Full text
169 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 LA ELIPSIS EN EL ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE TEXTOS LUIS ALBERTO HERNANDO CUADRADO Universidad Complutense de Madrid (España) RESUMEN En el análisis e interpretación de textos, uno de los fenómenos que se registran con más frecuencia y que, dada su repercusión en la organización de los mismos, si no recibe un tratamiento adecuado, mayores problemas suele acarrear, es el de la elipsis, una de las fi guras de construcción tradicionalmente incluidas en los manuales de Gramática y Retórica para dar cuenta de ciertas anomalías sintácticas atestiguadas por el uso, especialmente el literario. Prescindiendo de ciertos tipos de omisión de algunas clasifi caciones propuestas por diferentes autores, reservamos, de acuerdo con Bonifacio Rodríguez Díez, el término elipsis para las ausencias de elementos del esquema sintagmático cuya reposición venga informada por el contexto o la situación (elipsis semántica) o exigida por las reglas de la Gramática (elipsis gramatical o funcional). Así, catalizados los elementos elididos, podremos determinar perfectamente la estructura de decursos que podrían inducir a una interpretación errónea. PALABRAS CLAVE Análisis, interpretación, texto, elipsis, gramática, retórica, esquema sintagmático, contexto, situación, catálisis. ABSTRACT In the analysis and interpretation of texts, one of the features that can be observed more frequently is that of ellipsis. It is an important phenomenon in the organization of texts that should be treated correctly because, if not, it could cause several problems to readers. Ellipsis is a device of construction traditionally included in Grammar and Rhetoric handbooks to exemplify certain syntactic anomalies attested by the use, especially the literary use. Without taking into account certain kinds of omission of some classifi cations proposed by different authors, we reserve, in accordance with Bonifacio Rodríguez Díez, the term ellipsis for the lack of elements in syntagmatic scheme whose replacement is determined by the context or the situation (semantic ellipsis) or required by Grammar rules (grammatical or functional ellipsis). Once the elliptical elements have been catalyzed, we could determine the structure of sentences that could lead to a wrong interpretation. CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 / págs. 169-181. Recibido: Feb. 2002. Aceptado: En. 2004.
170 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 1 Eustaquio Sánchez Salor explica que en el tratamiento de la elipsis el Brocense sigue “una línea que arranca de Apolonio, continúa en Prisciano y reaparece en la gramática modista de fi nales de la Edad Media y en la teórica del XVI” (1995: 25). KEY WORDS Analysis, interpretation, text, ellipsis, Grammar, Rhetoric, syntagmatic scheme, context, situation, catalysis. RESUME Dans l’analyse et interprétation de textes, un phénomène qui pose le plus de problèmes, s’il ne reçoit pas le traitement adéquat, étant donnée sa répercussion dans l’organisation de ces textes, c’est l’ellipse, une des fi gures de construction traditionnellement comprises dans les manuels de Grammaire et de Rhétorique pour rendre compte de certaines anomalies syntactiques attestées par l’usage, spécialement le littéraire. Laissant de côté certains types d’omission que présentent certaines classifi cations proposées par différents auteurs, nous réservons, en accord avec Bonifacio Rodríguez Díez, le terme d’ellipse pour les abssences d’éléments du schéma syntagmatique dont la reposition serait donnée par le contexte ou la situation (ellipse sémantique) ou exigée par les règles de la Grammaire (ellipse grammaticale ou fonctionnelle). De cette façon, une fois catalysés les éléments élidés, nous pourrons déterminer la structure de décours qui pourraient mener à une interpretation erronée. MOTS-CLES Analyse, interprétation, text, ellipse, Grammaire, Rhétorique, schéma syntagmatique, contexte, situation, catalyse. 0. El objeto de este trabajo es ofrecer una visión lo más clara y coherente posible sobre el papel de la elipsis en la formulación del mensaje, para lo cual, en primer lugar, tomaremos en consideración los puntos de vista de algunos de los especialistas o corrientes lingüísticas más relevantes en este campo; posteriormente, expondremos la casuística de los principales tipos de decursos elididos en la lengua de la conversación, y, por último, procederemos al análisis e interpretación de varias muestras representativas. 1. Dentro de la tradición logicista que se inicia en la Antigüedad clásica, el tema de la elipsis se erige en el núcleo de la teoría gramatical del humanista extremeño Francisco Sánchez de las Brozas1, quien deslinda en su Minerua (1587) la elipsis consistente en la ausencia de un elemento necesario para la recta construcción gramatical de la elipsis como fi gura retórica. LUIS ALBERTO HERNANDO CUADRADO
171 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 El Brocense enmarca la elipsis dentro de los límites de la oración, la unidad básica de estudio y análisis, en relación con las reglas lógicas que organizan la sintagmación de los elementos oracionales, y la defi ne como defectus dictionis uel dictionum ad legitimam constructionem (IV, 1a). Según el autor, el recurso a la elipsis, exigido por la necesidad de mantener la Grammaticae ratio, el sistema de reglas a que se ajusta la Gramática y que equivale a la estructura lógica del pensamiento, restituye los elementos latentes en el uso defectivo de la lengua. El Catedrático de Salamanca considera que la elipsis es resultado de la economía lingüística y que la brevedad de los decursos elípticos en numerosas ocasiones les confi ere un valor estético y expresivo, pudiendo producir la reposición de los elementos elididos ambigüedad y hacer dudoso el sentido2. 2. La teoría de la elipsis del Brocense, mantenida, en esencia, en sus mismos términos en la tradición logicista francesa de los siglos XVII y XVIII, ve ampliado su campo de aplicación a medida que se va pasando en el análisis sintáctico de la consideración de la oración simple a la de la oración compuesta. Al mismo tiempo, al ser matizada la dicotomía sintaxis natural / sintaxis fi gurada por la basada en la división sintaxis / construcción y perder las fi guras de construcción su carácter unitario, el concepto de elipsis se aplica a las funciones no actualizadas que han de ser completadas en el análisis sintáctico para restablecer la estructura lógica de la oración. En este planteamiento logicista de la elipsis según el cual la oración es concebida como una unidad articulada en dos miembros, sujeto + predicado, y en su interior las partes de la oración contraen diferentes tipos de relaciones de índole gramatical de acuerdo con su naturaleza conceptual (sustantivo → adjetivo; nombre–nominativo ↔ verbo; verbo transitivo → acusativo), la tradición gramatical española encontró ya algunas limitaciones que fueron puestas de relieve principalmente por Andrés Bello en su teoría de las proposiciones al admitir más de un esquema oracional3. 2 A juicio de Bonifacio Rodríguez Díez, “pueden ser recogidas estas aportaciones de la Minerua, que vertebra la sintaxis alrededor de la elipsis, despojando a esta última de sus componentes no sólo retóricos, sino semánticos, y librando a la teoría gramatical del Brocense del lastre logicista, tributo y fruto de su tiempo en él y atavismo metodológico en el día de hoy” (1983: 103). LA ELIPSIS EN EL ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE TEXTOS
172 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 En el siglo XX, el concepto de elipsis ha sido sometido a revisión desde diferentes puntos de vista, tras cuyo análisis José Miguel Hernández Terrés (1984: 193-194) se muestra partidario de considerarla como un fenómeno que, afectando a la estructura oracional, cumple su función en cuanto técnica del hablar, como uno de sus mecanismos lingüísticos encargados de organizar la linealidad discursiva o progresión textual4. 3. Tim Schopen (1973), con un criterio semántico, partiendo de la noción de proposición como la forma integrada por un predicado y varios argumentos, obligatorios o no, mediante la cual se le asigna una descripción estructural al signifi cado de las oraciones del habla (Mi vecina ha comprado una novela a su hija en El Corte Inglés)5, distingue dos tipos de elipsis, funcional y constituyente. La elipsis funcional se produce cuando los argumentos aparecen sin un predicado que los rija (A: Juan. B: ¿Qué? A: Mi cartera. B: Sí), y la constituyente, cuando un predicado se presenta sin todos sus argumentos (obligatorios), pudiendo ser esta última, a su vez, indefi nida, si lo excluido no es identifi cable inequívocamente por el hablante-oyente en el momento en que se produce el acto de habla (Olga ha recibido una carta esta mañana)6, o defi nida, en caso contrario: A: Buenas tardes. B: ¿Qué ha pasado? A: Lucas no ha aceptado7. B: ¿Y ahora qué hacemos? 3 Andrés Bello distingue entre proposición regular y proposición anómala. La regular “es la que consta de sujeto y atributo expresos o que pueden fácilmente suplirse” (1988: § 724), mientras que la anómala o irregular “es la que carece de sujeto, no sólo porque no lo lleva expreso, sino porque según el uso de la lengua, o no puede tenerlo o regularmente no lo tiene: ‘Hubo fi estas; ‘Llueve a cántaros’; ‘Por el lado del norte relampaguea’” (ib.: § 728). 4 En la Gramática Generativa y Transformacional se supone de una manera más o menos explícita, en la línea de la Gramática Tradicional de índole logicista, que la estructura profunda especifi ca en términos categoriales todo lo pertinente para la interpretación semántica de la oración. Las transformaciones de elisión Equi (elisión de sintagma nominal equivalente) y las elisiones en las estructuras de la coordinación resultan aceptables al producirse en un contexto sufi ciente para la perfecta recuperabilidad de la palabra elidida sin que sea preciso ir más allá de la oración para explicar los casos de elipsis (aunque sí más allá de las cláusulas constituyentes oracionales en las que se produce la elipsis de algún término). Sin embargo, la elisión del sujeto pronominal y la del sintagma nominal genérico dependen de criterios logicistas que prescinden de la dimensión pragmático-discursiva donde entran en juego una serie de recursos lingüísticos que actúan como operadores de dependencia interoracional. 5 En la oración propuesta como ejemplo, el predicado (ha comprado) cuenta con tres argumentos obligatorios (Mi vecina [Arg1], una novela [Arg2] y a su hija [Arg3]) y uno opcional: en El Corte Inglés (Arg4). LUIS ALBERTO HERNANDO CUADRADO
173 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 Constituyendo la elipsis un caso de indeterminación gramatical en el sentido de que no se puede recuperar el signifi cado de lo omitido con los elementos sintácticamente realizados, la fuente de la determinación semántica de ese contenido, teniendo en cuenta que el hablante-oyente se ve en la necesidad de recurrir a otra clase de conocimiento, parece residir en el contexto8. 4. David John Allerton (1975), en su explicación del fenómeno de la ausencia de elementos en la estructura superfi cial de la oración, reconoce una primera clase de omisión obligatoria y, frente a ella, otra opcional, subdividida en contextual (anafórica o no anafórica) e indefi nida. En la omisión obligatoria, al relacionarse la estructura profunda o intermedia de una oración con una estructura más cercana a la superfi cial, se da cuenta de lo que se presupone en ella pero que no debe aparecer en la estructura superfi cial, por tratarse de una secuencia prohibida (Matilde se afana por [Matilde] conseguir el premio → Matilde se afana por φ conseguir el premio) o redundante: Jesús sabe tocar la guitarra y Carlos no [sabe tocar la guitarra] → Jesús sabe tocar la guitarra y Carlos no φ. Mientras que en la omisión obligatoria se relacionan distintos niveles de la misma oración, en la opcional se relacionan dos oraciones diferentes en el plano estilístico. Tomando como punto de referencia la omisión opcional del implemento, se puede hablar de una motivación opcional contextual, que reside en el contexto y se caracteriza por su recuperabilidad (Cierra [la puerta] → Cierra φ), y de otra motivación opcional indefi nida, si no es recuperable por considerarse irrelevante su información para el interlo- 6 El predicado de esta otra oración (ha recibido) tiene tres argumentos obligatorios, dos expresos (Olga [Arg1] y una carta [Arg2]) y uno elíptico indefi nido ([de...] → φ [Arg3]), y uno opcional: esta mañana (Arg4). 7 El hablante (A) utiliza el predicado no ha aceptado porque tanto él como su interlocutor (B) conocen lo que la tercera persona no ha aceptado. De esta manera, la oración Lucas no ha aceptado se halla integrada por un predicado (no ha aceptado) y dos argumentos obligatorios, uno expreso (Lucas [Arg1]) y otro elíptico defi nido (φ [Arg2]). 8 La elipsis indefi nida de este autor, la omisión opcional indefi nida de David John Allerton y la no realización de Andrew L. Thomas, en las que no se produce una omisión de elementos propiamente dicha, así como la omisión obligatoria cuyo contenido latente no debe expresarse por constituir una secuencia prohibida de David John Allerton o la elipsis telegráfi ca de la que se da cuenta en la Gramática del Texto, hemos optado por no tomarlas en consideración en nuestros análisis. LA ELIPSIS EN EL ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE TEXTOS
174 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 cutor: A: ¿Qué hace María? B: Está leyendo [un libro de Economía] → Está leyendo φ. La omisión contextual es anafórica cuando lo omitido se encuentra en el contexto lingüístico previo (A: No encuentro mis gafas. B: ¿[las] Has buscado bien? → ¿φ Has buscado bien?), y no anafórica, cuando lo omitido, sin haberse mencionado, es recuperable gracias al contexto situacional: A: Para ser su primera actuación, no lo está haciendo mal, ¿verdad?. B: Perdona, no estaba escuchando [las canciones] → Perdona, no estaba escuchando φ. Descartadas la omisión obligatoria que no debe aparecer en la estructura superfi cial por constituir una secuencia prohibida y la indefi nida (equivalente a la elipsis indefi nida de Tim Schopen y la no realización de Andrew L. Thomas), sólo la contextual defi nida y la obligatoria que si se expresara en la estructura superfi cial resultaría una secuencia redundante, en las que el contexto se erige en la fuente de interpretación semántica de los elementos ausentes, se presentan como auténticos casos de elipsis. 5. Andrew L. Thomas (1979), basándose en la naturaleza de las ausencias opcionales, establece una clara diferenciación entre elipsis, elisión y no realización. La elipsis es la opción comunicativa mediante la cual se omiten en la oración elementos contextualmente disponibles y estructuralmente requeridos por los restantes elementos que aparecen en ella: A mí me gusta viajar y a ti no [te gusta viajar] → A mí me gusta viajar y a ti no φ. La elisión, consistente en la omisión opcional de cierta información recuperable gracias al conocimiento que el hablante-oyente tiene del sistema gramatical de su lengua, es autodefi nida cuando la interpretación es determinada por condiciones gramaticales en sentido estricto ([yo] Quiero verlo → φ Quiero verlo), y convencional, cuando la interpretación es establecida por los convencionalismos adoptados en el uso de la lengua: ¿[quieres] Una cervecita? → ¿φ Una cervecita?10. 9 La elipsis, según Kazuo Kato (1986), es el tipo de omisión en el que concurren los siguientes rasgos: a) la información omitida puede ser recuperada con precisión; b) la construcción elíptica se encuentra truncada gramaticalmente; c) la recuperación del elemento omitido no altera el signifi cado de la construcción elíptica; d) la información omitida es recuperable del contexto lingüístico, no a partir de conocimientos meramente situacionales o por convenciones del hablar, y e) la información omitida es una copia exacta en sus rasgos sintácticos de la que le sirve de antecedente. 10 En la elisión, de los cinco rasgos señalados por Kazuo Kato para la elipsis, solamente se dan el b) y el c). LUIS ALBERTO HERNANDO CUADRADO
175 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 En la no realización, el hablante-oyente percibe lo expresado en la oración como una secuencia semántica y gramaticalmente autosufi - ciente, que, aunque podría contener más información, contextual o convencional, para su interpretación, no la necesita: Anoche fue detenido el presunto atracador en Leganés11. 6. En la Gramática del Texto (Casado Velarde, 1995: 21-25), se suelen distinguir dos tipos de elipsis, telegráfi ca y contextual. La elipsis telegráfi ca se da sobre todo en los textos de los telegramas, anuncios, titulares periodísticos, señales indicadoras o anotaciones informales. En ella, las supresiones de elementos afectan principalmente a los determinantes, morfemas verbales, preposiciones y conjunciones: SAN ISIDRO. 20.000.000. Tres habitaciones. Junto metro. Estrenar. Facilidades. Esta clase de elipsis carece, por lo común, de contexto lingüístico, por lo que sólo el conocimiento de la situación puede servir de orientación para la interpretación del mensaje. Su empleo es tan frecuente y sistemático que la expresión resultante, que representa, la mayor parte de las veces, lo esperado y apropiado, con la incorporación de todas las formas lingüísticas contendría redundancia y produciría una sensación de pesadez. La elipsis contextual, también denominada dependiente del contexto verbal o anafórica, dada su función cohesiva, es la que aquí nos interesa. De acuerdo con la categoría de los elementos a los que afecte, hablaremos de elipsis nominal o verbal. La elipsis nominal se produce dentro de los límites del sintagma nominal, el cual, al no expresarse el núcleo, queda representado por los restantes términos (adyacentes), disponiendo, en el contexto o en la situación, de la información necesaria para llenar la laguna: La casa de Lucía tiene jardín. La de Sergio, no. El sintagma nominal elíptico retoma del sintagma nominal antecedente al menos el núcleo, como en el ejemplo anterior: casa; pero puede retomar también otros elementos, como en El verano pasado, Pedro tenía dos perros mastines que había comprado en Guadalajara. El otro día, vendió uno, donde el sintagma nominal uno retoma, no sólo el núcleo (perro), sino también los adya- 11 En la no realización no se detecta ninguna de las cinco carcterísticas que Kazuo Kato aplica a la elipsis. Tomás Jiménez Juliá a los conceptos de Andrew L. Thomas de elipsis, elisión y no realización añade el de ausencia de omisión semántica, que aplica a construcciones como ¿Has visto al del cuarto? y caracteriza como “una secuencia semánticamente completa, aunque expresable con otros términos, en principio, más caracterizadores” (1995: 135). LA ELIPSIS EN EL ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE TEXTOS
176 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 centes nominales que lo acompañan: mastín y que había comprado en Guadalajara. Como se ve, el sintagma nominal elíptico aporta algún dato informativo nuevo, llegando a veces el énfasis fónico a poner de relieve el rechazo de un elemento del sintagma nominal antecedente, especialmente en las réplicas de los diálogos: A: Te bebiste diez cervezas. B: Me bebí seis. La elipsis verbal tiene lugar cuando en una construcción se omite un verbo –solo o acompañado de adyacentes– que se presupone en el contexto o en la situación. La elipsis de las formas personales, por regla general, se da en respuestas a preguntas: A: ¿Y ahora qué piensas hacer? B: [pienso] Seguir estudiando; A: ¿Vas al cine? B: No, [voy] al fútbol. La elipsis de las formas no personales se halla restringida a un conjunto de verbos (como conseguir, deber, lograr, pensar, poder, querer, saber, soler...) que se combinan con infi nitivo: A: ¿Sabes montar a caballo? B: (No), no sé [montar a caballo]; A: ¿Puedes venir mañana? B: (No), no puedo [venir mañana]; algunos verbos (como mejorar, odiar...) exigen en la respuesta un pronombre átono que remita al verbo en forma no personal: A: ¿Conseguiste, por fi n, arrancar? B: (No), no lo conseguí; A: ¿Odiaba tener que engañar a los clientes? B: (Sí), lo odiaba. 7. La elipsis, al dotar de agilidad a la expresión, eliminando todo aquello que se considera innecesario para la comprensión del mensaje por el oyente, ya que el contexto y la situación comunicativa proporcionan los elementos de compensación que suplen lo que pudieran aportar las palabras elididas, es un fenómeno habitual en la lengua de la conversación. Al elidirse el verbo copulativo, en el esquema sintagmático (independientemente de que puedan aparecer otros elementos) suele permanecer el sujeto (A: ¿Quién es el responsable? B: Patricio), el atributo (A: ¿Cómo es el nuevo director? B: Muy efi caz) o ambos: La obligación, lo primero. Cuando se elide el verbo predicativo, el esquema sintagmático suele quedar representado principalmente por el sujeto (¡El siguiente!), el implemento (¿Algún problema?), el suplemento (A: ¿A qué te dedicas? B: A la construcción), el complemento (A: ¿A quién entrego la carta? B: Al conserje), el aditamento (A: ¿Cuándo vengo a recogerlo? B: Dentro de diez días), el atributo del sujeto con verbos semipredicativos (A: ¿Cómo te ha salido el vino este año? B: Agrio), el atributo del implemento (A: ¿Qué le han nombrado? B: Jefe de Sección) o el complemento predicativo: A: ¿Cómo jugaban los niños en el campo? B: Alegres. LUIS ALBERTO HERNANDO CUADRADO
177 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 El verbo auxiliar puede no expresarse en algunas perífrasis modales de infi nitivo (¿Se puede [pasar]?) y, sobre todo, en las aspectuales de gerundio: A: ¿Qué haces? B: Ya ves, [estoy] estudiando. Otras veces, se omite el sujeto (No importa), el atributo (¡Mira que eres!), el implemento (Supongo), el suplemento (Depende) o el complemento: ¿Sentó bien la comida? En el interior del grupo sintagmático o sintagma nominal, en ocasiones se suprime un sustantivo nuclear (Una de pulpo), un complemen- to preposicional (Haga el favor), una proposición subordinada adjetiva de relativo (¿Que no vienen? Ni falta), el pronombre interrogativo qué (A: ¿Estás libre esta tarde? B: Sí, ¿por?), el determinante exclamativo qué (¡Cosa más fea!) o una preposición: Acuérdate que hay que apagar la calefacción12. 8. Bonifacio Rodríguez Díez, desde la perspectiva funcionalista, concibe la elipsis (etiqueta común bajo la que incluye los términos de la Gramática y Retórica tradicionales elipsis, sobrentendido, signo cero, braquilogía y zeugma) como “toda ausencia de elementos de un enunciado, cuya reposición (operación que trata de hacer el enunciado explícito en el marco de un determinado nivel de análisis) puede venir informada por el contexto o la situación, o bien exigida por las reglas de la gramática” (op. cit.: 112-113). De esta manera, el profesor Rodríguez Díez propone distinguir dos tipos de decursos elididos: a) aquellos en los que el contexto y la situación están presentes para el hablante y el oyente (elipsis semántica), y b) aquellos otros en los que falta un elemento sintácticamente necesario, independientemente de que pueda ser identifi cado gracias al contexto y la situación (elipsis gramatical o funcional). En este segundo tipo de decursos elididos es en el que considera que puede resultar útil recurrir a la operación de catálisis, noción aportada por Louis Hjelmslev, especialmente en lo concerniente a la “determinación de funciones en el nivel del análisis sintáctico funcional” (ib.: 113). 12 En estrecha relación con el tema que nos ocupa se encuentra el fenómeno de la interrupción de la secuencia oracional, que se produce frecuentemente tras ciertas proposiciones subordinadas circunstanciales condicionales (Si yo te contara...), consecutivas (Me hizo una gracia...) y causales (Como no tiene hermanos...), algunas subordinadas sustantivas (¡Vamos, que un hombre hecho y derecho ande diciendo eso por ahí...!), determinadas subordinadas de relativo (Cualquiera que te vea...) y otras independientes (En esas condiciones tú me dirás...), especialmente con el adverbio también (También son ganas...) o con el verbo en futuro imperfecto de indicativo: ¡Tendrá valor...! LA ELIPSIS EN EL ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE TEXTOS