Don Carlos Udarca : primera parte
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DON CARLOS UDARCA, -PRIMERA PARTE. bRompa mi voz el silencio de esta fulminante esfera, para dar ciaras noticias, atención ,que ya comienza lo rustico de mi ingenio, ylo torpe de mi lengua, áreferir por extenso el amor de una doncella, que en la Ciudad mas ilustre, «_que átoda España rodea, en este presente año se presenta en la palestra. En la insigne Zaragoza apacible amena yfresca, vivía Don Agustín con su esposa Doña Andrea: Dióles el Cielo una hija tan hermosa, que se lleva la gala de las mugeres; porque Cupido con quejas, en sus dos hermosos ojos le quiso poner dos flechas, siendo sus cejas dos arcos, que vencedores penetran el corazón de los hombres, pues ácuantos mira dexa de el amor arrebatado aquesta Diosa Minerva; pero voy ála sustancia, ydigo ,que aquesta prenda apenas cumplió tres lustros de S¥ edad florida ybella:
,Qi se pa^ró de «n Caballero de la Ciudad de Valencia, que por no se que motivos está ausente de su tierra, yapenas lo han sabido sus padres casarla intentan con un primo de esta niña, que es mayorazgo en su tierra; mas ella que lo ha sabido, le escribe ásu amante apriesa diciendo; Señor Don Carlos, sabrá su merced por esta, como mis Padres me casan violentada de manera, que si tu no has de sacarme me daré la muerte fiera áel silencio de un veneno, óálo recio de una cuerda, no haya falta dueño mió, mira que el plazo se acerca, quien mas te estima yadora, Doña Isabel de Contreras. Con esto cerró el villete, yse lo dio áuna tercera, que se lo Heve áDon Carlos, el qual en verle se alegra, yle dice ála criada, dirá usted que se prevenga, que en aquesta misma tarde le heóe sacar ?Por(Iue se Pan quí soy D. Carlos de Udarca Caballero de Valencia, que lo he de hacer con las obras como lo dice la lengua. Yvistiéndose a-ePfastante calzón ,coleto ymontera, dos pistolas yuna espada, yun trabuco, que se lleva el porte de una naranja la vala que dentro encierra. Ymontando en su caballo, con dos cortas escopetas, iba mas galan que el Sol. ymas fuerte que una piedra. Ala calle de la Aurora llegó, yhaciendo una seña, la Dama que está en aviso, baxó por las escaleras, mas áel salir ála calle, la desgracia que lo ordena que se encontró con su Padre: ysu primo ,que le cerca, diciendole :ádonde vas! yella responde ligera, árecibir ámi dueño: con esto el primo se alegra. Estando en estas razones Don Carlos tocó ála puerta, yel Padre que anduvo pronto tiró del pestillo yentra, 4 i A
diciendo :Señores mió?, yo vengo por esa prenda, yme la tiene» de dar, *por voluntad ,ópor fuerza. Quando oyen estas razones, como dos serpientes fieras, tirando de las espadas acia Don Garlos se acercan -mas fueren bien recibidos, porque ala prontitud diestra de la voz de una pistola “con dos valas le penetra los Pechos ásu contrario, yel tio con rabia fiera, -bufa como toro herido; per© pagó con 1** mesma cantidad que su sobrino, yasi fueron adar cuenta al Supremo Tribunal, de Dios alcancen clemencia. Aeste tiempo ios sobriaos toda la casa rodean, avisan ála Justicia la qual vino muy ligera, diciendo date áprisión, óála muerte te condenas; pero arrancando el trabuco, „hizo su oficio la piedra, desabrochando la ira de la pólvora perversa de aquellas furiosas valas, que cinco vidas se llevan, dexando áel Corregidor el cuerpo sin la cabeza. Hizo despoblar la calle, yqueriendo salir de ella, nueve soldados le envisten, ytoda la parentela de aquel Angel peregrino, que con sollozos se queja, diciendo: dueño querido, hoy la muerte se te llega, porque te miro cercado de tanta gente perversa, que te tiran sin piedad sí dar muerte ámi presencia mas si he de vivir sin ti, no quiero la vida; muera yo tambieu ,que he sido causa, que en ese lance te veas, que asi llevaré con gusto el morir en tu presencia, dixo :ycambiando de trage; calzón ,coleto ymontera, dos pistolas, yuna espada, salió ála calle ligera por amparar ásu dueño: recibió aquesta doncella tres heridas en el pecho, yun valazo en la siniestra
mnno, con qué desmayada k* tendió sobre la tierra. Yviendo el Sr. D. Carlos herida su amada prenda se mete por las espadas, como por su casa mesma, atropellando contrarios, que el enojo no le deja heiir, con que despoblando, con la mayor ligereza hizo paso franco ytema el amparo en una Iglesia con su dueño, que en ios brazos, como amante se lo lleva. Cercaron todo el Convento de la Seráfica Regla, de el que *es Precursor del Sol, ylos Padres con presteza por unas tapias lo sacan, pasándolos áotra Iglesia para ponerlos en cura por si la Justicia entra, que también el Caballero sacó once heridas adversas. Adonde lo dexaremos en esta parte primera, que prometo ámiAuditorio en la segunda que queda referir mas pos extenso el fin de aquesta Doncella; yde su querido amante en todo la verdad cierta. Con licencia: En Córdoba en la Imprenta de D. Rafael Garda Rodríguez ,Calle de la Librería.