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Cosmópolis : revista mensual ilustrada

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+ E o “rec € 1 l TL Y “ sid 10 a 24 SILLERO FAUBOURG SAINT-HONORÉ PARIS CHANTILLY, S'-CYR SAUMUR, BIARRITZ CANNES, PAU ko Parla Cosmopols IMAN 10 VIA Yo 0981 N3 VOVIONNIVSVI: VOB1W8 30 E gá S ZVAVIINIIVAA Z1VL3IYNV83018 Ova 718 Z3NANA ZNYIVA 30 NOHVH '030,/8311V43.V3199V3 os 851489315 VIVAIS :GJNADONUNYI] VMOI13IAVA NULA 1 4 01 aVwW 381 SOYYO) 30.00VLyvV4V ! VSIW 301V4 3N39 VIYIYIIIYOA SOLIININI DNS IFIVN:V9I 340 VZV. 1d | $. VS019173Y VId398 33890 30 1VNOIIVN VII 8v3 o / min A os Pa DÑA ARAS MAR Y MONTAÑA KURSAAL Y CASINO Todos los SPORTS elegantes Carreras de caballos Circuito automovilista Golf . Tennis Regatas de balandros Grandes corridas de toros Fiestas típicas vascas Frontones de pelota vasca Maravilloso aquarium O 4 ¿Ra EIA Los ER ln TE 7 O ade di 2 ) o E Pidan fallátas ilustrados gratis escribiendo al C. A. T. (Centro de Para toda clase de informes dirigirse al C. A. T. (Centro de Atracción -Afreccióny hiso) Gran: Cosmo Sóeción PGS y Turismo). Gran Casino, Sección P. G., que contestará por correo PA de aia nl A a cal Ma Ñ 1 ! l ! Í ! ) i oran ANA 2 ABRAN CRCTA Weoidi ven aí. ño cra Us Redacción y Administración Precio de suscripción: Alcalá, 44 y 46 (Entrada Marqués de Cubas, 1) Maibnrip. España y América: un año ...... . 19 Pesetas Teléfono: 13546 - Apartado de Correos: 490 | un semestre . . . . 10 pesetas Dirección telegráfica y telefónica: Cosmópolis FE Extranjero: UD caen 25 pesetas SUMARIO LITERATURA «El sortilegio de la ciudad encantada», crónica del Ferrol, original de M. BARBEITO Y HERRERA, ilustrada con fotografías. «Santiago.—El campo y la estrella», crónica original de RAmMóN FERNÁNDEZ MAro, ilustrada con fotografías. «La ciudad del verano», crónica original de WeENcesLao FERNÁNDEZ FLÓREZ, con una caricatura - de OSENDE. : A A o A «La Coruña.—De Hércules a 1920» crónica original de V. FERNÁNDEZ Asís, con fotografías. «El ciego de la zanfonía», original de RAmóN MArÍAa TENREIRO, ilustrada con una fotografía. «Galicia en la. literatura», crónica original de MeLCcHOR FERNÁNDEZ ALMAGRO, Con fotografías. . «Del panorama literario universal», crónica original de MIGUEL PÉrEz FERRERO, con fotografías. «Don Luis, ciudadano del mundo», novela corta original de JosÉ: ROMERO CUESTA, ilustrada por CLIMENT. aL «Cartones de Castilla. —La segunda salida del hijo pródigo», cuento original de GUILLÉN SALAYA, ilustrado por CoBos. «Un hombre recuerda su pasado», continuación de la novela de M. CONSTANTIN-WEYER, Premio Goncourt de 1928, ilustrada por PERALS. . E Sección bibliográfica, ilustrada con fotografías. Resultado del Concurso de Cuentos humorísticos. ARTE A La Exposición de las Escuelas Nacionales de Méjico y otras Exposiciones madrileñas. ' «Rincones gallegos. —El Monasterio de Osera», crónica original de RAFAEL MARQUINA, ilustrada con fotografías. «La depurada sensibilidad de José Pinazo», crónica original de C. PALENCIA TUBAU, ilustrada con fotografías. «Doris Niles, la bailarina que se enamoró de España», crónica original de RAFAEL LÁINEZ ALCArÁ, ilustrada con fotografías. FEMENINA ERA «Crónica parisina de modas», dirigida por la CONDESA DE GRAMONT, redactora-jefe de la revista Fémina, ilustrada con dibujos y fotografías. EXTRANJERO «Carta de Londres», crónica original del vIZCONDE DE CASTLEROSSE, con fotografías. «Carta de Suiza», crónica original de A. MARMIER, ilustrada con fotografías. «Carta de Deauville», original de Arremio PRECIOSO, ilustrada con fotografías. GRAN MUNDO Retratos de varias bellezas aristocráticas. Notas gráficas del extranjero. - «Aspectos coruñeses.—Las tardes del Sporting Club», vistas por PELLICER. TURISMO ' : : «Sitios Reales. —La Granja», texto y fotografías facilitadas por el Patronato Nacional del Turismo. «Los Estados Unidos en la Exposición Iberoamericana de Sevilla», texto y fotografías facilitadas - por la Comisión permanente de dicho país. DEPORTES Crónica deportiva.—Varias notas de actualidad, por RIENZI, ilustradas con fotografías. * El dominio del aire. Una conversación con el comandante Ramón Franco. FINANZAS «El Banco Español de Crédito y el marqués de Cortina», crónica original de ANTONIO pe MiGUEL, con fotografías, AGRICULTURA ; ES «La faena cumbre del mes de agosto.—El «verano» del labrador», crónica original de Antonio García ROMERO, ilustrada con abundantes fotografías. ESCRITORES NUEVOS Hemos recibido su trabajo y... (Correspondencia de la sección). «Amores furtivos» romance original de G. MARTÍNEZ Sapoc, ilustrado por JosÉ CABALLERO. AREAS «Perchelera», versos de ENRIQUE GARCÍA PARRA, con un dibujode A. GARCÍA BELLIDO. «Santiaguillo y Miguelón», cuento original de Luis FERNANDO DEL ROSAL, ilustrado por VARELA DE SEIJAS. «Horas», versos de IsmagEL DOoMÍNGUEZ, ilustrados por Le «Estío», versos originales de J. PEÑAS BELLÓN, ilustrados por CoBOS. «COSMÓPOLIS» agradece muy de veras la gentil ayuda que ha recibido de los escritores y artistas gallegos, que, atentos a nuestra invitación, trajeron a las presentes páginas los más bellos motivos ar- INFANTIL ate : tísticos de su tierra natal para pa o cuento original de MANUEL SALMERÓN PreLLÓN, ilustrado E E A CO Sección recreativa por SERNY. regalo de tan interesantes tra- PASATIEMPOS bajos como los que engalanan cción criptográfica, original de FRAMARCÓN. Es > di z LEN este número. Cosmopols Extracto del contenido del presente número en tres idiomas La juvénile impétuosité de M. Barbeito Herrera, si pleine de nobles inquiétudes, se revéle dans la belle chronique oú il vante «Le Sortilége de la ville enchantée», qui est El Fe- A O TOO ER. ID ARO Ramón Fernández Mato, personnalité detachée de la culture galicienne, nous parle, avec supréme élégance de la suggestion lyrique que «Saint Jacques, le ISHIO et l'étoile» lui ont OSPINA ad 35 es page Le souple humorisme de Wenceslao Fernández Flórez triomphe dans cette chronique intitulée: «Ville diétór:: a page La noble prose de Ramón María Tereiro, nous offre une suggestive estampe galicienne page «Lettre de Deauville» c'est le titre de la correspondance que depuis cette élégante «plage fleurie» nous envoie notre collaborateur 'AETEIMON DECI a ata ala page La chronique des Modes, recueille les moments les plus intéressants de la grande saison parisienne . page Antonio García Romero, le prestigieux technique agricole qui a popularisé le sobriquet de A. de Castilla, commence sa colaboration dans ce numéro avec une chronique tres intéressante dont le titre est: «L'été du fermier». . . page L'essai lyrique de Melchor Fernández Almagro, intitulée: «Galice dans la littérature» recueille les modalités artistiques les plus detachées, particuliéres de cette contrée. page Les pages du «Grand Monde», recueillent les événements les plus detachés de la vie aristocratique espagnole et étrangére. . . . page Les merveilles de l'installation américain du Nord á l'Esposition de Seville, sont recueillies dans la chronique que nous pub- Hons A apaga Le marquis de Cortina fait d'intéressantes déclarations financiéres á notre compagnon Antonio: desiMiguero or. ete a . page Le Vicomte de Castlerosse offre dans sa ¿Lettre de Londres», pleine d'“«humeur», les notes les plus saillantes du panorame politi- a AS qe E O AD aR e Quelques aspects des derniéres expositions artistiques qui ont eu lieu á Madrid, sont re- Cucills au nai a DARE Lejeune écrivain Miguel Pérez Ferrero commence sa collaboration dans cette Revue avec la prose nouvelle de son «Panorame universel» oú sont detachés les noms de Menéndez Pidal. Ludwig ainsi que la trilogie des jeunes poétes espagnoles: Alberti, Lorca et Gui- HE de page Lieux Royaux de Espagne: «La Granja». Texte et photographies par le Patronat National du Tourisme . . . . page La page sportive s'honore me is des déclarations du courageux aviateur Ramón Franco et d'autres événements de l'actualité pugillistique . - E page L'intérét et l'aménité du style littéraire de Romero Cuesta culminent dans cette narration intitulée: «Don Luis, citoyen du monde» page La lyrique suggestion de l'ambiant galicien palpite dans ces admirables proses originales de Rafael Marquina oú il nous raconte 1'histoire du Monastére d'Osera . . . . page La grace et le rythme que «Doris Niles, la danseuse qui s'éprit de l' Espagne», gaspille dans ses danses, ont été mis en relief par la plume de Rafael Láinez Alcalá . . . ..... page L'art lumineux et riant de José Pinazo a son convenable interpretation littéraire dans la chronique de C. Palencia Tubau. page Guillén Salaya, le brilliant journaliste, dépeint dans ces ¿Cartons de Castille» l'émouvante réalité de son conte dont le titre est: «La deuxiéme sortie du fils prodigue». . page «Des figures en porcelaine» c'est un trés beau conte enfantine original de Manuel Salmerón Pellón, jeune et brilliant écrivain, dejá O O do LE page La page récréative s'orne de l'ingénuité des dessins de Senyo 2 .... page 3 Nous continuons la publication du roman de M. Constantin Weyer, prix ¡Goncourt de 1928, intitulée: «Un hommese penche sur son passé» o AS page Framarcón continue de gaspiller son génie pour faire de plus en plus intéressante la page cryptographique page PAI AE IOI 105 o 5 5 5 5 The juvenile vivacity of M. Barbeito Herrera, so full wiht noble restlessness, is shown in this nice chronicle in which he praises «The sorcery of the enchanted town» that is El Ferrol page Ramón Fernández Mato, detached personality in the galician culture, speaks to us, with his graceful prose, of the lyric suggestion which «Saint James, the Country and the Star» have inspired him. . ..... page The light and sound humour of Wenceslao Fernández Flórez triumphs in this chronicle titled: «The summer town . . page The noble prose of Ramón María Tenreiro offers - us a suggestive galician impresión. page «Letter from Deauville» is the title of the correspondence which, from that smart flowery shore, sends to us our contributor Artemio Precioso page The fashion chronicle, gives the most interesting moments of the great Parisian sea- A A O E EN page Antonio García Romero, the distinguished expert agricultorist who has made popular the nickname of A. de Castille, begins his contributions in this number with a very interesting chronicle titled: «The farmer's sum- Me e - page The literary EA by Melchor Erin rico Almagro, titled: «Galicia in literature», gives the most detached artistic modalities pecu- A E A E AR TA O IE ATAR ER CET NT HER LOT thIS eno tes age «Society Pages» publish the most detached events in aristocratic life. . . . . - . page The wonders of the american instalation in the Seville Exhibition are given in the chronicle published in page. . . The marquis of Cortina confides to ur comrade Antonio de Miguel interesting financial declara tion o rs . page The viscount of Castlerosse offers in his humorous «Letter from London» the most salient A A AI O notes of the political panorama. . . page Several aspects of the last artistic exhibitions in Madrid are given in the pages. . . . . _The young writer Miguel Pérez Ferrero begins his contributions to this Review with the new prose of his «Universal literary panorama», in which are detached the names of Menéndez Pidal, Ludwig as well as the trilogy of young Spanish poets: Alberti, Lorca and Guillén page Royal Places in Spain: «La Granja» Text and photographs supplied by the National Patronate of Turism. . . . page The sports page is honoured with the declarations by the valiant aviator Ramón Franco, and AE events of boxing actuality. Page The interést and amenity of the literary style of Romero Cuesta attain the highest degree in this tale titled: «Don Luis, citizen of the world» page The lyric suggestion of then ¡galician ambient throbs in these excellent proses by Rafael Marquina in which he tellstus the history of the Osera Monastery. . . . . . page The grancefulness and rhythm which «Doris Niles, the dancer who loved Spain», displays in her dances, are graphically described by the pen of Rafael Láinez Alcalá . . . page The luminous and laughing art of José Pinazo is aptly portrayed in the chronicle by C. Palencia Tubau. . . page Guillén Salaya, the brilliant journalist, paints inthese «Castille, cartoons» the emotional reality of his tale titled: «The second departure of the prodigal son». . . . page 09 12 I5 «Chinaware figures» is the title of a very nice tale due to Manuel Salmerón Pellón, young and distinguished writer, who died some ti- EAS AS ARA RA page The children's corner is adorned with the ingenuous and nice drawings by Serny. . page We continue the publication of the novel by M. Constantin Weyer, Goncourt prize, 1928, titled : «A man who inclines to his past» page Framarcón continues his task to entertain his readers in the Cryptographical which is section more and more interesting. . . page 105 Das jugendliche Feuer von M. Barbeito y Herrera áussert sich in einer schónen Abhandlung iber Ferrol, die sich «El sortilegio de la ciudad encantada» betitelt. Sie befindet sich auf Seite Ramón Fernández Mato, der bekannte galicische Schriftsteller, bringt heute einen Beitrag unter dem Titel «Santiago, el campo y IAMESTIECUA AU rios aus em) Seite Der gesunde Humor von Wenceslao Fernández Flórez áussert sich in seiner Arbeit, «La ciudad del verano» auf. . ...... Seite Ebenfalls das galicische Milieu behandelt ein Artikel von Ramón María Tenreiro auf Seite Artemio Precioso schickt uns heute einen Brief aus Deauville, der die Schónheiten dieses Strandes behandelt . ........ Seite Modebericht auf . . ...... e OCIte: Der landwirtschaftliche Bericht, unter dem Titel «El verano del labrador», aus der Feder des bekannten Landwirtes Antonio García Romero, der sich unter den Pseudonym A. de Castilla verbirgt, befindet sich auf. . Seite Die kinstlerischen Ereignisse der galicischen Provinzen beleuchtet Melchor Fernández Almagro in'seinem Artikel «Galicia en la literatura» auf Seite Die Abteilung «Gran Mundo» mit den letzten Ereignissen aus der Aristokratie. . Seite Die fabelhafte Einrichtung der Abteilung «Nord- Amerika» auf der Ausstellung in Sevilla behandelt ein Artikel auf Seite Unsere Neueinfúhrung ber finanzielle Angelegenbeiten hat unseren Kollegen Antonio de Miguel zum Autor, dem der Marqués de Cortina interessante Einzelheiten anvertraut hat; sie befindet sich auf. . . . . Seite Londoner Brief von Viscount de Castlero- RT RR PAE, ANI Seite Besprechungen ¡ber die letzten Kunstaus- 3tellungen in Madrid finden Sie auf . Seite Der junge Schriftsteller Miguel Pérez Ferrero eróffnet seine Mitarbeit an unserer Zeitschrift mit einem Beitrag, der¡sich «Panorama literario universal» betitelt. . . Seite Der Artikel «La Granja» hat das Patronato Nacional de Turismo zum Autor. . . . Seite A OA O E A O Seite “Das Talent und der literarische Stil Romero Cuesta's erreicht seinen Hóhepunkt in der heutigen Arbeit, «Don Luis, ciudadano del MODO rs ata al ota a Seite Rafael Marquina erzáhlt uns die Geschichte des Klosters von Osera auf. . . . DeIte Die bekannte Tánzerin Doris Niles hat ein Artikel von Rafael Láinez Alcalá zum Ge- RESTAN a a Seite Die Kunst José Pinazo's beschreibt C. Palencia Tubau auí . ES ; . Seite Guillén Salaya bringt einen Babiaz «Cartones OPACASUIAR ADA at Seite Unsere Kindererzáhlung, von dem kúrzlich verstorbenen Manuel Salmerón Pellón, unter dem Titel «Figuras de porcelana» befindet AO A AA Seite Gleichfalls in der Kinderabteilung befinden sich hiibsche Zeichnungen von Serny. . . Seite Die Fortsetzung unsere Novelle von M. Constantin Weyer, «Un hombre recuerda su pasado», DEAndeEaCcOauk ad ds Seite Rátselecke von Framarcón, . . . . , Seite 12 105 Cosmopoúus Fundador y Director: Enrique Meneses AGOSTO 1929 Revista mensual ilustrada tor encanto de su tierra natal. Para Buch, Galicia es eso: el verdor al la tela del pañuelo pone una aureola de ensueño bucólico. Retrato en color vor Buch, ta ha tenido el unos pinos Cosmopols —_DE LA CIUDAD KE POR M. BARBEITO Y HERRERA ¿AN pasado ya tres lustros, y a mí me parece que era ayer por la mañana. Andrés González Blanco, en plena juventud, arremetía desde las columnas de un periódico madrileño contra un menguado libro de versos nacido en El Ferrol; versos ingenuos e irreflexivos, lugar común de todos los adolescentes, en los cuales la crítica halla con más facilidad la torpeza de la Y Andrés Blanco, el infeliz amigo de quien tantos guardamos un amable obra que lo honrado del propósito. González recuerdo, lamentaba que El Ferrol, pueblo de mujeres guapas y de tradiciones aventureras, fuese incapaz de producir un poeta. Tenía razón González Blanco. Tenía razón entonces y la tendría hoy también, si el poeta no ha de ser otra cosa que un fabricante de renglones cortos. Pero en un sentido más amplio y menos académico, El Ferrol es un pueblo de poetas que no torturan la imaginación para encerrar la belleza en la férrea cárcel del verso y se conforman con las palabras vulgares que les dicta el instinto. Pueblo de poetas donde todas las mujeres, habituadas a las largas ausencias, tienen en los ojos el suave resplandor de la estrella más apartada y más humilde. Para quienes no hayan penetrado la vida íntima de la ciudad, ETA o SN + ye > 4 PANA 5 AUS. a Mos El Ferrol es solamente un vivero de mujeres bonitas, de guardias marinas y de buques de guerra. Para muchos, El Ferrol es Fernando Villaamil, los hermanos Franco, el capitán Iglesias. Para algunos, un puerto ensombrecido por el constante llover, donde los astilleros navales paren de tiempo en tiempo un acorazado. Y algo de todo eso tiene la ciudad; pero, bajo la apariencia, bajo lo convencional, no es imposible descubrir ese don cautivador de las gentes sencillas que formó el espíritu de Concepción Arenal y templó el corazón de Pablo Iglesias. Yo quisiera que el forastero llegase al Ferrol una mañana primaveral, cuando han florecido las acacias de la Alameda, y a la hora de «salir de los talleres, los vestidos claros de las modistas alegran las calles, Que llegase por mar, a lo largo del canal que flanquean los castillos de'la Palma y de San Felipe, y al avanzar en la ría fuese descubriendo en la falda de los montes, a la orilla del agua, el blanco caserío de Mugardos, el verdor brillante de los huertos de la Graña, las frondas incomparables del Seijo, de Perdio, de Maniños, y al frente, ocultando la ciudad, el murallón de la batería de salvas y la cortina del Parque. Quisiera llevarle hasta la acera del Casino un domingo de sol, para presenciar el desfile de las devotas que vuelven de misa por la calle Real, y guiarle, sobre todo, a la romería del Santo, As EL SORTILEGIO DE LA CIUDAD ENCANTADA S El blanco caserío de Mugardos es como un bando de gaviotas en el verdor de la orilla carretera de Castilla adelante, donde el aire tiene el fuerte perfume de las tierras fecundas. Hacerle comer en los merenderos de Filgueira, bajo los castaños de Leixa o los robles de San Pelayo, sobre el verde tapiz de la grama, entre la multitud anónima de los romeros. Que conociese la inocente felicidad de bailar en el centro del corro que forman cogidos de la mano los menestrales, acompasada la danza por la voz ardiente de la juventud. Y que al finalizar la tarde geórgica, incautamente enamorado, tornase a la ciudad, prendida al brazo una de esas mujercitas candorosas, ignorantes de su propia belleza, que apenas saben la cien- Desde la colina en que abre sus brazos la cruz, el Ferrol se pierde entre la bruma de la lejanía cia de empurpurarse los labios y que jamás ocultaron sus ] AAA A >. a dl ME a INIA 10 E en el dique de la fac- Cosmop olis cabellos bajo el artificio del sombrero. Y que sintiese la dulce emoción de marchar en la penumbra de la arboleda, perdido entre el gentío que canta una canción de pueblo, mientras, a lo lejos, las bengalas de los cohetes relampaguean contra la negrura de la montaña. En torno al Ferrol, demasiado simétrico, demasiado 1'gido, de las calles ajedrezadas, los arrabales de Esteiro, de Canido y de Ferrolviejo conservan la lírica tradición de cantar en las noches de ronda bajo las ventanas colmadas de flores, mientras reposa el martillo en la forja de los arsenales, de donde se lanzan los navíos Como un cetáceo fa- A tigado, la imponente nave se ha refugiado mar. Allí vive, palpitante de inquietud, toría que le dió vida. el corazón de la ciu- Cosmopolis 16 DESDE HÉRCULES A 1929 ECEECOEERE PI ION END NE CERCO LECLCCALULSEE ARANA CNC A SR EEE CELLURRLRRRES A CORUÑA Y EL TURISMO CONAN SY Do figuramos entre quienes abrigan vehementes 65 SY sospechas de que en La Coruña estuvo esta- SY) blecido el Paraíso terrenal; pero no por eso Y) dejamos de considerarlas muy fundadas. Sa- A bemos, eso sí, que La Coruña tiene algo que CREE EE es común a todas las ciudades estivales de España: unos paseos espléndidos, unas amplias y alegres avenidas, dos playas... Pero entre las atracciones que La Coruña brinda al forastero hay tres con las que no puede competir ningún otro pueblo español: Sus avatares. Sus mujeres. Su clima. Nosotros, que sólo actuamos aquí como esos pobres diablos que se colocan ante las barracas de las ferias para loar los atractivos de la cabeza parlante o los encantos de madame Marcela, la mujer más gorda del mundo, vamos a charlar un poco sobre cada una de aquellas cualidades. 2 ORÍGENES DEL TURISMO Un deber de imparcialidad histórica nos obliga a advertir que el turismo en La Coruña se remonta a los tiempos fabulosos. El primer turista de que se envanece la historia local es Hércules, que estuvo en esta ciudad de paso para el Jardín de las Hespérides, en donde se proponía robar unas naranjas. Aquí le desafió el gigante Gerión, a quien Hércules, a vuelta de otros argumentos menos persuasivos, le fracturó la base del cráneo. Ved cómo esto, que hoy acarrearía a cualquiera un proceso por homicidio, le valió a Hércules la gloria mitológica. Encantado de su proeza y del clima de La Coruña, enterró a Gerión y construyó encima una altísima torre, que desde entonces flirtea todas las noches con los navegantes. En cuanto a Hércules, «los coruñeses no hacen mucho caso de él, porque le consideran un vulgar ladrón de fruta; pero a nosotros nos interesaba fijar la antigiúedad de La Coruña como estación de turismo, aunque ello despierte susceptibilidades en otros pueblos, celosos de esa primacía. LA CIUDAD Y SUS AVATARES El Señor hizo el mundo en seis días. «Y vió que era bueno», según dice la Biblia. Los, coruñeses, menos optimistas que la Divinidad, no lo encontraron tan bueno. Y se dedicaron a transformarle. Así, los primitivos coruñeses se hallaron en una Coruña que era un modes- LAS TRES. ATRACCIONES DE LA CIUDAD A AAA ' 4 | p A SR AO ATL to islote granítico; inmediatamente acordaron transformarlo en una isla bastante presentable. Posteriormente hicieron de la isla la península actual. Mañana... 18- noramos el misterioso avatar que La Coruña nos reserva para ese día. Los coruñéses ya advierten la necesidad de una nueva transformación, porque el ser península da a la ciudad ese talle de avispa que usaron nuestras madres a fines del siglo XIX y que hoy está pasado de moda. Lo cierto es que desde hace cerca de un siglo la primordial preocupación de los coruñeses es el relleno del Mar. Antes llegaba el mar al borde de muchas calles desde las que hoy se le ve con notoria dificultad. Ca- Mina uno por una vía muy apartada de la costa, y de pronto le dicen con un se- Creto orgullo: «¿Ve usted esta argolla?... ¡Hace cincuenta años amarraban aquí las fragatas! ¿Ve usted estos jardines?... Ganados al mar.» En los terrenos ganados al mar, pone su nota rumorosa el verdor de los jardines La románica Colegiata de Santa María, obligada estación del turista Nosotros mismos, que pertenecemos a una joven promoción de 'coruñeses, recordamos cuando el mar llegaba a sitios en donde ahora hay parques y paseos espléndidos. Desde hace casi una centuria, el coruñés se dedica concienzudamente a echar bloques al mar. Si es cierto que por estas cercanías estuvo la Atlántida, se comprende que la ciudad tenga un viril empeño en reconstruir sobre el océano lo que éste se tragó. Cualquier proyecto comercial e industrial tropieza aquí con una serie de rémoras, porque los coruñeses, fundamentalmente más bíblicos que otros pueblos, tienen la firme convicción de que el trabajo es el mal enviado por Dios a los hombres para castigarles por las criminales complacencias de Adán con Eva y de ésta con la serpiente. Pero el coruñés acepta los más absurdos proyectcs siempre que tengan por finalidad la de rellenar el puerto o la playa. - Si veis a un coruñés con- 17 18 49 ae ES < > SU] ON NE CS si << y se templar fijamente la bahía, no creáis que admira sus bellezas. Si le interrogáis, os dirá: «Rellenado esto, ¡qué espléndida barriada de casas baratas podríamos construir aquí!» Convengamos en que esta propiedad de modificar la Naturaleza no la tienen todas las ciudades estivales. Ir a un Biarritz, a un Deauville, a un San Sebastián, para ver todos los años el mismo puerto, la misma playa, los mismos montes, debe de resultar bastante fastidioso. La Coruña, por el contrario, ofrece verdaderas novedades al turista, que de un año para el otro encuentra el puerto reducido a la mitad de su tamaño, y una ría donde había un monte o, mejor dicho, un monte donde había una ría. Estas mutaciones de gran espectáculo las reserva La Coruña para los turistas. Nin- En la amplia avenida de los Cantones se desborda la inquietud de la vida ciudadana JEREZ FINO LA INA =L 1 COÑAC PEDRO DOMEC AN La sonriente delicia de las soleadas mañanas de Riazor guna otra ciudad puede competir con la nuestra. ¡Ninguna puede ofrecer atractivo semejante al forastero! Por eso nos permitimos recomendar a todos los lectores del interior la urgencia de que vengan a La Coruña este verano. Podrán apreciar los progresos del relleno desde agosto pasado. Conviene no perder una sola de las evoluciones de este pueblo maravilloso. Precisamente, ahora tratan de asfaltar la playa de Santa Cristina para transformarla en aeródromo. Todo puede ser. Para un coruñés, la palabra imposible no existe tratándose de rellenar. Por ahora aun hay playa, aun hay puerto. No pierdan la ocasión de contemplar estas imponderables bellezas naturales antes de que desaparezcan bajo el relleno o antes de que se cumpla la profecía de San Vicente Ferrer, que A A A A ACI NR A AR NT rn O nara tuvo la amabilidad de predecir que nuestra ciudad sería asaltada y arrasada por una ola gigantesca. LOS PRODUCTOS NATURALES En cualquier manual de Geografía es fácil encontrar las producciones características de cada ciudad. Si hojeamos uno, vemos que Toledo produce mazapán ; Bilbao, hierro; Riotinto, cobre; Alicante, turrones; Albacete, navajas... En cuanto a La Coruña, tenemos una verdadera satisfacción en decir que produce coruñesas. Las hay de todas clases, formas y tamaños. En lo que respecta a las edades, ninguna baja de quince años, ni s del Parque se alza la esquina imponente del Banco Pastor Por encima de los árbole sube, en el peor de los casos, de treinta y cinco. Es frecuente que vengan al mundo con las cejas cuidadosamente depiladas, y al cumplir los dieciséis años suelen dar en la extraña manía de pedir un collar de perlas. Cuando nosotros teníamos diec ocho años conocimos a una chica de nuestra misma edad. Era encantadora. Quince años después, la volvimos a encontrar. Seguía siendo encantadora. Y seguía teniendo dieciocho años. EL VERDADERO PROGRAMA DE FIESTAS Antes de hablar del clima conviene reivindicar al cielo coruñés de una injusta acusación que se 19 Cosmopols 20 LA CORUÑA Y EL TURISMO A le ha hecho. Dicen que no es claro. Cierto; es algo mejor que eso: es variado. No ofrece esa espantosa monotonía del cielo meridional, siempre limpio, siempre azul, bello, pero soso como un rostro inexpresivo. Aquí hay nubes, la fantástica escenografía de las nubes, al lado de la cual los recursos decorativos de los cielos meridionales resultan bastante pobres. La Coruña tiene un pro- » Nada más evocador que esta plazuela de la ciudad vieja... Toda la esplendidez del Municipio culmina en la Casa Consistorial » dies — p e grama de fiestas en el que figuran corridas de toros, verbenas, fútbol, concurso hípico, tiro de pichón, pruebas náuticas... pero esto, al fin y al cabo, también lo tienen otras ciudades estivales. a” “Mo Lo que ninguna posee, el verdadero programa de festejos que La Coruña ofrece es el siguiente: 1 de agosto. —Se inaugurarán las fiestas por la mañana con una temperatura : de 22 grados; por la tarde, A 20; de noche, 18. 4 de agosto. — Comienza Espléndido panorama, lleno de luz y majestad, de la ría de Villagarcía en una fiesta de regatas. == Cosmopolus LA CORUÑA Y EL TURISMO X .- y nada más elegante en la moderna Marineda que esta avenida de la Ciudad Jardín. (Fotos Turismo) la Semana Grande. Por la mañana, 27 grados; por la tarde, 24; He aquí un programa verdaderamente irresistible que la de noche, 19. Naturaleza —alejada, por su modestia característica, del seno de Nota. —A media tarde, las nubes formarán una tupida cortina las Comisiones de Fiestas —organiza todos los veranos en La sobre la ciudad para que el sol no moleste a los espectadores de las Coruña. corridas de toros. V. FERNÁNDEZ ASÍS 5 de agosto. —Por la mañana, 24 grados... etc., etc. La Coruña, agosto 20. ÚDODDZ PDD DIDRD RR DDR DDD DDR DDD DDD DDD DDD DD DDD DRIP DR DORADO DPI DZODDODDODDODDODDDDERDODODODDDD ADMINISTRACIÓN || DIRECTOR: MANUEL CORUJEDO INCLÁN VELARDE, 22 - MADRID AL PEQUEÑO Y GRANDE , CAPITALISTA 500 PESETAS PRODUCEN BUEN INTERES EN OPERACIONES AL q p COMERCIO Y LA INDUSTRIA » COMPRA Y VENTA DE CASAS Y SOLARES EN TODO EL REINO «uu nm PRESTAMOS. PIGNORACIÓN DE VALORES, AUTOS A ( ll RETIRAR Y COCHES DE LUJO ca cu moon xa NN CERTIFICADOS DE PENALES Y ÚLTIMAS VOLUNTADES A VUELTA DE CORREO PUBLICIDAD REGIS 2I Cosmopolus LA RIBERA DEL BERBÉS Casas de traza añeja y humilde, barcas de pesca, gentes sencillas que conocen todos los dolores y saben todas las amarguras de la vida marinera. Excelente motivo para ese admirable aguafuerte de Julio Prieto, que parece destinado a ilustrar la obra de un gran poeta; el poeta que acierte a recoger en su corazón la suprema armonía del mar adormecido en el fondo de las rías y encrespado y rugiente contra los acantilados de la costa brava. 22 AAN ATI ERA copo NOTAS ORENSANAS A 1 La Coruña es la elegancia moderna hecha de gracia y de finura, y Vigo la actividad febril, y Lugo la abundancia de los dones terrenos, y Santiago la majestad arquitectónica, Orense tiene el agridulce sabor del vino cosechado en las márgenes del Miño, donde la sombra de Sileno —coronado de pámpanos y empurpurada la faz por el zumo del fruto maduro — persigue de noche a las mozas extraviadas entre los árboles del bosque. La cámara fotográfica ha recogido dos aspectos, dos detalles admirables de la añeja catedral orensana, que en ocasión todavía próxima mereció una inspirada glosa al arquitecto Palacios: el pórtico de la basílica y las «santeras» que a la entrada perpetúan una costumbre secular, influenciada maravillosamente por -el espíritu devoto y milagroso de la raza. (Fotos. Samantego). 25 Cosmopols ARAN TETERA IA (5 era niño el que esto escribe (haceíde ello muchos años; no recordemos cuántos), apenas pasaba semana sin que ante la puerta de la casa de campo de sus vacaciones estivales no se presentara un ciego mendigo, que, con mano torpe y temblorosa, arrancaba unos sonidos balbuceantes, agrios, gangosos y cansados, de una zanfonía, mugrienta y valetudinaria, no menos decrépita, deshecha y lastimera que quien la pulsaba. Niños y criadas salíamos al camino, llenos de alborozo: —¡El ciego de la zanfonía! ¡El ciego de la zanfonía! Y el pordiosero, entre nuestras crueles carcajadas, con voz tan destemplada como la de su vihuela de rueda, sin dejar de dar vueltas al manubrio, entonaba siempre igual sarta de canciones: EL CIEGO DELA | ZANFONÍA —HEsta casa es de vidrio, las ventanas de cristale, el señor que vive en ella es persona principale... ¿Desde qué augustas lejanías llegaba hasta nuestros mofadores oídos inocentes la queja candorosa de la añeja sinfonía? Instrumento de sabia invención y construcción habilidosa, muy característico del ingenioso espíritu medieval centro-europeo por su complicación mecánica, no muy inferior a la de los órganos de mano, acompañó canciones de gesta en las cortes galas y germanas durante la temprana Edad Media; pendientes de hombros de juglares, arribó a nuestra tierra gallega a lo largo del Camino Francés; sonó en los ágapes de Gelmirez; fué esculpida en los capiteles del palacio santiagués del arzobispo y en las archivoltas del Pórtico de la Gloria; decoró ricamente las miniaturas de las Cantigas del Rey Sabio... Largos siglos de miseria sucedieron a la edad gloriosa. En tierras arcaicas como la nuestra, o en la Auvernia francesa, todavía es acaso posible encontrar hoy un último mendigo que implore la caridad a los agonizantes sones de venerable zanfonía, construída ha largos siglos para sonar en palacios, y que quizás ostente todavía, entre su centenaria cochambre, restos de preciosas labores y de ricos embutidos en la madera de su caja. Idéntico destino tuvieron la gaita y quien la tañe: cantor e instrumento fueron, en remotas edades, recreo de grandes señores y gala de fiestas cortesanas; hoy, en la postrer degradación de su caduca existencia, pordiosean lastimosamente, de puerta en puerta, por las aldeas más apartadas. Ramón MARÍA TENREIRO Composición folográfica de Samaniego. A | 24 WES PECTOS:CORUNESES:- Cosmopols 32 En las carreras, y de izquierda a derecha: la duquesa Decazes, en muselina de seda estampada con grandes flores encarnadas; la princesa de Arenberg, conjunto de raso marino estampado con dibujitos grises e incrustados con raso liso. La duquesa de Noailles, traje de crespón de seda estampado amarillo y con dibujos negros; sombrero grande de paja negra y cintas negras, amarillas y blancas. Mme. Georges Bleck, traje sastre de crespón de lana azulejo; cuello y puños de piqué blanco. admirar sin reserva su talento y fecunda imaginación. Lo que me sorprendió en extremo fué el advenimiento del crin muy ligero y transparente. La señora Martínez de Hoz, la cual es, sin duda, una de las mujeres que mejor visten en París, llevaba el día de los Drags un sombrero grande cuyo borde era de encaje de crin y el fondo de terciopelo ligeramente plegado. El conjunto de estos materiales resultaba elegante y completamente acertado. Las tocas de fieltro y de paja jersey van a veces adornadas con una tira de crin en forma de ala transparente en un lado, habiendo admirado también gorritos de crin bordado con aplicaciones de fieltro y terciopelo, dejando trasparentar el cabello. Los sombreros con ala grande formaban legión en las grandes reuniones deportivas, y créese que las modistas llevan intención de presentarles igualmente en sus colecciones de invierno. Opino que la idea dista de ser feliz, pues esas anchas pamelas, lindísimas bajo el ardiente sol de junio, no tienen razón de ser luego con los abrigos de pieles y destempladas brisas. Agnés, no obstante, presentó en los Drags la nueva idea que pretende imponer en otoño, consistiendo en una ancha forma de fieltro extraordinariamente flexible, adornado encima de la nuca con cuatro picos de piel incrustados, cuyo peso hace bajar el ala. Dicha disposición permitirá, al parecer, colocar esta ala dentro del cuello del abrigo; pero hay que convenir, y así lo declaro sin ambages por mi parte, que la innovación es francamente engorrosa; el mañana nos dirá si las mujeres elegantes son de mi parecer. Volvamos a las pamelas de verano. Son de una forma muy particular y muy nueva, participando de la línea Directorio y que no sé cómo describiros. Supongamcs un cas- 20-000000000000000900090909090900000000900090000000000000000000000000000000000000000000800000000000 Ó Ó Ó O ó Ó 0 Ó Ó [a] O O Ó Ó Ó la] (o) (0) Ó (e) (e) Ó Ó O [a] Cosmopols Durante las hermosas fiestas de la temporada parisina admiráronse los vestidos de tul y muselina de seda, los cuales constituían una encantadora diversidad en los estampados. El que vemos a la izquierda confeccionóse para la marquesa de Smodio; es de tul malva bordado de strass, con cinturón de muaré del mismo tono. En el centro, vestido de tul negro, cuyas tivas crúzanse en el delantero, llevado por la condesa de Robiland. A la derecha, otro de muselina negra bordado con grandes flores; está hecho con tres espesores de esta muselina y destinado a Mrs. Corbitt. Jean PATOU - JEAN PATOU - MADELEINE VIONNET co colocado algo hacia atrás; el ala, formando aproximadamente Capota grande, con una barreta de paja cubriendo una parte de la frente, y sin embargo, el conjunto da por resultado una gran pamela, por lo discreto, medido y apenas perceptible de cada uno de estos Particulares detalles. La señorita de Iturbe lució una verdadera obra de arte en este estilo los días de las grandes reuniones de- Portivas. Pasaré ahora a hablaros de los sombreros de terciopelo, en los cuales vimos maravillas. Creí al principio eran las primicias de la moda de invierno; pero tantos y tantos aparecieron ya, que me pregunto si no estaremos hast'adas de ellos cuando vivamos los días grises. Son, sin embargo, bonitísimos, particularmente cuando se confeccionan con tiras de tres colores distintos colocadas diagonalmente, gusto especial de Patou. La baronesa de Rothschild lleva 33 34 a de ie A e e ci ii ic RIAS La condesa de Salverti, eligió en casa de Jean Patou un vestido negro con flores multicolores, cuyo cuerpo escotado en pico va adornado con dos largas bufandas por detrás. A su lado, el precioso vestido de encaje color concha clava, llevado por la princesa Max de Hohenlohe; la torera, muy larga por detrás, sigue la línea de la falda, ascendiendo y dividiéndose en dos partes en el delantero. A la derecha, el abrigo de terciopelo encarnado llevado por Mme. André Citroen; es corto y adornado en el bajo, con un volante en forma. Cuello y puños de zorro negro. JAN PATOU - JEAN Parou' - PAQUIN un sombrero grande y bajo por los lados, hecho con anchas tiras de terciopelo. La condesa Gerad de Gany eligió para acompañar su vestido de muselina de seda verde un gorrito muy flexible, pegado a la cabeza, en terciopelo de tres tonos de verde; es posible que pueda anhelarse tocado más fresco durante los días cálidos, pero el tercio- : pelo frisson es casi transparente y, además, precioso con la muselina de seda. Los sombreros transparentes, hechos con minúsculos bieses de crespón de seda trabajados con ganchillo, como grueso cordoncillo, fueron lanzados por Le Monnier. Se incrustan con terciopelo o fieltro, como los gorritos de jersey. Reservemos para las heladas e intemperancias las diminutas tocas de tweed y piel, que, a pesar de los rigores solares, vimos en las carreras, si bien únicamente como precursores de la moda futura. ¡aire A = SD, 2. Oj DO DN e % pl pS A . A > NAAA EME o li ES AAA GT a Y rte cal Boda de la señorita. Patiño La boda de la señorita Patiño, hija del excelentísimo señor ministro de Colombia, con el marqués del Mérito, fué acontecimiento mundano de alta importancia. El magnífico hotel de la Avenida del «Bois», domicilio de los padres de la joven desposada, destumbraba con sus luces, y los regalos vecibidos fueron de una suntuosidad rara vez igualada. El «todo París» se apiñaba en la ceremonia religiósa, bendecida por S. E. el nuncio del Papa. 3 La nueva marquesa llevaba precioso traje de tupido raso ligeramente bordado con strass y cuentecitas, bastante ajustado por delrás, donde ter- ¿Y las chucherías?, Os preguntaréis* seguramente. No son muy numerosas, porque los vestidos abigarrados disminuyeron de importancia. Nada resulta tan «año pasado» como las joyas de fantasía; sólo algunos collares son llevables todavía si forman conjunto con el traje y si sus colores se eligieron acertadamente. Los guantes son bastante largos, plegados encima del brazo o sencillamente fruncidos en las muñecas. Poca o ninguna fantasía; todo lo más, un puño perforado, de vez en cuando. Se habla mucho de los guantes bordados O incrustados, pero no se ve rastro de ellos en las reuniones elegantes; únicamente la suecia de color delicado es de rigor. El gris pálido, beige Cosmopols y Y B 3 JEAN PATOU con el marqués del Meérilo minaba en larguísima cola, casi completamente cubierta por el maravilloso velo de encaje. Las ocho damas de honor (a la izquierda) se ataviaban con muselina de seda capuchina muy clara; falda muy ancha, alargada en los lados; gran cuello por detrás. La señora de Patiño vestía traje azul noche, enteramente bordado con cuentas dispuestas en bies y a lo largo. Finalmente, la señora de Ortiz, hermana de la novia, iba con traje de muselina de seda capuchina, más oscuro que el de las muchachas que formaban el cortejo de honor. Jean Patou había realizado este hermoso conjunto de. elegancias. extraordinariamente claro, y el palo de rosa son los colores que destronaron implacablemente el blanco. En cuanto a los zapatos, si el lagarto persevera en sus triunfos, la serpiente se volvió a escape hacia los bosques, de donde no debió haber salido jamás. El zapato bajo va adornado con una fina pestaña de color claro o blanco; los que son muy descubiertos en los lados, como las sandalias, de dos pieles distintas: puntera de cabritilla y tacón de lagarto, por ejemplo. No creo pueda citarse como de buen gusto las incrustaciones demasiado vistosas y los mosaicos de cuero. El atavío de una mujer verdaderamente elegante es con- 35 Debajo, el sombrero llevado el día de los Drags por la señorita Martínez de Hoz; el fondo es de terciopelo negro plegado; el ala, de encaje de crin muy ligero. Este sombrevo causó gram sensación. la mirada. Las fiestas nocturnas de la gran temporada fueron de todavía. Noches admirables. Los largos picos de las faldas tntaotalataiatalialalataiatatalatatainininiaiais:iatalalaiatatatatatastatatatatatatatatatatatatalatastalalalalala” Ahí encima, dos nuevas boinas. La de la izquierda ' es de terciopelo beige, y la barreta va plegada bajo un broche de esmeraldas, la de la derecha es de jersey amarillo, plegada sobre un fondo de fieltro del mismo tono. En el plano inferior, sombreyo grande de origtnal forma, llevado en las carreras por la baronesa Eduardo de Rothschild. Está hecho enteramente con tivas de terciopelo gris oscuro, gris claro y rosa muy pálido. En el centro, fieltro verde oscuro, llevado por Mvs. Bendir; desciende marcadamente encima de la nuca, descubriendo mucho la frente. Un velillo diáfano cubre los ojos, dulcificando las facciones. Jean ParoU - REBOUX junto en el que ningún detalle debe atraer especialmente. viernes de los Ambassadeurs. El golpe de vista era un prodigio de lujo y riqueza. Mucha muselina de seda florida extraordinaria magnificencia. No recuerdo haber presenrozaban el suelo; los plegados y caídas de los hombros ciado frecuentemente tanta elegancia reunida como en los 'revoloteaban al bailar... Rompiendo esta armonía de colori- 40909909099909900000909009009090000009090000000000000000000000 : 909099090000090900000900000090900909000900090000090909000000000909000000900090900090909090990909909000090909090900900999000000000000000000000000000000000R Cosmopolus 9-0000000090000000900000000900000000090000000094494009094094949090909090099909909000009000900000009000000000000O0O00O0O0O00O0000Y Un sombrero cuyo fondo es Boima plegada en un lado, de de paillasson azul claro, y el fieltro gris. Algunas jaretitas delantero de fieltro del mismo subrayan la tiva colocada entono. cima de la oreja. En el centro, un gran sombrero de bakou amarillo, adornado con gros-grain anudado en un lado. Este hermoso sombrero fué llevado por SS. "AA. las princesas Isabel y Marina de Grecia. Gracioso sombrero de fieltro negro, recortado enci- Nueva línea, la cual estará en boga este invierno. ma de la frente y ceñido con una cinta de gros-grain El sombrero, de fieltro negro, va muy levantado por del mismo tono, la cual pasa por dos ojales en el de- un lado y bajo en el opuesto; el ala va cortada E lantero. Ala muy larga encima de la nuca. lado. No puede darse tocado que mejor siente. £0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000 9000000000999 00000900090009000000000068 o0o00000>000000000000000090000000000000000000000009000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000 O O nO0c0co000OIPIAIAFAFIFFAFOLIIAFOOFIOFODIFIOFOPIIIIIIIIIIIIIAIIIIIIARIIIIILIIIIIISIIRIS 37 Cosmopols 38 po > E SENO a md y AAA j e E SN > > dos, algunos hermosos vestidos de faya negra con pliegues amplios, muy largos por detrás; algunas fantasías plegadas en seda labrada, con el gran pouf 1880, en la es- , palda, alternaban allí con bonita LN diversidad. Los abrigos eran cortos, casi siempre alcanzando sólo la rodilla, y cuando no, de la misma tela que el traje, en laminado o tisú de oro laqueado o labrado, cuya nota brillante centelleaba a cada paso. Algunas capas de terciopelo, ciñendo mucho «los hombros, ponían de manifiesto la pericia de Vionnet. Los cuellos grandes y bufandas echadas hacia atrás eran de piel. En el dominio de las alhajas, el collar largo de brillantes (sautoir), el broche grande colocado en el lazo o anudado de los plegados y los brazaletes muy anchos, están a la orden La moda, afeminándose algo más, parece volver a conceder derecho perdido a los saltos de cama o batas de lujo, llamadas deshabillés. Los grandes modistos los hicieron preciosos, con línea elegante y flexible. He aquí, por ejemplo, a la izquierda, uno, de georgette rosa y encaje de Alenzón crema, con la parte alta enteramente trabajada con plieguecitos. En el centro, deshabillé de muselina rosa pálido, formando una gran capa que desciende encima de las mangas. Finalmente, a la derecha, un conjunto para casa, constando de un vestido de georgette incrustado con encaje ocré, y un abrigo del mismo georgette y crépe-satin. REDFERN - Lucien LELONG - DokEUILLET DOUcEr A PS A — A A Es a LANE: 2 E E E ES Sa RS ta ES SOS dd del día; los brillantes se tallan en forma rectangular, las esmeraldas y rubíes son grabados o en cabujones, Cosmopols mente una de las más reputadas modistas de París, sino igualmente una interesándose por todos los ramos del arte decorativo. Está fotografiada con un maravilloso vestido de muselma laminada—fondo encarnado—, el cual es una de las más hermosas creaciones de Lou1se Boulanger. Photo D'OrRA - Louise BOULANGER Madame Agnés es no sola inteligentisima mujer, Todos esos refinamientos de lujo, esas riquezas, desltumbraron que fueron en su día admirables «Hispanos», y ningún príncipe halló con incomparable brillo, hasta el día del Gran Premio. Y luego... en sus avenidas, de pronto completamente desiertas, el zapatito de , bruscamente, desapareció todo, esfumado, fundido, como en leyendas la Cenicienta. de hadas. Extrañaba no ver en los Campos Elíseos calabazas enormes, CLaupE FRANCE 39 Cosmopols dl LLOYD | NORTE ALEMÁN DE BREMEN comunica con sus barcos y líneas las CINCO PARTES DEL MUADO » POSEE LOS BARCOS MAYORES DE LA ELOTA MERCANTE ALEMANA Y LOS MÁS RÁPIDOS Y ELEGANTES DEL MUNDO » Pidan informes a la Agencia General del LLOYD NORTE ALEMÁN Carrera de San Jerónimo, 49 - Teléfono 13.515 MADRID Dirección telegráfica y telefónica: NORDLLOYD Publicidad Regis Consultorio de belleza SARITA Cortándoselas con tijeras no pueden quedarla bonitas las uñas. Límeselas todos los días, partiendo de la base central de la uña hacia los lados. El limón las fortifica mucho. Con un cortacutícula se le quedarán mejor, pues como lo hace usted han de salirle algunos pellejitos. No se dé barniz, pues, además de ser perjudicial para la uña, es de muy mal gusto. Use jabón Flores del Campo, y le gustará más que el que ahora usa. 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GÉNOVA, 19 TELÉF. 25331 INGLATERRA BANSTEAD en Surrey - Inglaterra (GARRATTS-HALL>», pensionado de primer orden para señoritas Jardines bonitos - Equitación - Arte - Música Prospectos por mediación de la Dirección. DEL LABRADOR LA FAENA CUMBRE DEL MES DE AGOSTO AH EL "VERANO' > AYER |L «mar de espigas», la dorada mies que, acariciada por la brisa, cubría el campo, vino a tierra, cortadas las cañas por la hoz, o mordidas por los dientes de acero de las cuchillas de las máquinas. En la selva virgen los de trigales, sólo cruzada por perdices y liebres, se abrieron paso los segadores. E Lentos, sudorosos, pecho al aire, encorvado el cuerpo sobre la tierra, los sufridos hijos de Galicia y otras regiones españolas caminaron un día y otro en una atmósfefa de fuego, como guiados por misteriosa fuerza, sin jamás rendirse al cansancio. Máquinas agavilladoras y atadoras —cual raros molinos de ilusión que a «resucitar» Don Quijote reputara descomunales gigantes —, girando las aspas de madera acercaron mieses a sus mandíbulas. El progreso y la tradición hicieron su obra. Nuevos horizontes... La selva de oro fué rastrojo. Y en el misterio de los haces de trigo, los carros llevaron a las eras la realidad de las cosechas. Encorvado el cuerpo sobre la tierra, marchan. lentos los segadores Cosmopols Una atrayente «labradora», digna de imspirar los amores que inspiró Dulcinea del Toboso (Foto Marín) LA TRAGEDIA DE LA AMAPOLA Amapola fué la novia del trigo. En las amelgas mal cuidadas, las amapolas florecieron como por magia. Los poetas se dejaron llevar por la viveza del contraste evocador de los colores de la bandera patria. El trigo fué conquistado también por la flor alegre y bonita de rojos pétalos de seda. Juntos vivieron muchas horas. Pero el devaneo cesó. El trigo es ya mayor de edad y tiene serios deberes de abasto que cumplir. ¡Adiós a los campos de aventura! Y la linda amapola ha muerto, ño sin dejar semillas que permitan renovar el idilio cuando llegue otra primavera. VERANO El «verano», para el agricultor, no es tal o cual fecha del calendario. Ni el momento de hacer un alto en la tarea acostumbrada y escapar al mar o a la sierra. «Verano», para el sufrido labrador, es ajustar a los agosteros y reñir con los segadores, andar de las tierras a la era y de la era al granero... «Verano», es dar vueltas sobre el trillo y observar de dónde salta el viento para aventar la parva. «Verano», es trabajar todo el día bañado por el sol y cubierto por el tenue polvillo de la paja que ciega y pica. «Verano», es mal dormir en el suelo centinelas del rubio grano y salir «con estrellas» para traer carros de mies. «Verano», es vivir en la impaciencia de lo que dará cada montañita de grano limpio; sufrir o gozar al medir y ensacar fanegas. «Verano», es la vida de ajetreo y ansiedad que no es vida. Es resolver en mes y medio el problema del año. Es, en resumen, salir de dudas. Más ricos o más pobres. 41 48 -'Cosmopolis Y ILIPAA AAA AAA AAA AAA AAA PIDAN ¿7 ECIOS, PRUEBAS Y DETALLES EN LA S.A.E. DE AUTOMÓVILES RENAULT VA AAA AAA AAA AAA VENTAS: AL CONTADO Y A PLAZOS MADRID: DIRECCIÓN, OFICINAS Y DEPÓSITO: AVDA. DELA PLAZA DE TOROS, 7y 9 * SALON-EXPOSICIÓN: AVDA. PI Y MARGALL, 16 : SUCURSALES: SEVILLA: MARTÍN VILLA, 8 (EN LA CAMPANA) GRANADA: GRAN VÍA DE COLÓN, 38 y 40 :: VIGO: ARENAL, 24 Y EN SUS AGENCIAS EN TODAS LAS PROVINCIAS La aristocrática dama condesa de Peña-=Ramiro. Cosmopolis (JRAN AÁAUNDO (Clisé Fotocolor.) 49 Cosmopolús (IRAN AÁUNDO BELLEZAS ARISTOCRATICAS La magnífica gallardía: de las mujeres del santo Reino de Jaén triunfa en las elegancias juveniles de Felisa Anguita Villar, de aristocrática familia, elegida reina de la Belleza en el Homenaje. a la Vejez, celebrado en la capital jiennense. La gracia juvenil que Angelita Márquez de la Plata y Caamaño, hija de los marqueses de Casa Real, luce en esta fotografía, pregona con toda verdad las calidades de su abolemgo hispanoamericano, ya que es meta del presidente de la República del Ecuador 50 La señorita de Pla y Ruiz Pelayo, hija de los marqueses de Amboage Cosmopols GCIRAN AÁAUNDO (Foto Zockoll) 5I Cosmopolis Gran Mundo Galicia La .señorita de Somoza tiene la fina traza de una estampa del noventa y ocho, imaginada para poetizar las tardes del «Sporting» y las noches del «Nuevo Club» 52 En pocas coruñesas se habrá dado, como en la señorita de Suárez, un tipo tan representativo de la belleza que ensalzó aquel gran definidor de la gracia, femenina que se llamó Gómez Carrillo (Fotos Samaniego) Gran Tres cabezas adorables, en las que la belleza femenina adquiere el prestigio de lo perfecto: las señoritas de Piñeiro y Paglier Cosmopolis (Fotos Samaniego) 53 DEL EXTRANJER! El presidente de la«Casa de España» en Roma, señor Banda de la Berme- ja, con los artistas que tomaron parte en la fiesta celebrada con motivo de la inauguración de los NUEVOS locales, señoritas de Pablos, Carreras, Balbis y señores Ceccarellz, Corti y Silva Grupo de asistentes alacomida que la Legación de España en Varsovia ofreció a los recién casados condes de Zamotsky, que se celebró en la mayor intimidad a causa del luto que guarda la Corte española Cosmopous Año 1905 un au tomóvil] A A EL RELOJ MODERNO MO ES OBJETO DELICA-= DO, Y SE DA CUERDA AUTOMÁTICAMENTE Año 130 Al reloj y al automóvil modernos se les da cuerda y se les pone en Lagarto marcha automáticamente. Tiburón El Ermeto automático evita] la molestia de darle (cuerda diariamente, así como 'los olvidos, puesto que cada vez que se abre el reloj, para mirar la hora, automáticamente se da cuerda él solo. Por un dispositivo especial es imposible forzar los resortes HMERMETIC A, SY. Ao, Agencia general, Gralerías del Comercio, LAUSANNME (Suiza) A. BERNADAS, Representante para España de la Sociedad Hermetica, Consejo de Ciento, 215, Barcelona 55 Cosmopolis LOS ESTADOS UNIDOS EN SEVILLA Las instalaciones norteamericanas N el año 1925, el Gobierno de los Estados Unidos aceptó la cortés invitación de España para concurrir a una Exposición Internacional que había de celebrarse en Sevilla, y se aprobó > py) 0 o NU). ST OLEA! de 700.000 dólares para la concurrencia a la Exposición referida. El Presidente Coolidge nombró una Comisión para representar un decreto especial por el que quedaba creada una Comisión y autorizado un presupuesto a los Estados Unidos en este Certamen, dándose el cargo de comisionado general al Sr. D. Thomas E. Campbell. Los otros miembros de la Comisión nombrada son: Sr. Roderick N. Metson, señora Entrada del paseo del Río, en el edificio permanente, que después de acabada la Exposición quedará convertido en Consulado de los Estados Unidos. Agnes Ropplier, señora Helen Warick Boswell, señora Helen Hall Upmam y Sr. George Camerón. En la primera reunión, celebrada en Wáshington el día 15 de diciembre de 1926, quedó decidido que los edificios que se construyeran en la Exposición fueran del estilo colonial español, o sea un desarrollo de la arquitectura misionaria que los exploradores españoles introdujeron por el sur y suroeste de lo que ahora es el país norteamericano. El Sr. William Templeton Johnson, de San Diego (California), fué elegido como arquitecto de la Comisión. El Gobierno de los Estados Unidos está representado en esta Entrada al pabellón de las Exhibiciones del Gobierno de los Estados Umidos Exposición por tres edificios. La parcela de terreno en que se sitúan es de forma triangular y cubre 7.000 metros cuadrados de superficie, en lo que era anteriormente la punta extrema de los jardines de San Telmo, quedando en la intersección de las Avenidas del Río y María Luisa. A un lado queda el Guadalquivir, y al otro lado el parque de ese nombre, de fama mundial y considerado como el más hermoso de España. Los edificios norteamericanos han sido agrupados alrededor de un cuadrilátero, cuya cara principal da a la Avenida María Luisa. En el centro ha sido arreglado como un jardín de rosas. Sevilla es muy famosa por sus flores, y en este jardín existen muy lindas variedades, que florecen casi todo el año; hay diversos parterres cubiertos de hierba, y los naranjos, palmeras y eucaliptos dan el toque final, que convierte estos terrenos en jardines dignos de figurar al lado de su vecino, el Parque de María Luisa. Uno de los edificios, que es permanente y tiene dos pisos, ha sido construído alrededor de un patio triangular. Este edificio quedará convertido en Consulado, con viviendas para el cónsul y viceconsul, tna vez terminada la Exposición. También hay en este edificio una habitación muy amplia, que será destinada a biblioteca y sala de lectura, además de lo cual contendrá un número escogido de obras referentes al descubrimiento y colonización de América por los españoles y portugueses. Durante la Exposición, en este edificio se Cosmopoúus Entrada al cinematógrafo instalado por el Gobierno de los Estados Unidos albergan las oficinas de la Comisión y las instalaciones de los siguientes ministerios gubernamentales: Estado, Hacienda, Marina, Correos, Trabajo, Aeronáutica, Canal de Panamá, Cámara de Navegación, Biblioteca del Congreso, Comisión de Bellas Artes, la Oficina de Edificios y Parques Públicos de la capital de la nación y varias actividades más del Gobierno. Se intenta al mismo tiempo, por medio de este edificio y sus moblajes, poner de manifiesto las condiciones de las viviendas norteamericanas. Los dos edificios provisionales son de la misma clase de arquitectura que el edificio permanente. Uno de éstos es un salón de cinematógrafo, con capacidad para 350 personas cómodamente sentadas, y equipado con las instalaciones más modernas en todos los detalles. En este edificio se proyectan regularmente programas de cine que dan a conocer distintas fases de las actividades del Gobierno que no pueden demostrarse bien por medio de exhibiciones fijas, tal como son: faenas agrícolas, proyectos de riegos, aprovechamiento de tierras, construcción de carreteras, etc. También forman parte de estos programas varias películas ilustrativas de las distintas operaciones en las industrias más importantes. Además de las películas mencionadas se han obtenido, mediante la cooperación de los productores y distribuidores de películas de los Estados Unidos, algunas cintas históricas, en las que se retrata la historia y desarrollo de Norteamérica. 57 Cosmopols Yo le dije: —No, ya es bastante como fiesta. —Le llevaré a su casa—dijo. Pero yo le respondí: —No, no. Tomaré un laxi. L O Ñ D R lE S Aquellos días han pasado para siempre. ko ko *k Peter Haig Thomas, que al acabar la guerra creó un gran movimiento financiero, era otro gran jugador de golf; pero ahora no quedamos ninguno. E Xx * Ascot se celebró, desde luego, durante el mes pasado o cosa así. Esta extraña fiesta está señalada por las carreras de caballos, aunque la mayoría de los espectadores no estén enterados del hecho, pues desde el recinto real es casi imposible ver lo que ocurre. kk * Este recinto real resulta un anacronismo peculiar. Comenzó llenándose de amigos personales de los reyes, y fué poco a poco ampliándose, hasta estar ahora lleno de gente. XX * Lord Churchill, que es un hombre divertidísimo, tiene a su cargo la misión de selecciónar, aunque nunca sé.cómo lo hace. Ningún hombre o mujer que esté divorciado puede entrar en el recinto, lo cual, desde mi punto de vista, debe haber obligado a muchas buenas personas a llevar a cabo esta ceremonia, pues no puedo imaginar nada que sea más pesado que Ascot. 5 k * * Este año, el gran incidente ocurrió cuando a un caballero anciano se le vió sacar la pipa del bolsillo, en el recinto, y encenderla. Muchas mujeres y caballeros casi se desmayaron, y sir Harry Stonor se acercó al malandrín y le dijo: —Aquí no se fuma en pipa. XK ox * Ascot fué una buena reunión para los apostadores, lo cual es relativamente una cosa rara, pues a todos los jóvenes les gusta mostrarse arrojados delante de las muchachas, y si ello es bueno para los bookmakers (apostador de profesión en las carreras de caballos), resulta malo para los padres. k * %* Ha habido numerosas reuniones particulares en Londres, y de ellas una en particular atrajo la atención. Muy en contra de mi voluntad, fuí llevado a esta diversión, y al mirar en derredor y observar los tipos presentes, dije a un antiguo amigo mío: -: —¿Qué te parece esto? Él me respondió: —Yo diría que los invitados a esta reunión fueron una desdicha para ambos sexos. kk * Esa noche hubo una trifulca. Un hombre muy conocido en Londres, que tiene una familia numerosa, siempre se dirige a su mujer diciéndole: «Madre de nueve», pues este es el número de hijos que tiene. Empleó esta manera de designarla en cada ocasión que pudo, y todo el mundo se daba cuenta, excepto el marido, de que a la esposa le molestaba extraordinariamente este título. *X * %* La crisis estalló en una cena de última hora, en que el marido dijo: —Ahora, madre de nueve, es tiempo de ir a acostarse. A lo que ella replicó con furia: —Padre de ocho, ya me acostaré cuando tenga gana. kk * Anoche, es decir, la noche antes de escribir este artículo, fuí al café de París. Es un sitio simpático y barato, pues nunca me cobran más de una guinea (21 chelines) por una raja de limón. k *k * Vuestro rey estaba sentado a una mesa próxima ala mía, con una reunión organizada por lady Wimborne, y al otro lado, otra mesa estaba ocupada por el duque y la duquesa de York. La duquesa de York es la persona más popular de Inglaterra. Su hermano, Mr. J. B. Lyón, que es un gran amigo mío, fuese a pescar el mes pasado a mi tierra, en Killarney. * o * Es la costumbre allí dirigirse a las personas de la clase media con las palabras: «Your Honour (Vuestro Honor). Después de un ratosesupo que Mr. Lyón era hermano de la duquesa de York, y la situación social que se presentó era difícil, porque como Mr. Lyón no era lord ni príncipe no podía llamársele: «Your Lordship» (vuestra señoría), ni «Your Highness» (vuestra alteza). En aquellas circunstancias, «Your Honour» parecia 1nsu- ficiente, y las gentes de allí se comprometieron a llamarle siempre «Your Royal»... (vuestro real). I was so nettled at this that I consented to the arrangement and fortunately for myself played better than 1 know how with the result that I ivon them all and also the bye. - At the seventeenth hole when even the bye was over he said «Now we will play double or quits on the bye-bye». * * ok I said «Not on your life. Enough is as good as a feast». «E will drive you home» he said, and I answered «No you wont. 1 will take a taxicab». Those days, however, are gone for ever. kx * Peter Haig Thomas, who at the end of the war created a great financial stir, was another big golfing gambler, but now there are none left. k o * Ascot, of course, took place during the last month or so. This strange festival 15 punctuated with racing though most of the spectators are not aware df the fact, tor from the Royal Ebclosure it is almost impossible to see that is going on. k ox * This Royal Enclosure is a peculiar anachronism. It started by being filled with personal friends of the King and Queen, and was gradually enlarged until now it is packed with people. . * * * Lord Churchill, who is and extremely amusing man has the task of selection, and how he does it 1 never know. No man or woman who has been divorced is allowed into the enclosure, which from my point of view must have caused many good men or women to go through this ceremony as anything more boring than Ascot 1 cannot imagine. k kk ok This year the great .incident was when an elderly gentleman was seen to take out a pipe from his pocket in the englosure and light it. Men women, and horses nearly fainted, and Sir Harry Stonor was seen to approach the miscreant and say «Pipes are not smoked here». + ko Ascot was a pretty good meeting for the backers, which. is a comparative rarity for all the young men like to show themselves off as dashing -fellows before the young women, which is good: for the bookmakers but bad for the parents. k * * There have been quite a number of private parties in London and oné-in particular attracted attention. Much against my will I was attracted to this entertainmment, and. as I looked round and noticed the types present I said to.an old friend of mine «Well, what do you think of this?» He replied «I should say that the guests at this party were a disgrace to both Sexes». *k * * That night there was a.row as a well known in London with a large family always addresses his wife as «Mother of Nine», for his family now number nine. He used this term on every possible occasion and it was obvious to everybody except the husband that his spouse was getting extremely bored with this title. ES The crisis came at a supper party when the husband said (Now, Mother of Nine, tt is time to go to bed» and she replied with fire «Father of Eight, I shall go to bed when 1 feel like it». k * * Last night, that is the might before 1 wrote this, I went to the Cafe de Paris. It is a.nice cheap place for they only charged me a guinea for'a slice of lemon. ko kk Your King was sealed at a table next to mine with a party given by Lady Wimborne, and on the other side another table was occupied by the Duke and Duchess of York. k ox * The Duchess of York is the most popuoar person in England. Her brother, Mr. J. B. Lyon who is a great friend of mine went over last month to fish at home in Killarney. k * * It is the custom there to address the gentry as «Your Ho- NOU». After a while itbecame known that Mr. Lyon was a brother of the Duchess of York and the social situation that arose was rather a poser, becaus eas Mr. Lyon was.not a lord or a prince they could not call him «Your 'Lordship» or «Your Highness». Under the circum- | stances «Y our Honour» seemed insufficient, and the countryside therefore compromised by addressing him always as «Your Royal». VIZCONDE DE CASTLEROSSE Los duques de Y Ork Cosmopols JEREZ DE LA FRONTERA Agente: Horacio Rodríguez - Alcalá, 6 - Madrid 65 Cosmopolús 66 LA EXPOSICIÓN ARTÍSTICA DE LAS ESCUELAS NACIONALES DE MÉJICO EN MADRID Xx os embajadores artísticos nos ha enviado Méjico con la honrosa misión de mostrar las obras realizadas por la juventud que se educa en las Escuelas Nacionales. El escultor Guillermo Ruiz, director de la Escuela de Escultura y Talla directa, en compañía del pintor Gabriel Fernández Ledesma, director de la Escuela de San Pablo, lograron captar la atención de los españoles con esta simpática Exposición, que tan alto pone el valor espiritual de la joven República mejicana, deseosa de consolidaciones eficaces en el camino de su progresivo resurgimiento. Nuevas inquietudes artísticas, sentidas de corazón a corazón, han puesto a prueba la juvenil virilidad de un pueblo que, sin desligarse de sus tradiciones seculares, intenta marcar lindes propias a las manifesta- RT! Ñ ] 4 | 13 A 8 Tablero de una puerta monumental, tallada por Enrique Meyran, de 14 años Un aspecto de la Exposición de Escultura en los claustros de la Escuela de Escultura vw Talla directa de la Universidad de Méjico, muchas de cuyas obras han figurado en la Exposición celebrada en Madrid M4, ; 4 «La canción», por Isabel Villaseñor, alumna de la Escuela de Pintura de San Pablo ciones de su arte vigoroso. Los niños de las Escuelas Nacionales, que patrocina la Universidad Nacional de Méjico, van logrando adentrarse por los caminos de la más bella inquietud, para lograr este renacimiento tan sugeridor y tan digno de estímulos. Cuadros, esculturas, tallas, juguetería, todo pregona las limpias y risueñas actividades de la juventud que se debate por buscar en la esencia misma de su pueblo la verdad de un arte peculiarísimo, bravo y audaz, tan lleno de halagiieñás promesas y de realidades tan evocadoras. Nuestro aplauso más encendido a esa juventud mejicana, y nuestro parabién a los dos ilustres artistas, Guillermo Ruiz y Gabriel Fernández Ledesma, por la embajada espiritual de que han sido tan honrusos portadores. LA EXPOSICION DEL TRIBUNAL TUTELAR DE MENORES Un aspecto de las instalaciones DI E AN y O AD Adolfo Pelayo SHODODEOO DOORS DOIDODIDODIIIODDDIDDO DIO CPAIDIADATADAD ADA ADT ADZADEPAUDAD DAD DADADADAD ED DAD EDADADADADIAD AD DET FSococoocconcaces LIA AIATAZ AZ ADADAD AD : EXPOSICION ADOLFO PELAYO AN uno de los saloncillos del Círculo de Bellas Artes, recientemente habilitado para Exposiciones artísticas, el joven y prestigioso pintor Adolfo Pelayo exhibe una colección de obras en las que se acusa el vigoroso tecnicismo de que este artista puede hacer alarde. Con maneras propias, jugando diestramente los efectos de luz, Adolfo Pelayo consigue darnos la sensación de los valores cromáticos y formales que tantas veces se han reconocido en sus anteriores manifestaciones artísticas. La última exposición de Adolío Pelayo pone de relieve, con juvenil intensidad, los referidos valores, y es digna de los antiguos prestigios consolidados en la persona de tan inspirado pintor. La ceremonia de la inauguración = E. un salón del Palacio de Justicia, artísticamente decorado, se ha exhibido la Exposición organizada por el Tribunal Tutelar de Menores de: Madrid con los trabajos realizados por los niños que se hallan intérnos en sus diversas instituciones auxiliares. Pudo calificarse de verdaderamente notable esta Exposición, en la que había muestras de lo producido en los varios talleres de ebanistería, broncista, ajuste mecánico, etc., etc. Todas las enseñanzas a que se refieren estos oficios las adquieren los menores en forma que, al salir de la jurisdicción del Tribunal, pueden fácilmente ganar su vida, como lo demostró la producción expuesta, cuyos objetos se venden en comercios de primera categoría de Madrid. En el acto de la inauguración, el presidente del Tribunal, Sr. García Molinas, pronunció un breve discurso justificando la razón de ser de esta Exposición, cuya ceremonia fué presidida por S. A. R. la infanta doña Isabel, en representación de S. M. el rey, asistiendo el Gobierno y una numerosísima y distinguida concurrencia, que alabó los trabajos expuestos. La banda del Reformatorio del Príncipe de Asturias, formada por menores de dicho establecimiento, amenizó el acto, y el Sr. García Molinas, con la vicepresidenta y vocales, hicieron los honores, atendiendo a los allí reunidos, que fueron obsequiados con un exquisito refresco. Fotos Marín «Vida», cuadro de Adolfo Pelayo DOSIS DDD PODIDO Cosmopols americanas las enardece y emociona, _Cid, el Cid de'todos, pero más suyo que el panorama literario universal a A di “aa PEPA YE gps ds EE | ALS Burgos, la ciudad del Cid. «LA ESPAÑA DEL CID» NORTEAMERICANAS EN BURGOS SFE AS 29 e SY pS rones en la tumba del Cid y muchachas de los E “9 Estados Unidos de América por las calles de Burgos. Como estrellas del cinematógrafo, han veni- - % do ganadas en el corazón por Rodrigo de Vivar. , E Nunca, desde que se trajeron los restos del gue- AS RIAS rrero a la Catedral, había tenido flores la Eiehe Ninguna muchacha le había dedicado ni siquiera un suspiro. Los estudiantes femeninos españoles le miraban demasiado de cerca, demasiado tangible, a él, tan lejos. de la tangibilidad, tan epopéyico, tan legendario. Pero a las señoritas nortecomo un tambor de guerra, el suelo de Castilla la Vieja, y, sobre todo, las enatdece y emociona lo que aprenden de sus héroes. Ellas miran atrás y no encuentran el regazo de una brillante tradición. No saben de dónde proceden los muchachotes fuertes y deportivos de su país. ¿De dónde? ¿de dónde? Y aquí todo ha seguido el curso de vidas lejanas que han ido encadenando las de ahora. Vidas lejanas y maravillosas como la del Cid. Seguramente que por un momento han soñado que vivían la época de Rodrigo. El afán científico no pone flores en las manos de las muchachas; las flores las pone la ilusión. ¡El Cid, que gana corazones jóvenes y rostros alegres y bonitos, como los ganó cuando atravesaba moros con su lanza! No hay que creer que sea la ofrenda a la muerte, sino a la vida, a la enorme vitalidad, que aun alienta del caballero y que ha hecho vibrar a unas mujeres que llegan del mundo del cine al mundo de la historia y del romance popular. El Cid —espadón y casco —estira su figura y sonríe. Las muchachas de los Estados Unidos de América sonríen también, y, detrás de ellas, el ilustre D. Ramón Menéndez Pidal, que ha dado al público, en estos días, un libro de valor inestimable: La España del Cid. No: su de nadie, vive, contra lo que el mismo maestro de historiadores creyera. Vive, alienta y conquista. Conquista por sí sólo corazones. D. Ramón Menéndez Pidal se encargará de conquistar para él y para la España de aquel tiempo los cerebros que queden. EMIL LUDWIG, BIÓGRAFO En Ludwig no ha sido cuestión de moda, sino de vocación. Siempre ha habido biografías y biógrafos; pero de un tiempo a esta parte unas y otros venían renqueando, sin llamar poderosamente la atención del gran público lector, sin constituir furor ni moda. Ludwig tomó la biografía y corrió el campo con ella en los brazos. Él preveía el efecto. Género olvidado o semiolvidado, género donde trillar. En seguida recibió los vítores. Y, en seguida, las más importantes editoriales europeas comenzaron a publicar lo de Ludwig, en traducciones minuciosas, añadiendo por cuenta propia, para lograr rápidamente una biblioteca de la amplia materia biográfica, originales de otros autores, de los autores de la casa, generalmente. Y la moda se impuso. Y ahora la siguen con entusiasmo Francia, Italia y España. Así todos los escaparates de librería se ven colgados de nombres profundamente evocadores, magníficamente ilustres, de nombres lejanos y de nombres todavía próximos. Y hasta de los del día, en algunas partes. Pero el escritor alemán fué quien puso el calor momentáneo, la animación y la utilidad. Tal vez en los días presentes el resto de los biógrafos, todo el resto, prefiriese el silencio de Ludwig, que no lleva —afortunadamente para él y para sus editores y traductores —camino de callarse. (Ya está a la luz su obra que trata de los momentos de julio de 1914—14 de Julio —, momentos y angustias y entusiasmos cuando hubo de estallar la gran guerra. Aquí la otra importantísima cualidad del autor que eleva su periodismo a - la dignidad de historia). Al traducirse su Goethe —raro que no estuviese traducido al francés, siendo uno de sus primeros éxitos—, ha revestido los mismos caracteres de gran acontecimiento que, en su día, constituyeron otras obras suyas, tales como Napoleón y la reciente: Guillermo TI—al español por Ricardo Baeza—. Y es que el biógrafo posee el arte de penetrar al personaje que le ocupa, de identificarse con él, de mirarle desde todos los puntos humanos y extrahumanos y de sentirse muchas veces en su interior; además busca y encuentra el dato, el rasgo, el gesto. De esta manera Ludwig consigue sus biografías. Junto al Goethe, ya para la Europa que no sabe alemán, aparecen hoy los originales de un Felipe II, de Jean Cassou, y Sor Patrocimto, de Benjamín Jarnés. El último de éstos también acierta plenamente, mientras que Cassou construye un personaje: menos humano y, por otra parte, no da en todo flo que era de desear con el individuo, ni con la relación entre él y su época* Pero todo hay que pasarlo por amor a la Biografía o a lo que, por lo menos, trate de acercarse a tal condición. Las vidas de los demás están de moda. Con las vidas se fabrican verdades de otro tiempo y mentira del porvenir. Escritores, manos a la obra, que la biografía os espera y los héroes están impacientes de resucitar por vuestra mano. TRES POETAS DE NUEVA POESÍA: ALBERTI, LORCA, GUILLÉN Uno: vino embarcado en un libro de mar por el brazo de un premio de literatura. Pero el premio se hubiera olvidado, como tantos otros; y el libro y su poeta también. Sin embargo, todo el mundo conservó los nombres: Marinero en tierra..., Rafael Alberti. El conservar los nombres resulta casi siempre difícil, aun cuando no se quieran olvidar. Hoy, este poeta, después de dos libros intermedios: El alba del alhelí y La amante, acaba de lanzar para todos los vientos: Cal y canto y Sobre los ángeles. Rafael Alberti merece abrir la nómina de la joven poesía española por su A privilegiada y por su constante superación. Desde luego es, por ahora, el poeta que mejor sabe superarse. Tiene un sentimiento libre que le impulsa y que, al mismo tiempo, le desliga del pensamiento en común, tan frecuente en los grupos literarios, en las camarillas que, a ? e pesar de nuestro siglo XX, subsisten. Es duro. A este propósito y previamente puede sentarse la clasificación de andaluces —Alberti lo es —duros y blandos, de andaluces inadaptables y de prodigiosa adaptación; en constante alejamiento de la anécdota en el acontecimiento lírico, los primeros; en pertinaz captación y recreo de ella, los otros. Hay algo que debe estimarse ante todo —aun por encima de su estupenda técnica —en Rafael Alberti, y es su independencia en la poesía y en la vida. Rico en gestos literarios y vitales, no ha sentido el miedo de una vez lograda una forma ensayar otra y otra y muchas, así como tampoco ha temido, en su aislamiento urbano, irse haciendo su tipo exterior deportivo. Ha hecho excursiones de torero, ha vagabundeado —sin vagabundaje ritual —consciente, e igual que Platko, el célebre guardameta de su oda y del fútbol, ha defendido un marco: el de su arte y su persona. ¡Qué importa, pues, que las manos llenas del pecado literario sigan arrojando sus piedras! En Cal y canto y en Sobre los ángeles está bien patente toda la inquietud renovadora del poeta de renovarse él mismo, de renovar con su esfuerzo las almas y las vidas ¡tan tradicionales! de los demás. Consigue el equilibrio de la libertad auténtica, incomprensible. Por eso su libro Sobre los ángeles puede vivir con el ritmo que le corres- Del panorama literario universal El poeta Federico García Lorca, por Aladrén Cosmopols ponde. Crear ángeles, como crear fantasmas, es lo maravilloso, porque no se puede estudiar en libros, ni suele haber materia en donde investigar y nunca, casi nunca, hay nadie que sepa informarnos de cómo son. Crearlos. Y que sean. ¡Tan difícil!... El otro: Federico García Lorca podría muy bien ser, igualmente, el uno. Esto de uno y otro no es sino un convencionalismo, una cualquier manera de clasificar. Pudiera muy bien ser, como es, uno de los dos, de esos dos que están en todos los pensamientos nuevos cuando a poesía van a referirse. Y tampoco es que no haya más que esos dos. Sí que los hay. Ahora, que al decir «los dos» nadie ignora que se habla de Rafael Alberti y García Lorca, o viceversa. No son antagónicos ni concurrentes en los sucesos líricos que eligen o fabrican. Pero son «los dos». El otro, pues, Federico García Lorca, aparece, no requerido por-la actualidad material de la publicación de un libro y sí por la actualidad constante, a la que le lleva su mismo espíritu. Federico García Lorca es el fuego, la anécdota, el corazón : el corazón de un poeta, no el del mundo vulgar en la caja torácica de alguien mal llamado así, que es lo que frecuentemente ocurre, Y es, sobre todo, el fuego. En estos días, ese fuego suyo, al lado del fuego docente de, Fernando de los Ríos, le empuja hacia Nueva York. Pero a Federico García Lorca parece que le va a detener en el momento de la marcha, o en la travesía, un libro de romances: Romancero gitano. La llamada de la anécdota, del sitio y del nombre, reales, hasta de la estatura exacta. ¿Irá el poeta a universalizarse o a universalizar su poesía? Lo anecdótico en él puede ser universal a pesar de su anécdota. Falla tiene a su vez Música anecdótica. Y pocas personas y pocas artes tan universales como las del maestro. Federico García Lorca es el fuego. En París, sólo con su presencia abrasaría de aplausos las manos de los espectadores, aunque no le entendiesen ni una palabra. Les haría comprender el fondo neto, auténtico, de lo español. En Nueva York... acaso lo incendie. No es un tercero en discordia, porque ni siquiera puede estar sujeto a escalafón este pulimentador de ideas que sabe, acaso mejor que nadie, del olor y del gusto y de las calorías de las palabras. Jorge Guillén es profesor de literatura y lengua españolas, porque en España no hay cátedras aún para profesores de poesía; de lo contrario, él ocuparía oficialmente una y tendría discípulos, discípulos ya poetas, que irían a mejorar su forma, su comprensión y hasta su manera de ver y de sentir. Desde Jorge Guillén les hablaría la pureza y de su mano descubrirían ellos que el poema es un hielo por el que hay que deslizarse con insuperable maestría. Un hielo tan bien logrado que ni el fuego ni la carne puedan con él. Lleno de aristas, de ángulos y de superficies pulimentadas, el poeta quedaría firme y seguro, dispuesto a jr hacia generaciones futuras. Hacer de nuevo y con distintas palabras al hombre, ala mañana, al pájaro, a la fábrica..., hacerlo todo nuevo y mejor y ver que sólo unos pocos comprenden ese idioma..Profesor de poesía, de minoría, de minoría inmensa. Juan Ramón Jiménez ha sido, tal vez, el primer profesor extraoficial. Jorge Guillén ganó hace algunos años una de estas cátedras. En recopilación, Cántico le pone nuevamente ante la minoría que le admira. Minoría siempre, que conquista para su poeta —y en general para sus favoritos —el «¡oh!» admirativo de los demás, aunque la falsa admiración se estrelle luego sin ruido en la primer esquina de su incapacidad propia. MicGueL PÉREZ FERRERO 69 Cosmopols 70 Fuente de las «Tres Gracias» y Palacio de La Granja. SITIOS REALES DE ESPAÑA "LA GRANJA: A villa de San Ildefonso, llamada corrientemente La Granja, es uno de los lugares más deliciosos y apacibles que, para su recreo, puede visitar el turista. Nadie pensaría, antes de llegar a su recinto, que pudieran encerrarse en él las maravillas naturales que un ingenio de príncipes creara para su solaz y tranquila diversión. Todos los refinamientos del siglo XVIII, al que el espíritu francés dió forma y realidad, tienen en San Ildefonso un eco preciado. Se encuentra San Ildefonso en la provincia de Segovia. Dista de la capital once kilómetros, a los que, si se utiliza vía férrea, hay que añadir 101 desde Madrid. Durante el verano, que es cuando el número de visitantes aumenta considerablemente, hay suficiente servicio de trenes y automóviles a precios reducidos para atender a las necesidades del público. En la actualidad tiene San Ildefonso más de 4.000 habitantes. La villa se encuentra situada en medio de un anfiteatro montañoso que comprende: Siete Picos, Matabueyes, Torreiniesta, Peñalara, Moreti y Carneros. La vegetación es en estos lugares abundantísima y hace de esta región un verdadero manantial de riquezas agrícolas e industriales. La profusión de pinos y robles proporciona madera de calidad. Los pastos son excelentes y, por lo tanto, el ganado se desarrolla considerablemente. Abundan de manera especial las frutas y legumbres. Es San Ildefonso una villa confortable y cuidada. Posee excelentes hoteles, donde el viajero encuentra grato acomodo; teléfono, alumbrado eléctrico y cuanto es indispensable dentro de los límites reducidos de su capacidad de población. El clima es más bien frío, puesto que la temperatura media usual viene a ser de 10% 7 c., lo cual hace a estos lugares verdaderamente atractivos en la época del verano. Felipe V, enamorado del estilo galante de Versalles, quiso traer a sus dominios algo que respirase bella y luminosa arrogancia contra la sombra severa del Escorial. Encantado del lugar de San IIdefonso, firmó en 1721 un contrato con los monjes del Parral y con la ciudad de Segovia, adquiriendo terrenos en cantidad suficiente para la realización de sus proyectos. Dieron comienzo las obras, y, varios años más tarde, Felipe V abdicaba desde allí la corona en favor de su hijo Don Luis, disponiendo Glorieta de las Ocho calles. únicamente de San Ildefonso para su retiro y el de la reina. Todavía volvió este rey a ocupar el trono por muerte de su hijo. Su cadáver reposó en el panteón primitivo hasta que fué trasladado al nuevo, construído por su hijo, Fernando VI. Pero si bien debemos a Felipe V el origen de San Ildefonso, quien lo engrandeció definitivamente fué Carlos III comprando más terrenos. Es San Ildefonso un pueblo simpático y acogedor. Sus plazas son amplias, como la de Palacio, formada por el Real Palacto, la Colegiata y la Puerta de Segovia. Sus calles, cuidadas y de limpieza proverbial: la de los Infantes, de la Reima, del Rey, Botica y de la Valenciana. Dan acceso a la población las Puertas de Segovia, del Horno, del Campo y de la Reina. El Real Palacio es un edificio rectangular. Su fachada principal la forman columnas y pilastras, en el centro, que sostienen un entablamento sobre el que puede verse una balaustrada con jarrones de mármol. La fachada de los jardines la ejecutó Sachetti, completando el ornato Procaccini y Saari. Puertas de hierro en la planta baja y balcones en la principal, y en su parte occidental, la Colegiata. Se puede observar en el centro el claustro primitivo de la hospedería jerónima. Forman el ático cuatro cariátides que representan las cuatro estaciones, y campean en el centro del edificio las armas de España y de la Casa de Borbón, unidas por el Toisón de Oro. Entre las ménsulas de los balcones, la Aurora, el Día y la Noche, con los reyes fundadores, en medallones. Se encuentran en la planta baja la galería de estatuas, Comandancias, Mayordomías, y demás dependencias, con el comedor. En la principal, los grandes salones y habitaciones privadas. El mobiliario, en su mayoría, es Imperio, aunque existen también muebles Regencia, Luis XIV y Luis XV. ' La Colegiata está junto al Real Palacio. Tiene forma de cruz latina. El altar mayor consiste en cuatro columnas corintias y un cuadro al óleo en el fondo; el Sagrario es de lapislázuli. Se encuentran en el Panteón los restos de Felipe V y de Isabel de Farnesio, guardados por plañideras de mármol. Frente al sarcófago, una escultura de Sexanini y un armario que guarda preciosas reliquias. Guarda la Colegiata una gran riqueza en terciopelos, bordados, tapices, ornamentos..., etc. La Casa de Canónigos también es digna de verse, como las caballerizas, la Casa de Infantes, el teatro y la iglesia del Remedio, que costeó Isabel de Farnesio. Pero lo que ha dado a San Ildefonso renombre mundial son sus maravillosos jardines. Allí, los prodigios de la naturaleza, en todo su máximo esplendor, la vegetación espesísima, los arroyos y los estanques; las fuentes, verdaderos alardes artísticos, donde los surtidores tejen entre las frondas sus más bellos juegos; allí, los corzos saltando y los faisanes de plumas de seda; allí, las estatuas y las terrazas. Los jardines fueron dirigidos por Renato Carlier. En ellos se multiplican los castaños de Indias y los tilos, que datan de primiti- Fuente de la Carrera de caballos. Cosmopolús Parterve de la Cascada nueva vas plantaciones, abundando hoy, además, olmos, chopos y fresnos con otras muchas especies. Para que nada faltase en ellos existe un gran lago, denominado «El Mar», que tiene a un lado la llamada meseta del Mar y al otro la Casa de la Góndola, el establecimiento de Piscicultura. En «El Mar» se crían peces de las más variadas especies. En las partidas reservadas es donde se encuentran el Plantel, el Laberinto y el Vivero, con la especial partida de la Reina. En esa primera partida de El Plantel se encuentran naranjos y otras plantas que Felipe V trajo de Florencia, el Parterre y la producción de flores. El laberinto no cumple hoy su antes divertida misión, a causa de estar casi todo al descubierto. Isabel de Farnesio mostraba tanto cariño a sus macizos de rosales, que el lugar donde éstos se encuentran ha sido designado con el nombre de Partida de la Reina. Entre las fuentes merecen mención especial la Cascada del Cenador, la de Andrómeda, la Carrera de Caballos, la de Apolo, la del Canastillo, la de la Fama y los baños de Diana. Algunos de sus surtidores llegan a altura extraordinaria, como el de la Fama, que se eleva a 36 metros. La Mitología presta a la escultura todos sus motivos y fantásticos desenvolvimientos. En «La Cascada», las Tres Gracias, sostenildas por tritones y rodeadas de surtidores fluyentes de Monstruos y fieras que nadan en el remanso, donde Anfitrite juega con cisnes y delfines. En la de «Eolo», el agua es arrojada pcr céfiros prisioneros de un dios entre los peñascos. En las plazuelas de la denominada «Carrera de Caballos», las fuentes reproducen a Cupido, unas veces asido a la Cornucopia, y otras a la boca de un pez. En los estanques, como en el del bosquecillo, tritones, delfines y amorcillos dan escolta de honor al triunfal carro de Neptuno. Vemos en otro estanque a Andrómeda a punto de ser destrozada por el dragón, y a sulado a Perseo, que, defendido por Minerva, prepara su cuchillo, sirviéndose de la cabeza de Medusa. Y así, por todas partes, el mito y la realidad fundiéndose bajo las frondas tupidas que impiden ver el cielo. Vemos a los diosos en un cortejo de estatuas: Saturno, Vesta, Marte, Hércules... Hay composiciones de gran dificultad ; así encontramos a Diana rodeada de ninfas, acechada por Acteón, que, escondido en su gruta, tañe la flauta, mientras que, en el círculo que las rodea, leones abrazados con sierpes vierten agua cristalina, retozando en la espuma doce grupos de ninfas con animales. Las fiestas más notables que se celebran en San Ildefonso son las de este Santo, Patrón de la ciudad, que da nombre a la villa, a más de la de San Lorenzo y San Luis (23 de enero y 10 y 25 de agosto, respectivamente). En estos días es cuando mejor pueden visitarse los jardines, porque se da en ellos el magnífico espectáculo de correr las fuentes. (Texto y fotografías facilitados por el Patronato Nacional del Turismo) 7I “y Cosmopols y LA CONQUISTA DEL AIRE - LA ODISEA DEL ”DORNIER NÚMERO 16” LOS CUATRO MOMENTOS ALCÁZARES oMO una canción detrás de la niebla, lejana y próxima, desveída y potente, queda en nosotros el recuerdo de la odisea del pájaro de bronce, de aquel Dornier 16 cuya memoria, partida en cuatro reflejos, merece una exhumación. ¡Alcázares! Mediterráneo que ronfla sobre la costa llena de sol. Aeródromo. Preparativos. El mar amplio en la palpitación sosegada de la media tarde. El Dornter está listo, puesta la proa cara a la aventura. Franco, Gallarza, Ruiz de Alda y Madariaga van y vienen sobre los planos del avión, que la pleamar mueve con agitaciones de bravura amansada. Una canoa nos lleva al filo del hidro, cuyas hélices han comenzado a girar. Nos disponemos al último adiós. El Dormier avanza sobre las aguas. Es la nueva saeta que pronto quedará proyectada en el espacio. 114 «de e Zumban los motoresen |. LN la estela de espuma. El EE pájaro ha levantado el vuelo. ¡Ya está! ¡Adiós, adiós! Primer momento. ANGUSTIA Un día, dos días, cinco días, seis días con el alma encogida por la incertidumbre de un quizás. El pájaro herido abatió su vuelo sobre las aguas. Todo un pueblo sumido en la rogación. Inquietud y esperanza, pesadumbre y aliento. Franco, Gallarza, Ruiz de Alda y Madariaga. Cuatro nombres que rozan los labios con el estertor del grito de socorro. ¿Vivos? ¿Muertos? Sobre el gran océano se mece la cruz de su destino emparejado. Son bravos, son fuertes. Pero... Quizás sí. . Quizás no. Y la angustia, como la sombra de una ala negra explayada al sol, se refleja en la tierra toda. (EAGLE! ¡Eagle! ¡Eagle! Es la voz unánime que retumba del llano a la meseta, de la ciudad al surco. Tras esta voz, en la grupa del mismo deseo, llegamos a Jibraltar. Es mañanita clara al pie del Peñón. Para las nueve está anunciada la llegada al puerto del portaaviones británico que arrancó al mar los cuatro náufragos perdidos. El júbilo suena de punta al cabo de la ciudad como un cascabel sonoro. La impaciencia de media hora envuelta en brisas, y va estamos sobre la cubierta del Eagle. ¡Franco, Gallarza, Ruiz de Alda, Madariaga! Los cuatro ríen efusivos con el gesto plácido y pícaro de aquel que le pudo al peligro. Y junto a ellos, Kilroy, el teniente británico que los descubrió sobre el océano. Kilroy, rubio, imberbe, espigadito y dócil, estrechando manos con el aire desenvuelto del gentleman que es generoso por gentileza y sencillo por educación. Sobre la cubierta del Eagle suenan marciales, ordenados y magníficos, los acordes del himno inglés. Los sombreros penden de cien Kilroy y el comandante Franco Cosmopols manos rígidas. Es la devoción en el saludo al momento emocionado de ver nuevamente nuestros a aquellos cuatro hombres que habían sido como cuatro pedazos de ispaña sin rumbo sobre el mar infinito. MADRID De nuevo en Madrid en pos de esta epopeya que pudiéramos llamar de la más alta caridad humana: de la que goza por el sufrimiento ya acabado. Algeciras, Ronda, Montilla, Córdoba. Ruta de las fraternidades hondas abierta ante el convoy del grato retorno. Y Madrid. Muchedumbre que ruge y brama en bienvenida. Entusiasmo que rompe la estrecha esclusa del orden en la hora trepidante. Franco, Gallarza, Ruiz de Alda, Madariaga. Sobre los hombros del pueblo, los cuatro hombres son como cuatro airones de devuelta gloria. Y entre ellos, cinco uniformes blancos ante los que el público se rinde gozoso y devoto. Son los oficiales del Eagle, pendón preclaro de la cabalgata. Unas mujeres de España han besado al teniente Kilroy, rubio, imberbe, espigadito y dócil. Los besos han sido como los estampidos finales de la traca de luz. Último momento. Teniente Kilroy: bien besado estás. RIENZI a a la AS 1 32 ¡00 “xl. +1." hs 25 Cosmopols 80 unas cajas... Nada, ¿sabe...? Un poco de contrabando sin impor- DON LUIS, tancia... que no quiero que la CIUDADAN O Aduana descubra... Son artículos de mi país, mi caro país, que hay que esconder porque me cobrarían un capital de derechos aduaneros... D. Luis titubeó: —¡Caramba, don Mario...! Mire que esto del contrabando está ahora muy grave. Pero D. Mario, sin atender los temores de D. Luis, insistió: —Quiero dejarlo aquí, ¿sabe? Es que, mi caro Montero, no pueden hacerse ya negocios con estas tarifas... A más son tan sólo unos días, dos o tres... Y de usted no desconfiará nadie... —¡Bien, bien...! Yo creo que no me ocasionará ningún disgusto... Fácil a servir a la amistad, D. Luis cedió. Realmente, no era raro en Tánger el comerciar con géneros hurtados por los matuteros a la vigilancia dela Aduana. Y además, en el fondo, el ideal del contrabandista de borrar las divisiones de pueblos, de anular las fronteras en las que se mantenía todo el régimen de aranceles mundiales, armonizaba bien con las teorías y los convencimientos de D. Luis. Por eso no encontró en él Boldini muy enérgicas resistencias. —Llegarán esta madrugada y llamarán por la puerta del corral, por precaución... Usted lo deposita en la cueva y lo guarda hasta que yo le avise... Luego usted me dirá lo que valga el almacenaje... ¿No? Los negocios son los negocios... Bebió una copa de coñac y se despidió, estrechando la mano de D. Luis con singular presión. En el silencio y la sombra de la playa se perdió a paso rápido, acompañándose del silbido de una canción de Nápoles. TI D. Luis estaba suscrito a dos diarios y una revista gráfica españoles. De los diarios leía únicamente las noticias que se referían a Tánger, por lo que el porvenir de la ciudad pudiera influir en su negocio. La revista le entretenía, como a un chiquillo, con sus grabados. Le gustaba hojearla repetidamente hasta conocer de memoria y rever, con los ojos cerrados, en su imaginación, cada una de sus fotografías. Aquella mañana había llegado la revista a Tánger, y D. Luis se distraía repasando sus hojas, cuando de uno de los grabados algo le hirió en lo más escondido, en lo más enterrado de su espíritu... Su infancia... Era un clisé que copiaba la plaza de su pueblo, en la que dió sus primeros pasos, en la que se reunió de chiquillo a jugar con otros muchachos que ya, como él, serían hombres con canas. Allí, detrás de la Casa Consistorial, a espaldas del Ayuntamiento, nacía la calle donde vivieron sus padres... Allí seguramente murieron cuando, próximamente a los tres años de haber salido el hijo del lugar, la epidemia de tifus que diezmó el pueblo se los llevó casi al mismo tiempo a los dos... La revista decía que en aquella plaza acababa de ser inaugurado un monumento para honrar la memoria de un alcalde ejemplar... DEL MUNDO No le importaba nada la estatua a D. Luis. Lo que le sugestionaba era la fachada del Ayuntamiento, que en el grabado no aparecía herida por los pedruscazos de los chiquillos, y que, sin embargo, D. Luis la reveía así en su memoria cicatrizada y sucia, como entonces... ¡Valdeperas! ¡Qué miserable poblacho, qué minúsculo lugarejo en la magnitud de la patria de aquel D. Luis, ciudadano del mundo, y, sin embargo, qué extraña emoción le producía el encontrarse ahora nuevamente ante su pobre plaza pueblerina! No había recordado tan vivamente nunca aquella plaza de Valdeperas, como en aquel instante. ¡Bah! ¡Famosa y brillante cuna era Valdeperas, para entregarse por ella a la nostalgia! D. Luis siguió pasando páginas de la revista, no queriendo acordarse más de su pueblo. De improviso, la puerta del café se abrió violentamente, dejando paso a uno de los policías españoles del Consulado y a dos soldados del tabor interior. —¡Alto a la autoridad! —gritó enérgicamente el policía. — ¿Yo? —interrogó, asombrado, D. Luis. —Llévenos usted ahora mismo a la cueva, donde oculta usted armas de contrabando para los rebeldes de la zona española... Y como D. Luis, incomprensivo, no obedeciese pronto, el policía añadió: —Su cómplice el italiano ha sido cogido in fraganti... Conque... es inútil toda negativa... Además, en la cueva nos con- Venceremos... D. Luis ya no dudó. El italiano había querido utilizarle como colaborador en su negocio de contrabando... y contra España... ¡Contra su patria...! Su patria, sí... que para eso D. Luis sí que comprendía lo que era la patria... Era en los odios, en el mal, en el fratricidio de las guerras, en lo que don Luis no se sometía a las fronteras. Pero para el amor, sí... Lo había sentido, lo había comprendido un poco antes, al enfrentarse en aquella revista con la placita humilde de Valdeperas. Para lo que no podía existir la patria era para lanzar unos hombres contra otros, en batallas de hermanos... Pero sí para sembrar en ella el bien, del que brindar a los hombres de los pueblos ajenos la mejor espiga... Y más aún para no envilecer aquella ilusión de fraternidad universal en la villanía del contrabando de guerra, Se sometió D. Luis. Avanzó hacia la cueva, sirviendo de guía a sus guardianes, y se resignó a la suerte. Al andar llevaba las manos trenzadas, atenazadas una a la otra, en ambición de presa. Hubiera querido tener junto a sí al italiano para vengarse, más que del riesgo que por culpa suya corría, por aquella burla que acababa de herir con una risa canallesca su más firme ideal: un ideal tal vez utópico e imposible... Pero, ¿qué ideal no es un imposible... si el ideal que se realiza ya no es el ideal? José ROMERO CUESTA N uno de los innumerables caminos que en la tierra de Galicia remedan aquella alta e inasequible constelación que se llama camino de Santiago, precisamente en el que hoy conduce desde Orense a la ciudad del Apóstol, en un valle abrigado y seguro, donde el agua fecunda y reverdece prados y bosques, detiene y maravilla el ánimo del peripatético la mole descaecida y ruinosa, pero gigantesca aún e imponente, del Monasterio de Osera. Este, que alguien ha llamado el Escorial gallego, fué uno de los más pujantes y famosos de la orden de Cister. Hoy, tendido en el paisaje, bajo la melancolía de los cielos turbios, sintiendo que le roe las entrañas la carcoma del tiempo mientras vuelan sobre él, lentas y magníficas, aquellas grandes nubes algodonosas y redondas del cielo orensano (destriadas después y diluídas en la gris inalterabilidad del cielo lucense), el Monasterio de Osera, testimonio de un pasado poderío, y acaso el más alto exponente del arte barroco que se conserva en España, impone desde el primer instante por su grandiosidad y por su belleza. El patetismo de sus ruinas tiene una desolación trágica. A la inclemencia del tiempo unió sus despojos la rapacidad del hombre. Una desidia secular y culpable, alterada a veces y escarnecida por las iras populares, como en el día sangriento del baldaquino, gravita sobre su belleza y tal que, quien.lo ha visto una vez, no puede olvidarlo y siente para siempre el deber imperativo de unir su voz a las que en Galicia se alzan en pro de la restauración del famoso Monasterio. Muy honda y arraigada conservo la impresión. Bajo la lenta perfidia de una Huvia menuda, en una clara y fina mañana invernal y después de perfilarse sobre el fondo gris y húmedo la mole entera del Monasterio, se alzó ante mis ojos la maravillosa armonía rectangular en la que, arco rotundo y audaz, se abre la puerta famosa coronada por dos simbólicas representaciones de la Vida y de la Muerte. Antaño aparecían unidas por una cadena que hogaño está deslabonada y rota, en una anticipada y temeraria profecía que mueve a meditar en la eternidad. Y todavía esta primera Puerta de entrada al Monasterio de Osera Cosmopols e impresión, simbólica y meditativa, se afirma con el decorado de las pilastras que encuadran la puerta y que Ramón Otero Pedrayo, el más alto, el más profundo, el más sabio guía de Galicia, ha descrito así: «A la derecha, un caballero del siglo XVIII (peluca rizada, sombrero de corte, casaca, calzón, lazos en los zapatos, espada al costado) sueña un delicioso nacimiento de Cristo (la Virgen, el Niño, San José con su barba florida, la vaca atenta): en la pilastra de la izquierda, el mismo personaje, convertido en anacoreta, descalzo, roto, desgreñado, reza frente a una tosca cruz sostenida por una calavera en un paisaje de rocas; un monje de luenga barba y hábitos plegados trae un cesto de víveres, anunciando su llegada con una campanilla; pero el diablo, en salvaje disforme y desnudo, apedrea la campanilla para impedir el don caritativo.» Largo rato absorbe la atención la ingenua alegoría. Lentamente se animan las figuras y, en su irreal prestancia corpórea, adquieren no sé qué perdurable y recia significación histórica. El alma milenaria de Galicia y siglos enteros de historia están sustancialmente contenidos en este a modo de símbolo pétreo en que el fervor y el arte supieron poner eternidad. La transmutación del caballero y de sus deliquios marca todo un camino y todo un estado de conciencia universal, cuando el mundo entero era camino de Santiago. Desde el sueño sonriente y rosado del Nacimiento, hasta la calavera entre rocas, toda una ascética, ejemplar y rigurosa, es revelada al mundo como expresión de una época. Y el modo fastuoso, suntuoso, pródigo y abundante con que es revelada, es característico también del barroquismo delirante y frenético, maravilla y gala de este Monasterio y que llega, en él, a culminación orgiástica en el imponderable altar y su reverso. Este barroquismo ascético o este ascetismo barroco, a despecho, o precisamente gracias a su convivencia con las muestras clásicas y románicas (ático y ábside), pone en pie la Galicia de Gelmirez y se diría que, sobre las ruinas desfallecientes, tejen todavía guirnaldas de vuelos ágiles y claros las claras palomas del Cardenal. De este modo, el Monasterio, erigido en Osera, tierra de osos, es también concreción de la es- SI Cosmopols 82 piritualidad y el fervor, y el ánimo milagrero y profuso de una tierra de prodigio. En este sentido, y aun sin ahondar en el puro y alto valor arquitectónico y artístico que representa, el Monasterio de Osera, gigante abatido en tierras de Galicia, debe ser reincorporado y puesto en pie de nuevo, para gloria y honor de Galicia y España. A medida que, en aquella fina, penetrante mañana invernal, iba recorriendo las amplias estancias desmanteladas y, entre ladesolación del musgo y la melancolía de los arcos derruídos y el patético silencio de las soledades, se me hacía patente la evocación de la prosperidad pretérita y la permanencia de la grandeza indestructible, se iba adueñando de mi ánimo suspenso el estupor dolorido por el abandono en que yace lo que, en definitiva, es uno de los más expresivos capítulos de historia que el viajero puede hallar en tierras españolas. Todo en las ruinas de Osera tiene no sé qué fuerza expresiva y patética de reconstrucción, que clama por no perecer y que se debate, trágica y muda, contra el abandono que ha decretado su muerte. Por lo que queda, se colige la maravilla de lo que fué. Y precisamente porque esa maravilla, en su valor sintético y auténtico, es, en cierto modo, una expresión nacional, una prueba de que Galicia ha contado en la eternidad una hora suya, cuando la catedral compostelana fué el centro del Universo y en Osera vivía el anacoreta alemán San Famiano, primer canonizado de que puede envanecerse la orden del Cister, es debercolectivo propugnar por la conservación de este monumento excepcional en cuyas amplias estancias, pobladas de soledad, toda resonancia tiene un litúrgico valor de consagración. La historia enseña además — y no es preciso exhumar sus páginas —hasta qué punto fué poderosa y rica en Osera la orden del Cister; señal evidente también del papel importantísimo que el Monasterio y Galicia tuvieron asignado. Si en una síntesis un poco audaz, cuando, coma en este momento, no puede razonarse, podría decirse que Versalles es el Mundo sin Dios y, contrariamente, el Escorial Dios sin el Mundo, acaso podríamos afirmar también que en su tiempo y en el esplendor acumulado y sucesivo de sus años de pujanza, Osera, el Escorial gallego, fué, sin duda, Dios en el Mundo o el Mundo en Dios, fórmula perfecta, equilibrio definitivo, armonía suprema, difícilmente asequible. No será, pues, mucho pedir que el mundo restablezca en el Monasterio el reposo. de Dios, augusto, sereno, inmutable y eterno. Al fin y al cabo, esta aspiración simbólica que, si no erramos, tuvo plasmación en el Monasterio hoy casi yacente, es la misma que supo hacer plástica, para el pasmo y maravilla de las generaciones, el maestro Mateo, en el imponderable prodigio del RINCONES GALLEGOS Fachada de la iglesia del Monasterio de Osera Pórtico de la Gloria de la Catedral santiaguesa, Las piedras de Galicia son, en definitiva, mojones milenarios de la gloria de la humanidad. Todo lo que queda en pie del Monasterio de Osera adentra y ahinca en el alma esta impresión, y despierta, con el entusiasmo, el fervor y el acicate. Traspuesto el umbral, todo, en aquella maravillosa arquitectura, la fachada de la iglesia, la sacristía, los claustros, la biblioteca y aquella maravillosa abundancia de medallones, pirámides, obeliscos, gárgolas y ventanales, da idea de la hermosura de un monumento que por su propio valor y por el prestigio de quienes deben velar por él exige no verse desamparado. Los poderes públicos sabrán, sin duda, cuidar este menester, y hay que elevar hasta ellos el clamor imperativo que sea advertencia y súplica y al mismo tiempo —para que tenga a sus oídos el tono de la autenticidad — una prueba de la vitalidad sensible y capacitada de una generación consciente de su responsabilidad. Uno, pues, mi voz a la de aquellos que en Galicia propugnan por que el Monasterio de Osera merezca el favor y el cuidado de los poderes públicos y para que de un modo u otro (declarado monumento nacional o reintegrado de nuevo a la vida monástica y al cuidado religioso) pueda evitarse su total desaparición y, con el tiempo, reintegrarlo, con el respeto y la fidelidad debidos, a su pasado esplendor. Téngase en cuenta que hoy ofrece un lamentable aspecto. Como dice Otero, «ha desaparecido todo el material de hierro y madera; sólo la piedra resiste en general por la solidísima construcción; pero de seguir abandonado, se convertirá en un enorme montón de ruinas». Traslado estas palabras y este fervor inteligente y afanoso al ilustrísimo señor conde de las Infantas, director general de Bellas Artes, que, en tantas ocasiones y con tanta sutileza de gusto y energía de tacto, ha sabido dar a su cargo excelencias definitivas. La catedral de Santiago necesita que unos cuantos kilómetros más allá se yerga este Monasterio, que, en cierto modo, la completa y explica, y cuya permanencia es necesaria para la reintegración definitiva de Galicia. Es preciso que cuando alguien, en el devoto fervor que empapa el alma en el callejón de Gelmírez, al cobijo de la ciudad del Apóstol, bata las palmas para hacer volar las palomas del Cardenal, éstas no puedan perderse en la amplitud del cielo en una divagación desesperada, y puedan acudir al nidal milenario y barroco de Osera con la límpida rotundidad de un vuelo fácil y seguro. a - RAFAEL MARQUINA (Fotografías del autor) Cosmopols DORI MILE A BANARINA OVE | E/PAÑA EL AMBIENTE ESPAÑOL DE CALIFORNIA «um LA BAILARINA DE TODAS LAS DANZAS c<u CAMINO DE ESPAÑA EL SECRETO DE SEVILLA Y DE MADRID «um LAS MUSAS DE LOS PINTORES «au LA ENAMORADA FIEL DORIS NILES Y SU EMBAJADA ESPIRITUAL DUCADA en un ambiente muy español, allá por tierras de misteriosa, de la China y del Japón lujuriantes. Danzas semíticas California, la chiquilla se enamoró perdidamente de las de ritmo lento y retorcido; danzas negras de ágiles descoyuntacosas de España. Cultivó diversas actividades y comenzó a mientos. Danzas paganas con claridades de friso ateniense... demostrar que era una gran bailarina. Recibió lecciones de Actuó muchas veces con éxito. Pero su sueño dorado era visitar baile. Fué gustando lentala tierra donde la danza tiene su expresión más justa. Y vino a Europa; Francia y España nutrieron sus predilecciones. Y en mente, como en raras copas de licores exóticos, los hondos misterios de todas las danzas primigenuestra península, Sevilla y Madrid nias. Bailes solemnes de la India Las bailarinas de la compañía de Doris Niles 83 Cosmopols » DORIS NILESÉ IA. BAIARINA OVE ¿SE ENAMORO NA: nr rivalizaron - en mostrarle la señorial belleza de sus costumbres y el encanto de sus bailes ancestrales y apasionados. Al volver a Norteamérica, Doris Niles y su hermana Cornelia llevaban como bandera de sus gallardías un repertorio exquisito de bailes clásicos franceses y españoles, ya perfeccionados. Adiestraron a otras muchachitas y formaron compañía. Las danzas españolas tuvieron expresión adecuada en el ritmo grácil de estos cuer- El sugestivo cuadro de «Danzas españolas», de la compañía de Doris Niles, resulta una maravillosa evocación de típicos pos juveniles. La España de bailes, llena de color, de gracia... ayer, en sus danzas más evo- ARA ANA ANA AA ao Doris Niles, en los bailables de la ópera «La Gioconda» .. Cornelia Niles, interpretando una velazqueña evocación de la «Pavana española» 84 Las bellísimas hermanas Doris y | Cornelia Niles, mostrando la palpitante realidad de su amor a España, en esta gracia castiza con que lucen los atavíos propios de las mujeres de nuestra tierra andaluza Cosmopols Cosmonolis DORIS NLLLÍ REF í Ea ad LA BAILARINA OVE ¿SE ENAMORO DE Ez 86 «Fandanguillo», aires castizos de Andalucía, gracta soleada de unos ojos de fuego... Doris, dispuesta para una de las danzas que sabe interpretar con todo el sentido artístico y emocional. de su hondo fervor españolista cadoras, interpretadas por ellas, inundó de fragancias elegantes, sugestivas, apasionadas, heridoras de sensualidades adormecidas, los escenarios americanos. Al ruido negro de los espectáculos a la moda, hizo Doris Niles que sucediera la prestancia de una pavana o el picante dulzor de un fandanguillo. El público supo apreciar el valor de estas exhibiciones y premió a las bailarinas con su aplauso unánime. Rincón de España el escenario donde actuaban ellas. Nostalgias de «la tierra engalanada de perfumes viejos. Colgaban por doquier la gracia de sus sonrisas y de sus ritmos. Policromía desbordante de los atavíos propios de las mujeres de España. Infantinas de Velázquez, duquesas majas de Goya, hembras bravías de Romero de Torres. Música de los mejores maestros. Y el corazón de Doris, como rosa encendida de apasionados pétalos, derramando el óleo generoso de sus devociones hispanas de uno en otro lugar. Cada vez sus ritmos eran más españoles; sedimentábanse los academicismos, lo espontáneo triunfaba a cada nueva actuación, y la bailarina sentíase transportada por líricos arrebatos, gozando del embrujamiento de Doris Niles, en la vesurrección de un mito griego, con su danza olímpica. una danza popular, que sabía a perfumes carga- a dos de esencias OS voluptuosas... de AS E se España y de lA. BAILARINA OVE SE IENASORO Oriente Pl. DORIS MILES DE y qe AS Con emoción E S: FAN Al e Mo Te> casi religiosa, la eo bailarina cuidó de su rito pagano, huyendo de la pandereta fácil. Era una noble interpretación de la España racial, de la que se sentía cada vez más enamorada. Y así se entregó de lleno al cultivo de su arte. Por él logró sus mejores triunfos. Por él, las noches apoteósicas abrieron ante ella la luminosidad de los fervores más hondos. Se sintió embriagada. Y-al baile español, como si fuera un amante bravo, entregó las caricias de su cuerpo ágil, ondulante, asaeteado de ansias incontenidas, que le subían del corazón a la boca, en un regusto de frutas áureas, recogidas en los cármenes granadinos, en las huertas valencianas o en los jardines sevillanos. «Danza mora», otra de las maravillosas interpretaciones coreográficas de Doris Niles Cosmopols Alma de España, sin pandereta de colorines. Cauce profundo de agua limpia y noble. Vena hinchada de sangre juvenil. Paganía deslumbradora de un culto popular. España, conquistando nuevos corazones por imperio del arte, como antaño los conquistara por el de las espadas gloriosas. Y una mujer, enamorada y rendida a su nombre, ungida de la gracia de todas las gracias que en su espíritu hicieron florecer el milagro ancestral del culto a la danza... Doris Niles, sacerdotisa a ese culto. Los españoles debíamos nombrarte nuestra embajadora espiritual en América. Ya lo eres por tus propios méritos. Deja que un español cualquiera, sin otro valor que el de serlo, arroje susombrero castizo al tabladillo de tus triunfos y agradezca con sus aplausos, encendidos de admiración, el amor verdadero que tú sientes por el nombre de España. RAFAEL LÁINEZ ALCALÁ 87 88 POR José Pinazo C. PALENCIA TUBAU LLÁ por el año E de 1918 celebró José Pinazo su primera exposición en los salones que el Círculo de Bellas Artes destinaba a sus concursos en la Carrera de San Jerónimo. Años después presentó el pintor nuevo y nutrido número de obras en la sala oficia] de exposiciones del Museo Nacional de Arte Moderno. Tal vez no tardando ofrezca el artista a la curiosidad de expertos y juzgadores profesionales lozano fruto de su espíritu. Tan repetidas exhibiciones son clara demostración de la necesidad sentida por un temperamento que a sus cualidades de trabajo une el decidido afán de renovación constante. Recordamos que al celebrarse su primera exposición pusimos de relieve lo que a nuestro juicio era más atendible en el empeño y obra por entonces realizada: el desasimiento, el desligamiento de una serie de trabas que lógicamente habían de tener sometida la personalidad de Pinazo. Los primeros años fueron los del eterno esclavizado al medio, influencias extrañas. Su concepto Retrato estético y su sensibilidad luchaban violentamente con el:ambiente, que por fuerza trataba de imponérsele. José Pinazo inició su arte bajo la poderosa sugestión de una lozana y maravillosa espontaneidad que nadie como el maestro Ignacio Pinazo supo conseguir. Los primeros brotes de la rama de aquel frondoso árbol, tan nutrido por savia propia, no podían en realidad más que ser los reflejos o tanteos de una subjetividad por entonces sumisa y obediente, a una presión de momento y puramente circunstancial. En lo íntimo de José Pinazo, lo que siente y ve sostiene ruda lucha con lo que pretenden hacerle sentir y ver, embates que dan por resultado una manifestación indefinida y endeble que muere, por fortuna prontamente, al impulso de la sazonada idea y firme propósito de una renovación. Ante su intención tan alentadora y laudable, justo era pensar el que José Pinazo no podía hacer de sus condiciones pictóricas fórmula de amaneramiento. La consecuencia era una deducción opuesta, la de que su dinamismo espiritual era preocupación constante y finalidad única para el logro de sus Cosmopols La depurada sensibilidad de José Pinazo comenzó a destacar su relieve. Aquietada luego la indecisión de los primeros ensayos, presenta su tríptico Enredos del diablo, y ya de esta obra arranca su inconfundible modo ae hacer. Es el mencionado tríptico tan claro ejemplo de sus vacilaciones anteriores, que en él puede afirmarse que comienza el encauce de su personalidad, nutrida ya del modo más consciente, por toda la potente vibración que su tierra levantina le ofrece. La sensibilidad obedece a un imperativo de raza, en el que la luz y el color se anteponen a los demás elementos. Conseguido el triunfo de paleta, Pinazo dedícase a vencer los obstáculos que la forma le opone, y desde su lienzo A plena vida, en donde la preocupación del dibujo le llevó a un excesivo hieratismo, hábilmente encubierto por sus condiciones de colorista, que con grande maña y sabiduría se exteriorizan en todo lo accesorio, hasta el momento actual, expresión suprema de síntesis y parquedad, su procedimiento va persiguiendo una simplicidad que tanto se muestra en lo principal como en lo complementario. Y luego de haber llegado a la resolución del efecto sintético, plantéase el artista un nuevo problema, cual es el de trasponer lo externo para llegar a lo más íntimo y recoleto, pasar de lo superficial y visible a lo interno y recatadamente velado de lo aparente: en fin, al cómo y el porqué de cada cosa. Es decir, la evolución que en un principio se inicia por instinto o impulso, luego se va llevando a cabo inediante una depurada reflexión que claramente puede apreciarse en el lienzo concebido y últimamente ejecutado. Y, no obstante tan mantenido deseo de mudanza y cambio, no pierde la personalidad del artista un solo punto de cohesión. En toda la obra, a pesar del dinamismo que la anima, existe un nexo que la funde, una relación que se sostiene en los varios aspectos que en la pintura de Pinazo se presentan, y son éstos: el concepto del color, el principio esencial decorativo, la disposición de las masas y planos, el sentido depurado de la línea, tan atendido en las figuras como WIN Ñ Ñ 8 «Muchacha de Godella» realizaciones, pictóricas. Podría juzgársele como un ensamblado de personalidades unidas por un solo principio estético: el de la intranquilidad y cambio. No era, pues, José Pinazo uno de esos pintores que ofrecían todo el caudal de sus aptitudes en un solo cuadro, y en el que da la escasa riqueza para, irla desgranando después, leal y lentamente, en el resto de su vida y obra. Poco importa que en la tendencia o asunto traten los tales vividores del arte de buscar una mutación; el pintor es el mismo y una sola su forma de expresión; el lugar y el momento son valores negativos, a los que no hay por qué conceder atención alguna. Para ellos, todos los términos del problema de la personalidad se reducen a mantener un modo de hacer. En otros, en cambio, el caso de Pinazo Martínez como ejemplo concreto, la característica que los aisla y distingue, es la de su ansia constante de investigación y descubrimiento de nuevos horizontes o secretos. Recorramos la trayectoria del sutil y sensible creador artista levantino. En la varia obra presentada en distintos certámenes apréciase claramente ese constante y encendido anhelo de innovación. José Pinazo se presentó por primera vez en la exposición de 1895, y desde esa fecha hasta la de 1905 el pintor aparece totalmente influído por la obra, por el modo del padre, el maestro D. Ignacio. Y la consecuencia de la producción primera del hijo era lógica; el incipiente artista tenía por entonces demasiado cerca aquel portentoso ejemplo de bella fecundidad para poder sustraerse a él. Pero adviértase, sin embargo, que aun obedeciendo a una sugestión, como el temperamento de Pinazo pretende producir por propio juicio, en cuanto llega el atisbo de nueva orientación, a ella se acoge, y así trueca su primera manera de hacer por otra distinta, deducida de las tendencias que ya por entonces comenzaban a definirse. Era en París y allá por el año 1909, y con su Nocturno y su Five o0'clock tea, que ya obtuvieron recompensa en la Exposición de la capital francesa, cuando la firme y positiva personalidad de Pinazo «Allluyas lecctón Lecrealiva El oráculo infantil Ved aquí, gentiles amiguitos, la grata sorpresa que os reservaba el dibujante Serny. Con estos dos círculos, convenientemente recortados y pegados en un cartón para darles consistencia, podéis, auxiliándoos de un alambre o alfiler, proporcionaros un bonito entretenimien- to. El círculo rojo se coloca delante de su compañero en el mismo eje, y después de preguntar al oráculo se hace: girar uno de los círculos, aguardando a que la abertura marcada en el delantero deje ver el dibujo correspondiente, que os dirá con toda precisión la respuesta reservada para cada uno. Que ella sea a medida de vuestras ambiciones, es lo que nosotros deseamos. A > ES lic an li ION A/ 5 A Cosmopols 1OS ESCRITORES NUEVOS BORRARTE IAS ISO E PERCHELERA ELO Perchelera, perchelera, de pelo negro y brillante, de ojos brunos que adormecen FUN si se los mira un instante. Perchelera, perchelera, La INGEA la de cadencioso andar, DS (6á; la que lleva en las pupilas 10% 2 la inmensidad de su mar. e La que es orgullo y ornato 9 63 y aroma de sus paseos; (33) (Eá) la que a los hombres inspira (5% los más ardientes deseos. E ¿ La que es honrada y sumisa, Na (65 y es humilde y hacendosa, 57 KS y lleva, como presea, 9) en el cabello una rosa: Z -s Por un beso de tus labios $9 SN EQ hay quien se condenaría, [57 ENANA É: 4S] pues por ello, perchelera, 59) MN A ' ES yo vendiera el alma mía. 2 | ' ho ip: A Y por tenerte en sus brazos, $S AN FAS EE 63 enamorado y ferviente, AZORES $ un rey diera su corona, z A eS y su fe diera un creyente. AMORES F URTI VOS ze ENrIgUE GARCÍA PARRA A , ; , PEN Es tan oscura la noche, que no se ve en la plazuela; el agua a torrentes cae, sopla fuerte ventolera. Se oye el toque de las ánimas en una lejana iglesia, mientras suben hasta el cielo las plegarias de las viejas. e g E E Salen quejidos de ramas | 8 3 e E 2 $ nn o A A 2 Ne E TIVLADIVOS de entre la seca arboleda, E y cuando es más fuerle el viunto, E E cuando más la lluvia arrecia, rápida, como un relámpago, O ra de o una luz en una reja e a 2 6 E q 3 luce y se apaga dos veces. 3 : Sn Es la misteriosa seña. Si Entonces, de entre el misterio > E de retorcida calleja, , 63 AD una vaga sombra avanza ra) E o bajo la lluvia, ligera, : ; y sim temor al granizo E a la ventana se llega. E 2 ES, Tras los barrotes mojados, 5 una linda cara espera, 63 24 y brillan dos ojos bellos ES S 2 del color de las turquesas. > ; 3 3 Ella mira a su doncel, ON Ds É - el doncel se mira en ella, 4) = s y allí, quedito, se dicen Í a Pe dulces frases, mil ternezas; 3 63 e a) ambos se juran amor, KS DE 2 suspiran, dialogan, sueñan... > 2 y cuando en la noche oscura > (99) llueve más y más ventea, o! $ E se oye, confuso, el rumor $ : 2) S de dos bocas que se besan. 63 e : A.G y Bellido Kál y) EE ES : Es G. MARTÍNEZ SADOC a RUY TBELILBESLDILA CDAS) y , cl IORRRORIOARAARARO RRA RR RIO 98 SS amore y Miguelón eran amigos, amigos del alma. Eran como hermanos, hijos de la madre desgracia, la del vientre fecundo en desventuras. Se criaron sabe Dios cómo, sucios y desarrapados, expuestos al calor, al frío y a las enfermedades, sin mano cariñosa que los cuidara, ni palabras dulces que los consolaran de sus pueriles tristezas, en la negra cisterna del hampa de una gran ciudad y en el bario espeso y frío de los barrios extremos. Santiaguillo, feble y delicado, de piel blanca y gran inteligencia; Miguelón, rudo y fuerte, de cortos alcances y buen natural. En la cruel lucha por la vida, en su incesante callejeo en busca del cotidiano alimento, estos dos seres eran uno solo, se complementaban de admirable modo: Santiaguillo, la cabeza; Miguelón, el brazo. A pesar de las tristezas que rodeaban su vida eran casi felices, porque eran casi niños. Santiaguillo tenía doce años, y quince Miguelón. Se conocieron en una horrible noche de lluvia, al encontrarse en unos desmontes del extrarradio que les sirvieron de refugio. El pequeño estaba aterido de frío y muerto de espanto, acurrucado en un rincón, como si “¿quisiera incrustarse en la tierra húmeda y confundirse con ella para presentar menos blanco a los rayos que de cuando en cuando hacían retemblar la tierra que los tragaba. De pronto oyó junto a sí una canción alegre, entonada con voz que hacía recia la humedad de aquella especie de gruta. El soniquete canalla le animó, y dijo con su vocecita tímida de gorrión asustado: —¿Quién canta? ¿Quién es? Cesó la canción, y una voz infantil dijo: —Soy yo, Miguelón. Y a la luz tenue y vacilante de una cerilla se vieron los dos parias y quedaron unidos por la simpatía de la desgracia común. Se contaron sus vidas tristes, y como Santiaguillo no había comido, compartió un trozo de pan endurecido y una cebolla con Miguelón. Después se abrazaron y durmieron hasta que el alba fría les anunció que ya era hora de comenzar sus correrías de hambrientos. Así era la vida para ellos. Un ajetreo constante. Iban a las estaciones a la caza de una maleta que llevar, y a las puertas de los teatros en busca de una portezuela que abrir, y mal que bien sacaban la calderilla suficiente para un mal cocido en una mala taberna. Tenían a gala el no haber pedido nunca una limosna y el ganarse la vida con las retribuciones de estos pequeños servicios. Conservaban sus conciencias sanas entre tanto barro y tanta miseria. Eran honrados por instinto, y nunca habían caído en la tentación de robar un pañuelo o un portamonedas, oficio habitual de estos gorriones callejeros. Días hubo en que no comieron; pero siempre dormían por las noches con las conciencias tranquilas y los cuerpos cansados, en la humedad de un banco callejero o en el cobijo de unos arcos de barrio bajo. Y sin que nadie les hubiera enseñado, rezaban todas las noches... Pero Santiaguillo, de constitución débil, mal alimentado y sin abrigo, no pudo resistir mucho tiempo tantas calamidades, y cayó enfermo. Cada día estaba más débil, más pálido, más delgado, y cada esfuerzo agotaba su pequeño caudal de energías, hasta que llegó una mañana en que no pudo incorporarse en su lecho de tierra. Y Miguelón dijo: Cosmopols —No te apures, Santiaguillo. Yo traeré comida para los dos. Descansa y duerme, que eso no es nada. : —No podrás, Miguelón, no podrás—sollozó el pequeño; y haciendo un tremendo esfuerzo intentó levantarse; sintió una horrible angustia, arrojó al suelo una bocanada de sangre negra y se desplomó inerte. Lanzóse hacia él Miguelón enloquecido, con los ojos llenos de lágrimas, y, quitándose su americana harapienta, cubrió lo mejor que pudo el cuerpo helado de Santiaguillo; intentó reanimarle con frenéticas fricciones... le dió calor con su cuerpo, hasta que el infeliz abrió los ojos y uniendo sus manecitas extenuadas con las de su amigo y mirándole triste y mortecino, suspiró: —Miguelón... me muero... quiero flores... Y fué al cielo. Miguelón no había visto nunca la muerte; pero entonces la adivinó con un escalofrío revelador y bañó en lágrimas el cuerpo inerte de su amigo. Sólo había para él una cosa en el mundo, un deseo, una palabra que le repiqueteaba insistentemente en los oídos: «Miguelón, quiero flores.» Salió aturdido a la calle, y Miguelón, que nunca había robado, robó flores, muchas flores, y acostó a Santiaguillo en una cama de rosas y le cubrió con una colcha de azucenas. (Dibujo de Varela de Seijas) Luis FERNANDO DEL ROSAL ADYAFVAI WTI VADIAISDIO DAD DIYAIGAD IO DGA SYAGVADA IVANA ADS > HOINAS Mi dolor —el de ahora —es um dolor ya. viejo. Un dolor de silencios, de nostalgias, de ausencias. Un dolor de vacío... El dolor de vacío de las horas ahogadas en el hondo naufragio de las cosas ya muertas. M1 corazón —vigía — tiende sus reflectores de recuerdos, y un horizonte de años —un horizonte viejo — quiebra las lanzas blancas de mi faro, encendidas de ausencias, de silencios... ... Y torno a replegarme, a ver vivir lo mismo: el paso de otras velas por mi puerto. Horas desarboladas, sin anclas y sin quillas, varadas en la playa de mi pecho. IsmaeL DOMÍNGUEZ O oro PUSO ICI III II ICI III IIA NIN III III VU | 99 Cosmopoús TOO emos recibido su trabajo,y ... C. F. (Madrid).—Usted puede lograr mejores composiciones. Las esperamos. TI. S. (Bilbao).—No están mal los «Temores» que usted nos envía, pero no son aún los que nosotros deseamos. Puede usted enviar todos los trabajos que quiera, viniendo acompañado cada uno de su correspondiente cupón. Lucila. (Cartagena).—Nos satisfacen mucho en esta revista sus composiciones; pero permítanos usted un consejo leal: usted tiene inspiración y talento para revestir su musa de nuevas inquietudes. Su «Estampa vieja» y su «Amanecer» nos saben a cosa ya sabida, aunque correcta. Urge la renovación de las juventudes literarias. Usted puede lograr opimos frutos. Esta vez no nos sirven los que envía. 4 J.R. M. (Vigo).—Quitándole la tercera estrofa, que es vulgar e innecesaria, queda admitida su «Incomprensión». R. A. C. (Madrid).—La musa de Rubén Darío la han forzado ustedes tantas veces, que la pobre ya no puede dar nada de sí. La «Mujer rubia» que nos envía no nos sirve ya, por vieja. Hemos hablado muchas veces de renovación. E. M. Admitimos su composición ti- . tulada «Poco a poco». B. L. V.—No podemos admitirle este «Plenilunio». Son muchos los poetas que se empeñan en decir siempre las mismas cosas. ¿Pero es que no hay nada nuevo que decir en verso? F. R. R.—(Ceuta).—Le rogamos nos diga la fecha en que envió sus.dibujos y asunto de los mismos, pues en nuestros archivos mo hallamos nada que se refiera a su nombre. J. F. M. (Escorial). —Nada nuevo su envío; no nos sirve. H. D. (Adjuntas-Puerto Rico).—Ya hemos dicho que nos interesa mucho la publicación de trabajos literarios debidos a la juventud hispanoamericana. En estas mismas páginas han aparecido algunos. Pero el que usted nos envía no es aún lo que nosotros deseamos. Es como un fruto de la América fragante, que apenas está sazonado. Insista. J. G. G. (Zaragoza).—Ya le hemos dicho en otro número de esta revista lo que nos ha parecido «Ina». En cuanto a «Aventura», nos parece que tiene cierta gracia; pero debe usted procurar la naturalidad por todos los medios a su alcance. Nada de rebuscamientos. Lea mucho. La gimnasia espiritual que proporcionan las sanas lecturas afianza en el gusto por la sencillez literaria. J. L. B. (Escorial).—Su «Noche» es una noche de tantas; no nos sirve. J. B. O. (Guateque-Colombia).—Nosotros esperamos de los jóvenes poetas de Hispanoamérica algo más nuevo y conseguido. Usted puede hacerlo. Sus dos composiciones así lo anuncian. P. A. (Valdelatas).—Otro poeta envenenado por Rubén. No nos sirvesu envío. P. F. B. (Méjico). —Publicaremos con mucho gusto algunas de sus composiciones y de las bellas fotografías que las acompañan. D. G. M. (Madrid).—Recibimos su libro «Flores de Alborada»; mas para merecer la nota bibliográfica que desea es necesario enviar dos ejemplares. En cuanto a la poesía que nos envía juntamente, debemos decirle con toda sinceridad que hemos notado, junto a grandes aciertos de inspiración y técnica, bastantes descuidos de una y otra cosa. A. S. S. M. (Reinosa). —Gran locura, en verdad, la de encerrar en dos sonetos con dedicatoria particularísima estados anímicos suyos, que suponemos no interesan a nadie. Además, son tales y tantas las incorrecciones, puesto que resultan mezclados asonantes y consonantes en los dos cuartetos, incluso en el terceto de ambos sonetos, que no valía la pena de haberle dedicado una contestación tan extensa. A. R. C. (Villarrubia de Santiago).— Admitido. V. R. M. (Mora de Rubielos). —No nos convence. «Gonzalo de la Gonzalera».—Suponemos que ya recibiría noticias de la Administración. Puede usted mandar todos los trabajos que quiera. Este de «Lo que son las mujeres» es ágil, es inspirado, pero tiene notorias incorrecciones, mezclando diversas asonancias en las mismas estrofas. M. S. R. (Toledo).—En estas mismas columnas habrá visto una composición suya. Este «Retazo de aurora» aun no es lo que deseamos de usted. Sencillez y corrección métrica, o incorrección «consciente». ¿Entendido? En cuanto a su «Me encontré una rosa», le hallamos evidentes aciertos junto a vulgaridades. Insista en pulir esa poesía; conseguirá de fijo algo mejor que lo que nos ha enviado. J. A. (Buenos Aires).—Su poesía tiene méritos suficientes para ser publicada; pero nosotros aguardamos de los poetas de Hispanoamérica algo nuevo y verdaderamente original; sus versos recuerdan demasiado a los de otros poetas españoles del pasado siglo. “Insista con nuevos envíos. «Fidias».—Admitido su doble envío. «Una ignorante más»—No está mal la idea que expone, pero aun no es lo que deseamos. Insista, porque se adivina en usted un simpático germen de escritora, nada ignorante. El dibujito, francamente, es poca cosa. A. F. No nos sirve su triple envío, Ali.—Sí, señor; los dos sonetos admitidos son los suyos. Castilla y Flandes.—No podemos recibir colaboración espontánea a fecha fija. Y lo sentimos mucho, porque nos agradaría complacer a usted. Pero esta revista tiene sus exigencias y hay que respetarlas. - Toda la correspondencia de esta sección se contesta exclusivamente desde las columnas de la revista: rogamos a nuestros comunicantes que en los envíos de originales consignen en los sobres: Para la sección «Los escritores nuevos». Aparte de los originales que se nos envíen espontáneamente, acompañados del correspondiente cupón, publicaremos en esta misma sección algunos trabajos de escritores conocidos, prestigiando así a los literatos nuevos con su compañía. == — «COSMÓPOLIS» CUPÓN que debe acompañar a todo envío de Colaboración espontánea Por estar esta sección dedicada a los escritores nuevos, a aquellos cuyas aficiones les hacen conocer las costumbres literarias, no hemos hecho algunas indicaciones respecto al envío de originales, por creerlas innecesarias. Sin embargo, la forma en que se nos remiten algunos trabajos nos obliga a hacer las siguientes advertencias: 1.2 Los trabajos en prosa no excederán de tres cuartillas escritas por un solo lado, y las composiciones poéticas, de sesenta versos. 2.+ Es inútil pretender contestación particular a las cartas que se nos dirijan relacionadas con esta sección. Para admitir o rechazar los originales tenemos la sección «Hemos recibido su trabajo y...», en la que por riguroso turno se contestará a todos los autores. Tampoco se devolverán los trabajos, publicados o no. 3.2 El solo hecho de enviarnos un original implica la absoluta conformidad con estas condiciones. Y 5.2 Cada original debe venir acompañado de un cupón. 2 ESTÍO Tarde de verano. El sol hila fuego en las retamas. Los chopos de junto al río tienen la vista cansada, y sus hojas parpadean, beodas de azul y calma. Ronca el gato bajo la parra. La mujer del molinero lava ilusiones malsanas. De entre sus dedos tostados se escapa la espuma blanca. Tiene los brazos desnudos, y al sumergirlos en agua apaga en ellos los hierros candentes de sus entrañas. Tarde de verano. El sol nega su cauce de plata fundida al sol del estío. (Antes sembraba esperanzas.) Va fatigado y sediento y abreva en su propia agua. Como ya durmió la siesta en un remanso de nácar, sueña con su veraneo en la azul playa lejana, y piensa en el chapuzón —beso de impudor y ansias — que se dará el agua dulce en su amante el agua amarga. Tarde de verano. Ha entrado un abejorro en mi alma y me espanta las ideas, que huyen con cara asustada. J. PEÑAS BELLÓN (Dibujo de Cobos). A Cosmopolus UN HOMBRE RECUERDA SU PASADO Novela por M. Constantin-Weyer Obra que obtuvo el Premio Goncourt 1928 Traducida al español por A. P. - Copyright Agence Litieraire Inmternationale, 4 et 6, Place du Panthéon, Parts - Derechos adquiridos para España y la América latina por la «Editorial. Precioso». Ilustraciones de Perals. A (Continuación) DAY. Y MY. 1 M9, MY. A AS, al S E : EBIÓ melancólicamente y nosotros le imitamos. hm A E Napoleón dejó caer su cabeza sobre su ancho MY SSI pecho. Yo me sentí envejecido de pronto. La jor- 3 pa] A y nada última tomaba bruscamente aspecto de pa- 1 KG JE sado. David, a quien nunca había imaginado más a) que riendo o furioso, lloraba. Enormes lágrimas surcaban sus mejillas curtidas, se perdían en sus enormes bigotes y reaparecían en las puntas. Dejamos apagar las pipas. Y los tres lloramos juntos la Pradera. ¡La Pradera Grande! ¡La verdadera! ¡La Pradera de la Historia y de la Leyenda! ¡La Pradera Épica! ¡La Pradera de nuestra juventud, que acababa de morir! 3 ID Y A ES El alba nos encontró a caballo a Napoleón y a mí, galopando hacia la corriente de los Siones. En realidad, teníamos que atravesar una banda de terreno muy estrecha. Mas, ya a esta hora matinal, vimos humear una locomotora... Grandes y fúnebres rayas de arado cortaban el suelo, enterrando sin piedad la hierba de bisontes , que los ganados salvajes primero, y los nuestros medio salvajes ahora, han pastado desde tanto tiempo. Pensaba en la pequeña cabaña de turba y pértigas que nosotros habíamos bautizado pomposamente «la casa de David», y donde tan a menudo vaciábamos botellas de aguardiente en compañía del alegre ganadero. Dentro de unos días, David le prendería fuego. Y mientras ardía, el pobre, dejando escapar aquellos mismos lagrimones que acabábamos de ver en sus ojos, presenciaría la destrucción de algunos años de su vida. —Yo —dijo Napoleón, como respondiendo a mi soliloquio — me marcharé hacia el Oklahoma. Allí todavía se puede vivir, y yo no fuí nunca condenado en los Estados. Bien es verdad que en el Canadá sí que lo había sido por un negocio de caballos bastante sucio y también por haber insultado a un sargento de policía que lo había querido detener... pero, después, varias tempestades de nieve habían borrado el recuerdo de estos días aciagos. : Y todo el mundo —me refiero al único mundo que contaba para nosotros, el de la Pradera —tenía hacia Napoleón la consideración que se otorgaba a un perfecto jinete, hábil en el arte de echar el lazo a un caballo como de montarlo y domarlo. ¿Y qué más se podía pedir a un hombre de la Pradera? Al mediodía, cuando ya empezábamos a ir con la lengua fuera, apercibimos en una hondonada a nuestros caballos, que pacían tranquilamente. Pudimos verlos a lo lejos y contarlos bastante bien. Se hallaban formando pequeños grupos creados por misteriosas simpatías y mezclando agradablemente sus pelajes. Naturalmente, había más bayos que otra cosa. Pero había también alazanes tostados, overos, ruanos, píos, bayos claro, tordos, negros y de pelo de rata. ¡Oh, encanto envenenado de la melancolía! Estaba la yegua de las cajas sonoras que debíamos coger para desembarazarla, y Napoleón me volvió a dar el deslumbrador espectáculo, antes cotidiano, y que luego ya no vería jamás, jamás!-El ancho y puntiagudo sombrero calado hasta los ojos, el rojo pañuelo recortando la espalda de percal raso negro, el revuelo de los flecos que de la cadera al talón bordeaban los chaparreros, el brillo de la cartuchera y de las espuelas de plata, la salvaje belleza de la silla mejicana, el galopar nervioso del caballo pío... Imágenes fugitivas para el futuro si yo no procuraba retenerlas con toda la voluntad de mi mirada. Ese sabio cruce de un grupo a otro de caballos espantados; luego, la yegua acosada, alejada del resto, huyendo despavorida por el ruido de las cajas de hoja de lata... Varios caballos miraron... Bueno; el asunto no les concernía... Y pastaron de nuevo... Inclinado sobre su silla, obligado por las curvas, el mestizo frustró las habilidades de la yegua. Apenas sostenía las riendas del caballo, tan acostumbrado a este manejo como un jinete. Desató el lazo, lo ajustó, y con el antebrazo derecho separado del tronco se aureoló con la ondulación de la cuerda. Atemorizada, la yegua intentó un supremo esfuerzo, mas no pudo eludir el nudo corredizo: ¡encabritada en seguida!... Napoleón dejó caer el lazo que se llevaban los brincos de la bestia. Y como una flecha, con listeza acrobática, se inclinó desde su silla hasta tierra, recogiendo la cuerda con el brazo izquierdo... ¡Yo no vería más esta belleza! ES Rabiosos, recorrimos la pradera deshonrada por la yunta. Los yanquis, flacos y tostados, escupiendo el jugo de su tiola, manifestaron por medio de blasfemias el mal humor por haber sido interrumpidos en el engrase de sus potentes máquinas de vapor. —Id al circo y malditos seáis —nos gritaron —. Y que el diablo lleve vuestros caballos. ¡Nosotros, tractores! Y camiones. ¡Y si nos hacen falta caballos, queremos potentes animales percherones O clydes! Vuestros malditos bronquitos de la pradera, que no tienen grupa, pertenecen a una edad muerta. ¡Dejadnos engrasar nuestras máquinas! El discurso no gustó sino medianamente al mestizo, quien, batallador, puso pie a tierra para boxear con mis interlocutores. Pero el mecánico yanqui hizo funcionar el silbato de la locomotora, y nuestros caballos empezaron a sentir miedo. Fué necesario que Napoleón se subiese prontamente a la silla y persiguiéramos a los huídos. Burlones, los cultivadores, con sus trajes de mecánica manchados por el aceite, lanzaron varios hurras. Así, saludaba su alegría la victoria mecánica sobre nuestras acrobacías ecuestres. El alcanzar a nuestros inquietos animales nos alejó de ellos, sin que Napoleón cesara de gesticular, gritándoles injurias políglotas, en francés, inglés, en uno de los dialectos del Norte más alto de América... Cual estatuas ecuestres, asombramos a los bretones. Recién desembarcados, llevaban aún los pintorescos vestidos del Morbihan. Sucias y charlatanas, las mujeres, con sus faldamentas de terciopelo negro y sus cofias de encajes, pronunciaron el Jesus ma Doué de la Bretaña. JIOI Cosmonolis 102 Sosteniendo por los cuernos a los bueyes uncidos a la yunta, los hombres cambiaron sus impresiones en lengua americana. Fué una extraña disonancia... En su mayoría eran hombres poco acostumbrados a los caballos. Los nuestros, particularmente, les daban miedo. Con lentitud prudente, un viejo de cabellos grises nos confesó que prefería habérselas con los bueyes. Así hacía su padre; así quería él hacer; así esperaba que harían sus hijos. Después, hospitalario, nos ofreció el pan y la sal, que nosotros rehusamos. La suciedad de los chicos, el rancio olor que humeaban sus casuchas de turba y paja, nos invitaron a la discreción. Nuevas etapas nos condujeron hacia los Doukhobors, recién llegados de los Estados Unidos. Le expliqué a Napoleón la inquietud de estos hombres que van buscando a Dios a través del mundo, y que, habiendo agotado Rusia y descorazonados por los Estados Unidos, buscaban ahora en el Canadá un hipotético paraíso terrestre... Sin esperanzas de venderles, llevados por la curiosidad, fuimos a verles. Bajo la severa mirada de los patriarcas con sus largas barbas blancas, los hombres, con el látigo en la mano, hacían trabajar a las mujeres, que tiraban de las máquinas agrícolas. Su religión prohibía a estos fanáticos rusos el fatigar a los animales; mas su misticismo no les apartaba de la brutalidad ni de la injuria obscena a sus mujeres, a sus madres, hijas y hermanas. Nos causaron tal repugnancia, que Napoleón y yo lamentábamos que la vida de los hombres fuese sagrada en el Canadá... Como que los Silux, destruídos por la raza anglosajona, tenían en ellos otras fuentes de civilización. ... Abandonamos rápidamente la tierra de los Menonotas. Hasta para el sano espíritu del cow-b0y, el espectáculo de esta profanación contrastaba demasiado con lo que había sido la pradera, cosa que nos hacía sufrir. Napoleón, sobre todo, me inquietaba. Tenía un modo de acariciar su pistola que me hacía temer un drama, tanto más cuanto que él, ¡tan charlatán siempre!, no hablaba. Si abría la boca era para rechinar los dientes y reír como un condenado... La pradera se me volvía un infierno. Añoraba el tiempo en que los pieles rojas arrancaban su piel del cráneo y la exhibían como trofeo, a pesar de que yo no había conocido aquella época... dokok ¡Cada vez se apoderaba más de mí la inquietante sensación del porvenir! ¡Muerto el venturoso pasado! Ya cabía en un montoncito de cenizas, no mayor que el que haría, por ejemplo, la casa de David... Me imaginaba a éste ante la mansión, presa de las llamas, llevando constantemente a la incineración un nuevo testigo de su vida gloriosa. Arrojaría las vacías cajas de ginebra, su alta silla mejicana impregnada de viejos olores caballunos, sus riendas, sus Un hombre recuerda su pasado lazos. ¡Todo en vano! Pues le quedaría, estaba seguro, bastante sentido común para no arrojarse él mismo, y mientras no se destruye el hombre no desaparece el recuerdo. ¡Muere el Pasado! ¡Muere la Pradera! ¡Mas el duelo sobrevive! Napoleón me insistía para tomar una decisión. Estaban allí los caballos que era preciso transformar en millares de dólares. Por algo habíamos recorrido a caballo, desde hacía seis semanas, centenares de millas, desdeñando la fatiga, desdeñando el hambre, desdeñando la sed, desdeñando el viento, los rayos y la tempestad. Tan pronto erguidos, tan pronto inclinados sobre nuestras sillas, ayer alegres, hoy melancólicos. Había que vender, vender, vender. Y Napoleón, con los dólares con que yo le pagaría, contaba ganar inmediatamente el territorio de Oklahoma, con la esperanza de encontrar las huellas de los antiguos cowboys. Nos detuvimos en Moose- Jaw. Un hombre de Winipeg, con el sombrero hongo ladeado, el puro en un extremo de la boca, el mandil de tela azul rayada de blanco cayendo sobre sus Zapatos de charol recién estrenados, me ofreció un precio aceptable por una parte de mis caballos. El Banco hizo honor a su cheque, escrito sobre la caoba del bar, con un majestuoso gesto de su estilográfica. El whisky y la soda se fundieron con burbujas de oro en los vasos de cuatro onzas. Sin dejar el habano que mascaba con su dentadura de oro, Jerry K. Walker me informó amablemente. Al noroeste de la provincia de Saskatchewan, después del lago de la Pluma, encontraría una inmigración de buena ley. Colonos del Ontario, de origen inglés, escocés e irlandés, abrían un nuevo distrito. Eran tierras ligeras, para las cuales, nuestros caiballos, de peso bastante modesto, podían convenir. Prolijo, el ciudadano de Winipeg me proporcionaba argumentos. Encendiendo el décimoquinto puro y reclamando un cuarto wWhsky, exponía que caballos como los que yo tenía para vender costaban más baratos de mantener que los grandes escoceses del Ontario; sus ranillas estaban menos sujetas a las grietas, azote de los terrenos del oeste, que las patas peludas de estos caballotes. En fin, convenía exponer a aquellas gentes del este, donde escaseaban los veterinarlos, que era más ventajoso tener caballos del país, ya endurecidos contra todas las inclemencias. A cada nuevo argumento, tenía sed, y su tez se coloreaba de un modo alarmante. Noté un alivio cuando hubo terminado, sin apoplejía, su curso de hipología comercial. ES Pasamos muy malos días, Napoleón y yo, guiando nuestros animales entre cercados de alambre con pinchos; y peores aún cuando caminábamos por tierras en que los propietarios habían desdeñado cercar sus labores. Sabíamos que atravesábamos las mejores tierras de trigo del Canadá, y el cereal, robusto, rompía la tierra grasa y violenta. Los daños causados por nuestros caballos nos hubiesen costado caros. Coquetones, en medio de grandes extensiones cultivadas, estaban las barracas y las granjas de madera pintadas de alegres colores, rodeadas de jardines bien cuidados. La simpática curiosidad de varios colonos nos valieron buenas acogidas, ricas en tocino, huevos, legumbres sanas, fpuddings, quesos y reposterías. Amables, con sus limpios brazos desnudos, las mujeres nos acogieron dentro de la casa y nos ofrecieron agua abundante y jabón, en grandes jofainas floridas. Esto disipó un poco en nosotros el recuerdo de los Bretones, los Doukhobors y los Menonitas. Aokok Así, pues, de nuevo abandonamos los labradíos. Nuestra correría nos hizo atravesar un país bastante salvaje, bajo y llano, con algo de bosque. Hasta las praderas estaban llenas de juncos y sauces enanos. Cada una de ellas bordeaba un estanque, espejo de las nubes, roto a trechos por el paso de los patos que cruzaban. Nuestros caballos espantaban menos liebres que antaño en la desnuda pradera del Sur, pero más urogallos... ¡Caza tierna, asada, sujeta de un bramante, por la noche, sobre las brasas! Los mosquitos fueron muchísimos e incansables; el humo de las cortezas verdes subió oblicuamente, rozando el suelo y obligó a nuestros caballos a apretarse unos contra otros, bajo su protección. Además, nuestra caravana comenzaba a acostumbrarse a esta vida errante. Se creaba en ella una disciplina que nos obligaba menos veces a precipitarnos sobre la silla para hacer volver a algún refractario. Durante el día, avanzábamos lentamente, a fin de dejar a nuestros caballos reponerse Ccomiendo las Su- _—— culentas alga- <_/ Ms rrobas, el heno ON, rojo y el azul, que no se parecen en nada a la corta herba de bisontes de allá abajo. Observábamos la diferente orquestación de las noches. Primero, antes de que el sol se escondiese detrás de los árboles, los mochuelos lanzaban, de rama en-rama, la noticia de que el día iba a morir. Después, el primer lobo aullaba. En seguida, las yeguas relinchaban, llamando a los potros. El lobo es el rey de las noches canadienses y necesita una coz bien colocada de una yegua para obligarle a respetar la vida de los jóvenes. Al segundo aullido del lobo, el ganado estaba ya bien colocado para proteger a los potros, sin dejar de pastar tranquilamente, sin' precipitación, aplastando los arbustos y pa- Un hombre recuerda su pasado Cosmonvolis teando suavemente sobre las hierbas. Seguía luego la canción del chotacabras: «¡Voy a ti! ¡Voy a til»... La nota grave de los buhos y de los mochuelos. Hasta en el lindero del bosque se oía el vuelo muelle de nocturnos gigantes, y sus sombras pasaban furtivas entre nosotros y la luna... El grito de una liebre degollada... Estremecimientos misteriosos en la espesura... Suspiros más misteriosos todavía y que no se sabía si eran de voluptuosidad o de dolor. El Amor y la Muerte circunscribían alrededor de nosotros el entrelazado de sus círculos mágicos. Por turno, escuchábamos esta música fascinadora y cruel velando por el ganado inconsciente y por el camarada dormido. Y el día, después de un desayuno rápido, nos lanzaba sobre nuestras sillas, para continuar la cabalgata incansable a través de esta naturaleza azul y verde bordada con toda la riqueza de flores purpúrcas y de lirios rojos... ES Los días alargaron aún... Crujían, a fuerza de ser esti- PERRAS. rados; pero el alba venía pronto a repararlos... Hollamos algunas colinas de arena, en cuyas cimas, cactus enanos o tristes cipreses trepadores desafiaban estoicamente la se- un polvo rudo y cruel... Este mismo polvo, aglomerado por la transpiración, nos pegaba al cuerpo una coraza de grasa. Por la noche, los mosquitos turbaron nuestros cuidados de limpieza. Después de las colinas, vislumbramos el primer humo por encima de una cortina de álamo blanco. Era, me acuerdo muy bien, una noche preciosa como un-ópalo. El caballo de Napoleón relinchó, porque percibía, de allá lejos, el olor de las yeguas desconocidas. Éstas le respondieron. En seguida ladraron unos perros; Descendimos hasta unas tierras recién labradas, sobre las cuales tropezaron nuestros caballos. Apareció una vivienda roja y crema. Los troncos recién pelados de las caballerizas, de los establos y de las granjas, blanqueaban a su alrededor. Varias caras curiosas aparecieron a la puerta. Las vimos gesticular. Sobre aquel mal terreno tomé un paso de galope. Bordeé galantemente los rectángulos de cereales que azuleaban a contraluz. Detuve mi caballo, para estupefacción de un gigante barbudo, de dos muchachos rubios y de un rojo de ojos azules y desvergonzados; para alegría de dos chicas con coquetones delantales que llevaban en las manos unos pozales espumosos de leche recién ordeñada.. Sus exclamaciones llevaron a la puerta a una mujer delgada y prolija, cuyas insaciables preguntas importunaban al esposo, hijos, criados, e hijas, sin obtener respuesta. —¿Es un circo? —exclamó interrogativamente una de las muchachas. ' ; A trescientas millas de disquía... Las patas de los ca-- ballos nos echaban a los ojos , 103 Cosmonolis 104 tancia hallaba la misma expresión de los yanquis_que manejaban las máquinas agrícolas. La expresión me dió inmediatamente la clave. Más al sur, más al oeste, mi actitud, nuestra llegada piafante, no hubieran desconcertado a los moradores. Me encontraba realmente en uno de aquellos nuevos distritos agrícolas de los cuales Jerry K. Walker (de Winipeg) me había hablado en Moose-Jaw. Y saludé mentalmente el recuerdo de aquel apoplético chalán. kokok Rápidamente expuse mi nombre y mi profesión. Con reserva, me escuchaba el coloso barbudo. Mi cartuchera, mis pistolas, mi carabina, le inspiraban una visible desconfianza. Empezó por decirme que no tenía ninguna falta de caballos, y a mi demanda de dejarnos pasar la noche allí (los caballos encerrados en un cercado con estacas cercano a los establos) consultó con la vista a la mujer, que hizo una mueca negativa... Pero ésta no era seguramente la opinión de las muchachas ni del rojo... Mientras, las doncellas, hablando las dos a un tiempo, acosaban a su padre con: —¡Déjeles entrar! —¡Son extranjeros que vienen de muy lejos! —No tienen aspecto de malas personas. —No hay que negar la hospitalidad. —¡No se les puede dejar por ahí a estas horas!... El roo me interrogaba acerca del número de caballos que traía, acerca de su estado. Y después, dirigiéndose al coloso: — Venga, gobernador. ¿Por qué no hemos de ser nosotros los prime- Conseguimossin gran trabajo, Napoleón y yo, encerrar los caballos. Y después de haber colgado en unas estacas las sillas y las armas, entramos en la casa, seguidos de Archer. Las muchachas: nos ofrecieron con qué lavarnos. Continuará en el próximo número KE concerTano [6xa) Un hombre recuerda su pasado ros del distrito en elegir? Seguro que estos señores encontrarán hospitalidad en casa de Mac Pherson, o en casa Jones, o en casa del Francés. Y si un buen caballo hay en el lote será para nosotros. —El amo se pasó la mano por la barba, la alisó, miró con aire indeciso a su mujer, a sus hijas, a sus hijos... Estos enmudecieron. Refunfuñando, la mujer se retiró. —-Hum, hum, Archer. La vieja va a mostrarnos aún esta noche su mal carácter. —No haga caso, gobernador. ¡Que el diablo me lleve si yo dejaría que mi mujer llevase los pantalones! —Bueno, después de todo, _ puede usted tener razón. (Y dirigiéndose a sus hijos, a modo de excusa y con una brusca humillación): Archer y las niñas lo quieren. Los dos muchachos, callados, inclinaron la cabeza. Archer se ofreció a seguirme. Yo rehusé. Haría mejor—le dije — abriendo la puerta del cercado y teniendo cuidado de no asustar a los caballos. Sin esperar su respuesta, piqué las dos espuelas, y salí, perseguido por los gritos del viejo: —¡Cuidado con el trigo, cuidado con el trigo! ROGAMOS UNA PESETA ll AL MES, PARA LA == Cosmopolús x 2 q bo] Lz. O [ep] Ys] > El > H (7, les] E > A pá 15] |w) Q z 72 Le! A S A |) le E o e > 2 U O MH | CRIPTOGRAFÍA ES EL ARTE DE INSTRUIR DELEITANDO WS SS Y e N.9 352. PROVOCO UN MOTÍN Se Y ON MI. Concurso 5% $ | E E POR, ; AGOSTO - SEPTIEMBRE '“Sramarcón” x o ias VAL ESTO HIZO EL EMPECINADO DES- N.o 348. PUÉS DE HACER ARMAS CONTRA DE LA ESPAÑA DE FELIPE Il Solución : EL ABSOLUTISMO Y ANTESQUEDESISTIR DE SUS IDEAS LIBERALES | ENCIANO / > 1. —PREMIOS.—Como de costumbre, serán ocho y consistirán: PRIMERO.—En un hermosísimo estuj che con seis ricos cubiertos estilo Imperio, N ()' E YS á PLATA MENESES ...,....,.. 100 ptas, ; . SEGUNDO. —Vistoso centro de mesa, de PLATA MENESES, interior cristal roca 75 ptas. N TERCERO.-—Elegante estuche con dos lavafrutas grabados, PLATA MENESES. 61 ptas. CUARTO.—Práctico y vistoso frutero ur ] = E VD ] LL | N PE] A PLATA MENESES, iaterior cristal color, — 39 ptas, QUINTO.—Galletero de PLATA MENESESA o e 25 ptas. Estos premios serán adjudicados a igual número de concursantes cuyos pliegos contengan el total o A mayor número de soluciones exactas; siéndolo por ICO ario q e AAN ve SOLUCIÓN A ado oo sorteo en caso de empate o igualdad de condiciones SUSCRIPCIONES. Los SEXTO, SÉPTIMO y OCTAVO premios, o de consolación, consistirán en N, o 349. ASÍ MURIÓ LA REINA ISABEL DE BAVIERA otras tantas suscripciones semestrales a esta revista, que serán sorteadas entre todos nuestros concursan- : tes, excepción hecha de aquellos que hubieren resul- [PTS NS as A RO Ñ tado favorecidos con alguno de los cinco primeros premios. Estas suscripciones serán enviadas a domicilio y surtirán efecto durante los meses de diciembre a mayo, ambos inclusive. NO ¡ L IOI 2.2. —ENVÍO DE SOLUCIONES.—El plazo de admisión expiará el 30 de septiembre, a las doce de la noche; se relacionarán en medio pliego precisamente, escrito por una sola cara en sentido no apaisado, cuidando de dejar a la izquierda un margen no inferior a dos centímetros que permita su fácil cosido E Y : > = y ordenado acoplamiento y archivo una vez conocido el resultado del certamen. En el sobre y en su parte ENTRARÁ EN EL SORTEO DE LAS SUSCRIPCIONES . ) superior se consignará: CONCURSO CRIPTOGRÁFICO. Los dos indispensables CUPONES, hechas las salvedades que en ellos se indican, habrán de acompañarse a dichos pliegos, uno pegado por su parte B Y n Y n bajo la fecha y en lugar de la firma, y suelto el otro para ser utilizado como papeleta en los sorteos. Un solo pliego no podrá referirse a más de un con- 1 y U cursante, con lo que se evitarán olvidos e involucra- . ciones desventajosas para todos. 3-"—SORTEO.—Será público y tendrá lugar en PES redacción el día 7 de octubre a las cinco de (A A A a INES > re ESA DO MN a tarde; conocido el resultado, se participará por A E TN PT A IR e No correo a los agraciados el premio que les haya correspondido; medio éste de llevar a efecto su extracción N.o 350. ¿CUÁNDO SE TRASLADA- N.o 351. EPISODIO DE NUESTRA — on queartanol esperar al número de noviembre, RON LAS CORTES A CORUÑA? GUERRA CON ITALIA EN 1718 ? ?diudicación de premios. IMPORTANTE.—Para tranquilidad de nuestros concursantes y en evitación de juicios desfavorables | a la seriedad que caracteriza todos nuestros actos, | MX NVYIg94T4D IS ANÓ NOD) AVAJIAES V1 34 YU HINIANOD IS A “SOHIJOS SOYHISANN AVIDNASAAA Y VANnIV durante el sorteo, los pliegos numerados correlativamente y la relación-extracto de los mismos estarán 1» l, para su examen y consulta, a disposición de los seño- » cuantas de conformidad con el enunciado u orienta- ( ción de los "problemas hayan sido facilitadas y admitidas. M R 10 5.* — CORRESPONDENCIA O CON- res que acudan a presenciar dicho acto, ua pr dba» SULTORIO.-—Toda ella será dirigida a 5 o» nombre de FRAMARCÓN y a 4.*—RESULTADO DEL CERTAMEN. —Será publicado, juntamente con la lista de soluciones, en e , nuestra redacción precisamente; consignanel número de noviembre y serán incluídas entre éstas do en la parte superior del so- A De bre la indicación de URGENTE. o a dá e y ON e 7 ES ia ei Vo O A O e O A ME y 0 X NO DEJE DE MANDAR PLIEGO AUNQUE LE FALTEN SOLUCIONES ¡03 0!!! — CONTINÚA EN LA SIGUIENTE PÁGINA — ¡¡¡0J0O!!! 3