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Arquitectura hacia el bienestar

Pérez Escolano, Víctor

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ARQ U IT EC T U RA P UB LI CA EN A l DA L Cl A CO SEJE RI A DE OBR AS P UB LI CAS Y TRA SPORTES. OBRAS CO N STR IDAS 1 984 -1 994 Arqll itectllra bacia el bienestar. VI( roR PI-REI Es( 01 \ () 1. Andal ucía /Ar qu i tec t ura. Las políticas de bi enestar son aque ll as que pro - curan exte nder mayores co tas de calidad de v id a cot idiana e ntr e l os ciudadanos. Al canzada la escolaridad co mplet a, el o bj e ti vo ya avanzado es optimizar su e fi - cacia y cubrir las más a lt as cotas acadé mi cas, universita ri as, e ntr e todos. La sa lud, igualmente, e),:tendida s ilr distinción e ntr e medios urb an os y rural es , busca ya e fi ciencia y prontitud. Su ces i va me nt e cabría ir enumerando secto r es priorita ri os y co mpleme nt a ri os de la v id a social. Y en tod os e ll os cabe, y debe, decirse que pr oc urar su optimación pasa por qu e su mate ri aliz ación en lugar es co ncr etos r es ponda al igualme nt e n ecesa ri o pro gr eso de las disciplinas cu ya mi sión es crear espacios, co nstruir lugares, co nformar r ec intos donde las ac ti v id ades del ho mbr e soc ial encuentre su mejor acomodo posible. No cabe estado del bienestar sin una arquit ec tur a del bi enesta r. o una arquit ec tu ra cualquiera para la estad ís ti ca de los eq uipamie nt os y se rvi cios. El bi enestar no se eva lú a tan solo num é ri camente. S iJl 0 una arquit ec tura de ca lidad, pr og ramada y pr om ov ida bajo ex i ge ncias muy pr ec isas de ri go r y ad ec uación. Ese es el verdadero desafío. L os añ os tran sc urrid os d es de la vi ge ncia del Estatuto de Au to nom ía de Andalucía, des pu és de la transferencia plena de co mp etencias s ub stancial es para esos co metidos, lo han sido también de artic ul ación del propio Es tado en ese ajustarse co nstitucionalme nt e, illc1uyendo la marcha, ya pr olongada, de las Co rp o ra ciones L oca les en pos de alcanzarl os . Entiéndanse, pu es, estos co me nt ar ios co mo segmento de una reflexión especifica, in cluso dentro de lo que ser ía una visión global de los ca mbi os habidos en A nd a lu cía en este tie mp o, tanto por los impulsos púb li cos co mo por los privados. En otros momentos y circunstancias he encarado di versas instantáneas acerca de esta vicisitud hi stór ica de la arquitec tur a anda luza y española (1) . na vez más, por la co rtesía de la Consejer ía de O br as Públicas y Tran spo rtes de la J unt a de Anda lu cía, ya ri esgo, de nuevo, de ser malinte rpr etado por asumir este co mp ro mi so, paso a relatar estos co me nt a ri os qu e me mer ece n la s realizacion es de arquitec tur a púb li ca ll evadas a cabo po r impulso de ese Departanlento, bajo el prisma de su vocación de co ntribuir a co nfig ur ar un nu evo paisaje en pos de l bi enest ar en nu est ra tierra (2). Para e ll o. he optado por desarro ll ar este t exto. en la medida de lo posible, conforme al mi smo or de n de la se l ecc ión de o br as ll eva da a cabo por la Di rec ción G en eral de Ar quit ec nlr a y Vivie nd a y pr esentada por el arquit ecto Fé li x Pozo Soro, co mi sario de este trabajo. Comenzaré, pu es , por dos gr u pos de edificios muy co ncretos, los ay unt am ie ntos y lo teatr os , a l os qu e la Con se jería ha d ed i cado pa rtic ul ar atención en estos años. Seguiré po r el co njunt o de illtervenciones en el patrilno ni o edificado co n destino a funciones muy variadas. Tras co mentar las acnlacion es en espaci os abiertos y e nt orn os patrimonial es , entraré en el más amp li o o bj et ivo de esta sel ecc ión. la vivienda social: la r ec uaLificación de la resi de ncia tradicio nal y la vivie nd a de nu eva pla nt a, bien en tipos co l ec ti vos o en co njunt os uni fa miliares, exp resión del vi ejo debate e ntr e casa al ta y casa baja. A e ll o habrá que sumar la referencia a otros m ode l os y enfoques en el á mbi to residencial. Por últilno. dedicarem os algwlas palabras a las in fraestruc tur as su scep ti bles de una estimación más arquit ec tó ni ca, v ill c ul adas a] tran sporte y las vías de co muni cac ión: estaciones, pu entes y \'i adu ctos y puertos. 2. Ay ll l7ta 111 ient o s. De las distintas fa cetas de la ar qu it ect u ra para se d es in st itu cional es so lo se r eúne n aquí algu nos ejemplos de edificios municipales. en cuyo il11p ul so ha ac tu ado es p ecíf i came n te la Co n sejería de Obras Públicas y Tran sportes de la Junt a de Anda lu cía en una labor co n ce rtada co n los respectivos Ayuntami entos . La i mp ortancia de las Casas Cons i sroriale es in uestionable en la hi stor ia de las tipologí:!s arquitectónicas desde época m ed ieva l. L1 estricta nmc ión del cab il do de las ci udades eu ropeas se tradujo en una senci ll a artic ul ación de espac ios: la planta baja abierta para la atenci ón al púb li co y el espacio reservado para la s sesiones del co nsistorio. Galería y sala que. en su simp li cidad, sobrevivió largo tiempo en diversos ámbi- 14 tos de E ur opa. En Espa ii a ese modelo se desarroll ó arqui tectó nicamente al amparo del impulso qu e di o a la ins tituci ón el E mper ador Ca rl os V. Buen reflejo de e ll o es el co njun to de Casas Consistoriales renace nti stas que jalonan div er sas ciudades de Anda lucía, como las de bed a, Baeza, Martos , Sev ill a o Jerez de la Frontera. Aún cuando existen precedentes, precisame nt e a partir de la segunda mitad del siglo ),.'V! algun as ciud ad es del nort e europeo, pugnantes por el lid erazgo en la econo mí amund o, co mo París, A mb er es o Amsterd,Ull, a lcan za n un a e nvergadur a y un porte mo numentale s. La m ag nificencia de l os A)'lUl tamientos de l as grand es ciudades qu edaban incorporadas a un proceso de significación institucional que ib a a diseminar ejemp l os hi storicistas mu y variados, s iempre so lemnes en L ee ds, Viena, Copenhague o Estoco lm o. C la sicismo o got icismo , modalidades diversas de configuraciones na cio na - li s ta s, qu e lu ego a lc anzará a ex pr esa r se en ejemp los moderno s ex tr ao rdinari os, en Holanda, Dinam arca, y otros pai ses europeos. Toda España, conforme al mo del o centralista, napoleó nico y académico, se ve plantada, aquí y allá, de nue vas casas consistoriales, así co mo de o tro s establecimientos modernizadore s de la vida colectiva , como l os cementerios , s ujeto s todos al dict a do de l os pro yectos que la Academia de San Fernando envía o co ntrola d es de Madrid. La a rquitectura muni cipal decimonó nic a se sostiene la rg ame nte en estos establec imient os de mu y va ri ada factura, d es de la ampliación del de Sev illa hasta, ya en nu estro siglo, ex pr es ion es de din a mj smo urbano co mo en Málaga. La co mplejización de la administración local en el decurso del siglo XX no comportó s ub stancial es alteraciones en el mapa de la arquitectura municipal. Es m ás , ésta fue desatendida ace pt á nd ose como algo co rri e nt e que, es pecialme nt e en la s ciudades grand es, los nu evos serv i cios se fueran desparramando por diversos edific i os de titularidad municipal o, como es el caso de Barcelona, se leva nt ara una inopinada torre de of ic in as en proximidad de la n ob le Casa de la C iud ad. La excepc ión la podemos encontrar en Córdoba , cuyo nu evo A)'l mtami ento es proyectado en l os setenta , mt es de l os ca mbi os políticos. n nuevo impulso , l ento y heterogéneo , tuvo lugar en España a partir de la revitalización que comportaron , en el proceso de la transición política , l as elecciones locales democ ráti cas de 1979. A la vuel ta de uno s años, y con la coope ración de otras instituciones del Estado, espec ia lm ente a partir de 198 4, se encaró el saneamiento y dinamización de la arquitectura de los Ayuntam ientos. De ahí que en el panoraJl1a de la ar quitectura púb li ca de Andalucía podamos ho y reunir un conjunto notable de intervenciones de esa naturaleza, algunas de l as cual es entre l as m ás s ignificativas forman parte de esta pre se ntación. Lo primero que podemo s apreciar en un recorrido por estos e jemplo s es la heterogeneidad indicada. Algunas obras de nueva planta, pero m ás illt ervenci on es so br e lo ex is tent e, en ocasion es con mudanza de usos, de a nt es o de ahora. U 11'1 cas uísti ca mu y variada que se Jl1anit 1esta tanto en l os c asos aquí contemp lad os co mo en otros exc luid os por unas u ot r as razon es. Entre estos últim os cabe c it ar do s nuevos ay unt ,unientos, l os de Baena (Córdoba) )' de El Ej ido (Al mería) . El pIÍm ero en una población de larga hjstoria, pr oyecto de Ju<Ul Cuenca y Pedro BerJl1údez, fue levantado so bre el so lar de U11 lliltig uo p ós ito cr eá ndose lli lt e él la plaza de la Constitución, un nuevo es pacio púb lico de centralidad urbana. El segLUldo, muni c ipi o seg r ega do de ex tr aordillaria pujanza, pro yecto de Frllilcisco Garrido y Jo sé Medialdea , con s imil ar y m ás necesa ri a es trat egi a. Oper ac ion es s imil ar es so n algun as , pocas, de l as aquí illc1uid as: Punta mbrí a (Buelva) o Pu e rt o Re al (Cádiz), en su apuesta urbanísti ca por el frente de ma r. Pero la mayo ría de l as intervenciones se cor r espo nd en con rehab ili tacion es de muy va ri ado carácter y diln ensión, como co rr es po nd e a l as diversa magnitud de l os mun jci pi os para l os que se ha actuado. Un programa mu y ambicioso orie nt ado a intervenir en un ce nt e nar de casos, bu ena part e con sus ob r as co nclui - das. Algunas restauracione de l as propias Casas Consi stor ial es , co mo en anta Elena (Jaén) o Vélez Rubio (Almería), e ntr e ot r os , con la int er esa nt e variante de la rem odelación de la man za na de l antiguo Palacio de la Intendencia de La Carl ota (Có rd oba); algunas ampliaciones e intervenciones en traslados operados co n a nt er ioridad, co mo en Villa lb a del Alco r (Bue lva), o con ocasi ón de esta cO)'l lntur a, especi almente en partes de antig u os edificios religiosos, como en Ca rmona (Sev ill a) o 1II 0ra (Granada); y en otros, sust itu yendo usos de naturaleza dom éstica muy diver - sa , como son la conve r sión en Ayuntamiento de Carratraca (Málaga), municipio de uno s mil habitantes junto a los pantanos de l Chorro y Co nd e del Guadalh orce , de la villa de recreo allí con truida por doñ a Trinidad Grund, y la transformaci ón en depen - dencias municipales y dotacione s cu ltur al es del magnífico Palacio de los Infantes de Orleans y Borbón en San lúcar de Barrameda (Cá diz ), " Ayuntamiento de jardines abiertos", como lo denom in an sus arquitectOs, Anton io Barri onuevo y Julia Mo lin o (3). Teatros. El Estado lleva una década encarando uno de l os programas más ambiciosos y si gn iJkativ os ent re cuantOs re pre se ntan la recuperación y potencia ción de la infraest ructura cullLlral en Esp,lJia: la rehabilitación de los ed ifi cios teatral es (4). En numerosas poblacio n es, c iud ades grand es y medianas, allá donde un tea lr o requería su revilalización, de f or ma continuada , después de que el Ministerio de Obras Públicas, co n la colaboración del de Cultura (Acuerdo de dic i emb re de 1985), se disel;ó una campaña na cional en 51 l ea tro s (a mpliad os en 1992 en diez más) del terriLOrio nacio- ARQ IT ECT RA P BU CA E 1 ANDA L CIA CO SE JE Rl A DE OBRAS PUB LI CAS Y TRA SPORTES. OBRAS CO STRUlDAS 19 84- 19 9 4 nal. Muy pr onto, sie mpr e con la c ooper ación municipal, corporaciones qu e debían ser titulares de los teatr os a ctuado s, la Junta de Andalucía tomó el rel evo , conf orme la s tran sferencias fuer on situand o en la comunidad aut ónoma las co mp etencias com o institución a ctuant e en l os á mbito s cultural y de la obra pública (5). El grupo inic ial de seis teatros, en las capitales de A1m er ía (A pol o) , Cá diz (Fa ll a), Córdoba (principal), Huelva (Gran Te atr o) , Málaga (Ce rva nt es) y Sevilla (Lope de Vega), fue ampliado sustanci os ame nt e en otros 28 más distribuidos por las pro vincias andaluzas quedando in co rp or ados al progr ama edificios situados en pobl ac ion es meno re s, co mo so n l os te atr os Sa ave dr a de Can to ria (A lmería), O li va re s Veas de Ar cos de la Frontera (Cádiz), Principal de Puerto Real (Cá di z), de l as Co rt es de Sa n Fe rnand o (C ádiz ), Es pañol de Ag uilar (Cór do ba), Cir co de Pue nt e Genil (Córdoba), Colón de Bonares (Huelva), el teatro-cine de Rí o Tinto (Huelva), la Mer ce d d ~ Cazo rl a Oaén), o el Triunf o o Enrique de la Cua dr a de tre ra (Sev ill a), por solo citar alg un os, en pa rte ya co ncluidos y reuni- . dos en esta publicación. Las circunstancias de cada ac tuación son mu y va ri ables, tanto en sus asp ectos administra ti vos y econó mi cos co mo en los rela ti vas a la enverg adur a mat eri al y na tur aleza de las operaciones pro yectadas. Por lo ge neral, se tr ataba de encarar tres ob je ti vos co munes: sanear el estado gene ral del edificio, cuyas de fi ciencias of r ecía n diversos grados de dete ri oro; introducir la co nfortabilidad y seguridad ge neralme nt e perdidas en todos e ll os; y dotar a los teatros de nueva in fraestruc tur a escé ni ca, acorde co n la enverga dur a de cada uno y de l os objetivos a c ubrir en la pr og ramación futura por el acuer do entre las administraciones. L os encargos han sido muy abiertos. Los arquit ectos a nd alu ces, co mo l os es pañol es en ge neral, salvo co ntadísimas exce pcion es , car ecía n de ex periencia en la p rob lemática específica de esta tipología arqui tec tó ni ca , en es p ec ial en los asp ectos t ec noló gicos escé ni cos . Una labor inicial de coo rdin ac ión e info r mació n p r ev ia en l os años ce ntr al es de l os oc he nt a, p rol oga da d esp u és en una vía pr o pi a de seg ui miento de los trabaj os , así co mo el papel clunplido por asesora mi entos y servicios de e mpr esas especia li zadas, co n exper iencias mu y diversas, han sido [acto res a va lor ar en la re fl ex ión global que esta ex p eriencia puede encarar ya. Como es l óg i co , los edificios teatrales incluidos en este prog rama responden a muy diversas co ndici ones. Ti pológ icam ente, por lo general, p erte n ece n al mode lo "a la ita li an a" , pero de va ri ada envergadura y crono logía. Teatros de la segunda mitad del siglo XIX , co mo los de Pu erto Real, Al mer ía o Utrer a, y otros de las primeras décadas de l )G'C, of r ece n esa estru ct ur a tradiciona l. Habitua lm ente co n una modesta relación entre espac io esc é ni co y sala, cuyo aforo, además, suele ser modesto . Es interesante d estac ar, co mo lo ha ce el arquit ecto ]u an Ru esga, el máx im o esp ec ia li sta andaluz y autor de su sólida rehabilitación, que es el Te atr o Triunfo de trera el que tiene mejor relación esce na ri o/s ala de e ntr e todos l os teatros anda lu ces del siglo pa sado. En alg ún caso , co mo es el Lo pe de Vega de Se vill a, la habitua lm ente escasa propo rción de espac io de relación de estos teatros se s up era por la circun stancia tipol óg ica de tratarse de un teatro-casino, proyec tad o por Vi ce nt e Tr ave r con ocas ión de la Ex posición Iberoame ri ca na de 1929. En esta ocasión. junt o a la rehabilitación del área teatral aquí reseñada, el Ay untamie nt o de la Ciudad, co n proyecto de l arquite cto J osé García-Tapial, enc ar ó la restauración de la part e del co njun to co n oc ida co mo Cas ino de la Ex posición. Las novedades proyectuales en estos teatros se han produc id o más d ec id id ame nt e en algu nos casos. Así en el Cerva nt es de Má laga, el arq ui tecto José Seguí ha pr oyectado una adición de nu eva planta pa ra resolver el pr og rama de ca merinos y servicios que el teatro pr ec isab a. En el teatro-cine Daryme li a de Jaén, Isicio Rui z de A1bu sac ha restitui do la posición de la escena a su lu gar o ri ginal, revalo ri za ndo su fachada prim iti va . Esta o br a, tiene un partic ul ar interés en el m odo como se ha en ca rado ese pr oceso cas i de refun dación del teatro. Igualme nt e v ali osas son ot ras acc iones ll evadas a cabo, po r ejemplo la de Angel Díaz Domínguez y Ju an ]i mé n ez Mata en el Princi pa l de Puerto Real, ta nto en sus espacios de distribución co mo en la sut il co nfi guración de la fachada trasera hacia el ma r. En co njunto, y co n la pe rspectiya que pode mos hoy ya tener de estas act uaciones, es justo destacar el trabajo ll evado a cabo desde 1 98 5 en el Teatro Ma nu el de Falla de Cá diz, por la envergad ur a de l mismo, po r la impo rt ancia de sus o ri g iJl ales est ru cturas l eñosas , por el modo de encarar los pr oblemas de dete ri oro en sus fachadas, la co nsolidación de su estr u ct ura, en fm. por la calidad del di seño de sus renovados espacios inte ri ores, todo e ll o dirigido por los arquit ectos Jose An to ni o Ca rb ajal y Rafael Otero, trabajo por el que al ca nzaron, ex aeq uo con el también arq ui tecto Fe rn a nd o Villan ueva , el Premio And aluCÍa de Pa trimo ni o Ar quit ectó ni co para 1991. 4. Tr ansformaciones. A tr avés de la Consejería de Obras Públicas y Tran spo rt es ll evó a cabo la Ju nta de AndaluCÍa el Programa de Rehabilitaci ón de Teatros que acabamos de co me nt ar, si bien siempre co n el acu erdo y participació n, tal co mo en l\ l adrid, de l Dep a rtamento de Cultu ra. En este pr og rama estelar, como en las actuaciones rehabilitadoras relativas a Ay untamientos. r en el co nju nt o h eterogéneo que allora pasamos a comenta r, emerge, pues, la r eprod ucción de un ,-iejo conten - cioso en relación co n las intervenciones en el patrimonio arq u itectó n ico , de an tiguo existente en la l'i 16 A dmini stración Ce ntr al, d esa rr ollado en época franquista, y pr oseg uid o en el decurso de l os aiios tr an sc urrid os de a dmini s tr ac ion es democráticas. Arquitectura versus Pa trim onio. Tan a rquit ect ura es la interv ención patrimonial co mo la obra nueva. Pero la r eal id ad patrimonial , y su tut e la y sa lvaguarda, es co ns ub stancial al dominio proyecrual y con str u ct ivo que constituye la arq uit ect ura. No se ha qu e rid o enca rar esta co nf ro nt ación al pun to de alte rar una fro nt era ope rativame nt e precisa, y así quedó ubi cado en Ob r as Públicas el Planeamiento Es p ec ial de Prot ección de Conj unt os es tablec id o si mult áneame nt e en la l eg isl ac ión pat rim oni al y del suelo. Así, la práctica sa nciona la co nve ni enc ia de una ba nd a variable de encuentro co mp et encial , mejor que un a rígida y est ri cta fro nt er a. Por ot ra parte , la habitual y desco mu - nal diferencia de l as co nsignacion es presupuestarias de un o y otro departamento conc lu ye toda exp li cación acerca de este viejo co nflic to (6). En carar ot ros programas es p ecíf i cos parece , pues , un a vía de exp l oració n a la qu e destinar la potencialidad económica y de gestión de la Direcci ón General de A rqui tect ur a y Vivie nd a. Por eje mpl o, el est udi o esplé ndid o ll evado a cabo acerca de l as tercias, cil l as y pósitos del territorio andaluz, un segmen- to tan humild e co mo ca racterísti co e int eresante del rico patrimonio de nu es tr a arq uit ectura civil (7). De resultas de l sistema de conoci mi ento adquir id o, ha s id o mu y oport un o destinar alg un o de entre estos pequeños edific i os en peligro a necesidades concretas de l as po blacione s en que se ofrecía esa posibilidad . Así, vemos l as int ervencion es de reutilización Lle vadas a cabo en los pósitos de A ld eaquemada Qaén) , Carboneros (Ja én) o Paymogo (Hue lva), para cubr ir pequeñas unidades de eq uipamiento cultural. Pero en otros casos, en ocasiones como herencia de e ncargos producid os por la Administración Ce ntral antes de las transferencias, l as aculaciones lo so n en el corazón de la tradición patrimonialista , igl esias en plen o u so religioso, como la conventual de San Pedro el Viejo de Al mería , magnífico trabajo de Torres , ] ar am iLlo y Lasaosa, o importantísimas ruin as como l as vandelvirescas del que fuera convento de Sa n Francisco en Baeza (Jaén), re int erp retadas y habili - tadas como espacio de usos múltiples según el proyec- to de l os arqui tectos Nadal y Araujo, en un eje rcicio polémico y cruc ial para el debate acerca de l os criteri os , métodos y ca lid ad en las intervenciones en el patrimonio arquitectó ni co. En este campo abierto cabe desarrollar más consideraciones. o me cabe duda que l as co ntribu cion es de Obras Públicas se pre se ntan como muy adecuadas en el r emozamiento y mejora de edificios del patrimo - nio contemporáneo en los que su uso se conserva: mercados como el ahora destinado a carnes y pescado s de Linares Qaén) , proyectado por Francisco Gómez Dí az , desdoblado con el vecino de nueva planta para frutas y verduras por iniciativa municipal y di se iiado por Francisco Torres , o el de Pe dr o Abad (Córdoba), diri gido por Felipe de la Fuente Dard e r. Sin duda qu e esta orie nt ación pu ede, y debe, se r profundizada. El co n oc imi e nt o c ada vez m ás desarrollado y pormenori za do del patrim onio a rquit ectónico contempor áneo a ndalu z (8) , así co mo el específ i camente deno min ado de a rqu eología indu strial, permitiría elaborar un plan sistemá ti co de co ntribu cion es par a e quip a mi e nto s y servicios. Es ta últim a propo ició n ha sido ÍJl aug ur ada co n el a nti guo sistema ferroviario de FEVE en la pro v in cia de Hu elva; así la es t ación de Va l ver de del Ca min o, rehabilitada por Anto nio Martín Molina y Pablo Sá nch ez para Con se rvatorio de Música. Ai'iadir la vía que representa la casa Hermano s Pinzón de Palos de la Fro nt era (Hue l va). Intervenciones vinculad as a hechos históricos, personajes o artistas a los que celebrar con la fo rm ac ión de pequeños museos o cent ros cu ltur al es. El año 1992, co n la conmemoració n del Q uin to Cente n ario del Descubrimiento de Am ér i ca desencadenó un cú mul o de in versiones de variop in to dest in o. n programa más concreto se articuló como Colón 92 en poblacio - nes de es pecial condición americanista : Pa los de la Frontera y Moguer en Hu elva, San lúcar de Barrameda en Cádiz y Santa Fe en Granada. Pero cabe im ag inar un sistema permanente de a tenci ón concatenada a las arqu i tecturas v in cu ladas a hec hos hist ó rico s no tan extraordÍJlarios. Otro marco de referencias int eresantes dentro de estas ÍJlt ervenc iones lo pueden constitu ir antiguas tipologías habitati vas, desde lo corrales a las posadas. Algunos e jempl os se inclu ye aq uí: la co nversión en resi dencia universitaria , con pr oyecto de Carlos Sánchez Gómez , del co rral de la ca lle Sa nti ago del Reale jo granadino ; y la posada de Alájar ( Hu elva ), de Teresa Muñoz. Una va riant e de la rehabil itación re idencia l en los centros hi stóricos, a los que har em os referencia en el ot ro gran bloque de rea li zaciones que agrupa todo lo ll evado a cabo en mater ia de viv ienda. na última considerac ión arquitectónica sobre una faceta que la se lección aquí presentada op ta por obv iar, al s ituar se hoy su gestión fuera del marco de la Consejería de Obras Public as y Transportes: la a rqui - tectura in st itu c ional , las sedes de representación de la s prop i as instituciones autonómicas , especia lmente en la configurac i ón de la capita l idad en Sevilla. El Parlamento en el ant i guo Hospital de l as Ci nc o Llagas, la Presidencia del ejecutivo en el Palacio de Sa n Telmo , la co mpl eja operación, aún por conc luir , de disemina ción de la Co n se jer ía de Cultu ra y Med io Ambiente en el barrio de S an Bartolomé , Torre Triana como sede próxima - futura de varias conse jerías, la rehabilitación de la antigua algodonera de Tab ladilla como Consejería de Agricu ltura, la pequeña fábr i ca de ca ll e Torneo para el In s titut o de Fomento para Andalucía, desentendida del mayor desafío de la anti- ARQ ITE CTU RA P UBLICA EN A DAL CIA CO SE JERIA DE OBRAS P BUCAS y TRA SPORTES. OBRAS CON TR IDAS 1984-1994 gua Cross, o la de V ill a Eugenia (Casa Ro sa) para la Agencia del Medio Ambiente. ueva planta y rehabilitación co mo focos de una falsa dicotomia. Una política edilicia comp leja y lenta, tanto en sus sedes centra les como en las periféricas, de la que cabrá extraer sus part ic ul ares conc l usiones (9). En esta ocas ión so lo reconocer el especifico intento, fallido hoy por hoy, de establecer el frustrado Ins tituto Andaluz de Arquitectura en la casa de l Patio de Banderas rehabilitada magníficamente por Guillermo Vázquez Consuegra para la Dir ecc ión General de Arquitectura y Vivienda. 5. El entorno de l as edificaciones públicas. Una co ntribuci ón determ in ante de la cultura arquit ec tónica y urbana de los últinlOS quince año ha sido la reaparición del espacio público como o bj e ti vo s ub stancial del paisaje social conte mp oráneo. La re ivindicación inclusiva de la casa, la escuela y el centro de atención sa nitaria, se ha visto acompañada, desde las luchas vecinales más cualificadas del tardofranquismo, por los espacios verdes y los ámbitos de sociabilidad al aire Libr e. na tradicional l abor de las antiguas Direcciones Ge neral es de Ar quit ec tur a de la Adminis traci ón Ce ntr al franquista, al hilo de lo planteado más arriba, fue ap licarse en cualificar determinados espacios, a veces áreas urbanas muy extensas, bajo el paradigma monumental. El turismo, co mo recurso económico fuertemente potenciado , vino a incorporar , junto al proceso destructivo del litoral españo l, bajo la obsesión por los r eco rds cuantitativos, m ás hotel es)' m ás apartanle nt os donde fuera )' como fuese, el contrapun- to de unas "perlas de interior" , ciudades hi stóricas )' enclaves de pintoresca y r eco nocible hispanidad para admiración de ext raños y orgullo patrio. Hablar del valor anlbiental de la cotidianeidad del ciudadano era un discurso s ub versivo. L1 herencia de la sociabilidad tradicional ya era bastante: la igles ia los domingos y la plaza de pueblo para los ancianos y desocupados. na acumu lación inmensa de tareas en el espacio urban o. Barrios populosos de ciuda de s sin un metro cuadrado pensado para acoger el tiempo libre. " Me voy a la calle a jugar" era la frase con la que casi todos los niños de España expresábamos la n orma l aceptación de la inexistencia de cualquier especiali zación o tratamiento de lo público. Pero si estas carencias se manifestaron or iginariam ente respecto a funciones y especializaciones (parques, jardines, áreas de juego infantil, zonas para la práctica deportiva, etc.), la reflexión urbanística e orientaba a fi nales ele los setenta por una abstracta opc ión fimelamenraela en la estr icta cualificación de los espac ios desarticulados y los entornos , muchas veces abandonados, de la arquitectura monumental , de los eq uipamien tos o de la nueva arquitect ur a institucional. E n ecesa rio añadir una ob se rvación disciplinar pero de un efecto inusual en la ciudadanía : la difusión e ntr e los arquitectos proyectistas de la tendenci a desarrollada en Barcelona desde lo prim eros años oc he nt a. La fo rtuna crí ti ca de las ll amadas "plazas duras ", celebrada en las publicaciones profesionale s, se basaba en su va lor de novedad , y le fav orecía su re pr od uctibilid ad aparentemente fácil. En realidad, en este proceso aparecieron de inmediato dos dificultades: una, la principal, para los usuario s, dada su p oca confortabilidad, y o tr a la s upu esta facilidad en un diseño que vino a demostrar las carencia que l os arq uit ectos habían acumulado por la expulsión de ent re los paradigmas modernos de los temas del espacio y la jardinería públicos y los necesarios recur sos rela ti vos a los parámetros mate ri ales y de esca la pertinentes para esos casos. Nada más lejos de lo co nveni ente que estos encargos se consideraran materia menor para profesiona l es poco expe riment ados. E ntr e los trabajos promovidos por la Conseje ría de Ob ras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía destacan tres casos muy peculiares: el rosario de actuaciones llevadas a cabo en el Campo del Sur de Cádiz, el Cam ino y Cerro del Ca l var io de Casabermeja (Málaga) y el Mirador del Castillo de Mojácar (Almería). Junto a ellos, la selec - ció n aq uí reunida abre un aban i co de las diversas líneas de int erve n ción en el en torno de edificacion es públicas (lO) . Nuevas plazas consistoriales , como la de Cortes de la Frontera (Málaga), la reinvenci ón ilustrada de una gran plataforma proyectad a por Socorro Serrano y Rafael Cueto, o la de Camas ( evi ll a) , donde el ar quit ecto gallego Alb erto og u erol ha construido un notable conj unto de Ayuntamiento y biblioteca pública. Plazas de nueva formación, como también lo es la Lope de Vega en Fuenteovejuna (Córdoba) , y r emodelación de entornos monumentales , como el de Santa María en A.nte quer a (Málaga), la Torre del Reloj de Arquillos (Jaén), el ámbito de la Parroquial de Huelma (Jaén), la plaza de Santa María de la Mota de Montoro (Có rdo ba ), el interi or del casti llo de El Coronil (Sevilla), o el mismís im o co mp ás del monasterio de Sa n Jerónimo de Granada, hasta una actuación restauradora co mo la ll evada a cabo por Ismael Guarner en la s mur allas y su entorno de iebla (Huelva). Estas h eterogéneas actuaciones precisan de una revisión sistemática respecto a los cometidos de la o br a pública en el territorio patrimonial. Por eso me parecen especialmente relevantes los tres ejemplos destacados. Tres proyectos de verdadera relaci ón, que exam inan y reflexionan problemas de escala. En Mojácar es el lugar de la atalaya, instrumento histórico de coordinación y defensa territorial, del que existen num erosÍsimos y variados ejemplos islámicos. renacentistas y del siglo A'VlIl , de los que cabría lle"ar 18 a cabo un programa de actuaci ón globa l. Cielo, tierra y m ar se encue ntr an en un he rm oso di seño de Nicolás Cermeño . Por su parte, Angel Pérez Mora ha encarado otro tema su gere nt e, lleno de posibilidades , en Casabermeja: tratar el ascenso al cerro que desde el pueb lo constituye el Cantino del Calvario. Un desafío a la sutil e inteligente manera de integrar una intervención donde el lugar lo es todo. Un ejercicio que ejemplifica muy bien , en mi opinión , como actuar en el paisajismo moderno , sin excesos ni prejuicios. Un raro caso de eq uilibrio que merece ser destacado. y Cádiz. L'l ciudad andaluza plena de personalidad y carácter. Una ciudad en un lu gar, donde la historia ha acumulado énfasis y notas, constnüdo un universo de peculiaridades. Hechos resistentes , de mucho más que solo materiales sólidos. Tantos temas urbanos para ser cele br ados; preservarlos y revitalizarlos, tenerlos de referente respetuoso, es decir, tomarlos de ejemp lo, no parodiarlos, siempre la tentación vul garmente conservadora. Las accio nes posibles están ahí; por ej emp lo, lo actuado en el baluarte de Santa Catalina para Museo del Mar, según pro yecto de Antonio Cruz y Antonio Ortiz, o lo no actuado en el frustrado concurso para el Palacio de Congresos ganado por Juan avarro Baldeweg. En esta co lección de realizaciones que aquí aparecen figuran dos complementarias. Una es el tratamiento de fachadas de l frente edificado del Campo del Sur (un trabajo colectivo de Francisco Márquez Pedrosa, Juan Ca rlo s Ortega, Francisco Sánchez y Juan José Vázquez), en un propósito de resolver los problemas de salinización al tiempo que se procuraba restituir la vivacidad cromática del perfil marÍtinlo de la ciudad. La otra, operación urbana de ext raordinaria envergadura (di seña da por Antonio Cabrera Ponce de León y Oscar Rodríguez López), es la ordenación de la amplia cinta del propio Campo del Sur y sus baluartes; el entorno de Puerta Caleta, el espacio entre el baluarte de lo s Mártires y el de Capuchinos, de allí a Catedral y su extensión hasta Puerta de Tierra. Una proyecto ambicioso y delicado de tratamiento de un prolongadísinlO segme nto del borde histórico gaditano conocido en el pasado como la Banda del Vendaval (11). 6. Arquitectura residencial en centros históricos. La caracterización histórica del sistema urbano andaluz ha generado un potente marco de referencias. La dimensión e importancia del patrinlOnio residencial heredado, y aquel otro de uso original no residencial susceptible de asumirlo ahora, conforme a una transformación más o menos compleja. Unas coordenadas materiales que operan con otras subyacentes que escriben el proceso dialéctico entre la estabilidad tipológica y el cambio exigido por los usos habitativos acnlales. La intervención coo rdinada de la Conseje rí a de Obras Públicas y Transpor tes y los Ayuntanlientos, ha permitido afronta r la constr uc ció n de viviendas en cascos antiguos, a veces de nueva plant a, ot r as ren ovando la s ex istentes, ce ntrales o periféricas, algunas más adec uand o co n str u cc i ones ex i stentes de usos obsoletos. Un panorama comp lejo que vamos a intentar discernir a continuación. La operación de renovaci ón urbana de mayor envergad ur a de cuantas se han encarado en Anda lu cía en estos años es la del barrio de Trinidad y Perchel en Málaga. Un símbolo de las lu chas vecinales y profesionales del tardofranquismo se ha convert i do en un desafío comple jo, inscrito en la vicisitud urbanística malagueña, incluyendo la remodelación del inmediato Guadalmedina. Siendo bastantes las intervenciones ya ejec ut adas, más son las que están planteadas y pen - dientes para alcanzar todos los objetivos. Una paradójica bateóa de proyectos, finalmente orientados a restituir el carácter del barrio mediante la nueva planta en su mayor parte. ASÍ , lo aquÍ reunido, salvo la cuidada rehabilitación del corralón de Santa Sofía, dirigida por Salvador Moreno Peralta, arquitecto clave de todo el proceso , son proyectos nuevos, algunos con un cierto afán de conservación tipo l ógica , como la manzana central del propio Moreno Peralta. Tristán Martinez, Joaquín Goñi, Amparo Balón o Isabe l Jiménez , son algunos de los autores de las prinleras casas concluidas, cuando ya está en marcha una segunda oleada de proyectos (12). El contrap unto de esc¡lla, dentro de un propósi- to de rehabilitación integral, se da en Caste ll ar de la Frontera (Cádiz), la villa fortaleza también de proce l osa historia contempo ránea, afectada por la mudanza de la titularidad del latifundio en que se inscribe, por el desdoblamiento en un nuevo Caste ll ar hace ya más de una década , y que , poco a poco , ve como son remozadas algunas de sus arquitecturas, como la s que aq uÍ aparecen , tratadas con mucho esmero por Mercedes Gil Torres. Son varias l as realizaciones producidas en Sevilla y aquÍ reunidas. Una selección describe las opcio nes ya indicadas. Acn lación ejemplar y paradigmática es la ll evada a cabo en las casas degradadas de la ca ll e Imperial, que , como muy bien dicen sus a ut ores, Luis MarÍn de Terán y Aurelio del Pozo, muestra " cómo intervenir en una ruina "; una fachada y un patio son los el ementos para una recreación jerárquica, espac ios rememorados y espacios in ventados, del nuevo destino residencial. Manuel Rodríguez Rivas, Julio Monzó n, Francisco Santi steban y Ernesto MartÍnez, y Dolores Prados y Antonio Fern{Uldez, profesionales de diversa experiencia han dirigido otras intervenciones en casas del casco antiguo. Otros ejemplos sevillanos perte n ecen a dos variables distintas. na modalidad pecu li ar de residencia colectiva, lo s pasajes de cimonónicos, y ARQ ITECT RA PUBLICA E A I DAL CIA CONSE]ERIA DE OBRAS PUBLICAS Y TRANSPORTES. OBRAS CO N TR IDAS 198 4 -199 4 la rehabilitación para ese fin colectivo de una antigua casa señor ial lu ego devenida en casa de partido. El Pasaje Valvanera, forma parte del patrimonio arquitectónico contemporáneo de la ciudad, y ahora Ramón Gómez Bustillo y Alfonso Guajardo-Fajardo han hecho una seria adecuación a las necesidades actuales. Por su parte, dos arquitectos experimentados como Fernando Carrascal y José María Fernández de la Puente han llevado a término la rehabilitación de la casa solariega que fuese de Hernán Cortés, cuya vicisitud constituye una muestra elocuente de los riesgos y vaivenes a los que ha estado sometido el casco antiguo sevillano. Paralizada in extremis su demolición sufrió, no obstante, un proceso acelerado de arruinamiento; cambio de manos privadas hasta pasar a titularidad pública; proyectos que fu1a1mente e ejecutan con el impulso de la Exposición Universal; y, antes de alcanzar su normal destino, protagonista de Ll11 asalto de okupas. Casas de Bujalance, de Cádiz, de Carmona, de Casares , de Manzanilla , de Medina Sidonia o de Montoro. Algunas muestras de rehabilitación de casas populares de muy distinto porte. Por ejemplo, la actuación de Manzanilla (Huelva) aquí presentada , bien proyectada por Emilio Albarracín e Ignacio Capitán , muestra un modo proyectual h ab itual en buena parte de estos trabajos: conocer la complejidad cierta de la aparente sencillez de la arquitectura en la que se va a actuar; discernir los tipos, dignificar la escala y regularizar la percepción cotidiana. Refi.lI1dar su compleja sencillez. Algunos palacios y casas señoriales de Andalucía han sido articlúados en una suerte de moderna mutación en controladas casas de partido, con o sin adiciones. Un mundo de opcione , de c ultur as urbanas , reflejado en resultados tan diferentes como los operados en el Palacio Dávila de Jerez de la Frontera (Cádiz) o en el Palacio Villarreal de Baeza Gaén). Ana Estirado y Fernando Magdalena han desarrollado una amplia experiencia rehabilitadora en sólidas casas de las ciudades renacentistas de Ubeda y Baeza, pero también han llevado a cabo U110 de los más insólitos ejercicios de cambio de uso: habilitar viviendas en el edificio de la antigua escuela normal de Ubeda. Otras alteraciones con destino residencial se reparten por la geografía andaluza. Un antiguo albergue en Aguilar, una cilla en Arcos, un castillo en El Coronil, un co l eg io de jesuitas, luego cuartel de la Guardia Civil, en Sanlúcar de Barrameda, otro cuartel, éste de caballería, en Utrera, y hasta la que fi.lese casa de la Inquisición de Mengíbar, un trabajo de calidad dirigido por José G. Padilla. Por último, la modestia más cuidada, las cuevas del Pecho en La Chanca a lm eriense, al pié mismo de su Alcaz aba , proyectadas hace casi diez años por Ramón de Torres y Maria José Lasaosa. Una actuación de gran inter és, por ser una experiencia piloto en arquitecturizar con sumo cuidado el mundo más primigénio de la a utoc onstrucción . Vía práctica que sigue a un esfi.lerzo de muchos años dedicado al estudio de la arquitectura subterránea , tan arraigada , sob re todo , en determinadas comarcas del oriente andaluz (13). 7. La difícil herencia de una política de vivienda. La política de vivi enda social forma parte de una doble y aparentemente contradictoria herencia. En la historia contemporánea de la arquitectura europea us realizaciones son el referente más sólido de la tradició n socialdemócrata; pero en nuestro país es imprescindible tener presente la experiencia desarrollada durante el franquismo en esa política social que , en determinados aspectos técnicos, y por paradójico que parezca, respondía a aquella tradición modernizadora. Obras tempranas de Alejandro de la Sota y de Francisco Javier Saenz de Oiza muestran esa dimensión disciplinar. Andalucía, como toda España, ofrece su particular historia al respecto. El Instituto Nacional de la Vivienda y la Obra Sindical del Hogar llevaron a cabo un conjunto de realizaciones cuya descripción histórica solo está esbozada. En los años fmales del siglo está abierto el debate acerca de si una política progresista de la vivienda social en el estado de bienestar debería fi.lI1dan1entar e en una más clara segregación entre la promoción directa y rotunda para las necesidades más acucian tes y Ll11a nueva, e igualmente r onU1da , regulación social del acceso a los recursos fmancieros hipotecarios aplicables a un mercado libre variado, competitivo y de calidad contrastada por la Administración. De algún modo, el proceso al que responde cuanto aquí aparece de lo realizado por la JW1ta de Andalucía en política de vivienda es reflejo del origen y el destino anteriormente esbozado; unos objetivos establecidos en forn1a de plan cuatrienal, mandatado por el Parlamento de la Comunidad Autónoma en octubre de 1991 (1 4). La promoción pública de viviendas de nuev a planta sigue siendo, hoy por hoy, el capítulo esencial de la actuación gubemamenúl.l, con las aportaciones municipales de suelo correspondientes, especialmente en los núcleos de población donde los problemas y carencias son más acuciantes. Estos criterios y su modalid ad mecliru1te convenio con los mlU1Ícipios que aportrul el suelo, ha sido desde 1990 desdoblado con la inco rp o ración de la Empresa Pública de uelo de Alldalucía a esta gestión, lo que sigllifica un prop ósito de rransfomlar tal empresa pública, lambién activa en la realización de espacios públicos, en IU1 instrumento operativo co mplejo denotativo de un canlbio en el modelo institucional y administrativo hasta a110ra vigente (15). La armonía entre cantidad y calidad, tambi én urbruústica, constituye un objetivo a\'runado. alU1que no siempre resuelto a plena satisfacción. na retle- 19 20 xión sobre tipologías, sistemas co nstructivos y dimensión de las viviendas sigue siendo hoy tan operativa co mo lo era décadas atrás. El avance perseguido no puede conformarse con lUl u1Cremento de los ratios de lo cuantificable y co n una enc u esta acerca de la satisfacción de los residentes en materias cualitativas. Es sintomático que la propia presentación de la s realizaciones de nueva planta aquí re unidas se bifurquen en dos grandes grupos, l as tipologías colectivas y la s agrupaciones de unifamiliares. Unas y otras, no obstante, responden a escalas muy distintas, y afrontan inserciones morfológicas igualmente diversas. Hagamos unas breves observaciones sobre algunas de las más significativas. Cádiz y Córdoba son las capitales andaluzas donde se han producido las operaciones de mayor contlUldencia en la tradición de los polígonos residenciales. En la Barriada de la paz de Cádiz se ha proseguido con proyectos de envergadura: las 284 viviendas proyectadas por José Antonio Carbajal, Rafael Otero y Augusto Penedo es la promoción mayor de estos años. Un trabajo que ha sido capaz de elaborar un perftl neto desde la balúa, una imagen radical en la que, a pesar de la reducción de alturas de las primitivas ordenanzas, acierta a marcar sincopadanlente la quebrada de las torres. Próximo a este conjunto Andreu y Márquez Pedrosa levantaron sus irónicas pastillas modernas. Mientras que Guillermo Vázquez Consuegra remataba la vecina Barriada de los Corrales con un proyecto decididamente a contrapelo de la degradación urbana mediante una solución llena de carácter, bloques de 116 y 62 metros capaces de configurar densidad urbana, marcar un lugar, hacer de puerta y mirador mediante la densificación y jerarquía formales . Por último, otro grupo importante en Cortadura, de Malo de Molina, Modet y Penedo, completan un panorama que quizá habría que cerrar con lo realizado en los Puertos, del otro lado de la balúa. Córdoba ha desarrollado en estos años algunas barriadas de promoción pública en una línea que podríamos llamar evolutiva. La de Las Moreras casi culmina un viejo proceso de sustitución de las viejas Moreras donde pervivieron durante décadas l as "casas provisionales". De esta barriada se ha seleccionado un grupo , no ejecutado en su totalidad, proyectado por los hermanos Rebollo, con Benítez y Asensio, en el que la recuperación del modelo de manzana con gran patio central, es común a buen número de las realizaciones urbanas de esta natur aleza, especialmente a partir de la modificación de las ordenanzas del barrio sevillano de Pino Montano y la ejecución de sus primeras ocho manzanas a comienzos de los ochenta. Una mutación tipológica que venía alimentada por los estudios desarrollados en el Laboratorio de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Barcelona. En Las Moreras se sumaba un segundo parámetro, propio de la inflexión postmoderna, al buscar sus autores caracterizar su ar4uileclura con elementos tradicionales, como los torreones-miradores de sus esquinas. Estas cuestiones relativas al debate tipológico y formal surgirán en otras promociones de estos años en Córdoba. En el Polígono Guadalquivir, Juan Cuenca, González MartÍnez y Millán García, harán un ejercicio de simulación de articulación de variantes arquitectón.icas en su manzana de 91 v ivi e ndas. De otra nueva barriada, la de Las Palmeras, podemos ver en esta selección dos grupos dist Ult OS . L1S 182 viviendas de los citados José Miguel Asensio y Jorge Benítez, protagonistas destacados de la reciente experie ncia residencial andaluza, formando eq uipo co n Juan Carlos Cobos, Joaquín Gómez de Hita, Juan Medina, Francisco Hermoso y José Requena, resueltas bajo la noción de plaza, más que patio, en la organización de la edificación de cuatro plantas y doble crujía que se establ ece para toda la barriada, planteada con soportales, y caracterizada en sus accesos por escaleras y portadillas co n frontones, traswlto enfático postmoderno. Después, las (¡ltunas 175 viviendas de Francisco Daroca, con Mu ñoz Molilla, Valverde y Díaz López, optarán por ulscribirse en otras evocaciones más sutiles, de Siza por ejemplo, dando una cierta inflexión a su geometría y a su textura y colorido, con un resultado muy positivo, celebrado por todos y premiado por el Colegio de Arquitectos. Después de Cádiz y de Córdoba cabe traer a co lación otras dos capitales de provincia: Huelva y Granada. De Huelva son varias las operaciones de vivienda colectiva de nueva planta incluidas en esta selección de realizaciones. Una de ellas en el polígono La Orden; y otras dos en el de Los Rosales. Particularmente las 64 viviendas proyectadas por Angel López Macías configuran una cierta rememoranza de las distinciones cromáticas en las fachadas que aplicara Bruno Taut en sus siedlungen berlinesas. Habría que añadir la promoci ón de EPSA en los suelos de la antigua estación de Zafra de la capital onubense, una aplicación de la tipología de pastilla con galerías, solución origula1 del movinliento moderno, que lo s arquitectos Félix Pozo y Alberto Torres desarrollan aquí a partir de la solución que aportaron al concurso Europán 1 (16). En Granada, más allá de la i1l.l11ensidad inconclusa del Polígono de Cart uj a, la Junta de Andalucía ha promovido una operac i ón sin duda interesante en el Polígono de Almanjáyar, con las 158 vi viendas dirigidas por Em ilio Herrera Cardenete , José Mateos Delgado y Rafael Soler Márquez. Frente a la esca la de los patios-plazas de Córdoba , la so lu ción de Almanjáyar opta por una reducción de la escala de lo s modelos de " ensanc he" estudiados por el Laboratorio barcelonés: la simulación de un miniensanche de 13 manzanas de 20x20, con calles de 8 m etros , resueltas con notable pulcritud. A Sevilla también le cwnple , lógicamente, un papel a destacar en esta línea de realizaciones, si bien en la capital de Andalucía es donde más claramente se percibe la quiebra del equilibrio entre los modelos de gestión política-adminis- trativa y los modelos disciplinares. Dejando para después la referencias a una actuación tan repre s entativa como La Corza, la propia evolución de la barriada de Pino Montano, promovida por la empresa municipal de viviendas, muestra como la arquitectura es más que una ordenanza y un tipo. Las recientes realizaciones en Los Bermejales lo ratifican. De los ejemplos aquí reunidos, dos casos muy concretos sirven para mostrar la s dificultades operativas que tienen los proyectos residenciales cuando las directrices urbanísticas pier- • ARQUITECTU RA PUBLICA EN A DAL CIA CONSE]E RI A DE OBRAS PUBLICAS Y TRANSPORTES. OBRA CO STRUIDAS 1984 - 1994 den pulso. En el Po lí go no Aeropuerto , donde las promocion es privadas habitual es no han s up erado una cota de medi oc ridad, dos ex perime nt ad os y valiosos pr ofes ional es , J osé A nt onio Ca rbajal y J osé Luis Daroca, han tenido qu e limitarse a " mod elar" su ed ificio de 117 vivie nda s en el sólido capaz que int eg ra pro grama y ordenanzas. En el otro ext remo, el propio Dar oca ha resuelto de forma exce le nt e, en los límites de tipo y esca l a, las 17 v ivi endas del antig uo arrabal de San Bernardo. Tras la s limitaciones sie mpr e aflora el toque de calidad profesional. ¿Qué ot ras int erve ncion es de nu eva planta de tipologías co l ect ivas cabe destacar? Si n duda varias de las ll evadas a cabo en poblaciones menores a lo ancho y lo lar go de A nd alucí a: Alcalá de Guadaira (Sevi ll a), Alcalá del Va ll e (Cádiz), Ayamonte (Huelva), Hornos (Jaén), Isla Cristina (Huelva), La Línea de la Concepció n (Cádiz), Mogu er (Hue lva), Morón de la Frontera (Sev iU a), Los Palacios (Sevilla), Pue nt e Genil (Córdoba) , San Juan del Puerto (H uel va) , To rr eperog il (Jaén), Ubeda (Jaén) y Utrera (SeviUa), entre o tr as. n co njunt o muy variado, tanto co mo las características de sus lu gares de asentamiento , su magnitud, en fi n, las circ unstancias urb anísti cas en las que se producen. Hay un amp li o aba ni co de act itudes proyectual es En un lado están los modos de huir de los consa - bidos bloques en H de áreas de expans i ón, ope rado en las 100 viviendas de Ferna nd o Carrasca l y José María Fernández de la Puente en el polígono El Rancho de Morón de la Fronte ra , un mi xto de manzana con sus experimentadas unifamiliares, igu almente ap li cado con gran ac i erto por Emilio Albarr acín y ALfonso del Pozo en sus 50 viviendas en Moguer. En otro , la ca ll e más que patio , de las 100 de An ge l López Macías y Manuel López Vicente en Isla C ri stina y las 48 de Carrasca l y Fernández de la Puente en Alcalá de Guadair a. , o, en el límite, el modo de encarar el desafío de ap li car "viviendas vagón" en la densidad de las 50 proyectadas por Francisco Gómez en Puente GeniJ. En ocasiones se trata de configurar esas promociones como elementos de borde urbano , con demandas topográficas , en pu eblos mu y pequeños , tal como las 29 vivie nd as , muy int er esa nt es , de Santiago Quesada y Javier Terrados en Hornos , las 49 de Gonzá l ez Fustegu eras y Gonzá l ez de la Peña en Alcalá del Va ll e, y las 60 de Ana Es tir ado y Fernando Magdalena en Torreperog il ; o con netos efectos paisajísticos, así las 80 vi viendas de Juan Luis Tri ll o y Andrés Cid en Ubed a. En otras , por el contral·io, con idé ntico carácter a los polígonos u rbanos de las cap itales, reiteran el modelo de manzana , como ocurre en l as 26 viviendas promovidas por EPSA en Los Palacios de José Ra m ón More no García, las 56 le Jos é Alvarez Checa en San Juan de l Puerto y las 150 de Rafael Otero en La Línea de la Concepción , cie - rran un eje, como las 48 viviendas de implantación pol ígo nal de Miguel An ge l López Pardiñas y Ana María Mateos en Ayamo nt e, o ensayan ot r os tipos distintos, co mo l os bloques Uneales de las 72 viviendas de Ju an Ignacio Ga rmendi a, Enrique Cosano y Rafael Redondo en U tr er a. 8. Algo más que pitufos. Con la persp ectiva de l os últimos años, podemos constatar el proceso por el que la expansión en el mercado de los tip os urufarniliar es ha tenido co nsecuencias defmjtivas en las detern:ti.naciones urbanísticas y en l os programas de promoción pública. Vale la pena d ete nerse en este subgrupo de vivienda promovida por la Junta de Andalucía para sorprende rn os con una se ri e de variaciones y opciones donde cabría no espe rar casi nada. Para empezar, hay casos en los que la baja densidad guar da una relación directa con la herencia de las viejas colonias ob reras. Así, un ejemplo " clásico" en la promoción púbUca en Sevi ll a: la harriada de La Co rza. Una proyecto de renovacio~l de un barrio ob r ero en grave deterioro amenazado de desaparecer, que es sustituido por Lill diseño alternativo en su configuración y análogo en su carácter socia l, proyectado en 1983 por Luis Marín de Terán y A ur eUo del Pozo, y cuya segu nd a fase de 89 viviendas es aquí recogido, a unqu e la n ove dad del bloque lineal de veinte de ellas ha inducido a incluirla en el bloque de vivie nd a colectiva. Solucion es mixtas de las que ya hemos citado otras obras , y a las que cabría añadir aquí el enfoque dado por Luis Fernández y Luis Pastor a sus 39 viviendas de Pulpí (Almería). La baja densidad , los con jun tos de vi viendas uni famil i ares de nueva planta co n struidos en Andalucía durante estos años, incluye operaciones de envergadura. Proyectos de 1 84 vivi endas en Almería, de 134 en La Carolina (Jaén) o de 136 en Los Palacios (SeviUa) r eúnen más habitantes que buena parte de la nu eva planta ll amada de viv i enda colectiva. Son opc ion es alternativas a toda una concepción de crecimiento urbano. Los casos de La Carolina (arquitecto Ruiz de Albusac y Gómez) y Los Palacios (arquitectos Ga rcía Márqu ez , 1. y L. Rubiño) son equivalentes a operaciones de bordes citadas en el pLillto anterior , y son , además, trabajos de gran calidad arquitectónica que revelan la imposibilidad de establecer un juicio previo por mera opción tipológica. En el segundo , el ejer cic io morfológico es necesariamente complejo ; en el primero, incl uso , es de una elementariedad abso lu ta en su implantación, inteligentemente resuel- to a partir del muro resistente como elemento fijo, extend id a por las 81 viviendas inmediatas del grupo de Lizcano y Gonzál ez Ruiz. Y como lo es la reiteración de un único tipo en el proyecto almeriense de J<LraJlliLlo y L'lsaosa. 21