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La contemporaneidad reconocida: arquitectura, ciudad y paisaje construido en la lista de patrimonio mundial: un proceso abierto

Pérez Cano, María Teresa; Mosquera Adell, Eduardo

Abstract

Está muy reciente la última reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), celebrada en Estambul del 10 al 20 de julio de 2016. Reflejo de los tiempos que vivimos marcados por la división social y cultural, desde los contradictorios resultados de la globalización, con la inducción de profundos desequilibrios y hechos violentos, se produjeron durante la misma los acontecimientos conflictivos ya conocidos por todos.

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Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5‑27 | Janeiro‑Junho 2016 EDIToRIAl lA coNTEmPoRANEIDAD REcoNocIDA. ARQuITEcTuRA, cIuDAD Y PAISAJE coNSTRuIDo EN lA lISTA DE PATRImoNIo muNDIAl: uN PRocESo ABIERTo mARÍA TERESA PÉREZ cANo, EDuARDo moSQuERA ADEll Está muy reciente la última reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), celebrada en Estambul del 10 al 20 de julio de 2016. Reflejo de los tiempos que vivimos marcados por la división social y cultural, desde los contradictorios resultados de la globalización, con la inducción de profundos desequilibrios y hechos violentos, se produjeron durante la misma los acontecimientos conflictivos ya conocidos por todos. En esa reunión, que es la número 40 de su historia, se ha propiciado la inscripción de 21 sitios en la Lista del Patrimonio Mundial, confirmación institucional de su perfección. De ellos, 12 tienen excelencia de carácter cultural como obra de las personas, 6 se corresponden con patrimonio producto de la actividad de la naturaleza y 3 son sitios de carácter mixto, esto es como resultado de la conjunción de la acción humana y de los procesos naturales. Valores universales excepcionales, amparados en alguno o varios de los criterios establecidos en las Directrices Prácticas (párrafo 77), donde [...] se definen diez criterios de inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial. Los criterios (i) a (vi) se refieren al patrimonio cultural, cuyos bienes son evaluados por el ICOMOS, y los criterios restantes, del (vii) al (x), se refieren al patrimonio natural, cuyos bienes son evaluados por la UICN. Aunque muchos bienes solo cumplen criterios naturales o culturales, los bienes mixtos satisfacen criterios de ambos tipos. Las propuestas de inscripción de los bienes mixtos son evaluadas conjuntamente por la UICN y el ICOMOS1. Dichos valores han motivado que mediante esas reuniones crezca una significativa lista, cimentada en la estatutaria pretensión de universalidad. Un punto de reflexión que aquí podemos plantear, es que, sin duda, cada paso de estas decisiones ha reflejado sintomáticamente acuerdos políticos encadenados. Pero también nos debemos interrogar sobre la evolución de aquello que se viene entendiendo como Patrimonio Cultural y Natural y cómo se considera en tan alta instancia, referente EDITORIAL 6| Oculum ens. | Campinas | 12(1) | 191‑202 | Janeiro‑Junho 2015 en este mundo que habitamos. Para ello se ha decantado un complejo consenso, que mezcla procedimientos característicos de organismos oficiales — que abarcan desde la escala próxima hasta la mundial — con la combinación de aspiraciones en cascada, impulsadas desde ámbitos locales a globales Unesco y con las aprobaciones o críticas de organizaciones especializadas, de expertos, estudiosos y la sociedad civil. Si partimos de una visión retrospectiva, comprenderíamos la muy humana y ansiada representación de determinados hitos de la cultura en forma de una lista. Una dinámica que arranca en aquella — bien arcaica — de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Una relación para unos definida a partir de Antípatro de Sidón, o para otros, basada en Filón de Bizancio2, este último autor precisamente vinculado a la ciudad donde justo ahora se ha aprobado la inclusión de nuevos integrantes en nuestra moderna lista. Estambul, que antes fue Constantinopla y Bizancio, es una ciudad de encuentro entre civilizaciones, un enclave que actúa de charnela entre dos continentes, Asia y Europa, una urbe de poderosa cronología constituida por ricos estratos, formados con las huellas de sucesivas épocas y culturas. Y con ese modo de comprender lo que una ciudad como Estambul ejemplarmente representa, y su dimensión patrimonial tan exigente por su complejidad histórica y cultural, podríamos explicar si hemos evolucionado y nuestra lista, en lo que se refiere al Patrimonio Cultural, se está realmente enriqueciendo al paso de nuevas exigencias, sobre la arquitectura, la ciudad, el territorio y los paisajes, su tratamiento y su repercusión en los tejidos sociales afectados. Conviene destacar de la última reunión algunos factores, relativos fundamentalmente al peso que la arquitectura contemporánea está adquiriendo en la citada lista. Es el caso del papel asignado por una parte al reconocimiento de la obra del arquitecto Frank Lloyd Wright en Estados Unidos, a través de la inclusión en la lista de una serie de edificios suyos. Una decisión finalmente diferida3, que se iba a sumar al correspondiente reconocimiento de Le Corbusier, representado en su obra por algunos edificios suyos localizados hasta en tres continentes y siete países – Alemania, Argentina, Bélgica, Francia, India, Japón y Suiza — y que sí se ha materializado, basándose en los criterios i, ii y vi. Todo un esfuerzo para elevar al máximo rango de la protección patrimonial la obra de arquitectos que lideraron la modernización a escala global. Inscripciones formuladas desde una perspectiva por un lado norteamericana y por otro lado más expansiva pero con clara raíz europea. Que podemos apreciar como una suerte de validación de los discursos canónicos sobre la modernidad arquitectónica y sus grandes maestros, reconocida ahora a través de edificios y, no tanto, por su repercusión urbana. Bastaría recordar ese otro perfil de ambos arquitectos, con la “nappe blanche” corbusiana y la radical eliminación del “marco construido actual” que Wright llegó a formular4. Se unen los edificios corbusianos así a una serie de influyentes hitos arquitectónicos modernos, protegidos individualmente, como es el caso eurocéntrico de obras como editorial |7 Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 la Casa Schröder (i y ii, 2000) de Rietveld, la Casa Tugendhat en la República Checa de Mies van der Rohe ii y iv, 2001), el Salón del Centenario en Wroclaw (Polonia) de Max Berg (i, ii y iv, 2006), la Faguswerk (ii y iv, 2011) un complejo fabril en Alemania obra de Walter Gropius y la factoría holandesa Van Nellefabriek (ii y iv, 2014) de Brinkmann y Van der Vlugt, más la emblemática y pionera inscripción de la gran factoría de la creación moderna: la Bauhaus y sus sedes en Weimar (tres edificios) y Dessau (la escuela y las casas de los profesores) (ii, iv y vi, 1996)5. Una experiencia en la que no es ajena la actividad con la organización internacional DoCoMoMo, que desde 2001 junto con el Centro del Patrimonio Mundial de Unesco e International Council on Monuments and Sites (ICOMOS) establecieron el Programme on Modern Heritage6. Autores como Jukka Jokilehto, Fabio Grementieri y Francesco Bandarin han producido artículos en Docomomo Journal al respecto. Asimismo ICOMOS se ha pronunciado en 2011 sobre la conservación sobre el patrimonio del siglo XX, tema directamente conectado7. No hay muchos edificios singulares así protegidos fuera del continente europeo. En México la casa estudio de Luis Barragán (i y ii, 2004) y en Australia la ópera de Sidney (i, 2007), del danés Utzon. En Europa y Norteamérica, más proclives a ver la modernidad en clave neomonumental, encontramos pocas aperturas a realizaciones contemporáneas más extensas, que se sumen a los numerosos centros históricos sí incluidos en la Lista de Patrimonio Mundial. A lo sumo tejidos industriales. Se da por tanto una clara dificultad para reconocer el activo modernizador de determinados procesos de urbanización. Ni siquiera las nuevas ciudades soviéticas, por ejemplo, aparecen reconocidas. Si buscamos un sentido más colectivo, clarificador del nuevo orden de lo urbano, tan característico de la modernidad, realmente escasean los reconocimientos. En Europa tenemos un espacio público, el Cementerio del Bosque – Skogskyrkogården — en Suecia (ii y iv, 1994) de Asplund y Lewerentz, el caso de seis conjuntos de viviendas sociales (siedlungen) en Berlín (ii y iv, 2008) con obras de Gropius, Bruno Taut o Martin Wagner, o las reconstrucciones de la ciudad francesa de Le Havre tras la Segunda Guerra Mundial por Auguste Perret (ii y iv, 2005). A países como Chile o Argentina les ocurre un poco eso mismo. Se reconocen con un patrimonio más tradicional, junto al natural. Sólo en Chile lo industrial, con las salitreras Humberstone y Santa Laura (ii, iii y iv, 2005) o el campamento minero Sewell (iv, 2006) han sido inscritos. En Argentina únicamente y ahora una pequeña obra, la casa del doctor Curutchet, de un autor europeo, justamente Le Corbusier, es expresión contemporánea con pretensión de valoración universal, tras fallidas operaciones como La Plata, obra de un urbanismo de fines del XIX previo al derivado del Movimiento Moderno. Sin embargo, en América el panorama es más decidido y fructífero en otros países. Así, se han reconocido dos campi universitarios bien modernos: la Ciudad Universitaria de Caracas (i y iv, 2000) de Villanueva, y el de la Autónoma de México (i, ii y iv, 2007). EDITORIAL 8| Oculum ens. | Campinas | 12(1) | 191‑202 | Janeiro‑Junho 2015 Si revisamos la contribución de Brasil a la Lista del Patrimonio Mundial, donde este país tiene una considerable representación del urbanismo tradicional, considerando ahora la urbanística contemporánea, veríamos a Brasília (i y iv, 1987) uno de los escasos ejemplos de urbanismo contemporáneo de la lista, con Costa y Niemeyer como principales autores, como gran anticipadora de esta dinámica americana de este tipo de reconocimiento8. Más recientemente, la inclusión del paisaje cultural de Rio de Janeiro (RJ) (v y vi, 2012), ha supuesto la valoración de una interactividad considerable entre el escenario natural de la montaña al mar y el desarrollo urbano, cualificado con el diseño del espacio público. Con especial mención en este último caso a la obra de Burle Marx, y el protagonismo de los modos de vida y acción creativa actuales de la urbe carioca. Pero en los últimos acuerdos de Estambul, desde otro punto de vista diferente que con la obra de Le Corbusier, encontramos un caso brasileño. El de Pampulha en Belo Horizonte con los trabajos de Niemeyer y Burle Marx (i, ii y iv, 2016), con piezas que configuran esos significados paisajes urbanos, que vienen a confirmar la enorme proyección cultural que la contemporaneidad alcanza en ese país. Las dos decisiones de Estambul y antes la de Brasilia, vieron a maestro (Le Corbusier) y seguidor (Niemeyer) con dos criterios compartidos y uno diferenciado, en dinámicas bien distintas de protección de hechos patrimoniales que marcan las ciudades de formas bien diversas. En la urbe carioca encontraríamos un ejemplo, como el ministerial edificio Capanema, que sintetizaría en la obra de Costa y Niemeyer y sus colaboradores, más los direc- FIGuRA 1 — edificio del supremo tribunal Federal, brasília (dF). Fuente: Foto de los autores (2014). Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 tos influjos corbusianos, otros matices de la modernidad por reconocer en ese nivel mundial, que esperamos se produzca cuando la situación del edificio lo posibilite. Arquitectos, urbanistas y paisajistas como Reidy, Costa, Niemeyer, Burle Marx, Vilanova Artigas, Bo Bardi, Bratke, Mendes da Rocha… Hay que pensar que pocos países suman tantos creadores con tantas realidades contemporáneas patrimonializables9… Al final, quedaría siempre la necesidad de efectuar aportes para que el reconocimiento máximo de los logros de la contemporaneidad esté bien representado en la lista de Patrimonio Mundial, y lo haga con esa complejidad que ya ofrece la ciudad moderna en escenarios no necesariamente europeos o norteamericanos, pues en estos últimos la experimentación sociourbana cede ante el poder estetizante de las soluciones formales. Lugares como la Ciudad Blanca de Tel Aviv en Israel (ii y iv, 2003), como los citados casos brasileños de Brasília (DF) (i y iv) en 1987 o el conjunto de Pampulha (i, ii y iv, 2016), aparecen con resultados más impregnados socialmente – no sin contradicciones — y más decididamente marcados por la aceleración que los tiempos modernos han inducido sobre una más ágil configuración de los niveles propios de las complejidades urbanas actuales. Los reconocimientos en América, emblemas de su novedad, siguen ofreciéndose con especial claridad frente a las emergencias urbanísticas en otros lugares del mundo, caso de las ciudades asiáticas, sin olvidar las evocaciones tardocoloniales (la propuesta de Lutyens para Delhi en India, o la ciudad de Casablanca en Marruecos bajo dominio francés). Es tiempo de seguir ahondando en la cualidades de las realizaciones significa- FIGuRA 2 — edificio Gustavo Capanema, rio de janeiro (rj). Fuente: Foto de los autores (2014). EDITORIAL 10| Oculum ens. | Campinas | 12(1) | 191‑202 | Janeiro‑Junho 2015 tivas de la arquitectura y del urbanismo de Latinoamérica, que no por excepcionales en sus propios países, no dejan de constituir un preciado sello identitario ofrecido al mundo. Estas ciudades tienen que ser de todos, potenciando sus cualidades patrimoniales, y trabajando sobre su gestión para modelizar ciudades más justas y equilibradas, frente a la polaridad de la idea de orden y de la fuga tecnológica como evasiones del pensamiento sobre la ciudad, que ya Paolo Sica auguró hace mucho (SICA, 1970, 336), en un escenario actual a menudo tan desbordado por las dinámicas sociales. En Estambul también se aprobó la inclusión de muy viejos monumentos. Uno de ellos, el conjunto andaluz de dólmenes de Antequera (España) de hace más de seis mil años. Por el dolmen de Menga pasó en 1950 precisamente Le Corbusier, el cual dejó escrito en su libro de visitas: “À mes ancêtres”. Las modernas realidades urbanas de América hoy reconocidas por la UNESCO son mensajes ejemplares, no tanto para nuestros antepasados, sino fundamentalmente para nuestros sucesores. NoTAS 1. El Valor Universal Excepcional de un bien deberá al menos cumplir con algunos de los 10 criterios de selección establecidos por el Comité (UNESCO, 2011, p.36-53). Los criterios son: n Criterio (i): Representar una obra maestra del genio creativo humano. n Criterio (ii): Ser la manifestación de un intercambio considerable de valores humanos durante un determinado periodo o en un área cultural específica, en el desarrollo de la arquitectura o de la tecnología, las artes monumentales, la planificación urbana, el diseño paisajístico. n Criterio (iii): Aportar un testimonio único o por lo menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización que sigue viva o que desapareció. n Criterio (iv): Ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de construcción, de un conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre una o más etapas significativas de la historia de la humanidad. n Criterio (v): Constituir un ejemplo sobresaliente de hábitat o establecimiento humano tradicional o del uso de la tierra, que sea representativo de una cultura o de culturas, especialmente si se han vuelto vulnerable por efectos de cambios irreversibles. n Criterio (vi): Estar asociados directamente o tangiblemente con acontecimientos o tradiciones vivas, con ideas o creencias, o con obras artísticas o literarias de significado universal excepcional (el Comité considera que este criterio sólo justifica la inscripción en la Lista en circunstancias excepcionales y en aplicación conjunta con otros criterios culturales o naturales). n Criterio (vii): Representar fenómenos naturales o constituir áreas de una belleza natural e importancia estética excepcionales. n Criterio (viii): Ser ejemplos sobresalientes que representativos de los diferentes períodos de la historia de la Tierra, incluyendo el registro de la evolución, de los procesos geológicos significativos en curso, del desarrollo de las formas terrestres, o de elementos geomórficos o fisiográficos significativos. n Criterio (ix): Ser ejemplos eminentemente representativos de procesos ecológicos y biológicos en curso en la evolución y el desarrollo de los ecosistemas y las comunidades de vegetales y animales terrestres, acuáticos, costeros y marinos. n Criterio (x): Contener los hábitats naturales más importantes y más representativos para la conservación in situ de la diversidad biológica, incluyendo aquellos que alberguen especies amenazadas que posean un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia o la conservación. 2. Se trata de una relación narrada (Báez: 2012, 103-104). 3. Así consta en la agenda del World Heritage Committee, 40th session (UNESCO, 2016, p.3). Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 EDITORIAL |11 4. Veánse las consideraciones de Françoise Choay al respecto (1980, p.319). 5. En el contexto europeo cabe sumar los precedentes de la modernidad como el mundo art nouveau, secesionista y modernista con el caso belga de cuatro casas de Victor Horta (i, ii y iv, 2000) y el Palacio Stoclet (i y ii, 2009) todos edificios de Bruselas, o en España las obras del modernismo catalán: dos edificios de Doménech i Montaner (i, ii y iv en 1997) y siete de Gaudí (i, ii y iv, 1984 y 2005). 6. Puede consultarse en línea dicho programa dedicado al patrimonio de los siglos XIX y XX en: http://whc.unesco.org/en/modernheritage/ 7. En España se cuenta con el Plan Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del siglo XX, que se apoya en el Documento de Madrid, referente internacional aprobado por ICOMOS como “Criterios de Conservación del Patrimonio Arquitectónico del Siglo XX, Documento de Madrid 2011” tras la Conferencia Internacional “Criterios de Intervención para el Patrimonio Arquitectónico del Siglo XX — CAH 20thC”. En línea: http://ipce.mcu.es/pdfs/PNSigloXX.pdf. Para Andalucía, véase el caso del Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea (IAPH, 2012). 8. Convive junto a la inclusión en la lista de centros históricos y áreas urbanas de Brasil como Ouro Preto (MG) (i y iii, 1980), Olinda (PE) (ii y iv, 1982), Salvador (BA) (iv y vi, 1985), São Luis (MA) (ii, iv y v, 1997), Diamantina (MG) (ii y iv, 1999), Goiás (GO) (ii y iv, 2001) o la Plaza de São Francisco en São Cristovão (SE) (ii y iv, 2010) una cifra de centros históricos considerable dentro del conjunto de declaraciones realizadas en todo el escenario internacional, y que habría que estudiar en su conjunto. 9. En el caso de Niemeyer, sumando destacada presencia de su obra en Europa, incluida la del feudo corbusiano. REFERENcIAS BÁEZ, F. Las maravillas perdidas del mundo: breve historia de las grandes catástrofes de la civilización. Ciudad de México: Océano, 2012. CHOAY, F. La règle et le modèle. Sur la théorie de l’architecture et de l’urbanisme. París: Seuil, 1980. INSTITUTO ANDALUZ DE PATRIMÔNIO HISTÓRICO. Cien años de arquitectura en Andalucía: el registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea, 1900-2000. Sevilla: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, 2012. Disponible en: <http://www.iaph.es/web/canales/publicaciones/cuadernos/eph-cuadernos/>. Accedido en: 22/07/2016. ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA. Elaboración de propuestas de inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial. París: Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO y otros, 2011. Disponible en: <http://whc.unesco.org/en/activities/643/>. Accedido en: 22/07/2016. SICA, P. L’immagine della città da Sparta a Las Vegas. Bari: Laterza, 1970. UNITED NATIONS EDUCATIONAL, SCIENTIFIC AND CULTURAL ORGANIZATION. Convention concerning the protection of the world cultural and natural heritage. In: WORLD HERITAGE CENTRE, 40., 2016, Istanbul. Disponible en: <http://whc.unesco.org/archive/2016/whc16-40com- 8B-en.pdf>. Accedido en: 22/07/2016. mARÍA TERESA PÉREZ cANo | Universidad de Sevilla | Escuela Técnica Superior de Arquitectura | Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio | Sevilla, España. EDuARDo moSQuERA ADEll | Universidad de Sevilla | Escuela Técnica Superior de Arquitectura | Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas | C/S. Fernando, 4, C.P., 41004, Sevilla, España | Correspondencia a nombre de/Correspondence to: E.M. ADELL | E-mail: <[email protected]>. Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5‑27 | Janeiro‑Junho 2016 EDIToRIAl THE AcKNoWlEDGED coNTEmPoRANEITY. ARcHITEcTuRE, cITY AND coNSTRucTED lANDScAPE oN THE WoRlD HERITAGE lIST: AN oPEN PRocESS mARÍA TERESA PÉREZ cANo, EDuARDo moSQuERA ADEll Recently the last session of the World Heritage Committee of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) was held in Istanbul from 10-20 July 2016. Profound imbalance and acts of violence that occurred during the session, caused by current conflicts, are a reflection of the present that is the result of the social and cultural divide and contradictory effects of globalization. At this 40th session, 21 new sites were added to the World Heritage List, an institutional confirmation of their perfection. Of these, 12 masterpieces show excellence for their cultural nature, 6 correspond to natural heritage and 3 are mixed sites, i.e., the combination of human activity and natural processes. The Operational Guidelines state that sites must be of outstanding universal value and meet at least one or more selection criteria (paragraph 77), as follows: [...] ten criteria are followed for the inscription on the World Heritage List. The criteria (i) to (vi) refer to cultural heritage and properties evaluated by ICOMOS;criteria (vii) to (x) refer to natural heritage and properties evaluated by IUCN. Although many good sites meet natural or cultural criteria, mixed properties meet both criteria. The inscription of mixed properties is jointly evaluated by IUCN and ICOMOS1. These values have motivated the significant increase of sites to the list during the sessions, supported by the statutory claim to universality. Undoubtedly each decision symptomatically reflects political agreements. But we must also consider the evolution of what has been understood as Cultural and Natural Heritage and how heritage has been so highly considered in the world we inhabit. For this, a complex consensus has been achieved that combines typical procedures of official entities — which span from local to world procedures — and the progressive combination of aspirations driven by local and global UNESCO partners as well as the approval or criticism from specialized organizations, experts, scholars and the civil society. EDITORIAL 20| Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5‑27 | Janeiro‑Junho 2016 EDIToRIAl A coNTEmPoRANEIDADE REcoNHEcIDA. ARQuITETuRA, cIDADE E PAISAGEm NA lISTA Do PATRImÔNIo muNDIAl: um PRocESSo ABERTo mARÍA TERESA PÉREZ cANo, EDuARDo moSQuERA ADEll É muito recente a última reunião do Comitê do Patrimônio Mundial da Organização das Nações Unidas para a Educação, Ciência e Cultura (Unesco), celebrada em Istambul, de 10 a 20 de julho de 2016. Reflexo dos tempos em que vivemos marcados pela divisão social e cultural, são efeitos contraditórios da globalização, que induziu profundos desequilíbrios e os atos violentos que ocorreram durante a mesma, causados por conflitos já conhecidos por todos. Nessa reunião, a de número 40, foi possível a inscrição de 21 sítios na Lista do Patrimônio Mundial, confirmação institucional de sua perfeição. Destes, 12 têm excelência por seu caráter cultural como obras de pessoas, 6 correspondem a patrimônios produtos da atividade da natureza e 3 são sítios de caráter misto, isto é, resultados da conjunção da ação humana e dos processos naturais. Valores universais excepcionais, amparados em algum ou vários dos critérios estabelecidos nas Diretrizes Práticas (parágrafo 77), onde [...] se definem dez critérios de inscrição na Lista do Patrimônio Mundial. Os critérios (i) a (vi) se referem ao patrimônio cultural, cujos bens são avaliados pelo ICOMOS e os critérios restantes, do (vii) ao (x), se referem ao patrimônio natural, cujos bens são avaliados pela UICN. Ainda que muitos bens somente cumpram critérios naturais ou culturais, os bens mistos satisfazem critérios de ambos os tipos. As propostas de inscrição dos bens mistos são avaliadas conjuntamente pela UICN e o ICOMOS1. Tais valores têm motivado que durante essas reuniões a lista seja acrescida de forma significativa, amparada na pretensão estatutária de universalidade. Um ponto de reflexão que aqui podemos colocar é que, sem dúvida, cada passo nessas decisões reflete sintomaticamente sucessivos acordos políticos. Mas também devemos nos perguntar sobre a evolução do que vem sendo entendido como Patrimônio Cultural e Natural e como este patrimônio tem sido altamente considerado no mundo que habitamos. Para isso, tem-se obtido um complexo consenso, que mescla procedimentos EDITORIAL 22| Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 característicos de organismos oficiais – os quais abarcam desde a escala próxima até a mundial – com a combinação de progressivas aspirações de âmbitos locais e globais da UNESCO e com as aprovações ou críticas de organizações especializadas, de especialistas, estudiosos e da sociedade civil. Se partíssemos de uma visão retrospectiva, compreenderíamos a lista como a mais humana e ansiada representação de determinados marcos da cultura. Uma dinâmica que parte daquelas – bem arcaicas – Sete Maravilhas do Mundo Antigo. Uma relação definida a partir de Antípatro de Sidón para uns e, para outros, baseada em Filón de Bizancio2, este último vinculado à cidade onde precisamente agora se aprovou a inclusão de novos integrantes em nossa lista moderna. Istambul, que antes foi Constantinopla e Bizâncio, é uma cidade de encontro entre civilizações, um enclave que atua como elo entre dois continentes, Ásia e Europa, uma urbe de poderosa cronologia constituída por ricos estratos, formados pelas marcas de sucessivas épocas e culturas. E, com esse modo de compreender o que uma cidade como Istambul exemplarmente representa, bem como sua dimensão patrimonial tão exigente por sua complexidade histórica e cultural, poderíamos vislumbrar se estamos evoluindo no que se refere ao Patrimônio Cultural, se realmente nossa lista está se enriquecendo na medida de novas exigências sobre a arquitetura, a cidade, o território e as paisagens e seu tratamento e repercussão nos tecidos sociais afetados. Convém destacar alguns fatores da última reunião, relativos fundamentalmente ao peso que a arquitetura contemporânea está adquirindo na citada lista. É o caso do papel desempenhado, em parte, pelo reconhecimento da obra do arquiteto Frank Lloyd Wright nos Estados Unidos da América, através da inclusão na Lista de uma série de seus edifícios. Uma decisão que foi adiada finalmente3 e que se somaria ao correspondente reconhecimento de Le Corbusier, representado por alguns de seus edifícios localizados em três continentes e sete países – Alemanha, Argentina, Bélgica, França, Índia, Japão e Suíça – que foi materializado com base nos critérios i, ii e vi. Todo um esforço para elevar à máxima categoria de proteção patrimonial a obra de arquitetos que lideraram a modernização à escala global. Inscrições formuladas a partir de uma perspectiva norte-americana, por um lado e, por outro, mais expansiva, embora com clara raiz europeia, que podemos apreciar como uma espécie de validação dos discursos canônicos sobre a modernidade arquitetônica e seus grandes mestres, agora reconhecida através de edifícios e não tanto por sua repercussão urbana. Bastaria recordar esse outro perfil de ambos os arquitetos, com a “nappe blanche” corbusiana e a radical eliminação do “marco construído atual” que Wright chegou a formular4. Os edifícios corbusianos se unem assim a uma série de influentes referências arquitetônicas modernas, protegidas individualmente, como é o caso eurocêntrico de obras como a Casa Schröder (i e ii, 2000), de Rietveld; a Casa Tugendhat, de Mies van der Rohe (ii e editorial |23 Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 iv, 2001), na República Checa; o Salão do Centenário, de Max Berg (i, ii, e iv, 2006), em Wroclawn na Polônia; a Faguswerk (ii e iv, 2011), um complexo fabril na Alemanha, obra de Walter Gropius e a fábrica holandesa Van Nellefabriek (ii e iv, 2014), de Brinkmann e Van der Vlugt, além da emblemática e pioneira inscrição da grande fábrica da criação moderna: a Bauhaus e suas sedes em Weimar (três edifícios) e Dessau (a escola e as casas dos professores) (ii, iv e vi, 1996)5. Uma experiência que não está alheia à atividade da organização internacional DoCoMoMo que, desde 2001, junto com o Centro do Patrimônio Mundial da UNESCO e o ICOMOS, estabeleceram o Programme on Modern Heritage6. Autores como Jukka Jokilehto, Fabio Grementieri e Francesco Bandarin têm produzido artigos a respeito no Docomomo Journal. Nesse sentido, o ICOMOS se pronunciou em 2011 sobre a conservação do patrimônio do século XX, um tema diretamente relacionado7. Não há muitos edifícios singulares protegidos assim fora do continente europeu. Apenas no México, a casa estúdio de Luis Barragán (i e ii, 2004) e, na Austrália, a ópera de Sidney (i, 2007), do dinamarquês Utzon. Na Europa e América do Norte, mais propensas a ver a modernidade sob a perspectiva neomonumental, encontramos poucas aberturas a realizações contemporâneas mais extensas que se somem aos numerosos centros históricos incluídos na Lista do Patrimônio Mundial. No máximo os tecidos industriais. Há, portanto, uma clara dificuldade de se reconhecer o ativo modernizador de determinados processos de urbanização. Nem sequer as novas cidades soviéticas, por exemplo, aparecem reconhecidas. Ao buscar-se um sentido mais coletivo, clarificador da nova ordem urbana, tão característico da modernidade, realmente são escassos os reconhecimentos. Na Europa, temos um espaço público, o Cemitério do Bosque – Skogskyrkogården – na Suécia (ii e iv, 1994), de Asplund e Lewerentz; o caso de seis conjuntos de habitações sociais (siedlungen) em Berlim (ii e iv, 2008), com obras de Gropius, Bruno Taut ou Martin Wagner e as reconstruções da cidade francesa de Le Havre após a Segunda Guerra Mundial, por Auguste Perret (ii e iv, 2005). Em países como Chile ou Argentina isso também ocorre. Reconhecem-se com um patrimônio mais tradicional, aliado ao natural. Apenas no Chile os industriais, como as salitreiras Humberstone e Santa Clara (ii, iii e iv, 2005) e o acampamento mineiro Sewell (iv, 2006), foram inscritos. Na Argentina, somente uma pequena obra, a casa do doutor Curutchet, justamente de autoria de Le Corbusier, é expressão contemporânea com pretensão de valorização universal, após frustradas operações como La Plata, obra de um urbanismo de final do XIX anterior ao do Movimento Moderno. No entanto, na América, o panorama é mais decidido e frutífero em outros países. Assim, foram reconhecidos dois campi universitários modernos: a Cidade Universitária de Caracas (i e iv, 2000), de Villanueva e o da Autônoma do México (i, ii e iv, 2007). Se revisarmos a contribuição do Brasil à Lista do Patrimônio Mundial, onde esse país tem uma considerável representação do urbanismo tradicional, agora considerando a EDITORIAL 24| Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 urbanística contemporânea, veríamos em Brasília (i e iv, 1987) um dos escassos exemplos de urbanismo contemporâneo da Lista, com Costa e Niemeyer como principais autores, como uma grande antecipação da dinâmica americana desse tipo de reconhecimento8. Mais recentemente, a inclusão da paisagem cultural do Rio de Janeiro (v e vi, 2012) pressupõe a valorização de uma interatividade considerável entre o cenário natural — da montanha ao mar — e o desenvolvimento urbano, qualificado com o desenho do espaço público. Com especial menção, nesse último caso, à obra de Burle Marx e o protagonismo dos modos de vida e ação criativa atuais da urbe carioca. Porém, nos últimos acordos de Istambul, encontramos o reconhecimento de um caso brasileiro sob um ponto de vista diferente daquele em relação à obra de Le Corbusier. O de Pampulha, em Belo Horizonte, com trabalhos de Niemeyer e Burle Marx (i, ii e iv, 2016), com peças que configuram significativas paisagens urbanas, que vêm confirmar a enorme projeção cultural alcançada pela contemporaneidade nesse país. As duas decisões, a de Istambul e antes, a de Brasília, foram para o mestre (Le Corbusier) e o seguidor (Niemeyer), com dois critérios compartilhados e um diferenciado, em dinâmicas bem distintas de proteção de fatos patrimoniais, e que marcam as cidades de formas bem diversas. Na urbe carioca, encontraríamos o exemplo do ministerial edifício Capanema, que sintetizaria na obra de Costa, Niemeyer e seus colaboradores, mais os diretos influxos corbusianos, outros matizes da modernidade por reconhecer nesse nível mundial que, espera-se, sejam efetivados quando a situação do edifício o possibilite. FIGuRA 1 — edifício do supremo tribunal Federal, brasília (dF). Fonte: Foto dos autores (2014). editorial |25 Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 Arquitetos, urbanistas e paisagistas como Reidy, Costa, Niemeyer, Burle Marx, Vilanova Artigas, Bo Bardi, Bratke, Mendes da Rocha... É preciso reconhecer que poucos países reúnem tantos criadores com tantas realizações contemporâneas patrimonializáveis9... Ao final, permanece sempre a necessidade de acrescer contribuições para que o reconhecimento máximo do legado da modernidade esteja bem representado na Lista do Patrimônio Mundial e o faça com a complexidade que a cidade moderna exige, em cenários não necessariamente europeus ou norte-americanos, pois nesses últimos a experimentação sociourbana cedeu diante do poder estetizante das soluções formais. Lugares como a Cidade Branca de Tel Aviv, em Israel (ii e iv, 2003), como os citados casos brasileiros de Brasília (i e iv), em 1987, e o conjunto de Pampulha (i, ii e iv, 2016) revelam resultados mais impregnados socialmente – não sem contradições – e mais decididamente marcados pela aceleração que os tempos modernos têm induzido, sobre uma configuração mais ágil dos níveis próprios das complexidades urbanas atuais. Os reconhecimentos na América, emblemas de sua novidade, apresentam-se com especial clareza frente às emergências urbanísticas em outros lugares do mundo, caso das cidades asiáticas, sem esquecer as evocações tardo-coloniais (a proposta de Lutyens para Delhi na Índia ou a cidade de Casablanca no Marrocos sob domínio francês). É tempo de seguir aprofundando as qualidades das realizações significativas da arquitetura e do urbanismo da América Latina, não apenas pela excepcionalidade em seus próprios países, FIGuRA 2 — edifício Gustavo Capanema, rio de janeiro (rj). Fonte: Foto dos autores (2014). EDITORIAL 26| Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 pois constituem uma apreciada marca identitária ao mundo. Essas cidades têm que ser de todos, potencializando suas qualidades patrimoniais e trabalhando sobre sua gestão para modelar cidades mais justas e equilibradas frente à polaridade da ideia de ordem e da fuga tecnológica, como evasões do pensamento sobre a cidade, que Paolo Sica já previa há muito tempo (SICA, 1970, p.336), em um cenário atual, aos poucos, tão transbordado pelas dinâmicas sociais. Em Istambul também foi aprovada a inclusão de monumentos muito antigos. Um deles, o conjunto andaluz de dolmens de Antequera (Espanha), de mais de seis mil anos. Pelo dólmen de Menga passou Le Corbusier precisamente em 1950, onde deixou escrito no livro de visitas: “À mes ancêtres”. As realidades modernas urbanas da América, hoje reconhecidas pela UNESCO, são mensagens exemplares, não tanto para nossos antepassados, mas sim, fundamentalmente, para nossos sucessores. NoTAS 1. O valor Universal Excepcional de um bem deverá corresponder pelo menos a alguns dos 10 critérios de seleção estabelecidos pelo Comitê (UNESCO, 2011, p.36-56). Os critérios são: n Critério (i): representar uma obra prima do gênio criativo humano. n Critério (ii): ser a manifestação de um intercâmbio considerável de valores humanos durante um determinado período ou em uma área cultural específica, no desenvolvimento da arquitetura ou da tecnologia, das artes monumentais, da planificação urbana, do desenho paisagístico. n Critério (iii): representar um testemunho único ou pelo menos excepcional de uma tradição cultural ou de uma civilização que continua viva ou que desapareceu. n Critério (iv): ser um exemplo relevante de um tipo de construção, de um conjunto arquitetônico ou tecnológico, ou de paisagem que ilustre uma ou mais etapas significativas da história da humanidade. n Critério (v): constituir um exemplo relevante de hábitat ou estabelecimento humano tradicional ou de uso da terra, que seja representativo de uma cultura ou de culturas, especialmente se estiverem vulneráveis aos efeitos de mudanças irreversíveis. n Critério (vi): estar associado diretamente ou visivelmente com acontecimentos ou tradições vivas, com ideias ou crenças com obras artísticas ou literárias de significado universal excepcional (o Comitê considera que este critério só justifica a inscrição na Lista em casos excepcionais e em aplicação conjunta com outros critérios culturais ou naturais). n Critério (vii): representar fenômenos naturais ou constituir áreas de uma beleza natural e importância estética excepcionais. n Critério (viii): ser exemplo relevante ou representativo dos diferentes períodos da história da Terra, incluindo o registro da evolução, dos processos geológicos significativos em curso, do desenvolvimento das formas terrestres, ou de elementos geomórficos ou fisiográficos significativos. n Critério (ix): ser exemplo eminentemente representativo de processos ecológicos e biológicos em curso na evolução e desenvolvimento dos ecosistemas e as comunidades de vegetais e animais terrestres, aquáticos, litorâneos e marinhos. n Critério (x): conter os hábitats naturais mais importantes e mais representativos para a conservação in situ da diversidade biológica, incluindo aqueles que reúnam espécies ameaçadas as quais possuam um valor universal excepcional do ponto de vista da ciência ou da conservação. 2. Trata-se de uma relação narrada (BÁEZ, 2012, p.103-104). 3. Assim consta na agenda do World Heritage Committee, 40th session (UNESCO, 2016, p.3). 4. Ver as considerações de Françoise Choay a respeito (1980, p.319). editorial |27 Oculum ens. | Campinas | 13(1) | 5-27 | Janeiro-Junho 2016 5. No contexto europeu é necessário somar os precedentes da modernidade como o mundo art nouveau, secessionista e modernista como o caso belga de quatro casas de Victor Horta (i, ii e iv, 2000) e o Palácio Stoclet (i e ii, 2009), todos de Bruxelas, ou as obras do modernismo catalão na Espanha: dois edifícios de Doménech i Montaner (i, ii e iv, em 1997) e sete de Gaudí (i, ii e iv, 1984 e 2005). 6. Esse programa, dedicado ao patrimônio dos séculos XIX e XX, pode ser consultado em: <http:// whc.unesco.org/en/modernheritage/>. 7. Na Espanha, conta-se com o Plan Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del siglo XX, que se apoia no Documento de Madrid, referência internacional e aprovado pelo ICOMOS como “Criterios de Conservación del Patrimonio Arquitectónico del Siglo XX, Documento de Madrid 2011” após a Conferência Internacional “Criterios de Intervención para el Patrimonio Arquitectónico del Siglo XX — CAH 20thC” . Disponível em: <http://ipce.mcu.es/pdfs/PNSigloXX.pdf>. Para Andaluzia, ver o caso do “Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea” (IAPH, 2012). 8. Na lista de centros históricos e áreas urbanas do Brasil, como Ouro Preto (MG) (i e iii, 1980), Olinda (PE) (ii e iv, 1982), Salvador (BA) (iv e vi, 1985), São Luis (MA) (ii, iv e v, 1997), Diamantina (MG) (ii e iv, 1999), Goiás (GO) (ii e iv, 2001) ou a Praça de São Francisco, em São Cristovão (SE) (ii e iv, 2010). convive uma quantidade considerável de centros históricos dentro do conjunto de declarações realizadas em todo o cenário internacional e que deveriam ser estudados em seu conjunto. 9. No caso de Niemeyer, acrescente-se a destacada presença de sua obra na Europa, inclusive a a do feudo corbusiano. REFERÊNcIAS BÁEZ, F. Las maravillas perdidas del mundo: breve historia de las grandes catástrofes de la civilización. Ciudad de México: Océano, 2012. CHOAY, F. La règle et le modèle. Sur la théorie de l’architecture et de l’urbanisme. París: Seuil, 1980. INSTITUTO ANDALUZ DE PATRIMÔNIO HISTÓRICO. Cien años de arquitectura en Andalucía: el registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea, 1900-2000. Sevilla: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, 2012. Disponível em: <http://www.iaph.es/web/canales/publicaciones/cuadernos/eph-cuadernos/>. Acessado em: 22/07/2016. ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA. Elaboración de propuestas de inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial. París: Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO y otros, 2011. Disponível em: <http://whc.unesco.org/en/activities/643/>. Acessado em: 22/07/2016. SICA, P. L’immagine della città da Sparta a Las Vegas. Bari: Laterza, 1970. UNITED NATIONS EDUCATIONAL, SCIENTIFIC AND CULTURAL ORGANIZATION. Convention concerning the protection of the world cultural and natural heritage. In: WORLD HERITAGE CENTRE, 40., 2016, Istanbul. Disponível em: <http://whc.unesco.org/archive/2016/whc16-40com- -8B-en.pdf>. Acessado em: 22/07/2016. mARÍA TERESA PÉREZ cANo | Universidad de Sevilla | Escuela Técnica Superior de Arquitectura | Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio | Sevilla, España. EDuARDo moSQuERA ADEll | Universidad de Sevilla | Escuela Técnica Superior de Arquitectura | Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas | C/S. Fernando, 4, C.P., 41004, Sevilla, España | Correspondencia a nombre de/Correspondence to: E.M. ADELL | E-mail: <[email protected]>.