scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El soldado católico en guerra de religión : carta instructiva, ascético-histórico-política, en que se propone á un soldado católico la necesidad de prepararse...

Diego José de Cádiz, Beato, 1743-1801

Full text

U"jáUtáJó (éddíufcdik^-^ liji C¿ yfXíCíMc iA.vHyii-nc~UtciM-^K-~'-'-riL.z^{[u^i i'^y%^ 1» Qx}í^ x!úóuj^'ü oiJ- 7í'í2íí¿a 'M lYpmc-v^ irióí^jxdjíA U(Jl^fóuUdi'j¡cán<^ht^ ^ ^ll/íUiAií^JiIl^ia^if^^ PPyp^*^A^AA^ I ^(ii Jmpoí4í^ i tcimi-iwcitsttucí CmuJ^ íí^«¿í/íiA*>íí^ft^^ I áLmru,ii ^j ^•\ £(iíM^WU Jj h-^wni ,Ví¿kr ¡'^^K ^ í^'A^Wüídíiu’yeíz ^X/Yit(»-'=^dui<j^^^i‘l%% * I ..-,Vmd 7fíui.0uif‘,7i!uUtaYi--^‘m. « EN GUERRA DE RELIGION, CARTA INSTRUCTIVA, ASCETICO-HISTORICO -POLITICA, en que se propone áun Soldado Católico la necesidad de prepararse, el modo con que lo ha de hacer, ycon que debe manejarse en la actual guerra contra el impío partido de la infiel, sediciosa, yRegicida Asamblea de la Francia. ESCRIBIALA EL P. Er. DIEGO JOSEF DE CADIZ, M.isionero Apostólica del Orden de Menores Capuchinos de N.S. P. S. Francisco de la Provincia de Andalucia, ASÜ SOBRINO DON ANTONIO XIMENEZ TCAAMAÑO, Soldado distinguido Voluntario del ilustre y Regimiento de Infantería, de Saboya!- Vi- , PRIMERA PARTE. ^SU" CON LICENCIA : ECIJA, POR DON BENITO DAZA. AÑO DE M.DCC.XCIV, i Christi milites, secun'pr^sliantar prcelia "Domini sui, nequáquam metuentes, aut de bosthm cade peccatum,. aut de sua nece perículum :quamdoqtridem. tnors pro Cbristo. vel ferenda, vel inferenda,^ et. nihil habeat crtminis ,et p.liirimiim gloria-, mereatur Miles inquam Christi securus interimit ,interit. securior,. Sibi prasta cum. interit, Cbristo cum interimit.. Non enim sine. causa gladium. portat.. Dei enim-minister est.: ad: vin~ áictam. malgfactorum ,laudem.rveró bonorum-.: i.Mors ergo quam. irrogat, Christi est lucrum:. quamexcipit, suum.. In morte .pagani Cbristianus gloriatur,. quia Cbristus glorificatur vt Non tenim: vel pagani. ne.can- 4i essent, si quomodo .alitér possent ánimia, infestatione, sen oppresione. Jtdelium.cohiberi.. Nunc. autem.me- ¡(us est ut occidantiir, quam-. cené reliquatur virgo peccatorim super sortem.justorum, ne forte, extendant jus- ' ti ad iniquitatem. manas, suas.. •S.Bernard.ad .M¡!ues.Iempli cap.3.nuni.4.. ’ INDICE DE' LO QUE EN EOS^ PARRAFOS, Y Números de la primeraparte de esta Carta, instructiva se contiene.- Introducción. .pag. i,, miMERA INSTRUCCION. De la necesidad, ymodo de prepararse. un Soldado católico para salir ácampaña contra los enemigos de Dios,, d.e la. Iglesia, ydel Estado., pag. in I.- .. -.. '.. .. Dela. ciencia, yespiritii Militar necesario en. el. Soldado con respecto ásu milicia'. pag..i3. Num. I-Se propone la. necesidad de, ciencia competente en el Soldado-, qiial debe ser esta, yquanta. pag- 14. Nüm.. 2.. --Se le explica, que. cosa. sea. el espíritu. militar que necesita, yla clase de valor en que. consiste. pag- 24- .'U’ -. . §. II. .... . . De los vicios de que ha de: precaverse el Soldado, yde lasvirtu- des en:que debe exercitarse. p.3 4. . Nutn.-I. .. Se le bace. ver quanto:debehuir lá ociosidad, dela Irreligión,, yde la. vida mole, con los demas vicios que. á.estos, acompañan. p-s^. ¿e: Nliffl. a* ; Ñum. 3^ iSe le coHveííce de la suma impoftantía de la piedad) del Santo temor de DioS) de la devociori) de la practica de algunos piadosos exercicios, yde'' otras virtudes que le son precisas para su debida preparaciónpag. 48. ... Se recopila compendiosamente todo lo dichO) yse persuade con distintos exemplos yrazones, p. 74. ALA- ALABADA SEA LA SSmá. TRINIDAD. '¿Junado Sobrino mió en el Señor: salad ypaz en nuestro Seilor Jesucristo ,que es nuestra verdadera salud- Mucho me complacen los buenos deseos que manifiestas de ser instruido en las graves obligaciones de la carrera militar que has emprendido ,dexada la de las letras en que estabas em.pleado ,porque acreditas en eso, que piensas con el honor que has heredado de tus Padres ,que obras con el juicio, ycon la reflexión de las personas sensatas ,yque no pierdes de vista el bien ,yla salvación de tu alma,, objeta principal de tus primeras atenciones. Tu corta edad de i8.. años cumplidos:: el haverte criado eir pueblo^ de corto vecindario ,yde ningunas proporciones para la instrucción que en la puericia, yen la juventud se necesita: el no haber salido jamas de la casa de tus Padres para tener fuera de ella la educación quemas te ccnvenia: el ningún conocimiento con que te hallas de la milicia, yde los deberes de un Soldado en la presente guerra: la obligación del parentesco, ysobre todo la piedad yjusticia de la causa que alegas yme eixpones para exigirme algunos documentos que té sirvan de regla,, yte den luz para conocer las obligaciones de un buen Soldado ,ypoder así cumplirlas, no roe dexan arbitrios para dexarlo de hacer. Es verdad, que en igual caso se excusó de respon- Ader díT prontamente «1 P. S. Bernardo alas repetidas iiistandas de su amado Hugo, primer Gefe óGapiian de los Caballeros Templarios, yque tercera vez rogado retardó algún tiempo el contextarle, porque no se juzgase precipitada, ónacida de ligereza de animo su respuesta; (n) yque este exemplo, y mi desmedida ignorancia debieran retraerme de condescender 3tu súplica, por lo menos con la prontitud que lo’execuio. Pero siéndolo también, que las actuales circunstancias no dán lugar alas dilaciones que en otras sería justo tomarse ,parece ique puede servirme de disculpa, para ,no ser juzgado temerario en intentar lo que excede imponderablemente amis fuerzas. No dudes que tu petición será tratada con desprecio, ycomo Una cosa ridicula por todos aquellos que en la tropa yfuera de ella evidencian su irreligión ,ymanifiestan su impiedad eH'íia ojeriza con que miran todo lo que es piadoso ,yen la inconsideración con que gradúan de fanatismo quanto di- - ce orden ála Santa Fé, yála cristiana Religión que profesamos. Pero siendola piedad el preciso fundamento de todas las virtudes, (W yel medio útilísimo ynecesario para todo ,según la doctrina del Agosto!, (c) debes acostumbrarte desde aora ano hicer caso de las insanas voces de los hombrea, de quíehes afirma el Espirita Santo, que por su maldad ¡(n) S. Bernario Jn Prxfati ad exortat. ad milit. TempU. )S, Ambros. In Paalm. n8. eaarrat. in Octon, ai-' G) 1. ILmot. 4.8. ' dad re v'an da continuo empeorando en el mal. (a) Los Soldados que oyeron la predicación de S- Jnan Bautista le rogaron que los instruyese en lo que debían hacer, mientras lo fuesetr, para poder salvarse; (¿) ycontextando el Santo dió aentender en su respuesta quan justa era, yquan digna de ser atendida su demanda. No juzgo que sea la tuy'a muy desemejante ala de aquellos, yno siéndolo parece que son ningunos mis arbitrios para negarte el espiritual pan de la doctrina ,que devotamente hambriento pides aquien tiene alguna obligación de no negártelo: justo es, que pues no puedo con armas ni con otros temporales emolumentos ayudarte ,lo haga con la exhortación ,ycon el buen consejo ,y que no siéndome permitido manejar en esta ocasiort la espada ,porque mi estado lo repugna, (c) mevalga de la pluma para instruirte (d) en e! modo con que has de usar "de la tuya en la presente guerra, para la que espontáneamente has resuelto alistarte entre las tropas de nuestro católico Monarca. De esta suerte conseguiré pelear en tí con tus mismas armas contra esas gentes pésimas ,y' el vencerlas en todos los que estimulados de esta instrucción pelearen con ellas ylas vencieren ;del mismo modo que de Saulo contra S. Estevan lo afirma San Agustín, porque guardaba los vestidos de los que lo ap'e- “ A2drea-*' ^ 2. Timot. 3- í3- S-' 4- (c) S. Thoni- 2.2. qusst. 40. art. 2. ín corpor. (d) S. Beriiard. in exortation. ad milit. TempU. 10 xilio de Dios en su favor, (a) En los tiempos de la Ley de Gracia son muchos los exemplares que pudiera alegar ami favor; pero me basta el yá insinuado del bendito P. S. Bernardo ,S. Antonino de Florencia, S. Bernardino de Sena,, el Venerable Dionisio Cartujano ,yoíros Varones piadosos, que escribieron ypredicaron mucho aeste mismo intento. Fuera de que, yo no hago otra cosa que darta unas instrucciones, con las quales tu conciencia se asegure si fielmente las observas el tiempo de tu milicia. Para dártelas ,te considero en dos tiempos distintos :uno antes de la campaña ,en los pocos dias que han de pasar desde aquel en que tomaste la casaca del Rey ,hasta aquel en que te presentes en el Exereito ,yte incorpores en sus Esquadrones; yotro en la actualidad de las batailas, mieniMs que dure la guerra :reduciré ados solas instiucciones quanto haya de decirte’ en esta Caria para la mayor claridad-, ysu mas fácil inteligencia. En. la primera propondré las obligaciones de ua Soldado católico en su. necesaria preparación para la presente guerra sama-.. Yen la segunda el modo con que ha de manejarse en ella puesto ya en el campo de batalla. Rusgo humildemente al todo Poderoso, Santa, Santo, Santo, Señor Dios de los Exercitos, que asi 'como en mil ocasiones ha tomado por instrumento ia espada de los Soldados para conservar su Di- (^/ij Num. 10.8. it Divino honor, abatir el orgullo de sus enemigos,, ycastigar los pecados de los hombres ,así aora se digne gobernar mi pluma ,yá que no rae es permitido manejar la espada ,para que escriba con e! acierto necesario, éilustrar mi entendimiento con la luz de sus soberanos auxilios, por los ruegos de su benditísima Madre María Santísima, mi Señora, para que conozca ydiga lo que sea mas de su divino agrado ,lo que para el fin que me he propuesto mas convenga, ylo que para la común latilidad ,ypata la tuya fuere mas importante. PRIMERA INSTRUCCION. '" DE LA NECESIDAD TMODO DE PRE- pararse un SoMado católico parasalir dCampaña contra los enemigosde Dios ,de la Iglesia, -y del Estado. '•• hai estado alguno >no. hai empleo, ofieio, ni ministerio entre los hombres, qué no. exija de ellos toda aquella idoneidad, sin la qual no' puede suficientemente exercitarse. Porque ¿cómo será buen arquitecto el que careciese del conocimiento de las reglas de la Arquitectura ?¿Cómo será buen pintor el que ignore los preceptos de su arte? ¿Ni cómo podrá manejar la espada con destreza el que esté ignorante de la esgrima? La ciencia yel exercicio en todos los asuntos prestan la mayor confianza yanimosidad al que los trata. En la tropa es tanto mas necesaria esta instrucción ,quanto lo exige la gravedad de su destino ,que es la guerra, en la que decia Catón los daños son irreparables ;porque los yerros que por ignorancia en ella se cometen ,no son de la clase de aquellos negocios, que errándose una vez, puede su daño en otra repararse, sí de tal especie, que el nralunavez fúoedido nunca después se susana. (a) Cada uno debe ‘ser peiíío ydiestro en su arte para ser Util á •.la (a) Apud. V. Dionis. CartliUS. de Vita, et Regim. Princip. lib.3. 3't.c. 34. la República: (a) yun Militar, pata l.erlo ..Cs:, necesario que se instruya bien' en sus “íeberes, p.o.rque de lo contrario no puede' ser, PUen Soldado,. Esta es aquella suficiencia .que todí*® itecesiía.ínc¡s para el cargo quese- pos corifielra'.,; qual precisamente nos' viene de Dios, como atijot de, la naturaleza yde la gracia. Es.de fé, íjlte. todo _don perfecto, con quanto bueno, haya en .nosotros, sea natural, ósobrenatural, todonos ;es dadó) de lo al- to ,por el que es .Padre ode -Ias!ÍBÍiibr.e.Só (fe), .Sin estó,-y:sin creerlo asi firmemente, jaftias podrás es?- tár apto para la campaña, porque carecerás .de, aquella precisa preparación con que te debes, propotcidnái para tan. difícil empresa. Esta una es, con respecto ála' milicia en que te bailas ,yotras con respecto áel bien 'de 'tu propia alma. DE LA CIENCIA EESPIRITU MILITAR necesario en el Soldado con respecto úsu 'milicia.-. Jpreparación con que un. Soldado se debe prevenir' paraUa campaña, no.es .otra, cosa que un' estudio-. éb'-inas ;prolqo de: quanto ..para; poítarse .bien en ella" se, reqttiere, hasta adquirir con él aqueiia pericia yagilidad en que consiste.su principal,aptitud para la guer-ra. Ella ea tan .necesaria, que. no se- Eccl. 58.3;. (J) Jacob. I,.!?.. Vide Aláplde hk: Será baen Soldado ,mpeleará como debe aquel at quien le falte. Ella le obliga tanto, que no estará segura su conciencia mientras que por adquirirla no trabajej yella consiste precisamente en la ciencia, yen el espíritu Militar , que como esenciales á su estado le son en todo tiempo inseparables. i. No solo los Gefes ,también los Soldados necesitan de instruirse en ciarte de la guerra, en el manejo de las armas, yen todo aquello que para pelear con acierto se requiere. Salomón ,habiendo -de poner una guardia de vista para dormir sosegado, ysin miedo alguno de los horrores de la noche, escogió asesenta Soldados de los mas valientes de Israel ,todos doctisimos en el arte de pelear. (a) David fue constituido por Saúl en Gefe de sus tropas por su gran pericia militar, (b) Y. Judas Macbabeo hizo estrecha alianza con los Romanos, porque entendió que con su gran prudendencia ypaciencia habían conquistado machos Reynos yProvincias en el Orbe, (c) Da Alexandro Magno se dice, que formaba su exercito no de jovenes robustos, si de Soldados veteranos, singularmente la oficialidad, en la que ninguno baxaba de sesenta años ;todos eran de ana presencia tan recomendable ,que sus Esquadrones mas parecían un respetable Senado de alguna grave República ,que tropas de Militares ;yal verlos juzgaría quaiquiera que eran escogidos ,no de un Rey- Caníic. t.S. {í) i. Keg.iS.j, (cj r. Muchab.S-j. *5 Reyno soloj sino de todo el universo. C^) Ya se ha visto mas de una vez ,yaun la Santa Escritura io confirma, (b) que un solo hombre agü y experto en la milicia ha vencido cxetcitoí mui numerosos. Aníbal, Capitán yCaudillo de los Cartaginenses ,queriendo subyugar ala Italia en la guerra que mantenía con los Romanos ,se valió de un diestro Soldado Lacedemonio, ycon su dirección yconsejo derrotó con mui pocos Soldados un exercito uumerosisimo de sus contrarios, (c) Dixo mui bien el Eclesiastés ,que puede éimporta mas la ciencia que las armas, (d) Convencidos de esta necesidad los antiguos Romanos yLacedeinonios, obligaban asus jovenes aque estudiasen ,yaprendiesen este arte con un exercicio continuado ,para que sus posteriores trofeos en las campañas se atribuyesen asu pericia militar, yno asu denuedo solo, ni ael acaso; (e) yen efecto aesta su sabia experiencia, ypericia debieron la extensión de sus dominios por ca- si todo el Orbe jyel haber subyugado álos Grie- (it) Beyerlinck Theatr. vir. hum.tom.j. verb. miles. Miíiíla. Kanc queque sub solevidi sapíentiam, et probavi maxínuur.: Civitas parva, et pauci in ea viri: vcnii contiM eam rex m.tgiúis, €t vallavifcam, extruxitque munítiones fergyrum et perfecta es¿ obsidio jnventusque est in ea vir pauper, et sapiens, et íiberávít urbem per saplentlam suam. Eccle,. 9. áv^i 5^-L’t ‘ (s).S. Bernardln. Scecns. tom. 5. Quadragesimale. De pugiA» SpirituaU. ser. I, rum. j, eciitlon, Venetí in. an. 174^» (í¿) Aleller est s-apieiiria, quam árnia.beHica..Eccle.9, 18.. (ej S, Benwrd. ub^sugr. 16 gos, klos Españoles j.yaotras naciones las mas valientes, (a) Los triunfos, que con fuerzas muí desiguales consiguieron alguna vez de ellos los. Cartaginenses, se debieron mas que asu esfuerzo -y valor ala destreza éinstrucciones de Cantópo que los comandaba. (&) Tanto estimaban esta pericia los antiguos, que el Cónsul Póstnrao Tribuno hizo quitar la vida de un modo mui cruel áun hijo Unico que tenia, porque ignorando el arte de pelear salió acampaña con Gemino Melecio, General de ios Tusculanos, que lo provocó fuertemente al convate ,no obstante que lo venció ,yque se hizo dueño de riquísimos despojos, (c) Vegécio afirma, que las victorias se deben no tanto ala multitud de Soldados yasu valor, quanto asu ciencia, yasu instrucción práctica para la. guerra, (d) Por este fin, entre otros dispuso Dios, que conquistando ¡os Hebreos la tierra que les. hábia. prometido, «o exterminasen del todo álas Naciones enemigas que la habitaban ,sino que quiso permaneciesen entre ellos por largos años ,para que esta ciencia Militar no faltase jamas de aquel su pueblo escogido, y aprendiesen de aquellas barbaras gentes can el continuo 'exercicio el mejor modo de pelear en la guerra ofensiva ydefensiva, (e) Por el contrario todo el tiempo que subyugaron álos Israelitas los Filisteos les prohibieron el uso de las armas ,ysu construcción en (a) Idem. Ibid. ser. ti. niim.^. Idem. ub. siipr. Ibid. Idem. Ibld. (e) Jud¡c.3.a. en tales términos jque en todo Israel no se hallaba un herrero que pudiese formar un clavo, yofreciéndose una campana no hubo Soldado alguno que tuviese lanza ,óespada con que pelear ,sino solo el Rey Saúl, ysu hijo Jonatás. (a) El Rey Ciro haviendose revelado, los Lidos contra él, les privó del uso, ymanejo de las armas, para que perdiendo esta destreza ,no le pudiesen resistir en la campaña, (b) Ylos Romanos que tanto cuidaban de que sus jovenes fuesen en esto los mas diestros ,no querían que sus esclavos manejasen arma alguna, ni aunque se viesen en la guerra, sino en algún caso extraordinario, (c) ymuy urgente. Consiste esta ciencia del Soldado, ya en saber las Reales Ordenanzas dispuestas para la Tropa; yá en manejar las armas con destreza; yyá en conocer los modos que puede haber de pelear ,yel como ha de conducirse en ellos para vencer ,yno ser jamás vencido. Sus Ordenanzas Militares las debe mirar con tanto aprecio, que las juzgue superiores en dignidad ygerarquia álas demás leyes yestablecimientos de los Monarcas ;porque en sentir del P. San Juan Crisostomo son ellas mas interesantes que ¡as otras, (d) Ellas misrnas expresan suficientemente su importancia si se atiende ásu objeto, a sus causas, y. asus fines, yno hai alguna que Dueda mirarse con desprecio, ódexar de obedecer'- C^^9 (a) I. Reg. 13. 19. (¿j Alapíde in 1. Reg. 13. (c) Calmet. Comitient. in i. Reg.13.if. (d) S, Joan. Chtisot. Homll. de Miluia Spiritual.ln princ. I. s íe, sin que sea digna esta falta de algún castigo. En el manejo de las armas conviene que sea diestro y agilisimo ;yque así como los antiguos Soldados lo eran en el uso de la Espada, de la Lanza, de la Clava, de la Saeta, del Dardo, yde la Honda, asi procures tú serlo aora en el de la Espada, de la Bayoneta, de la Alabarda, del Fusil, yde todo aquello que puesto en la campaña puede ser medio pata molestar al enemigo, yrechazar sus acometimientos. De esta agilidad se encuentran admirables exemplos en la Historia. La Sagrada nos refiere la de Aod Israelita ,cuya destreza en jugar con las dos manos la Espada le grangeó el celebre sobrenombre de ambidextro: (a) la de aquellos otros Benjamitas, que se agregaron áDavid, no menos expeditos en usar de la honda, que del arco con ambas manos :{i) la de aquellos setecienT tos en Gabaa de Benjamín, igualmente que Aod,diesT tros en la espada ;pero singularmente adiestrados tanto en el uso de la honda, que si ponían la mira en dar cOn la piedra en un cabello infaliblemente acertaban, (c) En las profanas leemos,que la agilidad del Emperador Domiciano en el arco, yla saeta fue tanta, que puesto un niño álarga distancia, extendidos, yabieitos los dedos de la mano, pasaba por.- entre ellos la saeta sin tocarles, (d) Aun es mas lo que de Teucro se asegura, yes que uno auno .cortaba coil otras tantas saetas los cabellos del pena- (a) Judie. ;.i;. (¿) I. P.ira!ipom. u. 2. (cj Judie. 20. i6. (á) Calmct. Comnient. in Judic.20. i6. 19 nacho del yelmo ómorrión de qualesqiiier Soldado. (a) De los Parthos se dice, que si sus enemigos los poiiian alguna vez en fuga, no era menos lo que disparando por la espalda los molestaban con sus saetas, que quando cara acara las tiraban :(&) yde Asterapeo,que áun mismo tiempo daba dos heridas, clavando dos dardos con sus dos manos, (c) Fué la antigüedad tan cuidadosa de instruirse en el exercicio del arco, de la ballesta, yde la honda, que los Padres no daban pan ,ni otra cosa de comer ásus hijos pequeños ,si primero no acertaban aclavar en ello la saeta :n¡ las madres solian darles el almuerzo, si antes puesto en un sitio elevado no lo detrivaban ápedradas. Costumbre en que los MalIorquines,y Maoneses fueron mas señalados, ytenaces al parecer que las demas Naciones, (d) ytan sobresalientes, que escriben de ellos los antiguos, que las bolas de plomo que en lugar de piedras frecuentemente usaban, las arrojaban de la honda con tan- to ímpetu, que no había vicera ,escudo ,ni morrión que se les resistiese, yque aun alguna vez se derretían por el aire :(e) tanto era el impulso, ytanta la distancia donde las arrojaban, que pudo suceder un efecto tan estraño. Platón, citado de Aristóteles, quería que todo Soldado antes de salir ácampaña se adiestrase en el uso de las armas con las dos manos, en un modo, que se aventajase mucho álos que no C2se- (a) Idem Ibidem. (t) Alapid. Comment. in cap.3. Thren. v. 1-2. (c) Calmet. Comment. in Jiidlc.3.!í. (tJ) Alapide in cap. ao. V. 16, Judie, cu et C.-ilmet ibidem. (e) Calmet ibidem 26 San Bernardino dé Sena, dando instrucciones so-i bre esta materia, pone las señales exteriores, ócorporales por donde puede conocerse la aptitud de un Soldado para la guerra. Ha de tener, dice con Vegecio, el pecho naturalmente ancho ydilatado, porque asta espancion de tan noble parte del cuerpo indica fuerza yrobustez en el sugeto, como en las íerasj que en sedo se aventajan adas. demas, se nos hace manifiesto. Ha de tener la cabeza recta, por-? que ,es señal de cordura, de seguridad yde presencia de animo en la pelea, como por el contrario lo ,es de pusilanimidad, yde algún miedo el llevarla entonces caida, ró inclinada. Ha de .tener los •jráembros ’nerviosos, yfornidos, porque denotan un animo. robusto yesforzado. El cuerpo sano con todas sus partes enteras yperfectas, na diforms por delecto, ni por exceso mostruoso: qualquiera falta de estas lo puede inhabilitar para; el manejo de las armas; yse vé en el, intento de Naas, Capitán General del éxercito de los .Amonitas, que en el tratado de paz, yde alianza con los vecinos de la Ciudad de Jabes, puso por única c.apitalacion el arrancarles el ojo derecha atodos ellos; (n) yasi hubo de executario ,con -algunos. Israelitas en otros Pueblos. Adonibezec; haviendo vencido y, hecho prisioneros asetenta Reyes les hizo cortar las extremidades, ólos dedos pólices de sus pies ymanos para dexarlos incapaces de volver atomar' las . 'ar-'“ í, üeg. 1AlapIJe lúe ex Josepbo. -7 armas contra él. (a) Los Athenieiises executarou io, propio con ciertos Isleños por igual motivo- Y, asi en Roma como en otros Reynos se tenia patiicular cuidado de que Jos Jovenes no se inutilizasen por este medio para la guerra, yse castigaba con rigor áios que por eximirse de la milicia se mutilaban, óse inhabilitaban, para ella, (b) Én ¡a estatu-, ra no tanto se ha de atender la proceridad, yelevación, quanto la .bella formación, yla proporción adequada de todas, -y de cada una .de sus partes, pues ni aDavid le impidió el ser mucho mas pequeño que Goliat, ni ael grande Alexandro el tener dos codos m.enos que Poro su competidor, para dexar uno yotro -muerto ásu enemigo eu el combate. No obstante conviene que la voz sea viril, no afeminada; porque suele serlo en ia verdad e! que en el eco' lo parece, (c) De los antiguos Soldados, paganos afirma el P. San Gregorio Nacianzeao, que antes de ser admitidos ala milicia eran probados con diversos tormentos, ycoa varios géneros de suplicios, como del fuego, del frió, de la bambr^,, délos azotes, yde otros semejantes, que hss- £.a el numero de doce, yaun de otro mucho mayor refieren algunos Escritores, (d) De Agesisiao Principe Lacedemonio refiere Xenophonte, que aJis. Jado en ¡as vanderas de Marte desde su juventud, era el mas sufrido en las penalidades, inclemencias, D2y Judie, I. 7- vide AUpjce hic vtrs 6. (^h') et Ala- |>íd€ mJudie. /• 5.(^c) San Bernanrdi.uh.supr. s2rm.3- Vide lí’lores de incUt, agón. Jilartyr. Ub.i.capVi. num.175. as nioleífosas faenas de la tropa, yqne se avergonzaba de que su cama no luese mas dura, pybre, ydesacomodada que la de todos sus Soldados, (n) Yen la historia del descubrimiento de las Araecicas, sé dice, que conquistando nuestros Españoles el Reyno del Perú, encontraron un Regitnieitto, tí Orden de Caballería, llamado de los Orejones, instituida por los Reyes Ingas, en la qual para ser admitidos los Jovenes de ilustre nacimiento, habian de exercitarse antes en ayunos, yotras asperezas prevenidas en sus Ordenanzas, ydesde los diez años de su edad debian haberse adiestrado en el manejo de las armas, peleando freqúentemente entre sí los unos con los otros, (b) Un cuerpo fornido, robusto, ybien organizado, capaz de sufrir la hambre, la intemperie, la desnudez, las incomodidades del tiempo, del terreno, y de ¡a campaña, yque es apto para las faginas, para las maniobras, ypara los trabajos, sin dexar por esto el peso, yla molestia de las armas, manifiesta un espiiu militar parecido al de Scipion Africano, que ni aun para dormir jamas en tiempo de guerra se despojaba de las armas, (c) yal de aquellos Jovenes recomendables de quienes refiere el Santo Esdras ,que trabajando en la reedificación dé’ los muros de Jerusalen tenían siempre ceñida la "espada, de modo que parecía tener puesta una ma- Espejo de la Juventud, por el llltr.o. Sr.P. Mateos Bravo de la Serna, cap. i. fol.6. (i) El mismo en el fol. 7,(cj Idem, Ibidem. serm.6. nuai.ó. 29 mano en ella, yen su faena la otra, (a) Si aesio se le agrega la agilidad para los nnovirráentos, yaun para la carrera que tanto ccnduce en la campaña para la fuga, ópara el alcarxe del enemigo ,será muy recomendable por ella ,romo de Asael, de Saúl, yde Jonatás la sagrada Escritura lo rcfierer (Jb) David dá gracias aDios porque le concedió la velocidad de los Ciervos para correr r(c) De Aquilea lo celebra Homero: (d) ycomo cosa muy principal lo exige de todo Militar VegeGÍo:(e) Aun en su aspecto quieren algunos que se denote el valor,^ yel grande espíritu de un Soldado; yá. la verdad, los Gadditas, que favorecieron aDavid en uno ds sus mayores aprietos, son celebrados de varones robustísimos, de un valor extraordinario, de una agilidad no inferior ala de las cabras monteses, yde un semblante terrible, pero no diformes, que ámanera de Leones infundían miedo, ypavor con solo su presencia; (/) lo que de David, yde Alexandro Magno aseguran las historias igualmente, ig) Los antiguos aplaudían, ydeseaban mucho en sus Soldados la apreciable qualidad de una cara feroz, y formidable, yera común axioma entre ellos, que ea la guerra antes que con las armas, se havia de vencer al enemigo con la vista ,yel aspecto, (b) El hoin-' (a) a. Esclr.4. Í7. vláe Calmet. hlc. (t) 2. Iteg.5..iS‘ et cap. 1.53. (c) Psalm. 17. 34 (,i) Vide Calmet in a. Reg.-.iS. de Calm.í. Paral. 12. 8. i.Paralip. la. 8. (^) Alapide Ini.Reg'um j7.42. (¿) Frimi omnium hi ^raliis oculi vincifiUur, J*cl% ap. Calmet in 1, Paralip. 12.8» lioinbra snbiój ysensato aun por el semblante se (JOnoce, dice el Espiritii Santo, yen el modo de vestir, de reir, yde moverse se. denota .el genio, pi pasión, óel interior de cada uno :(a), Yde aquL íe iníiere, que' del referido conjunto de exteriores dualidades en el Soldado se puede colegir con fun-, ¿amento si goza, ósi carece del espuitu militar que decesiía pata llegar áser idoneo para la campaña.. • Pero aunque esto es asi, no es este, ni 'en solo. ÉSO esencialmente consiste el espíritu militar. Este propiamente hablando es un animo esforzado ygeneroso, asi para padecer sin alteración óimpaciencia las penálidades de su estado, como para emplearse con valor en las funciones de la guerra. Sea en ella inescusabics la sed, la ha.mbre, la falta del sueño, el frió, el calor, la desnudez, con otras mil penalidades que tienen a! Soldado en una continua incomodidad yquebranto: si su animo.no es superior atodo esto, es señal de que no es para la tropa, David, derramando él jarro.de agua que para templar su sed le traxeroa tres de sus mas va-, lientes Soldados: (&) Alex.andro no admitiendo el que le ofreció otro en ¡a ocasión de estar él, y.todo- el exercito abrasados de ,¡a sed: (.c) yScipion Africano, careciendo frecuente, yvoluntariamente da. ropa, de pan, yde bastimento en sus campañas, pueden servir de exemplo en el pre'sente asuntoj por- (a) EccTi. ig. vers.n6.ee 57. Atapide h'c (f) 1. Eeg. (í) S. Bcrnardin, ub. supr. ser,6. niim. i. (¿jS.Bernaróin, Ibid. ; porque ellos acreditaban de este modosu -arcor a ia milicia, ysu aptitud para permanecer en ella.. Ellos enseñaron ásus Soldados la igualdad de animo con que debían soportarse estas molestias: yellos dexaron ála posteridad un solemne documento de lo que es, yen io que en gran parte consiste el espirita' militar. En las Ordenanzas militares se previene al Soldado lo siguiente': ,, Se prohíbe, baxo 5, de severo castigo,, al Soldado toda coversación j, que manifieste tibieza, ódesagrado en el servi- 5, do, ni sentimiento de la fatiga que exige su oblij, gacion; teniendo entendido, que para merecer as- 3, censo, son calidades indispensables' el invariable „deseo de merecerlo, yun grande amor al oficio.(a) Con todo, es preciso confesar que el valor es la parte mas principal de este espiritu, porque él denota, yen él consiste el cáracter que distingue ael Soldado de los demas miembros políticos de la República. Sin él será lo que el cuerpo humano sin alguno de los sentidos :lo que el alma áquien faltase el exercicio de alguna de sus potencias; ylo que esta gran maquiita del mundo si careciese de alguno de sus, elementos; porque un Soldado sin valor será en la campaña una estatua sin acción, un bul- to, sin moVieiito, yun escollo para el tropiezo, pata el estorvo, ypara la ruina propia yagena. Este valor es un cierto esfuerzo del corazón, ydel alma que hace ael hombre superior álos peligros, ,•V (u) Ordenanzas Militar, tom.i. tract.2. tit.r. art. 6.niim.21. 3» yal natural temor ala muerte en todo lo que es de su obligación, yásu estado pertenece, yle inclina aemprender con prudencia, ysin temeridad acciones memorables, asi en la guerra como en qiialquiera otra ocasión que lo requiera. El es una qualidad innata que con el hombre nace, yse concibe, pero que después crece con el uso, ycon el cxercicio se perfecciona. David luchando con los Osos, ylos Leones hasta derrivarlos, ahogarlo.s, y matarlos siendo joven, (a) Carlos Quinto peleando en su niñez con un León, aunque encerrado este en su jaula; yHercules, despedazando niño en la cuna las culebras, dieron aconocer su valor, como indice de lo que este fue después en las campañas; Ya hubo un Banayas, hijo de Joyada en Israel, que sin mas armas que un palo postró yvenció aun gitano de agigantada estatura, que armado de azero se vino contra' é!; (b) valor que contra Horato manifestó en los mismos términos el famoso Dioxippo celebrado de Quinto Curdo, (c) Estos exemplos de valor sirven mucho para infundirlo en quien ios oye, singularmente en los que son del propio arte, yexercicio; porque con oir los elogios que se dan alos que lo tuvieron, se encienden estos en el deseo de imitarlos, motivo por el qual aun en la historia Sagrada se nos refieren muchos de ellos, (d) No I«) i.Reg.17.35. !,h) i. Paraiip. 1i.a; (c) Líbr.o. cap 7.^ ap. Calmet in ¡í. Keg.ag. ai. (<i) a. Reg.ajvide AUpidt hic veisicul.8. No obstante^ ün Soldado Católico debe mirar este bien como dado por Dios, yno apropiárselo ásí, de modo que dexe de conocer que su principio, sus actos, ysus efectos son precisamente del Señor. El P. S. Agustín escribiendo áBonifacio le previene, que quando se preparase para salir á Campaña ,reflexionase bien que su valor ,ysus fuerzas corporales eran un don de Dios, de que no debía usar con ofensa suya, (a) El valentísimo Saúl dexó de serlo luego que el Señor substraxo de el esta preciosa qualidad con que le había condecorado :por el contrarío David, aquien nuncale faltó ésta gracia, jamas dió batalla aiguna en que no fuese vencedor; pero siempre atribuía áespecial favor de Dios estos trofeos, yno menos el valor con que en todas ellas se havia conducido; (&) yaunque por Una •experiencia en ningún caso interrumpida estuviese cerciorado de que el Señor asistía continuamente asu diestra para que do desfalleciese, lio por eso se olvidó, ni omitió en tiempo alguno el consultar su Divina voluntad, ni el implorar su protección; porqué no acertaba afiar de su valor sin estos requisitos. Dios que con suma liberalidad distribuye sus bienes alos hombres, sin zaherirles con los que les dá, exige precisamente de ellos el que asi lo reconozcan, ypor esto si alguno se los apropia como cosa suya, si se engríe, Eó (o) Apud S. Anton’in. Sunim. Theol, part. 3.014. c3p.r.§-7. (á; Psalm. 17,40. Vide Calmen bis. 3+ óse desvanece con tenerlos, si atribuyéndolo ksus méritos se juzga con derecho de justicia para que no le falten, merece que el Señor, justo siempre y rectisimo en sus juicios, le prive de los que le havia dado, le humille con el conocimiento experimental de su propia inutilidad, ynada; yle obligue aconocer lo que es el hombre sin Dios,. aun¿ en los bienes naturales. La noticia, yconocimiento individual de todas estas cosas, junto con el cuidado, yla solicitud de adquirirlas, yde poseerlas, obligan áun Soldado católico, aque se haga cargo de la indispensable necesidad en que se halla de haver de prepararse con todas ellas en fuerza de su carréia militar, que le exige una aptitud nada superficial para la Campaña, singularmente para la actual guerra, que para la Religión, ypara el Estado se juzga sumamente interesante. Mas es necesario también que natía ignore de aquello en que consiste esta prepa.^ ración, con respecto al bien de su propia alma. §• n. DE LOS VICIOS DE QUE HA DE PKECA^ virse el Soldado, yde las virtudes e» que debe ejercitarse. es sola esta preparación la que necesita un' Soldado católico para salir ácampaña: hai otraque le es incompatabkmeme mas importante, yprecisa. 33 Es cierto qite sin la referida^ ysin llevar las armas con que ha de .pelear, seria temeridad presentarse en ei campo de batalla; pero también Jo es, que seria mucho mayor esta, si lo hiciese sin preparar su alma para no perderla en tan inminente riesgo. Si desarmado, ysin instrucción alguna quisiese hacer frente al enemigo, arriesgaba solo la vida temporal, óde su cuerpo: mas si en pecado mortal, ysin las precisas virtudes lo executase, perdería con la vida temporal la espiritual, yeterna de su alma. Por esto antes de ir ála guerra debes prevenirte con limpiar tu conciencia de todo pecado mortal, ycon el exercicio de aquellas virtudes, sin las quales ni se vive en gracia de Dios, ni se pueden llenar las obligaciones de tu estado, éSi tanta diligencia se pone en evitar el morir, óel quedar prisionero en la campaña, quanto mayor se deberá poner en escusar la irreparable condenación que para siempre ha de padecer el que muere en pecado? Ten entendido que es abominable para Dios, yun vil esclavo de Lucifer el Soldado que asi no se prepara, (a) Entre las Leyes, éinstrucciones que dió el Señor álos Hebreos quando los conducía por el desierto, son muy dignas de notarse las que para el buen orden, ygobierno de la campaña les impuso. „Quando hayas de salir ála guerra contra tus ,, enemigos, les dice, cuida mucho precaberte de E2to- (ü) V. Dioiiis. Carthus. de vita, et Kegim. Princip. ait. jg. . 4® la torpeza se le harán familiares, yya en uno, ya en otro caerá no pocas veces en estos feísimos pecados. Mala sería, yaun pésima esta preparación para la guerra; porque no solo gravaría con tal culpa su 'conciencia, mas quedaria también inepto para sus funciones. Por esto decía Valerio Máximo, que én la Tropa era indispensable una rígida, yexacta disciplina militar en las costumbres; porque de lo contrario se perderia el vigor que tanto en ,ella se necesita, (a) Sergio Galba hacia guardar k sus tropas la mas rigorosa disciplina en sus mayores batallas :Los Emperadores Alexandro Severo, y .Aureliano castigaban con rigor qualquiera avaricia, hurto, óinjusta usurpación en sus Sobados, yvelaban sumamente sobre esto, {b) Julio Cesar no exigía menos de sus Esqiiadrones la honestidad, yla modestia, que el valor, yla intrepidez en el combate. Scipicn el menor, vestido de un saco, discurría por entre las tiendas de campaña üe au exercito, en la Ocasión de haverse este inficionado con la lascivia, ycon todo genero de disolución, ydespués de mortificarlos de diversos modos prudentes, yoportunos, les decía :que de aquel modo lloraba él, yse lamentaba de los desordenes de sus Soldados, yde su temible ruina, (c) El P. S. Gregorio no duda de asegurar, qtie en ningún modo áon aptos para la campaña los que no pelean con es- (a') Vide Alapide, Conment. in Dertteron, cap.sj. v.g. Vid.ñoideni. Idem. ibid. '43 ésfuerzo contra los esíitnülos de su carne, (a) Doctrina que se vé corroborada con el singular exemplo del insigne Godofredo Bullonio^ :restaurador de la tierra Santa. Preguntado este por los Sarracenos, qué tenia en las manos con que manejaba la espade, ycon que ordenaba, las batallas con tanto acierto, que siempre quedaba vencedor, respondió: tengo el haberlas conservado siempre limpias de todo contacto impuro. (¿) Pero baste decir, porque no cabe mas en la materia, que aun el que entre sueños huviese padecido alguno de los efectos de la carnal concupicencia, en el Pueblo antiguo mandaba Dios que fuese separado de todo el campamento, -y no pudiese volver asus Pavellones, hasta que lavado, ypurificado se huviese puesto el Sol del dia siguiente, (c) ¡Oquanto se manifiesta aquí la gran pureza que exigia Dios en los Soldados de Israel 1¡y quanto se deduce de ella la que en un Soldado católico se necesita, para ser el que debe en la presencia del Señor! Sobre todo ,el pecado de que mas ha de precaberse es el de la irreligión, óla impiedad^ porque ninguno lo hace tan aborrecible aDios, ni tan indigno de militar en un exercito católico. Muchos exemplares nos ofrece, en comprobación de esto, la Sagrada historia. En la de los Jueces se nos asegura, que en quantas ocasiones se apartó el Pue- F1blo (a) S, Gregor. lib. in i. Keg. cap. >4. in tiñe, (b) Xe-Blanc* tom.6. In Psalni,i43. versal, quest. uníc. art.i. núm.i 1. ¡Je) Deuteron. 23.10, blo escogido del culto del verdadero Dios, ycayó en la Idolatría, en otras tantas fueron vencidos de sus enemigos; en la de los Reyes leemos otro tan- to. Yaun viviendo el Santo Caudillo Moisés-, es cierto que les aconteció mas de una vez lo propio. La ley dada por el Señor para que los leprosos fuesen separados del exercitOj ypuestos en lugar apartado; ypara que si en la ropa se descubriese esta macula, huviese de set quemada luego al pun- to, (fl) denota, que el Soldado pervertido con algún error contra la Religión es indigno de la milicia, entre los verdaderos católicos,, yque las doctrinas perniciosas, igualmente que los libros en que se contienen, los debe abominar, yhuir mas que la muerte, (b) Es raro ydigno de nuestra imitación el exem.plo que en esta materia nos ofrecen los Romanos en el tiempo de su gentilidad supersticiosa. Siendo Cónsules de la República Publio Cornelio, yFabio Pamphilio, se encontró un Labrador en el campo arando sus tierras dos arcas ósepulcros de piedra labrada, de las quales la una contenia con su respectiva inscripción el cuerpo de Numa Pompilio, yla otra guardaba siete volúmenes en idioma latino, que trataban del culto de los Dioses, y del fuero de sus Pontífices, yotros tantos en Griego de grande erudición sobre diversas materias: de todos ellos reservaron Jos primeros, ylos tuvieron en {o) Levit.i 3^6. Q,\ AUpide ¡n levit. n. vers.ad, et 47. ¡ij seas. Tropolog. 45 en sumo aprecio ;pero notandoj que de la lección de los segundos podía resultar algún detrimento a Ja veneración de sus mentidas deidades, mandaron quemarlos publican^ente ;yasi por orden del Senado lo executó el Pretor Uibano apresencia de todo el pueblo, (n) Cuidaban mucho aquellas engañadas gentes, de que se con6ei\4aí:e sin detrimento alguno el sistema de su Religión, asi en los pueblos, como en la campaña, ypor eso se precavían con suma diligencia de quanto pudiese inficionarla, ó disminuirla. Bien fondeada tenia la verdad de que tratamos el piadosisimp Rey de ios Godos en España Recaredo primero, quando .con respecto ásus tropas dispuso que ninguno fuese en ellas admitido sin acreditar piimiero ser en Ja verdad Catolice, (¿) Ley que observada con tesón le produxo ventajas incomparables en sus expediciones, yempresas. Otro tanto se nos refiere de Joviniano, sucesor de Juliano Apostata en el Imtperio, que elegido en Emperador dixo :To no puedo gobernar un éisercito^ que se halla imbuido en la pestífera doctrina de liano, porque semejantes Soldados son fácilmente desamparados de Dios ,jy vencidos .de sus contrarios. Pero oyéndolo ellos, todos áuna voz clamtaron en el exercito, que eran cristianos, yque comio tales estaban dispuestos aobedecerle- (c) p. Entre Jos vicios que reinan en ¡a miilicía, escri- (íí) ViJe S. Bernardin, Senens. ubi .supr, ser.aa, nutn.i, (J) S. Gvegoi. Oialog. Lib.p cap.ji, Vjde Alapide ¡n cap» so. vers.i. Deuterpn, ,'4® cribe el sabio Autor de ¡a Instrucción de la Juventud, hay principalmente cinco, que son muy enormes, ymuy comunes. ,, El primero es una irreli- 3, gion muy grande, que les hace menospreciar el ser- 3, vicio de Dios, ysu salvación, yque muchas veces 3, llega hasta el ateísmo- El segundo es una licencia 3, execrable de juramentos, yblasfemias. El tercero 3, es una impudicicia desenfrenada, que reina en es- 3, te estado de una manera increíble. El quarto es 3, la rabia de los duelos, que sacrifica miserable- 3, mente al diablo, yalas llamas eternas infinito 3, numero de los de esta profesión. El quinto con- 3, siste en los robos, injustas e.xácciones, violencias, 3, ymalos tratamientos contra aquellos que no pue- 5, den resistirles. ,, (a) Con solo haverlos oido tiene bastante un Soldado católico, que desea prepararse para salir ácampaña, para conocer la enormidad de estos ctimenes, ypara quedar convencido de su obligación ádetestarlos, porque de otra suerte no puede tener el apreciable carácter de hombre de iien, en que tanto se debe distinguir el que sigue la milicia. ,, Los desefrenados, dice la Instrucción 3, Trlilitar Cristiana, ios licenciosos, que desprecian 3, la Religión, son indignos de un titulo tan hon- 3, roso, que pide grandes, yheroicas virtudes, las 3, quales no puede poseer quien no tiene Religión. 3, Hasta los Paganos abominaban de los Atheistas. 3, Estos insensatos, éimpíos:; ;no merecen la amistad, (<i) Parte cap. 11. Ait.4. -'^7 tad, ni confianza de los nombres de bien^ es for- 55 zoso huir de unos monstruos, que son capaces de 55 qualquier delito, &c. Indignos son sin duda de 55 este nombre los que no pagan bien, ycabalmen- 55 te lo que deben, ópiden prestada mayor canti- 55 dad de la que pueden satisfacer, óque son 11- 55 berales con lo ageno, los que agravian aotros, ,, les quitan la honra, óle impiden sus acensos, „ylos que pasan la vida en el ocio, en el juego, ,, yen inútiles diversiones, gobernándose por las ,, pasiones, yno por la razón, obrando siempre „por interes, por capricho, por ambición, ópor ,, otros motivos semejantes. Tai suele ser la con-i ,, ducta de no pocos en la tropa, que usurpan in« ,5 justamente la reputación, yel titulo de hombres de bien. „(d) Es necesario por tanto tener presente la doctrina del Oráculo Divino por el Santo Bautista álos Soldados ;Aninguno maltratéis, les dixo, ni le calumniéis, yno apetescais mas de lo que por vuestro salario os corresponde; (b) porque en esto enseña átodos los que siguen la milicia, quanto han de cautelarse de violentar injustamente ael próximo, de infamar ael inocente, yde usurpar indebidamente lo ageno ;tres especies de culpas, que son capitales en ellos: (c) de aguí puede colegirse la inocencia de vida con que debe conservarse el que milita en un exercito católico, para no- (a) liistruccjon militar. En I» respaesti ¿l.i pag.i. (t>) Uuc. 3.(4. (c) Vide Alapld, et Calaiet in cap. 3. Euc. et V, Pionis. Can. de vit. Militar. An.^. 48 no degenerar del honor de su carrera^ ypara no hacerse indigno de la asistencia de Dios en la campaña, yno menos la rectitud con que debe vivir; pues es indubitable, dice el P. S. Ambrosio, que en las divinas letras se propone acada uno la santidad con que en sü oficio, yministerio ha de vivir. (a) Tanta era la que hasta en lo material exigía el Señor de sus Soldados Hebreos ,que aun para deponer aquella Corporal inmundicia, que es efecto de nuestro inmundo barro, les mandaba que saliesen fuera del campamento, la depusiesen en un hoyo que para ello hiciesen en el suelo ,yque después la cubriesen con la tierra; (b) dándoles á entender en ésto, el esmero Con que debian cuidar de no ofenderse los unos alos otros en modo alguno, yde no ser causa de la mas leve macula en sus próximos; (c) para que el Soldado católico se persuada que no debe escandalizar asus hermanos, ni serles Ocasión de ruina espiritual con su mal exempló ,sino que con una humilde, y constante mortificación ha de procurar cubrir la basura inmundisima de sus delitos propios, yconservarse limpio de toda macula de culpa, (d) afin de estar bien dispuesto en su interior para quando llegue el tiempo de salir ála campaña. 2Con todo, no es solo esto lo que con el objeto de un fin tan interesante te corresponde hacer. Hai (a) S. Anibros. ser. 66. Domín.aa, post Pentec. (¿) Deuteron. e'5.13. (c) Alapide in cap. 53. rJeuteron. S* Gregor. ap* Alipide in cap. 23. vers. 13. Deuteron, 'Hai ciertas virtudes, que de tal suerte te son precisad, que sin ellas, porrinas que caréscas de esos vicios, no te acreditaras de buen Soldado entre católicos. La piedad, fundamento de todas las virtudes, (a) ha 'de ser el cimiento firme sobreque levantes el hermoso edificio de una condacía exeinplar, yedificante. Asi lo exige el fin de la actual guerra, que es castigar yreprimir iá desmedida impiedad da los enemigos de Dios, de la Santa Iglesia, yde las, legitimas potestades en el desgraciado Reino de Francia: asi lo requiere la naturaleza misma de ía acción, ó de la guerra, que toda es piadosa, yRelígió'sisima en sus causas, yen sus apetecidos efectos: yasi lo pide el hecho de haverte incorporado espontaneamenle en la elase,y numera de aquellos voluntarios, que' cómo otros tales en los tiempos de Matatías padre? de los Macabeos, (¿) se han alistado en el Exercito catolicb. Para que asi se lo persuadiese el Soldad oi" filé' costumbre en los pasados siglos, que él dia en' que havia de ceñirse alguno el cingnlo militar, se -presentase en la Iglesia, yavista del concurso, pues-- la sobre el Altar la espada ,se ofreciese él mismo k Dios solemnemente para servirle en aquel destino. (c) El P. S. Antonino de Florencia afirma ,que en sutiempo se acostumbraba en algunas partes velar toda la noche' en oración, yexercicios devotos el que en el dia siguiente ge havia de alistar en la milicia, (d) _G ^ (a) S. Ambros. in Ps.i]m,!i8. Oct. 2.J. (/») Math.ib. i. 42. (c) Hellnandus ap. S. Aiuguin, ub. supr, S. Antonin, idid. in diKj 50 .De los-Gefes, óprimeros Oficiales del Exercito que preparó San Luis Rei de Francia, para la conquista .de la tierra Santa se sabe, que siguiendo el exemplo del Santo, ninguno se partió pata la guerra, sin re- -jcibir primero con religiosísimas demostraciones de .mano del Obispo las Vanderas bendecidas por el mismo, (fl) Es antiquísima la costumbre de bendecir las Vanderas ,que hasta oy se observa en nuestra España, yfue tanto el .esfuerzo que concibieron Hermi- ,baldo, y.Willehno Conde de Aquitania con las que les envió el Papa Alexandra II. ,que no dudaron .atribuir aesto la derrota que causaron en los hereges, yen el Exercito de Heraldo, que intentaba •apoderarse de Ja Inglaterra, yfloreció en el siglo XI. (b) Lo. es también la de bendecir los caballos de la tropa, yde esto tenemos un singular testimonio en la guerra de Itálico contra los MarnSs :que antes de emprenderla pidió aSan Hilarión Abad, que lejbendixese .sus caballos ysus carros ,fiajrdo en esto, y, en las oraciones .del Santo la complelisima victoria que consiguió de sus enemigos : ylo es asimismo la de la espada que havia el Soldado de ceñirse, .la del mismo,, yla de la cruz-con- que eran algunos., condecorados, ycomo señalados .para la guerra; lo. que .mas de una vez hicieron varios Sumos Pantifices con ,1a mayor solemnidad, pa- .(a) Vkle Al.apide in i. MachaR) J. i6. Alafide ibidem ex Baiciiio. Idem. Ibidem. para mas 'excitar la piedad yél valor de los Soldados yde sus Gefes. (a) .No pareterá esto mucho, si se atiende áque en la Sagrada historia leemos, que al insigne Judas Macabeo le fué dada en visión por el Santo Jeremías una espada de oro santificada por Dios, ycomo una gracia kél particularmente concedida, en señal de que con ella vencerla, yhavia de postrar alos enemigos de su san- to nombre, (d) Suceso extraordinariamente admirable, yque contiene la mas alta doctrina, para que el Soldado que ha de pelear en la presente guerra, no desemejante en su objeto, yen su causa de aquella, se persuada quan necesaria le es la piedad en el mismo hecho de armarse para ella, puesto que 'él, sus armas, yaun sus insignias militares en su santificación, ybendición asi se lo demuestran. Los Antiguos Ingleses observaban un método piadosísimo, yexemplar en la consagración de sus Soldados. Presentábase el que lo havia de ser áel Sr. Obispo, óáel Abad, óáalgún Monge ,óSacerdote, hacia con él una confesión general de todas sus culpas, yrecibiendo sus oportunos documentos, perseveraba toda aquella noche en la Iglesia ocupado en oración, yen piadosos exercicios ;la mañana siguiente celebraba el Sacerdote el tremendo Sacrificio de la Misa, asistía kél con la mayor religiosidad el nuevo Soldado, ypuesta sobre el Altar la espada, como una ofrenda, la bendecía el cele- G2bran- Vide Aíaplde ih 2.Machab. ij.iá. (i) 2. Machab. 1;. ló. SS dado en esto de dcdicarSt todo al scividO de sh Criador^ resultándole de ello tantos bienes, qiiando leemos la heroicidad conque los dos Decios» Emperadores, por su devoción alos falsos dioses, les sacrificaron sus propias vidas, porque les concediesen la felicidad de sus Exercitos?. (a) Raro exemplar! que sin duda ocasionará la mas horrible confusión en la. hora, de la cuenta álos Militares impíos ,é 4ndevotDs, no .menos por. su estulticia, que por los daños que de su indevoción, yde su impiedad hur vieron, de seguirse; Importa mucho que esta devoción la fomentes con los piadosos exercicios de oración, meditación, (b) yfrecuencia de Sacramentos, con el uso de algunas prudentes mortificaciones, ycon la practica de algunas devociones ,oreligiosos obsequios, en honor de Dios, yde sus Santos, con el amor, y culto áMaría Santísima nuestra Señora. No caben en ]q conciso de una Carta los muchos sucesos, que en confirmación .de esta verdad, nos presentan Jas historias. La oración, yla penitencia fueron las armas conque se preparó Judith, ypor dirección suya los vecinos de Betulia, para salir contra el numerosisimio formidable Exercito de Nabucodonosor, Rei de Jos Asirlos, (c) Judas Macabeo, ysus Soldados sC' armaron roas de una vez con el ayuno, cori el cilicio, ycon diversas 'obras aflictivas ypenales, no menos que con Ja orador), yotros exerc¡- S.Thom.ü.c.quast. íia.ait. 1.in col por. \.b) S. Thom. a.2- 83. art.3. in c*ip; (,o) Judith. 4. 8. et cap.p.i. 5P cicfos devotos antes de salir ala guerra defensiva, y ofensiva, que huvieroa de hacer álos enemigos de Dios, yde su Pueblo, (a) Este medio es uno de los mas conducentes para la mejor diciplina del Soldado en la campaña; yasi se refiere, que Marcos Scauro tenia su Tropa tan. acostumbrada ála mortificacionj que haviendose acampado en sitio donde havia un árbol cargado de exquisita, ysazonada fruta, no hubo un Soldado que estendiese su mano ni aun para tocarla. (&) Saúl es celebrado por algunos Santos Padres, porque en una gran batalla mandó asu Exercito, que ayunase rigorosamente todo un dia, en que consiguió una gran victoria de los Filisteos, (c) David ,deponiendo los vestidos preciosos de Saúl, simbolos tal vez de las delicias terrenas, vestido de su propio trage pastoril, yarmado con el zurrón, las piedras, el báculo, yla honda* en que estaba significada la cruz de la mortificación, yde la penitencia, logró derribar al .Gigante ,yque el Pueblo derrotase en aquel dia áel Exercito enemigo. (d) El ayuno fue, en sentir del P. S- Basilio, el que al fortisimo Sansón lo hizo inexpugnable, é invencible en sus empresas, (e) Ydel siempre vencedor ,ygloriosísimo Rei San Fernando sabemos, que sus mayores fuerzas en la guerra contra los Moros consistían en los ásperos cilicios, ysangrien- H2tas i.Machab.3. ávérs.47. et cap. lo.ij. (¿>) Frontín. ap. S.Bernard.ub.supr.ser. 14. num.5. (c) i.Reg.i4.a4.S.Ambros. et S. Híeron.ap. Alapld. In cap. r4« v.24.i.Reg. (<í) i.Reg.i^. ávers.39. O) S. Bas. Homii. de Ijudlb. jejtnii. do t£s dicipllnas conque mortificaba sü Santo. Cuerpo, yen la prollxa fervorosa oración en que por lar- .gos ratos se ocupaba antes de salir al campo de batalla, (a) Los planes de las campañas contra los íloros, dice lun .'insigne 'moderno Historiador ,los arreglaba el Santo río tanto en el Gavinéte, coma en el Gratorio; y.venciéndose primero así, yal €ielo, salia vencedor para vencer. (&) Del Emperador Teodosio sensegura esto propio, que se pre- ^tenia con 'ayunps^. penitencia, .yoraciones para sx-¡ Jir .ala Campaña ;yque tenia de costumbre vejar, yocupat en piadosos exercicáos la noche que nntecedia al día de alguna batalla,, con lo que conseguía .gloriosisiroos .trofeos, ¡(c)" :No Jiai duda, que ns un medio seguro, y..oportunísimo, para vencer a Jos visibles, yexteriores enemigos de Dios, en la ¿Campaña,- el, tratar de sujetar los .que en nuestras ;desprdenadas. pasiones yculpas se ocultan dentro de. nosotros mÍEmos.ii .. No es menos importante la oración, ni menos necesaria; en ei Soldado para los fines de que hatlarros. No ron otras armas, que con la Oración venció Moisés el formidable Exercito de los Ama- Jecitas. en los. campos de.Raphidin. (4) La victoria que. ganaron los Hebreos de sus enemigos en Masphat. Ja devieron alas oraciones de Samuel, (e) Las Tropas de Judas Macabeo fiaron la suya de los ruegos (/?} Ecdes. inreiüs ofílc.Iect.'t. et ejus vita. 'C") T* Ciave hlst, síg. iyepoc’a 4.' de Ks-p-iiia. fot. para niea3. C0I.2. (c^ Ven. Oionisí Carthus. De Vita, et Regim. Princip.ait.3p.(.r_)E.xod. ng.á v.j(. Judiih.4. 1^.(íJi.Reg.g.á '^8. <5l gí)S de:lDs Nazarees.' (fl) El Sacerdote Eliacin dió álos Bettilianos la mayor seguridad del. triunfo sí permaneciesen orando, yclamando aDios con fé, f con devoción, (é) Baste saber ,por no aglomerar exero.plares de una misma especie ,que era costumA bre de aquel Puebloescogido consultar aDios, y clamarle por el buen éxito antes de, salir acamp®' ña; ysi alguna vez sin estos requisitos la intentaban, ósin estar seguros de la divina voluntad, ysu asis^ tencia, quedaban muertos yderrotados en el campo. Si ellos intentan salir, contra los Atnalecitas, yCa^ íianeos en ¡os tiempos de Moisés, este se io disua^ de, protestándoles, que no experimentarian el fave/r del Cielo ;pero insistiendo en su determinación fuerén puestos en vergonzasa fuga, yatrozmente destrozados. (c) Si el in-signe Asa, Rei de Judá, se coliga con el pa.gano Rei, de Siria, sin estas previas diligencias para hacer frente ael Rei Baasa de Israel, no solo es reprehendido, roas también castigado p(5r el Señor con guerras, éinfortunios.- (-d) Ysi Aza^ rias, yJosef, envidiando los triunfos de.Judas Macabeo, salen adar una batalla contra el dictamen de esté ,ysin aquella devota preparación, se ven derrotados por el Exercito de Gorgias, dexando d<Js mil muqrtos en el campo. ,(e) Puede decirse sin temeridad, que lo es, ygrande el no valerse un Soldado católico de este medio para prepararse ála cam- ^ , i.Machab.,3.4p. (é) Jüdith.4. ía. (c) Ntini. 14. ávers.40. et Deuteron. 1. avers.41. a. Paraüp. i6. j. ü'Iil., chab. 5,aveis. 50, -, 6X. paña :porque sí es tentar aDios el ponerse ün alma átratar con su Magostad en la oración, sin aquella preparación que debe antecederle, de implorar su soberano auxilio pata hacerlo dignamente, (o) gqiianto lo será ponerse al frente del enemigo con manifiesto peligro de la vida ,sin haber solicitado anteriormente la divina protección ?Aun los Paganos estaban convencidos de esta necesidad, ysolian consultar asus oráculos, ypresentar sus votos á los dioses para obligarlos aque los protegiesen en la guerra. El idolatra irapiisirao Rei Acab preguntó a los falsos profetas, yles mandó orasen por el buen éxito de su guerra contra la Siria ;(&) ¿Porqué, pues, dexatá de hacerlo asi todo Militar cristiano? Clotario, Rei de Francia, antes de ordenar sus Tropas para ocurrir ála rebelión de su mal hijo Chramno, que como otro Absalon áDavid, intentaba quitarle la vida, yla corona, hizo áDios fervorosa oración, ydebió áella el haberlo aprisionado ymuer- to. El Rei de Aragón Alfonso ,viendo asu hijo Fernando, que salía ácampaña contra los Florentinos, le dió el saludable consejo de que acudiese á Dios con penitencia, ycon oración humilde, yfervorosa. (c) Yde el grande Emperador S. Enrrique se nos asegura, que mas asus oraciones, que ásus armas debió los triunfos, ylas prosperidades de sus confoyationem praepat'ci animam tuam :et noli tsse tjaasi homo qui tentat Deum. Eccí. iAlapide, et Calmee, hic» (Jy) 3. Reg. 2s, 6. (cj Ájapide in Exod. 17. «{. <53 conquistas- (d) Ten ^Dios presente cu todos tus ca>* minos, yél governaiá tus pasos, dice el Señor en los Proverbios. (&) Los Santos son nuestros intercesores con Dios, y por tanto debes también invocarlos ,para que en aquel conflicto te amparen yte protejan. El reprobado Saúl, viéndose acometido de los Filisteos, buscó la protección del Santo yá defunto Samuel, aunque por-medÍQS no regulares, (c) Ajudas -Macabeo se le manifestaron en visión los Santos Onias, yJeremías rogando áDios por su pueblo, ypor el buen éxito de sus armas, (d) Aeste mismo le favorecieron visiblemente mas de una vez los Santos Angeles en elmayor ardor de la batalla, hasta hacer: completa su victoria, (e) Ael citado S- Enrriqtie, yá un Angel, yá los Santos Mártires sus" protectores se le hadan presentes, protegiendo sus Esquad'rones para animarlo en el combate.' (f) San Casimiro, S. Fidel de Sigmaringa, ynuestro Patrón Santiago han dado gloriosísimas victorias ,el primero alos Lituanos, el segundo álos Austríacos, yeste ultimo álos Españoles, apareciendo, delante de sus Exercitos, y peleando ásu favor hasta arruinar álos contrarios. (g)í De los Santos Mártires Dionisio, Theodoro, y Adal-, («} l)ivina enim ^rotectus ope^ laríaras natioms predbus meC q^itatn cirmis expugnavit. Ecciesía in e)us officio !ect. In ómnibus viis tuis cogita illum^ &t ipse diriget gressiis. tuos, Proverb. 3,6. (c) i. JReg. aS. -fi) Q,Machab. ivers, ta.et 13* (c) a, ^Macbab. 10. «9. et Ibid. cap. 11 , vei'S.8. if') Ecclesia-in €Íus officio. Lect. 5, (^) EcelesU in festo S.Casimin. Lect. 6. 8cc» . ÁOalberto’leemos en las historias ignál prodlgioj no menos que de oíros muchos Santos ,Amigos ,y Siervos del Señor. Rábido es quanto le valió ael piadoso Conde de Calabria ROgerio la devoción que profesaba asu grande amigo S. Bruno, para no perecer en el cerco de Capua amanos de los que oíultamente se havian conjurado contra su vida. (a) No se ignora que el P. S. Isidoro exórtó en visión al Santo Rey -D. Fernando para que.conquistase áSevilla, asegurándole de su protección! (i) yes cos.a notoria, que el Sr. San Miguel, potentisimo debeiador de las huestes infernales, ydel exercito del blasfemo Sennaquerib, ha protegido manifiestamente álos éxercitos cristianos, ycon repetición a' los Españoles, no menos que se sabe lo hacia Con la Sntigua Sinagoga. Yála verdad, si de los grandes Siervos de Dios los Capistranos, los Brindis, ylos CisnerosJ se nos refiere las gloriosas victorias, que 'con Isu oración, ycotí su presencia dieron alos exercitos Católicos, aun siendo viadores, ¿qué^ no podran los que siendo ya comprehensores son en el Cielo nuestros intercesores, y‘Abogados ? Pero donde singularmente has de emplear tu devoción después del culto de Dios, ha de ser en el obsequio, yamor ála Inmaculada Reyna de los Cielos María Santísima nuestra Señora; porque siendo Madre de Dios, es nuestra medianera, ynuestra In vita S, Brunon. (í} Ecclesia in ofíic. S. Ferünand. tra Abogada, yes el medio para alcanzar de! Señor quantos bienes haa de venirnos de so man oí Asi lo han conocido, ylo han executado quantos Con espirita de verdadera piedad han militado en los siglos anteriores, confesando todos, que sus victorias ytriunfos los deben únicamente á su tutela yamparo. S. Alberto Magno considera figurada ála Saritisima Virgen en el Escudo ,ósea Vandera, que por orden de Dios lebantó en alto Josué, pata que sus Tropas seguras de vencer acometiesen a¡a Ciudad de Hai, yáun exercito poderoso que la guarnecía, (n) Por esto acostumbraron los Emperadores Romanos, ymuchos Reyes, yGenerales Católicos llevar consigo la Imagen de la Santísima Señora de bulto, ópor lo menos pintada en sus Venderás militares quando salían ácampaña, firmemente per^iadidos, de que siendo esta en el sentido místico, aquella inexpugnable Torre de David, edificada con muchos Baluartes, yde que penden mil escudos, ytoda especie de armas, óde pelirechos militares para hacer fuertes, éinvencibles álos que quieran en esta fortaleza refugiarse, (b') tenían segura por su medio la victoria. Asi lo experimentó un S. Fernando en sus conquistas: un Alfonso Octavo en la memorable batalla de las Navas de Tolosa ;yun Pelayo, Reí de los Godos, en distintas ocasiones ,pe- Ird (a') S. Albert* Magn. Biblia B. V. Mariae llb. Josué, cap. 8. (?•) Cantic. 4.4» videS. Albert. Magn. Biblia B. V. Maris hic. ei Barco Biblia Mariana, bíc Kesp. ad Dub. 77» S¿c. ) €6 lo singularmente en la ísnu-fa de la Ciiclja de Covadonga: un Maximiliano Duque de Bavicra en eí Imperio de Alemania, yotros varios, que ios Historiadores nos refieren, (a) Ya se vio en el R^;- iio de Angoiq por los años de' 15SJ. que un pequeficS exercito de diez mil ydocieutos Cristianos, comandado por un General Portugués, dcvoti.'in'.o de Marta Santisima nuestra Señora, cuya Santa Imagen de buho llevaba consigo en todas sus expediciones marciales., venció, yderrotó de una vez aun millón de Angola.nos infieles; asegurando después él General en Gefe de los vencidos, que una Señora de imponderable hermosura ,yclaridad, que elevada en ui ayre apareció delante de los Católicos los havia aterrado, ypuesto en precipitada huida :Ya se. vió que ios Cristianisiraos Reyes de Francia Carlos VIL Felipe eThenuoso, yFeiipe de Valois, triunfaron milagrosamente de sus huestes enemigas, protegidos manifiestamente de la Madre 'de .misericordia: yya se vió por ultimo que el insigne Narsete, Capitán General de los exeicitos del F.mperador Jusliniano, libertó ala Italia de las t¡- ,lamas del impío Totila Rey de los Godos; porque r:o emprendía acción alguna belicosa, sin encoraen- .darla antes ála SanUíima Virgen, yrecibir su réspúesta del tiempD, yincdo con que havia de ditpóner, ydar ia batalla, (í?) (^) Vicíe Mlectíbkns; I/isciirí. Pra;dicab. tom.i, dj5c.37u, JusEin. Miecebicns. Díscwfí. Praidicab. iib. supr. ¿2 .Seria intermiiiable s¡ hubiese de referir todos los maravillosos sucesos qtie de sola esta especie nos presentan las historias. Basta saber, que sin el favor, yamparo de la Reyna de. los Cielos, ningún Soldado católico conseguirá jamas prosperidad en 'Sus empresas, ni lauro alguno en sus expediciones militares. Verdad, que se funda en la sólida doctrina, yrespetable atuoridad de diversos Santos Padres, que unanimemieníe asi lo afirman de quantos bienes espirituales, yterriporales concede él Señor ála Santa Iglesia, yásus hijos. Pata esto conduce mucho que lleves siempre contigo aquellos rnonumentos dé la piedad cristiana, que nos distíhguen délos Hereges, Ateístas, yPáganósi 'El .Santo Rosario 3el Sagrado Escapi-riarjo del Carméii,. ó,de ía Merced, óServita, óalgún otro signo e.xterior de tu amor, ydevoción aMa-ria Santisima iipéstra Señora, te servirán n'o poeo^para el fin que' te lo persuado. Porqué s! tamo le valió al piadoSisinio Antonio, noble ciudadano' de Tblosa, llevar gravado en sus ifanderas el Rosano de la Virgen para vencer álos Heregés Albigenses: Si alas Ciudades de Constantinoplaj de Ztaragqfea en España, yaotras mochas de que tetiérttfts cértisitha'' noticia, tanto le hhh validó él teher'talgüua Imagen de la Señora, para no padecer el dañó de los exefcitos oppesfós, yaun para triunfarmaraVi- llosanieníe de ellos; ysi al piadoso Empercálor Heracho,. áel devoto Viadjslao Rey de Pv’PiL‘‘*> yáel memorable Jaccbo primero. Rey de, Aragón les aprovechó tanto el haberla invocado en sus^.ba- Itt •tk- 74- con su infinito, poder el deprabado modo de pensar de estos desgraciados, ala manera que David rogaba que disipase el consejo, ylos dictámenes del sabio, pero desleal, ytraidor Aquitofel. (a) Ytrata seriamente de preparar tu alma antes de salir ala campaña de tal modo, que puesto después en ella, no haya cosa alguna que pueda intimidarte, óque imipida el manejarte en ella con todo aquel valor yespíritu, que es casi inseparable de un Soldado aquien no falta el favor de Dios, ni el de su gracia. Ala verdad, si es tan urgente el divino precepto que atodos nos ha impuesto nuestro Señor Jesucristo de prepararnos con anticipación para la muerte, porque es incierto, ydesconocido el modo, yel quando ha de sucedemos, (b) iqué razón habrá para que se juzgue sin esta obligación el que habiendo de salir ácampaña, se debe considerar en el mas rnmsediafo, ypróximo peligro de morir? 3. En suma, el haber de prepararse un Soldado para la guerra es un medio absolutamente necesario, no menos para conducirse en ella con acierto, que para lograr la salvación de smalma. No es menos lo que esto ie importa yle interesa. La ciencia de la disciplina militar con respecto ael manejo de las armas, asu conservación, yala idoneidad de todos los utensilios, ópersonales arreos militares, es tan precisa quanvo se colige de la. pena capital que dice el Papa S. Nicolás 1. se imponía álos Bulgarenses, cuyos Soldados se encontraban defectuoso.s en esto, en la ocasión de pasarles revista antes de salir á. el combate, (c). Para. evi- («) -. Reg. J?. 5I. (J) Math. ,4. 44. &c. 'J) Epist. 40. Ap» Chriídaniiupi. ülscit. de aiitlq.’discipU CJiust,, MUit. cap. 45. evitar esté defecto acostumbró siempre Avidio Cassio hacer este reconocimiento en sus tropas todas las setnanas: yel Emperador Maximino todos los dias :y-asi este, como el Emperador Probo, yel Prefeto del Pretorio Misitheo no se contentaban con menos que con hacer, ypasar esta revista por si propios, (a) Uel insigne Capitán Mátelo escribe Crispo Salustio, que no permitía saliese Soldado alguno ala guerra sin que esíubiese mui exercitado en la disciplina militar: yde Cesar Augusto, yde Aurdiano es notorio que fueron de ella mui diligentes, ycelosos: como también que el gran Scipion Africano es notado de su culpable descuido en este punto, aunque en otro es celebrado por Tito Eivio- (b) En esto mismo se convence la importancia de saber, yde observar Jas Ordenanzas Reales; yde adquirir, óposeer lo que ¡lamamos espíritu isilitar; porque sin él ninguno puede ser buen Soldado, ycon él lo tiene .todo conseguido. Pero advierte, que según el modo común de hablar los Santos Padres, ylos sabios Escritores, por espiri- to, ydisciplina militar se entiende principalmente el buen orden con que ha de vivir la tropa, asi en e! tien> po de la guerra, como en el de la paz: en los de esta ha de mirar con horror al ocio, al juego, al galanteo, ala vida deliciosa, yátodo lo que es disolución, y desorden, ycon una conducta irreprehensible debe ordenar su vida por el tenor de la Ley Santa de Dios, ydel Evangelio de N. Sr. Jesucristo. Da lo contrario será el objeto de la abominación de los Pueblos, del odio de la Nación, yde las acres invectivas de los San- Kz.tos Id. Christ. Liip, Il)id. (í) Id. Ibid. cap. js. 76 tos Padres, qoe no dudan equipararlo con los perversos espiritus del infierno, iTiiemrás que vive desordenadamente, yrelaxado, (n) En los de la guerra no ha de ser inhumano, codicioso, iracundo, sacrilego, blasfemo, irreligioso, precipitado, vengativo, ni en manera alguna delinqüente :entonces mas que nunca le es necesario el temor de Dios, el cuidado de no pecar, y el mayor esmero en vivir santamente. Esta es la parte mas principal de la disciplina militar, yen la que no solo el Soldado, mas también, ymucho mas los Gefes de un c-xercito católico deben poner su mayor esmero, para no perder con su honor, yvida temporal la espiritual, yeterna de sus almas. Un conjunto de Soldados viciosos, ymaculados con aquellas culpas, escribía un sabio Religioso con doctrina de un Santo Padre, no es un exercito cristiano', si una legión de espiritus infernales', yaun no dudo asegurar, que eran mucho, peores que ellos (b) estos tales, Justo es, ymui debido que un Soldado católico haga de esta disciplina el mayor aprecio, yque arregle por ella su conducta, en fuerza de los grandes convencimientos que tiene en la materia. No es pequeño el de los Gentiles con su exemplo. El de un Scipion Africano, que en el sitio de Numancia de tal suerte refrenó la licenciosidad desmedida de sus tropas, que las redujo ála mas rígida observancia de sus leyes, arrojó del campamento dos mil rameras, que en él se havian introducido, quitó quanto, servia de fomento a la vida deliciosa, yprohibió baxo de graves penas todo (a) S. IsiJoi'. l’elusiot. llb. 5..Ep¡siol. 586. , (h) Istíus jjioAÍ '¡¡ojvii.ntji CQíigerici non est Christia/His lEsircitilS^Scd legio domonioriuu. P. Christ. Lup. ub. sup. cap. 6, n do desorden, ydescomedimiento asuX Soldados. El' de un Avidio Casio, Emperador, que executó casi es- to propio con los suyos. Yel de un Totila, inipiisimo Rei de ios los Godos, que hizo quitar la vida áuno de sus mejores Oficiales, porque havia deshonrado a una doncella: diciendo alos Generales,, y. Principes que le pidieron lo perdonase, que una sola culpa de esta especie era mui bastante para que acabase Dios, con todo el Exercito, y.aun con toda, una Nación entera. (a) No lo es menos el que la repetida experiencia nos presenta del mal excito que suelen tener aquellas militares expediciones en cuyas tropas no se halla esta arreglada disciplina-. El .gran Poniiñce San León el IX.' no pudo debelar álos Norraannos con sus tropas, porque estas se componian'.por la mayor parte da hombres facinerosos, de reos de varios ctimenes, yda malhechores castigados por las Justicias, con el desiierroy. y, con otras,penas civiles. (¿) YBelisario, Capitán. General .del e.xereito de Justiniano, soiia .decir, que siendo los Soldados delinqüentes no se podia esperar el vencer al enemigo, (c) Pero el mayor' convencimiento nos lo hace la ^autoridad de la Santa Iglesia, que siempre ha condenado en sus hijos militares aquellos pecados con que enerbán su arreglada -disciplina. Ella anatematiza en vida, ypriva en la muerte de sepultura Eclesiástica alos que en la guerra incendian, óprofanan los Templos, ó cometen otros semejantes atentados, i^lia reprehende, yreprueba los homicidios injustos, las íiranias, los hurtos, ytodo Otro genero de crimen, yde-impiedad en las .(i?) CJu-ist.Luy. ub..sup. cap.-ij. (¿j.Id. Ibiá. cap.. 8. (í) iJ. Ibid. COp. 10. las campañas. Yella por ultima ha llagado kdegra-; dar en el Sínodo Galicano áun Luis, Emperador, hL jo da Cirio íMdgno, porque en sus expediciones couíeíieron impunemente sus tropas muchos, ygrandes pecados, (a) Por el contrario recomienda mucho la piadosa, yantiquisima costumbre de la creación, ócon» sagracion del Soldado, anterior tal vez alos tiempos de Constancio, ydel grande Constantino, yextendida después atodos los Reinos Católicos, la aprueba, la exorna con unos Ritos santisimos, yia sublima áuna ceremonia en algún modo sacramental, (¿) como se evidencia en el acto devoto, ysolemnísimo con que Wi- Iklmo, Conde de Olanda, haviendo sido electo Emperador, fue consagrado en Soldado por ei Cardenal Legado Almifue, en la Iglesia.de Colonia, antes de darle ia Reai investidura, según todo el rigor de la regla militar, yde la costumbre santa, yreligiosa de aqueí tiempo, (c) En el moderno Pontifical Romano se ponen diversas bendiciones, yoraciones con respeto k la milicia, que convencen los fines santos de esta, yla verdadera bondad que en sus profesores se. apetece. Tales son las que bajo de estos titules se contienen. Dj ¡a bendición del nuevo Soldado. De la creación del Soldado regular. De la bendición, éimposición de la Cruz álos que vau ddefender ¡a fe Católica, óárecuperar la, Tierra Santa. De la bendición de las armas- De la betH áicion de la Espada. De la bendición, yentrega del Es~ tandarte militar. Yen Euehologio, ó Ritual de la Iglesia Griega se hallan también otras oraciones mui devotas relativas ála guerra, álas armadas, alos profeso- fu'. CiiristUn. Lup. Ibii. cap. lo. fí’) Chrlst. Lüp. Ibid. c.ip,7. (í) Id. Ibid. 7^ sores de la milicia, yde Otros estados, tan llenas de pie-, dad, que dan bien áconocer quanta es la que se desea en aquellos áquienes se terminan. No es solo esto en lo que consiste la preparación de un Soldado para ¡a guerra. Los mas insignes hombres de la antigüedad, dice ain erudito Escritor, se preparaban con piadosísimos exercicios antes de salir a campañas, (a) Unos se encerraban en los Monasteriosj óen algún devoto Santuario, yallí permanecían aigmi tiempo en continua oradon, en rigorosos ayunos, y en fervorosos actos de virtud. Otros hacian que sus tropas orasen, ayunasen, yconfesasen debidamente sus pecados por algunos dias. Otros no se resolviarr apresentar la batalla ásu enemigo,aun en guerra santa yde Religión, sin primero consultar con Dios, yrener algún indicio de que aquella fuese su voluntad. Yen todos era mui común el llevar consigo álas campañas las Reliquias de los Santos, las Imágenes mas venerables de N. Sr. Jesucristo, yde su Sma. Madre, yalgún; Señor Obispo, óPrelado Religioso, que antes, óaitiempo de salir al cómbate bendixese con la mayor solemnidad atodo el exercito, confiando, mas de obtener la apeticida victoria por estos medios piadosos,, que por su propia pericia, ymilitar industria. Yen efecto,, ya se vió en alguna ocasión que con sola, esta bendicion se desplomaron las murallas de una bien guarnecida Ciudad,, yentraron victoriosos- en ella ¡os Católicos. (é) YSan Martin,, siendo Saldado en el exercito de Juliano Apostata, quastdo aun no habia sido bautizado, armándose con la. señal de la. Santa Cruz,. ^ Christjan. Lug. ub. sup. cap. 13, Chrisu.in.. Lup. Jbld.. <.ip. .3. Jo 5' depotiíéndo las armas rnilitarés, se entró intrepidoj ypenetró los :esqíjadrcMies enemigos sin recibir daño alguno, (o) Prepárate pues da esta modo, ysantifícate con la practica inviolable de quanto en esta primera instrucción se' te prévieney.y en .este ultimo numero se te dá compendiado, que .asi pelearás con el debido esfuerzo, ypodrás prometerte el aux'iíio soberano para vencer con los demás tus compañeros álos enemigos de Dios, de la Iglesia, ydel estado, contrr quienes peleas en esta santa, justa, ynecesaria guerra. Para que mejor lo consigas te diré lo que te correspons de hacer eu la siguiente segunda Instrucción, yentre tanto pide al Señor tus aciertos. (a) Sulpic. in c]us v'ita. I-,-' 1 'Tu Tío ySiervo en N. Sr. Jesucristo Fr. Diego Josef ds Cádiz. EN GUERRA DE RELIGION. SEGUNDA PARTE. Secure. próinde .Aissipentilr géniesj <¡’íí£ iella volunty tt abscíniánfur qUi nos' conturbant, et disperdaniur de ct~ vítate Domini omnes operantes iniquitatem, qui repositas in Hierosolimis christiani populi inástimabiks divilias tollere gestiunt, sancta polluere, et batreditate^pQssidere sanctuarium Dei. Exeratur gladius< uterque fidélitm in cervUes {nimiconm, ad déstruendam omhem áltitudinem extoUentem se adversas sciéntiam Dei, quce est cbristianorum fides', ne quando dicant gentes: zuvi est Deas eorum^ rr t"5 St Bernard. ad Milit. Templ, cap. 3. nuni, J. INDICE de los PARAGRAFOS, yNUMEROS DE esta segunda Parte, yde lo que en ellos se contiene. SEGUNDA INSTRUCCION. De los motivos, ydel modo de pelear legítimamente un Soldado Católica en guerra de Religión, qual lo es la presente contra la Francia, pag. i. I. •La Religión, yla Justicia obligan al Soldado Católico á salir ála presente guerra, yá pelear, en ella con esfuerzo, p. 2. Num.*’ I. Los agravios becht“ á la Religión Católica, los sacrilegos, horrendos yexecrables atentados con que es invadida, éinsulta- ; -'da por los impios ymalos Fran- " . 'ceses, obligan dtodos', pero singularmente al Soldado Católica átomar las armas contra ellos. 3. Num. 2. ..... ,•En pelear contra los sectarios de la pretendida igualdad, éindependencia ,obedeciendo á Dios, al Soberano, yásus respectivos Ministros, consiste la Justicia de que debe armarse un Soldado Católico para pelear contra los. partidarios de la libertad anii-cristiana pag. is . S- n...,La obediencia,}’ la recta intcth a que en ella has di conducirte, formaran otra instrucción no indigna de tu atención yaprecio, porque será no menos importante pará tu acierto en la presena te guerra, que para ordenar en ella tu conducta según la voluntad santa de Dios, ylos deberes de ii:\ estado^ §. I. LA RELIGION, rLA JUSTICIA OBLIGAN al Soldado. Católico asalir ála presente guerra, g ápelear en ella cotí esfuerzo. <2 ' los males de la guerra tan ingentes, que Jus-* tamente se han mirado en todos tiempos como una de acjoeílas fatalidades mas temibles, que suelen padecerse en esta vida, rcomo uno de los mas graves castigos, con que aflige .Dios alos Pueblos por,sus culpas, significados tal vez por .el Oráculo Divino en la voracidad del fuego, expresivo mui propio de su indignación yfuror, (a) ycomo uno de aquellos desastres, a-, que acompañan, ysiguen las mas sensibles desgracias. Por estomandaba Dios alos Hebreos-, qúe poniendo cerco á. alguna Ciudad, le ofre.-: ciesen la paz antes de combatirla, (b) Por esto antepuso 3ellos David el azote de la peste, (c) ypedia ai Señor, que disipase álasgentes, que le molestaban" con la guerra, {£) ypor esto muchos de los Israe- (ii) Psalm. 77. 65. Vicíe Calniet hic. et S. Joan. Chrisosti (h) Écutoneoi 10. e. Keg. 714. ij. {d} Ps. 67.31,.. _3 tóelitas en tiempo de Jeremías, yde ía cautividad de Babilonia se pasaron áEgipto huyendo, aunque siii fruto, de sus estragos, (af) No hay cosa mas odiosa que la guerra, ni bien mas apetecible que la paz, por la prosperidad, ypor la abundancia con que hace florecer las Fvíonarquias, que coa aquella se aniquilan ydekruyen. De aqui es, que para declararla, ypara hacerla un Soberano contra otro se requiere precisamente causa justa ygrave, porque faltando esta, nunca podrá ser licita en conciencia, (b) La Keligion, y la Justicia reúnen en sí los mas fuertes motivos, que obligan átodos los Soldados ápelear en esta campaña con el mayor esfuerzo. INo es posible reducir álo conciso de una carta todos los puntos, que aun en la materia sola de la Religión han dado motivo ála presente guerra contra la Francia. Puede decirse con verdad, que entre todas las que por igual motivo ha visto el mundo fiasta el presente, no hay alguna que se le aventaje en lo grave de la justicia de su causaj porque comparada con quantas las Divinas, yhumanas historias nos refieren, es cierto ,que áninguna es inferior, SUn quando átodas no les exceda. No lo es ála que los Hebreos repitieron en distintas ocasiones contra los Idolatras, yPaganos enemigos del npmbre del Señor: no ála que contra la Tribu de Benjamín hi- A2cie- (a) Jer. 43- S. Thom i.a. qu. 40. art. in oorpor. S. Botiáv. Specul. anim. cap. i. íong. ante fin. S. AntOiXÍn..Suín.ni. Thcolog. part. 3. tit. 4. c. I. parag. 9. S. Bernari. a'd níint. Temp. c. J. n. 2.^ Ven. Dion. Cartus. fie vita et regim. Príncip. a:t. 45. Caunet ;n cap. 20. y.io. Deuter. Causir.o, Corte Maneta tom.;. fiissert. JS- yotros. 4' cieroil con ap^robacion del Cielo todas las demas Tribus de Israel, en justo castigo de su escandalosa torpísima incontinencia :no ala que con superior inspiración, ypor consejo del Santo Matatías emprendieron, ymantuvieron por largos anos sus hijos los Machabeos contra los Apostatas, yperseguidores de la Sinagoga, yde su Pueblo :no tampoco en fin a; las que diversos Emperadores, Reyes, yPrincipes católicos han presentado, yseguido contra los Sectarios, yHereges, que en sus respectivos tiempos turbaban la paz de la República, yde la Santa Iglesia. Ten por cierto, que no fue mas justa, que la presente, la, causa de la guerra, áque para la conquista de la Tierra Santa, convocó alguna vez con su Predicación álos Pueblos el P. San Bernardo, ypara la que escribió con su agigantado espíritu, yacostumbrada energía al insig.ne Hugo, Caudillo, yGefe de los Caballeros" Templarios, que debieron su establecimiento, y su principio al Patriarca de Jerusalen por los años de- 1130. :guerra para la que mas de una vez se ha publicado la Santa Cruzada en las Potencias Católicas,, yala que exhortaba eficazmente con sus escritos el Venerable Dionisio Cartuxano alos Principes Cristianos.. Ni lo fue mas, la que los Pelayos, los Alfonsos, y los Fernandos mantuvieron constantes para arrojar a los Moros de aquellas partes de España, que tiránicamente poseían, yhavian por muchos siglos ocupa», do. Ni lo fue mas, la que obligó alos grandes Stos, Raymundo de Serra, Domingo de Guzman, yPedro, de Verona, aque instituyesen Ordenes Militares,, y Hermandades de gentiles, hombres, los quales con las armas persiguiesen alos Sarracenos, alos Hereges Albigenses, yalos perversos Maniqueos, porque ejj niuT- ninguna ds todas estas ocasiones sé ha visto un conjunto tal de iniquidad, yde irreligión, qual es el que en la actualidad se nos presenta en la perversa, y perniciosa Convención del desgraciado Reino de la Francia. Su sistema es el mas impío, el mas irreligioso, y el mas irracional que jamas se ha visto. No 1..iguno por deprabado que haya sido con quien puer;, equipararse. Aquellas barbaras gentes, cuyo carácter era la estolidéz yla ignorancia, no llegaron con mucho al increíble grado de demencia que vemos con horror en estos hombres. Las sectas mas escandalosas, las heregias mas perversas, ylos mas crasos errores pueden mirarse como unas pequeñas sabandijas, si con estas fieras se comparan, de tal suerte, que todas ellas Juntas, aun no son bastante para darnos una completa idea de este monstruo el mas disforme. La malicia, el desorden, yla generalidad de sus desati-^ nadas leyes, ypreceptos incomiparableraente atodas les excede. No de otra suerte, que. aquella quarta bestia, que se manifestó en visión al Santo Daniel, que excedía en crueldad, en fuerza, yen peder -a. las otras tres, que antecedentemente se le bavian ma->: nifestado. (a) En una palabra :la prevaricación a que han llegado estas gentes es como una quinta esencia alambicada de quantas le han antecedido en el presente, yen los pasados siglos; pero con el notable agregado de añadir atodas ellas una nueva malignidad, yun crimen mas enorme. Si aun haviendo llegado atanto exceso la Apostaría, yreiaxacion de la: 4 la selecta pdrclon del antiguo Pueblo del Señor Ju-- dá, se le dixo de orden de Dios por Ezequiel, que los pecados de la infiel Sodoma, yde la Apostata Samaría eran mucho inferiores, yaun no la mitad, que lo eran los suyos en su presencia; (a) Si de los Idolatras Babilonios, yde los Paganos Egipcios pronunció el mismo, que parecían como justos, comparados con las de la favorecida Jerusalen sus culpas. (&) Y"; si cotejando la infame Apostasia de la escogida porción de Judá, con la de la antigua reprobada porción de Israel, se halló exceder esta áaquella en tanto, grado, que pudo decirle el Santo Jeremías :justificó, su alma la pérfida Israel en comparación de la prevaricadora Judá. (c) ¿No podrá asegurarse esto propio de unas gentes, cuya escandalosa corrupción no admite comparación con otra alguna?. Ala verdad, en estos hombres se advierte ana irreligiosidad inaudita. Ello se vé, que no admiten Divinidad, óDeidad alguna, ni falsa, ni verdadera, supuesto haver prohibido todo cuito exterior, el que aun en las mas barbaras Naciones ,no ha faltado. Ellos: miran con desprecio las Santas Escrituras, ysu infalible autoridad :se mofan de la revelación, yse ríen de la infalibilidad del Dogma, de la firmísima verdad dé la fé, yde la profundidad de sus incomprehensibles arcanos: Ellos persiguen, yaborrecen ála Sta- Madre Iglesia con su visible cabeza el Sumo Pontífice Romano ,yabominan de sus Leyes, de sus Ritos, de sus Ministros los Sacerdotes, yde su Mi-; sion, {a) Ezech. 16. 47 et 51.(A) Ezech. 4t- Alapid, et Calmee hic. Jusii^cujit antmam suam adversatrlx Xiraeli átV- Jereoi. 3. 11. Vide Alapide et Calme: hic. sion, Digt)idf.dj yGerarquia: Ellos han prohibido el Sacrificio, el uso de los Santos Sacramentos, ytodo lo que dice orden ála santa, ynecesaria virtud de la Religión :Ellos han arrojado violentamiente de sus Sillas ásus legiiiirios Obispos,, asus Párrocos, yPastores, les han usurpado sus Rentas, ysu jurisdicción, yaun amuchos ks han quitado con impiedad la vida: Han profanado los Templos, los Ornamentos, y los Vasos mas Sagrados: Han demolido los Altares, quemiado las Santas Reliquias, arrastrado, acuchillado, yaun azotado con la mayor ignom.inia las venera- .bles Imágenes de ios Santos, singularmente las de Malla Santisimia nuestra Señora, llegando átanto entreliño su dem.entada barbaridad ,que mas de una vez han guillctinado la adorable Efigie de la Soberana Emperatriz de todo lo criado; ¿qué m.as? iPero quien podrá, óescucharlo sin horror, óescribirlo sin ^ue todo el aninao se conmueba !Ellos han tenido la anas que barbara temeridad, la impía, ysacrilega osadía de conculcar el Divinisimo, yAugustisimo Sacramento del Altar, arrojando al inmmndo suelo las Sagradas Formas, ypisándolas con mas que diabólico í'uior, pues ni el mismo Lucifer aun siendo tanta su sobervia, que intentó poner su silla sobre los Astros del Cielo para serle áDios semejante, jama», pudo aítoveise atanto desacato. Todo lo que escribió ei Pr S. Easilio álos Obispos de Italia, ydéla Francia en sUS dos carras 69. y70. de la impiedad, ycrueldades d® la persecución Arriana, apenas es un bosquexo de lo que actualmente vemos en esas gentes desatinadas y ciegas. Algo de esto, ómucha parte padeció la misma Francia en la Provincia de Arles, en el siglo quinto de nuestra Redención, yen el Reinado del impiis- ÍJiissimo Euricd, Eeí Amano, como lo refirie en compendio el P. Mariana, (a) Digámoslo de una vez con la Divina Escritura: de ellos se entiende lo que dice el Aposto! S. Pedro: }, Son fuentes sin agua, nieblas agitadas de torbelli- 3, nos, para quienes está reservada la obscuridad de las 3, tinieblas ;porque hablando palabras arrogantes de 33 vanidad atraen álos impuros deseos de la carne, a ,, los que poco antes havian huido de los que viven 3, en error 3prometiéndoles libertad, siendo ellos 33 mismos esclavos de la corrupción, ódel pecado en 3, que han incurrido, porque todo el que llega aser 3, vencido ,queda esclavo del que le venció. „(b) De ellos dixo el Aposto! San Judas :,3 que asi como 33 Sodoma, Gomorra, ylas Ciudades de su comarca j, fueron por sus torpezas puestas por escarmiento, ,, sufriendo la pena de un fuego eternoj de la misma 3, manera estos también contaminan su carne, despre- 3, cian la ’Domma.ú.oxi de las legitimas Potestades ILcle- 3, siasticas yCiviles, blasfeman de la Magestód Di- 3, vina, yde sus Misterios, como igualmente de to- ,3 das las cosas que ignoran, óno entienden, yen 3, las que naturalmente conocen, se corrompen como 3, bestias irracionales. „(c) Yde ellos en fin dixo el mismo Santo: „Se han introducido en el Pueblo 3, ciertos -hombres impíos, que mui de antemano es- 5, tán destinados para el severo juicio de Dios, los 3, quales mudan, ycambian la gracia de Dios en di- ,, solución, porque con pretexto de libertad, convier- 3, ten en desenfrenada licencia de pecar la Ley del ,, Evan- Histor. Gral. de España tom. i. lib. 5. cap. 5. 1*Petf» a. áy. 17. usq. ad 20. Eplsc, S. Jud. Aposc. 9 i/EvangeKo, yniegarí que Jesucristo es solo nuestro jj Soberano, ySeñor. „(a) Esta impiísima gente reúnen en su estultisiraa’ im- .piedad todos los errores, éiniquidades, que co.npendia, ysignifica el Santo Aposto! Tadeo en Caín, Balaan, yCoré, que íueton sombra, yfigura de todos los Hereges, yde sus respectivas sectas :ypor esto fulmina contra ellos mi mas horroroso anatema de la Divina maldición, (b) La libertad, que, neciapieníe ostentan, ysostienen con temeridad, ha sido siempre la raiz, yel origen de todas las Heregias, y aun de todos los pecados, porque desde el punto que ©1 hombre sacude de sus hombros, él suave yugo de la. Ley, yque rompe las precisas ligaduras de' la subprdi.aacion, y,de la dependencia, no hai maldad en que no incurra, ni error en qüa no se precipite. De aquí el fementido Ateismo con que apesar de su conocimiento quieren desmentir, como el impío en su corazón la e^sistencia de su. Dios, (c) De aqui la voluntaria perfidia con que se empeñan en negar las infalibles .verdades de la católica Religión :los Sagrados Misterios de nuestra Santa Fé, :yel testimonio irrefragable de las Divinas Escrituras, como los Gentiles, ..é Idolatras. Yde aquí la obstmada malicia, con q,ue pretestando una independencia puramente imaginaria, como las ideas de Platón, ócomo. los sueños recomendados de Homero, (d) Se niegan ala obedieacia de sus legítimos Superiores^ quando mas cié- (a) Epist.S. Jud. Apost- Vease al R.P.Phellpe Scío en sus anotaciones. ii. Vide Atapid. et Calmee, hic. (c) Pa.dm.. 13. 1. etPsalm. 5;..!. (d) Hoin. Oi. ySs. ip. ap. Calmee. In cap. 34-'y- '. Eccli. et ap. Alap. ¡bid. ..... to __. garriente obedecen asus desordenadas pasiones, y los hombres sus mas crueles tiranos ,yenemigos; error que tuvo principio en vida de los Santos r^pos, toles, de los Hereges Gnósticos, que entendiendo si, niestramente la espiritual libertad, que vino adarnos con su copiosa Redención nuestro Señor Jesucristo enseñaban no estar sujeto el cristiano áninguna hu, raana, óterrena potestad :Yel que desde luego pareció tan. abominable alos Gentiles, que improperaban por él alos primeros Cristianos, como si en la verdad fuesen un Pueblo sin caudiHo, un cuerpo sia cabeza, yunos miembros sin unión ,ni subordinación alguna asus Señores temporales. Calumnia da xjue Tertuliano, yotros antiguos Padres de la Iglesia suficientemente los indemnizaron eorr sus escritos. («> No consiste en esto solo su irreligiosidad, ysii demencia, llega ésta átales términos, que" excede a la de aquellos Escribas, yFariseos anatematizados de Jesucristo, porque rodeando el mar, yla tierra pa-- Ta convertir asu secta, óatraer áun Gentil a su partido, en todo io hacían después mucho peor que ellos Jo eran. (5) Excede sin duda ála cruelísima tiranía' del Jlei Antioco, quando envió aquel anciano Aaiioque- .UO Jiamado Atenes (c) para que obligase alos Judíos áser Apostatas de su Religión, yde las santas Le-; yes de Dios, yde su Patria :Este mal honabre hizo profanar el Templo Santo, yque se denominase de Júpiter Olimpio, lo hizo un lupanar de inmunda prostitución, ymanchó su altar con los abominables ritos de los Ganóles :los dias santos, aun los mas solemnes,^ no. (a) Aíapij. in Epist. S. Jud. y. ii. (i) iUih. a;;, ij. (.-) Ciínitt in üichab. ó. i- IE ño se observaban, ni podían santificarse. Aninguno le era permitido decir que era Judio de profeeion, ni de nacimiento; porque se reputaba esto como un crimen digno de pena capital. Muchos eran forzados con violencia áprestar cíenos ridiculos, ysupersticiosos cultos al Idolo Libero en el día en que se celebraba el cumple, años dei Rei, siendo para todos pésima, ygravísima la multitud de males que sobre ellos havian venido, (n) Yexcede incomparablemente al horroroso cisma que introduxo en Israel el perverso Jeroboan, haciendo apostatar de la verdadera Religión, yprostituirse en una escandalosa Idolatría álas diez Tribus, que se sometieron ásu mando, (b) Este es el lasihnoso estado aque se ve reducido aquella Nación, en otros tiempos tan recomendable por sus Letras, por su Religión, ypor su Opulencia. Este el que ha dado motivo ála presente guerra, no menos injusta, que irreligiosa por parte de los malos Franceses, que la han ocasionado, yeste el que obliga átodo Soldado católico .a pelear con valor, ycon esfuerzo para reprimir la sobervia, el orgullo, yla ferina rabia de estos mostraos de la impiedad, porque la santidad de nuestra Religión católica exige de sus profesores militares, en las presentes circunstancias, que obedeciendo al Rei empuñen la espada, ysantifiquen sus manos con la sangre de sus. profanadores, como obedeciendo la orden de Dios, intimada por Moisés, lo execuiaron los de la Tiibu de Leví en la ocasión ds haber idolatrado el Puebla en el Becerro de oro, consagrando asi sus manos en B2la I I i—.1.III 2. Machab. 6.iy. ¡. (¿) 3. Eeg, 12. 18 meterte que él mismo peleara contra ellos atu lado, hasta derrotarlos, yvencerlos en un todo. ¿No le tienen ellos por enemigo ?¿no le niegan el culto, el amor, yla veneración que se le debe ?¿no han tirado adestruir sus Iglesias, sus Leyes, ysus Ministros ?¿Pues por qué no ha de prometerse la victoria un Soldado Católico qué pelea con Dios, por Dios, y para Dios, quando Radagaiso, Reí de los Godos, se persuadió vencería infaliblemente álos ya Católicos Romanos, pcrrque estos daban, ni permitíanque se diesen adoraciones a¡os falsos, ymentidos dioses da ha Gentilidad, aquienes él ciegamente veneraba, yofrecía freqüentes sacrificios? (a) Tanto puede ser el fer* vor d-e tu fé, la virtud de tu intención, yel zélo de la Religión, que sea tu vida inexterminable en es< ta campaña, ytu espada poderosa para exterminar el exerctto de tu enemigo. Mas digo :si fuese la fé, la’ retención, yel zelo de todos los Soldados que peleanafavor de la Religión, por obedecer anuestro Reí, qual era ia de ios que militaban en el exsrcito del in-'" signe Judas Macbabeo,- no seria temeridad el persuadirse, que Dios, como alguna vez ío hizo con aque-t líos, los preservaría de morir en la batalla, (b) iEstupenda. maravilla! Pero mui digna de los que así. coalánta Religión como justiciapeleaban. 2Es ¡a justicia una virtud común, que enseña a’ lodo» dar ácada uno lo que le corresponde yse ledebe, áconservar lo que legitimamentees- propio, y' recuperar l£> injustamente usurpado, áque le es vic-^ lentamente retenido.- La de un Soldado Católico, coai res- (n) er. August. <te Civil. DeiUb. cap. aj. Alapids in s» T,T ,-A.-M- T1>, • -i.», «yC*. respecto ásu milicia, consiste en obedecer ásu Soberano, peleando en toda guerra justa, óde cuya gra- ve injusticia manifiestamente no le conste, hasta dar la vida, si fuere necesario, en la defensa de sus derechos, óen la justa vindicación de sus agravios, para mantener la tranquilidad publica, yconservar en ella el Estado. Justo es no solo el pelear por la santidad de la Religión, ypor su defensa, mas también por los fueros de la República, yde su Monarca: como también el dar auxilio, yproteger al injustamente molestado yoprimido. Justa fue la guerra que hizo por orden de David el Capitán Joab contra los vecinos de la Ciudad de Abela; porque en ella estaba refugiado, ycomo fortificado el revelde, ysedicioso Seba, conjurado enemigo de aquel Rei.(n) Justa fué la que emprendió él mismo contra el reboltoso Absalon, que intentó destronar al Rei su Padre, y quitarle con la vida la corona, (b) Yjusta la que este piadosísimo Monarca dispuso de resultas de la gra- ve injuria que hizo asus Embaxadores el Rei de los Amonitas Hanon, por influxo de los Principes de su Corte, (c) Yjusta la que Joran, Rei de Israel, yJosafat Rei de Judá emprendieron contra el Ref de los Moabitas Mesa, porque se negó adar alos Reyes de Israel las decientas mil cabezas lanares que anualmente les pagaban en tributo, (d) En el Sagrado Evangelio se nos dice en parabola el gran destrozo qua hizo un Rei con sus Exercitos en unas pocas geineSj^ yen su Ciudad, porque desatendida su benebolencia ^ lo despreciaron áél, ydieron la 'muerte asus cria_ C2dos. (a) <1. Reg. 20. i;. (b') i. Reg. i8. 2. (c) 2. Keg. lo. 7. Xd) 4. Reg. 3. 4. 2.0 dos. (a) Yjuntamente el grande estrago que hizo otro en unos Ciudadanos, que estando él ausente, intentaron sacudir el yugo de su dominación :(&) Parabola que cerca de treinta yseis años antes de proponerla nuestro Salvador fué suceso verdadero en Archelao, hijo da Herodes el grande, constituido Re i sobre los Judíos, por el Cesar Augusto, dice el~doclisimo Calrnet. (c) La equidad, parte esencial de la Justicia, así como enseña ájuzgar bien de las cosas, según el mérito que les asiste, así dicta con fuerza de razón irresistible, que con humilde sumisión se obedezca al Superior, yasus Leyes, yen esto consiste, según el coman de los Espositores, toda la Justicia de que habló nuestro Señor Jesucristo asu Precursor San Juan Bautista, quahdo se escusaba humilde administrarle el Bautismo que le pedia, (d) Por esta justisima equidad iio solo debe el Soldado obedecer ydefender los Preceptos de la Religión, yde sus Dogmas en los términos, en lás circunstancias, ydel modo que ella misma lo determina ymanda, más también debe obedecer áDios en las personas de las Potestades legitimas ,dando respectivamente acada qual lo que le pertenece: ala que el tributo el tributo: ala que el honor' el honor :-y ala que el temor el temor, como dice el Aposto!, (e) -hecho cargo, que no hai Potestad alguna, que no se derive de Dios, yque las que lo son están dispuestas yordenadas por él. (/) La injusticia por el contrario se manifiesta en todo (.?) Slath, 22. 7. (¿j LtiC. 19. 14, et 27. (c) Calmet Comentar, in Luc. cap. 15. 12. (á) Math. 3. 1;. 'Vide Alapide, ct altos híc- (e) Román. 13. 7. Román. 13.1. 21 do aquello que aesta equidad le repugna, yse opone 3esta justicia. ¿Y que otra cosa es la pretendida independencia de esta imaginada libertad tan aclamada, ytan sangrientamente sostenida por las desgraciadas gentes de Francia, sino una injustísima iniquidad, igualmente que su pretendida igualdad, con que trastornan todo el buen orden en que se halla el mundo establecido, ycon que su Criador lo tiene todo dispuesto ?Esta es una suma injusticia en todas, yen cada una de sus partes, porque áDios, yalos hombres se les usurpan violenta, ytemerariamente sus legítimos derechos, se invierte el orden de la naturaleza, ycon horror yescándalo del mundo se quiere establecer en él un sistema puramente imaginario; imonstruoso aborto de una fantasía lacerada y delirante! cuyas conseqüeucias pueden ser, yhan sido alguna vez sobradamente funestas. Luis XI- yFe- lipe el hermoso. Reyes de Francia, se vieron en próximo peligro de perder el Reino ysu Corona; porque quisieron igualar alos Pleveyos con los Nobles, dando aaquellos los altos empleos que áestos les correspondían. Yalgunos son de sentir, que las inquietudes que hubo en Inglaterra en los tiempos de Henrique IV. nacieron del mismo principio. ('«) En estos Soberanos se vió prácticamente lo que en qualquiera Principe reprueba el Espíritu Santo como un mal yerror reprehensible, yes que los inferiores suban aocupar los puestos altos propios de las personas ilustres, ymas condecoradas, (b) Agar, esclava de Abrahan, que se creyó igualada, por éste con -u.. (.i) iohner Biblioteca manual. Conciouator. titul. 1^4. §.a, (í) Proverb. 30. 21. 22. etEccIes. 10. i y.;. IT. con su Señora la Santa matrona Sara, nos da con su fatal conducta alguna idea de los ingentes males de esta igualdad perniciosisima. Las Tropas auxiliares, yaguerridas aesta independencia ,además de las que manifiestamente pugnan con la Fé, con la Piedad, ycon la Religión, se forman oomo de otros tantos batallones d« la sobervia, de la envidia, de la ambición, de la codicia, de la jactancia, del orgullo, de la tiranía, de la crueldad ,da la inhumanidad, de la sevicia ,del furor, de ¡a obstinación, de la ceguedad, de la pertinacia, de la malí-' da, de la temeridad, ydel despecho: exercito verdaderamente formidable, pero que tiene contra sí el irresistible, ypoderoso de todas las virtudes compañeras, ysubalternas de la Justicia, las que haciendo escolta al Soldado Católico en la campana, le infunden tanto valor, ytanto esfuerzo, que le hacen mirar com desprecio los peligros de su vida, yaempe-: ñarse con denuedo en una gloriosísima victoria. Esta es guerra de la Justicia contra la injusticia, porque de ella so halla provocada yofendida ,mucho mas que lo fueron de los Amonitas los Hebreos, en los tiempos de Jepte, valerosísimo Caudillo de Israel en Galaad. Por lo que siendo el Soldado corapelido atomar las armas con un tan justificado motivo, no solo puede indemnizarse con sus contrarios diciendoles lo que Jepte al Rei de Amraon: 'No soi yo el que peco peleando contra ti, tú eres el que obras iniquaments haciéndome una guerra manifiestamente injusta, (a) Mas también puede prometerse la asistencia del Señor para ‘ I mi—I.i—.li —^«.I .«I I (íz) Judie, 1 1 ,47« 23 ra pelear yvencer como los Soldados de Jeflte, porque tiene ásu favor la justicia, ypor ella sale ala campaña. Sí, la injusticia misma del exercito enemigo,, yde quien lo envía justifica plenamente el hecho de armarte tú, yde sacar la espada contra él. ¿No han muerto ellos violenta, injusta, ycruelmente asuslegitimos Reyes ySeiñores ?Pues este solo, separándonos de los demas, es un motivo j.nstisimo, ybastante para reducirlos al ultim.o exterminio. Si no han olvidado los Franceses los estilos, ycostumbres de sus antepasados, tendrán presente, que lo era entre ellos el de exterminar de tal suerte álos que se manifestaban enemigos de su Rei, que después de demolidas sus haciendas, ysus casas, se sembraba de sal el terreno, para señal de una perpetua ignominia, yque así se executó con Admiralio Casiiiioneo, por el mencionado delito, (o) Consta por un Oráculo Divino, que es digno de muerte el vasallo, por cuya negligencia Se pone apeligro la vida de su Soberano, {b) Yqua no debe pensar que habrá de quedarse impugne el que ofende solo con el pensamiento en el secreto da su corazón, (g) ¿Cómo pues podrá dudarse de la justicia de una guerra, en la. que se procede contra unas gentes, que en la injusta, éignominiosa, muerte de sus Monarcas han manifestado con bastante claridad su deseo, ysu dañada intención de executar otro tanto con qnantos se hallan en la propia dignidad constituidos, para llevar adelante el sistem.a de su decantada iguáh dad, é' independencia ?. In- (aj.Vlde. Cilmet in cap.Comm.? 4;- .ludic. (/) Vivit Djminuf, fii/im inortis estls vos^ c-istodisris Dominutn v&struii^ Cbrinum i.cap. a4. (c) Ecdesj..'iste,s lo. ;o.. ^4 iímotsrable demanda! ¡pero con quanta tenacidad procurada !iyquan saugrientamente sostenida !No puede leerse en las Historias sin horror los horrendos estragos que en todos tiempos ha causado esta antU Evangélica, ymal entendida libertad : ella-' reconoce por su inventor, yprincipio áBehemot, Rei que domina sobre todos los hijos de la sobervia:(a) ypor sus propagadores alos Heresiarcas, ysus respectivos sectarios en los tiempos da la Ley de Gracia ,bien que sin dexar de ser conocida en los siglos que le antecedieron: ella ha sido el origen de las Sectas, la causa de los tumultos, el motivo de las revoluciones, la que ha turvado los Pueblos, tumultuado Ips Reinos, ydestronado álos Soberanos :fomento de la sedición, madre de la titania, yel enemigo mas fatal de todo el genero humano :yella la que ha hecho victima de su crueldad alos Prelados, álos Obispos, yálos Sacerdotes: la que ha hecho correr rios de sangre humana aviolencia de su furor, yla que ha convertido en cadahalsos del mayor horttor los Tronos mas respetables de toda Soberanía. Sabidas son las guerras ylos tumultos con que los Hereges Novacíanos turbaron la paz de la Sta. Iglesia, combatiendo, éimpugnando sus sagrados Dogmas, sus Sacerdotes, ysus Obispos, dice S. Cipriano: (&) no con razones yargumentos, sino con espadas ycon venenos. S. Agustín refiere las inauditas crueldades, los estragos, ylas violentísimas carnicerías de los Donatistas. (c) Arnaldo de Brixia, Caudillo de muchos alborotos ysediciones, singularmente O) Job 41.a;. .S.Cyprlan. ap. Zevallof, falsa Philos. toai. j» lib.2. Dissert.j.g.a. n.j. (c) S. August. Epist. ,63. *5 te en Roma, donde con sus sermones hizo al Pueblo que atropellase no solo el Palacio del Papa, sino los de todos los Cardenales, lastimando éhiriendo amuchos en sus venerables personas, parece que excedió alos que conmovió en la Provincia Arelatense su antecesor Pedro de Bruis. (a) ¿Qué turbacio- i>es no excitó en Inglaterra, en Boemia, yaun por toda la Europa el soberbio yambicioso Wiclef, con enseñar doctrinas perniciosísimas contra las legitimas Potestades espirituales jytemporales ,estableciendo una total igualdad entre todos, yla independencia de los hombres? Esta doctrina, sostenida, ypredicada después por sus discípulos, ocasionó en toda Inglaterra una sublevación general del paisanage, ygente plebeya, de modo que en breve tiempo se formó un exercito de docientos mil hombres, que haciendo infinitos desordenes en todas partes clamaban :libertad^ libertOii. Estos tumultuados entraron en Londres en el dia del Corpus 13^ de Junio de 13 Si, yasociados con la gente soez del Pueblo pasaron al dia siguiente ala Torre donde se havia retirado el Rei Ricardo con el Arzobispo de Cantorbery, Canciller del Reino, ygran Tesorero de la Corona Simón Sudbuli, ycon el gran Prior de los Rodios Roberto Hales, yentrando en la Capilla donde acababa el Arzo- ÍRspo de celebrar el Sto. Sacrificio de la Misa, lo sacaron violentamente de ella con indecible algazara, y aél, y3el gran Prior Ies quitaron las vidas acuchilladas. (¿) Esta revolución fué principalmente conmovida por un discípulo de Wiclef, llamado Juan Bal], el Dqual (tí) Zevallos fals. Filos, toni. lib. i. Disert.5. §.3. n, 7. (i) Zeballos falsa Filos, tom-j. lib. aDiseit.;, §.5. 11.9. y10. 26 qual solía juntar al Pueblo después de Misa Mayor, ypredicarles entre otros errores la independencia, y la igualdad, exhortándoles aque se conjurasen contra los Superiores Eclesiásticos ,contra los Señores temporales, ycontra los Nobles, para lo qual tomando un dia por tema un Proverbio vulgar, decía: Quando Adan cavaba, yUva hilaba, zqual de los dos era mas noble'i Declamó furiosamente contra toda Superioridad, yconcluyó con persuadirles que atodos los matasen, porque de ese. modo serian rodos iguales en la libertad, en la nobleza, yen el poder- {a) Siguieron aéstos los Husitas, entre los’ quales sobresalió Juan Ziska, que hizo terrible guerra ala Patria, yquitó el Reino de Bohemia al Emperador Segismundo, muerto su hermano Wenceslao. (¿) No fueron menos perniciosos los Waldenses con enseñar, entre otras perversas máximas, que no se debia obedecer alos Prelados Eclesiásticos, ni aalguno otro hombre, sino solo aDios, (c) Estos yotros espíritus no menos sediciosos continuaron, hasta que en el siglo diez y seis se dexaron ver los Hereges Protestantes, los quaes proponiéndose por ñn, ypor objeto la libertad, de conciencia yde conducta, han fomentado y' ocasionado los Parricidios, los tumultos, ylas ruinas de los Reyes, de los Reinos, yde inumerables genl^ yfamilias. Es, imposible compendiar en pocas lineife ios inumerables males de esta especie, que nos refieren en crecidos volúmenes diversos Historiadores, ni las doctrinas, sentencias, yexpresiones eon que en sus escritos los promueven sus principales Gefes Calvi- Qa) Fleurl hisíor. Eccle. tom. 13. libr.98. §.7, ¿cvaiios sup. §. 6, n. ií. (^Zevallos ibld. §.p. n.is# víao yLatero. Baste saber, que su principal sistema es la libertad, yla independencia, yel fomentar contra toda humana Potestad las disensiones ylos tumultos. Mientras que tenga espíritu, decía Lulero, ansiaré porque se le rompan los quadriles áel Cesar, álos Reyes, dlos Principes, dlos Diablos, (así llamaba a los Católicos ') yáotros qualesquiera, pues nada me. es mas gustoso, ni me llena de tanta alegría como el ver nacer tantos tumultos ydisensiones por la causa de mi Evangelio, (a) Las sangrientas sediciones de üirico Hiiteno, de Cristoval Schaplero, de Tomas Monetario, de Mancero, yde otros muchos sectarios Protestantes, son efectos de la pretendida independencia, éigualdad de los hombres. Por esta misma causa se tumultuaron muchas veces Tos rústicos en la Aleraa.nia, yen Suevia, en Francia, en la Alsacia, en la rivera del Rin, yen Turingia, en donde casi todos convirtieron en lanzas, yespadas las herramientas de su agricultura. La Babiera, la Austria, la Bohemia, la Polonia, ¡a Suecia, la Ungria, la Saxonia, ycasi todas las Potencias de Europa -experimentaron mas de una vez las funestas conseqüeiicias de esta perniciosa libertad, y aun la Monarquía de Francia se vio por mucho tiempo, ypor la misma causa en manifiesto peligro de atfüinarse, yde que en ella quedase destruida la Religión católica, yel gobierno civil traspasado álos Hereges. (b) En Inglaterra se vieron los mismos, yaun mayores atentados, porque estos llegaron áexscutarse hasta con las respetables personas de sus Soberanos. Los D2dos (a) Luter. apu3Zevaíios, ibiiart .4. §a. mim. 57, Zevallos ea varios articulos, y§§ de la misma P.iCmc. .No asi tij,: como buen Soldado Catoíicój porqué hecho cargo de que soínetiendote atoda humana criatura por Dios, yobedeciendo al Rei, yalos que él envía para la justa venganza ócastigo de los malhechores,^ eres verdaderamente libre, de modo que no te sirve esta espiritual libertad de velo para cubrir la malicia ,, sino para vivir como siervo de Dios, (a) porque solo es verdadera aquella libertad en que no -se sirve ala culpa: (¿) te. esforzarás apelear en esta campaña con ei esfuerzo que te inspira Ja justicia de la causa porque peleas, tAh !iQuanto vaJor te deben inspirar estos motivos !La Religión te pone ála vista las sacrilegas profanaciones de los Templos, de los sacrificios, de los Sacerdotes, de las sagradas Virgenes> del culto de Dios, yde todo. lo sagrado: la justicia te presenta los robos, las violencias, las tiranías, los homicidios, yel horrendo Regicidio ex-ecutado en el Gristianisitno Rei, Luis XVI ,yen su dignisiraa esposa; la Reina Maria Antonia de Lorena. Dios, lá Iglesia, el Estado, el Mundo, yaun toda la naturaleza .'gritan yclaman contra estos sus declarados enemigos.. La espada que ciñes debe atodos vitidicarlosi Figúrate ,que su felicidad está pendiente de tí solo, y que para ello no hai. otra espada que la tuya,, ni ot oSoldado que tú sobre la faz de la tierra. ¿Qué barias si oyeses aDios, que te pedia vengases en esas gentes sus agravios:, ála Santa .Iglesia,, que la protegieses:, ala Religión que la conservases :átodos Igs Reyes que los defendieses; álos Reinos y, Estados que (I.Petr. 2. aISc>la npud Deitm libertas est^ non ser^ i'ii'c -yeccatif. S. Hyeron; a-pud Lohner Bibllotec, manuaK Coíicíoq». üz. 1-4. §. 1, num, 9. , ^iie los sostuvieses: £los parseguidos que los ampa. r^as: aios vivos que Ies volvieses su perdida tran^ quilidad; yáua sin numero de Sacerdotes, de per« soaas Religiosas, yde Fieles Católicos violentamente muertos en ese desgraciado Reino de Francia, que juntos con su defunto Reí ponían en tus manos la Justa acción de su venganza ?Pelearías sin duda, yte presentarías tú solo contra todos ellos con no menos valor yté que David, qiiaiido en la persona del Gigante hizo frente átodo el exercito de los Filisteos. Es necesario vivas persuadido, que no es menos tu obligación ápelear, ni ¡o debe ser tu valor ytu confianza en el Señor, en medio de los muchos Soldados que te acompañan en esta empresa, que si para ella no huviese otro que tii en todo el universo, porque los motivos para ello tanto obligan áel exercito en común, como á cada Soldado en particular. Acuérdate que en los Proverbios de Salomón átí, y átodos se dice: Que libremos de su angustia ypeligro álos que son llevados injustamente amorir, y que no cesemos de salvar la vida de los que van ápadecer injusta muerte, (a) aunque para ello sea’ necesario usar de la fuerza yde las armas, (¿) como lo hizo Moisés para salvar la de uno de sus hermanos los Hebreos, dando la muerte al Egipcio, quainjusía yenormemente lo maltrataba; (c) yAbrahancon su sobrino el Santo Lot prisionero de guerra. (dF Armate pues de un furor santo, ycon toda seguridad de conciencia te diré con el P. S. Bernardo, empéñate en disipar unas gentes que nos hacen guerra E2tan Proverb. -4. 1i. (í) Alapide in cap. Proverb. (•) Exod. s.is. vide Caimet, et Abpid. hic. (¿_) Genes. 14. á 3^, tan injusta, en derrotar alos que asi nos conturtan, yen perder álos actores de tanta iniquidad, que así se han atrevido arobar los tesoros de la Iglesia, a contaminar las cosas santas, yausurpar los respetables fueros del Santuario. Desembaina tu espada para que caiga sobre las cabezas de esos enemigos, que temerariamente se han sublevado contra la ciencia santa de Dios, que es la fé de los Cristianos, no sea que dexandolos impunes, se burlen del Señor, yde nosotros, preguntando con ignominia ymofa, zdonde está el Dios de los Cristianos ?(s) ¡Qué motivos tan poderosos, ytan justos para salir ácampaña, para pelear con esfuerzo, ypara armarse de valor un Soldado Católico !Sí, porque del mismo modo que los exercitos del Rei Antioco, que havian de pelear contra Judas Macabeo les mostraron, óles dieron á, beber asus Elefantes la sangre de las ubas, yde las moras para probocarlos ásaña en la batalla, (b) te pongo ála vista de ia consideración la sangre del. Rei, de la Reina, de los Obispos, de los Sacerdotes, de los Cristianos, yaun la de los Soldados de tu exercito que han muerto en la campaña, ycon esto los poderosos motivos que te dexo insinuados, para que santamente enfurecido trates de pelear con el mayor denuedo ysaña, manejándote del modo que es debido para poder vencer en la. batalla con el au-. xilio del. Altísimo.. ^ (u S, Bcrnard. ai Milic. Templ. cap. 3, num, 5.. fD chab.. 6. 34, ViJe Alapide, et Calmet.hic., n 'ii. LA OBEDIENCIA, rLA RECTA INTENCICN del Soldado en la batalla lo proporcionan pata la victoria^ ^Puesto yá el Soldado 'en la campaña, yen el arto mismo de pelear con el enemigo, se debe cocfiderar como un instrumiento de la justicia de Dios y de, los hombres, yproporcionarse en quauto es de su parte para conseguir la deseada victoria. Por e.'t. es necesario,, que teniendo en el corazón áDios, c¡; el espirita la fortaleza, en el animo el valor, el turot en el pecho, en los pies la agilidad, yen las manos la destreza, en las entrañas la compasión, la rectitud de intención en la voluntad, yen todos sus movimientos la obediencia, nada omita de quanto para obtener la gloria de vencedor se juzgue conveniente-, No admite duda, que la subordinación del Soldado a, sus. mayores yGefes se ha mirado en todos tiempos como uno de los medios mas precisos para el buen éxito de qualquiera acción en la campaña. Ni puede dudarse, que siendo recta su intención en el ac- to del combate, será mas intrépido su valor, mas generoso su denuedo, ymas constante su esfuerzo, dimanado de .la, presencia de animo, con que su misma rectitud le hace mirar con desprecio los peligros. Sí, la obediencia yla rectitud de intención en la batalla te pondrán en las míanos los trofeos de vencedor, yceñirán tus sienes con el laurel, de las victorias- Tanta es la importancia de estos medios. rNo solo por las personas Religiosas que hacen voto. de. obedecer al Superior, mas también por los. 3*..... los Soldados ésta escrito- .'f «é gl varón obediente con» tará victorias, (a) La obediencia en estos no es ine- Uós necesaria pata íriuttfar de los enemigos tearpota-; les, yde sus exercitos, que lo es en aquellos para vencer álos espirituales en el duro combate de sus fuertes tentaciones. Un Soldado que atiende ymira a Dios en sus Capitanes, obedece aestos sin repiignaacta, yestá «orno pendiente de ellos en todos sus mo-.. vimientos. Está obediencia le hace guardar aquel buea: ©rdea, en que consiste por lo común el éxito favorar: ble de la guerra :le obliga á-no desamparar el campo en los choques mas sangrientos, yle enseña el modo de disponer sus acciones con el mayor arreglo.:. No hai cosa mas terrible que un exercito de esqüa-; dtones bien ordenados; pero es cosa clara que sin la, subordinación del Soldado nunca podrá esto verifi' carse. Josué, David, yGedeon debieron, después de¡ favor de Dios, ásu obediencia, yála de sus tro-- pas las gloriosas conquistas que sus historias nos re-s. fieren. Ño huviera expugnado Josué las Ciudades de. Jarico, yde Hay, de Macada, de Lebna, de Hebron, yotras, ni habría subyugado mas de treinta Reyes, con sus respectivos exercitos, si él kDios, ysus Sol dados áél no le huviesen obedecido. Si Gedeon derro-. tó completamente álos Madianitas con un numero cortísimo de combatientes, lo debió ála puntualidad, con que estos observaron quanto les previno que hiciesen en el acto mismo de atacarlos. ¿Cómo pudiera David gloriarse de haver sido vencedor en todas sus empresas, si en alguna Je huviesen sus tropas («) Pxoverb. at.cS. Vide Alaplde, et Caímet hlc. |5ás 3ésobedecído ?En esto consiste ía fuerza prin«- pal de los exercitos; yyá se ha visto mas de una vez, que un corto numero de hombres ha derrotado exercitos formidables. Judas Macabeo con solo ochocientos Soldados que le obedecieron fielmente presentó la batalla aBacchides, yAlcimo, que traian veinte ydos milconsigo, ylogró derrotar la columna derecha que comandaba Bacchides, (a) yera la mas firme yrobusta. YAbrahan con trescientos ydiez y ocho criados de su casa acometió con tal denuedo h Jas trepas de quatro Reyes unidos, que los desbarató ,ypuso en fuga, yse hizo dueño de quanto •ellos en una victoria anterior se havian apoderado. (&) Por el contrario, la desobediencia .de un Soldado-es bastante para perder una acción, que de otra suerte huviera sido mui gloriosa. En la Gazeia de íladrid numero 65, de este año se refiere en los folios 799. 800 ,y805 fque en la noche del 29. á30. de -Junio se malogró la sorpresa _eon que se iiit.entó desalojar al enemigó del puesto de Oriol, ypereció alguna gente de los nuestros, per no haver observado algunos de ellos las ordenes del Gefe que los comandaba. Yen la sagrada historia leemios, que Josef y Azarias, Generales de una parte del exerciio, que de-. xó el insigne Judas Macabeo de guarnición enlajudea, fueroii derrotados con perdida de dos mil hetn-. bres., porque contra, la orden de su G.efe determinaron atacar al enemigo, suceso que, llenó de consíer-, nación atodo el Pueblo, yque lo puso en tnanifiestO! peligro de quedar gnteraméiiíe perdido ,yarruina-. ‘do. iGy í. Alaítiab. 5. 15. vide AJaoid. fcic. G} Ger.es. I4.T4...&C=, 40 tío. (a) Tengíss aqni presenta que el Soldado por cu- .ya causa esto sucede es responsable kDios, yalos hombres de la muerte, yde los daños que de su inobediencia resultaren. Ysepase que, según doctrina del Señor Sto. Tomas, es esta desobediencia al Gefe en semejantes ocasiones un gravísimo pecado, (b) En esta obediencia consiste la principal honra det Soldado, yesto lo que lo hace digno de las mayores alabanzas, decía el P. San Gregorio, (c) Por una falla leve en esta materia, no obstante de haber sido involuntaria, porque ignoraba lo mandado, se vió Jo- Hatás en riesgo de perder su vida, después de una maravillosa victoria que alcanzó de los Filisteos ,yel mismo Dios se manifestó como indignado con el Pueblo por tal causa, (d) El buen Soldado no se detiene en exponer su vida alos riesgos mas ciertos de perderla, por no dexar de obedecer al que Je manda. La muerte de Urias, (e) yla de aquellos veinte y -quatro jovenes robustísimos de los exercitos de David, yde Abner, que mutuamente’ se la dieron en la escaramuza para que fueron señalados, parece que lo convence. (/) Acuérdate aquí dd juramento que tienes hecho ,el qual llamaban los antiguos Sacramento militar, yfué costumbre en algunos Reinos el hacerlo no solo al tiempo de vestir el uniforme de Soldado, mas también quando se iba adar una batalla. En los exercitos del Reí católico suele todos los meses repetirse. Este juramento se autorizaba entre los Gen- (a') I. Machab, 5. a>/. 57. Vide Aiap. hic. 'y.ig. (h') iT.Xhora. t.'i, qu. 100, art, 6. (c) S. Gregoi*. Epist, ex RegUt. lib. la. indictloii. 7. cap. 24. Vide S, Bonav. Pharetr. lib. i.cap. 47. C‘^) iiteg. J4. y. 37. et44.(e)a. Re¿. 11.17, (/} a. Reg. a.i6. Gentiles con la denominación de sus falsos dioses Júpiter, Marte, ylos demás tutelares de su Nación, Pero Constantino Magno lo reformó; yasí lo hacian los Cristianos por Dios, por Jesucristo, por el Espíritu Santo, ypor Ja Magestad del Emperador, (a) L<os Emperadores Gentiles que tenian en sus exercitos algunas tropas de Católicos, piotestaron muchas veces que debían ala obediencia de estos sus victorias. No es esto lo mas :sí lo es, que obedeciendo Dios ála voz de un hombre, haya obrado los mas estupendos prodigios, para que quede triunfador en el campo de batalla. (ó) Josué manda que se detenga el sol yla luna en su carrera, mientras que él consumaba la derrota de los exercitos contrarios; ycon admiración del universo dispone Dios que estos Astros le obedezcan, deteniendo su curso en la mitad del dia, y por tantas horas, que no se vió antes ni después otro tan prolongado. Semejante prodigio se refiere del insigne Español Don Pelayo Perez de Correa, Maestre de Santiago, en la batalla que ganó álos Moros en las faldas de Sierra Morena, ácia la mitad del siglo XIII. de nuestra Redención, invocando para él la intercesión de la Santísima Virgen Maria nuestra Señora; (c) ytambién del venerable Arzobispo de Toledo Don Francisco Ximenez yCisneros, en la conquista ytoma de Oran, ulos principios del siglo dies yseis, {a) FLas (a) P. ZevaUos tom. ;. lib. i. Disert, 7. art. 3. §. 1. num. 36. (i) Josué 10. 14. G) P.Marian. Historia genera! de Españ. tom.-. lib, 13. cap. -22. (D Pisa, yotros. Vease el lib. intitulado los Stos, de Toledo, -en la 4. parle que trata de la -Fiestas de aquella Santa Iglesia fol. para mí 431, 4^ L‘s Ordenanzas MiluareSj tratando de esta materia, yel juramento que hace el Soldado ael entrar ea el servicio, yantes de salir ala campaña, convencen suficientemente la necesidad de esta obediencia. Pero Sobre todo el exemplo adnaitable de nuestro Señor Jesucristo, que siendo obediente hasta la muerte aun asus ''may ores enemigos, nos evidencia en ello, ea sentir del P. S- Bernardo, que quiso antes morir que dexar de obedecer, (a) No de otra suerte el buen Soldado, si ha de proceder en su milicia como le corresponde, debe anteponer asu vida la obediencia ea aquellos casos en que por su estado le es preciso haber de tomar las armas. Por esto, aunque nunca puede dexar de temer la muerte como hombre, es necesario que trabaje por vencer este temor, yaun por -deponerlo, yalexarlo de sí con prudentes ycristianas reflexiones. Es mui oportuna con la que Judas Macabea desvaneció el pavor de sus Soldados, que por no ser en numero ni aun la vigésima parte que sus contrarios, temian entrar con ellos en batalla: si se ha llegado, les dixo, el. tiempo yhora de nuestra muerte, porque Dios asi lo tenga decretado, vamos a morir sin desmayar en nuestra fortaleza, 'ni poner en nuestro honor la fea mancha de una vergonzosa fuga;- porqtie eso será privarnos de la gloria de vencer, ó de Isj de morir por el Señor. (¿) En efecto, el P. San Cjiegorio añrma, que nunca puede verificarse nuestra nvuerte fuera de aquel momento en que Dios la tienedecretada: (c) ysiendo esto asf, parece qué' es ocioso afanarse por conservar la vida por mas tiempo de aquel (a) S, Bernaid. de contempt. mundi cap, i. n. i. (h') i. Machablo.viie Aijp.hic. (c} S.Greg^.lib.ió.cag.y.’Moral.in cag.ss. Joi>^ 43 aquel que Dios tetfga dispuesto el conservarla: del rnismo modo que se cansarán en vano los que velan por defender una Ciudad, si el Señor con su protección no la defiende :(a) basta para deponer el miedo la certidumbre de que no morirá entre las balas el que no tenga su plazo yá cumplido. Suele el horrof ala muerte causar en el animo este miedo; pero se disipa sin mucha dificultad, si atendemos áque ella abre la puerta ael alma para que salga de la cárcel inmunda ypenosísima en que vi- ve emparedada, acaba con el mayor enemigo que tenemos, nos descarga del peso mas insoportable yasqueroso, ypone fin anuestro tristísimo yprolongado destierro; ella es infalible ynecesaria, es incierta en el quando, ypor eso se debe aguardar en todo instante: es en nosotros continua, porque incesantemente, ódiariamente morimos, yes tan vecina ánosotros, que apenas distamos un solo paso de ella, yella nos está decretada por Dios: fué aceptada para nuestra enseñanza por nuestro SeñorJesucristo :es la puerta para entrar en la eternidad ,yes el momento en que todo el poder de Dios se empeña en nuestro favor, si con la culpa no lo desmerecemos, (b) La muerte nada tiene en sí de intolerable, (c) porque mirada en sí es una cosa indiferente, que nada tiene da bueno, ni de malo; (d) yaunque naturalmente nos es odiosa, es no obstante apetecible para los que tienen fé, yesperanza de la vida eterna; (e) yasi so- F2lo Cíí)Dav, psalm. Peraldo.sum. vlrt. ac vitior. com. 1, tract.4. forticud, pte. 5. (<)S. Joan.Chris.Hoiriil. ín IUüJ; AstItU Regina postinit. (i) Id. in Episc.-ad Philip, cap. isenn. 5In £ne. (e) S. Thom.r.s .are. 3. in corp. S.Joan.Chns. tom.Ss, ex cap. Jo^n, so sombra, ypelearemos sin fatiga: según esa frescura, volvió adecirle el amigo, ¿te parecen que son mugeres las que vienen contra nosotros ?Mugeres serán, concluyó él, si fuéremos nosotros hombres, (a) Toda esta generosa magnanimidad ha menester un Soldodo para no dexar de obedecer asu Gefe óComandante ea la batalla. Su inobediencia seria un gravisimo pecado digno del mas severo castigo; seria un mal exemplo eapaz de escandalizar átoda la tropa, yde hacerla incurrir en igual defecto; yseria un gravisimo pecado, en sentir del Señor Sto. Tomas, {b'j yun crimen de que nunca, ócon suma dificultad podria suficienlemente indemnizarse. Pero entre todas, ysobre todas seria la deserción la mas criminal yabominableün Soldado, que en ningún tiempo es dueño de su libertad, lo es menos estando actualmente en la camptaña ,porque entonces aun no lo es de su propia vida. Son muchas las ligaduras, ymui fuertes los nudos que se ia tienen ligada, yno hai uno solo de que pueda con buena conciencia por sí propio desatarse, ni Ocasión alguna en que le sea licito cometer un delito tan enorme. El alistamiento del Soldado es un contrato oneroso ylegitimo, en virtud del qual queda obligado al Reí, ael Estado, yasu Capitán., Actes de sentar plaza era libre para hacerlo, ópara omitirlo, m.as después carece de libertad para dexar de cumplirlo, porque la conciencia yla justicia se lo impiden. En toda deserción se atropellan estos fueros, que son en todo inalterables, porque se rescinde injustamente aquel contrato aque se obligó por su ^.i) 5", Beinardin. tom. f.Quadr?g. de pugna «plriluali. s.e.rnu S. r.'.un. 3. d. Thoin. r.<, gti.ioo. art.6. incorp. Si su voluntad, yda que no puede por ella sola separarse. Si el que deserta lo hace para sentar plaza ea otro Reginiieiito, óen otro cuerpo del misiao Reino, incurre en la culpa de injusticia contra su Capitán, yqueda obligado en conciencia áreparar los daños que por su deserción se le originen. Es ninguna en substancia la diferencia que media entre un ladrón, yun desertor, ypor esto, asi este como aquel son buscados ycastigados con severidad. Si deserta para abandonar el servicio, incurre en la nota de cobarde, yen el pecado da inñdalidad yde injusticia, no solamente para su Capitán, mas también con respecto al Estado, yal Rei, aquien se obligó aservir. Pero si deserta pasándose álos enemigos es inmensamente mayor su culpa, yse hace digno de mas severo castigo. En tal caso el desertor es un rebelde, yun traidor, que se arma contra su Principe, ycontra su Patria :es un hijo desnaturalizado, que repudiando ásu legitima madre, se vuelve contra ella para hacerle guerra: es un vil Parricida, óun Judas, que vende por un vil precio asu Señor, (a) Yes, dice el Señor Santo Tomas, un gravísimo pecado, por el qual se asemeja al infame yrebelde apostata Lucifer. (&) Esta deserción de pasarse al exercito enemigo, atendida en las presentes circunstancias, ademas de las expresadas culpas, tendría la de una infame apostasía de la Religión yde Ja Fé. Por lo menos, no puede negarse que el hecho en sí considerado asi lo manifiesta. Porque, ¿qué otra cosa es incorporarse un Sol- G2da- (a) Instrucc. Milit. Chrístian .fo!. para mí 13. y¡4-(r) S.Tbom, ap. Bergom. tabul4 Aurea in omnla oper. S, Xfaom.ver.MUes.r-.U« 5^ dado Católico en las tropas infieles, contra las qiía peleaba en defensa de la Fé, yde la Religión, que tomar las armas contra ésta, ydeclararse enemigo de sus defensores ?Del mismo modo que se acredita de _ traidor asu Soberano, el que desamparando sus banderas se pasa alas contrarias. ¿Qué diría de estos el gran Tertuliano, después que con no menos valentía de espíritu que peso de razones reprueba en los Católicos el militar en los Exercitos de los Principes Paganos, con manifiesto peligro de quebrantar la santidad de sus Leyes ?Sin duda les haría ver su gravísimo pecado ,manifestándoles la imposibilidad de servir aDios, obedeciendo asu enemigo :ylos confundiría. con el raro exemplar de aquel Soldado Cristiano, que por no manchar su alma con los honores de la milicia Pagana se resolvió asacrificar su vida entre tormentos. La neutralidad en la ocasión presente, óel no estar afavor de los Católicos, se juzga motivo suficiente para reputar por contrarios alos que en ella se mantienen, yesto es conforme con lo que dice nuestro Señor Jesucristo en su Evangelio: el que no está conmigo es contra mí. (a) ¿Cómo pues no lo será con mayor motivo el que asi hace tránsito al. Exerclto contrario? En el mismo hecho de execularlo así adopta todos los errores, todas las injusticias, ytodos los crímenes de esas gentes infieles y traidoras aDios, al Rei, yásu Patria, yhaciéndose reo de sus propias culpas ,queda por consiguiente separado como ellos de la Santa Iglesia, de la Católica Religión, ydel numero de los fieles que la profe- , (rt) 5.Math. 12. JO. 52 fesan; ycon el reato de mayor pena ycastigo que la de aquellos. La Sagrada Congregación de Roma los declara reos del Santo Tribunal de la Inquisición, en su resolución de diez ynueve de Mayo de mil seiscientos setenta yseis- (a) Yala verdad, si es irremisible en las Leyes humanas la del que en su deserción hace tránsito ael Exercito enemigo, aun quando es la guerra por motivos puramente temporales, tqué mietecerá el que sobiepone aeste crimen el horrible sacrilegio de una infam.e apostasía ?Si de aquellos desertores dixo el Sabio Autor de la Jnsirticcion Militar Cristiana, que efectivamente incurren en la maldición del Cielo, que se ven rodeados de infinitas desdichas, yque la m.ayor parte de ellos perece miserablemiente, zqué podrá decirse de estos últimos, sino que como otro Menelao, Judio apostata, en los calamitosos tiempos de las religiosísimas guerras de los Macabeos, (&) son odiosos átodos, sospechosos de infidelidad en todas partes, indignos de toda protección, acreedores áun odio universal, indignos -de toda conmiseración, ysolo dignos de que vagueando por todo el mundo no encuentren un rincón para su seguridad? Yde que aun despucs de su muerte .carezcan de propia yde agena sepuliúra. Y si todas las Naciones del miundo han creído que la deserción sola es un delito digno de los mav’ores suplicios, ¿cómo dexarian de abominar esta, que en todas sus circunstancias es infir.itamente mas culpable ? Se sabe que los antiguos Alemanes hacian ahorcar de los arboles asus desertores: que el Rei de los ;•Perecí) Fei'rar. Blbhotíc. Canon, verbo X^Iiles, nuni. (¿ja. iVIachabeo. 5. áyj. 5+ Pef'-a^, X?rsí8s, Ie§ impiifo pena de cruz; que los /^ .eaieases les coríabau ei dedo pulgar de la mano derecha, yles rasgaban el rostro con un punzón ;que Scipion Africano el segundo, famoso Capitán Romano, mandaba echarlos alas fieras :yque el Emperador Enrique séptimo ordenó que vivos fuesen por quatro caballos desquartizados- (a) Los Soldados Cristianos, que militaban en los exercitos de los Emperadores Gentiles temían la muerte menos que la deserción, porque la reputaban como un pecado enorme, digno de un eterno castigo- En el Concilio Arelatense se declaró, (¿) que no tenían causa alguna los fieles para desertar de la guerra, fuera de los tiempos de persecución (en que los Soldados servían muchas veces de Verdugos contra los Stos. Mártires )yquando los Principes yá Cristianos no obligaban apracticas abominables :amas da esto intimó el Sto- Con- cilio pena de excomunión alos Soldados Católicos qus dexasen las lineas en tiempo en que gozaba la Iglesia de paz. En el Derecho Canónico se declara por infame, ypor digno de muerte el Soldado que huye de la guerra, (c) Yel Señor San Isidoro afirma, que es un pecado feísimo yenorme» (d) En vista de esto, ¿qué excusa admite la culpa de estos desertores apostatas, óque remisión merece el reato de su pena ? ¿Qué mas? S¡ hecho prisionero de guerra te quisieren obligar los enemigos atomar las armas, ypelear (a) Instnic. Militar. Crist. folio para mi 13. (J) ConcU. Arelar. Canon. 3. apu4Zevalles ubi sup.tom.t.'lib.a. disert. p. §,i.num.4r. Q:) Glos. in Uecret, discr. !. cap. íus militar, apiid S. Antonin. ub. íup. ti{, 4-fíf) A'pud S. Amonin. ibid. lear contra los Católicos, ócontra alguno de aquellos exercitos que hacen frente ásu impiedad, lo debes resistir con el mayor valor, ydexaite quitar la vida primero que manchar tu alma con el feo borren de una iniquidad tan execrable. Lo contrario seria un gravisimo pecado mortal, ysi en él murieses serias para siempre condenado. Este es un punto en que debes estar mui advertido. El juramento de fidelidad que como vasallo tienes prestado atu Reí, el que como Soldado tienes hecho con respecto a quanto corresponde ala m.ilicia, yel que como Cristiano hiciste en el Santo Bautismo, no te obligan menos siendo prisionero en pcUer del enemigo ,que mientras permianeces en el exercito católico. Nunca es licito pelear en guerra m.anifiestamente injusta, ymucho menos si es impía éirreligiosa, como lo es en tedas sus partes la que siguen actualmente los sediciosos Franceses: asi lo ensenan los Santos Padres yTeologos. Nunca lo es que un Católico persiga d le haga guerra aotro Católico sin causa gravísima y mui justificada, la qual no se halla en este caso: y nunca lo es matar al inocente, conocido como tal, ni ponerse en peligro próximo de ello, ni menos el conjurarse óvolverse contra el legitimo Soberano óSuperior, porque todo esto lo tenemos prohibido en la Lei Santisima de Dios, ytodo eso baria el Soldado, que hecho prisionero de guerra tomase las armas áfavor del enemigo, aunque lo hiciese violentado, ópor algún otro motivo político ytemporal. El hecho de David, quando se comprometió al Rei Aqtiis, para salir con él ála campaña, yquando efectivaniente se puso con si¡s pequeñas tropas ala retaguardia del exercito de los Filisteos en ia guerre, bicie- eieroii estos aI&s Israelitas en los últimos años del reinado de Saúl, es notado como culpable por algunos sagrados Expositores, (a) David huyendo las asechanzas de Saulj que injustamente ie buscaba para darle - la muerte, se havia retirado, ypermanecía en el Reino de Aquis, acuya protección debía la conservación de su vida, ycasi toda la temporal felicidad que alü gozaba. David no cesaba de recibir favores de aquel Rei Pagano, hasta ser el hqmbre de sus mayores confianzas en los negocios mas graves. YDavid vivía con qualidades de Principe confederado en sus dominios; pero con la singularisima distinción de observar los ritos, ylos preceptos de su Leí, sin que alguno se lo impidiese: raotivo3 rjns sin duda ¡e obligaban adar muestras de su lealtad en aquella ocasión, aun Soberano con quien por tantos respetos estaba coligado. '.Pero no obstante David conservaba los deberes, y, la propiedad de vasallo ysubdito de Saúl: era miembro de un Pueblo santo, con el que permanecía unido con los fuertes lazos de la Religión, de la sangre, ydel nacirniento, yera un individuo suyo que ni havia renunciado, ni podía desentenderse de estos fueros siempre inalterables: ypor eso fué culpable, al parecer, en lo que hizo, quando menos por el manifiesto peligru áque se expuso de ser infiel al uno de los dos Monarcas, aquienes por entonces se hallaba respectivamente obligado. Pudo mui bien haverse excusado con Aquis de asociársele en su expedición, alegando la causa poderosísima de que se valieron después (n} Lira* Vide Aiapiáe, pues ios Sátfapas oCaudillos de los Filisteosj para que lo hiciese retirar del campamentOj ypor este medio huviera quedado ácubierto su fidelidad con su bienhechor, yevitado la temible contingencia aque de lo contrario ss exponía; yesto parece que lo hace menos excusable en lo que hizo. Mas aun en el caso que este hecho pudiese disculparse, como en efecto algunos mui graves Escritores lo disculpan, es cierto que en ninguna manera es digno de imitarse por el que no tenga la santidad de David, el conjunto de circunstancias en que él entonces se hallaba, yla seguridad de la divina protección con que él contaba para salir de aquel caso tan estrecho, cuyas fatalísimas resultas, sin una casi milagrosa providencia de Dios parecían inevitables, (a) Los hechos de los Santos, que no se pueden medir con las re- .glas comunes de la prudencia ódel espíritu ,pero que aellas no se oponen, no se han de censurar, ni tampoco han de imitarse, mientras no seamos movidos del Soberano impulso con, que se debe discurrir que ellos obraron. íExeecrable exeraplar el de aquellos Soldados á gentes, que capitaneados del impiísimo Alcimo, dexada la milicia del Pueblo santo en los dias de Judas Macabeo, tomaron las armas afavor del Rei Demetrio, contra sus mismos hermanos los Hebreos, y pelearon tenazmente contra ellos !Pero experimentaron después el justo castigo de su impiísima resolución; porque Alcimo fué herido de la mano de Dios con Una enfermedad penosa éincurable, que embargan- Hdo- Qa) Vease aCalmet, AUpide, Xilino, y^cio. ;rs . dolé -.el usode la lengua, éinhafelitandoiá para toda, acabó BO'íi su; vida de un modo saniamente doloroso', - yde. gran tormento, (a) Es mui digiio de compaísOn, yde ser Horado para siempre el Soldado Catoli- ‘co íjup vuelve sii espada conira los que defienden eh eíta^ gnerta Ig.. causa de la Religionrt los fueros de Ja justÍGÍa --y .de la piedad, aunque Ib haga vencido de la fuerza, yforzado de la violencia mas dura, poique falta gravemente ala Religión del jurameit- •to quei tiene hecho, ya la fortalezacristiana con que debe estar disp'ae-sto’a padecer 'el ináríirio (que lo se-. xiaerf este caso, si álgdii siniestró “afecto n¿ ió embarazase )quando la necesidad lo pida. Sí, que hai -ocasiones, en que segúnla doctrina de los -Teologos, -Con el -Seiior .Santo Tomas ,el pádécermartirio és -de -precepto, y. la' piepáfaéfon del .animo "para -él sfe jO-^gade- ñeeeádad -dé- medio 'paja muestra' salVaotítij (b) del mismo modo -que- lcs .consejó's Evangélicos, propios para la .perfecciojicristianaj tomo -la "cOmfnenciá, la virginidad, él stifrimiehfo' de uná'injuiia, &c. Hai casos en que es pl-fecépíiva '-tófohsSrvarh- cia, y' nié'diO' preciso- -pata saívafnds. -(eJ'-i'QáS lasti-* ina que haya tanta ignorancia dé esto eh'el 'Pueblo cristiane! -- i. --'i ..-ó ,.. •;lu -Na -dudaron los Oficiales de la 'pfariá mayor dél Exercito 'eoraandab'á él General én"Gefe' Hclofernes, que la. mereeia Acbror, Capitán-' General de las aro-pas de los Am'monitas, solamente porque en la-jun- ía de^Gener-ales que hizb'psra detér'mirráí el- -modo de hadep ia ‘guerra .'a-los' HebfeoS, habió con alguna pie- 'ii. ..eá- -- , ... /ísb í. )I. aticMÍi. 9. et 5Ó. (6) S. Thom. si.a. qu. 124.31-1» aá I, {.-} S. A'Jaasi, ap. S. XkQ¡n. -ubi sup. S9 ,3ad -de' estosj yéxpü?<5 su prudeñtisirao dictamen; con mucho peso de razones, pero sirt animo de segregarse de su campamento, ni de la obediencia da HoloierneSi Ysin mas motivo que este quisieron todos las jie la junta atravesarle el cuerpo con sus espadas a'rii .mismo, pero conteniéndolos. Holofernes, y-querienda que fuese su castigo mas sonado, mandó que lo entregasen vivo alos He.óreos, decretando su muerte .paraquando .se apoderase ;; con sijs tropas de aquel Pueblo, .(a)- gQué ,harjan con estos desertore^s' ymalos Cristianas, los que. .tan rígidos, se mostraron con aquel prudente ysabio Capitán ?Verdaderamente son dignos.de compasión, porque su pecado los hace indignos de yivir, Abqmine; .el S.old.ado esta, vileza, obe^ dezcaAelmente.-a sus Capitanes y'Gefes en: todía.tieinpo,. pero singularrnqnta. en la_ .campaña;,: purinq-ue su iutencioti-'de todo "siniestro afecto. ert, ella,-- si quiere pelear yveíieer como buen Soldado.. Siy la rectitud de intencipí} del .tod.o, aecesaria; para: que sea coaipleta l3' gloria del. vencedór.nt,. .; iU-1 1No es. otra casa. esta, jrecta intencidti, que, pelear, óhaced la guerra por aquellos, justos fines que ha tenido, ytiene el -Reí para mandarla. Ella es una d;e las condiciones, ó.requisitos, mas; precisos en eh Soldado, según la doctrina de tosiSantQs. (b') Ella es' la que le inspira los mayores esfuerzos .de .valor en la batalla. Yella es un arma la mas poderosa para vencer al enemigo. Aella debieron Josué sus conquistas :sus trofeos David, ylos Macabeos sus victorias. Ha Por Judith cdp. 5. et 6. (¿•) S, Thom, 1.1. qu. 40. _aic, i. iti corpor. S. BonaventiirspecuU anlm, et S. Antonin. pee. 3,tic. 4* cap. i»§. 9. *5“, Benurdln. *5“enens.serm. 8. num, i. ec aiil.