Propuesta de un sistema de indicadores para la medición de la desigualdad en las sociedades avanzadas
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Propuesta de un sistema de indicadores para la medición de la desigualdad en las sociedades avanzadas María Luisa Jiménez Rodrigo Universidad de Sevilla COMUNICACIÓN
Propuesta de un sistema de indicadores para la medición de la desigualdad en las sociedades avanzadas María Luisa Jiménez Rodrigo y Eduardo Bericat Alastuey Departamento de Sociología Universidad de Sevilla 1. Introducción La preocupación por la desigualdad ha sido constante en la sociología desde sus orígenes al reflexionar sobre las consecuencias sociales derivadas de procesos de modernización y racionalización de las sociedades industriales, observándose que desarrollo económico no va necesariamente acompañado de un incremento de la igualdad social. En nuestros días, la cuestión de la desigualdad continúa siendo un tema central de la reflexión sociológica y que adquiere mayor relevancia en períodos de crisis económica e incremento del desempleo. Pero también, porque las experiencias sociales de la desigualdad y los factores ligados a ésta están sufriendo notables transformaciones. Si en el contexto de la sociedad industrial, las categorías de comparación se estructuraban en torno a la noción de clase social, en las sociedades contemporáneas los ejes de desigualdad se han ido desplazando hacia otros factores extraclasistas como el género, la edad, la inmigración o la ruralidad, que interactúan con las divisiones socioeconómicas dando lugar a nuevos escenarios de desigualdad. Por otro lado, la igualdad social se establece como una meta social prioritaria en los proyectos políticos de las sociedades democráticas avanzadas, meta que traza importantes retos en cuanto a su articulación y compenetración con otras metas ligadas al desarrollo económico y al bienestar social. En este contexto, la investigación empírica sobre la desigualdad adquiere una especial importancia. Ya que junto a los planteamientos teóricos acerca de sus causas, factores y manifestaciones, es necesario contar con instrumentos coherentes y sólidos de observación y medición de las tendencias de cambio en torno a la desigualdad. Sin embargo, en nuestro entorno el desarrollo de indicadores sociales es todavía limitado e insuficiente. Los esquemas de indicadores más habituales se reducen a registros 1
estadísticos y listados de indicadores existentes hasta el momento –fruto de la explosión y acumulación estadística1– y organizados en temáticas diversas. Muchos de ellos carecen de coherencia teórica y manifiestan escasa potencialidad analítica del cambio social. Por esto, este trabajo mira hacia el planteamiento clásico y original de la construcción de indicadores sociales, partiendo de un problema teórico para ir descubriendo operativamente sus dimensiones hasta llegar a las variables empíricas. También reivindica el papel de la sociología en los procesos de conceptualización y elaboración de sistemas de indicadores sociales, que vayan más allá de una mera ordenación de fuentes estadísticas. En esta comunicación presentamos una propuesta inicial de indicadores sociales sobre desigualdad aplicado a las sociedades avanzadas. Se trata de una propuesta que se inserta en un proyecto más amplio para la construcción de un sistema de indicadores sociales para la monitorización del cambio social en Andalucía2. Por ello, no se encontrarán en esta presentación algunas de las dimensiones o aspectos que teóricamente deberían contenerse, al contemplarse en otros ámbitos del sistema general. El objetivo de este sistema de indicadores es doble. Por un lado, pretende facilitar la medición y monotorización de la desigualdad social en Andalucía a través del tiempo, mediante la generación de datos sobre las principales tendencias sociales que permitan medir su variación y su ritmo de cambio. Por otro lado, consideramos que el conocimiento sobre la realidad andaluza y su cambio social sólo puede entenderse en relación a otros contextos de referencia. Por ello, este sistema de indicadores se integra en un marco suprarregional más amplio que conlleva la comparación de la situación de desigualdad en Andalucía con la situación española y europea. 2. Indicadores sociales, objetivos sociales y desigualdad El movimiento de los indicadores sociales se inicia cuando se planteó la necesidad de contar con indicadores que fueran más allá de lo económico y que fueran capaces de medir y valorar los resultados de las políticas sociales y su impacto en el bienestar social (Bauer, 1966). Desde entonces, ha centrado su actividad en medir el bienestar y la 1 Contamos con excepciones, como el Barómetro Social de España del colectivo IOE o el sistema de indicadores del Observatorio de España. 2 Proyecto de investigación “Puesta en marcha del nuevo sistema de indicadores sociales de Andalucía y elaboración de un análisis de la situación social de la población andaluza” financiado por el Instituto de Estadística de Andalucía. 2
calidad de vida de los individuos, el nivel de bienestar social y el grado de cohesión de las sociedades. La evolución de este movimiento ha sido históricamente desigual con altibajos, variando sus focos de interés en relación a la transformación de las metas sociales que, en cada momento, eran definidas por los sistemas políticos. Este planteamiento implica una clara visión normativa, puesto que los indicadores sociales debían mostrar si la sociedad se estaba moviendo en las direcciones correctas; direcciones que, sin duda, dependen de los objetivos sociales fijados por los sistemas políticos. Pero también, se planteaban con una intención práctica, al entenderse no sólo como herramientas de medición del cambio social sino también como poderosas e innovadoras herramientas de evaluación y mejora de políticas públicas (Cobb y Rixford, 1998). Desde los años sesenta, su objeto de atención ha ido modificándose. A grosso modo, son tres las principales metas sociales que han dado lugar a los principales sistemas de indicadores sociales disponibles actualmente. Estas metas son calidad de vida, calidad social y cohesión social. Para este trabajo, cabe plantearse como contextualización inicial del mismo ¿qué lugar ocupa la desigualdad en los sistemas de indicadores sociales disponibles? Sin duda, la prioridad social de la igualdad está presente en los planteamientos de las sociedades democráticas avanzadas, pero, ¿en qué medida y cómo esta meta se recoge en los sistemas de indicadores sociales? Para ello hemos revisado los principales sistemas de indicadores disponibles actualmente. En general, el lugar y la relevancia de la desigualdad social como ámbito específico y diferenciado son diversos en los diferentes sistemas de indicadores sociales revisados. El giro observado en sus ejes de análisis –desde el bienestar social y la calidad a la calidad social y la cohesión social– ha supuesto un mayor reconocimiento y centralidad de la desigualdad social como elemento fundamental de la desarrollo de las sociedades. Así podemos ver que aquellos sistemas de indicadores que se inspiran en el concepto de calidad de vida, la noción sobre desigualdad / igualdad, no suele abordarse de forma explícita. Por ejemplo, la fundación de la Unión Europea, EuroFound –que ha elaborado un sistema de indicadores (EurLife) sobre las condiciones objetivas de vida y el bienestar subjetivo de la ciudadanía europea– entre los dominios contemplados3, no 3 Salud, empleo, privación económica, educación, familia, participación social, vivienda, medioambiente, transporte, seguridad, ocio y satisfacción con la vida. 3
se incluye la desigualdad como dominio, si bien puede entenderse ligada a la esfera de privación económica. Por otro lado, el sistema de indicadores sociales de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que se fundamenta en la noción de calidad social, contempla explícitamente la dimensión de la equidad social. Este sistema, denominado Society at a Glance, se organiza en su versión de 2009 en torno a cuatro ámbitos centrales: autonomía, equidad, salud y cohesión Social4. Es dentro del ámbito de los indicadores de equidad, donde podemos encontrar indicadores relativos a la medición de la desigualdad, entendida fundamentalmente en términos de renta (desigualdad de ingresos, brecha de género en los salarios, pobreza) y de gasto público en políticas sociales. Otro importante sistema de indicadores sociales basado en el concepto de calidad social es el Sistema Europeo de Indicadores Sociales (European System of Social Indicators). Los ámbitos principales de este sistema son calidad de vida, cohesión social y sostenibilidad. Dentro del ámbito de la cohesión social, se consideran dos dimensiones esenciales, donde se aborda explícitamente las cuestiones relativas a la desigualdad. Estas dimensiones son: 1. Disparidades, desigualdades y exclusión social y 2. Relaciones sociales, referida al capital social. La subdimensión relativa a la desigualdad, referida a los aspectos de distribución del bienestar dentro de una sociedad, como las disparidades regionales, la igualdad de oportunidades para las mujeres y otros grupos de la población (Berger-Schmitt y Noll, 2000). Se estructura en tres subdimensiones: desigualdad de ingresos, desigualdad intergeneracional en ingresos y condiciones de vida y exclusión social. Desde el enfoque de la cohesión social, se han desarrollado una serie de indicadores por la Unión Europea, donde se subraya la necesidad de reducir la desigualdad (al mismo tiempo que se refuerzan los vínculos sociales entre los individuos) para lograr el objetivo de la cohesión social (Consejo de Europa, 2005). Las dimensiones que integran este sistema de indicadores de cohesión social son: 1. Igualdad en el acceso y disfrute de derechos / No discriminación; 2. Dignidad y reconocimiento de la diversidad; 3. Autonomía y desarrollo personal, familiar y profesional; y 4. Participación y representación. La dimensión de igualdad y no discriminación, se subdivide a su vez en 4 Más una dimensión de indicadores generales de contexto. 4
tres elementos: derechos civiles y derechos humanos en general; derechos sociales y económicos y derechos ambientales. Por otro lado, esta dimensión se aplica a ocho ámbitos de la vida: empleo, ingresos/poder de gasto, vivienda, salud y cobertura social, nutrición, educación, comunicación/información y cultura. Cuadro 1. Lugar de la desigualdad como ámbito de análisis en los sistemas de indicadores sociales de referencia. SISTEMA DE INDICADORES EurLife EUROFOUND Social Indicators OCDE European System of Social Indicators – GESIS Indicadores Sociales de Cohesión Social UNIÓN EUROPEA ÁMBITO Income deprivation Equity Indicators Social cohesion / Disparities, Inequalities and Social Exclusion Equal enjoyment of rights and equal access to fundamental rights DIMENSIONES / SUBDIMENSIONES / Indicadores Inequality of income distribution Gini index Deprivation index Difficulties in making ends meet Unable to pay scheduled bills Inability to pay for food Satisfaction with standard of living Dissatisfaction with financial situation Expected financial situation of household Persistent at risk of poverty rate At risk of poverty rate Income inequality Poverty Poverty among children Adequacy of benefits of last resort Public social spending Total social spending Total Income Inequality I3111 Income Quintile Share Ratio I3112 Gini Coefficient Intergenerational Inequality of Income and Standard of Living Living at the Expense of Future Generations I3211 General Government Gross Debt per Capita I3212 General Government Gross Debt in % of GDP Actual Income Inequality between Generations I3221 Income Level of Children I3222 Income Level of Young Adults I3223 Income Level of Middle-aged People I3224 Income Level of Old People Social Exclusion Poverty I3311 Relative Poverty Rate I I3312 Relative Poverty Rate II I3313 Relative Poverty Rate III I3314 Poverty Gap Equity in income Equity of access to employment Equity in housing Fuente: Elaboración propia 5
3. Metodología La metodología seguida se inspira en el planteamiento clásico para su ideación y construcción de indicadores e índices sociales propuesto por Paul Lazarsfeld (1979), que puede sintetizarse en las siguientes fases: 1. Representación teórica del concepto, de manera que en su definición queden especificados sus rasgos característicos fundamentales. 2. Especificación del concepto a través de su descomposición en “dimensiones” o “componentes”, que reflejen la complejidad del fenómeno y permitan su aprehensión empírica. Estas dimensiones pueden ser deducidas analíticamente a partir del concepto general que las engloba, o empíricamente, a partir de la estructura de sus intercorrelaciones. 3. Elección de indicadores que señalen la extensión que toma la dimensión en los casos considerados. La relación entre indicador y concepto es siempre de probabilidad y no de certeza, por lo que es necesario utilizar un número suficientemente amplio de indicadores que dé cuenta de la multiplicidad de cada dimensión. Una cuarta fase de este proceso –y que no se describe en este trabajo, pero que sí se tiene en cuenta en el planteamiento global y ejecución de este proyecto– es la construcción de índices que sinteticen los datos elementales obtenidos en las etapas precedentes. En este trabajo se ha partido de una definición teórica del concepto de desigualdad, elaborada a partir de una revisión de las diferentes definiciones disponibles. Igualmente se ha considerado el análisis de las principales tendencias de cambio y de las metas y objetivos sociales fijados de manera más o menos consensuada en nuestro entorno. Estas consideraciones han sido de gran importancia para decidir las características y rasgos fundamentales del fenómeno, que ayudan a fijar los criterios para delimitar el concepto y proceder a su operacionalización. La definición operativa implica la desagregación del concepto de en dimensiones y subdimensiones que sean capaces de reflejar la complejidad del fenómeno en cuestión y de transformarlo en elementos directamente observables. Para la elección de los indicadores relativos a cada dimensión, es preciso tener en cuenta que los indicadores sociales, dada su pretensión de especificidad no pueden dar 6
cuenta de la totalidad y la complejidad de los fenómenos sociales. Son medidas de aproximación, medidas parciales del concepto que deben ser entendidas en términos de probabilidad. Precisamente por ello reciben esta denominación de indicadores, porque indican, son indicios de otras variables más generales que ayudan a inferir la concurrencia de dichas variables más abstractas (Sierra Bravo, 1992). Por esta misma razón, la elección de indicadores es una tarea delicada, donde se ha tener en cuenta una serie de condicionantes, derivados no sólo de la construcción teórica y operativa del fenómeno sino también, y sobre todo, de los recursos estadísticos y sociológicos disponibles para su concreción empírica y su cálculo. Para la selección e inclusión de los indicadores, por tanto, además de su pertinencia teórica, tienen que cumplir una serie de criterios técnicos: • Disponibilidad de sus valores empíricos, preferentemente a través de plataformas virtuales para facilitar su acceso y cálculo por diferentes agentes. • Continuidad en su producción y publicación que aseguren la estabilidad de los indicadores y su seguimiento temporal. Por esto se prefirieron fuentes consolidadas que en la medida de lo posible estuvieran incluidas en planes estadísticos e indicadores e índices internacionalmente consensuados. • Periodicidad regular en la actualización de los datos, como mínimo cada dos años, que facilitara la actualización del sistema de indicadores y su tratamiento longitudinal. • Comparabilidad de los datos en los niveles considerados: regional, nacional y europeo. La concurrencia de estos criterios comporta necesariamente un proceso de selección altamente riguroso que puede dejar fuera del sistema indicadores de un alto valor teórico pero técnicamente limitados; y al contrario, la inclusión de indicadores con menor potencialidad teórica pero técnicamente suficientes. Este hecho, sin duda, ha influido en la configuración final de este sistema de indicadores. 4. Aproximaciones al estudio de la desigualdad 4.1. Aproximaciones teóricas a la igualdad (desigualdad) El punto de partida en la configuración de todo sistema de indicadores sociales arranca necesariamente de la definición y representación teórica del fenómeno a observar. En nuestro caso, llegar a una definición única y univalente de la igualdad 7
(desigualdad) no es tarea sencilla, dada la complejidad y diversidad de significados, enfoques teóricos e implicaciones ideológicas y políticas que envuelven a esta noción5. Además, la igualdad o la desigualdad pueden manifestarse en diferentes espacios: riqueza, empleo, educación, vivienda. Y, a menudo, la igualdad en un espacio puede ser contradictoria con la igualdad en otro. Por lo que existen diversas experiencias sociales y manifestaciones de la igualdad, que pueden entenderse tanto en sus niveles objetivos, analizando la distribución de condiciones de vida y de trabajo, como en su nivel subjetivo, porque también hay desigualdades en torno al reparto social de la felicidad y el bienestar subjetivo. Y necesariamente no tienen porqué ir unidos ambos niveles. Al preguntar por la igualdad, podemos plantear diferentes cuestiones: igualdad, respecto a qué, entre quiénes y, una pregunta clave, cómo puede ser cuantificada la igualdad. En primer lugar, como sostiene Amartya Sen (1999), cuando hablamos de igualdad, debemos plantearnos igualdad, ¿de qué?, enfatizando la necesidad de acotar las variables de comparación y reflexionar las implicaciones de seleccionar determinadas variables y excluir otras. Porque en el proceso de construcción de las desigualdades podemos fijar nuestra atención en los ingresos, el prestigio social, el poder, las certificaciones escolares, el capital cultural, entre otros aspectos, sin que haya una correspondencia necesaria entre todos ellos (Reygadas, 2004). Históricamente, la igualdad (desigualdad) ha sido teorizada y enfocada desde diferentes puntos de vista. Una de las clasificaciones más utilizadas es la distinción entre igualdad formal, igualdad de oportunidades e igualdad de resultados. Todas ellas implican determinadas conceptualizaciones del individuo y su relación con el sistema social así como la responsabilidad de los poderes públicos en el modo de combatir la desigualdad. También, interesa distinguir estas dimensiones por cuestiones metodológicas, ya que cada una de estas expresiones de la igualdad (desigualdad) implica formas diferentes de observación (Makkonen, 2006). La igualdad formal se vincula con la igualdad de trato derivada de la aplicación efectiva de la igualdad de los individuos ante la ley y de la ausencia de discriminaciones. Las prácticas discriminatorias en cuanto a la aplicación de la ley y el disfrute de los derechos de ciudadanía, serían, por tanto, la vía para medir la 5 Para una revisión detallada ver O'Higgins (1987) y la excelente colección sobre desigualdad resultado de los Simposios sobre Igualdad y Distribución de la Renta y la Riqueza, publicada por la Fundación Argentaria. 8
cuantificables. La desigualdad también puede manifestarse a nivel subjetivo en relación a la acumulación de sentimientos de felicidad o bienestar12 y los estándares personales de satisfacción. Estos aspectos serán considerados en este sistema de indicadores, pero a un nivel complementario. Séptimo. Buscamos medir la desigualdad independientemente del grado de desarrollo económico y social, ya que pueden caminar en direcciones distintas. En consecuencia, no nos interesa el grado de avance o retroceso hacia la calidad social13 sino el modo en el que se dividen socialmente los recursos, independientemente de si se concentran en la parte superior o en la parte inferior de la distribución. Teniendo en cuenta estas consideraciones, entendemos la desigualdad social en relación a las diferencias entre las personas o grupos sociales en cuanto a al acceso, disposición y control de recursos sociales y económicos y que pueden desembocar en relaciones de jerarquía y dominación. Esta definición, en consecuencia con lo expuesto anteriormente, considera la distribución de los recursos no sólo en cuanto a renta, ingresos o patrimonio sino también en lo que se refiere a bienes sociales, educativos y laborales y a otros recursos ligados al bienestar y condiciones de vida de los individuos. La desigualdad es entendida desde dos perspectivas. Por una parte, puede entenderse desde una perspectiva absoluta, en relación a la privación de recursos considerados esenciales para un nivel de vida digno en las sociedades avanzadas y que pueden conducir a procesos de exclusión social. En términos absolutos, pensar la desigualdad implica fijar la concepción de ser social y una idea normativa sobre en qué debemos ser iguales. La desigualdad absoluta se refiere a la privación de recursos económicos y sociales por debajo de los niveles mínimos socialmente aceptables desde el punto de vista de los estándares dignos de vida y que pueden desembocar en procesos de exclusión social. Por otra parte, la desigualdad en términos relativos, alude al reparto social de los recursos escasos entre los miembros de una sociedad, por lo que se sustenta en una visión relacional. Estas dos expresiones de desigualdad pueden manifestarse en las tres dimensiones consideradas como centrales y que estructuran el sistema de indicadores sociales: desigualdad económica, desigualdad laboral y desigualdad educativa. 12 Ver a este respecto los trabajos de Veenhoven (2005). 13 Aspecto que ya se trata en otros índices del proyecto. 15
5.1. Desigualdad económica La primera dimensión se refiere a la desigualdad económica, atendiendo a la distribución social de los recursos económicos. Incluye tres subsimensiones: - Privación material: Donde se recogen indicadores en torno a la privación de individuos y hogares para alcanzar un bienestar material mínimo. Estos indicadores se refieren a la pobreza económica relativa y condiciones mínimas de vida como la habitabilidad de la vivienda, la alimentación y la asistencia sanitaria. - Desigualdad en renta: Donde se incluyen indicadores relativos a la distribución de la renta y de los ingresos entre la población, la fuente de ingresos de los hogares y, específicamente, las desigualdades salariales, abordando las desigualdades en salario entre diferentes colectivos sociales. - Desigualdad en consumo: Además de lo que la gente gana, es preciso examinar lo que la gente gasta, esto es, la capacidad de consumo de los individuos y de los hogares y las diferencias existentes. Para ello, se consideran una serie de estándares de consumo, registrando el porcentaje de la población se ajusta a las “normas de consumo” (Sen, 1992). 5.2. Desigualdad laboral La segunda dimensión se refiere a la desigualdad laboral, donde se contemplan aspectos ligados a la distribución y acceso a los recursos vinculados con el empleo, fundamentalmente a la relación de inclusión/exclusión del empleo y al estatus ocupacional. Esta dimensión se compone de las siguientes subdimensiones: - Exclusión del empleo: Donde se reúnen indicadores sobre la no participación de los individuos en el mercado laboral, y específicamente, aquellas situaciones más consistentes y permanentes en el tiempo que implican un serio riesgo de exclusión social como el desempleo de larga duración o los hogares sin empleo. - Desigualdad en el estatus ocupacional: La ocupación es considerada como una buena medida de aproximación de la estratificación socioeconómica, siendo un principio central para la clasificación de los individuos en clases sociales en virtud de diferentes criterios: el control de los medios de producción, condiciones de explotación, estatus profesional, oportunidades vitales, etc. Se han planteado diversas medidas de clase social basadas en la ocupación, siendo las de E.O. Wright, Goldthorpe o Esping Andersen las más conocidas y empleadas en el 16
análisis de clases, si bien implican un nivel muy detallado de las variables para su cálculo. Un sistema más sencillo y ampliamente utilizado en el Reino Unido ha sido la escala del Registrador General del Censo; escala que ha sido sustituida por la Clasificación Socioeconómica, y que pretende establecer un procedimiento de clasificación estandarizado para toda la Unión Europa en función de la clasificación internacional de ocupaciones (ISCO-88), la European Socioeconomic Classification (ESeC). Teniendo en cuenta la disponibilidad de los datos y el nivel de desagregación de los mismos se plantean indicadores que permitan un acercamiento a la desigualdad distribución del estatus ocupacional. 5.3. Desigualdad educativa La tercera dimensión central de este sistema de indicadores se ocupa de la desigualdad educativa, atendiendo a los bienes educativos, considerándolos a lo largo de la trayectoria vital. Se consideran dos dimensiones: - Privación educativa, que mide el porcentaje de individuos que no alcanzan los niveles mínimos de formación y cualificación educativa. - Desigualdad en logros formativos, que recoge indicadores que miden tanto la proporción de personas con bajos niveles de estudios como las oportunidades de acceso a la educación superior o la formación a lo largo de la vida. Cuadro 3. Estructura del sistema de indicadores sobre desigualdad social PERSPECTIVA RELATIVA Subdimensiones Desigualdad en renta Desigualdad en consumo Desigualdad en logros educativos PERSPECTIVA ABSOLUTA Subdimensiones Privación material Exclusión del empleo Privación educativa Desigualdad económica Desigualdad laboral Desigualdad educativa DESIGUALDAD SOCIAL DIMENSIONES Desigualdad ocupacional 17
5.4. Dimensiones complementarias Se incluyen en la estructura dos dimensiones complementarias que consideramos importantes para atender a las tendencias sociales contemporáneas en relación a la igualdad y que no forman parte de la estructura central por motivos teóricos (no responden de forma estricta a la definición del concepto) o empíricos (los indicadores no cumplen los criterios técnicos de inclusión, principalmente, en lo que se refiere a la comparabilidad entre Andalucía, España y Europa). Estas dimensiones son: - Acceso y uso de las nuevas tecnologías; aspectos que en el contexto de las sociedades postindustriales conllevan nuevas expresiones de la desigualdad distribución den relación a la distribución de los recursos en torno a la información y el conocimiento (brecha digital). - Experiencia subjetiva de la desigualdad y el nivel de vida autopercibido por los individuos. 6. El panorama de la desigualdad social en Andalucía Los indicadores sociales pretenden mostrar, a modo de fotografía desde el aire, una panorámica general del grado de amplitud de los fenómenos objeto de observación y medición. En estas páginas incluimos una primera imagen sobre la situación de la desigualdad, en las dimensiones consideradas, en Andalucía, poniéndola en relación con la situación de España y Europa. En el cuadro 4, se recogen los valores empíricos relativos a estos tres ámbitos geográficos. 18
Cuadro 4: Componentes del sistema de indicadores de desigualdad social y valores empíricos. Andalucía, España, Europa. Estimación año 2007. DIMENSIONES / SUBDIMENSIONES / INDICADORES Andalucía España Europa Fuente D1. DESIGUALDAD ECONÓMICA D1.1. Privación material d1.1. Personas por debajo del umbral de la pobreza (%) d1.2. Hogares que no pueden mantener su vivienda a temperatura adecuada (%) d1.3. Hogares que no pueden permitirse carne, pollo o pescado (%) d1.4. Personas que no han podido recibir asistencia médica (porcentaje) D1.2. Desigualdad en renta d1.5. Coeficiente de Gini (valor: 0-100) d1.6. Distribución de la renta S80/S20 (valor) d1.7. Hogares cuyos ingresos principales provienen de rentas de capital y de la propiedad (%) d1.8. Hogares cuyos ingresos principales provienen de subsidios y transferencias social (%) d1.9. Índice de desigualdad salarial (valor) d1.10. Índice de salario medio anual de personas asalariadas con nivel educativo bajo (valor. Índice = 100) d1.11. Índice de salario medio anual de personas asalariadas con estudios terciarios (valor. Índice = 100) D1.3. Desigualdad en consumo d1.12. Hogares con vivienda principal en propiedad (%) d1.13. Hogares que disponen de coche (%) d1.14. Hogares que disponen de ordenador (%) d1.15. Hogares que disponen de teléfono móvil (%) d1.16. Hogares que pueden permitirse ir de vacaciones (%) D2. DESIGUALDAD LABORAL D2.1. Exclusión del empleo d2.1. Tasa de no ocupación (%) d2.2. Tasa de desempleo de larga duración (%) d2.3. Hogares donde ningún miembro tiene empleo (%) D2.2 Desigualdad en estatus ocupacional d2.4. Directivos/as, profesionales y científicos/as (%) d2.5. Técnicos/as y semiprofesionales (%) d2.6. Trabajadores/as cualificados/as (%) d2.7. Trabajadores/as no cualificados/as (%) D3. DESIGUALDAD EDUCATIVA D3.1. Privación educativa 29,2 14,6 3,3 2 -- 5,3 1,53 38,95 4,01 86,31 144,48 82,2 75,4 56,8 89,4 45,9 50,93 3,35 4,28 18,17 34,29 27,49 19,44 19,7 7,9 2,3 3,6 31,3 5,3 1,38 32,71 4,25 78,45 146,02 82,5 76,4 60,4 90,9 61,7 45,95 1,96 8,37 19,79 36,58 28,21 14,99 16 14,4 4,3 6,2 30 4,8 3 40,42 3,45 70,9 150,38 64 95,6 64 85 72,8 46,71 3,09 11,57 21,81 40,29 27,12 9,79 ECV ECV ECV ECV ECV ECV ECPF ECPF EES EES EES ECV ECV ECV ECV ECV EPA EPA EPA EPA EPA EPA EPA 19
d3.1. Tasa de analfabetismo (%) d3.2. Tasa de abandono escolar prematuro (%) d3.3. Niveles bajos de lectura en el alumnado de 15 años (%) D3.2. Desigualdad en logros formativos d3.4. Población con bajos niveles educativos (25-64 años) (%) d3.5. Tasa de acceso a la educación superior (18-24 años) (%) d3.6. Tasa de formación a lo largo de la vida (25-64 años) (%) 4,2 36,8 31,3 58,52 21,29 9,75 2,2 31 25,7 49,6 23,55 10,39 4,71 14,8 22,9 29,2 42,26 9,19 EPA EPA PISA EPA EEU EPA INDICADORES COMPLEMENTARIOS Andalucía España Europa Fuentes DC.1. Desigualdad digital dc.1. Población que nunca ha utilizado Internet (%) dc.2. Hogares sin acceso a Internet por ser demasiado caro (%) dc.3. Personas sin conocimientos informáticos suficientes frente a un cambio de empleo (%) DC.2. Desigualdad subjetiva dc.4. Ingresos insuficientes para vivir confortablemente (%) dc.5. Satisfacción con el nivel de vida (%) dc.6. Población considera pertenecer a colectivo discriminado (%) 47,1 35 31,5 22,8 73,9 4,2 42,1 29,0 30,1 16,9 81,8 4,5 37 -- 25 21,5 73,4 7,6 ETIC ETIC ETIC ESE ESE ESE Fuentes utilizadas ECV Encuesta de Condiciones de Vida ECPF Encuesta Continua de Presupuestos Familiares EES Encuesta de Estructura Salarial EPA Encuesta de Población Activa EEU Estadísticas de Enseñanza Universitaria ETIC Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación ESE Encuesta Social Europea Conclusiones Este sistema de indicadores sobre desigualdad responde a una necesidad manifiesta de contar en nuestro entorno con instrumentos que faciliten el abordaje empírico del estudio de las desigualdades, no solo mirando hacia posibles aportaciones para el conocimiento sociológico, sino también hacia la construcción de un conjunto de datos riguroso y fiable acerca del grado de desarrollo social y sus procesos de cambio. En su valoración y utilización es preciso tener en cuenta una serie de limitaciones de esta primera propuesta de un sistema de indicadores en torno a la desigualdad. Estas 20
limitaciones se derivan, por una parte, de las demarcaciones teóricas necesarias en la definición conceptual del fenómeno. Este sistema al focalizarse en aquellas dimensiones consideradas como estructurales deja fuera otras dimensiones importantes para el entendimiento y compresión de las desigualdades contemporáneas y sus consecuencias. Por otra parte, las dificultades en cuanto a la disponibilidad, accesibilidad y características técnicas de los datos estadísticos también han supuesto serios condicionamientos para el diseño de la estructura del sistema de indicadores. Lo que plantea la necesidad de mejorar la coordinación entre los diferentes organismos estadísticos y también entre éstos y los centros y equipos de investigación que recurren a sus fuentes. Otra importante limitación de esta propuesta es que se trata de una propuesta todavía parcial y descriptiva. Teniendo presente proceso clásico de construcción de sistemas de indicadores sociales, una fase decisiva de su aplicabilidad y capacidad de análisis del cambio social es la construcción de índices sintéticos que resuman las diferentes dimensiones o componentes contempladas en el fenómeno en cuestión. La creación de índices sintéticos, fase contemplada en este proyecto, facilita la observación del grado de cambio de las tendencias social y del ritmo de convergencia de un territorio o sistema social con otros referentes. En definitiva, consideramos fundamental el avance hacia la construcción de sistemas de indicadores sociales cada vez más refinados teórica y metodológicamente que faciliten la observación del grado de avance hacia las metas sociales definidas en las sociedades democráticamente avanzadas. Esta información es especialmente necesaria y útil para la elaboración e implementación de políticas sociales sino también para la evaluación de sus efectos en la experiencia social de la ciudadanía. Agradecimientos Al Instituto de Estadística de Andalucía por la financiación de este proyecto y a las personas integrantes del equipo de investigación. 21
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