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'Shrek': reflexiones contadas sobre la ficción y la parodia

Millán Barroso, Pedro Javier

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231 ShREk: REFLExiOnES COnTAdAS SOBRE LA FiCCión y LA PAROdiA pedro Javier millÁn Barroso grupo de investigación literatura, transtextualidad y nuevas tecnologías universidad Hispalense de sevilla resumen en correspondencia con la reflexión metadiscursiva del discurso cinematográfico, uno de los planteamientos creativos más recurrentes en los años de transición entre los siglos xx y xxi, la película Shrek recupera, para invertirlos, ciertos motivos arquetípicos que han definido tanto la tradición del cuento popular como sus más conocidas manifestaciones fílmicas. ello genera, a nivel de historia y de discurso, una profunda reflexión en torno a los parámetros creativos que, en última instancia, pone de manifiesto las estrechas relacionas transtextuales, en el macrotexto cultural, que imbrican la herencia mítica y la tradición literaria con el discurso de las industrias culturales de la sociedad postmoderna. palaBras clave Shrek, semiótica, pragmática, transtextualidad, cuento popular, novela, industrias culturales, cine, parodia, estética de la recepción, fantasía y realidad. aBstract in relation with the metadiscursive reflection of the cinema discourse, one of the most recurrent creative approaches during the transitional years between the 20th and 21st centuries is recovered by the film Shrek to reverse certain archetypical motifs that define both the tradition of the popular short story and their most famous filmic expressions. concerning the story and the discourse, a deep reflection around its creative parameters is generated. it, ultimately, shows how the close transtextual relations, in the cultural macrotext, make the mythical heritage and the literary tradition overlap with the discourse of the postmodern cultural industries. key words semiotics, pragmatics, transtextuality, popular short story, novel, cultural industries, cinema, parody, aesthetics of reception, fantasy and reality. CAUCE, Revista de Filología y su Didáctica, nº 26, 2003 / págs. 231-260 pedro JaVier milláN barroso 232 résumé en rapport avec la réflexion métadiscursive du discours cinématographique, l’une des positions créatives les plus récurrentes pendant les années de transition entre le xxè. et le xxiè. siècles, le film Shrek recupère, pour les inverser, quelques-uns des motifs archétypiques qui ont défini aussi bien la tradition du conte populaire que ses manifestations cinématographiques les plus connues. cela produit, au niveau de l’histoire et du discours, une réflexión profonde autor des paramètres créatifs qui, en denière instance, met en relief les étroites realtions transtextuelles, dans le macrotexte culturel, qui imbriquent l’héritage mythique et la tradition litéraire avec le discours des industries culturelles de la société postmoderne. mots-clés Shrek, sémiotique, pragmatique, transtextualité, conte populaire, roman, industries culturelles, cinéma, parodie, esthétique de la récepción, fantasie et réalité. Toda obra de arte, en aquel momento preciso en que deviene forma acabada y cerrada en su perfección de organismo exactamente calibrado, está abierta al menos a poder ser interpretada de diferentes maneras sin que su irreductible singularidad sea alterada. Gozar de una obra de arte deviene el poder darle una interpretación, una ejecución, el poder hacerla revivir en una perspectiva original. umberto eco, obra citada 1. introducción estamos inmersos en la llamada sociedad de la información, donde la creación, flujo, entrecruzamiento e interdependencia de mensajes de toda naturaleza son claves constitutivas del funcionamiento del sistema socioeconómico. el progreso de las comunicaciones, en todas sus vertientes, trae consigo algunos conceptos esenciales del siglo xx: industrias culturales, aldea global… todos ellos confluyentes en el más polémico de los últimos años: globalización. Nos encontramos, en efecto, ante una sociedad de interrelaciones que se basan en el intercambio efectivo –significativo– de información, encuadrado este en procesos comunicativos susceptibles de análisis fundamentados desde diferentes perspectivas teóricas. una de ellas interpreta este devenir social según los planteamientos del análisis de los textos, entendidos tales, desde la poética del texto y la semiótica –donde se adscriben, entre otros, t. a. Van dijk (1993) y i. m. lotman (1982)–, como todo elemento que emite información –portador SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 233 de significado– y susceptible de ser interpretado por un receptor. ello se entrelaza con el hecho de que el carácter globalizado de la sociedad de la información permite reconocer en ella complejos y determinantes fenómenos intertextuales, derivados del carácter macrotextual de la cultura. sin pretender ahondar aquí en cuestiones bien conocidas, resulta obligado, al menos, remitir al concepto bajtiniano de dialogismo, a la concepción que J. kristeva tiene de la cultura como mosaico de textos, a las nociones de intertextualidad de r. barthes y m. rifaterre, a la transtextualidad de g. genette… en suma, al entendimiento de la cultura como una compleja red de textos que se entrecruzan, de tal manera que por cada uno atraviesan voces y ecos de otros muchos. la percepción de tales relaciones con mayor o menor densidad es un fenómeno lector, depende de una situación de lectura, según plantean diferentes estéticas de la recepción desde las aportaciones de gadamer, H. r. Jauss, W. iser, etcétera. todo lo dicho proporciona un útil marco teórico para analizar el texto cinematográfico Shrek1 como relato construido a partir de la reinterpretación de algunas importantes claves del imaginario popular, comunes, por tanto, en mayor o menor grado y número, a un enorme universo de receptores. así pues, un planteamiento semiótico-comparatis- ta me permite entender Shrek como ejemplo antológico de construcción textual a partir de la recopilación, reinterpretación y coordinación de referentes anteriores y coetáneos –en buena parte procedentes de la tradición literaria– que convergen en un relato nuevo. en efecto, por esta película se entrecruzan múltiples claves constitutivas del cuento clásico, que se coordinan con otras procedentes de las industrias culturales –principalmente el cine, la música, la televisión y los videojuegos–, generando un guión cinematográfico que se ciñe a los parámetros constructivos esenciales del modelo comercial de Hollywood. por tanto, será necesario dedicar algunas líneas a los conceptos que, en torno a la relación del lector con el texto, se han perfilado y aplicado a lo largo del siglo xx en el seno de la teoría literaria y, a partir de ella, de la narrativa fílmica. precisamente, por la deuda de Shrek con la tradición del cuento literario, resultará de suma utilidad tener también en cuenta las aportaciones de la teoría y del análisis formalista –paradigmas del formalismo ruso y sus cercanías, en particular el de V. propp, y propuestas del neoformalismo francés–, sin omitir un breve acercamiento comparativo 1 andrew adamson y Vicky Jenson (2001), dreamworks. pedro JaVier milláN barroso 234 a la novela para comprender los mecanismos narrativos de la singular película que me ocupa. se hace necesario considerar también la vertiente paródica que articula las claves semánticas de este relato, cuya interpretación no puede obviar los guiños irónicos, humorísticos, a veces de estirpe muy cervantina, mediante los que se conecta al lector con la tradición del cuento clásico. del mismo modo, deben tenerse en cuenta aportaciones teóricas fundamentales de la estética de la recepción acerca de las variables de lectura como elementos importantes para la construcción del sentido y, por tanto, factores básicos también en el entramado ficcional de los relatos. 2. claves de lo Ficcional como construcción: obRa-EspEjo La poesía es más filosófica y doctrinal que la Historia. aristóteles, Poética. la cita aristotélica con que abro este epígrafe evoca el panorama de debate acerca de las nociones de verdad, falsedad y, en consecuencia, sobre las de realidad y ficción, que se viene planteando desde la filosofía clásica. esas reflexiones darían lugar, entre otras, a las importantes consideraciones del siglo xx sobre el poder informativo –dar forma– de los medios de comunicación2. al estudiar las especulaciones del filósofo y dramaturgo griego en torno a la retórica y la poética, se comprende cómo la apelación a la emotividad del receptor es inherente tanto a la comunicación persuasiva como a la artística3 –inferimos, literatura u otras artes–. en este sentido, también relatar requiere crear vínculos emocionales entre los personajes y el receptor para que este, desligándose de sus coordenadas vitales cotidianas, se pueda involucrar en los mundos representados. con esto, y siempre a partir de la interrelación autor-mensaje-receptor, se activa todo un sistema de construcción de la ficción donde interactúan conceptos como la verosimilitud, los mundos posibles, el pacto de ficcionalidad, etc… conforme el receptor se aproxime al modelo ideal que marca el lector implícito, tal como a este lo concibe W. iser (1988), se confirman los postulados de aristóteles 2 p. J. millán barroso (2002, cd-rom) “lara croft en el paradigma transtextual de las industrias culturales”, en actas del IX Simposio de Semiótica: “Mujer y medios de comunicación”, universidad de sevilla, sevilla. 3 téngase en cuenta que distingo lo persuasivo de lo artístico con un fin aclarador, pero la compatibilidad de ambos conceptos define conocidas corrientes artísticas relacionadas, por ejemplo, con lo religioso o lo propagandístico. SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 235 acerca del poder sugestivo del mensaje. así, la poesía –las artes– puede establecer mecanismos de pensamiento y modelos de mundo más poderosos que la misma historia –que aristóteles emplea como ejemplo de objetividad–, pues, al apoyarse en lo emotivo, es capaz de penetrar en los mecanismos de pensamiento racional a través de procesos irracionales, involuntarios y camuflados por el carácter no referencial y subjetivo que en principio la define4. ortega y gasset emplea el concepto de hermetismo para referirse a esta capacidad de abstracción que nos permite abandonar nuestro mundo cotidiano y sumergirnos en el construido. es el caso emblemático de don Quijote: […] él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro de manera, que vino á perder el juicio. precisamente, la noción literaria de los mundos posibles se apoya en la supremacía funcional en los textos de la verdad estética, de la lógica y la coherencia textuales, sobre la verdad ontológica, tal como resume e. anderson (1979, p. 12): apoyados en un mínimo de realidad, operamos con un máximo de fantasía. Con elementos reales inventamos un mundo irreal y, al revés, con elementos fantásticos inventamos un mundo verosímil. aristóteles ya reconocía que el poder sugestivo de los dramas residía en plantear cuestiones universales, compartidas por todos los espectadores: el amor, el odio, determinados valores… algo que hoy día se aplica sistemáticamente a los guiones cinematográficos convencionales para dosificar la tensión dramática5. así pues, todo lo comentado nos orienta hacia las teorías aperturistas de la interpretación textual, de las que kant es un claro punto de inflexión. precisamente, el relato Shrek, por su clara constitución en torno a la plurisignificación y reinterpretación de los mensajes, sirve de excelente ejemplo para esbozar los postulados kantianos, puesto que es ejemplo notorio de cómo una materia dada –la de los cuentos– se convierte en forma mental a través de lo construido por el emisor y lo 4 lo verdadero y lo falso operan de formas diferentes en el discurso artístico y en la lógica proposicional, siendo conveniente atender, en el primero, a la noción kantiana del juicio estético. 5 Noción empleada genéricamente, a pesar de que no todo relato fílmico sea drama. pedro JaVier milláN barroso 236 aportado por el receptor. es decir, de la sensación vinculada al conocimiento pasamos a la intuición dependiente de la sensibilidad, a partir de lo cual surgen los conceptos del pensamiento formalizado. esto significa que, hablemos de Shrek o de cualquier otro texto, su estructura está compuesta por la interrelación de elementos que, a pesar de tener naturaleza distinta –intuiciones frente a conceptos–, dan lugar a una misma unidad sintética realizada en la imaginación productiva. en otras palabras, los textos son creados a partir de referentes del contexto de producción, a los que se encadenan elementos imaginados, creados ad hoc, y que establecen un complejo mecanismo de imbricación con los parámetros concretos de cada contexto de recepción. es el mecanismo de la llamada intertextualidad, en su sentido amplio, ese fenómeno que está en la base de la interpretación y por el cual el lector establece las conexiones semánticas de un texto dado con otros muchos de la cultura, en función de su personal competencia. ello ayudará a comprender los mecanismos de superposición de paradigmas creativos en Shrek, respecto de la alteración e imbricado de modelos anteriores y actuales de nuestro macrotexto cultural. en términos generales, nos referiremos a la re-interpretación de pactos tradicionales para dar lugar, sobre ellos, a otros nuevos. es una ampliación, pues, de los mundos posibles del relato. 2.1. El pacto de ficcionalidad como llave de los mundos posibles interpretar un relato artístico exige al lector que asuma el llamado pacto de ficcionalidad6 que tácitamente se le propone para que entre en el “juego” de la ficción. así lo viene asumiendo la teoría literaria más representativa de las últimas décadas, desde donde se extrapola a la cinematográfica. como se verá, la película Shrek incluso hace de esa propuesta asunto del relato, es decir, la tematiza. porque construir la ficción no depende en exclusiva de los mecanismos que el narrador articula para el buen devenir de la historia, sino que estos, para su funcionamiento, permanecen en constante relación de interdependencia con la actitud más a menos receptiva del lector. cuando él no acepta que se encuentra ante un relato donde le son mostradas situaciones ficcionales –distintas, aunque convergentes7 al mundo en que se desenvuelve– y, por tanto, no interpretables según 6 Véase, por ejemplo, p. ricoeur (1999) y u. eco (1981). 7 convergencia que se especifica más adelante, cuando me refiero a los horizontes de expectativas. SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 237 los parámetros del mismo, entra en una dinámica comunicativa carente de sintonía. considero que este término revela con claridad la idea que quiero exponer, pues indica la falta de concordancia entre los códigos de emisión y recepción. en este caso difieren los planteamientos del narrador y el lector, de modo que no se cierra adecuadamente el esquema de este singular proceso comunicativo. una de las claves para entender esta falta de sintonía se encuentra en el concepto de mundo posible, utilizado por la teoría literaria como consecuencia de su imbricación en un tejido cultural donde convergen conceptos filosóficos de leibniz, de la lógica proposicional y de la física cuántica. el cuento, como el resto de géneros de ficción, plantea determinadas realidades alternativas que se apoyan en mayor o menor grado sobre los elementos referenciales del mundo empírico del receptor. el lector8 es entonces capaz de asumir la existencia de unos nuevos parámetros de realidad, tan objetivos como el libro que sostiene en sus manos –o la pantalla que contempla–, porque se someten a los propios criterios de veracidad que el mismo relato establece. el lector se adentra en una realidad gobernada por variables sustancialmente diversas a las de ese universo en que todavía no había superado su condición de puro receptor. en función de una infinita escala, los personajes, las tramas y situaciones, el tratamiento espaciotemporal… se corresponden en mayor o menor grado con la realidad primaria, y esta escala de equivalencias, por si no era ya compleja, depende a su vez de las experiencias del lector. así, una misma situación o una tipología de personaje –por ejemplo– pueden resultar absolutamente novedosas para un lector determinado, mientras que otro resulta estar por completo familiarizado. creo que no hace falta extenderse acerca de las decisivas consecuencias que ello tiene sobre la verosimilitud del relato. todo ello conduce a la noción de horizontes de expectativas, acuñada por H. r. Jauss, el padre de la estética de la recepción literaria, que tanta deuda tiene con las propuestas filosóficas de gadamer. me permito simplificar esa noción, dados los límites de este estudio. básicamente, se refiere al hecho de que, frente a un mismo texto, cada lector –o un mismo lector en diferentes actos de lectura– reconoce una serie de claves para la interpretación, y no otras. asimismo, una misma clave –o conjunto de claves– es susceptible de ser com- 8 con una finalidad práctica, considero desde este momento que solo será lector del relato ficcional aquel receptor que, habiendo asumido el pacto de ficcionalidad, se integra en los mundos posibles propuestos por el relato. pedro JaVier milláN barroso 238 prendida de diversas maneras, si bien, como puntualiza umberto eco, dentro de unos límites. y todo ello depende de una situación lectora. en metafórico resumen, los lectores encuentran en la obra un espejo como aquel de La historia interminable en el que atreyu se miraba y encontraba su verdadero yo, porque el muchacho era la proyección de los deseos más profundos de su lector y, en su posterior encuentro, este afirma que atreyu es exactamente como se había imaginado. es decir, el lector –bastian– ha dotado de complejidad, ha configurado, moldeado, redondeado… con respecto a su propio universo un signo –el personaje, atreyu– al que el narrador solo había dotado de los elementos esenciales de coherencia interna con el relato. el resto es pura potencialidad al servicio del lector. este, en su afortunado encuentro con el personaje, se asombra por la identidad que presenta respecto de cómo lo había imaginado. por supuesto: bastian es el creador último de atreyu, y, cuando coinciden físicamente, se produce una absoluta sublimación de los horizontes de expectativas del lector. en la misma línea, relacionemos el último concepto –los horizontes de expectativas– con los lugares de indeterminación (W. iser, 1988), entendiendo estos como los huecos informativos del texto que el lector debe rellenar, los guiños de lo no dicho que ha de reconocer. un gráfico símil de J. lotman relaciona el texto con una tenue huella en la arena cuya orientación hemos de buscar. así pues, cada relato –por limitarme a mi ámbito de estudio– emite un sinfín de señales que el lector, en función de sus competencias lectoras, interpreta de manera más o menos acorde con lo que u. eco (1981), con la retórica, conviene en denominar intentio autoris. del mismo modo, el emisor tiene en cuenta –al menos globalmente– estos aspectos que vengo comentando. a partir de ellos y de su engranaje, queda configurado un determinado modelo de lector implícito o conjunto de marcas textuales orientadoras –lo dicho y lo no dicho– y también un mecanismo de construcción de la ficción más o menos complejo, más o menos cargado de potencialidades y, en definitiva, más o menos exigente con el lector empírico ideal, ese lector modelo de u. eco que posee la máxima competencia cultural para interpretar las estrategias del texto, es decir, para cooperar en la producción de sentido, pero sin alejarse de ciertos límites que el texto mismo configura a tal efecto. porque, como bien se sabe, la teoría literaria, desde la segunda mitad del siglo xx, imbricada con el vasto marco teórico de la hermenéutica y la de la comunicación, ha venido reconociendo en el receptor –lector– una actividad cada vez más efectiva en el proceso SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 239 comunicativo. el resultado esencial es la progresiva activación, en dicho esquema, del elemento retroalimentación, que implica la necesidad y pertinencia de un agente interpretador activo: no hay comunicación sin recepción –dinámica–, lo que significa que conceptos como coautoría y plurisignificación adquieran especial importancia. 3. converGencia en shREk de los modelos Ficcionales del cuento y de la novela el heterogéneo, complejo universo ficcional de Shrek, positivamente configurado a partir de ciertas relaciones intertextuales con algunos asuntos, motivos y personajes de los cuentos tradicionales, se estructura compositivamente mediante estrategias provenientes no solo de ellos, sino también del otro género narrativo por antonomasia: la novela. resulta aconsejable, por lo tanto, recordar en resumen breve las diferencias esenciales entre ambos, por más que sean bien sabidas, aunque las dimensiones del presente estudio apenas permitan esbozarlas. ello ayudaría a reconocer la efectiva relación de simbiosis que se establece entre fórmulas de contar propias de uno y otro, que convergen en la película, la cual, como relato audiovisual que es, está necesariamente marcada además por sus específicas herramientas y condicionantes expresivos. tales fórmulas convergentes tienen adheridas significaciones particulares que se vuelcan en esta breve odisea fílmica a partir de una peculiar interpretación de la cuentística tradicional. con posterioridad me adentraré en lo referido al planteamiento de la ficción. 3.1. La película shrek: novela contada o cuento novelado tal como explican e. anderson (1979) y m. baquero (1993), las primeras distinciones entre el cuento y la novela atendían sobre todo a cuestiones de extensión, oponiéndose la brevedad del primero a la amplitud de la segunda, aunque la existencia de grados intermedios, como la novela corta9, demuestra que las fronteras son muy difusas. pero no debe restarse trascendencia a esta cuestión. así, cuando nos referimos a la densidad semántica podemos afirmar que en la novela, 9 las nomenclaturas por tamaño no pueden responder sino a parámetros arbitrarios, tal como el cine, por su parte, ha convenido llamar cortometraje a la pieza inferior a treinta minutos, mediometraje a la comprendida entre media y una hora y largometraje a la superior a sesenta minutos. pedro JaVier milláN barroso 246 por tanto, a pesar de que los cuentos suelen remitir a tiempos pretéritos inalcanzables, existe en ellos una clara finalidad de simplificación didáctica de la realidad cotidiana presente. con este acto de síntesis enlaza el ya expuesto recurso al reducido número de personajes, sobre los cuales recaen caracteres esenciales muy marcados, que producen relaciones de oposición dicotómica: muy bueno se enfrenta a muy malo, guapo a feo, valiente a cobarde. se suprimen los grados intermedios en virtud de la representación esquemática de ciertos aspectos que la sociedad valora o rechaza en un momento dado. este planteamiento maniqueísta de los cuentos da lugar a que la estructura narrativa requiera pocos elementos, simplificándose con ello la red relacional de su sistema significativo, pero también dotándolo de una elevada capacidad de sugerencia. asimismo, la escasez de componentes, generalmente arquetípicos, facilita en gran medida la inversión de piezas concretas –o de toda la estructura– con solo alterar algunos de ellos. precisamente, el carácter simplificado de los personajes, las tramas, los ambientes, etc… y en términos de dicotomía permiten desarrollar un modelo compositivo opuesto desde el cual generar textos nuevos a partir de la inversión del canon, como expondré en mi referencia a los personajes de Shrek. en la novela, por el contrario, la mayor complejidad psicológica de los personajes, del tratamiento espaciotemporal y de las tramas impiden, por su alejamiento de lo arquetípico, efectuar inversiones tan radicales y sencillas, ya que es un sistema infinitamente más complejo en número y variedad de elementos y relaciones –cantidad, tipo, grado…–. pero, lejos de modelos impermeables, resulta esencial considerar la novela y el cuento como totalidades, entidades expresivas distintas con sus propios mecanismos de sugestión, por lo que e. anderson (1979) subraya la necesidad de evitar dicotomías arbitrarias entre el cuento y la novela, pues esta no es una suma de cuentos, ni siquiera una operación de deshilvanado del cuento compacto para obtener un relato de mayores dimensiones. tampoco consideremos, por supuesto, el proceso contrario: […] nos parece un error, no por generalizado menos considerable, el ponderar a veces un cuento como novela en embrión. Si esto fuere así, podemos estar seguros de que el cuento no será bueno. El narrador no habrá acertado en la elección del tema (J. m. baquero, 1993, p. 62). esta referencia al tema requiere ser matizada, ya que ambos géneros presentan una enorme variedad de ellos, como evidencian las recopi- SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 247 laciones de tantos escritores decimonónicos, comenzadas en alemania por los hermanos grimm con kinder-und Hausmärchen (1812). se iniciaba entonces la producción de cuentos literarios, como creaciones específicas que escapan del carácter tradicional de los populares, por lo que la cuestión ha de situarse, más bien, en observar la adecuación del tema a los hábitos más recurrentes en cada género. así pues, resumiendo lo expuesto en este epígrafe, un primer análisis sintáctico de la película Shrek desvela que en ella existe una importante labor de adaptación de lo contado y lo novelado al formato narrativo del cine, con una constante oscilación entre lo dicho y lo mostrado. el guión cinematográfico integra los dos en fecunda simbiosis la flexibilidad y libertad compositiva que definiría la novela se conjuga con los elementos estereotípicos que, sobre historia y personajes, exige la síntesis narrativa del cuento, y ambos se adaptan a los modos de contar propios de un filme. 4. shREk y la inversión del modelo compositivo del cuento La ironía es aquello que desmonta las ficciones del espíritu, del sentimien- to para ver su mecanismo, aquello que hace que todo sea susceptible de desdoblarse en su contrario (como cuando debiendo tener a Don Quijote por el ser más ridículo, estemos admirándole tiernamente). alfredo bryce los conceptos que he recordado, fundamentales para comprender el modo en que se construye la ficción, gozan de especial relevancia en el planteamiento de Shrek, relato en el que la inversión paródica de ciertos arquetipos esenciales del cuento popular implica que la noción de apertura se convierta en eje tanto creativo como de interpretación. así pues, el lector implícito de esta película alude a un receptor empírico en cuya competencia u horizontes de expectativas se incluye el conocer las claves de los cuentos populares, pero también otras, muy vinculadas a las industrias culturales, como por ejemplo: – los modos compositivos de los llamados clásicos disney, apoyados en permanentes cantos y coreografías y que, a su vez, han determinado en el imaginario popular el aspecto de múltiples personajes de cuento: blancanieves, la cenicienta, etcétera. – otras películas de gran éxito comercial, como Matrix, Los inmortales o el musical Robin de los bosques (1938) de errol Flynn. – Videojuegos, como Tekken o Tomb Raider. pedro JaVier milláN barroso 248 ello repercute en que los sentidos de esta película se dirijan a un espectador modelo que participe del macrotexto cultural occidental, sobre todo de las industrias culturales que en él operan, para reconocer la deconstrucción irónica de estereotipos, personajes y motivos, de cuentos tradicionales mediante una versión paródica. a la vez, apunta al fenómeno de intertextualidad como eje semántico y constructivo del relato Shrek, no solo por lo que tiene de parodia, sino también por convivir en este un sinfín de personajes fantásticos adaptados a las formas culturales de la actualidad –bailes, expresiones verbales, cantos, gestos…–. 4.1. Modificación sintáctica del sistema. La inversión funcional de los arquetipos considerado el esquematismo del cuento popular y habiendo reflexionado acerca de la síntesis de procedimientos narrativos que tiene lugar en Shrek, atenderé en las próximas líneas al tratamiento de los personajes y sus funciones en dicho relato, que se vertebra, como acabo de indicar, a partir de la inversión de los modelos compositivos tradicionales del cuento. con ello puede desvelarse la evolución de los sujetos a lo largo del relato y el doble juego que a la vez afirma y niega el canon narrativo popular. respecto de las funciones que adoptan los protagonistas, se descubre, por una parte, una inversión en los arquetipos físicos del cuento según la cual el grotesco ogro no podría ser héroe, por ejemplo. por otro lado, la plena correspondencia de aquellos con las acciones que les son tradicionalmente atribuidas a los personajes, lo que genera una trama donde algunos se plantean si aceptar o no el pacto de ficcionalidad propuesto por la historia en la que ellos mismos se hallan inmersos. en efecto, los personajes de Shrek están concebidos a partir de la inversión de los arquetipos físicos y psicológicos que les serían atribuidos en los cuentos populares, con la correspondiente alteración funcional. ello adquiere especial relevancia en sus conflictos internos: un ogro y un asno rechazados por prejuicios sociales, una princesa que se debate entre la belleza y la fealdad, un noble tirano a causa de su ridícula condición física… pero presentar esta historia en formato de largo metraje permite profundizar en los personajes y contemplar sus evoluciones, superando las limitaciones del cuento a ese respecto y permitiendo comprender el enfrentamiento que existe entre el modelo arquetípico tradicional y el planteamiento paródico de Shrek. SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 249 son dos las claves para que el procedimiento de inversión funcione en este relato y sea punto de partida para una interpretación apoyada en la parodia: – un lector implícito muy definido que requiere del lector implícito, como decía, una competencia bastante análoga en lo relativo a los arquetipos del cuento popular. – apoyo en el imaginario popular, a partir de citas y alusiones a textos relevantes de las industrias culturales, para ampliar y afianzar ese universo común de lectura. asimismo, la versatilidad comunicativa del lenguaje audiovisual de que se sirve nuestro relato permite una flexibilidad considerable en la combinación de formas expresivas verbales y no verbales, lo que facilita la vinculación antes mencionada de ciertos modos comunicativos de la novela y el cuento. la representación espacial –rasgos físicos de los personajes, escenarios…– permite una gran variedad de matices porque los signos visuales la resuelven instantáneamente, sin detrimento de la agilidad narrativa del cuento. más aún, la asociación de canales y códigos –lo visual con lo sonoro, lo verbal con lo no verbal– constituye un importante recurso de representación paródica, ya que permite oponer fácilmente la concepción física de los personajes a sus acciones. No niego, por supuesto, que el lenguaje verbal permita dicha oposición, pero sí subrayo que, combinado con códigos no verbales –sonoros o visuales–, aquella yuxtaposición de mensajes contradictorios queda constantemente actualizada para el receptor. como ejemplo, cabe mencionar la clara ruptura del canon popular cuando la hermosa y grácil princesa Fiona se enfrenta y vence sin ayuda a los Hombres alegres, ante los atónitos ojos de shrek y asno. todo lo dicho conduce a explicar el proceso de inversión del canon popular del cuento a partir de la interrelación entre la forma y la función de los personajes. para ello es de utilidad la terminología que tanto se difundió desde la Morfología del cuento17 de V. propp, y que es soporte de los modelos de análisis neoestructuralistas. según acabo de perfilar, el modo en que se plantee la ficción depende, aunque no solo, de ciertos parámetros formales que al final darán lugar a las diversas distinciones entre géneros. es decir, que el discurso narrativo ficcional, igual que el no ficcional, tiene su fundamento en el plano sintáctico, como punto 17 aunque este volumen se refiere a los mecanismos narrativos del cuento popular ruso, sus términos son muy aplicables a los de otras tradiciones. pedro JaVier milláN barroso 250 de partida para la representación de los mundos posibles, pero siendo su funcionamiento artístico de orden pragmático y semántico. bajo este marco epistemológico, resumo a continuación las claves significativas de los principales personajes y acciones de Shrek. • las atribuciones físicas y las acciones del protagonista, Shrek, corresponden a las propias del arquetípico ogro villano, lo que en términos formalistas corresponde a la categoría actancial de oponente-traidor. sin embargo, el avance de la historia hace que el ogro asuma y cumpla las funciones atribuidas al héroe, lo que confirma la inversión del arquetipo popular: un ogro heroico que, más allá de sus costumbres y aspecto grotescos, cumple con éxito el noble cometido tradicional de vencer al dragón y rescatar a la princesa. en cambio, su carencia inicial no es la necesidad de raptar a la grácil doncella, sino la de recuperar su ciénaga, donde se aísla de los injustos prejuicios humanos. las piezas musicales asociadas al ogro en la banda sonora, lejos del formato orquestal romántico tópicamente atribuido al héroe, responden al género punk-rock, y sus letras concuerdan perfectamente con la caracterización no convencional del personaje. • Asno, el ayudante de shrek, tampoco responde al modelo del noble y brioso corcel atribuido tradicionalmente al caballero. en consonancia, no desempeña su función respecto de las acciones del héroe –incluso complica la tarea de shrek–, sino en el plano emocional. consigue acceder al interior del ogro y ser su consejero, lo cual es determinante para el desenlace feliz de la historia. al mismo tiempo, considerando la interrupción de la boda con el villano como un segundo rescate de la princesa, el pollino se convierte en donante del objeto mágico: la dragona, sin la cual no hubiera sido posible el éxito final. al asno le son atribuidas alusiones musicales que toman como referencia el formato de canción adoptado por disney en sus versiones cinematográficas de los cuentos populares, lo cual, respecto de la inversión paródica de las populares representaciones arquetípicas, explica que shrek detenga los cánticos de su compañero. • por su parte, la princesa Fiona es en dos ocasiones la destinaria de la ayuda del héroe, a la vez que objeto del amor de éste. como le sucede al ogro, rehúsa inicialmente renunciar a dicha función, SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 251 que sería la asumida por las princesas en la tradición popular, mostrando por ello una constante voluntad de honra y obligado amor hacia su caballero salvador. sin embargo, a pesar de que el aspecto físico de Fiona no varía, durante el retorno a duloc evidencia un cambio radical de ademanes y expresión verbal que contradice al modelo arquetípico de los cuentos, antes indiscutible. ahora bien, al ser consciente del hechizo que la convierte en ogro cada noche, la confusión y el rechazo de shrek determinan que la princesa se aferre de nuevo a su alta condición y asuma el destino de todas sus semejantes: casarse con un noble, a pesar de que en este caso ella no lo desea. en lo relativo a esta heroína, la parodia del canon popular se refleja en el diálogo musical que entabla con un hermoso pájaro silvestre, cuya similitud con los que aparecen en Blancanieves y los siete enanitos (1937) no es casual. en esta ocasión, acompañar los cánticos de no tan delicada princesa desemboca en grotesco final. merece subrayarse cómo los modelos de mundo que encarnan inicialmente los protagonistas de Shrek evolucionan desde posiciones antagónicas hasta encontrar diversas coincidencias fundamentales en lo relativo a sus concepciones sobre la fantasía y la realidad, recordando los conocidos procesos de quijotización y sanchificación. el ogro shrek parte de un modelo de mundo que niega lo fantástico. ello le impide entender los cuentos en términos ficcionales y aceptar el pacto de lectura que proponen. desde la negación del mismo mundo en que se desenvuelve y con el que evita interactuar, se ve obligado a convertirse en el héroe protagonista de un cuento y acepta progresivamente el funcionamiento comunicativo del discurso ficcional en el que está irremediablemente integrado. en este proceso, la intuición de que la princesa solo puede estar encerrada en lo más alto de la más alta torre, se convierte en un claro punto de inflexión. el ogro no tarda en llegar a ser personaje de un mundo ficcional, de un mundo de fantasía con cuya propuesta lúdica él mismo no había sintonizado al principio del filme. escéptico, no quiso aceptar el pac- to de ficcionalidad. despectivo, rompió el libro de cuentos que a su mirada se presentaba. Fiona, en cambio, se muestra como una hermosa princesa –La bella durmiente– cuyo destino inexorable es aguardar a que un valeroso caballero la rescate de su encierro al besarla y, así, romper el pedro JaVier milláN barroso 252 hechizo. como en el caso de don Quijote, apoya su universo sobre la estereotípica conducta que en los cuentos –y en las novelas de caballerías– corresponde a princesas y príncipes, esperando de su campeón una conducta acorde con los códigos caballerescos. ello le impide comprender el rudo comportamiento de shrek y hace que niegue la condición de caballero que en él había presumido antes de obligarle a descubrir el rostro que ocultaba bajo el yelmo. esta actitud rígida contra el ogro, en la que lo formal supera arbitrariamente a lo funcional, no varía hasta que comprende los dolorosos e injustos prejuicios a los que el peculiar héroe se ve sometido. por su parte, asno, como sancho panza, responde a un burlesco modelo de escudero y, también como él, tiene registro lingüístico popular, carácter asustadizo y una visión pragmática del mundo empírico que no le permite atribuir sentidos míticos a los puntitos de las estrellas. evocando de nuevo a don Quijote, será el ogro quien le invite a no dejarse llevar por las apariencias. • en Lord Farquaad también tiene lugar una inversión del arquetipo correspondiente al noble en los cuentos populares, de modo que la hermosura, gallardía y valor del héroe son contradichos mediante la ridiculización de su aspecto físico y la actitud tan villana como deshonrosa. ello convierte al personaje de casta noble en el antihéroe, aunque conserva la categoría de fuente del heroico viaje, como corresponde a las altas figuras de los cuentos. precisamente la inversión del canon estético asociado a los personajes de alta alcurnia convierte a lord Farquaad en un acomplejado y obsesivo tirano cuyo firme deseo es construir y dominar el mundo perfecto que su sangre designa –el guiño orientador hacia bien conocido referente histórico es evidente–, reafirmando su valía gracias a las mentiras del atemorizado espejo mágico, que evita ser hecho trizas por el malvado personaje, como efectivamente sucede en Blancanieves y los siete enanitos cuando no sabe mentir a la madrastra. No en vano, el espejo se emplea como representación simbólica de un pueblo que, atemorizado, actúa según los designios del tirano para satisfacerlo. así pues, una ilustración musical del personaje basada en la combinación de voces corales e instrumentos de viento que el sinfonismo clásico del cine atribuye a los villanos parece ser el formato más adecuado. • Finalmente, la dragona del castillo, a pesar de sus breves intervenciones, es otro personaje que logra evolucionar desde las connotaciones negativas atribuidas por los arquetipos SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 253 populares a estos seres míticos. como el ogro, actúa en primer lugar según el designio de aniquilar a todo osado que irrumpa en el castillo para rescatar a la princesa, funcionando, pues, como oponente. sin embargo, hace una excepción cuando asno se percata de que la bestia es un dragón hembra: no lo mata, sino que se enamora de él. con todo, el inicial fracaso en impedir el rescate la priva provisionalmente de funcionalidad lógica en el relato y deambulará hasta que asno la transforme en objeto mágico y en ayudante del segundo rescate, es decir, en personaje clave de la aventura última sobre el amor de la pareja protagonista ogro-princesa. dicho de otro modo, este personaje carecerá de función y, por tanto, de utilidad narrativa en Shrek, hasta experimentar una inversión con respecto a su inicial y arquetípico papel de sanguinario dragón escupe-fuego, por lo que se entiende esa inversión como engranaje para integrar o reintegrar a los personajes en la historia. un instrumento fundamental para la configuración de mundos mediante la construcción de los personajes es la interdependencia entre su forma –caracterización física, lingüística, de actitudes…– y las acciones que determinan su función en el relato y, en definitiva, su papel en la historia. el proceso de inversión paródica en Shrek responde a este criterio también y afecta a las figuras más canónicas del cuento: un ogro heroico, un príncipe feo y villano… por un lado, los personajes se rebelan contra los “roles” estereotípicos que los relatos populares les han asignado, procediéndose a una caracterización que abandona los modelos planos a favor de los personajes redondos y asociables, por Funciones según tradición popular inversión en shrek sujeto / Héroe Noble (príncipe) shrek destinador Noble (rey) lord Farquaad ayudante escudero y corcel asno objeto princesa Fiona oponente ogro lord Farquaad Figura 4. cruces funcionales en shrek, frente a tradición. pedro JaVier milláN barroso 254 tanto, a formas de narración extensa, como la novela o los formatos medio y largo del mismo guion cinematográfico. el hecho de que, como sucede en Shrek, uno de los modelos fundamentales de la inversión consista en un claro alejamiento respecto del arquetipo que a cada personaje correspondería en el cuento clásico, según e. anderson, es posible gracias a la libertad interpretativa y creativa de que goza el cuentista, quien adapta el relato tradicional a su propio universo. en la película que me ocupa, esto se formaliza en un verdadero entretejido de personajes extraídos de la cuentística popular. son un coro de cautivos cuyo obligado éxodo no ha de llevarlos a la libertad, sino al recinto donde el poder del dictador los confinó: la ciénaga del ogro. la dimensión semántica del discurso y de la historia se adensa con claras alusiones al universo empírico de nuestros días, desde los campos de refugiados a las pistas de aterrizaje y a los concursos de la televisión. así pues, conviene resumir que la parodia implica una transgresión semántica y esta se apoya, además de en otros factores, en la inversión tanto funcional como formal del personaje. Shrek es un texto modélico en este punto. 4.2. Consideraciones pragmáticas en torno a la inversión del arquetipo en shrek al principio de este apartado planteaba la oportunidad de considerar el carácter hipertextual de Shrek a partir de su intensa y explícita imbricación en el macrotexto cultural occidental, fenómeno de índole pragmática que conduce a la conveniencia de proponer una serie de claves orientadoras de la interpretación. me refiero aquí a las que considero más relevantes, siempre vinculadas también con el nivel funcional ya comentado. en efecto, una vez perfiladas las modificaciones sintácticas que operan en Shrek, conviene abordar alguna peculiaridad pragmática y semántica de esta peculiar historia que no repite ni plagia, sino que reinterpreta, mediante irónica parodia y con un enunciado teñido de humor, los modelos más canónicos del cuento, y también adapta a su gusto cierto imaginario popular occidental. en este aspecto, se hace imprescindible subrayar que, pese a ser la inversión el más importante de sus soportes compositivos y estilísticos, Shrek no deja de recoger estereotipos del cuento como las hadas madrinas o el lobo feroz. SHREk: reFlexioNes coNtadas sobre la FiccióN y la parodia 255 utilizando la terminología de g. genette (1991), Shrek es un hipertexto que integra y entrecruza una serie de hipotextos mediante citas, alusiones y otras referencias. generalmente se sirve de las famosas representaciones que disney desarrolló sobre los personajes de los cuentos populares y decimonónicos –Los tres cerditos, Peter Pan, Blancanieves, Pinocho, Cenicienta, El flautista de Hammelin…– pero también hay signos representativos de otros éxitos cinematográficos, indicadores de una minuciosa selección previa, como la reproducción del desplazamiento circular en The Matrix (2001), la coreografía musical del Robin Hood representado por errol Flynn (1931), el vuelo sobre Fujur, el dragón de la suerte, en la versión fílmica de La historia interminable (1984) o la espectacular ruptura de vidrieras cuando, en el primer capítulo de Los inmortales (1986), se deshace el encantamiento del protagonista mientras pide ser mortal como los demás. también las canciones que integran la banda sonora responden al concepto de cita, e incluso algunos fragmentos de los diálogos reproducen textualmente los de otras películas, como el “buenos días, princesa” que asno toma espontáneamente del célebre saludo de guido en La vida es bella (1997). así, aunque exista inversión de los arquetipos de los personajes, interpretar Shrek desvela que el sistema de relaciones del texto genérico no contradice al paradigma del cuento popular, sino que establece una doble relación, de superposición y de dependencia, respecto de su estructura. porque, aunque selecciona e invierte ciertas claves de los hipotextos, el hipertexto Shrek se cierra como una sólida apología de los cuentos, según veremos. 5. la Herencia mítico-literaria como eJe conceptual El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. Víctor Hugo 5.1. a pesar de que la dimensión mítica tiene que ver también con la vertiente pragmática e intertextual de Shrek, su peso en el relato hace que merezca algunas consideraciones particulares. en efecto, el carácter reinterpretativo de Shrek se apoya en uno de los grandes mitos de nuestra cultura, el de la bella y la bestia, que informa numerosísimos textos de la tradición literaria y artística en general. este mito tiende estrechos lazos emocionales entre el texto y sus receptores. además, los personajes protagonistas de Nuestra Señora de París,