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Movimientos conectados: abordajes tecnopolíticos [Introducción al número monográfico]

Candón-Mena, José

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Introducción al número monográfico: movimientos conectados: abordajes tecnopolíticos Connected movements: techno-politics approach José Candón-Mena (Universidad de Sevilla) [[email protected]] DOI: https://dx.doi.org/10.12795/IC.2019.i01.01 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 2019, 16, pp. 23 - 35 La revolución de las tecnologías comunicativas ha provocado profundos cambios entre los que se ha destacado el uso y apropiación de las mismas por parte de los movimientos sociales contemporáneos (Della Porta y Diani, 2006; Castells, 2009; Bennett, 2003; Sampedro, 2005; Candón- Mena, 2011; Calle, 2005; Juris, 2006; Tilly y Wood, 2009; Gerbaudo, 2017). La experiencia neozapatista se convirtió en un hito fundacional del uso activista de Internet (Cleaver, 1995 y 1998; Leetoy, Gómez y Vázquez Liñan, 2004), luego reforzado por el impacto del movimiento altermundista que consolidó las prácticas tecnopolíticas (Della Porta, 2005 y 2007; Fleischman, 2004; Feixa, Pereira y Juris, 2009; López Martín, 2007; Haché, 2006). Desde entonces, el uso de las tecnologías comunicativas para la movilización se ha convertido en una característica fundamental de los movimientos contemporáneos. Un rasgo común que comparten desde los movimientos más novedosos protagonizados por “nativos digitales” (Prensky, 2001) como el 15M (Candón-Mena, 2013) a las movilizaciones de corte más clásico como las de los chalecos amarillos franceses. José Candón-Mena 24 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 16 (2019) [pp. 23-35] E-ISSN: 2173-1071 Tras el ciclo altermundista, el ciclo de protestas de 2010-2016 (Primavera árabe, 15M, #Yosoy132, Geração à rasca, Occupy, Nuit debout…) -lo que Gerbaudo denomina los “movimientos de las plazas” (2018)- y la institucionalización de sectores de estos movimientos están reconfigurando incluso el sistema de partidos. Después de experiencias precedentes de movilización social, los nativos digitales irrumpen en la esfera institucional de múltiples formas, surgiendo nuevos partidos anti-stablishment de distinto signo político (como Podemos en España o el Movimiento 5 Estrellas en Italia) o influyendo en los partidos tradicionales a través del apoyo a candidatos outsider (como Bernie Sanders en EEUU o Jeremy Corbyn en Reino Unido). A su vez las técnicas de big data adquieren protagonismo en las campañas electorales (Obama, Trump…). Fenómenos de distinto signo político, promovidos tanto desde las bases como desde las élites, en el ámbito de la movilización social así como en el de la esfera institucional, consolidan la importancia de la tecnopolítica contemporánea. En este sentido, el debate sobre la incidencia de Internet en la ciudadanía, la participación y la democracia ha oscilado de forma brusca entre tecnoutopistas (De Sola Pool, Negroponte, Rheingold…) y tecnopesimistas (Murdock, Thompson, McChesney, Morozov…) dibujando en muchas ocasiones un panorama en blanco o negro, sin matices ni claroscuros. En demasiadas ocasiones el determinismo tecnológico ha moldeado las posturas, atribuyendo méritos y culpas sobre fenómenos políticos complejos al supuesto carácter liberador u opresor de las nuevas tecnologías. No obstante, la experiencia acumulada y la abundante literatura disponible en la actualidad nos invita a complejizar el abordaje de los fenómenos tecnopolíticos. Si ya de por sí resulta complicado analizar los fenómenos políticos, que en general responden a múltiples causas, la inclusión del factor tecnológico no hace más que añadir complejidad al debate, más aún dada la moldeabilidad (Manovich, 2005) de las nuevas tecnologías comunicativas, que permiten diversos usos, y su relación con el sistema mediático tradicional en un proceso de remedación (Bolter y Grusin, 2000) y convergencia (Cardoso, 2008) que difumina las líneas entre viejos y nuevos medios. Un abordaje crítico de la tecnopolítica exige por tanto una perspectiva multidisciplinar y nos invita más al escepticismo crítico que a la celebración o condena determinista del impacto de las nuevas tecnologías. Cualquier introducción INTRODUCCIÓN AL NÚMERO MONOGRÁFICO 25 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 16 (2019) [pp. 23-35] hipótesis sobre la influencia de las TIC en la política debería atender tanto a factores políticos, ideológicos o culturales como tecnológicos o materiales, tanto a los fines como a los medios, y a la relación entre estas múltiples esferas. Un juicio crítico sobre el uso de las TIC para la movilización política debería atender primero al para qué se usan las TIC por parte de diferentes actores y luego al cómo sirven a los fines propuestos, que pueden ser variados e incluso contradictorios. La experiencia acumulada nos sugiere que las nuevas tecnologías pueden ser una potente herramienta tanto para democratizar el debate público, ampliando las voces presentes en la esfera mediática, como para empobrecerlo, mediante la manipulación o la inmediatez, tanto para empoderar al activismo social como para su vigilancia y represión, tanto para promover movimientos progresistas que buscan “democratizar la democracia” (Sousa Santos, 2016) como para dar cabida a movimientos reaccionarios y xenófobos autoritarios. Ni siquiera es posible valorar el impacto positivo o negativo de las TIC en la democracia sin atender a las distintas nociones de un término en disputa (liberal o representativa, participativa, plebiscitaria, deliberativa…). Así, un mismo fenómeno, como la reconfiguración del sistema de partidos y la crisis de legitimidad del sistema institucional, puede ser visto como un ejemplo de cuestionamiento de las élites y de ampliación de la democracia o tachado, desde posturas que recuerdan al despotismo ilustrado, como la indeseable irrupción del populismo. Esta complejidad se ve incrementada por el hecho de que, aun siendo cuestionable el término de “nuevas” tecnologías para definir unas herramientas que se remontan al menos hasta los 60, las llamadas TIC siguen evolucionando con nuevos desarrollos, aplicaciones y usos. Del mismo modo, cambian los contextos sociales, políticos o culturales, y en particular las formas de acción colectiva e identidades de los movimientos sociales. Unos movimientos a los que, por cierto, también se caracteriza a veces como “nuevos movimientos sociales”, un término también surgido en los 60 y por tanto cuestionable, surgiendo por ello definiciones actualizadas como “novísimos” o “New New” social movements (Juris, Pereira y Feixa, 2012). A la multiplicidad de factores e influencias recíprocas entre dos campos de por sí complejos -las tecnologías comunicativas y la acción colectivase suma el constante cambio, lo que obliga a un abordaje crítico y multidisciplinar para tratar de comprender un fenómeno diverso y variable. José Candón-Mena 26 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 16 (2019) [pp. 23-35] E-ISSN: 2173-1071 De hecho, algunos autores han tratado de captar como ha cambiado temporalmente el activismo digital desde sus orígenes hasta la época contemporánea. Varias de éstas aportaciones coinciden en diferenciar el ciclo altermundista y los más recientes movimientos del ciclo de protestas de 2010-2016 (Gerbaudo, 2018; Rovira, 2017), otras remiten a periodos anteriores, diferenciando entre un ciclo de movimientos clásicos organizados formalmente y los nuevos movimientos (Bennet y Segerberg, 2012) y algunos distinguen entre el primer periodo del origen de Internet y los usos posteriores (Robles y Gamuza, 2011). En general, aunque rechazando visiones que a veces parecen apuntar a cierto evolucionismo, consideramos que se puede hablar del paso del ciberactivismo a la tecnopolítica. Así, el uso pionero de las nuevas tecnologías comunicativas por parte de los movimientos sociales, lo que podemos llamar ciberactivismo, se ha expandido a la política general, siendo las herramientas digitales intensamente utilizadas no solo por los movimientos sociales progresistas sino también por movimientos reaccionarios, por partidos políticos que actúan en la esfera institucional o por gobiernos de distinto signo político. La creciente importancia de la explotación de los datos personales de los usuarios de las redes comerciales y su uso, a través de técnicas de dataminning y microsegmentación para campañas persuasivas que desbordan el ámbito de la publicidad comercial para adentrarse en el terreno de la propaganda política y electoral (Dader y Campos, 2017), dando lugar a la “gestión computacional de campañas” (Kreiss, 2012), o las grandes filtraciones de Wikileaks (2010), Snowden (2013) o el escándalo de Cambridge Analytica (2018), evidencian los riesgos de vigilancia, control y manipulación que acarrea el uso de las redes dando nuevo vigor al debate entre usos de herramientas autónomas basadas en la soberanía tecnológica y los usos utilitaristas y disruptivos de las redes comerciales. No solo se extiende el uso de las TIC a las estrategias electorales sino que incluso los propios movimientos evolucionan hacia una creciente institucionalización, de forma que al menos parte de los movimientos precedentes han influido en la creación de nuevos partidos o el apoyo a candidatos outsider en partidos tradicionales (15M y Podemos en España; el movimiento 132 y Morena en México; el movimiento Occupy y las candidatura introducción INTRODUCCIÓN AL NÚMERO MONOGRÁFICO 27 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 16 (2019) [pp. 23-35] de Corbyn en Reino Unido y Sanders en EEUU, así como la nueva ola progresista en el partido demócrata que representa por ejemplo Alexandria Ocasio-Cortez). Es por ello por lo que proponemos el paso del ciberactivismo, ligado al uso de las TIC por los movimientos sociales, a la tecnopolitica que se extiende al ámbito general de la política. Además, del tecnoutopismo característico en el origen de la Red hemos pasado a un cierto pesimismo, en el que abunda el debate sobre las fakenews, los bots, los trolls y las campañas de desinformación a raíz de escándalos como el de Cambridge Analytica. Un debate que ha afectado de lleno a la imagen de redes sociales como Facebook que, a pesar de su carácter comercial, eran percibidas como instrumentos con un gran potencial de liberación social. En este ambiente, la conciencia sobre los riesgos del desarrollo tecnológico actual aviva el debate y acentúa el dilema entre las orientaciones tecno-autonomista y tecno-populista (Gerbaudo, 2018) en el seno de los movimientos sociales, entre la apuesta por usar y desarrollar tecnologías autónomas o hacer uso de las redes comerciales ampliamente disponibles. Pero incluso el debate desborda a los propios movimientos, lo que podría dar lugar a impulsar nuevas regulaciones por parte de los Estados así como a un uso más crítico de las redes comerciales por parte de la ciudadanía, o incluso el declive de las mismas. En este ambiente cambiante, el debate sobre los usos políticos de las TIC se complica, pero a su vez la experiencia nos invita a hacer un balance más mesurado, dado el bagaje de experiencias acumulado, sobre el papel de las nuevas tecnologías en la política y la democracia. Esta experiencia nos impulsa a rechazar las visiones simplistas de uno u otro signo. En los últimos años hemos observado como las TIC han sido fundamentales tanto para procesos de cambio social progresista y democratizador como para campañas de manipulación o como herramientas represivas muy eficaces para el control y la vigilancia. Del utopismo inicial se ha pasado al dominio de una visión bastante pesimista e incluso catastrofista. Internet es sin duda un medio revolucionario que ya ha cambiado nuestras vidas y también la política y la democracia. El nuevo escenario conlleva nuevos riesgos y amenazas, pero también grandes oportunidades. Reconocer las amenazas reales de Internet no tiene por qué llevarnos a una conclusión pesimista y ver también las ventajas y oportunidades del nuevo medio no tiene por qué José Candón-Mena 28 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 16 (2019) [pp. 23-35] E-ISSN: 2173-1071 ser fruto de la ingenuidad. La realidad es compleja y la verdad está más bien en el terreno claroscuro en el que se cruzan luces y sombras. Más allá del utopismo o el catastrofismo, la experiencia nos invita a abordar el papel de las TIC desde una perspectiva escéptica, una visión crítica y compleja que reconozca tanto las oportunidades abiertas en el nuevo entorno digital como los serios riesgos y amenazas que puede conllevar el desarrollo tecnológico. Tan ilusas resultan las visiones utopistas iniciales como simplistas las posturas supuestamente críticas que, arropadas de cierto intelectualismo elitista, condenan sin más a las nuevas TIC con “evidencias” tales como la estructura de propiedad de las grandes redes que demostraría sin más su papel al servicio del capitalismo y el poder. Ambos extremos nos recuerdan a los debates anteriores respecto a los viejos medios, desde la acrítica Mass Communication Research a los simplistas análisis de algunos autores de la Escuela de Frankfurt. Ni el utopismo ni la conspiranoia atienden a la complejidad del fenómeno, a las “mediaciones” (Martín-Barbero, 1987) que de hecho se producen tanto en los viejos como en los nuevos medios, en los que se imbrican manifestaciones de lo popular y lo masivo o comercial, del poder y también de las resistencias. En este sentido, internet no es ni una herramienta de dominación ni un instrumento de liberación, es más bien un nuevo escenario en el que se reproduce la batalla política por la hegemonía cultural y, en último término, por el dominio material. Abordar el fenómeno de la tecnopolítica desborda por tanto el análisis de los usos instrumentales de las TIC por parte de los movimientos. Entre los asuntos de interés de este incipiente campo de investigación está por supuesto el uso táctico de las TIC por parte de los movimientos sociales, indagando en las herramientas y usos concretos de la tecnología para; la convocatoria, organización y la coordinación de las protestas, el debate y la toma de decisiones en el seno de los colectivos activistas, las prácticas de ciberactivismo y la ampliación de los repertorios de protesta, la influencia de las TIC en los marcos culturales y la identidad de los movimientos, la difusión de la protesta en la esfera pública, etc. Pero también debemos afrontar: El análisis crítico de los riesgos y amenazas de las TIC para el activismo social a través de la censura, la vigilancia o la manipulación mediante técnicas de big data, datamining, algoritmos y otras tecnologías de control y represión; La influencia de introducción INTRODUCCIÓN AL NÚMERO MONOGRÁFICO 29 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 16 (2019) [pp. 23-35] los movimientos sociales en el propio desarrollo de las TIC a través de la innovación social y el uso disruptivo de las nuevas tecnologías, la lucha por la neutralidad de la Red y la soberanía tecnológica, o el desarrollo de herramientas tecnopolíticas por parte de comunidades hacktivistas y de software libre; La compleja relación entre viejos y nuevos medios, su convergencia en el nuevo ecosistema mediático y sus implicaciones para el debate y la reconfiguración de la esfera pública, los riesgos y oportunidades de este nuevo escenario para la democracia deliberativa y su relación con los movimientos sociales contemporáneos; Las iniciativas de democracia digital, el open government, las cibercampañas electorales y otras formas de aplicación de las TIC a la política institucional y su relación con las demandas y propuestas de los movimientos sociales; La relación entre la juventud y las nuevas tecnologías y, en este sentido, la irrupción de los nativos digitales como sujeto político con nuevas identidades y prácticas en el seno de los movimientos, así como su influencia creciente en la política institucional; Las culturas de internet y las iniciativas de movilización simbólica de la cultura popular, digital y mainstream, las culturas hackers y hacktivistas, la cultura friki, el ciberpunk o el ciberfeminismo y la identificación de ciertos movimientos sociales con las TIC (Candón-Mena, 2019). En general, el estudio de la tecnopolítica requiere de aportaciones críticas y multidisciplinares en torno a los movimientos sociales, las nuevas TIC, su relación con los medios tradicionales, los cambios provocados en la esfera institucional, el debate sobre la influencia de las tecnologías comunicativas en las distintas nociones de democracia, las culturas digitales, etc. Este monográfico pretende ser una contribución a ello, contando con artículos que abordan reflexiones teóricas y estudios empíricos, miradas globales y estudios de casos concretos que sirven para impulsar la reflexión y evidenciar la pluralidad y complejidad de los fenómenos tecnopolíticos contemporáneos. Guiomar Rovira Sancho, como autora invitada, abre el monográfico con un texto titulado Tecnopolítica para la emancipación y para la guerra: Acción colectiva y contrainsurgencia en red, en el que distingue dos formas de apropiación de las TIC para la política: la tecnopolítica emancipatoria o autodeterminante; y la tecnopolítica coactiva o determinante. La primera corresponde a procesos de movilización social como el 15M español, la segunda a la puesta en marcha de operaciones en redes digitales José Candón-Mena 30 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 16 (2019) [pp. 23-35] E-ISSN: 2173-1071 orientadas a fines particulares de empresas, grupos de interés, estados y partidos políticos. Gran conocedora del mundo y la cultura hacker, Rovira destaca además la lucha por el control del propio internet y como el triunfo del capitalismo ha logrado cercar un espacio originalmente mucho más libre y participativo. Como afirma la autora “a Internet le han puesto rieles. De navegar en aguas libres hemos pasado al tour personalizado sobre nuestras propias recurrencias”. Muchos de los debates sobre el papel de internet en la sociedad, desde el utopismo inicial hasta el pesimismo hoy en boga, acertarían en señalar cómo en buena medida esas visiones se explican por el propio cambio de unas redes que han sido tomadas al asalto por intereses comerciales y estatales. Internet no sería entonces ni positivo ni negativo en sí, sino que ello dependerá de si logramos mantener sus principios originarios o permitimos que el interés comercial -a través de la imposición de protocolos, códigos y algoritmos, de la legislación que proteja o no la privacidad o la libertad de expresión, de la economía política de la comunicación, etc.- lo convierta en “otra televisión”, como denunciara el dibujante Miguel Brieva en el contexto del 15M1. Víctor Sampedro, Eloísa Nos-Aldás y Alessandra Farné en su artículo Citizen activism and political developments in the transformation of the digital public sphere in Spain: From the “Pass it on!” SMS to Podemos abordan desde una perspectiva crítica-histrórica la comunicación digital, el activismo y el sistema político español. Defienden que en 2004, con las protestas de las “multitudes on-line” del 13M (Sampedro, 2005), surge en España una esfera pública digital crítica con influencia en la esfera política contemporánea, lo que llevó a transformar el sistema bipartidista. Esta transformación se materializa hoy en un acuerdo para el primer gobierno de coalición con la participación de Podemos, el partido que en cierta medida supo “convertir la indignación en cambio político”2, articulando el descontento de las plazas del 15M en una propuesta política capaz de competir en la arena electoral. Así el texto señala como el ciberactivismo abrió nuevas opciones de acción política, a corto y largo plazo, transformando en última instancia el sistema político español. 1 Ver: https://internetnoseraotratv.wordpress.com/ 2 Ver: https://www.publico.es/politica/intelectuales-y-activistas-llaman-recuperar.html introducción INTRODUCCIÓN AL NÚMERO MONOGRÁFICO 31 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 16 (2019) [pp. 23-35] Paz Sastre Domínguez y Ángel J. Gordo López se centran en el análisis de los algoritmos con el artículo titulado El activismo de datos frente al control algorítmico. Nuevos modelos de gobernanza, viejas asimetrías, en el que discuten la noción de gobernanza y de activismo de datos en la “era de los algoritmos”. Además de reflexionar sobre las formas de gobernanza algorítmicas, los autores muestran ejemplos de activismo de datos desde la sociedad civil, como Ciencia Forense Ciudadana o Data Cívica, pero también de lo que denominan activismo de datos reactivo, como el mercado de estupefacientes Silk Road. Por su parte, Julen Orbegozo Terradillos aborda el movimiento feminista en España en el artículo Feminismos indignados ante la justicia: La conversación digital en el caso de la manada. El texto analiza la conversación en Twitter surgida a raíz de la sentencia de “La Manada”, que supuso un punto de inflexión en la percepción del público español sobre la violencia machista. Julen analiza las relaciones entre el poder público y el judicial y el movimiento feminista, a través del Análisis de Redes Sociales, descubriendo la distinción entre una indignación espontánea y otra estratégica en el entorno del movimiento feminista. El texto de Manuel Fernández García, Macarena Hernández Conde y Vicente Barragán Robles, titulado Rompiendo el consenso: Comunidades virtuales y discurso contra-hegemónico en el movimiento contra la turistificación en Sevilla, nos muestra un ejemplo del uso de las redes digitales para la acción colectiva local y urbana. En este caso se analiza el movimiento social por el derecho a la ciudad y contra la turistificación en la ciudad de Sevilla a través del colectivo CACTUS, estudiando el uso que los activistas locales hacen de las redes sociales y otras formas de comunicación virtual para cuestionar el consenso respecto al fenómeno del turismo en la capital andaluza. Ana Lúcia Nunes de Sousa y Valentina Carranza Weihmüller en el artículo titulado Estrategias tecnopolíticas y narrativas audiovisuales de colectivos urbano-juveniles. Los casos del videoactivismo y las rodas culturales en Rio de Janeiro, proponen una lectura tecnopolítica sobre prácticas de activismo urbano-juvenil posteriores a las manifestaciones de 2013. En su análisis del videoactivismo (Sierra-Caballero y Montero-Sánchez, 2015) en las protestas contra el Mundial de Fútbol de 2014 y las rodas culturales (movimiento hip hop) durante 2016 y 2017, las autoras describen las funciones