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PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género Tesis Doctoral Margarita Infante Perea Departamento de Ingeniería Gráfica Universidad de Sevilla Dirección Marisa Román Onsalo José Antonio Barrera Vera
A mis hijos, por el tiempo que les he robado. A mi marido, por su apoyo incondicional.
Estatua humana. Plaza del Sol. Madrid 2011. “La Mujer Limpiadora”. Artista Paola Bretones. Autoría desconocida.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género Agradecimientos A mi madre y mi padre, por transmitirme los valores de la justicia y compromiso social, y por ejercer de abuelos ejemplares durante mi proceso doctoral. A mi directora y director de tesis, Marisa Román Onsalo y José Antonio Barrera Vera, por la excelente orientación recibida de ambos, por toda la ayuda moral, logística e intelectual…. fundamentales. A Javier Rodríguez Santero y Juan Carlos Fernández Fernández, por su asesoramiento y ayuda desinteresada en todos los aspectos estadísticos, ¡infinitamente gracias!. A María Martín Morales, directora del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Granada, por su acogida y atención durante el tiempo que estuve allí. A Elena Navarro Astor, por ser mi “socia” en la distancia y por formar parte de esta aventura…gracias por todo lo que he aprendido de ti. A Amparo Miranda Maseda, responsable de procesos y servicios de la biblioteca de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, por facilitarme mi camino con su buen hacer en el trabajo. A Soledad Jiménez Zamora, responsable de administración de la secretaría de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación de Sevilla, por su amabilidad y paciencia. A Maite Arenas Molina, por sus apreciados consejos, pero sobre todo por ser compañera de alegrías y penas en este camino. A Roberto Narváez Rodríguez, por animarme en el inicio a emprender mi investigación en materia de género. A María Aguilar Alejandre, María José Chávez de Diego, Elena Cabrera Revuelta y Concepción Cantillana Merchante, por el interés mostrado siempre en todo momento. Me sien- to orgullosa de haberos tenido cerca. A Sergio Requejo Sarmiento, al que admiro enormemente, por regalarme su creatividad en la portada de mi trabajo. A todos aquellos compañeros y compañeras del Departamento de Ingeniería Gráfica que me han ayudado con la organización docente durante los dos últimos años. A mis amigas de siempre, imprescindibles. En especial a Mari Luz Díaz Domínguez, por acordarse de mí con cada noticia o información de interés que llegaba a sus manos, y por mandarme un mensajito de ánimo cada lunes por la mañana, semana tras semana. A todas y todos los estudiantes de las Escuelas Técnicas de Ingeniería de Edificación de Sevilla y Granada que han participado en esta investigación, gracias por su generosidad.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 15 ÍNDICE DE GRÁFICOS Gráfico 1: Distribución de población ocupada por sectores de actividad e índice de feminización. Andalucía. Año 2015. 25 Gráfico 2: Índice de feminización del sector de la construcción por comunidades autónomas. Año 2015. 25 Gráfico 3: Ocupados/as en el sector de la construcción. Evolución de la brecha de género. Periodo 1981-2015. 27 Gráfico 4: Ocupados/as en la construcción según formación alcanzada. Andalucía. Media 2000-2014. 28 Gráfico 5: Índice de concentración por sexos según situación profesional en el sector de la construcción. Andalucía. Año 2014. 29 Gráfico 6: Ocupaciones laborales previas según sexo. 124 Gráfico 7: Trabajo previo en las salidas del Libro Blanco del Título de Grado de Ingeniería de Edificación. 125 Gráfico 8: Familiares en el sector. Porcentajes de respuestas. 127 Gráfico 9: Preferencias ocupacionales de las mujeres. Distribución de frecuencias. 133 Gráfico 10: Preferencias ocupacionales de los hombres. Distribución de frecuencias. 134 Gráfico 11: Comparativa entre preferencias ocupacionales de mujeres y hombres. Porcentajes de valoraciones positivas. 135 Gráfico 12: Preferencias ocupacionales de las mujeres según grupos de edad. Porcentajes de valoraciones positivas. 144 Gráfico 13: Preferencias ocupacionales de los hombres según grupos de edad. Porcentajes de valoraciones positivas. 145 Gráfico 14: Comparativa entre preferencias ocupacionales de mujeres y hombres de 30 o más años. Porcentajes de valoraciones positivas. 146 Gráficos 15.a y 15.b: Percepciones de barreras de los hombres. Distribución de frecuencias. 155-156 Gráficos 16.a y 16.b: Percepciones de barreras de las mujeres. Distribución de frecuencias. 157-158
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 16 Gráficos 17.a y 17.b: Comparativa de la percepción de barreras de mujeres y hombres. Valoraciones positivas. 158-160 Gráficos 18.a y 18.b: Percepciones de barreras de las mujeres de 30 o más años. 172-173 Gráficos 19.a y 19.b: Percepciones de barreras de las mujeres menores de 30 años. 174-176 Gráficos 20.a y 20.b: Percepciones de barreras de mujeres con experiencia profesional en el sector. 178-179 Gráficos 21.a y 21.b: Percepciones de barreras de mujeres sin experiencia profesional en el sector. 180-181 Gráficos 22.a y 22.b: Percepción de barreras de mujeres con familiares en el sector de la construcción. 184-185 Gráficos 23.a y 23.b: Percepción de barreras de mujeres sin familiares en el sector de la construcción. 186-187
17 PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la perspectiva de género ÍNDICE DE FIGURAS Figura 1: Relaciones entre los constructos teóricos del modelo de “Circunscription and Compromise”. 56 Figura 2: Grados de compromiso. Modelo teórico “Circunscription and Compromise”. 58 Figura 3: Fases de la investigación. 97 Figura 4: Salidas preferentes según sexo y grupo de edad. 174 Figura 5: Barreras percibidas por más del 50% de mujeres según variables sociodemográficas. 190 Figura 6: Gama de alternativas laborales aceptables de los hombres. 192 Figura 7: Gama de alternativas laborales aceptables de las mujeres de 30 o más años. 194 Figura 8: Gama de alternativas laborales aceptables de las mujeres menores de 30 años. 196
19 01 CONTEXTO
“La definición de feminista con la que el vulgo pretende malévolamente indicar algo extravagante indica la realización plena de la mujer en todas sus posibilidades, por lo que debiera llamarse humanismo” Clara Campoamor (1888-1972)
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 23 EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN Y EL MERCADO DE TRABAJO El sector de la construcción desempeña un papel clave en todas las economías, con un notable protagonismo en los procesos de crecimiento, desarrollo y madurez de las mismas (Cuadrado, López, Crecente, León, & Pérez de Armiñán, 2010). Este sector presenta una extrema sensibilidad a las variaciones de la coyuntura económica, tanto en el aspecto positivo como en el negativo, pudiéndose convertir en un importante motor de crecimiento o reflejando rápidamente las fluctuaciones y caídas del flujo económico y por consiguiente del empleo (Servicio Andaluz de Empleo1 , 2008)2 . Es así que podemos poner de manifiesto la relevancia adquirida por el sector de la construcción en nuestro país en las últimas décadas según el volumen de población ocupada que ha venido absorbiendo durante los años de boom inmobiliario y la drástica caída de la actividad con la posterior crisis económica, pasando de un máximo de 2.703.400 trabajadores/ as en 2007 a 993.500 en 2014 (generando en este periodo casi dos millones de nuevos parados/as) (Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía3 , 2015). De manera paralela, podemos destacar la significativa contribución al Producto Interior Bruto nacional en sus años de máximo esplendor, teniendo una evolución del 7,5% en el año 2000 al 10,0% en 2009 (alcanzando el punto álgido en 2006 con el 10,8%), contribución muy superior a la media de los países de la zona euro, que para el mismo periodo fue del 5,8% (Infante, Román, & Traverso, 2012). No obstante, tal y como afirman Cuadrado et al. (2010), cabe señalar que el sector de la construcción, a pesar de las oscilaciones cíclicas que constituyen una constante en él, es y seguirá siendo un sector básico en la economía española. “A pesar de los recientes avances experimentados en tecnología y en técnicas de gestión de la producción, la construcción es uno de los sectores más dependientes del factor humano” (Dainty, Grugulis, & Langford, 2007, p.501), siendo de los más intensivos en mano de obra (Fort, 2011). El estudio de este factor humano atendiendo al sexo muestra que la presencia de las mujeres en él es muy baja en numerosos países del mundo, incluido España (Navarro-Astor, Román-Onsalo, & Infante-Perea, 2016). En este sector, y especialmente en Andalucía, la ocupación de las mujeres es muy desigual respecto a la de los hombres, probablemente como consecuencia de factores endógenos y exógenos a la organización de la producción, a la cultura, formación y educación, que condicionan las distintas tendencias de elección ocupacional para uno y otro sexo, y a que el núcleo de ocupaciones en el que se mueven las mujeres sigue siendo reducido en comparación con el de los hombres (Román, Infante, Traverso, & Gil, 2009). Este desequilibrio entre mujeres y hombres no solo se produce en cuanto a la participación de ambos; si analizamos algunas otras variables del mercado de trabajo de dicha industria encontramos que, tanto en España como en Andalucía, las mujeres empleadas siguen presentando peores datos que sus compañeros también en las principales condiciones contractuales o en el acceso a puestos de responsabilidad. Se exponen a continuación algunas cifras que dibujan la realidad del mundo laboral en este contexto, estableciendo una relación entre la situación a nivel autonómico y la nacional como marco de referencia: 1 En adelante SAE. 2 En su publicación “El sector de la construcción en Andalucía, 2007”. 3 En adelante IECA. CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 24 Ocupación y situación profesional Según los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), a través de la Encuesta de Población Activa (EPA), la distribución de mujeres y hombres ocupados en los distintos sectores de actividad no se produce de forma equilibrada, existiendo una clara segregación horizontal4 en el mercado de trabajo (tabla 1). Estableciendo una comparación entre la industria de la construcción y el resto de sectores de actividad, se puede ver como en España la presencia de la mujer es casi simbólica, concentrándose en dicho sector tan sólo un 1,01% del total de mujeres ocupadas, quedando la fuerza de trabajo femenina altamente polarizada hacia el sector servicios, el cual aglutina casi el 90% de las mujeres trabajadoras (tabla 1). Tabla 1: Empleo de las mujeres ocupadas por sectores de actividad económica. España y Andalucía. Número absoluto, índice de distribución (ID)5 e índice de concentración (IC)6 . Año 2015. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos oficiales de la Encuesta de Población Activa. El sector de la construcción es por tanto el más masculinizado de España, con un índice de feminización7 del 8,27%. Para la comunidad autónoma andaluza este desequilibrio entre sexos aumenta, encontrando tan sólo 4,34 mujeres trabajadoras por cada 100 hombres (gráfico 1), dato que la posiciona como la región que posee el menor índice de feminización de nuestro país, por debajo de la cuarta parte del 17,61% que presenta el País Vasco, comunidad que cuenta con los datos más positivos a este respecto (gráfico 2). 4 Propensión de las mujeres y los hombres para trabajar en distintas ocupaciones (Blackburn, Browne, Brooks, & Jarman, 2002 en French & Strachan, 2015). La segregación horizontal se da por la consideración de que existen determinados trabajos adecuados para las mujeres y otros para los hombres. Los trabajos considerados propios de las mujeres son aquellos que tienen asignado un carácter reproductivo y privado, como la educación, el cuidado de mayores y la sanidad en general, el textil, etc.; así como los propios del hombre son aquellos correspondientes a la vida productiva y pública: albañilería, ingeniería, etc. (Suárez, 2003). 5 “Relación entre el número de mujeres u hombres en una categoría y el total de personas de esa categoría, por 100 (…) Aporta información sobre la distribución global intersexo” (Mallorca, Alonso, & González, 2008, p.20). En este caso, el índice de distribución se refiere al porcentaje de mujeres que trabajan en cada sector con respecto al total de trabajadores/as del mismo. 6 “Relación entre el número de mujeres de una categoría y el total de las mujeres, por 100; relación de hombres de una categoría y el total de hombres, por 100 (…) Es un indicador intrasexo que muestra la situación de las mujeres respecto a sí mismas y de los hombres respecto a sí mismos” (Mallorca et al., 2008, p.19). En este caso, el índice de concentración se refiere a la proporción de mujeres que trabajan en cada sector con respecto al total de mujeres ocupadas. 7 “Relación entre el número de mujeres y el número de hombres” (Mallorca et al., 2008, p.23), pudiendo expresarse en porcentaje. CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 31 GÉNERO Y CARRERA PROFESIONAL Distinguir entre sexo y género es necesario para comprender la dinámica que rige las relaciones de poder entre mujeres y hombres (Mollet, 1969, en Quesada, 2009). El sexo se basa en el aspecto externo, fisiológico, de la persona y se transmite genéticamente a través de los cromosomas, estableciendo la diferencia entre “machos” y “hembras”. Esta diferencia implica diversidad, pero no justifica en ningún caso desigualdad. El género, sin embargo, se basa en los comportamientos, actitudes y pensamientos de hombres y mujeres de acuerdo a un orden preestablecido, es cultural, asociado a los valores asignados arbitrariamente a cada sexo, estableciendo la diferencia entre lo que es masculino o propio de los hombres y lo femenino o propio de las mujeres. Puesto que el género es construido social y culturalmente, este se aprende y por tanto es susceptible de cambiar, reinterpretarse o reconstruirse (Quesada, 2009). La confusión entre sexo y género es una de las causas de la desigualdad que supone discriminación y privilegio, ya que al atribuir determinados valores a cada sexo, se revaloriza uno de ellos en detrimento del otro. No cabe duda que el género es una importante variable moderadora en el desarrollo profesional de las personas, y que la discriminación sexual ha sido un problema muy común en los últimos decenios (Bester, 2011; Perrewé & Nelson, 2004). Cuando miramos las carreras profesionales teniendo en cuenta el género, entendiendo por carrera “la secuencia evolutiva de las experiencias laborales de una persona a lo largo del tiempo” (Arthur, Hall, & Lawrence, 1989, en Inkson, Dries, & Arnold, 2015, p.14), entendemos que estas no son simplemente el producto de la voluntad, capacidades o motivaciones individuales, sino que están en parte estructuradas por importantes fuerzas del contexto; fuerzas históricas, culturales e ideológicas que impactan teniendo una influencia significativa en las experiencias de carrera de las personas, afectando a sus decisiones y acciones en torno a ellas (Inkson et al., 2015). En la mayoría de las sociedades, los hombres normalmente pueden esperar tener diferentes estructuras de carrera que las mujeres y generalmente mayor éxito en ellas (Inkson et al., 2015). El género es uno de los mayores determinantes de la carrera desde el punto de vista sociológico (Johnson & Mortimer, 2002; McLeod, O’Donohoe, & Townley, 2009, ambos en Inkson et al., 2015). Es fuente de muchas coacciones, reglas y normas de los diferentes campos (Corsun & Costen, 2001, en Inkson et al., 2015), así como un factor asociado a barreras18 en el diseño y desarrollo de las carreras de las mujeres. La división sexual del trabajo es un fenómeno íntimamente unido a los contenidos de la tarea a realizar, 18 Swanson y Woitke (1997, p.446) definen o conceptualizan barreras de carrera como “eventos o condiciones, ya sea dentro de la persona o en su entorno, que hacen difícil el progreso de la carrera”, esta definición abarca un campo amplio de posibles obstáculos que puedan interferir con el desarrollo de la carrera profesional de una persona. La mayoría de los investigadores distinguen entre dos tipos principales de obstáculos relacionados con la carrera, las barreras internas o intrínsecas y externas o extrínsecas (Bester, 2011). Brincones (2004) define barreras intrínsecas como aquellas interiorizadas por las propias mujeres, y las extrínsecas como aquellas que responden a las políticas empresariales en general y a la cultura empresarial en particular, y no directamente de las acciones de inserción laboral de las mujeres. Suárez (2008) y Donoso, Figueras y Rodríguez (2011) recogen de otras investigaciones una clasificación más amplia de tipologías de barreras atendiendo a: si son internas o externas; si pueden calificarse de sociales, interpersonales, actitudinales o interactivas; si actúan antes o después de la inserción; o si son producto de la interactividad de factores combinados en diferentes momentos de la carrera profesional. CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 32 es decir, a la rama o sector de actividad. Recordemos que el 90% de las mujeres españolas ocupadas lo está en el sector servicios (EPA, 2015). La llegada masiva de las mujeres al mercado de trabajo desde la segunda mitad del siglo veinte no ha supuesto la desaparición de la segregación ocupacional, ya que un amplio porcentaje de estas mujeres se sigue concentrando en los mismos tipos de empleos, actividades o sectores que ya ocupaban, en su mayor parte estrechamente relacionados con las tareas desempeñadas en el ámbito doméstico (Kreimer, 2004; Anker, 1997), atribuidas tradicionalmente a las mujeres. Es así que Ibáñez (2008, p.117) afirma que el género es “un elemento estructurante fundamental de nuestro mercado de trabajo, pues los puestos de trabajo están sexuados, no son neutros”. El indicador de segregación por sectores económicos muestra que las mujeres están más limitadas en su elección de empleo en todos los sectores (Organización Internacional del Trabajo, 2012). El tipo de empleo al que quieren acceder las mujeres está condicionado por los modelos sociales y culturales en los que están socializadas. Los estereotipos de rol de género aprendidos hacen que ciertas ocupaciones se entiendan como propias de hombres o de mujeres, lo que explica que existan más mujeres que hombres en determinadas ocupaciones (Williams & Best, 1990 en López-Sáez, 1994). Estos estereotipos encorsetan a hombres, mujeres y ocupaciones, y ponen de manifiesto de qué manera tan exacta las ocupaciones “femeninas” plasman en el mercado de trabajo los estereotipos comunes y dominantes en la sociedad sobre las mujeres y sus “presuntas aptitudes” (Anker, 1997). Por otro lado, existe una relación de autoridad estereotipada, donde el hombre ocupa el puesto principal y las mujeres el secundario, él es el jefe y ella es la ayudante, él es el médico y ella la enfermera. Esta relación estereotipada da lugar a que las mujeres consecuentemente subestimen su potencial carrera y a que los hombres no consideren para ellos determinadas ocupaciones percibidas como “femeninas” (Inkson et al., 2015). La práctica de segregación en los trabajos y por lo tanto en las carreras de las mujeres y los hombres, es una realidad que poco ha cambiado con el paso del tiempo, “los hombres continúan ocupando la mayoría de las posiciones de poder y autoridad en la sociedad y disfrutan de mayores retribuciones que las mujeres” (Inkson et al., 2015, p.76). La socialización cultural influye, igualmente, en las preferencias de los empleadores a la hora de decidir a quién contratar. Los empleadores pueden pensar que las mujeres no son aptas para trabajar en determinadas ocupaciones, o que emplear a una mujer resulta más caro incluso en condiciones de igual salario por llevar aparejados una serie de costes laborales presuntamente más elevados, tales como absentismo, llegar tarde al trabajo o el coste de instalaciones separadas (Anker, 1997). Por otro lado, la responsabilidad del trabajo doméstico, que aún recae principalmente sobre las mujeres, condiciona el tipo de empleo al que pueden acceder. En el modelo familiar actual, la mujer sigue asumiendo en mayor medida que el hombre las tareas domésticas y la responsabilidad del cuidado de los hijos, teniendo que combinar su actividad de principal responsable del hogar con la de trabajadora (Prieto & Pérez, 2013), traduciéndose esta realidad en una sobrecarga de roles para la mujer que en muchos casos puede tener consecuencias negativas en su desarrollo profesional y personal. Frome, Alfeld, Eccles y Barber (2006) exponen que, pese a que algunas mujeres puedan tener interés en carreras masculinizadas (asociadas comunmente a falta de flexibilidad), la percepción de muchas de estas sobre las expectativas de la sociedad con respecto a la vida adulta de las mujeres, donde se CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 33 espera que sean ellas las primeras cuidadoras de la casa y de los hijos e hijas, provoca que finalmente tengan más probabilidades de cambiar sus aspiraciones a trabajos más “neutros” o feminizados persiguiendo condiciones laborales menos rígidas y más compatibles con la familia. También la sobrecarga de roles explica que muchas mujeres interrumpan su actividad laboral durante un periodo de tiempo para dedicarse exclusivamente al cuidado de sus hijos, lo que conlleva consecuencias negativas tales como una menor retribución futura por antigüedad en el trabajo o una menor cotización para la jubilación (Padilla, 2001). En relación con ello, cabe apuntar que en España, según los datos de la EPA de 2015, el 37,58% del total de mujeres inactivas (3.435.500 mujeres) reconocen como motivo de su situación la dedicación a labores del hogar, frente al 5,54% de los hombres (356.500) que señalan no trabajar por la misma causa19. La maternidad reduce la tasa de ocupación femenina y, sin embargo, la tasa de ocupación masculina apenas se ve alterada por la paternidad (Consejo Económico y Social, 2011). El periodo de baja maternal puede suponer una fatal ruptura en la carrera y la reincorporación puede ser a tiempo parcial, con una consecuente pérdida de impulso en la carrera profesional (Bertrand, 2013, en Inkson et al., 2015). Gálvez y Rodríguez (2011) señalan que estos contratos a tiempo parcial suelen estar feminizados, y añaden que “normalmente van unidos a la precariedad teniendo un menor salario hora que los de tiempo completo, una mayor tasa de temporalidad o ser una condena para aquellas personas que quieran ascender y desarrollar una carrera profesional” (Gálvez & Rodríguez, 2011, p. 127). Esta realidad representa unos patrones de participación laboral distintos para las mujeres y para los hombres y diferentes oportunidades de carrera para unas y otros a lo largo de toda su vida. Centrando la atención en el sector de la construcción, trataremos de explicar ambos aspectos en el siguiente apartado. 19 Este mismo dato para Andalucía asciende a un 41,55% de mujeres y al 6,92% de hombres que expresan como motivo de su inactividad su ocupación en las labores del hogar o tareas domésticas. CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 34 CARRERA PROFESIONAL DE LA MUJER EN EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN Son pocas las mujeres que deciden formarse y trabajar en sectores no tradicionales para ellas como el de la construcción, quizás por la influencia de los estereotipos (Loosemore, Dainty, & Lingard, 2003, en Murphy & Ren, 2010; Simon, 2013), por la influencia de los progenitores (Elejabeitia & López, 2003), por la propia personalidad, por la falta de visualización de las mujeres en esos ámbitos (English, 2008), por la segregación a la que induce el propio sistema educativo (Moore & Gloeckner, 2007), el fracaso de la orientación en la enseñanza secundaria al transmitir información apropiada del sector y las oportunidades que este brinda (Francis & Prosser, 2014, 2013), o por otros factores que intervienen en la elección ocupacional (Gottfredson, 1981). Además, aquellas mujeres que deciden y logran formar parte de esta industria suelen tener una participación diferente a la de los hombres, haciéndose patente una segregación ocupacional dentro del propio sector. Para entender cómo es la carrera laboral de las mujeres dentro de la construcción, expondremos cuáles son los principales trabajos que estas ocupan, los obstáculos y barreras que inciden en su desarrollo profesional y que explican en gran medida la segregación mencionada, así como las estrategias que adoptan para afrontarlas. El escenario descrito pondrá en evidencia la necesidad de cambio hacia un sector más inclusivo y diverso, donde tanto hombres como mujeres puedan desarrollar al máximo su potencial y capacidades. Trabajos que ocupan las mujeres Hay poca información disponible públicamente sobre el empleo de las mujeres en papeles específicos relacionados con la edificación, pero es reconocido que la segregación ocupacional dentro de esta industria es un fenómeno que se mantiene estable dentro de la misma (Gurjão, 2007 en Francis & Prosser, 2014). A pesar de que se está produciendo un aumento en el número de mujeres que ocupan puestos de trabajo en tareas directivas y en funciones de responsabilidad (Navarro-Astor, 2008; Corral, 2006), la mayoría de las mujeres que participan en el sector parecen hacerlo en puestos administrativos (con tareas de oficina y secretaría) y técnicos (Bagilhole, 2014; Kolade & Kehinde, 2013; Francis & Prosser, 2013; Ibáñez & Narocky, 2012; Dainty & Lingard, 2006; Kehinde & Okoli, 2004; Greed, 2000; Gale, 1994), no ocupando en la mayoría de los casos una posición que las haga directamente participes de los procesos de construcción (Infante-Perea, Román-Onsalo, & Navarro-Astor, 2016b; Bagilhole, 2014; Greed, 2000), especialmente a nivel de obreras y operarias (Kolade & Kehinde, 2013; Aulin & Jingmond, 2011). En concreto en España, la investigación de Jurado (1999), promovida por la Confederación Nacional de la Construcción, pone de manifiesto la rigidez heredada de la tradición, donde las mujeres eran asignadas a puestos de oficina, desarrollando fundamentalmente tareas administrativas y siendo por tanto escasa su presencia en las bandas operativas de obra, pues se daba por hecho que “la obra es cosa de hombres” (Jurado, 1999, p.161). Más tarde, Fort (2011) abunda en la misma cuestión aportando datos que indican que en nuestro país en 2006 las mujeres trabajaban principalmente en áreas CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 35 administrativas y comerciales, en segundo lugar (y a una gran distancia en cuanto a participación) en áreas técnicas, y por último con muy baja representación en el tajo. Más recientemente Rodríguez-Garzón, Lucas-Ruiz, Martínez-Fiestas y Delgado-Padial (2015, p. 4) mantienen que “en España las mujeres no suelen participar en el sector de la construcción, excepto en puestos de oficina (directivos, ingenieros o administrativos)”. Estas cuestiones encuentran su reflejo en Europa, pues según los datos de 2008 ofrecidos por Aulin y Jingmond (2011), en la mayoría de los países de la Unión, las mujeres trabajadoras de la construcción se emplean fundamentalmente en ocupaciones de secretaría y oficina, desempeñando labores administrativas, en segundo lugar como profesionales cuyas tareas principales requieren conocimientos técnicos y experiencia en la edificación, encontrando generalmente los menores niveles de participación en las categorías de trabajadoras comerciales, maquinistas y montadoras, u otras ocupaciones elementales. En los niveles técnicos, Corral (2006) señalaba en nuestro país la constatación de un aumento de mujeres en el sector con desempeño en tareas directivas y funciones de responsabilidad (ingeniería, diseño de proyectos, jefatura de obra), pero sobre todo y fundamentalmente su participación era destacada en otras ocupaciones surgidas en los últimos tiempos, como por ejemplo en la prevención de riesgos laborales. Coincidiendo en gran medida con Corral (2006), otras investigaciones realizadas durante el periodo de boom inmobiliario indican que los puestos técnicos que estas han ocupado abarcan la elaboración de proyectos y la jefatura de obra (Navarro-Astor, 2008), así como tareas de oficina técnica, calidad y medio ambiente (Del Pino, 2007 en Fort, 2011) o trabajos relacionados con la prevención de riesgos laborales, supervisión de la salud y la seguridad (Ibáñez & Narocki, 2012; Navarro-Astor, 2008). La segregación en el reparto del trabajo en los despachos de arquitectura también es señalada por Navarro-Astor y Caven (2014), quienes afirman que las mujeres son derivadas al diseño y los hombres a controlar las obras y al contacto social con los clientes. También es reconocida en nuestro país la baja inclusión de las mujeres en posiciones que conllevan labores manuales (Ibáñez & Narocki, 2012). En concreto Elejabeitia y López (2003), señalan que es en el desempeño de oficios donde la resistencia a la presencia de mano de obra femenina es más dura, afirmando que “en una empresa de construcción resulta más fácil encontrar una ingeniera a pie de obra que una topógrafa y resulta casi imposible ver una mujer trabajando de albañil o manejando una grúa” (Elejabeitia & López, 2003, p.135). No obstante, y aunque en muy baja proporción, hay evidencias de que las mujeres van poco a poco tomando presencia en los oficios, desempeñando tareas de albañilería, alicatados, pintura o trabajando de ferrallistas, maquinistas y gruistas (Del Pino, 2007, en Fort, 2011). Panoramas similares se observan fuera de nuestras fronteras. Fielden, Davidson, Gale y Davey (2001) aportan datos que demuestran que en el Reino Unido el 63% de las mujeres que trabajan en la construcción lo hacían en puestos de secretaría y administración en el año 1991, estando poco representadas en funciones técnicas (3,7% del total de mujeres trabajadoras del sector), como obreras (4,8%), como operarias (1,8%) y siendo casi inexistente su papel de supervisoras (0,8%); hecho que puede ser derivado de los prejuicios de algunas personas, tal y como se evidencia en Wilkinson (1992, en Enshassi, Ihsenb, & Al Hallaqa, 2008), quien observa que algunos contratistas, consultores y autoridades locales opinaban que la supervisión es un “trabajo de hombres”, reconociendo la asignación de trabajos a discreción de la “supuesta idoneidad” de las mujeres. Del mismo modo Dainty y Lingard (2006) aportan datos más recientes para Reino Unido que muestran que todavía en 2003 las muje- CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 36 res estaban subrepresentadas en los trabajos técnicos de la construcción. Incluso en el mercado de trabajo sueco, que durante años ha sido descrito como un ejemplo en igualdad de género (Sjöstedt y Olofsdotter, 2016), las mujeres gestoras de proyectos (“project managers”) principalmente se ocupan en la sede central de la empresa o en funciones especiales relacionadas con medioambiente y calidad, o en planificación y paisajismo; por el contrario, muy pocas ejercen su labor de gestión en las obras de construcción (Olofsdotter & Randevåg, 2016; Olofsdotter & Rasmusson, 2016). En Australia las mujeres continúan desempeñando un papel tradicional dentro de la industria, fundamentalmente en labores de apoyo, como demuestra el 56% de mujeres que realizan trabajos administrativos y de oficina (Francis, 2010, en Francis & Prosser, 2013); y en Nigeria, Adeyemi, Ojo, Aina y Olanipekun (2006), concluyen que las mujeres de su investigación eran consideradas muy adecuadas en las áreas de diseño, elaboración de planos, licitaciones y gestión de costes, y aquellas tareas que son sólo intelectuales. Los estereotipos de género hacen que a mujeres y hombres se les asignen distintas tareas o puestos de trabajo: ellas a labores de diseño, servicios de apoyo, interiorismo y arquitectura doméstica y ellos al control de las obras, relaciones con los clientes, diseño de exteriores y forma de los edificios (Infante-Perea et al., 2016b). Borrás y Bucci (2003) sostienen que, aún en el sector público, donde “aparentemente” el acceso es más objetivo, existen diferentes oportunidades basadas en los estereotipos, dado a que no se tiene en consideración a las mujeres para ciertos puestos: “Nunca existió una mujer Directora de Obras Públicas, ni lo habrá por mucho tiempo” (Borrás & Bucci, 2003, p.14). La consecuencia de esta asignación sexista del trabajo es que los hombres, que ocupan en mayor medida los puestos relacionados con la obra, acaban teniendo mayores posibilidades para crecer en responsabilidad y promocionar que las mujeres (Dainty, Bagilhole, & Neale, 2000); por lo que, en consecuencia, se limitan las oportunidades de acceso y desarrollo profesional de las mujeres en determinadas áreas (Barreto, 2015; Navarro-Astor & Caven, 2014; De Graft-Johnson, Manley, & Greed, 2005; Fowler & Wilson, 2004; Greed, 2000). Dejando atrás las categorías técnicas, también en el marco internacional se encuentran evidencias de la baja participación de la mujer como obreras u operarias; no obstante, estas empiezan a abrirse paso en estas ocupaciones. En los Estados Unidos en 2007 el 1,9% de trabajadores/as en la carpintería eran mujeres (Francis & Prosser, 2014), y queda constancia de su presencia también en oficios como el de electricista (Eisenberg, 2001, en English & Le Jeune, 2012). En Bélgica hay prueba de que las mujeres están representadas como pintoras en la edificación (Susman, 2001, en English & Le Jeune, 2012). En países menos desarrollados, el papel de las mujeres es diferente. En la India estas tienen una mayor representación en el sector de la construcción, aunque muchas desarrollan funciones de muy baja cualificación o forman parte del trabajo informal (Wells, 2007), como por ejemplo de porteadoras o limpiadoras, no ofreciéndoles la oportunidad de desarrollar otras habilidades (Barnabas, Anbarasu, & Clifford, 2009; Vaid, 1999, en English & Somerville, 2004). En Bangladesh y Etiopía las mujeres que trabajan en la construcción también lo hacen formando parte de la economía informal, llevando a cabo tareas de ayudantes inexpertas, como acarrear ladrillos, arena, piedras o mortero (Choudhury, 2013; Wellington, 2010). Algo similar ocurre en el sur de África, donde concretamente en Botswana las mujeres llevan a cabo tareas de apoyo como buscar agua o incluso llegan a desempeñar algunos trabajos no remunerados, como por ejemplo regar los ladrillos artesanales (Kalabamu, 2001, en English & Le Jeune, 2012). CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 37 En resumen, la segregación ocupacional está claramente patente dentro del sector de la construcción, “en algunos países las mujeres emprenden trabajos de oficina y en otros se emplean como trabajadoras no cualificadas, ayudando en las tareas más sencillas” (Enshassi et al., 2008, p.14). En España, como en muchos otros países, a pesar de que las mujeres, gracias a su formación, han alcanzado en gran medida trabajos técnicos cualificados, estas en pocas ocasiones se sitúan en puestos estratégicos o de dirección, así como tampoco a nivel de obreras. Podemos decir que la mujer en esta industria se concentra principalmente en servicios auxiliares y de apoyo, y en segundo lugar en puestos técnicos; en estos últimos las mujeres también tienden a desarrollar unos papeles concretos, predominando principalmente en áreas específicas o en ocupaciones de oficina, desvinculadas del proceso edificatorio o de trabajo in situ de obra. Así, “pese a quien pese, en arquitectura y construcción (...) sigue sin consolidarse el espacio libre de discriminaciones que una actividad profesional de carácter técnico con muchas componentes artísticas podría sugerir” (Hernández, 2014, p.70). Barreras experimentadas y estrategias de afrontamiento La escasa inclusión de mujeres en el sector de la construcción, las dificultades para atraerlas y retenerlas, y la segregación de los trabajos que en él se observa, tiene parte de su explicación en las barreras de carrera que estas experimentan (Fielden et al., 2001). La literatura deja constancia de que la presencia de la mujer en este sector se hace más difícil por factores de la organización de la producción tales como una carga de trabajo bastante pesada, ambiente estresante, horarios de trabajo muy largos, más allá incluso de la jornada laboral, trabajo inflexible (no es común el trabajo a tiempo parcial ni el trabajo compartido, exigiéndose una dedicación al cien por cien), cultura de presencia en el puesto, naturaleza nómada del trabajo en obra, entre otros (English & Hay, 2015; Sospeter, Rwelamila, Nchimbi, & Masoud, 2014; Lowe, 2014; Bagilhole, 2014; Dainty & Lingard, 2006). Bajo la perspectiva de género, este modelo tiene su origen en ser un trabajo ejercido principalmente por hombres y se basa en la tradicional ausencia de corresponsabilidad en las labores domésticas y cuidado de terceras personas. Se trata de un esquema de relaciones laborales muy marcado por la prioridad de intereses de los hombres, que conceden demasiada importancia al trabajo en detrimento de otras facetas (López-Sáez, Lisbona, & Sainz, 2004). Las mujeres a menudo experimentan dificultades en la entrada al trabajo, sobre todo si es a pie de obra (Kaewsri & Tongthong, 2014; Román, Ríos, & Traverso, 2013; Arenas & Calama, 2012; Byrne et al., 2005; Hossain & Kusakabe, 2005; Arslan & Kivrak, 2004; Agapiou, 2002; Fielden et al., 2001; Dainty et al., 2000; Greed, 2000; ). Los procesos de reclutamiento y selección suelen ser informales, es decir, salvo en casos de empresas de gran envergadura, no responden a métodos empleados por profesionales de la gestión de los recursos humanos (Lockyer & Scholarios, 2007) no se siguen unas pautas transparentes y objetivas (Whittock, 2002), de forma que a la hora de elegir entre varios/as candidatos/as a un puesto, prevalecen los criterios de confianza en la persona y experiencia por encima de una formación adecuada al puesto (Arenas & Calama, 2012). En cuanto al criterio de experiencia, que pudiera parecer objetivo, suele ir en detrimento de la mujer, pues algunas investigaciones revelan que estas tienen menos oportunidades en la industria, lo que repercute en el tiempo y tipo de práctica laboral (véase por ejemplo Román et al., 2013); a ello se le suma que, tal y como ya hemos comen- CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 38 tado, las mujeres tienden a experimentar más pausas en su carrera que los hombres, y por lo tanto acumular menos tiempo de ejercicio. En consecuencia esto provoca que se prefiera contratar a ellos antes que a ellas (Román et al., 2013). Además, muchas profesionales de la construcción reconocen haberse enfrentado a un proceso de selección más riguroso que sus compañeros, siendo sometidas a un exhaustivo examen de su compromiso y competencia profesional, incluyendo en sus entrevistas de trabajo el planteamiento de preguntas sobre sus relaciones personales y deseos de formar familia (Bagilhole, 2014). La edad es otro de los factores que actúa en detrimento de la mujer de forma indirecta, pues al combinarla con la probabilidad de que esta pueda quedarse embarazada genera rechazo a su contratación por parte de los empleadores (Román et al., 2013). La preferencia explícita de los contratantes hacia los hombres y el rechazo a las mujeres también se pone de manifiesto en la literatura (Bagilhole, 2014; Román et al., 2013; Arslan & Kivrak, 2004; Whittock, 2002), pues muchos de ellos se siguen resistiendo a contratar mujeres en base a estereotipos y miedos, y no a evidencias negativas reales, a pesar de que muchos otros hombres que han tenido la oportunidad de trabajar con mujeres en la construcción manifiestan la positiva adaptación de las mismas en los equipos de trabajo, la capacidad de estas para las distintas tareas, y su contribución a un resultado de calidad (Agapiou, 2002). Elejabeitia y López (2003, p.39) ilustran un ejemplo claro de esta resistencia mediante lo expuesto por una aparejadora: “La discriminación de las mujeres se produce a la hora de contratar personal, porque prefieren chicos (…) en todo caso y si falta oferta de trabajadores, el empresario coge lo que hay”. En el caso de las operarias y aprendices de la construcción, el miedo de los empleadores por la responsabilidad legal ante la posibilidad de acoso en la obra, la posibilidad de distracción de los obreros ante la presencia femenina, o la idea preconcebida de no poder hablar a las mujeres igual que a los hombres, son ejemplos de obstáculos a la hora de seleccionarlas (Agapiou, 2002). La falta de modelos femeninos a seguir, que afecta al reclutamiento de mujeres en el sector y hace difícil la búsqueda de mentoras que sirvan de referentes en el desarrollo profesional, retroalimenta también la percepción equívoca de algunos empleadores sobre la dificultad de acomodarlas en la obra, lo que también provoca serias dudas a la hora de contratarlas (English & Le Jeune, 2012). Para aquellas que logran acceder al sector, mantener un empleo y promocionar en la industria es un verdadero “handicap” (Román-Onsalo, Navarro-Astor e Infante-Perea, 2014). La conducta homosocial, en la que las redes formales e informales están compuestas por hombres y para los hombres, provoca la exclusión de las mujeres y su lucha por pertenecer a ellas (Sang, Dainty, & Ison, 2014). Los hombres promocionan más rápidamente que las mujeres, especialmente en los diez primeros años de sus carreras (Ellison, 2001 en French & Strachan, 2015). La prevalencia de las redes informales frente al mérito (Dainty & Lingard, 2006; Watts, 2009), la intolerancia de la industria a pausas en la carrera (English & Le Jeune, 2012), la falta de reconocimiento (Madikizela & Haupt, 2010), e incluso la apropiación de las contribuciones de las mujeres (De Graft-Johnson et al., 2005), son ejemplos de las dificultades y discriminaciones que encuentran y sufren. Se apunta también que, principalmente en los trabajos de obra, existen conductas inaceptables que CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 39 hacen muy hostil el ambiente de trabajo de la mujer en este entorno, como el acoso verbal, a través de comentarios obscenos, silbidos, palabras malsonantes, groserías, lenguaje ofensivo, chistes (Kaewsri & Tongthong, 2014; Navarro-Astor & Caven, 2014; Choudhury, 2013; Caven & Navarro, 2013; Wright, 2013), peticiones de intimidad sexual, tocamientos u otras formas de acoso sexual (English & Hay, 2015; Kaewsri & Tongthong, 2014; Abdullah, Arshad, & Ariffi, 2013; Madikizela & Haupt, 2010). Este ambiente ha sido descrito como una cultura de vestuario (“locker room”), una cultura excluyente en la que se hacen referencias sexuales explícitas para confirmar la heterosexualidad masculina dominante (Bagilhole, Dainty, & Neale, 2002). Las mujeres tienen que soportar una cultura machista (English & Le Jeune, 2012; Menches & Abraham, 2007; De Graft-Johnson et al., 2005; Byrne et al., 2005; Fowler & Wilson, 2004; Arslan & Kivrak, 2004), dominante y autocrática (Watts, 2009), con actitudes sexistas (Arslan & Kivrak, 2004; Worrall, Harris, Stewart, Thomas, & McDermott, 2010), en la que a veces los compañeros se niegan a cooperar (Yean, Ling, & Leow, 2008), existiendo incluso resistencia a la autoridad de las mujeres (English & Hay, 2015; Román et al., 2013; Enshassi et al., 2008 ; Watts, 2009; Watts, 2007). Watts (2009) da señas en su investigación sobre mujeres que expresan haber sido intimidadas al intentar resolver problemas con trabajadores que habían ejecutado mal sus tareas, resistiéndose a que una mujer les diga cómo han de hacer su trabajo. Otra muestra de esta cultura es la práctica ocasional del cierre de acuerdos de negocios o eventos de entretenimiento para los clientes en clubs nocturnos, situaciones que resultan incómodas para las mujeres y en las que estas no tienen cabida (Román et al., 2013; De Graft-Johnson et al., 2005), o los habituales calendarios de chicas desnudas que suelen colgarse en los lugares de trabajo (Bagilhole, 2014). Por otro lado, en ocasiones las instalaciones y equipamiento de trabajo no están adaptados para las mujeres, no disponiendo de aseos femeninos o de ropa de seguridad adecuadas en diseño y tamaño acordes a ellas (Bagilhole, 2014; Aulin & Jingmond, 2011). La dificultad para que se reconozca la labor profesional de las mujeres y, además, el tener que realizar mayor nivel de esfuerzo y de trabajo que sus compañeros varones (English & Hay, 2015; Román et al., 2013; Dainty & Lingard, 2006), es una práctica que dificulta el desarrollo, empequeñece a las mujeres y demuestra un sistema injusto. Además, cuando los supervisores, compañeros o clientes cuestionan su pericia tecnológica (Sang et al., 2014) o su capacidad para supervisar (Kaewsri & Tongthong, 2014; Kolade & Kehinde, 2013), están emitiendo unos prejuicios que sin duda harán más difícil la valoración de su trabajo, propiciando a su vez el sentimiento de invisibilidad (Lu & Sexton, 2010). Dainty y Lingard (2006) exponen que muchas de las mujeres de su investigación sentían que continuamente sus compañeros desafiaban su credibilidad profesional. Dainty, Neale y Bagilhole (1999) sostienen que en ocasiones, las mujeres son percibidas por sus compañeros varones como la competencia añadida para unas limitadas oportunidades de promoción disponibles, provocando resentimiento y conductas discriminatorias hacia ellas, por lo que las mujeres tienen que centrar sus esfuerzos en hacer frente a este entorno de trabajo mientras que los hombres pueden concentrarse en avanzar verticalmente. Pocas mujeres ocupan puestos de dirección o de responsabilidad en empresas de la edificación, topando con un “techo de cristal” que limita su ascenso a los puestos más altos (Arenas, 2014; Ling & Poh, 2004), por lo que generalmente la toma de decisiones es llevada a cabo por un núcleo dominante de hombres (Ellison, 2001 en French & Strachan, 2015). Sospeter et al. (2014) sostienen que la baja CONTEXTO
40 PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis Desde la Perspectiva de Género participación de la mujer como empresaria del sector de la construcción se debe a falta de confianza, la falta de modelos a seguir y al déficit de estas en la educación técnica. También debemos señalar que, entre aquellas mujeres que alcanzan el éxito laboral, algunas adoptan una actitud de menosprecio y arrogancia hacia el feminismo, no apoyando e incluso llegando a obstaculizar al resto de mujeres; este fenómeno es conocido en la literatura como el “síndrome de la abeja reina” (De Graft-Johnson et al., 2005; Greed, 2000). Agudo y Sánchez de Madariaga (2011) lo explican como mujeres que viven su condición de cierta élite mediante la adopción del modelo masculino en su práctica laboral, actuando de forma individualista y agresiva frente a posturas solidarias con su propio género; actitudes asumidas con la intención, consciente o inconsciente, de legitimarse en el poder. Por otro lado, en muchas ocasiones, la asignación de los puestos de trabajo y distribución de las tareas se lleva a cabo de manera favorable al sexo masculino, provocando la segregación ocupacional de la industria. El discurso extendido de que “la mayoría de los puestos de trabajo en la industria de la construcción pueden ser llevados a cabo por mujeres” conlleva de forma implícita que existen otros que no pueden realizar (Ness, 2012, p.660). Un desfasado paternalismo hace que las mujeres sean asignadas a determinados puestos (administración, trabajos de oficina, servicios de apoyo, interiorismo) y los hombres a otros (control de las obras, relaciones con los clientes, diseño de exteriores y forma de los edificios) (Navarro-Astor et al., 2016), asignación sexista del trabajo que restringe las oportunidades y desarrollo profesional para las mujeres en determinadas áreas (Navarro-Astor & Caven, 2014; De Graft-Johnson et al., 2005; Fowler & Wilson, 2004; Greed, 2000). Sin embargo, en otras ocasiones son las preferencias de las propias mujeres hacia determinados trabajos las que limitan sus oportunidades de avanzar (Olusola, Olubola, & Akintayo, 2012); estas preferencias a menudo responden a barreras autoimpuestas, por las que las mujeres eligen actividades culturalmente aceptables que se puedan combinar fácilmente con sus tareas domésticas o familiares (Sospeter et al., 2014). La principal contraprestación al trabajo es el salario que por él se percibe. En este sentido, históricamente las mujeres trabajadoras de la construcción han recibido un salario inferior al de los hombres, lo que constituye una barrera que queda bien patente en la literatura (Brew & Garavan, 1995 y Clarke & Wall, 2004 ambos en English & Hay, 2015; English & Le Jeune, 2012; English, 2008; Borrás & Bucci, 2001). Factores como el tipo de contrato, jornada laboral, puesto que ocupan…, se relacionan directamente con la percepción de unos salarios más bajos por parte de las mujeres; aunque también hay evidencias de la discriminación salarial que de forma directa se aplica contra ellas (Choudhury, 2013). La barrera más identificada en la investigación internacional como una de las principales causas que conducen a la baja presencia de las mujeres en la construcción, impidiendo su entrada, dificultando su permanencia y empujándolas a su deserción, es la dificultad de compatibilizar la maternidad y vida familiar con la profesional (Navarro-Astor et al., 2016). En la mayoría de las investigaciones realizadas en diferentes países, el múltiple rol y la necesidad de conciliar vida personal y laboral siguen siendo un problema casi exclusivo para las mujeres. Muchas de ellas piensan que el factor más importante que milita contra el desarrollo de sus carreras dentro de la industria de la construcción es la incompatibilidad fundamental de la obra con una vida familiar plena (Dainty & Lingard, 2006). La mujeres expresan que estas responsabilidades les obligan a tener pausas en la carrera profesional, persistiendo la necesidad de elegir entre familia o carrera (Caven & Navarro-Astor, 2013; Navarro-Astor, 2011; Dainty, Bagilhole, Ansari, & Jackson, 2004; Dainty et al., 2000). A menudo estas tienen miedo a perder CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 47 de Ingeniería de Edificación22 de Andalucía, por ser esta la comunidad autónoma española con mayor índice de masculinización y cuyos datos socio-laborales sitúan a la mujer de este sector por debajo de la media nacional. Hemos de recordar que otras investigaciones anteriores ponen de manifiesto que la mujer adquiere presencia dentro del sector de la construcción a medida que su formación aumenta (Infante et al., 2011), adquiriendo sólo una cierta visibilidad cuando alcanzan un nivel de formación superior mediante estudios universitarios, lo que nos lleva a seleccionar una población objeto de estudio dentro de este nivel educativo. Por otro lado, hay constancia de investigaciones que se centran en el desequilibrio de mujeres y hombres en las disciplinas “STEM” (acrónimo inglés de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), los factores que determinan sus elecciones de carrera y, por lo tanto, sus inclinaciones hacia los distintos campos de trabajo; sin embargo, no hemos encontrado ninguna que, centrándose en una carrera universitaria concreta dirigida hacia el sector de la construcción, estudie la orientación que alumnas y alumnos presentan, en sus pasos previos al acceso al mercado de trabajo, hacia las distintas ocupaciones para las que se están formando. La implicación profesional y docente de la doctoranda constituye el paso definitivo para enfocar la investigación hacia la citada titulación. Ramos et al. (2003, p.268) sostienen que “En la actualidad numerosas mujeres han roto con su rol tradicional, (…) el aumento de la presencia femenina en estudios y profesiones etiquetadas como masculinas muestran la irrupción de un grupo cada vez más numeroso de mujeres que se han atrevido a transgredir los roles y estereotipos de género prescritos tradicionalmente. Sin embargo, todos estos cambios sociales no han conseguido romper con las clásicas relaciones de poder que rigen el mundo. Relaciones que siguen marcadas por el género”. A este respecto, somos conscientes de que nuestras estudiantes, ya por el mero hecho de elegir una carrera masculinizada, dan muestra de haber superado muchas de las barreras persistentes en la sociedad, no obstante sigue siendo necesario entender sus dinámicas de carrera. En una población de estudiantes, estas dinámicas implican conocer cuáles son sus preferencias laborales, sus pretensiones y las dificultades que perciben, pues estas serán las que rijan en gran medida sus primeros pasos hacia el mercado de trabajo del sector que han elegido; por ello debemos darle respuesta a las siguientes cuestiones que se nos plantean: ¿cuáles son los obstáculos que nuestros/as estudiantes perciben como limitantes de su carrera profesional?, ¿la percepción de las barreras que las mujeres experimentan en la industria de la construcción empujan a las estudiantes a emprender caminos diferentes a los de sus compañeros?, ¿las alternativas laborales hacia las que se inclina cada sexo refleja la segregación ocupacional que se plasma en el mercado de trabajo de esta industria?, ¿la segregación ocupacional que persiste dentro del sector comienza a fraguarse antes de que los/as estudiantes accedan a él?, ¿o es el mercado de trabajo el que empuja a las mujeres a emplearse en determinadas ocupaciones? Para terminar la justificación del interés de nuestra tesis doctoral, no podemos dejar de mencionar el vacío existente en la investigación sobre preferencias laborales de estudiantes (universitarios/as o no) que se dirigen hacia la construcción. De forma complementaria, aunque en las últimas décadas se han publicado numerosos artículos que versan sobre las barreras que experimentan las mujeres, pocas de estas investigaciones se centran en el estudio de barreras de carrera desde las percepciones que tienen aquellas personas que pretenden acceder al sector de la construcción (Navarro-Astor et al., 2016), 22 Nos referimos a estudiantes de las Escuelas Superiores de Ingeniería de Edificación, cuyos estudios de Grado, a pesar de tener nombres diferentes a fecha del muestreo, persiguen las mismas competencias profesionales y habilitan para el ejercicio de la arquitectura técnica. CONTEXTO
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 48 siendo aún hoy día en España un tema muy poco explorado (Román-Onsalo et al., 2014). Tras este primer capítulo que estamos finalizando y que da sentido a nuestra investigación, realizaremos en el capítulo 2 una revisión bibliográfica que abordará tres ámbitos: en primer lugar, las principales teorías que explican el desarrollo de carrera de las personas, prestado un interés especial a la teoría de “Circunscription and Compromise” enunciada por Linda S. Gottfredson por primera vez en 1981, la cual conformará el sustento teórico de nuestro estudio; en segundo lugar nos detendremos en la investigación internacional centrada en las preferencias vocacionales, así como los factores que influyen en ellas; y por último dedicaremos un apartado a las percepciones de estudiantes y otras personas (como por ejemplo orientadores/as profesionales) sobre las barreras de carrera existentes en el sector de la construcción. En base al contexto y a la revisión bibliográfica descrita, se establecerán en el capítulo 3 los objetivos de la presente tesis doctoral, cuya principal finalidad es conocer la gama de alternativas ocupacionales hacia las que se inclinan mujeres y hombres frente al abanico de opciones que les brinda la titulación. Para la consecución de los objetivos marcados se hace necesaria la planificación del trabajo a desarrollar mediante una serie de fases y procesos metodológicos expuestos en el capítulo 4, los cuales incluyen el diseño y validación de herramientas, criterios de muestreo, de explotación y análisis de datos. En el capítulo 5 mostraremos los resultados empíricos de la investigación realizada, los cuales serán contrastados y discutidos con la información disponible en la literatura existente conformando el capítulo 6. Posteriormente, en el capítulo 7, se extraerán las conclusiones finales de la investigación de acuerdo con los objetivos planteados. La tesis se cerrará con la propuesta de una serie de futuras líneas de investigación presentadas en el capítulo 8 y la relación de la bibliografía utilizada, detallada en el capítulo 9. CONTEXTO
49 02 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
“La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano” Concepción Arenal (1820-1893)
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 53 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA PRINCIPALES TEORÍAS SOBRE DESARROLLO DE CARRERA Hoyt (1991a, p.1, en Pereira, 1995) define el desarrollo de carrera como “la total constelación de factores psicológicos, sociológicos, educativos, físicos, económicos y de suerte que, combinados, configuran la carrera de cualquier individuo dado a lo largo de la vida”. Las diferentes teorías sobre el desarrollo de la carrera han sido formuladas y evolucionadas lentamente desde el siglo veinte, convirtiéndose en una disciplina madura con una base teórica y empírica sólida en el siglo veintiuno (Leung, 2008), proporcionando hoy día una base para el estudio de la conducta y el desarrollo profesional, así como para el estudio de la práctica basado en la evidencia (Sampson, Hou, Kronholz, Dozier, McClain, Buzzetta, Pawley, Finklea, Peterson, Lenz, Reardon, Osborn, Hayden, Colvin, & Kennelly, 2014). Brown (2002) afirma que las teorías son aproximaciones de los fenómenos complejos que influyen en la elección y desarrollo de carrera, y como tal, constituyen una herramienta para investigadores/as y profesionales, los cuales necesitan directrices que pueden utilizar para ayudar a las personas. Este mismo autor sostiene que una buena teoría aporta conocimiento sobre lo que sucede y por qué sucede, de manera que facilita la comprensión del pasado, presente y eventos futuros, proporcionando una representación de la realidad sobre la elección y desarrollo de la carrera. Leung (2008) realiza una revisión de las que se consideran las cinco grandes teorías de carrera, restringiendo las siete que Brown (2002) destacaba como las más influyentes hasta la fecha: entre ellas se encuentra la “Teoría del Ajuste Laboral” (Dawis & Lofquist, 1984; Dawis, 2002, 2005) también conocida con las siglas TWA de su nombre en inglés “Theory of Work Adjustment”. Esta teoría se centra fundamentalmente en la correspondencia entre las características personales de los individuos y los requisitos demandados por los distintos trabajos. En ella se expone que cada persona busca organizaciones de trabajo y entornos que cubran sus necesidades, y en dirección contraria, la organización requiere que esas personas tengan la capacidad de cumplir con las exigencias solicitadas (Brown, 2002). Un mayor ajuste o correspondencia entre la persona y el trabajo provoca mayores niveles de satisfacción laboral del individuo y del empleador/a u organización según el desempeño del trabajador/a. La orientación vocacional, en base a esta teoría, se centra en contrastar las características individuales con las de la profesión o puesto de trabajo al que se opta (Merino, 2011). En la teoría de Holland (1985, 1997), “Theory of Vocational Personalities and Work Environments”, está presente la interacción entre el individuo y su ambiente de trabajo, utilizando el término “congruencia” de manera bastante similar al concepto de “correspondencia” de la TWA (Leung, 2008). Esta teoría fue desarrollada para describir, comprender y predecir las elecciones vocacionales que se llevan a cabo, incluyendo campos de estudio, ocupaciones y puestos de trabajo sucesivos, entendiendo que los diversos entornos laborales atraerán a determinados tipos de personas con diferentes características y personalidades (Gottfredson & Johnstun, 2009). Holland postula que los intereses vocacionales podrían ser conceptualizados en seis tipologías de ambientes de trabajo: Realista (R), Investigador (I), Artístico (A), Social (S), Emprendedor (E) y Convencional (C); clasificación habitualmente referida en la literatura por sus iniciales “RIASEC”. Estos ambientes pueden incluir no solo ocupaciones o puestos de trabajo específicos, sino también distintos tipos de estudios y carreras universitarias, asociaciones.... La personalidad de cada individuo muestra competencias, preferencias, valores y autoevaluaciones distintas que se pueden asemejar a las seis tipologías de ambientes de trabajo en diferentes
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 54 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA grados (Gottfredson & Johnstun, 2009). Según la teoría de Holland, las personas en sus elecciones y desarrollo de carrera persiguen entornos que les permitan expresar sus actitudes y valores, así como ejercer sus habilidades y capacidades, buscando la congruencia entre las tipologías de personalidad y trabajo, evitando ocupaciones y entornos incongruentes con ellos/as mismos/as. De este modo en cualquier entorno profesional tienden a converger personas con características similares, configurando a su vez un ambiente de trabajo conforme a las personas predominantes en él, y provocando que aquellos/as que son diferentes a la tipología de personas dominante sean propensos/as a sentirse insatisfechos/as y descontentos/as (Leung, 2008). En la teoría del auto-concepto en el desarrollo profesional o “Self-concept Theory of Career Development” (Super, 1969, 1980, 1990; Herr, 1997; Savickas, 2002) Donald Super sugiere que la elección y progreso de la carrera es esencialmente un proceso de desarrollo e implementación del auto-concepto de una persona; posteriormente Herr en 1997 y Savickas en 2002, dan mayor énfasis al contexto social, presumiendo que la influencia recíproca entre la persona y el medio ambiente también juegan un papel importante (Leung, 2008). En base a esto, Savickas postuló que “el proceso de construcción de la carrera es esencialmente el de desarrollo e implementación del concepto de sí mismo en roles profesionales de trabajo” (Savickas, 2002, p.155 en Leung, 2008). En esta teoría se expone una secuencia de etapas a través de las cuales se produce el desarrollo de la carrera: crecimiento, exploración, establecimiento, gestión y retirada. El concepto de “madurez profesional” se refiere al grado de éxito con el que una persona es capaz de cumplir con las tareas de desarrollo profesional propias de cada una de las etapas mencionadas; dicha variable es centro de interés de buena parte de los estudios internacionales de investigación basados en la teoría de Súper (Leung, 2008). La “Social Cognitive Career Theory” (SCCT) (Lent, Brown, & Hackett, 2002; Lent, 2005) parte de la Teoría sociocognitiva general de Bandura (1986) (Leung, 2008). Esta teoría se centra en la interacción de tres elementos claves: la persona, el medio ambiente, y las influencias del comportamiento en el desarrollo de carrera (Lent, Brown, Nota, & Soresi, 2003). Atendiendo a la variable persona, la teoría hace especial hincapié en el papel central de las creencias de autoeficacia, expectativas de resultados y objetivos o metas (Lent et al., 2003). Las personas tienden a desarrollar intereses en actividades que creen que pueden realizar bien y que les conducirán a resultados positivos, tales como la auto-satis- facción y prestigio social (Lent, Paixão, da Silva, & Leitão, 2010). Igualmente, esta teoría contempla otras variables que pueden influir en los objetivos y decisiones de carrera, como apoyos y barreras ambientales, que pueden promover o restringir el ejercicio del control sobre las decisiones personales, u otros factores determinantes como por ejemplo la raza, cultura, género, rasgos de personalidad o experiencias educativas (Lent et al., 2003; Lent et al., 2010). También, dentro las cinco grandes teorías que contempla Leung (2008) está la “Theory of Circumscription and Compromise” de Gottfredson (1981, 1996, 2002, 2005), la cual Sampson et al. (2014), en una revisión bibliográfica de artículos indexados y publicados en 2013 sobre orientación y desarrollo de la carrera, incluye entre las ocho más utilizadas en la investigación para ese mismo año. Esta teoría integra por primera vez una perspectiva social con enfoques psicológicos (Gottfredson, 1981), incluyendo y combinando algunos aspectos de teorías de desarrollo de carrera predecesoras como las de John Holland y Donald Super (Gottfredson, 1996). Dado a que el modelo teórico de Linda S. Gottfredson
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 55 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA forma parte de la base fundamental en la que se apoya la presente investigación, le dedicaremos a continuación un apartado propio en el que lo expondremos con mayor nivel de detalle. MODELO TEÓRICO DE LINDA S. GOTTFREDSON La teoría de desarrollo de carrera presentada por Linda S. Gottfredson (1981, 1996, 2002, 2005) describe el proceso mediante el cual las personas definen sus aspiraciones ocupacionales a través de una serie de etapas que se asocian con la eliminación de un gran número de alternativas de carrera que van siendo progresivamente consideradas como “inapropiadas” (Gottfredson & Lapan, 1997). Gottfredson (1981, 1996) describe dos procesos en el desarrollo de las aspiraciones profesionales, los cuales dan nombre a su teoría, Circunscription y Compromise: El término Circunscription (circunscripción o restricción) se refiere al proceso por el cual las personas restringen sus aspiraciones ocupacionales a una zona de alternativas aceptables (Armstrong & Crombie, 2000) teniendo en cuenta tres dimensiones críticas: la identidad de género, el prestigio y los intereses propios (Tsaousides & Jome, 2008). Compromise (que podría ser traducido como compromiso, acuerdo o reajuste) se produce cuando las personas, en función de la accesibilidad de las ocupaciones, comienzan a acomodar sus aspiraciones a un conjunto de metas más razonables (Hardie, 2015). El compromiso puede ser anticipado o experimental en base a si las personas moderan sus deseos según la percepción de oportunidades y barreras que pueden encontrar, o a la experimentación de las mismas a la hora de llevar a cabo la implementación de sus opciones preferidas (Gottfredson, 2002). Gottfredson (1981, 1996, 2002, 2005) atribuye una importancia fundamental para el desarrollo vocacional al concepto que una persona va creándose de sí misma. Este auto-concepto se refiere a la visión personal que cada individuo tiene de quien se es y quien no, incluyendo lo que uno espera o desea ser cuando nos proyectamos en el futuro; la clase social, la inteligencia y el género se consideran especialmente determinantes en la conformación de dicho concepto. En base a esto, las personas buscan trabajos compatibles con la imagen que tienen de sí mismas, persiguiendo la congruencia entre su auto-concepto y las imágenes profesionales creadas sobre las distintas ocupaciones, las cuales incluyen muchas generalizaciones sobre las personalidades de la gente que desarrolla los trabajos, las tareas que realizan, el tipo de vida que llevan, las recompensas y las condiciones del trabajo. El ajuste realizado al intentar integrar el concepto que la persona posee de sí misma y las imágenes ocupacionales, da lugar a una serie de preferencias ocupacionales, las cuales posteriormente serán restringidas por la accesibilidad de los trabajos (figura 1).
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 56 Figura 1: Relaciones entre los constructos teóricos del modelo de “Circunscription and Compromise”. Fuente: Gottfredson (1981). Traducción propia. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA Una ocupación puede ser compatible con el propio concepto de uno mismo y sin embargo ser inaccesible. Linda Gottfredson se refiere a la accesibilidad como “los obstáculos u oportunidades en el entorno social o económico que afecta a las posibilidades que tiene un individuo de conseguir una ocupación determinada. Los juicios sobre la accesibilidad de una ocupación reflejan opiniones sobre cuán probable es la entrada en una ocupación particular y por lo tanto, influye en la seriedad con que la persona considerará la ocupación como una alternativa viable” (Gottfredson, 1981, p.548). La visión de la accesibilidad podría basarse en factores como la disponibilidad del trabajo dentro de una zona geográfica cercana, las percepciones de discriminación o favoritismo, la facilidad de conseguir la capacitación para un trabajo concreto, o la falta de conocimiento de cómo entrar en él. La interacción de las preferencias personales y la accesibilidad, da lugar a la gama de alternativas laborales aceptables. Dicho de otro modo, las alternativas son las preferencias que han sido creadas considerando cómo de realistas son esas elecciones, producto tanto de la idea de compatibilidad del auto-concepto con el trabajo como de la accesibilidad de este último; proceso que define un espacio social referido al conjunto de alternativas consideradas aceptables. Las aspiraciones son las ocupaciones particulares elegidas como la mejor alternativa en un momento dado. De este modo Gottfredson (1981) atribuye a las aspiraciones un mayor componente de realidad que a las preferencias, las cuales son entendidas como deseos más ideales. Gottfredson (1981, 1996, 2002, 2005) encuadra el curso de este desarrollo dentro de una secuencia de cuatro etapas:
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 63 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA muestras con tamaños variables que oscilan entre los 35 y 2674 sujetos, conformadas por estudiantes en distintos niveles educativos (desde escolares a universitarios) o también por otros grupos mixtos que incluyen parejas de padres/madres e hijos/as o diversas combinaciones entre niños/as, adolescentes, jóvenes y personas adultas (tabla 2). El modelo de Gottfredson también ha sido abordado en otras investigaciones no empíricas, como estudios de revisiones bibliográficas específicas sobre la teoría (Brott, 1993), como propuestas metodológicas de intervención en la orientación profesional basadas en el modelo (Prescod & Daire, 2013; Ivers et al., 2012) o para la discusión teórica sobre aspectos relativos al desarrollo de la carrera (Jackson et al., 2010; Vandiver & Bowman, 1996; Gati, 1993; Pryor & Taylor, 1989; Pryor, 1985b) (tabla 3). Las siguientes tablas reflejan de forma sintética toda esta información, abarcando un total de 44 publicaciones que emplean el modelo teórico de Linda S. Gottfredson para su investigación, todas ellas realizadas en el periodo de tiempo comprendido entre el año 1985 y el 2015: En la tabla 2 se recogen las investigaciones empíricas, organizando la información según los distintos grupos muestrales utilizados en la investigación; para cada uno de estos grupos se identifican la autoría y año de publicación, así como el tamaño de la muestra. A su vez, el total de investigaciones han sido agrupadas según se traten de investigaciones realizadas en un momento concreto (transversal) o a lo largo de un periodo de tiempo (longitudinal). La tabla 3 abarca todos aquellos estudios no empíricos que se centran en la teoría de Gottfredson diferenciando tres grupos según sean revisiones bibliográficas sobre el modelo, propuestas para la orientación o discusiones teóricas y análisis basados en estudios no empíricos, indicando de nuevo para cada uno de ellos autoría y fecha de publicación. Así mismo, la propia Linda S. Gottfredson (1996) deja también constancia de la existencia de otras investigaciones no publicadas (Vaden-Kiernan, 1992; Kim, 1992; Shipp, 1991; Emrich, 1991; Barry, 1990; Credle, 1989; Leung, 1988) que han sido abordadas teniendo en cuenta su modelo.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 64 Tabla 2: Investigaciones empíricas basadas en la teoría de Gottfredson (1981, 1996, 2002, 2005). Fuente: Elaboración propia. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 65 Tabla 3: Investigaciones no empíricas basadas en la teoría de Gottfredson (1981, 1996, 2002, 2005). Fuente: Elaboración propia. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA La relevancia, repercusión y validez del modelo teórico de Linda S. Gottfredson queda también más que demostrada mediante la gran cantidad de investigadores/as que lo citan en publicaciones con alto índice de impacto; a fecha de 2015, la teoría de “Circumscription and Compromise” ha sido referenciada numerosas veces, tal y como reflejan bases de datos de contenidos científicos relevantes para la investigación como la ISI Web of Science, con 597 citas, o Scopus, con 547; siendo aún más elevadas sus referencias en otros buscadores como Google académico, donde Gottfredson (1981) aparece citada 1757 veces.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 66 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA PREFERENCIAS OCUPACIONALES. FACTORES INFLUYENTES. “La elección de una carrera profesional es una de las actividades más fundamentales e importantes en la vida de una persona joven” (Gati & Tal, 2008 en Francis & Prosser, 2013, p.60) que tendrá inevitablemente un impacto no sólo en su trabajo futuro sino también en su vida personal y social, y de una forma más amplia repercutirá en la sociedad en la que se integra (Gati & Asher, 2001 en Francis & Prosser, 2014). Las preferencias relacionadas con la carrera son uno de los pilares que sostienen las aspiraciones ocupacionales de las personas (Gati & Gutentag, 2015). “Elegir una carrera es una decisión importante que requiere consideración de muchos factores. Tal y como han demostrado estudios previos de manera consistente, el género juega un papel clave en estas decisiones” (Gati & Perez, 2014, p.63). En numerosas ocasiones, la investigación se ha centrado en estudiar cómo las preferencias de carrera surgen y evolucionan desde la infancia a la juventud, así como la influencia que en ellas tiene la propia identidad de género (Alm, 2015). Según Gottfredson (1981, 1996, 2002, 2005) las personas empiezan a identificar los roles de género desde las primeras etapas de la infancia, siendo desde entonces la identidad de género interiorizada una dimensión crucial para delimitar sus preferencias de carrera a lo largo de la vida. Stockard y McGee, en 1990, sostenían la existencia de fuertes diferencias en las preferencias ocupacionales de las personas en relación con su sexo, reflejando desde la niñez la segregación ocupacional del mercado laboral. Este autor y esta autora explicaban que los niños/as cuando van adquiriendo conocimiento de los distintos tipos de trabajo también lo hacen sobre el nivel de ingresos asociados o nivel de vida que permite, la importancia, dificultad y también sobre su tipificación sexual, concluyendo en su investigación que esta última era en la mayoría de los casos una influencia mucho más importante en las preferencias ocupacionales que el resto de características descritas. En relación a ello, Lameiras, Rodríguez, Calado, Foltz y González (2006) nos recuerdan que tanto mujeres como hombres conciben sus preferencias dentro de un amplio y complejo contexto social que enmarca normas, valores así como lo que es apropiado para uno u otro sexo, por lo que dichas preferencias no se construyen de forma aislada; sin embargo Gati y Perez (2014), en una investigación longitudinal, muestran que las preferencias profesionales de mujeres y hombres tienden a ser más semejantes en las últimas décadas, siendo la reducción de la brecha de género debida fundamentalmente a los cambios manifestados en las preferencias de las mujeres, pues ellas están hoy día más dispuestas que sus compañeros a contemplar opciones ocupacionales tradicionalmente asociadas o dominadas por el sexo opuesto (Alm, 2015; Teig & Susskind 2008; Helwig 1998; Stockard & McGee, 1990). Alm (2015), en una investigación en Suecia que tiene como propósito examinar la relación existente entre las preferencias ocupacionales en la adolescencia temprana y la ocupación real en la edad adulta, muestra que en los trabajos que las personas desarrollan se observa una segregación de género mayor que en las preferencias que estas manifestaban en la adolescencia, especialmente en el caso de las mujeres, las cuales habían expresado una mayor preferencia hacia ocupaciones masculinizadas de lo que más tarde realmente terminaron haciendo. La misma autora afirma que la devaluación de los trabajos en los que predominan las mujeres (con menores salarios y prestigio social) implica que cuando estas se inclinan por trabajos atípicos para su sexo sufren una menor pérdida de estatus
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 67 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA que cuando los hombres se dirigen a trabajos femeninos, los cuales además perciben que ponen en entredicho su competencia y masculinidad (Muldoon & Reilly, 2003 en Alm, 2015). Gadassi y Gati (2009), sostienen en los resultados de su investigación que los individuos prefieren ocupaciones “compatibles” con su género, apoyando la idea de que los estereotipos de género relacionados con la carrera influyen en las opciones ocupacionales de las personas. Factores como pertenecer a un entorno social privilegiado o tener una madre que desempeña una ocupación no tradicional pueden reducir la incidencia del género en las preferencias y aspiraciones ocupacionales (Muldoon & Reilly, 2003; Trusty, Robinson, Plata, & Ng., 2000). Una educación familiar en la infancia y juventud libre de estereotipos de género es señalada como un elemento crucial para la elección de carreras no tradicionales por parte de las mujeres (Moore & Gloeckner, 2007). La edad y la madurez cognitiva también ayudan a flexibilizar posturas rígidas en cuanto a la tipicidad de género en las preferencias vocacionales (Alm, 2015; Stockard & McGee, 1990). Por otro lado, Correll (2004) sostiene que entre los factores que influyen en las preferencias de carrera de las personas, la asociación de distintas capacidades atribuidas culturalmente a cada género afectan de forma relevante, ya que para desarrollar la preferencia por una carrera determinada cada individuo debe creer tener las habilidades necesarias que esta requiere. En este sentido, la creencia cultural de que los hombres son mejores en matemáticas y las mujeres tienen una mayor habilidad verbal influye en las autoevaluaciones de los propios individuos, provocando que los hombres realicen una mayor valoración de su habilidad matemática que las mujeres, contribuyendo a la persistencia de distintos itinerarios de acceso a la universidad y por lo tanto a la brecha de género en las carreras de ciencias, matemáticas e ingeniería. A este respecto Elejabeitia y López (2003, p.225) sostienen que “no existen diferencias de capacidades atribuibles al sexo que justifiquen las diferencias en elecciones, sino que la variabilidad observada en aptitudes, dentro de un mismo sexo, es superior a la observada entre sexos. Es decir, existen diferencias entre individuos pero no entre hombres y mujeres (…) sólo las diferencias de intereses y motivaciones entre hombres y mujeres pueden explicar las preferencias en la elección de roles y de ocupaciones, y esas preferencias son fruto de una socialización distinta, y no de la “naturaleza” ”. El resultado de este fenómeno es observado también en otras investigaciones que ponen de manifies- to que los hombres están más interesados que las mujeres en carreras universitarias de matemáticas y ciencias físicas y las mujeres en la educación, las artes y las humanidades (Morgan, Isaac, & Sansone, 2001 en Gadassi & Gati, 2009). Algunas investigaciones revelan que estas tendencias hacia preferencias tradicionales se vuelven aún más fuerte después de la universidad incrementándose el número de mujeres que optan por ocupaciones tradicionalmente femeninas al plantearse formar una familia (Sax & Bryant, 2006; Astin & Sax, 1996; ambos en Gadassi & Gati, 2009). Muchos otros factores diferencian las preferencias de carrera de hombres y mujeres desde edades tempranas. Se apunta que las mujeres asignan mayor importancia a las relaciones interpersonales, expresando mayor interés por trabajar en ocupaciones que implican ayudar a los demás (Gadassi & Gati, 2009; Greene & DeBacker, 2004 en Lameiras et al., 2006), la interacción con otras personas y la estética, mientras que los hombres otorgan mayor valor a la autonomía y liderazgo (Abu-Saad & Isralowitz, 1997 en Alm, 2015). Los hombres también asignan una mayor importancia que las muje-
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 68 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA res a factores tales como el nivel de ingresos y prestigio (Abu-Saad & Isralowitz, 1997 en Alm, 2015; Gadassi & Gati, 2009; Stockard & McGee,1990), inclinándose a su vez por ocupaciones con carácter emprendedor y que implican habilidades numéricas y analíticas, mientras que las mujeres muestran preferencia por aspectos como la posibilidad de tener horarios de trabajo convencionales o una mayor flexibilidad horaria, así como el empleo de habilidades artísticas (Gadassi & Gati, 2009). Estos factores también salen a relucir en investigaciones centradas en la construcción. En concreto Chileshe y Haupt (2009) destacan que aquellos estudiantes de secundaria (mujeres y hombres) que contemplan entre sus preferencias la posibilidad de trabajar en esta industria son influenciados/as por el salario, las condiciones y oportunidades de trabajo para la promoción, el estatus, el prestigio y la necesidad de personal cualificado, pero que dichos factores son más influyentes en los hombres que en las mujeres. Esta misma investigación defiende que las mujeres son a su vez más propensas a ser influenciadas por sus profesores/as u orientadores/as, hecho con el que coinciden también Gill, Sharp, Mills y Franzway (2008) y Evetts (1996, en Powell et al., 2010), quienes lo consideran una factor que las empuja hacia estudios de ingeniería. De igual modo, y coincidiendo con lo expuesto en líneas anteriores, para estudiantes varones de ingeniería civil de Reino Unido, el salario a percibir es una influencia significativamente mayor para su elección de carrera que para las mujeres, las cuales muestran mayor interés por trabajar en un ámbito geográfico cercano a su entorno familiar y de amigos, mientras que otros factores como la posibilidad de viajar al extranjero o los beneficios relacionados con sus pensiones futuras eran igual de importantes para ambos sexos (Wilkinson, 1996 en Chileshe & Haupt, 2009). La experiencia o contacto con el trabajo y el conocimiento de oportunidades que ofrece la carrera también son factores influyentes para la selección por parte de las mujeres de unos estudios relacionados con la construcción, y por tanto una mayor inclinación hacia una carrera profesional futura en dicha industria (Bigelow Bilbo, Mathew, Ritter, & Elliott, 2015). Elejabeitia y López (2003) en su investigación con mujeres que ya se habían decantado por unos estudios tradicionalmente masculinizados señalan que “entre las explicaciones que estas dan sobre sus elecciones se pone de relieve la importancia que ha tenido para ellas el saber que son carreras a las que pueden aspirar por sus calificaciones, la valoración social que perciben, ya que se les asocia un prestigio derivado de su dificultad y, también, el que garantizan obtener un buen empleo una vez finalizadas”. Ericksen y Palladino (2009), apoyándose en la literatura existente, señalan entre las razones por las que las mujeres eligen trabajar en la construcción el individualismo, la ruptura de los patrones tradicionales (opiniones firmes sobre la igualdad entre los sexos y convencimiento de que las mujeres son capaces de hacer el mismo trabajo que los hombres), encontrar estos trabajos como desafiantes, interesantes y satisfactorios, los beneficios económicos, la naturaleza del mercado de trabajo, el disfrute de la autonomía en su trabajo, el disfrute de la actividad física, la capacidad de comunicar, la importancia del apoyo familiar en sus elecciones y las experiencias previas. Aunque la “tradición familiar” no es considerado en el estudio de Chileshe y Haupt (2009) como un factor relevante, otras investigaciones demuestran que a menudo las mujeres tienen una conexión familiar con la ingeniería y la construcción (Thevenin & Elliot, 2015; Lopez del Puerto, Guggemos, &
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 69 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA Shane, 2011; Gill, Mills, Franzway, & Sharp, 2008; Gill et al., 2008b); Bigelow et al. (2015) y Moore y Gloeckner (2007) afirman que contar con una figura paterna cuya ocupación esté relacionada con la industria actúa como un fuerte apoyo para las mujeres en la elección de una carrera en la construcción. A este respecto, Rosati y Becker (1996) afirman que los hombres en general son alentados por sus padres hacia estas carreras en mayor medida que las mujeres, independientemente del trabajo que desarrollen, mientras que en el caso de las mujeres este apoyo es recibido fundamentalmente cuando sus padres son ingenieros. Por último, “querer ser o sentirse diferente” también es una motivación que influye en sus preferencias, incitando a algunas mujeres jóvenes a elegir estudios de ciencias o ingeniería (Kent & Stublen, 1995 en Powell, 2010).
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 70 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA PERCEPCIÓN DE BARRERAS DE CARRERA EN EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN En el proceso hacia la elección de la carrera, Gottfredson (1981, 1996, 2002 y 2005) atribuye una importancia crucial, junto a las preferencias, a la percepción de barreras de carrera, las cuales pueden disuadir o dirigir a las personas hacia unas ocupaciones laborales u otras. Recordemos que las barreras son los obstáculos que enfrentan las personas en el desarrollo o consecución de sus objetivos de carrera (Ng & Feldman, 2014), como la discriminación en el acceso laboral o en la promoción profesional, el acoso, los conflictos para conciliar vida familiar y laboral... La percepción de estas barreras puede condicionar la selección de los estudios académicos, universitarios o no, que dirijan a las personas hacia unos u otros sectores de actividad, así como influir en el descarte de algunas opciones laborales, pudiendo contribuir por tanto a la segregación ocupacional del mercado de trabajo. Es por ello que, la investigación centrada en barreras percibidas por aquellas personas que pretenden acceder al sector de la construcción se hace de vital importancia para poder entender sus posteriores trayectorias laborales, así como para impulsar el aumento de la representación de la mujer en todas las actividades de esta industria. Este argumento es puesto de manifiesto por English y Le Jeune (2012), quienes sostienen que para la mejora en el número de mujeres directivas y profesionales o en los oficios de la construcción es necesario entender las barreras potenciales tanto para las mujeres que mantienen sus posiciones dentro de la industria como para las mujeres que pretenden entrar en ella. Además es importante señalar que la propia percepción de obstáculos en sí misma puede constituirse como una barrera real que limite el acceso y desarrollo de carrera de las mujeres en la industria de la construcción (Ling & Poh, 2004). Tal y como se puso de manifiesto en el contexto descrito en el capítulo anterior, hay una gran cantidad de investigaciones que visibilizan la extensa lista de barreras de carreras que experimentan las mujeres en el sector de la construcción, pero hasta el momento, y en comparación, no son tantos los estudios centrados en las percepciones de barreras de aquellas personas o estudiantes que, no formando parte del sector, se dirigen hacia él (Román-Onsalo et al., 2014), así como en las percepciones que sobre esta industria pueden tener otros agentes influyentes, como podrían ser sus orientadores o familias. Hawks y Spade (1998) afirman que las mujeres estudiantes de carreras relacionadas con las ingenierías ya han superado muchas de las diferencias de género que se describen en la literatura, pero que no obstante, estas mujeres siguen percibiendo muchos obstáculos en sus carreras laborales próximas. Scott y Martin (2014), en su investigación con estudiantes estadounidenses insertos/as en carreras de “ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”, concluyen que las mujeres perciben significativamente más barreras internas y externas que sus homólogos varones. Esto es manifestado igualmente en otras investigaciones que se centran de forma más concreta en el sector de la construcción (Infante-Perea, Román-Onsalo, & Navarro-Astor, 2016a; Infante-Perea et al., 2016b; Infante-Perea, Román-Onsalo, & Navarro-Astor, 2015), donde las autoras ponen en relieve que las mujeres perciben una mayor cantidad de obstáculos en su futuro profesional. En relación a ello, Francis y Prosser (2014) afirman que los estereotipos de género en general pueden afectar a las mujeres con más fuerza que a los hombres y Madikizela y Haupt (2010), en una investigación sobre los factores que influyen en las
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 71 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA opciones de las mujeres sudafricanas en carreras de la construcción, encuentran una relación lineal entre el sexo de los/as estudiantes y sus respuestas a las cuestiones de discriminación. Para exponer las barreras percibidas como limitantes en la carrera de la mujer dentro del sector de la construcción trataremos en primer lugar aquellas percepciones que hacen referencia a factores externos, como la imagen de la industria, las actitudes sexistas, las dificultades en el acceso y promoción, las propias condiciones de trabajo, la discriminación en la remuneración y la falta de referentes femeninos, para posteriormente detenernos en factores internos como la falta de autoconfianza, la sensación de no poseer una preparación adecuada y el desconocimiento de las oportunidades que ofrece el sector: Imagen de la industria de la construcción y estereotipos de género Los estereotipos de género relacionados con la industria de la construcción están muy presentes en numerosas investigaciones (Navarro-Astor et al., 2015). La percepción de que las mujeres carecen de suficiente fuerza física (visualizada por muchos como requisito necesario en la construcción), pensar que a las mujeres no les gusta ensuciarse las manos o subir a las alturas, y por tanto la descalificación de las mujeres para estos trabajos, son los principales estereotipos identificados (Lyall & Hawkins, 1993 en Abdullah et al., 2013; English & Le Jeune, 2012; Powell et al., 2010; Elejabieta & López, 2003; Agapiou, 2002), siendo incluso en algunas ocasiones las propias mujeres las que consideran que es un trabajo físicamente difícil para ellas (Construction Sector Council, 2010; New Zealand Council for Educational Research, 2008). Pero los estereotipos no se dan únicamente en la obra, también se señala que las arquitectas tienen menor capacidad para la percepción y representación tridimensional, e incluso algunos hombres arquitectos expresan que las mujeres se ajustan mejor a trabajos de arquitectura doméstica o de interiores, considerados como trabajos de diseño menos espectaculares (Fowler & Wilson, 2004). Esta derivación de la mujer a trabajos “secundarios” basada en estereotipos, puede tener relación con otros prejuicios infundados por los que en algunas ocasiones las mujeres que se consideran femeninas son juzgadas como incompetentes y las mujeres competentes como poco femeninas (Gherardi, 1994 en Powell, Bagilhole, & Dainty, 2009); este hecho es percibido por algunas estudiantes, las cuales anticipan que ser “demasiado femenina” en el trabajo podría afectar en el trato de los compañeros (Powell et al., 2005). La poderosa imagen que culturalmente se ha asociado a la ingeniería y la construcción, por la que han sido percibidas como inadecuadas para las mujeres, ha contribuido a su baja participación en estos campos (Sewalk & Nietfeld, 2013; Menches & Abraham, 2007; Moore, 2006 en Bigelow et al., 2015), ayudando a reproducir la segregación ocupacional (Babatunde et al., 2012; Madikizela & Haupt, 2010; Lu & Sexton, 2010; Powell et al., 2009; English, 2008; Bagilhole, 2006; Arslan & Kivrak, 2004; Kehinde & Okoli, 2004; Fowler & Wilson, 2004; Elejabeitia & López, 2003; Whittock, 2002; Agapiou, 2002). Históricamente la imagen que se ha proyectado de la construcción ha sido de dureza, suciedad y entorno de trabajo hostil (English & le Jeune, 2012; Powell et al., 2009; Bagilhole, 2006; Gale, 1994), pero no sólo estos aspectos y la supuesta fuerza física requerida son los que hacen que dicha industria se asocie al hombre, sino también en sí la ética y la cultura masculina dominante (Gale, 1994) propia de un mundo acaparado por los hombres donde las mujeres han estado poco presentes, generándose
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 72 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA un círculo vicioso que refuerza la masculinidad de la industria (Bagilhole, 2006) y que da como resultado una imagen poco atractiva para las mujeres dificultando su inclusión en ella (Abdullah et al., 2013; Madikizela & Haupt, 2010; Ling & Poh, 2004; Dainty, 2000). Gale (1994), en una investigación centrada en la imagen y conocimiento de la industria de la construcción que tienen estudiantes del Reino Unido que se dirigen profesionalmente al sector, sostiene que ambos sexos comparten imágenes comunes y resume la cultura de este ámbito con las siguientes palabras clave: “crisis”, “conflicto” y “masculinidad”. Sin embargo, Powell et al. (2005) sugieren que, en concreto aquellas mujeres que se embarcan en una carrera dirigida a la construcción, deben tener una percepción positiva de la industria, pues de lo contrario sería poco probable que hubiesen elegido esta carrera. En relación a ello, English y Le Jeune (2012), dentro de una investigación más amplia, estudian la imagen de la industria que poseen algunas mujeres estudiantes de Gestión de la Construcción23 , reflejando que tienen una percepción que se describe con términos como “sitio sucio”, “ruidoso”, “trabajo duro”, “machista”, “conflictivo”, “discriminante y sexista”…, pero que, a pesar del conocimiento de la hostilidad descrita, dichas mujeres muestran una actitud positiva, indicando que no serían disuadidas de entrar en la industria por el hecho de “no ser un lugar bonito”, tal y como señalaba textualmente una de las alumnas, hecho que igualmente se evidencia en la investigación de Murphy, Dainty y Ren (2011); no obstante, estas estudiantes, junto al resto de participantes de la investigación, indican que esto puede suponer una barrera para otras mujeres, lo que se refleja de forma clara en la baja participación de ellas en la mayoría de estudios y acciones formativas que se orientan a esta industria (Murphy et al., 2011), concluyendo que es necesario un cambio significativo en la imagen y la cultura del sector para atraer y retener a más mujeres en el mundo de la construcción. Powell et al. (2010) añaden que a menudo las mujeres que realizan estudios relacionados con la construcción mantienen discursos contradictorios. Por un lado suscriben que el sector es accesible por igual a todos/as los que quieran trabajar en él, independientemente de su sexo, y que cualquier mujer interesada en este campo puede elegir una carrera dentro de la construcción; esto puede estar relacionado con que los/as jóvenes perciban que la desigualdad de género a este respecto se ha erradicado en gran medida y que las mujeres y los hombres ahora experimentan la igualdad de oportunidades (Rich, 2005; Volman & Ten Dam, 1998; ambos en Powell et al., 2010). Sin embargo por otro lado, y en conflicto con lo anterior, sostienen los estereotipos de género acerca de la idoneidad de las mujeres para los llamados “trabajos masculinos”, expresando percepciones estereotipadas sobre las diferencias innatas de mujeres y hombres, poniendo de manifiesto que sólo “ciertos tipos” de mujeres son adecuadas para estas carreras y considerándose a sí mismas como excepciones a la regla, valorando su sensación de sentirse diferentes e identificándose en mayor medida con características que son consideradas “propias de los hombres”. En este sentido, las estudiantes de dicha investigación se ven envueltas en los mensajes contradictorios que se suscitan de la sociedad actual, en la que por un lado parece que la igualdad ha sido alcanzada y por otro son partícipes de los comportamientos y estereotipos de género arraigados que aún persisten. La imagen del sector también hace mella en profesores/as y orientadores/as, figuras que según Bigelow et al. (2015) pueden tener una gran influencia en las elecciones de carrera de los/as jóvenes. Estos profesionales, condicionados por la masculinidad y características de la industria, perciben que 23 Inscrito en el Departamento de Economía y Gestión de la Construcción en la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 79 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA (Scott & Martin, 2014). En algunos casos las mujeres incluso llegan a pensar que les irá mejor en la profesión que a sus compañeros debido a que obtienen mejores calificaciones académicas que ellos (Greed, 2000). El optimismo acerca de la evolución positiva de la integración de la mujer en el sector es señalada por algunas estudiantes de la investigación de Moore y Gloeckner (2007), quienes expresan que a medida que su generación comience a tener hijos/as estos/as van a poder ir observando los trabajos y modelos de conducta de sus madres, lo que contribuirá a eliminar barreras y generar más oportunidades para las mujeres. Para las estudiantes universitarias de este tipo de carreras, las ventajas de trabajar en la ingeniería o construcción pesan más que las desventajas de ser mujer en un ambiente dominado por hombres (Powell et al., 2009; Bagilhole, 2006). Bagilhole (2006) hace un símil de la situación en la que se encuentran estas estudiantes mediante el ejemplo de una balanza, la cual al comienzo de sus carreras está equilibrada, pues a pesar de que las mujeres saben que hay aspectos negativos en las ingenierías, estos se compensan por los aspectos positivos; sin embargo, mantiene la posibilidad de que dicha balanza, más adelante en el desarrollo de sus carreras, se incline a favor de las desventajas, lo que da explicación a la cantidad de estudios que ponen de relevancia las barreras que expresan y experimentan aquellas mujeres con recorrido en la industria, cuya visión del escenario es bien distinta. Por otro lado, Powell et al. (2005) destaca que la transición de la educación al trabajo es un proceso difícil para los/as estudiantes, pudiendo suponer para las mujeres que acceden a la construcción un paso aún más duro que para los hombres al descubrir que, pese a sus credenciales académicas, la apreciación de las fortalezas masculinas tienen un mayor peso. A modo de resumen, este capítulo de revisión bibliográfica deja constancia de que el desarrollo de la carrera es un tema de interés y preocupación para numerosos/as investigadores/as, el cual ha generado diversas teorías y una gran cantidad de estudios en torno a ello en las últimas décadas. A su vez, el modelo teórico de Gottfredson (1981, 1996, 2002, 2005) nos ha dado información sobre los factores que intervienen en la conformación y desarrollo de la carrera de las personas, dejando claro que el género juega un papel importante en ella. Según este modelo, que ha sido ampliamente avalado por la investigación internacional, las preferencias y percepciones de barreras son factores que determinan las aspiraciones ocupacionales de las personas. Aunque queda claro que las preferencias están influenciadas por el género, cada vez hay más mujeres que deciden irrumpir en ocupaciones consideradas tradicionalmente como masculinas, factores que empujan a ello son una educación libre de estereotipos, pertenecer a un entorno social privilegiado o tener una madre que desempeñe un trabajo no tradicional para las mujeres. Algunos otros elementos que influyen en la configuración de las preferencias ocupacionales de las personas son la tradición familiar, el prestigio y valoración social, el salario y las oportunidades de promoción. Por otro lado, los obstáculos que limitan el desarrollo profesional de las mujeres en el sector de la construcción es un tema de vital importancia para el avance en la inclusión de las mujeres dentro del mismo, para la eliminación de la segregación y el fomento de la competitividad de esta industria en nuestros países, haciéndose necesario entender estos problemas desde la percepción que tienen aquellas mujeres que constituyen una fuerza de trabajo potencial en ella. A este respecto, la revisión
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 80 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA bibliográfica realizada sobre percepciones de barreras, muestra que las estudiantes de carreras que se dirigen al sector ya son conscientes de muchos de los obstáculos que pueden encontrar, podemos destacar entre ellos las actitudes machistas, las dificultades en la contratación y promoción, la falta de confianza en ellas mismas o el desconocimiento de oportunidades; nos llama la atención la percepción de algunas barreras que, siendo visualizadas, muchas mujeres piensan que fácilmente van a superar, no considerándolas en definitivas como un problema, ejemplo de ello es el caso de los conflictos derivados de conciliar la vida familiar y laboral o la maternidad. Se extrae también la escasez de publicaciones europeas de alto índice de impacto sobre esta temática, poniéndose de manifiesto que el estudio de percepciones de barreras en el ámbito de la construcción está infrainvestigado en España, siendo los países de habla inglesa (Gran Bretaña, Estados Unidos, Australia, Canadá y Suráfrica) los que más han abordado esta problemática. Para terminar, Madikizela y Haupt (2010) sostienen que la percepción de barreras y prácticas discriminatorias tienen un impacto negativo sobre las opciones de carrera de las mujeres en la construcción. Coincidimos en que, si se desarrollan climas o ambientes de trabajo carentes de sexismo, abierto o encubierto, un mayor número de mujeres serían atraídas a trabajar en este sector, propiciando el cambio de la situación actual en la que grandes reservas de habilidad y talento se quedan sin explotar.
81 03 OBJETIVOS
“En la vida no hay cosas que temer, solo cosas que comprender” Marie Curie (1867-1934)
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis Desde la Perspectiva de Género 85 OBJETIVOS PROPÓSITO DE LA INVESTIGACIÓN La presente investigación pone su punto de mira en el desarrollo de carrera de una generación de profesionales que, en breve espacio de tiempo, egresarán de las Escuelas de Ingeniería de Edificación de Andalucía. La importancia de las decisiones a tomar en el momento de entrada al mercado de trabajo radica en la influencia que puedan tener sobre la trayectoria laboral posterior. En base a esto, es nuestro interés responder a la siguiente pregunta: ¿qué salidas laborales del sector serán hacia las que las alumnas y alumnos dirigirán su carrera una vez finalicen sus estudios de grado? Para ello, es necesario dibujar el mapa de salidas laborales hacia las que, previsiblemente, inclinarán sus esfuerzos en la búsqueda de empleo y su posterior desarrollo profesional, así como conocer los factores que intervienen en su definición. Tal y como hemos expuesto en la revisión bibliográfica, Gottfredson (1981) sostiene que las aspiraciones ocupacionales de una persona se conforman en función de las propias preferencias y su accesibilidad percibida (barreras y oportunidades), factores que marcarán el camino a emprender en el desarrollo profesional futuro de cada individuo. Estos aspectos serán clave en la configuración de los objetivos específicos, los cuales nos posibilitarán visualizar cómo se orientan mujeres y hombres hacia las distintas ocupaciones para las que se están habilitando y por lo tanto, nos ayudarán a alcanzar nuestro objetivo general. De estas tres dimensiones (preferencias, barreras y oportunidades) nuestra investigación abarcará las dos primeras, pues dado el momento de crisis económica que atraviesa el sector, son pocas las oportunidades de empleo que este ofrece, reservando el estudio de dicho factor a investigaciones futuras. En el contexto de la presente tesis doctoral se han citado diversas investigaciones que ponen de manifiesto cómo en el sector de la construcción las mujeres tienden a ocupar puestos de administración u otros trabajos realizados normalmente en esudios u oficinas (Kolade & Kehinde, 2013; Fortz, 2011; Dainty & Lingard, 2006; Kehinde & Okoli, 2004; Fielden et al., 2001; Greed, 2000), y en algunos casos relacionados con la seguridad y salud (Ibáñez & Narocky, 2012; Navarro-Astor, 2008), siendo menos frecuente su presencia en ocupaciones relacionadas con la producción material de la obra (Bagilhole, 2014), haciéndose patente la segregación ocupacional en el sector, pero ninguna de estas investigaciones reflejan cuáles eran las preferencias ocupacionales de esas mujeres. Por otro lado, Alm (2015) en el contexto de su investigación, realizada durante dos décadas, expone que el mercado de trabajo está más segregado según el género de lo que reflejaban las preferencias ocupacionales de las personas de su estudio cuando eran adolescentes. En base a estas dos cuestiones, y contextualizando nuestra investigación en Andalucía (España), nos surgen las siguientes preguntas: ¿En qué medida la segregación ocupacional del sector se corresponde con las preferencias de los/as jóvenes universitarios/as?, ¿son diferentes las preferencias de mujeres y hombres?, ¿o es el mercado de trabajo y los agentes que actúan en él los que ofrecen distintas puertas de acceso y permanencia a cada uno de los sexos? La revisión bibliográfica realizada demuestra también un número extenso de barreras que perciben aquellas mujeres que realizan estudios dirigidos al sector, ¿son sus opciones preferidas aquellas dónde menos barreras perciben?, ¿existen diferencias de percepciones entre hombres y mujeres?, ¿qué factores sociodemográficos influyen en esta visualización de la realidad que acontece en el sector?
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 86 OBJETIVOS Con el propósito de responder a estas preguntas sintetizamos los objetivos de la investigación en las siguientes metas: Objetivo general Definir las inclinaciones ocupacionales de mujeres y hombres siguiendo el modelo teórico de Linda S. Gottfredson (1981, 1996), dibujando la gama de alternativas ocupacionales aceptables para ellas y ellos. Objetivos específicos l Conocer las preferencias ocupacionales del alumnado, así como la existencia de diferecias significativas entre mujeres y hombres, de manera que podamos averiguar, si ya desde los deseos personales, existen ocupaciones o salidas profesionales sexuadas. l Conocer las barreras de carrera que las/os estudiantes visualizan en su futuro desarrollo profesional dentro del sector. Descubriremos si ambos sexos esperan encontrar las mismas barreras de carrera, en qué salidas y con qué grado de influencia se perciben. El resultado de alcanzar y relacionar ambos objetivos específicos nos llevará a la consecución del objetivo general marcado. Aportaciones de la investigación La consecución de los propósitos definidos nos ofrecerá un escenario de reflexión sobre la futura distribución de hombres y mujeres en las diferentes salidas laborales del sector y su posible repercusión en la problemática de la segregación ocupacional. Puesto que los objetivos abarcan el conocimiento de las alternativas laborales que son percibidas como aceptables por los/as estudiantes, paso previo a la conformación de las aspiraciones finales, estos nos permitirán vislumbrar si esta generación contribuirá a la existencia de segregación ocupacional dentro del sector, o bien si mujeres y hombres tienen las mismas inclinaciones y, por tanto, tenderán a acceder de forma similar a las distintas ocupaciones profesionales que ofrece la titulación que han elegido. Estudios previos realizados (Infante, 2009), así como la literatura internacional, dejan claramente de manifiesto que mujeres y hombres tienen distintas tendencias en la elección de ramas de estudio, dirigiéndose ellas hacia áreas de ciencias sociales o de la salud y mostrando ellos una mayor preferencia sobre las áreas técnicas; tendencias propiciadas por los modelos culturales en los que están socializados/as. En nuestra investigación, las mujeres objeto de análisis son personas que han decidido romper los estereotipos de género para formarse y trabajar en un sector cuyas actividades son tradicionalmente propias de hombres. Con la consecución de los objetivos de la presente tesis doctoral podremos saber si estos estereotipos, que propician la segregación que existe en la elección de es-
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 87 OBJETIVOS tudios, también están presentes en aquellas mujeres que han roto con los roles tradicionales cuando estas han de hacer nuevas elecciones para definir sus opciones ocupacionales. Por otro lado, la consecución de las metas marcadas contribuye a llenar el vacío existente sobre preferencias ocupacionales de mujeres y hombres dentro del sector, sentando las bases para una investigación longitudinal futura que permita comprobar en qué medida los deseos de los/as estudiantes se corresponden con los trabajos que terminarán realizando. Con esta investigación podremos comprobar si las barreras que existen en el sector de la construcción están condicionando las carreras de las mujeres aún antes de tenerse que enfrentar a ellas. Lent et al. (2010) subrayan la necesidad de estudios adicionales sobre barreras de carrera con aquellas personas que están próximas a tener que tomar una decisión sobre las opciones profesionales reales, sosteniendo que es en este momento en el que las barreras pueden ejercer un mayor impacto en su comportamiento de elección. Nuestra investigación contribuye al conocimiento a este respecto, aportando datos que complementan el escenario nacional e internacional sobre percepciones de barreras en la carrera del sector. En este sentido, y teniendo en cuenta que la industria de la construcción sigue constituyendo un reto importante para la inclusión de las mujeres, la igualdad de oportunidades y la diversidad, conocer y entender cuáles son los obstáculos que propician y perpetúan esta situación se hace necesario para poder adoptar medidas efectivas que impulsen el cambio.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 95 METODOLOGÍA Selección y descripción de la muestra Con el objetivo de realizar una investigación de ámbito autonómico, el alumnado seleccionado corresponde a una muestra representativa de las Escuelas Técnicas Superiores de Ingeniería de Edificación existentes en Andalucía, en concreto de las Universidades de Sevilla y Granada. En una investigación donde se busca la representatividad de los resultados, es obvia la importancia de conseguir la mayor cantidad numérica posible de sujetos objeto de estudio, es por ello que la muestra ha sido seleccionada mediante el sondeo realizado en el 100% de grupos de cada una de las asignaturas obligatorias de último curso, contando con la totalidad de estudiantes que se encontraban en las aulas, asumiendo de antemano que debido al absentismo, no se iba a poder acceder a un cierto porcentaje del alumnado matriculado. Con este esfuerzo, el número inicial de participantes implicados en la investigación ascendió a 724 estudiantes (50,87% del total de matriculados/as en las asignaturas obligatorias de 4º curso de las dos escuelas andaluzas), quedando finalmente compuesta la muestra, tras el cribado de nulos, por un total de 704 estudiantes: 347 de la Universidad de Granada y 357 de la de Sevilla; datos con los que se puede afirmar con un nivel de confianza del 95% que, para un error de precisión ±0,025 y p=q, la muestra es estadísticamente representativa24 . Desagregando los datos por sexo, tenemos que un 37,93% de la población muestral son mujeres y el restante 62,07% hombres. Éste desequilibrio entre sexos es lógico en una carrera universitaria tradicionalmente masculinizada, donde a pesar de que la brecha de género se ha ido reduciendo paulatinamente en las últimas décadas, sigue habiendo un mayor número de hombres que deciden cursar estos estudios (Román et al., 2009; Infante, 2009); para el curso 2014/15 los porcentajes de mujeres y hombres que ingresaron en estas Escuelas fueron del 31,13% y 68,87% respectivamente en Sevilla y del 36,36% y 63,64% en Granada, por lo que la proporción entre la muestra y la población total se mantiene. Aunque en el apartado de resultados profundizaremos en el análisis de variables sociodemográficas que dibujan el perfil de los sujetos participantes en el presente estudio, adelantaremos algunos de los datos extraídos de modo que nos ayuden a describir y entender desde un primer momento las características generales de la muestra de nuestra investigación. A este respecto, podemos decir que los/ as estudiantes que componen la selección tienen edades comprendidas entre los 20 y los 60 años, siendo la media de 25,92 años y la edad más frecuente los 22. El 36,42% de la muestra tiene experiencia laboral previa en el sector de la construcción, aunque tan sólo un 10,80% la refiere a funciones directamente relacionadas con las ocupaciones para las que les habilitan los estudios que están finalizando, encontrándose la gran mayoría de la muestra (93,16%) sin trabajo en la actualidad dentro de esta industria. Además, un importante número de estudiantes (el 40%) tiene algún pariente cercano que trabaja o ha trabajado en la construcción, por lo que se presupone que tienen una imagen cercana del sector (o de determinados oficios o trabajos relacionados) transmitida a través de la experiencia de dichos familiares. 24 La significatividad de la muestra ha sido calculada mediante el programa “MAS” de libre distribución, desarrollado por Manzano (2000).
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 96 METODOLOGÍA FASES DE LA INVESTIGACIÓN Expondremos a continuación la secuencia de etapas que explican cómo se ha desarrollado la investigación y se ha aplicado el modelo teórico elegido, detallando en cada una de ellas los distintos pasos y acciones que han tenido lugar en el proceso hacia la consecución de los objetivos. En cuanto al modo de exponer el transcurso de nuestra investigación, coincidimos con Quivy y Van Campenhoudt (2000) (en Fernández, 2005, p.3) en “que por razones didácticas presentamos los actos y etapas como si fueran operaciones separadas y en orden secuencial, pero que en realidad una investigación científica no es tan mecánica, que hay interacción y retroalimentación entre sus diferentes fases”. Dividiremos por tanto este apartado en cinco puntos cuyas acciones se detallan de forma visual en la figura 3, y cuya cronología temporal aproximada se indica a continuación: l Fase teórica: Búsqueda de información y fundamentos de la investigación. (Junio de 2012 Julio de 2016) l Fase instrumental: Diseño, elaboración y validación del instrumento. (Septiembre de 2013 Enero de 2014) l Fase de campo: Muestreo. (Enero de 2014 - Enero de 2015) l Fase de análisis: Explotación de datos y extracción de resultados. (Enero - Septiembre de 2015) l Fase final: Discusión, conclusiones y planteamiento de futuras líneas de investigación. (Octubre 2015 – Julio de 2016)
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PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 98 METODOLOGÍA Fase teórica: Búsqueda de información y fundamentos de la investigación. Esta fase conforma el primer nivel de la investigación y se constituye como base fundamental sobre la que se establecen los objetivos y metodología a seguir; nos aporta conocimiento sobre la cuestión en el contexto internacional, a la vez que nos provee de información acerca de los métodos con los que investigadores/as de todo el mundo han abordado sus estudios. Un adecuado marco conceptual, proporcionado por la investigación del conocimiento existente, aumenta las posibilidades de plantear objetivos útiles y relevantes, reduciendo la probabilidad de abordar temas ya resueltos o de bajo interés, y a su vez, impulsa una investigación que tienda a completar los vacíos existentes. La búsqueda de información se ha realizado en tres líneas diferenciadas: por un lado la descripción del contexto que enmarca la situación de la mujer en el mercado laboral y, concretamente, en el sector de la construcción, por otro la revisión bibliográfica sobre teorías de desarrollo de la carrera y los aspectos que sobre ella inciden según el modelo de Gottfredson (1981,1996) y, finalmente, metodologías aplicadas a la investigación. Gran parte de la información expuesta en el contexto, relativa al sector de la construcción, ha sido elaborada a partir de los datos ofrecidos en fuentes oficiales como el Instituto Nacional de Estadística (INE), principalmente a través de la Encuesta de Población Activa (EPA) y la Encuesta de Estructura Salarial, el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), así como de algunas publicaciones realizadas por estos u otros organismos oficiales, como por ejemplo las del Observatorio Argos, dependiente del Servicio Andaluz de Empleo (SAE). El resto de la bibliografía señalada en la presente tesis doctoral se ha obtenido tras un análisis exhaustivo y en profundidad de la literatura existente en torno al sector de la construcción, teorías sobre el desarrollo de la carrera y modelo teórico de Linda Gottfredson, preferencias ocupacionales y barreras en la carrera de la mujer. En cuanto a la búsqueda de bibliografía centrada en el estudio de barreras de carrera, hemos de indicar que se ha realizado en un primer momento a nivel general, centrándonos posteriormente en aquellas investigaciones que las contextualizan dentro del sector de la construcción, diferenciando los estudios centrados en barreras experimentadas y aquellos que tratan la percepción de las mismas. Se ha de aclarar que, consideramos barreras de carrera experimentadas aquellas puestas de manifiesto por mujeres que trabajan en la edificación, así como opiniones señaladas por algunos grupos de hombres (jefes, compañeros, empleadores, subordinados) e instituciones de este entorno laboral (sindicatos y patronales), entendiendo que dichas opiniones condicionan la carrera profesional de las mujeres. De otro lado, las barreras percibidas se basan en opiniones de personas que no pertenecen a este ámbito laboral (alumnado de estudios específicos del sector que aún no han accedido al mercado de trabajo, orientadores/as profesionales que trabajan en centros educativos, u otros). La búsqueda bibliográfica se ha efectuado principalmente en revistas con alto índice de impacto, mediante consulta de bases de datos bibliográficas como la ISI Web of Science, Scopus, catálogos como el de la Universidad de Sevilla (Fama) u otros recursos como Dialnet y Google Académico. Para la realización de dicha búsqueda se han empleado combinaciones de palabras clave, tanto en español como en inglés, que podríamos relacionar en distintos grupos según el centro de interés,
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 99 METODOLOGÍA como por ejemplo: l “ingenieras, arquitectas, mujeres, discriminación, gender, construction industry, women in construction”. l “career development theories, Gottfredson, L.S., Circumscription and Compromise, sextype, stereotypes, career choice, career development, career decision making, career expectations, career aspirations, women’s career development”. l “career barriers, perceived barriers, working conditions, building engineering“. l ”career preferences, ocupational preferences, vocational goals, occupational aspirations”. La revisión bibliográfica también se ha llevado a cabo utilizando los nombres de autoras y autores de referencia en los distintos campos, como por ejemplo Andrew R.J. Dainty, Katherine Sang, Abigail Powell, Linda S. Gotffredson, Itamar Gati, Jane English, Barbara Bagilhole, Inés Sánchez de Madariaga, Clara Greed y Karen Le Jeune. La lectura de los trabajos ha llevado a identificar otras aportaciones interesantes gracias a las referencias sugeridas, ampliando de esta forma la bibliografía pertinente. Además de artículos publicados en revistas indexadas, entre las referencias se incluyen conferencias y comunicaciones presentadas en congresos nacionales e internacionales, tesis doctorales, proyectos fin de máster, capítulos de libros y libros. En base a la abundancia de información y recursos obtenidos, la literatura identificada se ha procesado a través del gestor de documentos y referencias bibliográficas “Mendeley” . En las publicaciones obtenidas encontramos un alto número de ellas que contribuyen a la investigación con una aportación empírica, bien a partir de la observación de lo ocurrido en una diversidad de muestras con distintos grupos de personas o a través del análisis de datos estadísticos oficiales, entendiendo que estos también representan y describen lo que acontece en un ámbito determinado; del mismo modo se incluyen otras que se acercan a las distintas cuestiones estudiadas de manera teórica, bien a través de revisiones bibliográficas o mediante reflexiones y propuestas de nuevos planteamientos. La revisión bibliográfica realizada nos ha ayudado a tener un conocimiento más amplio y completo del contexto de partida, enmarcando nuestra investigación en una realidad concreta, facilitando la comprensión de los factores que influyen en las opciones de carrera de las personas, y poniendo de manifiesto las lagunas que aún quedan en la investigación de un sector tan complejo; es por tanto que esta revisión ha orientado la concreción de los objetivos, ayudándonos finalmente al diseño de la investigación y elección de las metodologías más adecuadas para la consecución de los propósitos establecidos.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 100 Fase instrumental: Diseño, elaboración y validación del instrumento. El instrumento mediante el cual se recaba la información es un elemento clave en toda investigación empírica que tiene implicaciones notables y evidentes en la calidad de los resultados y por ende en las conclusiones extraídas, es por ello que la base de su fundamentación y el rigor en su elaboración son de vital importancia. Como ya se ha indicado anteriormente, la técnica usada en el estudio, a través de la cual se han extraído los datos para el análisis cuantitativo, es la encuesta, “esta es la técnica de investigación social más utilizada en las sociedades de masas, (…) que permite obtener información generalizable de casi cualquier grupo de población sobre prácticamente todo fenómeno social” (Köhler & Martín, 2009, p.11). La encuesta consiste en obtener respuestas de un grupo seleccionado de personas a través de una serie de preguntas formuladas y repartidas por medio de un cuestionario, el cual funciona como eje principal de comunicación entre investigador/a y participantes. Este instrumento cuenta con la ventaja de posibilitar el acceso a un gran número de encuestados/as de forma relativamente rápida, cómoda y económica, y facilita la cuantificación de los datos y su posterior análisis estadístico (García, 2000, en Köhler & Martín, 2009). lEstructura y diseño El cuestionario empleado en nuestra investigación (cuyo resultado final se puede observar en la figura 4) se ha estructurado en tres secciones claramente diferenciadas: Datos básicos personales o sociodemográficos, preferencias ocupacionales (pregunta 1) y percepción de barreras (preguntas 2 y 3). El tiempo total estimado para su cumplimentación es de 15 minutos. La formulación de las preguntas y las instrucciones dadas para responder a cada una de ellas se ha llevado a cabo buscando una redacción clara y concisa de las mismas, haciendo uso de un lenguaje inclusivo, evitando posibles dudas o confusión e incluyendo las aclaraciones y advertencias necesarias. Por otro lado, considerando la posterior necesidad del tratamiento estadístico de los datos mediante herramientas informáticas, el cuestionario ha sido diseñado teniendo en cuenta la codificación de cada una de las preguntas e items incluidos. Se presenta a continuación detalladamente el diseño y configuración del cuestionario utilizado: lDatos sociodemográficos La primera parte del cuestionario contiene una batería de preguntas abiertas y cerradas de respuesta dicotómica (SI/No, Hombre/Mujer) que hacen alusión a distintas variables sociodemográficas. Estas variables nos sirven para hacer un análisis que atienda a diversas circunstancias personales que pueden ser clave en el estudio e interpretación de resultados, y son: Variable “Sexo”. En una investigación que aplica la perspectiva de género, la inclusión de esta variable es ineludible, pues nos permite conocer las diferencias y similitudes existentes entre mujeres y hom- METODOLOGÍA
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 101 METODOLOGÍA bres, actuando como filtro o variable de agrupación en los distintos métodos estadísticos aplicados. Variable “Edad”. Al seleccionar la muestra entre el alumnado de un sólo curso de unos estudios universitarios, cabría esperar a priori una cierta homogeneidad en la edad de los sujetos, si bien, las últimas reformas en las titulaciones universitarias y sus correspondientes adaptaciones a títulos de Grado, ha provocado que haya cierta cantidad de personas que, estando en posesión de los antiguos títulos de “arquitecto/a técnico/a” o “aparejador/a”, vuelvan a las aulas para actualizar su formación mediante la adaptación al nuevo plan de estudio y obtener así un título de Grado, provocando una mayor heterogeneidad en la edad del alumnado. Dado a que la edad se asocia a las distintas etapas vitales y tiene relación con el cúmulo de experiencias vividas así como diferencias educativas generacionales, entendemos que esta variable puede ser relevante para la percepción que mujeres y hombres tienen de las distintas barreras de carrera e influir de igual modo en las preferencias ocupacionales. La edad se asocia normalmente a la madurez de las personas, inevitablemente vinculada con las experiencias que estas acumulan, al aprendizaje y a las situaciones vitales en las que cada individuo se encuentra. La edad se revela en otras investigaciones como una variable que determina el modo de percibir e interpretar las distintas realidades, situaciones o hechos que puedan acontecer, y más específicamente puede influir en la percepción de barreras en el desarrollo profesional. Por ejemplo, Elejabeitia y López (2003) encuentran que existen importantes diferencias en función de la edad en la intensidad con la que influyen los estereotipos de rol de género en los discursos de los sujetos de su investigación, manifestando que las mujeres más jóvenes tienen menos prejuicios. Por otro lado, Wright (2013, 2014) señala que la edad se constituye como un elemento que influye en las experiencias de las mujeres, siendo un factor que combinado con el género puede condicionar la experimentación de barreras en el acceso laboral. En esta misma línea, English y Le Jeune (2012) revelan que las estudiantes más jóvenes, debido a su corta o inexistente experiencia, no tienen conciencia de algunos de los obstáculos que pueden encontrar en su trayectoria profesional. De todas las experiencias vitales, la maternidad es un punto clave asociado a una franja de edad limitada; este hecho es capaz, entre otras cosas, de cambiar de forma significativa las circunstancias en la que una persona se encuentra, modificando las prioridades, y propiciando el desarrollo de un sentido de la responsabilidad. Gati y Perez (2014) relacionan la inclinación o preferencias diferenciadas de mujeres y hombres hacia distintos tipos de trabajo con la preocupación y previsión de encontrar conflictos entre las responsabilidades familiares y de la carrera, tendencias que se vuelven más fuertes al plantearse formar una familia (Sax & Bryant, 2006 y Astin & Sax, 1996, ambos en Gati & Perez, 2014). Según los datos publicados por la oficina estadística de la Comisión Europea (Eurostat, 2015), la edad media para el año 2013 de las madres españolas al nacimiento de su primer hijo era de 30,4 años. Por la importancia que puede tener la maternidad, tanto si es un hecho realizado como si es un deseo cercano, analizaremos las preferencias ocupacionales y barreras de carrera que perciben las mujeres de nuestra investigación tomando como referencia este dato, agrupándolas para ello según sean menores o mayores de 30 años, de manera que podamos no sólo estudiar los deseos y percepciones de ambos grupos sino también las diferencias producidas entre los mismos. Hemos de matizar que la edad media de paternidad no ha sido tenida en cuenta debido a la falta de evidencias en la literatura
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 102 METODOLOGÍA sobre una influencia negativa de este acontecimiento en las carreras profesionales de los hombres. Variables “experiencia y situación laboral”. Estas variables nos ayudarán a conocer si el alumnado seleccionado tiene información de primer orden del sector hacia el que se dirige y por tanto una idea predeterminada desde su propia experiencia. Estos datos se conseguirán a través de las preguntas: “¿has trabajado alguna vez en el sector de la construcción?”, “¿en qué tipo de trabajo?” y “¿estás actualmente trabajando en el sector?”. Variable “familiares en el sector”. La literatura pone de manifiesto la influencia que ejerce la familia en la toma de decisiones relativas a la carrera en la ingeniería y construcción (Thevenin & Elliott, 2015; Lopez del Puerto et al., 2011), así como la transmisión de conocimiento sobre esta industria a través de los familiares (Moore & Gloeckner, 2007). Es por tanto que esta variable nos aporta información sobre si los sujetos tienen conocimiento de segundo orden sobre el sector de la construcción, entendiendo éste como la visión generada a partir de las experiencias transmitidas por parte de una fuente externa pero cercana, como podrían ser familiares próximos. A su vez, el hecho de tener familiares en el sector puede suponer un apoyo en la incorporación al mismo, influyendo en la intensidad de percepción de algunas barreras. Las preguntas planteadas para ello son: “¿tiene algún familiar trabajando en la construcción?, indique parentesco y puesto de trabajo del familiar”. l Pregunta 1. Preferencias ocupacionales La segunda parte del instrumento la conforma una única pregunta con la que se pretenden conocer las preferencias ocupacionales del alumnado (pregunta 1 del cuestionario). Con este propósi- to se les pide que valoren, según una escala Likert de razón 1 a 4 (donde 1 es nada y 4 es mucho)25, su nivel de deseo por dedicarse a cada una de las ocupaciones profesionales para las cuales les habilitan los estudios de grado que están finalizando. Para ello, se ha desglosado en esta pregunta el abanico de salidas y ocupaciones contemplado en el Libro Blanco del título de grado en Ingeniería de Edificación, elaborado para el diseño de planes de estudio y títulos de grado y aprobado por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). Se enumeran en la tabla 426 las distintas ocupaciones agrupadas por perfiles profesionales27, tal y como se recogen en el citado Libro Blanco: 25 Los motivos para la elección de esta escala de medida se exponen en la descripción de la pregunta 2. 26 La enunciación de los perfiles profesionales en la tabla 4 se ha realizado con fidelidad a la redacción original plasmada en el Libro Blanco del título de Grado, el cual no hace uso de un lenguaje inclusivo. 27 Para una identificación más cómoda de cada perfil profesional, y con el propósito de facilitar y agilizar la lectura de tablas y gráficos, se ha asignado a cada uno de ellos un “icono” que los represente, los cuales pueden ser apreciados en la tabla 4.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 103 Tabla 4: Perfiles y ocupaciones profesionales definidas en el Libro Blanco del Título de Grado de Ingeniería de Edificación. Fuente: Libro Blanco del Título de Grado en Ingeniería de Edificación METODOLOGÍA
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 104 METODOLOGÍA La consideración e inclusión de las 25 ocupaciones para el estudio de las preferencias profesionales, en lugar de las 6 salidas o perfiles en los que se agrupan, tiene su respuesta en tres motivos diferenciados: En primer lugar, una mayor profundidad de análisis nos aporta una valiosa riqueza y detalle de la información sobre los deseos de los/as futuros/as egresados/as. Además, de este modo se evita que los/as estudiantes asocien cada salida únicamente con la ocupación más representativa o visible para ellos/as dentro de la misma. Por último, este desglose, influye positivamente en que el alumnado tenga presente la diversidad y cantidad de ocupaciones que se enmarcan dentro de cada salida profesional cuando se disponga a responder a la pregunta 2 sobre percepciones de barreras en cada una de ellas. lPreguntas 2 y 3. Percepción de barreras La tercera y última parte del cuestionario está compuesta por dos preguntas, diferenciadas pero relacionadas, las cuales hacen alusión a las barreras en el desarrollo profesional (preguntas 2 y 3). Ambas cuestiones tienen por objetivo recoger las percepciones sobre los obstáculos que las/os actuales alumnas y alumnos pueden encontrar en su desarrollo laboral futuro. En la pregunta 2 los/as participantes han de valorar, mediante una escala Likert de razón 1 a 4 (donde 1 es nada y 4 mucho), el alcance potencial que tiene cada barrera para cada salida laboral. En otras palabras, la persona encuestada valorará el grado en el que cada barrera indicada puede limitar su desarrollo profesional en cada una de las seis salidas laborales para las cuales habilita el título de grado que están finalizando. Esta pregunta se estructura en seis secciones y quince ítems que se repiten en cada una de ellas. Dichas secciones se corresponden a cada uno de los seis perfiles profesionales recogidos en el Libro Blanco (tabla 4) y los 15 ítems son fruto de una adaptación del “Inventario de Barreras de Carrera Revisado” (CBI-R)28 , diseñado y validado por Swanson, Daniels y Tokar (1996). El CBI-R de Swanson et al. (1996) incluye originalmente las siguientes 13 dimensiones de barreras (tabla 5): 28 Este inventario tiene su origen en el CBI (Career Barriers Inventory) de Swanson y Tokar (1991), instrumento validado que examina las barreras percibidas en la carrera. El CBI original constaba de 112 obstáculos o items, por lo que, para reducir la longitud de la herramienta, fue modificado por Swanson en 1994 al CBI-S (Career Barriers Inventory-Short) y posteriormente al CBI-R (Career Barriers Inventory-Revised) (Swanson, Daniels & Tokar, 1996) disminuyendo el número de items a 70, los cuales a su vez quedan agrupados finalmente en 13 escalas o dimensiones.
lPruebas piloto y validación del cuestionario Antes de utilizar el cuestionario en el trabajo de campo definitivo, esta herramienta fue sometida a diversas pruebas pretest con distintos grupos reducidos de participantes voluntarios/as. El objetivo de dichas pruebas era detectar ambigüedades, faltas ortográficas, de forma o gramaticales, corroborar el flujo ágil de respuestas (Grande & Abascal, 2009), así como comprobar la comprensión de las preguntas, adecuada estructura, tiempo requerido para responder, el interés y atención de los/ as entrevistados/as (Mas, 2012). Durante este proceso, la organización, presentación, formulación y redacción de las preguntas se fueron adaptando conforme a los comportamientos observados por las investigadoras y las sugerencias o críticas realizadas por dichos/as participantes, constituyéndose estas pruebas experimentales (basadas en la idoneidad del diseño del cuestionario) en un canal de retroalimentación fundamental entre las investigadoras y los/as estudiantes, de manera que permitiera asegurar que el instrumento de investigación funcionase en su totalidad (Bryman & Bell, 2012). Dado que los sujetos involucrados en las pruebas pretest han de reunir características similares a la de la población objetivo (Luque, 1997; Miquel, Bigné, Lévy, Cuenca, & Miquel, 1997; ambos en Mas, 2012) y han de ser realizadas en unas condiciones y entornos lo más parecidos posibles a las del trabajo de campo real (Fernández, 2004), estas fueron llevadas a cabo con pequeños grupos de estudiantes de 4º curso de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación de Sevilla, tomando como emplazamiento aulas y distintos lugares de estudio con características ambientales semejantes a las previstas para el muestreo final. El resultado obtenido tras este proceso fue sometido a una validación interjueces en la que el cuestionario se expuso al examen de cinco expertos/as con amplia trayectoria profesional e investigadora en tres áreas de conocimiento diferentes: igualdad y género, la profesión objeto de estudio y el sector de la construcción, y estadística y manejo de la herramienta SPSS. El resultado final tras la validación constituye el cuestionario empleado en la presente tesis doctoral. Tal y como señalan Mas (2012), Grande y Abascal (2009) y Fernández (2004), realizar un estudio piloto del cuestionario diseñado se hace necesario en todo estudio que emplee dicha herramienta, lo que entendemos que también se puede hacer extensible a la propia investigación en sí, pues nos permite detectar la necesidad de incluir o no otras preguntas relevantes suscitadas de un primer análisis estadístico antes de dirigirnos a una población muestral más extensa, aportándonos información sobre la necesidad o no de redireccionar, profundizar en algún aspecto o ampliar la investigación en algún sentido, reduciendo la posibilidad de tener que repetir el trabajo de campo y la posterior explotación de los datos recabados. Debido a ello, antes de lanzar la encuesta a toda la población diana seleccionada, se decidió realizar una prueba piloto de la investigación, siendo 58 estudiantes de las escuelas de Ingeniería de Edificación de Sevilla y Valencia quienes participaron en ella. El resultado de dicha prueba experimental fue satisfactorio, respondiendo en todos los aspectos a los propósitos buscados, por lo que el cuestionario no sufrió nuevas modificaciones. Parte de los resultados obtenidos en la prueba piloto han sido encontrados de interés en revistas internacionales dedicadas al sector de la construcción y la ingeniería, habiendo sido publicados en revistas con índices de impacto como “Journal of Professional Issues in Engineering Education and Practice” (Infante-Perea et al., 2016a) y “DYNA” (Infante-Perea et al., 2015), así como en congresos interna- PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis Desde la Perspectiva de Género 111 METODOLOGÍA
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 112 METODOLOGÍA cionales específicos de investigación y género (Infante-Perea et al., 2016b), lo que consideramos que refrenda la validez del instrumento y métodos utilizados. Fase de campo: Muestreo. En esta fase de nuestra investigación se ha hecho necesaria una exigente planificación del proceso, teniendo en consideración los recursos disponibles, margen de tiempo requerido, desplazamientos, trámites y permisos o autorizaciones oportunas, así como la toma de decisiones sobre el modo de distribución de las encuestas o la concreción de fechas idóneas para garantizar la mayor participación de voluntarios/as posible. El trabajo de campo es un proceso lento dado a la cantidad de sujetos que conforman la población hacia la que nos dirigimos; una buena organización del trabajo evita que el proceso de recogida de datos se prolongue en el tiempo más de lo necesario y facilita una mayor cantidad de respuestas recogidas. Como primera decisión clave en esta fase, se optó por el suministro del cuestionario de forma presencial. Esta modalidad nos daba mayores garantías de éxito en cuanto al volumen de respuestas en un plazo de tiempo razonable y con un coste económicamente asumible, eliminando otras dificultades como el acceso a datos personales requeridos para la distribución del cuestionario vía online o telefónica. De este modo, las encuestas fueron cumplimentadas durante los periodos lectivos de 2014 e inicio de 2015, recabando la información en la totalidad de grupos de cada asignatura obligatoria en las dos Escuelas Universitarias andaluzas de Ingeniería de Edificación. Para iniciar este proceso se hizo necesario contar con el permiso previo de la Dirección de ambos centros, así como del profesorado de las asignaturas afectadas. La aplicación colectiva del cuestionario tuvo lugar en las aulas previstas para la docencia, entregándose a todos los miembros de cada grupo antes de comenzar su sesión de formación. El suministro fue llevado a cabo por la propia investigadora y otros/as colaboradores/as pertinentemente formados y familiarizados con la investigación, tanto mujeres como hombres indistintamente. El procedimiento llevado a cabo comenzaba con una breve presentación de la investigación, donde dicho personal daba a conocer al alumnado, de forma general, la vinculación de la encuesta con un estudio sobre las trayectorias laborales futuras de los/as egresados/as de dichas titulaciones, procediendo en segundo lugar a la explicación de las instrucciones para cumplimentar la encuesta; esta presentación era llevada a cabo siempre en presencia del profesor/a del grupo con objeto de no provocar reactividad, falta de colaboración o extrañeza ante algo nuevo (García, 2003), haciendo hincapié además en que la participación era anónima y voluntaria. Hemos de añadir que, salvo en el caso de un solo alumno, no se encontró rechazo a la misma. El personal mencionado permanecía en el aula durante el tiempo de cumplimentación del cuestionario, atendiendo a cualquier duda que pudiera suscitarse, encargándose a su vez de la recogida personal de los formularios finalizados.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 113 METODOLOGÍA Fase de análisis: Explotación de datos y extracción de resultados. En una investigación con un volumen amplio de datos y gran cantidad de variables, se hace necesario el uso de herramientas informáticas que faciliten la aplicación de técnicas de análisis estadísticos (Gil, Rodríguez, & Perera, 2011). En nuestro caso, la explotación de datos se ha llevado a cabo mediante el empleo del programa SPSS (v.22). Previamente a abordar el análisis estadístico se hubo de proceder al cribado de nulos y eliminación de cuestionarios que no estuvieran correctamente cumplimentados, descartando para el posterior estudio aquellos que no tuvieran completadas más del 50% de las preguntas, que no indicaran el sexo o que no siguieran las instrucciones dadas. Las técnicas estadísticas utilizadas en la presente investigación responden a las diferentes pretensiones por las que han sido formuladas las distintas preguntas, así como a la naturaleza de la información recabada. De este modo, el análisis de los datos sociodemográficos se ha realizado a partir del estudio descriptivo de variables concretas, mediante medidas de tendencia central (como la media, mediana y moda) y de dispersión (rango), o la realización de tablas de frecuencias donde poder observar los porcentajes válidos y acumulados en las respuestas para cada uno de los items. Tanto para el estudio de preferencias ocupacionales como de barreras percibidas por los/as estudiantes, el análisis de los datos se ha secuenciado en tres pasos sucesivos: En primer lugar, la realización de un estudio descriptivo básico, según las distribuciones de frecuencias en las puntuaciones y su dispersión a través de la desviación típica, nos ha permitido identificar de manera cómoda cuáles son las ocupaciones preferidas o las menos deseadas por mujeres y hombres, y del mismo modo cuáles son las barreras consideradas más relevantes por cada sexo según la salida laboral. En este sentido, los porcentajes de puntuaciones 3 y 4 de la escala ofrecida muestran una valoración positiva o afirmativa de la variable analizada (indicando cierta preferencia por una ocupación o percepción de una barrera), reflejando las puntuaciones 1 y 2 una valoración negativa de la misma (manifestando cierto rechazo o desinterés hacia una ocupación o la nula o baja percepción de una barrera concreta). En segundo lugar, una vez identificadas las preferencias ocupacionales y barreras percibidas por mujeres y hombres, interesa saber si las diferencias encontradas entre ambos grupos son significativas o no. Coincidiendo con lo expresado por otros/as autores/as (Matus-López & Gallego-Morón, 2015; Arditi, Gluch, & Holmdahl, 2013), dado a que la escala Likert elegida para las valoraciones es ordinal, y que no se puede garantizar una distribución normal en la muestra, se ha empleado una prueba de contraste no paramétrica, en concreto la prueba de Mann-Whitney, una de las pruebas no paramétricas más comúnmente utilizadas para la comparación de dos grupos con puntuaciones independientes (mujeres y hombres) (Arditi et al., 2013; Gil et al., 2011; Sarrià, Guàrdia, & Freixa, 1999). Los valores de “p” obtenidos en los resultados derivados de la prueba de Mann-Whitney, estiman la probabilidad de que la hipótesis nula de igualdad en las respuestas de ambos sexos sea rechazada cuando estos se encuentran por debajo del nivel de significación =0,05 (para un nivel de confianza del 95%) o =0,01 (para un nivel de confianza del 99%). En otras palabras, si el valor de “p” es menor a 0,01 o se encuentra entre 0,01 y 0,05, significa que existen diferencias estadísticamente
114 PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género METODOLOGÍA significativas en las preferencias ocupacionales o percepciones de barreras de mujeres y hombres, afirmaciones que pueden ser dadas con un 99% o 95% de confianza en cada uno de los dos casos respectivamente. Por último, con el propósito de conocer el tamaño del efecto en las diferencias encontradas, se ha obtenido la “d” de Cohen mediante el cálculo de desviaciones típicas combinadas, clasificándose las diferencias como pequeñas, medianas o grandes cuando “d” toma valores alrededor de 0,2, de 0,5 o de 0,8 o superior respectivamente (Cohen, 1988). La presentación de los resultados obtenidos en el análisis se ha realizado mediante tablas y distintos tipos de gráficos: radiales, de sectores o histogramas y de barras; medios elegidos según la idoneidad para la transmisión e interpretación visual de los datos a mostrar. Fase final: Discusión, conclusiones y futuras líneas de investigación. Una vez concluida la fase de análisis, los resultados obtenidos serán confrontados con la problemática y hechos manifestados en la base teórica y antecedentes de la investigación, lo que generará una discusión que pondrá de manifiesto las coincidencias y discrepancias con otros/as autores/ as, así como las aportaciones de nuestro estudio a la investigación internacional. El paso final de la investigación lo constituye la extracción de conclusiones que dan respuesta a los objetivos planteados en la tesis doctoral. Fruto de estas dos cuestiones (discusión y conclusiones) se plantearán las nuevas vías hacia las que dirigir la presente investigación a corto, medio o largo plazo, así como se expondrán consideraciones que puedan servir como orientación para a otros/as investigadores/as de este campo de estudio. El documento se cierra con la relación de la bibliografía citada en la tesis doctoral, la cual se presenta conforme al estilo y formato de las normas APA (2016) (American Psychological Association).
115 05 RESULTADOS
“Quiero que sepas que soy muy consciente de los riesgos… Lo hago porque lo quiero hacer. Las mujeres deben hacer las cosas igual que los hombres las han hecho siempre. Y cuando fallan, su fracaso no debe ser sino un reto para otros” Amelia Mary Earhart (1897-1937)
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 119 RESULTADOS Este capítulo presenta los resultados derivados del análisis cuantitativo de los datos recabados, resultados que han sido obtenidos mediante la aplicación de las herramientas y métodos estadísticos descritos en el capítulo de metodología. Con la pretensión de realizar una exposición clara de los mismos, la estructura seguida consta de cuatro secciones diferenciadas: Los tres primeros puntos a tratar coinciden con las partes en las que se divide el cuestionario, y que se corresponden tanto con la descripción del perfil de las personas que componen la muestra (a través de sus datos sociodemográficos), como con los dos objetivos específicos establecidos en la investigación: conocimiento de las preferencias ocupacionales y percepción de barreras de la carrera que tienen mujeres y hombres; en estos apartados, la profundidad o consideración de análisis de grupos concretos de estudiantes se atenderá en función de los resultados obtenidos. Un último apartado se destina a delimitar la gama de alternativas laborales aceptables de los/as futuros/as egresados/as, correspondiéndose directamente con el objetivo general de la investigación. PERFIL SOCIODEMOGRÁFICO El análisis de datos personales nos aporta información interesante sobre algunos aspectos de las circunstancias vitales del alumnado, ayudándonos a definir y entender cómo son los sujetos de nuestra investigación así como cuál es el perfil de aquellas personas que eligen esta carrera. Dichas variables servirán en adelante como filtro para comprobar su relación con las preferencias ocupacionales y barreras percibidas. Las dimensiones estudiadas en este apartado serán las correspondientes al sexo, edad, experiencia laboral en el sector objeto de estudio y familiares relacionados con el mismo. Sexo y edad La muestra de la presente investigación está compuesta por un total de 267 mujeres y 437 hombres, lo que representa unos porcentajes del 37,93% y 62,07% respectivamente, tal y como quedó expuesto en la metodología. Las edades que presentan estos sujetos oscilan entre los 20 y los 60 años, siendo la edad media de 25,92 y la moda los 22 años (tabla 7). Se observa que las mujeres en general son más jóvenes que los hombres de nuestra muestra, con una edad media de 24,51 años frente a 26,80, siendo la edad más abundante entre las mujeres los 22 años y entre los hombres los 23 (tabla 7). Para completar la descripción debemos añadir que el 90,30% de las mujeres tienen 28 años o menos, mientras que la edad para un porcentaje similar de hombres (90,40%) asciende a los 36 años. Resulta curioso que mientras existe una representación de hombres de todas las edades hasta más allá de la cincuentena, la presencia de mujeres que superan los 40 años es prácticamente anecdótica (tablas 8 y 9).
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 120 Tabla 7: Edad del alumnado de la muestra. Años. Fuente: Elaboración propia. Tabla 8: Edad mujeres. Distribución de frecuencias. Fuente: Elaboración propia. RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 127 Gráfico 8: Familiares en el sector. Porcentajes de respuestas. Fuente: Elaboración propia. RESULTADOS Aunque del análisis de las respuestas de mujeres y hombres por separado no se extraen resultados relevantes32, cabe mencionar como dato curioso que, mientras para los hombres el parentesco más destacado es el del padre (presente en el 37,89% de las respuestas), en el caso de las mujeres su figura se diluye (27,52%) y toma protagonismo la del tío (34,86%). Este hecho puede indicar que la figura paterna constituye un referente más fuerte para los hombres que para las mujeres. A continuación nos centraremos en el tipo de trabajo desarrollado por los familiares. Para una exposición fluida de la información obtenida en este análisis, presentaremos aquellos resultados más concluyentes, adjuntando para su consulta en el anexo la totalidad de los datos obtenidos (tablas A5-A7). En función de las respuestas ofrecidas por los/as encuestados/as estas se han clasificado en 3 grupos: 1. Operarios/as de trabajos que no requieren alta cualificación. Donde se incluyen: Encargado/a, oficial de 1ª, peón/a, capataz, carpintero/a, carpintero/a metálico/a, fontanero/a, ferrallista, gruista, transportista, conductor/a de maquinaria, escayolista, electricista, soldador/a, administrativo/a y proyectista. 2. Trabajadores/as de alta cualificación. En los que se incluyen los titulados/as universitarios/as y aquellos/as que, no habiendo especificado la titulación concreta que poseen, desarrollan ocupaciones propias de Ingeniero/a de Edificación contempladas en el libro Blanco de la Edificación. 3. Empresarios/as, directivos/as y gerentes de empresas. Promotor/a, constructor/a, promotor/a-constructor/a y dueños/as de empresas relacionadas con la construcción. 32 Los resultados del análisis según sexo puede consultarse en la tabla A4 del Anexo.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 128 Del total de las ocupaciones indicadas para los/as familiares, el 35,08% se enmarcarían dentro del grupo de obreros/as u operarios/as, el 44,26% corresponde a trabajadores/as de los/as cuales se presume una media-alta cualificación, y un 14,43% lo forman aquellos/as que son empresarios/as o asumen puestos de responsabilidad en entidades del sector que nos ocupa, quedando el restante 6,23% de respuestas indeterminadas y por tanto no clasificables en ninguno de los tres grupos establecidos. Hemos de señalar que más de la cuarta parte de los/as familiares de nuestros/as alumnos/as están en posesión de un título equivalente al que ellos/as están próximos a conseguir (aparejador/a o arquitec- to/a técnico/a) o desempeñan funciones contempladas en el Libro Blanco, ocupaciones en las cuales tendrán reconocidas sus competencias en breve espacio de tiempo. Tal y como hemos referido con anterioridad, de los parentescos familiares con trabajo en la construcción, el más repetido es el de “padre”, grupo sobre el que ahora podemos añadir que principalmente (el 39,32% de los mismos) ocupan diversos puestos como obreros u operarios, destacando entre ellos los que desarrollan o han desarrollado su trabajo como oficiales de la construcción. Es significativa la anecdótica presencia de familiares femeninos en trabajos que no requieren una alta formación, donde tan sólo se menciona la presencia de dos mujeres que desempeñan labores administrativas, no encontrándose ninguna dedicada a los oficios propios de la construcción (albañilería, fontanería…). A pesar de que casi la totalidad de las mujeres referidas se enmarcan dentro del grupo de profesionales de alta cualificación, especificando poseer titulaciones de arquitectas, arquitectas técnicas o aparejadoras principalmente y de forma más puntual las de ingenieras o ingenieras civiles, no se indica que ninguna de ellas ejerza puestos de gestión o dirija su propia empresa (tabla A5 del Anexo). Analizando por separado las respuestas dadas por el alumnado en función de su sexo, cabe destacar que se observa una ligera mayor cualificación en los familiares de las féminas (tablas A6 y A7 del Anexo); centrándonos en la figura paterna, vemos que, en el caso de las estudiantes el 38,46% de los padres son técnicos con estudios superiores (arquitectos técnicos, aparejadores, ingenieros…) o desarrollan trabajos especificados en el Libro Blanco de los estudios de grado de Ingeniería de Edificación, reduciéndose este porcentaje en el caso de los hombres de la muestra a menos de la mitad, con el 17,46%. Estableciendo una relación con el estudio de Rosati y Becker (1996), sobre factores que influyen en la elección de estudios de ingeniería, este hecho nos hace pensar que la figura paterna pueda tener una mayor influencia en la elección de estos estudios por parte de las mujeres cuando sus padres poseen una alta cualificación dentro del sector. Sin embargo, llama la atención la diferencia existente entre la proporción de respuestas que afirman tener un padre con alta responsabilidad empresarial, aglutinando el 10,00% del total de respuestas en el caso de los hombres frente al 3,81% en el de las mujeres, lo que nos inclina a pensar que tener un padre empresario en el sector sea un factor más influyente para los hombres que para las mujeres cuando han de considerar los estudios universitarios que están cursando. Por otro lado, al igual que ocurría en el análisis de la experiencia previa de los/as estudiantes, encontramos en las respuestas del alumnado diversos casos en los que las ocupaciones o titulaciones referidas a los familiares femeninos son denominadas, tanto por hombres como por mujeres, en término masculino. Ejemplo de ello son las menciones de “arquitecto”, “ingeniero de caminos”, “arquitecto RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 129 técnico”, “director de ejecución de la obra”, “ingeniero civil” o “aparejador” haciendo alusión a madres, tías, hermanas o primas. A modo de resumen, atendiendo a los resultados que dibujan el perfil de nuestra muestra, podemos afirmar que, en general las mujeres que cursan estos estudios son más jóvenes que sus compañeros, hay una menor proporción de ellas que cuentan con experiencia laboral previa en el sector y aún es menor la proporción de aquellas que han logrado conservar su empleo hasta la actualidad. Los resultados obtenidos reflejan un sector que coincide con el descrito en la revisión bibliográfica realizada, vislumbrándose una situación que desfavorece a las mujeres, y que pone de manifiesto la segregación horizontal y vertical existente en la edificación. La cantidad y diversidad de ocupaciones que estas han desarrollado es manifiestamente más limitada que la de los hombres, no contando con experiencia laboral en los “oficios” de la construcción, trabajos altamente masculinizados que llevan asociados fuertes estereotipos como el requerimiento de fuerza física y desempeño en entornos poco apropiados para las mujeres, sucios, ruidosos, peligrosos…; la experiencia profesional de las mujeres de la muestra se sitúa en ocupaciones que normalmente requieren la realización previa de estudios de grado medio o superiores, constatándose de nuevo la relación directa entre la empleabilidad y la formación, donde esta última actúa no sólo como elemento potenciador sino también como requisito imprescindible para la inclusión de la mujer en la edificación. Muestra también de las diferentes tendencias de ocupación es la concentración de una mayor proporción de mujeres en aquellos trabajos que suelen desarrollarse en estudios de arquitectura u oficinas, así como la abrumadora presencia de estas que cuentan con trayectoria laboral en el ámbito de la Prevención y Seguridad y salud frente a la casi inexistente experiencia de los hombres en dicha área de trabajo. Por el contrario los hombres destacan únicamente en aquellas ocupaciones ligadas al trabajo en obra. La segregación horizontal descrita se ve reafirmada por la experiencia profesional de las familiares femeninas de la muestra, la cual además deja entrever la persistencia de una segregación vertical donde las mujeres, a pesar de su cualificación, no desempeñan puestos de dirección o de alta responsabilidad en las empresas. La masculinidad del sector de la construcción y la falta de referentes o modelos femeninos se ven claramente reflejadas en la escasez de mujeres entre los familiares que trabajan en esta industria, así como por la completa ausencia de algunos parentescos femeninos que por el contrario quedan representados para los hombres. De igual modo, la reiterada alusión en término masculino de titulaciones y ocupaciones llevadas a cabo por mujeres es un hecho sintomático de la imagen masculina que tiene la sociedad de la industria de la construcción y de los trabajos que en ella se desarrollan. RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 130 PREFERENCIAS OCUPACIONALES Siguiendo el modelo de Linda Gottfredson, unos de los objetivos específicos de esta investigación consiste en conocer las preferencias laborales de mujeres y hombres, pues ellas serán pieza clave en el proceso de conformación de las aspiraciones ocupacionales de los/as estudiantes. De esta manera, saber hacia dónde se inclinan los deseos de unas y otros nos puede ayudar a averiguar si la segregación horizontal observada en el sector de la construcción ya viene gestándose un paso antes de la inclusión de los futuros/as egresados/as en el mercado de trabajo. Para ello realizaremos el análisis diferenciando dos partes: en primer lugar haremos un estudio comparativo de ambos sexos observando cuáles son las preferencias de cada uno de ellos, tanto si nos centramos en las distintas ocupaciones como si lo hacemos en las agrupaciones de estas según las seis ramas de trabajo o salidas que figuran en el Libro Blanco de la Edificación; determinaremos a su vez si existen diferencias estadísticamente significativas entre las preferencias ocupacionales de las mujeres y las de los hombres, buscando dónde y cómo se producen. Por último, analizaremos las diferencias que se establecen en los deseos ocupacionales de los futuros/as egresados/as cuando se tienen en consideración otras variables sociodemográficas como la edad, la experiencia laboral previa y la familia. Preferencias ocupacionales en función del sexo En primer lugar, conforme a las distribuciones de frecuencias en las puntuaciones (gráficos 9 y 10)33, se observa que para ambos sexos la mayoría de las ocupaciones laborales a las que podrán optar tras finalizar sus estudios cuentan con un alto grado de aceptación, presentando medianas en sus valoraciones por encima del 2,50 que constituye el punto medio de la escala de medida. Esto nos indica que al alumnado, de forma general, le satisface el abanico de posibilidades laborales que ofrecen estos estudios, algo lógico puesto que se presupone que son ellos/as los/as que por vocación, interés u otros motivos personales han decidido cursarlos. Hemos de decir también que, aunque en general existe una cierta disparidad de opiniones manifiesta en la dispersiones halladas en las respuestas, se observa que los hombres se comportan de forma algo más homogénea en sus valoraciones, mientras que las mujeres se expresan de un modo menos consensuado, es decir, los hombres convergen más en sus preferencias que las mujeres. Si observamos cuáles son las ocupaciones que más destacan entre las preferencias de mujeres y hombres, encontramos que ambos grupos coinciden en otorgar las máximas valoraciones a las mismas cuatro actividades, reuniendo estas ocupaciones más del 75% de respuestas positivas y los mayores porcentajes de puntuaciones con el valor más alto de la escala Likert ofrecida; no obstante, la intensidad y orden de preferencia varía de un sexo a otro: En el caso de las mujeres la ocupación preferida es la de “Técnico/a de proyectos de reforma, interio- 33 La consulta del dato numérico en la distribución de frecuencias de las puntuaciones de mujeres y hombres, mediana, moda y desviación estándar puede realizarse en las tablas A8 y A9 del anexo. RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 131 rismo, rehabilitación” (con un porcentaje de respuestas 3 y 4 del 91,39%)34, seguida de “Técnico/a de proyectos de obra nueva” (88,68%), ambas ocupaciones enmarcadas dentro de la salida Redacción y desarrollo de proyectos técnicos. En tercer y cuarto lugar se encuentran “Director/a de la ejecución de obra” y “Director/a de la obra” (con el 80,52% y 76,89% respectivamente), en este caso pertenecientes a la rama profesional relativa a la Dirección técnica de la obra (gráfico 11). Para los hombres, la ocupación que encabeza la lista es “Técnico/a de proyectos de obra nueva” (90,74%), muy igualada con la de “Director/a de la ejecución de obra” (90,09%) que es además a la que mayor número de hombres ha asignado la máxima valoración de la escala (67,97% de respuestas de puntuación 4); la tercera y cuarta posición las ocupan “Director/a de la obra” (87,99%) y “Técnico/a de proyectos de reforma, interiorismo, rehabilitación” (83,14%). A esta enumeración debemos añadir una quinta ocupación valorada positivamente por más de las tres cuartas partes de los hombres de la muestra, la de “Jefe/a de obra”, con un porcentaje del 80,32% de respuestas positivas (gráfico 11). Con respecto a la ocupación de “Jefe/a de obra”, quizás la ocupación más icónica de la titulación universitaria analizada, hemos de mencionar que también las mujeres expresan agrado por la misma, aunque en este caso el porcentaje de ellas que muestran preferencias por ejercer dichas funciones (69,55%) desciende considerablemente frente al de los hombres, constituyéndose además el caso de “Jefe/a de obra” como una excepción dentro de la salida de Gestión de la producción de la obra, donde ninguna otra ocupación supera el 50% de respuestas positivas entre las mujeres. A la luz de los datos obtenidos, vemos que las mujeres se inclinan como salida profesional preferente por la de Desarrollo de proyectos técnicos y los hombres hacia la de Dirección técnica de la obra, tal y como se corroborará más adelante mediante la prueba de contraste de sus puntuaciones, la cual revela que las diferencias encontradas hasta el momento entre mujeres y hombres son significativas en tres de las cuatro ocupaciones preferidas. Encontramos mayores divergencias entre sexos si nos detenemos en las ocupaciones menos valoradas y por tanto menos deseadas. Las mujeres dan menores puntuaciones a aquellas que se relacionan con la contabilidad y gestión de recursos económicos, como son las de “Técnico/a responsable de gestión de compras” (con tan solo un 38,58% de respuestas positivas)35 y “Técnico/a de control y gestión económicos” (40,60%), seguidas de la de “jefe/a de producción” (42,48%), tres ocupaciones enmarcadas dentro de las salidas más estrechamente vinculadas a la obra, dos pertenecientes a la Gestión y una a la Dirección técnica de la misma (gráfico 11). El caso de los hombres es claramente diferente, pues las tres ocupaciones con resultados menos positivos son “Auditor/a de planes de prevención de riesgos laborales y su gestión” (30,35% de puntuaciones 3 y 4)36, “Técnico/a responsable de gestión de compras” (38,16%) y “Técnico/a de prevención de riesgos laborales” (38,85%), dos de ellas ubicadas dentro de la salida de Prevención y Seguridad y salud y la restante en la Gestión de la producción de la obra. Además debemos añadir que, la salida de 34 Siendo además la ocupación a la que mayor número de mujeres ha asignado la máxima valoración: 67,42% de respuestas de puntuación 4 (gráfico 9). 35 Ocupación además que cuenta con el mayor porcentaje de mujeres que la valoran con la menor puntuación de la escala (26,97% de mujeres que le asignan valor 1, gráfico 9 y tabla A8). 36 Contando con el mayor porcentaje de hombres que valoran esta ocupación con la menor puntuación de la escala (31,95% de hombres que le asignan valor 1, gráfico 10 y tabla A9). RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 132 Prevención y Seguridad y salud es la única en la que ninguna ocupación supera el 50% de hombresque manifiestan querer dedicarse a ellas de forma preferente, por lo que entendemos que es el campo de trabajo que menos les agrada y por lo tanto probablemente evitado (gráfico 11). Podemos extraer también del gráfico 11 que las estudiantes contemplan entre sus preferencias una gama de ocupaciones más amplia que sus compañeros, mostrando más agrado que ellos hacia una mayor diversidad de ocupaciones y salidas laborales. RESULTADOS
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PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 136 Tras un primer análisis donde se han observado las preferencias de cada sexo a partir de las distribuciones de frecuencias en sus puntuaciones, la búsqueda de diferencias estadísticamente significativas mediante la prueba de contraste nos permite conocer cuáles son las ocupaciones en las que las mujeres tienen un mayor deseo de trabajar que los hombres y viceversa, y por lo tanto nos aporta información sobre las inclinaciones profesionales de un sexo frente al otro. A este respecto, los resultados derivados de la prueba de Mann-Whitney nos permiten rechazar la hipótesis nula de igualdad en las preferencias manifestadas por mujeres y hombres en un total de 14 de las 25 ocupaciones, lo que nos deja ver de forma clara que existen diferencias significativas en las preferencias de ambos sexos en más de la mitad del total de actividades profesionales hacia las que se dirigen (tabla 11). Podemos afirmar con un 99% de confianza que las mujeres presentan una preferencia estadísticamente mayor que sus compañeros por los trabajos relacionados con el área de Prevención y Seguridad y salud, pues en las cuatro ocupaciones vinculadas con este campo laboral obtenemos valores de p=0,000, con rangos promedios en las puntuaciones superiores para las féminas; las diferencias encontradas alcanzan a ser de tamaño mediano para la ocupación “Técnico/a de prevención de riesgos laborales” (d=0,60) y lo rondan para “Auditor/a de planes de prevención de riesgos laborales y su gestión” (d=0,45) (tabla 11). Teniendo en cuenta que este campo de trabajo es el único donde no sólo absolutamente todas sus ocupaciones son más deseadas por las mujeres, sino que además los hombres mayoritariamente manifiestan no querer dedicarse a ellas (gráfico 11), parece evidente que se trata de una salida profesional claramente sexuada desde los deseos o preferencias de los/as estudiantes. Resulta interesante destacar la observación de que las mujeres tienen una mayor predisposición hacia todas aquellas actividades que, compartiendo preocupaciones o procedimientos similares, se engloban en un área de trabajo relativa a la calidad y sostenibilidad ambiental, independientemente de las salida en las que se encuadren; podemos apreciar en el gráfico 9 como el grupo de mujeres prefiere en mayor medida que los hombres las ocupaciones de “Auditor/a de calidad y medio ambiente”, “Técnico/a de control y gestión de la calidad”, “Técnico/a de ciclo de vida útil, evaluación energética y sostenibilidad” y “Técnico/a de calidad y medio ambiente”, aunque tan sólo podamos afirmar la existencia de diferencias significativas (con un 95% de confianza) en esta última ocupación (p=0,038) (tabla 11). A este respecto nos llama la atención que tanto la Seguridad y Prevención como la Calidad y Medio ambiente son campos de trabajo relativamente recientes, libres de una herencia de estereotipos masculinos, pudiendo presentarse como nichos vacíos que fácilmente pueden haber sido percibidos como campos de oportunidades para las mujeres. Del mismo modo, se observa que, mientras los hombres se inclinan en mayor medida hacia todas aquellas ocupaciones relacionadas con la obra nueva, desde la redacción de sus proyectos hasta la ejecución de las mismas, las mujeres dan mayor valoración que sus compañeros a la gran mayoría de aquellas que hacen alusión a la gestión del uso, mantenimiento y reforma de edificaciones ya construidas. Conforme a lo expuesto, se encuentran diferencias estadísticamente significativas a favor de los hombres en las ocupaciones de “Jefe/a de obra” (p=0,002), “Jefe/a de producción” (p=0,000), “Director/a de la ejecución de la obra” (p=0,000) y “Director/a de obra” (p=0,004) y a favor de las mujeres para “Técnico/a de proyectos de reforma, interiorismo y rehabilitación” (p=0,000) así como “Técnico/a RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 143 Tabla 14: Diferencias significativas y tamaño del efecto en las preferencias ocupacionales de mujeres y hombres del mismo grupo de edad39. 39 Para la consulta de los valores obtenidos en la U de Mann-Withney y rangos promedios veánse las tablas A12 y A13. RESULTADOS Fuente: Elaboración propia.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 144 Gráfico 12: Preferencias ocupacionales de las mujeres según grupos de edad. Porcentajes de valoraciones positivas40 40 Para la consulta de la distribución de frecuencias sin agrupaciones de valores se ofrecen las tablas A14 y A15 en el anexo. RESULTADOS Fuente: Elaboración propia.
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 145 Gráfico 13: Preferencias ocupacionales de los hombres según grupos de edad. Porcentajes de valoraciones positivas41 41 Para la consulta de la distribución de frecuencias sin agrupaciones de valores se ofrecen las tablas A16 y A17 en el anexo RESULTADOS Fuente: Elaboración propia.
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PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 147 Se presenta en la figura 4 un diagrama que resume los resultados sobre las preferencias de los distintos grupos de personas atendiendo al sexo y edad, reflejando en dicha figura las principales reflexiones realizadas atendiendo a las asociaciones de ocupaciones según salidas laborales. Finalmente, sobre esta variable podemos concluir que las preferencias de las futuras egresadas varían según los grupos de edad definidos en el análisis. Las diferencias encontradas en los deseos ocupacionales de las mujeres provocan distintas prioridades a nivel de salidas laborales. Sin embargo, en el caso de los hombres la situación es distinta, las diferencias halladas entre mayores y menores de 30 años reflejan pequeños cambios en la intensidad con las que establecen sus deseos ocupacionales, manifestando finalmente con sus valoraciones las mismas opciones como preferidas (figura 4). Figura 4: Salidas preferentes según sexo y grupos de edad. Fuente: Elaboración propia. lExperiencia laboral en el sector de la construcción La práctica profesional puede aportar a las personas una visión más real del desempeño de cada trabajo, contribuyendo a adquirir un mayor conocimiento de las características que poseen las distintas ocupaciones del ámbito de la construcción, pudiendo modificar las creencias previas negativas o idealización de las mismas. Es por ello que se hace interesante analizar si, para los/as estudiantes de nuestra investigación, estar en posesión de experiencia laboral previa dentro del sector de la construcción puede constituirse como un elemento clave que dirija las preferencias de su ejercicio profesional futuro. RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 148 Tomando la experiencia como variable de agrupación para la prueba de contraste, los resultados arrojados nos muestran pocos casos donde se observen diferencias estadísticamente significativas en las valoraciones sobre las preferencias ocupacionales, tanto para los hombres como especialmente para las mujeres (tabla 15): Según los valores de “p” obtenidos en el grupo de los hombres, tan sólo se detectan diferencias significativas en las ocupaciones de: “Técnico/a responsable de gestión de compras” (p=0,039), “Técnico/a en proyectos de demolición” (p=0,043), “Técnico/a de planificación y organización de la obra” (p=0,012), “Técnico/a de control y gestión económicos” (p=0,035) (4 de las 25 ocupaciones del total); en todos estos casos podemos afirmar con un 95% de probabilidad que los hombres con experiencia laboral y los que aún no la tienen difieren significativamente en las valoraciones de dichas ocupaciones, produciéndose estas diferencias siempre a favor de aquellos hombres que han trabajado en el sector, a excepción del caso de “Técnico/a en proyectos de demolición”, única ocupación más valorada por los que carecen de trayectoria profesional en la edificación. Para las mujeres, el número de ocupaciones en el que los dos grupos difieren significativamente es aún más restringido, pudiendo afirmar la presencia de diferencias con un 95% de confianza en la ocupación de “Auditor/a de proyectos” y con un 99% en la de “Director/a de explotación de edificios”, en ambos casos a favor de las que sí cuentan con experiencia laboral previa. Dado que las diferencias encontradas son escasas y de pequeño tamaño, y que las variaciones observadas según las distribuciones de frecuencias en las puntuaciones (tablas A20-A23 y gráficos A1 y A2 del anexo)42 son leves y van en la misma dirección que las detectadas en el análisis realizado atendiendo a la edad, entendemos que estos resultados son los propios de la relación que se establece entre ambas variables, pues casi la totalidad de personas mayores de 30 años de la muestra cuentan con experiencia profesional. 42 Con la finalidad de agilizar la lectura, y puesto que dichos resultados arrojan información muy similar a la ya conocida, las tablas y gráficos han sido incluidos para su consulta en el documento anexo. RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 149 Tabla 15: Diferencias significativas y tamaño del efecto en las preferencias ocupacionales de mujeres y hombres según cuenten con experiencia profesional43. Fuente: Elaboración propia 43 Para la consulta de los valores obtenidos en la U de Mann-Withney y rangos promedios veánse las tablas A18 y A19. RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 150 lFamilia La última variable a considerar para el análisis de preferencias es la familia, entendiéndola como elemento que puede ser guía, referencia o modelo a seguir de los/as estudiantes de grado, y por tanto un elemento influyente en sus aspiraciones. Atendiendo a esta variable, tras el estudio de diferencias significativas en las preferencias (tabla 16) y el análisis de las valoraciones dadas por los/as participantes al elenco de ocupaciones (tablas A26-A29 y gráficos A03 y A04 del anexo), se constata que, a modo general, se observa una baja relación entre tener o no familiares en el sector y las preferencias de los/as estudiantes, independientemente de su sexo. Concretamente sólo se aprecian diferencias significativas en las valoraciones de las ocupaciones de “Experto/a o consultor/a técnico/a en informes, peritaciones, dictámenes, tasaciones, valoraciones y estudios de viabilidad económica” (p=0,041) y “Técnico/a en estudios de ciclo de vida útil, evaluación energética y sostenibilidad” (p=0,008) para el caso de los hombres y “Jefe/a de obra” (p=0,027) para el de las mujeres (tabla 16), diferencias pequeñas en todos los casos que se producen a favor de aquellos/as que cuentan con familiares trabajando en el sector. Estas pequeñas diferencias producidas no provocan cambios en la prelación de las principales opciones laborales preferentes de mujeres y hombres. Dada la escasez de diferencias encontradas, no se considera oportuno establecer un análisis de preferencias según los distintos parentescos señalados por los/as estudiantes. RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 151 Tabla 16: Diferencias significativas y tamaño del efecto en las preferencias ocupacionales de mujeres y hombres según cuenten con familiares en el sector44. Fuente: Elaboración propia 44 Para la consulta de los valores obtenidos en la U de Mann-Withney y rangos promedios veánse las tablas A24 y A25. RESULTADOS
PREFERENCIAS LABORALES Y BARRERAS DE CARRERA PERCIBIDAS EN LA INGENIERÍA DE EDIFICACIÓN. Análisis desde la Perspectiva de Género 152 Antes de terminar con el estudio de preferencias laborales destacaremos, a modo de resumen, los resultados más relevantes: Las preferencias de mujeres y hombres guardan cierto paralelismo pero encierran importantes diferencias, destacando la tendencia de las mujeres hacia los trabajos de seguridad y salud, así como el escaso interés de los hombres hacia los mismos; ellos se decantan en mayor medida por salidas de obra, ámbito deseado por las mujeres si es abordado principalmente desde la dirección técnica de la misma. A esto hay que añadir que las mujeres presentan mayor inclinación o predisposición que los hombres hacia trabajos de redacción y elaboración de informes, tareas habituales de oficina, así como a los relativos a la calidad y medio ambiente cuando estas cuentan con mayor edad. Del estudio de diferencias significativas se desprende la incidencia de los estereotipos femeninos y masculinos en las valoraciones de las preferencias de ambos sexos, así como el conocimiento de que las preferencias ocupacionales de nuestros/as estudiantes se diferencian fundamentalmente si contemplamos el estudio de las mismas según la edad. RESULTADOS