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Necrológicas: Historia privada del nacional-catolicismo

Choza Armenta, Jacinto Luis

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NECROLÓGICAS HISTORIA PRIVADA DEL NACIONAL-CATOLICISMO JACINTO CHOZA NECROLÓGICAS HISTORIA PRIVADA DEL NACIONAL-CATOLICISMO THÉMATA SEVILLA 2021 • Título: Necrológicas. Historia privada del nacional-catolicismo. Primera edición: marzo de 2021. © Jacinto Choza. © Editorial Thémata 2021. Editorial thémata C/ Antonio Susillo, 6. Valencina de la Concepción 41907 Sevilla, ESPAÑA TIf: (34) 955 720 289 E–mail: [email protected] Web: www.themata.net Diseño de cubierta: Editorial Thémata S.L. Maquetación y Corrección: JHR e ICM. ISBN: 978-84-123136-3-5 DL: SE 424-2021 Imprime: Masquelibros (Jaén) Impreso en España • Printed in Spain Reservados todos los derechos exclusivos de edición para Editorial Thémata. El contenido de esta obra está protegido por la Ley, que establece penas de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios a cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, total o parcial, de esta obra sin contar con la autorización escrita de los titulares del Copyright. ÍNDICE PRÓLOGO.....................................................................................................9 Capítulo I. ANTONIO RUIZ RETEGUI, PEQUEÑA BIOGRAFÍA TEOLÓGICA. (+2000) ...............................................................................17 l. Un homenaje póstumo ...............................................................17 2. Profesores y maestros .................................................................20 3. Lo existencial y lo institucional ................................................. 24  4. Losmaestrosoficiales .................................................................30 5. Doctrina moral y estructuras de pecado ..................................35 Capítulo II. SEMBLANZA DE MANUEL PAVÓN RODRÍGUEZ (+2003) ................................................................................39 l. Recuerdos de 20 años. .................................................................39 2. Sentido del humor e ingenio......................................................42 3. Sentido de la amistad y de la enemistad ..................................44  4. Talantefilosóficoeintelectual ...................................................46 5. Amor a la institución universitaria ...........................................47 6. Dedicación a los alumnos ...........................................................48 7. Inquietudes culturales ................................................................49 8. Inquietudes políticas, morales y religiosas ..............................51 Capítulo III. TREINTA AÑOS CON GORKA (+2005)............... ..........55 l. Los años de Pamplona. La tesis y el departamento de Antropología y Psicología ..................................................................55 2. Inglaterra y Escocia en los 90. El manual de Antropologíafilosófica .......................................................................59 3. La Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica(SHAF).Lafundaciónnosotros .......................................63 4. Málaga. Euskadi. Los doctorandos. Los últimos años ...........67  5. Perfilpsicológicoeintelectual ................................................... 70 6. La muerte y su muerte ................................................................72 Capítulo IV. RECUERDOS DE ISABEL (+2010) ....................................75 l. Noviazgo y matrimonio ............................................................75 2. Tesis y oposiciones. Vida intelectual ........................................ 77 3. Dedicación a las actividades religiosas ....................................79 Capítulo V. RAIMON PANIKKAR. IN MEMORIAM (+2010) ............85 Capítulo VI. DON LEONARDO, ¡MAGISTER! (+2014) .......................97 l. Años de formación de don Leonardo. ......................................97 2. Director de Estudios de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra ............................99  3. Poloysufilosofíaenlos70y80 ..............................................102 4. Maestro y consejero ...................................................................106 5. Personalidad. Cualidades y puntos ciegos ............................109 6. Huérfano de don Leonardo .....................................................111 Capítulo VII. TREINTA Y SIETE AÑOS CON PACHECO. VARIACIONES SOBRE EL CRISTIANISMO (+2020) ........................115 l. El nacional-catolicismo a comienzo de los 80 .......................115  2. Uncristianismodiversificado ..................................................119  3. EntreSevillayPamplona.Oficialycaballero .......................123 4. El choque con Navarra. Ensayo sobre el ideal revolucionario ................................................................................... 126 5. El que sabe para qué es capaz de cualquier cómo. Muerte en los 90 ................................................................................129 6. Refugio en la literatura. La novia del patriarca ...................133 7. En las tinieblas exteriores. Horizontes americanos para Javier ..........................................................................................136 8. El último cobijo institucional ..................................................139 9. Variaciones sobre el cristianismo. Últimos debates .............144 PRÓLOGO Este libro recoge las necrológicas publicadas en Thémata. Revista de filosofía de la Universidad de Sevilla, entre 2000 y 2021, para siete personas que cuento entre las que más he admirado, más he querido y de las que más he aprendido. Todas ellas dedicadas a la investigación y a la enseñanza en la universidad,todasapasionadasporlafilosofíaylateología,ytodas comprometidas con el cristianismo, sus vidas contienen parte de la historia del catolicismo español, de las Facultades de Filosofía de las universidades de Navarra, Sevilla y Málaga, y de algunas corrientes de la filosofíaylateologíadelsigloXX. Las necrológicas recogen parte de las biografías de Antonio Ruiz Retegui, Manuel Pavón Rodríguez, Jorge Vicente Arregui, Isabel Ramírez Luque, Raimon Panikkar, Leonardo Polo y Javier Hernández-Pa- checo. El libro está hecho con retazos de sus biografías, conocidas en el mundoacadémico,yporesoestambiénunpocoautobiográfico. El nacional catolicismo es una corriente social y cultural en la EspañadelasegundamitaddelsigloXX,enlaqueseaglutinabanlos promotores de una sociedad y un estado confesionales católicos. Después de la muerte de Franco, en 1975, en la España democrática, esa corriente desistió de la aspiración a la confesionalidad católica, y continuó promoviendo sus aspiraciones, por una parte, en las instituciones de la Iglesia católica española, y por otra, en los partidos políticos que se sitúan en el gradiente que va desde el centro hasta la derecha más extrema. Las instituciones de la Iglesia y los partidos de la derecha tenían y tienen recursos para escribir su propia historia, como la tienen las nuevas instituciones democráticas españolas y los partidos que se sitúan entre el centro y la izquierda. Y en cierto modo la han escrito. Con más profusión los grupos institucionales democráticos y los grupos de iz- – 16 – – 17 – CAPÍTULO I ANTONIO RUIZ RETEGUI, PEQUEÑA BIOGRAFÍA TEOLÓGICA (+2000)1 1. Un homenaje póstumo Antonio Ruiz Retegui nació en Cádiz, el 7 de septiembre de 1945, y murió en Madrid, el 13 de marzo de 2000, a consecuencia de una repentina hemorragia cerebral. Cursó la carrera de ciencias físicas conbrillantescalificacionesenlasuniversidadesdeSevilla(1962-64)y Barcelona (1964-67). Como miembro de la Prelatura Personal Opus Dei se trasladó a Roma en 1967 para continuar sus estudios de teología. En 1969 se trasladó a Pamplona donde realizó la licenciatura en teología (1969-71) y el doctorado (1971-74). Tras su ordenación sacerdotal en 1971, desempeñó diversas funciones académicas y pastorales. Desde 1974 fue profesor adjunto de «Antropología cristiana» en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde 1989, profesor agregado de «Teología moral» en la misma Facultad. Desde 1984 hasta 1990, fue director del Departamento de Teologia para universitarios de la Universidad de Navarra. Y desde 1982 hasta 1990,profesorde«filosofíadelareligiónyvisióncristianadelmundo» en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Navarra. A partir de 1990, tras ciertas desavenencias, causa baja en la Universidad de Navarra y se dedica a tareas pastorales en Madrid, En 1993 es nombrado profesor extraordinario de «Teologia moral especial»enlaFacultaddeTeologíadelaPontificiaUniversidaddela Santa Cruz (Roma). En 1995 es invitado a la facultad de Teología de Lugano (Suiza), para impartir un curso de licen ciatura sobre el sentido antropológico de la familia. 1 THÉMATA, REVISTA DE FILOSOFÍA. Num 30, 2003. – 18 – En esos últimos años, alternaba sus tareas pastorales con las intelectuales en Madrid, y sus trabajos en Madrid con alguna que otra escapada a Roma, Suiza y Pamplona. Antonio merece que se le honre en el mundo académico con un libro de homenaje porque fue un maestro, y ese es un tipo de persona tan poco frecuente, tan escaso, que cuando aparece genera el aprecio de quienes le rodean y cuando desaparece la nostalgia de cuantos le han conocido. Ahora hace falta aclarar qué es un maestro y en qué sentido Antonio lo era. Antonio y yo coincidimos en la Universidad de Navarra a mediados de los 70. Antes nos habíamos encontrado a comienzos de los 60 en el Colegio Mayor Guadaira, en la Universidad de Sevilla, que fue cuando nos conocimos, y posteriormente en Roma en 1967. Pero cuando realmente llegamos a tratarnos a fondo y a una amistad que fue creciendo permanentemente fue en Pamplona en el segundo lustro de los 70. Trabajábamos en la misma Universidad y en la misma biblioteca, pero sobre todo vivíamos en la misma residencia de profesores de la Avenida de Pamplona, 2, entresuelo, Barañain Navarra. La amistad fraguó entre nosotros dos, o mejor dicho, entre nosotros tres (porque también formaba parte de ella Luis Arechederra), a golpe de vivir y compartir los acontecimientos de la vida universitaria, y particularmente los de las facultades de Filosofía y Letras y Derecho, y los de la cátedra de Teología para universitarios. En la Universidad de Navarra hay un maestro, decía Antonio, que es Polo, don Leonardo Polo. Hay dos, insistía yo, Poloy d’Ors, don Álvaro d’Ors (Luis generalmente prefería oír, y sólo de vez en cuando dabasuopinión,quesolíasersentenciosa,contundenteydefinitiva,y más divertida que solemne). Don Álvaro d’Ors, en alguna de las tertulias que teníamos a veces los sábados por la tarde en su casa (único lugar de Pamplona donde valía la pena acudir en peregrinación cultural, según Luis) nos había contadoqueeramuyraralafiguradelmaestro,delverdaderomaestro. Que no se encontraban más que dos o tres por generación, y que él tenía la suerte de haber conocido a uno, Menéndez Pidal, aunque no fue maestro suyo. – 19 – Polo era un maestro porque no solamente enseñaba lo que se sabía, lo admitido como saber establecido, sino también lo que no se sabía y se indagaba. Era un maestro porque enseñaba haciendo transparente su vivir, que en gran medida era un vivir para el saber, para el pensamien- to.Alenseñarfilosofíaenseñabaadudar,aestarseguro,apreguntar, a enfadarse, a vibrar y a sufrir. Y también a tocar el cielo con las manos al exponer el pensamiento de Hegel o el de Heidegger, y al exponer su concepción del ser extramental y de la existencia extramental. Don Álvaro d’Ors era un maestro porque cada año daba su prelección, su primera lección del curso, con toda solemnidad y luego la publicaba. Porque cada año, al editar el programa de Derecho Romano,incluía larelacióndelosalumnosalos quehabíacalificadocon matrícula de honor en las promociones anteriores. Porque explicaba sus lecciones y realizaba los exámenes con una exigencia y una justicia indiscutidas. Porque dirigía cada tesis doctoral dedicándole tanto tiempo como los doctorandos mismos. Porque asesoraba la investigación de sus colaboradores con esmero hasta dejarlos en las puertas de las oposiciones que facilitaban el acceso a las cátedras universitarias, sin entrar en la política de cátedras. Porque su casa y su familia estaban abiertas a sus discípulos, que podían compartir con ellos algunos de los momentos más entrañables. Porque siendo un hombre políticamente comprometido, y de un modo notorio, nunca hizo labor de captación política entre sus discípulos. Pues bien, a su escala, Antonio era un maestro en estos dos sentidos. A su escala porque no ocupó posición alguna en el escalafón de los académicos españoles, y porque los títulos que tuvo según su condición de sacerdote fueron Capellán Mayor de la Universidad de Navarra y profesor de Teología Moral y de Antropología sobrenatural en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y en el Ateneo Romano de la Santa Cruz. Su magisterio se ajustó plenamente a esos títulos, pero también, y en diversos sentidos, los desbordaba con mucho. Antonio era maestro en cuanto a comunicar su vida intelectual y espiritual, y en cuanto a compartir la de los otros y las otras, como don Leonardo, y era maestro en cuanto a sugerir lecturas, libros y temas, y en cuanto a alentar aspiraciones de saber y de estudiar, como don Álvaro d’Ors. Para él un libro podía ser como un amigo, y desde luego, a – 20 – los amigos nos hablaba de sus libros y de sus autores favoritos como de íntimos de toda la vida, llamándoles incluso por los apodos familiares con que los bautizaba al entrar en su círculo vital. Por eso es un homenaje muy adecuado para él escribir algo en lo que pueda recono cerse y con el que pueda disfrutar desde esa eternidad a la que se marchó. Algo que si hubiera caído en sus manos le hubiese dado mucho que pensar, que dialogar. Algo que, entre otras cosas, hable de lo que es el magisterio, de la tarea del maestro, tal como el la describió en su ensayo sobre profesores y maestros, que publicó en la revista de la Facultad de Ciencias de la Información de La Universidad de Navarra, «Nuestro Tiempo», todavía durante los 80. Allí dejó escrita su idea de que los profesores son los que enseñan lo que se sabe, los que transmiten los conocimientos disponibles, sin más, y los maestros, en cambio, son aquellos en quienes el saber está vivo, y vivo con la propia vida de ellos, de manera que transmiten lo que se sabe y lo que se indaga transmitiendo su vida, abriendo su alma. 2. Profesores y maestros Desde que en el siglo V antes de Cristo Platón planteara el debate sobre si la virtud puede ser enseñada, no se ha encontrado una respuestadefinitivayaceptableporpartedetodos.Anteesacuestiónuna respuesta negativa podría suscitar con perplejidad la pregunta: pero entonces, ¿qué es lo que enseñan los profesores de moral? Para salir del paso podría contestarse que enseñan las teorías que se han formulado sobre la virtud o la teoría que consideran más destacable. Pero aún así, seguiría inquietándonos la pregunta acerca de la relación existente entre las teorías sobre la virtud y la virtud vivida, entre las doctrinas morales y la vida virtuosa. Antonio era un maestro porque no sólo entraba a los problemas acuciantes y verdaderos, que a veces son poco frecuentados, sino porqueademásentrabaporelflancomásinquietanteyllegabahastalas formulaciones más claras. Así es como afrontaba el problema de qué relación hay entre las doctrinas morales y la vida virtuosa, y sobre todo, más radicalmente, el de qué relación hay entre las formulaciones de la – 21 – fe (las elaboraciones doctrinales de la fe) y la vida del creyente. No la vida virtuosa, sino la vida sin más. Ese fue quizá su tema más recurrente, la relación entre fe y vida. No la relación entre el derecho y la sociedad, ni la relación entre el pensamiento y la realidad, que eran los temas de d’Ors y de Polo, sino la relación entre lo que creen los cristianos, lo que se les propone para ser creído, y lo que viven. Esa relación ha constituido frecuentemente un problemaenlaIglesia,yalolargodelsigloXXunomuycrucial,como vamos a ver. Porloqueserefiereanuestrodebatesobresilavirtudpuedeser enseñada, y a la relación entre las doctrinas morales y la vida virtuosa, elproblemaseclarificaunpocosienlugardeformularloenabstracto lo formulamos en concreto. Si en vez de preguntarnos si puede ser enseñada la virtud en general nos preguntamos si pueden enseñarse la pasión por la literatura y la historia, el interés por el pensamiento y la vida de los grandes maestros y de la gente normal, la magnanimidad y la honestidad intelectuales para afrontar los problemas existenciales y los teóricos, la sencillez y la transparencia para describirlos y proponer soluciones, y si nos preguntamos si esa enseñanza afecta a la vida del que las aprende, la respuesta está más al alcance de la experiencia común. Quizá no sabemos si la virtud se puede enseñar en general. Lo que sí sabemos es que, como el vicio, se contagia, y se contagia por contac- to, por fascinación, por seducción, por emulación, por imitación y por repetición. Y algunos sabemos que Polo, d’Ors y Antonio contagiaban amor al saber, capacidad de diálogo, constancia en el estudio, estilo de reflexiónydeexpresión,yunnumeroindefinibledetrucos,manías, muletillas y tics, es decir de cualidades y capacidades que entran dentro de lo que se denominan hábitos operativos buenos y que constituyenladefinicióndevirtud. Antes de iniciarse en el trabajo intelectual, en la tarea de investigar y escribir, en la docencia y en la asistencia espiritual, es normal aprender una serie de reglas para la realización de tales actividades. Yuna vez iniciada la actividad, en el ejercicio de aplicar las reglas aprendidas, es posible y es frecuente descubrir algunas nuevas. Las reglas que se aprenden antes y mientras se realiza el trabajo, se aplican prestando – 22 – mucha atención a las realidades a que se aplican, para ver si las admitenpacíficamenteohayquemodificarlas oinclusogenerarotras nuevas. También es posible aplicar esas reglas prestando poca atención a las realidades a que se aplican. Entonces se dice que las reglas se aplican mecánicamente o ciegamente. A este respecto, y a propósito de la creación artística, Kant ponía el ejemplo de la diferencia entre una recta trazada con regla y otra a mano alzada.Enlatrazadaconregla,elpensamientoylamanohanconfiado todo su saber y pericia a un instrumento, la regla, que será la responsable y encargada de que la línea trazada sea verdaderamente recta. Si no lo es, la culpa’ es de la regla, o de algún movimiento fortuito que estorba el proceso del trazado. Cuando se hace a mano alzada, el pensamiento y la mano no hacen abdicación de su saber y su pericia en ninguna herramienta. Es el conocimiento de lo que es una recta y la pericia manual los que se están ejerciendo en cada momento, de manera que los responsables de que la recta salga bien son ellos, el pensamiento y la mano. Si un movimiento brusco o cualquier otra cosa altera el proceso, el pensamiento y la mano pueden corregirlo. En cada segmento de la línea a mano alzada está presente y se percibe la actividad personal de quien la ha trazado. Y esa es la nobleza y el valor que le reconocemos a las cosas hechas a mano actualmente, en una época de proliferación de las herramientas. Escribir un libro de teologia moral, dar un curso de teología para universitarios, predicar una novena, ejercer la dirección espiritual o asistir en confesión a un penitente es algo que se puede hacer con regla o a mano alzada. Se hace con regla si se recogen unos cuantos manuales de teología, un par de guías prácticas para la predicación y la cura de almas y una compilación de ritos y rúbricas, se asimila su contenido y se traslada y desarrolla con un cierto orden en un papel, ante unos alumnos, ante un grupodefielesenunacelebraciónlitúrgicaoenlosoídosdeunpenitente que se acusa de sus pecados. Se hace a mano alzada cuando, conociendo bien los correspondientes textos de teología moral, de teología fundamental, de ascética, mística y espiritualidad, y las correspondientes praxis de cura de almas y de penitencia, se mira y se escucha lo que vive el auditorio, se pre- – 23 – gunta a sus almas, se percibe lo que pueden demandar sobre comportamientos admirables y valerosos, sobre la proximidad o lejanía de Dios, sobre la relevancia de su Madre, o sobre su misericordia. Teniendo presente esa realidad de los interlocutores, ese conocimiento de las reglas, y esas realidades sagradas y profanas de las que se obtuvieron reglas y saberes, se ve en qué medida y cómo las reglas de los libros son aplicables, y en qué medida la realidad de los interlocutores presentes merece oexigemodificaralgunasdeesasreglasoinclusogenerarotrasnuevas. Las reglas, el deber ser, surge siempre de la vida, de lo que es, porque el deber ser se funda en el ser y la norma se funda en la vida. Poreso,lamodificacióndelasreglasyaestablecidasylageneración de las nuevas es posible en la medida en que la vida de los alumnos, delosfielesydelospenitentes,esasumidaenlavidayenelsaberdel profesor, del predicador, del guía espiritual, que a partir de aquellas reglas, de esas vidas y mediante su vivir y pensar, en fecunda comunicación, produce las novedades, y que por eso precisamente es, además de profesor, maestro. Ese modo de proceder era la constante aspiración de Antonio Ruiz Retegui. A propósito de la antropología sobrenatural, de la teologia moral, de la cura de almas y de la penitencia. Porque nunca se quedó conforme con la descripción que Luis hacía del decálogo y de los preceptos morales en general. Son como la lista del supermercado, decía, cuando vas a confesar dices: dos de esto, uno de esto, uno de aquello. Antonio aceptaba esa caricatura. Porque era muy certera esa descripción del mal moral, del pecado, tal como se enseñaba a los cristianos, como algo bastante extrínseco a sus afanes, anhelos y temores, como algo que sólo accidentalmente tenía que ver sus vidas y con sus actos. Sabía que la moral no era eso, un catálogo del supermercado, y que la teologia moral no tenía nada que ver con eso, pero siempre llegábamos a la misma conclusión. La Iglesia ha renovado la liturgia, y ha renovado la dogmática mediante la vuelta a la Escritura ya la patrística para mostrar mejor el fundamento de las formulaciones doctrinales. Pero no ha tocado la moral. ¿Por qué? Porque es lo más difícil, decía Antonio, porque no sabemos cómo hacerlo – 24 – Pero ese es un problema que no solo afecta a la moral. Afecta a la Iglesia en general y al cristianismo todo. Afecta a las instituciones, y Antonio, Luis y yo lo percibíamos de un modo más o menos confuso. Porque vivíamos nuestro cristianismo con el máximo empeño existencial y a la vez con toda veneración por las instituciones cristianas, sobre lasquevolcábamosnuestrosmejoresafectosynuestramejorreflexión intelectual. Los ajustes y desajustes entre el cristianismo existencial y el institucional marcaron decisivamente aquellos nuestros años juveniles, y por eso han estado siempre presentes en nuestra vida posterior. 3. Lo existencial y lo institucional La relación entre lo que se les propone a los cristianos para ser creído, y lo que ellos viven, ha constituido un problema en la Iglesia muchasveces,yalolargodelsigloXXhasidoexperimentadodeun modo muy punzante. Pues bien, eso era especialmente cierto para nosotros tres. Una línea recta se puede trazar a mano alzada o mediante una regla. Una regla es una institución. Las instituciones son procedimientos que se han mostrado fructíferos y útiles a la hora de hacer algo, y que cristalizanparaasegurarlapermanenciadeesaeficaciayutilidad.Son conjuntos de normas con las que se han logrado determinados resultados, o con las que se quieren lograr. La mayor parte de las revoluciones que han tenido lugar en el occidente moderno aspiraban a realizar los ideales de la libertad de conciencia, de religión, de expresión, de mercado, de asociación, y han cristalizado en los derechos humanos políticos, o aspiraban a realizar los ideales de educación para todos, trabajo para todos, atención sanitaria para todos, pensiones y seguros de desempleo para todos, vivienda y ocio para todos, y han cristalizado en los derechos humanos sociales. El conjunto de los derechos humanos no son instituciones más que en sentido amplio. Instituciones propiamente dichas son los centros de salud, los ambulatorios, los hospitales, y la Seguridad Social con su correspondiente ministerio, y también las escuelas, institutos y universi- – 25 – dades, con todo el sistema educativo y su correspondiente ministerio. Institu ciones son todos los organismo de la administración pública y todas las entidades privadas. Y todas las instituciones tienen el sino de que garantizan una potencia y un alcance máximos para atender a las demandas existentes, pero tienen muy escasa capacidad de atención a las demandas nuevas. Una regla sirve para trazar rectas de un modo perfecto y rápido, pero no para trazar otro tipo de líneas que resulten necesarias en un proyecto. Es más fácil crear instituciones nuevas que adaptar las ya existentes a las nuevas necesidades. Los ideales que las revoluciones y los gobiernos convierten en institucionesserealizanmáseficazmentequeningunosotros,porquelas institucionesexistenparalaeficaciadelasrealizaciones.Peroaltener comoobjetivolaeficaciadelaejecuciónpierdenelalientomoral,lainspiraciónespiritualqueteníancuandosulogroeraelúnicofinyelideal de la acción y de la revolución. Una regla existe para trazar muchas rectas de un modo perfecto y rápido. Y las rectas trazadas así son perfectas y rápidas. La recta a mano alzada es imperfecta y lenta, pero en cambio es querida por sí misma en cada uno de sus segmentos. Max Weber, que concibe la historia del occidente moderno como una historia de la burocracia y de la burocratización, describe esa diferencia de un modo muy expresivo. «Los héroes de la fe y la fe misma desapareceno,loqueesmáseficazaún,setransformanenparteconstitutiva de la fraseología de los pícaros y de los técnicos de la política [...] Aquí, como en todo aparato sometido a una jefatura, una de las condicionesdeléxitoeselempobrecimientoespiritual,lacosificación, la proletarización espiritual en pro de la disciplina’. El séquito triunfante de un caudillo ideológico se transforma con especial facilidad en un grupo completamente ordinario de prebendados» (Max Weber, El político y el cientifico, Alianza, Madrid, 1980, p. 173). Las instituciones sustituyen la razón práctica, cuya tarea es descubrir ideales, formularlos y proponer su realización, por la razón técnica, cuyatareaesalcanzarlosfinespreestablecidosdeunmodocerteroy rápido. Por eso la disciplina es la virtud de la razón técnica. Lo que se elogia en un ejército disciplinado es su capacidad de ejecutar las órdenes por problemáticas que puedan parecer. La tropa está para ejecutar – 32 – Juan Pablo II se nos aparecía como el Papa que, a la altura de 1982, había proclamado todos los ideales emblemáticos de las diversas corrientes de la derecha y de la izquierda cristianas, legitimándolos todos y facilitando que esas corrientes diversas se mirasen con compañerismo más que con enemistad. Y así lo declaré yo en el número que la revistaNuestroTiempodedicóalosprimerosañosdelpontífice,ypara el que nos pidió colaboración a un buen número de profesores de la Universidad de Navarra. Pero eso no resolvía todos los problemas ni allanaba todos los caminos. Un día de esos de comienzos de los 80, delante de la Biblioteca, Luis me dijo que Antonio había vuelto de Valencia y quería hablar conmigo. Ha vuelto y se queda, y te está buscando. Yen efecto nos encontramos. Tenía en su alma toda la inquietud que no le produjo el golpe de estado del 23 de febrero en el mundo civil, y que sí le produjo lo que para él fue una especie de golpe de estado en la comunidad eclesial, a saber, el nombramiento como Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fea Joseph Ratzinger a comienzos de los 80. El segundo de a bordo de la nave de Pedro, y el máximo responsable de la fe de la Iglesia, era un teólogo cuyas publicaciones y cuyas ideas eran consideradas desde ciertas perspectivas como gravemente peligrosas para esa misma fe. No se trataba solamente de que las diferentes corrientes y tendencias de la comunidad eclesial pudieran mirarse amistosamente entre ellas, ni se trataba solamente de que quedase desautorizada cualquier descalificaciónqueunapudieralanzarsobreotra.Setratabadequelos supuestos desde los que podía considerarse a un teólogo como peligroso quedaban anulados como claves para valorar la corrección religiosa de cualquier propuesta cristiana. ¿Dónde están y cuáles son los criterios últimos de la fe de la Iglesia? Había que acercarse más a Ratzinger, conocerlo, estudiarlo, y Antonio lo hizo con empeño y pasión. Había varias interpretaciones posibles de su nombramiento. Que el Papa quiere que la Iglesia tenga la apertura intelectual y doctrinal del teólogo germano. Que el Papa quiere tener cerca y controlados a los más listos y díscolos, y darles responsabilidades, para que se muestren más circunspectos en sus escritos y actuaciones. Que el Papa ha escogido al más brillante de los teólogos – 33 – ‘progres’porquesabequeeselquemásfielhasidosiempreaRoma. Etc. Porque había más interpretaciones. Antonio comenzó a leer a Ratzinger, a Pepe, como empezó a llamarle a partir de entonces. Y le entusiasmo tanto que no paró nunca de estudiarlo, citarlo, escucharlo y regalar sus libros. A mí me regaló dos, la Introducción al cristianismo y la Escatología, y les puso una dedicatoria alusiva a nuestros propios enfoques y concepciones. «Choza, aquí está bastante clara la quintaesencia de Pepe. No está precisadadeltodo,habráquecompletarla,enloqueserefierealaAntropología cristiana, con la Escatología. Pamplona, 30.3.84 Y en la Escatología puso, «Choza, aquí tienes más maduro el desarrollo de lo que expone en la Introducción al cristianismo. Pamplona, sin fecha.» En la Introducción al cristianismo Ratzinger hacía una interpretación delrelatodeljuiciofinalalasnaciones,querecogeelcapítuloXXVdel Evangelio de Mateo. Venid vosotros a la vida eterna, porque tuve hambre y me disteis de comer, etc. Todas las proclamaciones doctrinales y dogmáticas sobre la Iglesia como único camino de salvación, del conocimiento de Cristo y de la fe en Él como requisito imprescindible para la vida eterna, solemnementedefinidasenloscorrespondientesconciliosyrecogidasenlos correspondientes parágrafos del Denzinger, aparecían con una nueva luz bajo la mirada de Ratzinger. La Iglesia es la comunidad de los que reconocen,siguenyconfiesanaCristo,peroquienesreconocen,siguen yconfiesanaCristo,yqueasuvezsonreconocidosyconfesadospor Cristo mismo en el último día son los que han dado de comer a los hambrientos y de beber a los sedientos, los que han visitado y acompañado a los enfermos y encarcelados. Es decir, los que han practicado la misericordia con entrañas de misericordia. Pero entonces, ¿qué sentido tiene la idea de que la Iglesia dispensa la salvación eterna casi en régimen de monopolio? Pues un sentido similar al del ejército napoleónico en las sociedades que constituyen el conciertomundialenelsigloXXI. Pero entonces, ¿quiénes son los que están fuera de la Iglesia? Pues, como decía la Constitución Pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, «aquellos que pudiendo y debiendo estar dentro de la Iglesia – 34 – no lo están». Este era el principio que presidía también el nuevo Código de Derecho Canónico, promulgado en 1983, y que habíamos oído glosarconpericiaysutilezajurídica.Segúnesadefinicióndeloquees estar fuera de un determinado ámbito, no se puede decir que uno está fuera de la luna. Y así es, porque si uno no es de las personas que puede y debe estar en la luna, el no estar allí no puede interpretarse como un estar fuera de ella. Se podía seguir manteniendo que fuera de la Iglesia no hay salvación, si es que se prefería ese enfoque del problema, pero ahora la Iglesia no controlaba el acceso a ella en régimen de monopolio. Más bien lo difícil ahora era estar fuera. A Antonio las cuestiones jurídicas no le interesaban ni le afectaban especialmente, aunque sí las cuestiones morales, pero otra cosa nos ocurría a Luis, que ya era Profesor adjunto de Derecho Civil en la Cátedra de don Amadeo Fuenmayor, y a mi, que ya había obtenido la licenciatura en Derecho Canónico y había descubierto los universos jurídicos de la mano del propio d’Ors y de Fuenmayor, de Pedro Lombardia y Javier Hervada, de don Carmelo de Diego y de otros juristas insignes. A Luis ya mi las cuestiones jurídicas nos afectaban, porque ya por entonces para nosotros el derecho era el reconocimiento y la expresión de la verdad de la vida. Y a Antonio las cuestiones jurídicas le afectaban en su vertiente moral, porque ya por entonces para él la moral era también, si bien con un enfoque diferente, el reconocimiento y la expresión de la verdad de la vida. Desde luego, entonces no percibíamos, con esta nitidez que da la reflexiónyconlacargainterpretativaquefrecuentementetieneelrecuerdo, que nuestra actitud y nuestra posición respecto de la teología, lafilosofíayelderechofueratanexistencial.Sí,encambio,quelavida tenía una relevancia máxima en esos tres ámbitos. Posteriormente nuestras trayectorias profesionales se separaron, y nuestrosderroterosbiográficossiguierontambiénrumbosdivergentes, pero la amistad y la comprensión mutua continuaron inalteradas. Porque esa prioridad que concedíamos a la vida en relación con los saberes que cultivábamos, y ese indeclinable enfoque existencial, nos daba una cierta unidad de ánimo, una cierta unanimidad, a la hora de plantear los problemas y de afrontar las posibles vías de solución. Ese modo – 35 – nuestro de referirnos a las cuestiones vitales, lo describía Alejandro Llano, otro de los moradores de la residencia de Barañain, con la expresión «es que Choza, ve», o «es que Luis, ve». Con ello aludía a las dos categorías en que jocosamente habíamos dividido a los profesionales del mundo académico, a saber, «los que ven» la realidad y los problemas, los describen y proponen soluciones, y los que hacen comentarios, glosas e interpretaciones a lo que han dicho los primeros. Por esa sintonía de enfoques y de planteamientos, Antonio, Luis y yo siempre nos buscábamos, siempre nos contábamos lo que habíamos vivido y lo que habíamos pensado, y siempre encontrábamos comprensión en los otros. También por ese tipo de enfoques y planteamientos Antonio fue seleccionando una serie de maestros que no estaban constituidos en autoridadesoficialesdentrodelacomunidadeclesial,ycuyoslibros fueron parte importante del alimento y de la luz con que nutrió y alumbró su existencia hasta los últimos días. 5. Doctrina moral y estructuras de pecado Si Antonio hubiera conocido la fenomenología, especialmente a Husserl, Scheler y Heidegger, y se hubiera hecho con su instrumental metodológico y conceptual, habría tenido las mejores armas para afrontar uno de los problemas que le afectaron y le apasionaron, el de la relación entre el buen comportamiento moral y la felicidad. Muchas veces habíamos comentado ese fragmento de Aristóteles querecogeZubiriyque,alparecer,Aristótelespusocomoepitafioenla tumba de su maestro Platón: Al hombre que me enseñó como ser bueno y feliz, a la vez. Aristóteles sabía, y nosotros sabíamos, que ser bueno es una cosa y ser feliz otra, y que de suyo no coinciden. Esta diferencia es fácil pasarlaporaltoconunsistemafilosóficoyteológicoclásico,quenosuele ocuparse sistemáticamente del mundo de la vida, de la comprensión de cada singular. Pero en una perspectiva fenomenológico existencial el contraste resulta clamoroso, y Antonio lo percibía así a pesar de que sus herramientas conceptuales no se lo facilitaban. – 36 – Segúnelesquemaclásico,elfinquetodosloshombresbuscanes la felicidad, y los medios que tienen que poner para lograrlo son el cumplimiento de las normas morales. Por lo tanto, según ese esquema, si uno es bueno, es feliz, y si uno es feliz, es porque ha sido o es bueno. En ese contexto, la tarea de la teologia moral era fundamentar las normasmoralesenelfinúltimo(lafelicidad)yestablecerlafelicidad como el estatuto de la naturaleza humana acabada. Eso puede hacerse de diversos modos, ya medida que el sistema norma tivo se hace más complejo, la doble fundamentación se va haciendo más difícil pero tam biénmásvistosa.Adquiereelaspectodeconstruccióncientíficaconsistente. Paralelamente el sistema normativo se va alejando de la vida real y deja de ser criterio para las actividades cotidianas. Antonio,yonosabíaqueantesdelconcilioomitirorealizardeficientemente las rúbricas al decir misa era pecado mortal. Es asombroso la cantidad de pecados mortales que podían cometer los sacerdotes diciendo misa sólo a cuenta de las rúbricas. Y Antonio me miraba con una semi-sonrisa de sentirse descubierto, de complicidad y de perplejidad. Aunque sea muy marginal, el ejemplo sirve como botón de muestra para captar las características del problema. En el supuesto de que las transgresiones morales indiquen realmente quiénes son malos y quiénes son buenos, ¿qué tiene que ver eso con la felicidad? Enseñar moral es enseñar algo que sirve para vivir y para entenderse uno mejor a sí mismo, realmente, existencialmente, y no enseñar algo que a uno le estorba el vivir, que le sirve a uno para complicarse más y enredarse más. Así se enseña habitualmente la moral, como decía Luis. Pero lo que Antonio pensaba y quería era otra cosa, y conformepasabaeltiemposeafianzabamásenesaposición.Elobjetivodela moral, y no solo de la moral, sino de la religión toda, de la teología, y de todos los esfuerzos humanos es hacer felices a los hombres, hacer feliz a cada uno en particular. ElmodoenqueAntonioconcebíaestafinalidaddelhombre,dela teología y la religión y, en general, de las humanidades tiene su interés, pero eso ya lo trató él en sus escritos, que en algún momento oportuno se publicarán, para gozo de sus amigos y discípulos y para hacer efectiva su contribución a la comunidad de estudiosos. – 37 – La pretensión de hacer buenos a los demás puede a veces llevarles a la desgracia, al deterioro psíquico incluso. Cuando tal pretensión pierdepiéenlaspersonasysecentraenlaeficaciaybrillantezdelsistema normativo, puede ser determinante de la formación de las estructuras de pecado. Este fue el último tema de estudio, el último escrito y la última conferencia de Antonio. Antonio escribió y expuso la Quarta Collatio. I. Ex Theologia Morali para los sacerdotes de la Prelatura Personal del Opus Dei de la demarcación de Madrid sobre el tema Quid sit peccatum en febrero de 2000, escasamente un mes antes de su muerte. Estaba muy contento del texto, y me lo entregó con satisfacción, comentándome que había suscitado una discusión muy viva. Por aquellas fechas Ratzinger visitó España y dio una conferencia. Antonio disfrutó con ella y experimento de nuevo con gozo la sintonía entre él y el cardenal. Mira, lo más importante y lo más nuevo de lo que he escrito es el último epígrafe, el que habla de las estructuras de pecado. Hay formas de organización de la vida humana que induce a todos los que forman parte de ella al pecado anulando su conciencia moral. El caso más claro es la administración y la cultura nazi, pero también se puede dar en otras organizaciones e incluso en instituciones eclesiásticas. El tránsito de la razón práctica a la razón técnica es el primer paso para la constitución de las estructuras de pecado. Dicho de otra manera, el primer momento es la constitución de una estructura burocrática, tal como Weber la había descrito. El segundo paso es la legitimación de larazóntécnica,lasacralizacióndelaeficacia,locualesespecialmente plausible en las organizaciones religiosas porque la omnipotencia divinaesfrecuentementeinterpretadacomopoderdedominioydeeficacia, como lo había señalado Newman y como posteriormente expusieronalgunosdelosfilósofosdelsigloXXcomoHorkheimeryAdorno. Es la última lección que yo recibí de Antonio, lo último que aprendí de él de palabra. Porque hasta entonces yo no había comprendido bien qué era y qué podía ser el pecado social y la estructura de pecado. Ese es su último trabajo, su última investigación. La vida de Antonio se parece más a la de Newman y a la de Guardini que a la de Eliot o Lewis, pues no llegó a tener la pequeña felicidad – 38 – y el reconocimiento que tuvieron los dos literatos. Cuando trabajaba en suproyectodesuperacióndeloinstitucionalyafirmacióndeloteologal sin trabas, fue repentinamente arrebatado del tiempo. Si al leer estas líneas, el lector tiene la sensación de que ha aprendido cosas que no sabía, y cosas relevantes para su vida, entonces comprenderá por qué es irreparable la muerte de los maestros, porqué los maestros enseñan a través de los libros, y por qué el maestro Antonio Ruiz Retegui merecía el homenaje de un libro, y a ser posible de un libro magisterial. Son esos libros en los que hay vida que siempre dispensa vida y que se distinguen bien de esos otros en los que solo hay preceptiva que se experimenta inmediatamente como anticuada, como ese Manual de urbanidad para señoritas, que podemos mirar con ternura porque representa la fe inocente en una normativa en la que se suponía que se encerraba todo. Como los grandes maestros, Antonio sigue dispensando vida a través de su obra. – 39 – CAPÍTULO II SEMBLANZA DE MANUEL PAVÓN RODRÍGUEZ (+2003)1 1. Recuerdos de 20 años Cuando recordamos lo vivido volvemos a vivirlo. Los recuerdos están repartidos entre todos, porque lo que hemos vivido lo hemos vivido con los demás. Por eso a veces cuando nos reunimos con los antiguos amigos se nos devuelve nuestro pasado. Cuando conmemoramos a alguien traemos otra vez su vida al presente, y por eso podemos vivir con él momentos y episodios que en su día no los compartimos con él pero que ahora, al ser revividos, podemos insertarlos también en nuestra convivencia con esa persona, aunque sea una convivencia póstuma. Incluso los que no lo conocieron pueden asumirlo en sus vidas mediante las conmemoraciones. Pero eso ocurre también cuando estamos vivos. Nuestro pasado lo contienen y nos lo devuelven quienes nos conocen. Somos esas versiones de nosotros mismos, vivimos en ellas. Las más favorables de todas, aquellas en las que más a gusto podemos vivir, porque no juzgan, o al menos no denuncian ni condenan, son las que tienen y dan esas personas a las que, precisamente por eso, llamamos amigos. Son esos que en lugar de condenarnos nos salvan, en lugar de denunciarnos nos disculpan, y en lugar de censurarnos nos alaban, porque retienen lo bueno de nosotros, los aspectos mejores, los dignos de ser vividos una y otra vez, los que merecen eternidad. Lo que yo recuerdo de Manolo, y lo que voy a contar ahora, merece eternidad. Son rasgos muy personales, minucias anecdóticas, destellosenlosquesereflejaunmododeser,unexistirqueesinfinito,o sea, una persona. Porque no solo merecen eternidad las pirámides de 1 THÉMATA, REVISTA DE FILOSOFÍA. Num 32, 2004. – 40 – Egipto y la Crítica de la razón pura (si es que la merecen). También la pueden merecer un gesto, un guiño, una sonrisa, un comentario, una duda, una broma, un apretón de manos, una palmada en la espalda. Conocí a Manolo e Isabel el año de mi incorporación como profesorAgregadoalaFacultaddefilosofíadeSevilla,1981-82.Estudiaban entonces quinto curso, y formaban parte de la primera promoción de licenciados de esta Facultad, que realizaron sus estudios en el antiguo edificiodelaescueladeBellaArtesSantaIsabeldeHungría,enlacalle Gonzalo Bilbao 7. Esta Facultad estaba entonces en fase constituyente, y yo me sumé en calidad de vicedecano al equipo gestor, compuesto por don Jesús Arellano, como Decano, José Luis López López como Secretario primero y como Decano después, y que contaba con Pepe Villalobos como único catedrático joven, que con don Jesús y don Patricio Peñalver formaban el trío de máximo rango académico. Manolo e Isabel eran ya novios e iban a casarse al terminar la carrera, pues ambos tenían perspectivas de quedarse a trabajar como ayudantes en la Facultad, y así fue. Ese año yo no dí clases en quinto curso y no establecí una relación muy estrecha con ellos. El curso siguiente, tras acceder a catedrático de universidad en noviembre de 1982, lo pasé fuera por completo, hasta que me incorporé de nuevo en octubre de 1983. Y ahí es donde empieza la historia de una amistad entre nosotros tres,delacualquierodestacarlosaspectosadecuadosparaperfilarlos rasgos más característicos de la vida y la personalidad de Manolo. Esa vida y esa personalidad, él mismo, más que sus escritos y acciones, son los que merecen esa eternidad que nosotros ahora remedamos con nuestra conmemoración. Voy a referirme, por este orden, a los años de trabajo conjunto en la tesis y la preparación de oposiciones, a su rasgo de carácter más destacable,elsentidodelhumor,susentidodelaamistad,sutalantefilosóficoeintelectual,suamoralainstituciónuniversitaria,sudedicación a los alumnos, sus inquietudes culturales y sus inquietudes políticas, morales y religiosas. – 41 – Desde 1983 hasta que terminó la tesis y, más tarde, las oposiciones, trabajamos juntos en lo que fue ‘su ajuar de novia’, como llamábamos a los materiales que necesitaba tener preparados para opositar, hasta que todo terminara bien. Hasta que yo dejara casada a esta hija mía. El director de su tesis era don Jesús, pero como don Jesús estaba muy ocupado en múltiples menesteres, y me transfería a mí parte de sus quehaceres, asumí de facto la dirección de alguna de las tesis de doctoradoquefigurabanasucargo.Deestamaneramesumergíconél en la Crítica del juicio, así salió el libro Objetividad y Juicio en la Crítica de Kant, y así salieron sus primeros artículos en “Thémata”, la revista que iniciamos en 1983 y que era un punto de apoyo para la confección de ese ajuar que necesitaba. Con el trabajo que dediqué a sus proyectos y a los de Isabel, pasamos muchas horas juntos en su casa de la calle Júpiter, junto a la antigua Facultad, hasta que a comienzos de los 90 la Facultad se trasladó alnuevoedificiodelaAvenidadeSanFranciscoJavier.Luego,trasel traslado a la calle Goya, las visitas siguieron, ya con menos frecuencia, alanuevasededelhogardelfilósofo. En las paredes de la casa de la calle Júpiter y las de la calle Goya, han resonado muchas conversaciones muy íntimas, vivimos situaciones muy difíciles, muy desesperadas, muy felices, muy relajadas, y siempre con toda la densidad intelectual y la intensidad moral y religiosa que los tres poníamos en todas las cosas. Allí preparamos comidas, viajes, revistas, tribunales, investigaciones, tesis y tesinas, solicitudes de adopción, reclamaciones... y también hicimos brindis al sol, descansamos y ... vivimos. A lo largo de ese tiempo supe que Manolo había nacido en el barrio de Heliópolis, como yo, de padre militar, y que de esa profesión de supadretomóalgunasaficionesqueduraríantodasuvida,comolade la historia de las armas y la historia de las guerras y batallas. Supe que a los tres o cuatro años quedó afectado por la poliomielitis, y que por eso se movía entre las muletas y la silla de ruedas primero, y luego, al final,sóloenlasilla.Ysupequesiempreselerepetíaporlasnoches el sueño de que corría. Supe que a lo largo de la carrera Isabel y él se enamoraron, y que como él no estaba dispuesto a declararse a la mujer que quería debido a su invalidez física, tuvo que declararse ella. Y supe – 48 – Durante mucho tiempo asumió ese incómodo y burocrático trabajo de hacer los horarios, distribuir la asignaturas por aulas y días de la semana y tratar de contentar a todos los profesores en sus preferencias. Cuando llegó el momento en que fue necesario e inevitable la evaluación de la calidad de la docencia universitaria, y de la universidad en general, también ahí dio la batalla para que nuestra Facultad se encontrara en el futuro entre las más destacadas del país. Mientras llevaba adelante las tareas gestoras y administrativas del centro, Manolo mantenía vivo su estudio y su investigación, y puso en marcha con otros compañeros la revista “Argumentos de la razón técnica”, que aglutinaba un grupo pionero en el estudio e investigación de las relaciones entre ciencia, tecnología y sociedad, y, en general, en Filosofía de la técnica. La Universidad es una estructura institucional, un aparato burocrático. Es un centro de estudio, de investigación y de discusión. Y es un centro de enseñanza, de dedicación a la tarea docente, y en este pun- to Manolo también fue un hombre esmerado. 6. Dedicación a los alumnos Los alumnos eran una de las debilidades de Manolo e Isabel. Mientras eran estudiantes y cuando terminaban las carreras. Con frecuencia los acogían en su casa y les atendían en los problemas más comunes: académicos, familiares, económicos y sentimentales. Eso, como he dicho, también lo hacían con los colegas y amigos ya adentrados en la vida laboral de los adultos, pero con los alumnos era particularmente frecuente y admirable, y contribuía en mucho a dotar a la Facultad de una dimensión de familia que de otra manera no habría tenido. Su solicitud era especialmente viva con los que terminaban la carrera y se echaban al mundo laboral en busca de sus primeros puestos de trabajo, con la ilusión de montar una familia y de ejercer la profesión para la que se habían preparado durante al menos cinco años. Por eso formaba con ellos grupos de preparación de oposiciones, y vivían esas oposiciones como un entrenador deportivo vive las pruebas de su – 49 – equipo. “Este año han salido María José, Juanfra...y con los mejores números” Y luego había celebración en la calle Júpiter, o en la calle Goya. La semana anterior al domingo de ramos, la de pasión, cuando ya vivía en la Calle Goya, nos reuníamos una tarde con alumnos de diferentes cursos y hacíamos las torrijas, el dulce de la Semana Santa de Sevilla, unas torrijas según la receta que yo aprendí de mi padre, sin vino ni alcohol de ninguna clase, sólo con leche, huevo, pan, aceite y miel. Los dividíamos en equipos: uno para montar las claras, otro para empapar en leche el pan, otro para rebozar las torrijas, otro para freírlas y otro para enmelarlas. Dos horas y media aproximadamente para medio centenar de torrijas, cuyo precio luego calculábamos y del cual nos sentíamos orgullosos. Los alumnos llevaban refrescos de naranja, limón o cola, y whisky, ginebra o ron. Sobre eso, mucho tabaco, muchas cintas de sevillanas, alguna guitarra alguna vez, y mucho baile, mucha broma glosando las clases y los dichos de los diferentes profesores de la facultad, y, generalmente, algunas fotografías para dejar constancia del evento y repartirlas luego entre los asistentes. Para nosotros eso era hacer universidad y eso daba plenitud a nuestra satisfacción profesional. 7. Inquietudes culturales Una vez dibujados algunos rasgos de la biografía de Manolo, algunos aspectos de su carácter y de su personalidad, y algunos momentos destacables en su actividad profesional, quiero referirme a algunos rasgosdesuvidaprivada.Enconcreto,asusaficiones,ydespués,paraterminar, a su modo de asumir los valores políticos, morales y religiosos. La verdad es que Manolo tenía unos intereses enciclopédicos, pero como es natural, no todos los cultivaba. Sí cultivaba, siguiendo la herencia paterna, el estudio de algunas tradiciones militares. En concreto, se mantenía asombrosamente al día en historia de las armas, con unas fuentes de información desconocidas para mi, y que no provenían de la red enciclopédica de la que actualmente disponemos on line. De esa forma, Manolo sabía qué aparatos eran prototipos de riguroso estreno – 50 – en la guerra de los siete días o en la del Golfo, y cuales eran armatostes que merecían ya el agradecimiento por los servicios prestados y la digna retirada a un museo. Además, Manolo conocía de un modo asombroso la historia de las guerra y las batallas. Tenía reuniones con algunos amigos para jugar las inmensas partidas de los juegos de guerra, algunas veces en una sesión quedurabaunfindesemanaentero,otrasvecesensesionesquetenían que ser interrumpidas y que podían alargarse varias semanas. Y de ese modo podía decir no sólo que había presenciado las batallas, sino que había tomado parte en ellas. En efecto, Manolo no solamente había estado en las batallas de Okinawa o las Ardenas, en la batalla del Ebro o en Austerlitz, sino también en la Termópilas, Trasimeno y San Quintin. Un privilegio verdaderamente sobrenatural. Juntoaestas,laotradesusgrandespasionesfuelacienciaficción. Teníalamejorbibliotecadecienciaficciónqueyoheconocido,yalimentaba con ella su imaginación y su ciencia, su investigación y sus concepciones de la vida. Juan Antonio Campos, que terminó la carrera el curso pasado, y yo, nos las prometíamos muy felices con la tesis doctoral que habíamos planteado: “Tecnología y sociedad en la ciencia ficciónanglosajona.1830-1990”,porqueManoloibaaserconmigocodirector de la investigación. Juntoaesasaficionescultivadasdemodoabierto,Manolopresumía también de rudo e insensible respecto de los valores estéticos que Isabel cultivaba. Se quejaba de la cantidad de museos, lienzos, piedras, óperas, conciertos y palacios visitados cada verano durante esos viajes vacacionales en los que recorrieron el mundo civilizado y el exótico, pero su cultura artística y antropológica, aunque no podía competir con la de Isabel, era enorme. Le gustaba viajar, y hacerlo con Isabel y algunos otros amigos, pero se sentía enormemente reconfortado cuando llegaba el momento del regreso. En aquella ocasión en que volvíamos de África oriental en un avión que seguía el curso del Nilo, en un determinado momento nos indicaron que sobrevolábamos Alejandría. Miramos por al ventanilla, y Manolo me dió un codazo de satisfacción y alivio: - El mare nostrum. Jacinto, ya estamos en casa. – 51 – 8. Inquietudes políticas, morales y religiosas A veces las actitudes y comportamientos en el orden político, moralyreligiosodefinenalhombreypermitenconocerloensusdimensiones de mayor profundidad. Quizá con Manolo esto también sea así. Hombre de izquierdas y más bien moderado, le molestaban mucho los tópicos, el snobismo y, sobre todo, el uso de la ideología para presumir de cualidades morales o intelectuales de las que se carecía. En los años juveniles su actitud era más beligerante y confesional, pero ya después de los treinta se había desengañado mucho de toda la progresía, y evitaba la prensa que le deleitaba en su juventud. - Es que si no puedo con el fundamentalismo de derechas, mucho menos puedo con el de izquierdas. Ese tío que te grita, cuando vas a tomarte tranquilamente tu langostino con mayonesa el día de navidad, ‘¡Ah, canalla, lo que le estás quitando a los oprimidos...!’ Detestaba la ideología en cuanto que proporciona una dispensa epistemológica, a saber, dispensa de encontrar lo verdadero porque ya la ideología garantiza la verdad. En cuanto que proporciona una dispensa ética, o sea, dispensa de buscar lo bueno porque eso ya lo asegura la ideología. En cuanto que proporciona una dispensa técnica, o lo que esigual,dispensadelesfuerzodeserútiloeficaz,porqueesoyaloes el partido. Soñaba con una justicia universal que él esperaba podía llegar de la mano del socialismo, pero que después de la quiebra de la Unión Soviética ya no veía por ninguna parte. Todo su universo político intelectual se le había desmoronado y le quedaban en pie solamente tres puntosdereferencia,Cuba,Albaniaysumadre.Alfinal,solamenteCuba. Desde el punto de vista moral era un hombre sano y amante de la vida. Es decir, un hombre bueno. No le gustaba especialmente la comida, pero sí la bebida, especialmente las bebidas alcohólicas, y desde luego el tabaco. Pero además, estaba excepcionalmente dotado para calibrar la dotación física de toda mujer que entrara dentro de su campo perceptivo, y entraba en gozosa resonancia cada vez que lo hacía alguna con carrocería verdaderamente suntuosa, sin encima la lucía con generosidad. Dicho escuetamente, le gustaban las mujeres y no lo – 52 – disimulaba. Eso le hubiera costado algún sofocón a Isabel si ella, como yo y otros amigos, no le hubiéramos visto proclamarse un hombre visceralmente monógamo, y ejercer como tal. Era generoso. Daba lo que tenía y lo que no tenía. Casa, cobijo, dinero, compañía, comprensión... incluso cuando le suponía mucho esfuerzo. Todo ello muy en consonancia con en ese lema que había hecho tan suyo: “No permitas que tu sentido de la moral te impida hacer el bien”, donde aparecía una y otra vez su humor de la catástrofe y su sentido de la paradoja. Era veraz. Muy leal a sus amigos. Hacía con gusto o con disgusto mucho trabajo del que correspondía a otros. No explotó a nadie, ni se aprovechó de nadie. Pero se resignaba a ser explotado o expoliado por sus amigos algunas veces, y desistía de reclamar lo que era suyo y el amigo (antiguo amigo) se ‘olvidaba’ de restituir. También le vi pelear por sus derechos, pero sobre todo por los de Isabel, ante los médicos y ante la seguridad social, y le vi siempre anhelar la justicia a todos los niveles. Pero sin resentimiento ni amargura. Porloqueserefierealordenreligioso,eraunpulcroyclaroateo, que sin embargo, como católico consorte, no se permitía más críticas a la Iglesia católica que las que se permitía a Kant o a Popper. Quiero decir, en el mismo tono de respeto y profesionalidad, sin asomo de rencor. Tras algunas polémicas canonizaciones de la Iglesia católica, que habían levantado debate público en los medios de comunicación, habíamos acordado que si él moría antes que yo, yo daría testimonio de él como ateo y mártir, en concreto, mártir del cristianismo, mientras que si yo le premoría él testimoniaría sobre mí otros extremos. Bien. El caso es que me ha tocado a mí. Manolo Pavón. Ateo y mártir. Un hombre que nunca pudo dirigirse a Dios a través de esas formas culturales que le llegaron de Jesús de Nazaret, de Cristo, del Gran Poder, de la causa incausada, del intellectus archetypus, de su madre, de ese sacerdote dominico amigo suyo, Pedro León, de sus otros amigos creyentes o de la propia Isabel Ramírez Luque. Dios era para él una mancha oscura en el horizonte vital, en su horizonte intelectual y moral. Y él describía esa situación diciendo que era ateo. Yo lo comprendí así, y así lo testimonio. – 53 – Mártir. La vida le hizo inmensos regalos, pero también le trató con dureza. Entre los grandes regalos están, en primer lugar, Isabel. Luego, sufamilia,susamigos,suslibros,susaficiones,susviajes,suséxitos profesionales, el reconocimiento de amigos y enemigos. Las cosas más maravillosas del mundo son gratis, repetía Isabel, el amor, la amistad, el mar, el sol. Según la etimología más clásica, ‘mártir’ quiere decir testigo, el que da testimonio. Manolo dio testimonio de amor a la vida. Por otra parte los golpes. En primer lugar los golpes a la salud. La poliomielitis desde niño, que convirtió toda su vida en una carrera de obstáculos,yesogeneróansiedad,angustia,insuficienciarespiratoria, asma, insomnios, inapetencias. Después los golpes del sistema. Obstáculos para adquirir casa, para los créditos, para la atención sanitaria, para el legítimo despliegue de la actividad profesional, para adoptar niños. Y los golpes que provenían de sus amigos y conocidos, en concreto, abusos y fraudes, debidos a su buena fe, a su buena disposición de amistad. En eso también fue mártir, y dio testimonio de creer en la vida, en la justicia, en la ciencia y la técnica, en el trabajo, en la amistad, en la familia, en el amor y en el matrimonio. Tambiénrespectodelasafirmacionesevangélicassobrelaposesión de todos esos bienes, la posesión del Reino de los cielos, tenía Manolo su propia exégesis. Bienaventurados unos... porque poseerán la tierra, otros, porque poseerán el reino de los cielos... Los buenos lo poseerán todo. - Maestro, ¿puedo coger ya mi parte?... -Pues, si te dejan, adelante... Si la vida eterna es posesión de todo eso, entonces puedo testimoniar que Manolo merecía todo eso, y que merece tomar ya su parte. – 54 – – 55 – CAPÍTULO III TREINTA AÑOS CON GORKA (+2005)1 1. Los años de Pamplona. La tesis y el departamento de Antropología y Psicología Gorka era pequeño, suave, peludo, cejijunto, radical y cascarrabias. Cuando llegó a la Facultad de Filosofía de la Universidad de Navarra, no había nada de particular en él que le hiciera destacar. Siempre aseguró que yo atraía a los alumnos por el procedimiento de no halagarlosennada,yquesuvocaciónalaAntropologíafilosóficaquedó decididacuando,alterminarprimercurso,ledílacalificacióndenotable (o quizá de sobresaliente) cuando él aspiraba a matrícula de honor. En el recuerdo, tengo registrado mi primer encuentro en serio con él el día que, al empezar cuarto, me dijo que quería matricularse también de quinto curso para ganar un año y acabar así antes la carrera. Me sorprendió, porque era bastante joven, y no encontraba yo motivo aparentequejustificaraaquellapremura.Perocomoélestababastante decidido, le dije que me parecía bien. Cuando terminó la licenciatura, me dijo que quería trabajar conmigo en el departamento de Antropología y Psicología. Contesté que por mí encantado y empezó su tesis, «Acción y Sentido en Wittgenstein», que defendió en febrero de 1982. Inicialmente no entendía por qué quería que se la dirigiera yo, pero como estaba empeñado, lo hice. No tuve que hacerle prácticamente ninguna observación, como ocurre con los buenos alumnos, y además me quedó muy agradecido. Desdequeseintegróeneldepartamento,afinalesdelos70,Gorka y yo trabajamos juntos, en una colaboración que ya no cesaría más que con su muerte, y quizá ni entonces. A pesar de la diferencia de carac- 1 THÉMATA, REVISTA DE FILOSOFÍA. Num 37, 2006. – 56 – teres, de inclinaciones intelectuales y de estilo de trabajo, nos acostumbramos a no hacer nada sin contar con el otro. Para empezar, teníamos que constituir el Departamento de Antropología y Psicología, del que me habían nombrado director, después deobtenerlaplazadeprofesoradjuntodeantropologíafilosóficade la Universidad de Murcia en 1978 y haber regresado a la Universidad de Navarra habiendo pedido el paso a la situación administrativa de supernumerario. Gorka me hablaba de buenos estudiantes que estaban acabando y que querrían quedarse a trabajar con nosotros. Ignoro si él hacía su labor de captación entre el alumnado o si determinados alumnos, por sintonizar con él y conmigo, venían a hacer la tesis al departamento y luego hablaban de la posibilidad de quedarse. O quizá ambas cosas. Me hablaba de ellos. En algunos casos, de los tropiezos que habían tenido en diversas asignaturas, y así íbamos adoptando nuestros criterios de selección de personal. - ¿Que ha suspendido lógica…? Mejor… es uno de los nuestros. La gente que suspende lógica o que suspende ética, son los que están bien dotadosparalaantropologíafilosóficaylaontología,queeslonuestro. A nosotros no nos interesa cómo deberían pensar los hombres, sino cómo piensan, ni tampoco cómo deberían actuar, sino cómo actúan… Desconfíadeltemplefilosóficodelosqueserefugianenlalógicaoen la ética, y mucho más de los que se especializan en campos de algunas de esas disciplinas. Y así Gorka venía ya con su selección bien hecha: - Mira, Jacinto, este quiere quedarse con nosotros. Es un tío muy listo… Y además… ¡ha suspendido lógica! De ese modo se fueron vinculando a nuestro departamento María Paz Ludeña, María Elósegui, Manuel Fontán, María García Amilburu, Guillermo Echegaray, Alicia García Navarro, y luego, cuando yo ya me había marchado, Higinio Marín, Ignacio Aymerich, Pau Arnau, Carlos Rodríguez Lluesma, y otros cuantos más que de un modo u otro aparecen entre estas páginas. La casa de Guillermo Echegaray, en la calle Sangüesa, potenciado por la hospitalidad de Fefa, su madre, se convirtió en la primera sede del hogar del antropólogo. Y la casa de Alicia García Navarro y Angel d’Ors, cuando se casaron, en la segunda. Allí rendíamos culto a la – 57 – chuleta navarra o al ajoarriero, lo mismo que al tinto de Navarra o de la Rioja. Allí o en la venta de Andrés, en el asador de Sorauren o en el Martintxo de Cizur Menor. Por entonces no teníamos más problemas que los académicos, y, en algunos casos, los derivados de una incertidumbre existencial que resolvíamos por el procedimiento de lanzarnos a las grandes opciones. Pero poco a poco, esas grandes opciones que habíamos realizado, iban poblando de presagios oscuros y amargos nuestros horizontes por aquello s momentos despejados y libres. En 1979, con una beca de la Fundación Ford, me marché a pasar un año en Columbia University, en Nueva York, y a mi vuelta, en 1981, obtuveporoposiciónlaplazadeprofesoragregadodeAntropologíafilosóficadelaUniversidaddeSevilla.EstuveausentedeNavarradeoctubre d e 1981 a diciembre de 198 2, en que regresé después de acceder deagregadodeAntropologíafilosóficadelaUniversidaddeSevilla, acatedráticodeAntropologíafilosóficadelaUniversidaddeMurcia, y después de pedir de nuevo el paso a la situación administrativa de supernumerario. Estuve en Pamplona hasta octubre de 1983, en que volví a Sevilla, y a partir de entonces Gorka fue, de hecho, el director del departamento, que había pasado a llamarse de Estética, Antropología y Psicología. La directora fue, tras mi marcha, María Antonia Labrada, pero por provenir de una materia hasta entonces distanciada de nosotros (la estética), de una ciudad relativamente lejana (Madrid), y estar poco familiarizada con las tareas de organización y gestión en la Universidad d e Navarra, la dirección efectiva del departamento recayó en Gorka. Y ahí se desplegó la enorme capacidad gestora y organizativa de Gorkika. Du rante la década de los 80, yo viajaba periódicamente de Sevilla a Navarra, cada quince día o cada tres semanas, y despachaba con Gorka sobre la contratación de ayudantes, distribución de la docencia del departamento, cursos de doctorado , temas de tesis, tribunales de tesis y «política exterior», solicitud de subvenciones, distribución del presupuesto, e incluso problemas personales de los integrantes del grupo. Al principio trabajábamos en una sintonía tan perfecta que era casi una armonía preestablecida. Y luego me dí cuenta de que, en realidad, – 64 – da, en el sentido de que en ella se podían encontrar todos los estudiosos del tema, los que querían saber de él a fondo, cualquiera que fuera su enfoque. Esta colección de estudios y esta síntesis no privilegiaban un planteamiento tomista o foucaultiano sobre el tema, pero los abría todos y los ponía en relación. Pero esta vez ni Ediciones Universidad de Navarra ni siquiera Ediciones Rialp querían aparecer con su nombre en un estudio sobre la sexualidad en el que se reunían todos los puntos de vista del pensamiento contemporáneo, dirigido por una persona, Gorka, que ya se había desvinculado de dicha universidad. El índice del mencionado volumen muestra, a través de los autores que participan en él, la capacidad de convocatoria de Gorka, su apertura intelectual y su voluntad de comprensión. Después de esa experiencia de Gorka, en la que se mostraba que entrelosfilósofosdelauniversidadespañola,oalmenosentrelosdedicados a la antropología, era más fuerte la voluntad de diálogo que la de autoafirmaciónideológicaensolitario,yqueyasehabíaproducidoen España el deshielo comunicativo, me animé a constituir una sociedad deAntropologíaFilosóficadeámbitonacionalparacontinuarconla tarea iniciada en el congreso sobre la sexualidad. Además, había otra razón secreta que me movía a la empresa. La situación de Gorka en la Universidad de Navarra había llegado a ser tanconflictivaquesudespidosehacíainevitable.Nolevaldríanya más los apoyos de Jaime Nubiola, su amigo incondicional y secretario general de la Universidad por muchos años, porque él mismo no estaba ya convencido de que fuera un bien para Gorka mantenerlo a toda costa en aquel puesto de trabajo. Yo no sabía dónde iría a parar Gorka si no sacaba una titularidad en una universidad estatal y lo echaban de Navarra, pero creía que por lo menos la existencia de un foro como una Sociedad de Antropología podía ayudarle a encauzar parte de sus intereses y, al menos, a entretenerse. Por eso me lancé a la convocatoria del congreso fundacional de la sociedad en septiembre de 1996, con la ayuda del propio Gorka, de GemmaVicenteArregui,suhermanaytitulardeAntropologíafilosóficadelaUniversidaddeSevillayMontserratNegre,tambiéntitular de la misma materia en la misma universidad. Y así nació la Sociedad HispánicadeAntropologíaFilosófica,SHAF,querecibióesenombre – 65 – porque el de Sociedad Española no resultaba del agrado de vascos y catalanes, y particularmente del propio Gorka. Los siguientes congresos se celebraron en Barcelona (1998), Valencia (200), Santiago de Compostela (2002), Málaga (2004) y Sevilla (2006), pero cuando se celebró el de Barcelona, Gorka ya había obtenido poroposiciónlaplazadeprofesorTitulardeAntropologíafilosófica de la Universidad de Málaga. Una oposición que fue impugnada por el candidato local, que fue anulada, que se volvió a repetir cambiando al presidente, y que volvió a ganar con toda justicia Gorka, gracias a la hombría de bien, a la valentía y al trabajo de Vidal Peña, de la Universidad de Oviedo, de Carmen Revilla, de la Universidad de Barcelona, y de Carlos Fernández Liria, de la Universidad Complutense de Madrid. A pesar de que Gorka fue acusado ante ellos de ser un sectario del Opus, de ser encubridor de terroristas y etarras, y de haber sido poco original en sus trabajos siguiendo demasiado de cerca la línea de Jacinto Choza, a pesar de que por sus posiciones ideológicas ninguno podía ser considerado simpatizante de planteamientos cristianos ni de planteamientos nacionalistas, los tres, por la simple honradez de hombres de bien, apoyaron al opositor de fuera a pesar de las presiones locales en contra. Gorka entró a formar parte de ese 3 % de profesores titulares de universidad que provenían de otros centros distintos del que convocaba la plaza. - Si Jacinto hubiera tenido para colocarnos la capacidad y la habilidad que tuvo para formarnos, habríamos sufrido menos en nuestros itinerarios profesionales. Este era un comentario en tono de reproche que alguna vez me dirigía cuando hablaba con los demás de algunos episodios de nuestra historia compartida. Y yo no tenía nada que decirle a esa observación. No tenía y no tengo. Lo único que podía era ampararlo en la medida de mis posibilidades. Y lo hacía. Una vez se vino algunos días de verano a Cercedilla, cuando yo pasaba con mi madre parte de las vacaciones de verano. Alguna vez, se vino a casa de mi madre a Madrid, estando yo allí. Alguna vez, venía a refugiarse a mi estudio d e la Avenida de Manuel Siurot, 3, de Sevilla. Siempre lo sentía yo así, como un refugiado. Cuando los dos, en nuestros últimos años de antiguos compromisos religiosos, nos insta- – 66 – lamos más resueltamente en nuestros estudios de Málaga y Sevilla respectivamente, entonces venía a mi casa con más frecuencia. Yoteníasiemprecervezasenelfrigorífico,unacajitadeporciones de queso camembert, una botella de coñac o de pacharán, ... y lo demás a él no le importaba. Cuando yo fumaba, tenía tabaco, mucho tabaco. Ducados. Y cuando dejé de fumar, ceniceros por toda la casa. Gorka había crecido entre seis hermanos más, y con el derecho de veto sobre cualquier alimento, concedido por Aurora a todos sus siete hijos. Y todo porque ella , desde niña, había sufrido tanto siendo obligada a comer, que creció jurando que nunca obligaría a ningún hijo suyo a comer algo que no quisiera. Más de una vez, muchas veces, me acordaba de Gorkika cada vez que pasaba por el escaparate d e una farmacia y veía el anuncio. «Si ya no sabe que hacer para que su hijo coma, de le...» Cuando se lo conté a Nicolás Grimaldi, un colega y amigo de la Sorbona que en los últimos años se había incorporado a la fundación nosotros, le dio un ataque de risa. Porque Gorka apenas comía. Bebía café continuamente, fumaba continuamente, y dejaba la casa impregnada y rebosante de humo, de posos de café, de ceniza y de colillas. Un día de esos, en Sevilla, sintió que se moría. Jacinto, llévame a urgencias... un dolor insoportable en el pecho.., un infarto... Lo llevé a urgencias. Al hospital universitario Virgen del Rocío, que tenía cerca de casa. Nos atendieron enseguida, y le calma ron. Era un ataque de angustia. Quedó u n poco corrido, y me explicaba que nunca le había dado una cosa así de fuerte. Su salud no era nada buena, pero no le gustaba hablar de ello. Otro día, también en Sevilla, entré algo después que él en el cuarto de baño y vi que se le había descompuesto el vientre hasta extremos elevados... Gorkika, cuando te pase eso me lo dices, tengo medicinas, y yo vengo y limpio todo en seguida, y te preparo limonada... Y me miraba como un niño sorprendido en una travesura. – 67 – 4. Málaga, Euskadi. Los doctorandos. Los últimos años. Losregistrosoficialesrefierenqueapartirdel16denoviembrede 1996, convertido en funcionario del Estado [BOE viernes 15 noviembre 1996,pág.34689],ejerciócomoprofesortitulardefilosofíaenlaUniversidad de Málaga. Los amigos, satisfechos de ver que había encontrado una salida con horizonte para el callejos sin salida en el que existencialmente estaba, le gastamos muchas bromas. Vamos a abrir una suscripción pública para alquilarle un piso en Melilla, de modo que pueda venir a Málaga a dar sus clases y volverse allí, sin que tenga que pasar en España más tiempo del imprescindible, y de manera que incluso no se vea obligado a vivir en España. Pasar de Euskadi a las costas norteafricanas será lo más llevadero para él, que, sin duda, se convertirá pronto en el profesor emérito más joven de España. Envuelto permanentemente en su nube de humos, hasta podría pasarle inadvertida España. Y así inició el último periodo de su vida académica. Por esas fechas yo había dejado ya a un lado mis antiguos compromisos religiosos, y enseguida le aconsejaron a él que abandonara también los suyos. Le sentó mal, pero lo hizo, y de nuevo venía a refugiarse en mi casa y en mi vida. Jacinto, tú dices que has vuelto a la situación previa a tus 18 años, a tu época de cristiano, de liberal, de hijo y nieto de republicanos liberales... y que te has encontrado a ti mismo. Pero yo no tengo a donde volver. Porque yo estrené autoconciencia ya con estos compromisos religiosos y vinculado a la misma institución de la que ahora me escindo. Yo no tengo a dónde volver. Pero eso le sirvió a él para un crecimiento inusitado en dos direcciones diferentes. Por una parte, se distanció mucho de la Iglesia y del cristianismo, y ganó frente a ambos una libertad que le permitió pensarlos con una penetración y lucidez que las trabas anteriores no le permitían. Por otra parte, abandonó el límite mental y descubrió que además del ser intencional existía el ser extramental, el ser real. Descubrió que además del alcohol, el tabaco y el café, y además de las publicaciones defilosofía,existíanlasplayasylasmujeres,o,porlomenos,queexis- – 68 – tía una, Araceli, que se le aparecía como un refugio mucho más acogedor que cualquiera que hubiera tenido antes. Araceli formaba parte de la troup de doctorandos con los cuales Gorka tomaba copas al anochecer, y hasta la madrugada, por el casco antiguodeMálaga.Siempreocurríaquealfinalterminabanellosdos hablando en una esquina mientras los demás hablaban de otras cosas en el espacio común. Se acostumbraron a funcionar así hasta tal pun- to que los demás tendían espontáneamente a dejarlos solos, hasta que ellos se dieron cuenta, o mejor, hasta que Gorka se dio cuenta de que esa era la situación y que había que formalizarla de alguna manera. Porque así como se negó a formalizar de ninguna manera la fundación nosotros, esto le parecía que había que formalizarlo. Y lo formalizó. Para ello invitó a Araceli a ver un video de la película «Tierra de penumbras» en la que Anthony Hopkins interpreta el papel de C.S. Lewis, durante ese periodo de su vida en que contrae matrimonio con una crítica literaria norteamericana, comunista, y enferma de cáncer. Gorka quería explicarle a Araceli que él no estaba habituado a tratar conmujeres,yquenoiríamuyseguroyconfiadoamenosqueellase hiciese cargo, como la americana de la película. Pero Araceli ya hacía tiempo que se había hecho cargo. En esos últimos años de su vida Gorka fue feliz. A través de unos de sus doctorandos, alquilamos una casa en la sierra de Grazalema, provinciadeCádiz,ynosencontrábamosallímuchosfinesdesemana. El viajando desde Málaga con Araceli y algunos doctorandos, y yo viajando desde Sevilla. Allí arreglábamos el mundo, la Iglesia católica, Euskadi, el pensamiento contemporáneo, el estado personal de Palestina, la SHAF, etc., y dejábamos a un lado lo que no tenía arreglo: la universidad de Málaga, Andalucía entera, la política de cátedras y titularidades... No caía yo en la cuenta de que a Gorka le hacía ilusión ser presidente de la SHAF y celebrar el congreso de 2004 en Málaga, en vez de celebrarlo en Murcia. Tuvimos nuestro pequeño enfrentamiento hasta que yo me enteré bien de que era eso lo que quería. Me resultaba difícil, dado el apego d e Gorka a los buenos modales y a la discreción de una estética política que se me escapaba, y dado el hábito que yo había adquirido ya de ocho años al frente de la Sociedad a considerarme – 69 – presidente perpetuo. Pero resuelto el equívoco, Gorka pasó a ocupar la presidencia y con eso a asumir la preparación del VI Congreso de la SHAF, a celebrar en Málaga en septiembre de 2004. Así vivimos los dos los últimos años, como una temporada de paz ycasidefelicidad,queGorkikahabíaencontradoporlomenosalfinal de su vida, con una familia y un hogar que no había tenido desde que abandonó la casa paterna sin haber consolidado todavía una autoconcienciamedianamentesuficiente. * * * La navidad del 2005 quería pasarla en San Sebastián. Quería morir en la casa paterna, para que Araceli estuviese más acompañada en ese momento. Yo creo que también porque sentía que moriría más a gusto allí, en Euskadi. Hablamos por teléfono varias veces y me daba el parte médico por teléfono. Como un hijo a un padre, como un alumno a su profesor, como un ayudante al director del departamento, porque esas tres estructuras estaban superpuestas en la relación entre él y yo. Llegué a San Sebastián, a su casa, el 17 de diciembre a las 13 ‘00. Araceli me dejó su sitio junto a su cabecera. El médico le había sedado el día anterior para que no tuviera dolor y no sufriera por otros problemas, y dormía y respiraba con paz. Estuve con él allí, recordando muchas cosas, rezando, en diálogos imaginarios con él, mirándolo...casi una hora. Luego fui a comer con su madre, sus hermanos y Araceli. Después del café me volví a su cabecera, agradeciéndole mucho a Araceli que me dejara su sitio. Estuve así otra hora, con una pequeña pausa y luego otro buen rato. Hacia las 6 de la tarde cogí el autobús para Pamplona. Hacia las 8 de la tarde me llamó a Pamplona Manolo Fontán, que llegó quince minutos después de que yo me marchara. - Jacinto, estoy aquí, en San Sebastián, con Gorka.. Acaba de morir. Y rompió a llorar por el teléfono. Dos días después la mayor parte de la fundación nosotros se congregó en el cementerio de san Sebastián y en la parroquia, para darle el último adiós. Porque a partir de entonces, Gorka seguiría viviendo ya sólo dentro de nosotros. – 70 – 5. Perfil psicológico e intelectual Está muerto, y todavía me sigo cabreando con él, comentaba Higinio. Pero claro, tiene que ser así. Yo lo sigo queriendo igual, lo sigo recordando igual, y tengo presentes de igual modo sus manías, lo estricto que era y lo cascarrabias que era. Sí, Gorka era pequeño, suave, peludo, y además cejijunto, radical y cascarrabias.Alavezeramuysocarrónymuyaficionadoalabromaun poco irónica o mordaz. Le gustaba vestir bien y tenía clase, como buen representante de la burguesía donostiarra. Era muy respetuoso con la gente y en especial con los alumnos, a la vez que les exigía mucho. Se entregaba de lleno al trabajo y a las personas, y sufría una barbaridad si no respondían según sus expectativas. Sedefiníaasímismocomounvascojansenista,ylecuadrababienesa definición.Eraamantedelaclaridad,delorden,delsistema. - Gorka, ¿qué instrumento musical te gusta más? - No sé... Pues... la trompeta. Es muy nítida, muy clara. - Ah, y por eso te gusta. Igual que Wittgenstein, que también es claro y ordenado. También le gustaba dejar constancia de su punto de vista: -Gorka,tomanotadelafichabibliográficaquemehaspedido, Engerberg, «e» de España... - «e» de Euskadi, vale. Sigue. Enesegustoporponerdemanifiestosuspuntodevista,setransparentaba su posición política de socialdemócrata, que yo tomaba a menudo como blanco de mis bromas - Gorkika, eres peligroso como un socialdemócrata, es decir, como un tío que sabe cómo pueden ser felices todos los demás. - Pues sí, lo sabe. Eso se sabe. Porque Gorka no admitía ni la legitimidad ni la posibilidad de un lenguaje privado respecto de nada, y mucho menos respecto de la felicidad, y combatía esa idea dondequiera que apareciese con la radicalidad de un analítico cascarrabias. Unodelospuntosdereflexiónyestudiopermanenteparaélfue ese eje y enlace entre la ética y la antropología que es la acción voluntaria. – 71 – Como buen analítico había recorrido toda la gama posible de críticas a Descartes y especialmente a su noción de acción voluntaria en tantoqueacciónreflexiva,actual,lúcidamenteadvertido,conclaridad y distinción, y libremente querida. Pero no había ejercido esa crítica solamente sobre los textos cartesianos. La había llevado sobre los textos de Alfonso María de Ligorio, el gran sistematizados de la moral católica enelsigloXVIII,ysobresusconcepcionesdeconsentimiento,pecado, etc... siguiendo precisamente a Bernard Häring, el moralista del siglo XX,redentoristacomoLigorio,quehabíasometidoarevisiónesasnociones y sus presupuestos. Si la acción voluntaria es lo que dice Descartes, y eso es lo que se requiere para que haya pecado, consentimiento matrimonial, validez de la absolución recibida, etc. Entonces es prácticamente imposible que nadie cometa un pecado mortal, contraiga matrimonio válidamente o reciba una absolución verdadera. El pecado mortal y el consentimiento matrimonial debe ser algo más al alcance de todas las fortunas (sospecha un buen socialdemócrata), por lo tanto la acción voluntaria debe ser otracosa(infiereunbuenanalítico). Siguiendo con el análisis de la acción voluntaria, Gorka llegaba hasta los supuestos más vivos y controvertidos. - Supón un defensa en el área en cuyo brazo choca el balón . ¿cómo sabe el árbitro si la mano ha sido voluntaria o involuntaria? Porque en el primer caso tiene que pitar penalty, y en el segundo libre indirecto. Y claro, hay mucha diferencia entre una cosa y otra. El árbitro podría preguntarle al jugador si ha consentido o no, pero nadie está obligado a declarar en contra suya. Por otra parte... la voluntariedad tiene que poderse percibir desde fuera, independientemente de la conciencia del defensa... Claro, la cuestión de si ha habido o no ha habido consentimiento es muy problemática, incluso para el propio jugador... - Si, pero yo creo que cuando los moralistas elaboran el tema del consentimiento en esos términos no están pensando si alguien toca con la mano un balón dentro del área, sino en si toca otra cosa... otra cosa..., ¿entiendes? - Sí, sí, claro, respondía con una sonrisa de picardía que le iluminaba toda la cara. Pero entonces esa noción de consentimiento está mal elaborada. Entonces lo que pasa es que la mente está alimentada – 72 – con una dieta unilateral d e ejemplos, como decía Wittgenstein , que le impideabarcarlostemasconsuficienteamplitud... - Pues sí... Y sacaba su espada analítica dispuesto a poner orden en las nociones de persona, feto, concepción, aborto, acción voluntaria, y toda la bioética,alaluzdeloqueaportan,ademásdelapsicologíafilosóficay la ontología clásicas, la sociología y la antropo logía cultural. Gorkahizountrabajomagníficorecorriendolaéticaylapsicologíaysusproblemas,parallevaracabounasíntesisentrelafilosofía, las ciencias humanas y las ciencias sociales, que ha brindado a sus contemporáneos como el mejor rendimiento de su vida profesional, y cuyo colofón es su libro La pluralidad de la razón, publicado por Síntesis en 2005, el último y probablemente el mejor de cuantos escribió. Superfilpsicológicoeseldeunintelectualpuro,unacadémicode vocación, de constitución genética, un maestro que vive parar el estudio, para la investigación y para la transmisión de lo conocido . Es lo que perciben y aprecian d e él sus alumnos. Superfilintelectualeseldeunmetafísico,eldeunfilósofo,que quiere saber lo que las cosas son y cómo son, que busca y describe insobornablemente.Unfilósofoyunmetafísicoquepartesiempredela vida vivida, y vuelve siempre a ella con claridad para que todos puedan orientarse. No va a la vida y vuelve a ella mediante el análisis fenomenológico, aunque también, sino mediante el análisis del lenguaje ordinario,mediantelasherramientasdelfilósofoanalítico. 6. La muerte y su muerte Quiero terminar ya, pero antes no me resisto a hacer una observación sobre su muerte. Alguien que ahora no recuerdo, me dijo - Gorka murió tranquilo porque había leído mucho a Rilke y se aplicaba a sí mismo lo que sabía. Bueno, quizá sí, pero aunque no hubiera leído tanto a Rilke, lo que él hizo fue vivir intelectualmente la muerte, también la suya, o sea, pensarlasegúnlamejormaneradeloquesignificapensar,yluegoreconocer eso vivido con el pensamiento en su proceso vivido realmente. – 73 – Yocreoqueesoesunagracia..Ynomerefieroalagraciasobrenatural sino a la gracia en general, a eso que los griegos llamaron Charis y que Guardini, uno de los autores favoritos de Gorka, estudió en su desnuda amplitud, antes de se operase la escisión entre gracia natural y gracia sobrenatural. La gracia es como el dardo de Cupido. En la Grecia clásica, y en la Europa contemporánea, la gente no se enamora por la hermosura que ve,sinoporque,cuandolave,recibelaflechadeCupido,lehierelo que ha visto y entonces empieza a vivirlo en carne propia, entonces se inflama.Yocreoquepensaresunagracia,comoladeadmirarse,lade encontrar o la de ver. Todos tenemos experiencia de intuiciones más o menos precisas, de inspiraciones, de sospechas, de ardiente interés por algunas cuestiones. Eso es lo que entiendo que es gracia, y da lo mismo que tenga carácter natural o sobrenatural. Lo decisivo es que llegue, que esté. Creo que con o sin Rilke, con o sin Heidegger, con o sin Quevedo, Gorka ha tenido la gracia de una buena muerte, y que con ella ha descansado él y hemos aprendido todos. – 80 – Algunas veces nos contaba a Manolo y a mi algunos de los problemas que se encontraba con algunos de eso grupos, si eran problemas especialmente dramáticos o increíbles, y también nos contaba algunas conversaciones con sus compañeras o con sus amigas teresianas, con lasquesiempretuvounaestrecharelación.Alfinaldesuvidaesarelación de afecto y cooperación llegó a adquirir la forma de un cierto vinculooficialentreellaylainstituciónteresiana. Disfrutaba de los diálogos teológicos entre Manolo y yo, porque a los dos nos gustaba conversar mucho sobre problemas teológicos. Uno de nuestros temas recurrentes era la otra vida. La vida eterna, la felicidad eterna y la desgracia eterna. Otros eran la redención, la eucaristía, algunos sacramentos, algunos preceptos morales y la moralidad en general. Algunos aspectos de la historia del cristianismo o de la política vaticana. Y ella normalmente se quedaba escuchándonos y disfrutaba cada vez que yo salía airoso ante alguna de las objeciones “impías” que ponía Manolo. Había algo así como una especie de solidaridad o complicidad de los dos creyentes ante el ateo, aunque el ateo sabía de asuntos religiosos tanto o más que nosotros y era de una calidad espiritual insuperable. Algunas veces hablábamos también de corrientes de espiritualidad. Como tenían amigos en casi todas las familias religiosas, conversábamos sobre el estilo de los dominicos, los franciscanos, los jesuitas, el opus, los neocatecumenales, y algunos más. Conforme iba tratando más a Isabel iba admirando cada vez más su tolerancia, comprensión y apertura hacia todas las formas de vivir el cristianismo y cualquier religión. También cualquier forma de irreligiosidad, de agnosticismo o de ateísmo. Y yo aprendí de ella en eso. No hay nada más respetable y sagrado que el modo en que cada persona se relaciona con la trascendencia. Nada más respetable quería decir para ella que esos modos son siempre para proteger, para alimentar, para cobijar, y que el dolor, la esperanza y la alegría que surge de ellos merecen siempre solidaridad, amparo, acompañamiento, discreción y no injerencia. Isabel no tenía muchas imágenes ni objetos religiosos en su casa, que, sin embargo, estaba bien surtida de objetos de arte, aunque no abarrotada: cuadros, láminas, fotografías, telas, algunos jarrones, y, por – 81 – supuesto, muchos libros de pintura, escultura y arquitectura, y muchos discosdemúsicasinfónicadesdeelsigloXValXX. Cuando la enfermedad empezó a cebarse sobre ella, su temperamento entusiasta, aventurero, alegre, positivo, afable, solidario y cariñoso no se resintió para nada. Seguía trabajando, viajando, cuidando a sus grupos de catequesis, sus clases, sus alumnos, seguía con sus prácticas religiosas y con todo el conjunto de prácticas profanas que le divertían, como el teatro, el cine, el baile, las exposiciones, la semana santa, algunos mítines políticos y asambleas universitarias. Y no es que no tuviera dolores. No es que no fueran insufribles las secuelas de la psicoterapia, que lo eran. No es que no pasara momentos de llanto amargo y solitario, que los pasaba. Y no es que no sintiera rechazo hacia la muerte, que lo sentía. Pero no lo manifestaba. Cuando iba a verla al hospital siempre respondía a las preguntas: - pues... bien. Aquí vamos tirando. O también: - pues nada hijo, que no hay manera, que la quimio no ha hecho el efecto que se esperaba. Así un día y otro. Una semana y otra. Un mes y otro. Un año y otro. Quizá diez años así. Una de las veces que fui a verla al hospital Virgen del Rocío y había pasado muy mala noche, después de algunos meses con mucha incertidumbre sobre las posibilidades de salir adelante, la vi a punto de echarse a llorar. Estaba en la habitación con su madre y alguien más. La cogí del brazo y salimos a pasear por el pasillo. Y entonces rompió a llorar. No le dije nada. La abracé hasta que se le pasó el llanto. - Jacinto, yo no soy fuerte. Yo no soy valiente. La abracé y le dí un par de besos. Luego se calmó y volvimos a la habitación. Cuando le daban el alta volvía a casa, y volvía a hacer vida normal.VidanormalparaellasignificabahacerunpequeñoviajeaNueva Delhi o a Buenos Aires, pasarse allí una semana o diez días y volver a Sevilla. - Es que yo vivo al día. Y tengo que aprovechar los minutos. Porque nunca se sabe. - Claro, nunca se sabe. Además, si no hicieras eso no serías tú. Cuando la conciencia de la muerte es muy viva, porque la muerte está muy cercana y puede llegar en cualquier momento, y porque se ha escapado de ella en varios momentos en que se pensaba que no había escapatoria, el modo en que la persona así mira las cosas y el modo que – 82 – los demás miran a esa persona tienen un punto de excepcionalidad, de extrañeza, y de admiración si se trata de alguien que puede reír, disfrutar, hablar, bromear, viajar... Las cosas normales se vuelven cosas llenas de misterio, y las personas también. Algunas veces iba a su casa a verla y casi siempre había allí compañeros de los grupos de catequesis, de la parroquia, de la institución teresiana o de la facultad. Yo me sentía muy a gusto en esos grupos los ratos que pasaba con ellos, y experimentaba un tipo de solidaridad y compañía muy entrañables. En parte se puede creer que lo que se vivía allí era espíritu de comunidad cristiana (“progre”, como diría Manolo). Estoy seguro de que loquemásamabaIsabeleralafilosofíaysuenseñanza,elarteysu enseñanza,lareligiónysuenseñanza.Esoquealgúnfilósofollamaría el espíritu absoluto, y su enseñanza. Y estoy seguro de que le gustará que yo aproveche estos momentos en que la recordamos para ensalzar esos amores suyos. Con sumo gusto lo hago porque esos amores de ella son también los míos. Pero quiero tomar una precaución, y es la de aclarar que aborrezco las manifestaciones de duelo por quienes nos dejan, que toman ocasióndeesapartidaparaensalzarideológicamentelafilosofía,elarte o la religión. Y las aborrezco porque instrumentalizan el momento solemne de la partida, colocan en un segundo lugar a la personan y proclaman la grandeza y superioridad de la ideología. Lo he visto, y por eso quiero aclarar que Isabel no tenía ese sentido alegre y positivo de la vida porque fuera cristiana, o porque fuera santa, cosa que seguramente era. Porque puede haber personas con un profundo sentido cristiano de la vida, y con una profunda santidad, que no son alegres ni positivas. Es decir, que la altura de las cualidades morales y religiosas de las personas, aunque tengan sus manifestaciones perceptibles siempre, no están dadas en esas manifestaciones, y que esas manifestaciones positivas pueden ser de muchos tipos, aunque no se cuenten entre ellas la alegría y el entusiasmo. Isabel era tan alegre y positiva, resultaba tan confortable estar con ella, y podía uno tener la sensación de que se perdía algo si no la tratabamás,noporquefueracristiana,oartista,ofilósofa,sinoporqueera – 83 – Isabel.Porquehaymuchoscristianos,artistasyfilósofosdelosqueno decimos eso, aunque tengan otras cualidades positivas. Desde luego para Isabel ser así era un don. Un don para ella y para los demás. Y un don que se puede pensar proveniente de un donante divino. Como es un don ser así para el Himalaya, para la bahía de Cádiz o para las camelias. Creo que este es el sentido cristiano de las cosas que ella y yo compartíamos, y el que a ella le puede alegrar que yo proclame como nuestro. Enlamisadefuneralqueseoficióantesdesuincineracióneneltanatorio de la S-30, completamente abarrotado de gente, estaba su amigo el sacerdote dominico Pedro León, amigo también de Manolo desde hacíamuchosaños.Elnopronunciólahomilía.Lohizoeloficiante, cuyo nombre ignoro. En esa homilía, glosó las palabras de San Pablo en la Epístola a los Romanos 8, 31-35: “¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores? 33 ¿Quién podrá acusar aloselegidosdeDios?Dioseselquejustifica.34¿Quiénseatreveráa condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros? 35 ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo?” Como podéis comprender, comentó, ahora sabemos que no hay juicio y condenación, que no puede haberlo, que eso son creencias antiguas, superadas. Sin duda habrá enfoques desde los cuales éstas palabras resulten excesivas. Pero son las más adecuadas para el funeral de Isabel. Porque dan la medida del corazón de Isabel. – 84 – – 85 – CAPÍTULO V RAIMON PANIKKAR. IN MEMORIAM (+2010)1 Mi primer encuentro con Raimon Panikkar tuvo lugar en Brighton, en1988,duranteelXVIIICongresoMundialdeFilosofía.Melo presentó su mujer, María González Haba, con la que coincidí casualmente en el autobús que nos llevaba desde el palacio de congresos a una recepción en un hotel. Me preguntó de qué universidad venía y al responderle que de la de Navarra, me respondió - Entonces seguramente conocerás a mi marido. - ¿y quién es tu marido? - Raimon Panikkar - Pues... no le conozco personalmente, pero me encantaría, por tantas cosas como sé de él Minutos después nos presentó en el bar. - Hola, ¿cómo estás? ¿tú eres Raimundo Panikkar? - Sí. - Pues si tú eres Raimundo Panikkar, yo tengo contigo una relación quasi abuncular. - ¿A sí?, ¿por qué? - Porque mi maestro es Leonardo Polo, y Polo siempre dice que su maestro fuiste tú. Que su maestro eres tú. - Ah, ¿eso dice Leonardo Polo? - Sí, eso dice. - No me imaginaba que él pudiera decir eso. - Pues sí. Lo dice. Hablamos algún rato más sobre asuntos circunstanciales y nos despedimos. Pero luego volví a hablar con su mujer e hicimos buenas migas. Nos quedamos las direcciones y cuando volvimos a España ella 1 THÉMATA, REVISTA DE FILOSOFÍA. Num 44, 2011. Los datos sobre la familia de Panikkar recogidos aquí son incorrectos. – 86 – me mandó por correo una novela suya de la que me habló y en la cual relataba la vida de Raimon. “El nuevo Siddhartha”, cuya autora era Gundisalva, y que había publicado la editorial Obelisco en 1986. Quedé muy impresionado por la lectura de las 214 páginas que tenía la novela. Sabía que Panikkar había tenido una vida muy dura, que había pertenecido al Opus Dei, y que lo había pasado muy mal en sus relaciones con la institución. Después le escribí diciéndole que la novela me había impresionado mucho, y que, sobre todo, me impresionaba que apenas le quedaban cicatrices de las heridas, sino, a lo más, algunas señales muy limpias. Mi carta era muy discreta, porque entonces yo pertenecía también al Opus Dei, y no quería levantar malos recuerdos ni malos sentimientos en Raimon. Me contestó agradeciéndome mi cordialidad y mis palabras “de prudente antropólogo”. A la vuelta de Brighton le comenté a Polo que había hablado de él con Panikkar. - Alguna vez le he escrito, pero no siempre me ha contestado... Sí. Yo estudiaba derecho, y después de conocer a Panikkar me decidí por lafilosofía. Años más tarde Juan José Padial, un discípulo de Polo de la Universidad de Málaga, que puso en marcha el Instituto de Filosofía Leonardo Polo y abrió una web para eso, me comentó que hasta la muerte de Panikkar Polo había mantenido contacto con él y se habían intercambiado escritos. Unos años después, en 1998, nos volvimos a encontrar en Sevilla, en un congreso de Ciencias de las Religiones, en el que él pronunció la conferencia inaugural. Entonces yo ya había dejado de pertenecer al Opus Dei, me había casado recientemente y disponía de un hogar familiar. Fui a escucharle. Él sabía que yo había dejado también la institución. Le invité a comer a casa y vino encantado. La que fue mi mujer preparó una comida especial. Cuando llegamos él y yo, después de haber pasado unas buenas horas paseando por el Parque de María Luisa, ella le dijo que había preparado una comida suave y delicada porque suponía que él no comería carnes fuertes o cosas así. Y le preguntó abiertamente. – 87 – - Yo como de todo. Siempre. De lo que haya. A lo largo de mi vida he aprendido que hay una cosa más triste para uno que ser esclavo de sus vicios, y es ser esclavo de sus virtudes. La comida fue muy grata. Durante la conversación surgió la pregunta de cómo una persona con su formación podía haber llegado a integrarse en el Opus Dei. - Mira, es que en el año 40, en Barcelona, nadie sabía nada del Opus Dei, porque en esos años el Opus Dei no era todavía nada. - Claro. Es verdad. En las horas de conversación de aquellos días en Sevilla, pude comprender y aclarar algunas cosas de su vida y de la mía. Raimon Panikkar había nacido en Barcelona, de un matrimonio de hindúes que habían inmigrado con una respetable fortuna que habían invertido y habían hecho rendir muy bien en la Cataluña de principios delsigloXX.Cuandolellególaedaddeiniciarlosestudiosuniversitarios decidió llevarlos a cabo en Alemania, y se marchó a Centroeuropa dispuesto a cursar las carreras de química y de teología, que fue lo que efectivamente hizo. La guerra civil española le cogió en Alemania, y allí permaneció realizando sus estudios mientras se desarrollaba la contienda. En el verano de 1939, cuando acabó el curso, se vino en bicicleta desde Munich a Barcelona, y tomó contacto de nuevo con España. Antes de que empezara de nuevo el curso estalló la Segunda Guerra mundial, y se quedó en España que por entonces resultaba un lugar más tranquilo. Entonces conoció a alguien que le habló de unos ideales de vida cristiana en medio de las ocupaciones profesionales ordinarias, del proyecto del Opus Dei, y pasó a formar parte de la institución como una manera de realizar unos ideales que él ya tenía. Como ya tenía estudios teológicos, a mediados de los años 40 se ordenó sacerdote y pasó a ser capellán del Colegio Mayor Moncloa, el primero que el Opus Dei abría en la ciudad de Madrid. Desde muy pronto, la predicación de Panikkar en el colegio mayor adquirió fama entre los estudiantes de la complutense, que iban cada semana a escucharle a la capilla de aquella residencia. Su fama empezó a parecerle excesiva a Escrivá, el fundador del Opus Dei y su superior hasta el momento de su muerte en 1975, y con – 88 – su colaborador Álvaro del Portillo, decidieron sacar a Raimon de Madrid para que no entorpeciera con su impronta personal el desarrollo de la institución. Lo enviaron a Valladolid, y allí volvió a suceder lo mismo, pero con mayor alarma para la directiva de la institución. La espiritualidad de Raimon arrastraba a muchas personas, pero además, como por sus estudios había conocido a buen número de teólogos alemanes y, en general, europeos, mantenía con ellos una correspondencia y unas relaciones que le convertía en el mejor intermediarios entre la conferencia episcopal española de comienzo de los 50 y los teólogos de la Europa que se reponía de la guerra. Cuando más tarde conocí a Ramón Rosal y tuve ocasión de leer su libro sobre el naufragio y reconstrucción de un proyecto vital, supe hasta qué punto Panikkar era un líder intelectual para todos los que pertenecía al Opus Dei en los años 50 en España. - Cada vez que llegaba nos sentábamos a escucharle, me contaba Ramón Rosal con una sonrisa nostálgica. Era un poco visionario... pero siempre nos gustaba mucho oírle. A mediados de los 50 ya había llegado a la sede de Pedro Juan XXIII,yhabíatomadoladecisióndeconvocarunconcilioecuménico. Lapreocupación deJuanXXIII porelecumenismolellevó abuscar colaboradores con caracteres muy diversos, y, entre ellos, teólogos que tuvieran experiencia y relación con otras religiones. Entre ellos se contaba Raimon Panikkar, teólogo católico, hindú de raza y buen conocedor de la lengua, la cultura y las tradiciones hindúes. No les agradaba a Escrivá ni a Del Portillo esa sintonía del Panikkar y el Vaticano, y no les agradaba la cercanía de Panikkar a los que se iban acercando al Opus Dei en España. Entonces decidieron encomendarle la misión de comenzar las tareas de implantación y desarrollo del Opus Dei en la India. Raimon Panikkar se fue a la India y allí siguió desarrollando sus tareas pastorales y teológicas. Pero el Concilio estaba para empezar y los trabajos preparatorios se hacían más apremiantes y más amplios. Raimon Panikkar fue llamado una y otra vez al Vaticano para realizar esos trabajos y para participar en comisiones de redacción de documentos. Esos viajes empezaron a ser entorpecidos por Escrivá y Del Portillo primero, y abiertamente prohibidos después. En 1962, y debido – 89 – a problemas graves de salud, Romano Guardini tuvo que retirarse de la docencia en su cátedra de Teología de Munich, y Raimon Panikkar, quehubierasidosusucesornatural,permanecióconfinadoenlaIndia. En Munich Panikkar tampoco gozaba de las simpatías del decano de la Facultad de Teología, Michael Schmaus, que ya había vetado a uno de sus más brillantes estudiantes, el joven Joseph Ratzinger, la presentación de su tesis doctoral sobre la teología existencial de Guardini. En esa situación, y requerido por el Vaticano, Raimon tuvo que realizar algunos de esos viajes en la clandestinidad, trasladándose de la India a Suiza sin entrar en Italia. Empezó el Concilio Vaticano II y se clausuró el 8 de diciembre de 1965.ParaentoncesyahabíamuertoJuanXXIIIyyalehabíasucedido Paulo VI, que mantuvo con Raimon Panikkar una relación más estrecha que su predecesor. Una tarde de 1967, después de la comida, en una tertulia en la sede central del Opus Dei en la calle Bruno Buozzi, 73, en Roma, Escrivá nos contó al centenar de estudiantes que cursábamos allí licenciaturas en filosofía,teología,derechocanónicoopedagogía,quehabíaidoaveral Santo Padre y le había pedido que incapacitara para el ejercicio sacerdotal a Raimon Panikkar. - He hablado con el Papa y le he pedido que reduzca al estado laical a vuestro hermano Raimon Panikkar. Hace dos días estuvo en un programa de la televisión italiana, vestido con la túnica de los monjes budistas y hablando de lo que piensan y viven “noi hinduisti” (nosotros los hinduistas). Pues si eres hinduista no eres católico. Porque no se puede ser hinduísta y católico. No hace más que generar confusión. Cuando le contaba esto a Panikkar, en el parque de María Luisa de Sevilla, se quedó muy sorprendido. - Ah, ¿eso dijo? - Sí, eso. - Bueno, yo sabía que había ido al Vaticano a pedir mi inhabilitación canónica, pero no que lo había hecho por eso, ni que os lo había contado a vosotros así. - Y, ¿cómo te enteraste? - Porque me lo contó Paulo VI. Fue a pedirle eso y Paulo VI le dijo: mire usted, Raimon Panikkar no plantea ni ha planteado nunca ningún – 96 – – 97 – CAPÍTULO VI DON LEONARDO, ¡MAGISTER! (+2014)1 1. Años de formación de don Leonardo Lo que yo sé y cuento de don Leonardo Polo es el resultado de mi convivencia con él. Del trato directo y de lo que él me ha contado de sí mismo, porque como desde el primer momento le tomé un gran afecto y tuve hacia él una admiración profunda, le pregunté muchas cosas sobre su pensamiento y sobre su vida. Hay una semblanza biográficadedonLeonardoenWikipedia(http://es.wikipedia.org/wiki/ Leonardo_Polo ), pero está hecha desde el punto de vista de la unidad ycontinuidaddesucarrerafilosófica.Creoquelasfechasylosdatos deesawebsonfiables. Me contó que su padre era republicano y que tuvo que exilarse tras la guerra civil española, pues había trabajado como colaborador muy directo de un destacado político republicano. No me acuerdo bien quién, si era Indalecio Prieto o Negrin o quién. Se había exilado a América, a Nicaragua, de donde había pasado a Chile, y allí había iniciado los trámites para acogerse a una amnistía de Franco y volver a España. Mientras realizaba esos trámites en la embajada de España en Chile, murió. Don Leonardo vivió parte de su infancia y su juventud sin padre, y sin recursos económicos, lo que no era infrecuente en la España de la posguerra. Pudo realizar la carrera de derecho como ayudante-lazarillo de un estudiante ciego de una acomodada familia madrileña. Tomaba apuntes para él, leía los apuntes, manuales y bibliografía para él, y de esemodopudoacabarlacarreraconunbuenexpediente.Losuficien- 1 THÉMATA, REVISTA DE FILOSOFÍA. Num 50, 2014. – 98 – temente bueno como para conseguir una beca para el Colegio Español en Roma, donde marchó a ampliar sus estudios en 1952. Antes de marchar a Roma, en Madrid, conoció el Opus Dei, y pasó a formar parte de la institución, en la que permaneció hasta su muerte en 2013. En ese ambiente del Opus Dei madrileño de los años 40 conoció a Raymon Panikkar, que se había integrado en la institución a comienzo de los años 40 y se había ordenado ya como sacerdote. El contacto con Raymon Panikkar fue decisivo en la vida de Polo. Panikkarledescubriólafilosofíayleinicióenella,ytambiénenlateología, y don Leonardo nunca olvido a su maestro. Nunca dejó de admirarle ni de quererle, aunque cuando en 1966 el presidente del Opus Dei, Escrivá de Balaguer lo expulsó de la institución, la escasa relación que maestro y discípulo tenían se redujo casi a cero. Para mí fue una profunda satisfacción ponerles en relación otra vez y darles noticias a cada uno del otro, a partir de mi encuentro con Panikkar en 1988. Mientras estaba en el Colegio Español, el Opus Dei promovió la creación de la Universidad de Navarra en el norte de España, empezando por la facultad de Derecho, y en una de las visitas de don Leonardo a la sede central del Opus Dei en Roma, Escrivá le pidió que se incorporara a la universidad de Navarra para explicar Derecho Natural y Filosofía del Derecho allí. Me dijo que explicara Derecho natural con el manual de NN (no recuerdo si Sancho Izquierdo u otro conocido jurista español). Padre, ese libro es muy malo. Ese libro es muy bueno Sí, padre. Entonces me vine (1954) y expliqué derecho natural con ese libro. En 1963 empezó la facultad de Filosofía y Letras con la sección de Filosofía incluida, Don Leonardo empezó a dar clases de Filosofía, y tuvo entre sus alumnos a Rafael Alvira y a Eugenio Trías, miembros por entonces del Opus Dei. La vocación intelectual de don Leonardo se había decantado completamentehacialafilosofía,ysehabíaencauzadohacialacarreraacadémica.Poresorealizóunatesisdoctoralenfilosofía,enlaUniversidad – 99 – Complutense de Madrid (1961), que luego publicó en Ediciones Universidad de Navarra con el título de Evidencia y realidad en Descartes, en 1963. En 1967 obtuvo la cátedra de Filosofía de la Universidad de Granada, en unas oposiciones en cuyo tribunal actuaba Antonio Millán Puelles, que no le votó, a pesar de haber sido su director de tesis doctoral en la complutense. Don Leonardo siempre tuvo eso como un punto doloridoensucorazón,ydonAntonioMillánsiemprejustificósuactuación diciendoquesiél,siendocatedrático,noentendíalafilosofíadedon Leonardo, cómo iban a poder entenderla los alumnos. Sin embargo, eso no empañó nunca la amistad y el aprecio personal que sentían el uno por el otro, en aquellos ambientes fraternos del Opus Dei, aunque yo no recuerdo haberle oído a ninguno de los dos frases de aprecio por el pensamientofilosóficodelotro. 2. Director de Estudios de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra Don Leonardo volvió a Navarra, como Profesor Ordinario de Filosofía a comienzos del curso 1969-70, y entonces empezó mi relación con él. Yo había iniciado los estudios de Filosofía en la Universidad de Sevilla en el curso 1961-62, bajo el magisterio de Jesús Arellano, miembro también del Opus Dei. En el curso 1962-63 me incorporé a la institución, en 1963-64 y 1964-65 hice los cursos tercero y cuarto de la especialidad en la Universidad Complutense de Madrid, marché a Roma para estudiar Pedagogía y Teología allí en centros dependientes de la Universidad de Navarra los cursos 1965-66 y 1966-67, y en octubre de 1967 llegué a la Universidad de Navarra. Durante los cursos 1967-68 y 1968-69 terminé el quinto curso de la licenciatura en Filosofía, hice los estudios de licenciatura en Derecho Canónico e inicié estudios de Teología. Aquellos fueron los años de la revolución estudiantil en todo el mundo. En todo occidente fueron los años de la revolución sexual. En los ambientes católicos, fueron los años de la revolución del Concilio – 100 – Vaticano II. Y en España fueron los años del renacimiento del nacionalismo vasco y el nacimiento del terrorismo de ETA. Todo eso afectaba a la Universidad de Navarra, que por entonces tenía la estructura de una empresa familiar y el funcionamiento confiadodeunColegioMayor.Poresascircunstanciasyohabíaidocentrando mi actividad cada vez más en la facultad de Filosofía y Letras y había empezado a desempeñar funciones de Director de Estudios, con una proyección amplia sobre otros ámbitos de competencias. Cuando llegó don Leonardo de Granada, fue nombrado Director de Estudios de la Facultad de Filosofía y Letras, teniéndome a mí como ayudante adjunto. También colaboraba con nosotros a veces Miguel d’Ors, recién licenciado en Filología Románica, con el que desde entonces mantuve una profunda amistad. Una de las manifestaciones del aprecio mutuo entre Miguel y yo fue que, como él es gallego y lo que más aprecia en el mundo es lo gallego, decidió que yo tenía que ser también gallego, y que mi apellido en realidad no era Choza, sino Chouzas, y así me llamaba con frecuencia. Don Leonardo adoptó también la terminología, y desde entonces en adelante siempre me llamó “Óptimo Chouzas”. Una de las funciones de la Dirección de Estudios era gestionar el orden y la disciplina académica, y por tanto, el trato y la negociación con la revolución estudiantil. ComodonLeonardoteníaunaespecialdificultadparaabordarlas cuestiones desde un punto de vista que no fuera el intelectual, incluso el teórico-especulativo, enfocaba así también las reivindicaciones de los estudiantes y las respuestas que había que darles. Y así lo hacía. En una de esas ocasiones, nos reunimos Don Leonardo, Miguel y yo para estudiar un escrito reivindicativo de los estudiantes y darles una respuesta. Don Leonardo y yo empezamos a redactar un documento que empezaba aludiendo a una asamblea, unos acuerdos y una manifestación de días anteriores, con las palabras: “El pasado día …” Entonces Ignacio Falgueras, que había terminado la licenciatura en Filosofía a la vez que Miguel y yo, y que se había venido de Granada a Pamplona siguiendo a don Leonardo para hacer la tesis con él, recogió el documento y lo llamó la Transacto die, según la costumbre de denominaralosdocumentospontificiosconelincipit, con las primeras pala- – 101 – bras del texto. Creo que entre las obras completas de Don Leonardo no figuralaTransacto die, y temo que se haya perdido, mucho más cuando en la voz “Leonardo Polo” de Wikipedia, se dice que fue un político y abogadoespañol,ademásdefilósofo,profesoryescritor. Durante mucho tiempo yo creí que el enorme estruendo político y social de aquellos años, y sobre todo el modo en que retumbaba en la Dirección de Estudios de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, le había producido a don Leonardo una depresión profunda que le mantuvo alejado de las tareas académicas durante dos años. Él me dijo más tarde que no. Que no había sido una depresión, y que no había sido provocada por ese estruendo, sino que había sido inducida por una medicación de psicofármacos que le administraron. En medio de aquellos problemas, mientras la universidad se estructuraba jurídicamente y académicamente, el Opus Dei tomaba posiciones dentro de la Iglesia católica y se replegaba sobre posiciones tradicionalesenlalíneadePíoXIIysobretododePíoX,enguardia ante las posiciones del Pablo VI y el Vaticano II. La Universidad de Navarra fue prescindiendo de unos profesores e incorporando a otros según estuvieran en mayor o menor sintonía con la ortodoxia a proteger, pero don Leonardo estuvo siempre al margen de eso. Bien porque estuvo en Granada desde el 67 al 69, bien porque a su vuelta estuvo de bajaunosdosaños,obienporsuespecialdificultadparalastareasde gestión práctica. En cambio, se vio más afectado por otra medida de protección de la ortodoxia que emanó directamente de Escrivá, el presidente General del Opus Dei y Gran Canciller de la Universidad de Navarra. Hacia 1969o1970,losprofesoresdefilosofíapertenecientesalOpusDeifuimos convocados a una sesión en la que se nos comunicó que al suprimir Pablo VI el Índice de Libros Prohibidos, Escrivá lo había vuelto a imponer, y además ampliado, para proteger a la Iglesia y la fe de los creyentes, y que la Universidad de Navarra tenía que ser ejemplar en eso. En cierto modo, se generó la tendencia a interpretar que la responsabilidad sobre la fe de la Iglesia recaía principalmente sobre el Opus Dei y la Universidad de Navarra, una vez que la Iglesia parecía remisa a asumirla. En consecuencia, no se podrían leer, ni recomendar en la Universidad los libros incluidos en el antiguo Índice, ni los que se iban agre- – 102 – gando al nuevo. Los profesores podían pedir permisos para leerlos y se les concedería muy restrictivamente y con causa muy grave. A su vez, los profesores y académicos del Opus Dei asumirían la tarea de reseñar todos los libros de esos índices, exponer las doctrinas perniciosas y exponer junto a ellas el antídoto pertinente. Estos comunicados y estas medidas sí afectaron realmente a don Leonardo. En un primer momento declaró que si no se podía estudiar nienseñarfilosofía,queélnolaenseñaría.Porotrapartedeclarabaque afortunadamente él ya había leído todos esos libros que se prohibían. Yfinalmenteprosiguióconsutareadocentehabitual,desarrollandosu propio pensamiento en relación con los diversos autores de la historia delafilosofía. Don Leonardo no participó en la tarea de sacar adelante las colecciones de libros en que se editaban versiones indirectas de los textos prohibidos con los correspondientes antídotos de sana doctrina. Esas colecciones mantuvieron su producción desde algunas editoriales gestionadas por miembros del Opus Dei durante una década, o quizá más. 3. Polo y su filosofía en los 70 y 80 Cuando Polo llegó a Pamplona y empecé a trabajar con él en la Dirección de Estudios, empecé también a asistir a sus clases y le pedí que fuera el director de mi tesis doctoral, a la que yo había puesto como tema y título “Presupuestos antropológicos y gnoseológicos de la noción de ‘Dios’”. Loquemeinteresabasobretodoeraconocersufilosofíayentenderla, porque ejercía una fascinación inusitada en un profesor sobre su auditorio. Y como tenía muchas ocasiones de estar con él, porque teníamos que estar juntos en muchos momentos, aprovechaba esos tiempos para preguntarle. Porsupuestoasistíasucursomonográficodedoctoradosobrela Introducción a Ser y Tiempo de Heidegger, por supuesto que leía El acceso al ser, y El ser I. La existencia extramental, y por supuesto que escuchaba todas sus conferencias y leía sus artículos de divulgación. Pero sobre todo, en esos dos años que estuvo de baja, iba a su casa a verlo con fre- – 103 – cuencia, entraba en su habitación, me sentaba en una silla a los pies de su cama, le preguntaba y el empezaba a explicarme. “A es A supone A. Eso es todo. Esa es la clave de todo y ahí está todo”. Creo que pocas veces ha habido un discípulo más deseoso de aprender de su maestro, un maestro más deseoso de comunicar sus descubrimientos a un discípulo, y unos resultados más decepcionantes en relación con esos deseos. Yo leía y releía Evidencia y realidad en Descartes, El acceso al ser y El Ser I. La existencia extramental,yelbeneficiodesaber,decomprendery de saber, obtenido durante el tiempo en que realizaba ese esfuerzo era nimio. La cosa cambiaba cuando le escuchaba sus Cursos de psicología, sus Cursos de Teoría del conocimiento, sus lecciones sobre Kierkegaard, Nietzsche, Heidegger o Hegel. Entonces la ganancia de saber y de comprensión era tan enorme y tan radiante que compensaba todos los esfuerzos. Mi situación de perplejidad e incomprensión ante el pensamiento de Polo era la más común entre los colegas de la sección de Filosofía. José Luis Fernández, otro ayudante que hacía su tesis doctoral sobre Malebranche con don Jesús García López, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia que estuvo aquellos años en Navarra como profesor, le preguntaba a su maestro: Don Jesús, ¿qué piensa usted de Polo? Que es un genio. Pero, ¿usted le entiende? No Entonces, ¿cómo sabe que es un genio? Puesporquecuandohabladecualquierfilósofoyloexpone,hace una exposición tan profunda y tan clara, que ves que entiende a esos filósofosmejordeloqueellosseentendieronasímismos. Para entender a Polo había que tener, y hay que tener, una sensibilidad especial para la ontología y la teoría del conocimiento, una capacidad especial para entender cualquier tema desde ese punto de vista. Igual que hay que tener una sensibilidad especial para el lenguaje y el – 104 – sentido para entender bien a Wittgenstein y sintonizar con él. Y además hay que familiarizarse con su terminología. Esa sensibilidad sí la tenía Ignacio Falgueras, que hacía con él sus tesis sobre Spinoza, y la tienen sus discípulos de Málaga, Juan García González, Juan José Padial, algunos de Pamplona, como Juan Fernando Sellés, y algunos de América como Héctor Esquer, que son los que más han estudiado y difundido su pensamiento. Mi contribución al conocimiento y difusión de la obra de don Leonardo se inscribe más bien en el orden de la gestión práctica. En los años70,Polodesarrollósuinvestigaciónymagisteriofilosóficoenla forma de actividad docente, de manera que no distinguía entre investigación y docencia. En general, y como decía Alejandro Llano, que se incorporó a la facultad de Filosofía y Letras de Navarra en 1975, Polo no distinguía los géneros literarios, de manera que siempre hacía lo mismo: pensar en voz alta, ya se tratara de una clase, una conferencia, una tertulia o una conversación de café. No sé si por sugerencia de don Jesús Arellano, que grababa en magnetofón sus clases y que pasó un par de años como profesor en Navarra en aquel quinquenio, o por sugerencia mía, o cómo, el caso es que nos hicimos con un equipo de grabación. Don Leonardo, con esaespecialdificultadque,insisto,teníaparatodolopráctico,sesentía desbordado por el cúmulo de ideas y descubrimientos que suscitaba en una amplia y variada docencia, a la que se veía obligado por la escasez y transitoriedad del profesorado y por los cambios de los planes de estudio.Esasclasessetranscribíanmecanográficamente,yesostextos eran remitidos nuevamente a don Leonardo que los revisaba. UndíaquedonLeonardosesentíacomofieraenjaulada,yconun ánimo derrotista y depresivo, sobrepasado por la tarea docente que le había sido impuesta (entre otros, por mí mismo, que ya le había sustituido del todo en el cargo de Director de Estudios), le tranquilicé y le dije: no sé preocupe, Magister, verá como lo arreglamos y lo dejamos todo ordenado y manejable. Me fui a la Librería Universitaria, que era uno de nuestros proveedores, compré un montón de carpetas tamaño DIN A-4, una perforadora y un montón de roturadores rojos, azules y negros con punta de diferente grosor. Me lo llevé todo a su despacho. Allí nos pasamos un – 105 – buenratoperforandofoliosmecanografiados,metiéndolosencarpetas y escribiendo los títulos en sus lomos. Luego los distribuimos en las estanterías. Y todo quedó en orden: Aquí las tiene. Las obras completas inéditas del Magister. Don Leonardo se quedó asombrado y su ansiedad se cambió en calma gozosa, mientras me miraba como si yo hubiese separado las aguas del Mar Rojo para que pasará la multitud del pueblo elegido. Cogía una carpeta, la abría, la cerraba y la volvía a dejar en su sitio. Y luego otra, y otra, como un niño con zapatos nuevos. Allí estaban las Lecciones de Psicología, el Curso de Teoría del Conocimiento, la Conferencia la libertad. Todo. Disponible, manejable. Adquiriólacostumbredetrabajarsobreesostextosmecanografiados, y así es como surgieron sus publicaciones a partir de los años 70. Cogíauntextomecanografiado,tachabaunospárrafosyañadíaotros amano,conroturadorfino.Luegosemecanografiabaotravez,luego hacíalarevisióndefinitiva,yluegopasabanamaquetaciónparalaimprenta. Durante los años 80 y 90 don Leonardo dio numerosos cursos en la Universidad Panamericana de México, en la Universidad de la Sabana de Colombia, y en la Universidad de Piura en Perú. De esos cursos salieron unas cuantas publicaciones, y creo que el procedimiento de producción de todas ellas fue este de exposición oral, transcripción mecanográfica,corrección,nuevarevisiónymaquetaciónparaimprenta. Don Leonardo no necesitaba consultar bibliografía, consultar los libros o revisar las revistas más recientes. Nietzsche dice que los pensadores que aportan algo realmente nuevo vienen ya con su aportación dentro y solo tienen tiempo para escribirla, y no para ver lo que dicen otros. Kierkegaard también veía una viva incompatibilidad entre pensar y recoger y ordenar información. Heidegger también y Wittgenstein mucho más. Hegel y Zubiri tenían el gusto de la erudición, y disfrutaban recogiendo datos de revistas de física o de medicina del mismo año en que publicaban sus obras. Pero esa erudición actualizada no era especialmente relevante para su obra. Es posible que los sistemas de evaluación de la investigación y los evaluadores de artículos – 112 – Ya había pasado la época de la revolución estudiantil, de la revolución sexual, de la revolución del Vaticano II, España había desembocadoenunademocraciapacíficayelterrorismovascoapenaseraperceptible en Andalucía. Eran tiempos de bonanza por todos los cuatro puntos cardinales. ¿Qué es lo que pasaba ahora? ¿Por qué adoptaba yo una actitud de hostilidad? Esa pregunta también se la hacía don Leonardo, y en uno de sus viajes a Sevilla me la formuló directamente. Antes jamás habíamos hablado del Opus Dei o de la situación de ninguno de los dos en la instituciónporqueerapacíficayporquedeesosasuntosnosehablaba.Pero ahora la cosa era distinta. Chouzas, qué es lo que te pasa. Qué es lo que te ha pasado. Magister, lo que me ha pasado es Juan Pablo II. Escrivá había muerto en junio de 1975 y Pablo VI, el Papa que suprimió el Índice de Libros Prohibidos, en agosto de 1978. La mayoría de los miembros del Opus Dei, especialmente los más ‘avisados’ y los más ingenuamente creyentes en el carisma de la institución, esperábamos que el Papa siguiente restauraría a la Iglesia sobre los principios de Pio XIIyPioX,queerasobrelosquepretendíarestaurarlaEscrivá. Magister, yo escuché el discurso de Juan Pablo II en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York el 2 de octubre de 1979. Y luego leíeldiscursoaloscientíficosalemanesenlacatedraldeColoniaen noviembre de 1980. Proclamó las libertades individuales. Pidió perdón en nombre de la Iglesia por el caso Galileo y por las injerencias indebidas de la Iglesia en el desarrollo de la ciencia. No hablaba diciendo lasmismascosasquePioXIIyPioXyEscrivá.Hablabadiciendolas mismas cosas que Pablo VI. Yo he sentido que mi alma y mi cuerpo se escindía en dos mitades. El Papa y la Iglesia por un lado, Escrivá y el Opus Dei por otro. Y te has pasado al Papa. No, no me he pasado a nadie. Me he quedado roto en dos. Sí. Así es como pasa. No recuerdo si en esa visita o en otra, en esa conversación o en otra, le dije que ya no le seguía a él. Usted es un tradicionalista. Y yo ahí no le sigo. ¿Yo? Pero si yo no he leído a De Bonald en mi mida. – 113 – Y eso qué tiene que ver. Pero ha leído a Hegel. Por lo demás nadie necesita leer a un autor para adoptar una actitud ideológica u otra. Después de esas conversaciones ya no nos volvimos a encontrar ni a ver. Preguntábamos cada uno por el otro cuando veíamos a amigos comunes, y nos alegrábamos si sabíamos que estábamos bien. Un par de años antes de su muerte conversé varias veces con Héctor Esquer, en México, y me contó sus años de trabajo con él en Pamplona cuando Héctor aún pertenecía a la institución. Hablamos de ti varias veces. Le pregunté qué es lo que te había pasado. Contaba exactamente lo que tu cuentas y como tú lo cuentas, añadiendo algo Jacinto me dijo que se quedó roto y que no se pasó a nadie. Pero yo creo que sí, que se pasó al Papa. Amigos son los que tienen la mejor versión de uno mismo, o la que tiene uno mismo. Por eso sé que Polo es mi amigo, mi maestro, y que mequisoymerespetóhastaelfinal.Yotambiénleheadmirado,lehe querido y le he respetado siempre. Yo hice mi opción y él la suya. No sé si la Iglesia, o el Opus Dei tienen pendiente una especie de Juicio de Nürenberg, pero sí sé que alguien recordará siempre que los hombres son responsables de sus actos, de sus opciones. Cada uno hizo la suya. Después de la muerte de don Leonardo se publicó, como obra póstuma, un tratado de temas teológicos, una Cristología. Me alegré mucho al ver el índice y poder compararlo con la Cristología de Panikkar. Me dio mucha alegría verlos coincidir ahí. Y me gustaría algún día poder unirme a ellos en un estudio como los suyos, antes de que me llegue también a mí el momento de ir a dormir con mis padres. – 114 – – 115 – CAPÍTULO VII TREINTA Y SIETE AÑOS CON PACHECO. VARIACIONES SOBRE EL CRISTIANISMO (+2020)1 1. El nacional-catolicismo a comienzo de los 80 En estas páginas de homenaje a Javier, me gustaría rellenar un poco más con mis recuerdos lo que él cuenta en su semblanza personal, en las entrevistas de prensa, en los escritos literarios, en los académicos, y en otros documentos ubicados en su página web. Esos recuerdos son trozos de nuestra historia, de nuestro trato y convivencia durante 37 años, y, obviamente, del contexto sociocultural de la España que compartimos. En la década de los 60 España registra un crecimiento económico del 7% anual, y en la de los 70 se mantiene un ritmo análogo. En esos años Franco deja el poder en manos de los tecnócratas, en parte ministros del Opus Dei. En cierto sentido, puede decirse que en la década de los 80, cuando el país se integra en Europa, el nacional-catolicismo español, y en concreto, el Opus Dei, alcanza su momento culminante. Durante casi dos décadas hay en el gobierno ministros que pertenecen a la institución. Sus miembros se extienden y extienden sus aspiraciones y su red por toda España, por Europa, por toda América, y especialmente por la administración de la Iglesia Católica, en el Vaticano. Durante esas dos décadas el Opus Dei realiza un despliegue políticoyeconómico,quesemanifiestaenelaccesodesusmiembrosyallegados a puestos directivos de empresas, bancos, magistraturas y otras instituciones importantes del país. Además, lleva a cabo un despliegue cultural,quesemanifiestaenelaccesodesusmiembrosypartidarios 1 Aceptado para su publicación en THÉMATA, REVISTA DE FILOSOFÍA, en febrero de 2021 – 116 – a las cátedras de la universidad, en la elaboración de redes de colegios de enseñanza media de diverso tipo, en la construcción de una red de colegios mayores, en la instalación de una cadena de librerías y una cadena de kioscos de prensa, en la creación y gestión de publicaciones periódicas como los semanarios La Actualidad Económica, Telva, Mundo Cristiano, Palabra, y como los diarios El Alcázar y el diario Madrid, y en la creación de las editoriales Rialp, EUNSA, Magisterio Español, y Palabra, como factores importantes de una misión de evangelización moderna en el mundo moderno. Esa es la visión que se puede tener, y la descripción que se puede hacer, desde un punto de vista externo, es decir, desde el punto de vista sociológico y político, desde el punto de vista de su ubicación y visibilidad en la sociedad, y desde el punto de vista del control del poder. Desde el punto de vista ideológico o doctrinal, o sea, desde el pun- to de vista interno, el Opus Dei era una manera de entender el cristianismo y la iglesia, clara en algunos aspectos y difusa en otros. Durante mucho tiempo, su ideario se consideraba compendiado en libro Camino, del fundador José María Escrivá de Balaguer. Los centros de estudio, el equivalente en el Opus Dei a los seminarios diocesanos y noviciados religiosos, y que tenían el estatuto civil de Colegios Mayores, pasaron, de ser tres a comienzos de los 60, a ser una docena a comienzos de los ochenta, con una producción de cerca de 300 numerarios (el equivalente a clérigos y religiosos) por promoción. Y junto a ellos había además una docena de Colegios Mayores dedicados a estudiantes universitarios normales, de los que podían salir vocaciones de numerarios, supernumerarios, cooperadores y amigos en general, que proporcionaban una ayuda clave para las diversas tareas y empresas apostólicas del Opus Dei. En el contexto de ese proceso cultural y doctrinal nos incorporamos al Opus Dei tanto Javier como yo. Yo en el último trimestre de 1962, en el Colegio Mayor Guadaira, al empezar segundo curso de Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, y Javier Hernández-Pacheco a comienzo de los 70, en Mérida, para empezar después los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, como subdirector del Colegio Mayor Moncloa. – 117 – Por supuesto, ni él ni yo teníamos en la cabeza, a comienzos de los 60 ni a comienzos de los 70, el mapa de esa red que aparece consolidado así en la década de los 80, que es cuando Javier y yo nos encontramos. Sólo teníamos el ideal cristiano que podía obtenerse de la meditación de Camino y unas juveniles aspiraciones a cambiar el mundo mediante ese ideal. Después de mis estudios de Filosofía y Letras en Sevilla y en Madrid, yo marché a Roma, a la casa central del Opus Dei, donde se forman los que van a ser sacerdotes y directivos de la organización en todo el mundo. Luego me trasladé a Pamplona, donde viví en el Colegio Mayor Aralar, segundo centro de estudio internacional para formación de directivos de la organización, adscrito a la Universidad de Navarra. Más adelante pasé a ocuparme de tareas directivas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra y a prepararme para una cátedra de Filosofía, que obtuve en marzo de 1981, al poco de ser abortado el intento de golpe de Estado del 23 de febrero. Javier, después de sus años como subdirector del Colegio Mayor Moncloa y de obtener su doctorado en Filosofía en la Complutense, fue nombrado subdirector de la Residencia Universitaria del Opus Dei en Viena, para desarrollar allí la misma tarea que en el Colegio Mayor madrileño. Estuvo cuatro años en ese cargo, realizó una segunda tesis doctoral en Filosofía en la Universidad de Viena y volvió a España en 1983. Nos encontramos en el Colegio Mayor Belagua, de la Universidad de Navarra, en Pamplona, en 1983. Javier hablaba con su maestro Rafael Alvira en un pasillo, y le pedía consejo sobre su futuro profesional comofilósofoenEspaña.Yoleescuchédepasadayledije,venteaSevilla, allí estamos empezando una facultad de Filosofía y necesitamos profesores. Rafael Alvira, con un gesto de la mano, le dijo, ahí lo tienes, ¿qué cosa puedes encontrar mejor? Y se vino a Sevilla conmigo. En los años 80 España se homologaba a Europa. Se había aprobado por referéndum una constitución democrática en 1978, acababa de ganar las elecciones por mayoría absoluta el partido socialista en 1982, se estrenaban Felipe González y Alfonso Guerra como presidente y vicepresidente del gobierno respectivamente, y el país se integraba en la OTAN. – 118 – En esa homologación España iniciaba el proceso de secularización que Europa había vivido a partir de las revoluciones culturales de los sesenta, y del cual se había mantenido al margen, bajo el paraguas del régimen de Franco. Estrenaba entonces democracia, legalización de partidos políticos, matrimonio civil, divorcio y aborto, generaba las Comunidades Autónomas, multiplicaba las universidades, y, en el contex- todelasautonomíasuniversitarias,lasfacultadesdefilosofíapasaron de 4 en 1963 a una docena en 1983. La de Sevilla había comenzado sus cursos en 1977, bajo la dirección del Decano Comisario Jesús Arellano, Catedrático de Filosofía y socio numerario del Opus Dei. Para la fundación y puesta en marcha de la Facultad, Arellano contaba con dos discípulos de Sevilla: José Villalobos, con quien yo había coincidido en el Colegio Mayor Guadaira en el curso 1962-63 y acababa de obtener otra cátedra en la misma Facultad, y José Luis López López, compañero mío desde el primer curso de carrera, primero en Sevilla y luego en Madrid, y miembro del PSOE desde muy joven, como su hermano Ángel López López, catedrático de Derecho Civil, que ocuparía cargos destacados en el partido. Contaba también con otro discípulo que se le agregó en Pamplona, durante el bienio que pasó como profesor visitante en la Universidad de Navarra, Juan Arana. Juan Arana se vino con Arellano a Sevilla cuando se empezaba la facultad, porque yo le cerré las puertas para ser profesor en la Universidad de Navarra, pues, aunque tenía un expediente brillante, era agnóstico. Hacían falta profesores para la nueva facultad de Filosofía, en Sevillano habíacandidatossuficientes,olosquehabía estabanvinculados a diversos partidos de izquierda, y Arellano prefería que Juan Arana consiguiera candidatos licenciados por la universidad de Navarra,enquienessuponíamásafinidadpolíticaconélybuenaformación profesional. JuanAranagestionóelfichajedevariosantiguoscompañerossuyos de Pamplona, y por ende antiguos alumnos míos, y varios de ellos se incorporaron como profesores, formando un grupo al que, por provenir de Navarra, Pepe Villalobos designaba como “el frente norte” Tras unos cuantos ajustes, el cuadro directivo de la facultad quedó integrado por Jesús Arellano como Decano, José Villalobos y yo como – 119 – vicedecanos, José Luis López como secretario y Juan Arana como ministrosincartera y hombredeconfianzade Arellano.Elequipofue denominado entre nosotros como la coalición del “Pesopus” o, simplemente, “el pesopus”. 2. Un cristianismo diversificado Cuando Javier y yo nos encontramos en Sevilla los dos habíamos entradoenconflictoconelOpusDei,yenconflictograve.Habíamos sidoapartadosdefinitivamentedelastareasdedirecciónyformación yhabíamosdejadodeserpersonasdeconfianza.Nosencontrábamos en una situación similar, y nos hicimos amigos mientras nos lamíamos nuestras heridas de guerra. El Concilio Vaticano II (1963-1965) tuvo como cometido hacer una parada,unareflexiónyunaactualizacióndelaautoconcienciacatólica en su relación con la sociedad y la cultura occidental, y en su desarrollo después de la caída del Antiguo Régimen. La caída del Antiguo Régimen consistió básicamente en una secularización, determinada por la desconfesionalización del Estado, a la que la Iglesia católica se opuso por considerarla destructiva para ella. En ese combate contra los errores modernos, la Iglesia Católica promulgó una serie de normas cautelares, disciplinares y penales, que el Concilio Vaticano II y el papa Paulo VI, por considerarlas fuera de contexto, cancelaron. Entre otras medidas de diverso calado, Pablo VI levantó la condena de los errores modernos del syllabusdePíoIX,suprimióeljuramen- to antimodernista, compromiso de lucha contra eso errores modernos, dePioX,cancelólasexcomunionesavotantesdeliberales,socialistasy comunistasdePioXI,yanulóelíndicedelibrosprohibidos,creadopor PíoVen1571yactualizadoyreforzadoporPioXIIen1948. El fundador y Presidente General del Opus Dei, creía que su institución era portadora del carisma para la renovación y modernización de la Iglesia, y a la vez sentía que esas medidas de Pablo VI la destruían. Después de dichas cancelaciones de Pablo VI, volvió a establecer, para el Opus Dei, la vigencia de esas normas, encaminadas a mantener la pureza de la doctrina, la corrección de la moral y la rectitud de la litur- – 120 – gia.RepusoparalainstituciónelmodelodeIglesiadePíoX,sereeditaron en Editorial Magisterio Español los catecismos de Pío V y de Pío X,ylosestudiamostodosdememoria.Heconservadosiempreenmi biblioteca mis ejemplares de esos catecismos. A Javier y a mí, como a muchos otros que al llegar a la institución habíamos sido formados en la doctrina de “estar en el mundo”, “ser como los demás”, “vivir la vida ordinaria”, para evangelizar desde esas posiciones, nos parecía que esa reposición de la normativa antigua chocaba con el “carisma” del Opus Dei. No solamente contrastaba con la enseñanza que inicialmente habíamos recibido. Además, producía graves daños en la salud física y espiritual de los socios, y tornaba impracticable cualquier evangelización, cualquier presentación comprensible y atractiva del mensaje evangélico. Javier, al sentirse encargado de aplicar un conjunto normativo tan denso, siendo subdirector de la residencia universitaria de Viena, manifestó su desacuerdo, con la nobleza habitual en él: Si esto es lo que se manda, lo que hay que hacer, y yo no estoy de acuerdo, por lo menos, no me obliguéis a mí a mandar. Así pidió su relevo, así se le concedió y así se volvió a España, con el estigma de haber fracasado en la misión que se le había encomendado en Austria. En mi caso, esa densa normativa no me planteaba problemas de conciencia a la hora de seleccionar profesores católicos para la Universidad de Navarra, que hicieran sus programas con arreglo a la doctrina de la Iglesia. En cambio, sí empecé a tener problemas al desarrollar mi investigación como profesor, y al gestionar, desde la editorial de la UniversidaddeNavarra,EUNSA,laedicióndelosmanualesdefilosofíay teología de los estudios eclesiásticos institucionales, o sea, los manuales destinados a la formación de los sacerdotes en los seminarios y universidades de la Iglesia. Las asignaturas que ya existían de periodos anteriores y estaban bien consolidadas y estructuradas en tratados ya clásicos, no planteaban problemas. Pero sí lo hacían las asignaturas que había que crear desde cero, entre las cuales estaba la que cultivaba yo, y cuyo manual mecorrespondíaamiredactar,laAntropologíafilosófica. – 121 – El problema provenía, sobre todo, de que, Juan Pablo II, al llegar alpontificado,publicóel15deabrilde1979laConstituciónapostólica Sapientia Christiana sobre las Universidades y Facultades eclesiásticas, con indicaciones sobre los planes y enfoques de los estudios. En ese documento se indicaba que había que dar prioridad a los enfoques históricos, fenomenológicos y exegéticos sobre los enfoques sistemáticos y dogmáticos. Enconcreto,seestablecíalaAntropologíafilosóficacomocolumna vertebraldelosestudiosfilosóficos,ysedescribíacomounasíntesis entrelafilosofía,lascienciashumanasylascienciassociales.Loslibros de esa colección de EUNSA se hicieron con los criterios anteriores a la Sapientia Christiana, y son los que yo he encontrado, entre 1990 y 2020, en los seminarios y universidades católicas de los países de América que he visitado, que son bastantes. Los libros de esa colección se hicieron con los criterios anteriores a la Sapientia Christiana porque nadie sabía cómo hacer los antiguos manuales con los criterios nuevos, y no había una editorial dispuesta a embarcarse en esa aventura. Gracias a EUNSA los seminarios y universidades de la Iglesia católica tuvieron una colección completa de manuales que han estado usando en los últimos 40 años, aunque no estaban hechos teniendo en cuenta los criterios establecidos en 1979. Se hicieron intentos y ensayos con diversos enfoques desde diversos puntos, y uno de esos ensayos fue el de mi Manual de Antropología filosófica. YohabíaelaboradomiprogramadeAntropologíafilosóficapara la obtención de la cátedra en la Universidad estatal de Sevilla, y estaba dispuestoaplasmarlocomolibroenunManualdeAntropologíafilosófica,paraesacoleccióndelibrosdeestudioseclesiásticosinstitucionales. En las diversas conversaciones y en las directrices sobre la colección,seinsistíaenquesetratabadecomponerlibrosdefilosofíacristiana para cristianos, para la formación de sacerdotes, y yo manifestaba unayotravezmipuntodevista:siunlibrodefilosofíanosirveparalos no cristianos, entonces tampoco sirve para los cristianos. No me importaba que los autores de los restantes manuales compusieran sus libros tomando como base a Santo Tomás de Aquino y a – 128 – pechos desnudos, un fusil en la mano izquierda y una bandera en la derecha. El libro, el título, la imagen de cubierta y su contenido, eran una provocación de “la izquierda hegeliana de Sevilla”, como le llamaba nuestro amigo de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de La Rábida Fernando Fernández. ¿Es que tenía que darse en el seno del cristianismo una modernización, una proclamación de los ideales revolucionarios, una proclamación de la libertad personal y la autonomía de la conciencia, como epicentro del despliegue del cristianismo y de su realización, es decir, como clave de la evangelización? Javier y yo lo entendíamos más o menos así, y aunque Modernidad y cristianismo y su prólogo admiten varias lecturas, esa es una de ellas, y creo que es la que hacíamos nosotros. Incluso entendíamos que esa era la esencia del Opus Dei, el carisma para la renovación de la Iglesia. Así lo expresaba Javier en sus conferencias y actuaciones y así lo expresaba yo en las mías. Lo expresé así, quizá de un modo especialmente público y claro, en mi intervención como miembro del tribunal de la tesis doctoral de Higinio Marín Pedreño sobre Aristóteles. Eso le sonaba muy subversivo a Leonardo Polo, el más antiguo y sabio profesor de Navarra, a Alejandro Llano, que pasaría a ser Rector en 1991, a Ángel Luis González, que me sustituyó como Director de Estudios de la Facultad de Filosofía, y a otros miembros del claustro académico. No es aceptable que a la verdad objetiva se contraponga la libertad personal en su búsqueda y realización del bien. La objetividad tiene primacía sobre la subjetividad y sostener lo contrario es el más peligroso de todos los riesgos, el subjetivismo, el relativismo, la arbitrariedad, etc. La editorial Rialp, gestionada por socios del Opus Dei, publicó el libro con mi prólogo. Nada puede ser más atractivo para un editor que una polémica sobre la ortodoxia, y en la institución había personas que entendían el debate como una fructífera expresión de libertad y una modalidad de la evangelización. Como en los tiempos de Fichte en la universidad alemana. Después de diversos acontecimientos en los que se percibía el conflictodeesacontraposición,AlejandroLlanoyyohablamos,y,me – 129 – advirtió: no vuelvas a poner los pies aquí. La Universidad de Navarra es tu casa, la facultad la has hecho tú, pero por aquí no vuelvas más. Javier también fue advertido, aunque no sé en qué términos, y supo que ninguno de los dos volveríamos más por la Universidad de Navarra. El choque casi termina con una ruptura de las relaciones entre los profesores del Opus Dei de Sevilla y los de Navarra. No fue así gracias a que entre Alejandro Llano y Juan Arana, ya catedrático en Sevilla, surgió una buena amistad, que dio lugar a diversas colaboraciones entre ambos. Compartían una misma comprensión del cristianismo, de la ortodoxia cristiana y de las tareas del Opus Dei en la sociedad y la cultura españolas. En 1989 había terminado yo de escribir mi manual de Antropologíafilosófica.EdicionesdelaUniversidaddeNavarranoloconsideró apto para la colección de textos de los estudios institucionales, me comunicó que no correspondía al encargo que me había hecho y que no lo publicaría. Más de diez años de trabajo, invertidos en el diseño de la AntropologíafilosóficaqueyoentendíaquepedíaelpapaJuanPabloIIyque, a mi entender, la Iglesia necesitaba y pedía, parecían destinados a un contenedor de material inservible. La editorial Rialp asumió la publicación del Manual, que se editó también en 1989, y que he visto en todos los seminarios de América junto a los demás libros de la colección de textos institucionales de la Universidad de Navarra. EUNSA encargó otra redacción adecuada del manual a otro profesor, Jorge Vicente Arregi, lo cual dio lugar a otra historia relatada también en la Revista Thémata (“Treinta años con Gorka”. Thémata: Revista de filosofía, Nº 37, 2006, págs. 23-36). 5. El que sabe para qué es capaz de cualquier cómo. Muerte en los 90 El año más amargo que Javier y yo hemos vivido juntos fue 1990. Quizá después hemos vivido, los dos, años más amargos, pero no los hemos vivido juntos, y, desde luego, no golpeados por el mismo golpe. – 130 – Javier sintió muy certeramente que no tenía nada que hacer en el Opus Dei, que, con la comprensión de su vida como milicia, no pintaba nada allí. Ese no era mi caso, porque, a pesar de la génesis que tuvo mi manual,yonoentendíamitareadehacerunafilosofíaquesirvierapara los no cristianos y para los cristianos en dependencia de ninguna institución, ni del Opus Dei, y quizá ni siquiera de la Iglesia católica. CuandoyoconocíelOpusDeiyahabíainiciadomividacomofilósofoy como cristiano “autónomo”. Los dos entendíamos muy bien la frase de Nietzsche “el que sabe para qué es capaz de cualquier cómo”. Con mi sentido de la vida como misión, para vivir, yo no necesitaba más que poder escribir, un instrumental y un tiempo básicos para hacerlo, y tener la cabeza en condiciones, y ya está. Pero Javier necesitaba un cobijo institucional y un cobijo familiar. Los dos sabíamos que el que sabe para qué es capaz de soportar cualquier cómo. Pero el que no sabe para qué… Javier no sabía ya para qué existía el Opus Dei ni para qué existía su vocación, su llamada a esa institución. Yo intentaba consolarle, a él y a cuantos se encontraban en situación análoga a mi alrededor, que eran bastantes, diciéndoles que en el futuro habría una gran crisis en el Opus Dei, como la había habido en la Iglesia, pero que la crisis pasaría, el carisma originario se recuperaría, y todo volvería a ser ilusionante y esplendoroso. Pero mis ánimos no le llegaban a él ni a nadie. Jacinto, tú eres un optimista y un visionario. A comienzos de los 90 Javier experimentó algo así como la muerte del Opus Dei, y, a la vez, la de su vocación al Opus Dei. La muerte del Opus Dei venía dada, para él, por la muerte de Escrivá en junio de 1975 y por la actuación de su sucesor como Presidente General, Álvaro del Portillo. Javier siempre admiró a Escrivá y lo consideró dotado de un carisma religioso y organizativo excepcional, hasta el Concilio Vaticano II. Pensaba que con el Concilio entró en pánico y se estancó en un movimientoretrógradoasfixiante.ParaJavier,elOpusDeipodríahaber seguido adelante basándose en el carisma inicial. Para lograrlo, hubiera bastado con marginar la última década de Escrivá. – 131 – Para Javier, Del Portillo podía haber salvado al Opus Dei de la locura de Escrivá, y a él mismo de la locura de sus últimos años, si hubiera vuelto sobre el carisma originario. Pero su esfuerzo se centró en llevarlo todo por el cauce de la imitación al fundador, y de la imitación al peor fundador, el de los últimos años. Y para Javier la imitación, cualquier imitación, es la muerte de toda inspiración originaria, de toda vida propia Lo explicaba siempre con la imagen del trompo. Jacinto, la vida es movimiento perpetuo, como un trompo. El trompo se mantiene en pie y avanza mientras gira, mientras se mueve por sí mismo. Si tiene que moverse mirando a otros, deja de girar, se para, muere. Javier no era el único que percibía en los años 90 la muerte del Opus Dei. Con otro enfoque lo percibía también Alejandro Llano, y así se lo comentó a Héctor Esquer, numerario mexicano, que hacía su tesis doctoralenfilosofíaacomienzosdelos90enlaUniversidaddeNavarra. Héctor, el Opus Dei ha muerto, le comentaba. ¿¡Cómo dices eso, Alejandro!? Sí. Mira. Ya los supernumerarios no quieren que sus hijos seannumerarios.EsosignificaquelaObrahamuerto. A lo largo de los 80, los supernumerarios, los socios casados del OpusDei,quehabíangestionadoyfinanciadonumerosastareasevangélicas y empresas colaterales, y habían entregado a sus hijas e hijos a la institución para tener garantizada su felicidad, habían recibido de nuevo en casa a esos hijos desencantados, como Héctor Hernández-Pa- checo recibió a Javier a su vuelta de Viena. Eso, en el mejor de los casos, en los casos en que podían recibirlos y ayudarles a empezar la vida de nuevo. Porque otros los recibieron sin trabajo, sin horizontes, alcoholizados, o enfermos física y psíquicamente. Otros no los recibieron porque no volvieron nunca a sus padres. Y en algunos casos, los padres les advirtieron que no volvieran, porque en la casa no se recibía a los que habían traicionado los ideales familiares. Elnúmerodecasosdeesetipodebiódesersuficientementeelevado, y debieron conocerse entre los supernumerarios lo bastante como para que la idea de que sus hijos se hicieran numerarios les produjera, más que ilusión, recelo y miedo. – 132 – TambiénelhumoristaForgespercibíalaartificiosidaddelagente del Opus Dei, y lo expresaba en una de sus viñetas: “¿Santos de diseño? Que me lo expliquen”, comentaba en el dibujo un paseante a otro. Yo percibía también esos síntomas de muerte. Desde que llegué al Colegio Mayor Guadaira a comienzos de los 80, cuando me daban con alegría la noticia de que se había incorporado a la institución un estudiante valioso y simpático, por dentro me entraba una profunda tristeza. Porque sentía que no pasaría mucho tiempo sin que se convirtieraenunapersonaenvarada,artificiosaytriste,conunapersonalidad ortopédica, como si hubieran vampirizado el alma. A lo largo de los 90, el Opus Dei se fue deteriorando en el sentido en que lo decían Javier, Alejandro Llano y Forges, y cómo yo lo sentía en Guadaira. Murió por dentro, desde el punto de vista doctrinal o espiritual. Murió en sus directivos y en sus socios la certeza en una manera de entender y de vivir el cristianismo y la iglesia ilusionante, y que les llevaba a entregar sus vidas en pobreza, castidad y obediencia, cualquiera que fuese la fórmula jurídica de esa triple ofrenda. Murió en ellos esa modalidad de la fe que podían extraer del libro del fundador, Camino. Y por eso abandonaron masivamente la institución a lo largo de esa década, o siguieron en ella sin entusiasmo, o quizá con un entusiasmo generado en términos voluntaristas. Por fuera no se percibía entonces nada de ese deterioro de la institución, y quizá tampoco se percibe ahora. Los periódicos, las revistas y las cadenas de kioscos han desaparecido, pero las editoriales emblemáticas siguen existiendo. Los centros de estudio, pasaron de doce en los años 80 a dos o tres en la actualidad, y con una producción de diez odocenumerariosporpromociónanual.Losedificiospasaronaser Colegios Mayores o se vendieron, como otros Colegios Mayores de estudiantes normales. Lareddeprofesionalesyempresariosquefinanciabalasdiversas iniciativas apostólicas se reconvirtió, y se concentró en promover y gestionar colegios de enseñanza secundaria, clínicas, clubes para jóvenes y casas de ejercicios espirituales. El Opus Dei se replegó y se alineó junto a los restantes grupos católicos, en una España secularizada y plural, en la cual el ideario católico común resultaba más determinante entre esos grupos, que las – 133 – peculiaridades institucionales que los diferenciaban. Y desde entonces, cuando gobiernan los partidos de derecha, a veces se encuentran en los gabinetes algunos ministros que son supernumerarios de la institución. Desde un punto de vista externo, no parece que haya cambiado mucho, y quizá no ha cambiado mucho. Aunque cada vez hay menos numerarios y con una media de edad más alta, como en las congregaciones religiosas. Creo que sigue habiendo muchos supernumerarios, y que esos siguen deseando que sus hijos vivan en esas redes institucionales de colegios, clubes, campamentos de veranos y centros hospitalarios, y sean atendidos en ellas. Esas transformaciones, dejaban al Opus Dei convertido en una organización de tipo genéricamente cristiano, como otras muchas, pero un grupo cristiano que mantenía un enfoque del cristianismo más bien reticenteantelacorrienteoficialdelospontífices,queprocurabanrealizar las tareas propuestas por el Concilio Vaticano II. Pero una visión del cristianismo de ese tipo, ¿para qué va a requerir una entrega vocacional en pobreza, castidad y obediencia? ¿Cuánta entrega personal, refrendada por vínculos jurídicos extraordinarios, requiere la vida de un cristiano corriente? Si el Opus Dei propone la vocación del cristiano corriente ¿por qué va a requerir un régimen especial de celibato, de propiedades y de disciplina? Los obispos y las parroquias no tienen con sus feligreses vínculos de ese tipo. 6. Refugio en la literatura. La novia del patriarca Javier empezó a experimentar en Viena que el Opus Dei y él ya no sintonizaban, y que su vida en la institución no tenía mucho sentido. Ya no había un para qué, y el cómo se hacía cada vez más extraño, incluso absurdo. Porque se le pedía, y él se exigía internamente a sí mismo, una tarea de ilusionar a los jóvenes y un rendimiento en promoción de vocaciones, con unas propuestas que no solo no eran ilusionantes, sino que más bien provocaban rechazo. Jacinto, es como si me dijeran, tienes que atarte las manos a la espalda, además tienes que atarte un palo a una pierna, y así, a la pata coja, tienes que correr más que los otros y encima meter goles. – 134 – En esa situación, como no podía desplegar su vida en la realidad, empezó a desplegarla en la literatura. En 1981, en Viena, había escrito el cuento La novia del patriarca, en el que se mete en la interioridad de San José para contar cómo hacía el Patriarca para sublimar su impulso sexual, casado con la Virgen María, mediante un vínculo que los convertía a los dos en célibes. Ese texto expresa el modo en que Javier vivía entonces su celibato, de un modo armónico y consistente con su trabajo, sus estudios y sus actividades. En Sevilla nos mostró el cuento a los amigos de la Facultad, que lo difundimos de todas las maneras posibles, porque era de una gran calidad literaria. Después de llegar a la Universidad de Sevilla, escribió otros dos más, De paso a Ítaca (Nueva York,1985), y El hada perdida (Sevilla, 1989). En el primero se percibe el protagonismo que el amor erótico va adquiriendo en su mundo interior, y el segundo es como una sublimacióndelafiguradeInmaAcostaydesuenamoramientodeella. Inma Acosta, actual viuda de Javier y madre de sus tres hijos, estaba terminando la carrera de Filosofía en 1990, o ya la había terminado, y era numeraria del Opus Dei. Yo diría que era la estudiante más guapa de su promoción, y Javier se había enamorado de ella. Y acabó siendo la persona que brindó a Javier todo el cobijo y todo el amor femenino que necesitaba. Yo fui testigo de ese proceso de enamoramiento, desde sus inicios hasta su culminación. Al principio me lo contaba en términos trágicos, queexpresabanunossentimientosencuyodesarrolloydesenlacefinal normal no podía consentir. Pero el amor es imparable, mucho más si se insinúa y se presiente correspondido. Llegó un momento en que Javier no podía más, y cuando me lo contó le dije, ¡ah! yo no sabía que la cosa estaba así. Vete con ella. Ya lo dice San Pablo, más vale casarse que abrasarse. Javier veía su marcha del Opus Dei como una enmienda a la totalidad de su vida, como una declaración de siniestro total, y experimentaba una tremenda sensación de vértigo existencial. ¡Uf! Jacinto, es como cuando estas en los Alpes, en la cima de un cortado, abres las piernas y miras hacia abajo. La caída es más que mortal… Entre unos episodios rocambolescos Javier presentó su dimisión como numerario en el Opus Dei y lo mismo hizo Inma Acosta, y for- – 135 – malizaronsurelacióncomooficialmentenovios.Porquelosdosfueron siempre bastante formales para todo lo relacionado con la moral y las costumbres. Quizá otros estudiantes del Opus Dei de la Universidad de Sevilla entraron en resonancia y dejaron también la institución. Fue un escándalo en todo el Opus Dei en España y, por supuesto, en la sede central del Opus Dei en Roma. Aparecía claro, ante todos ellos y ante la institución, que los ideales revolucionarios y las doctrinas dudosas eran el fruto de la corrupción y de las vidas desviadas, que unas cosas llevaban a las otras. En algunos ambientes del Opus Dei, en los años 70, 80 y 90, para paliar el efecto negativo que, sobre todo en los más jóvenes, podía tener la marcha de algunos socios numerarios mayores y prestigiosos, como al dejar la institución y el celibato solían casarse, con frecuencia se decía que se habían marchado “por un problema de bragueta”, es decir, por un problema de debilidad personal, por una falta achacable solamente a él, porque no soportaba la dureza del celibato. Cuando Javier dejó la institución en 1990, también se dijo eso a los más jóvenes, a las nuevas promociones. Javier pasó a ser un hombre maldito entre los centros de jóvenes del Opus Dei de Sevilla, y de otros centros de España, y la Facultad de FilosofíadelaUniversidaddeSevillapasóaseruncentropérfido,en el que una persona honorable no podía trabajar ni tampoco estudiar, como me dijo meses después Miguel Ángel Montijano, uno de los directivos nacionales. Durante el verano de 1990 yo me fui a la universidad de Glasgow, donde coincidí con Jorge Vicente Arregui y con Francisco Rodríguez Valls, que estaban al corriente de todos estos sucesos. Paco porque había sido numerario, y Jorge porque todavía lo era. Vino a verme a Glasgow Miguel Ángel Montijano, entonces director general encargado de todos los numerarios de España. Me consideraban cabecilla de un movimiento de sedición, y responsable de una serie de dimisiones de numerarios del Opus Dei ocurridas a ambos lados del Atlántico. En medio de esa caza de brujas, mi preocupación principal era que quienes habían abandonado la institución ese curso, sobrellevaran el – 136 – trauma con el menor deterioro físico y psíquico posible, especialmente Inma Acosta y Concha Diosdado, que habían sido alumnas mías, y que ahora eran las novias de Javier y de Paco R. Valls, respectivamente. Por eso les escribía cartas desde Glasgow para animarlas, a pesar de que Montijano me volvió a insistir en que un numerario tenía prohibido mantener correspondencia con mujeres. Javier pasó un verano solitario, dolorido y marginado de todos suscírculoshabituales,entresufincaysucasadeMérida,ySevilla. En Sevilla, dormía en mi estudio, un piso situado en Avda. de Manuel Siurot 3, bloque 5, 5º. Yo le dejé una llave cuando me fui a Glasgow, y él se instaló allí, como un refugiado. Y en Sevilla contaba con la amistad leal de Juan Arana, que le acompañaba cuando coincidían en la ciudad. 7. En las tinieblas exteriores. Horizontes americanos para Javier En octubre de 1990 empezó el curso de nuevo en la Facultad de Sevilla, y volvimos a encontrarnos otra vez allí casi todos. Jesús de Garay había pedido la excedencia como profesor en la Facultad y se había ido a Madrid, algunos estudiantes que eran numerarios, habían dejado la institución, y quedábamos como profesores en la Facultad una numeraria, un supernumerario, Arellano y yo. Yo tuve una depresión de dos años, el tiempo que suele durar un cuadro de duelo, y en ese periodo viví con una extraña sensación, que aún no he tenido ocasión de comentar con un psiquiatra y no he logrado descifrar del todo: la sensación de haberme quedado sin cara, la sensación de no tener cara, que es muy diferente, más íntima y profunda que la sensación de desnudez. Casi todas las semanas iba un día a comer a casa de Javier e Inma, en la calle Rodrigo de Triana, a jugar con los mellizos, Eduardo y Rocío, que nacieron por entonces, y con Ignacio, que nació poco años después. Yo me sentía allí en mi casa y ellos sentían que yo completaba de algún modo la familia. Ellos, como todos los que habían abandonado el Opus Dei, estaban oficialmenteenlastinieblasexteriores,casiabocadosalacondenación – 137 – eterna, y yo pasaba la vida con todos ellos porque eran mis amigos, y en cierto modo eran mi familia. Javier ya había realizado una estancia de investigación como profesor visitante en 1985-1986, en Columbia University (New York), dondetuvocomoanfitriónaLambrosComitas,directordelInstitutof Latin American and Iberian Studies, que me había acogido a mí como anfitriónenelcurso1979-80.Sehicieronmuyamigosyapartirdeentonces formamos un triángulo amistoso al que se acogieron otros alumnos y doctorandos de Javier y míos en sus estudios americanos. Después de 1990, alejarse de Sevilla, respirar nuevos aires y abrir nuevos horizontes era lo más saludable para él. Así, realizó otra estancia de investigación como profesor visitante en 1991-92, en MIT (Cambridge, Ma.) y en Northwestern University (Evanston, Il.). Y todavía, en el curso 2005-6, llegó a lo que para él era el sancta sanctorum, profesor visitante en Oxford University, que en sus fantasías era el más excelso de los clubes británicos. En la década de los 90 Javier se concentró en el estudio de los asuntosmáspropiosdesucátedra,lafilosofíaalemanadelossiglosXIXy XX,yelresultadofueun montón de buenos libros: Friedrich Nietzsche. Estudio sobre vida y trascendencia (Barcelona: Herder, 1990), Elogio de la riqueza. Elementos de filosofía de la economía (Barcelona: Tibidabo Ediciones, S.A., 1991), Los límites de la razón. Estudios de filosofía alemana contemporánea (Madrid: Tecnos, 1992), La Conciencia Romántica. Con una antología de textos (Madrid: Tecnos. 1995), Corrientes actuales de filosofía. La Escuela de Frankfurt. La Filosofía Hermenéutica (Madrid: Tecnos, 1996), Corrientes actuales de filosofía (II). Filosofía Social (Madrid: Tecnos, 1997). En esos años yo había llegado a convencerme de que el Opus Dei era un cuerpo sin alma, sin esa comprensión del cristianismo sobre la que Javier y yo habíamos conversado y pensado en los 80, y que él había plasmado en su libro sobre Nietzsche, siendo todavía numerario, a mi modo de ver mucho más amplia y plenamente que en Modernidad y cristianismo. Yo había llegado a comprender que ese ideal, esa comprensión del cristianismo, no tenía ya más domicilio que mi mente y la de Javier, y tenía la certeza de que mi persistencia en el Opus Dei no tenía ningún – 144 – mento. Javier no simpatizaba con esas directrices, y yo sintonizaba con ellas plenamente. 9. Variaciones sobre el cristianismo. Últimos debates Las diferencias entre Javier y yo resultaban más claras en el terreno de los asuntos públicos y la política. Desde que me divorcié, cada vez iba menos veces a comer a su casa y nos veíamos menos. Alguna vez iba, pero la sobremesa era corta, él la concluía para poder trabajar algo después. En una de esas comidas, me expresó su extrañeza por mi valoración de algunos acontecimientos de la vida del país. Jacinto, pero tú, no puedes ver a los socialistas, y sin embargo te da igual el aborto. Pacheco, pues…, pues…, yo no sabía qué decirle. Como declara Aristóteles, amigos son los que se alegran y se entristecen con las mismas cosas, y su tristeza e indignación ante el aborto no encontraban en mí el eco que deseaba y que tal vez necesitaba. En efecto, nuestra distancia se hacía clara, porque yo no entendía que alguien pudiera condicionar su visión política del país en su conjunto, a un asunto tan particular como ese. En el 2013 fue elegido papa Francisco I, y eso Javier lo llevaba especialmente mal. Jacinto, cuando miro al papa Francisco lo que veo es a Nicolás Maduro en el Vaticano. ¡Pacheco! Yo lo que veo es que poco a poco la Iglesia va dando prioridad a la autonomía de las conciencias, a la persona, sobre las normas… Paco Valls, presente en ese momento, matizaba, sí, sí, pero no porque él tenga intención de llevar las cosas por ahí… En cualquier caso, se puede creer en la astucia de la razón, que desde otra perspectiva puede verse como el Espíritu Santo, y se puede creer que es capaz de conducir bien a la Iglesia, aunque Francisco sea un papa peronista, como dice The Economist, o un papa populista, como diceelfilósofoargentinoSebreli. Para Javier, era fundamental mantener la norma pública que impide a la conciencia autónoma actuar mal, pecar, y también mantener la doctrina que apoya la vigencia civil de esa norma con medidas penales – 145 – públicas. Las normas que impiden el aborto, la eutanasia, la autodeterminación de la identidad de género. Quizá también por eso se sentía abogado de las causas perdidas. En los últimos diez años, cuando los dos hemos escrito y publicado más, él me seguía dando sus libros. Yo los ojeaba, me parecían muy buenos, algunos me gustaban, mucho, me seguían entusiasmando, y otros me parecían que exponían, profunda y brillantemente, tesis doctrinalmente consistentes. Pero yo no le daba todos los míos. Los que pensaba que le iban a enfadar si los leía, o que no los iba a leer, no se los daba. Le di La oración originaria: La religión de la Antigüedad. Pacheco, esto es mi visión del cristianismo, mi respuesta a la pregunta, “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Bueno…, este sí te lo voy a leer. Lo leyó, y comentó, bueno, esto no estaba en el manual… y nada más. Ningún elogio y ninguna crítica. Tampoco me dijo nada después de leer Metamorfosis del cristianismo, sino diez años después. En el que quizá fue el último texto que escribió, “De pandemias y otrosdaños.Reflexionesoptimistassobrelacaducidaddelavida”,que leencarguéenjuniode2020paraXXIseminariodelasTresCulturas, que se celebraría en la Universidad de Málaga el 26-27 de noviembre de2020,Javiermostrósuperfildesiempre.Eltonodeltexto,quese puede consultar en internet buscando ese título, es el de Modernidad y cristianismo. Ensayo sobre el ideal revolucionario, de 1989. Ahí se le ve como un revolucionario y a la vez como un conservador, como un hombre que ama el mundo apasionadamente, con el cristianismo que él aprendió en el Colegio Mayor Moncloa en los años 70. Mantiene su ideal nietzscheano del superhombre, de la continua superación, expresado en la máxima “Dios quiere dioses”, que Juan Arana no compartía. En ese texto es donde se puede percibir la muerte de Javier como una muerte heroica, en el campo de batalla, como a él le hubiera gustado, y como realmente ha sido. La conferencia proclama la superioridad y el triunfo de la libertad y la cultura sobre la naturaleza, el triunfo de las vacunas sobre el virus, – 146 – y el salto adelante que la pandemia del Covid-19 supondrá sobre la fase anterior. Vuelve a insistir en que el progreso material es progreso moral, y, por otra parte, señala que la sociedad de la pandemia no ha aprendido todavía a resolver adecuadamente problemas como los del aborto y la eutanasia. Pero esa proclamación de optimismo y de esperanza revolucionarios, no la pudo realizar él. La conferencia tuve que leerla yo el 26 de noviembre, porque él nos había dicho adiós desde la UCI del hospital Infanta Elena de Sevilla el día 17. Y la leí con la voz quebrada, lo mejor que pude, porque él ya no estaba. También yo, después de Metamorfosis del cristianismo, escribí mis librossobrefilosofíadelareligión,conlamismaactituddeamoral mundo, de llevar la vida real de la gente corriente y de nuestros hijos, en su libertad, ante el espíritu cristiano, ante el principio originario. Así es como habíamos sentido y soñado los dos que había que hacerlo en los años 70 y 80, y así lo seguíamos sintiendo en 2020. En los últimos años, después de que me jubilara, y teniendo una tremendasensacióndefinaldepartida,comíamosjuntosalgunosdías porque yo quería preguntarle si él tenía la misma sensación. Le pregunté varias veces qué impresión tenía de la vida, de la suya, y me dijo que no le quedaba nada por hacer, que estaba muy satisfecho de todos los momentos de su vida, y que le daba muchas gracias a Dios por toda ella. La familia está en orden, la casa, pagada hace tiempo, los niños, cada uno en su sitio, y…bien. Profesionalmente he cumplido. He hecho miaportaciónalafilosofía,hemostradoqueenningúnmomentohay ruptura, que hay una unidad y una continuidad perfecta desde Aristóteles a Hegel. Ése fue su modo de decir “todo está consumado”. Por debajo de la vida cotidiana, de los posicionamientos y las opciones que uno toma, que acercan y separan a unas personas de otras, hay algún tipo de amistad que no depende de lo que cada uno haga y lo que cada uno piense, sino del ser, como es la relación de las madres con los hijos. Una amistad que es comunión simple en el ser personal, una comunión que se forma, que es, que está y que queda siempre. Creo que Javier y yo teníamos esa amistad. – 147 – La muerte también se puede vivir así, como dice Rilke: Señor, “dale a cada cual su propia muerte, esa de la que tenía exigencia, vocación y sentido”. Lavidasepuedevivirymirarcomounperiodofinito,desdeel otro lado, con una paz muy grande y con una comprensión muy entrañable. A veces yo la veo así. No por eso tengo ganas de terminarla pronto, como los místicos, no es desde una vivencia expresada en el “quemueroporquenomuero”desdedondesevelafinitudtansolo. YopuedoverlafinituddelavidadeJaviercomolademihermano mayor, muerto hace años, y como la mía. Puedo hablar con ellos en su intimidad, y lo hago, igual que cuando estaban vivos, o más. Puedo entender la experiencia de la muerte de Javier como desgarro, como la cuenta Higinio Marín en su blog Mundus, y vivirla así algunas veces, pero no siempre, porque unas veces vivo el desgarro, y otras, la vivo como el “todo está consumado”. Y no se pierde en este segundo caso, la terrenalidad y unicidad de esta vida. Javier murió el 17 de noviembre. No he visto a Inma ni a los niños desde entonces. Cada año, el 24 de diciembre Javier me llamaba por teléfono a Madrid, para felicitarme la Navidad desde Mérida. Cuando llegó el día 24 llamé a Inma por la mañana. No me salió nada de lo que tenía en la cabeza para decirle. No salió nada de eso. El llanto no me dejaba. Inma… y solo me salían palabras entrecortadas entre sollozos... Ahora puedo recordar a Javier junto a mis amigos que se marcharon,empezandoporAntonioRuizRetegui,ypuedoformarunafila añadiendo a Manolo Pavón, Gorka Vicente, Isabel Ramírez, Raimon Panikkar, y don Leonardo Polo. Puedo llamarlos mis muertos, y mirarloscomovidademivida.Ypuedosituarmeenlamismafilaque ellos forman, y sentir, como decía y hacía Javier, ganas de aplaudir, de aplaudirle a ellos por su vida, y de aplaudirle a Dios también, por eso mismo. – 148 – – 149 – Obras de Jacinto Choza Antropologías positivas y Antropología Filosófica. Tafalla (Navarra): Cenlit,1985. Segunda edición: Sevilla: Thémata, 2015. La Supresión del Pudor y Otros Ensayos. Pamplona. EUNSA. (2) 1990. Tercera edición, Sevilla: Thémata, 2019 Conciencia y Afectividad (Aristóteles, Nietzsche, Freud). Pamplona. EUNSA. (2) 1991. Tercera edición, Sevilla: Thémata, 2019 Manual de Antropología Filosófica. Madrid. Rialp. 1988. Segunda edición: Sevilla: Thémata, 2016. La Realización del hombre en la cultura. Madrid. Rialp. 1990. Segunda edición, Sevilla: Thémata, 2019. Antropología de la Sexualidad. Madrid. Rialp. 1991. Segunda edición: Sevilla: Thémata, 2017. Amor, Matrimonio y Escarmiento. Barcelona. Tibidabo Ediciones, S.A. 1991. Segunda edición: Sevilla: Thémata, 2017. Al Otro Lado de la Muerte. las Elegías de Rilke. Pamplona. EUNSA. 1991. Segunda edición: Sevilla: Thémata, 2019. Los Otros Humanismos. Pamplona. EUN SA. 1994. Ulises, un Arquetipo de la Existencia Humana. Barcelona. Ariel. 1996. Segunda edición, Sevilla: Thémata, 2019 – 150 – San Agustín, Maestro de Humanismo. Sevilla. Fundación San Pablo Andalucía CEU, Servicio de Publicaciones. 1998. Antropología Filosófica. las Representaciones de sí mismo. Madrid: Biblioteca Nueva. 2002. Segunda edición, Sevilla: Thémata, 2019 Metamorfosis del cristianismo: Ensayo sobre la relación entre religión y cultura. Madrid: Biblioteca Nueva, 2003. Segunda edición: Sevilla: Thémata, 2018. Heidegger: 2° Bachillerato. Pozuelo de Alarcón, Madrid. Editex. 2003. Locura y Realidad: Lectura Psico-Antroplógica de el Quijote. Madrid, España. You & US, S.A. 2005. Locura y Realidad. Lectura Psico-Antropológica del Quijote. Sevilla. Themata. 2006, (2), 2015. La Danza de los Árboles. Sevilla, España. Themata. 2007. Presencia Ausencia. Catálogo exposición de Melero. Alicante: Caja de Ahorros del Mediterráneo, 2007. Historia cultural del humanismo. Sevilla-Madrid: Thémata-Plaza y Valdés, 2009. Breve historia cultural de los mundos hispánicos. Sevilla-Madrid: Thémata- Plaza y Valdés, 2010. Historia de los sentimientos. Sevilla: Thémata, 2011. Mutadismo. Catálogo exposición de Melero. Cartagena: Ayuntamiento de Cartagena, 2011 Filosofía de la cultura. Sevilla: Thémata, 2013, (2) 2015. Filosofía para Irene. Sevilla: Thémata, 2014. – 151 – Filosofía del arte y la comunicación. Teoría del interfaz. Sevilla: Thémata, 2015. El culto originario: la religión paleolítica, Sevilla: Thémata, 2016. La privatización del sexo. Sevilla: Thémata, 2016. Philosophie für Irene. Sevilla: Thémata, 2017. La moral originaria: la religión neolítica. Sevilla: Thémata, 2017. La revelación originaria: la religión de la edad de los metales. Sevilla: Thémata, 2018. La oración originaria: la religión de la Antigüedad. Sevilla: Thémata, 2019. Filosofía de la basura. La responsabilidad global tecnológica y jurídica, Sevilla: Thémata, 2020 El sexo de los ángeles. Sexo y género desde las bacterias a los robots, Sevilla: Thémata, 2020 Religión oficial y religión personal en la época histórica, Sevilla: Thémata, 2020 Religión para Irene, Sevilla: Thémata, 2021 Historia del mal, Universidad San Dámaso, Madrid, 2021 – 152 – – 153 – Volúmenes editados por Jacinto Choza Identidad humana y fin del milenio. Sevilla: Thémata, 1999. Infieles y bárbaros en las Tres Culturas. Sevilla: Fondo Editorial de la Fundación San Pablo Andalucía CEU. 2000. Orden religioso y orden político en las tres culturas, Sevilla: Fondo Editorial de la Fundación San Pablo Andalucía CEU. 20010. La Antropología en el Cine (2 vols.) Madrid: Ediciones del Laberinto, 2001. Sentimientos y Comportamiento. Murcia. Universidad Católica San Antonio. 2003. Antropología y ética ante los retos de la biotecnología. Sevilla: Thémata, 2004. Infierno y Paraíso. El más allá en las tres culturas. Madrid, Biblioteca Nueva. 2004. Danza de oriente y danza de occidente. Sevilla: Thémata, 2006. La Escisión de las Tres Culturas. Sevilla: Thémata, 2008. Estado, Derecho y Religión en Oriente y Occidente. Sevilla-Madrid. Plaza y Valdés. 2009. La Idea de América en los Pensadores Occidentales. Sevilla-Madrid. Thémata- Plaza y Valdes. 2009. Pluralismo y Secularización. Madrid: Plaza y Valdés, 2009.