Dialogo entre un liberal y un servil ó sean discusiones en favor y en contra de la Constitucion
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DIALOGO ENTRE ÜN LIBERAL yUN SERVIL OSEAN DISCUSIONES EN FAVOR YEN CONTRA DE LA CONSTITUCION, COMPUESTO POR Don Juan Francisco de Galí. EN BILBAO; Poa Don Pedro Antonio de Apraiz. 1820.
mEOGo, liberal. Tengá V. felices SenM Don Anselmo. ,^. 'Servil. Téngalos V. muy buenos Senof, Don 'Tomas. 'Zi Ck)mo le Va áVyásu familia. ? S. 'No también como áV. con las;nuebas instituciones. L. Pues que, las nuebas instituciones, pueáeri perjudicar al bcmbre honrado , qii elejos de sér e^óista debe complacerse en lá dicha de sus hermanos; ycuándo estas mismas Leyes que en el dia ri^én son tan humanas, que dan acada uno lo que es suyo, administrando la Justicia'coñ toda rectitud? S. Si fuese yo liberal como según veo en las esprésiones de V. que lo es ;ciertamente apoyarla sus' razones, pero como
{4^) mi dicÉanien és totalmente opuesto al q«e V. me indica, creo que no podremos conciliar nuestros áriimbs; porque la Constitución que tanto 3L alajja, es dañosa átodo el género humano y.... . L. Basta Señor Don Anselmo, no proditáeníjo disparatesjsi^. ^usta podremos discutir sohre él partlcujár', exponiendo cada uno sus razones ;si las de ^, son mas poderosas que las tnias ,le cedere áV.,. el.campo ,mas si las mías son máé convincentes ,,sera preciso que naga V, «OíJü.£t>i ilOJ .-i' t,*¡;í conmigo lo propio. .^.Me,coB^,rroq, 'X. Pues 'empie^^ como mas antiguo NoSénbr, '«iig:a.Y. priméro^ siendo servil rio me' favorece en riada 'el *'-t ^’,ip**', •' "i •-itÍa ^'.«1 piesénté Gobierrioi, 'Z. fesVá iniuy bien ,ydigo :Qué cosa mas iusta ,‘que el favorecer ásus bermános eñ sus necesidááés ,álibiar ariuéstrbá prógimos en sus desgracias, socorrerles eñ sus afliciones ydarles consuelo en sus pe- JLos mandamientos del Decálogo ape-
lias contieoM ofra cosa álcen ^Atn^ ras ás^br^ todas lás cosas ,yal pro* §imp como, áti mismotf Tpdb esto idan» ánoyestra sabia Constitución. Protege la Religión Católica Apostólica Kou^na ,priva el uso de cualquiera otra; yadmipisfra justicia recta con toda clase de personas sin excepción de sugetos. EÍ mismo Jesucristo mandó qüe se diese al Cesar Iq que es del Cesar, yáDios, lo que es de Dios. ¿hace mas nuestra Gons— titucion ?dicp: Ja Persouí^ del Rey será inviolable ,yle señala una decente pénsion ,correspondiente ála dignidad de su persona, ypor fin le quita óexcluye de muchos cargos que antes tenia. Siendo el' Soberano arbitrario de hacer lo que quisiese como antes lo era ,se veía espuesto áque el pueblo no pudiendo suportar el yugo que le oprimía ,se levantase en masa ,ysaciase su rabia en la sagrada persona del Monarca ,quitándole la vida áél yátoda la Real familia. Ahora nada de eéto puede atemorizarle;
4Clas ;C^rt^; Íuei;raa ^np >é‘ contenta con;^ l(^ ^ este yno á.él le uera qu^. pqe4e «dormir Tui 'culHados .m zozobras.;;:- 'y! , S. E^sppntjleridq ála cuestlpn de V,' le diré en, jbreye? .palabras ^que la Cónsfi-r tucion es (-dig^inós Icf. ,). bastante liceriiciosa, pues dá márgen ápor ella entre cÍJiberaUai^O. rquiero decir la libertad de todos los visipsj áapoderarse del corazón de todos^ b^p ia solapa d?' íá virtud que V, supone dá rienda suelta átodos los es-»'' cesos» y-po, egecutar las mas dé |ás virtudes. ., ‘? Aqué fia quitar údesmembrar tantas R.eIigiones ,que verdaderamente sén el apoyo de la Na,cion ,yque sino hubiése sido por ellas quizá Napoleón se bubierá apoderado, de .nuestra España, éínter-, nado nuestros: ,hiips al helado Norte, dónde no estando acostumbrados álos rigores de aquellos climas, hubieran por precisión perecido? Cuando por él Apostólico celo
íMDíi qlie nos predicaron, lo mucho que inñfimaron nuestros corazones con sus santas palabras, pudieron hacer que nosotros esforzasémos nuestro valor perdido, yarrostrando todos los peligros pudimos al fin sacudir el yugo de las huestes enemigas. Aquién si no aellos Ies debemos este favor ?Quién sostiene el Monarca en su Trono sino las órdenes Religiosas ?Quiéri dá el mas abundante pasto espiritual álas almas si no ellos ?Yenfin qué seria de nosotros, si tubiesemos la infeliz suerte que careciésemos de unos hombres que son los Cristos de la tierra, ypor quienes recivixnos todas las consolaciones divinas ? Z. En cuanto álo que V. dice que es la Constitución licenciosa ,es falso, pues la tengo ya dicho que es rigíday justa entodo. Si quiere V. decir que dá licencia al hombre de bien para que exponga sus derechos en justicia ,qué estos sean con prontitud solventados, sin ocasionar gastos perjudiciales ásus familias, yotras cosas de esta especie jtiene V, razón, pues obra como debe yDios manda.
Sí quiere V. decir que dá libertad áía Imprenta, áfin de que todo hombre pueda manifestar sus sentimientos ,por cuyo molos demas hombres se ilustran ;también íe digo que es verdad ,puesto que basta la misma religión manda «Enseñar al que rio sabe »Le parecia áV. que una Nación como la nuestra tenida por todas las demas Naciones por la mas sábia yque por falta de libertad habíamos de estar c6 * mo los ciegos metidos en las tinieblas," sin poder divisar la luz de! día cuando con mengua nuestra veíamos las demas Naciones tan ilustradas yloque era peor en nuestro mismo suelo ver Un número, fijo de hombres aquienes se Ids permitía habrir los ojos á la luz yque estos mismos después de haberla visto no queriendo que nosotros ifísfr atásemos de sus resplandores por miedo de que fuesémosuguales áellos yquizá por otros fines nos dejaban áobscuras ¿Era esto lícito? no señor, abora que el sol sale para todos, por qué nos han de privar de ver sns luininosos rayos.? Qué
derecho tienen los demas hombres sobre otro, porque despunta en el saber ?áqué fin castigarle porque trata de instruir á sus semejantes ? Si se tratase de ir contra la Religión, á contra algún artículo de fé santo ybueno pero para hacer los hombres mas felices ? es noi tener caridad con el prógimo, salirse de los límites de la justa razón éir contra la misma ley de Jesucristo. Los vicios que 'V, dice que protege son sin duda el poderhablar claro, kfin de que nadie ignore las faltas que comete? eso es muy justo, pero si V. entiende que es para insultar áotro está V. equivocado, Blanifiestos hay donde esorta que nadie se atreba áultrajar ásu hermano yestoy seguro que seria castigado el insultante, como hombre provocativo yperturbador de la paz y' reposo dé sus conciudadanos. Veo medice' V, que áque fin quitar ú desmenbrar las órdenes Religiosas, (úórdenes de frailes que de tino áotro hay diferencia, )le diré áY. que porque son
(i6 ) en orden, de manera que dentro de poco no habrá Nación mas brillante que la nuestra ,seremos la envidia de las demas Naciones, el terror de nuestros enemigos, alabado nuestro valor en remotos países ynuestra sábla Constitución, el modelo de todas leyes. Sería necesario estar del todo ciego para no ver una verdad tan clara ,btener el entendimiento trastornado para decir lo contrario. S. Yeo que tiene V. razón en esta parte ,pero así como es cierto lo que V. expone ácerca de las. Comunidades Religiosas, quéme dirá V. de los Guras Párrocos, los Obispos, Arzobispos, Canónigos, &c. tendrá V. la osadía de decirme que son inútiles? Quién asistirá al infeliz que está en una cama postrado ylachando con las ansias de la muerte? Hemos de morir como gorrinos? Quien nos dirá el sacrosanto sacrificio de la Misa ydemas oficios divinos, como asimismo quien oirá nuestras culpas en el confesonario yabsolverá ^ues-
tros pecados ?Si esto se pierde áDios Religión! nos volveremos peor que los sai« vages. L. Quién le dice áV. que se quiten los Guras, ni los Obispos? V. adelanta la materia mas de lo que se debe, solo se trata de quitar los malos hábitos, disminuir esas cuantiosas rentas, señalar tanto á los unos como álos otros, un decente pasar correspondiente ála clase de cada uno. Le parece áV. que un Arzobispo, un Obispo, un Canónigo, que al fin es un hombre sin familia ,se esté mamando caudales capaces de mantener con decencia veinte familias ?Siendo así que no hacen limosna alguna, yqué necesidad tenemos nosotros (aunque las hicieran )detener administradores; pudiendo el gobierno dar áestos intereses mejor curso? Cuántas veces llega un infeliz vergonzante ála casa de un Obispo ápedir una limosna ,yencuenta de hallar alivio en sus penas ,se sale sin ella ,yquizá con alguna mala respuesta, quedándose elpo-
(i8 ) Ibre cea el ocico chamuscado? ^o. Señor corrijánse Jos defectos ytodo irá bien. S. Dejando esto ávina parte ,dígame V. ylos Escribanos gente de pluma, y otros que tenían la fé pública, yeran tan útiles al estado ?si se quitan estos como podremos tolerar los insultos de los malvados ?cómo podremos dejar de estar espuestos áque nos usurpen nuestros bienes, yotras mil cosas de esta naturaleza? sin ellos todo va áperderse, nadie se podrá entender, yel que quiera engañarnos lo podrá hacer impugnemente. Z. iJesús !de gente de chusma me habla V.; alabado sea Dios! mas valia que jamás hubiesen esistido. ¡Quéde casas arruinadas por ellos !jCuántas familias por puertas! ¡Y cuántos están en la indigencia por unos hombres que dice V. que tienen la fé públic !La embrolla en la mano es lo que tienen, porque interpretan las Leyes como les da la gana, sacan al pobre litigante el .dinero, yal fia el que gana eLpleyt«
(i?) se encuentra en camisa, yel que lo pierde se halla en cueros. Qué tal ?qué le parece áV. de ese par de danzantes ?T esto porqué ?por el valor de una peseta muchas veces ,si fuesen hombres amantes de sus prógimos ,deblerán desengañar al que no tiene razón ,para hacerle desistir de su empresa ,pero todo al contrario ,dan la razón tanto al uno como al otro, chupan los cuartos álas do*, partes, yresulta de esto que todos perecen menos ellos ;porque no seria buea Escribano el que no se supiese sacar las costas en limpio. Ydice V. qué son útiles ála república ?Perniciosos yperniciosísimos áella. Ahora ¡os pleytos se diciden en un momento yha de preceder antes el acto de conciliación delante de los alcaldes llevando cada una de las partes un hombre bueno ,por el cual motivo interviniendo ála composición los dos hombres buenos ,se ahorran muchísimos pleytos que antes se entablaban por frioleras.
(20 ) Así habrá menos enemigos, las familias estarán en sosiego, yunos yotros se hallarán tranquilos pudiendo dormir ápierna suelta. Con los pleytos, se perdía la salud, todo eran rencores yrencillas ,no se comia ni bebia, yse hubiera sacado un ojo el litigante por ver ciego ásu contrario. Las confesiones eran nulas ,porque aunque el confesor les mandase que perdonase ásu enemigo, interiormente hubiera querido arrancar las entrañas ásu contrario. Interin los Escribas Abogados y gente de este pelo se reian viendo padecer ásus hermanos ,se complancian en sus desavenencias, con tal que pudiesen engrosar sus bolsillos. Verdaderamente son gente soez ,yruin que no merecían existir entre los demas hombres. Dejo áparte miles de embrollos; que cometían, porque no merecen que su nombre esté en la boca de los honrados ciudadanos. S. ^eo claramente que unos hombres
dé esta especie, nomerecen qiie se les^^ nombre, que deben esterminarse no dejando en los pueblos mas que uno údos para las cosas precisas, yaun áestos cortándoles las alas para que no puedán volar ásu placer. Yo habia formado mejor juicio de ellos; mas en el dia que lás causas se solventan con mas prontitud, fuera estar sin juicio si apoyase lo contrario, mas vamos áotra cosa. Qué me dirá V. del tribunal de la fe,, la santa Inquisición? Un tribunal justo que miraba por el aumento de la Religión, que no sufria la menor falta en el quebrantamiento de nuestras sagradas Leves, que .no sufria heregias ni maldades, yque castigaba los delitos de esta especie con todo rigor? abórá que se ha extinojuido, todo el mundo irá contra la fé, los libertinos podrán muy bien escribir contra nuestros docmas, la heregia se introducirá insensiblemente ,ypoco ápoco desaparecerá el cristianismo de de nuestro suelo. ¡Pobres de nosotros!
fsa ) i^uién sostendrá el catolicismo? todo se Va áperder, el que quiera confesará é irá ámisa, yquien no quiera no, ána-* die le forzarán áegecutar un acto de de Religión, nos volveremos Disolutos, y si estábamos ya, bastante corrompidos, acabaremos de pervertirnos no poniendo freno en nuestras pasiones correremos ea pos de los deleytes como caballos desbocados jhasta que nos precipitemos en los ínayores desórdenes. L. Claramente veo, que no áaprendido Vi sino la rutina de sus Abuelos ,que acostumbrados áseguir las huellas de la antigüedad, piensan que ninguna cosa moderna es buena. Verdaderamente me causa V. compasión, No save V. que los hombres con el discurso de los tiempos, se ilustran mas ymas ;yque las cosas van llegando al grado sublime de la perfección? La inquisición que V. tanto alaba, no tan solamente es mala ,siso malísima ynociva en extremo porque se opone á las niismaí leyes de Jesucristo, al orden
(aS) social yfalta ala caridad^ que el mkmá Dios mandó que tuviésemos los unos coa los otros. 'i•- Dejo áparte, que por rencores, por dis^ frutar de una Doncella ,úcasada que um inquisidor nO pudo seducir. .... &c,‘ s© metian allí eñ aquellos’caiábozos álos ia^ felices yse les hacia padecer aqellos atroces tormentos que inventaronla crueldad dé los Dioclecianos ,yNerones-, hasta quef sufrían la misma muerte; •"' Supongoque algunos de estos hühieseás tenido la iofértz suerte de padecer hajotéh poder dé aquellos poncíos pijatos ,por ^os-* pihiones qtie’hahlan adquirido ya sea poi? la lectura ^ya por algünás conversaGÍones,» La' caridad manda que al prógimo se desengañe Si está metido en algún herror/ set les propone argumentos álos incrédulos basta que se les haee conocer que iban mal én loque creían pero qué argumentos les hablan deponer unos egoístas que nndeseandó mas que satisfacér su apetito brutal practicaban toda su inhumanidad con-
tea¡ áquálai aEraacar !<». t^i3©%?; ^qa_^r ^ dio álos que pudiesen pubricar ^ ^descEs es|« #^egda4?Eo catí^i^qip supone ¥. qae pr0j|f|L^ Ty^íe?,? ^espqe» de haber saprifiQadft í#MQ «^pep^e p,o,sc, «aeiahaa aun dé; íen'íf ni^no^ en •ai^re de susseiuejaníes l Jesucristo, «oaudOi yápu al Mundo^no, ykio con la ^pada,; desnudA» no conquistaba pueblos eoo las arusA® »y^nq con raaneedujubré ybondadisu yida era el egeuiplo- de la modestia, yasí, se atrajo junto con los milagros que hacia inunierable^ almas, ni mandó que ála fuerza fueseo cristianos ,si no que dijo repetidas vece^ ásus Discípulos, que las obras ^huenas mas que las palabras debiaii ser el reciar mo para atraer las almas al bien vivir y para llamarlas ápenitencia. Pero nuestros Inquisidores ¡Qué obra» tan santas! derramándola sangre humar na querian satisfacer sus torpes caprichos. El hombre desdé ^nc nace, tiene un U*»
Bre alheño (|ae nadM ea eapaz 3e ^Erset íttpreino le concedió 'esté doií^ asi'Jó¿ Hoiiibjíes hb ilcriclb mas un óo»» cb dé b’árrt cómo té atréverí áquerer tai. cér lo qué Píos no hizo? con las buenn pkfabras, con las exortacionés, conloé ar» ^úniéntbs para los instruidos, así se ré» ducc' a! hombre yno con la fuerza. Nuestra Keligion ,siendo la niát santa ylá verdadera, lá habiáh échoestOs' nionstrtíbs dé la naturaleza igual lí la Maho* tóétab^ '' Eka, con el Alcorán en la mano yla espada fenla otra ke habiá establecido y1^ señores Inquisidores querían que el Evangelio füe'sé él Alcorán yque la Religión Católica se introdujese lo mismo que el Mahometismo ¡Qué ignorancia tan crasa, sólamente digna de unos 'seres despreciable# como ellos! En cuenta de extérminár Iks heregías ,las acrecentaban yen tíuénta dé hacernos mejores, eramos peoré# porque no dejábamos de saber «us alto» fine# áque #e dirijian.'