Aproximación bibliográfica al mundo de la Tauromaquia
Abstract
La fiesta de los toros, paralelamente a su propio desarrollo como espectáculo, ha prodigado también una amplia gama de documentos literarios en los que historiadores, cronistas, revisteros, ensayistas, p~ofesionales del toreo y aficionados han pretendido recopilar datos, explicar el porqué de la fiesta, defenderla, denigrarla. La poesía, la novela, el teatro han recurrido igualmente al mundo de los toros como fuentes temáticas o como atmósfera propicia para sus intrigas. Todo ello ha constituido una extensa ·y variada serie de libros que casi desde los inicios de la lengua castellana atestiguan la implicación de la tauromaquia con el mundo de la cultura impresa.
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Revista de Estudios Taurinos N. o O, Sevilla, 1993, págs. 193-215 APROXIMACION BIBLIOGRAFICA AL MUNDO DE LA TAUROMAQUIA Alberto González Troyano Fundación de Estudios Taurtnos DI a fiesta de los toros, paralelamente a su propio desarrollo como espectáculo, ha prodigado también una amplia gama de documentos literarios en los que historiadores, cronistas, revisteros, ensayistas, p~ofesionales del toreo y aficionados han pretendido recopilar datos, explicar el porqué de la fiesta, defenderla, denigrarla. La poesía, la novela, el teatro han recurrido igualmente al mundo de los toros como fuentes temáticas o como atmósfera propicia para sus intrigas. Todo ello ha constituido una extensa ·y variada serie de libros que casi desde los inicios de la lengua castellana atestiguan la implicación de la tauromaquia con el mundo de la cultura impresa. * * * Ante la _dispersión que significaba tanto libro repartido a lo largo de cinco o más siglos, con enfoques o intenciones tan distintas se imponía la necesidad de una cierta sistematización o cuando menos de inventariar el repertorio de títulos más significativos. Y este cometido fue emprendido por algunos investigadores que aunaban el interés por la temática taurina y el conocimiento de una cierta mecánica bibliográfica. Así, hacia
194 Alberto González Troyano finales del siglo XIX puede destacarse la figura de Luis Car~ mena y Millán, que en 1883 publica en Madrid una Bibliografía de la Tauromaquia, en la que ya consigna 342 títulos de obras específicamente taurinas, excluyendo aquellas en las que sólo parcialmente figura alguna faceta de la tauromaquia (Fig. n.º 70). El mismo Carmena y Millán da a la imprenta en BIBLIOGRAFÍA DK LA TAUROMAQUIA POl LUIS CARMENA Y M!LLAN. MADRID ........... MlkJll .0- BaHAti'DOrC. C~ ,.,.u;,, c...... ...... . .. ......... . ... 1883. Fig._no 70. -Po rtada de la "Bibliografía de la Tauroma4uia .. (Cármena y Mi - llán, 1883) 1888 un apéndice a su obra anterior titulado Tauromaquia. Apuntes bibliográficos, en el que se suman 334 nuevas referencias a las existentes en el repertorio anterior. Desbrozado, por tanto, un cierto terreno por estos dos volúmenes, pudo años más tarde otro bibliófilo recomponer la información existente y publicar eri cuidada edición Libros y folletos de toros. Bi-
Aproximación bibliográfica a la tauromaquia 195 bliografía taurina (Madrid, 193l)(Fig. n. 0 71). Se debía a las indagaciones de Graciano Díaz Arquer y en el volumen se inventariaban 2.077 títulos. A la belleza tipográfica se unía una gran utilidad, porque Díaz Arquer, a la mera recopilación alfabética, había unido breves, pero pertinentes, comentarios des- T O BIBLIOGllAFtA T Ul\INA MAOafD -.... -· ··-- .. .... . ...... ..-.. -. Fig. no 71.-Portada de ··Libros y Folktos de toros .. (Díaz Arquer, 1931). criptivos, y además en una serie· de páginas temáticas se clasificaban los títulos en función de su materia y de su género. A la vista de su propia biblioteca, Antonio Urquijo de Federico decidió levantar acta de sus fondos, que alcanzaban la numeración de 3.016 títulos. Se publicó en Madrid en 1956 como Catálogo de la Biblioteca Taurina de Antonio Urquijo de Federico, y el aumento cuantitativo se debe no sólo a que la investigación había permitido nuevos hallazgos y a que con los años se incrementaba la producción, sino también a que se
196 Alberto González Troyano dieron entrada en la catalogación a obras con un contenido sólo en parte taurino. Coincidiendo con una exposición de tema taurino la Biblioteca Nacional, en su colección Panoramas Bibliográficos de España, editó en 1973, La Fiesta Nacional (F;nsayo de bibliografía taurina), con 16 apartados en los que se procuró distribuir los 4.228 volúmenes consignados (Fig. n.º 72). LA FIESTA NACIONAL ......................... Fig . n" 72 .- Po rta<la <ld Cat álogo de la Biblioteca :--;a cional (Apud.: Guastavino , 1973). * * * Capítulo transcendental en la historia de la tauromaquia ha sido el de las preceptivas y tratados técnicos. Una vez que se institucionaliza el toreo caballeresco, algunos nobles escriben una serie de "cartillas" en las que regulan los principios a
Aproximación bibliográfica a la tauromaquia 197 que debe atenerse la lidia. Gran. parte del ritual y del léxico del que ha quedado impregnado el mundo de los toros proce" de de aquellos primeros intentos de formalización. Dado que, en muchos casos, los éscritos específicamente taurinos no -es- taban muy diférenciados de otros juegos de la nobleza, como ~~·····~~~,~~~~~~-·· . ~ .. ADVERTENCIAS• :y OBLIGACIONESt .. PAR.A. TOIU.AR CON .. . . ~ 4 EL tl I' JO M• .. · :POR. DON LVJS DE:· : 7" rtro, Ca1111Jl1ro dtl Ortltn !: : J, San11ago,ftñur th l11s'1Jlll1t1'1 • ,. CaftíJlo s dr Grim«ldo 1 v1lmo- : : fras1.1t,y Cor,but/as,y{tñor át /11: : <11/11 tl~faapellitlo, J Ct1p.il411--:1 • .. dtCaualloscor4¡as JJ.fpa- : : ñol.f! Pº" fa M a- .. .. ¡, rJl•d. : • • ! CON LIC'ENCIA tt .-- -- '. . -------· · ! EA MMriJ,ror Pcd10Taao. • : Año1649. : tttt•?tttt~t•l"t•••.: Fig. no 73.-P ortada de las "Advertencias para torear" de don Luis de Trexo (Apud.: Cossío, 969: 11 , 14 ). los de sortija o de cañas, el recurso a ellos es necesario para conocer los orígenes de la fiesta. Diversas sociedades de bibliófilos han. recuperado gran parte de esos textos tales como el Discurso de la caballería del torear de Pedro Mesía de la Cerda, publicado en 1653 y reimpreso por la Editorial Lux (Barcelona, 1827); las Adv ertencias y obligaciones para tore ar con el rejón de Luis de Tr exo, publicadas en 1639 (Fig. n. 0 73)
198 Alberto González Troyano y reeditadas en la Colección Abanarnar (Bilbao, 1951); el Tratado de la brida y gineta y de las caballerías de Diego Ranúrez de Raro, inédito hasta su edición por la Unión de Bibliófilos Taurinos (Madrid, 1961), o las Advertencias para torear, de Juan Núñez de Villavicencio, que también habían permanecido inéditas y conocieron su primera impresión en la misma Unión de Bibliófilos Taurinos (Madrid, 1965). La labor a este respec- to realizada por la citada sociedad es encomiable y constituye con sus reimpresiones, facsímiles, prólogos y gacetillas un pun- to de referencia de extrema solvencia y garantía bibliográfica. * * * Lo que se ha llamado el toreo moderno, es decir, el protagonizado por los lidiadores de a pie, que sustituyen desde el siglo XVIII a la nobleza en la ejecución de las suertes, contó pronto con algunos tratadistas que trasladaron al papel las nuevas experiencias del toreo plebeyo. A la par que se transmiten conocimientos y consejos se postula un orden, un ceremonial y una jerarquización que tiende a mantener la fiesta regulada y a desterrar las improvisaciones que se han enseñoreado de ella después que las plazas fueron abandonadas por la nobleza. José de Daza prepara los primeros escritos que enlazan el mundo del toreo caballeresco con el de a pie. Su obra, que data de 1778, permaneció inédita, hasta que la Unión de Bibliófilos Taurinos la publica en parte con el título de Arte del tor eo (Madrid, 1959) abreviación del original que, como el propio estilo del autor, resulta de sorprendente rareza. Hacia finales de siglo, la lidia y la ejecución de las suertes ya aparecen en gran parte fijadas, y bajo el nombre de un gran diestro, José Delgado Pepe-Hillo, se publican en Cádiz, en 1796, en forma de una Tauromaquia o Art e de torear, obra destinada a alean-
Aproximación bibliográfica a la tauromaquia 199 zar una significativa resonancia (Fig. n.º 37). Posiblemente, el papel de Pepe-Hillo debió consistir en traspasar su experiencia como lidiador al poder de conceptualización de un escritor y aficionado como José de la Tixera a quien se atribuye la paternidad literaria de la obra. Sucesivas ediciones reflejan la audiencia alcanzada por la preceptiva, y así, en 1804, una nueva edición en Madrid se ve completada con una serie de grabados que ilustran las diversas suertes reseñadas. Un facsímil de esta segunda edición ha sido pubiicado por Ediciones Turner (Madrid, 1978), mientras que la Editorial Aguilar, en su colección "Crisol" (Madrid, 1971 ), recuperó el texto de la primera edición, tarea realizada también por Ediciones Turner (Madrid, 1982), esta vez en una colección económicamente más asequible. Cuarenta años mas tarde, Francisco Montes Paquiro, que va a configurar la imagen romántica del torero largo y completo, se siente también tentado de traspasar a la escritura su concepción de la lidia, y apoyándose quizá en otro hombre de letras, Santos López Pelegrín Abenamar, da a la imprenta su Tauromaquia completa (Madrid, 1836) (Fig. n.º 39), que pasa a convertirse en el texto canónico por excelencia y por tanto expuesto a manipulaciones, añadidos y recortes, de tal forma que apenas se reedita respetando su contenido original y el "discurso histórico-apologético" que la precedía hasta la reciente publicación realizada por Ediciones Turner (Madrid, 1983) y prologada, como la anterior de la misma editorial, por Alberto González Troyano. · Posteriormente, distintos diestros han pretendido reiterar ese mismo esfuerzo de preceptistas, pero el valor simbólico conseguido por las dos primeras Tauromaquias del toreo a pie no ha sido desplazado. Intentos como el de Guerrita se inscriben más bien en un empeño de patrocinio bajo su nombre de una labor colectiva como la que representan los dos volúmenes de la Tauromaquia a él atribuida (Madrid, 1896). En tiem-
200 Alberto González Troyano pos más recientes, un torero atento al mundo de la cultura, Domingo Ortega, imprimió su concepción de El Arte del toreo (Madrid, Revista de Occidente, 1950), en un volumen que fue editado con un "anejo" de qrtega y Gasset. * * * Pero, indudablemente, un tema tan polémico, con mi origen tan expuesto a las interpretaciones más dispares y con una evolución que ha despertado tanto apasionamiento, es la labor de investigación histórica y de sistematización de esos conocimientos la que cuenta con una mayor aportación bibliográfica. Ya Nicolás Fernández de Moratín recibe el encargo de redactar, en 1776 una Carta histórica sobre el origen y el progreso de l(ls Fiestas de toros en España (Fig. n.º 74), y otro importante ilustrado, José Vargas Ponce, escribe, en 1807, con criterio negativo una Disertación sobre las corridas de toros, que ha merecido una reimpresión por parte 'de la Real Academia de la Historia, en su colección Archivo Documental Español (Madrid, 1961). Pero es hacia finales del siglo XIX cuando se consolidan las indagaciones hasta entonces dispersas y· se publican una serie de obras cuyo papel modélico puede trascender el mundo de la tauromaquia y desbordarse en conocimientos extensibles a otros campos de la cultura hispánica. Así, El Espectáculo más nac_ional, del conde de las Navas (Madrid, 1899) reúne rigor y esmero tipográfico con fortuna pocas veces igualada en la historia de la edición española. Otro tanto puede decirse de Un triste capeo, del doctor Thebussem (pseudónimo de Mariano Par~o de Figueroa) (Madrid, 1892). Labor no menos encomiable que la de sus ya citadas Bibliografías es la mostrada por Carmena y Millán en Lances de capa (Madrid, 1900). Complementa también este momento de plenitud de la
Aproximación bibliográfica a la tauromaquia 201 investigación taurina Pascual Millán éon su obra, entre otras, La escuela de tauromaquia de Sevilla (Madrid, 1888). Sobre estas bases pudieron ya asentarse otras obras gl9bales posteriores como Fiestas de toros. Bpsquejo histórico, del marqués de San Juan de Piedras Albas (Madrid, 1927), o ciertas historias CAR TA . HISTORICA SOBRE EL ORIGEN Y PROGRESOS DE LAS FIESTAS DE TOROS 'EN ESPAÑA. POR D. NlCOLtfS Fl!.RNANDEZ dt: Moratín. CON tlCtNCIA • 'EN MADIUD~ Ji· 1aiprenta de P ANJ'ALION Al""ª• de San Gaonymo. Afto 1777, 11 ~ • ,,. ,., ,,.,. f»r# ,,, ..,.. . ,. Fig. no 74.-La "Carta Histórica" dirigida al príncipe de Pignatelli (Apud.: Fernández de Moratín, 1776: portada). locales como los Anales de la Real Plaza de Toros de Sevilla, del marqués de Tabíañ.tes (Sevilla, 1917) (Fig. n.º 75) o Sevi- . lla en la historia del toreo, de Toro Buiza (Sevilla, 1947) · (Fig. n.º 76). Conviene _en esta línea también resaltar la aportación que como obra de síntesis representa la Historia del to-
208 AlEerto González Troyano nios más relevantes de estas actitudes. Por parte de algunos autores se ha tendido a correlacionar la fiesta de los toros con un _cierto pasado ancestral hispánico, como supone el poeta · fernando Villalón en Taurofilia racial (Madrid, Aramo, 1956), o bien a analizar la tauromaquia desde una perspectiva ·antropológica, resaltando su conexión con ciertos hábitos y costumbres tradicionales, tal como plantea Algel Alvarez Miranda en Ritos y juegos del toro (Madrid, Taurus, 1962), tendencia en la que también han incidido diversos trabajos de Julio Caro Baraja, Julien Pitt-Rivers, y queda manifiesta en el valioso libro de Manuel Delgado Ruiz De la muerte de un Dios (Barcelona, Nexos, 1986). * * * En los. últimos años, latente esa misma preocupación por dilucidar ciertos aspectos de la tauromaquia, algunos jóvenes intelectuales españoles se han aproximado al mundo de los toros desde sus respectivas especialidades, y así han surgido brillantes ensayos como los contenidos en el volumen Sevilla y la fiesta de toros (Sevilla, Publicaciones del Ayuntamiento, 1980), de Antonio García-Baquero, Pedro Romero de Solís e Ignacio Vázquez Parladé (Fig. n. 0 78), o en la obra colectiva Las Ventas. 50 años de· corridas (Madrid, Dipvtación Provincial, 1981). Asimismo prevalecen enfoques apoyados en nuevos rnétodos de análisis en el volumen Arte y Tauromaquia (Madrid, Turner, 1983), en el que se recogen las conferencias pronunciadas en un seminario sobre dicho tema organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y que _tuvo lugar en 1982 en Santander. La incidencia de la tauromaquia en el mundo de la pintura y del grabado ha sido puesta de relieve en diversos estu-
Aproximación bibliográfica a la tauromaquia 209 dios contenidos en las obras enciclopédicas aludidas anteriormente. Se inicia en l_a actualidad, la publicación de obras independientes que acotan tema tan rico en material y sugerencias. De momento continúan siendo excelentes fuentes los catálogos editados con motivo de las exposiciones celebradas, como ·,'. f 1 )~H ·; AK<'JA.·8A.<)l lR0 1. 111rt.. ; AU / f'l IJH( fWMl RO IH n us I< "-. 11 10 1 o\ZQl J. / PARI AOI Fig. no 78.- "Sevilla y la fiesta de Toros" (García-Baquero et alii, 1980). El arte en la tauromaquia (Madrid, 1918) o el perteneciente al Museo Taurino de Arte de Lima, de Fernando Berckemeyer, titulado El arte y los toros (México, 1966) y, más recientemente, los catálogos de las exposiciones de estampas El Siglo de Oro de la Tauromaquia (Madrid, Comunidad de Madrid, 1987) (Fig. n.º 79), Tauromaquias (De Gaya a Belmonte) (Madrid, Banco de Bilbao, 1988) y Pica~so: los Minotauros (Suite
210 Alberto González. Troyano Vollard) (Sevilla, Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 19Q2) (Fig. n.º 80) y de,pintura como t:'.l editado por el-Ban- co de Bilbao Toros y Toreros en la ~(ntura española (Sevilla, 1984). De autores embfomátí~os, ya sean pintores o fotógrafos, se empiezan, asimismo, a editar catálogos de obra taurina como E l- IGLO D FS Fig. no 79.- Catálogo de la exposición "El Si glo de Oro de la Tauromaquia" (Apud.: Carrete y Martínez Novillo, 1989: portada). ha sido el caso con el inigualable Goya, Toros y Toreros (Madrid, Ministerio de Cultura-Comunidad Autónoma, 1990) (Fig. n.º 81), del colombiano Botero, La Corrida (Sevilla, Fundación Focus, 1992) o la de los fotógrafos taurinos Baldomero & Aguayo precedido de una interesante introducción de A. Martínez Novillo (Madrid, Tumer, 1991). · sin olvidar el espléndido catálogo que ha publicado la Junta de Andalucía de la Exposición sobre las arquitecturas de Las Plazas de Toros · de España (Sevilla, 1992). Existe. actualmente un interés rénovado por estos edificios como lo prueba la. edición de Fátima
Aproximación bibliográfica a la tauromaquia 211 ; '-'t /o EL MINOTAURO SUJTI VOl ,l A&O Fig. no 80. -C atálogo de la exposición "Picasso y los Minotauros·· (Apud.: Romero de Solís, 1992: portada). . ' Fig. no 81.-Catálogo de la exposición: "Goy a: toros y toreros" (Apud.: Gas - sier, 1990: portada). ' .
212 Alberto González Troyano .,. Fig. nº 82. -La Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (Apud.: Halcón. 1990: sobrecubierta). Fig. no 83.-El "Llanto por Ignacio Sanchez Mejias" (García Lorca, 1982 : portada interior).
Aproximación bibliográfica a la tauromaquia 213 Halcón sobre La Plaza de toros de la Real Maestranza. de Caballería de Sevilla (Madfid, El Viso, 1990) (Fig. n. 0 82). Si magnífica como pieza bibliográfica y de consulta pudo resultar el volumen Estampa de toros de Pedro Vindel (Madrid, 1931) hoy, sin embargo, resultan muy valiosos los bien ilustrados libros de Alvaro Martínez Novillo El pintor y la !E:!:!:.:omaquia (Madrid, Tumer, 1988), y José Luis Morales Los toros · en - ez Arte (Madrid, Es.pasa-Calp~, 1984). La poesTa española se presenta tan deudora temáticamente de la fiesta de los toros que es difícil elegir referencias aunque sean muy selectivas. Hay autores con volúmenes íntegros . dedicados al mundo de la tauromaquia como Femando Villalón con La toriada (Málaga, Litoral, 1980) o Gerardo Diego con La suerte o la muerte (Madrid, 1963), y otros sólo con poemas, como García Lorca, que alcanza una calidad inaccesible en su Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (edición facsímil, Santander, Diputación de Cantabria, 1982) (Fig. n.º 83), mostraron uno de los mejores logros de toda su producción. José María de Cossío, tentado por esa influencia, dedicó dos volúmenes al estudio de Los toros en la poesía castellana (Madrid, 1931) para más tarde preparar una edición antológica más asequible (Madrid, Espasa-Calpe, 1959). Antologías también figuran tras los títulos de las obras de Mariano Roldán Poesía hispánica del toro (Madrid, Escélicer, 1970) y Rafael Montesinos Poesía taurina contemporánea (Barcelona, RM, 1960). El casticismo de los ambientes, la fuerza dramática de las situaciones que envuelven el mundo de los toros, el papel que como arquetipos de una cierta realización -o fracasosocial han desempeñado los diestros, todo ello ha llegado a trasvasar al campo de la narrativa múltiples intrigas y tramas extraídas del costumbrismo taurino. Más de doscientos títulos acreditan este impacto de la tauromaquia en los argumentos de la novelística castellana y extranjera. En algunos casos ha prevalecido la fidelidad ambiental sobre la coherencia de la trama o la ca- /
214 Alberto González Troyano lidad literaria; en otros el desequilibrio es de orden inverso, pero de todas formas algunos títulos han quedado como mooélic.os tanto desde una perspectiva literaria como por su hábil recreación del mundo taurino. En unos autores la novela se convierte en pre.texto para mostrar el irracionalismo de _la fiesta; en Fig. no 84 .- Una de las múltiples ediciones de "Currito de la Cruz ·· (Apud .: Pérez Lugin, 1942: II, portada). ' otros, la fiesta encubre una serie de símbolos donde todo un pueblo se juega su propio destino. Entre aquellas obras que mantienen una intriga casi· globalmente taurina pueden resaltarse Las águilas (De la vida del toreo) ~e López Pinillos Parmeno (Madrid, 1911); Sangre y aréna de Blasco Ibáñez (Valencia, 1908); El torero Caracho de Ramón Gómez de la Serna (Ma-
Aproximación bibliográfica a la ta,uromaquia 215 drid, 1930); Oro, seda, sangre y sol de Hoyos y Vinent (Madrid, 1914); La mujer, el torero y eltoro de Alberto lnsúa. (Madrid, 1926); Los clarines del . miedo de Angel María de Lera (Barcelona, Destino, 1958); El picador Veneno y otras novelas de Eugenio Noel (Barcelona, s. a.); Currito de la c;ruz de Pé- EL TORERO HÉROE LI'f ER ALBERTO GONZÁLEZ Fi g. no 85. -" El torero, héroe lit er ar io " (Apud.: González Troyan o, 1988: portad a). rez Lujín (Madrid, 1921) (Fig. n.º 84); La última corrida de Elena Quiroga (Barcelona, Noguer, 1958 y El embrujo de Sevilla de Carlos Rey les (Madrid, Espasa-Calpe, 1941 ). Finalmente, un estudio general de toda la novelística publicada en torno a las fiestas de toros se puede encontrar en el ensayo El torero héroe literario (M~drid , Espasa-Calpe, 1988) (Fig. n. º 85).