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Populismo y hegemonía: Retos para una política emancipatoria de Emma Ingala y José Enrique Ema; Madrid: Lengua de Trapo, 2020 [Reseña]

Rojas Andrés, José Raúl

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Populismo y hegemonía: Retos para una política emancipatoria José Raúl Rojas Andrés (Universidad de Castilla-La Mancha) [J[email protected]] DOI: http://dx.doi.org/10.12795/IC.2020.i01.29 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 2020, 17, pp. 581 - 585 El populismo ha tomado una importancia académica y atención en la esfera pública crecientes desde hace más de una década. En primer lugar, la emergencia en América Latina de gobiernos de izquierda con rasgos en mayor o menor medida populistas como es el caso de Venezuela (Chávez), Ecuador (Correa), Argentina (Kirchner), Bolivia (Morales) o Brasil (Lula da Silva), como casos más destacados entre muchos otros; en segundo lugar, la multiplicación, tras la desestabilización de la hegemonía neoliberal provocada por la crisis de 2008, de numerosos movimientos y partidos populistas, tanto de izquierda como de derecha, tanto en Europa como en Estados Unidos; en tercer lugar, la influencia política y académica de la teoría de Ernesto Laclau desde su publicación, en 2005, de La Razón Populista; estos tres factores están llevado al “populismo” de ser un mero descalificativo con una consistencia más performativa que denotativa, a emerger como objeto de notable interés no sólo para el mundo académico o para los y Emma Ingala y José Enrique Ema (2020) Populismo y hegemonía: Retos para una política emancipatoria. Madrid, Lengua de Trapo. José Raúl Rojas Andrés 582 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 17 (2020) [pp. 581-585] E-ISSN: 2173-1071 las profesionales de la política, sino también para quienes, desde la prensa y las tertulias televisivas, siguen con atención la vida pública. En este contexto venimos presenciando un aumento, en las revistas especializadas y la literatura de ensayo, de publicaciones relacionadas con esta cuestión que, a todas luces está estrechamente relaccionada con otros tres conceptos centrales para los debates políticos en boga: republicanismo, hegemonía y el eje izquierdaderecha. La suma de dependencia teórica, del relativo desconocimiento de esos dos primeros términos, de la oscuridad de ciertas partes de la teoría laclauniana (como no podía ser de otro modo dados sus cimientos lacanianos) y de ese escenario previo, muy asumido, donde sólo constituía un descalificativo impreciso, provocan que la cuestión del populismo y sus debates discurran para la mayoría de la población en medio de una considerable bruma. Diecinueve artículos son los que José Enrique Ema (Departamento de Psicología, UCLM) y Emma Ingala (Departamento de Lógica y Filosofía Teórica, UCM) reúnen en la edición de Populismo y Hegemonía (288 páginas, Lengua de Trapo). La obra se divide en dos partes: la primera, algo más extensa, realiza un abordaje teórico; la segunda ofrece análisis menos abstractos, en ocasiones desde primera línea, de fenómenos populistas en Europa, Latinoamérica y los Estados Unidos. La pluralidad y diversificación de la obra es evidente. No obstante, podemos identificar los siguientes objetivos (abordados en este orden): (1) la aclaración teórica del populismo; (2) la problematización teórica del populismo en relación con sus conceptos secantes (republicanismo, hegemonía, izquierda-derecha, democracia, representatividad, liderazgo); (3) los cimientos psicoanalíticos que subyacen al populismo y sus implicaciones; (4) por último, qué ocurre, más allá de la teoría, en las operaciones populistas llevadas a cabo tanto desde la derecha como desde la izquierda, es decir: límites, contradicciones, errores, efectos y diferencias específicas. Una somera revisión de la casi veintena de temas y perspectivas acogidas permitirá al lector formarse una idea de lo que puede esperar de esta obra. Al empezar, Mazzolini nos facilita una didáctica laclauniana de los conceptos de “populismo” y “hegemonía”, además de desarrollar la importancia de su comprensión para afrontar el escenario político global actual, y esto no significa la situación de un determinado número de países o gobiernos, sino la situación actual de la democracia como modelo de gobernanza. A partir de aquí, Mazzolini mostrará las consecuencias que conlleva una u otra forma de engranar los conceptos de “populismo” y “hegemonía” y las limitaciones de la concepción laclauniana de hegemonía como mero proceso puntual (sincrónico) de BIBLIOGRÁFICA Populismo y hegemonía: Retos para una política emancipatoria 583 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 17 (2020) [pp. 581-585] identificación popular. Jorge Alemán, a continuación, argumenta por qué no sólo la derecha no puede ser populista sino cómo el statu quo neoliberal no supone una hegemonía y cómo, por tanto, la izquierda necesita identificar nuevas vías de lucha. Dreyer centra su capítulo en mostrar su tesis sobre cómo, frente a la concepción peyorativa del populismo, éste no distorsiona ni socava la democracia sino que, por el contrario, es coherente con ella al priorizar la soberanía del pueblo como principio de legitimidad del poder, toda vez que fomenta la participación del pueblo y descansa sobre un principio antielitista que comparte con la democracia. Cadahia y Coronel, por su parte, proponen una concepción del populismo enfrentada al socialismo en tanto que comprende lo institucional no como el enemigo a abatir sino como la vía por la cual actuar, enfrentando al neoliberalismo en cuanto que lucha por una radicalización democrática de las instituciones al dejar de ponerlas al servicio de la neutralización del conflicto y transformarlas en aparatos de estado especializados en gestionar el conflicto como base y ágora de la implicación popular en la construcción política de la vida pública: nos proponen, en otras palabras, una visión republicanista del populismo. Exactamente en este punto toma su base Sánchez Madrid, entendiendo esa radicalización como un llevar a término las tareas inacabadas de la Modernidad política, en especial la capacidad del Estado del Bienestar para la representación y la participación política y la capacidad de los ciudadanos, en tanto que sujetos políticos, para el autoconocimiento y conocimiento del otro. Frente a las reivindicaciones progresistas, democrátizadoras, republicanistas e ilustradas, Juan Manuel Aragües plantea que, más allá de cómo podamos defender, en el plano teórico, el significado del término “populismo” y más allá de sus virtudes y riquezas intrínsecas, éste está tan negativamente cargado en la esfera pública que es un error seguir tratando de recuperarlo. En su capítulo, Ema trabaja la potencia de la teoría laclauniana para superar dicotomías politológicas que lastran la teoría y la acción política desde hace décadas, tales como infraestructura/superestructura o necesidad/contingencia y hasta qué punto la inclusión de las pasiones en el análisis de los procesos democráticos y populares no simplifica o embrutece la política sino que, por el contrario, permite dar cuenta de su complejidad e incongruencias estructurales. Por su parte, Ferrari pone sobre la mesa el eterno problema de la falsa conciencia, para argumentar que el antagonismo a la hegemonía antiplebeya neoliberal no depende de la pertenencia a una posición explotada en las relaciones de producción, sino a una determinada relación con lo enunciable por el discurso hegemónico. Una posición que presente algo radicalmente heterogéneo a esa hegemonía y, por tanto, inapropiable, inasumible y no neutralizable. José Raúl Rojas Andrés 584 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 17 (2020) [pp. 581-585] E-ISSN: 2173-1071 En los dos últimos capítulos de la primera parte teórica, Ipar e Ingala profundizarán en los cimientos psicoanalíticos del populismo, tanto en su acervo conceptual como en su ontología subyacente. Iniciando la segunda parte, Germán Cano tratará el papel de los intelectuales en la emancipación popular en tiempos del emergente antiintelecualismo de los destropopulismos. A continuación, Biglieri y Perelló nos llevarán a Argentina para analizar el populismo no del kirchnerismo, como podríamos esperar, sino de la derecha macrista para deshacer lo conquistado por ese movimiento político. Camargo propondrá cómo debe jugar sus cartas el Frente Amplio para una operación exitosa en Chile, y Rubio Pueyo, en un muy original e innovador capítulo, analizará cómo el planteamiento de las políticas simbólicas de la identidad en EEUU suponen un cortafuegos que impide ninguna propuesta política no individualista pueda progresar. Con Alegre y Álvarez-Peralta el libro nos brinda dos análisis críticos retrospectivos en primera persona sobre los errores de Podemos, como caso de estudio reciente en España. Ramas aborda el pensamiento de un populista de derechas y muestra cómo sin una comprensión del populismo es imposible entender las vicisitudes de la última década francesa. Por último, Gunnarsson radiografía las características específicas y, sin duda, particulares del populismo conservador antifeminista, defendiendo que la emergencia de la ultra derecha en Europa es incomprensible sin atender a una agresiva operación antigénero. Nos encontramos, pues, ante una obra que, en lugar de ofrecernos un análisis minucioso desde un determinado enfoque, nos ofrece una panoplia de miradas sucintas desde enfoques no sólo múltiples sino, en ocasiones, enfrentados (como son los diferentes posicionamientos, dentro de la obra, sobre si el populismo puede ser o no de derechas). En ningún caso vamos a obtener exhaustividad (los breves capítulos rondan las 10 ó 15 páginas). Sin embargo, nos va a permitir tanto establecer un relativamente sólido (quizá algo escaso, pero suficiente) conocimiento de base para trabajar el concepto, como un abordaje desde unos puntos de partida tan diferentes y no siempre compatibles que permiten una visión periférica, multifactorial, no coherente y no cerrada, algo que personalmente considero imprescindible al enfrentarnos a un tema tan, al menos de momento, polémico y polemizado en los medios de comunicación, así como como en el debate académico; de hecho nos encontraremos, incluso, el cuestionamiento de si el populismo, precisamente por ser tan polémico, no supone un término y categoría ya inoperante. El aspecto más débil, en mi opinión (o al menos el que no está justificado por la propia concepción de la obra que arroja beneficios en otros ámbitos), es que todos sus autores escriben manifiestamente desde la izquierda. Hay capítulos que BIBLIOGRÁFICA Populismo y hegemonía: Retos para una política emancipatoria 585 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 17 (2020) [pp. 581-585] tratan el destropopulismo, pero no desde un pensamiento de derecha o, al menos, desde un pensamiento que no sea abiertamente de izquierda. Dado el actual escenario de efervescencia y triunfo de los populismos de derecha, y especialmente en virtud del planteamiento misceláneo y plurifactorial que caracteriza a la obra, la inclusión de capítulos escritos por intelectuales de derecha habría quizá aportado una complejidad y riqueza que aportase valor al mosaico de visiones ofrecido. El lector inexperto en la cuestión encontrará, a mi juicio, una obra que no facilita en sus primeros capítulos los mimbres necesarios para abordar los siguientes, especialmente de cara a los últimos capítulos de la primera parte, la más abstracta. A lectores más familiarizados les permitirá en cambio problematizar un concepto que, probablemente, tenga por más coherente y unitario de lo que a la luz de esta obra resulta ser, en función de mediante qué lecturas haya realizado su acercamiento. Para el lector más conocedor o experto, supone una muy buena oportunidad para, más que solventar, identificar vacíos teóricos en su comprensión del fenómeno populista y problemas no percibidos o no valorados en su complejidad/importancia. Para cualquiera de las tres categorías, la segunda parte ofrece un manojo útil y provechoso de instantáneas bien tiradas sobre experiencias reales y concretas. Y digo instantáneas por la rapidez y sensación de contacto en primera línea de esta segunda parte, tras unos algo farragosos últimos capítulos de la primera mitad. Resulta interesante poder realizar una suerte de visita express a los diferentes escenarios de experimentación populista, primeramente desde enfoques analíticos que nos permiten apreciar los matices de una determinada operación populista, como por ejemplo, la conceptualmente densa reflexión sobre cómo la ultraderecha conservadora antifeminista opera una demarcación nosotros-ellos, no sólo hacia un enemigo exterior, sino al enemigo interior que cualquier ciudadano lleva dentro, y que las políticas públicas de género, la educación sexual, la pornografía o las representaciones culturales feministas pueden hacer despertar, derivando no en un clásico populismo del odio sino de la culpa. Y en segundo lugar desde enfoques autocríticos en primera persona por parte de exdirigentes de Podemos, detallando experiencias no publicadas hasta el momento que sin duda permitirán abrir nuevos planos de reflexión sobre la experiencia política reciente de nuestro país. En este sentido, el libro constituirá sin duda un material de estudio sugestivo para el conjunto de investigadores en historia política contemporánea en general, y la experiencia de Podemos en particular.