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La construcción de mega-regiones transfronterizas: la experiencia de Cali-Baja

Celaya-Tentori, Minerva; Barajas-Escamilla, María del Rosio

Abstract

El objetivo del artículo es presentar los resultados de investigación en torno a la construcción de las mega-regiones transfronterizas, específicamente Cali-Baja, a partir de su naturaleza y rol en el desarrollo industrial vinculado a redes globales de producción, lo cual promueve, la complementariedad económica, y a pesar del proceso de corporativización que se produjo en algún momento, prevaleció la propia dinámica territorial. En términos metodológicos, se aplicaron entrevistas semi-estructuradas a actores claves y se recuperó información generada a partir de otras herramientas como grupos focales. Se concluye que la construcción de las mega-regiones ubicadas a lo largo de la frontera de México y Estados Unidos, resulta de múltiples factores, pero termina siendo una construcción social de quiénes habitan y viven la región

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Revista de Estudios Andaluces (REA) | Núm. 48, julio (2024) | e-ISSN: 2340-2776 https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48 | © Editorial Universidad de Sevilla 2024 https://editorial.us.es/es/revistas/revista-de-estudios-andaluces https://revistascientificas.us.es/index.php/REA CC BY-NC-SA 4.0. 67 La construcción de mega-regiones transfronterizas: la experiencia de Cali-Baja The building of cross-border mega-regions: the Cali-Baja experience Minerva Celaya-Tentori [email protected] 0009-0008-8995-0390 María del Rosio Barajas-Escamilla rbar[email protected] 0000-0003-1321-6946 El Colegio de la Frontera Norte. Departamento de Estudios Sociales. Km. 18.5, Carretera Escénica Tijuana-Ensenada, San Antonio del Mar, Tijuana, Baja California, 22560 México. INFO ARTÍCULO RESUMEN Recibido: 03-12-2023 Revisado: 09-01-2024 Aceptado: 08-03-2024 PALABRAS CLAVE Mega–región Cali–Baja Región Transfronteriza Desarrollo Industrial Educación El objetivo del artículo es presentar los resultados de investigación en torno a la construcción de las mega - regiones transfronterizas, específicamente Cali-Baja, a partir de su naturaleza y rol en el desarrollo industrial vinculado a redes globales de producción, lo cual promueve, la complementariedad económica, y a pesar del proceso de corporativización que se produjo en algún momento, prevaleció la propia dinámica territorial. En términos metodológicos, se aplicaron entrevistas semi-es- tructuradas a actores claves y se recuperó información generada a partir de otras herramientas como grupos focales. Se concluye que la construcción de las mega - regiones ubicadas a lo largo de la frontera de México y Estados Unidos, resulta de múltiples factores, pero termina siendo una construcción social de quiénes habitan y viven la región. KEYWORDS ABSTRACT Mega–region Cali–Baja Cross-border region Industrial Development Education The objective of the article is to present the results of research on the construction of cross-border mega-regions, specifically Cali-Baja, based on their nature and role in industrial development linked to global production networks, which promotes economic complementarity, and despite the process of corporatization that occurred at some point, the territorial dynamics itself prevailed. In methodological terms, semi-structured interviews were applied to key actors and information generated from other tools such as focus groups was recovered. It is concluded that the construction of the mega-regions located along the U.S.-Mexico border is the result of multiple factors, but ends up being a social construction of those who inhabit and live in the region. DOI: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 Formato de cita / Citation: Celaya-Tentori, M., & Barajas-Escamilla, M.R. (2024). The building of cross-border mega-regions: the Cali-Baja experience. Revista de Estudios Andaluces,(48), 67-92. https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 Correspondencia autores: rbar[email protected] (María del Rosio Barajas-Escamilla) Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 68 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 1. INTRODUCCIÓN Durante la década de 1980, se gestó el impulso de procesos emergentes por parte de los países para una mejor inserción al mundo global, reconociendo la revitalización de las escalas geográficas como punto de partida de coordinación económica y social (Jessop, 2004), dando paso a la degradación de las fronteras nacionales (Florida etal., 2008) y profundizando la creciente interdependencia de las redes sociales y económicas (Ross, 2009). Así mismo, durante la década de los años de 1990, la globalización económica requirió de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para llevar a cabo sus procesos de restructuración industrial e incorporarse al modelo de redes globales de producción. Y si bien el mundo fue testigo de importantes relocalizaciones industriales de los países desarrollados a los países en desarrollo (como lo sucedido en el sudeste asiático), la configuración territorial de la frontera de México con Estados Unidos ofrecía también una localización estratégica para la emergencia posterior de las mega regiones transfronterizas, insertas en corredores industriales que corrían de sur a norte. El análisis de las mega–regiones transfronterizas a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, incluyendo el caso Cali-Baja, ha sido complejo debido a que estos espacios se caracterizan por estar inmersos en múltiples escalas, en contextos distintos y con dinámicas cambiantes, así como enfrentan desafíos y oportunidades diferentes. En este sentido, fue necesario tomar un enfoque interdisciplinario que nos permitiera, por un lado, desarrollar una visión sobre la evolución que se ha generado en torno a las prácticas del regionalismo, así como en las dinámicas regionales (económicas, políticas y sociales) y su interacción con el proceso de la globalización. Y por otro, se requiere comprender cómo la integración y la cooperación entre espacios de frontera puede ser un motor para el desarrollo sostenible. De ahí que se retomaran los estudios del regionalismo que plantean Söderbaum (2003) y Söderbaum y Shawm (2003). Posteriormente, se consideró relevante integrar los estudios de Ross,2009; Innes etal. 2011; Doyle, 2014; Lee & Wilson, 2015; OCDE, 2018 en torno a las mega-regiones, los cuales nos permiten: i) recuperar su conceptualización como herramientas relevantes para abordar y comprender los desafíos contemporáneos en el desarrollo urbano y regional; ii) nos plantean la relevancia de las mega regiones, como entidades geográficas que impulsan la colaboración y la coordinación entre ciudades y regiones metropolitanas; y iii) puntualizan la importancia de adoptar enfoques integrados y multidisciplinarios para abordar los desafíos y a la vez aprovechar las oportunidades que presentan las mega-regiones en términos de desarrollo sostenible y equitativo. También es relevante retomar los trabajos en torno a las regiones transfronterizas de autores como Jessop (2001, 2002, 2004) y Perkmann y Sum (2002), que nos plantean por un lado una perspectiva fundamental para comprender el impacto que tiene las escalas geográficas, políticas y económicas en la construcción de regiones transfronterizas. De igual manera, se recalca la relevancia en torno a la capacidad de los actores sociales para reflexionar sobre la forma en que los procesos sociales y culturales influyen en la cimentación de su identidad, normas e instituciones. Y, por otro lado, examinan los retos y oportunidades de la gobernanza en las regiones transfronterizas, planteando diversos enfoques a partir de formas de colaboración, cooperación y coordinación que pueden facilitar o complejizar la integración y desarrollo regional en espacios transfronterizos. El estudio de las mega–regiones transfronterizas ubicadas entre México y Estados Unidos, y en específico el caso de Cali-Baja, es necesario para impulsar el desarrollo sostenible en estos espacios, que se caracterizan por enfrentar una serie de retos en diversas temáticas (económicas, políticas, ambientales, educativas, seguridad y salud, por mencionar algunas). Una solución sería a través de la gobernanza transfronteriza, pero debido a que implica la coordinación y cooperación entre diversas jurisdicciones políticas y sistemas normativos distintos, su nivel de complejidad es elevado. Bajo este contexto, consideramos relevante que este tipo de estudios ya que contribuyen al conocimiento sobre la gobernanza en contextos transfronterizos al identificar las prácticas de cooperación que se utilizan y en este sentido, plantear cuales son las que están generando resultados. Asimismo, ayuda a comprender las dinámicas transfronterizas y detectar áreas de oportunidad para la colaboración e integración regional. Y, por último, amplia nuestra comprensión en visualizar Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 69 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 estos espacios como centros de innovación y actividad económica que pueden convertirse en anclas de desarrollo por sus particularidades y de esta manera impulsar la competitividad a nivel global. Por lo tanto, el objetivo del artículo es presentar los resultados de un trabajo de investigación que se ha venido desarrollando desde 2021 sobre la construcción de las mega regiones transfronterizas, de manera particular la llamada Cali-Baja, ubicando su naturaleza y papel jugado en el desarrollo industrial vinculado a redes globales de producción y a un proceso de complementariedad económica. El argumento principal del trabajo es que la conformación de la mega región Cali-Baja en el territorio transfronterizo, es resultado de una serie de factores institucionales y económicos que posibilitaron su expansión y ampliación, ello a pesar del proceso de corporativización que se produjo en algún momento, condición que logro rebasar por la fuerza de la propia dinámica territorial, como se mostrará a lo largo del trabajo. El trabajo se organiza de la siguiente manera: en el primer apartado se hace un abordaje teórico-conceptual acerca del concepto de mega-región; en el segundo apartado se presenta la metodología utilizada en la investigación; en el tercer apartado se presentan los resultados de la investigación, enfatizando la evolución de la mega - región bajo estudio; en un cuarto apartado se ofrece una discusión sobre el papel que juega Cali-Baja en el desarrollo transfronterizo y el último apartado está destinado a presentar las reflexiones finales. 2. DISCUSIÓN TEÓRICO-CONCEPTUAL DE LAS MEGA REGIONES TRANSFRONTERIZAS La literatura en torno a las mega regiones es relativamente joven, hacia la primera década del siglo XXI todavía no se ofrecía una definición clara sobre sus particularidades, pero se logra avanzar en el consenso sobre una definición a partir de los trabajos realizados por Innes, Booher y Di Vittorio (2011), Doyle (2014) y la OCDE (2018), que tienen como base la idea de megalópolis de Gottman (1961). Los conceptos macro región y mega región, si bien comparten similitudes en su noción al hacer referencia a espacios geográficos amplios (es decir al territorio), así como a la superación de fronteras físicas para abordar desafíos y aprovechar oportunidades comunes, también presentan diferencias significativas. De acuerdo con un estudio realizado por la OCDE (2018) en torno al auge de la mega regiones, se señala que el concepto de mega-región se introdujo en los Estados Unidos, mayormente vinculado a la noción de ciudad-región, mientras que en Europa se ha utilizado el concepto de macro regiones, relacionándosele principalmente con el enfoque de redes de ciudades y regiones urbanas policéntricas1. En la lógica de un mundo globalizado, actualmente la mega-región tiene como objetivo la integración económica de un territorio a partir de la articulación de diversas redes urbanas. Pero, esta conceptualización presenta limitaciones cuando se trata de caracterizar mega-regiones en un contexto transfronterizo, por lo que es necesario recurrir a varios acercamientos conceptuales para explicar su alcance. En este sentido, hemos planteado las perspectivas de regionalismo, (Hurell, 1996; Hettne, 1994; Hettne & Söderbaum, 2003; Bernal-Meza,2018), como la base teórica sobre la cual se desarrolla la conceptualización de las regiones transfronterizas (Scott, 1999, 2002; Jessop, 2001, 2004); junto con Escuela de Proximidades (Torre & Gilly, 2000; Boschma, 2005; Moodysson & Jonsson, 2007), para analizar de manera particular la mega región transfronteriza Cali-Baja, la cual se integra a partir de dos espacios fronterizos conurbados entre la frontera de Estados Unidos (sur de California) y México (Baja California). 2.1. El regionalismo como detonante para el surgimiento de regiones transfronterizas Desde la mitad del siglo XX, el mundo fue testigo del surgimiento de diversos procesos de integración regional, empezando con la Comunidad Europea, posteriormente evolucionando hacia la Unión Europea. 1. Una región policéntrica, señala Batten (1995), son ciudades en red, las cuales, evolucionan cuando dos o más ciudades previamente independientes, pero potencialmente complementarias y funcionales, se esfuerzan por cooperar y lograr economías de peso significativo que a su vez sean favorecidas por los corredores comerciales. Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 70 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 Este proceso se consideró como la forma de regionalismo abierto, que a la vez planteó la eliminación de las fronteras internas y la necesidad de generar procesos de cohesión social, como en el caso de las regiones fronterizas. Los cambios generados en el escenario económico mundial durante las últimas tres décadas del siglo XX, señala Dunning (2000), fueron resultado de: i) la creciente relevancia que adquieren todas las formas de capital intelectual tanto en las actividades para la creación como para la explotación de activos en las firmas; ii) el incremento de emprendimientos conjuntos, así como la generación de alianzas entre y dentro de las principales instituciones creadoras de riqueza; iii) la liberalización de los mercados tanto internos como transfronterizos; y iv) el surgimiento de diversos actores económicos relevantes en la economía mundial. Durante este periodo, el proceso de globalización condujo a la transformación estructural tanto de naciones como de firmas, lo cual significó de acuerdo con Dunning (2000), una discontinuidad del proceso de internacionalización previamente en marcha, debido a que se crearon relaciones y dependencias transfronterizas nuevas y más profundas. La experiencia dominante en cuanto a las fronteras visualizadas como espacios que restringen autonomías estatales se desvanecía e incrementaba la tendencia hacia considerar los espacios fronterizos como escenarios que permiten la reproducción de dinámicas positivas2 que pueden iniciarse a partir de prácticas de cooperación e integración (Bernal-Meza, 2018). En este sentido, consideramos relevante apoyarnos en una perspectiva histórica del concepto del regionalismo, como una condición necesaria para comprender la concepción de las regiones transfronterizas. Hacia finales del siglo XX, la noción del regionalismo cobró importancia en el ámbito académico y en diferentes derivaciones de las ciencias sociales, en gran medida a partir de los grados de cohesión alcanzado en diversos ámbitos: i) social, en términos de etnicidad, raza, idioma, historia, conciencia de una herencia en común, la cultura); ii) económica, en cuanto a patrones comerciales y de complementariedad económica; iii) política, con respecto al tipo de régimen e ideología); y iv) organizativa, haciendo referencia a la existencia formal o informal de instituciones (Hurrell, 1995). La variedad de estos ámbitos de expresión del regionalismo, se inscriben metodológicamente en enfoques de orden cualitativo y cuantitativo; ello con el objeto de medir y comprender de manera integral el proceso del regionalismo, considerando la flexibilidad inherente y evolutiva del concepto. A pesar de que la concepción de regionalismo ha evolucionado de una manera importante, es posible identificar un consenso en torno a dos olas del regionalismo que surgen a partir de la segunda guerra mundial, llamadas el “viejo regionalismo” y el “nuevo regionalismo” (Hettne, 2003; Fawcett, 2005, Hettne & Söderbaum, 2003), como se aprecia en la tabla 1. Tabla 1. Una aproximación a la perspectiva del regionalismo. Viejo regionalismo Nuevo Regionalismo Contexto Orden bipolar de la Guerra Fría Orden mundial multipolar Enfoque Limitado a objetivos específicos (económicos y seguridad) Amplio y multidimensional (social, económico, político, cultural, seguridad) Categorías Integración regional Regionalización Regionalidad Actores y vinculación Estado–Nación Formal Actores estatales y no estatales Coaliciones de múltiples actores Formal e informal Fuente: elaboración propia con base en Hettne (1994), Hettne & Söderbaum (2003). 2. Ello sin dejar de reconocer que también se producen también dinámicas negativas cuando no se produce la cooperación. Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 71 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 A manera de síntesis es relevante destacar la transición hacia: i) un enfoque de integración multidimensional (social, económico, cultural, político entre otras); ii) el establecimiento de categorías como la regionalización y la regionalidad, la primera, para hacer referencia al proceso que implicaba un cambio hacia una relativa homogeneidad; esto es en torno a las dimensiones analíticas. Y la segunda, para puntualizar el nivel de consolidación necesario en el proceso de regionalización, con el objeto de que la región alcance ciertas características intrínsecas (Hattne, 1994); y por último iii) la participación de actores no estatales (organismos privados y empresas) como los principales promotores de la integración (Hettne, 1994), y quienes desarrollan una gama de relaciones de carácter formal e informal que a menudo conforman coaliciones con múltiples actores (Söderbaum & Shawm, 2003). A partir de la vasta cantidad de estudios teóricos y conceptuales en torno al regionalismo, Hurell (1996) centra su análisis en identificar una amplia gama de procesos que involucra el regionalismo per se, resultando cinco categorías: 1) la integración formal a través de la regionalización, la cual permite que dentro de una región se produzca además del crecimiento económico, la integración y una mayor interacción social (integración formal o blanda); 2) la conciencia e identidad regional, cuya primera parte hace énfasis en el lenguaje y la retórica sobre el discurso del regionalismo y los procesos políticos, y la segunda parte, que redefine constantemente el entendimiento y sentido compartido que le dan a la actividad política los actores involucrados; 3) la cooperación (formal e informal) a nivel interestatal regional y en todas las temáticas, dando lugar a la construcción de regímenes interestatales; 4) la integración económica regional es impulsada por el Estado, e involucra decisiones políticas específicas por parte de los gobiernos para eliminar las barreras comerciales y la creación de una estructura aduanera común, y por último, 5) la cohesión regional, y su promoción en la región juegan un papel fundamental en las relaciones entre los estados que la integran y el resto del mundo, y es la base organizativa para la política que se puede producir al interior de la región sobre una diversidad de temas. En términos analíticos, coincidimos con Hurrell (1996) en la utilidad de dividir un concepto tan general como el regionalismo en estas cinco categorías, que son analíticamente distintas pero que se pueden relacionar entre sí y que convergen con el sentido amplio de la teoría como en la práctica del regionalismo contemporáneo. Para este estudio consideramos que la definición que ofrece Bernal-Meza (2018) sobre el regionalismo, sintetiza su concepción de manera acertada, ya que parte de la existencia de un proceso político desarrollado con el objetivo de reconfigurar el territorio, ello con base en una fase de integración regional, la cual abarca múltiples dimensiones (económica, política, cultural, y social), y que busca la convergencia de elementos formales e informales que faciliten la construcción de un espacio geográfico y cognitivo para los distintos actores. A partir de la conceptualización de Hurrell es que en este trabajo se va a analizar la construcción de la mega-región, cuyo objetivo central es incrementar la integración regional, como se verá más adelante. En términos de la planificación y el desarrollo regional en regiones transfronterizas, de acuerdo con Scott (1999), el regionalismo en fronteras puede visualizarse como una nueva forma de gobernanza3 que opera en distintas escalas espaciales y de manera integrada para la resolución de problemas del territorio, ello a partir de un proceso de construcción de un marco institucional, del establecimiento de una agenda y de la definición estratégica de la región en un contexto específico. Lo anterior, nos permite acercarnos al contenido que se le ha buscado adjudicar a la construcción de una región transfronteriza. Bajo una perspectiva constructivista, de acuerdo con Scott (1999), el análisis del regionalismo en fronteras se puede articular a variables tanto económicas, como políticas y culturales en distintos niveles espaciales, ello a partir de tres categorías: 1) cognitivo, entendido como el proceso de concientización regional a partir del reconocimiento de problemas comunes y contextos de desarrollo, como una precondición para el establecimiento de comunidades de interés; 2) discursivo, orientado a la generación tanto de plataformas como de paradigmas ideológicos que concedan legitimidad política y orienten al regionalismo en fronteras; y 3) material, haciendo referencia a los recursos e incentivos que impulsan tanto la cooperación transfronteriza como los marcos institucionales que le acompañan. 3. Entendiendo la gobernanza como una forma de coordinación de esfuerzos en torno a un objetivo común, y a través de la construcción de estructuras institucionales formales o informales. Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 72 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 2.2. Innovación, proximidades y cooperación transfronteriza La construcción de regiones transfronterizas, señala Jessop (2004), es un ejemplo del micro-regionalismo vinculado al redimensionamiento más general de los procesos económicos, políticos y sociales, que resultaron del declive en la relativa coherencia estructurada entre la economía nacional, el Estado–Nación y la Sociedad nacional, que inicio desde los ochentas, lo cual, contribuyó a la revitalización y proliferación de escalas con el afán de reestructurar las relaciones económicas, políticas y sociales en los territorios de frontera y que iban desde políticas para impulsar la globalización económica y la gobernanza global pasando por lo cultural, esto a partir de diversos niveles de regionalismos, tales como mega, macro, meso y micro , este último buscando el empoderamiento de comunidades locales. Bajo este contexto, diferentes espacios económicos y políticos comenzaron a competir para convertirse, de acuerdo con Jessop (2004), en anclas de desarrollo alrededor de otras escalas que podrían organizarse de manera coherente y estructurada; de tal forma que las áreas periféricas de los Estados–nación que lograron una integración principalmente socio-económica, se han convertido en lo que autores como Hansen (1985), Perkman etal. (2002), Jessop (2002) y Scott (2002), han llamado regiones transfronterizas. El desarrollo interdependiente que se genera en esta escala periférica de organización económica y social, establecen estos autores, incluyendo Barajas (2013), que se requiere de una cooperación transfronteriza a escala local y regional, ello con el fin de gestionar de manera efectiva los diversos problemas sociales, económicos y ambientales que tienden a desbordarse a través de las fronteras internacionales. En algunos casos, estos espacios geográficos que se extienden más allá de las fronteras nacionales y abarcan partes de dos o más países vecinos, han evolucionado a lo que se conoce como macro regiones en Europa o mega regiones en Norte América. Los impactos que generó la globalización específicamente en la dimensión económica, indica Jessop (2004), propiciaron el desarrollo de procesos emergentes por parte de los países, para buscar una mejor inserción a ese mundo global en gestación. La globalización posicionó como insumos principales de la llamada Economía del Conocimiento, al propio conocimiento, la innovación y el aprendizaje. En este sentido, la inserción de los países a ese mundo global estaría supeditada al nivel de desarrollo alcanzado en su sistema educativo, científico y tecnológico y a la formación de recursos humanos y generación y difusión del conocimiento, elementos fundamentales para la expansión de las redes globales de valor. Sin embargo, habría que reconocer el dilema que presenta el tema del acceso al conocimiento, ya que regularmente el mismo está localizado en un territorio y no puede ser tan fácilmente trasladado de un lugar a otro, además de que está inmerso en los agentes que empujan la innovación (los cuales cuentan con aptitudes, competencias y capacidades) y en las rutinas de las firmas y las relaciones entre personas y organizaciones (Lundvall, 2007). Asimismo, cuando hablamos de sistemas productivos que no cuentan con firmas de gran tamaño, la interacción entre agentes productivos es esencial para la transmisión de dicho conocimiento y para la evolución de las firmas. En este sentido, para fomentar e impulsar la innovación tecnológica en cualquier sector es necesario en principio conocer cuáles son las competencias territoriales con las que cuenta la región, ya que de acuerdo con Maskell y Malmberg (1997), las capacidades del territorio se encuentran en un cambio constante, esto en la medida en que los recursos se agoten o se fortalezcan, las estructuras se deterioren o se renueven y las instituciones se vuelvan obsoletas o se modernizan. Por lo tanto, para impulsar cualquier sector productivo debemos de ir más allá de tener conocimiento sobre los recursos físicos y humanos disponibles, y/o sobre las estructuras establecidas, y la dotación institucional en el territorio, sino que también es necesario conocer cuáles de estas capacidades están participando en los procesos de flujo de conocimiento que conlleva a su vez a la generación e introducción en la organización de conocimiento económicamente útil. En las áreas periféricas de los Estados-Nación como son las regiones transfronterizas, diversos autores como Makkonen y Williams, 2017, Makkonen etal. 2018 y organismos internacionales como la OECD (2018) coinciden en que la estimulación para la integración y desarrollo económico de dichas regiones se puede complementar a partir de la cooperación transfronteriza en materia de innovación y/o transferencia de conocimiento. Estos autores concuerdan en que lo anterior es una piedra angular para el Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 73 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 crecimiento de las empresas ubicadas en estas regiones. En este sentido, una estrategia para mantener la competitividad y el crecimiento económico en una región es la generación de nuevo conocimiento y su explotación económica. En este sentido, con base en los estudios antes mencionados, se puede observar el papel tan relevante que juega la distancia entre las formas culturales, sociales e institucionales en una región transfronteriza, como una de las principales limitaciones para los procesos de aprendizaje, así como de generación y difusión de conocimiento e innovaciones es espacios transfronterizos. En gran medida, lo anterior se suscita debido a que las regiones transfronterizas se caracterizan por desarrollar historias económicas, trayectorias tecnológicas y configuraciones institucionales diferentes, así como distintas dinámicas sociales, visiones políticas, estructuras de gobernanza, modos de regulación e identidades culturales. Sin embargo, valdría la pena considerar si cierto tipo de distancia también puede ser una fuerza impulsora de innovaciones principalmente radicales, ya que podrían implicar altos niveles de complementariedad, como consideramos en el caso de estudio que ahora se aborda. 3. METODOLOGÍA Para cubrir los objetivos de esta investigación se utilizó un diseño metodológico que contemplará un acercamiento al objeto de estudio desde distintas dimensiones, mismas que a continuación se detallan: ‒Dimensión territorial, lo que implicó una explicación y justificación de la construcción física del territorio concebido como Mega-Región, identificando sus cualidades y características sociodemográficas. ‒Dimensión institucional, para lo cual se hizo un recuento de las acciones institucionales (Tratados, Acuerdos, políticas públicas y acciones) que dieron origen al espacio geográfico conocido como Mega-Región, incluyendo su dinámica y característica transfronteriza. ‒Dimensión económica, explicando los factores económicos que justifican la construcción de la Megaregión, identificando su principal componente, que en este caso es el desarrollo industrial bajo relocalización y redes globales de producción. ‒Dimensión de los actores, sociales, económicos, privados (en sus diferentes etapas). Para lo anterior, se requirió de una amplia revisión bibliográfica, con objeto de identificar documentos, actas, estudios que nos permitieran hacer el seguimiento de la forma en que se fue gestando la mega región Cali-Baja, pero también otras mega-regiones que se han conformado a lo largo de la frontera México- Estados Unidos. Así mismo, hemos llevado a cabo un trabajo de campo a base de entrevistas semi-estruc- turadas a personajes clave, particularmente del ámbito público y privado, así como a grupos focales, para contar con una visión más amplia sobre la construcción de la mega región. En este sentido, se recuperaron 7 entrevistas a actores clave que se realizaron en 2013, a: i) dos representantes de organismo privados en las ciudades de Tijuana y dos en San Diego; ii) a un representante de un organismo público en San Diego, y iii) dos representantes de instituciones educativas en San Diego. De igual manera, se recuperó información generada en 2013, por el Grupo Focal denominado “Cooperación y Gobernanza Transfronteriza entre México y Estados Unidos. Una aproximación desde la visión de los actores”, que se llevó a cabo en El Colegio de la Frontera Norte el 28 de febrero de 2013, con la participación de 10 representantes de organismos públicos, privados y sociales que actúan en el espacio transfronterizo y que valoran el concepto de cooperación transfronteriza. Y, como parte del proyecto de investigación en el que se inscribe el presente artículo, entre 2022 y 2023 se llevaron a cabo otra batería de entrevistas en profundidad a 10 actores clave de la región, con los cuales se ha mantenido una relación estrecha de colaboración en un diseño de cooperación articulada dentro del espacio Cali-Baja: i) un representante de organismo empresarial de Tijuana y dos de San Diego; ii) dos representantes de organismos públicos en San Diego y uno en Tijuana; iii) dos representantes de alto nivel en instituciones educativas en Tijuana y San Diego; iv) y dos actores de la sociedad civil. Las entrevistas versaron Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 74 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 sobre su visión acerca de la consolidación de una verdadera región transfronteriza y el tema de la identidad regional y el papel del conocimiento y la innovación para el fortalecimiento de la complementariedad económica en la mega-región. También se llevó a cabo la revisión de diversas iniciativas de desarrollo en regiones transfronterizas, ello a través de documentos, páginas web de organismos económicos y de iniciativas de mega - regiones a lo largo de la frontera de México con los Estados Unidos, tratando de establecer sus diferencias y similitudes en torno sus objetivos, visión, identificación de actores y mecanismos de coordinación transfronteriza. Finalmente, se procedió a revisar estadísticas tanto producidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI) para identificar datos de población, actividad productiva, particularmente sobre el desarrollo industrial y los niveles de educación; en tanto para obtener información del lado del sur de California se recurrió al Census Bureau de los Estados Unidos. 4. RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN Este apartado se divide para su comprensión en varios subapartados, con objeto de hacer comprensivo y lógico su análisis. Se inicia con una discusión sobre las trayectorias que han seguido las mega-regiones a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos; enseguida se revisan brevemente cuales han sido las distintas mega-regiones que se han venido construyendo en el espacio transfronterizos y posteriormente se discute con mayor detalle el papel de los actores locales en el impulso a la mega-región Cali-Baja. 4.1. La trayectoria de las megaregiones entre la frontera de México y Estados Unidos Las ciudades transfronterizas ubicadas en la franja fronteriza con Estados Unidos, se caracterizan además de estar alejadas geográficamente de la capital del país, por ser base de la implementación de políticas nacionales muy puntales para el norte de México, como por ejemplo, el Programa de Industrialización Fronteriza en la década de los sesentas, que impulso en la región la relocalización de segmentos productivos provenientes principalmente del sur de los Estados Unidos, propiciando una concentración espacial de esta nueva industria en México y conectándola con la lógica de especialización regional de Estados Unidos (Barajas, 1989). De acuerdo con la autora, desde la década de los ochenta existe una relación directa entre los corredores industriales más relevantes de Estados Unidos y los centros de mayor concentración de la actividad de subcontratación en México, ya que desde entonces más del 80% de las plantas y empleos de las maquiladoras se localizaban en 13 municipios fronterizos, destacan Tijuana y Mexicali en el estado de Baja California, Nogales en el estado de Sonora, Ciudad Juárez en Chihuahua, , Matamoros, Nuevo Laredo y Reynosa en Tamaulipas. En el estudio de 1989, Barajas analiza y muestra gráficamente la localización estratégica de los siguientes corredores industriales identificados: i) Corredor del Pacifico, que se extiende desde las ciudades de San Francisco hasta la ciudad fronteriza de Tijuana y mantiene conexión con otros municipios fronterizos del estado de Baja California, Tecate y Mexicali; ii) Corredor del Oeste, el cual se desarrolla entre la ciudades de Phoenix, Alburquerque y Denver y que se conectan con el municipio fronterizo de Nogales en México; iii) Corredor del Centro, donde ciudades como Kansas, San Luis, Forth Worth y Dallas se identificaron como el asiento de los complejos industriales en Estados Unidos, a los que se le sumo El Paso, Texas, conectándose con el municipio fronterizo de Ciudad Juárez en el estado de Chihuahua, y hoy por hoy el más grande concentrador de empleo en la industria manufacturera de exportación; y finalmente el iv) el Corredor del Golfo, vinculada a centros industriales en ciudades fronterizas como Nuevo Laredo y Matamoros en Tamaulipas, y Piedras Negras en Coahuila. Otras políticas públicas que confirmaron este proceso de industrialización fronteriza en el norte de México, fue la prevalencia del Régimen de la Industria Maquiladora de Exportación hasta 2006, y su conversión a Industria Nacional con el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (figura 1). Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 75 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 Figura 1. Corredores Industriales en Estados Unidos en la década de 1980. Fuente: elaboración propia desde la Unidad de Servicios Estadísticos y Geomática de El Colegio de la Frontera Norte. Por otra parte, las políticas educativas quedaron en mano de los gobiernos estatales, lo cual marcaría también la calidad del modelo industrial y daría lugar a distintas estrategias de desarrollo que seguirían la lógica de los corredores industriales antes mencionados, pero que en una nueva etapa alcanzarían el término de mega-regiones, cuyo empuje algunas veces fue hecho desde los gobiernos como es el caso del corredor del sol, o apuntalado por actores privados, como es el caso de la región Cali-Baja, o asumido como parte de un modelo de desarrollo industrial previo basado en el desarrollo de la metal-me- cánica como es el caso de los municipios fronterizos de Coahuila, y en menor medida de Tamaulipas (Barajas, etal, 2004). Por lo tanto, sería erróneo sostener que las ciudades fronterizas entre México y Estados Unidos solo se han articulado alrededor de intereses comerciales y del desarrollo industrial, ya que habría que recordar que la historia reciente de la región fronteriza entre México y Estados Unidos4, dividió a las familias que habitaban la región, ubicándose familias enteras entre un lugar y otro. Así mismo, las regiones fronterizas también han enfrentado problemas que han afectado su interacción y relaciones como comunidades transfronterizas, tal es el caso de las políticas de seguridad5 implementadas de manera unilateral por el gobierno 4. La última delimitación de la frontera entre México y los Estados Unidos, se dio a partir del Tratado de Paz, Amistad y Límites (conocido también como Tratado de Guadalupe Hidalgo) firmado el 02 de febrero de 1848 y el cual sobrevinieron otros acuerdos que se produjeron después de la venta de la mitad del territorio mexicano por el presidente Santana (Barajas & Almaraz, 2011). 5. Dichas políticas son un reforzamiento de la inspección de personas y mercancías, con el consecuente efecto en la dilación de los cruces; mayores requisitos para la obtención de visas de trabajo y estudio, incorporación de nueva tecnología para detectar comercio Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 82 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 Figura 3. Porcentaje de la Inversión Extranjera Directa (IED) por sector económico, Estado de Baja California (1999-2021). Fuente: Secretaría de Economía, Gobierno de México 2021 Como se señaló anteriormente, la mega región Cali-Baja ha tenido la capacidad de desarrollar una industria basada en una cantidad importante de inversión extranjera directa (figura 3), proveniente principalmente de los Estados Unidos. Dicha inversión se ha dirigido hacia la industria manufacturera primeramente del ensamble simple, logrando ubicarse después de 2007 en un nivel de manufactura intermedia, generando una importante cantidad de empleos (figura 4) en ramas industriales como fabricación de productos metálicos; fabricación de equipos de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (articulados al sector de productos médicos, industria automotriz y aeroespacial); fabricación de equipos de transporte, y otras industrias manufactureras, entre las más importantes. Desafortunadamente, dichos empleos presentan diferencias sustanciales en cuanto a los salarios devengados en un lado y otro de la frontera, y ello tiene que ver con el tipo de actividades que predomina en cada espacio transfronterizo, ya que en el Condado de San Diego se localizan las actividades de mayor valor agregado, vinculadas al conocimiento y la innovación, y del lado mexicano en actividades de menos valor agregado. Habría que señalar que a pesar de que ramas industriales como la automotriz y la electrónica han logrado una diversificación interesante en términos del valor agregado , la misma no ha sido suficiente para generar un modelo industrial sustentable, en especial si se compara con la posibilidad que existe un desarrollo industrial con base tecnológica como sucede en San Diego, lo cual nos refiere que a pesar de que se puntualiza la existencia de una mega - región Cali-Baja hay mucho por construir en términos de capacidades regionales menos asimétricas para un mejor posicionamiento de su sector industrial en el ámbito global. Este es un punto reiteradamente reconocido por los actores de organismos públicos y privados que se han entrevistado entre 2022 y 2023, aunque los actores del Condado de San Diego consideran que debe existir un mayor involucramiento de actores del sector público y privado del lado mexicano para empujar hacia la construcción de una perspectiva que abone a la idea que Cali-Baja es una sola región, es una mega-región. Los actores, particularmente del sector privado en San Diego y Imperial Valley, han propugnado por una mayor integración regional a nivel transfronterizo, con el objetivo de incentivar un sostenido desarrollo económico. Para ello han involucrado asociaciones de la comunidad empresarial, instituciones académicas, así como los gobiernos locales, estatales y federales en ambos lados de la frontera. Algunos de estos actores Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 83 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 son organizaciones como Smart Border Coalition, SBC y Sempra Energy, San Diego Association of Governments, SANDAG, Otay Mesa Chamber of Commerce, Chamber of Commerce San Ysidro, SD Regional Chamber of Commerce, Instituto Metropolitano de Planeación de Tijuana, INDEX, Zona Costa en BC (Industria Exportadora), Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental. También se han incorporado instituciones académicas como San Diego State University, Universidad de California en San Diego, CETYS Universidad, Universidad Autónoma de Baja California, sistema de Institutos Tecnológicos, Universidad Tecnológica de Tijuana, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE) y, en alguna medida, El Colegio de la Frontera Norte. (El COLEF). Figura 4. Personal ocupado en Baja California, Industria manufacturera según subsector de actividad por ramas seleccionadas, 2013–2021. Fuente: Instituto Nacional de Geografía y Estadística (NEGI), 2021, Gobierno de México. Con la firma de una nueva fase del TLCAN, en 2018 el Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), reafirmó la vocación industrial de la región Cali-Baja, y se estrecharon los vínculos entre los gobiernos locales y actores promotores del desarrollo industrial. Sin embargo, es claro que sigue faltando en la región una política industrial que ponga en el centro del desarrollo el fortalecimiento de las capacidades de los egresados de las carreras vinculadas a la ciencia y tecnología para generar una mayor cooperación en estas áreas del sector educativo con empresas globales en la región, y con ello se cristalice el deseo de generar mayores encadenamientos con empresas locales y se fortalezca la manufactura de nivel intermedio y avanzado. Aún y cuando actores locales entrevistados entre 2022 y 2023 expresan su deseo para que la región Cali-Baja pueda captar la inversión extranjera que llega bajo la política del nearshoring, en el caso de los actores de los organismos empresariales se advierte una mayor participación en favor de resolver los problemas transfronterizos del día a día (tales como las largas esperas en el cruce fronterizo, incluyendo el cruce de carga, o los nuevos requisitos que la aduana norteamericana impone al cruce de mercancías, entre otros), que favorecer el diseño de un nuevo modelo de desarrollo industrial basado en el conocimiento, que Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 84 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 es en realidad el que hoy se demanda. En estos años de observación de las dinámicas de los actores locales, se advierte que tienen la capacidad de trabajar de manera bastante coordinada en temas coyunturales, pero les cuesta trabajo enfocar sus esfuerzos en una visión de mediano y largo plazo. Uno de nuestros informantes, expresó su preocupación para alinear una posición en el sentido antes expuesto por parte de los gobiernos locales, ya que sigue permeando al menos en el lado mexicano la idea de que el tema del diseño de políticas públicas en materia industrial es un tema de la federación; en tanto, los actores del ámbito público del lado norteamericano consideran que dicha visión es un obstáculo para avanzar en una mejor integración de la región Cali-Baja, que por otro lado poco a poco va ganando espacio en el imaginario transfronterizo, como una expresión de la identidad regional. En esta visión de un modelo de desarrollo industrial sustentable, la configuración productiva y educativa en la mega - región Cali-Baja se ha caracterizado por la emergencia de estructuras duales de producción y de educación. Sin embargo, dichas estructuras todavía son bastante asimétricas debido a la ausencia de la construcción de una visión conjunta que realmente refleje la existencia de dicha mega-región. Podría afirmarse incluso que se ha desperdiciado una gran oportunidad para promover una mayor equidad y mejor complementariedad productiva. Como se puede apreciar en la tabla 2, existen todavía marcadas diferencias entre las capacidades educativas en Baja California versus el Sur de California. Es decir, hay diferencias clave en material de oferta educativo que podría alimentar y potenciar a la industria, ya que mientras en Baja California se ha priorizado la formación de jóvenes en nivel de licenciatura (con un 32% en el área tecnológica), sobre la formación del técnico superior universitario y egresados de maestría. Mientras tanto, en el Sur de California es todo lo opuesto, ya que destacan la formación del Técnico Superior Universitario y egresados de Maestría; es decir, en ese lado de la frontera se promueve un mayor grado de especialización. Recuérdese que la comparación está hecha sobre dos estructuras político-administrativas diferentes, pero que en conjunto representan cantidades similares de población en un lado y otro de la frontera. Desde 2013, ya los actores de las instituciones de educación superior de ambos lados de la frontera han expresado de forma reiterada la necesidad de avanzar en un mayor grado de cooperación entre las instituciones de educación superior para mejorar las capacidades profesionales y tecnológicas de la mega-región, sin embargo la falta de una estructura institucional que ejerza la gobernanza de los procesos de desarrollo educativo e innovación sigue siendo el eslabón faltante para potenciar un proceso como el antes mencionado. Tabla 2. Egresados de Educación Media Superior y Superior en Baja California y Sur de California en 2020. Nivel Educativo /Campo de formación Baja California Egresados Sur de California Egresados Total Egresados CALI-BAJA Técnico Superior Universitario / Campo de formación 705 (5%) Ingeniería y Tecnología (44%) Ciencias Sociales y Administrativas (33%) 16.505 (95%) Educación y Humanidades (46%) Ciencias Sociales y Administrativas (25%) 17.210 Licenciatura / Campo de formación 20.955 (39%) Ingeniería y Tecnología (32%) Ciencias Sociales y Administrativas (29%) 32.350 (61%) Ciencias Sociales y Administrativas (31%) Educación y Humanidades (31%) 53.305 Maestría Campo de formación 1.774 (10%) Ciencias Sociales y Administrativas (48%) Educación y Humanidades (19%) 15.642 (90%) Educación y Humanidades (45%) Ciencias Sociales y Administrativas (27%) 17.416 Total de Egresados 23.434 (27%) 64.497 (73%) 87.931 Fuente: elaboración propia con base en la Secretaría de Educación de Baja California (2020) y Data USA (2020), acceso el 10 de noviembre de 2023. Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 85 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 Con objeto de entender mejor la conformación de la mega - región analizada, es importante reconocer que las relaciones fronterizas entre México y los Estados Unidos han pasado por una serie de etapas que oscilan entre la cooperación y el conflicto. Existen mecanismos en el ámbito bilateral que permiten que ciertos tipos de cooperación se den de manera institucionalizada, como es en el marco de las Conversaciones de Alto Nivel12 que se llevan entre México y Estados Unidos. Desafortunadamente, este tipo de mecanismos muestra que sigue faltando el componente transfronterizo para realmente avanzar en una gobernanza de la región transfronteriza en cuestión. Sin embargo, y como ya se mencionó anteriormente, con el tiempo se han desarrollado otras formas de cooperación entre actores locales que involucra mecanismos no formales, como las reuniones de trabajo, la solicitud de atención de determinadas problemáticas (en ambos sentidos); la intervención conjunta para evitar demoras en los cruces (situación que se ha agravado); o se discuten proyectos necesarios que luego serán sometidos a los gobiernos estatales o federal. Lo cierto es que entre una conformación de mega - región que hoy podemos decir que fue incorrectamente privatizada como una marca registrada, ya que no se trataba de una región que tuviese un dueño, ni ese dueño estaba dispuesto a invertir en la infraestructura necesaria para su desarrollo. Pero, lo cierto es que el concepto de mega - región Cali-Baja fue permeando entre los actores locales como un fenómeno de identidad regional, que no nace del corporativo que la registra, sino que se va conformando con anterioridad (véase Barajas, 1989), de la misma forma en cómo se fueron gestando las otras mega-regiones tales como Ari-Son, North American Border plex y BINED. 5. DISCUSIÓN Las iniciativas regionales enfocadas al proceso de integración e innovación transfronteriza se inician hacia finales del siglo XX, con diversas iniciativas a lo largo de la frontera de México con los Estados Unidos, entre estos el impulso a un modelo privado con la creación de la mega-región Cali-Baja, que no está ni formalizada ni institucionalizada, como ya se explicó anteriormente. Situación un tanto diferente a la de las otras mega - regiones que surgen en 2012 como estructuras formalizadas (a partir de la participación de los gobiernos de Sonora y Arizona), pero semi-formalizadas en el caso de North American Borderplex y BiNED. Como se menciona en la introducción del artículo, los autores del mismo nos hemos concentrado en analizar de manera particular la formación y evolución de la mega - región Cali-Baja, incorporando en el análisis su etapa de corporativización, que si bien se visualizaba como una buena idea para quiénes impulsaron la idea, al final dicha iniciativa mostró sus limitaciones y contradicciones, como tratar de privatizar un fenómeno de integración territorial, ya que sí existe un antecedente que dio pie a la conformación de las mega - regiones a la largo de la frontera México-Estados Unidos, fue por un lado el proceso de relocalización industrial de la década de los años de 1970-1980 y por el otro, la firma del TLCAN en la década de los años de 1990. Por lo anterior, es necesario señalar que un antecedente de esta conformación territorial fueron los esfuerzos de cooperación transfronteriza en torno a temas de planificación regional, tal como el que impulsó el Comité de Oportunidades Regionales Binacionales (COBRO, siglas en inglés), que es un esquema transfronterizo que se encuentra dentro de la Asociación de Gobiernos de San Diego (SANDAG, 2004-2023). Si bien es cierto, se puede observar que sectores como dispositivos médicos, electrónica, aeroespacial, automotriz, servicios técnicos y tecnológicos y fabricación avanzada, en su mayoría se localizan a lo largo de la frontera, tal y como lo señalan Wilson, Lee y Bezares (2015), uno de los principales retos que experimentan las diferentes mega -regiones, es la forma de conectar los clústeres establecidos del lado mexicano con los establecidos en los Estados Unidos; por ejemplo, en la mega región Cali-Baja, cada vez es más clara 12. El Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) entre México y los Estados Unidos, es un mecanismo de cooperación institucionalizado inaugurado en 2013 y cuyo objetivo es “promover prioridades estratégicas económicas y comerciales centrales para fomentar el desarrollo económico regional y el crecimiento, la generación de empleos, la competitividad global y la disminución de la pobreza y las desigualdades¨ https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/668395/Marco_conceptual_DEAN_espa_ol.pdf, consultado el 20 de enero de 2024. Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 86 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 la existencia de una articulación entre el clúster de dispositivos médicos en el lado mexicano y el clúster de ciencias de la vida en el lado estadounidense, que actúan bajo un esquema de complementariedad, que es uno de los atributos que Jessop (2004) establece como características de los espacios transfronterizos, pero a la vez de asimetría, toda vez que las diferencias en el valor agregado que se produce en cada lado es altamente diferenciado, repercutiendo ello también en oportunidades diferenciadas de acceso a salarios mejor retribuidos. Sin embargo, para lograr mejorar los términos de dicha articulación, Wilson, etal. (2015), sugieren que es necesario identificar a los actores claves que participan en la planificación regional, en la investigación económica (no solo consultores, sino desde la academia), en los organismos empresariales de distinta índole, ubicados en ambos lados de la frontera, y buscar que se encuentren suficientemente familiarizados entre sí y con el trabajo que hacen los otros actores, lo que nosotros llamaríamos la base para avanzar en la construcción de una gobernanza de la integración transfronteriza , como se sostiene en los diversos trabajos de la obra de Barajas, Wong y Oddone (2015). Si recordamos que uno de los más importantes antecedentes de la construcción de la mega-región Cali-Baja fue impulsado por organismos como SDD, podemos coincidir con autores como Christensen y Rongerude (2004), en el sentido de que una de las principales aportaciones de esta organización fue la generación por primera vez de información sistemática y fundamentada en torno a problemas de importancia transfronteriza, que como ya se mencionó antes lograba poca atención por parte de los gobiernos centrales en Washington y Distrito Federal (ahora Ciudad de México). Ya desde entonces, estos estudios de corte transfronterizo no solamente confirmaron la existencia de una región social, integrada y binacional13 , sino que también significo un cambió en la forma en que se percibía la frontera entre México y Estados Unidos. Bajo este nuevo enfoque transfronterizo, fue posible generar un marco analítico para abordar otras temáticas de relevancia transfronteriza tales como: el agua, la energía, la atención médica, la manufactura y los puertos de entrada14. 6. CONCLUSIONES Como era de esperar el proyecto corporativo Cali-Baja no pudo sustentarse ni desarrollarse más, primero porque la pretensión de corporativizar un bien público como es el territorio pronto mostró sus dificultades, y contradicciones, tales como promover una mega región como una marca y no como un territorio complejo, con actores multi-nivel, y con procesos cruzados con la integración económica como el crecimiento de la migración internacional, la lucha contra el contrabando de sustancias ilícitas, el crimen organizado y desde la perspectiva de los Estados Unidos la amenaza del terrorismo. La experiencia rápidamente mostró que la región que surgió como Tijuana-San Diego, reconocida desde la década de los años de 1990 y apuntalada por el TLCAN habría sufrido una expansión importante, hasta avanzar hacia una configuración territorial mayor, que era la región Cali-Baja, cuyo desarrolló no se explica por la corporativización de la marca, sino por la existencia de procesos económicos globales en la que ha estado inmersa la región, pero también debido a la confluencia de una serie de factores institucionales y económicos que fortalecieron y ampliaron el espacio transfronterizo. Dichos factores fueron una localización estratégica del territorio fronterizo mexicano y norteamericano para el desarrollo de una industria global, con su primer antecedente en la década de 1970 del siglo XX de una política mexicana de industrialización fronteriza, ampliada y apoyada en el proceso de apertura de la economía mexicana en la década de 1980 y fortalecida en la década de los años de 1990 bajo la firma del TLCAN. 13. Llama la atención que los estudios de frontera de inicios del siglo XXI, manejaban como sinónimo el concepto binacional y transfronterizo, y más bien con reserva el tema transfronterizo el cual sufrió su principal desarrollo teórico a partir de estos años (Jessop, 2004). 14. No podría dejar de reconocerse la influencia que las políticas de cohesión territorial en la Unión Europea, apoyando el desarrollo de regiones transfronterizas tuvo en la literatura sobre mega-regiones y regiones y gobernanza transfronteriza (Passi, 1989). Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 87 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 Por otro lado, persistió por más de cuarenta años una política de contención salarial, bajo el supuesto de que el incremento de la productividad de los trabajadores generaría una convergencia entre los precios del trabajo entre México y los Estados Unidos, situación que no podía materializarse ante la ausencia de una inversión sustantiva no solo en la creación de infraestructura urbana, sino también de apoyo a la educación superior y su fortalecimiento, como ya se mencionó antes. En este contexto, los esfuerzos para resolver los problemas del día a día de la integración económica creciente en este espacio que cada vez más fue desarrollando su carácter transfronterizo, estuvo apuntalado en diversos momentos por actores locales tanto del ámbito privado como de gobiernos locales. Este apuntalamiento llevó a generar diversas iniciativas, como ya se mostró a lo largo del trabajo, pero también generó sus propias inmovilidades, como el haberse etiquetado los esfuerzos de una mega región como un bien público, que rápidamente mostró sus limitaciones, pero mantuvo sus contradicciones. Sin embargo, el tamaño de los problemas confrontados, así como la mezcla de los temas en la región que complejizaron su abordaje, la clara necesidad de desarrollar una gobernanza transfronteriza institucionalizada pronto rebasó la visión de los “corporativistas”, pero mantuvo el sentido de una identidad que se fue construyendo desde antes de su corporativización, la región Cali-Baja. Agradecimientos Se agradece el apoyo de la Mtra. Claudia Esparza, Técnica – Académica, adscrita al Departamento de Estudios Sociales de El Colegio de la Frontera Norte, A.C., en Tijuana, Baja California (México). Financiación El artículo es resultado del proyecto de investigación 39562 (EL COLEF-CIAD), “La reconfiguración y nuevas funciones de Las fronteras del siglo XXI: entre la integración/ desintegración, desfronterización/ refronterización y cooperación/conflicto”, bajo el financiamiento del CONAHCYT, en la convocatoria Ciencia de Frontera (2021-2023). Declaración responsable y conflicto de intereses Las autoras se comprometen a comunicar cualquier conflicto de intereses existente o potencial con relación a la publicación de su artículo. Contribuciones de los autores: 1. Minerva Celaya-Tentori: Discusión teórico – conceptual, Sistematización de la información, Análisis de los resultados, Escritura (revisión y edición 2. María del Rosio Barajas-Escamilla: Metodología, Sistematización de la información, Análisis de los resultados, Escritura (revisión y edición) y Recursos. REFERENCIAS Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana (2018). Mapa de la Región Cali-Baja. http://www.startupstijuana.com/es/ noticias/170/CaliBaja-una-mega-region-llena-de-oportunidades. Barajas, R. (1989). Complejos Industriales en el sur de Estados Unidos y su relación con la distribución espacial y el crecimiento de los centros maquiladores en el norte de México. In B. González-Arechiga & R. Barajas-Escamilla (Coords.) Las maquiladoras: Ajuste estructural y desarrollo regional (pp. 67-104). Publicaciones de El Colegio de la Frontera Norte y Fundación Friedrich Ebert. Barajas, Escamilla, R., Almaraz, Alvarado, A., Carillo, Viveros, J., Hualde, Alfaro, A., & Rodríguez, C. (Coords.). (2004). Industria maquiladora en México: perspectivas de aprendizaje tecnológico organizacional y escalamiento industrial. El Colegio de la Frontera Norte. Minerva Celaya-Tentori & María del Rosio Barajas-Escamilla / REA N. 48 (2024) 67-92 88 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 | Sevilla, España| CC BY-NC-SA 4.0. | e-ISSN: 2340-2776 | doi: https://dx.doi.org/10.12795/rea.2024.i48.04 Barajas, R., & Almaraz, A. (2011). Normatividad y políticas de desarrollo económico en la frontera norte de México. In R. Barajas, A. Almaraz, M. Reyes & J. Pérez (Coords). Desarrollo de la normatividad y las políticas públicas en la frontera norte de México en el siglo XX. (pp. 57- 73). El Colegio de la Frontera Norte. Barajas, R. (2013). La interdependencia como una perspectiva teórica para entender el desarrollo de la región transfronteriza México – Estados Unidos. In R. Barajas & L. Aguilar (Coords.). Interdependencia, Cooperación y Gobernanza en Regiones Transfronterizas (pp. 33 – 76). El Colegio de la Frontera Norte. Barajas, R., Wong, P., & Oddone, N. (Coords) (2015). Fronteras y procesos de integración regional. 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Batería de preguntas - Grupo Focal. 1. ¿Cuáles serían las principales formas de cooperación formal e informal que se da entre los actores más representativos de la relación transfronteriza, destacando la dinámica y temporalidad de la cooperación en los temas de migración, seguridad transfronteriza, cooperación económica, intercambio educativo y científico, salud binacional, cooperación ambiental y acción social? 2. ¿Cuáles serían las principales fortalezas de la cooperación en el ámbito transfronterizo, a partir de su naturaleza, dinámica? 3. Por favor señale y comente sobre los principales obstáculos, conflictos y rezagos (marco institucional, marco regulatorio, recursos, etc.), que se perciben en la cooperación y gobernanza transfronteriza 4. ¿Cuáles son los principales mecanismos (formales e informales) de resolución de conflictos y de cooperación desde su ámbito de participación? 5. ¿Cuáles son las necesidades de fortalecimiento de las capacidades de los actores gubernamentales transfronterizos para hacer más eficiente los procesos de cooperación y resolución de conflictos? 6. ¿Cómo se podría aprovechar la sinergia entre diversidad de actores para potenciar la cooperación transfronteriza en su ámbito de participación?