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Emigrantes y comercio de libros en el virreinato del Perú: dos libreros limeños del siglo XVII

González Sánchez, Carlos Alberto

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HISTORICA. Vol. XXI Nº 2 Diciembre de 1997 EMIGRANTES Y COMERCIO DE LIBROS EN EL VIRREINATO DEL PERU: DOS LIBREROS LIMEÑOS DEL SIGLO XVII Carlos Alberto González Sánchez Universidad de Sevilla Aventureros y Comerciantes Entre las actividades laborales que mayores beneficios reportaron a los españoles residentes en el Nuevo Mundo a lo largo de la Edad Moderna, el tráfico de mercancías tal vez fuera la principal. No tuvo que transcurrir mucho tiempo desde el Descubrimiento para que América se transformara en un área comercial de primer orden, si no tanto por el volumen de las transacciones, según los especialistas inferior al que España mantenía con el Norte de Europa (García Baquero 1986: 49), sí por las extraordinarias ganancias que generaba. La actividad mercantil pasó a ser el verdadero tesoro de las Indias y no los pretendidos lugares míticos. Esta circunstancia propició que un importante sector de los emigrantes peninsulares de los siglos XVI y XVII, deseosos de fortuna y ante el escaso margen de acción laboral que encontraron, terminaran ejerciendo en el comercio, en una América cuyos recursos más rentables estaban repartidos entre los descendientes de los conquistadores y primeros pobladores. Normalmente, para el común de los inmigrantes, la solución estuvo en un tráfico menor, casi siempre de carácter ambulante, en las ciudades y pueblos de indios del Nuevo Continente1, quedando el comercio de l. Una muestra de este tipo ele mercaderes, en el virreinato del Perú, estudié en mi tesis doctoral: Dineros de venlllra: la \'aria fortuna de la emigración a Indias (siglos XVI-XV//). Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla (en prensa). cierta envergadura para los cualificados profesionalmente. Ahora bien, no sólo el aventurero hizo de ambulante, mercachifle o tratante2, prácticamente todos los estratos sociales de las Indias vieron en el comercio un empleo adicional y lucrativo; desde el virrey al fraile, pasando por encomenderos, funcionarios y profesionales, dedicaron parte de su tiempo al negocio, ya fuera en su área intercontinental o en los activos circuitos regionales y locales articulados en la época colonial. De ahí que M. Morner estime que el comercio en Indias no conllevara unas connotaciones sociales tan negativas como en la Península, aunque el tendero hacía bien en no atender personalmente a sus clientes (Morner 1989: 85-155). A la par, el abultado número de licencias de embarque concedidas a mercaderes, para estancias temporales o duraderas, viene a corroborar la tendencia. Acicates y factores esenciales del fenómeno fueron dos elementos existentes desde el principio en las colonias americanas; primero, uno fundamental: la existencia de una demanda, a pesar de sus distintas coyunturas, continua y en ascenso. El hecho de asentarse al otro lado del Atlántico una sección de la sociedad española, además de la asimilación cultural de una parte, aunque exigua, de la población autóctona y de la derivada del proceso de mezcla racial, constituyó el resorte de la demanda de productos europeos. En el mismo sentido contribuyó el argumento del teórico "pacto colonial": la explotación de las colonias en beneficio exclusivo de la metrópoli, relegando a las primeras a productoras de materias primas; si bien, con el tiempo, debido a las distancias y a las coyunturas negativas de la Península, las Indias se irían haciendo más autosuficientes. En segundo lugar, la abundancia de metales preciosos, a un coste de producción muy bajo, garantizaba el logro de importantes beneficios3. Mercaderes de todo tipo hubo en Indias; pero, dejando a un lado los estratos superiores vinculados directamente a la Carrera de Indias y a los monopolios conectados con los consulados, la mayor parte de ellos no ejercían en un ramo concreto, vendían lo que podían adquirir según su capacidad económica y de negocio. Ofertaban telas, quincallería, utillaje, libros, etc. A su vez todos dependían de los comerciantes españoles y extranjeros, quienes suministraban la mercancía mediante factores. Llegada la carga al puerto de destino, en una cadena de mayor a menor, era distribuida entre comerciantes, 2. Estas son las categorías inferiores de la clasificación realizada por lwasaki 1987 (179-211). 3. Véase al respecto Vi lar, 1981: 92-105. 172 tenderos, ambulantes y todo aquel que estuviera interesado, organigrama que se reproduce en torno a los productos autóctonos; pero el núcleo originario surgía entre los encomenderos, hacendados, estancieros, chacareros y funcionarios4. Hubo un sector de la actividad que sí requirió una cierta experiencia, sobre todo en lo referente a la preparación intelectual del negociante, hablo del comercio de libros. Aunque los tratantes podían ofertar libros de rezo y literatura de cordel en general, lo mismo que otras menudencias siempre que repercutiera en ganancia, un comercio mayoritario, o exclusivo, en torno al libro no parece adecuarse al mínimo de formación cultural de aquellos aventureros. El conocimiento de la materia, ante todo estar al corriente de los gustos lectores y de la demanda en cada momento, parece en principio la cualidad mínima exigida a los mercaderes de libros, lo que no implica unos caracteres específicos propios de la burguesía mercantil. Un librero también podía ser un ambulante e, igualmente, sin establecimiento ni lugar de residencia estables, intentaría hacer fortuna, como los demás, con dichos objetos. l. A. Leonard dejó bien claro el protagonismo del líbro en la apertura del Nuevo Mundo (Leonard 1979)\ el Descubrimiento y la Conquista deben tanto a sus artífices como a la letra impresa. Tampoco olvida dicho autor las importantes ganancias que el comercio de libros rindió desde los inicios de la colonización. No es otra mi intención que seguir ahondando, y confirmando, en la línea de investigación que Leonard iniciara. Me propongo estudiar los bienes que dejaron al tiempo de morir dos españoles empeñados en la aventura americana a través de la venta de libros6. Los inventarios de sus posesiones nos ofrecen una interesante mercancía libraría ofertada en Lima durante el primer tercio del siglo XVIJ7. En la fecha, la capital del virreinato 4. Sobre la importancia de la actividad mercantil de las oligarquías americanas se han realizado investigaciones importantes, de las que vamos a destacar la de Peña, 1983; para el caso peruano son muy sugerentes a modo de ejemplo: Bronner, 1978 y Ramirez Horton, 1991. 5. Sobre los primeros envíos de libros a Indias es fundamental el trabajo de Gil, 1986 y 1987. 6. No es mucha la bibliografía existente sobre libreros españoles en Indias y sus actividades económicas, concretamente para el Perú podemos citar el trabajo de Rampe, 1988. 7. Los documentos los hemos obtenido de los Autos de Bienes de Difuntos, institución encargada de inventariar y hacer llegar a España los bienes, convertidos en numerario, de los españoles fallecidos en Indias sin herederos, para así hacerlos llegar a sus sucesores. Dichos expedientes forman una serie en la Sección de Contratación del Archivo General de Indias. 173 peruano había alcanzado la fisonomía propia de un gran centro cultural, el más importante del Nuevo Mundo, contando con universidad, imprenta y un importante número de clérigos, funcionarios y profesionales que promocionaban el mercado de lecturas de la ciudad; a decir de Leonard, de mayores dimensiones que el existente en muchas localidades españolas. Dos libreros españoles En el apasionante entramado de la historia de los libros y de las lecturas de los hombres de la Edad Moderna, la fuente documental básica ha sido el inventario de bienes, sobre todo "post mortem", es decir, el confeccionado tras el óbito del titular. Dicho documento nos permite saber qué libros tenía, si tal era el caso, una persona al tiempo de morir, lo que no significa que fueran sus lecturas habituales. En todas las relaciones de libros podía haber alguno, o muchos, que su dueño nunca leyó; o por el contrario, no hacer mención de otros que sí hubiera leído, e incluso determinantes en su conducta lectora, que pudieron ser objeto de préstamos, pérdidas, consulta en una biblioteca o centro de estudios, etc. Otros libros que "desaparecen", aunque no siempre, antes de ser inventariados son los que han sido objeto de prohibición por las autoridades civiles o religiosas. Todas las circunstancias anteriores pueden alterar nuestras apreciaciones y conclusiones sobre la materia de forma considerable. Al mismo tiempo, el inventario permite su cuatificación y el trazado de su estructura sociológica, pero debemos tener presente que se realizaba a quien tenía hacienda que legar en herencia y, en el caso de los bienes de difuntos coloniales, a quien moría sin deudos ni parientes al otro lado del Atlántico, causas que dan un carácter sesgado a las muestras sociales obtenidas. Normalmente, en los inventarios peninsulares, no suelen aparecer entre sus titulares representantes de los estratos más bajos de la población; no ocurre lo mismo con los difuntos en Indias sin herederos, aunque el sesgo viene condicionado por las características sociovitales de los inmigrantes, generalmente personas que no tienen la intención, o no les ha dado tiempo, de echar raíces con objeto de una estancia indefinida, aunque podían ser ricos o pobres8. Son frecuentes también los expedientes de mercaderes o factores de comerciantes que han realizado la travesía para concluir un negocio concreto y a los que sorprende la muerte antes de regresar a España. Como quiera, todas estas limitaciones 8. De hecho en la muestra que analicé aparecen desde virreyes. pasando por funcionarios y encomenderos, hasta vagabundos y aventureros: Dineros de ventura ... Op. cit. 174 de las fuentes han de tenerse en cuenta a la hora de sacar las conclusiones derivadas de su manejo9. Cuando tenemos la suerte de toparnos con el inventario de la mercancía de un librero-mercader o de un impresor, las valoraciones son totalmente distintas. Aunque se le pueda hacer alguna objeción, el contenido del documento no responde tanto a los gustos de su dueño, factor que también puede ser decisivo, como a los cálculos de la demanda, a lo que se sabe que va a ser vendido y, por tanto, derivado de los gustos lectores o de lo que está a bien poseer y aceptado en la comunidad donde se vive. No obstante, las pautas del negocio suelen traspasar el nivel de las conductas aceptables, siendo frecuente el tráfico de libros considerados inmorales y hasta de títulos prohibidos y expurgados, hábilmente disimulados al celo inquisitorial con portadas falsas1 o. En esta ocasión, fruto de la investigación que realicé con los bienes de difuntos, tengo la suerte de contar con dos inventarios de mercaderes de libros españoles localizados en Lima durante el primer tercio del siglo XVII, que pueden ser dos casos representativos de los emigrantes que pasaron a Indias con la intención de hacer fortuna a través de un ramo comercial tan sugerente para el mejor conocimiento del perfil cultural de la sociedad colonial. Su estudio tendrá una finalidad ambivalente, de un lado la caracterización de un determinado tipo de mercader, de otro dar rasgos del mundo lector. Al mismo tiempo seguimos insistiendo en otras líneas de indagación sobre la emigración a Indias. De la vida y personalidad de los mercaderes en cuestión no es mucho lo que he podido averiguar; las noticias insertas en los expedientes no complacen del todo la curiosidad del investigador. Uno y otro tenían por nombres Pedro Durango de Espinosa y Cristóbal Hernández Galeas. El primero, Pedro Durango de Espinosa, nació en Jemenuño, localidad de la actual provincia de Segovia, de donde su padre era el sacristán y escribano. Hacia 1570, más o menos, se casó con una tal Isabel, dotada con 1.000 ducados en tierras de viñas, mujer con la que tuvo dos hijos, Francisco y Magdalena. Más tarde, 9. Las limitaciones sobre las fuentes y metodología de la historia de la lectura han sido magistralmente expuestas por Chartier, 1942. 10. Son muy significativas las visitas de navíos realizadas por la Inquisición en México y recogidas por Fernándcz del Castillo. 1 'Jf\2. Sobre la censura inquisitorial también son muy interesantes los estudios de Fricuc. 1959 y !lampe 19RR. 175 la familia se instala en Ubeda, donde uno de los hermanos de Pedro era canónigo. En Ubeda, Pedro abrió una tienda para vender libros, especiería y mercería 11 , o sea, estaba vinculado al pequeño comercio de libros antes de emigrar. No sabemos qué motivos le impulsaron, hacia 1580, a tomar la decisión de pasar a Indias sin su mujer e hijos, aunque todo parece indicar que lo hiciera para probar fortuna en un ramo mercantil más o menos conocido, supongo que alentado por las noticias de abultados beneficios y buenas oportunidades del negocio. Al final de su vida lo encontramos en Lima, ciudad en la que era conocido como Pedro Flecher y donde moriría en 1603, siendo enterrado, amortajado con el hábito de San Francisco, en la capilla de San Juan del convento de Santo Domingo. En los documentos no hay mención de establecimiento concreto en el que Pedro Durango ejerciera su trabajo y, por ello, podríamos estar hablando de un tratante o bien de un factor de un comerciante de mayor rango. Ahora bien, el hecho de permanecer solo en Indias, unos 25 años, sin casa ni local que sepamos, y estar compuesta su hacienda por bienes fácilmente transportables, ropas y menaje, 4 esclavos y 3 mulas, que le ayudarían en el negocio, me inclina hacia la primera opción, es decir, un mercader ambulante sin residencia estable que no ha tenido la oportunidad de asentarse en un local concreto de alguna ciudad del virreinato, hecho que habría condicionado la llegada de su familia. Además, en el inventario de Pedro constan 1,197 libros y "dos prensas con sus yngenios para el oficio", artefacto este último que pudo haber empleado en el arte de la impresión o la encuadernación, pues, como se verá en el inventario de sus bienes, tenía obras sin encuadernar. Insisto en el hecho de movernos entre silencios documentales y no con datos que corroboren algunas de las hipótesis anteriores; en próximas investigaciones intentaremos alumbrar los interrogantes. Una vez vendidos los bienes en almoneda, los libros en conjunto al precio de 409 pesos, los oficiales del Juzgado de Bienes de Difuntos procedieron a la repatriación de 2,039,5 pesos, depositados en la Casa de la Contratación en 1606. El numerario iba dirigido a su mujer e hijos, a quienes 11. Esta circunstancia, de libreros que a la vez negociaban con mercería, ropas o ganado, fue bastante generalizada en las pequeñas y medianas localidades de la España del Antiguo Régimen, pues era difícil vivir exclusivamente de la venta de libros. Véase Rojo, 1992. El autor también analiza los negocios que grandes mercaderes castellanos realizaron en el continente americano. 176 Pedro dejó como herederos legítimos en el testamento que dictó antes de morir en Lima 12 . A Cristóbal Hernández Galeas lo conocemos peor, entre otras razones porque murió abintestato. Sabemos que nació en Extremadura, concretamente en Jerez de los Caballeros, población con un considerable saldo migratorio al Nuevo Mundo durante los siglos XVI y XVII (Boyd-Bowman 1988). La muerte repentina de este personaje nos aclara algo más de su vida. Una mañana del mes de diciembre de 1619 lo hallaron muerto en una tienda que tenía alquilada en la calle de los ropavejeros de Lima, junto a la Iglesia Mayor, habitáculo que le servía de vivienda. Por ello, cuando le hicieron inventario sólo hallaron ropas, un colchón, algo de menaje y mercancía compuesta de 1,763 libros y miles de estampas de imágenes, rosarios y crucifijos de bronce. Vendida su hacienda, la mercadería a cambio de 500 pesos, y pagadas las deudas y gastos de entierro y funeral, se enviaron a España 3,627 pesos, llegados a Sevilla en 1620. Dichos bienes los reclamaron sus tíos y primos, pues era soltero, pero el cobro tardó en hacerse efectivo al no existir declaraciones de última voluntad, llegando a ser realidad en 1622 (A.G.I., Contratación, leg. 345A, n2 11). Cristóbal Hernández era un mercader de cajón, poco más que un tratante o mercachifle y con unas circunstancias sociovitales muy parecidas a las de Pedro Durango, dedicado también a la venta, aunque de forma complementaria, de ropas y quincallería como dejan ver los papeles de su expediente. En una declaración de testigo se dice que su tienda era un cajón, local portátil de madera instalado en las plazas y alrededores de las ciudades, una modalidad muy extendida en el mundo urbano coloniaJ13. Por tanto, estos dos casos son ejemplos representativos de ese comercio menor de las Indias que tantas posibilidades abrió a los emigrantes españoles, fueran mercaderes o no. La realidad comercial del Nuevo Mundo, basada en monopolios, dejó escaso margen de acción a los comerciantes no matriculados, los de menor volumen de negocios, en los consulados de las grandes ciudades. Conocemos los esfuerzos del Consulado de Lima, al que pertenecían los mayores tenderos, para 12. La documentación sobre Pedro Durango de Espinosa se encuentra en el A.G.I., Contratación, leg. 273. r" 3. 13. Rojo Vega también destaca esta modalidad de libreros ambulantes en las ferias castellanas, que vendían los libros en tiendas portátiles de madera (Rojo, 1992). 177 eliminar la competencia de los ambulantes 14 . Por otro lado, la condición de mercachifle necesariamente no es equiparable a un nivel económico bajo y, aunque no sea el caso de los nuestros, hubo quienes en este ramo hicieron grandes fortunas 15. Libros de mercado Vayamos ahora con la mercadería. De entrada destaca el volumen, ambos inventarios suman un total de 2,930 libros, 1,197 y 1,763 respectivamente, una cantidad nada despreciable y de una estimación más alta según el perfil de los mercaderes en estudio. No obstante, será conveniente saber cuál es la línea temática que ofertaban, variable que nos llevará a otras conclusiones. Si empezamos con la mercancía de Pedro Durango, salta a la vista una apreciación de interés, pues el 88,4% (1,058) de sus 1,197 libros corresponden a temas laicos, mientras que tan sólo el 11,6% (1 39) son de contenido religioso. Las proporciones invierten la tendencia de lo que suele ser habitual, el predominio abrumador de la temática religiosa 16. En principio, las cifras podrían indicar una cierta especialización de la mercancía ofertada y no el efecto inmediato de la demanda; pero dejemos estas consideraciones para más adelante. La clasificación temática resulta del modo siguiente: 14. Véase Rodríguez Vicente, 1960. 15. Un ejemplo es el estudiado por Lohmann, 196R. 16. Esta tendencia, en torno al 75% la proporción de la temática religiosa, suele ser la norma en las investigaciones sobre los libros de la época y así lo he puesto de relieve en una investigación sobre 444 inventarios postmortem de españoles residentes en el virreinato del Perú: "Los libros de los españoles en el virreinato del Perú. Siglos XVI y XVII". Hispania (en prensa). Un porcentaje similar también obtuve en el estudio de una muestra de registros de navíos que contenían libros como mercancía: Gonzúlez. 19R9. Otras muestras significativas, en la misma línea, son las de: Griffin. !991: Guibovich, 19R4: Hampe, 1993 y Kropfinger. 1973. 178 CLASIFICACION LIBROS DE PEDRO DURANGO LAICA Temática N2 Libros % Sobre Total Literatura Historia Clásicos Ciencia Jurídica Gramática Música Política Varios Hagiografía Espiritual Cristo y Virgen Escolástica Varios Total 156 753 14 18 4 50 14 5 58 RELIGIOSA 14 58 11 7 35 1.197 13 63 1,1 1,5 0,3 4,1 1,1 0,4 4,8 1,1 4,8 0,9 0,5 2,9 100 La temática laica está compuesta por 9 apartados, mientras que el capítulo religioso sólo consta con 5. Por tanto, la primera, además de contar con un volumen mucho mayor de libros, está a la vez más diversificada. El apartado de historia y literatura representa el 76% (909 libros) del total inventariado, una tendencia que no suele ser la normal en las bibliotecas de la época que conocemos, en las que resulta prioritario, dentro de la temática laica y condicionado por la estructura socioprofesional dominante, gramática, jurisprudencia, política y clásicos 17 En el apartado religioso va la preferencia de los géneros espiritual y hagiográfico. De cualquier modo, independientemente de la especialización del mercader, lo que figura en el inventario está allí porque se sabe que será vendido, o sea, había una demanda real de los 17. Véase un estado de la cuestión referido al virreinato del Perú en Hampe, 1993. 179 patrones de conducta de la sociedad de los siglos XVI y XVII, sobre todo la del mundo hispánico. Se trataba de una sociedad sacralizada, en la que todas las manifestaciones de la vida humana estaban mediatizadas por la creencia religiosa, todo trascendía a Dios, al Más Allá y, en definitiva, a la salvación. La religión dictaba las normas de convivencia, enseñaba a morir y a vivir para gozar de la otra vida. Delimitaba las formas de relación con el poder, justificaba la desigualdad social, ofrecía la moral del mundo de los negocios y, lo más importante, daba sentido a una vida, para la mayoría de los hombres, plagada de miserias espirituales y materiales25. Debemos tener siempre presente que un inventario no es más que una instantánea de un momento determinado de los bienes de su titular, en concreto el del óbito, y por ello extraer conclusiones tajantes o definitivas puede conllevar errores importantes y distorsionadores de la realidad. En estos casos, el perfil de la mercancía inventariada puede ser resultado de una coyuntura concreta: los libros no vendidos hasta el momento por ejemplo, o fruto de la especialización del mercader o de su abastecedor peninsular. Todo lo anterior no quita importancia a la verdadera demanda de literatura laica, que realmente existió, ni a la popularidad de los géneros de ficción a lo largo de la Edad Moderna. I. A. Leonard ya dejó sentado al respecto los gustos de la sociedad colonial del siglo XVI; estudios posteriores demuestran la amplia difusión de títulos como el Quijote, el Guzmán de Alfarache o las obras de Lope de Vega (Hampe 1992: 177-201). Nos ha llamado la atención las proporciones que la temática alcanza en la mercancía de nuestros protagonistas, lo que de un modo u otro se traduce en una demanda efectiva, independientemente de que fuera inferior a los argumentos religiosos, volviendo a confirmar su presencia continua y considerable durante la época colonial. En el capítulo de la creación literaria destacan los géneros de ficción, con especial relieve de la novela de caballería; pero también los títulos de historia aparecidos podrían estar en la misma línea, por su carácter narrativo y épico en torno a las hazañas de personajes o naciones 26 . Lo mismo sucede con la hagiografía, compuesta de relatos en los que el santo es el héroe 25. Véase Caro Baroja, 1985, y Christian, 1981 (hay edición española, Nerea, Madrid, 1991). 26. T. Dadson opina que las hazañas de Amadís, Florisel o Palmerín, no serían muy diferentes a las de Cortés o Pizarra. Un español del siglo XVI que no llegara a conocer el Nuevo Mundo, los relatos de los cronistas les parecerían cuentos fantásticos. Véase: Dadson, 1994. 186 religioso de una trama novelada, un viaje iniciático en el que, al igual que el caballero, pero con la fe como espada, trata de alcanzar la purificación a través de múltiples hazafías portentosas 27 • Leonard dice que los libros de caballería eran los melodramas de la época, pero también pueden tener un cariz similar la historia, las vidas de santos, la picaresca, las obras de Cervantes y Lope de Vega; todos estos géneros, dejando aparte y no dudando de una finalidad didáctica, moralizante y paradigmática, o sea, el incentivo de determinados valores sociales, pueden ser utilizados como literatura evasiva, es decir, para entretener, divertir, hacer pasar un buen rato y escapar de la dura realidad. El hecho de ser este tipo de libros minoritarios en los inventarios particulares estudiados y, por el contrario, de una presencia considerable, aunque inferior a lo religioso, en los registros de los mercaderes nos da pie para plantear algunas hipótesis. En primer lugar, advertir, como lo hiciera T. Rampe, que gran parte de las comedias y novelas cortas de la época circulaban en pliegos manuscritos y, por ello, no suelen dejar rastros en los inventarios de bibliotecas (Rampe 1992). No obstante, la mayor parte de los inventarios de bienes disponibles corresponden a grupos socioprofesionales de cierta formación intelectual y solvencia económica 28 , con un claro protagonismo de clérigos, funcionarios y profesiones liberales; en menor medida, artesanos y mercaderes. De tal modo que el ejercicio profesional determina, en gran medida, la estructura temática; a la vez hemos de considerar la extensión del analfabetismo y de mínimos culturales, insuficientes para poder leer un libro. Ahora bien, el mundo lector no se restringía a los grupos mencionados, los sectores populares también participaban de la lectura, pues podía ser en voz alta y dirigida a más de una persona, práctica bastante generalizada entonces y poco frecuente hoy día ante el predominio de una labor personal y silenciosa29. Ahora bien, si atendemos a los planteamientos de B. W. Ife, el número de lectores solitarios de literatura de ficción en prosa y en lengua 27. José L. Sánchez Lora, en su magistral estudio sobre la hagiografía barroca, no duda en calificar de auténticas novelas a los relatos de vidas de santos, aunque con un marcado matiz didáctico, moralizante y paradigmático: Sánchez Lora, 1998: 359-455. Para el caso peruano contamos con el excelente trabajo de Iwasaki, 1994; el autor destaca que la proliferación de la hagiografía peruana se debe, entre otras razones, a la necesidad de mostrar al mundo católico los frutos ele la evangelización. 28. Remitimos a la bibliografía citada a lo largo de este trabajo. 29. Sobre la lectura en voz alta durante la Edad Moderna es muy sugerente el libro de Chatier, 1992: 121-145. IR7 vernácula experimentó un notable incremento en la España del Siglo de Oro (Ife 1991: 7). La novela de caballería, las vidas de santos o el tipo de historia aquí constatada se creaban para públicos amplios. Son de una estructura y composición sencillas y enfatizan las pasiones humanas, lo que no quita que pudieran ser del gusto, y de hecho lo fueron, de los estratos sociales superiores. Estas circunstancias no escapaban a los exámenes de mercado de los libreros, quienes no sólo ofertaban libros a los espíritus selectos, también, con la pretensión de aumentar la clientela, tenían presente una demanda de carácter más "popular". Tampoco debemos pensar que el Guzmán de Alfarache sea de una lectura más sencilla que la de una obra espiritual, pues fue muy común, sobre todo en el Barroco, la producción de mucha literatura religiosa de masas, es el caso de la meditación realista 30 . En definitiva, se leía tanto un arte de bien morir como una novela de caballería, ambos géneros no son excluyentes y cumplen funciones distintas e incluso complementarias; si bien, los moralistas de la época no veían con buenos ojos las "historias mentirosas" ni la ficción literaria en general, por considerarlas perniciosas para la evangelización de los indios y responsables de restar tiempo a otras lecturas del deber cristiano31. Otro factor explicativo está en las pautas de comportamiento social, comunes tanto ayer como hoy, en el entorno de los libros. Se suele mostrar a los demás y hacer alarde de lo que está aceptado en la comunidad, más en una cultura dirigida como era la del siglo XVII. Me inclino a pensar que la ficción literaria se leía con una intensidad y frecuencia que no muestran los inventarios, porque, como suele ser corriente en la actualidad, queda bien colocar en los anaqueles determinados autores de moda aunque· no se lean y, a la vez, denostar géneros inferiores (pienso en la novela rosa) que, sin embargo, son auténticos superventas 32 . 30. En la cuestión también incide Sánchez Lora, 1988. 31. Un buen estado de la cuestión sobre el tema recoge Leal, 1978. 32. No quisiera terminar sin una nota de reconocimiento hacia las personas que han hecho posible que este trabajo viera la luz. Por ello, vaya mi más sincera gratitud para Clive Griffin, sabedor de libros y tórculos. quien lo leyó atentamente y con sus orientaciones lo mejoró en demasía; cómo no, a Teodoro Rampe, amigo y buen conocedor de la materia que me abrió las puertas de Histórica. 188 APENDICE I Inventario de los libros de Pedro Durango de Espinosa A.G.I. Contratación, leg. 273, rº 3 [Lima, 1603] quinze libros de florisel de Niquea seys libros de Palmerín de Oliva onze de la Historia del Reino de Nápoles -quatro Amadís de Grecia ocho Crónicas del Rey Don Pedro nueve Don Florisel de Niquea -veyntedos Riberas sobre Apocalipsis doze libros de tablas de la monarquía eclesiástica -seys de Varones ilustres de Sedeño dos Guadalupes Ynoseas -Ribera sobre el Apocalipsis -dos Riberas del Apocalipsis Alfonso de Castro -Soto de natura de gracia -Obras de Moya -Diez Historias de Señoría -Jardín de amores santos -Flos sanctorum de Bilbao -Historia general -tres Ribera sobre los profetas Espejo de caballería -Herrera sobre Escoto Santo Tomás sobre los Evangelios -syete Amadís grande de España Primal eón quatro Sergas de Esplandián -dos Controversias de Valle del dicho Torquinto -Sacra filosofía de Valle tres Historias de señoría tres Caballeros de la Cruz Controversias de Valle quatro Historias de Nápoles -tres Crónicas del Rey don Pedro -dos Historias de Nápoles -Comentarios de Aristóteles -Orlando en prosa dos Historias de Nápoles -quatro Monterías -Suárez sobre San Lucas Símbolo de fray Luis -Flos sanctorum de Ribadeneyra -dos de Albeitaria -dos Triunfos de Cristo - 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de dicho -dos Historia de Mafei de la India -dos Artes de Solís cinco Discursos morales dos Declaraciones del credo -Silva de Alvarez -dos de comedias de Cuevas -dos Discursos sobre el credo otro dicho -tres de militare de políticas de mujeres -nueve de Carlos duque de Borgoña -quatro de Selidón -otro dicho -dos de comedias de Cuevas -otro dicho - de Almonasir in cantica canticorum -ocho de guerra de campaña de Roma -tres Artes de servir a Dios de Solís 190 - de adoración de imágenes -dos discursos de la lengua -cinco Varones ilustres de Indias quatro Cancionero de Lope Maldonado -dos Roncesvalles -dos Capilla heremias cinco de verdadera e falsa profecía -de adiciones de la bula -Angula de mejoras -de San Raimundo -dos de Jarifes -dos de guerra de la campaña de Garetano de abima -dos de re militare -Historia de Inglaterra Historia de las Indias -quatro de Bernardo del Carpio -dos de cien novelas de Orlando de fray Luis de León sobre los altares dos discursos morales -dos caballero Acisio -cortés caballeroso -catálogo de los libros prohibidos -dos Historia de los jarifes -República de Aristóteles -dos Repertorios de Chaves - de Guevara -dos del maestro Oliva -Adagios de Pablo Manunzias dos de universal redención -de vida y muerte de san Pedro - de la batalla de Naval corte real -del excelente capitán -libro de cantos de Mata -discurso del credo -Orlando furioso quatro apuntamientos -vida de Proquinto -República de Aristóteles -capilla heremias -Orlando enamorado -Declaraciones de Orozco -nacimiento de Orlando -Orlando enamorado -dos del caballero enamorado Acosta de drogas -obras de Monardes Suma conciliorum de Angeli sangrini -de Ovando de cayo lisigoni Diego Zúñiga ordo canonicorum de consejos de lopime República de Aristóteles de Ovidio comentado -Suma silvestrina Acosta de drogas de glosas de Padilla dos de corán de Mahoma León Baptista de arquitectura estaciones del cristiano dos Lusiadas de Camues dos de Selidón de Iberia tres de clericorum -dos caballero Acisio -oraciones fúnebres de Rebolledo Ambrosio laterino Araucana -otra dicha Repertorio de Chaves quistonario de cámara postrimerías del hombre estado del matrimonio -concilio sacra escritura del cortés caballeroso comedias de Cuevas de la naturaleza del caballo -Obras del maestro Oliva Apiano alejandrino -de cantos de Mata -jumetría de Oclides - de Selidón -Repertorio de Chaves -historia de los jarifes -Orlando enamorado Acosta de drogas -Concordia de las dos leyes - de santa florentina -sesenta y nueve libros de historias -Imitación de Cristo Biblia sacra -Anglés sobre el cuarto de la sentencia quarenta y ocho artes de Antonio dos pasio duorum quatro diretorum curatorum -seys de cuarenta cantos -libro de Osuna -vida de San Francisco de Padua entretenimiento de damas y galanes -dos de la vida del padre Ignacio -quatro de Lucano tres emblemas de Alciato dos del regidor ciudadano -doze libros de Isabel reina de Inglaterre -quatro de santa Leocadia -tres de monserrate dos fábulas de Ysopo -ducientos setenta y seys libros de historias ocho astetes -ducientos quarenta libros de historia, algunos sin encuadernar 191 APENDICE 11 Inventario de los libros de Cristóbal Hernández Galeas A.G.l. Contratación, leg. 345A, rº 11 [Lima, 1619] -trenyta y tres cuaresmas de Fonseca -treynta y quatro vocabularios de la lengua deste reyno arte nueva dos de lo dicho otro de lo dicho treynta y cinco cristiadas del, padre o jeda -advertencias de la historia de Mariana cristiada de hojeda -historia de Etiopía santoral de Arias gobierno eclesiático de fray Gregorio de Alfaro -agricultura de Herrera -obra de castillejo -tratados de amor de Dios por Fo.nseca gobierno eclesiástico por alfan;> Juan Alonso Garrotillo -diez privilegios para mujeres preñadas por el doctor Juan Alonso las Navas de Tolosa consul Augusto por fray Pedro Mal donado -práctica de una religiosa por Pedro Calderón -navegación segura para el cielo de fray Gerónimo de Segorbe la madre Teresa de Jesús essequias del rey Philippo segundo tesoro de la lengua aymara por el padre Ludovico Vertonio otro dicho España defendida de Cristóbal Suárez de Figueroa -esscelencias de la castidad por fray Josephe de Jesús Avila de sacramento Hidalgo de cirujía -Salmerón 192 -consul Augusto de Maldonado -de la madre Teresa de Jesús -catorce discursos sobre la oración del padre nuestro de fray Baltasar Pacheco reisersión de Africa -ejercicios de un oratorio por fray Pedro Maldonado omiliario evangélico por Juan Baustista Madrigal -Guzmán de Alfarache -consuelo de justos por Maldonado -de los nombres de Cristo por fray Luis de León -de la madre Teresa de Jesús -agricultura de Herrera y la historia de san Raimundo cristiada de ojeda -declaración de los· siete salmos penitenciales -Epístolas de san Jerónimo -arte de la lengua general deste reyno -declaración de los salmos penitenciales prado espiritual consideraciones de las amenazas del juicio por Alonso de Herrera -otro dicho -de la vanidad del mundo de Estella -Teresa de Jesús -Arte de servir a Dios -de la guerra de campaña de Roma - juridición cristiana por fray José Luquián -de la conservación de la salud del cuerpo y del alma -parnaso antártico por Diego Mejía -Fragoso de cirujía -Monarquía eclesiástica por Pineda -Cuaresma de Fonseca noche del alma -jerarquía eclesiástica virtudes de piedras sonetos de Petrarca obras de Garcilaso Monserrate de ejecuciones de bienes Guzmán de Alfarache Tratado del amor de Dios de Fonseca Avila de sacramento evangelios de la cuaresma de fray Alonso de Guevara práctica espiritual de una religiosa por el padre Calderón vocabulario general de la lengua quechua Guzmán de Alfarache sermones en fiestas de algunos santos por Bexarano de la madre Teresa de Jesús por Ribera vocabulario de la lengua quechua Guzmán de Alfarache otro dicho de las postrimerías del hombre del nacimiento de san Juan bautista Demostraciones católicas arte de la lengua quechua dos libros intitulados de la dcscnción de nuestra señora de Toledo tres de la lengua quechua fiel desengaño portugués de la lengua quechua sucesos de las Filipinas Cristiada Silva de Alvarez historia de Francisco Guichardino por Flores sumario de cuentas de plata y oro destos reynos Rimas sacras de Lope dos del Guzmán de Alfarache historia de Cataluña por Bernardo Desclot Guzmán de Alfarache advertencias a la historia de Mariana -de la madre Teresa de Jesús -otro dicho discursos predicables por fray Baltasar Arias Emblemas morales de Juan de Orozco Herrera de amenazas del juicio fiel desengaño por Francisco Luque de la lengua quechua Cristiada otro dicho Guzmán de Alfarache dos libros de lo dicho de la lengua quechua Terencio la traducción del Yndia de los tres diálogos Suma de Ledesma del segundo por Avila de las amenazas del juicio de la lengua quechua parnaso antártico por Mejía de la madre Teresa de Jesús -dos del Guzmán vida y milagros de san Antonio de Padua -Cuaresma de Fonseca - de la madre Teresa de Jesús de la lengua quechua -Cuaresma de Fonseca Cristiada dos de la lengua quechua -vida de san Raimundo apuntamientos de todos los semones Cuaresma de Fonseca Cristiada Guzmán de Alfarache Terencio en latín de la lengua quechua el solitario poeta -santoral de Arias Francisco Patricio por el gobieroo arte quechua años del juego Guzmán de Alfarache ejercicios de un oratorio 193 suma y compendio de los grados de la oración -arte quechua Cristiada Guzmán de Alfarache Rimas sacras de Lope Cristiada vocabulario de la lengua general lengua quechua Murcia de lógicas osario eclesiástico quatro libros de la Cristiada ejercicios de un oratorio espejo de perfeción sonetos de Petrarca Angélica de Soto devoción de consolación Cuaresma de Fonseca Cristiada Guzmán de Alfarache dos libros de la Cristiada una disputa de la llaga de Cristo consolación de nuestra señora historia de la verdadera arte quechua quarenta y quatro de la esposición de los polbano monarquía eclesiástica y terrena arte y ejercicio de la oración condición cristiana arte quechua -Guzmán de Alfarache de la madre santa Teresa de Jesús (Ilegible) las Navas de Tolosa diálogos de la naturaleza del hombre tesoro de consejos divinos Guzmán de Alfarache santa Juana de la Cruz Garcilaso perfeción religiosa tragedias de amor vida del padre fray Nicolás Fajón -arte quechua -dos del Guzmán 194 -Amenazas del juicio arte quechua Cristiada del bien y obligaciones del estado criminal discursos sobre el padre nuestro las fiestas de san Ramón Suma de tratos contratos ciento y trece catecismos en español y quechua arte quechua Guzmán de Alfarache cinco de la lengua quechua cient y diesisiete libros de oraciones y ejercicios de fray Luis de Granada ochenta y seys libros de la lengua ay amara sesentayquatro libros de nuestra señora de Gaspar de Astete setentaytres libros de devocionarios y relicarios por Jacome Carvallo nueve libros de oras devotissimas de Ortiz Luzio cuatro libros del perfecto cristiano de fray Juan González seys libros de meditaciones de nuestra señora de Costero desengaño de la vida de fray Julián Marte! de la campaña de Roma vida de san Jacinto Sylva de la providencia de Dios Plinio de animales traducido Guzmán de Alfarache dieciseys docenas de soliloquios de Lo pe Plinio de pescadores dos libros del Guzmán de Alfarache tesoro de misericordia divina obras de Astete historia de san Bernardo por Vicente Miguel Guzmán de Alfarache San Onorio y Estado patronos de Jerez de la frontera Cristiada consideraciones del agradecimiento cristiano por Gonzálcz Guzmán de Alfarache de la madre Teresa de Jesús historias de Francia de Herrera comercio terrestre Guzmán de Alfarache de santa Teresa de Jesús patronos de Jerez de santa Teresa condición cristiana de Luquián consuelo de justos tres libros del Guzmán práctica espiritual de Pedro Calderón lengua aymara Rimas sacras comentarios y salmos lengua quechua razón del pecado original dos libros de la lengua quechua Dionisia cartujo Plinio confesionario Cristiada santos patronos de Jerez arte de la lengua del Perú otro de lo dicho consuelo de justos de la madre santa Teresa sobre la muerte de doña Luisa de Carvajal espositio titulorum tragedias de amor por Solorzano práctica espiritual meditación de la vida de nuestra señora por Costero la vida del dulsísimo Jesús filosofía natural tarta de los casos de conciencia por Córdova fiestas a la betificación de san Ignacio Guzmán de Alfarache sylva espiritual de Alvarez soliloquio de San Buenaventura por fray Alonso ponce -César flosculos clericorum la congregación de nuestra señora por Costero perfeción religiosa de Arriaga otro como el dicho tratado de la oración mental por Malina espejo de perfesión por Rojas manual de buenas meditaciones por Ama ya del nombre de Jesús ejercicio de un notario perfesión religiosa instrusiones cristianas vida y milagros de san Raimundo Guzmán cuadernillo del rezo oficio del sensión de nuestra señora y vida de san Ildefonso fiel desengaño de Francisco Luque Rimas sacras perfesión religiosa espejo de perfesión otro como el dicho de la moneda y valor del oro elocuencia española Terencio en latín Angélica de Barahona ejercitatorio del padre Serna de adviento del padre Acosta un breviario romano cánones del consilio por Francisco Bartolomé espejo de consolación sermones en fiestas de santos por Bejarano instituciones caldaice tabla de casos notables Pacheco del segundo mandamiento institución confesorum ética de Aristóteles en latín de oratore práctica espiritual 195 BIBLIOGRAFIA BATAILLON, Marel 1983 Erasmo y España. 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