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El Promptuario de Josep Broch en catalán, castellano y francés (1771)

Bruña Cuevas, Manuel

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El Promptuario de Josep Broch en catalán, castellano y francés (1771) 1. Presentación Joseph Broch,clérigo y maestro de lengua francesa,publica en Barcelona,en 1771, su Promptuario trilingue ... en los tres Idiomas Cathalan, Castellano y Francés. El Promptuario es una nomenclatura, es decir, un vocabulario onomasiológico en que los términos recogidos se reparten en veintiséis bloques temáticos, distinguiéndose así de los diccionarios o los vocabularios que ordenan el léxico según criterios formales (orden alfabético, categoría morfosintáctica, dificultad gráfica, etc.)1. Cada uno de los apartados temáticos lleva su correspondiente título en tres lenguas, siempre según el orden catalán-castellano-francés, un orden que también es el propio de las tres columnas paralelas por página que recogen las voces correspondientes. Son títulos del tipo «Dignitats Espirituals, y altres cosas/Dignidades Espirituales,y otras cosas/Dignitez spirituelles,et autres choses»,«Del menjar, y beurer/Del comer, y beber/Du manger,et boire»,«De las malaltias del home/De las enfermedades del hombre/Des maladies de l’homme», etc. Estos títulos se recogen también en el índice situado al final de la obra, pero no tal cual se ofrecen en el cuerpo del libro,sino más desarrollados y ofrecidos solo en castellano;así,los anteriormente citados se presentan bajo la forma siguiente: «Dignidades Espirituales, Empleos pertenecientes à Iglesia, Partes, Instrumentos, y Ceremonias de ella», «Comer, y Beber en General, con todos los Generos, y Especies de Comestibles puestos en la Mesa, y sus Licores», «Enfermedades del Hombre, sus defectos naturales, y algunos remedios», etc. Además de en el índice, el carácter trilingüe propio del cuerpo de la obra, o sea, de sus contenidos en sí, también se abandona en los preliminares: tanto la portada, como las licencias de impresión y el prólogo («Al Lector») solo están en castellano. Incluso es monolingüe el epígrafe que encabeza en la página 5 el comienzo de la nomenclatura trilingüe: «Coleccion de los nombres mas comunes, para el uso de los que en Cathaluña comienzan à aprender la Lengua Francesa». 1Esta acepción de la palabra nomenclatura como género de obra lexicográfica se distingue netamente,por consiguiente, de la otra acepción que suele tener el término, o sea,la de «lexemas propios de una ciencia, arte o profesión», con que la usa, por ejemplo, Messner 2001: 33. El tipo de obra lexicográfica que puede catalogarse bajo la etiqueta de nomenclatura ya fue definido por Quemada 1968:361-68;sistematizó sus características Alvar Ezquerra 1993 (11987),seguido por Ayala Castro 1992a. Véase también el capítulo «Las nomenclaturas. Definición y caracterización» de la tesis de García Aranda 2003: 47-74. Vox Romanica 67 (2008): 183-203 Manuel Bruña Cuevas 2. Precedentes catalanes Cuando aparece el Promptuario, eran corrientes en España los diccionarios, vocabularios y nomenclaturas francés-español y español-francés, así como las gramáticas del francés explicadas en español; no existían, sin embargo, obras de este tipo con las correspondencias del léxico francés o las explicaciones de la gramática francesa ofrecidas en catalán. No las había, por lo menos, en tanto que publicaciones cuya temática principal fuera el aprendizaje del francés o la recopilación de su vocabulario, general o esencial.Lo que más se acercaba en catalán a la producción lexicográfica y gramatical español-francés eran las explicaciones sobre la pronunciación y la morfología francesas ofrecidas por Baldiri Reixac en el capítulo «Llengua Francesa» de sus Instruccions per la ensenyansa de minyons (1749: 344-76); pero la obra en sí no estaba centrada prioritariamente en el francés, y ese mismo capítulo pretende más bien convencer de la conveniencia de estudiar este idioma que ser un manual completo para aprenderlo. De hecho, el propio Reixac es consciente de que incluso los estudiantes que pudieran aprovechar sus explicaciones sobre el francés tendrían que recurrir,para aprender el léxico,a vocabularios y diccionarios, dado que, contrariamente a lo que es el caso en el capítulo que dedica en su obra al aprendizaje del castellano2, su capítulo sobre la lengua francesa no incluye un vocabulario catalán-francés con los términos más usuales: Pero per la intel-ligencia de la llengua Francesa, no basta saber la conjugació sola dels verbs, ni la declinació dels noms, sino que se requireix coneixer la significació, que tenen los noms, verbs, y demés termes Francesos; per coneixer esta significació, es precis, que los Minyons tingan Diccionaris Francesos explicats en Cathalá, ò en Espanyol, ò en Llati. (Reixac 1749: 375) Reixac recomienda a continuación algunas de las obras a las que se refiere en este párrafo, viéndose obligado, al no poder encontrar ninguna que presente el vocabulario francés en paralelo con el catalán, a recomendar el diccionario francés-es- pañol y español-francés de Francisco Sobrino (1705; en 1744 había aparecido su cuarta edición), así como, por las listas de vocabulario que incluyen, dos gramáticas: la Gramática nueva española y francesa, también de Sobrino, y la recién aparecida «Grammatica Francesa de Galmace»,como Reixac la llama,es decir,la Lla- ve nueva y universal para aprender ... la lengua francesa3. Solo «per los Minyons que han de saber perfetament la llengua Llatina» recomienda Reixac el Diction- 184 2El capítulo «Llengua Espanyola» de Reixac presenta al final,en las páginas 318-43,un vocabulario castellano-catalán, ordenado por orden alfabético, con las voces que más difieren entre sí de uno a otro idioma. Se hallarán algunos comentarios sobre este vocabulario en Colón/Soberanas 1986: 119. 3Cuando Reixac publica sus Instruccions, la primera edición de la Llave de Antoine Galmace acababa de ver la luz (Madrid,1748);contiene,como veremos,una nomenclatura español-fran- cés estructurada en ámbitos temáticos. En cuanto a la Gramática de Sobrino, con edición príncipe en 1697, iba por su sexta reedición en 1745 y presentaba, desde la tercera de 1717, un amplio vocabulario español-francés y francés-español distribuido por orden alfabético. El Promptuario de Josep Broch en catalán, castellano y francés (1771) naire des Commençans François et Latin4, de modo que pudieran asimilar al mismo tiempo el latín y el francés: Pero per los Minyons que han de saber perfetament la llengua Llatina, los será molt util lo Diccionari Francés, y Llati de que usan los Grammatichs en França, lo qual tambe es molt copios, ab moltas Phrases, y noticias, y no costa mes que de tres, à quatre pessetas, el qual se intitula: Le Dictionnaire des Commençans François, et Latin.(Reixac 1749: 375) La obra de Reixac se reeditó una decena de veces en el siglo XVIII (Prats 1995: 35), de modo que sus consejos en cuanto a los mejores libros para completar el aprendizaje del francés seguirían resonando entre quienes, para un primer acercamiento a esa lengua,usaran su obra hacia 1771,fecha del Promptuario de Broch. Este, de hecho, seguirá citando, en cuanto recursos naturales para que los catalanohablantes aprendieran francés, las mismas obras que Reixac: como diccionario, el de Sobrino, cuya sexta edición había aparecido en 1760; y, por la misma razón de presencia en el mercado editorial, la gramática de Galmace, que seguía reeditándose en París (1767) y Madrid (1769). No cita Broch, en cambio, el Arte francés de Sebastián Roca y María,obra que representa la primera gramática francesa explicada en español que se editaba en Barcelona en el siglo XVIII, si bien nunca volvió a reimprimirse tras su edición príncipe en 17505. Ni Reixac ni Broch vieron, pues,contradicción alguna entre recomendar las publicaciones de Galmace y Sobrino a los catalanes que estudiaban francés y el proponerles también sus propias obras: presentaron las suyas como complementarias de las de otros autores ya conocidos.En el capítulo «Llengua Francesa» de Reixac no se incluía, como hemos dicho, un listado del léxico francés para principiantes; de ahí que el autor remitiera a sus lectores hacia obras donde podían encontrarlo, aunque fuera traducido al castellano o al latín en vez de a su lengua materna catalana.Este inconveniente es precisamente el que se propone solventar Broch con su Promptuario6, en que se puede llegar, desde las entradas catalanas, a sus equivalentes léxicos en castellano y en francés. 185 4Le Dictionnaire des commençans es de 1707, pero fue abundantemente reeditado a lo largo de los siglos XVIII y XIX. 5La consideramos la primera editada hasta tanto no se descubra, suponiendo que llegara a imprimirse en Cataluña, algún ejemplar de la Teórica de la lengua francesa, de Salvador Nogués y Parelleda.Además del Arte de Roca, hubo otra obra para el aprendizaje del francés publicada en Barcelona antes de terminar el siglo XVIII: el Método facilísimo para leer y hablar francés (1799), de Mauricio Ignacio Francisco de Boyer. 6Cabría preguntarse si la idea de componer su Promptuario pudo inspirársela a Broch, al menos en parte,la lectura de la obra de Reixac, es decir,si la concienciación de que no existía un vocabulario catalán-francés destinado a quienes se iniciaban en Cataluña al aprendizaje del francés pudo nacer en Broch de la constatación de que no se había editado ningún vocabulario catalán-francés que completara los rudimentos gramaticales de la lengua francesa que Reixac ofrecía. No tenemos razones decisivas ni para afirmarlo ni para negarlo. Ciertamente Broch no cita a Reixac en su obra, pero también es verdad que, como veremos, se sirvió de otras fuentes que tampoco menciona. Manuel Bruña Cuevas Partir del catalán para llegar al francés, en vez de hacerlo únicamente desde el castellano, le parecía a Broch, efectivamente, el procedimiento didáctico más recomendable cuando se tratara de estudiantes catalanófonos de francés que no tuvieran un buen dominio del vocabulario castellano, y así lo expone ya desde la propia portada de su obra:Promptuario trilingue, en el que se manifiestan con toda claridad todas las vozes que generalmente sirven para el Comercio Politico, y sociable en los tres Idiomas, Cathalan, Castellano, y Francés; à fin que los poco instruidos en algunos de los dos primeros, entren con menos dificultad à la intelligencia del tercero.Ciertamente, esta portada toma como destinatarios a «los poco instruidos en algunos [sic] de los dos primeros» idiomas; pero es evidente que no era a los eventuales estudiantes de francés de lengua materna castellana que pudiera haber por entonces en Cataluña a quienes iba dirigido prioritariamente el Promptuario. Estos, de hecho, aunque ya disponían del diccionario francés-español y español-francés de Sobrino, podrían sacarle provecho a la obrita de Broch desde el punto de vista económico y desde el de la comodidad de manejo, según puede deducirse de las palabras del propio autor en el prólogo: «y como ni todos tienen caudal para comprar Vocabulario, singularmente el que dá mas luz en este assumpto, que es el de D.Francisco Sobrino, ni aunque le tengan pueden llevarle en la faltriquera para buscar lo que ocurra, resolví componer este Promptuario ...». Pero fácil era argumentar que esos inconvenientes se soslayaban con la gramática francesa de Galmace, que contenía una nomenclatura español-francés similar a la de Broch (o sea, por ámbitos temáticos, no por orden alfabético) y era de costo muy inferior al de los tres volúmenes del diccionario de Sobrino7. Intentando contrarrestar en el prólogo el atractivo que pudiera tener la Llave de Galmace es como Broch revela a las claras que, pese a lo que dice la portada, sus verdaderos destinatarios son quienes no dominan el castellano por tener el catalán como lengua materna o, al menos, por vivir habitualmente en Cataluña8: Y aunque en la Gramatica, que ultimamente ha salido de Don Antonio Galmace, se hallan con este orden los nombres, y no por Abecedario como en los Vocabularios; como en la dicha Gramatica no se hallen los terminos mas que en Francés,y Castellano, y la experiencia me enseñe que muchos Catalanes no poseen con perfeccion la lengua Castellana, especialmente en la propriedad de vozes; acá lo encontrarán todo, no solo para instruirse del Catalan al Castellano, sino para imponerse desde estos dos Idiomas al Francés, y al contrario. (Broch 1771: 4) 186 7Dado el alto coste de los grandes diccionarios, el argumento del precio no era una razón baladí a la hora de convencer a los lectores de lo atractivo de la obra que se les proponía.De hecho, e igual que Broch,ya Reixac indicaba a sus lectores el precio que tenían las distintas obras que les recomendaba para completar la suya.En lo relativo al francés,por ejemplo,Reixac les indica que los tres volúmenes del diccionario bilingüe de Sobrino «costan de 11. á 12. lliuras Barcelonesas», mientras que la gramática del mismo autor «no costa mes que unas quatre pessetas», añadiendo aún que había otras muchas gramáticas de francés para españoles «que son de poch cost» y que Le Dictionnaire des Commençans François et Latin «no costa mes que de tres,à quatre pessetas». 8Broch no alude en ningún momento a quienes no tenían el castellano como lengua materna en los territorios valenciano y balear; siempre se refiere a catalanes y a Cataluña. El Promptuario de Josep Broch en catalán, castellano y francés (1771) Aunque en ningún momento presenta su obra como pionera, no creemos que Broch sospechara ni por un momento que su trabajo no era el primer vocabulario trilingüe francés-español-catalán que se ofrecía a los catalanes. Lo cierto, sin embargo, es que Pere Lacavalleria se le había adelantado en 1642, año en que imprimió en Barcelona su Dictionario Castellano – Dictionaire François – Dictionari Catala,reeditado en 1647 por su hijo Antoni (Bruña Cuevas,en prensa). Sin duda alguna, este librito estaría completamente olvidado cuando salió el Promptuario. De todos modos, solo parcialmente puede ser visto como un precedente, ya que, además de incluir también explicaciones gramaticales y diálogos, lo cual no es el caso en el Promptuario, el Dictionario de Lacavalleria presenta las palabras del vocabulario sin atenerse a ningún orden preciso, por lo que eran difíciles de localizar si se pretendía hacer cualquier consulta puntual, un inconveniente en parte soslayado por Broch mediante su distribución temática del léxico. Puesto que nunca fue impreso, no pudo conocer tampoco Josep Broch el vocabulario temático catalán-francés que lleva por título Mèthodo per encontrar ab facilitat lo arreglament de vàrios y differents vocables segons la construcció del Univers, ab los principals termes dels arts y cièncias9. Sí conoció Broch, en cambio, como veremos, el vocabulario en seis lenguas que incorporó Miquel Agustí a su Libro de los secretos de agricultura, casa de campo y pastoril desde su primera edición en versión castellana (Zaragoza 1625; Perpiñán 1626), ya que el éxito de El Prior, nombre por el que se conocía este libro, le aseguró las reediciones a lo largo de los siglos XVII y XVIII (Niederehe 1999: 441, 2005: 444)10. El vocabulario solo recogía las voces que tenían relación con la obra; era, pues, grosso modo, monotemático, lo que puede explicar que las entradas castellanas estén distribuidas alfabéticamente.Tales entradas van seguidas de sus equivalencias en, por este orden, catalán, latín, portugués, italiano y francés. Estos precedentes, en suma, no arrebatan al Promptuario la prerrogativa de ser el primer vocabulario temático o nomenclatura de carácter general que presenta en paralelo el léxico catalán, el castellano y el francés, por lo que puede considerarse que Broch supo prestar servicio a sus lectores con la oferta de un tipo de obra hasta entonces inusitada o, por lo menos, jamás publicada. 187 9El Mèthodo ocupa las 92 hojas finales de un manuscrito anónimo conservado en la Biblioteca del Centre de Lectura de Reus. En el manuscrito, el Mèthodo va precedido de un Diccionario de las dos lenguas Espanyola y Francesa,de 219 hojas. Para más datos sobre esta obra,consúltense Murgades 1989 y el estudio y edición de Colón/Perea 2005. 10 Tras la primera edición en catalán (Barcelona, 1617), el libro siempre se editó posteriormente en castellano. Volvió a reimprimirse, por ejemplo, en 1770, un año antes de la salida del Promptuario.Véase sobre esta obra Colon/Soberanas 1986: 100-02 y Rico/Solà 1995: 101-02. Manuel Bruña Cuevas 3. Circunstancias politicosociales Cabe preguntarse si existe alguna razón histórica para que el Promptuario surja cuando lo hace, o sea, si hay algún motivo perentorio para que no fuera compues- to antes o después; al fin y al cabo, la aparición del Dictionario de Lacavalleria, único precedente para enseñar ciertos aspectos del francés a los catalanes partiendo bien del castellano bien del catalán, se debió al estado de guerra en que se hallaba Cataluña en 1642, bajo soberanía francesa y con un virrey francés instalado en Barcelona (Bruña Cuevas, en prensa). Creemos, en efecto, que también en el caso del Promptuario hubo ciertos factores politicosociales que conviene tener en cuenta para explicar su publicación. Ya hemos dicho que los diccionarios y gramáticas a los que los catalanes recurrían en el siglo XVIII para acceder al francés solían ser de carácter contrastivo castellano-francés.Pero esto no suponía forzosamente que las explicaciones de los maestros se dieran también en castellano.En Cataluña,durante la mayor parte del siglo XVIII,la lengua más extendida en la enseñanza no universitaria siguió siendo el catalán, pese a la preferencia de algunas órdenes religiosas, como los jesuitas, por la enseñanza en español. El Decreto de Nueva Planta de 1716, que había impuesto el castellano en ciertos ámbitos, no había afectado a la enseñanza de rango no universitario. Las lecciones de francés para principiantes, por tanto, se darían habitualmente en catalán, dado que así era en el caso del latín, impartido a partir de la lengua materna tanto en las clases orales como en las muchas cartillas que se imprimían para su enseñanza. Ahora bien, el triunfo de las ideas ilustradas llevó a un reforzamiento progresivo del centralismo del Estado. En pro de conseguir una mayor cohesión de los diversos territorios del reino,se decretó el uso obligatorio del castellano en todos los niveles de la enseñanza; en el artículo VII de la Real Cédula firmada en Aranjuez por Carlos III en 1768 se leía: Finalmente mando,que la enseñanza de primeras letras,Latinidad y Retórica se hagan en lengua Castellana generalmente, dondequiera que no se practique, cuidando de su cumplimien- to las Audiencias y Justicias respectivas, recomendándose también por el Mi Consejo a los Diocesanos, Universidades y superiores Regulares para su exacta observancia y diligencia en extender el idioma general de la Nación para su mayor armonía y enlace recíproco. La medida contó en Cataluña con apoyos decididos, como el que le prestaron los jesuitas,los escolapios o el obispo de Barcelona Josep Climent (1706-81)11. Pero la realidad es que en muchos lugares siguió impartiéndose la educación básica en catalán12. Entre las causas que lo explican pudo estar,por un lado, la idea, muy ex- 188 11 Véase el apartado «La llengua de l’ensenyament i l’ensenyament de les llengues» en Prats 1995: 32-40.Asimismo, Moral i Ajadó 1995 y Moreno Fernández 2005: 172, 207. 12 Es bien reveladora de tal hecho la encuesta lanzada por Francisco de Zamora en 1778 para conocer la situación escolar catalana; aunque hay pueblos que responden que la enseñanza de El Promptuario de Josep Broch en catalán, castellano y francés (1771) tendida ya por toda Europa, de que toda educación debe comenzar por el afianzamiento de la lengua materna, es decir, la idea que sustentaba las Instruccions de Reixac. Por otro lado, la Cédula de 1768 no debió de agradar a buena parte de los maestros que habían enseñado hasta entonces en catalán, los cuales probablemente comprobarían, si intentaron adaptarse a la nueva normativa, las dificultades inherentes a la transmisión de conocimientos a niños y adolescentes en una lengua distinta de la materna. Es muy posible que Broch estuviera entre esos maestros y que su libro fuera un modo de armonizar el respeto de la legalidad, así como la necesidad del castellano que tenían los catalanes instruidos, con el uso de la lengua catalana en la enseñanza. Hay que plantearse,en efecto,por qué,si Broch pensaba que el dominio del castellano por parte de gran número de catalanes no era lo suficientemente amplio en materia léxica para asegurarles un acceso cómodo al vocabulario francés, no se decidió a editar un vocabulario exclusivamente catalán-francés, por qué introdujo entre la columna de entradas catalanas y la de correspondencias francesas una columna de equivalentes castellanos. Podría darse como primera respuesta el que Broch asumiera que, para la buena educación de un catalán que estudiara francés y que optara, por tanto, a conseguir un nivel de formación por encima del elemental, era necesario que previamente manejara con soltura el castellano13. Pero también hay que tener en cuenta que, tras la cédula de Aranjuez, un libro destinado a la enseñanza que prescindiera del castellano tenía pocas probabilidades de conseguir la licencia de impresión. La columna de voces castellanas representaba, pues, un acomodo a la cédula de 1768: aunque las entradas estuvieran en catalán, la columna central estaba en castellano y era a partir de este como se accedía a la columna siguiente en francés. La ley se cumplía así: el castellano servía de lengua de aprendizaje del francés sin tener que renunciar por ello al uso del catalán en los primeros niveles de la enseñanza. Junto a la columna castellana, también la portada, el prólogo y el índice,igualmente en español, contribuían a la adecuación de la publicación a la normativa en vigor. Formalmente, desde el punto de vista legal, 189 las primeras letras se lleva a cabo en ellos enteramente en castellano, no deja de llamar la atención que otras localidades, a los veinte años de la Real Cédula de 1768, sigan indicando que se realiza en catalán (Ferrer i Gironès 1995: 448-58). 13 Conforme avanzaba el siglo XVIII, la necesidad para ciertos sectores sociales catalanes de dominar el castellano y, por consiguiente,de recibir una instrucción en este idioma debió de ir en aumento debido al comercio creciente con el interior peninsular y al deseo de medrar mediante la obtención de cargos administrativos. Esto fue seguramente mucho mejor motor de castellanización que la política oficial o la eficacia de los corregidores que debían aplicarla (Puigvert i Solà 1995: 248-51).Téngase presente también que las clases dirigentes catalanas vivían, desde el siglo xvi,en una situación de diglosia cada vez más extendida; aunque las instituciones civiles catalanas, mientras existieron, así como las eclesiásticas, en gran medida, usaran el catalán para el desempeño de sus funciones, los individuos que las integraban, aun conservando también su lengua catalana en el ámbito privado,fueron adoptando progresivamente el castellano como lengua de cultura y su dominio y uso como marca distintiva frente a la gran masa de catalanes, que únicamente disponían de su lengua materna (Marfany 2001). Manuel Bruña Cuevas nada podía objetarse, por lo que la edición de la obra se llevó a cabo. Cosa distinta es que, en la práctica y pese a la ley, quien no necesitara o no deseara pasar por el castellano también pudiera acceder al francés directamente desde el catalán. 4. Fuentes 4.1 Posibles fuentes de inspiración El mérito de que el Promptuario se publicara en el momento más adecuado, solo tres años después de la promulgación de la cédula, cuando ya debían de estar dejándose sentir claramente sus efectos, no puede hacer olvidar que Broch, lejos de elaborar una obra plenamente original, debe mucho a ciertos predecesores. La propia idea de acomodarse a la cédula de Aranjuez incluyendo el castellano jun- to al catalán pudo inspirársela la iniciativa tomada por el obispo de Barcelona Josep Climent, quien, con el fin de favorecer el conocimiento del castellano, encargó a Salvador Puig i Xuriguer (1719-93), posiblemente ya antes de la promulgación de la cédula, la composición de unos Rudimentos de gramática castellana para el Colegio Episcopal Tridentino de Barcelona: la obra, editada en 1770, está dispuesta, como la de Broch, en columnas paralelas, más precisamente, en el caso de los Rudimentos, en dos columnas bilingües castellano-catalán14. Por otra parte, el título del vocabulario de Broch recuerda al de otra obra que también había aparecido en Barcelona – si bien es anterior a la cédula de Aranjuez – y que quizá Broch conociera:el Prontuario orthologi-gráphico trilingüe en que se enseña a pronunciar, escribir y letrear en latín, castellano y catalán (1742), de Pedro Mártir Anglés15 (1681-1754). Pero, aparte de la idea de incorporar el catalán, no pudo tomar Broch de ninguna de estas dos obras las voces de su nomenclatura.Tales voces las buscó en obras anteriores que ya incorporaban el francés en paralelo con el español, quedándole por tanto a Broch la apreciable labor de encontrar las correspondencias catalanas. 4.2 Galmace Partiendo de las declaraciones relativas a Galmace que hace Broch en su prólogo (ya citadas más arriba), podría pensarse que fue en la gramática francesa de ese autor, la Llave nueva, donde encontró la nomenclatura español-francés que le sir- 190 14 Sobre el obispo Climent y su labor pueden consultarse los comentarios de Prats 1995: 37- 39 o Juárez Medina 2002:32-35 y los libros de Tort Mitjans (1978,especialmente 191-99) y Bonet i Baltà 1984: 76-92. Sobre los Rudimentos de Puig, véase la tesis de García Folgado 2005: 365-401. 15 Véanse sobre este autor Olmo Lete 1977a, 1977b y Colón/Soberanas 1986: 114-17. El Promptuario de Josep Broch en catalán, castellano y francés (1771) vió de base para elaborar la suya.Pero la realidad es que esa alusión no es más que el medio de que se valió Broch para desviar la atención del lector hacia una fuente (la Llave) que, en realidad, solo secundariamente le había sido de provecho; en cambio, las obras de que verdaderamente partió las dejó en la sombra, es decir, prefirió no mencionarlas. Broch podía ganar con ello, no tanto resaltar su verdadera aportación, o sea, la incorporación del vocabulario catalán, ya que tal mérito hubiera podido atribuírselo legítimamente en cualquier caso,sino presentar su nomenclatura, por lo menos a los ojos de quien se sintiera tentando de cotejarla, como una profunda reelaboración personal de la incluida en la Llave de Galmace.Tal cotejo, por lo demás, es muy posible que lo realizara en la época más de un estudiante catalán de francés,dada la considerable fama que alcanzó la Llave16,por lo que puede ser de interés comprobar qué se desprende de él. Lo primero que destaca en la comparación es que el número de apartados en que se distribuye la nomenclatura de la Llave («Recopilacion de muchas, y diferentes voces muy curiosas, y necessarias de saber», 1764: 317-57) es superior al de los apartados del Promptuario; son 47 en Galmace frente a 26 en Broch: Apartados temáticos de la Llave de Galmace 1 – Dignidades Espirituales, y otras cosas/Dignitez spirituelles, et autres choses 2 – Dignidades temporales/Dignitez temporelles 3 – Oficiales de Justicia/Officiers de Justice 4 – Diversos generos de castigos/Plusieurs sortes de châtimens 5 – Las artes liberales/Les arts liberaux 6 – Las artes mecanicas/Les arts mechaniques 7 – Las partes,y miembros del cuerpo humano/Les parties,et les membres du corps humain 8 – Vestidos para los hombres/Habits pour les hommes 9 – Vestidos para las mugeres/Habits pour les femmes 10 – Grados de parentesco/Degrez de parentage 11 – La casa, y sus partes con algunas alhajas/La maison, et ses parties avec quelques muebles [sic] 12 – La mesa con la comida, y otros aparatos/La table avec le manger, et autres appareils 13 – Aposento con sus aderezos/Chambre avec ses garnitures 14 – La cocina, y sus aparejos/La cuisine, et ses appareils 15 – Ciudad, calles, plazas, y otras particularidades/Villes, ruës,places, et autres particularités 16 – Nombres de diferentes oficios/Noms de diferens métiers 17 – Armas de que se sirven en la guerra para conservarse/Armes dont on se sert à la guerre pour se conserver 18 – Armas ofensivas y defensivas/Armes offensives, & defensives 19 – Cavallo con sus jaeces, y diferentes generos de cavallos/Cheval avec ses harnois, et plusieurs sortes de chevaux 20 – Diversos generos de colores/Plusieur sortès [sic] de culeurs [sic] 21 – La mar, y algunos Navios con sus aderezos/La mer, et quelques Vaisseaux, avec leurs équipages 191 16 La Llave se editó por primera vez,en Madrid,en 1748.Tras buen número de reediciones en Madrid y París, salió por última vez a luz, según Supiot 1996: 320, de la imprenta madrileña de Plácido Barco, en 1800. Sobre esta gramática, véanse García Bascuñana 1994, Lépinette 2000, Bruña Cuevas 2001. Manuel Bruña Cuevas sos en que Broch no se atreve a llegar hasta ciertos casos extremos de reagrupamiento que se dan en Roca sigue manifestándose la influencia de este en la adopción de una solución parcialmente sintetizadora, no ya tan intensa como la de Roca, pero ajena también a la dispersión propia de Sobrino y Galmace.Así, frente a Roca,que ordena los nombres de todos los tipos de animales bajo el título «De las Aves, Pescados, Animales, y Reptiles», Broch mantiene cuatro apartados distintos («Nombres de algunos Pescados», «Nombres de diversas Aves, y todas por su orden»,«Animales domesticos» y «Animales silvestres,feroces,y amfibios»),los cuales corresponden en Galmace a trece grupos con epígrafes diferentes. En el interior de cada apartado, las similitudes entre Roca y Broch son también altamente significativas.Las palabras del epígrafe de Roca «Del Cielo,y de sus Signos», por ejemplo, pasan todas, y por el mismo orden, a Broch, cuya contribución en este punto se restringe a intercalar un nuevo término y añadir al final la entrada mon – mundo – monde. En varios apartados, no obstante, Broch suprime algunos vocablos poco usados o que dejaran ver, por erróneos, un déficit de Roca en castellano, debido, quizá, a su origen francés; la consecuencia es que tales apartados contienen menos términos que los correspondientes de Roca, como es el caso en «Del comer, y beber» (115 frente a 102) o en «De las enfermedades del hombre» (104/95). Pero lo usual es que Broch presente mayor número de voces que Roca por conservar casi todas las de este pero añadir otras muchas:las 66 voces que da Broch en «Metales minerales,y Piedras preciosas» son las 35 ofrecidas por Roca más todas las referidas a piedras preciosas que no se hallan en Roca pero que Broch encuentra en Sobrino. Dos son los casos extremos en este sentido. Uno, el del grupo «Dignidades Espirituales,y otras cosas»,con 106 términos en Roca frente a 206 en Broch, quien deja ver así su condición de clérigo. El otro es el de «Diversos generos de Arboles, frutas, plantas, y flores», con un centenar de palabras más en Broch (276, frente a 170 en Roca); aquí, dada la temática, Broch supo acordarse y servirse, sobre todo para los nombres de hortalizas, de un vocabulario anterior en que castellano,catalán y francés ya aparecían en paralelo:el incluido en el Libro de los secretos de agricultura,de Miquel Agustí,del que ya hemos hablado.De hecho, en ese subgrupo de las hortalizas es evidente que,además de aparecer casi siempre el mismo equivalente catalán que ofrecía Agustí, la serie en castellano se presenta por orden alfabético, es decir,el propio de las entradas en la obra de Agustí, mientras que no lo siguen las correspondientes voces catalanas,pese a ser estas,y no las castellanas, las que constituyen las entradas del Promptuario26. 198 y «Del cielo, y sus signos»: la coincidencia con los títulos correspondientes de Roca es, como se habrá observado, prácticamente absoluta. 26 Lo usual dentro de cada apartado de Broch no es el orden alfabético de los términos, sino su distribución temática. Por otra parte, lo que estamos diciendo sobre el subgrupo temático de las hortalizas no es aplicable a todo el Promptuario. Broch se basaba en modelos cuyas entradas estaban en castellano, cierto; pero, al partir él de entradas en catalán, es a menudo la estructura léxica del catalán la que le inspira la inclusión de ciertos ítems. Sobre el léxico catalán empleado por Broch, consúltense Colón/Soberanas 1986: 120-21 y Rico/Solà 1995: 111-12. El Promptuario de Josep Broch en catalán, castellano y francés (1771) Con todas estas operaciones y la adición de un apartado que no estaba en sus fuentes principales (el último del Promptuario: «De algunos nombres, proprios de hombre»27), Broch logra brindar un total de seiscientas entradas más que Roca y casi un millar y medio más que Galmace. No extraña, por tanto, como ya hemos indicado, que Broch no temiera la comparación con Galmace, pero ocultara a Roca como fuente suya, dado que la diferencia en cantidad de voces era menor con respecto a este último y su deuda con él mucho más notable28. Ese mayor acopio de voces es, por lo demás, lo esperable en un librito exclusivamente ocupado por una nomenclatura, contrariamente a los libros de Galmace o de Roca, donde esta no era más que un complemento. Estos dos autores, así y todo, proporcionan cierta información que no supo aprovechar Broch. El objetivo de este era la introducción del catalán, por lo que quizá hubiera rebasado su principal objetivo si hubiera dado, al modo de Galmace, la pronunciación figurada de todos los términos franceses.Pero no supo ver Broch lo provechoso que hubiera sido para sus lectores que les hubiera proporcionado las voces, al menos las francesas, precedidas de su artículo correspondiente, como habían hecho Galmace o Roca; renunciando a consignarlo, Broch les negaba una información esencial para el uso de los términos: el se su género. 6. Conclusiones Broch, para componer su Promptuario, partió fundamentalmente de dos nomenclaturas anteriores; por un lado, la incluida en los Diálogos de Sobrino, que consultó directamente y a través de la reelaboración ofrecida por Galmace en su Lla- ve nueva; por otro, la que compuso Roca y María para su ArteFrancés a partir de 199 27 No creemos, como se ha dicho, que la inclusión de este listado tuviera como finalidad contribuir a la sustitución de los nombres de pila catalanes por los correspondientes castellanos.Hasta la segunda mitad del siglo XX no hubo reticencias notables a traducir tales sustantivos,cualquiera fuera su lengua de origen y dentro de lo posible. Nada más natural que decir en castellano Alejandro Dumas en vez de Alexandre Dumas. Hoy día, de hecho, sigue siendo la norma corriente cuando se trata santos,reyes y nobles.En los diccionarios bilingües del XVIII,los nombres de pila, cuando no aparecían en su lugar alfabético correspondiente, como era el caso en el de Sobrino, aparecían a menudo en forma de listado,formando un anejo con título propio,como es el caso en El Maestro de las dos Lenguas (1728-31),de Torre y Ocón.Añadamos,en otro orden de cosas,que este listado de Broch confirma las posiciones defendidas por Marfany en el capítulo «El doctor Martí i Julià es deia Domingo» de su obra La llengua maltractada (2001: 27-105), si bien Marfany no parece haber consultado el Promptuario para llegar a sus conclusiones. Broch, en efecto, jun- to a formas tales como Joachim,Pere,Pau,Matheu,Jaume,Margarida,Catharina,Joana, Llucia, etc.,da la forma catalana Fernando como único equivalente de la castellana Fernando y de la francesa Ferdinand, el vocablo catalán Domingo como único equivalente del castellano Domingo y del francés Dominique y los nombres catalanes Francisco y Francisca como equivalentes únicos de los castellanos Francisco y Francisca y de los franceses François y Françoise. 28 Contribuía al éxito de la operación de ocultamiento de fuentes el que, además, el Arte de Roca, a diferencia de la Llave de Galmace, no hubiera vuelto a ser reeditado. Manuel Bruña Cuevas las nomenclaturas de Perger y Sobrino. Broch acudió también puntualmente al vocabulario en seis lenguas del Libro de los secretos de Miquel Agustí. Pero, más que copiar servilmente, Broch suele reestructurar, corregir y enriquecer las series léxicas de sus fuentes.Y, por supuesto, es de su propia cosecha la traducción al catalán de todas las voces de su nomenclátor, con excepción de las que tomó de Agustí.Alcanzó así sus objetivos esenciales, expresados en el prólogo: ofreció una cartilla barata y cómoda con que acceder desde el catalán, pasando por el castellano,al vocabulario francés.Es probable que este carácter trilingüe estuviera condicionado por las circunstancias especiales que derivaron de la Real Cédula de 1768. Aun siendo así, nada revela si Broch era partidario de que el conocimiento del castellano se expandiera en Cataluña; en todo caso, nada revela que no lo fuera. Su postura pudo ser muy parecida, aunque condicionada por la promulgación de la cédula, a la que había adoptado previamente Reixac en el ámbito de la enseñanza.Lo esencial,creemos,es que su obra parece perseguir un compromiso posibilista con lo dispuesto en la cédula real: sin contradecirla, constituye un alegato en favor del mantenimiento del catalán en los primeros niveles de la educación. Desconocemos si el Promptuario tuvo éxito. Se podría estar tentado de negarlo,dado que nunca se reeditó y que habrá que esperar bastante para encontrar otro intento impreso de usar el catalán como medio de acceso al francés. Pero uno y otro hecho están seguramente en relación con las circunstancias sociopolíticas que fueron extendiendo en Cataluña el uso exclusivo del castellano en la enseñanza. En todo caso, cuando se edite en 1839 el Diccionari català-castellà-llatí-francès-ita- lià, sus autores no darán muestras de haber tenido conocimiento de la obra de Broch, seguramente pronto olvidado, por tanto. Puesto que, durante el siglo XIX, la imprenta, tanto en Barcelona como en Valencia, Perpiñán o Reus, en vez recurrir al catalán como punto de partida hacia el aprendizaje del francés, recurre abundantemente, salvo casos esporádicos, al castellano29, puede afirmarse que Broch,pese a la modestia de sus pretensiones,merece un lugar destacado en la historia de la enseñanza del francés en España por lo inusual de su propósito, testimonio de una época y unas circunstancias históricas muy particulares.Y,desde luego, además de ocupar también su plaza en la historia de la lexicografía del castellano, merece que se le reserve un lugar destacado en la de la lexicografía del catalán, lo que no han dejado de reconocer, por lo demás, los principales estudiosos de esta. Sevilla Manuel Bruña Cuevas 200 29 Desde el segundo cuarto del siglo XIX, los impresores y editores de Barcelona, además de lanzar un alto número de gramáticas del francés para españoles, empezarán a competir con los madrileños en el mercado de los diccionarios de bolsillo francés-español, hasta el punto de acabar por superarlos en número de títulos y tiradas. Son buen ejemplo de ello las ediciones llevadas a cabo por la familia Oliveres (Bruña Cuevas, en prensa). El Promptuario de Josep Broch en catalán, castellano y francés (1771) Bibliografía Agustí, M. 1617: Llibre dels secrets de agricultura, casa rústica y pastoril, Barcelona: Esteve Liberós. Otra edición citada, 1626: Libro de los secretos de Agricultura, Casa de Campo y Pastoril. Traduzido de lengua Catalana en Castellano por Fr. 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