scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Patrimonio industrial: una nueva opción turística

Pérez Gómez, María de la Paz

Abstract

Los avances experimentados por el patrimonio industrial desde mediados del siglo XX, han traído consigo nuevos usos, entre los que destaca el aspecto cultural y turístico. Veremos como centros de producción industrial, que fueron la base de la economía de una región, se han convertido hoy en centros de recepción turística que analizan la importancia de la industria en el territorio (como es el caso de las Minas de Riotinto, Huelva). Esto unido a la diversificación que viene sufriendo el turismo, ha provocado que lo industrial se haya convertido en una nueva opción para el turismo en ciudades medias. Analizaremos el caso de Sanlúcar de Barrameda, caracterizada principalmente por su industria vinatera, para observar las posibilidades turísticas que encierra la correcta interpretación del patrimonio industrial.

Full text

PATRIMONIO INDUSTRIAL: UNA NUEVA OPCIÓN TURÍSTICA III JORNADAS DE INVESTIGACIÓN EN TURISMO “LA ADAPTACIÓN DEL TURISMO A LOS CAMBIOS GLOBALES” María de la Paz Pérez Gómez C/ Antonio Maura Montaner nº1 679897776 [email protected] 737 RESUMEN Los avances experimentados por el patrimonio industrial desde mediados del siglo XX, han traído consigo nuevos usos, entre los que destaca el aspecto cultural y turístico. Veremos como centros de producción industrial, que fueron la base de la economía de una región, se han convertido hoy en centros de recepción turística que analizan la importancia de la industria en el territorio (como es el caso de las Minas de Riotinto, Huelva). Esto unido a la diversificación que viene sufriendo el turismo, ha provocado que lo industrial se haya convertido en una nueva opción para el turismo en ciudades medias. Analizaremos el caso de Sanlúcar de Barrameda, caracterizada principalmente por su industria vinatera, para observar las posibilidades turísticas que encierra la correcta interpretación del patrimonio industrial. The advances in our industrial heritage have brought with them new uses, most notably related to culture and tourism. We will show some industrial sites which have become tourist reception centers, as is the case with Rio Tinto Mines. Industry has also become a new option for tourism in medium-sized cities. We will examine the case of the town of Sanlúcar de Barrameda, characterized by its wine industry, in order to analyze the opportunities for tourism in relation to industrial heritage. Palabras clave: Turismo Cultural, Patrimonio Industrial, Interpretación, Sanlúcar de Barrameda 738 1.- EL PATRIMONIO INDUSTRIAL: Visitar un Museo dedicado a la Ciencia y la Técnica o recorrer las instalaciones de una antigua fábrica, son actividades cada vez más frecuentes en nuestras ciudades, lo que quizá nos impide ver que esta situación no siempre fue así. El patrimonio industrial, como nueva disciplina, empieza a formarse en la cuna de la Revolución Industrial, Inglaterra, hacía los años 70 del siglo XX, como respuesta a la destrucción de la Euston Station de Londres, construida entre 1835-39 y derribada en 1962. Algunos estudiosos habían incidido ya en el siglo XIX en la necesidad de proteger los restos de la era industrial, pero hasta 1955 no se hace evidente el interés que suscita esta nueva área patrimonial. Aparece el término “industrial archaelogy”, en un artículo de Michael Rix titulado “El historiador amateur”, en el que incide de nuevo en la importancia del estudio y registro de lo industrial. A partir de entonces se desarrollará está mentalidad como una disciplina científica, surgiendo los primeros estudios importantes, como la obra de Kenneth Hudson en 1963, y los primeros avances en su protección. Será a partir de entonces cuando la disciplina empiece a tomar fuerza. En 1965 se creó un Registro Nacional de Monumentos Industriales (NRIM), dentro de un Consejo para la Arqueología Británica (CBA); y ya en los años 70 se da un paso determinante, dándole al movimiento una organización mundial, a través de reuniones internacionales (Ironbridge, 1973) y la creación de una organización internacional, el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (TICCIH). Para acercarnos a esta disciplina debemos valorar que “el patrimonio industrial está constituido por los bienes muebles e inmuebles generados en el trascurso histórico, por las actividades extractivas y productoras del hombre. Estos bienes patrimoniales se insertan en un paisaje o entorno determinado que también ha de ser objeto de protección debido a que la industria es una consecuencia directa del uso que la sociedad hace del medio natural”. (Sobrino, Julián, 1997, pag.131). La complejidad de este tipo de patrimonio, recomienda que su acercamiento se haga desde una visión multidisciplinar, y valorando dos aspectos fundamentales: lo material y lo inmaterial. En lo que respecta a lo material hablamos de los propios bienes inmuebles y muebles generados por el panorama industrial en un momento concreto. 739 Del mismo modo es importante el análisis del entorno o paisaje, como anunciaba la definición de patrimonio industrial. Pero sin embargo, el aspecto inmaterial es fundamental para obtener una visión completa de lo industrial y profundizar en la compleja red de relaciones sociales y laborales que se establecieron en torno a ella. 1.1.- La conservación y protección de lo industrial: La sensibilización sobre los restos de lo industrial ha ido acompañada de la creación de una serie de organismos para su protección. Además de los comités internacionales, que han establecido los principios reguladores en la preservación de este patrimonio, los organismos nacionales han jugado un papel relevante en su cumplimiento y en la concienciación de la población. El TICCIH se creó en 1978 en la III Conferencia Internacional sobre la Conservación de Monumentos Industriales que se celebró en Estocolmo. En la actualidad está implantado en más de cuarenta países de los cinco continentes. Entre sus objetivos principales se encuentran promover la cooperación internacional en el campo de la preservación, la conservación, localización, investigación, la documentación y revalorización del patrimonio industrial. Mantiene vínculos con otras instituciones como UNESCO, ICOMOS, ICCROM, Consejo de Europa, etc. Por otro lado el Comité del Patrimonio Mundial ha inscrito en la lista del patrimonio mundial treinta y nueve lugares relacionados con el patrimonio industrial, de la obra pública y de la ciencia y la técnica. En España se han incluido tres lugares: en 1966 la Lonja de la Seda de Valencia, en 1997 las Médulas y en 2006 el puente colgante de Vizcaya. Existen además en cada país, asociaciones de defensa del patrimonio industrial a nivel nacional (como la sección TICCIH España, creada en 2004) y regional, como AMCTAIC de Cataluña, INCUNA de Asturias, la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial (AVPIOP), la SEPGYM en el ámbito de patrimonio geológico y minero, la Asociación Andaluza ADEPTA, el IPICAM de Madrid, Septem Nostra de Ceuta y la Fundación del Patrimonio Industrial de Andalucía (presentada el pasado mes de Noviembre de 2009) entre otras. En la actualidad, en lo que respecta a las pautas que se deben seguir para la conservación y recuperación de este patrimonio industrial, se firmó la carta de Nizhny 740 Taguil en la Asamblea Nacional de TICCIH que se celebró en Julio de 2003 en Moscú. Esta afirma que “los edificios y las estructuras construidos para actividades industriales, los procesos y las herramientas utilizadas y las localidades y paisajes donde se han ubicado, así como todas sus otras manifestaciones tangibles e intangibles, poseen una importancia fundamental. Todo ello debe ser estudiado, se debe enseñar su historia, se debe investigar su propósito y su importancia para darlo a conocer al público. Además los ejemplos más significativos y característicos, deberían catalogarse, protegerse y mantenerse, de acuerdo con el espíritu de la Carta de Venecia (Carta Internacional sobre la Conservación y Restauración de Monumentos y Sitios) de ICOMOS para el uso y beneficio de hoy y del futuro.” Un aspecto fundamental para el uso turístico del patrimonio industrial, que trataremos más adelante, queda recogido en el apartado de Presentación e interpretación de esta carta. En él se especifica que el interés del público es un medio indispensable para la conservación de este patrimonio, de forma que “las autoridades públicas deben explicar activamente el significado y el valor de los sitios industriales mediante publicaciones, exposiciones, televisión, Internet y otros medios, proporcionando acceso sostenible a sitios importantes y promoviendo el turismo en áreas industriales”. Estos dos aspectos, son los que intentaremos plasmar después en el análisis del panorama industrial de una ciudad media. La concienciación es la herramienta más eficaz para la conservación del patrimonio. Muestra de que esta concienciación está empezando a dar sus frutos es el nuevo papel que juega el patrimonio industrial en la renovada Ley (14/2007) del Patrimonio Histórico de Andalucía. En ella se completa el ámbito de aplicación de lo patrimonial, compuesto ahora por los bienes materiales e inmateriales que “revelen un interés artístico, histórico, arqueológico, etnológico, documental, bibliográfico, científico o industrial (…)”. Partiendo de esta ampliación, dentro de la categoría de bienes inmuebles se han incluido los Lugares de interés industrial y las Zonas patrimoniales. En la nueva ley el Patrimonio Industrial se ha definido como el “ integrado por el conjunto de bienes vinculados a la actividad productiva, tecnológica, fabril y de la ingeniería de la Comunidad Autónoma de Andalucía en cuanto son componentes de la historia social, técnica y económica de esta comunidad”.(Título VII, Art. 65.1). Se valora además la dualidad citada más arriba de bienes inmuebles (instalaciones, fábricas y obras de ingeniería) y muebles (instrumentos, maquinaria y cualquier otra pieza); así 741 como “serán especialmente protegidos aquellos conocimientos o actividades de carácter técnico, fabril o de ingeniería que estén en peligro de desaparición (…)”. Además de la ampliación legislativa en lo que respecta al patrimonio industrial, en el año 2000 se puso en marcha el Plan Nacional de Patrimonio Industrial por parte de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales a través del Instituto del Patrimonio Histórico Español, con el objetivo de “acometer la protección, conservación y proyección social de dicho Patrimonio…”. Su acción se basa en el uso de cinco medidas básicas de actuación: Inventario General de Bienes Industriales de España, declaraciones de BIC, proyectos de ejecución, estudios previos al plan director y planes directores. Tras solicitar a cada Comunidad Autónoma, un listado de los ejemplos industriales más significativos de su territorio en Andalucía se seleccionaron cuatro centros: la Fábrica azucarera Nuestra Señora del Pilar. Motril (Granada), las Minas de Riotinto (Huelva), los Altos Hornos de Marbella (Málaga) y la Real Fábrica de Hojalata de Júzcar (Málaga). Se trata de un avance en la protección de este patrimonio, sin embargo, no es suficiente ya que se ha centrado en unos ejemplos muy puntuales y aislados, y sigue existiendo el principal obstáculo: un inventario general. 1.2. La rehabilitación del patrimonio industrial La concienciación de la población es la base para avanzar en materia patrimonial. El patrimonio industrial, a raíz de su revalorización, y concienciación generalizada, ha comenzado a sufrir intervenciones para rehabilitarlo con otros usos, que no en todos los casos son satisfactorios, ni siguen los criterios adecuados. Puede ocurrir que se respete el interior o que el inmueble se reduzca a la fachada, con lo cual se pierda la identidad del edificio y la memoria del proceso. A ello debemos sumarle que la presión inmobiliaria ha derribado de forma sistemática complejos industriales (Aguilar Civera, 1997). Las rehabilitaciones deben por una parte intervenir para recuperar o consolidar lo construido y evitar su deterioro, y por otra intentar utilizar este patrimonio con otro uso debido a la cesión de su uso anterior. (Cereceda, Miguel Louis, 1994), pero dejando siempre constancia de lo que fue y el funcionamiento que tuvo. En la rehabilitación de este patrimonio encontramos a grandes rasgos tres nuevos usos: como museos de la ciencia y la técnica, como espacios dedicados a la cultura o con otros usos completamente diferentes a los que tuvieron en origen. 742 Sin embargo, una constante en las reflexiones sobre este patrimonio en los últimos años señala que debemos superar la creación únicamente de museos como nueva función, y conseguir que estos inmuebles continúen con su labor social cubriendo necesidades y/ o equipamientos que la población necesite (viviendas, oficinas, centros sociales, etc.) En todos los casos lo prioritario es dejar constancia de los elementos más relevantes del enclave, preservar lo más destacado de su historia y dejar constancia de ello in situ para difundirlo entre la sociedad, de manera que ésta comprenda el papel que jugó el edificio que hoy recorre. En los últimos años, la población ha adquirido un mayor grado de sensibilización, hasta el punto de que ha incorporado lo industrial y todo lo vinculado con ella a su tiempo de ocio. El acercamiento más palpable sea el propuesto por el ámbito del turismo, como veremos a continuación, incorporándolo a los circuitos del turismo cultural y rural. Sin embargo son cada vez más las iniciativas que intentan difundir este patrimonio a través de otras herramientas como la educación 1 o la recuperación de actividades artesanales o industriales ya en desuso en el marco espacial en el que se desenvolvían, lo que puede suponer la reactivación de economías locales y de incluso pequeñas poblaciones. ( Pico Valimaña, Ramón y Muñoz Rubio, Ángeles, 2000). 2.- EL TURISMO Y EL PATRIMONIO INDUSTRIAL: El hombre siempre ha sentido la necesidad de viajar. En el siglo XVIII se desarrolla en el Grand Tour, un viaje realizado por las clases adineradas como complemento de la educación universitaria. Este viaje debía servir de complemento cultural e intelectual, por ello debían reflexionar sobre temas de carácter cultural y científico, “además de observaciones astronómicas y geográficas, el viajero debía atender también a aspectos políticos tales como las leyes de cada territorio, las costumbres, la industria, la tecnología, el comercio, el gobierno local, las ceremonias y fiestas; a la vida intelectual, universidades, cultivo de las artes y de las letras, archivos, inscipciones antiguas y reliquias; debía también visitar todos los palacios y templos, las calles, 1 Para acercarnos a algunas experiencias educativas relacionadas con el patrimonio industrial: GARCÍA, Andrés y CAICOYA, Carlos F.: “Patrimonio industrial y educación” en I Jornadas Ibéricas del Patrimonio Industrial y de la Obra Pública. Sevilla . Consejería de Cultura y Medio Ambiente, 1994. BOFILL COROMINAS, Monserrat: “Experiencia didáctica de Arqueología Industrial en el Bachillerato” en I Jornadas Ibéricas del Patrimonio Industrial y de la Obra Pública. Sevilla . Consejería de Cultura y Medio Ambiente, 1994. 743 preguntar a los habitantes del país, anotar con diligencia las cosas singulares,visitar a los hombres doctos, acudir a las bibliotecas,y conversar con los habitantes del país, así como desarrollar en todo momento un trato cortés y erudito” (Capel, Horacio,1985). El Grand Tour se convierte en el precedente del turismo moderno en el siglo XIX, esto es posible gracias a la revolución en los transportes (ferrocarril y barco de vapor). Además se incorporan nuevas clases sociales al mundo del viaje, primero la burguesía y después la clase obrera, pasando de ser el viaje un complemento intelectual a una actividad de ocio y diversión. Tras la Segunda Guerra Mundial se produce un extraordinario desarrollo del turismo, apareciendo el llamado “turismo de masas” debido a la nueva revolución en los transportes, los cambios sociales, el aumento de los salarios, el desarrollo de los medios de comunicación y la preocupación de los Estados por los aspectos sociales del turismo (las vacaciones). Sin embargo en los años 80 del pasado siglo se produce una segmentación del mercado y surgen nuevas motivaciones para viajar: turismo natural, urbano, rural, cultural, deportivo, religioso... Por lo tanto cada vez es más importante crear una oferta turística variada, nueva e imaginativa para atraer al público, ya que además de las motivaciones, ha cambiado el público al que van dirigidas: tanto turistas como la población local o regional, a la que se intenta dar a veces un sentido de pertenencia e identidad con un lugar ( Romero Moragas, Carlos, 2001). Dentro del turismo cultural se ha desarrollado en los últimos tiempos el turismo científico e industrial. El turismo científico tiene como objetivo la visita a museos científico-técnicos o a instituciones científicas. Por otro lado el turismo industrial incluye visitas a instituciones industriales ya en desuso así como a complejos industriales actuales que se encuentren en funcionamiento. Estas nuevas ramas turísticas se han convertido en una nueva opción para los viajeros, como veremos más adelante, que complementan los contenidos tradicionales histórico-artísticos. Este tipo de turismo, se desarrolló como no podía ser de otro modo en la cuna del patrimonio industrial, Gran Bretaña, así como en EEUU y los países escandinavos. En un primer momento la atención turística se centró en establecimientos turísticos sin uso en la actualidad, pero desde los años 80 las grandes instalaciones industriales en funcionamiento y los grandes establecimientos científicos se han convertido en objeto de atención y visita, siendo ellos mismos los que promocionan las visitas a sus instalaciones. 744 Horacio Capel reflexiona sobre el hecho de que ya en las guías urbanas del siglo XIX se prestaba una gran atención a los establecimientos industriales, provocado por la novedad del progreso técnico; y relaciona la desaparición de este interés en el siglo XX con que la intensificación de los avances técnicos se convirtió en algo habitual para las ciudades, las nuevas trasformaciones del arte acapararon la vida cultural del momento y a la aparición del turismo de masas y su incorporación al viaje de los obreros industriales (público para el que los enclaves industriales carecían de interés por ser su lugar de trabajo). A partir de los años 70 el equipamiento industrial se reduce o desplaza en las áreas urbanas, disminuyendo el número de obreros del sector secundario. Esto unido al aumento del nivel de cultura y a un cierto hastío de las formas tradicionales de vacaciones parece haber despertado nuevamente el interés por las instalaciones industriales. (Capel, Horacio; 1996) 2.1.- Modelos de turismo industrial: La interpretación es la herramienta más útil para analizar el patrimonio (en este caso el industrial, pero aplicable a todas sus categorías) y presentarla al turista. La interpretación del patrimonio es un proceso comunicacional que pretende ofrecer una explicación y un significado a los fenómenos y hechos acontecidos en un determinado lugar con la ayuda de la experimentación, de objetos o de medidas apropiadas (Tresseras, Jordi Juan i, 1994). El uso efectivo de la interpretación en el patrimonio industrial es decisivo, ya que debido a la complejidad conceptual que éste encierra, correría el riesgo de no permanecer en el turista más que en un estadio superficial de conocimiento. La interpretación adecuada sin embargo puede trascender en asuntos tan relevantes para su comprensión como los sistemas de trabajo, los materiales que se empleaban (procedencia y tratamiento), las relaciones económicas y comerciales, la repercusión que tuvo o tiene la industria en la economía local y el urbanismo, los oficios relacionados, las relaciones laborales y sociales, etc. Para hacernos eco de la demanda que ha alcanzado el turismo industrial en nuestro país, analizaremos dos casos reveladores a distinto nivel: por un lado el proyecto del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña (MCTC), a nivel autonómico, y por otro el del Museo de las Minas de Riotinto, Huelva, a nivel comarcal. 745 de la Junta de Obras del Puerto, el Faro, la Aduana, el Corral del Carbón y la Casa del Vapor (estos dos últimos lamentablemente desaparecidos). Además de analizar las edificaciones que permanecen, se profundizaría en la historia de la primera línea de navegación a vapor de España, que unía a Sanlúcar con Sevilla, la línea de ferrocarril Bonanza-Jerez, o en los intentos de industrialización de la zona con la fábrica de dinamita y torpedos. 4.- Salinas: la desembocadura del Guadalquivir ha sido siempre un lugar idóneo para la producción de sal marina. Desde antaño supusieron una importante fuente de ingresos para la casa ducal de Medina Sidonia, donde familiarmente los cronistas de la casa hablan de las salinas de levante (margen izquierda del río) y las salinas de poniente (margen derecha, actual Coto de Doñana). Con la pérdida del señorío de Sanlúcar por parte del IX duque de Medina Sidonia, a mediados del siglo XVII, las salinas se incorporan a la Corona del Reino. Es con Carlos III cuando sufren una activación más significativa, destacando la formación de dos salinas principales en la margen izquierda (San Carlos y Santa Teresa, en honor a los monarcas), que se han mantenido prácticamente intactas con su explotación preindustrial hasta los años setenta. Esta etapa del itinerario está vinculada también con un turismo de naturaleza, dada su ubicación. La contemplación de amplias bandadas de flamencos y aves acuáticas en general forma parte de su paisaje más común. La pesca fluvial (tradicionales embarcaciones para los camarones, cedazos para las angulas,...) es igualmente próxima y de fácil contemplación, así como otras actividades tradicionales. 5.- Colonia Agrícola de la Algaida: podremos visualizar parte de las infraestructuras y algunas de las primitivas viviendas de esta colonia agrícola, inaugurada en 1917 como un modélico ejemplo de la modernización del campo español. Tras atravesar el Pinar de la Algaida, catalogado como zona del preparque de Doñana, se llegaría al lugar de las Compuertas, puerto natural de las embarcaciones que se dedican a la pesca en el río. 752 Desde aquí también se podría visitar las modernas instalaciones de unas salinas cercanas, observando la tecnología actual y la diversidad de su producción salinera. 2º Itinerario: El Barrio Alto El segundo itinerario que proponemos se centra en el sector agrícola de la economía local. Como complemento a las visitas a las bodegas, que comentamos más arriba, este paseo-itinerario pretende que el turista obtenga una visión más completa de la actividad agrícola y conozca la otra cara de la producción vinícola, incorporando en el itinerario el acercamiento a un sistema de “cooperación” entre agricultores y a oficios íntimamente relacionados con el vino, como la tonelería. En este segundo itinerario predominará el factor industrial: 1.- Cooperativa Nuestra Señora de la Caridad: se trata de un conjunto de instalaciones bodegueras edificado a principio de la década de los años cincuenta del pasado siglo. La distribución de las dependencias (lagar, almacenes, nave de crianza, envejecimiento, etc.) así como las características constructivas, hacen de estas bodegas un claro ejemplo de la arquitectura industrial relacionada con el vino. El hecho de ser un proyecto arquitectónico diseñado en una única etapa le confiere peculiaridades que no son comunes en otras bodegas de la comarca. Un factor añadido al interés de su visita, es la singularidad de ser una cooperativa vitivinícola, con una gran raigambre social, en un marco de viñedos donde siempre han prevalecido las grandes firmas bodegueras o los pequeños propietarios proveedores de los primeros. 2.- Antigua alcoholera: en las inmediaciones de la zona donde antiguamente se ubicaban varios talleres de aperos de labranza y parada habitual de los carreteros, se alzó en los años cuarenta un complejo para la destilación de alcohol aprovechando el orujo resultante de la vendimia. De esta antigua alcoholera demolida hacia 1980 se ha respetado la chimenea de ladrillo, que se alza como una elegante atalaya sobre el barrio alto de Sanlúcar. A pesar de haber sido construida a mediados del siglo XX, es de destacar que el proceso constructivo y la calidad de la obra es heredera de las mejores tradiciones de la arquitectura en ladrillo. 753 3.- Antiguo matadero municipal: la necesidad de abastecer de carne y de cumplir con los requisitos sanitarios que se van desarrollando en el siglo XIX, hace que la ciudad de Sanlúcar levante unas modernas instalaciones para matadero municipal a últimos del siglo XIX y principios del XX. Se ubicarán estas en la entrada de la población próximo a las carreteras de Jerez y del Puerto, así como de una cañada y descansadero de ganado, que facilitaba la llegada de las reses en libertad al matadero. Sobre 1960, el ayuntamiento traslada el matadero a otras dependencias más modernas, y este espacio se modifica para su reconversión en bodegas privadas. No obstante, aún se podrían rastrear entre sus naves indicios de su antigua función. Como bodega no deja de ser un complejo con interés y una excelente crianza en sus caldos. 4.- Antiguo Depósito de Agua: cercano al anterior se encuentran las instalaciones de los antiguos depósitos de agua que el Ayuntamiento edificó en la primera mitad del siglo XIX. Se trata de un sistema abovedado de aljibe semienterrado construido en ladrillo. Esta obra venía a recoger y almacenar el agua procedente de las antiguas minas de agua que llegaban hasta ella por un sencillo pero ingenioso sistema de conducción subterránea, con toda seguridad mucho más antiguo que los depósitos que hoy podemos visitar. 5.- Antigua tonelería de la Calle Comisario: próxima al espacio anterior encontramos una antigua tonelería que ha estado en funcionamiento hasta hace pocos años, cuya reactivación no sería costosa. Se trata de una actividad característica muy ligada a la producción vinícola de la zona, cuya observación por el visitante puede constituir un deleite: conformado de duelas, arqueado de las mismas con fuego, fuertes aromas a roble, sonidos característicos de esta actividad, etc. 754 6.- Bodegas de la Calle Trabajadero: entre las calles Trabajadero 1ª y 2ª (que precisamente este término aquí se identifica con tonelería), se conservan unas antiguas bodegas en plena producción. La visita a este espacio permitiría acercar al visitante al proceso vinícola de la comarca más tradicional. Para que este itinerario resultara efectivo sería necesario profundizar en un aspecto señalado antes, la influencia de la actividad bodeguera en la ciudad, tanto en el urbanismo como en la vida de sus habitantes. Es, por tanto, necesario que el patrimonio industrial no sólo forme parte de la identidad de una ciudad como Sanlúcar, sino también que pueda ser un recurso importante de desarrollo turístico. La conservación y difusión del patrimonio son conceptos ya arraigados en nuestra sociedad, sin embargo cada vez es mayor la diversidad de lo que protegemos. No por ello debemos crear ciudades para el turismo, ni “museificar” nuestros modos de vida, pero sí conservar todo aquello que justifica el comportamiento, la historia, los usos y costumbres de una comunidad, y proyectar su difusión al turismo y a la población local, ya que sin ella el turismo perdería su autenticidad. El patrimonio industrial es un ejemplo de ello, por lo que actividades como las que hemos analizado deben potenciarse para no olvidarnos y perder nuestro pasado más reciente. 755 BIBLIOGRAFÍA: AGUILAR CIVERA, Inmaculada (1997): “El patrimonio arquitectónico industrial. Una reflexión a partir de la actividad valenciana” Boletín IAPH nº 21, pp. 118-124. BOFILL COROMINAS, Monserrat (1994): “Experiencia didáctica de Arqueología Industrial en el Bachillerato”. I Jornadas Ibéricas del Patrimonio Industrial y de la Obra Pública. Consejería de Cultura y Medio Ambiente, Sevilla. CAPEL, Horacio (1996): “El turismo industrial y el patrimonio histórico de la electricidad”. Actas de las I Jornadas sobre Catalogación del Patrimonio Histórico. Hacia una integración disciplinar. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Sevilla pp. 170-195. CERECEDA, Miguel Louis (1994): “Intervención sobre el patrimonio industrial edificado con fines culturales”. I Jornadas Ibéricas del Patrimonio Industrial y de la Obra Pública. Consejería de Cultura y Medio Ambiente. Sevilla. GARCÍA, Andrés y CAICOYA, Carlos F.: “Patrimonio industrial y educación” en I Jornadas Ibéricas del Patrimonio Industrial y de la Obra Pública. Sevilla. Consejería de Cultura y Medio Ambiente, 1994. MORALES MIRANDA, Jorge (2001): Guía Práctica para la interpretación del patrimonio. El arte de acercar el legado natural y cultural al público visitante. Sevilla. PICO VALIMAÑA, Ramón y MUÑOZ RUBIO, Ángeles (2000): “Ocasiones y amenazas. Industrias modernas en Andalucía”. Boletín IAPH nº 30 Marzo, pp. PÉREZ LÓPEZ, Juan Manuel (2003): “Parque Minero de Riotinto” en Boletín del IAPH nº 45 Octubre. ROMERO MORAGAS, Carlos (2001): “Ciudad, cultura y turismo: calidad y autenticidad”. Boletín IAPH nº 36, pp. 100-109. SOBRINO SIMAL, Julián (1997) : “Balance de la situación del Patrimonio Industrial Andaluz” en Boletín IAPH nº 21, pp. 130-136. TRESSERRAS, Jordi Juan (1994): “La proyección de la arqueología industrial al público: estrategias y objetivos” en I Jornadas Ibéricas del Patrimonio Industrial y de la Obra Pública. Sevilla. Consejería de Cultura y Medio Ambiente. 756