Podemos y los recientes movimientos sociales globales en España hipótesis para una propuesta de investigación desde la práctica
Abstract
Los movimientos denominados en este artículo “recientes movimientos sociales globales” (RMSG) son el síntoma del agotamiento del sistema político, de las instituciones de la democracia liberal y de la cultura de la transición española de la dictadura a la democracia. Quienes los integran han abierto el camino a nuevos movimientos y organizaciones políticas que se han beneficiado de sus logros. El caso más significativo es Podemos. Como parte de una investigación sobre el impacto de los RMSG en la opinión pública sobre la democracia y los derechos humanos, este artículo traza algunas hipótesis acerca de lo que supone Podemos en la investigación política en relación a los movimientos sociales aparecidos desde 2011.
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259 Podemos y los recientes movimientos sociales globales en España: hipótesis para una propuesta de investigación desde la práctica Podemos and the recent global social movements in Spain: hypothesis for a research proposal from practice Podemos e os recentes movimentos sociais globais na Espanha: hipótese para uma proposta de pesquisa a partir da prática — Jesús SABARIEGO — Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación N.º 130, diciembre 2015 - marzo 2016 (Sección Ensayo, pp. 259-273) ISSN 1390-1079 / e-ISSN 1390-924X Ecuador: CIESPAL Recibido: 21-07-2015 / Aprobado: 26-04-2016
260 CHASQUI 130 · DICIEMBRE 2015-MARZO 2016 / ENSAYO SABARIEGO Resumen Los movimientos denominados en este artículo “recientes movimientos sociales globales” (RMSG) son el síntoma del agotamiento del sistema político, de las instituciones de la democracia liberal y de la cultura de la transición española de la dictadura a la democracia. Quienes los integran han abierto el camino a nuevos movimientos y organizaciones políticas que se han beneficiado de sus logros. El caso más significativo es Podemos. Como parte de una investigación sobre el impacto de los RMSG en la opinión pública sobre la democracia y los derechos humanos, este artículo traza algunas hipótesis acerca de lo que supone Podemos en la investigación política en relación a los movimientos sociales aparecidos desde 2011. Palabras clave: recientes movimientos sociales globales; democracia; Podemos; 15M; política. Abstract Movements named in this article as “recent global social movements” (RGSM) are the symptom of the burnout of the liberal democracy institutions, the political system and the transition culture from dictatorship to democracy. Those which became part of these movements paved the way for new movements and political organizations that have benefited of its achievements. Podemos is a significant case. As a part of a research project about the impact of those RSGM in public awareness of democracy and human rights, this article charts some hypotheses about what entails Podemos for a research in politics linked to social movements emerged in 2011. Keywords: recent global social movements; democracy; Podemos; 15M; politics. Resumo Os movimentos denominados neste artigo como “recentes movimentos sociais globais” (RMSG) são um sintoma do esgotamento do sistema político, das instituições da democracia liberal e da cultura de transição espanhola da ditadura à democracia. Seus participantes abriram caminhos a novos movimentos e organizações políticas que se beneficiaram de suas conquistas. O caso mais significativo nesse contexto é o do partido político Podemos. Como parte de uma investigação sobre o impacto dos RMSG na opinião pública sobre democracia e direitos humanos, este artigo traça algumas hipóteses sobre o que pode significar Podemos na investigação política em relação aos movimentos sociais surgidos em 2011. Palavras-chave: Recentes movimentos sociais globais; democracia; Podemos; 15M; política.
261CHASQUI 130 · DICIEMBRE 2015-MARZO 2016 / ENSAYO PODEMOS Y LOS RECIENTES MOVIMIENTOS SOCIALES GLOBALES EN ESPAÑA... 1. Introducción Definimos aquí la voz como un intento por cambiar un estado de cosas poco satisfactorio, en lugar de abandonarlo, mediante la petición individual o colectiva a los administradores directamente responsables, mediante la apelación a una autoridad superior con la intención de forzar un cambio de administración, o mediante diversos tipos de acciones y protestas, incluyendo las que tratan de movilizar la opinión pública. (Hirschman, 1977, p. 36) Podemos obtuvo en 2014 cinco escaños en el Parlamento Europeo, constatando que una parte de la opinión pública española apoya las reformas que figuraban entonces en su programa a las europeas, como muestra de que es posible trasladar a la agenda institucional las demandas de los movimientos con nuevos métodos. Se ha cumplido un año de la irrupción de Podemos en la escena política y muchos de los círculos de esta organización conmemoran su primer aniversario inmersos en un proceso de legalización en su seno. En este tiempo, además de constituirse como organización tanto a nivel estatal como autonómico y municipal, Podemos ha alcanzado el poder consiguiendo representación en parlamentos autonómicos y también en las candidaturas ciudadanas que han obtenido, en algunos casos, rotundas victorias en las principales capitales del país. Al mismo tiempo, en Podemos están surgiendo voces críticas con la estructura, el modelo organizativo y político, la estrategia y las líneas programáticas. El paulatino descenso del porcentaje en la intención de voto hacia esta fuerza política, el auge de Ciudadanos (una formación con más de una década que ha crecido enormemente consiguiendo representación parlamentaria y municipal en las últimas elecciones en España), el éxito de candidaturas populares como Barcelona en Comù o Ahora Madrid y el surgimiento de la plataforma Ahora en Común (presentada en Zaragoza en este mes de junio de 2015) auguran un escenario complejo en los próximos meses ante la cita electoral de las presidenciales de noviembre, a las que Podemos debe hacer frente sin el mimo de las encuestas, con una creciente división interna, rivales políticos que encajan mejor para la opinión pública en el centro político del que se viene considerando inquilino y con la necesidad de forjar un consenso con otras fuerzas políticas y actores sociales. Las circunstancias enumeradas perfilan un contexto complejo de análisis. En el caso de este texto, el trabajo de investigación sobre Podemos forma parte de otro proyecto de investigación en curso, financiado por la Fundação para a Ciência e a Tecnologia (Portugal), uno de cuyos objetivos es dirimir el impacto en la opinión pública de los movimientos sociales aparecidos en el sur de Europa desde 2011, en el contexto de la crisis global. Podemos es aún un fenómeno reciente, fruto del actual contexto en transición paradigmática (Santos, 1996 & 2003) vendría a significarlo y, al mismo tiempo, a actualizar las teorías sobre las que se sustentan sus propias estra-
262 CHASQUI 130 · DICIEMBRE 2015-MARZO 2016 / ENSAYO SABARIEGO tegias, más allá de lo que su irrupción en el ámbito político y social esté generando. Investigar una organización política en construcción, con una base social difusa, de arraigo virtual a través de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) y las Redes Sociales (RRSS), el contexto en el que surge y cómo su irrupción, menos intempestiva y sorprendente de lo que podríamos pensar, está contribuyendo a modificarlo, debe plantearse a través de un método múltiple. En este caso, el aparato multi-metodológico que proporciona la Teoría Fundamentada (Corbin & Strauss, 2015). Observar participada y subjetivamente, de manera crítica, emocional si cabe (Sloterdijk, 2012, p. 26-27), tanto el fenómeno Podemos como su epifenómeno, el correlato inmediato que pretende significar y los significados que está construyendo en el proceso. Métodos más abiertos y flexibles que amplíen el terreno de la investigación sobre la relevancia de su discurso en los medios y la opinión pública, en lugar de fragmentarlo y concentrarlo en definiciones y significados aislados, respetando la heterogeneidad del sujeto y los procesos investigados (Ibáñez, 1986, p. 275). Para ello, estamos utilizando la encuesta, la entrevista −semiestructurada y abierta−, el método biográfico (Pujadas, 1992), las historias de vida, el estudio de casos, los grupos de discusión (Ibáñez, 1989), el análisis de discurso y de redes, triangulando los datos que el cruce y la mezcla que todos estos métodos de investigación ofrezcan. 2. Desarrollo No hay aún disponibles muchos datos en el ámbito de la investigación sobre Podemos (Müller, 2014; Fernández-Albertos, 2015). Casi todo el material aparecido desde 2014 se sitúa entre lo autorreferencial (Domínguez Rama & Giménez, 2014; Iglesias, 2014a & Rivero, 2015) y la doxa (Bourdieu, 1977), más o menos crítica (Tímermans, 2014; Gil, 2015 & Martos García, 2015). En algunos ensayos recientes (Mateo Regueiro, 2015), se apuntan algunas hipótesis interesantes, más allá de la opinión sesgada, para acometer investigaciones más comprometidas en un plazo no muy largo, a tenor de la cantidad de información que Podemos está generando al calor del año electoral, que enfrenta al estado español en 2015 a un test de estrés que va a poner a prueba al sistema político y a la opinión pública. Las coordenadas en las que un análisis de rigor sobre Podemos pudiera plantearse radican en dos dimensiones profundamente imbricadas. Por un lado, la percepción que Podemos suscita en la opinión pública −es clave aquí analizar su uso de las NTIC y las RRSS− y cómo esta organización está contribuyendo a modificar esa opinión pública y viceversa, generando un discurso propio al que tanto esta como los medios de comunicación y otras organizaciones del “tablero” político institucional (en liza electoral con Podemos) se ven obligados a referirse para situarse en relación a ella y generar asimismo discursos que
263CHASQUI 130 · DICIEMBRE 2015-MARZO 2016 / ENSAYO PODEMOS Y LOS RECIENTES MOVIMIENTOS SOCIALES GLOBALES EN ESPAÑA... pivotan en torno a aquel. Por otro lado, el proceso constituyente de Podemos como partido político y la falla abierta entre estas dos dimensiones y quienes se hallan en medio: los simpatizantes y los círculos. Esta tensión vertical funciona como una “diferencia-guía” (Sloterdijk, 2012, p. 28), obliga a la toma de partido por estos, en un escenario interno polarizado entre quienes ostentan el poder y los privados de este. El primer polo funcionaría como un “atractor” (Sloterdijk, 2012, p. 29) que dirige el proceso hacia unos determinados comportamientos para mantener dicho poder sin fisuras, mientras que el polo de la alternativa, privado de poder, estaría transitando desde la repulsa o el abandono hasta la construcción de un contrapoder que atrajera al sistema, internamente, hacia otro tipo de funcionamiento que ya se propone (Abriendo Podemos, “Por unas primarias justas en Podemos”, Andalucía desde Abajo). A partir de la apropiación y fragmentación del discurso contrahegemónico del 15M, Podemos ha conseguido generar un discurso hegemónico, que no cuestiona los cimientos del sistema de poder al que pretende transformar ganando las elecciones “por asalto” (Iglesias, 2014b), esto es, haciendo de los fines los medios. Está inscrito en el paradigma agotado (Kuhn, 1962; Santos, 1996 & Morin, 1974) para cuyo agotamiento se propone como revitalizante. A diferencia del 15M, no hay en el discurso de Podemos ningún metarrelato épico contrahegemónico, se trata más bien un short-cut mediático al estilo de “Juego de Tronos” (Iglesias, 2014a), en el que lo épico funciona como un trampantojo, una sucesión sincopada de significantes vacíos (Laclau, 1996): la “casta”, la “gente”, “el miedo”, el “bando”; para pasar a otros significantes: el “pueblo”, la “patria”, emitidos en la búsqueda de “la centralidad del tablero”. Más recientemente: Las referencias nacionales y patrióticas del mismo Iglesias en la reciente marcha a Madrid de Podemos (citó el Dos de Mayo, el Quijote, la “patria”, etc.) son claramente españolas, pero de una España de cultura inequívocamente española y castellana. Nada de la diversidad a la que se refiere cuando habla sobre “el problema territorial”, sino la España de siempre con nueva música. Está claro que debemos entender la lucha por el término “patria” dentro de una guerra simbólica por arrebatar palabras centrales a la derecha española, que las ha hecho completamente suyas. Pero, si sigue el camino del discurso de la Puerta del Sol, ese proceso va directo a estrellarse, no solo contra los límites de conceptos como “patria”, que la derecha ha patrimonializado y definido de una forma única y excluyente, sino contra la repetición de contenidos nacionales alejados de las palabras que después se escriben en manifiestos y proclamas que pocos leen y aun menos aplican. (Mateo Regueiro, 2015, p. 75) En relación con este discurso hegemónico, los significantes actuales han “subvertido la estructura del signo” existente hasta ahora (Laclau, 1996, p. 69), lo que habían logrado ya los que denomino recientes movimientos sociales globales (RMSG) (Sabariego, 2014), agrupados en España en torno a la rúbrica del 15M, con quien Podemos, por cierto, tiene una relación complicada y paradójica,
264 CHASQUI 130 · DICIEMBRE 2015-MARZO 2016 / ENSAYO SABARIEGO tanto en sus formas como en su contenido, aunque pudiera parecer lo contrario, como la tiene hoy con sus propios círculos y cada vez con más de sus simpatizantes −así lo muestran las encuestas, el descenso notable de la participación en las e-votaciones para elegir a sus órganos de coordinación y los resultados electorales en las autonómicas, eclipsados por los procesos municipalistas−, de lo que Podemos se habría beneficiado desde su mutismo generalizado en cuanto a estos movimientos sociales o apelando a un parentesco más genético, discursivo y simbólico que programático, organizativo y estructural. La apropiación y carnavalización (Bajtín, 1998, p. 248) estratégica del discurso y la narrativa del 15M por parte de Podemos, para conectar con las simpatías mayoritarias que aquel movimiento despierta y con sus simpatizantes. Una cuidada iteración teatralizada, performativa −tanto discursiva como recursiva (juego de roles)−, incluso en sus aspectos paródicos, en el juego por los significantes (Austin, 1982), puede leerse como un éxito para Podemos en el ámbito político, en la medida en que está obligando al resto de partidos a adoptar un canon similar, así como del uso político y organizativo de la tecnología (reddit, agora voting, loomio, RRSS) y los medios, la utilización de un medio propio como La Tuerka, con fines estratégicos, es fundamental para entender esta operación, deudora inicialmente también del capital acumulado por los antecedentes del 15M, entre los que se contarían el movimiento antiglobalización de finales de los noventa, los foros sociales de comienzos del siglo XXI, el movimiento contra la Europa del capital y de la guerra, el movimiento 11M, “No a la Guerra!”, los movimientos autonomista y libertario, las redes contra la deuda, el movimiento “Okupa”, los movimientos por una vivienda digna, el movimiento estudiantil contra Bolonia y las redes #Nolesvotes, #sinfuturo, #DRY, Estado de Malestar y Risastencia, entre otras. El capital (Bourdieu, 1996) y experiencias acumulados por algunos de sus activistas y el intercambio de estas y los recursos y personas generados en campañas y encuentros ha logrado conectar, generar una inclinación, un habitus (Bourdieu, 1997) apropiable que ha sido interiorizado por activistas y simpatizantes de varias generaciones, forjados en los movimientos y campañas enumerados arriba. Cabe mencionar también, como un campo para analizar, la conexión estético-expresiva con el rap y el hip-hop españoles más politizados, que forman parte de dicha estructura subjetiva interiorizada y que alcanzó la exterioridad con el 15M, principalmente con Los chikos del maíz (LCDM) y Ricardo Romero Nega, integrante de este colectivo y anteriormente de Fort Apache, nombre también del programa de La Tuerka presentado por Pablo Iglesias. Nega, articulista en el portal Kaosenlared, participó en el libro ¡Abajo el régimen! junto a este (Iglesias & Nega, 2014). El lema “El miedo va a cambiar de bando”, convertido en hashtag en la red social Twitter a partir de los meses posteriores a las elecciones europeas y repetido hasta la saciedad hasta la adopción de la estrategia por la centralidad, está tomado del título de una composición de esta formación y ha sido uno de los significantes vacíos desde los que se ha establecer trabar una
265CHASQUI 130 · DICIEMBRE 2015-MARZO 2016 / ENSAYO PODEMOS Y LOS RECIENTES MOVIMIENTOS SOCIALES GLOBALES EN ESPAÑA... narrativa que ha intentado representar a este sector de la población (Fernández- Albertos, 2015) y generar una identificación directa, una suerte de ilusión generatriz en torno a la idea del cambio. Este dispositivo ha estado apoyado incluso en la utilización de la marca de ropa “Unonueveocho - La marca de ropa del cambio”, ligado a una cierta estética tribal urbana (redskin, hip-hop...) o ciertos usos retóricos, de oratoria y guiños del Secretario General de Podemos a la cultura del rap en los mítines, como parte de está operación cosmética (política) por la construcción de la hegemonía. En cuanto al programa, las tímidas líneas programáticas esbozadas este año a la caza de electores del centro sociológico, en la tensión para evitar la fuga de simpatizantes a la izquierda de ese centro o el desborde interno de los críticos o la presión externa de los movimientos sociales y las candidaturas ciudadanas municipales, da cuenta de la complicada, paradójica y contradictoria relación de Podemos con el feminismo, el aborto, la ecología, el decrecimiento, la renta básica, el sindicalismo, el análisis de la actual política de paz y defensa, el estado o las relaciones internacionales, las relaciones capital-trabajo y capital-vida en el programa de la organización o las tensiones entre la cúpula dirigente de esta con Anticapitalistas o qué supone Podemos para el 15M y viceversa (Mateo Regueiro, 2015). Cuestiones que merecen un análisis más profundo que el espacio proporcionado por este ensayo. Cabe subrayar aquí la interrelación entre feminismo y ecologismo en el conflicto capital-vida (Pérez Orozco, 2014), si el feminismo ha de vertebrar la práctica política en una democracia feminista (Miyares, 2003), esto supone poner en jaque al sistema capitalista actual, al modo patriarcal de producir, de la economía a los afectos y los cuidados. El feminismo no es una cuestión troncal en Podemos sino sectorial y tematizada (Mateo Regueiro et al., 2015) que se hace depender del posibilismo económico, cuyas líneas programáticas están lejos de implementar una “subversión feminista de la economía” (Pérez Orozco, 2014). De hecho, a pesar de las listas cremallera, ya hay voces críticas dentro de la organización que hablan de la prefiguración de un techo de cristal (Mateo Regueiro, 2015), paradigmática resulta la lista a las primarias para las generales presentada por el equipo del actual secretario general. Está claro que Podemos, en su actual deriva, no tiene el más mínimo interés en asumir esta cuestión, que debería ser estratégica, ya que es la que definiría verdaderamente su posición en el tablero. El discurso de Podemos ha venido a troquelar el “régimen de significación” (Deleuze & Guattari, 2002, p. 119-120) inaugurado por el 15M, apropiándose de este para, por un lado, rearticular los significados con que el movimiento había acometido los “significantes vacíos” (Laclau, 1996) que en mayo de 2011 flotaban sobre las narraciones instituidas y hegemónicas en torno a la crisis y, por otro, poder dotarse como organización de una militancia que se sintiera identificada con el proyecto de forma emocional (Asamblea Ciudadana “Sí se puede”, estética, ética, e incluso genéticamente, el llamado “adn” de la organización). Aunque la configuración del espacio de Vistalegre para dicho acto fundacional
266 CHASQUI 130 · DICIEMBRE 2015-MARZO 2016 / ENSAYO SABARIEGO no era asamblearia (por no hablar de la metodología del mismo), sino todo lo contrario: un espacio de poder totalizante, unidireccional, orientado al destaque del orador principal. El programa de Podemos a las europeas recogía algunas de las reivindicaciones del 15M, lo que permitió que, dos años después de la transformación del movimiento, algunos de sus simpatizantes encontrasen razones −emociones− para pensar −creer− que Podemos podría ser la continuación política organizada institucional de este, un partido-movimiento que trajera el vigor del 15M de vuelta. Podemos, como organización, no está alineada de manera orgánica con ninguna de las luchas sociales en curso −las mareas, las marchas de la dignidad, los desahucios−, continuación del 15M. Se ha instaurado una lógica instituyente competitiva desde arriba hacia abajo internamente, si bien el eje estratégico en el discurso ha pasado de significarse entre la izquierda y la derecha a hacerlo de abajo a arriba, sin tener identificado de manera concreta −quizá ese 99% definido también por los RMSG aparecidos a partir de 2011− qué sea abajo y cómo atajar sus padecimientos con políticas concretas más allá del llamado “rescate ciudadano” y el estímulo de la demanda agregada; más aún, sin formar parte de las luchas sociales de “los de abajo”, aunque representándolas en el discurso (Fernández-Albertos, 2015). Antes bien, por el tipo de programa presentado para las autonómicas, pareciera que ese “los de abajo” no es otra cosa que el amplio porcentaje de votantes que las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sitúan en el centro de una escala en la que el 0 sería la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha. Cabe destacar aquí la vertiginosa conversión de una entidad con algunos rasgos de partido-movimiento, cierta horizontalidad y ruptura con la democracia liberal representativa (rasgos que estaban presentes en su inercia inicial y su texto fundacional, el Manifiesto “Mover ficha”) a una “máquina de guerra electoral” inmersa en una “guerra de posiciones” mediática, obsesionada con las encuestas y las elecciones, esto es, principalmente con ganar las elecciones generales, que ha sacrificado su mejor capital, aquel al que apela en su discurso continuamente: la gente. Las bases, el capital humano, su capacidad auto-or- ganizativa y deliberativa, sus propuestas, cercanas a los problemas cotidianos de la ciudadanía y alejadas de las cuestiones electoralistas y el marketing de la macropolítica. En su proceso organizativo Podemos ha dilapidado el mejor capital humano posible, incluso el mejor capital para ganar unas elecciones −como las elecciones municipales han demostrado−, y no hablamos aquí del mejor capital humano refiriéndonos a los expertos, a los que se apela demagógicamente desde la cúpula como “el gobierno de los mejores”, un significante que muestra una concepción de vanguardia que choca con la narrativa radicalmente democrática del discurso del 15M, una meritocracia impuesta desde arriba −sería interesante analizar hasta qué punto pesan en el modelo organizativo de Podemos, sobre quienes lideran el proyecto, las características del campo de poder y el habitus
267CHASQUI 130 · DICIEMBRE 2015-MARZO 2016 / ENSAYO PODEMOS Y LOS RECIENTES MOVIMIENTOS SOCIALES GLOBALES EN ESPAÑA... universitario−, sino de quienes han construido Podemos desde las bases, desde los círculos, que, sin el apoyo orgánico de la organización en muchos casos, han construido candidaturas populares a las municipales del domingo 24 de mayo (24M) de manera abierta, participativa y deliberativa, no solo a través de votaciones on line en las que se priva de deliberación y debate colectivo previos pues, lejos de esa meritocracia impuesta que acaba con la inteligencia colectiva haciéndola irrepresentable, la capacidad y experiencia de quienes están en los círculos está representada por la experiencia en las plazas, las calles, en la autogestión y auto-organización y en la práctica, habitando lo político, construyendo la política (Mateo Regueiro, 2015). Es esa inteligencia colectiva, ese sentido común de la gente, creativo, innovador, instituyente, el que haría de Podemos un partido-movimiento. Como ejemplo, la acción política y pedagógica horizontal de la democracia en los círculos frente a la concepción unívoca y unidireccional, mitinera clásica, de megaeventos, que nada dista de los partidos de la casta y la vieja política. Una política cercana, de cerca, hecha por la gente, desde abajo, frente a una política distante, donde la gente es un argumento, una excusa, para ganar las elecciones. El 15M había construido una “nueva ecología mental” (Bateson, 1972), un “marco cognitivo” (Goffman, 1974), una nueva “ecología social de la identificación” (Sabariego, 2005), nombrando una realidad en la calle, la del colapso de la democracia liberal representativa en España, asociado a la corrupción del sistema, la crisis económica y de representación y la distancia entre las instituciones y los ciudadanos, insertándola en la corrosión de la globalización capitalista neoliberal que la ha generado, definiendo, apropiándose por tanto, de dicha realidad (Berger & Luckmann, 1996) y construyendo una narración sobre ella que no estaba escrita −recordemos la negación de la crisis económica en el gobierno Zapatero o los eufemismos iniciales para referirse a ella en el gobierno Rajoy o directamente como herencia del gobierno anterior−, a partir de la significación de determinados significantes vacíos (Laclau, 1996) de los que Podemos se ha apropiado, visibilizando esa relación pretendidamente ontogenética a partir de un diseño elaborado en un departamento universitario, por profesores e investigadores que vislumbraban “una ventana de oportunidad” para “tomar el poder por asalto” desde una “máquina de guerra electoral”, apoyados en un partido extraparlamentario anticapitalista al que han devorado en el proceso. Aunque se trate de los mismos significantes, algo bastante cuestionable, lo que los hace distintos es, primero, desde dónde se enuncian estos y, segundo, cómo se enuncian (Austin, 1982 y Searle, 1986 & 1997), su intencionalidad y capacidad performativa (Searle, 1986) para hacer que X cuestiones enunciadas por el 15M cuenten ahora como Y argumentos de Podemos en la pugna electoral en C (el tablero político) por las elecciones generales, transformando un significante instituyente, contrahegemónico, en un significado institucional hegemónico. Pervertido el signo, no obstante, este discurso es precario (Laclau, 1996, p. 86) en la medida en que el tiempo y los cambios sociales lo ponen a prueba. De