Tiempo y modo en el subjuntivo español
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TIEMPO Y MODO EN EI SU&.IUNTIVO ESPAÑOL1 Rafae¡ cano Agu¡¡ar C o n s id e¡a c ¡o n es prcvia s O. La ex¡stencia de un conjunto de formas verbales roruladas trad¡c¡onalmente como formas del Modo Subjunt¡vo plantea númerosos problemas, no sólo en la descr¡pc¡ón e historia del español (y de otras lenguas román¡cas), sino tamb¡én d€sde p€rsp€ct¡vas más teór¡cas y generales, En primer lugar, aún no está aclarado el lugar que ocupan los modos verbales dentro d6 la [¡odalidad, y s¡ en los valores abarca' dos por ésta hay un grupo b¡en def¡ñido que se reserva para la llexión verbal en la gsneral¡dad d€ las lenguasi la naturaleza, definic¡ón y clas¡ficación de los valores d€l lúodo verbal es algo aún no establec¡do de manera satisfactor¡a. cuestión conflict¡va es también la de señalar, con carácter g€n€ral igualmente, la estructura ¡nterna dol Modo verbal: cuántos modos hay y cómo se d¡ferencien es una pregunta que, hasta ahora, tiene respu€sta en ciefto modo contrad¡ctor¡a, pues la inducc¡ón obtenida del análasis de ciertas lenguás (oposición, p. ej., entre lndicativo y Subjunrivo) se extiende como calegoría previa al estud¡o de orros giupos l¡ngúisricos (y asl se habla de lenguas "s¡n subjuntivo", etc. )2. 1 Confereñcia pron!nciada et¡ el I Cutso de Gramá¡¡ca Española, Septiembre de 1988. 2 Son muchas las pág¡nas de¿icadas a lá conside¡ación de modo' y 'modalídad en la teolá liñsülstica: el punto de padda ü¡excusable s¡gue s¡endo Ch. Bally, Linsu¡stique sénüale et l¡nsuístiaue flanca¡se, géme éd-, Berna: A. Francke, 1950j la última co¡t¡ibución vallosa que conozco es: F.R. Palmet, Mood and modal¡ty, Cambridge Univ. Press, 1986. Grrmma-Tsmas 1, r992 lpp. 65-90)
Rafaal Cano Asuilar Al exáminar la estructura y funcionamiento del verbo en español, estas cuestion€s se amplían a la descripción del uso y IOS usos en esta lengua concreta: hemos de inquirir cuándo y en qué condiciones se usan los modos qúe hemos discriminado prev¡amente, y si esa presencia es obligadá po¡ el entorno sintáctico o hay alternancia libre; al misño tiempo, habrá que determ¡nar, en una y otra situac¡ón, el grado de "sign¡ficancia" de¡ uso, obl¡gatorio u opcionai, de los distintos modos. Por otra parte/ hay que determ¡nar las formas que constituyen cada uno de esos modos, srJs rasgos d¡ferenciales y guÍas de utiliza_ ción, En este sentido. es fundamental comprobar cómo se entrecruza la categoría modal con la de T¡empo (y, en menor medjda, con la de Aspecto)3. La perspectiva histórica no sólo cumple en este punto su papel de pon€¡ d€ relieve los ¿vatares en el tiempo de estás formas, sus empleos y sentidos cambiantes, sino que tembián aparece dotada del poder de man¡festar la génesis de Tiempo y lvlodo verbales: en el lapso que media, p,ej., entre el latín y las lenguas romances, se ¡ntentá descubrir las pautas de evolución de estas categorfas (esÍ, cuál de ellas es previa a la otra, y dentro del Á¡odo cuál de sus elementos es 'primario', etc,), En este sentido, há exist¡do s¡empre una cierta obsesión por el futuro del Subjuntivo en nuestra lengua: en el conjunto de les lenguas románicas, el español no difíere en exceso de otras por la complejjdad de la estructu¡a y usos de ¡os modos; pero la evoluc¡ón del francés, y la simplicidad, en este aspecto, de otras lenouas indoeuropeas como el lnglés, ha llevado continuamente a intentár ver en la evoluc¡ón de las opciones de uso de uno ú otro modo en determinados tipos de est.uc 3 L¿ brbliográfía sobte el Sub¡untivo español es abundante, aunque en buena parte se ha planteado pa.3 elucida. l¿s dificullades que plantea en a €nserlanza y aprendiraje de nuestra Iengua. Apáne de los capítulos que le dedican eñ las Gr¿mátc¿s de 8elo, Gili y Gaya, F.A.E., Fernández B¿mfre2, etc., deben consultarse eñtre otros: R. Navas Ruiz, 'Eibliogralia cdtica sobre el subjuntivo es pañol , en Ac¡ás del XI CILFR, lV, Madrid, 1970, pp- 1823-1840, y A. Man teca, G.amát¡ca del sobjun¡ivo, Madid: Cáted¡a, 1981. En uña perspect,v¿ de ámbito románico resume las tesis sobre el f'rncion¿mienlo del Subjunt¡vo W. Dietrich, 'Aclualité et iñactualité de I'actioñ: les lonc¡ons modales dans le sys 1¿me verbal des lansles romanes", Logos Senant¡kos, S¡u.J¡a l¡nguist¡ca in ha noreñ E. Coser¡u, tv, 1981, pp. 395.416.
T¡empo y ñodo en el Subjuntivo español 67 tura sinláctica la posibil¡dad de qu€ el €speñol conozca un result¡do semejante a ellas. 'fiempo' y 'Modo' del Subjuativo en las Gnñáticas españolas 'l. Fn todos los estudios grameticales sobre el español el Subjuntivo aparece como un miembro bien caracterizado de la categoría de lv4odo en esta lengua; de hecho, ocupa un lugar privilegiado, pues el estudio d6l n¡odo; se c€ntra €n é1, ya que el otro gran m¡embro de esta categola, el lndicativo, recibe aqul un ¡reto mfr¡imo, definiéndose sob.e la base del Subjunrivo (en camb¡o, y €sto es muy significativo, la categola de Tiempo se estudia casi sólo sobre el lndicet¡vo). Ahora bien, frente a esta constanc¡a en la cons¡deración del Subjunt¡vo como un modo nos hallamos con el hecho de que, también de una forma continuada, se han hecho interveni¡ d¡versos elementos en su caracler¡zeción, por lo que le imagen úhima de dicho modo era compleja y poco unharia. Muy un¡da e esa divérsidad interna está la cuestión de los distintos contextos de empleo del Sobjuntivo en español. 1.1. En un primer momento, le diferencieción interne del Subjuntivo se apoya en la tradic¡ón de la Gramát¡ca latina: en esta lengua se había producido la neutrali2ación d6 Optativo y Subjuntivo {existentes aún en gri€gol, por lo que la conciencia de origen heterogéneo para los distin' tos usos de su propio Subjunt¡vo era clara; así se suelen distinguir el Subjuntivo'desiderativo' (procedente del 0ptativo: deseo, posib¡lidad, irrealidad, etc-) del de 'volac¡ón' loriginado en el Subjunt¡vo propio: mandeto, prohibición, espera, etc,)/ a pertir de los matices semánticos observados en ¡as formas subjuntivas, mientaas que no suele segi.Jirse la distinción de los mismos gramáticos latinos (Potentialis/lr¡ealisl, quizá con una meyor justificación grematicá14. Esta tradición ¡atina fue aplicada al español por Antonio de Nebrta (1492 ), qoien distinguió el "Optativo modo" l¡o, s¡ amasses a Dios! | de¡ "Subjunctivo ñodo" (que "une"r s/ t¿t amasses a Dios, El te amarria). Tal d¡ferenc¡a .eaparece en el Anón¡mo de Lovaina de 1555 y en la Gramática de Villalón (1558), pero en el Anónimo de 1559 se unen €n a Vid., p. ei., A. E¡nout-Fr. Ihomas, Synlaxe latine,2a éd, Paris: Kiiñcksieck, 1972, \É 25O 269 y 3a4-392.
Rafael Cano Aguilar un "lúodo Común" los latinos Subjuntivo y Optativo (pero distinguiendo otro Subjuntivo, en que incluye r¡a v -rel. CoÍeas '1625 v 16271 y la prime? Grarnática de la Academia (1771) abandonarán et Optarivo para el español, si bien el prir¡e¡o aún lo enuncia como uno da los muchos valores que puede tomar el Subjuntjvo (junto al 'concesivo", "depr€cativo', etc.)5. 1.2. lJná distincaón €n principio muy s€mejante se halla en algunes de las más notables Gramálicas del español de los dos últimos sigtos: A. Eello separa €l que liamá Subjuntivo común del hipotético (éste, aúnque puede ser sustitu¡do por otras lormas, en,/e), y afirma que el primero presta sus formas ál Modo optat¡vo; la distjnción es no sólo semánt¡ca, s¡no tamb¡én sintáct¡ca, pues afirma que 'e¡ Subjuntivo co, mún se halla en freses subordinedas a veúos como dudar, desear, mientrás que e¡ op¡ativo aperece en frases independientes de deseo'6, Por su pans, la d¡visión de Gi¡i Gaya, en el CuÍso, no se corresponde ni con la de las gramáticas latiñás o latinizantes, ni ¡ampoco con la de Bello: su separación entre Subjuntivo "potencjal" y "opta¡ivo" obedece únicamente a cr¡terios semánticos, lógicos y psicológicos {diferencja entre iuicios 'p¡obl€máticos' : es posóle que venga y 'apodíclicos: es prcciso eue vengalt , 1.3. S¡n embargo, hay en lás vieias Gramátices €spañolas algo que las hace supeiores, en !¡n sentido¡ a las de Bello o Gjl¡: en ellas se supo ver qu€ e la diferencia "modal', entre Optat¡vo y Subjunt¡vo, se le superponla otra de tipo claramente "temporal't es dec¡r, le diterenc¡á de contenicfo se correspondía con una efectiva difercncia de funcíonam¡ento en la frese. De esta forma, en ta formulación de Nebria, -se era 5 Véánse las respectivas ediciones y estudios de A. Ouitis fM¿drid : Ed. Nacional, 198O). A. Aoldán ÍMad.id: CS|C, 1977,, C. Ga¡cra tMadrid: CS|C, 1971), B. de Balbín y A. Roldáñ (Mad¡id: CSIC, 1966). E. Atarcos García (Madrid: CSIC, 1954, y M. Taboada Cid {Univ. de Santiago de Composteta, 19841, y R. Sarmi€nro (Madrtdr Ed. Nacionat, 1984). 6 Gtamática de la tengua casteqana (con tas ñotas d€ R. J. Cue.vo), 9a ed., Bueños Aires: Sopená, 1973, 0 q 448-476, 651,684 y 693-7I5. 7 Cutso supe.iol de sintax¡s españota, 9a ed., Earcetona: Bibt¡ograt, 1967, pp. 131-143 y 175-184.
Tiempo y modo 6i el Subjunüvo español 69 Presente del Optatavo, siendo los Pasedos -/a y las formas compuestas {no habla aquf Pluscuemperfecto/ o "passado más que acabado"}, y'e Futuro, mientras que en ei Subjunt¡vo a¡ Pres€nte -e se ls opone el Pasado -se {y -/¿), el Pasado "acebado" haya añado, y los Pluscuamper- {ectos en -ra y compuestos lo "por rodeo'), a más del Futuro -re. Coñ todo gllo, se recupera el doble juego entre 'presen'te' y 'pasado' que tenlan en latln Potentialis e lrrealis, Una estructuración muy parecida se encuentra eñ otres Gramáticas clásicas, si bien en ellas se observa cólno -ñ va dejando de emparejarse con las formas compueslas, para aproximerse a -se (v -tÍal, lo cual rsfleia uno de los cambios más nota bles en el sistema verbel del esp¿ñol clásico, B€llo observó, c¡ertam€nte, qu€ las formas del Subjuntivo podían alterar su valor temporal {convin¡éndose, asf, -se y -ra en 'presenles', y no en'co-pretéritos'): pero l¡mitó tal hecho a las orac¡ones h¡potéticas o 'condicional€s', y a les relacionadas con e¡las, y etiqustó a tales usos como "sjgnificados metafóricos" de los tiempos (al iqual que el 'prcsente históico', el 'futuro de Drobabilidad', e1c. l. 1.4. Las relaciones entre 'tiempo' y 'modo' en el Subjuñtivo han sido vislas de muy diversas maneras por los gramát¡cos modernosr asl, Gili Gaya m¡n¡m¡za la pert¡noncia de las distinciones lemporales en este lvlodo, limitándose a esbozar una oposición entre un no-prerérito' (-e) y un tiempo no delimhado í-se y -/¿), aunque s¡n delimitar los entornos en qug las formas subjuntivas adoptan unos u otros valores tempola les; hay estudiosos {incluso deñtro de la escuela gu¡llaumiana, o "psicomecánica": así, P, Wund€rli8) para quienes lo característico pre cisamente del Subjuntivo sería por cierto su falta de discriminación temporal,'defec¡o" o "ausencia" por lo que cont¡astaría con el lndicativo. Por su parte, la postua temporal¡sta' de Eello en el tratamiento del Subjuntivo español ha tenido su continuación en la descripc¡ón realizada por G, Rojo, para quien los valores básicos de estas formas son 'temporales', y sólo adquieren valores fuertemente 'modales' ('¡rreal€s') por med¡o de lo que llama "usos d¡slocados" (equivelenres por entero a los "significados metafóricos" de Eello), en los que formas en principio de 'anterio.idad', como -/a y 'se, se d€splazan al área tem- 8 Véase W. Dietrich, an. cit., pp.401 403
70 Rafael Cano Aguílat poral del 'presente' fproceso paralelo al del imperfecto de indicativo usado con valoÍ 'prcsertte". que a hablar con Vd.lg. En este sentido, ¡a áctitud más rad¡cel es la adopteda en 1971 por S. Marinerlo, basándose €n uñ esqugma ñental diseñado por A, Garcla Calvo para el verbo griegor de acuerdo con ello, e¡ Subjuntivo como tal modo independ¡ente y con entidad propia no existe, sino que bajo esa etiqueta se ha recogido ¡a neutrelizeción entre el Modo Potenc¡al-Even- tua¡ (-e) y el krcal lra, -se, rnenifestadores, además, de'modalidad' expres¡v¿, o sintomática, e lmpresiva, o apelativa, frente al declaretivo -/¿); esa neutralización opera en ciertos contextos de subordinación, donde lá diferencia ent.e ambos modos se reduce a la de tiempo (ro cteo que estélno cleía que estuvíerc, -se)r con su valor modal pleno, ambas formas modales son 'presentes' o 'fulüta' lojalá lluevalojalá llov¡ela, sel. Puede verse cómo, bajo la forma efruclural¡sta, reaperece le vieja división de nu€stros gramáticos (no hemos de olvidar. por otra pan€, el carácter de 'latinistás' de los dos últimos filólogos citados). La tes¡s de Mariner ha suscitado numerosas polémicas, y no ha logrado plena aceptaciónj pero ha tenido la grán vinud de replentear las relaciones de Ti€mpo y Modo, como categolas morfemáticas, en las formas que llamamos 'subjuntivas". 'T¡anpo' y 'Modo' dd Subjnüvo eo español acinl 2. Pare comprender el funcionam¡gnto del Subjuntivo en español hay que tener muy presenle un doble mecanismo mental que lo proyecta en e¡ discurso, y que, en aperienciá conlradictor¡o, nos permilirá fundamentar sus oscilacion6s temporales y el aspecto cambiante y múlliple de sus sent¡dos modalesll- Po¡ una parte, como ya se pone de relieve en la teoda psicomecánica, el Subjuntivo refiere una antecedencia nocional: en subjuntivo expresamos lo que aún no ha llegado a la 'actualidád, lo que se concibe como "ño realizado", o equello en cuya 9 "L¿ temporalidad ve¡bal eñ español , ve.ba,l, 1974, pp. 68 149. 10 Tr¡ple nocién modal básica eñ la c¿tegoria mod¿l castellana", Eeyls¿r de F¡lolosla Españota, Lly, 1971, pp.209-252. 1l Las bases, y la te¡miñologfa. de esta nterpret¿c¡ón se erponen pormenori zadamente, au¡que con olro desa.¡ollo, en el excelente esrudio de M. Mollro, S¡stemá¡¡ca delvetbo espa,tol (2 vols.l, Madrid: Gredos, 1975.
Ticmpo y modo en el Subjuotivo español 'realización" efectiva no nos centramos pues no nos inter€sa más que enunciarlo como h¡póiesis, ref¡ex¡ón, etc,, a partir de lo cual establecemos alg(ln otro t¡po d6 considsráción, En este sentido, valen tanto Es pos¡ble que venga ltealización sólo "posib¡e") como Lamento gue venga asl ltaalizec¡ón'efectiva", pero presentad¿ como objeto de un ju¡cio subjetivo): en n¡ngún ceso se afirma el hecho de "ven¡r" como dado, sino que se conc¡be y presenta en el navel prev¡o a su realidad lcompáreso: aunque ercs/seas m¡ h¡jo. tend¿ que cast¡gatte con dureza" ), Pero desde otro punto de vista el Subjuntivo es el modo de la 'vinualidad', de lo que aún "pued6" hacerse y¡ por tanto, "puede" tener cumplimiento en un futuro, que puede ser el del momento de habla o referido a la ubicación temporal establec¡de por el propio discurso. Es€ caráctsr 'vinuál' aparece con toda claridad en frases como fe o/- deno que vayas o Nos d¡jo eue leyércm8 ese /óro. Este sent¡do es el que ha perm¡¡ido que un gramár¡co como Gil¡ Gaya afirmara que "el t¡eñpo futuro se confundo ¡ menodo con el modo subjuntivo"l2. Ambas nociones, 'antecedencia' V'virtualidad', no pueden pensarse como contrarias, ni tampoco como equ¡valenles per se a les noc¡ones tgmporales de 'anterior¡dad' y 'poster¡Oridad'; tampoco se hallan repartidas por igual en los d¡te.entes tiempos del Subjunt¡vor en ello radican, creemos, las diferencias internas de éstos. 2.1- El llamado Presente de Subjuntivo es €l riempo verbal cuyá 'v¡rtual¡dad'€s la más próx¡ma de todos los que componen este modo: lo onunc¡ado 6n él se nos presenta siempre como "posible", e ¡ncluso como "eventual" (Potencial Eventuál era el nombr€ que le asignó Mar¡- ner, s¡gú¡endo la tradición del Potential¡s laiinol. Ese carácter es el que lo ciñe a la temporalidad 'presente" o 'futura' respecto del momento del discurso; al m¡smo tiempo, ello iusrif¡ca que aperezca siempre en entornos discursivos de 'presente' lo de 'futuro'): los cesos del tipo Mandarcn que hagaños ésto {admit¡do por G¡li, rechazado por Rojo en lg74 pero no en 197613, donde realaza ampl¡es considerac¡ones sobre esta posibilidad), salvo en español americano, se presentan siempr€ qus la subordinada se desv¡ncula del riempo de la principal v se pre- 12 Cutso, p. 1O4. 13 'La corelación temporaf, Verba,lll, 1976, pp. 65-89. 71
72 Rafael Cano Asuilar fiere, porque asf interesa de forma especial, que aluda al momento de la enunc¡ac¡ónt Ouiso mi lortlna que eñ t¡age de hoñb¡e me pors¿ lcalderónl Pidió al paddo que mar¿enga viva la ll¿ma ... Solicitó que los demóc¡atas .s¡ gan evan¿to a cabo las dnectrices ,4aC, 29 vlll 64, cit, en Rojo, 1976, 83) contexto este úhimo donde hay que reconocer que la presencia del su puestamente obl¡gado ¡mpedecto introduce una perspectiva de distan' ciami€nlo ¡ncongruente con las exigencias contenidas en el discurso. Este máx¡mo de'vir¡ualidad potencial'en el Presente de Subjuntavo impl¡ca un mfnimo de'entecedencia': ésta, ciertamente, aparece en en tomos apropiados, como en aquéllos en que una constancia temporal implica una condic¡ón {S/emp¡.e que te poÍtes as¡, tendrás el mismo trato). pe(o no puáde traducirse en referencia a lo 'anterior', Y ello qu¡zá explique el porqué de la ¡ncompatibilidad tradicional en español entre sl y este tiempo, con escasas excepciones concentradas entre el XV y princ¡p¡os del XVI: la conjunción que introduce una hipótesis más alejada no admite al tiempo cuya 'vinúalidád parece inmediata (para ello prgli€re le forma no marcada del indicativo: s/ v/ere Juan, dale el Iibtol's¡ venga...). Este carácter del Pres€nte de Subjun'tivo es el que parece, igualmente, ¡mpedir la existencia en é¡ de "desviaciones" o usos "desplazados" lni Bello ñi Rojo señelan usos de este tipo en él). 2.1.1. En e¡ €spañol actual el Presente de Subjuntivo carece de opos¡c¡ón en su zona significat¡va; la desaparic¡ón de -r.e ha eliminado la di ferencia, no ya enÍe un presente' y un 'futuro', pues ambos se movfan en la mjsma ár€a t€mporal, sino entre un 'vinual' más próxjmo { e) y otro más lejano (-/e). El llamado Futuro de Subjunt¡vo estaba limirado a ciertos lipos de subordinadas {relativas de 'clese' o hipotéticasi e/ gue h¡ciere tal cosa, sea casali7rdo, t€mporales prcyectadas: Cuando vin¡erc, hazlo, y condicioneles 'contingentes': Si viniere, será adm| f/do), y en ellas, al manifestar una 'virrualidad' de cumplimi€nto más remoto, podl¿ ahondar en la nocaón de antecedencia' (de ahí su empleo en las condiciona¡es): para esto último, podíe valer el hecho, señalado por Molhol4, de que /e p¡oveníe d6 formas perfectivas latinas 1a Opcll., ll, pp- 567, y 571 y siss.
T¡empo y ,nodo en el Subjúrüvo español 73 lAMAVERO V AMAVERI¡¿1), por lo que algo del carácter "cumplido" de éstas habfa quedado en esta forma {qu¡zá pot ello nunca aparecíe en subordinedes con gue, exigente en cámbio muchas veces del Presente, 'vktual inmedjato'), Ha de observarse que, al desaparecer, los empleos de -re se repartieron entre les formas con las que compartía una diffcil oposición; las que ins¡sten en la 'antecedenc¡a' noc¡onal, -se y re, se aprop¡aron de les condicionales {donde el 'anteceden¡e' ds la condic¡ón implica siempre una consecu€ncia); por el contrario, en los contextos donde la 'virtual¡dad' era más percibib¡e en1Úó el Prcsente de Subjun- Esa diferencia eñtre los dos tieñpos 'virtuales' 'presente-fúturos' puede observarse en construcciones conces¡vas del tipo sea lo que sea, fueÍe lo QUe fuere, dondo era posible sea /o que luerc, perc nunca "fuere lo que sea, dado el mayor abanico de posibilidades de ser que se nos ofrece en la segunde parte de estas frases, fal diferencia, además, se percibe nítidamente desde los primeros textos del idioma: disalo ad aquel ho ad aquellos que estos castellos ¿or¿ler. & elos diqan al F€i de Leon que 10 e.rerde, & st ^olo enendare lasta uñ mese d€sque q€ 1o dixe¡en, súetten lo desros ... I Paces de Cabteros, 1206 l, Pero la distinción no podía sino sobrev¡vir con dif¡culrad; en úhimo térm¡no, la'eventualided'era adéntica en ambosj incluso en enunciados coÍto sea lo que Íuete, donde las posiciones no son ¡ntercambiables, el segundo verbo no deje de referirse e "lo que efectivamente fuere", con lo que se degrada ese ceráct€r supuestamente más 'hipotético', y se diterenc¡a ya muy poco de la admis¡ón concesiva' denotada por el 2.2. El llarr,ado lmperfecto d6 Subjuntivo presenla una s¡tuación más complejá: es el ún¡co tiempo español que cuenta con dos formas (aunque -/a sea más extensa sn usos que -se); y, sobre todo, es en él donde el entrecruzamiento de Tiempo y Modo produce los efectos de sentido y los entornos más diversif¡cádos para un tieñpo verbal. De un modo general, puede decirse que en 6l lmperfecto domina ¡a noción de antecedencia', de lo "no realizado" {o enunciado como tal), más que la de 'virtualidad': 6110 implica un mayor alejamiento en lá
a0 Ralael Cano Agu¡lar n¡ñgúñ tipo lpor otro lado, ss ve cómo -se aún puede referirs€ e la 'antecedencia' no cumplida en el pasado; equivals a'hubiese v¡s¡o", como iustif¡ca también su oriqen etimológico). Con un valor seme¡ente, do referenc¡a a una posibilidad ya i¡real, se halla en €nto.nos s¡ntácti cos independientes, expresando fr€cu€ntemente deseo proyectado ha_ cia el pasado; ¡Vos fuel.ádes pora bturr, & yo pora mori maes! Borcesval/esl lobas el i¡aedor, que non deu¡eQ nacet lAlo.andrcl o posibilidad que el cont€xto lingÜístico nos da como efectivamente no cumplida: Ante quel matassemos los caualleros túeta esso de uer; mas va agora non es tiempo ... lPrim. Cñn. Ghl. I Su peso a la prótasis de lás cond¡cionales foe rápido, y ésta es su pri_ m€ra aprox¡máción alerc al Subjunt¡vo, como forma d€ 'antecedencia', aunque al manten€r el caráct€r'irreál'de posibilidad efectivamente no cumplida, su ale¡am¡ento del /rdrbatrvo no es aún total: Ca sy yo mal le leziem.leñ mi mesmo se deurblr/veñgat lHTrcvana'i En esle entorno sigue contrastando con -se por la dimensión temporal ('pasado' vs. 'prcsenle'), y consigu¡entemen¡e pol la modal ('kreal' cumplido vs. 'posible'). No obstante, ya aparece algún caso en que, grac¡as al contexto d6 'pasado', -/a puede equival€r a _se indicando 'pos¡bilidad': co¡dávan s¡nes dubda cristianos espantar./por tal que los cruzados se ov¿blr, lor^at,tqu¡s¡e¡an en la ueste a¡gun fueqo echar I Fenán Gonzálezl m¡entras que la segunda muestrá de -ta mantiene su valor hab¡tual en esta épocá (= "hub¡eran quer¡do"l. 3.2. La convivenc¡a de los dos valores de 'pasado' en '¡4, como lndicativo y como Subjuntivo, se hizo into¡e.ab¡e para los hablantes a fines de la E. Med¡a. En €ste mom€nto, coinciden tres fenómenos clara-
Ttbmpo y ñodo ¿n el Subjunüvo españot mente relacionados, aunque no podamos establecer con exactitud su prelación y relación interna de 'causa'-,efecto't consolidacióñ de ,/á como Subjuntivo, desplezam¡ento hacia referencias no pretéritas y desapar¡ción como'p¡sado'de lndicativo (para Nebrüa ya no es uso actual, y Valdés lo censura como arcafsmo), fenómeno éste en qu€ debió ¡nte¡venir igualmonte la consolidación de avía + do como 'pluscuamperfecto', sin matiz "resultativo" ya. El paso de -¡a a la dim€nsión temporal no pretérita empieza a observarse con verbos'permanentes" o de otfo t¡po, en que hay referencia a lo presente, pero en una acción o estado que arranca del pasado; es decir, man¡fiesta la continu¡dad acrual de atgo que viene de atrásl n\eiotes paresq¡eran si fuerá, bien pensados {Berceo) siov/'ela unos pocos de los cabettos de su marido, fat¿ ... (Don Juan Manuet) Si ay fuera vtya Elena t...1 o ta hermosá puti9ena, todas obedesce.ían a esta señorc lcetestina) incluso hay ocasiones en que es difícil dituc¡dar si ta hipóresis cuya ¡¡dez se presenta como no efectiva, ha de entenderse referida a la tualidad o el pasado: Si nuesfa edad alcanqa¡a aqu€ttos passados En€as e ddo, no trabajara rafto Veñus f...1 antes I...1 p,s/e/a a rj por r'ledtanera tcetestina) Ahora bien, dado que ,/a venía ocupando iambién el luqar de la conse cuencaa no cumplida en una condició¡ cuyo presupuesto inefect¡vo era manifestado po¡ ella m¡sma lsí tuviera, díercJ, at desplazarse at presente, no sólo Coincidió con -se en man¡festar le problematicidad o alejamiento de una posibilidad acrual, sino tamb¡én ta consecuenc;a de tal hjpóres¡s, con lo cual venía a coincidir con -/á en buena parte de los contextos de ésta {los menos específicamente .futuros de pasado'), De esta forma, en el Siglo de Oro -rá mantLrvo también una clara duali dad de valores: por un ¡ado, seguta s¡endo'irreal de pasado', pero por otro s€ hebla convenido en un 'presente potencial', incluso con la nota de'probab¡lidad subsecuente'; de ahf qu€ en españo¡ ctásico -ra equi valqa a veces a hubie¡a, -se + -do, otras a -se y otres, Dot liñ, a iía. En esta conjunción de valores es d¡fícil entender cómo le misma formá a1 ac
82 Rafaal Cano Agu¡lat con la que se señalaba lo no cumpl¡do gñ el pasado servfa tembién para indicar la posib¡lidad-pr€sente o tutura. previa o postenor a alguna otra cosa. Seoún Molhor¿, ello pudo deberse a quo¡ como '¡rrsal , -rá es taba lejos de la noción de 'vinrrafidad', y, por tanto, más próx¡ma al ln, dicat¡vo, y a la forr¡a más "probabil¡tiva" de éste, la forma - a. Pese a ello, la dificultad de aunar ambas significac¡ones deb¡ó de ser orande, puos d€sde el s. Xvlll -/a, como forma de Subjuntivo, se mentisne en la noción de 'antecedenc¡a', de 'v¡nuálidad' remota, y por ello cede cas¡ po. ent€ro sl lugar de la 'probab¡lidad subsecuente' a -¡la. 3.2.1. El carácter '¡r.€al' de lo enunc¡ado con -¡a en español clásico es claro, y ello suele ven¡r €xpl¡c¡tado por el contoxtor 22 Op. cit., tt, p.61O. pluguíera a Dios que t...¡ no ¡o huüeta esrado lAEzcuzmán, en Ken¡ston, 364J pensé que frél¿ mayor el pel¡gro I...1 y e v¡sto que ha s¡do mayor lá turbación iPJUrea, €n Keniston, 391) La a€fer€nc¡a temporal puede ser pretér¡ta o pl€9ente, tamb¡én €n los mismos contextos, pero la connotación sgñalada no desaparecel o qúien fueft áOo.á poderoso de destruyr este rnonasteio lHPoliva, en Ke, niston,364l pluquiera lal Dios I...1 yo entonces er,tendieta o ¡ú agola sup¡eas li que es honra (GAlfarache, en Keñiston, 364) Paradójicamenre, al lado d€l carácler'no cumpl¡da', la torme en -r¿ 6núnc¡a una probábilidad o una consecuenc¡a, poa lo qu€ s€ identifica con -rla, y es ¡rnpos¡ble su sust¡tuc¡ón por -se; ello es menos claro en la reterenc¡a'pasada': ¿quát luen más prcvecnoso 1... I quel Papá f...1las renúnc¡an al Empe'ado¡, o hazer lo que ha hecho? {Av6ldés, en Keñiston, 382} de esta forma. en ¡nt€rrogaciones retóricas, el valor do -¡a puéde no ser el d€'d€seo", áun'ifieal'(en consonancia con -se), sino formular una
Tiempo y ,nodo en el Subjuntivo esparlot 83 probabil¡dad dependiente de una condición ¡mptícita (atgo así como: "en condiciones normales" ), valores hoy enunciados pot -tía: ¿Auiéñ me dixeft, Elisa, vida mía _..? (carcitaso) ¿Au¡en creyeft que en esta humana fo¡ma...? (Jáuresui, citado oor Be o. & 698) La diferencia con -se es ev¡deñte, aun en los casos en que esta forma se desplaza ocasjonalmente ál área de la 'subsecuencia,, característica de ííái en tales casos, s¡empre háy un elemento ¿dverbial, "dub¡tativo" u "optativo", que justif¡ca su presencia: por Dios, si con el topasse, muy qlan su p¡iuado pienso que fuesse lLazarítto, en Keniston,38O) Verdademmente, si yo osasse decir lo que desto siento, yo os dibsé de qué ma¡era andan (AEGuzmán, en Keniston,3811 En bastantes ocas¡ones, -se y ,/a coex¡sten en el m¡smo período, incluso aplicados a ámbitos temporales semejantes; el contaaste suele darse €ntre la probab¡¡adad no cumplida señalada por ¡a, y dentto de ella, la'vinualidad', la posibitidad, en ese universo decretado va como no dado, establecida por -se: Holga.a yo que vuessa merced g{/edasse en esta tierra {Lnueda, en Ke¡iston, 370t Ya ves cuanta liuiandad fuera yr yo con t,a¡mada y que otro ¿ov¿se en su poder los bastimentos (Cisn€¡os, en Keniston, 172 ) Este claro contraste entre ambas formas hábía sido v¡sto con grán jus teza por Molh023 a propósito de un enunciado como el de Cervante;: Y como él e¡d a,go cunoso y sreñpre e tarrgab¿r deseos oe s"b€. cosa< nuevas, ordenó que al momenlo se paiiesen y fueser a pasar la noche en la venta, sin tocar en la efmi¡..a, doñde qu¡siera et ptimo que se quedaftn 23 Op. ¿í., l, pp.351 y siqs.
84 RaÍael Cano Aguilat donde los lmpertectos eñ,se refi€ren a la 'v¡rtual¡dad' abiena por ta orden emitida, m¡entras que con -/á se alude a un deseo sin efecto al guno. Una muestra más, quizá, de esta diferenc¡a es que en las oraciones 't€mporalcausales' introducidas pot como, de naturaleza tan discutida pof aparecer en subjuntivo, pero con valor'real' lY coño el tey sup¡ese aquello, mandó --,1, nunca se halle, al menos según las comprobac¡ones de Keniston24 y mfas, la forma en -ra, s¡no só¡o -se, 'v¡nual' y 'potenc¡al' {¿o es sólo por lat¡nismo sinráctico?) 3.2.2. En el s. XVll la referencia de -r, e un rpasado no cumplido' va siondo desplazada en favor de las formas compuestas, Al m¡smo ti€mpo, '/á se aguala a ,se para ¡nd¡car 'pasado poteñc¡al' o 'presente {funrrol problemát¡co': no di lugar que de r,t se d¡esen quejas ni me trujercn e ¡evúettas lcAlfaeche, en Molh,o. 607l si tú sr/p¿ras quién soy, dirfas que lo merezco lLveg., en Motho, 604) Pero sigu€ conservando su valor 'subsecuente', propio de - al aunque fuera él geneGl,/en tocañdo a mi opinión, te matara,tl...l A qoien tocara n¡ aun el soldado ñeñor t...1 por v¡da del cielo, yo/le ahorcara,tl...l A qu¡en se afevi€¡a/á un átor¡o de mi honor,/por vida del c¡eto,/que tarnbién le ahorcara yo (Calderón, en Molho, 6151 No obstanto, como ya señalamos más arr¡be, los 6j6mplos de -¡.¿ con est€ valor¡ posler¡oaes al XVll, son mucho más rarosi -,.,is recupeG este catnpo, V -rc, que era le forma donde conflufen y sé neutralizaban lndi cativo y Subjunt¡vo, queda como forma exclus¡va de est€ último rnodo, con los m¡smos valores de -se. Su pervivenc¡a como 'subsecuente' es sólo un arcaísño, y únicamente se ha mantenido con aqu€llos ve¡bos 'modales' que aponan la ñoc¡ón, 'antecedente' y 'v¡rtual', que necesita €l Subjunt¡vo: sin smbargo, sólo eue¡q consorva la suf¡ciente fuerza para exig¡r en cualquier contexro el Subj!inlivo {Oulb/'el.a l,a blat con Vd. vs *me gustara hablar cor yd). m¡entras qu6 el valo¡ rnodat de poder y 24 The Syntax of Castil¡an tuose. The Sixteenth Century. Press, 1937, ¡e 29,31,32.71-95 y 33,61-767. Uñivol Chicago
Tiornpo y modo eo ¿l Sub¡unüvo español deber gefinanece en el verbo y no n€ces¡ra del Modo para man¡festallo. por lo que son ñás Gtos debieras haceÍlo y sobte todo pudiercs ha- ¿Hay, sin embargo, malic€s de d¡sdnc¡ón entre -/á y,se 6n espeñol actual, fue.a de este contexto? Pa¡a la práct¡ca rotalidad de los gramát¡cos no hav sino veriación ¡¡bre entre ambas formas. Só¡o Molho ha pfopuesto qu6 -¡a pu€de conserval, 6n ciortos autores que menejan €l id¡oma con 'una oxcepcional exact¡tud d€ lenguaje'2s, una connota' c¡ón de hipótesis gretuita, infundida, carenté, o escasa, d€ 'v¡nual¡dad', resto de su valor de '¡rreal pasado' en español clásico (frentg al carácter s¡empre 'potencial' de -sel, Es c¡eno que en algtln caso la ¡nterpretación de l\¡olho puede ser corr€cta: Ese .fo no lo aregla ni €l mismfsimo Churchill que lo pusíeran de alcaldé de Madid Uarcna, en Molho, 6291, pero creemos que €n sus ejemplos (bien seleccionados, ciertamente) la coex¡stenc¡a de -rc y -se no pareco dgberse sino a var¡ación gstilís¡ica; por €llo, no creemos r€su¡l€ aorarnat¡cal la ¡nvers¡ón de las formas 6m- pleades en: Sólo asl se conc¡be qu€ asegure el Santo ser mayor p¡odigio el que Josel no ad¡era que el gue los tres mancebos 1.,.1 to se rcduksen a cenizas lPep¡ta J¡nénez, ihid,, en Molho,63A I a par¡ir del h€cho de que, por ¡nd¡car el tá¡mino do una cor¡paración (y, por tanto, lo 'antedor' nocionalrn€nte), la fo¡ma en -se s€a ahl obl¡- gada. Paradójicamente, en €stas m¡smes páO¡nas26, señala que. por ser m6nos 'v¡rtual' {más c€rrado, ¡n€fect¡vo. ¡ncluso 'irreal'|, la forma en -ra €s más apte para indicar lo efectivaments ocurido: . Las dos muieres no podfan andar por allí sin qu€ srs l¿Llas se enredarcn lcáld6s, L¿ de Bingasl, 25 Op. c¡f., ll,9.636. 26 Oo. cit-, ll, o.632. a5
a6 nafael Cano Aguilat dado q¡Je aquf no hay conservacjóñ de njngún uso {tanto el /¿ indicativo med¡eval como el equivalente a -/a se daban en otros contextos), 3.2.2.1. La igualación entre -ra y - a sólo perv¡vió en los tiempos compueslos: €l carácler de tiempo 'an¡erior' y 'p€rfecto' menluvo neutralizadas las d¡ferencies env€'antecedencia' y'subsecuencia', por lo que embes formas pueden m¡nifestar la irrea¡idad de una probabilidad o una mera pos¡b¡lidad en el p¿sado; yo lo hubíeta/hab a hecho con mucho gusto; sólo el paralelismo, o analogfa, de construcción con las correspondientes formas simples impide que exisla'sí lo hab a sa' ó/i/o...; del mismo modo, en las no muchás ocasiones en que la referencia'posterior'a un'pasado'es, a su v€z¡ anterior a otra (y en todo ello no hay s¡no vfnculos temporalesl sólo hallamosi dijo que lo tendlia hecho pa6 cltando volvielas. Al mismo tiempo, desde el s, XIX se viene obs€rvando que en le neutralizac¡ón de los tiempos compuestos es¡á entrando también el compuesto de -se. yo lo hub¡ese hecho con mucho gusto o si lo hub¡ese sabido, te lo hubíese dado son censurados por los gramáticos desde Bello lquien lo achaca al uso americano, pero da ejemplos peninsulares2T), aunque olros como G¡li o Molho recono cen su justif¡cación, No creemos que se d6ba únicamente, como creía Cuervo28, a paGlelismo de construcción con la prótasis de las oracio nes condicioneles, sino a la especial neutral¡zac¡ón de valores modales que el aspecto'perfecto'y el tiempo'anterior'producen respecto a hipótes¡s consideradas hacia el pasado, 3.2.3. Una cuestión queda pendiente en lo que a la forma -/¿ se refiere: su pervivencia o resurrección como 'pasado de lndicativo. Sin embaroo, ésta es cuestión que requiere un tratamiento específico, pues su presenc¡a en el sspañol moderno no es l¡b¡e, sino l¡m¡rada a c¡enos entornos s¡ntácticos {en concreto, oraciones de relativo del tipo: /¿ cuestión de que aye¡ se tétara ..., donde hay apariciones de se ocas¡onal€s). Por todo ello, ¡¡nqüistas como Molho29 o M" L. Rivero3o 27 Gtanática, 5 721. 28 Eñ la Nota 99 a la 6/¿¡náÍica de Bello. 29 Op. c¡¡.,ll, pp.649'664. 30 Véase Es¿rdlos de gtanát¡ca geñerativa det español, Madtidt Cáfedta, 1971, p9. 147 155, donde se cit¿ ¿dernás l¿ abundante bibliog¡alía sobre esta
Tiempo y modo en al Subjunfr'vo españot A7 consideran que se trata del m¡smo -/¿'subjunt¡vo', o, al menos, de un uso modalmeñte 'marcado' de esta forma, Pero esto necesita una exposición por sf sola. 3,3. El valor de -ra como'pasado ¡ndicativo'es un punto muy controvertido en la Gramática esp¿ñola. La tesis trad¡c¡onal es que nos ha llamos ante una mera resurección erudita d€l valor e¡imo¡óoico de este tiempo tal como se coñseruó dur¿nte la E. M€daa: el t¡po de textos en qu6 5€ empieza a observar este uso lautores como Jovellanos. Melénd€2 Veldés, los románticos enamorados del Romancero, etc. )justifica €se anális¡s, que vién€ cori6ndo desde Salvá y Bello, Alguná vez se ha objetedo que tal origon par6c€ d¡scut¡ble, d¿do que hoy ño sólo se halla en el nivel cuho. elaborado y, por ello, aloo arcaizanle de la lengua, sino en gácet¡llas periodfst¡cas, a vgces de los temas menos el€vados {sucesos, deportgs, etc, ), No €s ésta objecióo dB p¿so, ptlos no seía la p mere vez que una recup€ración de este l¡po degenefara en un tópico gastado, más b¡en prop¡o de la "¡nfraliteratura' {p¡énsese en los adjetivos antepuestosl. La objeción gramatical señalada por Molho es de mucho más peso: a dif€r€ncia de su supuesto antec€sor, el moderno -rá "¡nd¡cat¡vo" no pued6 apárecer en orac¡on€s ind€p€ndienEs ni en estilo ¡ndirecto, s¡no sólo en c¡ertos tipos d€ 6ubordinadas: relat¡vss sobre todo (tanto rest¡ictivas como €xplicativas), pero tamb¡én t€mporales, locativas y comparetivas: el Estado que fundar¿ Alarico se hallaba en crisis {SAtbornoz, en Motho, 657) la sala y ot¡os cuartos donde anÉs vlvlean larlos sob¡inos da mi tío lAlberti, lo conocra desde que Juan //egra a su casa un año ántes efá una casa como nunca añtes se v,b/, alll cuestióñ. Añadanse: N- P. Sacks, "La forma verbal en -/¿ con funclón de tiempo pasado de indicativo', Aobín de F¡lologla, Univetsidad de Chile, XXVttt, 1977, pp. 387'395; Ma Cruz Manfnez, 'Diacronta de 'car¡iaft ", Atchivum, XXXI XXXll, 1981-82, pp. 513-525; J--Cl. Cheval¡er, "Ou plus que.paltai¡', Cahie6 de linguist¡que h¡spaníque nédiévale,9, 1984, pp. 5-47.
aa nafael Cano Aguila, Es probable eue cade uno de estos entornos sintáct;cos del -/a "indicativo" necesite un estud¡o pormenorizado de sus cáracterísticas. Sin embargo, hay algo común en todos ellos: el carácter de "¡ncert¡dumbre" y "vaguedad" con que se da la ¡nformación; de ahÍ que se haya denunciado su uso como propio de periodistas que intentan eludir su propia responsabilidad en la información que transmiteñ. En términos más comple¡os, Molho formula una interpreteción semejante: con este empleo se "suscita no ya la imagen d€ un acontocimjento que, no s¡endo, puede ser, sino la de un acontec¡miento que, habiendo sido, se concibe, por su ausencia del t¡empo, como no s¡endo3], Más apegada a noc¡ones lógicas, Mt L, Rivero cons¡dera que con estos sin- 'taqmes se alude a aloo "ex¡stente" en efecto (al aevés de otros usos del Subjúntivor Juan buscaba una ñuchacha que fuera rub¡al, perc considerado 'inesp€clfico', es dec¡r, s¡n del¡miter en su individual¡dad, o, al rnenos, en todos los detalles que le conciernen (hay que tener en cuenta, por otre perte, que algunos de los casos señalados por Rivero no parec€n pert€nec€r a este tipo: En los casos en que ías viv¡endas estuvieran ocupadas por perconas L..J lo que se está hac¡endo es ,,. es un lipo habitual de condicional 'contingente'). La tesis tradicional, que considera ¿ este ra como parte del lndicat¡vo (aunque algunos lo rotulen como'pasado ¡nactuel')32, tiene a su favor el h€cho de que una frase como El que ases¡narc al Presidente está ,/oco t¡ene dos interpretaciones radicalmente d¡st¡ntas, según sa en' tendemos que algujen asesinó a¡ Presidente pero no sabemos quién, por lo qus se deja abiena la puena de su identidad (ve¡or prop¡amente 'subjuntivo'). o s¡ sabemos qu¡én lo hizo pero no queremos enunciarlo con rotuñdjdad en este momsnto {frenle a: El que asesinó ,,.: valor, sin embargo, de lnd¡cat¡vol. Sin embárgo, no explica por qué tal uso queda lim¡tado a eslos entomos siniácticos- Esta misma obj€ción gramatical ouede hace¡se a quienes defienden que -/¿ aquí no ha hecho otra cosa sino ampliar sus valores intrínsecos como tiempo del Subjunt¡vo. Según el razonamiento de Molho, una forma que puede referirse a lo 'pasado', con escasa "profundidad mo- 31 Op. c¡t.,ll, p. 656. 32 Así, en V. Lamíqu¡z, É/ s¡sre.ra ve.b¿l del español, Málaga: Agora, 1982, pp. 25 y srgs., siguiendo una llnea teórica que aranca de 8eñveniste, y adop¡a formas divers¿s en Guilláume ó Poftiei.
T¡empo y ñodo en el Subjuntivo espattot dal",.escase 'vinuelidad, (menos, según é1, que la manifestade por -se, también en el 'pasedo'), puede extenderse hesta abarcar lo efectivá mente ocurr¡do, sólo con un ligero matiz de .'incertidumbre" {mayor o menor, según los contextos), En es¡e sentjdo, la oposjción señálada antes por nosotros a propósito de los valores observabjes en F/ gue asesinafa al Prcsidente,,,r no es muy distinta¡ en el plano ,modal', de la que pueden establecer los dos esquemas de valor atribuidos a -se y al m¡smo -/a lno creo que eso fuerc/-se lo mejor,: .pasado'/'presente'), si bien en El que asesin¿ra .,, nos novemos en ambos casos en el área temporal de 'pasado', En apoyo de que no hay tal "resurrección' del ¡a'indicativo'viene el hecho, ya conocido hace tiempo, del empleo de -se e¡ el valor que estamos anelizárido: ... ldlesrar rig,do y so¡oc¿.¡te. muy p¿recrdo at que Ée eñ¿¿la¿sp ¿nre t¿ rJmba d€ M¿10 iro...{Dctrbes er Arvero. I53J33 e no ser que nos hallemos ante una simple y vulqar ult¡acorrección, o simple error por análogfa. También [¡, L. Rivero alude a que otros tiempos de Subjuntavo pueden cumpli¡ funciones muy parecidas a las de -/á, si bien €¡ único ejemplo que da es altamente artifjcjoso, y quizá interoretable de otrá manere: t\r¿s \rañp\¿s. oos b emerte t¿s o¡,ñet¿s otre h¿v¿n n¿coo por v d v¿grr¿ . s€ en.'rcñfáñ 34 donde el adverbio posiblemente quizá baste para explicarnos le presencia de esa forma subjunriva. 4. Tras esta nueva jncursión en algunos de los más jntrincados problemas del Subjuntivo español, podemos egar a tas sigui€ntes conclu 33 Véanse més ej€mplos en Motho, op. ¿l¡., |, pp. 658 y s¡qs. (y €n V_ Beiátaño, en Srrcnae, Salamanca, 1962, pp. 77-86)_ 34 Op. cit., p.152.