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Comunicación pública europea: This time I'm voting como campaña de movilización

García-Gordillo, Mar; Rivas-de-Roca, Rubén

Abstract

Las elecciones al Parlamento Europeo suponen un momento de legitimación democrática de la Unión Europea cada 5 años. Sin embargo, la participación en estos comicios ha sido tradicionalmente escasa, ahondando en la sensación de lejanía atribuida a las instituciones comunitarias. Frente a ello, para las elecciones de 2019 se lanzó la estrategia “This time I´m voting”, que a través de una página web y la acción en redes sociales trataba de captar jóvenes voluntarios a nivel local para fomentar la participación. Esta investigación analiza cualitativamente los objetivos y medios de esta iniciativa de la comunicación pública europea, así como su posible impacto en los resultados electorales. Como hallazgos, se puede apuntar el carácter pionero de “This time I´m voting”. La estrategia bordeó los límites competenciales de la UE, al impulsar una iniciativa basada en intervenciones en redes sociales como concursos, stories o vídeos voxpop. Los resultados obtenidos parecen avalar esta apuesta, tanto en número de inscritos como en el incremento de la participación. Los jóvenes, y en particular los estudiantes, fueron el grupo en el que más aumentó la asistencia a las urnas, aunque la campaña no consiguió sus objetivos en los países más afectados por la crisis del euro.

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Comunicación pública europea: “This time I’m voting” como campaña de movilización European public communication: “This time I’m voting” as a mobilization campaign Mar García-Gordillo Rubén Rivas-de-Roca 1. Universidad de Sevilla (Sevilla, España) 2. Universidad de Sevilla (Sevilla, España) VI Plan Propio de Investigación y Transferencia de la Universidad de Sevilla Resumen: Las elecciones al Parlamento Europeo suponen un momento de legitimación democrática de la Unión Europea cada 5 años. Sin embargo, la participación en estos comicios ha sido tradicionalmente escasa, ahondando en la sensación de lejanía atribuida a las instituciones comunitarias. Frente a ello, para las elecciones de 2019 se lanzó la estrategia “This time I´m voting”, que a través de una página web y la acción en redes sociales trataba de captar jóvenes voluntarios a nivel local para fomentar la participación. Esta investigación analiza cualitativamente los objetivos y medios de esta iniciativa de la comunicación pública europea, así como su posible impacto en los resultados electorales. Como hallazgos, se puede apuntar el carácter pionero de “This time I´m voting”. La estrategia bordeó los límites competenciales de la UE, al impulsar una iniciativa basada en intervenciones en redes sociales como concursos, stories o vídeos voxpop. Los resultados obtenidos parecen avalar esta apuesta, tanto en número de inscritos como en el incremento de la participación. Los jóvenes, y en particular los estudiantes, fueron el grupo en el que más aumentó la asistencia a las urnas, aunque la campaña no consiguió sus objetivos en los países más afectados por la crisis del euro. Abstract: The European Parliament elections represent a time of democratic legitimacy for the European Union every 5 years. However, participation in these elections has traditionally been low, fostering the feeling of remoteness attributed to the EU institutions. To change this trend, the strategy “This time I'm voting” was promoted for the 2019 elections, which through a website and social media actions tried to attract young volunteers at the local level to encourage turnout. This qualitative research analyzes the objectives and resources of this initiative of European public communication, as well as its possible impact on electoral results. As findings, the pioneering nature of "This time I'm voting" may be noted. The strategy skirted the limits of the EU's powers by promoting an initiative based on interventions in social networks such as contests, stories or voxpop videos. The results obtained seem to support this strategy, both in the number of volunteers and the rise of participation. Young people, and particularly students, were the group in which turnout increased the most, although the campaign did not achieve its purposes in the most affected countries by the euro crisis. Palabras clave: Campaña institucional; elecciones europeas; comunicación pública europea; Parlamento Europeo; Unión Europea. Keywords: Advocacy campaign; European elections; EU public communication; European Parliament; European Union. 1. Introducción 1.1. Propósito y justificación La Unión Europea (UE) celebra cada cinco años elecciones al Parlamento Europeo (PE), si bien son los propios Estados miembros los que se encargan de su gestión, denotando el peso comunicativo que los países siguen teniendo en el entramado institucional comunitario (García-Gordillo, 2012; Mancini y Mazzoni, 2015). El peculiar modelo político modelo transnacional de la UE no se ha olvidado del vínculo democrático con la ciudadanía, manifestado en las elecciones al Parlamento Europeo. Estos comicios conllevan la elección directa de los representantes en esta institución, clave en el procedimiento legislativo ordinario. A pesar de que las elecciones europeas tienen lugar desde 1979, pervive la imagen de la Unión como un ente alejado para la mayoría de los ciudadanos (Herkman y Harjuniemi, 2014). La crisis económica iniciada en el año 2008 provocó que a la situación de lejanía se sumara una cierta desafección política hacia el proyecto europeo (Boix Palop y López García, 2014; Baisnée, 2014). Fruto de esta situación se han producido fenómenos como el auge del euroescepticismo o el Brexit, que comprometen la propia existencia de la Unión. En las elecciones de 2014 ya se experimentó un notable avance de estas fuerzas populistas en países como Francia o Italia, lo que explica la adopción de medidas por parte de las instituciones comunitarias. En este sentido, para fomentar la participación en los comicios de 2019 las instituciones europeas promovieron la campaña “This time I´m voting”, heredera de “Act, react, impact”, su homóloga en 2014. Aunque la UE tenga influencia en la vida de sus ciudadanos, la participación en sus elecciones llevaba en descenso desde 1999, tendencia que no se consiguió frenar en 2014, con una media situada en el 43%. En países del Este de Europa los porcentajes de participación se situaron en escalones inferiores al 25%. En este contexto, resulta de interés analizar cómo se desarrolló la reciente campaña “This time I´m voting”, orientada a los jóvenes y que bordeó los límites competenciales del Parlamento Europeo. Esta estrategia forma parte de la política de comunicación de la UE, reforzada mediante la Declaración de Laeken de 2001 para tratar de llegar mejor a la ciudadanía (Andrino San Cristóbal, 2014). Las acciones comunicativas han implicado incluso al ámbito institucional, caso del sistema de “Spitzenkandidaten” presente a priori en las elecciones de 2014 y 2019, por el cual los partidos políticos se comprometían a investir a un candidato previamente publicitado como presidente de la Comisión Europea. Esta propuesta buscaba mejorar la trazabilidad democrática de la UE. Por otro lado, hay que valorar que el voto en las elecciones al Parlamento Europeo suele ejercerse en clave nacional (Nulty et al., 2016), funcionando más como respuesta a las políticas nacionales que como fiscalizador real de la actividad política en Bruselas (Hobolt y De Vries, 2014). En la actualidad, los comicios comunitarios se enmarcan en los cambios en la comunicación política, motivados por el desarrollo de Internet. Las nuevas herramientas han fomentado una personalización de la política (Cotarelo, 2010), que explica la adopción del sistema de “Spitzenkandidaten” (Aixalà i Blanch, 2014), lo que no es óbice para que los candidatos nacionales a la Eurocámara sigan atrayendo más atención que estos cabezas de lista transnacionales (Rivas-de-Roca, 2020). Internet y las redes sociales poseen un peso creciente en el ámbito político, especialmente en las contiendas electorales (Campos-Domínguez, 2017; Casero-Ripollés, 2018). La cuestión es cómo el sistema público europeo ha utilizado estos instrumentos en su campaña institucional “This time I´m voting”, cuyo éxito se plasmaría en un incremento de participación en las elecciones al Parlamento Europeo que rompiese la serie histórica negativa. Por ello, esta investigación trata de entender su adaptación al nuevo discurso público fragmentario mediado por las tecnologías digitales (Barber, 2004), para poder valorar así su incidencia sobre el voto. 1.2. Comunicación pública en la Unión Europea Las instituciones europeas necesitan ser reconocidas entre la ciudadanía, de ahí que hayan desarrollado una política de comunicación institucional (Thiel, 2008; Tuñón, 2017), que comprende actividades recientes como la lucha contra la desinformación. Sin embargo, la literatura coincide en que la UE no transmite bien su mensaje o, al menos, en que su imagen resulta alejada y burocrática para la mayoría (Moravcsik, 2002; Van Dalen, Albaek y de Vreese, 2011; Risse, 2015). Esta situación espolea una brecha comunicativa (communications gap) con la ciudadanía que explica el interés por analizar la génesis de una potencial Esfera Pública Europea que resolviera estas problemáticas (Oddvar Eriksen, 2005; Gil de Zúñiga, 2015). La anterior corriente empírica hunde sus raíces en el rechazo generado por el Tratado de Maastricht en 1992. Aunque este acuerdo consiguió ser refrendado, su escaso respaldo puso de manifiesto el carácter estructural de la ineficiente comunicación pública europea (Schulz-Forberg y Strath, 2010). El rechazo a la Constitución Europea de 2005 en países como Francia y País Bajos confirmó esta hipótesis, afianzando una perspectiva académica de naturaleza cultural ya planteada por Schlesinger (1999). El Parlamento Europeo se elige por sufragio universal, lo que evidencia la existencia de un sistema político europeo. La gran carencia de esta arquitectura institucional consiste en su disfuncionalidad mediática, sin medios ni plataformas que se encarguen de sus noticias (Lloyd y Marconi, 2014). No obstante, la causa estructural de este fenómeno puede hallarse en la falta de politización, es decir, en la ausencia de un debate izquierda-derecha sobre los asuntos comunitarios (Crespy, 2014; de Wilde, 2014). La falta de conflictividad, en contraposición a la política nacional, motiva la puesta en marcha de campañas específicas de movilización, como “This time I´m voting”. Estas deficiencias estructurales confieren a las elecciones al Parlamento Europeo un barniz de momento clave para mejorar el flujo comunicativo, ya que en ellas el ciudadano puede incidir en el devenir de la política comunitaria. 1.3. Las campañas institucionales en períodos electorales El tratamiento informativo de las elecciones europeas se ha vinculado a cuestiones nacionales, que desplazan a los debates de lógica puramente continental (de Vreese, 2003; Grill y Boomgarden, 2017). Esta situación fundamenta el desarrollo de una política de comunicación que aglutina campañas dirigidas a fomentar el voto en los comicios. Ejemplos de ello son “Act, react, impact”, en 2014, y la aquí estudiada “This time I´m voting”, en 2019. El diseño de dichas estrategias comunicativas resulta complejo (Aiello, 2012), dado que la UE no posee competencias en esa materia, a lo que se une un conflicto candente entre el componente institucional y político del proyecto europeo. Autores como Oddvar Eriksen (2005) apuestan por implementar medidas segmentadas, con objetivos muy definidos y dirigidas a un sector concreto de la sociedad. Así sucede con “This time I´m voting”, orientada a la juventud con el propósito de fomentar la participación. Aunque la construcción europea presente problemas estructurales, investigaciones recientes (de Wilde, 2014; Oleart, 2021) señalan una creciente politización de la discusión comunitaria, en la que el disenso puede funcionar como motor de la integración. Este mayor peso de la política hace que cobren importancia las elecciones, en las que el comportamiento de lo que se enfrentan por primera vez a las urnas va a condicionar su abstención posterior (Schäfer, Roßteutscher y Abendschön, 2020). Por ello, el Parlamento Europeo dirige su atención hacia los más jóvenes, basándose en el empleo de las tecnologías digitales, que han demostrado su capacidad para incentivar el compromiso político (Vaccari, 2017; Casero-Ripollés, 2018). En cualquier caso, el uso de Internet con fines políticos difiere enormemente entre países (Vesnic-Alujevic, 2011; Newman et al., 2020), así como entre grupos de edad (Karlsen y Enjolras, 2016). Por tanto, el sistema de comunicación público actual es híbrido (Chadwick, 2017), lo que requiere de la conjunción de medios tradicionales y digitales para llegar a la mayoría de la sociedad. Esto significa que las potenciales campañas institucionales han de trascender el plano digital (Vaccari y Valeriani, 2015). Existen ciertos síntomas positivos en la acción comunicativa de la UE durante períodos electorales. En el referéndum de la Constitución Europea en 2005 se abogó por argumentos y estrategias por parte de los defensores del “sí” que sobrepasaron los parámetros nacionales (Özlem Atikcam, 2015), si bien su difusión no fue automática y se supeditó a los canales de difusión en cada país. En cualquier caso, desde entonces la Comisión ha evidenciado un creciente interés por escuchar a académicos y políticos que reclamaban mayor interacción comunicativa (Thiel, 2008). No hay que perder de vista que las iniciativas comunicativas creadas por las instituciones europeas con fines promocionales son una forma de propaganda (Pamment, 2016), que en el caso de “This time I´m voting” goza de la particularidad de ser gestionada por voluntarios. Las oportunidades transmedia facilitan el desarrollo de una cultura de participación digital que implique a los electores europeos. Hasta la fecha, los espacios no institucionales se han erigido en centrales para comprender el flujo de la comunicación comunitaria (Martins, Lecheler y de Vreese, 2012). Para paliar esta situación se emplean campañas comunicativas ad hoc promovidas por las instituciones. De esa manera se busca orientar el mensaje hacia postulados promocionales (Pamment, 2016), que eliminen los enfoques negativos en algunas de las intermediaciones sobre la Unión (Walter y van der Eijk, 2019). En resumen, las campañas comunicativas institucionales de la UE deben estimar que los principios de la comunicación política no se articulan igual entre todos los Estados miembros a la hora de movilizar a los votantes (de Vreese, 2009; Rivas-de-Roca, 2020). La participación se incentiva más en aquellos países con tradición de consenso, en los que la discusión sobre la adhesión a la Unión es menor (Strömback et al., 2013). Por tanto, las divergencias comunicativas surgen de distintas maneras de enfocar las políticas comunicativas. A ello se suma que no todos los países votan con la misma sensibilidad en estos comicios, es decir, que entre sus ciudadanos se producen diversas formas de valorar las elecciones al Parlamento Europeo. 1.4. Objetivos Más allá de efectuar una revisión crítica en torno a la comunicación pública europea y las iniciativas institucionales desarrolladas en períodos electorales, esta investigación posee el siguiente objetivo principal: • OP. Analizar la configuración de la estrategia “This time I´m voting” para las elecciones al Parlamento Europeo de 2019. De esta pretensión general se derivan tres de naturaleza secundaria: • OS1. Conocer los objetivos y las herramientas empleadas por esta campaña para llegar a la ciudadanía. • OS2. Detallar su grado de penetración en la juventud a través del número de inscripciones e interacciones. • OS3. Valorar su influencia en los resultados electorales, en particular en la participación. Consideramos que dichos objetivos resultan medibles, en el marco temporal de implementación de “This time I´m voting” antes de las elecciones europeas de 2019. El valor de estos comicios en el devenir político de varios países es lo que convierte a esa campaña institucional en un interesante motivo de estudio. 2. Diseño y método El objeto formal de la actual contribución pasa por las acciones comunicativas desarrolladas en el seno de “This time I´m voting”, con el propósito de fomentar la participación en las elecciones al Parlamento Europeo. Para ello, se aboga por una investigación exploratoria y estructurada por sus objetivos, dotada de la metodología del estudio de casos múltiples. Se trata de un método flexible, que quiebra las fronteras entre lo cuantitativo y lo cualitativo (Gómez-Diago, 2010; Soler-Pujals y Enríquez-Jiménez, 2012). Esta modalidad permite conocer mejor las realidades mediáticas actuales, al posibilitar la conjunción de varios métodos. En nuestro estudio, esto se materializa en el análisis en profundidad de las acciones y herramientas de “This time I´m voting”, así como en una valoración global sobre el éxito de la estrategia. Aunque la UE pueda constituir un tema alejado, sus consecuencias son directas en la vida de los ciudadanos, de ahí la elección de este tema. Para alcanzar estos fines, se tienen en cuenta los objetivos y peculiaridades, en especial en lo referente a las acciones llevadas a cabo. También se presta una singular atención a la evolución del voto entre los más jóvenes en el conjunto de los datos de participación. La pretensión final es ofrecer una serie de conclusiones que sirvan para establecer un debate sobre cómo conseguir que la UE conecte más con la ciudadanía ante futuras convocatorias electorales. 3. Trabajo de Campo y Análisis de Datos El trabajo de campo de esta investigación tuvo lugar durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo de 2019, en tanto que comprende el período de tiempo en el que la estrategia “This time I´m voting” fue promocionada para las elecciones al Parlamento Europeo, celebradas entre el 23 y el 26 de mayo de ese año. La muestra se elaboró a partir de la información disponible en la página web de la campaña y de todas sus acciones en redes sociales, identificadas como unidades de análisis. Estas piezas fueron sometidas posteriormente a un estudio comparativo mediante material complementario, como encuestas, normativa electoral y documentos oficiales de la Eurocámara solicitadas para nuestra investigación. Para encontrar relaciones cualitativas entre los datos se aplicó el programa Atlas.ti, generando códigos que revelan una aproximación general al devenir de la campaña. Como paradigma metodológico se recurre al análisis temático (Braun y Clarke, 2006), adaptado al estudio de casos (Rivas-de-Roca, García- Gordillo y Caro González, 2020). Se han seguido seis fases: familiarización con los datos, generación de códigos iniciales, búsqueda de temas similares en la literatura, revisión de su adaptación al estudio, definición de los temas finales, y redacción. En este sentido, la consecución de los objetivos se fundamenta en la comparación de la información disponible en la web institucional (www.estavezvoto.eu) con documentos recabados por esta investigación a través de petición dirigida al Parlamento Europeo (A 2019 11369 y GEDA A 2019 7497), que proporcionan las cifras de la campaña. A su vez, estos datos se cotejan con el volumen de participación según el Eurobarómetro, que arroja luz acerca del voto por grupos socioeconómicos y de edad, unidos a las diferencias de tendencias por países. El apartado de resultados se estructura a partir de unos antecedentes sobre el marco comunicativo de la campaña, seguidos de apartados para cada uno de los tres objetivos secundarios de la investigación: conocer los fines y herramientas de “This time I´m voting”, pormenorizar en su alcance entre la juventud y evaluar su posible influencia en la juventud. Se sigue así un orden secuencial que facilita la interpretación de las conclusiones. Por último, las conclusiones resumen los principales hallazgos para cada uno de los tres objetivos secundarios, a la vez que se desarrolla una discusión en la que se ponen en contexto con las principales preocupaciones en el área de conocimiento, planteando vías futuras de investigación para evaluar el impacto de las acciones comunicativas europeas entre la juventud. 4. Resultados 4.1. Datos generales previos Los Estados que conforman la Unión Europea no han cedido sus competencias en comunicación a las instituciones comunitarias, por lo que estas carecen de la capacidad para diseñar campañas que usurpen esas competencias, limitando su posible campo de acción ante cualquier convocatoria a urnas. Las elecciones al Parlamento Europeo se caracterizan en España por varios rasgos que las diferencian de los procesos electorales ordinarios regulados por la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG 21/06/85 1 ): • Son cada cinco años, frente a los cuatro de nuestro sistema electoral. • Tienen circunscripción electoral única (toda la geografía nacional), en comparación con la circunscripción provincial de nuestro sistema. • El porcentaje de votos para entrar en el proceso de recuento debe alcanzar el 3%, frente al 5% de cota mínima de los comicios nacionales. La organización de este proceso electoral corresponde a los Estados. Por ello, los distintos partidos de cada país lanzan sus listas sin mirar lo que sucede allende sus fronteras. Empiezan a darse ciertas singularidades con esbozos de listas europeas transnacionales como los “Spitzenkandidaten”, pero su efecto real se antoja limitado. Las instituciones europeas son conscientes de esta coyuntura, que podría resumirse en los siguientes aspectos: • Europa es una gran incógnita para gran parte de la población comunitaria, que desconoce sus funciones y el grado de incidencia de las instituciones en su vida cotidiana. • Europa se encuentra lejos física y psicológicamente. No es un ente tangible para los ciudadanos. • Los gobiernos la utilizan como arma arrojadiza para solventar problemas internos. Es fácil echar la culpa a una institución externa y lejana geográficamente de la que aparentan recibir órdenes, pero en cuyas decisiones participan activamente. • Los Estados no tienen cedidas las competencias en comunicación a la UE, por lo que en cierta medida la Unión está indefensa para generar una opinión pública europea favorable. • Europa expone una imagen gris y muy burocrática, que los medios de comunicación tradicionales ayudan a consolidar. • Las políticas adoptadas en economía e inmigración no fomentan que la ciudadanía empatice con la institución. • La suma de todos estos factores genera un alto grado de desafección ciudadana. 1 https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1985-11672, consultada el 25 de enero de 2021. Sabedor de todos estos aspectos, el Parlamento Europeo ideó en 2019 una campaña que bordeaba sus límites competenciales, diseñando una estrategia que permite que sean otros (los voluntarios inscritos en una plataforma sobre la que profundizaremos) los que realicen las acciones comunicativas en su nombre. Por eso hemos considerado la estrategia This Time I´m voting una campaña “no” campaña. 4.2. Objetivos y herramientas de la campaña El Parlamento Europeo creó para las elecciones de 2019 una estrategia comunicativa transnacional para fomentar el voto de los ciudadanos de todos los Estados miembros, al margen de ideologías. El objetivo era pues incentivar el voto. Es reseñable que supone la primera vez que se desarrolla en la institución una campaña de estas características, es decir, la misma estrategia y a la vez para todos los Estados. La iniciativa diseñada giraba alrededor de una plataforma virtual denominada “This time I´m voting” (Esta vez voto, www.estavezvoto.eu), en la que los ciudadanos de todos los Estados miembros de la Unión podían inscribirse a título personal para recibir información comunitaria y ofrecerse como voluntarios para solicitar el voto en su entorno más próximo mediante la organización de eventos. La campaña tenía dos objetivos fundamentales: 1. Insistir en concienciar de que los asuntos europeos importan tanto como los nacionales y que las directivas que se aprueban en el Parlamento Europeo afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos (por tanto, es importante votar). 2. Recalcar que la integración europea ha traído consigo una mejoría en la calidad de vida de los países, y por ende de sus ciudadanos, tanto a nivel económico y social como político. Según un documento oficial del PE conseguido por este estudio a través de petición oficial (A 2019 11369), las áreas priorizadas fueron: • Tratados comerciales • Trabajo conjunto para combatir el cambio climático • Igualdad entre hombres y mujeres • Finalización del roaming • Fin de las fronteras en el comercio on-line • El programa Erasmus+ • Copyright en internet • Protección de pasajeros en los aviones No obstante, la estrategia reconocía que se puede avanzar en otros muchos aspectos, haciendo hincapié en temas que aún están pendientes y son de extrema relevancia para el funcionamiento de la UE y su futuro más inmediato: • Definición de un marco financiero • Acuerdo en políticas de asilo • Reforma de la unión monetaria • Cambio de hora • Brexit Esta campaña expone peculiaridades significativas frente a cualquier otra medida de comunicación institucional. La primera de ellas es que la Unión Europea ponía al servicio de los posibles votantes una plataforma común para todos los Estados miembros, de modo que sus ciudadanos se inscribieran en la misma. Los ciudadanos inscritos aceptaban expresamente la recepción de información del Parlamento Europeo en sus cuentas de correo electrónico, es decir, a título personal. Esto no es propaganda política al uso, sino que tiene un matiz privado poco o nada habitual. En segundo lugar, no constituye una campaña abierta a la ciudadanía en general, estando sujeta a una inscripción previa y a un conocimiento e interés manifiesto por la UE, lo que determina el perfil del ciudadano participante. Los ciudadanos inscritos podían optar por la opción de convertirse en voluntarios al servicio de la institución para fomentar el voto ciudadano con acciones propuestas por ellos mismos y que debían ejecutar (sin ningún presupuesto adicional). Esto implica que el proselitismo político no lo ejercían las instituciones europeas, sino cada una de las personas inscritas. Como tercer punto, cabe destacar el carácter participativo de la iniciativa: “convierte en embajadores a los participantes”. Ante la saturación informativa actual el boca a boca se consolida como una eficaz técnica de persuasión política, centrado en un mensaje proeuropeo amoldado por los voluntarios, que son los que llevan el peso de la iniciativa frente a una UE que no tiene el control de los mensajes. La plataforma, en forma de página web, servía de altavoz para que las acciones ejecutadas alcanzaran el conocimiento común. Por último, la campaña no cuenta con perfiles de RRSS propios, aunque sí hizo uso de las cuentas de los Centros de Documentación Europea y de los Europe Direct (oficinas de la UE en todos los Estados para atender e informar a los ciudadanos). Sin embargo, no existía un material institucional diseñado y elaborado para el uso de estas cuentas; lo difundido era de producción propia. Las redes sociales servían de amplificador a estas acciones (sobre todo Instagram), donde a través de publicaciones y de las stories conseguían una gran difusión gracias a la actividad frenética desde las cuentas personales de los voluntarios. Asimismo, se llevaron a cabo un cúmulo de actividades variadas, siendo los propios voluntarios los que decidían implementarlas, bien a través de los espacios públicos de la plataforma, bien por sus propios medios. Entre ellas se hallaba un pub-quiz sobre la UE (trivial con preguntas sobre la Unión celebrado en un pub), sesiones cinematográficas con películas europeístas a las que seguía un debate sobre la temática entre los miembros del público, entregas de papeletas, debates en universidades y acciones en redes sociales. Para Facebook, Twitter y, especialmente, Instagram, se realizaron numerosos vídeos, incluidos stories, que contaban con personajes populares para la juventud o testimonios en primera persona de voluntarios (vídeos voxpop). Crespy, A. (2014). Deliberative Democracy and the Legitimacy of the European Union: A Reappraisal of Conflict. Political Studies, 62(S1), pp. 81-98. doi: 10.1111/1467-9248.12058 de Vreese, C. (2003). Framing Europe. Television news and European integration. Ámsterdam: Aksant. de Vreese, C. H. (2009). Second-Rate Election Campaigning? An Analysis of Campaign Styles in European Parliamentary Elections. Journal of Political Marketing, 8, pp. 7-19. doi: 10.1080/15377850802603424 de Wilde, P. (2014). The Operating Logics of National Parliaments and Mass Media in the Politicization of Europe. The Journal of Legislative Studies, 20(1), pp. 46-61. doi: 10.1080/13572334.2013.871484 García-Gordillo, M. (2012). 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