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69 José González Monteagudo Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 NATURALEZA, RURALIDAD Y EDUCACIÓN EN CÉLESTIN FREINET José González Monteagudo * RESUMEN La influencia del maestro y pedagogo galo Célestin Freinet (1896-1966) sobre la escuela rural ha sido y sigue siendo enorme. En este trabajo intento dar algunas razones para justificar esa influencia tan profunda. Repaso la trayectoria biográfica de Freinet y me centro, específicamente, en sus concepciones sobre la naturaleza y las implicaciones educativas, sociales y psicológicas. Para ilustrar este tema, analizo los textos de Freinet, especialmente los dos volúmenes del Essai de psychologie sensible y L’éducation du travail. También presento las contribuciones de Elise Freinet, que ayudaron a configurar el enfoque de Freinet a lo largo de cuatro décadas. Mi contribución tiene una orientación deliberadamente teórica. Con ello, deseo seguir reivindicando a Freinet como una figura relevante del pensamiento pedagógico contemporáneo, y no sólo como el creador de la técnica de la imprenta en la escuela o etiquetas análogas. Palabras clave: Naturaleza. Educación rural. Cooperación. Métodos naturales de aprendizaje. ABSTRACT NATURE AND RURAL EDUCATION IN CÉLESTIN FREINET. The influence of Célestin Freinet (1896-1966) on rural education has been very deep. In this paper, I will pressent some reasons in order to justify this impact. I will first show Freinet´s biographical and professional trajectory. I will focus specifically upon his approach of nature and its implications in educational, social and psychological fields. I will analyze the texts published by Freinet, especially the two volumes of Essai de psychologie sensible as well as L’éducation du travail. I will refer also to the contributions of Elise Freinet that helped to make up Célestin Freinet´s approach over four decades. Our deliberately theoretical approach shows the relevance of Freinet for the contemporary pedagogical thinking and not only as the creator of the technique of printing in school or similar label. Keywords: Nature. Rural Education. Cooperation. Natural Methods of Learning. * Doctor en Pedagogía. Profesor Titular de la Universidad de Sevilla. Endereço para contato: Dpto. de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social Facultad de Ciencias de la Educación. Despacho 5-134.Calle Pirotecnia, s/n, 41.103-Sevilla, Espanha. [email protected]
70 Naturaleza, ruralidad y educación en célestin freinet Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 Introducción En 1968, dos años después de la muerte de Freinet, J. Trovial, secretario de estado del Ministerio de Educación francés, comunicó en el Parlamento, como respuesta a una pregunta parlamentaria, que en esa fecha practicaban las técnicas Freinet unas 12.000 escuelas rurales francesas (GONZÁLEZ MONTEAGUDO, 1988a, p. 108, nota 262). Este trabajo intenta comprender las razones de esta poderosa influencia de Freinet en relación con la educación rural. 1. La trayectoria de freinet: importancia de la naturaleza y la ruralidad Freinet nació en 1896 en una aldea de los Alpes Marítimos, en el sur de Francia1. Sus orígenes son rurales. De este ambiente extrae el pedagogo galo muchas de sus imágenes pedagógicas. Sus padres, de escasos medios económicos, eran campesinos y pastores, aunque también trabajaban como tejedores. Los primeros años de su infancia transcurren en la aldea, dedicados a los trabajos y labores del campo. Este crecimiento en un medio natural, de ritmos apacibles y tareas duras, pero sosegadas, marcará la evolución posterior de Freinet. De este ambiente surgen los fundamentos de su sistema pedagógico. Freinet se declara, como sus padres, “(…) campesino y pastor”, y afirma: “Tal vez mi único talento de pedagogo sea el de haber conservado una huella tan completa de mi infancia, que siento y comprendo, como niño, a los niños que educo” (FREINET, cit. en FREINET, Elise, 1977, p. 165). Freinet asiste a la escuela y experimenta como escolar la realidad de una escuela tradicional, abstracta y basada en los libros de texto. Tras la escuela primaria, realiza interno el curso complementario, y en 1913 se presenta al examen de entrada de la Escuela Normal de Niza, superándolo. Al final del segundo año de carrera de magisterio, y cuando aún no ha realizado las prácticas de enseñanza, Freinet recibe, en 1915, el título de maestro de primera enseñanza, otorgado de forma anticipada a causa 1 Para la trayectoria sobre Freinet, véase: González Monteagudo, 1988a, 19-119. de la primera guerra mundial. Este mismo año es movilizado y se incorpora a filas como oficial de infantería. Varios meses después, ya en 1916, durante la mítica batalla de Verdún, Freinet es herido de gravedad en el pulmón derecho. Evacuado del frente, pasará años difíciles a causa de las secuelas de esta herida, que persistirán de una forma u otra a lo largo de toda su vida. Después de participar en la guerra, la convalecencia se prolongó durante cuatro años, de 1916 a 1920, con visitas repetidas a los hospitales. Finalmente, tomó la decisión de abandonar el hospital, a la vez que renunció a la pensión que recibía como herido de guerra. En 1920 solicitó su ingreso en la enseñanza y comenzó su etapa como maestro en un pequeño pueblo. A partir de sus propias limitaciones para poder hablar de manera continuada durante largo tiempo se planteó algunos cambios en la dinámica del aula. En vez de dormitar frente a un texto de lectura — escribe Freinet —, después de la clase de mediodía salíamos al campo que bordeaba la aldea. No examinábamos ya escolarmente a nuestro alrededor la flor o el insecto, la piedra o el río. Lo sentíamos con todo nuestro ser, no sólo objetivamente, sino con toda nuestra natural sensibilidad (FREINET, 1973, p. 14). Los paseos transformaban la actividad educativa y la hacían más interesante. Freinet contactó con los artesanos locales e introdujo el tejido y la carpintería en la escuela. La clase se modifica. Quita la tarima para estar, y no sólo simbólicamente, a la altura del niño. Un día, una carrera de caracoles, objeto de la máxima atención por parte de sus alumnos, origina un texto, que es redactado, leído y copiado por la clase: ha nacido el texto libre, primer descubrimiento básico que sentará las bases de una nueva pedagogía. En la paulatina elaboración de la pedagogía de Freinet, el texto libre tiene una importancia histórica innegable. El surgimiento del texto libre hace meditar a Freinet sobre la forma de conseguir que esa página escrita por el niño fecunde toda la tarea escolar. Y piensa en la hoja impresa, que permite la conservación del pensamiento infantil. Así se originó la idea de la imprenta en la escuela, definidora del movimiento pedagógico freinetiano, especialmente en la primera época.
71 José González Monteagudo Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 Freinet inicia una formación pedagógica y cultural de marcado signo autodidacta. Lee a los autores marxistas, a los clásicos de la pedagogía (Rabelais, Montaigne, Rousseau y Pestalozzi) y a los psicólogos y pedagogos del momento. Viaja a Alemania y Rusia. En los años veinte surgen de manera sucesiva las principales técnicas Freinet: el texto libre, la imprenta escolar, la correspondencia interescolar y el fichero escolar cooperativo. En 1926, Freinet y Elise se casan e inician una colaboración que se prolongará durante cuatro décadas (Elise Freinet murió en 1983). Freinet escribe su primer libro, dedicado a la exposición de las técnicas de la imprenta escolar. A partir de ese momento, inicia la constitución de un movimiento pedagógico de maestros, la Cooperativa de la Enseñanza Laica (CEL), centrado en la experimentación y difusión de las nuevas técnicas educativas. Durante los años treinta, la propuesta freinetiana se consolidó y extendió. La CEL celebraba anualmente sus congresos, editaba revistas educativas y diverso material pedagógico, y promovía diferentes actividades en el ámbito de la formación de los maestros. Freinet se tropezó con el rechazo de los sectores más conservadores de St. Paul de Vence (su segundo destino en la enseñanza pública), y como consecuencia de una serie de arbitrariedades fue trasladado forzosamente. Tanto él como su mujer, también maestra, se negaron a aceptar el cambio forzoso de localidad. Ambos dimitieron de la enseñanza pública. A partir de ese momento, Freinet se planteó la necesidad de crear una escuela propia, que Freinet concibió como un laboratorio pedagógico en el que experimentar con entera libertad los métodos educativos innovadores. A pesar de ser una escuela privada, la vocación de la escuela Freinet era decididamente pública. La escuela de Vence tuvo una importancia capital en el proceso de progresiva maduración de la pedagogía de Freinet. En efecto, el maestro francés pudo desarrollar libremente muchos aspectos del problema educativo: planificó la edificación de la escuela y la distribución de los espacios; realizó el diseño pedagógico y didáctico; estudió la conducta de los niños, incluidos los inadaptados, en un medio natural no coercitivo; en fin, meditó sobre algunos temas — el juego y el trabajo, la disciplina, la organización escolar — que llegarían a ser, pocos años más tarde, tras la segunda guerra mundial, puntos centrales de su teoría pedagógica. También fue en el curso de la experiencia de Vence donde Freinet tuvo ocasión de aplicar los principios naturistas que tanto le ayudaron en su propia recuperación física, mediante diferentes prácticas higiénicas y alimenticias, como el vegetarianismo y la higiene natural, que implicaba la desnudez total del cuerpo. Durante los años treinta, el movimiento Freinet tuvo una participación muy directa en la militancia antifascista y en el desarrollo de iniciativas de izquierdas para garantizar una enseñanza de calidad. Freinet viajó mucho en estos años, pronunciando conferencias tanto en Francia como en algunos otros países. Estas actividades aumentaron la influencia de las técnicas Freinet, que comenzaron a ser aplicadas en Bélgica, España y Suiza y, posteriormente, en otros países. En la Segunda Guerra Mundial, el movimiento Freinet fue desmantelado. Freinet fue conducido a un campo de concentración, en el cual permaneció retenido año y medio. Allí preparó sus obras de madurez. Al ser liberado, formó parte de la Resistencia. En 1945, volvió a Vence y encontró su escuela y los almacenes de la CEL saqueados. Es la hora de la reconstitución del movimiento, que pronto iniciará su andadura. En 1947 abre sus puertas de nuevo la Escuela Freinet de Vence. En los años 50 y 60, el movimiento Freinet vuelve a consolidarse como una fuerza pedagógica importante. La influencia internacional de Freinet se extiende. Durante los últimos años de su vida, Freinet siguió dedicado a la adaptación de nuevas técnicas educativas, atento a las últimas tendencias psicopedagógicas. Murió en 1966. Su viuda Elise y un grupo de colaboradores continuaron divulgando su legado. 2. Filosofía educativa y concepciones sobre naturalueza y ruralidad La obra y la propia personalidad del maestro francés están marcadas por sus raíces campesinas y por su vinculación al mundo rural francés del primer tercio del siglo XX. En este ambiente campestre y natural, Freinet madura sus futuras reflexiones y concibe ya las ventajas de una sociedad tranquila; dura, pero a la vez gratificante; tradicional, pero profundamente humana. Recordando esta sociedad, en la que él mismo se forjó, destaca la estabilidad, la dimensión humana del tiempo y del espacio. Existía un encanto apacible y familiar; se
72 Naturaleza, ruralidad y educación en célestin freinet Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 conocía poco, pero se conocía bien. El retrato que Freinet dibuja de esta época es, en ocasiones, de un bucolismo exagerado, cuando no irreal: El trabajo, en primer lugar, proporcionaba un contacto íntimo con las cosas. El campesino amaba sus campos y sus árboles, el artesano construía objetos de calidad, en los cuales había vertido su personalidad. Se tomaba tiempo para charlar con los vecinos, con los tenderos (...) Requeridos por un número limitado de asuntos, la reflexión se ejercía en profundidad (…) (FREINET, en GERVILLIERS, 1977, p. 11). El pensamiento de Freinet contiene un marcado sesgo naturalista. En particular se trata de una suerte de ruralismo naturalista. Hay que tener en cuenta los orígenes rurales de Freinet, que reivindica la ruralidad, caracterizada por la sencillez, la simplicidad y el buen sentido. Freinet recurre a las experiencias de la vida diaria, particularmente a las experiencias en el medio rural, pretendiendo establecer analogías entre procesos naturales y procesos educativos. Por ejemplo, la semilla que crece, para ilustrar el desarrollo humano; el caballo que no tiene sed, para comentar la ausencia de motivación escolar; el arroyo como símbolo de devenir personal y social. Con frecuencia, Freinet recurre a los conceptos de naturaleza y de desarrollo natural. En este terreno, es un pedagogo que confía en las virtudes del medio natural como principal instrumento de equilibrio, salud y formación. Recomienda y practica el naturismo, el vegetarianismo, la hidroterapia, la helioterapia, los ejercicios físicos y una medicina natural, incluso la oposición a las vacunas. Freinet es, sin duda, un ecologista avant la lettre. Para Freinet, los individuos poseen un potencial de vida. Se trata de una concepción optimista no sólo de los seres humanos, sino del conjunto de los seres vivos. En este aspecto, Freinet estuvo influido por el vitalismo filosófico de H. Bergson. Pero el creador de la Escuela Moderna hizo de este vitalismo naturalista, además, un estilo de vida. Así, por ejemplo, fomentó las prácticas naturistas en su escuela de Vence, basadas en la higiene natural y en un programa dietético. En todas estas cuestiones, se nos revela el perfil idealista, ascético y rigorista de Freinet, que desarrolló su labor bajo la consigna de una ética muy exigente. La teoría educativa de Freinet se configura como un saber del sentido común y de la experiencia diaria. El sentido común es entendido como una especie de alternativa al modelo de razonamiento científico, con procedimientos diferentes de trabajo, y mediante el cual es posible organizar los procesos educativos. Se ha criticado mucho el papel desempeñado por el sentido común en educación, pues al estar basado en creencias irracionales, conclusiones mitológicas, aforismos y reglas prácticas, no alcanza la racionalidad y objetividad necesarias. Igualmente, el sentido común está limitado por su excesiva dependencia de la percepción y de la acción, y esto puede ser un importante obstáculo epistemológico. En muchos casos, como han mostrado los epistemólogos, la experiencia científica se organiza contradiciendo la experiencia común. En todo caso, en el caso de Freinet, la apelación al sentido común no conduce a un reforzamiento de las tradiciones y de los hábitos acríticos legados a través de las generaciones. Su insistencia en la experiencia cotidiana es preciso entenderla más bien como una oposición a las maneras de explicar la realidad y los procesos educativos del enfoque tradicional, de la escolástica. Por otra parte, hay que recordar que el naturalismo freinetiano contiene una complejidad que no es posible analizar con detalle en este breve trabajo. En efecto, Freinet tiene una concepción crítica y socialista del naturalismo. En este sentido, el objetivo último de Freinet es la crítica de la sociedad capitalista y de los efectos de la misma sobre los trabajadores y los educandos. El naturalismo, pues, resulta compatible con la crítica social influida por el marxismo y el anarquismo: Y así llegamos al centro del gran drama de nuestra sociedad: la máquina domina, esclaviza y destroza al hombre, persiguiendo el provecho como único fin, contribuyendo constantemente a su desequilibrio, remontándolo muy alto, tan alto que pierde pie, que no puede volver a encontrar sus raíces, que no se reencuentra a si mismo y que va a la deriva, a merced de los mecanismos, hacia la inevitable catástrofe que provoca la sociedad capitalista (FREINET, 1977, p.188). La naturaleza tiene dos sentidos principales en Freinet. Uno se refiere a la naturaleza física, el medio natural y concreto, con el cual deben familiarizarse los niños lo más posible; el segundo sentido de la naturaleza tiene un significado psicológico y
73 José González Monteagudo Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 alude a factores internos propios de cada ser vivo y que le aseguran el crecimiento y el progreso. La filosofía de Freinet está impregnada de naturalismo y de naturismo. Sin embargo, Freinet tiene una concepción social del naturalismo. Esta relación constante entre lo natural y lo social, en ocasiones problemática, es característica del pedagogo galo. Para Freinet no cabe un desarrollo del individuo al margen del medio social. La indisoluble interdependencia entre el individuo y la sociedad permitirá el óptimo desarrollo de aquel al amparo de ésta: En la medida en que el individuo sea fuerte, fisiológica y físicamente, así como en la medida en que alrededor de él la naturaleza, los adultos, los grupos constituidos, la organización social entera faciliten su anhelo de poder al servicio de la exaltación de la existencia, en esa medida se realizará el ser, en medio de la dicha individual y la armonía social (FREINET, 1969, p. 50-1). La vida intensamente vivida, he aquí el ideal freinetiano. Esto implica una escuela al servicio de la vida: “Vivir, vivir lo más intensamente posible: ¿acaso no es ése, en definitiva, el fin de todos nuestros esfuerzos? y la tarea esencial de la escuela, ¿no debería ser desarrollar al máximo las posibilidades de conseguirlo?” (FREINET, Célestin. cit. en FREINET, Elise. 1978, p. 79). Para Freinet la vida se caracteriza por su dinamismo; no es un estado, algo dado y hecho, sino más bien un devenir, un transcurso, un acontecer. Como tiene una concepción dinámica de la vida, acude con frecuencia a imágenes y símiles que le permitan comunicar esta idea evolutiva y cambiante de la realidad. La vida es un torrente: con esta comparación Freinet pretende transmitir la noción de la vida como proceso, evolución y transformación continuos. Tomo la vida en su movimiento, sin prejuzgar de su origen ni de sus fines. Solamente compruebo que el ser viviente nace, crece, fructifica y luego declina y muere (...) el individuo es impulsado por su propia naturaleza a recorrer así su ciclo normal de vida, a realizar su destino. No expreso con esta palabra, destino, ninguna idea transcendente, espiritualista o religiosa (FREINET, 1969, p. 219). La naturaleza marca irremediablemente nuestros pensamientos y sentimientos, y es “(...) con su rica gama de goces y exigencias (...) la más segura de las educadoras” (FREINET, 1977, p. 66). El medio natural y físico, en opinión de Freinet, constituye “el medio más rico y el que mejor se adapta a las necesidades variables de los individuos” (FREINET, 1976, p. 45). El alcance educativo de estas posturas es patente y será expuesto más adelante. Aunque la vida es un sucederse, un movimiento continuo, Freinet piensa, no obstante, que existen realidades evidentes e incuestionables. Una de ellas es que hay necesidades específicamente humanas. La primera y principal necesidad de la especie humana, de acuerdo con Freinet, es la necesidad de buscar, de conocer, derivada de la permanente insatisfacción ante los problemas de la vida y del mundo. Retomando la idea de la vida como un continuum, vamos a precisar unas sugerentes ideas de Freinet sobre el lenguaje y la palabra. Ante el dinamismo vital, las palabras poseen un carácter limitado: “(...) las palabras só1o representan un enriquecimiento cuando son el resultado y la prolongación de nuestra experiencia personal (...) “ (FREINET, 1977, p. 208). Por perfecto que sea, el lenguaje petrifica el pensamiento y la realidad, “(...) aislando un estadio infinitesimal del eterno desarrollo de la creación” (FREINET, 1971, p. 202). Freinet ha descrito así su crítica al lenguaje: Como se ve, la palabra resulta siempre limitadora por cuanto proporciona una forma fijada y ya definitiva a un programa de vida dinámico ... El peligro más grave es justamente esta fijación en la palabra de un pensamiento sensible y móvil que se encuentra en ella limitado, reducido, frío y, por consiguiente, traicionado ... De este modo, las palabras constituyen una especie de tinas de agua, cuyo llenado y acumulación acaban por sustituir al desenvolvimiento sutil, complejo e inaprehensible de todos los ríos de la vida ...; las combinaciones que intentamos, los sistemas que imaginamos no encierran más que una parte de la verdad, una fracción petrificada de la vida (...) ; los magos de la lengua, ya sean religiosos o laicos (...) , cometen el error (...) de separar la palabra de la vida, de agitarla, de organizarla en un mecanismo separado, que no es más que la vida arbitraria de las palabras (…) (FREINET, 1977, p. 197-201). Freinet piensa que existe una poderosa fuerza vital, característica de todos los seres vivos, que empuja al ser hacia la actividad y hacia el crecimiento:
74 Naturaleza, ruralidad y educación en célestin freinet Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 Desde el origen, el hombre lleva en sí un potencial de vida, lo mismo que las infinitas variedades de seres vivos escalonados en la jerarquía zoológica, lo mismo que el grano de trigo y que la mínima semilla. Esta potencia de vida anima a la criatura en invencible impulso y la lanza hacia adelante, hacia la poderosa realización de su destino (FREINET, 1969, p. 17). Esta potencia vital se distingue por su “(...) anhelo de poder, al servicio del universal instinto de la vida” (FREINET, 1969, p. 40), que empuja al ser a satisfacer lo más completamente posible sus tendencias y necesidades, y que tiende constantemente a restablecer la armonía respecto del ambiente para lograr el equilibrio, la homeostasis. El ser vivo está continuamente a la búsqueda de un máximo de potencia” (FREINET, 1977, 9) y tiene la irreprimible necesidad de “(...) ascender, subir, franquear los obstáculos, dominar los elementos” (FREINET, 1971, 45), pues el hombre y, sobre todo, el niño tienen necesidad de proseguir su carrera hacia la vida y hacia la actividad. Como el individuo aspira a vivir, y para ello precisa del triunfo y de la conquista, es evidente que aquél no soportará el fracaso, pues éste siempre es destructor y desorganizador, y acarrea consecuencias negativas para el sujeto, que pierde de este modo la esperanza optimista en la vida. Es indiscutible, según Freinet, el que todo organismo quiera salir airoso y triunfante de la experiencia vital. “El fracaso es inhibidor, destructor del ánimo y del entusiasmo” (FREINEt, 1978, p. 34). La concepción de Freinet debe mucho al élan vital de Bergson, uno de los máximos representantes de la “filosofía de la vida”, que pone de relieve, frente a lo esquematizante, racionalista y estático, el valor de lo singular, lo anímico, lo vivencial, lo dinámico. Para Bergson, todo ser es conciencia, pero entendida no sólo intelectualmente, sino sobre todo como vida, vivencia, impulso, duración, libertad, creación y energía creadora. Este panorama abierto, de una espontaneidad ilimitada, es el ancho campo en que la conciencia conquista progresivamente mayores cotas de independencia. Consecuencias directas de buena parte de la filosofía naturalista de Freinet serán sus posiciones naturistas, afianzadas y perfiladas, a partir de 1935, durante la experiencia en la escuela Freinet de Vence. El maestro galo asumió, por otra parte, esta orientación de su práctica pedagógica y vital por una necesidad derivada de su débil estado de salud. La guerra de 1914, como ya hemos comentado, dejó en sus pulmones secuelas que en un principio fueron consideradas casi irreparables, y el maestro, enfermo pero a la vez decidido a superar la enfermedad, hubo de hacer frente a su lastimosa situación. Recurrió a una serie de prácticas ecológicas que lo situaron, en su opinión, en la senda correcta. Inspirado por la experiencia del terapeuta griego Vrocho, seguidor de Khune y de Gandhi, inició “ (...) una eficaz síntesis de prácticas naturistas que devolvían a los organismos energía, equilibrio y armonía: agua, sol, aire puro, movimiento, frutas, éstos eran los medios seguros” (FREINET, Elise, 1975, p. 49). Incluso el propio Férrière se inició en las prácticas puestas a punto por Vrocho, describiendo en 1933 su experiencia en un libro titulado Cultiver l’énergie, que Freinet editó y prologó. En este prólogo, el maestro francés establece un paralelismo entre las técnicas de Vrocho y las suyas: Vrocho practica como nosotros lo hacemos en pedagogía. A través de una técnica apropiada, que aunque no ha inventado completamente, ha sabido armonizar y adaptar, ‘limpia’ el organismo de la misma forma que nosotros ‘desobstruirnos’ las cabezas; desintoxica el cuerpo de manera parecida a como nosotros querríamos eliminar todos los obstáculos que se oponen peligrosamente al desarrollo de nuestros niños (FREINET, en FREINET, Elise, 1975, p. 50). Esta comparación no es sólo una imagen. Freinet postula de forma decidida la correspondencia y reciprocidad entre los fenómenos físicos y afectivos, pues el individuo es un todo indisociable. “Esta estrecha interdependencia — escribe Elise — de los diferentes órganos o aparatos, que condiciona la unidad y la integridad del cuerpo, nos permite establecer los dos principios siguientes: “1) no hay enfermedad local; no hay más que enfermedades generales (unidad orgánica); 2) toda causa que supera las posibilidades de cualquiera de nuestros órganos es factor de desequilibrio y, por tanto, de enfermedad (integridad orgánica)” (FREINET, Elise, 1962, p. 119). Para apoyar sus afirmaciones se remite a la medicina hipocrática, de tanta influencia en la medicina moderna, y a la terapéutica china,
75 José González Monteagudo Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 restablecedora de la unidad orgánica mediante correlaciones y correspondencias fisiológicas. Freinet plantea una doble perspectiva en el tema del naturismo: por un lado, es un preventivo de diferentes perturbaciones; por otro, una terapia de las mismas. Esta doble perspectiva es resumida por Freinet al comentar que la naturaleza es, a la vez, creadora y reparadora. ¿En qué consiste, de forma práctica, este plan naturista cuyas virtudes no deja Freinet de parangonar repetidamente? La propuesta se basa en una higiene natural y en una dietética. Junto a una alimentación muy cuidada, la higiene corporal se completaría con agua, sol y aire, todo ello unido a la práctica frecuente del ejercicio (PIATON, 1975, p. 165-166). Las deficiencias fisiológicas y psíquicas de los niños son atribuidas por Freinet a los errores iniciales de alimentación, higiene y ambiente familiar y escolar; estas deficiencias precisan de una terapia específica, compuesta de una curiosa mezcla de prácticas naturistas y pedagógicas, que Elise llama una “(...) forma natural de psicoanálisis” (FREINET, Elise, 1975, p. 289). La propia Elise ha realizado una descripción exhaustiva de la terapéutica natural empleada en la escuela Freinet de Vence, en su libro sobre la salud infantil. Tratando el tema de la higiene del niño de dos a catorce años, enumera los elementos constitutivos de esta terapéutica natural. El primero de ellos, la hidroterapia, consiste en exposiciones periódicas del cuerpo al agua fría, sea en piscina, bañera o ducha. El “choque de agua fría” se completa con fricciones sobre el cuerpo y sesiones de sudación. Según Elise, el choque de agua fría es un medio ideal de descongestión y de normalización de las funciones vitales, y para demostrar esta afirmación acude con frecuencia a datos y opiniones facilitados por diferentes especialistas de la biología y la medicina. Aconseja, además, sesiones alternas de agua fría y caliente y una sesión de sudación semanal, que facilita un buen estado de salud (FREINET, Elise, 1962, p. 162-166). La helioterapia es el segundo elemento del tratamiento natural. “Nuestra existencia — escribe Elise — sólo es posible gracias a las formas solares, que presidieron la formación misma del planeta Tierra (...) cada vez más el sol se afirma como una garantía de salud y de energía capaz de disminuir las nefastas influencias de la vida urbana” (FREINET, Elise, 1962, p. 109). Aconseja el baño total de luz solar sin interposiciones de ningún tipo y, si ello es posible, en desnudez total. La exposición debería ser progresiva y, en la misma, el sujeto deberá moverse o realizar ejercicios para exponer todo su cuerpo al sol; la sesión terminará con una ducha fría. El tercer elemento se refiere a los ejercicios físicos, que tienen como fin satisfacer las necesidades funcionales del individuo. Por ejercicios físicos entiende Elise trabajos interesantes para los niños (por ejemplo: búsqueda y recolección de raíces y frutos, caza y pesca, cultivo de la tierra, ganadería, trabajos domésticos y construcción de refugios). A falta de estos trabajos, serían recomendables, por este orden: los juegos, sobre todo los tradicionales, las salidas y paseos y, en último lugar, los ejercicios gimnásticos y los deportes. Como nota final recomienda a los jóvenes que practican ejercicios físicos, la prohibición absoluta de la carne, del alcohol y de los diferentes excitantes (FREINET, Elise, 1962, p. 111-113). La importancia educativa del conjunto de las concepciones naturalistas de Freinet es indiscutible. Como apunta Elise, “(...) la primera obligación del educador consiste en enseñar a vivir orgánicamente, para que se dé la base mas sólida e imprescindible para la edificación de la personalidad” (FREINET, Elise, 1977, p. 242). Si la vida es, para utilizar la imagen de Freinet, un torrente, entonces el papel de la educación, limitado, pero a veces repleto de posibilidades, es “(...) ayudar a la vida a realizarse, al torrente a proseguir su destino con máxima capacidad de poder” (FREINET, 1969, p. 46). Lo contrario, detener el torrente, poner diques, refrenar el ritmo dinámico del desarrollo, supone una inconsciencia que, a pesar de lo grave que resulta, no deja de estar generalizada. Desde estas reflexiones llegamos a la cuestión de la educación y el medio. Según la pedagogía de Freinet, el medio — en su doble consideración de marco social y natural — y el individuo forman un complejo proceso interactivo indisociable. Elise lo explica así: Había en ese medio vital leyes ineluctables que intentábamos penetrar para insertarnos en esta cadena, que liga sin fin el mineral al vegetal, el vegetal al animal y al hombre. Nuestra unión profunda con el medio
76 Naturaleza, ruralidad y educación en célestin freinet Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 nos situaba, de esta forma, en la búsqueda de una ecología que, en aquella época, todavía desconocía su nombre (FREINET, Elise, 1975, p. 51). A partir de la experiencia de la escuela de Vence, Freinet comprendió la magnitud indudable de “(...) ‘la educación de la salud en una educación de la totalidad del ser’ ( ...)”. La síntesis realizada de ‘(...) prácticas ecologistas y de (...) comportamientos naturistas (...)’ condujo inevitablemente a la consideración de la salud como ‘(...) un bien natural, del cual respondía cada individuo” (FREINET, Elise, 1975, p. 26, 49 y 54) de forma personal y responsable. Esta educación, que podemos calificar ciertamente de ecológica, reclama para sí un puesto eminente de vanguardia entre los precedentes de la preocupación actual hacia nuestra sociedad, amenazada por el progreso industrial y por el desarrollismo sin límites: “Estamos en la encrucijada de los caminos: o aceptar la degradación acelerada de la naturaleza y de los seres, o intentar por todos los medios reencontrar una ciencia del vivir” (FREINET, Elise, 1975, p. 7), este es el auténtico dilema que enfrentamos. (…) una concepción ecológica, pues, que desde un punto de vista educativo está caracterizada por tres componentes, todos ellos interdependientes e igualmente indispensables: un ser activo, animado por una voluntad inextinguible de vivir, crecer y ascender; un medio ambiente, natural y social a un mismo tiempo y, en fin, una función educadora, que tiene el papel de intervenir de forma comprensiva e inteligente para favorecer la relación entre el individuo y su medio (FREINET, 1971, p. 105). En resumen, y para expresarlo en términos escolares, el niño, conquistando su medio con la ayuda del educador. 3. L’éducation du travail: naturaleza, crítica social y utopía educativa En este epígrafe comento el enfoque y contenidos del libro más ambicioso de Freinet, que expone un ideal naturalista y utópico, enfrentado a las visiones tecnocráticas de la sociedad en el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Freinet concibió L’éducation du travail (en lo sucesivo, EDT) en los campos de concentración de la Francia de Vichy, mientras promovía iniciativas de educación popular y de alfabetización con los demás presos, en un contexto profundamente dramático y difícil. Tras ser liberado, redactó este libro (publicado en 1946, cuando Freinet llegaba a los 50 años) y otros dos más (Essai de psychologie sensible y L’école moderne française). Se trata de tres obras de madurez, en las que acomete una triple tarea: una exposición de su filosofía social y educativa, en su libro sobre el trabajo; una presentación de sus concepciones psicológicas, en el Essai; y una propuesta de renovación pedagógica y metodológica, en la última de estas tres obras. EDT es, al mismo tiempo, una parábola y un manifiesto, un tratado de filosofía popular y un programa de renovación escolar, una novela sobre la vida natural y un ensayo pedagógico. Es, sobre todo, un encendido elogio de la vida sencilla, natural y lenta del mundo rural y de la aldea. Recordemos que los padres de Freinet eran agricultores, pastores y tejedores, y que su infancia se desarrolló en las montañas de la alta Provenza. Freinet recogió en EDT la forma dialogada, de igual modo como Pestalozzi lo hizo en Leonardo y Gertrudis. En ambos casos, la teoría de los autores se transmite de forma casi imperceptible a través de los diálogos de los personajes, que profundizan en la argumentación a medida que avanza la novela. La influencia de Pestalozzi sobre la forma y el contenido de la escritura freinetiana es evidente. El recurso el diálogo, la referencia a la reforma popular de la educación, la apelación a la naturaleza e incluso los recursos estilísticos empleados — como la referencia a los manantiales de agua que corren y a la necesidad de abrir canales, aplicada en diferentes contextos pedagógicos y socialesson rasgos de Pestalozzi que encontramos en el pedagogo galo. El diálogo es el eje articulador de EDT. Mathieu, un pastor y campesino, discute con un matrimonio de maestros, el señor y la señora Long, que representan la escuela tradicional, aunque se muestran receptivos ante Mathieu y progresivamente comienzan a valorar sus reflexiones filosóficas, morales, científicas, médicas y, sobre todo, educativas. A través de un lenguaje clásico, romántico e incluso manierista, Mathieu — un personaje profundo, sabio, silencioso, reflexivo, paciente, positivo y
77 José González Monteagudo Revista da FAEEBA – Educação e Contemporaneidade, Salvador, v. 20, n. 36, p. 69-78, jul./dez. 2011 acogedor — va desplegando sus pensamientos, para ir llegando progresivamente al ideal de una educación del trabajo, entendido — al igual que el juego — como una función natural de la especie humana, tendente a satisfacer las necesidades vitales surgidas de la lucha por la existencia, particularmente las de carácter social. El trabajo es entendido como razón y necesidad de la vida personal y colectiva. En la EDT, la paz, la calma, la sencillez y la sabiduría de la aldea funcionan como rasgos antitéticos de la vida urbana, el progreso, la técnica y la ciencia, que son condenados globalmente. Frente a la civilización, los descubrimientos y el progreso de las ciencias; frente a la decadencia moral, técnica y educativa de la modernidad, Freinet levanta la bandera de la vida natural y simple, del sentido común popular, de la vida campesina y de los curanderos aldeanos. Mathieu critica repetidamente a médicos y pedagogos, en los cuales simboliza el fracaso de la cultura moderna. La escritura de este ensayo novelado o de esta novela reflexiva funciona bajo un formato de tesis y antítesis, y esto creo que constituye uno de sus puntos más débiles. De un lado, la luz y el conocimiento, la sabiduría de los campesinos y pastores, el arsenal de soluciones naturales para todos los males de la primera mitad del siglo XX, con sus guerras mundiales, pérdida de la tradición, crisis económicas y auge del fascismo. De otro lado, en un esquema dicotómico tal vez demasiado elemental, el progreso y la civilización, la medicina que no cura de verdad, la pedagogía que no acierta a influir en la vida auténtica de la gente, el saber verbalista, teórico y aislado de la práctica. Freinet coincide con Rousseau en la reivindicación de la sencillez perdida, la defensa del campo frente a la ciudad, la invocación de la naturaleza como maestra, la crítica de la manía magistral y pedantesca de educar a los niños, y la concepción de la educación como hábito (GONZÁLEZ MONTEAGUDO, 1988a, p. 242, nota 5). En la introducción a EDT, Freinet expone el punto de partida de sus reflexiones: En los momentos más penosos de mi vida no voy a buscar la serenidad y la esperanza en los filósofos cuya lectura se me impuso. Voy a mis fuentes. La fuente clara y fresca que corre a la entrada de la aldea (…) Y esas otras fuentes claras que fueron — o que siguen siendo — los sabios que en la aldea han sabido dominar la vida y mostrar las únicas sendas: mi madre (…), Mathieu (…), con su lento ritmo de campesino (…), descubriendo las sendas sencillas (…) He participado en el progreso, pero siempre me he encontrado con no sé qué nostalgia de la sencillez abandonada, del buen sentido, de la claridad radiosa de las fuentes (…) He sondeado la vanidad de una cultura que la escuela y el progreso han sobrepuesto a mi naturaleza; he medido la impotencia manifiesta de los iniciados que han sustituido la vida compleja y poderosa con una falsa filosofía de signos, palabras y sistemas (FREINET, 1971, p. 12). Para acompañar al ser viviente en su desarrollo, Freinet postula una ciencia intuitiva, humilde y natural, apelando al corazón y a lo humano, no a las palabras y a las teorías. Los registros textuales coherentes con este naturalismo romántico y redentorista tienen relación con las descripciones de la naturaleza y de los procesos naturales (el sol, los cursos de agua, las plantas, los ríos, los cultivos, las tareas y actividades agrícolas), con frecuentes recursos a las comparaciones, metáforas, analogías, parábolas y ejemplos. En este contexto, la crítica de la ciencia, el progreso técnico, la medicina, la agricultura, la alimentación, la cultura y la educación se revela, paradójicamente, como un camino para redefinir la tradición y para proyectar el futuro. L’éducation du travail, en mi opinión el libro más personal y original de Freinet, nos muestra una compleja combinación de esas tres miradas sobre lo educativo características del siglo XX: la nostalgia hacia el mundo natural y auténtico, representada en la reivindicación del paraíso campesino y aldeano que se va perdiendo con el progreso; la esperanza hacia los ideales y las utopías de una sociedad y una educación más humanas, materializadas en el socialismo humanista y liberador; y finalmente la perplejidad en relación con un mundo cambiante, incierto y sujeto a profundas mutaciones en todos los órdenes. Para desarrollar esta triple mirada, Freinet emplea recursos retóricos y expresivos diferentes de otros pedagogos que han reflexionado o relatado la experiencia pedagógica, buscando una voz personal a través de la cual provocar a los lectores para ponerse en marcha, en la perspectiva de una reforma social y pedagógica tan necesaria como incierta.