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La atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves desde los servicios públicos: una atención integral e integrada en un modelo comunitario

Laviana Cuetos, Margarita

Abstract

La atención a las personas que padecen esquizofrenia y otros trastornos mentales graves sigue siendo un objetivo prioritario para los servicios públicos de salud mental, toda vez que constituyen el grupo de personas con enfermedad mental mas vulnerable, expuesto a los riesgos del desarraigo y la marginalidad; y que requieren redes de servicios sanitarios y sociales bien coordinadas, profesionales bien formados y comprometidos, además de la implementación de programas de intervención probadamente eficaces. El artículo presenta las características básicas de la atención a personas con esquizofrenia en sistemas comunitarios, teniendo en cuenta tanto las referencias internacionales como la experiencia desarrollada en Andalucía en los últimos veinte años.

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459 Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), págs. 459-476 Número especial: 30 años de Apuntes de Psicología ISSN 0213-3334 Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, Universidad de Cádiz, Universidad de Córdoba, Universidad de Huelva y Universidad de Sevilla Parece conveniente situar el contexto desde el que se presta la atención a este colectivo en Andalucía, y en particular desde la perspectiva de atención de un área sanitaria organizada en niveles, con recursos especializados y diversificados para su aten ción, con complejas conexiones con el resto de estructuras no sanitarias absolutamente imprescindibles para la atención integral a las necesidades de las personas que padecen esquizofrenia. Para ello resulta casi inevitable hacer un pequeño paréntesis introductorio para que comprendan mejor el modelo global de intervención defendido en este artículo. La descripción de dispositivos y servi cios utilizada en cada lugar, la denominación de los recursos, la dotación de los equipos, los criterios de selección de personal, el funcionamiento interno de los dispositivos y de la coordinación con otras redes, así como los criterios y las condiciones de derivación entre dispositivos y redes, la dependencia administrativa de los recursos y las prioridades asistenciales, varían de forma impor tante en los diferentes países, comunidades, provincias, etc. Es frecuente que dentro de una misma provincia se encuentren dispositivos que se llaman de la misma forma y sus programas, objetivos y organización sean claramente diferentes, y viceversa, espacios donde se realiza un trabajo similar con nom bres diferentes. En 1996, la OMS señaló la importancia de realizar estudios comparativos a niveles nacionales e internacionales para conocer los resultados de los procesos de La atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves desde los servicios públicos: una atención integral e integrada en un modelo comunitario Margarita LAVIANA CUETOS Servicio Andaluz de Salud Resumen La atención a las personas que padecen esquizofrenia y otros trastornos mentales graves sigue siendo un objetivo prioritario para los servicios públicos de salud mental, toda vez que constituyen el grupo de personas con enfermedad mental mas vulnerable, expuesto a los riesgos del desarraigo y la marginalidad; y que requieren redes de servicios sanitarios y sociales bien coordinadas, profesionales bien formados y comprometidos, además de la implementación de programas de intervención probadamente eficaces. El artículo presenta las características básicas de la atención a personas con esquizofrenia en sistemas comunitarios, teniendo en cuenta tanto las referencias internacionales como la experiencia desarrollada en Andalucía en los últimos veinte años. Palabras claves: esquizofrenia, atención comunitaria, tratamientos eficaces, reha-bilitación psicosocial. Abstract The care of people with schizophrenia and other severe mental disorders remains an important aim for public mental health services, because this group are one of the most unprotected between of persons with mental illness, due to their risk of uprooting and marginality. They need well coordinated networks of health and social services, and trained and involved professionals, and the implementation of effective interventions. The paper present the basic issues from the care of people with schizophrenia in community mental health systems, included internationals references and the experience developed in Andalusia in the last twenty years. Keywords: Schizophrenia, Community Care, Efficacies Treatments, Psychosocial Rehabilitation. Referencia de la publicación original: Laviana Cuetos, M. (2006). La atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves desde los servicios públicos: una atención integral e integrada en un modelo comunitario. Apuntes de Psicología, 24 (1-3), 345-373. 460 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. reforma sani taria, lo que es casi imposible si no se cuenta con sistemas estandarizados de descripción y clasificación de servicios, y de mayor re levancia aun en el terreno de la salud mental dada la importante (pero aun claramente insuficiente) transformación ocurrida en los últimos 25 años. En este sentido es necesario avanzar en el desarrollo de un lenguaje común que permita una descripción estandarizada de los recursos y servicios, y que por ello, favorezca el diseño de los planes de actuación, del desarrollo de recursos y la comparación entre los progra mas de intervención desarrollados. El Grupo EPCAT (European Psychiatric Assessment Team) ha establecido la crea ción de una batería de instrumentos para la evaluación de servicios de salud mental en áreas pequeñas entre los que se encuentra el European Service Mapping Schedule (ESMS,), destinado específicamente a la descripción y clasificación de servicios de salud mental, y que permite, a través de la realización estandarizada de algunas tareas, contar con descriptores homogéneos que faciliten la comparación de recursos y de resultados (OMS, 2005). Se sirve de un sis tema de árboles o diagramas, que permiten la clasificación de los servicios y el nivel de utilización de los mismos por parte de los usuarios del área seleccionada. Sería interesante realizar la descripción de la realidad asistencial en las diferentes Co munidades Autónomas (algunas ya han hecho estudios sobre algunos territorios, por ejem plo en Burlada, Navarra -Beperet, Martínez, Salvador, & Romero, 2000), siguiendo los criterios establecidos en la adaptación para España del ESMS, incluyendo la descripción de servicios y de las pautas de utilización, lo que nos permitiría la comparación entre territorios, y de las que podríamos extraer mejor información. A modo de ejemplo, el propio Ministerio de Sanidad y Consumo, en su catálogo de Hospitales (disponible en www.msc.es), in corpora bajo el epígrafe de hospital psiquiá trico dispositivos muy dispares en nombre, número de plazas, dependencia funcional, etc., dejando fuera del catalogo algunas instituciones psiquiátricas (todavía potentes por el número de usuarios que atiende), por estar bajo la dependencia administrativa de Servicios Sociales. De la misma forma, tipifica estructuras de carácter puramente residencial y de escaso número de plazas, como hospitales psiquiátricos. Realizar una panorámica de la situación en lo referido a la atención a la población usuaria de los servicios públicos afectada por esquizofrenia, resulta bien difícil sin tener en cuenta la realidad de dispositivos de la red, la existencia o no de recursos privados, de su tamaño, funcionalidad y programas, y no digamos, sin tener en cuenta la forma en la que en cada comunidad autónoma aborda la generación de recursos sociales de apoyo, su extensión, los canales de derivación, su accesibilidad, los niveles de gratuidad, etc. Por otra parte, enfocar adecuadamente la importancia de la atención a las perso nas con esquizofrenia, supone incorporar también algunos datos y criterios que per mitan conocer cual es en realidad el valor que dicha atención ocupa en los servicios públicos de Salud Mental, en España y en Andalucía. El Comité Regional de la Organización Mundial para la Salud para Europa adoptó en su 48ª sesión –septiembre de 1998– 21 objetivos para promover la salud para todos hasta 2020, siendo el objetivo número 6 Mejorar la salud mental: De aquí al año 2010 habrá que mejorar el bienestar psicosocial de toda la población y ofrecer servicios completos y más eficaces a las personas afectadas de problemas de salud mental. En particular: 6.1. Será necesario reducir la prevalencia de trastornos mentales y su impacto nefasto sobre la salud, incrementando la capacidad de los individuos para hacer frente a los acontecimientos estresantes de la vida. 6.2. Será necesario reducir al menos en un tercio las tasas de suicidio de manera que la reducción sea más importante en los países y en los grupos de población donde las tasas de suicidio son actual mente elevadas. Este objetivo deberá ser alcanzado potenciando la promoción y la prevención de los trastornos de salud mental, especial mente en los grupos de riesgo; mejorando la formación de los profesionales y la calidad de las intervenciones, haciendo especial atención a los derechos humanos y a la calidad de vida de los pacientes mentales graves y en especial de los pacientes men tales crónicos. (www.msc.es/estadEstudios/publicaciones/documentos/salud21/estrate giaOMS/completa.htm). En Andalucía, se recoge de forma ex presa la preocupación de la administración sanitaria por defender no solo los mejores niveles de atención posibles a la población andaluza con problemas de salud mental, sino la intención de favorecer su mejor calidad de vida y su integración social. El Plan Integral de Salud Mental incor pora la importancia de satisfacer con ade cuados niveles de calidad la respuesta a las diversas necesidades de la población afectada por esquizofrenia (y por extensión, a otros diagnósticos incluidos bajo la denominación de Trastorno Mental Grave), incluyendo las actuaciones clínicas de contenido psicoso cial, las de integración comunitaria y las de lucha contra el estigma. En www.juntadeandalucia.es se puede consultar el Tercer Plan de Salud. 2005 2008: Líneas estratégicas, y el Plan Integral de Salud Mental, entre cuyos objetivos se señalan tres aspectos claves para prestar desde los servicios públicos una atención de calidad a las personas con enfermedad mental: 461 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. - Incrementarlacapacidaddeintervención preventiva. - Mejora de la formación y de las inter venciones. - Respeto a los derechos de los usuarios y a su calidad de vida. Es por ello que, desde el máximo realis mo que la inevitable subjetividad permita, se intentará realizar una aproximación a lo que entiendo debe ser la atención a personas con esquizofrenia a partir de la propia experiencia. Referencias contextuales sobre el modelo de atención a las personas con esquizofrenia El tipo de trabajo a desarrollar desde los servicios públicos de salud mental a personas que padecen esquizofrenia, debe enmarcarse, para ser planteado correctamente, al menos, en tres tipos de contextos: a) El primero de ellos, de carácter teórico y con un elevado nivel de generalidad y abstracción, hace referencia al concepto de Atención comunitaria en salud mental, entendida tanto como fundamento de la política sanitaria de la que surgen los dispositivos de atención, cuanto como orientación general del tipo de trabajo a desarrollar desde los mismos. b) Un segundo aspecto contextual, y como resultado del proceso de reforma psiquiátrica, se refiere al modelo de servicios inspirado en las orientaciones comunitarias desarrollado en Andalucía, al que es preciso referirse para entender la situación actual de la atención a estas personas, y por extensión a las personas que padecen un trastorno mental grave, con las que comparte gran parte de ne cesidades y características. c) Un tercer aspecto no menos importante que los anteriores, y entrelazado con ambos de forma importante, se refiere a la evolución y desarrollo de las com petencias técnico-profesionales que ha impreso en el contexto asistencial una mayor posibilidad de abordaje eficaz de los problemas de estas personas; esto es, la práctica de la intervención terapéutica basada en la evidencia (psicología de la evidencia, psiquiatría de evidencia, medi cina de la evidencia), el fortalecimiento de nuevos roles profesionales ligados al abordaje integral y desde una perspectiva comunitaria (psicólogos clínicos especia listas, enfermeras especialistas en salud mental, terapeutas ocupacionales). La atención comunitaria a personas con trastorno mental grave En el transcurso de la segunda mitad del siglo XX tienen lugar, en gran parte de los países occidentales desarrollados, impor tantes cambios, tanto en la consideración social de las personas afectadas por graves problemas de salud mental, como en la ma nera de organizar y desarrollar su atención desde las distintas administraciones públicas (Breakey, 1996, Desviat, 1994, López, López, & Fernández, 1998, Sarraceno, 1995). Dichos cambios, que se relacionan con distintos factores políticos, sociales y pro fesionales y tienen diferentes concreciones temporales y geográficas, pueden resumirse en dos grandes transformaciones: a) La que afecta a la imagen social de las personas con este tipo de problemas y que va pasando, de modo progresivo y todavía inacabado, desde la imagen del loco que hay que recluir, a la del enfermo que debe ser atendido sanitariamente, y, más allá de ésta, a la del ciudadano con problemas que debe ser apoyado en el ejercicio de sus derechos. b) Y la que hace referencia a los sistemas de atención, con el paso, igualmente progresivo y todavía incompleto, desde sistemas basados en grandes instituciones monográficas (Hospitales Psiquiátricos) a redes de servicios inspirados en lo que denominamos Atención Comunitaria. La atención comunitaria en salud mental: definición, características generales y evolución histórica. Hay diferencias importantes entre las distintas orientaciones teóricas y no diga mos entre la organización y funcionamiento real de los distintos sistemas, que intentan concretar los principios de la Atención Co munitaria (Breakey, 1996, Desviat, 1994, González de Chávez, 1983). Sin embargo es posible hacer, en el nivel teórico, alguna for mulación sintética de los mismos, así como analizar brevemente las consecuencias que se derivan de las más significativas experiencias desarrolladas hasta ahora en distintos lugares del mundo, incluido nuestro país. En este análisis, tomaremos en consideración tanto aspectos positivos como negativos. Aunque hay múltiples definiciones del concepto de atención comunitaria, la mayoría de ellas incorporan en términos generales los aspectos recogidos en la tabla 1. En relación a la evolución histórica y sin pretender un análisis exhaustivo de la historia de la atención comunitaria en salud mental, sí cabe hacer una breve reflexión sobre al gunas de sus experiencias más destacadas en distintos países (Desviat, 1994, González de Chávez, 1983, Laviana, López, Prados, & Rodríguez, 1987). 1. La primera experiencia a considerar es la referida al proceso de desinstitucionaliza ción (Bachrach, 1976) en Estados Unidos, donde desde 1955 se produce una reducción muy importante de residentes en Hospita les Psiquiátricos, con el cierre de la mayor parte de dichas instituciones. Las cifras que resumen la situación son llamativas: se pasa de 560.000 residentes (339 de cada 100.000 462 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. habitantes) en 1955, a menos de 80.000 (31 por 100.000 habitantes) en 1995 (Bachrach, 1997). El proceso se ve impulsado por un com plejo conjun- to de factores, entre los que se incluyen elevadas dosis de ingenuidad aso ciadas a veces con motivaciones de ahorro económico, y se desarrolla en un contexto de práctica carencia de recursos sanitarios y sociales públicos, dando lugar a dramáticas situaciones de abandono y falta de atención, de la que la más conocida es la aparición de un gran numero de pacientes mentales entre el colectivo de los llamados sin techo (sin hogar, homeless), en multitud de ciudades de dicho país. Sin embargo, paradójicamente, esta situación general contrasta con la existen cia de importantes experiencias locales, consistentemente evaluadas, que muestran que el proceso de desinstitucionalización y el subsiguiente desarrollo de sistemas comunitarios de atención son perfectamente posibles. Así procesos de cierre de Hospitales Psi quiátricos como los analizados por Harding en Vermont y Maine, con un seguimiento de más de tres décadas (De Sisto, Harding, McCormick, Ashikaga, & Brooks, 1995), permiten comprobar la adaptación a la vida comunitaria de los antiguos residentes y sus progresos personales y sociales, en estrecha correlación con la existencia de programas de rehabilitación psicosocial y sistemas de apoyo en la comunidad. Del mismo modo, la evidencia empí rica sobre distintos sistemas comunitarios de atención (Tratamientos asertivos en la comunidad, hospitalizaciones domiciliarias, programas de rehabilitación psicosocial, redes de apoyo social, empleo con apoyo), muestra su efectividad y eficiencia en distin tas condiciones locales (Hernández, 2000, Mayoral, 2000). 2. Otra experiencia nacional interesante y controvertida es la de la reforma psiquiátrica italiana de finales de los años 70. Sobre la base de experiencias puntuales como la iniciada por Basaglia en el Hospital Psiquiátrico de Goritzia, la prohibición por el Parlamento (a través de la famosa Ley 180, de 1978) de los ingresos en los Hospitales Psiquiátricos, y las instrucciones a las administraciones regionales sobre el desarrollo de servicios comunitarios, pone en marcha un proceso territorialmente desigual en el que algunas regiones y servicios locales (Trieste, Arezzo, Regio-Emilia, etc.) han demostrado también que se puede sustituir las viejas instituciones por redes comunitarias de servicios (Labos, 1989). 3. De manera menos radical, pero no menos efectiva, distintos países de cultura anglosajo na, como el Reino Unido (que ha cerrado el 70% de sus viejas instituciones), Australia, Nueva Zelanda o Canadá, han venido desa rrollando procesos de cambio en la organi zación y funcionamiento de sus sistemas de atención en salud mental. Basados en la desinstitucionalización y cierre de los Hospitales Psiquiátricos y la construcción de alternativas comunitarias, la extensión de dichos procesos y la evaluación rigurosa de algunos de ellos muestran también que el cambio es posible, satisfactorio para usuarios, familiares y profesionales, y tiene costes razonables (Leff, 1997). Del mismo modo, los países nórdicos (Suecia, Noruega, Finlandia) han ido redu ciendo de modo significativo sus camas en Hospitales Psiquiátricos, y desarrollando distintos tipos de servicios comunitarios tan- to sanitarios como sociales (Alanen, 1997). Y lo mismo Tabla 1. Elementos definitorios de la Atención Comunitaria. 1. La inclusión de los planteamientos característicos de la salud pública, en sentido amplio, y entre otros, los siguientes: • la atención al conjunto de problemas de salud mental, • con responsabilidad sobre territorios y poblaciones concretas, • y la adecuación a criterios epidemiológicos y de prioridad en la atención. 2. La adopción de un enfoque general basado en una filosofía de la rehabilitación, que implica: • la orientación de las intervenciones hacia la autonomía personal y la funcionalidad social de los usuarios, • el énfasis en sus capacidades y el respeto a sus intereses y expectativas, • y la integralidad de la atención, incluyendo aspectos preventivos, de tratamiento, rehabilitadores (en sentido estricto) y de integración social. 3. La organización de la atención sobre la base de una red de dispositivos, que: • incluya tanto servicios sanitarios como sociales en sentido amplio, • facilite prestaciones accesibles y adaptables a las necesidades individuales, • y que en mayor parte sean extrahospitalarios. 4. Un funcionamiento que hace énfasis en el trabajo en equipo y la participación: • dentro de cada red, • entre las distintas redes que interactúan, • e incluyendo profesionales, usuarios, familiares y otros grupos sociales. 463 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. está sucediendo, en menor medida en muchos otros países, bajo la orientación de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (Levav, & González, 1998). 4. En lo que respecta a España y aunque volveremos sobre el tema al referirnos a la Reforma Psiquiátrica andaluza, hay que señalar que la Ley General de Sanidad de 1985, siguiendo en esto recomendaciones de la Comisión Ministerial para la Refor ma Psiquiátrica, plantea la sustitución del sistema tradicional por uno de orientación comunitaria e integrado en sus aspectos sanitarios, en las estructuras generales del Sistema Nacional de Salud. Si bien el desarrollo real de la reforma, en manos de las diferentes comunidades autónomas, ha generado evidentes diferencias territoriales en cuanto a la orientación y dotación concre ta de recursos (García, & Vázquez-Barquero, 1999). Balance actual de la Atención Comunitaria Tras más de cuatro décadas de cambios, un balance equilibrado de los distintos procesos se debería basar, al menos, en los siguientes aspectos (Breakey, 1996, García, Espino, & Lara, 1998, Leff, 1997, López el al., 1998): a) El aparente triunfo de las tesis comu nitarias que constituyen hoy la referencia obligada a nivel profesional, político y ciu dadano sin que nadie se atreva a defender el sistema manicomial, salvo con referencias cada vez más matizadas a las dificultades de los procesos de transformación (incluyendo, como aspecto significativo, las resistencias de alguna parte del personal). b) La evidencia acumulada sobre la facti bilidad y buenos resultados de los sistemas de atención comunitaria en distintos lugares del mundo. Así, parece demostrado que es posible atender a las personas con problemas de salud mental sin recurrir a instituciones sin propósito, garantizando mejorías en algunos casos muy sustanciales de su fun cionamiento personal y social. c) La necesidad de actualizar algunos de los planteamientos iniciales de los movimientos comunitarios, fundamentalmente en las siguientes direcciones: - Tener en cuenta que las personas con graves problemas desalud mental pueden tener dificultades importantes de fun cionamiento, que el sistema tradicional agravaba pero no generaba de manera exclusiva. - La convivencia familiar no es la única alternativa para muchas personas y su peso parece tender a disminuir en el futuro. - Con ser muy importantes, no basta con buena voluntad y relaciones humanas, sino que hacen falta desarrollos tecno lógicos importantes, tanto biológicos como psicosociales. - El coste de unos servicios comunitarios de calidad no resulta inferior al de unos buenos Hospitales, especialmente si queremos atender con garantías a algunos colectivos especialmente difíciles. d) La necesidad de cumplir determinadas condiciones para asegurar que el sistema funciona, como son: - La diversidad, dotación y coordinación de recursos tanto en el sector sanitario como en el social. - La formación inicial y continuada del personal. La adecuación de los mecanismos de ges tión, que deben garantizar la flexibilidad y adaptabilidad a necesidades individuales de las intervenciones y dispositivos, la motivación del personal y la coordinación del conjunto de la red. En los últimos años, se ha venido produ ciendo la puesta de largo de la salud mental con la consolidación definitiva de su valor como elemento aglutinador de la política sanitaria. La mayor parte de las Comunida des Autónomas definen en sus modelos de atención, desigualmente desarrollados y con carencias muy significativas, la importancia estratégica de la comunidad como el espacio de destino de las intervenciones con los usua rios de Salud Mental. Esta puesta de largo, cuyo valor debe mos saber aprovechar, se contradice con el escaso desarrollo de servicios y equipos cuya efectividad está demostrada, y que son a su vez, demandas ya crónicas de los usua rios y familiares: equipos de intervención en crisis, equipos de intervención domiciliaria, incremento matizado de la dotación de profesionales en los equipos comunitarios (matizado en el sentido de promover un equilibrio entre los existentes, a todas luces disfuncional, consiguiendo el mismo número de psiquiatras que de psicólogos clínicos, de trabajadoras sociales que de enfermeras, incorporar terapeutas ocupacionales en todos los equipos, etc.), lo que permitiría incrementar la oferta de intervenciones psicológicas y psicoterapéuticas, sociales y de rehabilitación, frente a la mayoritaria terapéutica farmacológica actual. El concepto de trastorno mental grave Una de las características de los sistemas de atención comunitaria es la diversificación de las respuestas, adaptándolas a las necesi dades específicas de los distintos grupos y personas con problemas (a diferencia de la uniformidad del sistema manicomial). Situado el núcleo de los servicios en en tornos comunitarios, el abanico de necesida des detectadas se amplía. A su vez, la mayor calidad y la menor carga del estigma social asociado a los servicios de salud mental generan un 464 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. incremento en el número y en la diversidad de los problemas que llegan, lo que supone que un sistema comunitario aborda una tipología de problemas muy distinta de la de los sistemas tradicionales. Por todo ello es importante diferenciar grupos de usuarios con problemas más o menos comunes en términos de necesidades de atención, delimitación que va más allá del diagnóstico, pero que de forma evidente incluyen la esquizofrenia, la mayor parte de las psicosis y gran parte de los trastornos de personalidad. Una definición operativa En ese sentido, hay un consenso crecien te en la definición de un grupo cuyas carac terísticas lo hacen subsidiario de atención preferente por los servicios de salud mental (Shepherd, 1996). Grupo que cada vez más solemos denominar como Personas con Tras torno Mental Grave (desde ahora TMG). Su consideración preferente deriva de tres tipos de valoraciones: - La multiplicidad y gravedad de sus problemas, que afectan a importantes y variadas áreas de su funcionamiento per sonal y social, incluyendo su capacidad para solicitar y/o colaborar en su propia atención. - Su carácter crítico para la atención comunitaria, debido a las repercusiones familiares y sociales que pueden llegar a ser graves en algunos casos, siendo el co lectivo que sirve de supuesta justificación para mantener el sistema tradicional. - La existencia de intervenciones que me joran considerablemente sus problemas y permiten en muchas ocasiones niveles bastante elevados de ajuste, modificando positivamente la tendencia a la cronificación del proceso. Hay también un consenso creciente (Ruggeri, Lesse, Thornicroft, Bisoffi, & Tansella, 2000) en las dimensiones a incluir en la definición, aunque siga existiendo bastante diversidad en los criterios concretos que se aplican en cada una de ellas. Ello nos da diferencias sustanciales en las estimaciones de prevalencia. Básicamente se suelen con siderar tres dimensiones: - El diagnóstico, en el que se incluyen fundamentalmente las llamadas psico sis funcionales (esquizofrenia y otras psicosis delirantes, psicosis afectivas), y algunos tipos de trastornos graves de la personalidad. - La duración del proceso y de la utilización de recursos sanitarios y sociales. - Y las alteraciones en varios aspectos como son la conducta social, el funcio namiento en la vida cotidiana, las rela ciones sociales o el trabajo, así como la existencia de un medio social próximo poco tolerante y/o agotado. Más en concreto, y con fines más clí nicos que epidemiológicos, utilizamos una propuesta de definición de Shepherd (1996), para referirnos al tipo de usuarios a incluir en los programas más intensivos, y que incluye: • Diagnóstico de esquizofrenia o psicosis afectiva importante. • Que ha tenido un mínimo de cinco in gresos o una estancia continuada de seis meses, en los últimos tres años. • Que presenta problemas significativos de funcionamiento en, al menos, dos de las siguientes áreas: - Capacidad de autocuidado. - Manejo de su economía, con recursos escasos. - Alojamiento (inestable y/o de baja calidad). - Apoyos sociales (carencia, fragilidad y/o inadecuación). - Ocupación y empleo (desempleo, inactividad, etc.). - Relaciones personales (red social pobre o inexistente, dificultades fa miliares, etc.). - Capacidad de leer, escribir y hacer operaciones numéricas. • Baja adherencia al tratamiento, poca aceptación de la medicación y/o irregu laridad en las tomas. • Dificultades para comprometerse en el seguimiento. • Frecuentes crisis. • Policonsumidor de recursos (policía, servicios de urgencia, etc.). En definitiva, el enfermo mental que lleva más de dos años en situación más o menos continuada de desprotección perso nal, que requiere ayuda económica pública, incapaz de mantener una red personal de apoyo social, que necesita ayuda para cubrir aspectos básicos cotidianos, que pre senta una conducta social inadecuada, que requiere intervención sanitaria frecuente, y a veces, protección jurídica. En nuestro contexto, estos pacientes se caracterizan, pues, por padecer trastornos de larga evolución, presentar altos niveles de discapacidad social, requerir apoyo durante mucho tiempo, por presentar baja adherencia al tratamiento, y que frecuentemente: - Abandona y/o desaparece. - Incumple reiteradamente las citas. - No supera los requisitos de los programas. - No cumple ningún perfil o los cumple todos. - Está en la lista de espera de todos los recursos nuevos. - Vive solo y/o con padres muy ancianos. Una aproximación cuantitativa A partir de dichas dimensiones, las ci fras manejadas en la literatura profesional varían considerablemente, en función de los criterios concretos adoptados y de las 465 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. carac terísticas de los distintos territorios. Así, una revisión reciente (Ruggeri et al., 2000), daba cifras que oscilaban entre el 4 y el 88 % de los pacientes vistos por los servicios, y, concretando en un Área italiana y con definiciones más estrictas, entre el 9 y el 16 % de los mismos. Cifras que corresponden a una prevalencia comprendida entre 1.34 y 2.45 de cada 1000 personas mayores de 18 años de la población general. Tabla 2. Estimación de casos de TMG en Sevilla. Estimación según datos del Censo de 2001 Nº de personas con TMG (0’24% de la Población General) Nº de TMG con necesidades especiales (40% del total de TGM) SEVILLA CAPITAL (704.203 hab.) 1.690 676 CORONA METROPOLITANA (400.000 hab.) 960 384 RESTO DE MUNICIPIOS (678.659 hab.) 1.628 651 TOTAL SEVILLA (1.782.862 hab.) 4.278 1.711 Tabla 3. Estimación de casos de TMG en el Área “Virgen del Rocío” de Sevilla. TGM TMG/NE ÁREA “VIRGEN DEL ROCÍO” (736.321 hab.) 1.767 707 Zona urbana (541.815 hab.) 1.300 520 - Equipo Salud Mental “Guadalquivir”(130.558 hab.) 313 125 - Equipo Salud Mental “Oriente” (112.364 hab.) 270 108 - Equipo Salud Mental “Sur” (125.956 hab.) 302 121 - Equipo Salud Mental “Este” (172.937 hab.) 415 166 Zona rural y metropolitana (194.506 hab.) 467 187 - Equipo Salud Mental “Aljarafe” (84.874 hab.) 204 82 - Equipo Salud Mental “S. Juan de Aznalfarache” (109.632 hab.) 263 105 TGM: Trastorno Mental Grave. TGM/NE: Trastorno Mental Grave con Necesidades Especiales Tabla 4. Área de Salud Mental “Virgen del Rocío”. Tipología de servicios Nº Nº de plazas/usuarios Unidades de Salud Mental en Hospital General 2 55 (más del 50% TGM) Hospital de día 130 (100% TGM) Unidad de S. M. de Infancia y Adolescencia 1 25 (todo tipo de diagnóstico) Comunidades Terapéuticas 232 TC + 40 TP (100% TGM) Unidades de Rehabilitación de Área 1 50 por día (100% TGM) Equipos de Salud Mental de Distrito 650 por equipo/día (todo tipo) TC: horario completo. TP: horario parcial Tabla 5. Estimación de plazas de apoyo social. TIPO DE RECURSO Ratio x 100.000 hab. Nº de plazas Nº de recursos Programas Ocupacionales 30 221 13 Plazas de Inserción Laboral 15 110 110 Centros de Día 15 110 4 Casas Hogar 12 89 5 Pisos Tutelados/Supervisados 12 89 18 TOTAL 84 (x 100.000 hab.) 619 466 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. A modo de ejemplo, se aportan cifras que podrían ser estimativas para la provincia de Sevilla, y en especial para el Área Hospita laria “Virgen del Rocío”. Se ha utilizado el índice de 2.4 por 1000 en población general de cualquier edad. A efectos de planificación de recursos, puede ser de interés para conocer la magnitud de la red a crear, consolidar y desarrollar (ver tablas 2, 3, 4 y 5). Según estos datos, y contando con la capacidad real y potencial de los recursos sanitarios de la red de Salud Mental, para desarrollar los programas de apoyo intensivo necesarios, el proceso de atención a perso nas con TMG (la mayor parte de ellas, con diagnóstico de esquizofrenia) debe compro meter a todos los recursos de la red, y debe asimismo guiar el proceso de desarrollo de los recursos sanitarios y sociales de apoyo, en especial de apoyo residencial, ya sea en la red de residencia alternativa, ya sea en el propio domicilio del usuario. Si consideramos la capacidad potencial de respuesta de los servicios sanitarios, tan to la atención desde los diferentes equipos de Salud Mental como la desarrollada por Atención Primaria, permiten implementar un programa suficientemente potente si se parte de tres premisas fundamentales: 1. La atención estructurada, sobre la base de un programa de Área, sostenido a su vez por las indicaciones derivadas del proceso de TMG. 2. La disponibilidad de los recursos sociales necesarios para atender las necesidades de una población como la nuestra con una cierta seguridad de eficacia. 3. Lac oordinación obligada entre servicios y redes, y el control sobre el cumplimiento del programa, que no deje al arbitrio de cada cual la oferta terapéutico-asis- tencial que el usuario requiere. En este sentido, parece conveniente hablar de la necesidad de sectorización de los recursos sociales, tendiendo hacia redes territoriales comunes donde la coordinación y el trabajo comunitario tengan mayor efica cia cooperativa. Desde esta perspectiva, se potenciarían las intervenciones integradas, y se favorecería la integración del usuario: 1. Se establecerían conjuntamente itine rarios rehabilitadores en la comunidad (bien reconocidos por los usuarios y sus allegados). 2. Ambas redes (la sanitaria y la social) serían, asimismo, recursos comunitarios bien identificados por la colectividad. La complejidad de los programas y la constatación de la diversidad de ritmos en su desarrollo, exigen una individualización en las intervenciones sanitarias y sociales que no son fáciles de conseguir si no existe una corresponsabilidad en el diseño y planificación de recursos en un territorio dado. La atención a personas con trastornos mentales severos y persistentes en sistemas comunitarios La atención de estas personas ha ex perimentado también importantes avances en las últimas décadas, estableciéndose progresivamente un elevado grado de con senso con respecto a tipos de intervenciones efectivas, y la estructura y organización de los recursos sanitarios y sociales que permiten facilitárselas. El consenso profesional actual incluye la disponibilidad de las intervenciones seña ladas en la tabla 6. Algunas dificultades para la oferta del plan de tratamiento adecuado para la atención a personas con trastornos mentales graves Con demasiada frecuencia, sin embargo, la oferta terapéutica a estas personas viene condicionada por factores de diversa índole, que a efectos operativos intentaré separar aunque en la práctica asistencial están estre chamente entrelazados: - Aspectos vinculados a la gestión de los equipos. - Aspectos vinculados al funcionamiento interno del equipo. - Aspectos vinculados a la formación de los profesionales. - Aspectos vinculados a la dotación de los equipos. Es evidente que el último aspecto es el más citado por todos a la hora de justificar el tipo y calidad de la atención prestada a la población usuaria de los servicios, y en especial, a los que padecen esquizofrenia u otro trastorno mental grave. Son sin embargo los tres primeros, a mi juicio, los que mas condicionan el tipo de relación que cada equipo establece con la población de la que es referente, y de cuya atención es responsable. Son, a su vez, los mas modificables por estrategias propias, y que dependen en menor medida de decisiones externas a los equipos (ello, evidentemente, con la lógica relatividad y entendiendo que se realiza, de forma consciente, una cierta simplificación de los problemas). Si los diferentes responsables de Área, de Equipo, y de Programas, no asumen de forma explícita, y con el grado de prioridad que el problema supone, su responsabilidad en la orientación, intensidad, continuidad y evaluación práctica de los resultados de la atención concreta ofertada y recibida, será imposible hablar de continuidad de atención y de atención efectiva, ya que cada dispositivo funcionará a su manera, y cada profesional tendrá su particular consulta privada en el dispositivo. No es suficiente con que funcionen uno o dos ejes del circuito: es preciso establecer una línea de base de continuidad asistencial, sustentada en la buena práctica 467 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. profesional y en la evidencia suficiente de la mejor oferta terapéutica disponible. La gestión de los equipos debe incor porar, junto con la gestión administrativa de la asistencia, la gestión de contenidos profesionales, compatibles con la necesaria y adecuada libertad de los profesionales a la hora de establecer sus planes de atención. No siempre es fácil unir al necesario cumplimiento de indicadores asistenciales, que observan a cuantos y a quienes se ven en los servicios, el qué y el cómo se les atiende. Es obvio, y se señalaba mas arriba, que la atención integral a las personas que padecen una enfermedad mental grave, como es la esquizofrenia, supone incorporar integrada-mente diferentes abordajes, simultáneos y/o sucesivos, en uno o varios recursos del sis tema, y que van a requerir la intervención de otros sistemas sociales. Ofertar solo atención psicofarmacológica, y dejar para cuando ya no se pueda hacer nada la derivación hacia recursos y /o programas de rehabilitación, además de una muestra de la ignorancia mas absoluta, es un ejemplo de negligencia profesional, de la que sería corresponsable la administración sanitaria si no pone en marcha mecanismos de corrección. Por otra parte, en una red como la nues tra, y desde los principios de salud pública y de atención comunitaria, el funcionamiento en equipo es la base para un trabajo eficiente, y garantía de continuidad asistencial. El trabajo multiprofesional de funcio namiento interdisciplinar, sigue siendo una asignatura pendiente en la mayoría de los equipos, confundiéndose los funcionamientos light, en los que los profesionales se sienten cómodos con el trabajo en equipo que supone compartir información, trabajo, decisiones, responsabilidad y respeto. El éxito del programa de trabajo para nuestros usuarios, es el establecimiento de un programa de trabajo bien ajustado a la realidad de cada uno de ellos, y detrás de él, un profesional referente absolutamente empeñado en lograr su cumplimiento y en servir de apoyo en cada uno de los momentos de evolución del proceso; referente que debe apoyar el trabajo de los demás implicados, y que deberá ser aquel que mejor pueda realizar esa función con ese usuario dado (mas allá de las categorías profesionales de cada cual). Dos palabras para hablar de la formación de los profesionales: la mayor parte de la propuesta psicosocial, tratamiento de primera línea para esta población, no forman parte de la oferta generalizada porque o bien es desconocida por una gran mayoría de los clínicos, o es desvalorizada por su consideración de terapia psicológica. Tabla 6. Intervenciones en la atención a personas con trastornos mentales severos y persistentes en siste mas comunitarios. 1. Sobre la persona con trastorno mental grave: • Fármacos (fundamentalmente neurolépticos tradicionales y atípicos). • Apoyo personal continuado (de manera individual y/o en grupo, incluyendo formas mas estructuradas de psicoterapias y las dinámicas interpersonales en distintos dispositivos de estancia prolongada). • Recuperación y/o desarrollo de habilidades personales: - Autocuidados. - Vida cotidiana. - Relaciones sociales. - Educación básica. - Orientación y Formación laboral. • Psicoeducación (información sobre la enfermedad, sus dificultades y necesidad de atención). • Rehabilitación cognitiva. • Terapia cognitiva para síntomas positivos resistentes a la medicación. 2. Sobre la familia: • Psicoeducación (información y apoyo personal para reducir los niveles de emoción expresada en la interacción con el paciente). 3. Recursos instrumentales: • Recursos residenciales con distinto grado de supervisión y apoyo. • Recursos ocupacionales, laborales y lugares de interacción social. • Dinero. • Recursos tutelares. • Intervenciones generales que contribuyan a la reducción del estigma y de las actitudes sociales de rechazo al enfermo mental. 474 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. del plan de trabajo, de su importancia y de la absoluta indispensabili dad de su participación.Trabajar esta primera adherencia permitirá de forma indudable una participación más comprometida y con me nor nivel de angustia por parte del paciente y de sus allegados. En la figura 3 se reflejan los mecanismos de coordinación interna, para la atención a pacientes con escasa respuesta al tratamiento, después de ser tratados en su equipo comuni tario y para los que se plantea una derivación a dispositivos de tercer nivel del área según su patología y situación específica requiera. Se parte de la base de la corresponsabi lidad en la atención a los usuarios más resis tentes, con la existencia de una Comisión de Seguimiento que debe procurar la respuesta mas adecuada a cada caso, por muy difícil que sea, con la implicación de los agentes sociales necesarios. Ello supone que cuando un equipo no dispone de la posibilidad (ya sea circunstan cial o no) de dar respuesta con sus medios, debe procurar la derivación a otro dispositivo que sí disponga de dicha posibilidad. Muchos profesionales se resisten a rea lizar una propuesta razonada, sustentada en informes completos sobre la situación del usuario propuesto (situación clínica, social, funcional, somática), con un relato suficiente de las causas y objetivos de la derivación a veces con la excusa de la falta de tiempo, pero subyaciendo en el fondo una falta de aceptación del modelo psicosocial y del compromiso con la atención integral. Por su parte, los profesionales de los servicios específicos esperan que la coordi nación surja por generación espontánea, su midos en la desesperanza de la incompren sión del otro. Ambas posturas producen un vacío que repercute en el paciente. Reforzar la coordinación, generar espacios de trabajo conjunto donde los diferentes dispositivos funcionen como aliados en la misma tarea, y establecer espacios de intervención en la comunidad que faciliten e incrementen el impacto de las intervenciones realizadas, se convierten en objetivos primordiales a alcanzar: la propuesta de desarrollar equipos de intervención comunitaria con la partici pación de profesionales de diferentes dispo sitivos es una realidad en muchos lugares y a la vez una posibilidad esperanzadora en nuestro Área. Intervenciones psicosociales en la atención a la esquizofrenia No es posible hablar de tratamiento de las personas con esquizofrenia sin hablar de la Intervención Psicosocial. Y CA: Coordinación del Área, URA: Unidad de Rehabilitación del Área, CT: Comunidad Terapéutica, USM-HG: Unidad de Salud Mental Hospital General: HD: Hospital de Día, AS: Agentes Sociales. Figura 3. Esquema de toma de decisiones para la atención apacientes con diagnóstico de esquizofrenia y otras psicosis del Área “Virgen del Rocío”. EVALUACIÓN - Definición de los objetos de la intervención - Dispositivo responsable de la intervención - Programa terapéutico apropiado IDENTIFICACIÓN BSM / USM-HG / USM-Infancia-Adolescencia USUARIO / A SÍ, sólo, o en programa compartido con otro dispositivo Si hay escasa o nula respuesta Se realiza la derivación al dispositivo más adecuado al caso NO Hay serias dudas acerca del dispositivo más adecuado debido a circunstancias especiales COMISIÓN DE ATENCIÓN A PERSONAS CON TRASTORNO MENTAL GRAVE DEL ÁREA CA/ URA/HD/CT/USM-HG/(AS) Atención Primaria ¿Dispone el Equipo de recursos para aplicar el tratamiento más adecuado? CRITERIOS DE ATENCIÓN CONSENSUADOS EN EL ÁREA: (Programa de Atención a Psicóticos) 1. Evaluación y Diagnóstico 2. Programa Individualizados de Tratamiento: - Tratamiento farmacológico - Tratamiento psicológico - Atención familiar - Intervención social - Protocolo de Enfermería - Orientación/apoyo ocupación/laboral 475 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. ello, mas allá de hablar de las técnicas de intervención: parto de la premisa de la absoluta necesidad de que el modelo de intervención psicosocial impregne la intervención del conjun- to de los profesionales y de los dispositivos de la red, en tanto que su objetivo fundamental es faci litar la integración del individuo afectado por la enfermedad a su entorno natural. Su primer objetivo básico es impedir la desvinculación social de la persona, procu rando un tratamiento cercano a su entorno, ecológico en su planteamiento, y que favorezca el mantenimiento de los diferentes roles sociales que el usuario ejercía antes del debut de su enfermedad. Evitando, además, la pronta sustitución de todos ellos por el único rol de enfermo, y en lo posible, el progresivo deterioro de sus habilidades y reduciendo la discapacidad y el estigma. El profesional debe conocer la comu nidad de donde procede su paciente; debe ser capaz de identificar los elementos de protección y de riesgo que en ella coexisten, a la hora de realizar una adecuada planifica ción de las intervenciones, y para establecer la adecuada supervisión de su ejecución. El plan de tratamiento debe incorporar, por un lado, las redes existentes en la comunidad que están mas cerca y tienen algún significado en la vida de la persona (amigos, vecinos, trabajo, iglesias, asociaciones, etc.) y, por otro, de los recursos sociales públicos y privados que puedan colaborar y contribuir a su recuperación. En el caso de atención de las personas con enfermedad mental grave, los criterios consensuados de atención se derivan del siguiente proceso de manejo del caso: A. Objetivos generales 1. Conseguir la reducción de la frecuencia, de la gravedad y de las consecuencias negativas de los episodios. 2. Conseguir la optimización de la función psicosocial entre los episodios. 3. Conseguir incrementar los factores de protección identificados en el caso. B. Objetivos específicos Dependerán de la fase de la enfermedad, de su concomitancia con otras patologías y o situaciones especiales, de otras caracterís ticas personales del paciente (historia fun cional previa: experiencia educativa/laboral, amorosa, etc.) y de las características de su entorno familiar y social. En cualquier caso, asumir la atención de un paciente gravemente afectado, desde la perspectiva de la atención integral de un sistema de Salud Mental estructurado en niveles de atención con dispositivos diferentes, necesariamente debe contemplar: 1. La necesidad de lograr un conocimiento global del paciente, - de sus necesidades y objetivos, - de sus conflictos internos, - de sus estilos de afrontamiento, - de sus capacidades personales, - de los factores biológicos, interperso nales, sociales y culturales específicos que pueden afectar (positiva y/o nega tivamente) a su adaptación. 2. La elaboración del Programa de Trata miento Individualizado, que debe contem plar de forma inequívoca el plan de coor dinación entre los dispositivos y entre los profesionales que participan en el mismo. 3. El respeto a los elementos constitutivos del tratamien- to psicosocial, a saber: - Establecimiento y mantenimiento de una alianza terapéutica. - Mantener un cuidado adecuado al estado mental del paciente. - Aportar al paciente y a la familia información y educación sobre la enfermedad, sobre los diferentes tipos de tratamiento, y sobre el tratamiento concreto que se le propone. - Facilitación de la comprensión y cumplimiento del plan de tratamiento, con las adaptaciones que el caso y la evolución requieran. - Incremento de la comprensión y la adaptación a los efectos psicosociales de la enfermedad. - Identificación de los factores de riesgo específicos al paciente, que pueden precipitar o exacerbar las crisis. - Establecer intervenciones precoces para prevenir recaídas. - Incorporar a la familia en programas de Psicoeducación que les permitan afrontar mejor las dificultades y me jorar su función de apoyo afectivo. - Ofrecer accesibilidad en la atención, y facilitar el acceso a los demás ser vicios que sean necesarios. - Mantener una adecuada coordinación con los recursos en los diversos siste mas de salud mental, salud general y otros servicios. Como premisa general, los pacientes han de ser atendidos en el contexto asistencial menos restrictivo posible, adecuado a las necesidades derivadas de su situación clínica, donde se pueda aplicar un tratamiento eficaz al cuadro clínico que presenta, a los objetivos diseñados, y a la protección personal frente a riesgos de auto y heteroagresión. El dispositivo de elección preferente será siempre su Equipo de Salud Mental Comunitario, garantizando la cobertura de las necesidades antes señaladas para el abordaje integral desde una perspectiva psicosocial, y haciendo intervenir a los demás dispositivos según el desarrollo del programa y la evolu ción del paciente así lo requieran. Es preciso, por último, hacer alguna referencia a los tratamientos psicológicos de demostrada eficacia en el tratamiento de personas con esquizofrenia, tratamientos 476 M. Laviana Cuetos Un modelo comunitario de atención a las personas con esquizofrenia y otros trastornos mentales graves Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 459-476. que será obligado ofertar a los ciudadanos que la padecen como evidencia de buenas prácticas. Junto con las estrategias farma cológicas, son necesarias las intervenciones psicoeducativas, a familiares y a usuarios, el entrenamien- to en habilidades sociales, los tratamientos cognitivo-con- ductuales, dirigidos tanto hacia los síntomas positivos de la enfermedad como a las alteraciones de los procesos cognitivos básicos subyacentes, y los paquetes integrados multimodales (Va llina, & Lemos, 2001). Los tratamientos psicológicos tienen como objetivo central favorecer en la per sona con esquizofrenia la identificación y aceptación mas o menos adaptada de las experiencias psicóticas, en conseguir reducir el impacto emocional de la enfermedad en sí mismo y en su entorno mas cercano, en conseguir acercar lo mas posible sus capaci dades y habilidades al manejo de los propios síntomas de su enfermedad (procurando la reducción de los síntomas psicóticos resi duales, la prevención de recaídas, la adhe rencia suficiente al tratamiento), con el fin de reducir la interferencia de la enfermedad en las relaciones interpersonales y en la po sibilidad de desarrollar y mantener una vida independiente. El tratamiento integrado es, además de la mejor terapéutica posible, la única posibili dad para muchas personas con esquizofrenia para vivir una vida digna y con una calidad suficiente que les permita, también, contri buir al mejor desarrollo de la sociedad. A modo de resumen final …”Las cuestiones que tendrán rele vancia en relación con los servicios de salud mentalserán dedos tipos:¿Cuáles son los principales ingredientes activos de los tratamientos efectivos?Y, en tér minos de sustitución, ¿en qué medida pueden utilizarse estos tratamientos efi caces tanto en el hospital, para reducir la duración de los episodiosde atención, como en el medio comunitario? Esto implica que la etapa de salud mental comunitaria ingenua, en la que fue posible argumentar que los servicios comunitarios podrían reemplazar a todos los servicios hospitalarios, ha pa sado, y que en el paradigma emergente en la actualidad deberemos reconocer el valor de los dispositivos hospitala rios y comunitarios como partes de un sistema de atención a la salud mental bien integrado. Dado que el futuro a lago plazo es casi imposible de predecir, ¡no lo haremos!”. (Thornicroft, & Tansella, 2005, pág. 322). Referencias Alanen, Y.O. (1997). Schizophrenia. 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