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Apuntes teóricos sobre la reconfiguración del espacio público y la emergencia de nuevas formas de acción política

García Sánchez, Sergio

Abstract

Estudiamos la reconfiguración del espacio público a partir del desarrollo tecnológico de Internet y sus implicaciones en la emergencia de nuevas formas de acción política. Planteamos la premisa de que el espacio público se ha construido históricamente a partir de diferentes soportes comunicativos que le han dado una estructura particular (la asamblea, la prensa escrita, la radio, la televisión, Internet); estos soportes de comunicación imponen determinadas modalidades de formación de comunidades y tienen un impacto en la forma en que se desarrolla la acción política. Proponemos la revisión teórica de los sentidos de lo público: lo común, lo visible, lo abierto (Nora rabotnikof); la extensión del espacio público: microesferas, mesosesferas, macroesferas, (John Keane); y estudiamos cuatro escenarios o modelos de espacio público, los que sustentan la idea de reconfiguración: el modelo clásico griego, el modelo burgués (Ilustración), el modelo mediático (desarrollo de los medios de comunicación masiva) y el modelo digital (desarrollo tecnológico de Internet).

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APUNTES TEÓRICOS SOBRE LA RECONFIGURACIÓN DEL ESPACIO PÚBLICO Y LA EMERGENCIA DE NUEVAS FORMAS DE ACCIÓN POLÍTICA THEORETICAL NOTES ON THE RECONFIGURATION OF PUBLIC SPACE AND THE EMERGENCY OF NEW FORMS OF POLITICAL ACTION García Sánchez, Sergio Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM ser[email protected] Resumen: Estudiamos la reconfiguración del espacio público a partir del desarrollo tecnológico de Internet y sus implicaciones en la emergencia de nuevas formas de acción política. Planteamos la premisa de que el espacio público se ha construido históricamente a partir de diferentes soportes comunicativos que le han dado una estructura particular (la asamblea, la prensa escrita, la radio, la televisión, Internet); estos soportes de comunicación imponen determinadas modalidades de formación de comunidades y tienen un impacto en la forma en que se desarrolla la acción política. Proponemos la revisión teórica de los sentidos de lo público: lo común, lo visible, lo abierto (Nora rabotnikof); la extensión del espacio público: microesferas, mesosesferas, macroesferas, (John Keane); y estudiamos cuatro escenarios o modelos de espacio público, los que sustentan la idea de reconfiguración: el modelo clásico griego, el modelo burgués (Ilustración), el modelo mediático (desarrollo de los medios de comunicación masiva) y el modelo digital (desarrollo tecnológico de Internet). Palabras clave: Espacio público, Espacio público digital, Internet, Movimientos sociales Abstract: We study the reconfiguration of public space from the technological development of the Internet and its implications in the emergence of new forms of political action. We raise the premise that public space has historically been constructed from different communicative supports that have given it a particular structure (the assembly, the written press, radio, television, Internet); These communication media impose certain forms of community formation and have an impact on the way in which political action takes place. We propose the theoretical revision of the senses of the public: the common, the visible, the open (Nora rabotnikof); the extension of public space: microspheres, mesospheres, macrospheres, (John Keane); and we study four scenarios or models of public space, which support the idea of reconfiguration: the classical Greek model, the bourgeois model (Illustration), the media model (development of mass media) and the digital model (technological development of Internet). Key words: Public space, digital public space, Internet, social movements Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 20 1. Introducción El análisis de los movimientos sociales que se han desarrollado en la actualidad, segunda década del siglo XXI3, no puede realizarse sin tomar en cuenta la reconfiguración constante del espacio público. La emergencia del espacio público digital a partir del desarrollo de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) ha producido transformaciones importantes en las formas de organización, protesta y difusión de las movilizaciones colectivas Para entender estas acciones políticas, creemos que es importante analizar las transformaciones del espacio público. Abordando estas transformaciones en un sentido diferente al de Hanna Arendt y al de Habermas, ya que ellos hablan de declive y destrucción del espacio público. En este trabajo proponemos hablar de una reconfiguración constante del espacio público. Es por eso que, en vez de cuestionarnos sobre su destrucción, sobre su crisis, las interrogantes las centramos en ¿cómo se ha transformado el espacio público a partir del desarrollo de Internet?¿Qué tipo de espacio público se genera? ¿Qué formas de acción política permiten que circulen? Así, partimos de dos importantes hipótesis: 1. Que el espacio público se ha construido históricamente, a partir de diferentes soportes comunicativos que le han dado una estructura particular: la asamblea, la prensa escrita, la radio, la televisión, Internet, etcétera. 2. Que estos soportes de comunicación imponen determinadas modalidades de interacción, de acceso, de formación de comunidades particulares que dotan de cierta estructura a las prácticas políticas y sociales. A partir de estas hipótesis, proponemos la revisión de 1) de los sentidos de lo público: lo común, lo visible, lo abierto (Rabotnikof), 2) la extensión del espacio público: microesferas, mesoesferas, macroesferas, (Keane) y 3) proponemos el estudio de cuatro escenarios o modelos de espacio público, los que sustentan la idea de reconfiguración: el modelo clásico griego, el modelo burgués (Ilustración), el modelo mediático (desarrollo de los medios de comunicación masiva) y el modelo digital (desarrollo tecnológico de Internet). 2. Los Sentidos de lo Público El principal problema que se nos presenta cuando se habla de espacio público es, de entrada, la inaprehensibilidad de su definición. Esto se debe principalmente, a que el término público carga con diversos significados, su uso lingüístico demuestra la variedad de acepciones, en algunas ocasiones es utilizado como sustantivo (el público), otras como adjetivo (administración pública, documentos públicos, información pública, espacio público, etcétera). Otro factor que se suma a la confusión, es que tanto lo público como lo privado se han modificado a través del tiempo, en una reconfiguración constante. Quizá es en el periodo de la Grecia clásica donde son evidentes sus límites y diferencias en la realidad social: el espacio público estaba destinado a los asuntos políticos comunes; mientras que lo privado estaba reservado a lo doméstico, a las actividades necesarias para poder vivir, sólo aquel que tenía resuelta la vida privada podía dedicarse a la vida pública. Es desde esta tradición clásica griega, que lo público tiene una relación con lo común, con lo que atañe a todos los que conforman una comunidad; con el surgimiento del Estado, esta relación siguió vigente, al relacionar los asuntos públicos con los intereses estatales. Sin embargo, en el periodo de la Ilustración lo público funcionaba más como mediador entre el Estado y la sociedad, dando pauta, a una separación entre el Estado, la comunidad y el individuo. Tanto la tradición clásica griega como la Ilustración, conciben al espacio público como el lugar donde se pueden dirimir los problemas que son comunes a todos de una forma libre, capaz de controlar y racionalizar el poder político del Estado. A esta idea de un espacio público racional, es que se apela constantemente, con cierta nostalgia y como única posibilidad de fortalecer los principios democráticos. Cuando hablamos de espacio público, es importante recurrir a los tres sentidos básicos asociados a lo público que traza Nora Rabotnikof (2005): Lo común y general, en contraposición a lo individual y particular. Lo visible, manifiesto y ostensible, en contraposición a lo oculto y secreto. Lo abierto y accesible, en contraposición a lo cerrado y vedado. 3 Primavera Árabe: Túnez, Líbano, Mauritania, Sudán, Arabia Saudí, Yibuti, Somalia, Egipto, Siria. Europa: España 15M, Francia Nuit Debout. Estados Unidos Occupy Wall Street. Latinoamérica: el movimiento estudiantil en Chile en 2011 y #Yosoy132 en México. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 21 Lo común y general alude a lo que es de utilidad o de interés común a todos, lo que atañe al colectivo, lo que concierne a la comunidad. Y ello, en oposición a lo privado, entendido como lo que refiere a la utilidad, el interés o el ámbito individual o particular. Público designa lo perteneciente o concerniente a todo un pueblo o comunidad política y por eso su referencia a la autoridad colectiva de ahí emanada. El segundo criterio remite a la visibilidad en oposición al ocultamiento público, lo visible y lo manifiesto versus lo privado como lo secreto. Es decir, según este criterio, público es aquello que se despliega a la luz del día, mientras que privado es aquello que se sustrae a la mirada, a la comunicación y al examen. Decimos que una cuestión ya es pública, en el sentido de que es conocida, sabida y ha sido expuesta a la luz pública. Dicha cuestión puede hacer referencia a la dimensión privada (en el primer sentido, es decir no ser de interés común ni general) de una persona o un grupo y, sin embargo, ser pública en el sentido de ser manifiesta, de aparecer. Un personaje público no es necesariamente alguien cuyo espacio de decisión o de acción se vincule con el colectivo (en el primer sentido de público) y, sin embargo, su vida (un actor, un jugador de fútbol) transcurre, la mayoría de las veces, públicamente, porque está expuesto a la mirada de los demás. De manera inversa, y esto es importante, la autoridad pública, el poder público, la gestión de la cosa pública puede ejercerse de manera privada, ocultarse, desenvolverse en secreto. El tercer criterio es el de la apertura o la clausura. Público, en esta línea, designaría lo que es accesible y abierto a todos, en oposición a lo privado, como aquello que se sustrae a la disposición de otros. Este último y tercer criterio público, es aquello que, al no ser objeto de apropiación particular, se encuentra abierto, distribuido. Los lugares públicos (calles, plazas) son así lugares abiertos a todos, mientras que el símbolo más ostensible de la privacía, entendida como apropiación, es precisamente la clausura. Así, lo abierto refiere a lo accesible, aquello a lo que se puede ingresar, lo que está disponible. Por el contrario, lo privado es lo cerrado, lo clausurado, lo inaccesible. De esta forma se puede tener acceso a un lugar público, a una audiencia pública, a información y a espacios de discusión pública. En la medida de su accesibilidad, el espacio público garantiza la pluralidad, tanto de personas y grupos como de temas y posiciones, y se entiende irrestricto, en tanto que no hay una limitación o prefiguración de los temas, problemas e inquietudes que serán materia de reflexión y debate. 3. Dimensiones del Espacio Público En el ideal normativo, el espacio público es un lugar de razonamiento y discusión, que permite acotar los poderes del Estado o del gobierno, su contenido tiene que ser público, en el sentido de que atañe a lo común y colectivo; tiene que ser manifiesto y tiene que mostrar apertura. En este ideal se tipifica un espacio público general, que está delimitado por un territorio, llámese Estado, nación, comunidad, etc. En este sentido, resulta interesante la aportación que realiza John Keane en su texto Transformaciones estructurales de la esfera pública, donde comenta que es importante pensar en una multiplicidad de espacios públicos de diferentes tamaños, que pueden conectarse a través de una especie de nodos de comunicación y que, muchas veces, no están delimitados espacialmente por el Estado. (Keane, 1997). Para Keane el espacio público puede componerse de una relación espacial entre dos o más personas que discuten asuntos públicos, ya sea a partir de una comunicación directa, de persona a persona, o terciada por un medio de comunicación (televisión, radio, computadora, teléfono, etcétera). Así, establece una distinción de diferentes espacios públicos, a partir de sus alcances y tamaños, a estos espacios les llama microesferas, mesoesferas y macroesferas. Entre las microesferas públicas podemos encontrar desde una simple charla entre amigos, círculos de discusión, hasta la iglesia, organizaciones vecinales, de barrio, estudiantiles. Son pequeños espacios que, por lo general, tienen una “…estructura horizontal y de pequeña escala, en los cuales los ciudadanos forjan su identidad y a menudo se enfrentan a los poderes con estructuras verticales”. (Keane, 1997: 59). El tipo de comunicación que se despliega en las microesferas es de persona a persona, totalmente dialógico, por tanto, permite mayor retroalimentación y una discusión directa sobre determinados temas. Las mesoesferas públicas son para Keane “espacios de debate sobre el poder, integradas por millones de personas que observan, escuchan o leen, a lo ancho de un área de grandes dimensiones, cuya extensión puede ser la del Estado–nación o, bien, ampliarse más allá de sus fronteras”. (Keane, 1997: 62). Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 22 Las mesoesferas son construidas a través de medios de comunicación (prensa, radio, televisión, etcétera) y por tanto, el mensaje es mediado y tiene un carácter unidireccional. A diferencia de las microesferas, donde existe una comunicación dialógica y horizontal, en las mesoesferas el mensaje se produce en determinada empresa–institución de comunicación y es dirigido masivamente a cierto público, anulando la capacidad de diálogo y respuesta del receptor, provocando una comunicación totalmente vertical. En cuanto a las macroesferas públicas, éstas son posibles a partir del desarrollo de medios masivos de comunicación, que tienen una cobertura mundial y están conformados por macropúblicos de millones de personas. Estas macroesferas se construyen a través de empresas de televisión, radio, cine, prensa, que operan con una difusión mundial; Keane no está pensando en las TICs, ya que para cuando apareció su texto, al final de la década de los 90, el desarrollo de Internet aún era incipiente. Sin embargo, se puede observar que, si bien las empresas de comunicación transnacionales aportan a la construcción de macroesferas, en la actualidad el desarrollo de Internet y de la telefonía móvil, colocan a estas tecnologías como partes fundamentales de estas esferas extendidas, que rompen con los espacios y los tiempos de los Estados-nación. Estas redes digitales son globales, por el hecho de que trascienden los límites territoriales e institucionales, a través de redes de ordenadores, comunicadas entre sí, de esta forma modifican las apreciaciones sobre la distancia y el tiempo. Si bien, el tiempo local sigue siendo importante, ya que agenda las actividades cotidianas de la vida, vivimos tiempos de simultaneidad y discontinuidad, asistimos a un tiempo policrónico, donde realizamos varias actividades dentro del mismo periodo de tiempo. También la macroesfera pública, centrada en las posibilidades comunicacionales de Internet, genera específicas formas de comunicación, si bien el mensaje está mediado por una tecnología, al igual que en las mesoesferas, la World Wide Web y las comunicaciones inalámbricas no funcionan como los medios de comunicación tradicionales. Más bien son medios de comunicación interactiva y desarrollan una forma de comunicación dialógica, en la que puede haber retroalimentación inmediata. En este sentido, este tipo de comunicación interactiva está más cerca de la comunicación que se produce en las microesferas públicas, ya que desarrolla una comunicación horizontal, en la que no sólo se es sujeto de mensajes, sino también, se participa en la construcción y difusión de los mismos. 4. Modelos de Espacio Público 4.1. Espacio Público Griego Los griegos distinguían tres ámbitos o esferas sociales: la del hogar (oikos), la de la política (ecclesia) y la de lo público (ágora), que servía de punto de conexión o comunicación entre las dos primeras. La esfera del hogar era el lugar adecuado para el cultivo de los intereses estrictamente privados, lugar donde comenzaba la formación de los individuos y en donde se recibían las primeras lecciones de educación cívica. La política venía a ser la esfera donde se tomaban las decisiones que afectaban a la ciudad y los intereses comunes, estas decisiones eran el resultado de un proceso de discusión en el que afloraban las distintas perspectivas, intereses y concepciones de los ciudadanos: éste era el ámbito propio de lo público. Lo público suponía, la existencia previa de dos condiciones: el individuo libre y la libre discusión. Sólo así se entendían la existencia del pueblo (demos) y de la opinión (doxa). Era en el ágora donde discurría la vida de los ciudadanos, liberados de las cargas del hogar, el espacio en el que se alcanzaba la autonomía personal y donde se ejercía la ciudadanía. En la esfera privada de la familia, era donde se cuidaban y garantizaban las necesidades de la vida, la supervivencia individual y la continuidad de la especie. Una de las características de lo privado, era que el hombre existía en esta esfera, no como verdadero ser humano, sino únicamente como espécimen del animal de la especie humana. Esta era precisamente la razón básica del tremendo desprecio sentido en la antigüedad por lo privado. La responsabilidad política constituía una carga, tomada exclusivamente en beneficio del bienestar y la salvación de quienes se liberaban de la preocupación de los asuntos domésticos. Está claro que la vida pública sólo era posible después de haber cubierto las necesidades más urgentes de la vida privada. La palabra privado cobra su original sentido privativo. Vivir una vida privada por completo significa por encima de todo estar privado de cosas esenciales a una verdadera vida humana: estar privado de la realidad que proviene de ser visto y oído por los demás, estar privado de una objetiva relación con los otros que Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 23 proviene de hallarse relacionado y separado de ellos a través del intermediario de un mundo común de cosas. El hombre privado no aparece y por lo tanto es como si no existiera. (Arendt, 2005: 78). Para Arendt, público es aquello que aparece y puede ser visto y oído por otros. Lo público, como mundo de apariencias, es el mundo visible y ostensible, cuya realidad es aparecer frente y ante los demás, esta aparición se efectúa a través de la visión y el discurso. Lo público, como lugar de apariencias, permite así que las obras y las palabras sean mutuamente reconocidas y apreciadas, y que la pluralidad de la condición humana se manifieste. En segundo lugar, el término público remite al mundo mismo, en cuanto es común a todos nosotros y diferenciado de nuestro lugar privadamente poseído. Este estar en medio del mundo en común, que conecta y separa, proporciona el contexto físico, el marco de referencia común y la continuidad temporal del espacio de apariencias. Proporciona el contexto físico, en el que se desenvuelven los asuntos humanos y constituyen un patrimonio colectivo. Más que estar determinado por procedimientos, el espacio público es creado aquí por fenómenos, apariciones y acontecimientos; fenómenos que, a su vez, crean ese espacio público, el contexto escenográfico como el diálogo, ambos constitutivos de la visibilidad que dota de existencia al espacio público. Así, en primera instancia, público y privado parecen remitir a dos ámbitos ontológicamente diferenciados, dos principios y dos sedes de actividad distintas: el espacio público a la acción y al discurso; el privado al trabajo y a la reproducción. Lo público es lo aparente y lo manifiesto, lo que es visto y oído por otros; lo privado es lo oscuro, que debe de ser ocultado, sustraído de la mirada de lo demás. El rasgo distintivo de la esfera privada era que en ésta los hombres vivían juntos, llevados por sus necesidades y exigencias. La esfera de la polis, al contrario de ésta, era donde se vivía en libertad. La relación entre las dos esferas, era que, para pertenecer a la esfera pública, se tenía que tener resuelta la vida privada, ser pobre o enfermo significaba verse sometido a la necesidad física. Así pues, la riqueza privada se convirtió en condición para ser admitido en la vida pública, debido a que aseguraba, con razonable seguridad, que su poseedor no tendría que dedicarse a buscar los medios de uso y consumo, y quedaba libre para la actividad pública. En la polis griega parecen articularse los tres sentidos de lo público. Por un lado, el ámbito de lo común (primer sentido), de la participación activa de los ciudadanos en la construcción y defensa de la comunidad política se desarrolla en el ágora. La vida pública se desarrolla de forma manifiesta (segundo sentido) a la luz del día y en presencia de todos. Y, por último, es un espacio potencialmente abierto (tercer sentido) a todos los que son iguales ante la ley, o a los individuos que han solventado su vida privada. El espacio público griego se desarrolla en estructuras horizontales y de pequeña escala, similares a las microesferas. La interacción política que permite este espacio público es totalmente directa, el lenguaje es el instrumento comunicativo y, por tanto, se construye una comunicación dialógica, de persona a persona, las cuales comparten un tiempo y un espacio determinado. 4.2. Espacio Público Burgués La sociedad burguesa surge en los siglos XVII y XVIII, impulsada por la consolidación del Estado y el desarrollo de la economía privada. El espacio público burgués emerge de la destrucción de las relaciones sociales, políticas y económicas que se desarrollaban en los feudos e instituye una instancia jurídico-política, que expande el espacio público a un espectro más amplio. Es decir, la publicidad burguesa define una nueva relación entre la sociedad política y la sociedad civil y se define como un espacio de construcción de ciudadanía y encuentro social. La fragmentación de los poderes feudales dio paso a la creación del Estado como órgano de administración política y económica a través de órganos del poder público: parlamentos, gobiernos, ejército, etc. La construcción política de la comunidad se realiza a partir del interés particular de los individuos, el cual se despliega contra el secreto de Estado y vuelve públicas las leyes y medidas que afectan a la generalidad de los privados (Rabotnikof, 2005: 43). Bajo esta premisa, el espacio público burgués designa un territorio de vida, donde al hacer públicos los anhelos de los privados, se construye una opinión pública que hace referencia a la opinión razonada, que se afirma como crítica de las decisiones estatales. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 24 De manera general, todos los ciudadanos pueden tener acceso a este territorio, que se construye a partir de conversaciones entre individuos que se interesan por cosas comunes, es decir, públicas. Este ejercicio de opinión fue construyendo una sociedad civil que se diferenció del Estado, la cual se desarrolló bajo la idea Habermasiana de que: “…la discusión pública fomenta la ilustración mutua entre público y autoridad. El público se ilustra a través de la exposición pública de la verdad y el gobernante se entera del estado de los asuntos públicos, lo cual contribuye a mejorar su capacidad de decisión y a evitar errores de juicio”. (Habermas, 1981: 50). Esta idea de ilustración mutua, a través de la exposición pública de los intereses privados, la recupera Habermas como un asunto fundamental que impone una lógica para el diálogo público, lo cual hace posible pensar en una democracia deliberativa, e implica la posibilidad de que los ciudadanos resuelvan sus diferencias a través del razonamiento público y que éstos reconozcan la legitimidad de sus instituciones, en tanto éstas establecen un horizonte para la deliberación pública. Entender de esta manera la democracia, supone que el conflicto social puede ser regulado en forma racional a través del debate y la argumentación pública. La opinión pública se transforma en poder comunicativo a través de los procedimientos democráticos institucionalizados. Sin embargo, aclara Habermas, este poder comunicativo no tiene como objeto gobernar al poder administrativo, sino que sólo lo orienta en direcciones específicas. Habermas explica esta relación a través de lo que llama el “asedio” (belagerung), esto es, la presión que ejerce la periferia sobre el centro, a través del poder comunicativo de la sociedad civil, que ofrece e impone temas, razones y argumentos que, en última instancia, serán los que racionalicen o legitimen la decisión administrativa. Bajo este ideal, el modelo de publicidad burguesa descrito por Habermas, plantea un esquema normativo de argumentación que rechaza el secreto de Estado y apela a las capacidades y conocimientos de la ciudadanía sobre asuntos públicos, como condición y posibilidad de poder ejercer sus derechos de participación democrática. El surgimiento de los modernos Estados-Nación, que relevaron las estructuras políticas del feudalismo, se dio a través de un conjunto de cambios: en el ámbito político, se desarrollaron importantes procesos que trasformaron las instituciones medievales en Estados; en el plano económico, la transformación originó un nuevo sistema de producción e intercambio capitalista; en el terreno de la tecnología, se dieron avances importantes en los mecanismos de impresión, lo cual hizo posible el surgimiento de empresas periodísticas. El desarrollo de la imprenta transformó las formas de información y comunicación a principios de la Europa moderna, surgió una variedad de publicaciones periódicas que informaban de acontecimientos y transmitían información de carácter político y comercial. Las noticias comenzaron a ser tratadas como mercancías y la prensa se convirtió en un medio para la formación de lectores que, paulatinamente, iban desarrollando un interés mayor en los asuntos públicos. Esta es la razón por la cual Habermas concede una especial importancia a la prensa periódica, con relación al surgimiento de la esfera pública burguesa. Thompson dirá que, aunado al surgimiento de la prensa, la aparición de diversos centros sociales, salones y cafeterías, son fundamentales en la creación de esta esfera, ya que, desde mediados del siglo XVII en adelante, se convertirán en lugares de discusión y encuentro, donde las élites educadas podrán comunicarse entre sí y discutir los asuntos públicos (Thompson, 1998). En el fondo, el argumento de Habermas se sostiene bajo dos premisas: la primera, se basa en la idea de que la prensa periódica estimuló una discusión crítica sobre los asuntos públicos, la cual se desarrolló en espacios de discusión, como salones, cafés, etcétera, un lugar espacial que, de alguna forma, sustituyó al ágora griega. La segunda premisa, apunta al hecho de que esta discusión, estimulada por la prensa, tuvo un impacto transformador en la forma institucional de los estados modernos. “Al ser continuamente solicitado el consenso público, el parlamento se abrió cada vez más al escrutinio, abandonando finalmente su derecho a prevenir la publicación de sus sesiones”. (Thompson, 1998: 102). De este modo y siguiendo la argumentación de Habermas, la palabra escrita cumplió un papel decisivo en la estimulación del debate entre individuos particulares. Aquí es importante notar que Habermas hace especial hincapié, no en las características distintivas de la prensa como medio de comunicación y las nuevas formas de interacción que surgen a partir de ésta, sino en el modelo de comunicación dialógico, basado en la palabra hablada, que estructura el espacio público burgués. “Esta interpretación indicaría que la explicación de Habermas lleva la huella de la concepción griega clásica de la vida pública: los salones, clubes y cafeterías Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 25 de París y Londres eran el equivalente a las asambleas y las plazas de la Grecia antigua (Fernández, 2009: 92).” En este sentido, el espacio público burgués, al igual que el espacio público griego, se podría pensar como un microespacio público, en el sentido que le da John Keane, basado en una comunicación cara a cara, dialógica, que crea una opinión pública que es capaz de racionalizar el poder estatal (Keane, 1997). Resulta claro que Habermas observó este modelo como una idealización. Si bien, la esfera pública burguesa se fundaba en el principio del acceso universal, en la práctica, al igual que en el espacio público griego, estaba restringida a aquellos individuos que habían tenido los medios educativos y financieros para participar en ella. Es decir, tanto el espacio público griego como el espacio público burgués, son espacios excluyentes. El tercer sentido de lo público, el del acceso, la apertura, y no se cumple a cabalidad. 4.3. El Espacio Público Mediático La recuperación de la democracia en el siglo XIX constituye el punto de inflexión, por medio del cual se pone en crisis el modelo burgués de publicidad. El advenimiento de la democracia como forma de gobierno ideal y el desarrollo tecnológico de los medios de comunicación masiva son elementos que modifican el modelo burgués y que condicionan la configuración de un nuevo modelo de espacio público. De manera progresiva, el Estado ya no se identifica más con lo común o lo general. La función de garantizar la legalidad, los derechos individuales, la articulación de los intereses comunes y la promoción de la integración social, se ponen en cuestionamiento y entran en crisis. Entonces, la mirada se posa sobre el restablecimiento de la llamada sociedad civil, que amalgama las esperanzas de un nuevo lugar para la política, un nuevo espacio de emergencia de lo común y lo general. En la actualidad, dentro del contexto de las democracias contemporáneas, es indefectible la apelación de los tres sentidos (lo común, lo manifiesto, lo abierto) en la configuración del espacio público. En la idea misma de democracia, en su exigencia, parece consubstancial la idea del espacio público. La legitimación del poder democrático exige que los órganos de autoridad y los temas de interés público (comunes/generales) sean procesados de manera visible a todos (manifiesta/conocida) y que la participación de los interesados se garantice en su reflexión y discusión pública (abierta). De esta forma, la idea de espacio público funge como un complemento de la democracia. Sin embargo, el espacio público contemporáneo que se ha construido a partir del ideal democrático y el avance tecnológico de los medios de comunicación masiva, ha ponderado el sentido de lo visible por encima de lo común y lo abierto. En palabras de Habermas, asistimos a una especie de refeudalización del espacio público. Si recordamos, para Hannah Arendt (2005) la esfera pública era un espacio de aparición en el cual las cosas dichas y hechas podían ser vistas y oídas por otros y por uno mismo. Es decir, las personas se volvían visibles para los otros. Y el hecho de que fueran visibles para otros les otorgaba una especie de realidad que de otro modo no hubieran tenido, una realidad que consta en el hecho de que estos actos y pronunciamientos tenían como testigo a una pluralidad de otros. Si bien Arendt ofrece esta observación, no la desarrolla en detalle, ni tampoco la conecta con las formas mediáticas de comunicación. Tomemos entonces la observación de Arendt como punto de partida para desarrollar lo que a nuestro juicio caracteriza al espacio público mediático: el sentido público de lo visible, a partir del acto de aparecer, lo cual caracteriza a la actual política mediática y su preocupación por cultivar la imagen, antes que estimular el debate crítico. Con el desarrollo de los medios de comunicación masiva (MMC) —que comenzó con la imprenta, a principios de la modernidad europea y continuó con los medios electrónicos en los siglos XIX, XX y XXI— la visibilidad se libera de las propiedades espaciales y temporales del aquí y el ahora. La visibilidad de los individuos, actos y eventos, es separada del escenario común compartido, es el fenómeno que Thompson llama visibilidad mediática (Thompson, 1998). Uno ya no tiene que estar presente en la misma situación espacio-temporal para ver a otro individuo o ser testigo de un acto o evento. El campo visual se extiende en el espacio y en el tiempo: uno puede ser testigo presencial de hechos que ocurren en lugares lejanos, mientras suceden en tiempo real; también se puede ser testigo de hechos ocurridos en el pasado con posibilidad de ser representados en el presente. De este modo, el desarrollo de los MMC, da lugar a una nueva forma de visibilidad en el espacio público contemporáneo o, para ser más preciso, nuevas formas de visibilidad, cuyas propiedades específicas son Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 26 definidas por medios de comunicación determinados. Por tanto, lo que hoy consideramos como la esfera pública, está esencial e inevitablemente constituida por estas formas de visibilidad mediática. Tal y como sucede en la imprenta, la televisión separa a la propiedad pública del hecho de compartir un lugar común y de la comunicación dialógica característica de la interacción cara a cara. Sin embargo, la televisión establece una nueva y distintiva relación entre propiedad pública y visibilidad. Si bien, en el espacio público griego y burgués, el sentido de la apertura y la accesibilidad estaba restringido —recordemos que en el espacio griego sólo podían participar aquellos que tenían resuelta la vida privada, por tanto los esclavos estaban excluidos de participar; y el espacio burgués estaba compuesto por una élite educada, que podía discutir los asuntos públicos—, en el espacio público mediático la apertura prácticamente está cancelada, claro, a menos de ser propietario de algún medio de comunicación con posibilidad de influencia. Antes de que se desarrollaran la imprenta y los otros medios de comunicación masiva, la visibilidad de los gobernantes dependía, en gran medida, de su aparición física ante los demás en un contexto de copresencia. La mayor parte de estas apariciones solía estar restringida a los círculos relativamente cerrados de la asamblea o la corte: la visibilidad requería de la copresencia y los gobernantes, generalmente, eran visibles sólo para aquellos con quienes interactuaban, rutinariamente, cara a cara en los escenarios de la vida diaria. Su audiencia estaba constituida básicamente por los miembros de las élites gobernantes o por individuos que participaban en la vida social de la corte. En las condiciones sociales y políticas del siglo XXI, los políticos de las sociedades demócratas no tienen otra alternativa que la de someterse a la ley de la visibilidad, aunque este fenómeno no es nuevo, recordemos que en la obra de Maquiavelo se esboza con claridad la preocupación medular por la visibilidad y la representación del poder político. Al finiquitar la idea clásica de la identificación del gobernante con el rey virtuoso, íntegro, que no está tironeado por las pasiones, el florentino se ve obligado a valorar el uso político de la apariencia (Maquiavelo, 2011). Esta exacerbación de la imagen política, se ha desarrollado con la consolidación de la democracia como forma de gobierno ideal, y de las elecciones como instrumentos para formar gobiernos. Podemos apreciar claramente un proceso en el que lo electoral ocupa una parte importante del espacio de lo político, dando lugar a que en muchos países los comicios sean, para la mayoría de los ciudadanos, la forma privilegiada de relacionarse con la política y la única forma de obtención del poder. De esta forma, la condición primera para tener acceso al poder o permanecer ejerciéndolo, es la capacidad real de movilizar a los votantes hacia las urnas, mediante plataformas políticas, campañas y candidatos. Como nunca antes, quien aspira a ocupar cargos de representación popular, tiene que desarrollar estrategias para ganar la mayoría del electorado. He aquí la importancia de las campañas electorales en la política contemporánea, las campañas como instrumentos para producir votos. 4.4 El Espacio Público Digital Con el desarrollo tecnológico de Internet, ha surgido una nueva forma de comunicación interactiva, caracterizada por la capacidad para enviar mensajes de muchos a muchos, diferente a la clásica comunicación, que surgió con el desarrollo de los medios masivos de comunicación, que se basa en el esquema de uno–a–muchos y origina una comunicación vertical, sin capacidad de diálogo. La Web 2.0 o Web interactiva, es una etapa del constante desarrollo de Internet, que tiene como característica esencial un fuerte acento en lo social. El término Web 2.0 debe su origen a un intercambio de ideas entre los equipos de O’Reilly Media y Media Live International, a mediados de 2004. El texto central, que dota de sentido al nuevo término, lo publicó Tim O’Reilly en septiembre de 2005 y es, hasta hoy, la principal referencia bibliográfica del concepto. Se trata del artículo “What is Web 2.0. Design Patterns and Business Models for the Next Generation of Software.” (O’Reilly, 2005). Este artículo dio sustento teórico a un fenómeno y a ideas que estaban tomando forma años atrás. El surgimiento de Napster, en 1999; el lanzamiento de las primeras aplicaciones para la publicación de blogs (ese mismo año aparece Blogger y, en 2001, aparece Movable Type, su principal competidor); y la creación de la Wikipedia, a comienzos de 2001, fueron paradigmas de esta transformación y generaron las bases de la escritura colaborativa y los otros principios de la Web 2.0. En esta Web, la red digital deja de ser un simple escaparte de contenidos multimedia y se convierte en una plataforma abierta a la participación de los usuarios. Alrededor del concepto Web 2.0 gira una serie de términos: software social, Inteligencia colectiva (Pierre Lévy, 1997), arquitectura de la participación, Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 27 contenidos generados por el usuario, rich Internet applications, etiquetas, sindicación de contenidos y redes sociales (Cobo, Pardo, 2007). Siendo esquemáticos, las nuevas formas de comunicación se diferenciarían de las tradicionales comunicaciones de masas (radio, televisión, prensa) debido a que ocurrió una transformación tecnológica, que ha hecho posible la digitalización, esto ha permitido una hipertextualidad, una multimedialidad y ha fomentado la posibilidad de interactuar. El término interactividad o interacción, se utiliza hoy con dos sentidos muy diferentes. Uno, como sinónimo de diálogo y conversación entre personas; y otro, como la relación que se establece entre los seres humanos y las máquinas, esto es, la relación que establece el usuario con la computadora. La interactividad humano-máquina se realiza a través del hardware y del software, siendo importantes los programas, aplicaciones y la interfaz (cara visible de los programas), los cuales, a través de la simplicidad, tienden a favorecer la interacción entre la persona y la máquina, y de la persona A-máquina-persona B. En cuanto a la interacción comunicativa entre personas, Alejandro Rost (2006) identifica tres modelos: la selectiva, que permite que el usuario interaccione con los contenidos; la comunicativa o participativa, que posibilita el diálogo entre individuos; y la productiva, en la que el lector puede aportar contenidos propios. La característica fundamental de la interactividad en los entornos mediáticos digitales, es que da la posibilidad de que la comunicación sea de tipo dialógica. La Web 2.0 permite desde el uno–a–muchos (por ejemplo, las listas de correos electrónicos), hasta el uno–a–uno del correo electrónico, pasando por el muchos–a–uno, un formato mixto que integra la comunicación de masas y la interpersonal, o el muchos–a– muchos de las comunidades virtuales o de los sistemas entre pares (P2P). Es decir, la Web es una forma de comunicación de masas y uno–a–uno. Segundo, supera las limitaciones de la casi-interacción mediática, generada por los medios masivos de comunicación y crea una nueva forma de interacción, parecida a la interacción cara a cara, ya que permite comunicación dialógica digital, en donde hay retroalimentación de las partes que discuten o emiten información. La premisa que trataremos de argumentar es que la posibilidad de la comunicación dialógica digital a partir del desarrollo de las TICs, permite nuevas formas de acción política y nuevas formas de intervención en el espacio público, que no pueden ser categorizadas como Movimientos Sociales (MS) o Nuevos Movimientos Sociales (NMS). El espacio público digital que se construye con las nuevas tecnologías es, por un lado, multidimensional y multicapa (local y global, analógico y digital) y […] favorece la actividad discursiva de los movimientos sociales, puesto que permiten salir de la marginalidad de los fanzines, las radios libres, los carteles, que ponían a circular objetos culturales, pero de forma muy limitada, no sólo por el costo económico, sino por su dificultad para abarcar audiencias amplias. Internet es una plataforma que permite a los activistas salir del gueto, tanto directa como indirectamente, influenciando los medios masivos, y por tanto incidiendo en la transformación del sentido común de una sociedad. (Rovira, 2013: 106-107). Ya los MS se contraponían a los NMS, en el sentido de que éstos no derivaban de la lucha de clases y no se definían a partir del movimiento obrero. La originalidad de los NMS se sustenta a partir de la crítica al marxismo, que reduce el conflicto social a los intereses de clase y a la base económica. Tanto Touraine como Mellucci (teóricos de los NMS) destacan que la acción colectiva puede surgir de estructuras distintas a las económicas y, por tanto, se decantan por asuntos culturales, étnicos, relaciones de género, problemas ecológicos, discriminación, derechos humanos, etcétera. En consecuencia, la de la identidad colectiva se construye sobre una base diferente a la de pertenencia de clase. (Melucci, 1999, Touraine, 1995). Los NMS se ubican más cerca de la sociedad civil, que pugna por mejores condiciones de vida, pero sin buscar obtener el poder. A diferencia de los MS, los NMS construyen estrategias de acción política, al margen de los canales políticos tradicionales e institucionalizados. En cuanto a su organización, los NMS tienden a construir estructuras horizontales, casi antijerárquicas. Una característica importante es que, al no depender de estructuras de clase, la mayoría de las veces su identidad se construye en el movimiento. (Melucci, 1999). A diferencia de los MS, que están orientados estratégicamente hacia la consecución de objetivos políticos, los NMS se caracterizan por ser movimientos identitarios, en el sentido de que la acción colectiva está Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 28