Summa de los nueve tiempos de los pleitos (Edition et étude d'une variation sur un théme par Jean Roudil): reseña
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Reseñas 245 celebrado en Madrid en 1981 (Madrid: CSIC, 1983,3 vols.) ola útil puesta al día que ofrece J. M.~ Díez Borque en el «Estudio preliminar» de tina fiesta sacramental barroca (Madrid: Taurus, 1983. págs. 7-26); añadir las ediciones de San Juan de la Cruz de Domingo Ynduráin (Madrid: Cáte - dra, 1983), de Cristóbal Cuevas de Fernando de Herrera (Madrid: Cátedra, 1985), incluso la de un autor no tratado como Francisco de la Tone, rigu - rosamente editado por M.~ Luisa Cerrón Puga (Madrid: Cátedra, 1984), amén de la de Luis A. Murillo de El Quúote (Madrid: Castalia, 1982, 2 vols., más otro de «Bibliografía») y sumar dos trabajos de interpretación en la línea de lo tratado por Parker: el del. E. Ruiz Doménee: E/juego del amor como representación del mundo en Andrés el Capellán (Barcelona: Uni - versidad Autónoma, 1980) y el de Andrés Soria Olmedo: Los «Dialoghi damore» de León Hebreo: aspectos literarios y culturales (Granada: Universidad de Granada, 1984). Nos resta ponderar como conclusión, que el trabajo del hispanista in - glés aporta una interesante visión de uno de los temas cardinales de nuestra literatura renacentista y barroca, y que detrás de sus aparentes la - gunas, y no podemos olvidar que se trata de un vastísimo territorio, se per - fila un entendimiento de la mentalidad de muchos de nuestros autores y una sugerente dedicación lectora hacia nuestra cultura. M.~ NIEVES BARANDA Jacobo dc Junta el de las Leyes: Sumnia de los nueve detupos dc los pleitos (Edition et étude ¿une variation sur un Ihérne par Jean Rotídil). Anne - xes des (‘ah iers de Linguistique ffispaniqueMédiévale, vol. 4 (París: Klinc - sieck. 1986). 513 Pp. U.N.E.D. Este resefia se entregó para su publicación al poco tiempo de aparecer laedición ingle - Sa que figura en ci encabezamiento. Con posterioridad se publicó la traducción al casrellano <Madrid: Cátedra, 1986). que sigue puntualmente el texto inglés, aunque se han suprimido dos apartados corno son la lista de abreviaturas empleadas y un breve índi - ce. que hubieran resultado de mucha utilidad al lector español. Quisiera además dejar constancia de una errata que quizá haya creado alguna que otra perplejidad: en la pá - gina 12? del texto castellano, línea 10, aparece citado Bembo, cuando en realidad, y así figura en la edición inglesa, debería decir Hebreo, con lo que la exposición adquiere su primitiva lócica.
246 Reseñas La obra de Jean Roudil es bien conocida por los filólogos españoles: su labor no se limita sólo (y ya seria mucho) a sus propios estudios e in - vestigaciones, sino que se ha extendido hasta desarrollar uno de tos más rigurosos grupos de hispanistas actuales centrados en los problemas filo - lógicos del Medievo castellano. Variadas, pero convergentes, son las áreas atendidas por Roudil ysu «escuela»: cuestiones lingtlísticas (con prefe - rencia por el léxico), crítica y edición de textos, escritura medieval...; todas ellas están presentes en la magnífica edición que analizamos. El volumen dedicado a la Summa es el primero de una serie de tres, en que Roudil piensa ofrecer las obras conocidas de Jacobo de Junta: el volu - men 2 estará dedicado al Dosrinal y el 3 a las Flores de Derecho. No hace falta destacar la importancia de tal proyecto para nuestro conocimiento de la lengua y literatura juridicas de la Edad Media castellana, viniendo además de quien ha demostrado con creces su maestría en estos campos (recuérdense sus estudios y ediciones de los Fueros de Baeza. Alarcón y Alcaraz ola tradición foral de Cuenca). La primera parte («Introduction», 9-90) aborda las cuestiones tradicio - nalmente tratadas en la edición de un texto. Repasa la vida y obras de Ja - cobo de Junta (13-30): duda entre su origen italiano o español. decidién - dose al final por este último (pero Jacobo Rué, nombre que a veces se le da, fue tina mala lectura porJacobo iuez)z los títulos italianos: miQer, proce - derían de una posible etapa de estudios en Bolonia. Estudia la «tradición textual de la Summa» (31-48), analizando la tradición a que pertenece (se - rie de textos sobre el Ordo iudiciarius) y sus relaciones con otros textos es - pañoles. anteriores, coetáneos o posteriores; a la vez compara fragmentos sobre el mismo tema de 4 textos: la Summa, el Dotrinal, las Flores y las Partidas alfonsíes (véase el cuidadoso emparelamiento de textos de la p. 48), concluyendo en el carácter escueto al máximo de la Summa, frente a la mayor extensión de sus otras dos obras y la extraordinaria riqueza de Partidas. Enumera y describe los manuscritos de la Summa (49-64), dedi - cando un apartado especial al manuscrito portugués (65-80) capítulo éste redactado en portugués (¿por qué coinciden sólo aquí la lengua del estu - dio y la lengua de lo estudiado?). Por último, lo más interesante de este ca - pítulo, los criterios de edición (81-90), donde Rondil recoge los resultados de su larga trayectoria en el estudio y reflexión teórica sobre los textos: por un lado, cada versión de la tradición textual tiene su personalidad propia. que hay que respetar, y, por otro, cada una es versión diferente de unos mismos contenido e intención. De ahí queRoudil no intente establecer un ‘arquetipo’. ni dar preferencia a un(os) manuscrito(s) sobre otro(s), ni, en suma, realizar una «edición crítica» tradicional: su objetivo es manifestar el individuo que cada manuscrito de cada texto es, y, sobre ello, establecer los rasgos permanentes de la lengua jurídica castellana (ese «individualis - mo del texto» se expone, de forma clara y concisa, en la p. 90). De acuerdo con estos principios, Roudil realiza dos tipos de edición del texto, o los textos, que estudia (además de transcribir un manuscrito,
Reseñas 247 HC, que no pudo tener en cuenta al principio: 143-145): en primer lugar, la «edición sinóptica experimental» (91-138), con notas paleográficas (139-142), de los cinco manuscritos (cuatro españoles y uno portugués), realizada mediante la superposición línea a linea de tales manuscritos, transcritos con absoluta fidelidad. El procedimiento no es nuevo (recuér - dese la transcripción que de los distintos manuscritos del Libro deAkxan - ¿¡re llevó a cabo Raymond 5. Willis en 1934), pero invita a comparar los textos, ver lo semejante ylo distinto, y realizar estudios y «experimentos» diversos: quizá no suponga el riesgo (la arbitrariedad a veces) de una re - construcción, pero es la forma de presentar un texto que más agradecen los filólogos. Por otra parte, realiza una «edición sinóptica» (III: 147-169) de dos manuscritos, uno español: RA, cuya elección no justifica, yel por - tugués: LI, dirigida ésta, como señala el mismo Roudil, más al historiador del Derecho que al filólogo; por ello, incluye aquí numerosas notas para aclarar aspectos jurídicos, confrontar con otros textos del mismo tipo, etcétera. El capítulo IV: «Estudio de variantes» (171-382) es, aparte del más vo - luminoso, el más importante, junto con los dos anteriores: en él Rondil desarrolla con minuciosidad el estudio de las diferencias entre los manus - critos, clasificadas por tipos (gráficas, léxicas, de formación, y morfosin - tácticas y secuenciales), con el auxilio de las disciplinas propias en cada caso. El apartado más grueso y detallado es el de las variantes gráficas que no son letras (i. e. los «signos de puntuación»: 177-240), lo que no es de ex - trañar en quien dirigió un coloquio sobre dicho tema en 1981 (vid. Cahiers de Linguissique Hispanique Médiévale, n.0 7 bis, 1982). El análisis de Roudil, que llega a inventariar todos los casos de divergencia, y agrupar los ma - nuscritos según sus coincidencias mutuas, muestra el error tradicional de tantos filólogos que se limitaban a sustituir la «caótica» puntuación anti - gua por la moderna: esos signos establecen, de modo sistemático, separa - ciones entre distintas partes del texto, y focalizan «profundos y sutiles funcionamientos lingoisticos». En el análisis de las «letras» (240-278) Roudil excluye explícitamente toda consideración fonética o etimológica, por lo que estudia por igual variantes con relevancia fonética (b/v) o sin ella (p. ej. los distintos tipos des o rl de ahí que no se nos informe sobre el estado fonológico que revelan los diversos manuscritos. En los demás tipos de variantes, Roudil no es, en proporción, tan ex - haustivo, si no en la enumeración de las diferencias, si en su explicación. En las «Variantes léxicas» (279-301) incluye las «propiamente tales», que son, por un lado, variantes de lexías (sustantivos, adjetivos, verbos), clasi - ficadas como parasinónimos, errores, etc., y por otro variantes de gramemas independientes (subordinantes y coordinantes, pronombres, preposi - ciones, actualizadores, etc.), lo que quizá debería haber sido estudiado co - mo variaciones «morfosintácticas», pues en muchos casos suponen varia - ción en la estructura gramatical; además, estudia las «variantes de compo -
248 Reseñas sición» (sufijos y prefijos) en lo que destaca la consideración de la ade la perífrasis deber a+ mf como prefijo del infinitivo. Como «variantes de formación» (303-334) estudia las que implican diferencias en el resultado de determinados cambios fónicos, tanto en el vocalismo (diptongos le, ue, frente a e, o, vacilaciones de vocales átonas) como en el consonantismo (donde sólo se ocupa de grupos consonánticos): sus observaciones son, en general, atinadas, aunque no se entiende muy bien por qué envía las voca - les y consonantes finales a las «variantes morfosintácticas» y estudia aquí las alternancias de vocal radical en los verbos -ir (y, aunque lo señala, tampoco se insiste demasiado en el carácter dialectal de algunos manus - critos, sobre todo RA); pero también se incluyen aquí variaciones en la forma fónica de determinados elementos gramaticales (artículo, pronom - bres, elementos de relación, desinencias, y raíces, verbales, etc.), la mayo - ría de las cuales no se debe sólo a factores fónicos. Por último, en las «va - nantes morfosintácticas y secuenciales» (335-382> analiza las variaciones, en vocales y consonantes, que producen fenómenos como la apócope, la aféresis y la crasis vocálicas; las diferencias en el empleo de gramemas, no verbales (número, género) y verbales (concordancia, modos, tiempos); los contrastes entre ausencia y presencia de elementos gramaticales (actuali - zadores, preposiciones, sintagmas, e incluso unidades más amplias); y las «expresiones diferentes de una intención comunicativa idéntica»: en to - dos estos apartados, la perspectiva de Roudil no es tanto la del gramático como la del analista textual, que va señalando en cada caso los problemas en la interpretación y comprensión del texto que tales variantes pueden suscitar. El capitulo V incluye un índice de formas del manuscrito portugués, por orden alfabético (387-396) y por orden decreciente de frecuencia (396- 406); y un índice de formas de los manuscritos españoles citadas y estu - diadas en la edición (406-415). Fn VI («Datos textuales») ofrece reproduc - ciones de los distintos manuscritos de la Sumína, copias posicuores, así como de otros textos que se ocupan también del «orden de los juicios» (421-492). Por último, la «Bibliografia» (495-504) es bastante compLeta. es - pecialmente en lo que se refiere a estudios sobre textos jurídicos antiguos. El cuidado con que esta edición ha sido realizada se refleja incluso en los aspectos materiales del libro (impresión, tipos de letras, etc.). Nos ha - lIarnos, pues, no sólo ante una excelente presentación del texto de Jacobo de Junta, sino también ante una muestra acabada de cómo la principal preocupación de un filólogo ante un texto ha de ser el texto mismo. Espe - ramos que el Prof Roudil y el Séminaire d’Etudes Médiévales Hispani - ques de la Universidad de París-XIII nos sigan ofreciendo trabajos de este tipo. RAFAEL CANO AGUILAR Universidad de Sevilla