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Benjamín Fondane, La conciencia desdichada: "Prefacio para el presente". Traducción y edición crítica

Peñalva, Susana

Abstract

Para quienes somos no solo ciudadanos de una sociedad material sino también seres metafísicos, es imposible reducir el rol de la filosofía -como querría el marxismo- a una revuelta contra la injusticia económica, ética o política, o incluso -como Kant y Husserl- a un conocimiento racional de los primeros principios o a una ciencia formal. Explorando la angustia y el absurdo, la filosofía existencial aborda las causas de la conciencia desdichada de lo existente singular: la muerte, la necesidad y la irrealidad. Es un acto de rebelión, una tentativa de superar las evidencias y de descubrir las posibilidades del vivir.

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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 117 AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. ISSN 2386-4877 - Doi: 10.12795/Differenz.2020.i06.06 [pp. 117-136] Recibido: 01/05/2020 Aceptado: 18/06/2020 Benjamín Fondane, La conciencia desdichada: "Prefacio para el presente". Traducción y edición crítica. Benjamin Fondane, The unhappy consciousness: "Preface to the present time". Translation and critical editing. Susana Peñalva Universidad Nacional de San Martín - CONICET, Argentina. Resumen: Para quienes somos no solo ciudadanos de una sociedad material sino también seres metafísicos, es imposible reducir el rol de la filosofía -como querría el marxismo- a una revuelta contra la injusticia económica, ética o política, o incluso -como Kant y Husserl- a un conocimiento racional de los primeros principios o a una ciencia formal. Explorando la angustia y el absurdo, la filosofía existencial aborda las causas de la conciencia desdichada de lo existente singular: la muerte, la necesidad y la irrealidad. Es un acto de rebelión, una tentativa de superar las evidencias y de descubrir las posibilidades del vivir. Palabras clave: Criticismo; Fenomenología; Nihilismo; Metafísica, Filosofía existencial. 118 SUSANA PEÑALVA BENJAMÍN FONDANE, LA CONCIENCIA DESDICHADA: "PREFACIO PARA EL PRESENTE". TRADUCCIÓN Y EDICIÓN CRÍTICA Abstract: If we are not only members of a material society, but also metaphysical beings, it is impossible to reduce the role of philosophy -like Marxismeither to a revolt against our unfair economical, ethical or political situation or -like Kant or Husserl- to a rational knowledge of first principles or to a formal science. The existential philosophy, which explores the anxiety and the absurd, deals with the causes of the existing individual‘s unhappy consciousness: death, necessity and unreality. It is an act of rebellion, a tragic attempt to overcome self-evident truths and find the possibility of living. Keywords: Criticism; Phenomenology; Nihilism; Metaphysic; Existential philosophy. 1. El autor: Benjamín Fondane (1898-1944). La Conscience malheureuse (La conciencia desdichada) es una obra mayor de la filosofía existencial de los años treinta1. Joven poeta y crítico rumano expatriado en Francia en 1923, Benjamín Fondane es uno de esos autores atormentados por la ausencia de Dios en la cultura racionalista moderna marcada por el positivismo. Inicialmente próximo al espíritu subversivo del dadaísmo, pronto identifica su revuelta por el absurdo con la perspectiva irónica e irracionalista del filósofo ruso León Chestov, exiliado en Francia en 1921. La adhesión sin reservas a su filosofía existencial, a partir de 1929, le permite deconstruir la tradición ateniense del Logos. Fondane no dejará de denunciar un conflicto profundo entre lo "real", construido por la cultura racionalista, y lo existente singular, entre el saber y el "no ver" de los poetas y de ciertos místicos, entre Atenas y Jerusalén: tal es el divorcio íntimo de la "conciencia desdichada". 1 Publicada por primera vez en francés en 1936 por Denoël et Steele, la obra fue reeditada en 1979 por las ediciones Plasma; luego fue objeto de una nueva edición, presentada y anotada por Olivier Salazar-Ferrer con la participación de Nicolás Monseu (Lagrasse, Éditions Non Lieu-Verdier, 2013) (N. d. T.). 119 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.06 pp. 117-136 2. Prefacio para el presente2I. El hombre no aspira a lo imposible; y si aspirase, todos lo juzgarían insensato. Aristóteles, Ética a Nicómaco Que se cumpla, pues, la promesa: "¡No habrá nada imposible para vosotros!" León Chestov, Des sources des vérités métaphysiquesII Aunque -como es sabidopertenece al austero arsenal de nociones hegeliano -extraído de la más temible de las panoplias filosóficasel título de este libro no dejará de despertar en el lector, en especial en épocas como la nuestra, la idea confusa pero tenaz de una toma de conciencia respecto de una actualidad que nos importuna y obsesiona demasiado como para que el espíritu pueda rehusarse a considerarla o no se vea tentado de extraer de ella alguna enseñanza. Pues no es misterio para nadie que nuestro mundo: ideas, estructuras, economía, valores, vive esperando turno ante el síndico, y que el hombre nunca ha estado tan obligado como ahora a tener que buscar una salida en la Historia y a vincular su destino al de una transformación apasionada de la realidad que le fue dada. Si a primera vista este libro no responde a lo que se espera de él, no habría que inferir de esto que subestimamos la presión del peligro, que cerramos los ojos ante la amenaza creciente que representan la pauperización, la guerra, la estupidez y la maldad sistemáticas, que nos creemos al abrigo de las convulsiones de una cultura que, al desmoronarse, corre el riesgo de arrastrarnos vivos bajo sus escombros -y que nosotros despreciamos, desde lo alto de la torre contemplativa, esa legítima voluntad del hombre de intentar forjar por sus propios medios, a riesgo de ahogarse, una desesperada empresa de salvataje. Ninguna contemplación, ninguna especulación pura, podría disputarle a las sociedades humanas el derecho vital de querer poner límite a una condición que para la inmensa mayoría de sus miembros se ha vuelto insostenible. Por más evanescente y precaria que sea la trama de los acontecimientos históricos, políticos y económicos, estamos forzados a reconocerles una terrible presencia. ¿Acaso somos libres de no tenerlos en cuenta? ¿No hemos sido arrancados a nosotros mismos y forzados a oponer una reacción, tan impensada como inmediata, que nos lanza a la calle, ardiendo de acción, de resentimiento, de indignación y de ira? ¿No estamos obligados a someternos al primum vivere y a relegar a segundo plano 2 Prólogo a La Conscience malheureuse (La conciencia desdichada). Versión castellana elaborada por Susana Peñalva a partir de la edición crítica de Olivier Salazar-Ferrer (cit. pp. 15-31). Las notas y comentarios aparecen agrupados al final del texto, indicados en numeración romana (I, II, III...), a diferencia de la versión original, que los indica mediante el número de páginas. Ese aparato crítico ha sido completado en ocasión de la presente traducción (N.d.T.). 120 SUSANA PEÑALVA BENJAMÍN FONDANE, LA CONCIENCIA DESDICHADA: "PREFACIO PARA EL PRESENTE". TRADUCCIÓN Y EDICIÓN CRÍTICA cuestiones hasta ahora consideradas como primordiales, por mucho que nos mortifiquen las angustias y las perturbaciones que no dependen solo del hecho de estar entre los hombres -sino también y simplemente del hecho de ser? Somos a la vez, en cuanto ciudadanos de la desdicha social, seres políticos, y en cuanto ciudadanos de la desdicha humana, seres metafísicos. Primum vivere deinde philosophari, sería un excelente adagio si la filosofía no fuera más que -lo que por otra parte ella cree seruna ciencia formal aplicada a conocer los primeros principios, a promover los criterios de valor y a reflexionar sobre lo sido. Pero en tanto y en cuanto ella es, y no en tanto y en cuanto conoce (en un Chestov, en un Nietzsche, en un Kierkegaard -para no mencionar sino a los modernos), la filosofía no es una suerte de verificador de las pesas y medidas -o como ella dice: de las evidenciassino el acto mismo por el cual lo existente afirma su propia existencia, el acto mismo de lo viviente, buscando en sí y fuera de sí, con o contra las evidencias, las posibilidades mismas del vivir. ¿Es lícito invocar, en consecuencia, la importancia y lo trágico de la situación, como la extrema urgencia con que ésta requiere nuestra decisión, para negarle al hombre que, más allá de los obstáculos exteriores y materiales (por cierto ajenos a su voluntad), tropieza con las resistencias internas y espirituales (igualmente ajenas a su voluntad), el derecho, no menos legítimo de velar por la conservación de lo esencial acallado por la fiebre de lo inesencial, y de reflexionar dos veces antes de comprometer, en un acto incondicionado, la totalidad de un ser que allí no se encuentra representado? En la actualidad, demasiada gente proclama desgañitándose que levantar el menor polvo metafísico equivale a querer defender solapadamente el orden de los valores en tela de juicio y torna el grito angustiado y profundo del ser solidario del mantenimiento de un estado de cosas tan ruinoso como inicuo, del cual es la primera víctima, el primero en sufrir. Por justa que sea la insurrección colectiva que se alza contra la realidad económica, ética y política, ¿por qué obligarnos necesariamente a pagarla con el abandono forzado de los requerimientos de nuestra vida interior y con la represión tan angustiosa como inútil de una realidad que no se da ni está presente sino en la más recóndita y secreta intimidad del individuo? Si la propia experiencia metafísica no fuera más que una experiencia privilegiada, del orden de la excepción, me pregunto: ¿en qué tal experiencia perjudicaría a esa experiencia mayoritaria que, precisamente por serlo, abarca en su extensión hasta los casos de excepción? A la categoría ética colectiva que se denomina "injusticia", corresponde -en otro registro humanola categoría metafísica, tan poco clara como la primera, que se da en llamar "la desdicha". ¿Por qué entonces -mientras los mejores de nosotros concuerdan sobre los problemas inmediatos de la guerra, de la paz y de la justicia socialalgunos pretenden imponernos tantas presiones y cortapisas con la única finalidad 121 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.06 pp. 117-136 de hacernos creer que nuestro destino está totalmente agotado por las exigencias y las obligaciones de lo social? Si los líderes de nuestra civilización, en nombre de una táctica fecunda pero forzosamente simplificadora, se niegan a considerar la realidad actual como la primera cáscara de una realidad más profunda - ¡Están en su derecho! Pero el nuestro es confesar honestamente la integridad y la indivisibilidad de la conciencia desdichada -una conciencia desdichada que sufre globalmente, aunque no indistintamente, de la falta de pan, de trabajo, de libertad, de justicia, pero también de la presencia hostil de la irrealidad, de la contradicción, de la impotencia, de la necesidad, de la muerte- y por eso mismo de ese Fatum por el cual se opera inexplicablemente la completa alienación de los poderes del hombre. Sin duda hemos franqueado demasiado rápido la distancia que separa la actualidad bruta (que de buen grado se nos perdonaría soslayar) de la actualidad pensada, que no es solo un caos agitado de concreto informe, sino un momento de una realidad moviente, atravesada por una corriente inteligible llamada dialéctica; dialéctica que no pretende ser solo una explicación pertinente del hombre social a través del fenómeno económico, sino también una explicación exhaustiva del hombre puro y simple. No voy a negar que la dialéctica histórica da cuenta de una parte importante de nuestra realidad; pero aún así: ¿comprende acaso todas nuestras cuestiones? ¿No deja nada de lado? ¿No arrastra, pues, en su evolución problemas insolubles, que a raíz de su propio método no puede dejar de suscitar, en particular ese problema del "sacrificio humano", cuyo desarrollo mismo exige, solicita y reclama? Fuerza ciega y devoradora, aunque teleológica, ¿la dialéctica ignora acaso que los contrarios que postula, y que ella supera y niega, no son meras abstracciones "cómodas", sino individuos humanos, de carne y hueso, que la superación libra impasiblemente a la muerte?3III ¿Puede una filosofía de lo concreto autorizarse 3 Cf. a ese respecto, Marx, [K. Misère de la philosophie]. En Morceaux choisis. [Intr. Lefebvre, H., Gutermann, N., París, Gallimard, 1934] p. 106: "En Inglaterra las huelgas han servido constantemente de motivo para inventar y aplicar nuevas máquinas. Las máquinas eran, por así decir, el arma que empleaban los capitalistas para sofocar la rebeldía de los obreros calificados. La invención más grande de la industria moderna -el self-acting mulepuso fuera de combate a los hilanderos sublevados. Aun cuando las coaliciones y las huelgas tuviesen como único resultado que el pensamiento innovador en el terreno de la mecánica dirigiera contra ella sus esfuerzos, aun en ese caso las coaliciones y las huelgas ejercerían una influencia inmensa sobre el desarrollo de la industria". [Ed. cast. Marx, C. Miseria de la filosofía. Moscú, Ediciones en Lenguas Extranjeras, s/f. Marxist Internet Archive, 2010 (Cap. 2, § V. Las huelgas y las coaliciones de los obreros); las bastardillas son de Fondane. N. d. T.]. Es evidente que en este caso la dialéctica sacrifica deliberadamente y sin el menor reparo los "hilanderos sublevados" al genio mecánico -suponiendo que el genio mecánico es necesario al desarrollo ideal de la dialéctica. Pero a la dialéctica no le preocupan esos mismos hilanderos derrotados. No puede ni quiere dar cuenta de su destino. Al igual que Nietzsche, -aunque en otro sentidose eleva ¡por encima de la Piedad! 122 SUSANA PEÑALVA BENJAMÍN FONDANE, LA CONCIENCIA DESDICHADA: "PREFACIO PARA EL PRESENTE". TRADUCCIÓN Y EDICIÓN CRÍTICA a no tomar en cuenta las vidas humanas que son necesarias a la formación de sus conceptos -así se trate de los mejores? Reconozco que una filosofía que francamente se propone "transformar el mundo" y no pensarlo, está necesariamente obligada a recurrir a "conceptos" comprensibles y manejables (fundados en lo que los hombres tienen en común, en lo que les es idéntico: por ejemplo, las relaciones de producción, más aún que los postulados éticos y el principio de contradicción); tiene también que rechazar forzosamente lo singular, lo excepcional, lo individual, los estados vividos de la conciencia, en tanto y en cuanto no son ni un claro objeto de pensamiento ni un objeto de interés social. Si ese pensamiento audaz se aviene al fin a "transformar el mundo", es lógico verlo establecer instituciones destinadas a ajustar los rasgos comunes, estadísticos, económicos, ya considerados y que dan soporte a la materia concreta que dicho pensamiento se ha dado por objeto. Es natural aún verlo esperar que esas modificaciones sensibles de lo social no vayan a dejar de provocar efectos profundos, y quizá incluso bienhechores, en la sustancia de esa "singularidad" que fue preciso dejar en suspenso. Pero resulta por de pronto extraño verlo dictaminar acerca de los rasgos individuales, singulares, excepcionales, tachar de "abstracción" o de "engaño" la vida interior y las angustias sufridas por el yo -dado que esa vida interior, ese yo singular, y sus horrores y sus estados de trance y sus reacciones y su impotencia ante lo real metafísico, no han ingresado en la formación de sus conceptos y han quedado, en consecuencia, fuera de lo real aprehendido. Obrar sobre elementos que uno no se ha dado por objeto, que uno no ha pensado, he ahí una tara que vicia de idealismo la dialéctica histórica. Una filosofía de lo concreto -que no es solo una táctica revolucionaria y una política del presentedebe definir en primer lugar lo concreto que se da a sí misma por objeto, y no caer en la ingenuidad de llamar "abstracción" a lo que precisamente no se deja abstraer y se rehúsa al "sistema", aunque deba por ello limitar su Weltanschauung y ceder deliberadamente a otras técnicas -a las filosofías de lo concreto cualitativola tarea de apropiarse de lo que les corresponde por derecho propio. Es más "prudente" no querer ser más que una teoría neta, cuyo objeto no es otro que lo social, que una "religión" confusa y pretenciosa que conserva y mantiene entre los hombres un estado oscuro de tensión y de conflicto. Denegar a lo que es el derecho de ser eternamente "lo que es", rehusar a "lo que es" el predicado de la verdad, tal es en suma, o al menos tal debería ser, el doble método dialéctico y metafísico. Pero las técnicas implementadas son necesariamente distintas, estando sujetas como están, aquí y allá, a finalidades de diverso orden y de alcances diferentes. En un caso está en juego la corteza de lo real, y en el otro su núcleo profundo; aquí se considera la condición del hombre en lo social, y allá la condición humana en 123 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.06 pp. 117-136 lo real; aquí se mide al hombre desde el exterior en cuanto fuerza útil y razonable; y allá se lo vive en la plenitud viviente de su yo, como fuerza singular y absurda. El movimiento cuantitativo que agota la realidad del hombre social carece de medida común con el movimiento cualitativo que subyace al lado tenebroso del individuo, así como el mandamiento ético: "te sacrificarás por la felicidad de tu semejante" carece de medida común con el mandamiento metafísico: "perseverarás en tu ser". Pero muy a menudo, bajo la presión interna del sistema, esas visiones dan muestra de cierta pérdida de sustancia, experimentada dolorosamente: el hombre social se ofusca con razón de que la especulación metafísica conciba tanto desprecio por su condición terrestre y sus miserias históricas; por nuestra parte, nos molesta que la dialéctica defina al hombre "en su realidad"4IV, como "el conjunto de las relaciones sociales"5, y que sacrifique a la ligera las "abstracciones" que no son más que los estados vividos de la conciencia, aun cuando deba reconocer por otra parte "que la producción en general es (también) una abstracción". Pero, nos dirá otra vez Marx, "esta abstracción es razonable" -es la "razón concreta" de Hegel que reaparece, esta vez bajo la forma de lo "concreto razonable". ¿Habrá que recordar que también existe un concreto "irrazonable"? ¡Prohibido! El malentendido, como bien se ve, no está precisamente a punto de extinguirse. Existe pues un vínculo cierto, aunque enigmático, entre la condición desdichada y la conciencia desdichada. Las revoluciones sociales nunca transformarán la estructura profunda de lo real, ya que a la vez están lejos de proponérselo como objetivo. Por más que la desdicha haya sido sensiblemente modificada en algunos de sus puntos afectados de reumatismo, habrá conservado no obstante la mayor parte; y la conciencia no se verá aliviada de su división consigo misma. Los mismos problemas se plantearán, con igual agudeza, por más que el orden y la felicidad social hayan sido realizados y aun cuando sea muy importante que hayan sido deseados y realizados. El hombre no podrá sustraerse a la necesidad de poner eternamente en cuestión la significación de su existencia, por la simple razón de que no puede imponerse a su existencia y que -por el contrarioes la existencia la que se impone a él; así, no puede renunciar a querer poseer la verdad, por la sencilla razón de que es la verdad la que no renuncia a él. El aguijón de una desdicha común siempre empujará a unos a ciertas rutas que los otros no podrán emprender sino a 4 El concepto filosófico de la "esencia humana" como "el conjunto de las relaciones sociales" es enunciado en la sexta tesis sobre Feuerbach: "Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en realidad, el conjunto de las relaciones sociales", Marx, K. y Engels, F. Tesis sobre Feuerbach y otros escritos filosóficos. México D. F., Grijalbo, 1970, p. 11; destacado en el original. (N.d.T.) 5 Marx, [K. Thèses sur Feuerbach, en Morceaux choisis. Op. cit.,] p. 51. 124 SUSANA PEÑALVA BENJAMÍN FONDANE, LA CONCIENCIA DESDICHADA: "PREFACIO PARA EL PRESENTE". TRADUCCIÓN Y EDICIÓN CRÍTICA medias, habiendo nacido para perseguir, en condiciones desesperadas, soluciones menos fáciles. En el límite extremo de toda sociedad por venir, siempre habrá, pues, un lugar para la movilización permanente contra una realidad hostil, inexplicable y absurda, una doble voluntad tenaz de "racionalizarla" o de "caotizarla", de negarla o de tornarla propicia, de hacerla a nuestra medida o de plegarnos a la suya. De ese "real", el hombre nunca abandonará la solución -y tratará de apoderarse de él mediante una fusión absoluta o "un desarreglo de todos los sentidos"V- aun cuando crea oponerle su renuncia, su resignación o su ausencia. No parece improbable que una sociedad exenta de toda preocupación material -si alguna vez llegara a existir…- resulte más apta que la nuestra para darse por completo y sin segunda intención a la angustia metafísica. De todos modos, nada nos hará admitir que no se encara una lucha sino porque se la cree fácil y susceptible de realizar sus fines en forma inmediata -y que el hombre pueda rehusarse a una lucha muchísimo más grave, contra un adversario mucho más terrible, solo porque las posibilidades de ganar parezcan, a primera vista, utópicas e improbables. Mientras la realidad siga siendo lo que es, de una forma u otra -a través del poema, del grito, de la fe o del suicidioel hombre dará testimonio de "irresignación", aunque esta falta de resignación deba ser -o parecerpuro absurdo y locura. En efecto, nada garantiza que la locura no deba acabar un día por vencer a la razón. Posdata. En los ensayos que integran este libro no hemos tenido la pretensión de exponer "objetivamente" el pensamiento fundamental de las obras analizadas y puestas en tela de juicio, por la sencilla razón… Es que tenemos diversas razones para ello, ninguna de las cuales es simple, a decir verdad. En efecto, no es simple reconocer que uno se ha despertado un día dolorosamente insatisfecho por las respuestas, las evidencias, las consolaciones y las verdades que de todos lados se ofrecen a las inquietudes angustiadas de nuestro yo; ni que en lo más íntimo del ser nuestra confianza en la razón se fisuró -como si un lento y sordo terremoto hubiera devastado la conciencia, modificando íntegramente nuestro mapa mental. Hasta entonces habíamos seguido -como todo el mundola "vía real" de la filosofía. Habíamos estado de acuerdo con Husserl cuando confesaba abiertamente que la filosofía no buscaba más que "las evidencias primeras y absolutas que deben y pueden sostener el edificio de la ciencia universal"VI. Le habíamos creído y lo habíamos seguido como hombre de orden, felices de poner fin con él a la era de los relativismos, de los criticismos, de la anarquía espiritual. 125 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.06 pp. 117-136 ¿Qué más natural que querer construir un edificio de certidumbre inexpugnable, y estar dispuesto a sacrificarle lo que hubiera podido obstruir su construcción? Había allí una gran claridad, tan grande, que al fin tuvimos la sospecha de que, tras esa claridad, se disimulaba un miedo atroz: el miedo de que esas evidencias no fueran ni verdaderas, ni primeras, ni absolutas -el miedo de que la filosofía no fuera otra cosa que un acto fallido, una neurosis obsesiva, un secreto vergonzoso que había que callar a cualquier precio- a riesgo de hundirse, de tocar fondo en la angustia, en el absurdo y en la locura. Sin duda, antes de construir su edificio, Husserl vio eso; y es porque vio eso que intentó, con una audacia y una potencia increíbles, el más desesperado de los sistemas racionalistas; es porque abordó de frente el miedo y el peligro que el peligro y el miedo lo marcaron tan profundamente -de forma tan indeleble-, que nos parece que en él la Razón misma enloqueció. ¿Pero qué es lo que vio, que le hizo desafiar tan furiosamente el terror? El vio… que era imposible ver. Lo que había que callar a toda costa -el secreto aterrador del Homo philosophus- ¡lentamente, pero cuán apasionadamente, lo hemos deletreado en nosotros mismos! ¿Era posible entonces que el conocimiento -esa pura sabiduría, ese saber antiguohiciera trampa para que olvidáramos que había escamoteado su primera pregunta, el primer interrogante entre todos? A saber: "Para qué, en última instancia, el conocimiento? ¿Por qué evidencias primeras y absolutas? ¿Por qué evidencias que deben y pueden sostener el edificio del saber? ¿Y qué hacer de las evidencias que deben, pero no pueden sostener el edificio? ¿Para qué ese saber fundado en el sacrificio? ¿Acaso la vida tenía necesidad de él para vivir, acaso ese saber era necesario, indispensable para la vida? ¿O bien, muy por el contrario, se trataba de un rechazo de la vida, de un suicidio, de un intento de evasión, de algo que la vida no quería?". Sin duda alguna, las respuestas a esos interrogantes participan extrañamente del absurdo. En efecto, son absurdas, y lo son más allá de lo que se piensa. Pero por el hecho de suscitar respuestas insensatas, esos interrogantes no son en sí mismos absurdos y, en principio, no habría ningún obstáculo mayor para plantearlos. Tal es al menos la opinión de Bergson en su último libro, El pensamiento y lo moviente: "Pero lo cierto es que, en filosofía, como en otras partes, se trata de encontrar el problema y por tanto de plantearlo, más aún que de resolverlo"VII. ¡Estamos pues en el buen camino! Desgraciadamente, eso no es para Bergson más que una afirmación en el aire: la simple lectura de Las dos fuentes de la moral y de la religión bastaría para convencernos. Semejante proposición supone una ruptura dramática con las condiciones mismas de toda filosofía y Bergson no tiene la intención de consumarla. Otros fueron de hecho mucho más penetrantes que él. Así, un Aristóteles, que había advertido: "¡Hay que detenerse!"VIII, y un Kant, cuando escribía: 132 SUSANA PEÑALVA BENJAMÍN FONDANE, LA CONCIENCIA DESDICHADA: "PREFACIO PARA EL PRESENTE". TRADUCCIÓN Y EDICIÓN CRÍTICA trascendental, responde efectivamente al concepto de apodicticidad expuesto' (Hua I, 64/64). Antes se había establecido que algo es apodíctico cuando se hace patente 'la imposibilidad absoluta de que se conciba su no ser; en suma, de que se excluya por anticipado como carente de objeto toda duda imaginable' (Hua I, 56/57). Esta condición solo es cumplida por la conciencia. Si bien Husserl nunca renunció a la convicción de que a la conciencia le cabe un modo de ser indubitable, la fundamentación de tal apodicticidad sí cambió conforme al desarrollo de su pensamiento. De ello presenta testimonio los vaivenes padecidos por la así llamada vía cartesiana hacia la fenomenología trascendental". Cf. OsswalD, A. M. "Apodicticidad y automanifestación", Revista de Filosofía, Volumen 67, (2011), pp. 215-231, p. 215. (N.d.T.) XI "La pierre, l’ineptie, la lourdeur et le destin". Nietzsche, F. Par-delà le bien et le mal, § 55 (Œuvres II. Trad. H. Albert revisada por J. Lacoste. París, Robert Laffont, 1993, p. 605) (Ed. cast. Más allá del bien y del mal: preludio de una filosofía del futuro (1886). En Obras Completas II, Madrid, Aguilar, 1991). Fondane retoma la expresión del texto de Chestov L’Idée de bien chez Tolstoï et chez Nietzsche, Philosophie et prédication. Trad. T. Beresovski-Chestov y G. Bataille, introduction de J. de Gaultier. París, du Siècle, 1925. Réimpr. Vrin, 1949, p. 158. XII "La résignation à l’univers hostile (…) le philosophe n’est que 'l’avocat général du renoncement'". En referencia a expresiones de Sigmund Freud extractadas de L'Avenir d’une illusion (1927). Escrita entre la primavera europea y septiembre de 1927, la obra fue publicada en alemán (en Leipzig, Viena y Zurich) en noviembre de ese año. La primera traducción al castellano (1930) es la de L. López-Ballesteros, quien tradujo directamente del alemán las obras de Freud publicadas en sucesivas ediciones españolas (Madrid, Biblioteca Nueva) hasta 1974. La traducción que damos de las citas -a continuación de la versión francesa de Marie Bonaparte en la edición crítica de La Conscience malheureuse (2013)- corresponde a la edición contemporánea de referencia de las Obras completas en 24 volúmenes (publicada inicialmente entre 1978 y 1985), traducida directamente del alemán y cotejada por sus responsables con la Standard Edition of the Complete Psychological Works en inglés (Londres, The Hogarth Press, 1969-1975): Obras completas de Sigmund Freud (AE), Ordenamiento, comentarios y notas de James Strachey con la colaboración de Anna Freud, trad. del alemán J. L. Etcheverry. (N.d.T.). "L’homme ne peut pas éternellement demeurer un enfant, il lui faut enfin s’aventurer dans l’univers hostile". Trad. M. Bonaparte, París, PUF, 1971, IX, p. 70 ("El hombre no puede permanecer enteramente niño; a la postre tiene que lanzarse fuera, a la 'vida 133 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.06 pp. 117-136 hostil'". Trad. del alemán J. L. Etcheverry. AE 21 (1927-1931). Buenos Aires, Amorrortu, 1992, IX, p. 48). "Cependant, quand on s’est précisément fait l’avocat du renoncement aux désirs et de l’acquiescement à la destinée, il faut savoir encore souffrir ce dommage". Trad. M. Bonaparte. Op. cit., VII, p. 52 ("Pero si uno aboga a todo trance en favor de una renuncia al deseo y una aceptación del destino, tiene que poder soportar también estos perjuicios". Trad. del alemán J. L. Etcheverry, AE 21 (1927-1931). Op. cit, VII, p. 36). XIII "La troisième forme de l’activité transcendantale : à savoir la justification, la légitimation, l’explication". Cita de un comentario de Rachel Bespaloff, "Lettre sur Heidegger à M. Daniel Halévy", Revue philosophique de la France et de l’étranger, CXVI, julio-diciembre de 1933, pp. 321-339 (pp. 335-336): "Revenons au Gründen… Ni dans l’acte de fonder, ni dans celui de prendre base, il n’y a encore de comportement distinct envers l’existant. C’est leur unité, leur fusion, au sein de la transcendance qui engendre le 'pourquoi' auquel correspond la troisième forme de l’activité transcendantale, la légitimation, la justification, l’explication (begründen), témoignage irrécusable de l'Erschlossenheit des Seins’" ("Volvamos al Gründen… Ni en el acto de fundar ni en el de fundarse (basarse o darse una base), no hay aún un comportamiento distinto (o diferenciado) frente a lo existente. Es su unidad, su fusión, en el seno de la trascendencia la que engendra el 'por qué' al cual corresponde la tercera forma de la actividad trascendental, la justificación, la legitimación, la explicación (begründen), testimonio indiscutible de la Erschlossenheit des Seins". Nuestra traducción, N.d.T.). XIV "Pensée accrochant la pensée et tirant". Lettre d’Arthur Rimbaud à Paul Demeny, del 15 de mayo de 1871. cit.: "Cette langue sera de l’âme pour l’âme, en résumant tout, parfums, sons, couleurs, de la pensée accrochant la pensée et tirant" ("Esta lengua será del alma para el alma, resumiendo todo, perfumes, sonidos, colores, del pensamiento aferrándose al pensamiento y tirando". Nuestra traducción; N.d.T.). XV "Notre siècle est le vrai siècle de la critique (…) public examen". I. Kant. Critique de la raison pure. Op. cit., "Préface à la première édition", p. 8. (Kant, I. Crítica de la Razón Pura, nota a pie de página del Prefacio a la primera edición (1781) -que Kant suprimió en la segunda (1787). Texto de las dos ediciones. Trad. J. del Perojo. Op. cit., p. 128; destacado en el original. N.d.T.) XVI "Qu’elle n’ait institué un tribunal qui, en assurant ses légitimes prétentions…". Entre la traducción francesa y la española (casi contemporáneas) de esa nota al "Prefacio" de 134 SUSANA PEÑALVA BENJAMÍN FONDANE, LA CONCIENCIA DESDICHADA: "PREFACIO PARA EL PRESENTE". TRADUCCIÓN Y EDICIÓN CRÍTICA la primera edición de la obra de Kant se observa un deslizamiento de sentido: allí donde el traductor francés entiende "legítimas pretensiones", el español considera "legítimas aspiraciones". Luego, la cita truncada de la nota de Kant que da Fondane parece silenciar una visión más matizada y "crítica", si no ecuánime, de los designios del "tribunal" de la razón: "y establezca un tribunal que al mismo tiempo que asegure sus legítimas aspiraciones, rechace todas las que sean infundadas, y no haciendo esto mediante arbitrariedades, sino según sus leyes inmutables y eternas. Y este tribunal no es otro que el de la Crítica de la Razón pura…". Trad. J. del Perojo. Op. cit., p. 128; destacado en el original (N.d.T.). XVII "Bien qu’il ait été conduit en cette voie par un maître qu’il aime et vénère entre tous". Alusión a León Chestov (1866-1938), cuya obra inspira todos los estudios de La Conscience malheureuse y está en el origen de una verdadera conversión de Benjamín Fondane a la filosofía existencial. Bibliografía. Aristóteles. Ética nicomáquea – Ética eudemia. Trad. J. Pallí Bonet. Madrid, Gredos, 1985. Aristóteles. Metafísica. Ed. electrónica de http://www.philosophia.cl/ Escuela de Filosofía Universidad ARCIS, Trad. de V. García Yebra. Bergson, H. La Pensée et le Mouvant (1934). París, PUF, 1969 ("Pensamiento y movimiento", en Obras escogidas. Trad. y prólogo J. A. Míguez. México D. F., Aguilar, 1963). Bespaloff, R. "Lettre sur Heidegger à M. Daniel Halévy", en Revue philosophique de la France et de l’étranger, CXVI, julio-diciembre de 1933, pp. 321-339. Biblia de Jerusalén. Bilbao, Desclée de Brouwer, 1975. Cassou, J. Pour la poésie. París, Corrêa, 1935. Chestov, L. "Des sources des vérités métaphysiques", en Revue philosophique de la France et de l’étranger, CX, n° 7-8, julio-agosto de 1930, pp. 13-85. Chestov, L. L’Idée de bien chez Tolstoï et chez Nietzsche, Philosophie et prédication. Trad. T. Beresovski-Chestov y G. Bataille. Introd. de J. de Gaultier. París, du Siècle, 1925. Réimpr. Vrin, 1949. Chestov, L. "Parménides encadenado. Sobre las fuentes de las verdades metafísicas", en Atenas y Jerusalén. Trad. A. González. Madrid, Hermida, 2018, pp. 75-179. 135 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.06 pp. 117-136 FonDane, B. La Conscience malheureuse. París, Denoël et Steele, 1936. FonDane, B. La Conscience malheureuse. París, Plasma, 1979 FonDane, B. La Conscience malheureuse. Nueva edición, presentada y anotada por Olivier Salazar-Ferrer con la participación de Nicolás Monseu. Lagrasse, Non Lieu-Verdier, 2013. FonDane, B. "Prefacio para el presente", en SUR, 21, Buenos Aires, 1936, pp. 98-109. FreuD, S. L’Avenir d’une illusion. Trad. Marie Bonaparte, París, PUF, 1971 ("El porvenir de una ilusión" en Obras completas de Sigmund Freud. Vol. 21 (1927-1931). Ordenamiento, comentarios y notas de James Strachey con la colaboración de Anna Freud. Trad del alemán. J. L. Etcheverry. Buenos Aires, Amorrortu, 1992. FreuD, S. Standard Edition of the Complete Psychological Works, Londres, The Hogarth Press, 1969-1975. Husserl, E. 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En Je ne suis pas venu ici pour être heureux. Correspondance choisie et présentée par Jean-Luc Steinmetz, París, Flammarion, 2015, p. 68. (Nuestra traducción). Cf. Obra poética y correspondencia escogida. Edición bilingüe, tr. de J. L. Rivas y F.-Y. Jeannet, ed. de M. Cheymol, revisión de J. C. Rodríguez A., México D. F., UNAM-Alianza Francesa de México A. C., 1999.