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El carácter del paisaje como medio para la identificación de los valores patrimoniales del viñedo español

Silva Pérez, María Rocío; Fernández Salinas, Víctor; Molinero Hernando, Fernando

Abstract

Esta comunicación parte de la noción de carácter del Convenio Europeo del Paisaje y de su traslación metodológica por la Landscape Character Assessment (LCA) para acercarse a los valores patrimoniales del viñedo español. Se entiende que el carácter es la huella dactilar de cada paisaje resultante de la combinación exclusiva y singular de un medio natural determinado (la infraestructuras del paisaje); de unos procesos de construcción histórica (la estructura del paisaje); y de unas percepciones y valoraciones sociales (la superestructura de los paisajes). Se presupone que dichos estructurantes territoriales y apreciativos constituyen un buen punto de partida para la identificación de los valores patrimoniales del viñedo como tipo de paisaje, como paso previo e ineludible para la selección de paisajes concretos (o unidades de paisaje), delimitados (o delimitables) y conocidos y reconocidos con nombres propios.

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| 900 TREINTA AÑOS DE POLÍTICA AGRARIA COMÚN EN ESPAÑA: AGRICULTURA Y MULTIFUNCIONALIDAD EN EL CONTEXTO DE LA NUEVA RURALIDAD EL CARÁCTER DEL PAISAjE COMO MEDIO PARA LA IDENTIFICACIóN DE LOS VALORES PATRIMONIALES DEL VIÑEDO ESPAÑOL Rocío Silva Pérez (1) Víctor Fernández Salinas (1) Fernando Molinero Hernando (2) (1) Departamento de Geografía Humana/Universidad de Sevilla (2) Departamento de Geografía/Universidad de Valladolid [email protected] / [email protected] / [email protected]a.es Resumen Esta comunicación parte de la noción de carácter del Convenio Europeo del Paisaje y de su traslación metodológica por la Landscape Character Assessment (LCA) para acercarse a los valores patrimoniales del viñedo español. Se entiende que el carácter es la huella dactilar de cada paisaje resultante de la combinación exclusiva y singular de un medio natural determinado (la infraestructuras del paisaje); de unos procesos de construcción histórica (la estructura del paisaje); y de unas percepciones y valoraciones sociales (la superestructura de los paisajes). Se presupone que dichos estructurantes territoriales y apreciativos constituyen un buen punto de partida para la identificación de los valores patrimoniales del viñedo como tipo de paisaje, como paso previo e ineludible para la selección de paisajes concretos (o unidades de paisaje), delimitados (o delimitables) y conocidos y reconocidos con nombres propios. Palabras clave: Paisaje, patrimonio, carácter paisajístico, viñedos. AbstRAct: the landscape character as a means for the heritage values of the Spanish vineyard identification This paper is based on the notion of character as it is used by the European Landscape Convention and its methodological translation into the Landscape Character Assessment (LCA) to know the Spanish vineyard heritage values. It is understood character is the fingerprint of each landscape and it is resulting from the exclusive and unique combination of a physical environment (landscape infrastructure), a process of historic building (landscapes structure); and perceptions and social assessments (landscape superstructure). This paper assumes these appreciative and territorial structuring are a good starting point for the values identification of the vineyard landscapes. This can be a prior and unavoidable step for the selection of specific landscapes (or landscape units), delimited (or delimitable), known and recognized with proper names. Keywords: landscape, heritage, landscape character, vineyards 901 | BLOqUE II APARTADO 2: REESTRUCTURACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DEL MUNDO RURAL. EL POSTPRODUCTIVISMO O NO-PRODUCTIVISMO AGRARIO. NUEVAS RURALIDADES 1. INTRODUCCIóN Esta comunicación pretende avanzar, como objetivo básico, en la aportación del carácter del paisaje para la identificación de los valores patrimoniales de los viñedos, considerados un tipo particular y conspicuo entre los paisajes agrarios. Como hipótesis se mantiene que los espacios agrarios, y entre ellos los del viñedo, definen tipos o abstracciones de paisajes. Las adhesiones patrimoniales no se operan sobre esas abstracciones, sino sobre paisajes concretos, delimitados o delimitables y conocidos y reconocidos con nombres propios (nivel de área en terminología de la Landscape Character Assessment –LCA-; TUDOR, 2014), que son los verdaderos paisajes patrimoniales susceptibles de ser declarados institucionalmente (tanto por figuras de protección patrimonial españolas como internacionales, sobre todo por la Unesco). Aun así, se mantiene el interés por identificar los valores patrimoniales de los viñedos españoles a escala de tipos (en la misma terminología de la LCA), como paso previo e ineludible para la selección de paisajes concretos (o unidades de paisaje) donde tales valores adquieren manifestaciones propias y se insertan en diferentes contextos y escenarios paisajísticos. Para conseguir ese objetivo se recurre a la noción de carácter a la que alude el Convenio Europeo del Paisaje (CONSEJO DE EUROPA, 2000) y a su traslación metodológica efectuada por la citada LCA. Se entiende que el carácter es comparable, permítase el símil, a la huella dactilar de cada paisaje, resultante de la combinación, exclusiva y singular en cada ámbito, de un medio natural determinado (o infraestructura del paisaje); de unos procesos de construcción histórica (o estructura del paisaje); y de unas percepciones y valoraciones sociales (o superestructura del paisaje). 2. BREVE ESTADO DE LA CUESTIóN Desde hace varios lustros se asiste a una reivindicación de las dimensiones «extra-productivas» de la agricultura a través del reconocimiento de los bienes públicos que aporta a la sociedad, entre los que ocupa un papel destacado la provisión de paisajes y recursos patrimoniales (GIRINI, MONFORT y MORENO, 2015). Se multiplican los distintivos de excelencia ligados a la singularidad de los territorios (denominaciones de origen, indicaciones geográficas protegidas, «productos de la tierra», etc.) y las dimensiones culturales y estéticas de las prácticas agrarias, únicas e irrepetibles en cada ámbito, pasan a ser consideradas plusvalías territoriales y fuentes de competitividad en mercados agrarios cada vez más globalizados y empeñados en diferenciarse. En paralelo, aumentan los itinerarios culturales por las áreas de cultivo, se multiplica el turismo alimentario y enológico (PRAT y CÁNOVES, 2014). En efecto, estos nuevos valores se sustentan en profundas modificaciones en el entendimiento del patrimonio y su vinculación con el territorio (CASTILLO y MARTÍNEZ, 2014). Surgen nuevas categorías patrimoniales que reconocen el patrimonio agrario como bien de interés cultural (arqueología industrial, bienes de interés etnográfico, itinerarios y paisajes culturales). Ello resulta una novedad respecto | 902 TREINTA AÑOS DE POLÍTICA AGRARIA COMÚN EN ESPAÑA: AGRICULTURA Y MULTIFUNCIONALIDAD EN EL CONTEXTO DE LA NUEVA RURALIDAD a la desconsideración patrimonial de estos bienes de épocas muy recientes (SILVA, 2009) y lo que, si cabe, resulta más novedoso, son cada vez más los paisajes agrarios que aspiran a reconocimientos institucionales de rango internacional, merced a su incorporación a la Lista de Patrimonio Mundial UNESCO, 1972). Los viñedos están entre los sistemas agrícolas más reconocidos institucionalmente y su presencia entre los bienes de la Lista de la Unesco es relativamente abundante, la más abundante sin duda entre los paisajes culturales agrarios. Once regiones vitivinícolas han sido declaradas por el valor universal excepcional de sus paisajes y porque las vides constituyen su argumento patrimonial básico: Wachau (Austria), Saint Emilion (Francia), curso medio del Alto Rin (Alemania), Tokaj (Hungría), Portovenere-Cinque Terre (Italia), Alto Duero y Pico (Portugal) o Lavaux (Suiza), además de las tierras de olivares y viñas de Battir (Palestina), los pagos de viñedo de Borgoña y los viñedos, casas y bodegas de Champaña. En contraste, solo hay dos tipos más de paisajes agrarios -los del tabaco y del arrozincluidos en la citada Lista (MOLINERO, PORCAL y MOLLEVÍ, 2013), a los que habría que añadir el paisaje cerealista de Öland (Suiza). En España hasta el momento ningún viñedo ha sido declarado Patrimonio Mundial, pero este cultivo está muy presente en la Lista Indicativa (que es un registro elaborado por los Estados en el que aparecen los bienes que se pretenden proponer ante la Unesco durante los años venideros). Esta es la situación de candidaturas como Ribera Sacra (registrada en la Lista Indicativa desde 1996); del Itinerario cultural del vino y el viñedo de los pueblos mediterráneos (1998); de Priorat-Montsant-Siurana. Paisaje agrícola de la Montaña Mediterránea (2014); y de La Rioja y la Rioja Alavesa. Paisaje cultural del viñedo y el vino (2015). Otras candidaturas se están gestando, como Territorio Bobal (en la comarca valenciana Utiel-Requena). La extensión, distribución y variedad territorial de los viñedos (en torno a 1 millón de hectáreas distribuidas por todas las comunidades) confieren a las comarcas vitivinícolas españolas una gran diferenciación y personalidad patrimonial y paisajística. Esa diversidad, que en sí misma es un valor, impone a la vez un reto para la identificación de sus valores universales excepcionales y en términos analíticos, también impele a la consideración de esos valores en cuanto tipo de paisajes como paso previo e ineludible para la identificación y análisis de paisajes concretos (unidades de paisaje), donde los valores patrimoniales adquieren distintas manifestaciones y se insertan en diferentes contextos y escenarios paisajísticos. 3. VALORES DE LOS PAISAjES DEL VIÑEDO ASOCIADOS AL MEDIO NATURAL O INFRAESTRUCTURA DEL PAISAjE Como elementos creadores de paisaje, los viñedos constituyen uno de los grandes cultivos mundiales, que no solo fija población, sino que la obliga a organizar un territorio. Es bien sabido que las sociedades tradicionales reservaban los suelos peores para el viñedo: suelos delgados, arenosos, de poca profundidad, con 903 | BLOqUE II APARTADO 2: REESTRUCTURACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DEL MUNDO RURAL. EL POSTPRODUCTIVISMO O NO-PRODUCTIVISMO AGRARIO. NUEVAS RURALIDADES cierta pendiente… No lo hacían por minusvaloración del cultivo, sino por necesidad, dado que el pan (el cereal) exigía los mejores suelos, mientras la viña, con un sistema radicular más profundo y extenso, podía prosperar allí donde el cereal era incapaz de hacerlo. Esta es una de las razones tradicionales por la que las viñas se asentaban en laderas, barrancos, arenales, pedregales, etc.; hoy se añade la razón de que los suelos pedregosos, sueltos, calientes y con diversidad de composición litológica permiten obtener caldos de aromas dionisíacos. Asimismo, la necesidad de aprovisionamiento de vino empujó a los viñedos hasta sus límites ecológicos, tanto en latitud, donde lo frenaba el frío y las heladas, como en condiciones ambientales, que constreñían los viñedos atlánticos por exceso de humedad, con la consiguiente proliferación de enfermedades, lo que a menudo favorecía la huida de las cepas hacia terrazas y bancales de buen drenaje edáfico, de mayor insolación, hecho que, además, aumentaba el terrazgo y reducía la pérdida de suelo. En definitiva, ni el clima ni los suelos impidieron la expansión del viñedo dentro de los límites considerados críticos para la vid, que van desde franjas próximas a los trópicos hasta latitudes cercanas a los 50 ºN. Históricamente, aunque hubo regiones y comarcas especializadas en la producción de vino, en todas esas latitudes se cultivaban viñas, concentradas en pagos, pero también dispersas e intercaladas, por mor de una propiedad fragmentada. Sin embargo, la llegada del transporte barato (el ferrocarril y el barco primero, y el camión después) potenció la especialización productiva y la consolidación de regiones vitícolas, que se fueron configurando ya desde el siglo XIX, como sucedió con La Rioja o La Mancha en España, o con Burdeos y Rosellón-Languedoc en Francia, sobre todo después de superar el ataque filoxérico. Según el tipo de vino producido, se buscaron pagos extensos, llanos, manejables y fáciles de trabajar, aunque convivieron con otros propios de economías de autoconsumo o bastante cerradas. Estas herencias y las exigencias de los mercados modernos han conducido a los viñedos españoles y europeos a la consolidación de un paisaje vitícola diverso, extenso y polifacético. España, por otro lado, que ocupa la primera posición mundial por superficie vitícola, es un buen ejemplo, pues cuenta con un mosaico de estos paisajes. Su diversidad obliga a clasificarlos, en primer lugar, en tres dominio climáticos: el atlántico, de escasa entidad y dominado por variedades blancas; el mediterráneo peninsular e insular, de gran variedad y situaciones edáficas, topográficas y altitudinales, en el que el relieve ejerce un papel clave, y, finalmente, el viñedo canario, de clima subtropical árido en las islas orientales, o subhúmedo en las occidentales. No obstante, partiendo de esos dominios climáticos, los viñedos generan una cierta multiplicidad de paisajes vitícolas en función del relieve. Uniendo tradición y tendencias modernas, se puede establecer una primera clasificación elemental en relieves de llanura y relieves de pendiente. Aquellos son predominantes y dan personalidad a las tierras que colonizan. Sin embargo, difieren enormemente por su configuración. Sin posibilidad de extendernos aquí, el mapa (Fig. 1) recoge las distintas situaciones. | 904 TREINTA AÑOS DE POLÍTICA AGRARIA COMÚN EN ESPAÑA: AGRICULTURA Y MULTIFUNCIONALIDAD EN EL CONTEXTO DE LA NUEVA RURALIDAD Así, los viñedos manchegos, los de Tierra de Barros o los de Utiel-Requena (Fig. 2) aparecen como viñedos masivos, produciendo una imagen de compacidad, de vastedad, de mar de viñas, por más que la orientación de las parcelas introduzcan alineaciones diversas; a ellos podríamos sumar, en parte, los del Panedés, aunque con variantes derivadas de la incisión de los ríos y arroyos, que rompen la monotonía de las llanuras. Los viñedos de campiña, como los de Montilla-Moriles, los de Jerez, o las campiñas meridionales del Duero (los de Rueda) generan también un paisaje de viñedo compacto y extenso, pero a una escala más reducida. Podríamos asimilar a estos los de Jumilla o los del Valle de Vinalopó, cada uno con sus particularidades, altitudes, modelado, singularidad edáfica… Las llanuras costeras no abrigan más que viñedos de poca entidad, aunque diversos. En llanuras y terrazas se localizan los más famosos viñedos de vino tinto de España como los de Rioja y Ribera del Duero, que forman franjas continuas, bien en los lechos mayores y terrazas más bajas del Ebro y Duero, pero también en otros sectores más dilatados de sus valles. Y frente a las llanuras, los viñedos de pendiente, bien en crestas solanas, en glacis, en rañas, o, en los casos extremos, en bancales, como sucede en las áreas de fuertes desniveles, en los que la presión humana ha abancalado extensas franjas de terreno con pendientes de gravedad (más del 100% de desnivel), a menudo abandona-das; es lo que ha sucedido en la Ribera Sacra, en los Arribes del Duero, en los Montes de Málaga, en el Priorat, y en numerosos rincones de montaña o en los valles afluentes a los grandes ríos peninsulares: ha habido grandes abandonos, pero los que se han conservado han dado el salto a la calidad y a la modernidad. Y, por supuesto, la singularidad de los viñedos canarios, no solo en La Geria de Lanzarote, sino también en otras islas. Figura 1. Relieve, viñedo y áreas vitícolas en España Fuente: CLC 2006, Magrama 2014. Elaboración propia 905 | BLOqUE II APARTADO 2: REESTRUCTURACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DEL MUNDO RURAL. EL POSTPRODUCTIVISMO O NO-PRODUCTIVISMO AGRARIO. NUEVAS RURALIDADES 4. VALORES DE LOS PAISAjES DEL VIÑEDO ASOCIADOS A LOS PROCESOS DE CONSTRUCCIóN hISTóRICA O ESTRUCTURA DEL PAISAjE Los paisajes del viñedo español tienen una dilatada trayectoria histórica. Algunos se remontan a la época romana e incluso a la fenicia, pero es tras la Reconquista cuando se conforma la base de su distribución actual de manos de repartimientos y donadíos medievales y estrechamente relacionados con la presencia de monasterios. Sus vínculos con el poblamiento, sus exiguas dimensiones y su asociación con pequeños y medianos aparceros, explican, en parte, el fuerte arraigo que siempre tuvieron entre las poblaciones. En la cultura tradicional eran viñedos Figura 2. Paisaje vitícola en Requena Figura 3. Viñedos de Elciego Fuente: Los autores. | 906 TREINTA AÑOS DE POLÍTICA AGRARIA COMÚN EN ESPAÑA: AGRICULTURA Y MULTIFUNCIONALIDAD EN EL CONTEXTO DE LA NUEVA RURALIDAD fragmentados, que compartían terrazgo con cereales y olivos, relegados, como hemos visto, a los terrenos de peor calidad. Buena parte de aquellos viñedos y los vestigios patrimoniales a ellos asociados han desaparecido o están sepultados y no son visibles; cuando se conservan o emergen constituyen bienes culturales hoy muy valorados entre los que destacan: • Restosdeantiguoslagaresexcavadosenlaroca(comolosdelyacimientoarqueológico Las Pilillas, en Requena –Valencia-) o construidos en las faldas de cerros aprovechando los desniveles del terreno (Elciego en la Rioja Alavesa –Fig. 3-); bodegas excavadas en los subsuelos de pueblos y ciudades (Setenil de las Bodegas –Cádiz-). • Numerososmonasterios,comolosdelPriorat(Tarragona)vinculadosalaantigua Cartuja de Escaladei (MOLLEVÍ, 2014) o San Millán de la Cogolla (La Rioja), este último con numerosos vestigios literarios y pétreos alusivos a la vendimia y al vino (GARCÍA DE CORTÁZAR y RUIZ DE AGUIRRE, 1999). • Viejospaisajesdepequeñoscamposdevidesescalonadosytroqueladospormuros de piedra (viñedos de Ohanes –Almeríao de la Ribeira Sacra –Lugo-) y cercados por multitud de lindes, ribazos, hileras de almendros, etc. que deparan escenarios de gran plasticidad y matices cromáticos. • Unpatrimonioinmaterialinconmensurableintegradoporprácticasagrariasancestrales; variedades autóctonas de uvas; multitud de refranes, canciones y danzas, etcétera. La transición desde la vinicultura tradicional (asociada a lo pequeño y cualitativo) a una vinicultura industrial (relacionada con el auge comercial y el monocultivo) es un proceso lento y que hunde sus raíces en la Edad Moderna. Comienza en el siglo XVI, tras descubrimiento de América; se precipita en el XIX, en lo sociopolítico, con el paso de una sociedad estamental a una sociedad burguesa; en lo socioeconómico, con los avances de la primera revolución industrial y la expansión del ferrocarril; en lo agronómico, condicionada por los efectos de la filoxera y su retraso y menor virulencia entre los viñedos españoles respecto a los franceses. Esa concatenación de circunstancias condujo a importantes modificaciones paisajísticas, productivas y enológicas: se modificaron las pautas de localización de viñedos y bodegas; cambió la estética constructiva y se crearon nuevos paisajes (PIqUÉ y MARTÍ, 2012). Todo ello en un contexto eminentemente comercial donde el vino dejó de considerarse un alimento para convertirse en también en un producto de lujo. Las viñas abandonan los terrenos abruptos y se trasladan a las zonas llanas, donde a menudo se expanden por los mejores suelos explotándose en régimen de monocultivo. Entre las modificaciones de los sistemas de cultivo, se alteran los marcos de plantación, desaparecen las lindes entre parcelas y se crean nuevos paisajes dominados por las perspectivas abiertas, la continuidad espacial y las formas extensivas, homogéneas y geométricas. Los cambios enológicos fueron considerables (mejoras en las variedades de uva y su manipulación) y las bodegas acrecentaron 907 | BLOqUE II APARTADO 2: REESTRUCTURACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DEL MUNDO RURAL. EL POSTPRODUCTIVISMO O NO-PRODUCTIVISMO AGRARIO. NUEVAS RURALIDADES sus dimensiones y cambiaron de localización, emplazándose en nuevos barrios surgidos en las proximidades del ferrocarril. No menos importantes fueron los cambios en la estética constructiva, propiciados tanto por los avances técnicos como por la imposición de los nuevos gustos burgueses y el inicio del modelo de bodegas diseñadas por arquitectos de prestigio). Como ejemplos pueden citarse las bodegas decimonónicas o de principios del siglo XX del Marqués de Murrieta, el Marqués de Riscal o de La Compañía Vinícola del Norte de España (diseñada por Aleixandre Gustave Eiffel), todas ellas situadas en la estación de Haro, y de las bodegas modernistas de El Pinell de Brai y la Bodega Cooperativa de Gandesa (Tarragona) diseñadas por el arquitecto César Martinell. Los rasgos paisajísticos de los viñedos de la primera etapa industrial son muy visibles en los paisajes vitícolas recientes o postmodernos, aunque muchos de ellos no han llegado a la actualidad por los estragos del éxodo rural y el abandono agrario en los años sesenta y setenta del siglo pasado, primero, y, después, a partir de 1987 por el arranque de viñedos promovido por las primas de la PAC (CAÑIZARES y RUIZ, 2014). Aunque las trazas del paisaje se mantienen y se perpetúa el modelo geométrico y extensivo de la etapa industrial, los paisajes de los viñedos posmodernos difieren sustancialmente de aquellos. Los efectos de la globalización y la internacionalización de los mercados han deparado importantes cambios en su superficie y su localización. En términos generales los viñedos retroceden, pero en algunas comarcas (como La Rioja Alavesa) incrementan su extensión (GALILEA et al., 2015) y emergen o se renuevan antiguas áreas vitivinícolas (Ribera del Duero, Rueda, Toro, Cigales, Los Arribes, Somontano, Rías Bajas). Nuevos o renovados procesos ocasionan alteraciones paisajísticas de importancia: los paisajes cambian con la modificación de las técnicas de cultivo (sustitución del vaso por la espaldera; perfeccionamiento y generalización del riego); las actuaciones de las denominaciones de origen (una setentena en la actualidad) han llevado a los viñedos españoles a alcanzar un vigor hasta hace poco desconocido; los avances e innovaciones enológicas han permitido que vinos antes considerados mediocres (caso de los Jumilla o La Mancha) experimenten notables mejoras y ganen puestos en los mercados internacionales. Como consecuencia, y en parte como reacción a todo ello, se impone una nueva estrategia centrada, no ya solo en la calidad de los caldos, sino cada vez más en la excelencia de los paisajes. La generalización de la sociedad del ocio y los cambios en las valores patrimoniales antes aludidos han acrecentado el interés por el cuidado de los paisajes y por su utilización con fines turísticos (LÓPEZGUZMÁN y SÁNCHEZ, 2008). Son ejemplos de esto último las Cartas de Paisaje del Priorat o Alella, las declaraciones de paisajes protegidos como el de La Geria y las candidaturas a Patrimonio Mundial de algunos paisajes del viñedo antes aludidas. A ello se suma la restauración de monasterios y castillos con fines enoturísticos (convento de Las Claras y castillo de Peñafiel; abadía de Retuerta en Sardón); la aparición de museos y colecciones (Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco | 908 TREINTA AÑOS DE POLÍTICA AGRARIA COMÚN EN ESPAÑA: AGRICULTURA Y MULTIFUNCIONALIDAD EN EL CONTEXTO DE LA NUEVA RURALIDAD de Briones; Centro de Interpretación del Vino de la Rioja de la Estación Enológica de Haro); y la proliferación de hoteles-bodega diseñados por arquitectos de fama mundial (Marqués de Riscal en Elciego, de Frank Gerhy; Ysios en Laguadia, de Santiago Calatrava; Bodegas Portia en Gumiel de Hizán, de Norman Foster, la de Protos, en Peñafiel, de Richard Rogers, y un largo etcétera). Los viñedos actuales, o postmodernos, evocan experiencias y sensaciones proyectadas en múltiples recursos patrimoniales, materiales e inmateriales, y condensadas en sus paisajes. 5. VALORES ASOCIADOS A LOS EMPODERAMIENTOS IDENTITARIOS O SUPERESTRUCTURAS DEL PAISAjE Las percepciones relacionadas con los viñedos son de carácter muy variado. A continuación se ofrecen algunos ejemplos en razón de los grandes argumentos que las estructuran. Dimensión simbólica: La viña es sobre todo símbolo de divinidad para el cristianismo y aparece ligada a sus cultos desde la Edad Antigua. El vino, su producto, se identifica además con la sangre de Jesucristo en la eucaristía. La mayor parte de las referencias a esta dimensión inciden en estos aspectos: «La viña tiene algo de misterioso y su fruto regocija a dioses y a hombres. La presencia de viñedos es signo de la bendición de Dios, que es presentado en muchos textos bíblicos como esposo y viñador La viña es imagen de sabiduría, de fecundidad, de riqueza, de esperanza, de sosiego, de alegría. Por eso al israelita devoto siempre le consoló recordar que Noé, el justo, plantó una viña en una tierra que Dios prometió no volver a maldecir ni castigar» (PARDO, s.f., s.p.). «Ya en el Antiguo Testamento los profetas recurrieron a la imagen de la viña para hablar del pueblo elegido. Israel es la viña de Dios, la obra del Señor, la alegría de su corazón: «Yo te había plantado de la cepa selecta» (Jr 2, 21); «Tu madre era como una vid plantada a orillas de las aguas. Era lozana y frondosa, por la abundancia de agua (...)» (Ez 19, 10); «Una viña tenía mi amado en una fértil colina. La cavó y despedregó, y la plantó de cepa exquisita” (Is 5, 1-2)» (BARRANCO, s.f., s.p.). Cultura del trabajo: Para el agricultor el trabajo relacionado con la vid no es un cultivo más que se implanta en una parcela y se explota durante un tiempo según las exigencias del mercado es un cultivo de permanencia y duración, a menudo tanta como la de quien lo planta. Su ciclo vital se aproxima al de la vida humana (su vida útil alcanza los cincuenta años y puede llegar hasta los ochenta), y como reza el dicho del Bierzo “viña la que tú plantaste, castaño el que plantó tu padre, y roble el que plantó tu 915 | BLOqUE II APARTADO 2: REESTRUCTURACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DEL MUNDO RURAL. EL POSTPRODUCTIVISMO O NO-PRODUCTIVISMO AGRARIO. NUEVAS RURALIDADES SILVA PÉREZ, R. (2009): «Agricultura, paisajes y patrimonio territorial. Los paisajes de la agricultura vistos como patrimonio», Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles n. 49, p. 309-334. TUDOR, C. (2014): An Approach to Landscape Character Assessment, Londres, Natural England. https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/ attachment_data/file/396192/landscape-character-assessment.pdf. Consulta 22 de diciembre de 2015. UNESCO (1972): Convención sobre la protección del Patrimonio Mundial cultural y natural. http://whc.unesco.org/archive/convention-es.pdf. Consulta 12 de diciembre de 2015.