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Esculturas romanas de VLISI (Archidona, Málaga)

Beltrán Fortes, José; Loza Azuaga, María Luisa

Abstract

Se analiza el problema de la localización de la ciudad de Vlisi en tierras de la actual Archidona (Málaga), con la revisión de las inscripciones y las esculturas romanas. Se propone la identificación de una escultura femenina como representación de Deméter-Ceres.

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SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 ESCULTURAS ROMANAS DE VLISI (ARCHIDONA, MÁLAGA)* ROMAN SCULPTURES FROM VLISI (ARCHIDONA, MÁLAGA) JOSÉ BELTRÁN FORTES** MARÍA LUISA LOZA AZUAGA*** Resumen: Se analiza el problema de la localización de la ciudad de Vlisi en tierras de la actual Archidona (Málaga), con la revisión de las inscripciones y las esculturas romanas. Se propone la identificación de una escultura femenina como representación de Deméter-Ceres. Palabras clave: Vlisi. Arqueología. Baetica. Escultura romana. Deméter-Ceres. Inscripciones latinas. Abstract: We analyze the problem of the location of the Roman city of Vlisi, near the current village of Archidona (Malaga), with a study of the Roman inscriptions and sculptures. It is proposed to identify a female sculpture as a representation of Demeter-Ceres. Key words: Vlisi. Archaeology. Baetica. Roman Sculpture. Deméter-Ceres. Latin Inscriptions. La participación en los cursos de verano de la Universidad de Málaga en Archidona (Málaga)1, en julio de 2011, con el encargo de una conferencia sobre la arqueología de Vlisi2, nos permitió adentrarnos en la * Trabajo realizado en el marco de las actividades de investigación del Grupo de I+D “Historiografía y Patrimonio Andaluz” (HUM 402), del P.A.I., y en los resultados del proyecto “Marmora de la Hispania meridional. Análisis de su explotación, comercio y uso en época romana” (HAR2009-11438), del Ministerio de Ciencia e Innovación. ** Dpto. de Prehistoria y Arqueología. Universidad de Sevilla. [email protected] *** Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), Consejería de Cultura, Junta de Andalucía. [email protected]. 1. Expresamos nuestro agradecimiento por la invitación a los codirectores del curso, Profesores Luis Baena del Alcázar y María José Berlanga, ambos de la Universidad de Málaga, así como al Excmo. Ayuntamiento de Archidona por su cálida acogida. Agradecimiento extensible al Dr. Juan José Ventura, director del Museo Municipal de Archidona, por sus indicaciones sobre la arqueología local. 2. Las sesiones del curso se celebraron en las aulas del Instituto Luis Barahona de Soto, de Archidona, que ocupa el edificio de las Escuelas Pías, donde en los comienzos del siglo XX cursó estudios de bachillerato bajo la docencia de los esculapios Blas Infante, padre de la patria andaluza y que asimismo tuvo una especial y generalmente cuestión controvertida de la localización de esta ciudad romana en las tierras del término municipal archidonés, a la par que plantear algunas novedades en relación con algunos de sus materiales arqueológicos más significativos, en concreto una estatua femenina aparecida en 1963, de la que ha habido dudas sobre su identificación, a la par que también han existido diferencias de opinión sobre su exacta procedencia. La revisión de todo ello nos parece un tema adecuado para presentarlo en homenaje al profesor Manuel Bendala, ya que esta línea de trabajo de localización de ciudades es paradigmática en la Arqueología –con los antecedentes de la anticuaria española desde el siglo XVI– y los estudios de escultura romana un argumento principal de la Arqueología clásica española, en la que tan bien se ha desenvuelto nuestro homenajeado. desconocida vinculación con la arqueología de su tiempo, según se ha ocupado de estudiar uno de nosotros; Beltrán Fortes y Escacena Carrasco (2004); Beltrán (en prensa a). Asimismo en este edificio se guardó durante bastantes años el pedestal dedicado a Hércules, que mencionaremos más adelante, antes de su traslado al Museo Municipal de la localidad, donde se expone actualmente. Recepción: 23 de febrero de 2012. Aceptación: 16 de marzo de 2012 40 JOSÉ BELTRÁN FORTES / MARÍA LUISA LOZA AZUAGA SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 EL PROBLEMA DE LA LOCALIZACIÓN DE VLISI El intento de localizar ciudades antiguas en el territorio español ha sido el tema principal de los estudiosos que desde el Renacimiento humanista del siglo XVI se ocuparon del estudio de las antigüedades y de escribir la historia antigua de la nación española, siendo la obra de Ambrosio de Morales, Antigüedades de las ciudades de España (Alcalá de Henares, 1575), el principal exponente de esta orientación, una especie de manual para su estudio establecido por el importante humanista cordobés. Favorecida la Andalucía del XVI por la bonanza socioeconómica traída por las consecuencias del descubrimiento de América y la conquista del reino de Granada la aristocracia concejil de muchas ciudades buscó en el pasado clásico de sus enclaves un marchamo de prestigio, cristiano o pagano, acorde con el movimiento de recuperación filológica y arqueológica de los restos de la antigüedad3. En el caso de la localidad de Archidona ese intento se hizo tradicionalmente con la ciudad de Askua-Oskua citada tanto por Ptolomeo como ciudad túrdula (II, 4, 9) cuanto por Plinio en la Bastetania (NH III, 10) y Tito Livio en la descripción de las guerras contra Aníbal (23, 27, 2). Este último refiere cómo en el marco de la rebelión contra Asdrúbal del 216 a.C. los sublevados tomaron y saquearon la ciudad de Ascua, que posteriormente sería reconquistada por Asdrúbal y convertida en un importante bastión cartaginés de esta zona surhispana, por la importancia en el control de las comunicaciones y sus óptimas condiciones naturales que permitieron que en ella se hiciera un gran acumulo de víveres e impedimenta (Corzo Sánchez 1978: 216-218). La Ascua de los textos se ha identificado con la ciudad romana de Osqua conocida por la documentación epigráfica (Corrales Aguilar 2001: 258-259), pero el problema ha radicado en la misma localización de ésta. Como decíamos, la tradición erudita local asignó a Archidona la identificación con la Ascua citada por Tito Livio por las condiciones de aquélla, presidiendo la Hoya de Archidona y controlando los caminos en la cabecera del Guadalhorce, tanto hacia la Hoya de Granada, cuanto especialmente hacia el NE, la zona de Cástulo con sus riquezas minerales, que serían sacadas también hacia el puerto de Malaca (Málaga) por esta ruta 3. En la vasta bibliografía sobre el tema con que contamos actualmente podemos hacer referencia a la reciente obra de Morán Turina (2010); para el coleccionismo arqueológico andaluz desde el siglo XVI al XX es fundamental ahora López Rodríguez 2010. También nosotros le hemos dedicado algún trabajo: Beltrán Fortes (1993 y 1995); Amores, Beltrán y Fernández Lacomba (2009). (Corrales Aguilar 2005: 283ss.). Así, por ejemplo, el historiador archidonés del siglo XIX Miguel Lafuente Alcántara (1843: 299) reproduce una rebuscada etimología por el significado de los nombres, que llevaría desde el nombre Escua, que significaría “cabeza principal” en púnico, hasta Arx Domina en latín y, finalmente, Arxiduna en árabe, de lo cuál Archidona. El problema surge por la localización de la inscripción CIL II 2030, conocida desde el siglo XVIII y llevada a Antequera desde la Huerta de Solana, en Villanueva de la Concepción, en un lugar asimismo llamado Cerro del León: se trataba de un pedestal honorífico en el que los decuriones de la ciudad homenajeaban a un cierto C. Licinius Agrinus, Osquensis, IIvir bis, por lo que Hübner situó sin dudas el municipio de Osqua en el Cerro del León de Villanueva de la Concepción (CIL II: 275-276; cfr., ahora, CIL II2/5, 736 y 737), descartándose, pues, la identificación con Archidona, aunque con excepciones4. Algunos años después de la edición del CIL II tuvieron lugar en terrenos del actual término municipal de Villanueva del Trabuco (Málaga) una serie de descubrimientos epigráficos que dieron a la luz la existencia de otra ciudad romana en el entorno de Archidona, desconocida hasta entonces. Fue en el marco de algunas excavaciones que llevó a cabo en el cortijo del Río Manuel Cueto y Rivero (muerto en 1889), catedrático de Hebreo en la Universidad de Salamanca y de Griego en la de Granada y sobrino del canónigo del Sacromonte y posteriormente obispo de Málaga , Juan Cueto y Herrera, nacido en Colmenar (Málaga), según nos informa el académico y erudito Aureliano Fernández-Guerra, de quien era amigo y colaboró en diversos estudios epigráficos5. Ello explica que Manuel Cueto le proporcionara 4. Aunque sí es correcta la referencia al descubrimiento de los pedestales de Julia Domna y Hércules –que se mencionan más adelante– al yacimiento de La Camila (Archidona) que lleva a cabo Concha Romero (1994), no hay argumentos para defender su tesis de identificación de éste con Osqua, afirmando la existencia de dos yacimientos arqueológicos con el topónimo del cerro del León. 5. Miranda Valdés (2005: 228); Miranda Valdés, Gimeno Pascual y Sánchez Medina 2011: esp. 23, 133-135, 169. Aureliano Fernández-Guerra (1816-1894), el importante anticuario perpetuo de la Real Academia de la Historia, escribió en su juventud una obra dramática sobre La Peña de los Enamorados (1839) y coincidió en ese período en el Liceo de Granada con los hermanos Miguel y Emilio Lafuente Alcántara, a la vez que con el también archidonés y familiar de los anteriores José Godoy Alcántara, quien llegó a recibir clases de Fernández-Guerra. También en su artículo sobre “Fortalezas del guerrero Omar ben Hafsún” dedicó algún comentario a la etimología de Archidona: “…leyendo yo en 1834 una lápida sepulcral romana… de Luque… en memoria de cierta Fabia, natural de Isstleduna, averigüé que éste, y no otro, de los voluntariamente soñados hasta ahora, ha de ser el primitivo nombre de Archidona, pues hace consonancia con el 41 SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 ESCULTURAS ROMANAS DE VLISI (ARCHIDONA, MÁLAGA) las inscripciones que sacó a la luz en sus excavaciones –de las que no se conoce ningún otro dato– que Fernández-Guerra publicó en un artículo en la barcelonesa Revista Histórica bajo el título “Las ciudades béticas Ulisi y Sábora. Nuevos descubrimientos, inscripciones inéditas”, y donde afirmaba: “El Sr. Cueto y Rivero acaba de recorrer en este verano, según me ofreció, diversas ruinas aun no exploradas, de antiguas ciudades, en los confines de las provincias de Granada y Málaga; y de hallar, por segunda vez en monumento lapídeo, el nombre geográfico de Ulisi. En los cortijos de María Aldana y del Río, término del Saucedo, provincia de Málaga, se ven esparcidos innumerables sillares, ladrillos y tejas de edificios despedazados, y cuantos rastros y señales pueden publicar haber habido en el primero una población importante; y en el segundo, un suburbio suyo, con templo dedicado á Jove. Allí pareció la inscripción sepulcral del anciano Carpo, nacido en Ulisi [CIL II 5497 = CIL II2/5, 725] que original me regaló el Sr. Cueto, años hace, y que yo saqué á luz en mi contestacion académica sobre las Antigüedades del cerro de los Santos: y aquí, en el cortijo del Río, mi amigo, hácia los primeros días de agosto, vino á descubrir en unas excavaciones, por él atinadamente dirigidas, la piedra sepulcral de otro ulisitano [CIL II 5499 = CIL II2/5, 722]: de suerte, que el mismo nombre geográfico resulta repetido en un mismo territorio. Con ello el sábio académico insiste en su primer pensamiento, contradicho por mí; á saber: que en María Aldana y el Río debió alzarse una hasta ahora desconocida ciudad bástula, llamada Ulisi, distinta de la Οδύσσεια colocada por Estrabon sobre las montañas de Adra y reducida por mí á la alpujarreña Ujijar…” (Fernández- Guerra 1876: 257-258). Aureliano Fernández-Guerra transige en cierto modo con la propuesta defendida por Cueto e indica: “…complazcamos á nuestro eruditísimo compañero aceptando en María Aldana, mientras no aparezca monumento eficaz que lo contradiga, una Ulisi Túrdula… pero es el caso que me anunció la sorpresa de cierta dedicatoria á Júpiter, y ser también ulisitano el dedicante…”, aunque al final del artículo en un post-scriptum le da tiempo a incluir la nueva inscripción dedicada a I(ovi) O(ptimo) M(aximo) por el obulconense L. Fabius L. f. Quir. Chrysippus, que quedó en su colección, con un calco (Fig. 1), si bien entonces dice que procede del cortijo del Río y la data en el segundo cuarto del siglo III d.C. de Exauduna, que da á la villa… uno de los códices de Rasis…” (Fernández-Guerra 1880: 34). por los rasgos paleográficos (Fernández-Guerra 1876: 258 y 261-262). Emil Hübner ya incluyó la ciudad de Vlisi en el Supplementum al CIL II con referencia a las cuatro nuevas inscripciones recuperadas (CIL II, 5496- 5499 = Eph. III, 145, 12, 147 y 146 = CIL II2/5, 720, 725, 722 y 728, respectivamente): en total, la primera votiva a Júpiter y las tres últimas funerarias, incluyéndose en dos de ellas el cognomen originis Vlisitanus, aunque sí surgen dudas sobre las procedencias exactas de algunas de ellas. No cabe duda de que el epitafio de C. T. Fabianus Vlisitan(us) se recupera en el cortijo del Río y el epitafio de M. F. Pollentina en el cortijo de María Aldana, así como la inscripción de Júpiter asimismo en el cortijo del Río por la referencia expresa de Fernández-Guerra citada antes, pero Hübner adscribió también a éste el de Q. Fabius Carpus Vlisitanus, cuando del texto reproducido debería haber aparecido en el cortijo de María Aldana con anterioridad a 18766, razón por la que Manuel Cueto defendía la localización de Vlisi en éste. La cuestión no es baladí, pues, como han establecido los editores del nuevo volumen del CIL II2/5, el cortijo de María Aldana se sitúa bastante separado del cortijo del Río; el primero unos 7 km al E de Archidona y 6 km al NE de Villanueva del Trabuco, mientras que el del Río está al pie del río Guadalhorce, entre los términos municipales de Villanueva del Trabuco y Villanueva del Rosario, a unos 3 km del primero siguiendo el margen derecho del río, coincidiendo con la ladera oriental del Peñón de Solís. Precisamente en este Peñón de Solís se ubica un importante yacimiento arqueológico, escasamente conocido, pero con una secuencia amplia de materiales romanos desde época republicana a la tardoantigüedad 6. Lo corrobora el que el discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia de José Ramón Mélida sobre las esculturas del cerro de los Santos y la contestación de Fernández-Guerra fueron publicados en Madrid en 1875. Figura 1. Calco de la inscripción CIL II2/5, 720, hoy desaparecida, según Fernández-Guerra, 1876. 42 JOSÉ BELTRÁN FORTES / MARÍA LUISA LOZA AZUAGA SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 (Díaz Valera, Barroso Ruiz, Solano Bazalo y Sanchidrián Torti 1994). En ese mismo yacimiento tuvimos ocasión de corroborar en la década de 1980 la existencia de un gran altar elaborado en caliza denominada genéricamente del Torcal (Fig. 2), que luego ha sido trasladado a la venta de las Tres Piedras, en las afueras de Villanueva del Rosario; se trata de una pieza bastante deteriorada, pero en la que se advierte en ambos laterales la típica decoración de patera y urceus en relieve y, en el frente, de una laúrea en cuyo interior se había grabado la inscripción: I(ovi) O(ptimo) M(aximo) / sac[rum] (Beltrán Fortes 1988: 140, nº 127; CIL II2/5, 719). La importancia de la pieza radica en el hecho de que es, pues, la segunda dedicación a Iupiter Optimus Maximus que aparece en este lugar, apuntando a que efectivamente ambas proceden de un lugar de culto a esta divinidad romana y no se puede justificar con un simple traslado posterior de una pieza epigráfica. Podría pensarse que estos testimonios avalaban la identificación de Vlisi con este yacimiento de cortijo del Río-Peñón de Solís, dado que el culto a Iupiter Optimus Maximus conviene bien a un ambiente urbano, pero nuevos descubrimientos epigráficos en este territorio malagueño apuntan en sentido contrario. Figura 2. Altar votivo dedicado a I.O.M. (CIL II2/5, 719), en el Peñón de Solís (Villanueva del Trabuco), en la década de 1980. Foto: autores. Figura 3. Pedestal de Vlisi (cortijo de La Camila, Archidona), dedicado a Iulia Augusta (CIL II2/5, 721). Museo Provincial de Málaga. Foto: autores. 43 SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 ESCULTURAS ROMANAS DE VLISI (ARCHIDONA, MÁLAGA) Dejando aparte dos altares funerarios que testimonian a otros dos Vlisitani, a L. Iunius Barbatus, decurio, en una pieza conservada en una colección particular de Madrid, pero de procedencia desconocida, y a C. Fabius [---]ventus, en una segunda de una colección particular malagueña de Churriana, con una procedencia genérica en Villanueva del Trabuco (CIL II2/5, 723 y 724, con bibliografía anterior), debemos referirnos a dos pedestales de estatua que aparecieron en las tierras de Archidona a inicios de la década de 1970, que fueron publicados por A. M. Canto (1974: 227-230), según información y fotografías de Juan Bernier, indicando erróneamente y de forma genérica que el primero de ellos se habían encontrado en tierras de Villanueva del Trabuco y el segundo en tierras de Archidona. El interés de ambas piezas epigráficas queda en evidencia si tenemos en cuenta que el primero correspondía a la colocación de una estatua a Iulia Augusta mujer del emperador Septimio Severo por la Respublica Vlisitana en los años 195-198d.C. (CIL II2/5, 721) (Fig. 3), y el segundo correspondía a otro pedestal en cuya inscripción se conmemoraba la construcción de un templo a Hércules, que había prometido L. Vibius Fetialis a la Respublica Osquensis, y que su nieto homónimo había realizado con la dedicación, además, de la estatua correspondiente de este héroe-dios que estaría situada encima del pedestal, asimismo datado a comienzos del siglo III d.C. por la paleografía (CIL II2/5, 718; Oria Segura 1996: 165s.) (Figs. 4-5). A pesar de las inexactitudes expresadas en el momento de su publicación hoy conocemos fehacientemente que ambas piezas epigráficas salieron a la luz al mismo tiempo con motivo del rebaje de unos terrenos en la vertiente SE de la loma del Pinar, en el cortijo llamado La Camila, en tierras de Archidona, pero en el límite con las de Villanueva del Trabuco, como lo testimonian Pastor Muñoz (1987) y Concha Romero (1994) según información de sus Figura 4. Pedestal de Vlisi (cortijo de La Camila, Archidona), conmemorando la dedicación de un templo y de una estatua a Hércules (CIL II2/5, 718). Museo Municipal de Archidona. Foto: autores. Figura 5. Pedestal de Vlisi (cortijo de La Camila, Archidona), conmemorando la dedicación de un templo y de una estatua a Hércules (CIL II2/5, 718). Museo Municipal de Archidona. Detalle de la inscripción. Foto: autores. 44 JOSÉ BELTRÁN FORTES / MARÍA LUISA LOZA AZUAGA SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 descubridores, algunos de los cuáles también nos lo han asegurado a nosotros recientemente7. Es evidente que no existe una absolutamente fehaciente documentación del descubrimiento, pero creemos que es fiable, como asimismo propone de forma acertada Rodríguez Oliva en el nuevo fascículo del CIL II2/5, referirlo al conventus Astigitanus, localizando Vlisi en los cortijos de La Camila-Los Llanos y no en el del cortijo del Río o el de María Aldana (CIL II2/5: 194 y mapa general) (Fig. 6). En efecto, el yacimiento se extiende asimismo hacia el SE, por tierras del llamado cortijo de Los Llanos, ya en tierras de Villanueva del Trabuco, y hacia el NE, en el cortijo de La Saucedilla, documentándose también una necrópolis tardorromana (Pastor Muñoz 1987: 247ss.). Ello parece además lógico porque por esta zona corría la vía romana (Fig. 7) que desde la Vega de Granada unía hacia el nudo de caminos en Antikaria-Singilia Barba y hacia la costa y el valle del Guadalhorce a partir de Aratispi, como bien se ilustra en el mapa ya citado que acompaña la edición del CIL II2/5 (Fig. 6) (cfr., Corrales Aguilar 2005). Es determinante la presencia del pedestal citado dedicado a Julia Domna, ya 7. Reiteramos nuestro agradecimiento a Juan José Ventura, director del Museo Municipal de Archidona, por estas gestiones. que la dedicante es la propia ciudad de Vlisi, mientras que la referencia a Osqua en el otro pedestal de Hércules aparecido, aunque extraña en principio, se puede explicar porque se trataba de una promesa a la ciudad de Osqua, muy próxima a Vlisi, que debió hacerse para realizarse en esta última8. Descartada la identificación del yacimiento del peñón de Solís-cortijo del Río con la ciudad de Vlisi queda como un capítulo a completar su caracterización como asentamiento en época romana. El que en su entorno aparezcan inscripciones con personajes de origo Vlisitanus, hace en efecto plausible que deba considerarse que este ámbito formó parte del propio ager Vlisitanus, quizás como una especie de vicus, lo que podría explicar la existencia en él de un santuario dedicado a Iupiter Optimus Maximus. Es cierto que en principio es propio de un culto urbano, como expresión máxima de la divinidad principal del panteón oficial romano, pero como estableciera el estudio ya clásico de Vázquez Hoys (1983-1984) sólo un 20% de las más de 200 inscripciones hispanas reunidas por ella tenían un carácter oficial, testimoniándose incluso los dedicantes esclavos y libertos, como seguramente fue nuestro obulconense L. Fabius L. f. Quir. Chrysippus, si tenemos en cuenta el carácter del cognomen (Beltrán Fortes en prensa b). ESCULTURAS ROMANAS DE VLISI: UNA REPRESENTACIÓN DE DEMÉTER-CERES De este mismo entorno estudió A. García y Bellido dos piezas escultóricas de mediano formato, elaboradas en mármol, que habían sido descubiertas juntas en 1963 en la finca La Camelia en Villanueva del Trabuco, según información de sus primeros editores, P. Solo de Zaldivar y S. Giménez Reyna (cfr., Baena del Alcázar 1984: 109-117, con bibliografía anterior). Se trataba de un fácil error de confusión entre los topónimos La Camila y La Camelia, inexistente en el lugar9, que hace que las dos esculturas no correspondan –como se decía cuando se situaba Vlisi en el cortijo 8. Incluso se podría recurrir a interpretar que el soporte está alterado, debido a que le faltan las molduras superiores, y, consecuentemente, podía haber sido trasladado desde Osqua en circunstancias que desconocemos, aunque en realidad no hay otros argumentos que apoyen esta idea. 9. Así ya lo indicaba Pastor Muñoz (1987: 251). Todavía Cisneros Cunchillos (1988: 154, nº 33), la hacía proceder de Villanueva del Rosario. Nosotros ya planteamos también la identificación con la Finca La Camila, de Archidona, en Beltrán Fortes y Loza Azuaga (2001: 526, nota 34, y 2003: 101). Figura 6. Propuesta de delimitación del ager de Vlisi (cortijo de La Camila, Archidona), según detalle del mapa general editado en CIL II2/5. 45 SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 ESCULTURAS ROMANAS DE VLISI (ARCHIDONA, MÁLAGA) del Río– a un programa escultórico típico de una villa sino de un ambiente urbano10, aunque desconocido, pudiendo ser decorativo o cultual, ya que –ahora podemos decirlo– representa a dos divinidades. Una de ellas es de clara identificación; se trata de una escultura de Mercurio11, desnudo, pero llevando el petasos y una clámide sobre el pecho y enrollada en el brazo izquierdo, sobre el que apoya el típico atributo del caduceo, mientras la rotura de la mano derecha impide ver si llevaba algún otro atributo, seguramente el marsupium; a ese lado se ha colocado un carnero, que mira a la figura del dios, junto a un tocón de árbol, que sirve de refuerzo al grupo escultórico en la parte baja, asen- 10. Sobre estatuas de divinidades en ciudades béticas, cfr. Oria Segura 2000, y más concretamente las divinidades femeninas, Oria Segura (2011). Agradezco a la autora el habernos permitido el acceso a este trabajo aún inédito. 11. Mármol blanco, indeterminado, de 0,78 (original) x 0,32 x 0,17 m. Actualmente le falta la cabeza, por robo. tada sobre una base con una moldura cóncava. Es obra seguramente de taller bético que sigue el modelo de los Hermes praxitélicos, aunque la rotundidez de formas apunta asimismo a esquemas de la escuela de Policleto, ya que a pesar del formato menor –como indicara García y Bellido (1963: 183; cfr., Baena del Alcázar 1984: 113-117; Rodríguez Oliva 2010: 75)– se advertiría en esta obra cierta reminiscencia de las grandes obras escultóricas griegas. La datación debe hacerse en la primera mitad del siglo II d.C., y no debe olvidarse en esos momentos la influencia en el ámbito de la Bética de la estatuaria ideal de Italica elaborada en los talleres locales desde época adrianea, donde se documentan representaciones de Hermes y de Meleagro, en diversos formatos y categoría, que podrían relacionarse en algún modo con ésta (León 1995: 104ss., nos 32, 34, 35). Es otro ejemplo de la repercusión de la estatuaria italicense en los talleres escultóricos béticos del siglo II d.C. Figura 7. Fotografía realizada desde Archidona hacia la zona donde se sitúa Vlisi, en el cortijo de La Camila (Archidona), junto a la vía romana entre Iliberris (Granada) y Antikaria (Antequera) y Aratispi (Cauche el Viejo). Foto: autores. 46 JOSÉ BELTRÁN FORTES / MARÍA LUISA LOZA AZUAGA SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 Junto a ella fue encontrada otra escultura de similares dimensiones12, elaborada también en mármol blanco, que ha sido identificado como de mármol de las cercanas canteras de Mijas (Málaga)13, lo que certifica que se 12. 0,75 x 0,185 x 0,195 m, aunque le falta la cabeza por fractura, por lo que el original sería algo mayor que la pieza anterior. 13. En concreto de la zona actual de Monda, según Cisneros Cunchillos (1988: 95 y 154, nº 33). La pieza escultórica la estudiamos en Beltrán Fortes y Loza Azuaga (2003: 101-103, nº 35). Sobre trata también de una obra elaborada en un taller local; ello asimismo se advierte en la parte trasera, donde aparece sin terminar de elaborar el plegado, ya que originalmente tendría sólo una visión frontal (Figs. 8-9). Desde esta visión se aprecia que la figura se viste con la túnica gruesa o peplos ático, de pliegues claroscuristas en la parte inferior, por encima de los dos pies que calza con el mármol de Mijas en época romana, más recientemente, Beltrán Fortes y Loza Azuaga (2008). Figura 8. Escultura de Deméter-Ceres de Vlisi (cortijo de La Camila, Archidona). Frente. Museo Provincial de Málaga. Foto: autores. Figura 9. Escultura de Deméter-Ceres de Vlisi (cortijo de La Camila, Archidona). Posterior. Museo Provincial de Málaga. Foto: autores. 47 SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 ESCULTURAS ROMANAS DE VLISI (ARCHIDONA, MÁLAGA) sandalias, y se cubre con un manto o himation que casi enrolla todo el cuerpo, asimismo la cabeza (capite velato), aunque ésta no se conserve por rotura, con la excepción ya indicada de la parte inferior de las piernas y del hombro derecho y el seno de ese lado; de la especie de embozo que forma el manto al ir a colocarse sobre su hombro izquierdo surge el antebrazo derecho y la mano de ese mismo lado, hoy roto, por lo que se desconocía qué atributo portaría. El otro brazo se extiende hacia abajo en paralelo al cuerpo, y persiste un puntello desde la mano izquierda al manto que cubre el muslo, lo que ha permitido que la mano no se fracture y se nos haya conservado, que sostiene un objeto, aunque tradicionalmente se había dicho que era simplemente un pliegue del manto que se enrolla en ese brazo. Además, el manto asimismo se ha sujetado entre el brazo izquierdo y la cintura, ocasionando el correspondiente plegado y el acortamiento del manto hacia abajo por ese lado. Debido a la pérdida de la cabeza y fractura de la mano derecha y del atributo correspondiente no se había podido identificar claramente el tema estatuario, ya que la iconografía es genérica. Responde al tipo de la Koré, derivado del modelo de la Koré-Perséfone de Praxíteles y con amplio desarrollo en los momentos helenísticos, entre los que destaca la Koré de los Uffizi14, según tipos escultóricos que en época romana sirvieron para representar tanto a divinidades, como a Perséfone o Deméter, cuanto a emperatrices y matronas particulares. García y Bellido (1963: 183, nº 3, fig. 4) la consideró representación de una musa, al igual que Rodríguez Oliva (2010: 138, fig. 161), aunque asimismo se pensó que tuviera carácter funerario, pensando que procedía de la necrópolis privada de una villa (Balil Illana 1965: 137-138; Baena del Alcázar 1984: 112), no obstante, nosotros ya indicamos que “mejor puede corresponder a estatua ornamental de tipo ideal” (Beltrán Fortes y Loza Azuaga 2003: 103). El esquema seguido en la escultura ulisitana no es más que una variante de un modelo bien conocido en la estatuaria imperial romana para la representación estatuaria de la diosa Ceres, especialmente en el llamado tipo Doria-Uffizi (De Angeli 1988: 898), pero que derivaba de modelos griegos. ya en la estatua que es considerada de culto del santuario de Eleusis y datada a fines del siglo V a.C., la figura se vestía con el peplos ático y el manto le rodeaba el frente desde el brazo derecho y subía hasta el hombro contrario (Beschi 1988: nº 50), 14. Para la tipología y el repertorio hispano, Baena del Alcázar (2000: 6-7 y 13-14), aunque no incluye esta pieza concreta. Vid., además, Baena del Alcázar y Beltrán Fortes (2002: 136-137). Sobre representaciones de matronas en Hispania, cfr. Marcks (2008). mientras que en una estatuilla de la misma divinidad del santuario de Deméter en Cnido, datada en el siglo IV a.C., el manto le cubre el brazo derecho y se coge en la parte izquierda del cuerpo entre el brazo y el costado, ocasionando los típicos pliegues (Beschi 1988: nº 92). En lo que respecta al tipo estatuario romano, ya en el ejemplar estatuario de los Uffizi (Fig. 10) se advierten Figura 10. Ceres tipo Doria-Uffizi, de la Galleria degli Uffizi, Florencia. Según De Angeli 1988: nº 73. 54 JOSÉ BELTRÁN FORTES / MARÍA LUISA LOZA AZUAGA SPAL 21 (2012): 39-55 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2012.i21.02 (coord.), La casa de Blas Infante en Coria del Río: 61-76. Sevilla, Centro de Estudios Andaluces. BELTRÁN FORTES, J. y LOZA AZUAGA, M. L. (2001): “El comercio de los mármoles blancos malagueños durante el Alto Imperio Romano”, en F. Wulff Alonso, G. Cruz Andreotti y C. 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