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Aprender a mirar, aprender a escuchar

Rodríguez Abad, Ernesto J.

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VAINART Revista de Valores e Interrelación en las Artes Nº DOI: https://dx.doi.org/10.12795/va-in-art.2020.i02.02 pág. - 20 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 Aprender a mirar, aprender a escuchar Learning to look, learning to listen Ernesto J. Rodríguez Abad Universidad de La Laguna ISNI : 0000 0000 5924 3286 "Aprender a mirar es el más largo aprendizaje de todas las artes" Hermanos Goncourt (Francia). El teatro y todas las formas de narración están totalmente imbricados desde su nacimiento y no se pueden separar fácilmente cuando las analizamos en su origen y evolución. Puede que, en la actualidad con el florecimiento de la narración oral como espectáculo, tengamos que volver a analizarlas pensando que la narración es un espectáculo que une el cuerpo y el espacio como elementos significativos y que complementan o suplen la palabra en muchos casos. Quizá en la antigüedad fue así. Narración y teatro nacieron juntos, evolucionaron y se separaron para dar forma a géneros distintos. Pero está claro que ambos nacen del rito, que ambos están en la génesis de lo espectacular. Quizá, por esta razón, el cuento y otras formas de narración breve, se incrustan y forman parte del espectáculo teatral desde su nacimiento hasta la actualidad. En las civilizaciones antiguas y en las tribus de África o América encontramos aún el concepto de educación en los cuentos y en los ritos teatrales. El arte es la mejor manera de acercarse al conocimiento. En la enseñanza de cualquier disciplina artística debemos destacar y desarrollar aspectos del ser humano que no abarcan otras materias y propuestas. Siempre hablamos de las artes desde el punto de vista de quien las produce, de quien las comercializa o de los que las divulgan. Pocas veces abordamos la importancia que tienen las artes para desarrollar capacidades que permanecerían dormidas en el ser humano, si no encontramos la palabra, el revulsivo o la pócima mágica que las despierte. Ernesto J. Rodríguez Abad pág. - 21 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 Teatro y narración oral son dos disciplinas artísticas que actualmente se usan como recursos aplicados a la enseñanza. Pero me pregunto si muchas veces reflexionamos en qué aspectos repercuten estas artes en el desarrollo y en el crecimiento de los seres humanos. En lo que se refiere al teatro se intensifican estas cualidades. Así pues, cuando ponemos en contacto a los alumnos con las artes escénicas, debemos tener presente que desarrollaremos la capacidad de concentración, la memoria, el concepto de trabajo en colectividad. Es imprescindible saber reaccionar con los demás y desarrollar la capacidad de trabajo en grupo, y debemos, por encima de todo conocer y diferenciar las emociones. No entiendo en estos momentos la comprensión de cualquiera de las artes sin trabajar el sentimiento interior que genera la palabra, el gesto, el color, el sonido ... No olvidemos que en la codificación o construcción de cualquier mensaje artístico relacionado con el mundo de la escena intervienen más de trece signos, tanto auditivos, como visuales y literarios. No somos sólo un intelecto o un cuerpo con reacciones lógicas o físicas. Sensaciones, emociones, sentimientos son la materia prima de la composición artística. 1. LA NARRACIÓN ORAL, POR OTRA PARTE, DESENCADENA LA PARTE MÁGICA QUE NOS HACE COMPRENDER EL VERDADERO VALOR DE LA PALABRA Cuentan que en épocas pasadas había bosques mágicos donde crecían historias en los árboles. Épocas en las que los seres elementales habitaban entre las hojas de las plantas y entre los musgos y las setas. Había hombres y mujeres capaces de entender el lenguaje oscuro. Y así, el dios sujetó sus largos cabellos sobre la nuca y fue en busca de trabajo. Pero no se da a una mujer trabajo de herrero, ni se sienta en una carroza a conducir caballos. Una mujer no es persona apta para guiar soldados, no es apta siquiera para el manejo del arado. Y, después de muchas búsquedas, el dios mujer logró emplearse en una casa, para ayudar en las tareas domésticas. Una buena casa lo acogió. La esposa diligente, el marido trabajador. No había polvo en los rincones, aunque lo trajeran en sus sandalias. Y los hijos crecían como crecen los hijos que son sanos. No obstante, poco Ernesto J. Rodríguez Abad pág. - 22 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 sonreían. Cumplían sus labores durante el día. Por la noche se juntaban en el establo para aprovechar el calor de los animales. Las mujeres hilaban. Los hombres reparaban herramientas o hacían cestos. Nadie hablaba. Las noches eran largas, tras las largas jornadas. Los humanos se aburrían. Hasta el dios, de huso en mano, se aburría. Y una noche, no soportando la rutina de los gestos y el silencio, abrió la boca y empezó a contar. Contó una historia que había sucedido en su mundo, aquel mundo donde todo era posible y donde el vivir no obedecía a reglas pequeñas como las de los hombres. Era una larga historia, una historia como nunca nadie había contado en aquella ciudad donde no se contaban historias. Y las mujeres oyeron, con los ojos muy abiertos, mientras el hilo salía fino y delicado entre sus dedos. Y los hombres oyeron, olvidando sus herramientas. Y el niño que lloraba se adormeció en el regazo de la madre. Y los otros niños vinieron a sentarse a los pies del dios. Y nadie habló nada mientras él contaba, aunque en sus corazones todos estuvieran contando con él 1 . Si el teatro desarrolla el aspecto colectivo del ser humano, la práctica de la narración desencadena procesos internos que hacen crecer y madurar en los aspectos individuales. Los seres humanos tienen una parte social, pero al mismo tiempo poseemos una parte individual, que hemos de desarrollar en compañía de nosotros mismos. Solos. Hemos de encontrar la palabra viajando hacia nuestro interior. Viaje de iniciación que todos hemos de hacer para llegar al mundo adulto. El teatro es juego. Desde pequeños somos capaces de adquirir roles diferentes, de inventar juegos que desarrollen nuestra capacidad de interpretación. El cuento nos enseña a jugar desde pequeños. Los primeros contactos con el mundo artístico nos llegan por el oído. Las nanas, las canciones rimadas, los trabalenguas y otros juegos con las palabras nos enseñan a mover las manos, el cuerpo y nos hacen sentir las primeras emociones a través de los secretos que tiene la voz. 1 Colasanti, Marina, Lejos como mi querer y otros cuentos, Ed. Norma, Bogotá, 1997, pp. 193-4 Ernesto J. Rodríguez Abad pág. - 23 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 Cuentan que en aquella época de árboles mágicos y animales habladores, llegaban hombres y mujeres buscando aquellas palabras que tenían colores y sonidos en su interior. Magda Lemonnier recorta palabras de los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. En caja roja guarda las palabras furiosas. En caja verde, las palabras amantes. En caja azul, las neutrales. En caja amarilla, las tristes. Y en caja transparente guarda las palabras que tienen magia. A veces, ella abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran. Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá 2 . El teatro es expresión. Plasmación práctica, llena de matices y de sentimientos, del lenguaje escrito, que se convierte en una voz con esquinas. Es también expresión con el cuerpo, creación de un lenguaje con nuestras manos, nuestros pies, ojos, boca ... Todo el cuerpo habla con sus propias normas y códigos. Es lenguaje también de la música, de los colores y las formas, del decorado y vestuario, de las luces que crean sensaciones e imágenes en el aire. La conjunción de signos, tanto visuales como auditivos, que conforman el teatro, hace que el espectador tenga que descodificar lo visual y lo auditivo para comprenderlo; mejor aún, para poder disfrutarlo. La mirada es fundamental para poder entrar en el universo que nos plantean las artes escénicas. Mundo de formas y colores se mezclan con la palabra. La historia se complica hasta límites difíciles de separar con el universo de los recursos plásticos. "El poeta no pide benevolencia, sino atención, una vez que ha saltado hace mucho tiempo la barra espinosa de miedo que los autores tienen a la sala. Por este miedo absurdo, y por ser el teatro en muchas ocasiones una finanza, la poesía se retira de la escena en busca de otros ambientes donde la gente no se asuste de que un árbol, por ejemplo, se convierta en una bola de humo o de que tres peces, por amor de una mano y una 2 Galeano, Eduardo, Las palabras andantes, Siglo XXI Ed., Madrid. Ernesto J. Rodríguez Abad pág. - 24 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 palabra, se conviertan en tres millones de peces para calmar el hambre de una multitud." 3 La narración nos transporta a un mundo de recreaciones con el único recurso de la palabra, de los matices que da la voz del narrador y de los silencios. El que narra sabe que la voz está hecha de pausas y de palabras. La construcción lingüística es sólo la base que crea un universo que el receptor recrea. El narrador oral sabe que las palabras tienen otros significados y que pueden crear mundos, hacer que el que escucha vea lugares fantásticos, sienta el aire fresco de los bosques mágicos y oiga las voces de los personajes. El arte de la narración es antiguo, tan antiguo como la humanidad y en todas las civilizaciones surgió una fórmula para hablar de las cosas intangibles, de lo que no se ve m se oye " Cuentan que cuando las voces empezaron a narrar, los miedos se dormían, el tiempo se paraba a escuchar. En algunos lugares de África se dice que se cuentan cuentos para dormir el miedo. "Asa.- Sí, Peer; pronto se acabará todo. Cuando veas que se extingue la luz en mis ojos, los cerrarás con cuidado. Y luego te ocuparás del ataúd; pero que sea bueno, hijo mío ... ¡Ah, me olvidaba ... Peer Gynt.- ¡Cállate! Sobra tiempo para pensar en esas cosas. Asa.- Bien, bien. (Mirando con inquietud la alcoba.) Ya ves lo poco que han dejado. Peer Gynt.- (Haciendo un gesto) ¡Otra vez lo mismo! (Con voz áspera) Sí, ya sé que tengo la culpa. Asa.- ¿ Tú? ¡No! La maldita bebida es la culpable de la desgracia. ¡Pero, hijo de mi alma, si estabas borracho, y estando así no sabe uno lo que hace!. .. Además, como acababas de cabalgar en el macho del reno, es natural que estuvieses algo aturdido. Peer Gynt.- Sí, sí; deja esa historia. ¡ Y todas las demás! Vamos a dejar todo lo triste para después ... , para otro día. (Se sienta en el borde de la cama) Ahora, madre, hablemos, pero solo de cosas sin importancia, 3 García Lorca, Federico, La zapatera prodigiosa, en Obras completas, tomo Il, Aguilar Ed. SA., Madrid, 1977, pp 255-6 Ernesto J. Rodríguez Abad pág. - 25 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 olvidando todas las deprimen-tes y complicadas, todo lo que pueda hacer daño ... ¡Caramba! Aquí está el viejo gato. ¿ Vive todavía? Asa.- ¡ Se lamenta tanto por las noches! Ya sabes lo que eso significa. Peer Gynt.- No, hablemos, pero de cosas sin importancia, olvidando todas las deprimentes y complicadas, todo lo que pueda causar daño. . . ¿ Tienes sed? ¿ Te traigo de beber? ¿Puedes estirarte en la cama? ¡ Es tan corta' .... Déjame ver. Pero, oye, si esta es la cama en que dormía yo de pequeño. ¿ Te acuerdas? ¡Cuántas noches pasaste sentada en mi cabecera, arropán-dome con la manta de piel y cantándome! Asa.- ¡Sí! ¿También te acuerdas tú? Cuando salía de viaje tu padre, jugábamos al trineo. La manta de piel era la capota, y el piso, un fiordo cubierto de hielo. Peer Gynt.- ¡Eso! Pero ¿y lo mejor, madre? ¿Lo recuerdas? Aquellos magníficos caballos. Asa.- Pero, querido Peer, ¿estoy invitada? Peer Gynt.- Sí, los dos estamos invitados. (Rodea con una cuerda la silla donde duerme el gato, toma un bastón y se sienta a los pies de la cama) ¡Arre, caballo, arre! ¿No tendrás frío, madre? ¡Vaya!, bien se ve que cuando Grane aprieta a correr ... " 4 Así Peer Gynt llevaba a su madre hasta la muerte en brazos de la imaginación, de los cuentos, de sus fantasías. Ella duerme el sueño de la eternidad como un niño el más dulce de los sueños. La magia de las palabras del alocado hijo hace que la madre viva su propia muerte como una dulce fantasía. 2. EL TEATRO NOS CONDUCE AL MUNDO DE LA CULTURA Las tradiciones de cualquier país, región o comunidad se pueden encontrar en las manifestaciones teatrales que transmiten a la largo de los siglos valores, costumbres y ritos que nos acercan a conocer mejor al ser humano. La narración a través de enseñamos a escuchar nos pone en contacto con el hecho literario. No apreciaremos la literatura si no aprendemos a escuchar. Las orejas son, pues, el primer libro que tenemos. 4 Ibsen, Henrik, Peer Gynt, Ediciones Orbis, Barcelona, 1988, pp 71-73. Ernesto J. Rodríguez Abad pág. - 26 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 "Después de haber oído muchos cuentos y dedicado muchas horas a la lectura recibida a través de los oídos, después de haber compartido con los adultos más queridos todas esas experiencias, el camino hacia el tesoro no tiene retorno. Se podrá avanzar mucho más ya en solitario, pero los pasos fundamentales están dados. Puede que uno de esos caminantes, en algún momento de su vida, abandone por un tiempo la lectura, pero podrá retomarla cuando quiera, y volverá a disfrutar con ella” 5 Escuchar. Mirar. ¡Qué dos verbos tan importantes en el desarrollo de los seres humanos! El teatro es comunicación. Sin un público no podemos hacer la función teatral. Por ello es necesario educar y crear el concepto de espectador que sabe descodificar el signo dramático. Comunicación pues complicada, ya que son muchos signos imbricados que hay que comprender. Si se trabajase con la seriedad y con la dedicación debida sería uno de los elementos que harían comprender a los alumnos muchos procesos semióticos. No olvidemos que desde la época del Renacimiento se consideró el teatro como una herramienta básica en los procesos educativos. El hecho básico de narrar necesita el oído del que escucha. No existirá un cuento narrado sin un oído dispuesto a escucharlo. Las artes no existen sin el receptor, pues el fundamento básico de todas es la comunicación de emociones, sentimientos y visiones del mundo o el ser humano. Codificar y descodificar signos. También son acercamiento a la cultura y la literatura. El trabajo del texto, para poderlo interpretar ha de ser intenso y de total comprensión. Además, hay que descubrir las acciones y emociones que encierra cada palabra. Creamos mundos a partir de palabras vistas o escuchadas. Creamos con la vista y el oído. En lo más profundo del bosque se podía encontrar el árbol mágico. Era un árbol enorme, recubierto de musgo y florecido en todas las épocas del año. Era un bosque al que no llegaban todos los seres humanos, había que buscar el camino para llegar a él. Había, además, que aprender a descubrir el árbol y distinguirlo de los otros. 5 Calvo, Blanca, A leer se aprende por las orejas, en Mnemósyne; Nro. 5, Los Silos, 2002 Ernesto J. Rodríguez Abad pág. - 27 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 Así podemos concluir que llegar a escuchar y ver es liberación, tanto individual como colectiva. En el arte se produce la magia de la transformación. La catarsis entre obra y receptor sucede a pesar de que todos sepan que lo que es una ficción. Es una realidad inventada. No se debe olvidar que los procesos artísticos son una ceremonia, un rito, desde tiempos inmemoriales y, que, como tal deben ser tratados. No es normal ir a cualquier rito sin prepararse, sin crear la sensación de que estamos acudiendo a un hecho mágico y poco habitual. A él no podemos acudir de repente y, de cualquier manera. Las ropas habituales no sirven, los gestos normales no valen. Hay que habituar los ojos y los oídos a los hechos extraordinarios. No creo por tanto conveniente obligar a ver una pieza teatral sin crear la nece-sidad de verla, sin desarrollar todos los aspectos que conlleva la dramatización. No creo adecuado llevar a grupos de niños o adultos a oír narraciones sin prepararlos. ¿A qué nos conduce ir obligados o llevar educandos a la fuerza a espectáculos teatrales o de narración sin prepararnos para el rito? Lo más importante es aprender a abrir los ojos y los oídos. A veces, los momentos anteriores son tan importantes como el hecho de estar en el teatro o la biblioteca en la que se narre. El proceso es tan importante como el objetivo final. " ... al día siguiente volvió el principito. -Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zarro.- Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¿descubriré el precio de la felicidad? Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón ... Los ritos son necesarios. - ¿Qué es un rito ?.-dijo el principito. - Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro.- Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días; una hora, de las otras horas. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. El jueves bailan con las muchachas del pueblo. El jueves es, pues, un día maravilloso. Voy a pasearme hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones." 6 6 Saint-Exupéry, Antoine de, El principito, edición bilingüe, Alianza-Emece, Madrid, 1980. Ernesto J. Rodríguez Abad pág. - 28 - VAINART. Revista de Valores e Interrelación en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 2 -- Año 2020 Pocas manifestaciones artísticas existen tan antiguas como el cuento. 3. POCOS RITUALES SON TAN VIEJOS COMO EL TEATRO El hombre ha necesitado de la voz que narra para entender la vida. La naturaleza humana ha necesitado inventar un lenguaje del cuerpo y de la voz que vaya más allá de la palabra cotidiana, para entender lo que no se ve con los ojos y para dialogar con los dioses. Teatro y narración forman parte del rito. Unidas desde la antigüedad, desde Mesopotamia a las tribus Sioux, han formado parte de los espectáculos rituales de todas las civilizaciones. Cuando hablamos de este género olvidado en las historias de la literatura y en los estudios de crítica y teoría que han estado presentes en las manifestaciones artísticas de cualquier pueblo desde el comienzo de la civilización. De la misma manera que estudiamos el cuento, cuando abordamos los estudios teatrales, debemos empezar por el comienzo de los tiempos. Es el arte teatral uno de los vestigios que hacen pensar que la humanidad ha estado preocupada por entender el mundo y entenderse a sí misma desde que las gentes empezaron a manifestar sus conflictos y sus gestas. Las primeras nociones que aparecen de cuento y de teatro como géneros literarios se encuentran en civilizaciones tales como el Cercano Oriente, Egipto, Israel, Grecia, Roma, India o China. Como en la antigua Grecia, en otras civilizaciones anteriores, el Teatro se organizó en géneros de los que es posible rastrear su nacimiento y evolución a partir de las danzas y los rituales sagrados. "Dada la inmensa variedad de las culturas a que ahora nos referimos y la desigualdad de nuestro conocimiento, no pueden hacerse afirmaciones generales; pero es cierto que en muchos lugares encontramos circunstancias más semejantes a las de Grecia en época preteatral que a las del Oriente Antiguo, con su hieratización y fijación de los temas; o a las de la Europa medieval y moderna, condicionada por el Cristianismo. Es más, paralelamente a lo que ocurrió en Grecia, en varias de estas culturas ha nacido el Teatro a partir de la danza sagrada y de sus derivaciones miméticas y agonales: sobre todo en India y en China, también en Japón,