Memoria sobre los códices árabes cedidos a la Universidad Literaria de Sevilla
Full text
LITERATURA MOGREBIANA. MEMORIA SOBRE LOS CÓDICES ÁRABES CEDI DOS ALA UNIVERSIDAD LITERARIA DE SEVILLA por Iton IraurtHia 3tí. CtiHtin. c \ SEVILLA: ESTABLECIMIENTO tipográfico PE La Andalucía. 1861.
f i' .. - •:7 '. -;v-'• ' *.-i»- 9 T• J
Al trasladarme en Febrero del año último álas playas inhospitalarias del imperio marroquí, no me impulsaba únicamente la resolución de compartir con los defensores de la ultrajada madre patria los riesgos ypenalidades de la ruda empresa áque se habian lanzado, el vehemente deseo de ser testigo de sus hazañas, la intención firmísima de describirlas, siquiera no me sintiese con las dotes ylos alientos necesarios para tan honroso cuanto delicado empeño; escitábame además otro propósito, otra idea que brotara en mi alma mucho tiempo antes de que se rompiesen las hostilidades yde que el odio, la destrucción yel esterminio fueran el vínico derecho posible entre los dos pueblos antagonistas. África era, al cabo de muchos años de dudas yde vacilaciones, el punto donde se reconcentraba nuestra atención con preferente conato. La raza española, aque-
—4— lia misma que, en una cruzada sin ejemplo en los fastos históricos, consiguiera sustraer la península ibérica al yugo islamita, saliendo ahora de su profundo sueño, se levantaba árealizar el pensamiento presentido por Isabel Ien sus momentos de brillante intuición, vengando ála vez los insultos recibidos en Ceuta yen el Riff, en Melilla yen Mogador. Allende el Estrecho le tenia reservado el destino una misión que cumplir; misión delicada, comprometida, de proporciones colosales, empero digna de la nación que diera el golpe de gracia al orgullo musulmán en la rota de Lepanto, después de haber arrancado un nuevo mundo álos inmensos abismos del Occéano. Un ejército bisoño, inesperto en las artes de la guerra, si bien animado por los sentimientos mas nobles ypatrióticos, ocupaba el territorio enemigo, yal compás de los bélicos instrumentos, al retumbar de los mortíferos bronces, al estruendor horrísono de las tempestades, que contra él se desencadenaban, como para hacer mas valorado ymeritorio el triunfo, había conseguido, caminando de victoria en victoria, domeñar ála ciudad sagrada, sobre cuya enhiesta fortaleza flotaban ya los colores hermosos de Castilla. Una vez Tetuan en poder de nuestros soldados, todos creyeron estaba asentada la piedra fundamental que debieia sustentar los futuros establecimientos españoles en Man uecos. Poi aquel entonces ánadie se ocurrió que pudiéramos obrar de otra manera, mucho mas cuando aparte de lo que nos aconsejaban nuestras tradiciones, posición geográfica ycontinental, éintereses morales y mateiiales, teníamos ante los ojos el ejemplo palpitante ypeienne dado por la Francia en Argelia ypor los ingeses en la India. No se concebía que España renun-
5 ciase ála gloria de ser la encargada de llevar el germen precioso del progreso moderno álas agrestes comarcas que sombrea el gigantesco Atlas, yque el desierto amenaza de continuo con sus oleadas de ardorosa éinfecunda arena. Así por lo menos lo sostenía el periodismo en masa, así lo dejaba entrever el gobierno en su actitud ymanifestaciones, así por último lo anunciaban las clases todas de la sociedad en los trasportes de su regocijo, en las espansiones férvidas de su alegría entusiasta y embriagadora. Era pues preciso conocer ese pais, cerrado ála investigación fructuosa del entendido, estudiar la población que lo habitaba, las costumbres, usos y prácticas en ella características, sondear su pasado, adivinar sus tendencias, áfin de obtener del conjunto deducciones que sirvieran de norte seguro para la conducta en lo porvenir. No de otra suerte podrían tener cumplida solución los problemas que habían brotado al choque de los acontecimientos, ni hallarían recompensa sólida, efectiva ypermanente los esfuerzos ylos sacrificios empleados en una espedicion, tan acreedora lo mismo al aplauso de los contemporáneos, que al agradecimiento yála admiración de las generaciones futuras. De aquí nació uno de mis propósitos; de aquí emanó en gran parte mi incorporación al ejército español en Africa. Yo deseaba contribuir con mi humilde esfuerzo ála obra titánica de una nacionalidad entera, yo aspiraba, hallándome solicitado por nobles ambiciones, á unir mi nombre al de tantos obreros de la gloria ydel progreso. Preparado de antemano con la lectura de los autores que con mayor éxito han escrito sobre Africa, como son Luis del Mármol, León el Africano, Alí-Bey, (Badia yLablich) Livingstone, Raífenel, Rozet, Hamilton,
—6— Breuvery, Belzoni, Caillaut, Landery Clapperton, familiarizado con los especiales sobre Marruecos de Jackson, Chenier, los PP. Trinitarios, Estébanez Calderón, Drumon-Hay, Gráberg de Hemso yotros menos reputados, me agregué al cuerpo de ejército que mandaba el ilustro éinfortunado general Ríos, quien honrándome con su cariñosa amistad había de contribuir en grande escala ála consecución de mis proyectos. No creo haber perdido el tiempo durante mi permanencia en África: si por un lado he recogido un número considerable de datos curiosos yauténticos con relación ála manera de ser de los marroquíes; si he hecho fructuosas investigaciones sobre las diferentes castas en que se subdividen, si me ocupé hasta el punto que lo permitieron las circuntancias de la geografía física ypolítica del pais, precisando observaciones concienzudas sobre el carácter de sus habitantes, asuntos todos estos de no secundaria importancia, por el otro me hallo en posición para describir la economía interior, los rasgos recomendables, los sufrimientos, los hechos ielevantes ylas hazañas de nuestro valeroso ejército. Vaiios son los libros que se han dado ála estampa sobie esta tan inolvidable empresa, yaunque no es mi ánimo rebajar en lo mas mínimo el mérito relativo de rada uno de ellos, diré no obstante que si aquellos se icsienten de la precipitación con que fueron escritos, estos adolecen de otras faltas por la carencia de informes vci ídicos ycompletos sobre los sucesos áque se refieren. Conceptúo está por redactar la historia de nuestra incursión en los dominios de S. M. Cherifiana, encai ^o que solo podría desempeñarse de una manera Ser m ^salisfactoi ia, teniéndose presentes todos los datos
recogidos en las oficinas del Estado; yaunque no sea mi limitación la llamada ádesempeñarlo, pretendo coadyuvar ásu mejor éxito con la publicación de mis memorias, en las que trabajo con la asiduidad que me permiten ocupaciones de índole mas preferente. Además de estos esfuerzos, que no avaloraré, yque en la parte realizada creo ya suficientemente recompensados con las simpatías que mis correspondencias del teatro de la guerra fian encontrado en toda clase de lectores, así como en la prensa de Madrid yde provincias, he llevado ácabo otro empeño sobre el cual me propongo hacer algunas observaciones. Por desgracia nos encontramos, no solo los españoles, sino las naciones mas adelantadas de la Europa, como son la Alemania, Francia éInglaterra, en una casi completa ignorancia de la organización interior del imperio marroquí. No aludimos ála generalidad de los que se proclaman ilustrados, quienes al hablar del pueblo mogrebiano creen que allí no existen mas que moros, que sus mugeres viven despojadas de toda consideración yderecho, que se figuran cada casa convertida en un serrallo ycada ciudad en una metrópoli encantada como las que se nos dibujan en las Mil yuna noches. Nada de esto. Nos referimos álas personas de instrucción sólida ygeneral. ¿Qué saben de la organización civil de Marruecos? ¿Qué de su derecho religioso, jurídico yadministrativo? ¿Qué de sus opiniones teológico-filosóficas? ¿Qué en fin de su moderna liteiatuia? Lo que han leido en autores antiguos ydefectuosos. Si se esceptuan las producciones de Abd-el-Rhaman, Abdul- Hassam-ali-Ben-Abdallah, el itinerario de El Hadji-Ben- el-Den, la historia crítica de la filosofía por Brücker, la
—8— Crestomácia árabe de Silvestre de Saey yalgunos otros libros poco conocidos, las demás contienen solamente lugares comunes, opiniones hipotéticas que nunca pueden llevará deducciones definitivas. (1) Al comenzar la guerra liemos tocado muy de cerca los inconvenientes de este vacío. ¿Quién podía guiar á nuestros ingenieros al intentar abrirse paso por entre los agrestes riscos de ese antro desconocido, preñado de todo género de sobresaltos yde peligros? ¿Quién instruir ánuestros generales, cuando, siguiendo la ruta trazada porBedeau, Lamoriciere, Randon óMartimprey en Argelia se propusieran utilizar los elementos indígenas asimilables ánuestra causa? ¿No es notorio que hemos desembarcado en Africa sin conocer de una manera satisfactoria las condiciones del enemigo ydel territorio que teníamos por delante? ¿No se lian formulado mil juicios erróneos respecto al valor, empuje yresistencia de los marroquíes, para verlos deshechos áprecio de una esperiencia bastante costosa? Solo el acierto, la sangre fria, la discreta perspicacia de nuestros caudillos \el \alor heroico de los soldados que guiaban al combate, han podido hacer frente átantos obstáculos y convertir en motivos de triunfo los mismos escollos que en Alcassar-Kebir fueran origen de la melancólica derrota de las huestes lusitanas. la esopWto°,!>f' ^ aS ^CS^U?Sescr^aesta memoria ha llegado ámis manos ParSi P^Mamiecos 7»historia acaba de publicar en ha dedicarlo 1 . < | Mltfjeoi íGodard>persona competente éilustrada que se he tenido rw>nc' l"' f'S | 1®acion . es laboriosas sobre el citado imperio. También Khalil-Tbn-TQii^w eex^ránar l°sPrincipios de legislación musulmana de sobre Marrapm^ a^os alfrancés por Mr. Perron, ylas Investigaciones datos que contV 6Mr ,Renou‘Estas obrasdeben ser consultadas por los £t<rrzr»a *yo.
—9— Una vez admitidos estos antecedentes se alcanza la gran utilidad de una serie de códices marroquíes, que refiriéndose ála religión, ála moral yála jurisprudencia, sirvan como de primeros pasos en el sendero de futuras ymas importantes adquisiciones. No es completa ni mucho menos aquella áque me refiero, pero si se tiene en cuenta la valía incontestable de varios de los códices que la forman, su variedad, asi como la carencia en que estamos de documentos de esta especie, se convendrá en asignarle el mérito que por todas estas causas yotras que no son del caso, pueda corresponderíe. Quince son los volúmenes de la colección, además de un legajo de papeles sueltos, que cedo ála Universidad de Sevilla con el fin de que en su Biblioteca puedan ser consultados por el público inteligente. Elegidas entre otras de secundario interés, tratan de las siguientes materias: Teología islamita óalcoránica. Liturgia de la religión Maleki, que es la dominante en Marruecos. Literatura mística. Astrológia judiciaria. Fragmentos de Historia Sagrada. Derecho religioso, administrativo, judicial yeconómico (teoría ypráctica ) Poesías. Bella literatura. No es de estrañar abunden tanto los temas religiosos cuando es sabido existe entre los musulmanes la preocupación de que el creyente no debe apetecer otro destino en la vida, si quiere conservarse puro, que no sea la contemplación ypráctica délos preceptos alcorá- 2
-16 - CÓDICE 7° Tesoro de los arcanos. Este códice es de un mérito relevante, según las personas competentes que lo lian examinado. Bastará que hagamos una descripción ligera de los capítulos que contiene, para que se comprenda la exactitud de este aserto. Capítulo I. Del amor yde sus clases. «II. De los indicios del amor, de su bebida yde la embriaguez que produce. «III. De los amantes. «IV. Del amor ysus invocaciones. «Y. De las palabras del Elbusii. «VI. Sobre el Moadtat. «VII. Del llanto yde la sumisión áDios. «VIII. De la alabanza áDios. «IX. De la enmienda de las costumbres, y de la súplica para el perdón de las faltas. «X. Historia de Adan. «XI de los corazones. «XII. De Mahoma. .«XIII. De la reunión en las mezquitas los viernes, (dia sagrado.) «XIV.De la Meca yde los que la visitan . «XV.De los pobres. «XVI. De la pureza de la intención.
—17 —. IjAP. XVII. Dé los indicios de la hora suprema. (Juicio final.) «XVIII. De la muerte ydel aturdimiento que acompaña ála agonía. «XIX. Id. id. (Este último capítulo es notable por la enumeración que en él se hace de los nombres que se dan al dia de la muerte.) «XX. Del infierno. «XXI. Del paraíso, sus grados yescalas. «XXII. De las historias (primitivas.) «XXIII. De los profetas. «XXIV. De la muerte de Moisés. *XXV. Historia de Job. «XXVI. Del nacimiento del profeta. «XXVII. De Jalimat ysus h¡jos. «XXVIII. De sus virtudes. «XXIX. De la muerte de Mahoma. «XXX. De las clases de aves que Dios creó en el Paraíso. Hasta aquí el códice, al que corren unidos otros tratados menos importantes ósaber: 1 . °Historia de los diez que vinieron de Judea en tiempo del califa Amed Jattab Amir Elmummenin. 2. °Historia yhádiz de Jjach Ben-Jusef, de su llegada áArabia, ymuerte que dió áBen Sobeir. 3. °Historia de Tamin Eddar. 4. °Hádiz de Kaaba Elajbar. 5. °Hádiz de Jafajjat, (apólogo.) 6. “Otros varios hádices. *^ 3
—48 - 7. °El Moadtat, compilado del Pentateuco, del Evangelio, de los Salmos de David ydel Forkam ólibro de la distinción. 8. °Hádices de Hamad-Ben-Moslemat. 9. °El poema bendito, en verso. Nada diremos respecto al mérito literario de este libro ysu importancia histórica en el estudio comparativo de los sistemas religiosos. CÓDICE 8.° Los rubíes de las ciencias. Contiene este códice varios hádices vtradiciones alcoránicas en prosa y verso. Útil para el estudio de la literatura mística del Oriente. CÓDICE 9.° Contiene hádices ycombinaciones cabalísticas. CÓDICE iO. Contiene una Compilación de preces alcoránicas á Dios yáMahoma, con las invocaciones con que lo alababan los profetas cuyos nombres se espresan empezando por David. CODICE 1i . Tratado de Astrología judiciaria, con cuadros en que se contienen los nombres de las estrellas yplanetas.
/ CÓDICE 12. •«-%**' Fragmentos de un Kour’an en folio. t Este códice, en folio, perfectamente conservado, perteneció áun personage avecindado en Tetuan temporalmente, yque murió en la batalla del 4de febrero. Es quizá el códice mas importante de cuantos van reseñados, pues ofrece un Cuadro completo de la legislación económica, civil, militar, derecho religioso, mercantil yadministrativo del imperio. Es el libro que consultan los sábios de la nación, donde buscan los fundamentos de sus juicios todos los encargados de administrar justicia en nombre del Emperador. Siéndome imposible relatar minuciosamente todos los particulares contenidos en este precioso códice, pondré ácontinuación un índice de sus mas importantes tratados. 1. °De los juicios del Kadí, yde las recusaciones. 2. °Del precio de la mies óforrage segado en el prado puesto ála venta. 3. °Apelaciones de los Kadíes. 4. °Condiciones ycualidades de los testigos. 5. °Condiciones yfórmulas del juramento. 6. °De los testigos de referencia úoidas. 7. °Del matrimonio: condiciones legales ysociales. \
-20 — 8. °Del encargado de celebrar el matrimonio. 9. °De las diferencias que pueden surgir entre los esposos. 10. De los vicios de los esposos ycausas dirimentes del matrimonio. 12. Del repudio. 13. De las espensas. 14. De las ventas. 15. De las ventas de las cosas que no se miden y pesan, como son vestidos ymuebles de tasa. 16. De las ventas de los comestibles. 17. De las ventas de las frutas. 18. De la trasmisión de los créditos. 19. De los vicios redibitorios ylesiones. 10. De las demandas en juicio sobre ventas. 21. De la accesión. 22. De la partición. 23. De los cambios. 24. De la rescisión de los contratos. 25. De la trasmisión de un contrato de compra en el mismo precio ycondiciones. 26. Del alquiler óarrendamiento. 27. Del arrendamiento de las tierras. 28. De los juicios sobre arrendamiento. 29. Del arrendador ydel arrendatario. 30. Espedicion ála Meca: alquiler de las cabalgaduras para las carabanas. 40. Del estipendio. 41. De los abrevaderos. 42. De los plantíos yde las sementeras. 43. De las sociedades. 44. De las donaciones captatorias.
21 45. Del mutuo. 46. De la declaración judicial de pobreza. 47. Del daño ydemás delitos. 48. Del daño causado en los árboles. 49. Del robo con violencia. 50. De la acción del robo. 51 .De los juicios de sangre. 52. De las heridas. 53. De las herencias. 54. De la esclusion de la herencia. Además contiene un tratado jurídico-legal sobre el matrimonio, escrito por Imán Abbul-K’asem-Soliman Ben-Alí-Soliman-el-K’anassi, libro raro ymuy curioso que dá áconocer aquel acto, tanto bajo su aspecto religioso como civil. Es tan detallado, que habla lo mismo de las estipulaciones que preceden al matrimonio, que de la escritura de asentimiento ydemás detalles relativos á la unión legal de los sexos. Contiene pormenores muy notables sobre el divorcio, el repudio, yla aceptación de la muger antes repudiada. CÓDICE i4. Este manuscrito procedente de Fez, contiene un fragmento de un Tratado gramatical árabe. Además comprende un formulario de contratos, empezando por los dos siguientes: Donación que se hace álos padres de la virgen dada en matrimonio. Donación que se hace álos parientes de la virgen huérfana dada en matrimonio.
-22 - CÓDICE 15. Contiene varias composiciones poéticas como ampliaciones de los versos con que cada una vá encabezada, ydicen así: (1) 1. aYa iluminó mi entendimiento Mahoma el profeta, director glorificado. 2. aSalutación como almizcle en el aroma. 4. aApareció la aurora huyendo las tinieblas, yfue creado Mahoma: sobre él que sea la paz. 3. aApareció la aurora como bandera de gloria, y fue creado el Señor de los hombres. 5. aLa oración sea siempre para tí, ¡oh! el mejor de los mensageros. 6. aBendice, ¡oh! Señor nuestro, al director déla buena nueva. 7. aSe difundió el olor del almizcle. 8. aLa oración sea para el profeta Mahoma. 9. a¡Oh! enviado de Dios. 10. ¡Oh! Señor nuestro, tu bendición sea sobre Mahoma, el mejor de las criaturas. 11.¡Oh! Señor, tu bendición sobre el mejor de los hombres. 12. La creación después de la salutación etc. 13. No hay mas Dios que Dios. Mahoma enviado de Dios. (1) Este interesante códice me fue regalado por el Sr. Travado, secrctario civil de la colonia.
-23 - 14. Atu puerta estamos, yde tí pedimos dones y virtud . 15. ¡Oh! enviado en Dios, el mejor de los hombres. 16. ¿Por ventura no oráis de pié ósentados? Sigue un tratado ócompilación de hádices con los capítulos siguientes: De los que buscan la ciencia yla instrucción. De la devoción áDios ysumisión ásus preceptos. De las faltas ópecados. De la necesidad de acudir áDios cuando se ha caido en pecado. De los actos estemos de religión. Del cuidado de la lengua. Del oido. De la vista. Del sueño. De la continuación de las buenas obras. Siguen otros hádices sobre asuntos morales yreligiosos ycontinúan otros capítulos. De la oración, no hay mas Dios que Dios. De la alabanza áDios, considerándole como superior en todo átodos los atributos propios de la humanidad . De la súplica implorando el perdón de los pecados. De la salutación áMahoma. De la salutación al ángel Gabriel. Sobre Omar. Sobre Ben-Alí-Taleb. .Sobre Haser yJoseir.
—24 — Sobre Ayechat. Sobre Temmat. Del llamamiento ála oración ysus íecompcnsas. De la lectura del Kouran ysus recompensas. De la oración que empieza, Lu cüabcinzu uDios. De la Sura Elbarrat De Medina. Del mes Gumiada. De Joseir. Del Viernes. * Sigue yconcluye con otra porción de hádices cortos. (1) Viniendo ahora áun terreno mas secundario, los anteriores códices que ya se recomiendan por la información que atesoran, ofrecen otro aspecto que también los hace acreedores ála pública estimación yaprecio. ¿Quién desconoce su incalculable utilidad en los estudios lengüísticos? El estudiante que en los cursos académicos se familiarice con su lectura, ¿no se encontra- i rá al terminarla apto para la interpretación de cualquier manuscrito de este género? Porque es preciso advertir que los códices, como escritos por varias manos, yen distintos períodos, presentan diferencias que si por el pronto constituyen dificultades para la lectura, á la postre aquilatarán acrecentándolas, las facultades del que se entregue ásu estudio. Escuso consignar los trabajos, las molestias, hasta (1) Debo ála amistad del Sr. Carbonero ySol, yásu ilustrada competencia, los datos indispensables para haber redactado esta parte de mi memoria. Creo de mi deber consignar aquí este testimonio de agradecimiento ásus favores.
los riesgos personales que me ha proporcionado la reunión de estos manuscritos. En Africa, donde forzosamente habían de desaparecer todas las comodidades de la vida, teníamos que luchar, no solo con la inclemencia de los temporales ycon la animadversión de los marroquíes: mas que sus certeros tiros, mas que sus cortantes yataganes, contristaba el azote iracundo del cólera, que no perdonaba al joven ni al esforzado, al sobrio ni al robusto. ¡Cuántas existencias lozanas, cuántas ambiciones generosas, cuántas esperanzas en flor no ha marchitado con su mortífero éincontrastable influjo! ¡Cuántas lágrimas de duelo no ha hecho brotar del fondo de nuestros corazones! Empero hoy el recuerdo de tantas calamidades, de tamaños peligros, derrama en mi espíritu una melancólica alegría, hija de la satisfacción indecible que esperimento al encontiarme otra vez enmedio de mis mas codiciadas afecciones, entre los hombres ilustrados áquienes consagro este imperfecto trabajo. Fruición es esta que se aumenta cuando como ahora creo hacer un servicio ámis conciudadanos, cediendo áuna biblioteca pública el resultado de mis gestiones laboriosas, con el propósito de que redunden en esplendor de mi querida patria, yen beneficio de la apreciable juventud que ha de guiarla por el sendeio de sus futuros destinos. Sevilla 20 de Diciembre de 1860 .