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Un mapa de relatos urbanos. Laboratório Q de lugares de creatividad urbana

Alanís Arroyo, Antonio; Carrascal-Pérez, María F.; González Martínez, Plácido; Sendra Fernández, Pablo

Abstract

Laboratorio Q, de lugares de creatividad urbana, es una plataforma de investigación creada para el estudio de la ciudad contemporánea. Registra en un mapa virtual y de una forma participativa, procesos, espacios y acciones creativas que se hayan dado en la ciudad de Sevilla entre 1996 y 2012; un final de periodo marcado por la crisis económica. Este artículo presenta en un formato de manifiesto las bases estructurales que sustentan este proyecto. Cada enunciado funciona en relación con un todo y de forma autónoma describe la estrategia ideada y declara un posicionamiento ante la construcción de una historia urbana común.

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[ 44 ] dearq 16. Julio de 2015. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 44-59. http://dearq.uniandes.edu.co Un mapa de relatos urbanos. Laboratorio Q de lugares de creatividad urbana A Map of Urban Tales. Laboratory Q, a Place for Urban Creativity Um mapa de relatos urbanos. Laboratório Q de lugares de creatividad urbana Recibido:6defebrerode2015.Aprobado:4demayode2015.Modificado:4dejuniode2015 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq16.2015.03 Antonio Alanís Arroyo [email protected] Doctorando de la Escuela Internacional de Doctorado de la Universidad de Sevilla, programaenarquitectura(2013-).InvestigadorbecadoporlaFundacióndeInvestigación de la Universidad de Sevilla. Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad de Sevilla,España. MaríaF.CarrascalPérez [email protected] BecariapredoctoralyprofesoradelDepartamentodeHistoria,TeoríayComposición ArquitectónicasdelaUniversidaddeSevilla,España. PlácidoGonzálezMartínez [email protected] Doctorarquitecto,profesorasociadodelDepartamentodeHistoria,TeoríayComposición ArquitectónicasdelaUniversidaddeSevilla,España.Especialistaenpatrimonio arquitectónico y urbano, ciudades creativas e historia de la arquitectura moderna. PabloSendraFernández [email protected] Investigador en la Universidad de Sevilla, E.T.S.Arquitectura.DoctorArquitectoyMáster enDiseñoUrbano.ImpartedocenciadeDiseñoUrbanoenUniversityCollegeLondon.Es socio fundador de Lugadero. Especialista en espacio público, urbanismo colaborativo y barriadas de viviendas sociales. EquipoLaboratorioQ.GrupodeInvestigaciónPAIHUM-666: Ciudad, Arquitectura y Patrimonio,UniversidaddeSevilla,España. Un mapa de relatos urbanos. Laboratorio Q de lugares de creatividad urbana. A. Alanis, M. Carrascal, P. González, P. Sendra [ 45 ] Resumen Laboratorio Q, de lugares de creatividad urbana, es una plataforma de investigación creada para el estudio de la ciudad contemporánea. Registra en un mapa virtual y de una forma participativa, procesos, espacios y acciones creativas que se hayan dado en la ciudad de Sevilla entre 1996 y 2012; un final de periodo marcado por la crisis económica. Este artículo presenta en un formato de manifiesto las bases estructurales que sustentan este proyecto. Cada enunciado funciona en relación con un todo y de forma autónoma describe la estrategia ideada y declara un posicionamiento ante la construcción de una historia urbana común. Palabras clave: memoria urbana, atlas urbano, aprendizaje urbano, empoderamiento urbano, mapa colectivo, red global, lugares sin firma. Abstract Laboratory Q, a place for urban creativity is a research platform set up to study the contemporary city. Contained in a participatory virtual map are processes, spaces, and creative actions that took place in Seville between 1996 and 2012, the last part of which was defined by the economic crisis. This article is structured like a manifesto and presents the structural foundations that hold up the project. Each declaration works autonomously in relation to everything, describes the ideal strategy, and states how common urban tales are constructed. Key words: Urban memory, urban atlas, urban learning, urban empowerment, collective map, global network, places without a past. Resumo O Laboratório Q, de lugares de creatividad urbana, é uma plataforma de pesquisa criada para o estudo da cidade contemporânea. Registra, num mapa virtual e de forma participativa, processos, espaços e ações criativas que aconteceram na cidade de Sevilha (Espanha) entre 1996 e 2012; um final de período marcado pela crise econômica. Este artigo apresenta, num formato de manifesto, as bases estruturais que sustentam esse projeto. Cada enunciado funciona relacionado a um todo e, de forma autônoma, descreve a estratégia idealizada e declara um posicionamento ante a construção de uma história urbana comum. Palavras-chave: memória urbana, atlas urbano, aprendizagem urbana, empoderamento urbano, mapa coletivo, rede global, lugares sem firma. [ 46 ] dearq 16. Julio de 2015. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 44-59. http://dearq.uniandes.edu.co Un manifiesto para lugares Q La ciudad es una máquina deseante que genera experiencias que invitan a la narración de lo contemporáneo. Los relatos que surgen de ellas parten de un conocimiento integrador que las detecta y las iguala, en primer lugar. Esto es un acto de reconocimiento de la horizontalidad, falta de jerarquías como la superficie del mar, que es característica de la historia de la ciudad contemporánea; planicidad que se vuelve de una lisura insondable cuanto más nos acercamos al instante actual. Siendo el tiempo el que otorga profundidad, el Laboratorio Q intenta echar las redes antes de que dichas experiencias se sumerjan en el olvido. En el recuento de lo encontrado, a modo de inventario, revisamos con nuestras manos elementos diversos (recolectores marinos en la cubierta de un barco, por ejemplo), guardamos lo que contribuye a crear significado y devolvemos al agua lo que no. Los criterios para la selección son precisos. En primer lugar, buscamos la generación de significados a través de intervenciones de pequeña escala, con capacidad de trascender lo cotidiano y generar un nuevo orden de las cosas. Dentro de la corresponsabilidad que le serviría de lema, caben desde los movimientos cívicos de base hasta intervenciones públicas sensatas que contribuyan a la participación. No es ley del mínimo esfuerzo, sino de la máxima intensidad. En segundo lugar, una limitación geográfica: la ciudad de Sevilla y su periferia; un entorno marcado por una memoria colectiva nostálgica, errante aún en el siglo XXI entre las fantasías de su historia islámica, barroca y costumbrista. Apostamos por mirar al otro lado del espejo, hacia una nueva memoria colectiva. La que se construye a partir del recuento de experiencias que por su condición generalmente periférica al poder quedaban sin registro y que han de ser legítimamente reconocidas como constituyentes de la identidad contemporánea de la ciudad. En tercer lugar, una razón cronológica: el periodo transcurrido entre 1996 y 2012, que en España ha significado el inflamiento artificial de la economía y la posterior explosión de la burbuja. Frente a los espejismos inmobiliarios, apuntamos a la referencia de lo real en la ciudad, lo construido con las manos y la inteligencia; una suerte de manifestación del talento más allá (tal vez sería más apropiado decir “más acá”) de la ingeniería financiera. La labor de selección inicial nos llevó a registrar 19 lugares Q, a partir de un trabajo de investigación realizado por un equipo integrado en el grupo HUM-666 de la Universidad de Sevilla, que no supone más que un punto de arranque. A partir de ese momento, el Laboratorio Q se convierte en una experiencia colaborativa análoga a muchas de las que estudia, capaz de construirse a partir de las aportaciones de ciudadanosy de contribuir tanto al desarrollo del catálogo de experiencias como a la propia definición global del proyecto. Un mapa de relatos urbanos. Laboratorio Q de lugares de creatividad urbana. A. Alanis, M. Carrascal, P. González, P. Sendra [ 47 ] Conscientes de que esta manera de narrar no es privativa de un solo lugar geográfico, el hecho de residir en la red supone una ventaja para que Laboratorio Q pueda ofrecerse como base para la construcción de una experiencia colectiva más allá de los límites geográficos que fueron impuestos para su arranque inicial. La globalización produce memorias de reacción contra dinámicas incontestadas, establecidas también en el ámbito internacional. Al detectar su potencial afinidad, el método empleado y el conocimiento generado hasta ahora en Sevilla se comparten, y quedan abiertos para que el relato continúe siendo construido. Se trata de una apuesta abierta, tanto a su desarrollo como a la crítica, con el convencimiento de que la transparencia en su concepción es la única garantía de una posterior visibilidad. Esto influirá, definitivamente, en la consolidación de un necesario relato: el de la otra creatividad. El manifiesto que seguidamente se desarrolla no deja de ser una invitación a su continuidad. Una memoria en crisis. Cronistas de la ciudad Figura 1. Marcando lugares Q en Sevilla. Fuente: LaboratorioQ.com En el libro The Destruction of Lower Manhattan, el artista Dany Lyon mostraba, en una selección de imágenes, los procesos de demolición constantes a los que estaba sometida la ciudad de Nueva York en 1969. Capturaba con su cámara secciones transitorias de las calles Beekman y William aprovechando los vacíos de edificios desaparecidos. Una reproducción del número 258 de la calle Murray consiste en un edificio del arquitecto James Borgardus, de 1848, el primer edificio construido con una estructura de hierro fundido.1 Algunas de sus imágenes, como fotografías póstumas del cuerpo de un funeral, eran edificios ya vacíos que caerían en los procesos de especulación urbana de los próximos años. Este documento nutre hoy textos de historia donde se muestran algunos de estos esqueletos como el origen de un tipo de edificación propiamente americana catalogada. El libro de Lyon, además de ser una colección de fantasmas con valor histórico, también se ha considerado un estudio inconsciente 1 Lyon, The Destruction of Lower Manhattan. [ 48 ] dearq 16. Julio de 2015. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 44-59. http://dearq.uniandes.edu.co del origen de un modelo que caracterizaría el espacio de trabajo de los artistas del SoHo durante las décadas de los sesenta y de los setenta. Sus crónicas gráficas de edificios, de ruinas instantáneas y obreros en acción como sus “últimos habitantes” son unas de las pocas pruebas que existen sobre el estado urbano de estas zonas de la ciudad en una época especialmente convulsa. Cómo Lyon hacía con su cámara en la zona suroeste del Puente de Brooklyn, este proyecto registra aquellos procesos menos conocidos que están aconteciendo en la ciudad de Sevilla. Ahora, también en otro periodo de crisis, la ciudad está reaccionando de diversas formas, al replantearse los límites conceptuales de sus elementos permanentes y al aprender a reconstruir con nuevas consideraciones de tiempo y memoria. En este contexto, están apareciendo nuevos procesos y se evidencian nuevos espacios y acciones que pueden ser imperceptibles en un mundo globalizado de grandes escalas. Laboratorio Q busca capturar con su plataforma esos lugares de creatividad urbana de coordenadas móviles que corren el riesgo de desaparecer sin dejar huella . Del mismo modo que Lyon era un investigador de su ciudad, con una mirada poco convencional que obviaba la urbe de rascacielos y registraba esta pérdida de identidad y referentes urbanos, este laboratorio es un modelo para crear otro conjunto de memorias urbanas en un periodo en crisis donde la ciudad sigue transformándose a menor escala. En este contexto, Laboratorio Q se encarga de estudiar otros modos de intervención urbana a través del arte, la arquitectura o el activismo social. Aunque la proximidad a este tiempo de estudio impide extraer conclusiones determinantes, la labor del investigador en este laboratorio se plantea como la de un cronista urbano, que recoge aquellos acontecimientos que solucionan de modo inesperado un problema concreto en un contexto contemporáneo. Esta investigación tiene como objetivo conformar una colección de memorias recientes, que redirijan la mirada hacia lo inesperado y oculto como una vez hizo Lyon. De una herramienta participativa a una historia participativa Inevitablemente, Marshall McLuhan lo dijo para la televisión: el medio es el mensaje. McLuhan hablaba de la repercusión inevitable que habría de tener este nuevo medio de comunicación a la hora de yuxtaponer eventos y experiencias de índole diversa, con duraciones limitadas por los corsés rígidos de la programación, que permitían una percepción distraída. En la capacidad de construirse colectivamente, contemplamos en la web la posibilidad de trascender como herramienta y convertirse en auténtica historia. En ella valoramos la oportunidad de crecer a partir de aportaciones diversas, ofreciendo un reflejo veraz de una Un mapa de relatos urbanos. Laboratorio Q de lugares de creatividad urbana. A. Alanis, M. Carrascal, P. González, P. Sendra [ 49 ] sociedad conectada. En este compromiso de construcción plural y corresponsable, alejada del dogmatismo, encontramos una nueva dimensión de belleza contemporánea. La que viene acompañando a la implicación de agentes diversos, que crece por el impulso de intereses convergentes, y para la que el hecho de ser virtual supone la coherencia máxima en el contexto efímero y volátil de lo contemporáneo. Precisamente, la voluntad de luchar contra la breve vigencia del acontecimiento nos lleva a registrarlo como materia prima de una historia. Y de la misma manera que hablamos de una memoria en crisis, existe una crisis, que es la que actualmente vivimos, que ha de contar necesariamente con su propia memoria. Esta será global, y conectará la plaza del Sol de Madrid con la plaza Taksim de Estambul, con las calles de Río de Janeiro, en un curso independiente de los discursos escritos en medios oficiales de comunicación. Pero necesariamente trascenderá de esos ejemplos de clarísima repercusión mediática, para integrarse en su destino final, que son los resultados extraordinarios que emergen detrás de la intervención atenta en lo cotidiano. De esta manera, se responde de manera positiva a un compromiso, frente a un desmantelamiento impune del escenario económico y social. Pero aún en los solares vacíos que quedan tras el paso de la crisis, podemos recordar las palabras de Cormac McCarthy en La carretera: “Evoca las formas. Cuando no tengas nada, inventa ceremonias y confiéreles vida”.2 La historia, inevitablemente, será contada, y no haremos sino poner los medios que faciliten ese contar. ComounatlasdelugaresQ.Unregistrohorizontal ¿PERO QUE SON ESAS COSAS? Fijarse en la infinita variedad de formas y de materiales: desde las nubes que no cesan de modificarse allá en el cielo, hasta esas “esculturas involuntarias” que hallamos en el fondo del bolsillo, pelusas de algodón, de polvo, o un billete de metro inconsciente triturado entre los dedos. El atlas no desglosa los objetos según categorías preestablecidas, definiciones rigurosas o jerarquías ideales: se conforma con recoger —o sea, respetar— el gran troceamiento del mundo.3 Aby Warburg, en su atlas Mnemosyne, jugaba con nuestra memoria inconsciente utilizando imágenes aparentemente dispares que guardaban una especial relación. Sobre tablas de madera cubiertas de tela negra establecía analogías entre fotografías, recortes de periódicos y otros materiales visuales de su biblioteca de 60.000 volúmenes. Las colocaba sobre su superficie y las fotografiaba. Las áreas temáticas que unificaban los componentes de cada tabla eran como “Modelos arqueológicos”, “Vehículos de la tradición”, “Migraciones de los antiguos dioses” o “La tradición clásica de hoy”. En el mismo plano colocaba imágenes de diferentes tiempos históricos, 2 McCarthy,La carretera. 3 Didi-Huberman,Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?, 298. [ 50 ] dearq 16. Julio de 2015. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 44-59. http://dearq.uniandes.edu.co Figura 2. Colección de lugares Q en Sevilla. Fuente: LaboratorioQ.com. Derechos de las imágenes de sus autores Un mapa de relatos urbanos. Laboratorio Q de lugares de creatividad urbana. A. Alanis, M. Carrascal, P. González, P. Sendra [ 51 ] de diferentes procedencias, escalas, formas o valor reconocido. Así, al lado de dibujos metafísicos, documentos astrológicos, bestiarios, santorales o manuscritos ilustrados, coexistían materiales clásicos, sellos, alfombras, panfletos, postales, carteles publicitarios, páginas de libro, recortes de periódico o fotos de prensa. Este intento titánico de narrar la historia de la memoria de la civilización europea sin utilizar categorías convencionales, sin jerarquías establecidas, es un ejemplo extremo de la estructura anárquica que Laboratorio Q está creando con su colección de lugares de creatividad urbana. Como los paneles de Warburg, el marco tridimensional infinito de internet nos permite colocar horizontalmente los casos de intervenciones urbanas creativas que han sucedido en Sevilla en este periodo. Como en una mesa de trabajo eterna, estos proyectos se colocan encima, unos al lado de los otros, sin importar su procedencia o escala, regidos únicamente por su localización rigurosa sobre el mapa de Sevilla. Así, al lado de un proyecto paisajístico de grafitis, aparecen artefactos para la educación y el ocio en espacios públicos, solares vacíos y medianas recicladas como nuevos parques infantiles temporales, o estudios compartidos en corrales o naves de autoconstrucción como nuevos espacios anticrisis para la creación. Algunos son proyectos organizados por el ayuntamiento o la universidad pública, otros son iniciativas de empresas privadas o grupos vecinales. Esta colección en proceso también está formada por publicaciones en prensa, bibliografías y entrevistas. Nuestro particular atlas se articula por medio de relaciones más allá de una asignación de usos o funciones urbanas o de un catálogo de actividades culturales; son procesos, espacios y acciones que comparten una misión urbana: mejorar un contexto utilizando sus recursos de una manera creativa. Laboratorio Q muestra de una manera democrática y horizontal esta colección de memorias. La ciudad aprende de sí misma Figura 3. El Huerto del Rey Moro. Es un vacío urbano autogestionado en el casco histórico de Sevilla. Fuente: fabricadesombreros.org [ 52 ] dearq 16. Julio de 2015. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 44-59. http://dearq.uniandes.edu.co El modelo de gestión y construcción de ciudad que ha seguido Sevilla durante la última década y media se ha basado en la ejecución de grandes proyectos. Estos han buscado generar una imagen, una marca de modernidad, para la ciudad. Con este fin se han realizado intervenciones icónicas como Metropol Parasol, la remodelación de la Alameda de Hércules, la peatonalización del entorno de la Catedral y la instalación del Metrocentro, la línea 1 del metro o la Torre Cajasol, entre otros. Proyectos que aun cuando algunos sí responden a un modelo de ciudad elaborado desde valores de sostenibilidad, la relación inversión-impacto sale muy desfavorable en la mayoría de los casos. Pero en paralelo a estas intervenciones institucionales, objeto del marketing urbano, se han desarrollado una serie de acciones urbanas que construyen otra realidad mucho menos conocida de la ciudad. Como ya se ha apuntado, Laboratorio Q recoge aquellas que reclaman lo público mediante la acción en la materialidad de lo común, teniendo especial interés en las que con bajos recursos se consigue un máximo impacto. En la actual etapa de crisis y paralización aparente de la construcción urbana, estas formas de intervención de “lo pequeño” se visibilizan con mayor intensidad como posibles alternativas a la obsolescencia de la ciudad contemporánea. El estudio del espacio público a través de distintos agentes creativos promotores de estas acciones es un campo emergente de investigación que otras disciplinas ya están abordando y que la arquitectura debe afrontar. La investigación, puesta en red y divulgación de estas iniciativas, busca crear una conciencia de red en el ámbito local, para evitar que estas queden aisladas u olvidadas, y así potenciar su impacto aún más. Se ha demostrado que su efectividad cuando las iniciativas están aisladas se ve multiplicada de manera exponencial cuando comienzan a trabajar en red con otras, crean una conciencia de lo común y provocan la emergencia de otras actuaciones. Se plantea como uno de los objetivos principales el hacer partícipe a la ciudadanía de esta realidad alternativa de su ciudad, para que así se construya la conciencia de que es posible modificar el entorno a partir de su propia iniciativa. Es demostrar que el empoderamiento de la ciudadanía recae en los propios ciudadanos, lo que fomenta el pensamiento crítico y el compromiso con la ciudad. La plataforma web Laboratorio Q aspira a ser una herramienta de aprendizaje para este empoderamiento, en la que poder visualizar qué está ocurriendo o cómo se está dando solución a distintas necesidades urbanas en su ciudad. Los ciudadanos debemos aprender de la ciudad, la ciudad aprende de sí misma. Un mapa de relatos urbanos. Laboratorio Q de lugares de creatividad urbana. A. Alanis, M. Carrascal, P. González, P. Sendra [ 59 ] Bibliografía 1. Alanís Arroyo, Antonio, María F. Carrascal Pérez, Plácido González Martínez y Pablo Sendra Fernández. “Laboratorio Q de lugares de creatividad urbana, Sevilla: una metodología activa”. En Actas de las V Jornadas Internacionales sobre Investigación en Arquitectura y Urbanismo. Palmas de Gran Canaria: Universidad de las Palmas de Gran Canaria, 2013. 2. Arquitectura Viva. “Colectivos españoles: nuevas formas de trabajo. Redes y plataformas” [nombre del número], n.º 145 (2012). 3. Cirugeda, Santiago. “El proyecto de La Carpa es más grande que el del Guggenheim”. Diario de Sevilla, 5 de mayo de 2015, http:// www.diariodesevilla.es/article/ocio/2020887/proyecto/la/carpa/ es/mas/grande/guggenheim.html. 4. Didi-Huberman, Georges. Atlas: ¿cómo llevar el mundo a cuestas? Madrid: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2011. 5. Lyon, Danny. The Destruction of Lower Manhattan. Nueva York: MacMillan, 1969. 6. McCarthy, Cormac. La carretera. Barcelona: Debolsillo, 2009.