínez Díez, Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, V: Concilio IV de Toledo, 269 lín. 330, nº 47 (Ansiulfus) y lín. 332, nº 48 (Serpentinus); Concilio V de Toledo, 290 lín. 164, nº 16 (Serpentinus); y Concilio VI de Toledo, 333, lín. 409, nº 30 (Asiulfus) y lín. 410, nº 31 (Serpentinus).
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 219 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... (3) Sepe inprobitatibus malorum quatitur uita innocentium et interserit se sub colore iustitie iniquitas fallacie, cum diabolicis insidiis infligitur macula in eclesiis, quoniam semper emula uirtutibus inuidia illum uulnerat mendacio criminis, quem nequit perimere opere actionis. (4) Hinc est enim quod, dudum in concilio Spalensi Marcianus, Astigitane eclesie episcopus, falsis criminibus exauctoratus, ad uniuersalis presentis concilii confugit remedium purgandus indignoque questu ut iudicium damnationis sue retractaretur est deprecatus. (5) Iam enim in precedenti uniuersali concilio ex parte fuerat auditus et gradui tantum, non loco restitutus, quum angustia temporis ne ad plenum negotium suum uentilaretur fuerat intercoeptum. (6) Nos quoque, quibus id cure deligata pastoralis sollicitudo inpertit, ne forte innoxius noxiorum penas lueret et, nostra inquisitione cessante, non sine nostro reatu innocentia bacillaret, si quidem quoadunatus in eius deiectione legitimus episcoporum numerus iam eum inuenerit inportunitate potius secularium omni dignitate priuatum et iniuriis afflictum adque iudicatum, quod et tenore discussionis ipsius conprobatur, tamen maluimus a fratre Habentio episcopo, qui in huius loco fuerat subrogatus, uel ab eis, quorum sententia fuerat a gradu suo remotus, ipsut iudicium ad retractandum reposcere. (7) Quibus negantibus et cum diuina interpositione adtestantibus nescire se nec ad conscientiam illorum attingere aut ubi aberetur uel a quo fuerit occultatum, prolata sunt exemplaria, que recognita ab his omnibus adfirmarentur esse uera. (8) Et quamquam maxima pars iudicum uite presentis iam habuerit excessum, hii tamen, qui suprestiterunt, pari consensu nobiscum et unanimitatis consilio cum successoribus decidentium eligerunt hoc idem in testibus retractare iudicium. (9) Neque enim longinquitas obsistere potuit temporis, quia, retrusus post deiectionem honoris, intra annum nullus ei patuit aditus reclamationis, sed nec consonam ab ipsis iudicibus accepit sententiam, dum alii eum, ut ipsi confessi sunt, eo in tempore dixerint innocentem, alii proclamauerint culpabilem. (10) Quocirca accusatores prefati Marciani episcopi coetui nostro adducti sunt. (11) Eulalius autem diaconus dum, indagante ueritate, aperuisset nobis multimodas obligationis contra eum causas, examine sacratissimi concilii et uigore adsidue discussionis eo usque est deuolutus ut palam fateretur innoxium eum fuisse damnatum et malignis macinamentis eum criminatum. (12) Quod ut ueridice adprobaret, poposcit ab Habentio episcopo scripturas diuersarum confectas obligationum, quibus ita se obstrixerat ut, ei perpetua societate mancipatus, nicil per eum contra Marcianum episcopum possit repperiri uerius, insuper obiectionibus suis semper ei esset infestus. (13) Sed quoniam talium factionum uel coniurationum concinnabula non modo infirmat auctoritas canonum, sed resoluit sententia legum, quam prolatam in sui defensione diaconus ipse relegit dicens: (14) “ Neque contra leges neque contra bonos mores pacisci possumus ”. (15) Reseratum est etiam concilium Hilerdense, in quo iubetur per satisfactionem penitentie ad caritatem redire, era quippe septima, ita: (16) “ Qui sacramento se obligauerit ut litigans cum quolibet ad pacem nullo modo redeat, pro periuro uno
220 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS anno a comunione corporis et sanguinis Domini segregatus, reatum suum elemosinis, fletibus et quantis potuerit ieiuniis abluat, ad caritatem uero, que operit multitudinem peccatorum, celeriter redire festinet ”. (17) Vnde, et receptis scribturis et a malo resipiscens conspirationis, testes, qui se in tempore obtulerunt, in nostram denuo reduxit presentiam. (18) Quos liquide indagantes et in eis funditus ueritatem perquirentes adque eos ab inuicem diuidentes, uno modo eademque sententia sua conposita nobis fassi sunt mendacia. (19) In quibus ita confinctionum mendacii conperimus figmentum ut notitias ab aliis conscriptas proderent, quas sepissime sue meditationi adhibentes, memoriter discerent quod mendaciter testificarent. (20) Sed, ut manifeste rei ueritas pateret, adductus est Ricchesuindus, qui ita testificauerat eo quod diuinam nomine Simpliciam per iussionem supradicti Marciani episcopi ad eius presentiam cum Dormicione perduxisset, quam ille de uita regis aut sua consuluisset. (21) Qui dum in nostra consisteret presentia, sub testificatione diuini nominis professus est nicil se a testimonio suprascribto de ore Marciani episcopi cognobisse, nisi que in tempore instigatus, accepta notitia cum comminatione, fuerat meditatus, ea fuisse in iudicio testificatus. (22) Insuper adstiterunt testes Scibila et Guldulfus, qui sub iuramento testificati sunt ipsum Riccesuindum non fuisse etatis legitime ad testificandum, eo quod non abebat quartum decimum annum, et e duobus testibus Dormicio cum remansisset solus, inlicitum fuit soli credere. (23) Porro Franca et Onorata confesse sunt Simpliciam post se singularem cum episcopo non dimisisse, set, sicut pariter ingresse sunt, pariter et egresse, nec aliqua ibi talia audisse, sicut in priori eorum testimonio abebatur, addentes ibi cum sacramenti interpositione nec in priori testimonio ita ut scribtum legebatur testificasse, et quia litteras ignorabant, rusticitate se decebtas dicebant. (24) Siquidem tam uilis eorum exsistebat persona ut contra summi pontificis non admitteretur accusatio tam abiecta. (25) De ancilla uero nomine Astania quod obiectum est ei eo quod uestiariam eam habuisset, ex quibus unum testem discutientes, nomine Gregorium presbiterum, dixit nobis quia uidisset eam ingredi in cubiculo episcopi, quod et reliqui temporis illius testes ita dixerant. (26) Nos autem, ueritatem ad liquidum perquirentes, probationem inuenimus, id est, Tonantium presbiterum, Ioannem diaconum, Loilanem subdiaconum, qui suo sacramento testificati sunt quia, posteaquam ad episcopatum uenit Marcianus episcopus, ancilla supradicta clabes cubiculi episcopi numquam tenuisset, nisi, germanus suus, nomine Velesarius, tenens cubiculum episcopi, causa germanitatis ad ipsum recurre<re>t, non uestiariae officium perageret. (27) Deinde uentum est ad id quod contra principem dicebatur oblatrasse, quod, eorum condicionibus reseratis, qui hoc ipsut uisi sunt testificasse, didicimus falsum esse, quia neque principis neque cuiusquam tetigerat nomen, cum per amaritudinem, de quibus criminabatur, dixisse inueniebatur. (28) Bonelle autem, cuius discussio primum Astigi et postea Spali habita describitur, quamquam non publice, sed occulte fuerit inquisita, tam uarium extitit testimonium ut
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 221 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... quod in confessione Astigitana die, quo mandata est, dixit fuisse factum, in Spalensi alio die referat gestum. (29) Cui, quia sola erat et de se crimen confessa fuerat adque in penis constituta hec dixerat et ancilla erat, credi contra personam ipsius iniquum fuit. (30) Caetera uero ad singula, que data nobis fuerunt ad relegendum, perquirentes, non culpas unde deiceretur inuenire potuimus, sed inquisitiones uelissimas et maliuolas apertissime repperimus. (31) Sed et nunc in nostro iudicio prolati sunt clerici, id est, Trasoarius, Stefanus, Adeodatus et Hospitalis, qui sub uinculis placitorum ab Habentio episcopo tenebantur adstricti ut contra Marcianum episcopum deberent testificare mendaciter. (32) Que placita, per Habentium episcopum nobis data, nostro iudicio sunt illis reddita. (33) Que recepta, aperta confessione manifestauerunt se condiciones accepisse per Timoteum tunc clericum, modo autem diaconum, ab Habentio episcopo directas cum placito Adeodati clerici, in quas olim Dormicio et Ricchesuindus testificauerant, iuxta quas deberent rursus contra eundem Marcianum episcopum et ipsi falsa et plura testificare, sed nil se scire de his, que condiciones ille continebant, sub iuramento testificati sunt. (34) Quod non solum ipsi confessi, set et per confessionem Timotei diaconi hoc nos peruenisse manifestum est, unde apertissime datur intelligi primum eius consilio et ope tanta in illum fuisse crimina congesta, cuius etiam et testificatio extitit, et postea macinatio per Timoteum diaconem inuenta est falsa. (35) Hinc enim in hoc studio eum laborasse didicimus, quoniam, antequam examinatione episcoporum crimina ipsa, de quibus accusatus est Marcianus episcopus, uentilarentur, consensum iam pro suo episcopatu comperimus conscribtum. (36) Qua de re prolata est sententia ex Calcidonensi concilio, era octaba decima, que huiusmodi crimen fratrias uel coniurationem condemnat, ita dicens: (37) “ Coniurationum et conspirationum crimen, quod aput Grecos dicitur fratrias, et publicis etiam legibus certum est penitus inhiberi, hoc multo magis in sancta Dei eclesia ne fiat conuenit abdicari. (38) Si qui uero clerici seu monaci inuenti fuerint coniurantes aut fratrias uel factiones aliquas conponentes suis episcopis aut aliis clericis, omnimodo cadant de proprio gradu ”. (39) Sed et adstiterunt etiam Gonderes et Nepotianus, quos falsis criminibus aput bone memorie domnum Sisenandum regem accusauerat. (40) Quorum causa quia grauiter patrocinante canone periclitabatur, sed et aliis multis accusationibus urguebatur adque ex nimia sua seueritate tam in fratribus, quam in familiis eclesie impie egisse conuincebatur, tunc nos, conuersi ad ordinatores eius, quid de eo censerent exquisibimus. (41) Ipsius autem unius subreptionem et alterius innocentiam comprobantes, iudicii sui decreto elegerunt remouere de sede Astigitane eclesie Habentium episcopum adque, ac si sera, restituere pontificem Marcianum. (42) Quorum sententie tam diuina pietas, quam nostre congregationis unanimitas faborem exibentes, quoniam, ut quidam patrum ait, numquam puduit in melius retorsisse sententiam, meliori eorum iudicio consona uoce prebentes assensum, robur conferimus, Deo confirmante, perpetuis temporibus ualiturum.
222 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS (43) Porro de Habentio episcopo hec nostre moderationis sententia humanitate concilii promulgatur: ut pro premissis excessibus suis sub satisfactione penitentie aput fratrem nostrum, honore retempto, subdatur quatenus et crebra compunctione purgetur et a tanti facinoris uitio corrigatur. (44) De iudicibus autem, sub quorum presentia frater noster Marcianus episcopus dudum est deiectus, hec per nos repperit indagio ueritatis: quoniam non astu neque deprabando iudicium, sed fefellit eos fallacia testium. (45) Idcirco et Habentio et Marciano episcopis contra eos intercludimus aditum appellationis. (46) Quod si quisquam eorum contra eos uel hanc iudicii nostri formulam, quam pro pace eclesie et scandali remotione uolumus temperare, sibi crediderit reclamandum, tunc nouerit se et communione esse pribatum et honore deiectum. (47) Le<ctum> decretum iudicii in pretorio Toletano, in ecclesia sancte Leocadie martiris, sub die quinto idus ianuarii, anno feliciter secundo, regno gloriosi domni nostri Chintilani regis, era dclxxvi. (48) Ego Sclua, etsi indignus, eclesie Narbonensis episcopus, hunc decretum a nobis editum subscripsi. (49) Ego Iulianus, etsi indignus, eclesie Bracarensis episcopus, hunc decretum subscripsi. (50) Ego Eugenius, Dei miseratione eclesie Toletane episcopus, hoc decretum a nobis editum subscripsi. (51) Ego Honoratus, eclesie Spalensis episcopus, hoc decretum subscripsi. (52) In nomine Domini ego Protasius, sancte prime sedis Tarraconensis eclesie episcopus, hoc decretum a nobis editum subscripsi. (53) Conantius episcopus subscripsi. (54) Bonifa episcopus subscripsi. (55) Sesuldus episcopus subscripsi. (56) Vigitinus episcopus subscripsi. (57) Eusebius episcopus subscripsi. (58) Dauid episcopus subscripsi. (59) Acutulus episcopus subscripsi. (60) Anatolius episcopus subscripsi. (61) Hilario episcopus subscripsi. (62) Sisisclus episcopus subscripsi. (63) Iohannis episcopus subscripsi. (64) Hilpidius episcopus subscripsi. (65) Hosdulfus episcopus subscripsi. (66) Braulio episcopus subscripsi. (67) Hoia episcopus subscripsi. (68) Suauila episcopus subscripsi. (69) Hicchila epicopus subscripsi. (70) Anastasius episcopus subscripsi. (71) Vuiaricus episcopus subscripsi. (72) Fructuosus episcopus subscripsi. (73) Profuturus episcopus subscripsi. (74) Seruusdei episcopus subscripsi. (75) Montesis episcopus subscripsi. (76) Asiulfus episcopus subscripsi. (77) Vasconius episcopus subscripsi. (78) Amanungus episcopus subscripsi. (79) Domninus episcopus subscripsi. (80) Serpenti<n>us episcopus subscripsi. (81) Egila episcopus subscripsi. (82) Iustus episcopus subscripsi. (83) Hoscandus episcopus subscripsi. (84) Hildisclus episcopus subscripsi. (85) Gotomarus episcopus subscripsi. (86) Farmus episcopus subscripsi. (87) Renatus episcopus subscripsi. (88) Domarius presbiter subscripsi. (89) Guamba, qui Petrus, subscripsi arcediaconus.
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 223 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... Fuentes bíblicas (16) caritatem – peccatorum] cfr I Petr. 4, 8. Otras fuentes (3) quatitur – innocentium] cfr Gregorius Magnus, Moralia in Iob (CPL 1708) (ed. M. Adriaen, S. Gregorii Magni Moralia in Iob, 3 vols., Turnhout 1979-1985 [CC SL 143-143B]), 8, 24, 43 (415, 106-107). (14) neque1 – possumus] Iulius Paulus iurisconsultus, Sententiae (ed. E. Seckel, B. Kuebler, Iurisprudentiae anteiustinianae reliquias, vol. 2, 1, Lipsiae 1911 [Bibliotheca Teubneriana], 14-161), 1, 1, 4 (16). (16) qui – festinet] Concilium Ilerdense a. 546 (CPL 1790) (ed. G. Martínez Díez, F. Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, IV. Concilios Galos, Concilios Hispanos: Primera parte, Madrid 1984 [Monumenta Hispaniae Sacra. Serie canónica, 4], 297-311), can. 7 lín. 90-94 (303). (37-38) coniurationum – gradu] Concilium Oecumenicum Chaldedonense a. 451 (CPG 8945-9307) (ed. G. Martínez Díez, F. Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, III. Concilios Griegos y Africanos, Madrid 1982 (Monumenta Hispaniae Sacra. Serie canónica, 3), 233-280), can. 18 lín. 465-470 (258). (42) numquam – sententiam] Zosimus papa, Epistula II (CPL 1644) (ed. O. Guenther, Epistulae Imperatorum, Pontificum, aliorumque inde ab a. ccclxvii usque ad a. dliii datae, Auellana quae dicitur Collectio. Pars I: Prolegomena. Epistulae I-CIV, Pragae-Vindobonae-Lipsiae 1895 [CSEL 35, 1], 99-103), §6 (101, 7-8). Aparato crítico47 (1) marcianum] marcinum L1. (2) sclua] selua Flórez (1759). || ceteri] Flórez (1759), ceteris L. || uicarii] Flórez (1759), uicari L. (3) se] om. L1. || emula] L2, non legitur L1. (4) eclesie] eclesi L1. || est deprecatus] et deprecatus L1. (5) non] et non Flórez (1759). || quum] quoniam Flórez (1759). (6) et1] ut Tejada. || quoadunatus] coadunatus intellege. || deiectione] delectione Flórez (1759). || secularium] saeculorum Tejada. || huius] eius Flórez (1759). 47 Cito las variantes del Concilio VI de Toledo por la edición de Martínez Díez, Rodríguez, La Colección Canónica Hispana, V, 293-336.
224 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS (8) presentis] praesenti Canellas. || hii] ii Flórez (1759). || suprestiterunt] suprestites sunt Flórez (1787). (9) deiectionem] deletionem Flórez (1759), delectionem Flórez (1787). (10) coetui] coaeui Flórez (1759). (12) obstrixerat] obstrinxerat intellege. (13) concinnabula] conciliabula Flórez (1759). (16) periuro] periurio Flórez (1759). || a comunione] e communione Flórez (1759). || potuerit] putuerit L1. (17) denuo reduxit] deduxit Tejada. (18) ab inuicem] ad inuicem Villanuño. || eademque] eodemque Villanuño. (19) confinctionum] confictionum intellege. || testificarent] Paz, gestificarent L. (21) se a] suo Flórez (1759), seu Flórez (1787). || que] quod Flórez (1759). || accepta] ad accepta Villanuño. (22) scibila et guldulfus] sciuila et gundulfus Flórez (1759). (23) nec1] neque Flórez (1759). || in priori2] priori Flórez (1759). (24) eorum] earum Fita. || existebat] existimabat Villanuño. (25) quod1] om. Tejada. || bestiariam] uestiariam intellege. (26) loilanem] loailanem Flórez (1759), lollanem Fita. || episcopus] Flórez (1759), episcopos L. || ancilla] hancilla L1. || ipsum] ipsam Fita. || recurreret] scripsi, recurret L. (27) id] it L1. (28) spalensi] Flórez (1759), spalensis L. (29) et1] eo Flórez (1759). (30) caetera] cetera L1. || ad singula] ac singula Flórez (1759). || uelissimas] uilissimas intellege. || repperimus] refferimus Paz. (33) tunc] tum Flórez (1759). || directas] dirutas Flórez (1759). (34) confessi] confessi sunt Flórez (1759). || confessionem] om. L1. || nos] ad nos Flórez (1759). || consilio] consiliu L1. || postea macinatio] post eam accusatio Flórez (1759). || diaconem] diaconum Flórez (1759). || que] qui Flórez (1759). (35) laborasse] laborasset L1. (37) quod] om. Tejada. || grecos] scripsi cum fonte (can. 18, p. 258, 465), gregos L. || in sancta ... eclesia ne fiat] in sanctam ... ecclesiam efficaciter Flórez (1759).
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 225 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... (40) urguebatur] arguebatur Paz. || censerent] censerint Flórez (1759). (41) subreptionem] subpreptionem L1. (42) sententie ... nostre] scripsi, sententiae ... nostrae Villanuño, sententiae ... nostra Flórez (1759), sententia ... nostra L. || exigentes quoniam] om. L1. (43) retempto] retento intellege. (44) deiectus] delectus Flórez (1759). || indagio] indagatio Flórez (1759). (45) habentio] abentio L1. (46) temperare] scripsi, temperarere L. || tunc] tum Flórez (1759). || et communione] excommunione Flórez (1759), excommunicatione Pueyo. || esse pribatum] epribatum L1. (47) lectum] Fita, le L, id Paz. || ianuarii] Flórez (1759), ianuarum L. || gloriosi] glorioso Flórez (1759). || chintilani] chintiliani Flórez (1759), chintilanis Fita. (48) sclua] selua Flórez (1759). || hunc] hoc Flórez (1759). || editum] Flórez (1759), editus L. (48-89) subscripsi] scripsi (cfr tamen ‘scribturis’ [nº 17], ‘suprascribto’ [nº 21], ‘scribtum’ [nº 23], ‘conscribtum’ [nº 35]), ss. L. (49) hunc] hoc Flórez (1759). || decretum] a nobis editum add. Lazcano (2002). (67) hoia] hola Flórez (1759). (69) hicchila] hiechila Flórez (1759). (71) uuiaricus] wiariscus Flórez (1759). (75) montesis] montensis intellege. (76) asiulfus] scripsi cum Conc. VI Tolet. p. 333, 409, ansiulfus intellege, ariulfus L. (80) serpentinus] scripsi cum Conc. VI Tolet. p. 333, 410 (sic etiam Flórez [1759]), serpentius L. (84) hildisclus] hildiselus Flórez (1759). (88) domarius] donarius Flórez (1759). (89) qui] qui et Flórez (1759).
226 HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 JOSÉ CARLOS MARTÍN-IGLESIAS 3. Traducción (1) Copia del acta del juicio que enfrentó a los obispos Marciano y Avencio. (2) En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, los obispos metropolitanos Esclúa, Julián, Eugenio, Honorato y Protasio, así como los demás comprovinciales de éstos y los restantes presbíteros, vicarios de los obispos. (3) A menudo la vida de los inocentes es sacudida por las abominaciones de los malvados y la iniquidad de la mentira se desliza en ella bajo la apariencia de la justicia, cuando por las insidias del diablo se echa sobre las Iglesias la mancha del pecado, pues la envidia, enemiga de las virtudes, sirviéndose de la falsedad de una acusación, hiere a aquel a quien no puede hacer sucumbir por medio de otra acción. (4) Ciertamente, ésta es la causa de que Marciano, obispo de la Iglesia de Ástigi, después de haber sido destituido en el pasado en un concilio celebrado en Híspalis, víctima de falsas acusaciones, haya solicitado la asistencia del presente concilio general a fin de ser exculpado y con humildes lamentos haya suplicado que sea revisado el juicio de su condena. (5) Ciertamente, ya en el precedente concilio general había sido escuchado en parte y restituido en su grado, aunque no en su sede, cuando, por la falta de tiempo, resultó imposible que su asunto fuese examinado en su integridad. (6) Además, nosotros, en quienes la solicitud pastoral que nos ha sido confiada deposita la responsabilidad de que ningún inocente padezca por un casual las penas propias de los culpables y de que la inocencia no sufra quebranto con un grave pecado por nuestra parte, en caso de que nuestra investigación no llegue hasta el final, aunque, ciertamente, el número legítimo de los obispos reunidos con motivo de la deposición de aquél ya juzgó que, por causa, fundamentalmente, de la osadía de unos seglares, se había visto privado de todo su honor y había sido víctima de una injusticia y condenado, tal y como puede comprobarse también por el tenor de la discusión, con todo, a fin de revisar el juicio, decidimos solicitar el acta de éste tanto a nuestro hermano el obispo Avencio, que había sido designado en la sede de aquél, como a aquellos por cuya sentencia aquél había sido depuesto de su grado. (7) Tras decir éstos que no les era posible y asegurar en el nombre del Señor que ni sabían ni había llegado nunca a su conocimiento dónde se encontraba (dicha acta) o por quién había podido ser ocultada, aparecieron copias de ella, que, una vez examinadas por todos ellos, fueron declaradas auténticas. (8) Y aunque la mayor parte de los jueces había llegado ya al final de esta vida, con todo, aquellos que seguían vivos, de común acuerdo con nosotros y por una decisión unánime compartida con los sucesores de los fallecidos, decidieron revisar ese mismo juicio por medio de los testigos. (9) Y, ciertamente, no pudo ser obstáculo para ello el largo tiempo transcurrido desde entonces, pues, al haber sido recluido aquél tras ser expulsado de su honor, no le fue posible presentar ninguna reclamación en el plazo de un año, y tampoco recibió una sentencia unánime de los jueces, pues unos, tal y como ellos mismos reconocieron, lo consideraron inocente en aquel tiempo, mientras que otros lo declararon culpable.
HABIS 49 (2018) 203-231 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 http://dx.doi.org/10.12795/Habis.2018.i49.15 227 EL IVDICIVM INTER MARCIANVM ET HABENTIVM EPISCOPOS (A. 638)... (10) Por ello, los acusadores del citado obispo Marciano fueron conducidos ante nuestra asamblea. (11) Y cuando, en la búsqueda de la verdad, el diácono Eulalio nos reveló que habían existido numerosas razones que habían llevado a un pacto contra aquél, hasta tal punto fue sometido a escrutinio por el examen del santísimo concilio y la firmeza del constante interrogatorio que reveló abiertamente que aquél había sido condenado aun siendo inocente y que había sido víctima de acusaciones nacidas de perversas intrigas. (12) A fin de probar todo esto de forma fidedigna, solicitó al obispo Avencio los escritos que contenían los diversos pactos a los que él se había entregado de tal modo que, una vez sometido a aquél por medio de una alianza perpetua, éste no podría encontrar ningún aliado más fiel contra el obispo Marciano y que, demás, él mismo siempre se mostraría en adelante contrario a este último por medio de sus denuncias. (13) Pero, puesto que las maquinaciones de semejantes conciliábulos y conjuras no sólo las prohíbe la autoridad de los cánones, sino que también las condena una sentencia de las leyes, el propio diácono se refirió a esta sentencia, citándola en su defensa, diciendo: (14) “ No podemos llegar a acuerdos en contra de las leyes o en contra de las buenas prácticas ”. (15) Fue aducido, asimismo, el Concilio de Lérida, en el que se prescribe, en efecto, en su séptimo canon, regresar a la caridad mediante la satisfacción de la penitencia, en estos términos: (16) “ Quien se haya comprometido mediante un juramento a no llegar en modo alguno a un acuerdo en caso de litigar con alguien, que, apartado por perjuro durante un año de la comunión del cuerpo y la sangre del Señor, expíe su falta con limosnas, llantos y cuantos ayunos pueda, pero que se apresure a regresar con presteza a la caridad, que cubre la muchedumbre de los pecados ”. (17) En consecuencia, tras recibir los citados escritos y arrepentirse de la maldad de la conspiración, condujo de nuevo a nuestra presencia a los testigos que se presentaron en aquella época. (18) Tras interrogarlos con firmeza y buscar a fondo en ellos la verdad, separando a los unos de los otros, nos confesaron las mentiras que entonces habían fingido en un mismo sentido y en los mismos términos. (19) Por ellas descubrimos que la representación de las falsedades de su engaño había llegado hasta el punto de que habían revelado una serie de circunstancias que, en realidad, habían sido inventadas por terceros, y que, así, tras traerlas una y otra vez a su mente, aprendieron de memoria lo que de forma mendaz testificaron. (20) Y para que quedase claramente de manifiesto la verdad de lo ocurrido, fue conducido ante nosotros Recesvinto, que había testificado que, por orden del citado obispo Marciano, había llevado a presencia de este último en compañía de Dormición a una adivina de nombre Simplicia, a la que aquél había consultado en relación con la vida del rey y de la suya propia. (21) Cuando éste estuvo en presencia nuestra, poniendo por testigo al nombre divino, reveló que nada de su testimonio mencionado más arriba había conocido por boca del obispo Marciano, sino que, tras ser instigado a ello en aquel tiempo, una vez recibida su declaración acompañada de amenazas, lo que había preparado, eso había