Fortificaciones francesas en el Caribe frente a los ataques de la Guerra de los Siete Años
Abstract
Los ataques a posiciones francesas en el Caribe durante la Guerra de los Siete Años pueden considerarse un experimento previo al de La Habana, probablemente la victoria más significativa del conflicto en la zona. Para llegar a esta conclusión, este artículo analiza el estado de las construcciones defensivas en Haití, Guadalupe, Martinica, Dominica y Santa Lucía. Para ello se han consultado proyectos de fortificación depositados en diferentes archivos, además de los restos arquitectónicos aún conservados. Posteriormente se abordan los distintos ataques británicos desarrollados entre 1759 y 1762 a partir de fuentes contemporáneas, valorando la relevancia de las fortificaciones en el desenlace.
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[ 273 ] Fortificaciones Francesas en el Caribe frente a los ataques de la guerra de los siete años Resumen: Los ataques a posiciones francesas en el Caribe durante la Guerra de los Siete Años pueden considerarse un experimento previo al de La Habana, probablemente la victoria más significativa del conflicto en la zona. Para llegar a esta conclusión, este artículo analiza el estado de las construcciones defensivas en Haití, Guadalupe, Martinica, Dominica y Santa Lucía. Para ello se han consultado proyectos de fortificación depositados en diferentes archivos, además de los restos arquitectónicos aún conservados. Posteriormente se abordan los distintos ataques británicos desarrollados entre 1759 y 1762 a partir de fuentes contemporáneas, valorando la relevancia de las fortificaciones en el desenlace. Palabras clave: arquitectura militar, estudios bélicos, siglo XVIII, ataques anfibios, Antillas. Abstract: The attacks on French settlements in the Caribbean during the Sev- en Years War can be considered an experiment prior to the one on Havana, probably the most significant victory of the conflict in the area. To reach this conclusion, this article analyzes the state of defensive constructions in Haiti, Guadeloupe, Martinique, Dominica and Saint Lucia. To this end, fortification projects deposited in different archives have been consulted, in addition to the architectural remains still preserved. Subsequently, the different British attacks developed between 1759 and 1762 are examined from primary sources, assessing the relevance of the fortifications in the result. Keywords: military architecture, War studies, eighteenth century, amphibious attacks, Antilles. Revista aldaba nº 43 - 2018 Este trabajo forma parte de los resultados del Proyecto de Investigación I+D Ingenieros Militares en el Caribe y el Golfo de México Durante el Siglo XVIII. Diálogo Cultural, Circulación Transnacional y Conflictos Globales (HAR2015-63805-P), del que es Investigador Principal Alfredo J. Morales. 1 FORTIFICACIONES FRANCESAS EN EL CARIBE FRENTE A LOS ATAQUES DE LA GUERRA DE LOS SIETE AÑOS1 Pedro Luengo Universidad de Sevilla [email protected] Ignacio J. López Hernández Universidad de Sevilla [email protected]
[ 274 ] Pedro Luengo 1. Introducción La contribución francesa a la fortificación de ciudades en el Caribe durante el siglo XVIII ha corrido una suerte dispar. Frente a los restos conservados en Guadalupe o Martinica, de difícil acceso en la actualidad, otros muchos han desaparecido, especialmente en la actual Haití, por lo que cobra especial importancia la información gráfica conservada en diferentes archivos. Ni siquiera en los casos conservados la historiografía más reciente ha mostrado un interés especial, con honrosas excepciones (Blanes, 2001, pp. 195-210; Verrand, 2004; Delpuech, 2007). En revisiones generales sobre las fortificaciones francesas de este siglo, las realizadas en el Caribe tienen una presencia testimonial (Langis, 2004; Lepage, 2010). Frente a estas, las levantadas más al norte han corrido mejor suerte (Chartrand, 2005). Todas ellas cuentan con especial actualidad a la luz de los recientes estudios que intentan analizar la Guerra de los Siete Años (1756-1763) como un conflicto de escala global, con un escenario particularmente rico en el ámbito caribeño (Baugh 2014). A la tradicional atención sobre los aspectos bélicos, se han ido sumando aproximaciones más interesadas en la labor de los ingenieros militares, lo que genera un campo de estudio más específico donde hacer conexiones trasnacionales con facilidad (Morales, 2016; Gunther, 2016; Luengo, 2017; Cruz, 2018; Gámez, 2018 y 2019). Con esta situación, este artículo pretende demostrar que Francia contaba con estructuras defensivas suficientes en sus plazas más destacadas del Caribe para hacer frente a un ataque británico. Su pérdida no se debió tanto a problemas de actualización de las mismas con respecto a nuevas técnicas de asedio y a la artillería, sino a una deficiente gestión de los ya de por sí escasos pertrechos, en comparación con la dotación de los barcos británicos. Para demostrar esto se han tomado como casos de estudio las ciudades e islas atacadas por los británicos entre 1759 y 1762: Fort-de-France, Saint Pierre, Basseterre, Santa Lucia y Dominica. Se han localizado mapas de situación de sus defensas en esta fecha, conservados en diferentes archivos, y se han comparado con las memorias de los ataques publicadas por los británicos. 2. Modelos de fortificaciones francesas en el Caribe a mediados del siglo XVIII. Una rápida revisión de los proyectos franceses en sus posiciones en el Caribe muestra una importante apuesta en comparación con otras potencias europeas en la zona durante la misma fecha. Aunque Revista aldaba nº 43 - 2018
[ 275 ] Fortificaciones Francesas en el Caribe frente a los ataques de la guerra de los siete años la mayoría de los fuertes han sucumbido a los ataques de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, las fuentes gráficas conservadas permiten valorar en detalle el grado de desarrollo y posterior eficacia de estas estructuras. Además, Francia optó por actualizar sus defensas en el Caribe de forma jerárquica. Así, Dominica no contaba con fortificaciones para estas fechas, Santa Lucía apenas presentaba algunas baterías, Basseterre (Guadalupe) un gran fuerte en plena actualización y Fort-de-France (Martinica) un sistema defensivo complejo puesto al día. Conocer bien el estado de cada una de las fortificaciones permitirá entender posteriormente el éxito y las dificultades de los ataques británicos como consecuencias y antecedentes de las campañas sobre plazas españolas como Cartagena (1741) o La Habana (1762). a. Saint-Domingue Con la ocupación del occidente de La Española a finales del siglo XVII, ratificado por el Tratado de Ryswick en 1697, la corona francesa se procuraba uno de los puntos estratégicos en el corazón del Caribe. Su dominio no sólo proveía a Francia de un territorio de enorme riqueza agrícola, sino que, flanqueando el Paso de los Vientos, se verificaba como un enclave militar de primer orden, desde el que controlar el acceso por el canal Viejo de Bahamas. A lo largo de la primera mitad del siglo XVIII se asiste a un rápido proceso de fortificación de todo su litoral que contrasta claramente con la indefensión a la que estaba expuesto durante el periodo español, situación que pervivirá en sus dominios orientales. El modelo de gestión territorial francés se fundamentará en la fundación de nuevos asentamientos en puntos estratégicos de la isla en donde se irán proyectando y construyendo diferentes fortificaciones. Se puede dividir el territorio en tres sectores principales coincidentes con sus litorales norte, este y sur, cuya importancia fluctuará a lo largo de la primera mitad del setecientos en función de las necesidades estratégicas que se materializarían en la fundación de diferentes capitales, lo que daría lugar a un marcado policentrismo que contribuiría decisivamente a la defensa de la colonia. En las bahías de Jacmel y Les Cayes, en la banda sur de la isla, la Compagnie de Saint-Domingue radicaría sus sedes y almacenes (Pinon, 1999, pp. 112-113). La fundación de Saint Louis du Sud en la bahía homónima respondía a intereses estratégicos, tanto comerciales (Venegoni, 2013) –ubicada al centro de la gran península de Tiburón– como militares, por su resguardo y proximidad a Jamaica, en un punto desde el que los ingleses dirigieron su ataque en 1655. Por tal motivo, aquí se encontraba desde 1705 la primera fortificación de entidad de la isla (Moreau Revista aldaba nº 43 - 2018
[ 276 ] Pedro Luengo de Saint Mery, 1798, T. I, p. 625), conformada por un polígono irregular abaluartado adaptado a la morfología del islote en el que se levantó2. El ingeniero Renau será el autor del proyecto original que, según Moreu de Saint-Méry sería a la vez supervisado y corregido por Vauban (1798, T. I, p. 625). La vulnerabilidad del fuerte, necesitado de fuego de apoyo desde baterías de tierra, se mostraría evidente con motivo del ataque de Charles Knowles en 1748, lo que supone un antecedente de los innovadores sistemas de asedio británicos de décadas posteriores (Marley, 1998, p. 271). Con sólo pequeños puntos destacados en Les Cayes, Jacmel, Torbech y Tiburón, esta fortificación sería la única de cierto porte en toda la banda meridional, enclave que sería pronto relegado por asentamientos más estratégicos en el norte de la isla. Aquí se fundó Port-de-Paix como sede de la gobernación de la colonia (Moreau de Saint Mery, 1798, T. I, p. 698)3, donde se levantaría un sencillo fuerte que sería objeto de diferentes proyectos de reforma hasta la década de los años 404. No obstante, acabaría perdiendo protagonismo frente a puertos mucho más defendibles como fueron los de Fort Dauphin y Cap Français. En este último se radicaría la capital del distrito norte tras su refundación en 1711 en una amplia y abierta bahía que a priori parecía suponer una clara desventaja defensiva, si bien su acceso quedaba condicionado por la existencia de numerosos bajos y escollos que obligaban a las embarcaciones a derrotar por un estrecho canal en cuyo tránsito se formarían varios proyectos de fortificación. Desde 1736, la principal obra que cerraba la embocadura de este canal era Fort Picolet, una batería adaptada a la montaña escarpada que batía a dos niveles mediante sendas plataformas con troneras. Su gola se guardaba con un muro aspillerado, si bien su vulnerabilidad era insalvable al quedar totalmente dominado por las alturas circundantes5. De la misma manera estaba condicionada la batería de Saint Joseph que cerraba el paso por el segundo canal formado entre la costa y el bajo del Grande Mouton. Revista aldaba nº 43 - 2018 Biblioteca Nacional de Francia (BNF), Cartes et plans, GE SH 18 PF 152 DIV 4 P 17, Carte de l’Isle à Vache et de ses environs depuis la pointe d’Aquin jusqu’à la pointe de la Bacoüe, 1720. BNF, Cartes et Plans, GE SH 18 PF 150 DIV 7 P 2 D, Plan du Port-de-Paix, Paul Corneau. 1686. Archives Nationales d’Outre-Mer (ANOM), 15DFC439B, Plan du Port-de-Paix avec le projet, profil et élévation pour la réduction du fort et une batterie à faire à la Pointedes-Pères pour défendre la rade, Jean André du Coudreau, 1742. ANOM, 15DFC334C, Plan, profil et elevation de la batterie sur la pointe Picolet, Louis-Joseph La Lance, 1736. 2 3 4 5
[ 277 ] Fortificaciones Francesas en el Caribe frente a los ataques de la guerra de los siete años Desde aquí se abría el frente costero de la ciudad, que sería asimismo protegido por un cinturón de baterías, ideado en diferentes proyectos desde la década de los 40, aunque no sería llevado a la práctica, con carácter de campaña, hasta 1756 con el estallido de la guerra6. Más inexpugnable parecía el puerto de Fort Dauphin, localizado en la profunda bahía de Bayaha en el límite oriental del territorio francés. El acceso quedaba controlado por un largo y estrecho canal en cuya bocana fue dispuesto Fort la Bouque, una extraña obra constituida por una batería curva flanqueada por orejones. Esta defensa hacía de avanzada del fuerte propiamente, formado por un reducto cuadrado en el centro de un foso comunicado con la referida plataforma mediante un puente levadizo (Blanes, 2001, pp. 201-202). En caso de salvar esta primera línea defensiva, el enemigo debía enfrentarse a los fuegos de las baterías de Saint Joseph y Saint Frederic, dispuestas en el tránsito del canal. Ya en el interior de la bahía, la ciudad quedaba protegida por Fort Dauphin, una obra poligonal abaluartada ceñida a la forma de una península que avanza sobre las aguas del fondeadero (Fig. 1)7. Revista aldaba nº 43 - 2018 Fig.1 Anónimo, Plan de la Ville et Baye du Fort-Dauphin, c. 1764. FR_ANOM_15DF314B ANOM, 15DFC362C, Plan de partie de la ville du Cap pour servir à faire voir les batteries en terre et les retranchements qui y ont été faits depuis le 20 octobre de l’année dernière qu’ils ont commencé, René Gabriel Rabié, 12 de octubre de 1756. BNF, GE SH 18 PF 149 DIV 5P 6D, Plan de la baye, ville et fortifications du Fort-Dau- phin, 1760; ANOM, 15DF314B, Plan de la Ville et Baye du Fort-Dauphin, c. 1764. 6 7
[ 278 ] Pedro Luengo El control del vasto litoral del golfo de Guanaba también precisaría de otras fundaciones. En la costa norte de la península de Tiburón se ubicó Petit Goâve como uno de los primeros asentamientos franceses ya desde 1663 (Moreau de Saint Mery, 1798, T. II, p. 537). Aquí se levantaría una pequeña batería que sería transformada mediante diferentes añadidos en un cuadrado abaluartado. Los ingenieros advirtieron pronto la exposición y vulnerabilidad del enclave, para lo que se formularon medidas como construir fuertes de apoyo o trasladar la población al otro extremo de la bahía, en un punto mucho más resguardado8. Estos proyectos serían contemplados para convertirla en capital central de la colonia, para lo cual sería barajada una nueva fundación en las llanuras del denominado Cul de Sac. Esta última voluntad prevalecería, dando lugar al nacimiento de Puerto Príncipe (Brown, 1837, Vol. 2, pp. 102- 103). La complicada navegación por sus aguas, surcadas de canales y escollos, procuraba un emplazamiento fácilmente defendible. Aunque desde su origen fue previsto su total amurallamiento, hacia 1753 se consideró suficiente controlar el islote llamado de Puerto Príncipe mediante el establecimiento de la batería de Saint Joseph9. Hacia 1755, el mapa de poblaciones fortificadas de la isla se completaba con los asentamientos de Leogane, Saint Marc y Gonaïves, si bien, sus débiles baterías tenían un fin disuasorio frente a ataques piráticos, más que integrarse en el plan general de defensa de la colonia. Este último, se centraba más en diversificar sus centros, y establecer defensas fundamentadas solo en controlar pasos estratégicos frente a un ataque exclusivamente marítimo. Se abandonaría así el concepto francés de plaza fortificada de Vauban visto en Europa, impracticable en aquel medio, a pesar de haberse planteado en ocasiones su puesta en funcionamiento en algunos de los planes fundacionales citados. b. Guadalupe La fortificación de la isla de Guadalupe era compleja y se centraba en Basseterre en el sur de la isla, ya que Fort Louis seguía sin estar definitivamente construido. El caso de Basseterre era un asentamiento en una larga costa difícil de defender de un ataque naval, pero sin montes Revista aldaba nº 43 - 2018 ANOM, 15DFC716B, Plan du Petit Goave et du port de l’Acul proposé à fortifier, Herbert, 20 de diciembre de 1738. ANOM, 15DFC610A, Plan du Port-au-Prince pour servir à la position des ouvrages les plus pressants pour la défense de sa rade, Mathias Henri Dumoulceau, 28 de agosto de 1753. 8 9
[ 279 ] Fortificaciones Francesas en el Caribe frente a los ataques de la guerra de los siete años suficientemente cercanos para suponer un riesgo. Quizás por esto, mantenía a mediados del siglo XVIII las estructuras tradicionales para la defensa. El Fuerte de Saint Charles, en la desembocadura del río Gallion era su obra principal, apoyada por cuatro baterías en la costa a un lado y otro de la ciudad. Ni siquiera en fuentes posteriores se han localizado referencias a baterías o reductos interiores10. Durante la primera mitad del siglo XVIII hubo mucha preocupación de los ingenieros allí destinados en reformar el Fuerte Saint Charles, alcanzando un diseño más moderno, con varios baluartes irregulares hacia tierra, dos revellines y una tenaza de acceso. c. Martinica La isla de Martinica era una de las posesiones más preciadas por la corona francesa en el Caribe, según lo demuestran sus fortificaciones (Verrand, 2014). Aunque a lo largo de la costa se ubicaron diferentes fuertes, como el de La Trinité en la parte oriental, o el de Saint Pierre en la occidental, el punto clave de su defensa era su capital Fort Royal (hoy Fort-de-France) (Kissoun, 2005). Esta ciudad se protegía con un doble sistema: un istmo fortificado lentamente desde principios del siglo XVIII que estaba ya terminado para este conflicto; y un alto número de baterías repartidas entre la costa y la cumbre de pequeñas lomas circundantes hacia el interior. Según un plano anónimo del estado de las defensas del 19 de febrero de 1760 (Fig. 2), la artillería disponible en la ciudad se resumía en Revista aldaba nº 43 - 2018 ANOM, 08DFC185A, Carte d’une partie de la Guadeloupe qui comprend la Basse-Te- rre et ses environs. 10 Fig.2. Anónimo. Plan du fort Royal de la Martinique. 19 de febrero de 1760. FR_ANOM_13DFC171C.
[ 280 ] Pedro Luengo diez cañones de 18 libras, cuatro de 12, dos de 8, tres de 6 y tres de 311. Esta situación debía ser similar en un plano ligeramente posterior, del 15 de octubre de 1761, donde se representan con más detalle numerosas baterías en la costa: una en Pointe de la Case Navire, dos que protegían el desembarco junto a Mont Villeneuve, una en Point des Negres y dos más antes de llegar a la ciudad12. Ya hacia el interior de la bahía, una vez pasada la ciudad aparecían varias baterías en Point de la Cariere y Point a Grive. Estas baterías de apoyo suponían el sistema tradicional de protección ante ataques navales en el Caribe para la primera mitad del siglo XVIII, pero los franceses habían dado ya un paso más en la defensa, protegiendo también las colinas interiores. Así, en la parte occidental de la ciudad se había diseñado una línea de puestos avanzados sobre los montes en paralelo con el río Catherine. Justo detrás se encontraban varios reductos: Larcher, Calbacier, Villeneuve y Latapy. Con estos se controlaba una primera línea de ataque desde una serie de montes. Seguidamente se repetía el esquema con un nuevo monte y el consecuente río, con varios reductos llamados Tartanson. El frente de tierra de la ciudad, rodeada de colinas, estaba protegida con pequeñas baterías y reductos en el Monte Garnier y Cartouche. Otra de las ciudades de la isla ya fortificada era Saint Pierre, una urbe en una rada al noroeste de la isla. Además del fuerte del siglo XVII que permanecía en la desembocadura del río, durante la primera mitad del siglo siguiente se construyeron diversas baterías en la línea de costa para reforzar una estructura ya arcaica. En cualquier caso, no se tiene constancia de que se levantara un fuerte abaluartado en un istmo cercano, como aparecería en representaciones inglesas de este momento (Fig. 3). Con todo esto, resulta evidente que la fortificación propia de la primera mitad del siglo en la zona, caracterizada por grandes estructuras que defendían la entrada en el puerto de un ataque naval, había sido ampliamente superada. Ahora se temía un ataque anfibio con un gran protagonismo de la geografía circundante, aprovechando cualquier promontorio donde instalar artillería de un creciente alcance. Además de esto, parece claro que los trabajos para crear líneas de defensa eran mucho más profundos que la disponibilidad de artillería para dotarlos. El traslado entre puestos debía ser complejo por la falta de caminos y Revista aldaba nº 43 - 2018 ANOM, 13DFC171C, Plan du fort Royal de la Martinique, 19 de febrero de 1760. ANOM, 13DFC177A, Plan des environs du Fort Royal de la Martinique, Henry de Rochemore, 15 de octubre de 1761. 11 12
[ 281 ] Fortificaciones Francesas en el Caribe frente a los ataques de la guerra de los siete años lo escarpado del terreno, por lo que se requería un plan de defensa que no llegaría hasta más adelante. d. Dominica y Santa Lucia El control de la isla de Santa Lucía, localizada a medio camino entre Martinica y Barbados, se evidenció en el siglo XVIII como una clara ventaja estratégica en tiempos de guerra. Es por ello que su estatus cambiará hasta en cuatro ocasiones a lo largo de la primera mitad de setecientos a merced de los acuerdos de paz firmados entre las coronas francesa y británica. Durante este periodo, la isla oscilará entre la soberanía francesa y la neutralidad, por lo que nunca se llegó a precisar un plan efectivo para su defensa, más allá de destacar baterías de campaña en los campamentos militares habilitados de forma transitoria13. Al tiempo de la Guerra de los Siete Años, el control de la isla se localizaba en la bahía de Port du Carenage, en el litoral noroccidental insular. Allí se hicieron fuertes los ingleses con motivo de la ocupación Revista aldaba nº 43 - 2018 Fig.3. Island of Martinico. Birmingham: printed by John Baskerville; London: for G Steidel, at the Crown and Bible, Maddox-Street, Hanover-Square, 1762. BNF, Cartes et Plans, GE SH 18 PF 157 DIV 9 P 4 D, Plan de Ste. Lucie, où sont marquées les differentes batteries, 1744. 13
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