scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La consulta filosófica y la crítica de la normalización social

Barrientos Rastrojo, José

Abstract

La consulta filosófica ha sido criticada al considerarse como una actividad normalizadora y adaptadora al sistema social. Si así fuera, esta disciplina se desacreditaría filosóficamente, al entrar en liza con una de las bases de la filosofía: sus dimensiones críticas. La crítica implica la capacidad de poner en duda las bases del sistema ideológico y, así, evitar quedar alienado; de hecho, el individuo alienado aceptará sin cuestionamiento alguno la realidad dada. Este artículo explora la validez de esta argumentación recriminatoria hacia la consulta filosofía partiendo de la teoría, los textos y las prácticas de los principales representantes de la disciplina a nivel nacional e internacional.

Full text

La consulta filosófica y la crítica de la normalización social José Barrientos Rastrojo barri[email protected] Departamento Metafísica y Corrientes Actuales de la Filosofía, Ética y Filosofía Política Facultad de Filosofía Universidad de Sevilla https://doi.org/10.15366/bp2024.37.001 Bajo Palabra. II Época. Nº 37. Pgs: 101-124 Philosophical counseling and criticism made by social normalization 102 — Recibido: 26/12/2023 Aprobado: 15/09/2024 Resumen La consulta filosofía ha sido criticada al considerarse como una actividad normalizadora y adaptadora al sistema social. Si así fuera, esta disciplina se desacreditaría filosóficamente, al entrar en liza con una de las bases de la filosofía: sus dimensiones críticas. La crítica implica la capacidad de poner en duda las bases del sistema ideológico y, así, evitar quedar alienado; de hecho, el individuo alienado aceptará sin cuestionamiento alguno la realidad dada. Este artículo explora la validez de esta argumentación recriminatoria hacia la consulta filosofía partiendo de la teoría, los textos y las prácticas de los principales representantes de la disciplina a nivel nacional e internacional. Palabras clave: consulta filosófica, razón crítica, razón instrumental, Horkheimer, Achenbach. Abstract Philosophical counseling has been criticized because it has been considered a normalizing and adaptative activity in the social system. If this were the case, this discipline would be discredited philosophically, because it would conflict with one of the bases of philosophy: its critical dimensions. Criticism requires the ability to question the bases of the ideological system and thus it prevents the subject from becoming alienated. That alienated person will accept the given reality without question. This article aims to explore the validity of this recriminatory argument towards consulting philosophy based on the theory, texts, and practices of the main representatives of the discipline at a national and international level. Keywords: philosophical counseling, critical reason, instrumental reason, Horkheimer, Achenbach. — 103 1. Anti-tesis 1.1. La consultoría filosófica como normalizadora social Desde sus inicios, la consultoría filosófica ha sufrido críticas de académicos o de personas dedicadas a la filosofía teórica. Lejos de destruirla, estas opiniones han servido para reflexionar sobre las debilidades de su práctica y para elaborar los criterios destinados a diseñar un mapa de buenas prácticas en la disciplina. Este artículo pretende analizar uno de estos argumentos más reiterados: la consulta filosófica consiste en un instrumento de normalización social y, por ello, entra en contradicción con las dimensiones críticas de la filosofía. A continuación, citamos algunos ejemplos, como muestra ilustrativa y sin afán de exhaustividad, que dejaremos para las siguientes secciones. El primero en posicionarse contra la consulta fue Roger Scruton, un profesor británico que trabajó en las Universidades de Cambridge, Londres y Oxford y quien, en 1997, escribió «The return of the sophist» (Scruton, 1997). Allí defendió que muchos filósofos (incluyendo los profesores de universidad) se habían convertido en sofistas debido a que, a diferencia de Sócrates, cobraban por sus servicios. La dependencia del pago le llevó a pensar en la dependencia del sistema económico y, por ende, en la normalización social de acuerdo con los cánones capitalistas 1. Scruton iba más allá. Distinguía al filósofo del sofista indicando que el primero promovía las capacidades críticas y al segundo como un mercader de verdades falaces. De hecho, el segundo grupo no sólo integraba a consultores filosóficos sino autores postestructuralistas y postmodernos como Heidegger, Foucault, Derrida, Rorty o Lyotard. Josep Pradas, profesor de secundaria e investigador en la Universidad de Barcelona, proponía otra crítica: la consultoría filosófica es una fábrica de libros de autoayuda en lugar de un templo de custodia de tratados serios de pensamiento. Sus textos, añadía, constituyen una «amenaza desde dentro» de la filosofía, puesto 1 Su primera respuesta la obtuvo del consultor filosófico Lou Marinoff, quien aseveró ácidamente que sólo los ricos podían dedicarse a sus actividades profesionales sin salario. Margaret Goord fue más asertiva y menos falaz cuando respondía que la adhesión a la criticidad en un trabajo filosófico no estaba reñida con recibir el sueldo y que los argumentos de Sócrates no tenían porqué disminuir su calidad por haber empezado a recibir un salario del estado (Goord, 2003). 104 — que animan a caer en un pragmatismo que rinde pleitesía a los fines sociales y políticos de los poderosos. Esta servidumbre normalizadora de la consulta contrastaría con la criticidad de la filosofía académica, inútil para el poder. Así, concluía que la consulta filosófica no modificaba la ideología alienante, sino que la promocionaba (Pradas, 2007: 36). Por último, se ha apuntado que la consulta no facilita la crítica cultural, sino que asume la estructura imperante y la adaptación social poniendo en crisis la esencia de la Filosofía. En este sentido, Flórez-Quintero ha avisado del peligro de sustituir la normalización y potencial alienador de los antidepresivos con la lectura de Platón: Creo que debemos ser muy cautelosos con la idea feliz de que leer a Platón puede tener efectos curativos; o de que alguien a quien se le ha prescrito la fluoxetina -u otro antidepresivo- pueda sustituirla de manera eficaz por la lectura del Teeteto (Flórez-Quintero, 2022) 1.2. Bases filosóficas de la normalización Los planteamientos anteriores se inspiran en los autores de la primera escuela de Frankfurt, esto es, en Horkheimer y Adorno. Horkheimer define la crítica como la acción de «no aceptar sin reflexión y por simple hábito las ideas, los modos de actuar y las relaciones sociales dominantes» (Horkheimer, 2000: 287-288). El poder genera hábitos a los que los sujetos se adaptan, se «someten y se subordinan» (Horkheimer, 2000: 94). Los individuos no son conscientes de sus artefactos y, en consecuencia, quedan ocultos 2. De esta forma, se dilapida la capacidad crítica pues- to que no se percibe la opresión a la que se es sometido y, por ende, no es posible establecer mecanismos emancipadores delante del poder, al permanecer camuflado. He aquí la columna vertebral de dos peligros que contemplaron estos filósofos judíos: el declive de la razón crítica durante el tercer Reich en Berlín y la caída del acto reflexivo de aquellos que bailaron al ritmo del último éxito de Glen Miller en la California o el Nueva York de los años cuarenta del siglo pasado, es decir, de los que cayeron en las redes de la industria cultural. En ambas geografías, Horkheimer 2 Casi un siglo más tarde, otro director del Instituto de Ciencia Social, Axel Honneth, subrayará esta capacidad del poder para ocultarse y, por ende, para desactivar la lucha emancipadora. Honneth explica que hoy «solo se confirman como moralmente relevantes las experiencias de sufrimiento que ya hayan atravesado el umbral de la atención de los medios de comunicación de masas, y somos incapaces de tematizar situaciones socialmente injustas a las que no se haya prestado hasta el momento atención pública, y de hacer las reivindicaciones pertinentes» (Honneth, 2003: 93). Por otra parte, estrategias de exclusión social como la desverbalización «limitan las posibilidades de articulación de experiencias de injusticia específicas de clases mediante el hecho de que les privan de los medios lingüísticos y simbólicos apropiados; paralizan la capacidad de articulación, que es la condición de una tematización de la conciencia social de injusticia que tenga consecuencias» (Honneth, 2011: 64). — 105 y Adorno detectaron los efectos devastadores de la emergencia de la razón instrumental y del debilitamiento de la razón crítica. Adorno testimonió esta catástrofe describiendo la razón que instrumentalizó el pensamiento que se convirtió en una herramienta para enterrar la diversidad judía en la unidad de los judíos de Auschwitz, que perdían cualquier signo de singularidad bajo la unificación creada por rapar las cabezas u homogeneizar ropas y vidas. Adorno se inquietaba al asistir a «la incapacidad del pensamiento para elevarse», pues «acecha ya el potencial de encuadre y sometimiento a una autoridad cualquiera, perceptible también en el actual modo puntual y complaciente de aferrarse a lo dado» (Adorno, 1998: 45). Sólo la razón crítica podía conjurar esta aniquilación. Estos miedos se repetían en la obra de Emmanuel Mounier a finales de los años treinta del siglo pasado cuando contemplaba la emergencia de los totalitarismos y fascismos que fructificaron en la segunda guerra mundial (Mounier, 2002: 195). Asimismo, el declive de la razón crítica reaparece con el silenciamiento del poder por medio del uso de estructuras o practicas discursivas interesadas y que no desarrollamos por razón de la brevedad (Foucault, 1980; 2018). Todos estos autores suscribirían las palabras de Horkheimer sobre el rol de la filosofía: La verdadera función social de la filosofía reside en la crítica de lo establecido […]. La meta principal de esa crítica es impedir que los hombres se abandonen a aquellas ideas y formas de conducta que la sociedad en su organización actual les dicta (Horkheimer, 2000: 282-283) Todos ellos unirán a sus teorías un compromiso social certificable: Mounier inicial el movimiento y la revista Esprit, Adorno y Horkheimer escribirán y participarán con artículos en medios de difusión en masa y Foucault creará el Grupo de Información de las Prisiones, será reportero en Teherán durante el ascenso de Jomeini y se compromete en huelgas contra injusticias sociales, incluso en España. En consecuencia, no extraña que Adorno haga afirmaciones como la siguiente: Que uno sea o no un intelectual es algo que se manifiesta sobre todo en la relación que mantiene con su trabajo y con el todo social del que forma parte. Esta relación y no el ocuparse de ámbitos especializados como la epistemología, la ética o la misma historia de la filosofía es lo que constituye la esencia de la filosofía (Adorno, 1998: 34) Sobre las bases acusadoras del comienzo y situados en la necesidad de que una buena filosofía y, por extensión, una oportuna consulta filosófica, debe desplegar sus alas críticas, el objetivo de este artículo se plantea en los siguientes términos: 106 — analizar si las dimensiones críticas y emancipadoras conforman la columna vertebral de la orientación filosófica o si los reproches normalizadores vertidos contra ella son legítimos. En la medida en que la literatura de la consultoría es vasta, el trabajo se centrará en aquellos autores que han forjado los fundamentos teóricos publicando los manuales clásicos de la disciplina a nivel internacional (Gerd Achenbach (2004; 2022), Ran Lahav (2016; 2021), Lou Marinoff (2002), Shlomit Schuster (1999), Peter Raabe (2001; 2002), Lydia Amir (2017), Neri Pollastri (2004) y Leon de Haas (2013; 2018a) y a nivel nacional (ETOR, 2010; Bañeras, 2016; 2017). Además, estos teóricos han dirigido los principales congresos académicos internacionales de la materia y acostumbran a formar parte o coordinar sus principales formaciones. Se ha obviado el estudio de la teoría de algunos especialistas que, a pesar de cumplir estos dos criterios de inclusión, han propuesto una emancipación vertical en lugar de una horizontal 3. Ese es el caso de Mónica Cavallé y Ran Lahav. Dada su importancia específica, sus teorías serán tratadas en un futuro artículo que verse sobre la emancipación vertical de la consulta filosófica. 2. Las dimensiones críticas de la Filosofía Aplicada 2.1. Más allá de la resolución de problemas Gerd Achenbach, considerado por muchos especialistas el creador de la primera consulta filosófica, rechaza a los consultores que entienden su labor como un acto para resolver acríticamente problemas o para «deshacerse de sus preocupaciones» (Achenbach, 2021: 197). Siguiendo una línea orteguiana, Achenbach acepta que la vida es problema. Intentar entretener, distraer o ayudar a «sacarse de la cabeza aquellas preguntas para las que no habría respuesta» no se identifica con un acto filosófico (Achenbach, 2021: 197), puesto que este pragmatismo acrítico podría encubrir verdades y las ideologías que subyacen a los problemas y acarrearía la pérdida de la condición problemática del sujeto. 3 Entendemos como emancipación horizontal aquella que, basándose en el horizonte crítico-analítico-argumenta- tivo de la filosofía, incentiva que los consultantes cuestionen sus ideologías. Al otro lado, la emancipación vertical es aquella de índole existencial o metafísico-espiritual que pone en duda el sistema social normativista donde viven los consultantes proponiendo que una existencia sin reflexión implica doblegarse a una vida superficial incapaz de alcanzar una profundidad ajena al marco normativo. Por tanto, la emancipación vertical incluye una crítica social incentivando las capacidades del sujeto de profundizar verticalmente en su existencia y la emancipación horizontal facilitaría la ruptura de la ideología aumentando las formas de ver la vida y, por ende, facilitando, en términos de Foucault y Deleuze, las «dispersiones» (Foucault, 2002: 338; Vidarte, 2005: 242-243) o las aperturas posthumanistas de Rosa Braidotti (2015: 42-29). — 107 Quedar conminados exclusivamente por una actividad acrítica que no cuestione los fines sino que se use instrumentalmente la razón destruye la posibilidad de encontrarse con la autenticidad del sujeto. Éste aceptaría sin cuestionamiento los dictados que la ideología le marca y usaría sus capacidades de pensamiento para secundarlos. Es más, el hecho de que el hámster se mantenga girando en su rueda infinita dentro de la jaula le hace creer que está avanzando; sin embargo, ese traslado es falaz. Eso mismo sucede con la persona que hace acopio de una razón instrumental: Siempre asediada y ajetreada, desgastándose en la prosaica rutina de la cotidianeidad, enredándose irreflexivamente entre esto y aquello, la vida se vuelve gris y tediosa, errática, fugaz, insípida, y finalmente se convierte en un plazo de tiempo que se escurre sin sentido. Así, los días que meramente transcurren carecen de ese peso específico que nos permitiría –como la quilla al barco– andar erguidos; de ese centro que nos mantendría articulados como una bisagra; de esa tensión que nos impulsaría a ir mucho más allá de la meta que nos hemos planteado (Achenbach, 2021: 135, las cursivas son mías) Neri Pollastri, orientador filosófico italiano, considera que el objetivo de la consultoría filosófica es «favorecer el movimiento del pensamiento y la reflexión en el consultante» (Pollastri, 2006b: 18). Este movimiento racional hará consciente del horizonte desde el que se reflexiona y se actúa. Por ello, Pollastri reitera su desafección hacia una consulta filosófica entendida como resolución de problemas: «no es un comportamiento técnico-instrumental, que consiste en una acción dirigida a resolver problemas; por el contrario, la filosofía es un comportamiento reflexivo, dirigido a resetear (rearrange) el mundo interno de las personas» (Pollastri, 2006: 20). Así comulga con las ideas de su maestro, quien sostiene que «el objeto de la filosofía no es hacer más fáciles las soluciones, sino más difíciles los problemas» (Achenbach, 2022: 162). El orientador filosófico debe hacer florecer las preguntas y fondear el abismo del problema, pero nunca cerrarlo en el seno de un silencio normalizador. [Hay que] descubrir incluso su abismo insondable, ese hasta el que ninguna plomada alcanza a descender; comprender estos problemas en toda su complejidad, la cual se debe, tal vez, a que sólo pueden entenderse en cuanto enredados con otros problemas, o como derivaciones de dificultades que los anteceden, o sencillamente como preguntas “autosuficientes” que no nos revelan su ser más íntimo (Achenbach, 2022: 162) También Ran Lahav, fundador de los congresos internacionales de este campo, ha rechazado las aproximaciones instrumentalistas de la filosofía en las sesiones filosóficas y ha propuesto que el filósofo debe despertar del sueño ideológico a sus consultantes: 108 — The goal of philosophical practice as I see it is not to solve and satisfy, but rather to awaken forgotten dissatisfactions and yearnings, to transcend our everyday needs, arouse wonder, awe, even confusion, and in this way open for us new doors towards greater horizons of understanding and life (Lahav, 2016: 15) Lahav es consciente de que la filosofía posee herramientas para materializar una filoterapia estandarizante; sin embargo, esto rompe el núcleo de la actividad reflexiva. Su deep philosophy crea personas más profundas, alejadas de los horizontes no reflexionados y sujetos con mayor capacidad para escuchar los ecos de sabiduría de la realidad, que se encuentran en las antípodas de los escenarios dentro de los que el poder nos ha dictado cómo vivir. Leon de Haas, orientador filosófico holandés, fuertemente influido por Achenbach y Lahav, se alistaba al espíritu de Horkheimer cuando defendía que el filósofo debe desafiar el pensamiento de sus consultantes: We, philosophical practitioners, are not ‘solving problems’, and we are not just affirming and supporting the client’s own processes of storytelling and understanding; we challenge our guest to investigate his thinking thoroughly and critically, and to take his responsibility for the situations he is part of in his life (Haas, 2013: 8) Había que facilitar el acceso a una verdad que trascendiera la horma reiterada en la cotidianidad. En consecuencia, las sesiones deben incluir un componente teñido por la con-frontación. La imagen de Sócrates crítico representaría mejor al consultor filosófico que a un terapeuta que diagnostica, se preocupa e interesa por no ofender a quien paga sus servicios: [The counselor] intervenes in the story of his interlocutor - not by offering a diagnosis or way of thinking, but by asking skeptical questions about the interlocutor’s truth claims. Like a Socrates, […] the skeptical philosopher challenges his interlocutor to think critically about his truth claim (Haas, 2018b: 118) 2.2. El consultor filosófico como inquisidor 2.2.1. Dialéctica negativa Achenbach cita de Wittgenstein para describir la dinámica de sus sesiones: «Quien enseña filosofía hoy en día, les da manjares a los otros, no porque les gusten, sino para cambiar su gusto» (Wittgenstein citado en Achenbach, 2021: 246). La consulta no acepta el entumecimiento acrítico y adaptativo marcado por la sociedad y la cultura en curso, sino que «pone en suspenso» las «temáticas desgastadas» y pro- — 109 mueve en el consultante «un nuevo hilo conductor que, más allá del instante vivido, pueda constituirse en el motivo dador de sentido que atraviesa internamente a la vida» (Achenbach, 2021: 107-108). Para lograr este objetivo, propone ejercicios de dialéctica negativa que conserva el espíritu combatiente de la Mínima moralia de Adorno: El material que inicialmente da que pensar es lo que va en contra de las expectativas, lo anormal, lo incomprensible, lo inescrutable, lo imprevisto e irritante, todo aquello que fastidia a los indolentes formadores de opinión, que confunde a los convencidos, que hace avergonzar a los autocomplacientes y les tiende una trampa a los mejor informados, es decir, a los presuntos versados y a los dueños del saber que se pasean con la cabeza en alto […]. A los defensores de lo correcto, a quienes sostienen la validez de una sola cosa quisiéramos escandalizarlos, mostrándoles cómo se siente la libertad de pensar sin supervisión (Achenbach, 2017: 252-253) Achenbach exige el mantenimiento de una tensión crítica en los encuentros filosóficos; por ello, David Sumiacher acierta cuando describe al alemán como un «artífice de trampas» o un «creador de campos minados que quiebran nuestras concepciones y expresiones en el mundo» (Sumiacher: 2021: 13). Sobre este pilar, Achenbach sostiene su clásica idea de que la consulta no trabaja sobre métodos (como las psicoterapias) sino que los crea. Si trabajase sobre métodos, convertiría a la filosofía en un instrumento deudor de un modo de observar, pues «todo método enseña a ver algo, pero también permite no ver otras cosas (…). Mientras que el método se crea su objeto, la mirada crítico-filosófica hacia el método le concede al objeto el derecho de corregir el método (Achenbach, 2021: 223). Así, la posibilidad de que la consulta esté más allá de los métodos permite, primero, una crítica de las construcciones previas y, segundo, da libertad para la edificación autónoma de la identidad de cada consultante. Pollastri excava en este suelo cuando señala que «filosófico es todo lo que resulta de una investigación realizada siguiendo la actitud socrática de la ignorancia y de poner a prueba los propios conocimientos, (…) se opondría a lo dogmático» (Pollastri, 2004: 198). La consulta se convierte en una lucha donde uno ha de poner en vilo los cimientos, aquellos que cree indubitables, de los que, ingenuamente, se cree dueño y artífice. De Haas cierra esta reflexión recalcando que la consulta no puede reducirse ni a un acto cognitivo o racional ni a uno espiritual acrítico, sino que debe aprender a transcenderse críticamente volando hacia dimensiones inexploradas (Haas, 2013:8). 116 — Counselee: Men are always better at making decisions than women […] Counselor: Is there anything that you know more about than your husband? Counselee: I know a lot about real state investment, and he knows very little. Counselor: Do you think, then, that you are better than your husband at making real estate investment decisions? Counselee: Yes. Counselor: But if those who are best at making decisions should make them and you are best at making real estate investment decisions, then should make those decisions? Counselee: I suppose I should. Counselor: Do you still think, then, that the man should make all the decisions? (Cohen, 1989: 128-129) 2.7 Actividades críticas con la cosificación capitalista La crítica de Roger Scruton acerca de que el cobro por servicios filosóficos destruye la capacidad crítica es concomitante con la del personalismo que desaprueba a los académicos que no se implican socialmente. Según Juan Manuel Burgos, los últimos «no pretenden alcanzar un influjo social», puesto que sus obras se reducen a «juegos intelectuales narcisistas destinados a fascinar al lector, al colega o al público» (Burgos, 2012: 261). Ambos tienen en mente a filósofos convertidos en intelectuales orgánicos adaptados de tipo gramsciano. Desde estas geografías, el cuestionamiento crítico no procede sólo de aplicar una metodología crítica de índole teórica, como la vista arriba sino de implementar acciones que cuestionen la dependencia del capital. En este sentido, un conjunto de orientadores filosóficos destina parte de su tiempo a realizar consultas o talleres gratuitos en prisiones como Sam Zinaich en Illinois 4, los miembros del proyec- to BOECIO 5 en penitenciarías de Argentina, Brasil, Colombia, México y España (Sarmiento, 2023: 36-37; Barrientos Rastrojo, 2022) o Vaughana Feary (Feary, 2013) en Estados Unidos. Otros filósofos han generado sesiones de Filosofía para Niños con menores infractores y niños de la guerrilla colombiana como el grupo Marfil (Barrientos Rastrojo, 2020, 2022). Ladegaard trabajó con talleres filosóficos en hospitales con enfermos de cáncer (Ladegaard Knox, 2016). El proyecto DIÓGENES realizó talleres gratuitos con niños, jóvenes y ancianos en España, Brasil y México (Barrientos Rastrojo, 2019) y una labor semejante se encuentra en 4 Más información en https://www.youtube.com/watch?v=GlxhBRwR5jQ. 5 Más información en http://institucuional.us.es/boecio — 117 los talleres filosóficos realizados por Madrid entre pequeños indígenas en Oaxaca (Madrid, 2008), por Sumiacher con los tojolabales en 2009 (Barrientos Rastrojo, 2023) o por Accorinti en escuelas muy precarias en Argentina (Accorinti, 1999). Caso análogo son las propuestas de diálogos filosóficos de CECAPFi en Ciudad de México, los cafés filosóficos de Esther Charabati y su equipo de Filosofía en la Ciudad (Charabati, 2020: 87-89) o Víctor Hugo Galván Sánchez en San Luís Potosí. A estas experiencias, se añaden las actividades gratuitas ante catástrofes naturales como los talleres filosóficos después del tsunami de Tohōku y los talleres de David O’Donaghue después de los destrozos del huracán Katrina (O’Donaghue, 2006: 117-126). Aunque el listado de actividades podría incrementarse, esta muestra es suficiente para justificar cómo la consultoría filosófica (y por extensión la Filosofía Aplicada) no sólo cuestiona la ideología desde la teoría, sino que alza sus armas desde la práctica. 3. Antítesis y sín-tesis A pesar de lo esgrimido arriba, algunas críticas a autores que se suponen ubicados en el campo de la Filosofía Aplicada son consistentes. Nos detendremos en ellas para hacer justicia a sus defensores y analizar su validez. Primero, algunos libros han instrumentalizado la filosofía. En 2003, se publicó El botiquín filosófico, que convertía a la historia del pensamiento en un mecanismo alternativo a las terapias de ayudas, a la psicología y a los filósofos en un vademécum de medicinas para los problemas mentales. A diferencia de la consulta filosófica, la práctica que proponía la obra no cuestionaba los marcos ideológicos, sino que usaba a Platón o Aristóteles como píldoras para la resocialización y normalización sin cuestionar la causa sistémica del problema. Algunos lectores cayeron en el error de vincular este texto con la última parte de Más Platón y menos prozac de Lou Marinoff: ambos listaban un conjunto de filósofos que «serían útiles para el asesoramiento filosófico» (Marinoff, 2002a: 449). Sin embargo, el listado de autores del manual de Marinoff no funciona como elenco de medicamentos sino como inspiración crítica para incentivar la duda sobre los principios ideológicos desde los que nacen las cuitas de los consultantes. El canadiense subraya que el consultante debe encontrar por sí mismo sus respuestas y que estas sólo se encuentran si se cuestionan las asunciones implícitas, tal como se explicó más arriba. Por otra parte, El botiquín filosófico está escrito por dos autores ajenos al campo de la consultoría filosófica, por lo que no es correcto acusar a esta última debido a 118 — su libro. Aljoscha Schwarz y Ronald Schweppe han publicado manuales sobre reiki, bioenergética, shiatsu y programación neurolingüística y, hasta donde sabemos, carecen de titulación filosófica universitaria. Una segunda crítica sobrevuela el asunto de que algunas webs de especialistas indican que la filosofía ayuda a limitar el stress, la angustia o a recuperar una adecuada relación con los seres queridos. Esto es, efectivamente, instrumentalizar la filosofía de acuerdo con fines sociales establecidos. Coincidimos con toda aquella crítica que deslegitime a todos los asesores filosóficos cuyos fines no procedan de lo que los pensadores han realizado en la historia de la filosofía. Si un terapeuta utiliza el estoicismo para disminuir el stress, como podemos encontrar en Becker (1998) o Robertson (2019), instrumentaliza la filosofía para ejecutar una actividad no filosófica. Lo mismo sucedería con el filósofo teórico que emplease su discurso para manipular a un sector de la sociedad o para gobernar: sería un comercial o político que usa la filosofía para fines de su profesión, pero no filosofa. Análogo es el caso de un divulgador si su objetivo no es la filosofía sino el entretenimiento, es decir, si cifra el éxito de su actividad en conseguir niveles elevados de diversión entre sus espectadores en lugar de en el rigor epistémico desplegado. Es cierto que un conjunto de personas que se anuncian como asesores filosóficos despliegan una visión instrumental de la filosofía. Con frecuencia, se trata de especialistas procedentes de otras disciplinas cuya formación en la materia ha sido a través de cursos cortos e intensivos que no les han permitido comprender, y aún menos, secundar en sus consultas, el marco crítico desde el que se establece la consulta filosófica. Suelen ser neófitos o llevar poco tiempo dentro de la materia, pues, cuando avanzan en el campo, acaban comprendiendo la necesidad de la criticidad en el campo. Este grupo abarca a educadores que difunden talleres de «Filosofía para Niños» que no distinguen entre la razón crítica y la instrumental. Estos maestros aceptan como válido cualquier argumento fundándose en una difuminada necesidad de ser tolerante, a pesar de que la realidad es que desconocen cualquier criterios epistemológicos de validez. Asimismo, algunos consultores filosóficos defienden un fin terapéutico en sus sesiones y, por ende, no saben cómo hacer compatible su disputa contra la angustia del consultante con el hecho de que Sartre o Heidegger la defiendan como mecanismo para acceder a la autenticidad. En todo caso, estos consultores no son los autores de los manuales clásicos de la materia y, por ende, son poco decisivos en el desarrollo de la profesión. Desde estas premisas, hay que conceder que la crítica normalizadora contra la consulta filosofía tiene sentido, aunque como principio de prudencia para evitar heterodoxias que conviertan a la consulta en el nuevo artefacto normalizador del poder. Como puede inferirse de lo explicado hasta aquí, la consulta filoso- — 119 fía manifiesta una profunda vocación crítica desde varios planos: la movilización del pensamiento, la crítica de la ideología, la adquisición de conciencia sobre las imposiciones desconocidas, el desvelamiento de las asunciones, la lucha contra la superficialidad o contra la cosificación capitalista o el despertar ante las estructuras y prácticas discursivas bajo las que vive el consultante e incluso una parte de los funcionarios filósofos y funcionariados. En suma, una buena consulta filosófica debería funcionar como un gimnasio donde el consultante ejercite su músculo principal: su razón. Ahora bien, esta actividad no sólo implica la censura externa de lo otro sino también la autocrítica. En este sentido, tenía razón Adorno cuando señalaba que «la educación solo podría tener sentido como educación para la autorreflexión crítica» (Adorno, 1998: 81). Esta autocrítica desde y hacia la filosofía y la consulta filosófica ha pretendido ser la base de este escrito. 120 — Bibliografía Adorno, T., Educación para la emancipación, Madrid, Morata, 1998. Achenbach, G., La consulenza filosofica, Milán, Apogeo, 2004. La práctica filosófica, Ciudad de México, Cecapfi, 2021. Accorinti, S., Introducción a la Filosofía para Niños, Buenos Aires, Manantial, 1999. Amir, L., “Epistemology as a practical activity”, Revista Internacional de Filosofía Aplicada HASER, 2, 2021, pp. 41-65. - Rethinking philosophers’ responsibility, Cambridge, Cambridge Scholars Publishing, 2017. - Taking philosophy seriously, Cambridge: Cambridge Scholars Publishing, 2018. Barrientos Rastrojo, J., “De la filosofía para niños indígenas a la filosofía para niños indígenas”, Childhood&philosophy, 19, 2023, 1-34. doi: 10.12957/childphilo.2023.78357 - Filosofía Aplicada Experiencial, Madrid, Plaza&Valdés, 2020. - “La ética de la investigación cuantitativa y cualitativa en la Filosofía en prisiones: BOECIO como estudio de caso para superar algunas limitaciones investigadoras éticas”, Revista de Filosofía, 48(2), 2023, pp. 493-513. dOI: https://doi. org/10.5209/resf.78633 - “La Filosofía con Niños como experiencia transformadora. Una propuesta en organizaciones sin ánimo de lucro”, Childhood&Philosophy, 15(32), 2019, pp.1- 28 - “La Filosofía para Niños y Jóvenes como prevención y antídoto frente a los discursos de odio”, Isegoría, 67, 2022, 1-13. Doi: doi.org/10.3989/isegoria.2022.67.02 Bañeras, N., Acompañamiento filosófico, Barcelona, Comanegra, 2017. - La cura de sí o el cuidado filosófico, Barcelona, Icaria, 2016. Becker, L.C., A new stoicism, Princeton, Princeton University Press, 1998. Benjamin, W., Radio Benjamin, Madrid, Akal, 2015. Braidotti, R., Lo posthumano, Barcelona, Gedisa, 2015. — 121 Burgos, J.M., Introducción al personalismo, Madrid: Biblioteca Palabra, 2012. Charabati, E., “La filosofía de café”, Revista International de Filosofía Aplicada HASER, 11, 2020, 63-91. Cohen, E., Philosophers at work. An introduction to the issues and practical uses of philosophy, Nueva York, Saunders College Publishing, 1989. ETOR, “Filosofía Aplicada para ETOR: ¿Qué es la orientación filosófica?” en Filosofía aplicada y universidad, Visión, Madrid, 2010, 83-96. Feary, V., “Medicine for the soul: philosophical counseling with cancer patients”, Herrested, H. – Holt, A. – Svare, H. (eds), Philosophy in society. Papers presented to the sixth international conference on philosophical practice, Oslo: Unipub, 2004, pp. 35-52. - “Philosophical therapy in correctional facilities: Theory and practice”, Journal of Humanities Therapy, 4, 2013, 17-44. Flórez-Quintero, D. T., “Apuntes sobre la naturaleza de la filosofía y su enseñanza”, Discusiones Filosóficas, 23 (40), 2022, 93-112. Doi: doi.org/10.17151/ difil.2022.23.40.5 Foucault, M., La arqueología del saber, México DF, Siglo XXI, 2002. - La sociedad punitiva. Curso del Collège de France (1972-73), Madrid, Akal, 2018. - Microfísica del poder, Madrid, La Piqueta, 1980. Goord, M., “Philosophical counseling: the case against”, The philosophers’ magazine, 2023. Disponible online en https://archive.philosophersmag.com/philosophical-counselling-the-case-against/. Último acceso 18 de mayo de 2023. Haas, L., Situation and experiences. Essays on Philosophical Practice, Roermond, PlatoPraktijk, 2013. - Skeptical Interventions. A critical view of Philosophical Practice, Roermond, PlatoPraktijk, 2018. - “Socrates in the 21st century”, Philosophical Practice and Counseling. Official Journal of the Korean Society of Philosophical Practice, 8, 2018, 113-137. Honneth, A., La sociedad del desprecio, Madrid, Trotta, 2011. Honneth, A. – Fraser, V., Redistribución o reconocimiento, Madrid, Morata, 2003. Horkheimer, M., Teoría crítica y teoría tradicional, Barcelona, Paidós, 2000. 122 — Ladegaard Knox, J.B., “Sculpting reflection and being in the presence of mystery”, Revista Internacional de Filosofía Aplicada HASER, 6, 2016, 53-79. Lahav, R., Stepping out of Plato’s cave, Hardwick, Loyev, 2016. - What is Deep Philosophy? Hardwick, Loyev, 2021. Macera Garfia, F., “El lenguaje en la Orientación Filosófica (2)”, Revista ETOR 4, Sevilla, 2005, 97-100. Madrid, M.E., “Multiculturalism, extreme poverty, and teaching p4c in Juchitan: a short report on research”, Childhood&Philosophy, 4 (8), 2008, pp. 125- 135. Marinoff, L., “Dada as Philosophical Practice and Vice Versa”, Amir, L. (ed.): New frontiers in Philosophical Practice, Cambridge, Cambridge Scholar Press, 2017, pp. 4-33. - Más Platón y menos prozac, Madrid, Suma de Letras, 2002. - On the emergence of Ethical Counselling: Considerations and Two case studies”, Lahav, R. - Tillmanns, M. V. (eds.): Essays on Philosophical Counselling. University Press of America, Londres y Nueva York, 1995, 171-191. - Philosophical Practice, New York, Academic Press, 2002. - “Philosophical Practice during the pandemic”, Revista International de Filosofía Aplicada HASER, 14, 2023, 129-157. Marinoff, L.- Ikeda, D., El filósofo interior. Conversaciones sobre el poder transformador de la filosofía, Barcelona, Ediciones B, 2014. Mounier, E., El personalismo. Antología esencial, Salamanca, Sígueme, 2002. O’Donaghue, D., “Catastrophic philosophy: Can philosophy speak or must it remain silent?”, Barrientos Rastrojo, J. (ed.): Philosophical Practice, X-XI, Sevilla, 2006, pp. 117-126. Pollastri, N., “From Hegel to Improvisation. On the Method Issue in Philosophical Consultation” en Barrientos Rastrojo, J. (ed.): Entre Historia y Orientación Filosófica II, Sevilla: X-XI, 2006, pp. 19-30. - Il pensiero e la vita, Milán, Apogeo, 2004. - “In consulenza da un filosofo, per dar senso al racconto dell´esistenza” en Montanari, M.: La consulenza filosofica: ¿terapia o formazione?, Roma, L´orecchio di Van Gogh, 2006, pp. 15-24. — 123 Pradas, J., “Autoayuda: ¿el futuro de la filosofía? Reflexiones a propósito de Lou Marinoff”, Astrolabio. Revista internacional de filosofía, 5, 2007, 35-45. Robertson, D., How to think like a roman emperor, Londres, St. Martins Griffin, 2019. Raabe, P., Issues in Philosophical counseling, Westport, Praeger Publisher, 2002. - Philosophical Counseling. Theory and Practice, Westport, Praeger Publisher, 2001. Ruiz Curiel, D., “Acción conejo” en Barrientos Rastrojo, J. – Ordóñez Gacía, J. – Macera Garfia, F., La filosofía a las puertas del tercer milenio, Fénix, Sevilla, 2005, 127-133. - “Filosofía-psicoanálisis versus asesores filosóficos-psicoterapeutas”, Revista ETOR, 1, 2003, 135-142. Sarmiento Aponte, V., “Repensar la formación carcelaria en Colombia desde una perspectiva filosófica”, Revista Internacional de Filosofía Aplicada HASER, 14, 2023, 17-40. Schefczyk, M., “Philosophical counseling as a critical examination of life-direc- ting conceptions” en Lahav, R. - Tillmanns, M.V. (eds.), Essays on Philosophical Counselling, New York, University Press of America, 1995, 75-84. Schuster, S., Philosophy Practice. An Alternative to Counseling and Psychotherapy, Westport, Praeger Publisher, 1999. Scruton, R., “The Return of the Sophist”, The Times, 11/8/1997 Reimpreso en Practical Philosophy, 1.1 (6/6/1998). Disponible online en http://www.society-for-philosophy-in-practice.org/journal/pdf/1-1%2006%20Scruton%20 -%20Sophist.pdf. Último acceso 18 de mayo de 2023. Shibles, W., “The philosophical practitioner and emotion”, Curnow, T. (ed): Thinking through Dialogue, Oxted, Practical Philosophy Press, 1999, 50-57. Sumiacher, D., “Prólogo” en Achenbach, G.: La práctica filosófica, Ciudad de México, Cecapfi, 2021, 5-30. Vidarte, F. J. - Rampérez, J. F., Filosofías del siglo XX, Madrid, Síntesis, 2005. https://doi.org/10.15366/bp2024.37.001 Bajo Palabra. II Época. Nº 37. Pgs: 101-124