scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Biblioteca de religión o sea Colección de obras contra la incredulidad y errores de estos últimos tiempos. Tomo XIX

Carrasco Hernando, Basilio Antonio (O. de M.), (1785-1852), rec.; Díaz Merino, Juan Antonio (O.P.), (1772-1844), rec.

Abstract

Contiene: T.I 1826 (XLVI, 34 4p.) -- t.II 1826 (392 p.) -- t.III 1827 (VIII, 224 [i.e. 324] p.) -- t.IV 1827 (388 p.) -- t.V 1827 (230 [i.e. 330] p.) -- t.VI 1827 (352 p.) -- t.VII 1827 (400 p.) -- t.VIII 1827 (332 p.) -- t.IX 1827 (318 p.) -- t.X 1827 (XVI, 322 p.) -- t.XI 1827 (330 p.) -- t.XII 1828 (X, 350 p.) -- t.XIII 1828 (374 p.) -- t.XIV 1828 (IV, 327 p.) -- t.XV 1828 (XXIV, 637 [i.e. 376] p.) -- t.XVI 1828 (415 p.) -- t.XVII 1828 (VII, 388 p.) -- t.XVIII 1828 (380 p.) -- t.XIX 1828 (375 p.) -- t.XX 1820 (404 p.) -- t.XXI 1829 (XXXII, [1], 349 p.) -- t.XXII 1829 (410 p.) -- t.XXIII 1829 (350 p.) -- t.XXIV 1829 (371 p.) -- t.XXV 1829 (VII, 267 p.)

Full text

AA a. AAA O. dd ID En EA BIBLIOTECA. 6 Ligion, y . 0 yea Coleccion de obras Pond Votre dildo 2 IgOovÓs de CMOS BOS, Lusmpsos. 7 1] mn. ——— Gomedevolumen istud, et vadens loquere. | EZECH: 11. Y. 1. ¡RI TOMO XIX. For órden Sisgf. MADRID: Imprenta de D. E. Aguado, bajada de santa Cruze is s 1898. OS Ada o TR oe PA E E + a PONE, LOS JANSENISTAS | ¿SON O NO JACOBINOS? — ASIA PARTE SEGUNDA. Hlegitimidad de la consecuencia del raciocia nio Tamburíniano en defensa de los Jansenistas, MUWAAAAVADVAAARVADAA ARA WWA RVAARRARA ARA ARA PRIMERA CLASE DE PRUEBAS. Carácter de los Jansenistas. EE E. sabido que el carácter de un escritor influye mucho en el efecto que pueden producir sus doctrinas. Ciertamente ¿qué confianza pueden tener los doctores en las máximas que dicta y presenta un autor, si saben que él es hombre de mala £é, embustero, falsario, impostor, calumniador y ar- Febatado de furor hasta el esceso contra los ES (0 que no piensan como él? Pues por desgrá= cia este es el carácter de los escritores Jansenistas , si mo de todos, á lo menos de la mayor parte. Daré las pruebas, pues no quiero ser creido por mi palabra; y á la verdad mas temo verme embarazado por los muchísimos documentos que tengo á la vista, que or falta de testimonios; mas porque sería cast imposible transcribirlos todos , indicaremos algunos, cuanto baste para confirmar nuestro aserto. Este es, que aun cuando fuese cierto (en lo que no convenimos) que los Jansenistas han enseñado siempre doctrinas las mas favorables á los Soberanos, no obstante nó podria esto servirles para lavarse de la mancha de Jacobinismo; porque atendido su carácter, nadie puede fiarse de lo que dicen ó eseriben en sus libros. Empecemos en prueba de ello por sus va= riaciones CON!iguas, A Variaciones de los Jansenistas en su doctrina; 78. Tengo á la vista un Resúmen ó Com: pendio histórico de las variaciones del Jan. senismo desde su origen hasta el día (17 45) (5) impreso en Roma en la imprenta de Pagliarini, y dedicado al Sumo Pontífice Benedicto XIV por un ilustre Prelado, hoy Cardenal, que en la Dedicatoria subscribe solo con las iniciales G. F. A. = En él se demuestra hasta la evidencia que los Jansenistas defendian las cinco famosas proposiciones de Jansenio, antes de su primera con= denacion, como Católicas, y no así como quiera, sino como verdades ciertas en la doctrina de san Agustin, y aun como pertenecientes á la fé (4); y despues de la condenacion de Inocencio X las tienen por heréticas. A la verdad, esta esencial variacion de doctrina ó de calificacion que dan á la de su maestro, sería muy laudable si fuese efecto de una sincera adquiescencia ó adhesion á las decisiones de la Iglesia; pero nada de eso: es politica, es artificio, porque si fuese debida sumision, la continuáran: en prueba de ello la Iglesia decide en seguida que en aquellas cinco proposiciones ha con= denado la doctrina del libro de Jansenio intitulado Augustinus; y ya los Jansenistas, sin poderse contener, gritan que no hay ta- £s proposiciones en aquel libro, cuando an- A A A (1) Causa Quesneliana , art. 8, pág. 217, (12) Las consecuencias cada uno podrá inferirlas por sí mismo, que yo no me atrevo á estamparlas por no escandalizar á los lectores, 84. El Apóstol san Pedro nos exhorta que seamos solícitos en hacer buenas obras para asegurar nuestra salvacion: Satagite ut per bona opera certam vestram vocationem et electionem faciatis (3). Pero tomad por guia y director al P, Quesnel, y él aligerará este peso: en efecto, oracion, ayunos, mortificacion, penitencias, limosnas, y otras de aquellas que se entienden por buenas obras, es demasiado grave para la pobre humanidad; nada: “Haced actos de fé, dice »el P. Quesnel, esperauza y caridad, y todo »está hecho. Todas las demas buenas obras » que puedenconducir á la salvacion, se con- »tienca en la fé, acompañada de la oracion. »¡Qué boudad tan inefable la de Dios!” Omnia alía salutis remedia continentur in fide tanquam ín suo germine et semine: sed hwec fides non est absque amore et fiducia... Dei bonitas abbreviavit víam salutis claudendo totum in fide, et precibus (2). ¡Qué se- A (1) 2 Petr. 1, v. JO. (2) Propos. 52 y 68 de las condenadas ut supra, (13) creto tan estupendo! Cuando un pobre, aunque esté en estrema necesidad, nos importuna pidiendo una limosna, se hace un ac- to de fé, y adelante, que se vaya con Dios; basta con esto: ¿quiere dársele algun socor= ro mas abundante? Añíádase á la fé una tn* tura de esperanza, y algunos granos de caridad, y la cosa es hecha. Ahora nos hallamos, y sirva de otro egemplo, en cuaresma: la hambre aqueja, la colacion de la noche, como que es corta, no hace mas que abrirle á uno el apetito, y no es tan fácil conciliar el sueño como si se cenára; pues hago tres ó cuatro jaculatorias y actos de fé, y puedo cenar libremente. , 85. Es visto, nuestros Jansenistas por donde quiera se acreditan de tener entrañas verdaderamente de Padre para con los pobres pecadores. Se aproxima la Pascna : esto de confesarse es una cosa para muchos gravosa y mortificante: ¿qué hacer para su alivio? Sanciran, uno de sus primeros Padres, nos enseñará; “que mo es necesario » confesar el número de los pecados mortales, »ni las circunstancias que mudan de espe- » cie, siendo la contricion como debe ser.” Tal es en efecto la quinta de sus máximas Presentadas en el proceso que se le formó (14) de órden del Rey de Francia, y constan por deposicion de muchas personas distinguidas, que por su trato íntimo con Sanciran, estaban bien informadas de sus opiniones y modos de pensar (1). -86. Mas como todavía queda la obligacion de manifestar sus miserias ó pecados á otro hombre, y esta obligacion siempre es gravosa, veamos si hay algun otro moralista del partido que nos exima de ella. Á punto está aquí Mr. Hamon, médico de profesion, y médico muy célebre por haberlo sido del Monasterio de Port-Royal. Este nuevo Galeno, cuando los superiores se vieron obligados á privar á aquellas benditas religiosas de los Sacramentos por su obstinada rebe- E a) (1) En el citado libro Progresos del Jansenísmo, á la pág. 112 y siguientes, se halla un estrac= 'to de las máximas del Ab. de Sanciran sacadas del proceso, y de sus mismas cartas, y en efecto, entre ellas es la quinta la máxima aquí citada. En una carla escrita á dicho Sanciran en 12 de julio de 1629 por el P. Maignard, Sacerdote del Oratorio, le dice éste: “Cada dia me confirmo mas en »la persuasion en que me habeis puesto sobre el » Sacramento de la Penitencia, de que no es nece »sario confesar el número de los pecados mortales, »ni las circunstancias que yarian de especie, Gc.? (15) lion á la Iglesia, escribió un tratado de. piedad para instruccion. y consuelo de las Religiosas de Port-Royal, y entre otras de las medicinas espirituales que les propiva á sus Monjas, una de ellas es el que se confiesen con los seglares. En seguida se hace á sí mismo la objecion de que “un Lego no » podrá dar en manera alguna la absolucion: ” y bien, “cierto es, responde; pero si él no la » dá, me la dará Jesucristo, y yo quedaré ab- » suelto, porque tengo fé en él, lo que es su- » Íiciente para sanarme..... Y no solamente la fé » nos absuelve de los pecados, que son todas » nuestras enfermedades, sino.que no hay » ninguna en que esta absolucion se nos dé » con mas ventajas... Mirad cuánta y cuál es » la escelencia de esta medicina (de la fé en Je- »sucristo); ella sirve y aprovecha en todo » tiempo, en todo lugar, á toda clase de per- » sonas, y es tan eficaz, que puede curarnos de »todos nuestros males.” ¿Qué es ser Luterano si esto no es serlo? ¡Oh hombre lleno de dolo y de falacia, hijo de Satanás, enemigo de toda justicia! ¿así trastornas todos los caminos rectos del Señor (4ctor, 13, 10)? Pues hé ahí el regalo que el célebre Nicole ha hecho al público, recogiendo y publicando los delirios de este miserable Jansenista, (16) de los que en el hecho mismo se hace cómplice, y reo de su impiedad. 87. Aun mas; pareciéndole poco á dicho Hamon, y no bastante dulcificante aún la medicina antes preparada para curar las enfermedades del espíritu y suavizar la amargura de la confesion, en otra obra suya titulada; Tratado de la Peñileñóóa; señala otra para borrar todos nuestros decada; y €S..... atendedlo bien, pecadores, pensar en nuestros pecados: remedio, dice, el mejor y mas perfecto del mundo. | -88. Es necesario no perder de vista la doctrina de Sanciran indicada arriba, á saber; que la contricion sea cual debe ser: para escitarse pues á mayor deyocion, y á aquel fervor del «mor puro y perfecto; que segun los Jansenistas debe animar siempre á la contricion, se nos dice en el Diario de las convulsiones, que entre ellos las mugeres tienen la incumbencia de ser las directoras de las conciencias de los jovencitos. Lo que en efecto no debe causar admiracion, porque las damas Jansenistas dicen Misa todos los dias, y se la hacen servir por sus mas devotos y fervorosos Sacerdotes. Hecho que se refiere igualmente y certifica en el dicho Diario de las convulsiones, compuesto por (47) Madama Mol, sobrina del famoso Ab. Duguet, Así pues, cuando desde aquí en adelante nos hablen los Jansenistas de moral se= vera, no nos sorprenderán, y sabremos á qué atenernos; y prévios estos conocimientos que nos dan de sí mismos, formaremos el juicio conveniente, como tambien diremos á Tamburini, si no que miente como buen Jansenista, al menos que se engaña, y quiere engañar á todos cuando nos vende como cosa sabida que los Jansenistas han enseña do siempre la moral mas pura y mas con= forme á la severidad evangélica (p. 269).= Dícese con verdad que no hay regla sin escepcion, y ciertamente que el ingeniosísimo P, Quesnel ha sabido encontrar para comodidad de las gentes, la mas general que pudiera darse á las reglas de la moral pura (1). - (1) Otra escepciongeneralísima, y aun mas horrible que esta, habia encontrado el devoto Ab, de Sanciran para desprenderse en un momento del embarazo de todas las leyes divinas y humanas. Oigámosla de baca de Nicolás Tardif, abogado del Parlamento de París, que fue el primer testigo examinado en el proceso hecho al dicho Abate el 16 de junio de 1638. —"“ Preguntado si habia oido de= »Ciral Ab, Sancirán que los justos deben seguir ven todas las cosas los movimientos de la gracia ie om, XIX, Y (38) S. HL Contradiciones en la doctrina de los Jan= senístas. 89. Ser inconsiguiente es poco para un Jansenista; aprecian ellos y aun estiman las contradiciones formales. En efecto, segun su sistema la gracia mueve ¿nvencible y necesariamente al hombre para obrar, y libremente al »terior y que á ellos les sirve de ley, sín: tener con= »sideracion alguna á las leyes esternas, aunque estos » movimientos interiores fuesen contrarios á dichas »leyes. Respondió haberle efectivamente oido esta » máxima en el sentido mismo en que se espresa, »Que á este propósito le habia oido contar un he-= »Ccho de cierta persona de distincion, de cuyo nom-= »bre no se acordaba (el testigo) entonces. Y era, »que habiendo un sobrino de dicha persona seducido »á una jóven en su casa, la dicha persona tuvo »impulsos interiores, por los cuales conoció que »debia vengar la ofensa hecha:á Dios, matando á »su sobrino. Temeroso éste de la indignacion de »su tio, no se dejaba ver de él, ni llegaba á su » presencia; en cuyo medio tiempo el tio cayó en »fermo. Sabido por el sobrino, hizo le rogasen le »perdonára), y le permitiese venir 4 su presencia »para volver á su gracia. Mostró el tio mucha com- » placencia ; mas haciéndose traer secrelamente un » cuchillo (rasgo de caridad y sinceridad Jansenística), asesinó al sobrino en el acto mismo de mostrar que (19) mismo tiempo: cómo pueda ser esto noes fácil concebirlo, por mas que abusen, como tienen de costumbre, de algunas palabras de san Agustin, entendidas, se supone, en diverso sentido del en que el Santo las entendió; porque necesaría y libremente son entre sí A ad »queria abrazarlo: poco despues el enfermo pidió »que le administrasen el Viático, el cual habién-— wdolo llevado el mismo Sacerdote con quien acos= »tumbraba á confesarse, viendo éste que no se re— »conciliaba, mi confesaba el homicidio cometido, » y que la cosa era pública, dijo al enfermo, que »no podia administrarle la Eucaristía si antes no »se reconocia de aquella culpa, y la confesaba sa- - »cramentalmente pidiendo á Dios el perdon de »ella; mas el enfermo ni uno ni otro hizo, antes »bien dijo al Sacerdote, que aquella accion habia »sido grata á los ojos de Dios; y que él tenia de »ello una contraseña milagrosa, pues que habia »sido comulgado invisiblemente, y sin ministerio de »Sacerdote con la Hostia que traia en el Copon »que tenia en la mano; y en prueba de ello podia » mirar la cajita y no hallaria la Sagrada Forma: » y que el Sacerdote lo habia mirado, y efectivamente »no la halló.” (Proceso del Ab. de Sanciran, pág. 3 y siguientes ). Fácil de conocer es que el dicho milagro es una de aquellas acostumbradas patrañas de Sanciran, que le costaba poco fingir para acreditar y €5- tender sus máximas entre los incautos, Y de él, como buen gefe, aprendieron á fingir otros iguales, y por iguales causas los Jansenistas, como yeremos des : % (20) -Crontradictorios, y el mas topo sabe que dos contradictorias no pueden ser verdaderas. Mas oigamos esta contradicion al P. Gerberon en su Espejo de piedad Cristiana publicado bajo el nombre de F/loro de Santa Fé, que es digma de notarse. “Cuando:el placer ó delecta= pues (7. 110). Libre Dios á todo fiel Cristiano de los movimientos é impulsos interiores de la gracia jansenística. En el ínterin reflexione el lector cuán horrible máxima es, y de qué consecuencias, el se= guir los impulsos y movimientos de la gracia interna, sín tener miramiento alguno á las leyes esternas con= trarías, humanas ni divinas, Con ella un fanático * ó un loco furioso, cualquiera que sea, que esté per suadido de esta máxima infernal, no escuchará los dictámenes de la moral de Jesucristo, ni los gri= tos de la naturaleza misma; y con solo ella se tras= tornará la sociedad, vacilará la tranquilidad pública, no estará segura la vida de los particulares , ni tampoco la de los Reyes, todo estará espuesto á ser víctima del entusiasmo fanático de los discípulos de Sanciran. Acaso, ó sin acaso, estaba imbuido en esta máxima el malvado Damiens cuando dió la pu— Talada á Luis XV, por motivo de Religion, esto es, por librar á los Quesnelistas de las leyes esternas que les imponian juntamente el Sacerdocio y el imperio. Véanse los estractos del proceso de Damiens en el núm. 136 y siguientes de esta obrila. * Y en el tom. 12 de esta Biblioteca los horrores que sobre este punto se refieren, j (21) > cion, dice, inspirado por la gracia para el » bien, es superior al que inspira la concu= »piscencia para el pecado, seguimos necesa- »ría, bien que muy libremente, los estímulos »é inspiraciones ó atractivos que nos incli- »nan á lo bueno; como al contrario cuando »el placer ó delectacion del pecado es ma- » yor que el de la justicia y la virtud, nece- » sariamente somos vencidos y arrastrados al » pecado.” Solo una cabeza jansenística podrá conciliar el muy libremente con el necesariamente; pues tales conciliaciones se encuentran en todos sus libros sobre una misma materia y en un mismo acto. 90. Artículo de fé es, definido por la Iglesia, que el Romano Pontífice tiene el Primado no solo de honor sino de verdadera autoridad y jurisdiccion en toda la Iglesia, y sobre todas las Iglesias particulares, y todos los Cristianos: confiésanlo así tambien los Jansenistas; porque negarlo abiertamente, sería declararse abiertamente hereges ; pero pregúntescles en particular sobre qué cosas, y en qué puede egercerse este Primado, y lo veremos desaparecer y evaporarse como humo. Segun ellos, no es de-' recho privativo del Papa convocar autoritativamente los Concilios generales, ni Menos (98). »son gente sencillísima, y del todo ineptos » para intrigas y manejos (no puede haber » cosa. mas cierta): seguros de su buena: » causa eran animosos é intrépidos, por no » hacer traicion á la sinceridad y sencillez » Cristiana; pero fuera de esto, y en todo lo »demas, siempre ingénuos, sencillos, age- »nos de toda intriga y de doblez, Sc,” : así Tamburini (pág. 1441 ): magnífico elogio, si como está bien dicho, fuera cierto. Examinemos su exactitud, presentando algunas pruebas. S. V. Doblez y falta de sinceridad. en los Jansenistas. 94: Sabido de todos es lo oturrido con | el Formulario de Alejandro VII (*): los Jan- -(). Hemos dicho ya las arterías del. partido Jansenístico: primero sostuvieron que las cinco proposiciones eran de doctrina sana, y como tal las defendieron como de Jansenio en Roma, durante los dos años que duró su exámen, presentando Me morias y escritos, Sc. , que todos se leyeron en las cincuenta Juntas que hubo, siendo cousultores los Teólogos. mas sabios de todas las Religiones, yá las diez últimas, de las cuales cada una duró mas Y (29) senistas iban en tropas á subscribirlo cómo estaba mandado; pero sin creer interiormente, antes positivamente negando lo mismo que esteriormente juraban que crelan: es decir, negaban en su interior que habia tales proposiciones en Jansenio, ó- en el sentido que se condenaban, y esteriormente protestaban y juraban que las habia , y en el mismo sentido reprobado; con las palabras caban, Ó para espresarnos con que entonces se espliz no creian lo que se llama el Hecho de Jansenio, y juraban y protestaban que lo creian. Dígase despues que esto ño es sin- ! ( > asistió el Pontífice: condenadas digeron que no eran de Jansé— ado que lo eran, añadieron que no esenadas en el sentido suyo: decidido que a condenacion era en el sentido mismo del Autor, acudieron'á la distincion del Hecho y del Derecho: en este estado los Obispos de Francia (donde reinaba el mal > Para atajarle ) creyeron Oportuno formar una Fórmula de fé, en la que todos los ecle= siásticos jurasen recibir las Bulas antedichas, some-= Aerse á ellas sinceramente, Y Protestar condenaban las proposiciones en el sentido óbvio del autor, «c., segun estaba mandado por el Papa: como éste no habia: sido: el primero que habia propuesto el For= mulario,, digeron que era contra sus intenciones, y Aun que él le reprobaba; avisado de ello por log de cuatro horas como heréticas, nio : declar taban cond (30) ceridad. El autor de la Historia del caso de conciencia ( Jansenista conocido.) nos testifiz ca todo esto diciéndonos : “Que la mayor »parte no tuvo dificultad en subscribir (el » Formulario ) creyesen lo que creyesen so= » bre el Hecho: ” vale tanto como decir, aunque no le creyesen (1). Hé aquí unos hom=. bres sencillos , ingenuos , sinceros á toda ) eS prueba, lejos de toda intriga, y agenos de. doblez: y en efecto, el citado autor nos ase=. gura que eran mirados como hombres de bien (ibid. p. 9 ); sin duda que la hombría de | bien y honradez jansenística es de distinta ) Obispos y por el Rey Luis XIV, espidió el 15 de febrero de..1665 Alejandro VIL otro conforme en todo al de los Prelados y con el mismo objeto, aun=- que con tan poco feliz éxito de parte de los Janse= nistas como el de las demas Bulas, Hoy es, y Her- —vás y Panduro nos refiere que como en la emigra= cion del Clero francés recelase Pio VI de algunos eclesiásticos , y mandase que al entrar en sus Es= tados todos lo jurasen , los tildados quisieron mas - volverse entre los revolucionarios, que hacerlo : tal es su obstinacion, (1) Mr. de Fovilloux, tom. 1, pág. 6. = Este escritor tuyo tambien mucha parte en la primera edicion de la obra de Boursais: Accion de Dios sol bre las Criaturas: = en las Hexaplas , en los Cuatro gemidos sobre Port- Royal, Ke, (31) especie que la de los demas hombres. El. Padre Gerberon tambien atestigua este mismo hecho en su Historia del Jansenismo (1). “No. se vieron entonces, dice, sino sus= »cripciones , hallándose pocos eclesiásticos »que rehusasen 'subscribir el Formulario, > aunque eran muy pocos, »que estaban persuadidos de que las cinco » proposiciones eran de Jansenio.? Quesnuel como cabeza del partido, se preciaba de ser no menos honrado que los demas, ó un poco mas que todos ellos; y así es que en el prólogo á su Defensa de la Iglesía Romana contra Leideker asegura francamente, que es lícito subscribir el Formulario de Alejandro VII sin ercer en su interior que las cin- CO proposiciones son de Jansenio; y que ninguno puede dudar de esta decision sino un cavilador sofístico. No obstante , mo pocos Jansenistas reprobaron y condenaron como perjuros y reos de prevaricacion en la fé á estos hombres de bien que subscribieron, Véa. se la Carta de un Obíés po á otro Obispo ( p. 164), el Prólogo sobre el Panegírico de Jan senio (p. 61), y otros: es preciso hacer justicia:á todos; pero reconocer al mismo tiem- ( 1) Zom, 2.2, pág, 277 poquísimos, los (32) po que si estos no querian mentir como los otros, no querian tampoco obedecer á la Iglesia, ni someter su juicio en una profesion pública de fé, que les exigía, segun. que en casos semejantes había desde antiguo practicado con los sospechosos en: ella (8). 95. La causa Quesneliana, y la Historia de la Bula Unigenitus, nos suminisó tran á millares los hechos en prueba de la | doblez y pésima fé de los Jansenistas. Causa, no sé si diga rubor, si ira, el leer las cabalas, mentiras, restricciones, bellaquerías, enredos y supercherías que usaron para substraerse de la legítima autoridad espiritual y temporal, eclesiástica y civil. Cuatro Obispos de Francia, á quienes se trataba de proce= sar por haber resistido abiertamente á la subscripcion del Formulario de Alejandro VII, temerosos del castigo que les amenaza: ba, y tan justamente merecian, tienen la ima pudencia de escribir en 1.* de septiembre de 1668 al Papa Clemente IX, y asegurarle que A E AN (*) El que cree sinceramente, no tiene incon= veniente en renovar la protestacion de su fé; merece mucho en ello, y aun en hacerla y repetirla se complace; el que se resiste y mandándoselo la autoridad legítima no obedece, cuando menos hace sospechar mucho de sí, (33) han subscrito al fin, y hecho subscribir á sus diocesanos pura y simplemente » y sin restriccion alguna á dicho Formulario; y despues se vió que era falso, Pues como el Papa, que no podia ni aun imaginar semejan-= te doblez en unos Obispos que se decian Católicos, los creyese, ellos se gloriaron públicamente y cantaron el triunfo de haber vencido, y hecho consentir al Papa en las condiciones que deseaban; que es lo que se Mamó la Paz de Clemente IX, de que hablaremos mas abajo. Tan hombres de bien y tan honrados son hasta los Obispos entre los Jansenistas, fan animosos e intrépidos en no hacer traicion ú la sinceridad cristiana, 96. Teodoro Eleuterio (esto es, el Padre divino de Meyer) en las Prefaciones á los tomos de su Historia de las Congregaciones de Auxilíís, mos da razon tambien de un misterio de iniquidad jansenística, descubierto en las cartas que se interceptaron á los. Padres Quesnel y Gerberon en el acto de su prision; cartas que se conservan en el archivo público de Bruselas, y facilitó á dicho Teodoro Eleuterio la Princesa Gobernadora de la Flandes Austriaca. Por ellas se vé que los Jansenistas, de palabra y por escri to, estienden y. propagan voces, y afirman Tom. XIX. : 3 (34) con toda seguridad cosas que saben, y en sus cartas familiares confiesan que no hay, -ó van muy alteradas. Efecto sin duda de la santa simplicidad que los anima, ó de la caridad fraternal que los devora. Son dignas de leerse dichas Prefaciones. 97. El Cardenal de Noailles, Arzobispo de París, que por largo tiempo favoreció á los Quesuelistas, pero que al fin por la misericordia de Dios pocos meses antes. de morir se arrepintió, y retiró del. partido, dió tambien el tiempo que permaneció con ellos no pocas pruebas de esta sinceri-. dad janseniana. El 1705 tuvo comision de. los Obispos de la Asamblea del Clero de copiar una carta (cuya minuta habia enviado. el Papa Elemente XI á Luis XIV), firmarr la y volverla á dirigir á su Santidad en nom-- bre de la Asamblea, cuyo. Presidente era: el Cardenal prometió al Rey y á los Obispos hacerlo así; pero en vez de ello la alte-- ró en las cosas mas importantes, Advertidaeste alteracion en Roma, el Papa la devolvió al Rey, por quien reconvenido el Cardenal, negó una y muchas veces haber hecho variacion alguna, hasta que en su mis" ma presencia y la del Rey, confrontada: su carta con la minuta que se le habia dado Dr. (35) para copiarla, se vió habia hecho en ella cinco muy considerables alteraciones para favorecer á sus Quesnelistas (1). 98. En otra ocasion el mismo Noailles prometió al Rey presentarle un edicto Pastoral revisado y corregido segun las observa: ciones hechas por los” Obispos que habian aceptado la Bula Un¿genítus, é instado en vista de su demora por una órden terminante de S. M. para que lo realizára, dió uno al Cardenal de Polignac para que lo presentase al Rey, creyendo sin duda que ó no lo leerian, ó no advertirian si estaba segun se exigia y habia ofrecido. ¿Mas cuál fue el asombro de Polignac cuando al leerlo ante S, M., en presencia del Canciller, advirtieron todos que faltaban las correcciones y adiciones que Noailles habia prometido y protestado hacer en el anterior, segun las observaciones de los Prelados (2)? Polignac no pudo cetende avergonzarse y conocer cuál era la sinceridad cristiana de los Jansenistas, y cuán sencillos, sinceros y agenos estan de toda intriga y doblez. O (0) Eafiteao;Hb.-1 Do Tk y 27 (2) Ibid. pág. 22, E * ES (36) 99. Ain mas: trátase de redactar una Suma de doctrina de comun acuerdo por los Obispos aceptantes de la Bula Unigenitus y el Cardenal de Noailles que repugnaba su aceptacion; Suma ó Compendio de doctrina que debia dirigirse al Papa para que la aprobase. Fórmase en efecto; pero “¿cuál fue la sorpresa de su Santidad (son » palabras de Mr, Laliteau) cuando vió con »dolor que el Compendio ó Suma de doctri- »ma enviado á Roma no era el que se habia » formado, 6 convenido formar.en presencia » del Duque Regente? En efecto, el Cardenal » de Noailles la habia alterado enteramente, » y de una sola plumada suprimido el prin- »cipio y fia, añadidos por los Obispos acep- » tantes..... Hecho el cotejo de una y otra (es- »eribió al Papa el Cardenal de Rohan en 19 »de enero de 1718) se vé claramente que »en la Suma (de los Jansenistas) enviada á » vuestra Santidad han tráncado , omitido y » falsificado veinte y cinco artículos. El Can- »ciller encargado de hacer el cotejo se ha » visto obligado á autentizar por..escrito. las » dichas variaciones á presencia de S. A, Real” el Duque Regente (1). (1) Lafitean, lib. 4, p. 153, (37) 100. Por cuarta vez manifestó esta misma sinceridad el buen Cardenal Noailles. Obligóse de palabra á imprimir y enviar á su Santidad un Edicto Pastoral en aceptacion de la Bula Unigenitus, Recibido que fue en Roma, á la simple vista se advirtió que debia estar concebido en distintos términos del que se habia manifestado en Francia; su Santidad lo dijo así á Mr. Lafiteau, que es quien lo refiere: estrañaba éste que pudiese haberse hecho una cosa como esta; pero “quedé mucho mas sorprendido (son sus pa- » labras) cuando supe que se habian imprepso dos egemplares del dicho Edicto diver- »sos uno de otro: que al mismo tiempo que »en la imprenta Real se tiraba uno, el Car- » denal de Noailles secretamente hizo impri- » MIL OLFO..... Pero como no pudo este ma- » nejo ser tan oculto que algunos no lo en- »tendiesen, llegaron á manos de su Santi= » dad varios egemplares..... El Duque Regente » no podia comprender una conducta tan estra- » ña del Cardenal de Noailles; pero habiendo » visto por sí mismo los dos egemplares, hubo »de ceder á la evidencia, No obstante eso, el » Cardenal negó que él habia sido (1 A (y Lafitean, lib, 5, p. 181. (44) (p. 77), que el espíritu de partido viene d veces á cegar de tal modo úá. un escritor, gue no sabe ya ni lo que dice ni lo que escribis 1107. Una de las cosas que mas á pes chos toman los Jansenistas, y todo el mun: do conoce ya por qué, es el afirmar qué en los Concilios se deben admitir (como jues. ces, se entiende) no solo á los Presbíteros, sino tambien al Clero inferior, y aun acaso los legos. Simon Vigorio (4) hablando de los Coucilios nos dice: “Que los Párrocos » deben de derecho divino ser llamados á los » Concilios..... La práctica observada en to- »dos tiempos en la Iglesia (continúa) nos »enseña claramente que los simples Sacer= » dotes eran llamados á los Concilios gener. » rales; y no solamente estos, sino aun tam » bien los Diáconos tenian en ellos voto desk » liberativo.....” Aun mas: “Al Concilio de » Jerusalen celebrado por los Apóstoles, no. »solo fueron llamados los Seniores, sino » tambien toda la Iglesia (2). Toda la Igle- ; A (1) Del estado y gobierno de la [ glesía—= IV, Lio bros. = Los Jansenistas hicieron una edicion ma ] £ nifica de esta obra, y la dedicaron al Canciller de Francia el 1683. (2) Dicha obra, lib, 4, (45) sia Contrapuesta á los Sensores comprende al parecer los legos. Tamburini en $u lamada Verdadera ¿dea de la Santa Sede, habia afirmado espresamente tambien que los simples Presbíteros intervinieron en el Concilio de Jerusalen como jueces de la fé, apoyándose para ello en la significacion de la voz Senéores (1). En el librito intitulado Exgmen de la verdadera idea de la Santa 'Sede (2), se le hizo ver su equivocación palpablemer. te; pero en vez de hacerse cargo de las ra. zones con que se le conv sia duda en erudicion ó aprovechándose de al conocido á los dem el pasage de los do: “Que en el »ron los -Apósto »que fue de los encia, mas versado gramatical que antes, gun Diccionario desas, repile en su Carta 32 Hechos Apostólicos dicienprimer Sínodo que tuviez les en Jerusalen, modelo demas, juntamente con; los » Obispos y Sacerdotes, asistieron tambien » los legos, pues se lee que tacuit omnis mul- »titudo, y que las determinaciones tomadas »en él agradaron á los Apóstoles (1) Cap. 1,8. 8,p. 27. 2) Por el E mismo Bolgenj. ad (46) nis multitudo necesariamente para Tambur* ni deben significar, y significan, un concurs. numerosísimo de Geblarás, y un número con” siderable de Obispos Sn Bresbiteros y Diár conos, ni se deben, ni se pueden llamar mul. titud; los Obispos, Presbíteros y Clérigas en su Aritmética no hacen número, y equis valen á cero; y si no hay Legos, no haj. muchedumbre, ¡Qué inepcias! ' 108. Pero oigámosle en la primera de sus Cartas Placentinas (8. 31), y admicál remos nuevamente su valor en esto de al rojarse 4 desmentir la verdad: Los Janse nistas, dice, han espuesto su doctrina á “ do el mundo, y Roma nada ha hallado qué reponer sols ella. Audistisne, ¿oísteis? La Iglesia, Roma nada ha tenido, nada ha ht Jlado que decir sobre la doctrina de los Ja senistas: pues y las condenaciones repetida? una y otra vez, y otras, en Breves y Bula formales, ¿nadason, cada significan? ¿quién no sabe los innumerables libros Jansenístió. cos que hau sido prohibidos con las mas se” veras censuras? ¿quién ignora los aci Breves y Bulas Pontificias emanadas del Va ticano contra las doctrinas j jansentanas? ¿quién no ha oido hablar de las Bulas dog) contra Bayo, Jansenio y Quesnel?. ¿quiér y (47) peregrino en Israel, á cuyos oidos no an llegado estas condenaciones, Ó que es- to ignore? Que no todos sepan que por 958 veces en varios Breyes, Bulas y Rescriptos han sido condenadas las doctrinas jansenísticas (como pueden verse señaladas por sus fechas, Stc., en el resumen ó catálogo que formó de ellos el eraditísimo Canónigo don Luis Mozzi), pase; pero que en confuso, así » solo puede caber afirmarlo en la ¡mpudencia janseniana: pero pasmémonos, ésta, por boca de Tamburiixi, no solo nos avisa ya que Roma nada ha hallado que reponer ne decir sobre la doctrina de los Jansenistas espuesta y manifiesta é todo el mundo, sino que en las presentes Cartas (pág. 77) asegura: que algunos Papás han favorecido Y protegido el partido de los llamados Jansenístas. Por gracia, ¿cuáles? ¿Quiénes son esos algunos Papas, tan ocultos que no han llegado hasta “ahora á nori. cia de las gentes? ¿por qué no se nombran para convencimiento de todos y sosten de la causa? De uno solo se dice que dió algunas demostraciones de afecto y estimacion, no á la doctrina , Que esta siempre la tuvo en hor- TOP, y miró como execrable, sino á la persona de Arnaldo; y á este puede ser que es tan hay en general, lo ignoren (48) aluda Tamburini; pero va mucha diferen? cia de dar alguna manifestacion de afecto 4. una persona, á aceptar, estimar, apreciar su. doctrina: y esta mo hay uno, un solo Papa, que no la haya detestado. 109. Sigamos: el 5 de marzo de 1714 la facultad teológica de París aceptó con la debida sumision la Bula Unigenitus , y la: hizo insertar en sus Actas ó Registros : no importa; año y medio despues, en 2 de di. ciembre de 1715, esta misma facultad, contra la evidencia de su mismo hecho, sostiene que es falso que ella haya aceptado la ' Bula Unigenitus ea 5 de marzo de 17144 y manda borrar de sus Registros el decreto de aceptacion (1). Como buena hermana imiq tó este acto de patentísima mentira de la. facultad teológica de París la de Rems; y su Cabildo metropolitano (2): y no menos celosa de imitarlas, siguió su egemplo la fas cultad teológica de Nantes (3). | (1) - Lafitean, lib. 3, p. 96. y (2) bid. pág. 126, 127. : E (3) l6id. lib. 4, p. 136. = Mr. de Preville testifica tambien la costumbre general de los Jan- 1 senistas de mentir descaradamente en las cosas mas j Ciertas y evidentes, cuando de ello creen resultar” (49) 110. Es «doctrina de san Agustin ¿bo la Mentira puede ser no solo de palabra, Si RO, tambien'.con. las acciones (1), 4 saber, Cuando con éstas queremos hacer creer como cierta. una cosa que sabetnos. ser falsa, Los Jansenistas, aquellos hombres tan sencillos, INSenuos agenos de toda doblez e intriga Sup. n. 93), para que no les laltase esta nueva prueba de sinceridad han querido acreles alguna utilidad. En e] Prólogo 4'las Cartas dé Jansenio , hablando: de los misterio o lienen procomo de conas mas evidentes Xen la citada Ápoz logía, del proceso hecho 4 ¡ se hecho informa— »cion alguna contr di »Sanciran; mas que despues obligados por la no. »toriedad á confesarlo , dijeron que el Proceso era »Dulo.» Se vé que la regla prescripta en las Cons. tiluciónes de los discípulos de san Agustin se habla en el núm. "113, es pafa todos e fundamental y €sencial; y en efecto pre se han manifestado los Jansenistas observan— tísimos de ella; y de la repeticion de estos actos ha hacido sin duda el' Proverbio común, miente como un Jansenista, M7 cont, mendacium , Cap. 10, núm. 24, Tom. XIX, 4 (50) | ditarla mintiendo tambien en esta forma. En efecto , llevados de su celo por estender sil insana doctrina, erigieron en el cementerió de san Medardo, inmediato á París, un nuevo teatro de mentiras, no menos descaradas por la publicidad que por la indecencia. Ha-. blamos de las escenas vergonzosas de las con-: vulsiones, tratando de las cuales el señor Obispo de Sisteron , dice : “Que los Con-. » vulsionarios se reunieron en varias casas. » donde ejecutaban cosas capaces de avergon: »zar y hacer salir los colores, si fuera posi. »ble, á los mismos Ángeles. Sus convulsio- » nes vinieron á ser un oficio que se aprens »dia segun las reglas del arte 5 y los mas. » hábiles en egercitarse se esparcian para en- »señarlo en las provincias (1). Hacíanse y. se representaban estas escenas escandalosas para dar á entender á los necios € 19NOran: tes. que las convulsiones-se curaban súbitamente por la intercesion del Diácono Paris, Apelante que murió escomulgado, .pero car. nonizado por lo. mismo luego á luego por. los» Jansenistas”, y honrado: con: el título: de ' Beato. De esta manera se acreditaba á los £ Apelantes y á.su doctrioa: fingian ademas. A ra e ER LO MEL (1) Lib: 6,p. 220, j 3 | (51) Otros milagros que pueden verse en el citas do señor Obispo (1), con lo: cual llegaron los Jansenistas á hacer ridículos, para con los filósofos, los milagros verdaderos, No obstante debo advertir que muchos de ellos des= aprobaron altamente estas infames escenas convulsionarias, y entre otros el autor ó autores del periódico titulado Noticias Eclesiásticas de París, tu 111. Otro de los hech nacísimamente por los rificado del modo mas son las contribuciones cen por los del partid la causa comun: Quesnel fue el fundador de esta caja Jansenística, que despues se llamó, no sé por qué, la Caja de Pitrette. Este hecho está comprobado (en: un largo parágrafo de diez páginas ) en la causa Quesnelias na (2), con: las cartas originales de Quesnel y de:sus amigos, donde:se hallan smuchas” partidas: del entrada Y salida: de sumas considerables. Habla tambie tas pecuniarias Mr. Jorge Charancy, Obispo de: M os negado perti- Jansenistas, pero ve. auténtico y solemne, Pecuniarias que se ha- o parael fomento de S. 7) pág. 3ro y sig, * (52) Carta pastoral con ocasion de un escrito har llado en su Diócesi , que tenia por. título Constituciones de los discípulos de san Agustín, cuya pastoral se espidió el 2% de sep” tiembre de 1740, y poco despues fue traducida en italiano, é impresa en Roma primera y segunda vez el 1750. 112. En dichas Constituciones ( de los discípulos de san Agustín) que en substancia mo son otra cosa” sino las reglas de conducta que deben observar los Jansenistas para promover sus errores, se descubren hechos singulares y curiosos, que dan á conocer como sou:en sí estos lobos cubiertos con piel de oveja: entre otras reglas se intima una ley general de sincerídad cristiana, y es la de negar de palabra y por escrito todo lo que no conviene revelar ó descubrir para el bien de la union, de la union se su= - pone jansenística; regla y-ley que, como tan importante, da 4 conocer el: señor Obispo de Montpellér en su citada Pastoral; y regla que, es preciso hacerles justicia, los Jansenistas, como tan enemigos de ficciones y equívocos, É$tc., gente sencilla € ¿neptísima para intrigas y cabalas (n. 93), han ob- | servado constantísimamente, Sea dicho en ho: nor suyo. (53) 113. Mas volviendo á la caja Jansenís. a, el Obispo de Sisteron mo solo prueba: su existencia, sino ademas: el infame tráfico: que hacian los Quesnelistas del dinero reco= gido para comprar con él apelaciones dela Bula Unigenitus y pagar á los que apelaban (1). La caja vino á: hacer quiebra por la suma de mas de doscientos ochenta: mil escudos romanos que se habian tomado 4 empréstito : el hecho se hizo público , porque los acreedores acudieron al Duque Re: gente : uno de los corredores para los empréstitos fue puesto en la cárcel do el proceso por el tribunal e primera instancia d let), fue condenado confirmó en apelacio se agitó tambie tic , y formariminal de e París (dicho el Chateá galeras; sentencia que n el Parlamento. El 4 781 n en el Parlamento otra nueva causa comprobativa de esto .mismo; ver= saba sobre un legado cuantioso hecho á: la caja Jansenística de Piereite: el hecho fue muy público, porque el pleito lo fue, y dió mucho que hablar no solo en Francia, sino en toda Europa, y lo refiriéron las Gacetas como de tanto bulto, Puede verse la Gaceta 1l de dicho año, de de Berna del 6 de abr (1) Historia; lib, 4, pág: 133 y 134, (60) famoso apóstata, y no menos fogoso Janseñista, que nada omitia que pudiese servir les, en la edicion de las Obras de Bayo (partra con el nsento; pespeto al venerando ansenio (aunque no era su Obispo de Iprés), escribió á Gerberon el 20 de octubre de 1696 en estos términos: “Por lo que hace » de la facultad de Lovayna, yo hubiera des »seado que en vez de Altestatio Cornelif »Jansenió, se hubie »authenticum facultatis 1 heologica ( 1). De este modo una carta de un particular llegó á ser en manos del sencillo Quesnel una car= ta pública de toda una facultad Y en efecto, en la Historia de las Congre- 'gaciones de Auxiliis, escrita por Jacinto Ser- YY, que consta estar alterada por Quesnel, se vé ioserto dicho atestado, con el magnífico título que antes le habia insinuado á Gerberon de Instrumentum authenticum facultatis Lovaniensis (2). ' A E (1) Causa Quesneliana, art. 2, sub fine», p. 166. (2) Ibid, et toto art, 22, p. 468 y Siguientes, de teología. al título del acto E se puesto Instrumentum da O (61) 190. Mas porque hasta aquí solo .he= mos hablado de obras: de particulares, no se crea que los Jansenistas hayan temido poner, sus manos en las santas Escrituras pa: ra viciarlas. Es bien conocida la traduccion hecha de la santa Biblia por una junta de Jansenistas , que llaman la Traduccion. de Mons, condenada por Clemente IX en un Breve:especial de 20 de abril de 1668; traduccion en la cual estan alterados muchísimos pasages con el mas fino artificio, y es de la que se sirvió Quesnel, y no de la vulgata, para: su libro de las Reflexiones morales. De este modo, en un libro: que aparece de devocion, vemos á este falso devo- to falsificador de las santas Escrituras; y así en efecto lo declaró el Papa Clemente XI en la primera condenacion que hizo de. estas Reflexiones en su Breve de 1708. den 121. <¿Mas por qué nos detenemos? ¿se quieren ver de una ojeada muchos testimonios juntos, y de la mayor autoridad , de esta sacrílega audacia de los Jansenistas? Hélos «aquí. La Asamblea del Clero de Francia en 29 de:octubre de 1715. condenó las Hexaplas., 6 sea Escrito de seis columnas, obra: voluminosa del famoso Jansenista Mr. Fovilloux, en la cual con un hacinamiento (62) de textos de la Escritura y de los santos Padres, se intentan justificar todas: las ciento y una proposiciones de Quesne] condenadas en la Bula Unigenitus. Porque, dice la Asamblea del Clero, contínel (aquella Obra) errores ES, Sede, et ab Episcopis damnatos, doctrinamque scandalosam , trrontam, hareticam, et (nótense bien estas palabras) creberrima ex Seriptura Sacra, Conciliis , et Patribus, falsata testimonia. No uno ni dos textos, no algunos, no bastantes, sino mue chísimos; creberrima falsata testimonia, Pues sin embargo las Hezxaplas son encomiadas por los Jansenistas como un Libro clásico, y de él sacan todos los dias los textos y argumentos para impugnar la Bula Unigeni- Zus, y confirmar su perversa doctrina. Fiémonos de sus citas , siendo nales de donde las toman. 122. Por lo que respecta á Tamburini en particular, bastará citarle un testimonio, cuya autoridad no puede para él ser recusable. En su obra Y, erdadera idea de la Santa Sede se tomó la libertad de falsificar un texto importantísimo del Cóncilio de Florencia sobre el primado del Papa: en la titulada ¿Qué cosa es un apelante? falsificó otro, suprimiendo una palabra tmportantísima de tales los Origi- aaa DO Ia O aa a A A (63) un pasage del Concilio de Constanza: “compensó luego esta supresion añadiendo á otro texto del' Concilio: de Basilea algunas voces bien significativas; y como si fuera poco aún, mudó en otro pasage del Concilio de«Constanza el número singular en plural, en parte que alteraba substancialmente el sentido. Son cuatro bagatelas nada mas,. para acomodar los textos á la doctrina. De éstas y otras falsificaciones 'se' le ha convencido en las obras Exámen de la' verdadera idea de la Santa Sede; y Respuesta á la pregunta: ¿Qué cosa es un apelante (Y)? ¿Qué confianza podrá tener el público en unos escritos donde no se ven sino falsificaciones, y cuyós autores parece que han tomado por oficio el de falsarios? Pasemos 4 ver “otras de sus Armas. A card, se ES $: 1X: Injurias ásus contrarios. 4 23," Las injurias mas atroces y vergonzosas son' las flores que los Jansenistas derraman'á manos llenas en su libros contra los quese les oponen: para no detenernos; 'oi- -(*)' Son del mismo Bolgeni, (64) gamos «como se esplica de' la Bula de Inocencio X., contra las cinco proposiciones de Jansenio, que reconocen. como una decision dogmática de toda -la.. Iglesia, á:-lo menos cuanto al derecho, uno de ellos, el Abate Bourreis , en un librillo suyo. que principia en el nombre del Señor: In nomine Dominv, “Es, dice, una censura arrancada violenta- » mente, inqudita, informe, hecha contra »toda equidad y: contra toda regla, no en- » tendiendo el Papa. ni aun los términos de » la materia......Al estenderla el Papa no se va- »lió sino de personas ignorantes, sospecho- » sas, y mal intencionadas..... Y así se atrajo »el desprecio de los inteligentes, Kc.” = Del Formulario.de: Alejandro VII , €s de una profesion pública de fé, que se exigia de los Jansenistas, segun la antigua y constante costumbre de la Iglesia, como de personas de quienes habia motivo: de recelar, escuchemos: á: otro, monge apóstata de su órden, .don Teodorico de Viaixnes, carta:. cir, de en una dirigida por-él á. la Congregacion: de los: Benedictinos, y que se refiere en la Zercera Memoria acerca de Jansenísmo. “El maldito Formulario, 4 » quien yo por mandado de mi Dios llama- »ré siempre hasta el último aliento de mi los proyectos «del AA (65) | »vida la Cédula del Demonio...” ¿para qué hemos de proseguir? basta con «esta blasfemia. | 124. De la Bula Unigenitus dice Mr: Colbert Obispo de Montpeller, uno de los Cuatro Obispos apelantes, en una Instruc cion pastoral suya sobre los milagros, Sc. “que es un escándalo que por cualquiera »lado que se mire, parece el mayor que » Dios ha permitido hasta ahor a en su Igle- » sia... En los mil setecientos y mas años .»que van de Cristianismo no se halla otro »con quienpueda compararse.” Ni la hereoía de Arrio siquiera, ni las de Lutero y de Cal- Vino, ác., ni el cisma de Focio y de Miguel Cerulario, son para él escándalos com parables con el de la Bula Unigenitus; Bula sin embargo recibida y venerada en toda lá Iglesia; ¿qué calificacion daremos á éstas pa= abras? si no son un esceso de delirio, cier- .- tamente. no sé como llamarlo. ¿Y qué diremos del folleto impreso con el título escandaloso de Paralelo de la doctrina de los: par ganos con la doctrina... de la Constitucion Unigenitus ? En la Sorbona, testifica tambien Mr. Lafiteau,-se hallaron algunos Doctores, que hablando de la Bula, no tuvieron" rubor de decir. que este decreto mons- Tom. XIX, 5 (66) ES ¿ruoso no respiraba otra cosa que relajacion é infidelidad ;. que era un escrito execrable, y una de aquellas puertas del infierno que no podrán prevalecer contra. la Iglesia (1). 125. Ni -respetan mas á las personas mas estimables. El Mars Gallicus de Jansenio es un libro en que del modo mas ma-: ligno € in jurioso se declamaba contra el Rey de Francia (2). De las Anécdotas ó Memorias secretas sobre la Bula Unigenitus, dice Mr. de Lafitean, que ¿insultan al Papa y á los Obispos , en terminos que solo. parece puede haberlas dictado el infierno (3). En la Causa Quesneliana (art, 14), se leen las palabras y recapitulacion siguientes: “ que el »Padre Quesnel ha escrito y recibido de sus »:amigos Cartas en las cuales se habla ma- ».lignamente del Rey de España y del de » Francia, de los Ministros de ambos, de los »Papas, Cardenales y Obispos.” En la obrita titulada: Jansenismus omnem destruens Religionem (Coloniz Agrippine 1693, pagin. 98 y sig.) se encuentran citados otros > ca (1) Histor: 1ib.'3, p. 96; (2) Bayle, Diccion, verbo Janseníus, (3) Historia¿ lib, 6, p. 222, (67) Varios autores y libros jansenísticos, que yo= mitan injurias atroces contra el Emperador y Reyes así de Polonia, como de España y Francia, Kc; y así pudiéramos añadir otros catálogos, | 126. Simon Vigorio, en el prólogo que hace á los cuatro libros sobre el estado y gobierno de la 1glesía, habla de cierto limosnero del Rey de Francia, que le había advertido los muchos errores que se hallaban en aquella obra suya, y él le paga la carjdad con llamarle embrollador , impertinente, imbécil, ignorante, ¿mpostor, calumniador, bruto..... En el Diálogo entre los dos Ciudadanos de París se dice de los Obispos de Francia “ que si se esceptúa un corto nhúme- »ro (entiéndese que son los Apelantes ) to- » dos los demas son una manada de hombres » díscolos y rencillosos , lobos que destrozan »Su grey...” 127. La pluma se resiste á transcribir tales infamias € injurias tan denigrativas, y en tales términos espresadas. El en este punto leer mas, consulte las noticias Eclesiásticas de París, los anales Eclesiásticos de Florencia, los opúsculos sobre la Religion impresos y publicados en Pistoya, Xc., Y hallará donde llenar las medidas: Tambu- ES que quiera (68) rini por su parte ofrecerá tambien sus Cartas de un teólogo Placentino 4 Monseñor Nani, Obispo de Brescia, en las que se vomitan contra aquel respetabilísimo: Prelado y sus teólogos las mas viles y atroces injurias que se pueden imaginar, y se agota todo el vocabulario de las i¡ndecencias. En el librito ¡n= titulado el Crítico Corregido, impreso en Foligui por Juan Tomassini el 1 791, hice una abreviada. recoleccion de ellas, y-las -espuse á los ojos del público para que éste vea los enemigos con quienes tiene que pelear (M5 (E) Tamburini, que no omitia medio tender y propagar los errores de Arnaldo Jansenistas, dió á luz entre otr del libro de las Prescripciones de derramó tan á «manos llenas los errores , que mu— chos Católicos se creyeron en obligacion de impug— narla : hízolo entre olros en unas Advertencias breves un Carmelita descalzo (fray Marcos), pero particularísimamente el Jesuita español Diego José de Fuen= salida, teólogo entonces de Monseñor Chiaramonti (despues Papa Pio VID), bajo el nombre de Cayetano de Brescia e] 1793, con sus Observaciones Crítico— Teológicas: resentido Vamburini escribió las Car= tas Placentinas, en las que vomila mil injurias con tra Monseñor Nani, Obispo de Brescia; con cuya ocasion, y en defensa de este benemérito Prelado, escribió Bolgeni esta obrita del Crítico Corregido, 6 sean Investigaciones críticas “sobre la un teólogo Placentino á Monseñor Nani, para eS y demas as Obras el Analisis Tertuliano; en la que Carta 32 de ¿AL AN API (69) ¿Quién hubiese creido que despues de esto: habia de tener valor para comparecer nuevamente en público con sus Cartas teológicopolíticas? | --1928. Hemos dado un breve ensayo del carácter de los Jansenistas, restringiéndonos cuanto nos ha sido posible en una materia que tánto ofrecia que decir. ¿Qué ilacion, qué consecuencia deberemos inferir de todo lo espuesto? No otra sino que, aun cuando fuese cierto (lo que ni hemos concedido, ni atendidas las razones espresadas en la primera parte se puede conceder) que los Jansenistas constantemente y todos hubiesen enseñado la doctrina mas favorable á la autoridad y seguridad de los Reyes, y á la tranquilidad y sumision de los pueblos, no por eso se probaria que no eran Jacobinos en órden á los gobiernos temporales y civiles. Porque, valga la verdad y la razon, ¿qué prueba racional se puede fundar en la doctrina de unas gentes que varían de máximas segun las circunstancias, que tienen por elemento propio la inconsecuencia, y no se avergiienzan de caer en contradiciones palpables? ¿de Unas personas llenas de doblez y mala fé, (76) acendrada y purísima caridad que los devora atribuyeron á los Jesuitas, es de tanta sona-= día y trascendencia, que merece ser 4 fondo examinado. Tengo á la vista un grueso tomo en 4. en francés, titulado: Documentos originales, y procedimientos del proceso hecho á¿ Roberto Francisco Damiens, en París, casa de Pedro Guillelmo Símon, impresor del Parlamento 1757; traduciré de él algunas cosas palabra por palabra para mayor exactitud; y luego juzgarán los lectores. 136. En el segundo interrogatorio que se le hizo por el Lugar-teniente criminal el dia 7 de enero en Versalles, advertido Damiens que resultando del interrogatorio anterior haber sido movido por otros á cometer este atentado, declarase quiénes eran estos, respondió: “Que él se acompañaba con los » Sacerdotes que eran del partido del Parla- » mento (es notorio que el Parlamento y es- »tos Sacerdotes sostenian á los Quesnelistas » apelantes): que la consideracion de los ma- »los tratamientos que se hacian sufrir á-los » Mejores Sacerdotes, así como el mal estado »á que se veia reducido el pueblo, lo habian » determinado á la accion cometida contra la » persona del Rey (n, 39, p.58).” En el interrogatorio tercero hecho por el mismo (77) Lugar-teniente el 9 de enero, se halla inserta Una carta escrita por Damiens al Rey, en la cual se leen estas formales palabras: “Si mo » tomais el partido de vuestro pueblo, de aquí »á algunos años, vos, el Delfin, y algunos. » Otros morirán. Sería cosa fatal que un Prín- »cipe tan bueno, por el demasiado favor que » concede á los Eclesiásticos en quienes ha de- »positado su confianza (eran contrarios á los » Quesnelistas), no tuviese segura la vida. Y si » no cuidais de remediar estas cosas, dentro de »poco sucederán grandísimas desgracias, y » vuestro reino no estará seguro..... Y si no te- » heis para con vuestro pueblo labondad de » mandar que se den á vuestros súbditos los » Sacramentos en la hora de la muerte (*), A E a xa XD A A ó _(*) La obstinacion de los Jansenistas-que haian apelado de las decisiones de la Santa Sede al Concilio futuro, su pertinacia en no retraciarse aun en la hora de la muerte, el escándalo que con esto habian dado, obligó al. Arzobispo de París á mandar no se les. diesen los Sacramentos á los que Obstinados no quisiesen reparar el escándalo, sien— do como eran ya pecadores públicos. Si un ladron Público estando enfermo no solo no se arrepintie- $e, sino que públicamente protestase que habia he cho bien en robar, y que lo haria entonces mis mo, ¿se le absolveria? ¿se le daria el Viatico? Pues (78) » habiéndoseles negado despues de vuestra » última sesion real al Parlamento..... vuelvo »á decir, que peligra vuestra vida... El Ar- »zobispo de París es la causa de todas estas » turbulencias, por haber hecho negar los » Sacramentos (p. 69).” 137. En el primer interrogatorio que se le hizo por el Parlamento el 18 de enero dijo: “Que habia cometido el delito por- » que Dios tocase el corazon del Rey y lo » moviese á restablecer la libertad en sus » Estados, y que solo el Arzobispo era la »causa de todas las turbulencias (n. 144, »p. 152). En 25 de enero preguntado cuánto tiempo hacia que habia formado el detestable proyecto de asesinar al Rey, respondió: “Desde el punto que se desterró el >» Parlamento (n. 180, p. 135). Se sabe que el Parlamento fue desterrado por el Rey, , he aquí lo que se veia precisado á hacer el Árzobispo de París con estos sectarios ; pero ellos como siempre han querido decir que son de la Iglesia y tienen su verdadera doctrina, aunque la lglesia siente y dice lo contrario, se empeñaban en que se les diesen los Sacramentos, á pesar de que allí mismo le hacian la guerra, muriendo algunos con la cédula de apelacion en la mano, A A A A AT Se A RRA TA (79) por su obstinadísima contumacia en proteger á los Quesnelistas Apelantes contra las repetidas órdenes espresas del Monarca. En el interrogatorio del 29 de enero, preguntado sobre las conversaciones injuriosas tenidas contra los Eclesiásticos, contestó: “Que »él no habia hablado mal contra todos los » Eclesiásticos, sino contra los Molinistas, y »los que negaban los Sacramentos (n.305, »p. 445 ).? Habiendo pedido el reo un confesor , y preguntado cuál queria: respondió, “que un Padre del Oratorio (de Be- »rulle, donde casi todos eran Quesnelistas), »siendo de allí que fuese cualquiera (n. 316, »p. 145) : 138. Finalmente, por abreviar, se vé en la tablaó índice de materias (p. 15, col. 2), “que Damiens por. motivo de Religion » habia atentado contra la vida del Hey 507 Y se indican los números 45, 103, 131 del proceso, en los cuales aparece que este motivo de Religion era la denegacion de los Sacramentos que se hacia á los Apelantes. En el mismo índice y página ( col, 1), se dice en general, “que en todo el curso del > proceso , Damiens se manifiesta tan adhe- »rido:al: partido de los Sacerdotes y demas ? personas á quienes se negaban los Sacra- (80) » mentos, como enemigo de los Obispos y: »de los Sacerdotes que así lo practicaban.” ¿Qué mas pruebas se quieren para convencerse de que este malvado era Jansenista, ú obraba por mirar solo á aquel sistema, ó que de ellos habia sido inducido á cometer tal atentado? Este rasgo de sumision y respeto á las autoridades superiores es elocuentísimo. 139. No solo, como hemos visto, se alentaba contra el Rey, tambien la vida del Príncipe estaba amenazada. Apenas fue arrestado Damiens, cuando dijo que el Delfin anduviese muy precavido, y no se le permitiese salir de casa en todo aquel dia no le sucediese alguna desgracia; lo que repitió no una sino muchas veces , Como se vé por el citado proceso en las páginas 54, 59, 53 y otras. Habia sin duda preparados algunos otros asesinos, aunque no se le pudo hacer que los declarase, ni aun valiéndose del tormento. Era un héroe en la observancia de la Regla de los discípulos de san Agustin que citamos. arriba (AO, Ss Preguntado, »así dice el interrogatorio , proceso n. 4), » interrogatorio 2.2 del Lugar-teniente, pág »58, 59) si habia dicho que era necesari0 »advertir al Delfin que se guardase y no (81) »saltese de casa, porque le podria suce- » der lo que habia sucedido al Rey, respon- »dió que sí. Preguntado de nuevo si habia » dicho que seis meses despues de su muer- »te sucederian grandes acontecimientos , y »que el Delíin moriria ¿on otras muchas » personas , respondió que sí” 340. El Delfin, de quien aquí se habla, era adorado de todos los buenos por sus rarísimos talentos, y su acendrada piedad, y aborrecia la doctrina é intrigas de los Jansenistas, los cuales por lo mismo temian que llegando á ser Rey procuraria acabar con la secta, El famoso Marques d'Argens nos da de esto un buen testimonio en una Carta escrita á Federico de Prusia, fecha en 3.2 de enero de 1766. “La salud del Del- » tin, dice, es muy deplorable; su muerte »consternará á las dos terceras partes del rei- »no; la otra tercera se alegrará mucho de »ella interiormente, aunque no se atreverá »á manifestarlo. Estos son los Jansenistas, » de quienes era enemigo declarado.” En otra del 4 de enero anuncia la muerte del Delfin, y dice: “Creo que los Jansenistas ga- »naráa mucho menos con su muerle que »lo que se habian prometido.” El Rey en el espacio de tres meses ha disuelto enteranicas omo XIX. 6 (82) te (por su obstinada desobediencia y rebelion), los dos Parlamentos de Pau y Ren” nes, Se está formando causa criminal á siete individuos de este último, que han tenido la temeridad de escribir unas cartas anós. nimas, las mas insolentes, al Rey. Uno de ellos. tuvo el arrojo de decir al pasar por la pla= za donde está la estátua del Monarca á caballo, en derredor de la cual habia entons ces mucha gente: Contra esta estátua defenderemos nosotros vuestros derechos. 141. Tenemos, pues, ya no uno sino seis hechos en que los Jansenistas han atentado contra el respeto, y aun contra la vida. de los Príacipes ó potestades superiores, Y. en breve añadiremos otros muchos : ¿qué dirá á esto Tamburini que con tanta arro' : gancia desafiaba (sup. n. 132) poco ha se le presentase uno solo en que ellos hubiesen E atacado al respeto siquiera de las autoridas des? No lo sé; lo que sí sé es que en la carta 3. sobredicha no puede menos de con: fesar la opinion comun que generalmente se tenia formada por los pueblos y los sabios de la contumacia inflexible de los Jansenistas contra todas las autoridades así eclesiásticas como civiles, sagradas como temporales , ¿será acaso esta coniumacia en sÚ (83) 8 dictámen una prueba de su respeto á ellas? Vigámosle: “Conocidas son, dice (p. 130, »131), las escenas lúgubres que han ocur- »rido en varias partes, y señaladamente en »el reino de Francia por la inflexible dure- » za de este partido (jansenístico ) en desechar » Ciertos formularios y Bulas espedidas por » el Papa y muchos Obispos (debia decir ca- »si todos ) y apoyadas con la autoridad Real. » El fuego que los llamados Jansenistas han » escitado con esta Ocasion en aquel reino con > su repugnancia, Kc..... Esto ha hecho creer »á muchos que dicho partido es peligroso á » la Iglesia y al Estado.” En seguida procu. ra escusarlos y justificar esa repugnancia que Poco antes confesaha habia levantado un fue: g9 general en el reino; pero dejémosle defender á los SuyoS, y oigamos en el ínterin á los Príncipes y Magistrados otras Duevas pruebas del respeto que siempre les tuvieron los Jansenistas á ellos y demas autori. dades SUPE (1D, 5 142. Siete Obispos de nistas, escribieron el 1793 (por: respeto , sin duda) una Francia, Janse= > Y publicaron Carta insolentíiS (1) Obra E $ pústumas de Federico 11 Rey de Prusia tom, 13, Berlin-año de 1788. % (84) sima al Papa Inocencio XIII, á poco de haber sido elevado á la Silla Pontificia. Sabido por el Rey la hizo examinar, “ y habien- » do sido declarada ¿njuriosa 4 la Corte por » contravenir manifiestamente á las declara- »ciones de S. M., y procurar escitar en ella »la rebelion, y contener manejos é inteli- »gencias secretas con las Córtes extrange- »ras..... el Rey la condenó como perjudicial »á la autoridad Real, sediciosa, y que fo- »mentaba la rebelion (1).” 143. El17835 el Rey de Francia se vió precisado á suprimir un edicto del Obispo de san Papoul, tambien Jansenista, “por »contrario á su autoridad, é injurioso á la »de la Iglesia; que inspiraba la sublevacion »contra una y otra, y conspiraba á turbar » la tranquilidad pública (2).” 144. El autor de las Anécdotas 6 Memo: rias secretas acerca de la Bula Unigenitus (tambien Jansenista) publicó el 1736 el tomo 3.”, y en él dice Mr. Lafiteau “que mostraba »invenciblemente que los Quesnelistas esta- » ban resueltos á no querer sobre sí ni Papa, »ni Rey; y procuraba visiblemente hacer —_— _—__—_e__—_—_—— o APP 1y Lafiteau, lib. 5, p. 185... (2) 1bid. lib. 6, p. 22%. | PRI COTE IL TAL IIA 38 AA (85) > llegar los últimos escesos del cisma en la » Iglesia, y la rebelion en el Estado. En la » confutacion que hice de él (á instancia del » Cardenal de Bissy y de Fleury) lo conven- » cí de todo ello con sus mismas palabras (1). De los otros dos tomos primeros, dice: “Que »impugnaban el poder Real con un descaro » merecedor de los mas severos castigos, y ge- » neralmente todos los hechos eran falsos (2).” 145. Treinta Curas de París, resentidos de que un papel suyo cismático hubiese sido detenido y condenado como contrario á las leyes del Reino, dirigieron al Rey en 1726 una representacion en que “con » la mira de substraerse de la autoridad Real, » declaran que sus personas estan bajo de »la proteccion de Dios, y del futuro Conci- »lio Ecuménico (3).” 146. En la Causa Quesneliana se vé convencido el Padre Quesnel por sus mismos papeles y escritos, y por las muchísimas cartas suyas originales (que se le cogieron, como hemos dicho arriba, en el acto de su prision), de haber escitado la dinc pS (0) Lafiteau, lib. 6, p. 228, (2) Ibid, p. 222, (3) Ibid. lib. 5, p. 194 (92) tienta todos los medios para escitar á los pueblos á la rebelion en todos los Estados. ¿Los Jansenistas, pues, son reos de estos críme- 'mes? ¿han sido los motores de esta máquina diabólica? Examinar esto, es examinar una cosa de hecho: los hechas se prueban con testimonios, ¿y qué nos dicen éstos? ¿los hay que los comprueben? Los raciocinios en tales materias de nada sirven; y por mas que se apure el ingenio en formar argumentos, los discursos son nulos cuando los testimonios deponen en contrario: proceder de otro modo es errar el camino de buscar la verdad: en vano, pues, se fatiga Tamburini para apartarnos de este medio, el único seguro en semejantes materias, en. las cuales los raciocinios solo tienen lugar cuando por ellos se puede llegar á probar la imposibilidad metafísica del hecho ú hechos de que se trata. Y qué, ¿es metafísicamente imposible que los Jansenistas hayan sido cómplices y fautores de la dicha revolucion? Entremos en el camino recto; y pues que los testimonios, y no las declamaciones pomposas y discursos sofísticos y artificiosos son los que prueban, dejemos 4 Tamburini que se hilvaue los sesos en amon” tonar palabras, y urdir sofismas para defen- (93) der á sus hermanos de sentimientos, y exa- Mminemos por nuestra parte, con toda lacalma que da la razon, si hay ó no testimonios irrecusables que lo acrediten. Testimonio primero. 453 Es bien célebre y tengo á la vista una obrita francesa, traducida al italiano el 1791, con el. título de Medios empleados por la Asamblea Nacional para destruir la Religion Católica en Francia, descubiertos y manifestados á los franceses católicos por Enrique Alejandro Audainel. Audainel es Mr, De-Launay, Conde de Entraignes, sobrino del Conde de san Priest, Ministro de Estado en Francia, el que disfrazó su apellido De-Launay por medio de un anagrama en Audaínel, que consta de las mismas letras: fue uno de los diputados de la Asamblea de 1789, y por consiguiente testigo ocular de lo que depone: el cual despues que arreció la tempestad tuvo que retirarse á Suiza, por evitar sin duda la suavidad, y respetos, y atenciones jansenísticas, y últimamente se fijó en Venecia, Su ma- «dre la Condesa de Entraignes vive hoy (mar- (94) zo de 1794) en Roma: su abuela materna permanece aprisionada en Francia. Cuando el Conde estaba escribiendo la obra de que hablamos, el famoso Mirabeau, que lo )legó á entender, le mandó decir por un emisario suyo, que sí la llegaba á publicar, en el momento se le quemarian todos sus feudos y haciendas; tanto temia que se descubriese la verdad. Todo ésto lo sabemos de personas que trataron á Mr, de Launay durante el tiempo que estuvo en la Asamblea. Presentamos pues un testigo de toda escepcion, y de suma autoridad por su clase, por su intervencion en los negocios de que se trata en la misma Asamblea, y por consiguiente enterado cual pudiera descarse del carácter de los sugetos, sus miras, planes, fines y medios de que se valian para con= seguirlos. Oigámosle pues, 154. Comievuza Audaynel, $ De-Lau- may, señalando los cuatro partidos que dividian la Asamblea el 1789, á saber: Católicos, Felósofos-incredulos, Calvinistas y Jansenistas ( pág. 59 y sig. ); y hablando de estos últimos dice: que en breve se unieron con los Calvinistas, y que aunque al principio disimulaban y guardaban alguna rez serya, mas que luego rompieron “todos: 105 (95) diques, y en indemnizacion, y como si fue- Se para recompensar su tardanza “la secta »Janseníana es acaso la mas fogosa y ar- »diente de todas, y á su tiempo será la »mas útil para los designios de los sedi- »ciosos (p. 66). Nota despues los puntos de contacto que unen á los Jansenistas con los Protestantes, esponiendo la conformidad de doctrina de unos y otros, en varias cosas (p. 67); y en la nota de esta misma página y siguientes, pasa á probar su asercion con hechos prácticos.“ Los Padres del »Oratorio (de Berule, no de san Felipe Ne- »ri), dice, fueron el primer cuerpo ecle- »slástico que previno, digámoslo así, los de- »cretos de la Asamblea, y prestó el jura- »menoto; y todos saben que este órden fue »la cuna y asilo de los Jansenistas.? = Hablando en todo rigor, el Jansenismo debe Su origen á Calvino, Bayo le dió de mamar y llevó en brazos, Jansenio le puso en andaderas, y Quesnel vistiéodole ya de corto, lo engalanó, fomentó, é introdujo en el Mundo, y dió á conocer en casa de muchí- Simos amigos. 355. Sigue Audainel en la espresada nota las pruebas de hecho, y dice: “Que los » Ansenistas y Sacerdotes del Oratorio ocu- (96) »paron luego á luego las mejores y princi" | » pales parroquias que se quitaron á los Sa- »cerdotes Católicos que no quisieron hacer »el juramento sacrílego. La célebre parro- » quia de san Sulpicio, la mas estensa, y por » consiguiente una de las mas principales de » París , fue ocupada por Mr, Poiret (*), Asis- >) (*) En efecto, el 6 de febrero de 1791, á las diez de la mañana, la Asamblea electoral se dirigió á la Iglesia Parroquial-metropolitana (que este nonr bre le daban ) de París. Antes de la Misa, Pastoret, presidente, proclamó Cura de san Sulpicio 4 Poiret: pronunció un discurso contra las anti- . r 5 » guas elecciones , recordó las querellas del Jau-- senismo , «Xc..... razonamiento á que el Padre Poiret respondió con otro tal , que el Abate Guillon n0 duda llamarlo la Teología del Jansenismo: “Vos- »otros lo veis, señores, mis queridos y muy ama- »dos hermanos (así se espresaba ), la voz del Cie- »lo se hace oir. La primitiva Iglesia reclama sus »derechos. Si yo contase solo con mis fuerzas, coM »mi edad de setenta y un años (¡qué obstinaciól »á los 71 cumplidos abrazar abiertamente el Cismdy »y Qun alabarse de ello! ), la insuficiencia de miS »lalentos, la rabia de la supersticion y de la hipo” »cresía (siempre los mismos ) , los furores de uni »Causa Criminal y detestable (así llama á la de lO » Iglesia, que tanto como esto la aman los Jansenis? »tas),» estaria tentado á suspender los efectos de »mi buena voluntad ; pero esta sería un escánda” (97) »tente general de la Congregacion, y supe, »rior de la casa de san Honorato, á nom- »bramiento y por institucion, no del Arzo- » bispo, sino de los Electores legos de la » parroquia; é igualmente los cincuenta Vi- ? »lo para la Nacion, un escándalo para la »y para los ilustrados amigos y apreciadores de la » Constitucion : obedezco pues; ecce ego,” milteme: »obedezco como otro Samuel; hablad » Señor , que » vuestro siervo oye, = Me señalais » Señores, para »el egercicio de mi celo una parroquia inmensa, »que se halla sin pastor á los ojos de la ley :” (¡sin pastor! viviendo, y allí mismo, el venerable Mr. de Pancemont, que tantas veces habia oido en el púlpito del populacho desenfrenado el juramento 6 Y muerte; y con serenidad apostólica y sacerdotal contestaba á Bailly : ¡Ti conciencia me lo prohibe! á Quien ni las amenazas, ni las promesas de hacerlo rzobispo de París pudieron apartar un punto del Camino de la verdad ). “¿Quién puede dudar que »loca á la autoridad civil señalar y distribuir los Iglesia, »cristo, y en los principios no se Conoci » Mas que despues se establecieron > AUNQUE por mo— »livo de subordinacion en la Iglesia, Pues con estas »dos autorizaciones » COn esta doble autoridad, ¿po- »dré dudar sobre la canonicidad de mi mision, de »que mi mision es canónica? Con el Código eterno Lom. AIX, / an esas for= (98) » carios ó Tenientes de ella fueron reempla- »zados por otros tantos Sacerdotes del mis- 2d a 68 » E id b » mo espíritu (p. 68.)” En seguida nombra otros varios Jansenistas que promovieron con mas calor las innovaciones de la Asamblea (+). y »del Evangelio en la mano trataré de hacer feliz la » parroquia que me confiais , Xc., Kc. , Ge.” Un testigo de vista asegura que solo se hallaron en la Iglesia al tiempo de la posesion unas cuantas mugeres de la hez del pueblo; que Poiret iba acom= pañado de los oficiales de la municipalidad, y de seis frailes apóstatas y cismáticos , que decia eran sus tenientes, y varios guardias nacionales, Este infeliz mo gozó un año de su intrusion, y murió sin la menor prueba de arrepentimiento. Induratum erat cor ejus. Véanse las Memorias para servir á la historia de la persecucion, t. 2, pág. 802. (*) No tenemos á la vista la obra de De-Lau- may , pero supliremos con las Mernorias citadas : por de pronto estas nos ofrecen á Expilly , primer Obispo intruso de Quimper; Barthe, intruso de Auch; 4 Bonnet (de 72 años ), intruso de Chartres; Charrier de la Roche, de Ruan; Constant, de Agen; Goultes , de Autun ( despues que Talleirand se retiró), el cual nunca queria manifestar su título de Sacerdote, y decia: el de Obispo sí, porque est le he recibido de la nacion: Gregoire y de Blois; La-Lande , oratoriano , de Nancy; Lamourette, de Leon; Le-Coz, de Rennes; Paccaraud, de Burdeos (de mas de 80 años); Primat, oratorian0, de Cambray ; Perier , oratoriano, de Clermon ; es- (99) 156. Es notorio tambien que los miss mos Padres del Oratorio concedieron su Iglesia para la sacrilega consagracion de los primeros Obispos intrusos (4). Lo es tambien que el plan de la Constitucion civil del Clero .” o fe en su primer edicto pastoral no pudiendo ocul. tar sus principios se espresaba así: « La Iglesia »empieza á salir de las tinieblas de la ignorancia en »que ha estado sepultada casi desde su orígen.” Es-—. cogió para Vicarios generales un oratoriano y seis frailes secularizados; Villanueva, intruso de Digne, jansenista sexagenario: “Yo reconozco, decia este, »en la eleccion del pueblo la voz de Dios, é iria »á la China como salgo para Digne, si para la Chi- »ma me hubieran nombrado Obispo.” Su hipocre— Sía ponia al pie de la Cruz todos los desprecios que Sufria de los buenos >» y los escritos de los siete Pre= ados y Pastores cuyas Iglesias habia usurpado , que Estaban reunidas en su nueya Silla: sus mandatos Pastorales no eran otra cosa que los lugares COMU= nes de la secta (Tampoco faltaron Villanuevas Jan= senístas en Francia ). Véanse las Memorias citadas desde la pág. 681. Es muy importante para la Historia Ecle Siástica conservar la memoria de algunos porme-— Mores de Ja Consagracion de los dos primeros Obis- Pos Constitucionales, verificada el 24 de febrero € 1791 enla casa del Oratorio, calle de san Hoorato, que les franqueó Poiret., su superior, aun- Que Protestaron contra ello los demas Padres. Los tres Obispos Consagrantes fueron Talleirand, de e. mo (100) Sie ideado y formado por Lamouretle, á. guien en premio se le dió el Obispado de : Leon, donde fue intruso, y que despues por último galardon en este mundo (que tan consiguientes como esto eran) fue guilloti- Autun; Gobel, de Lydda (in partibus'), que fue despues Arzobispo intruso de París, y el de Babilonia. Se ignora en París casi generalmente un suceso de los mas desastrosos que en quince siglos han afligido á la Iglesia: la ceremonia se hizo muy de mañana, y por política no se le dió solemnidad alguna: los dos intrusos fueron el Jansenista Ex pilly para Quimper , y Marolles para Soisons : su= primiéronse todos los preliminares que anteceden á la Misa, la profesion de fé, el juramento de fideli= dad al sumo Pontífice; Valleirand ademas no quiso calzarse pontificalmente , porque no se necesita ban tantas hazañerías para consagrar dos Obispos ( constitucionales es verdad). Algunos hermanos del Oratorio y eclesiásticos de menores con sobre= pelliz , formaban todo el acompañamiento del altar, al rededor del cual reinaba un silencio de consternacion: las únicas personas dignas de citarse que asistieron, fueron Bailly, La-Fayette, y el Presidente de la Asamblea , cuya presencia anunciaba que se consagraban los dos nuevos electos en nombre y de parte del Cuerpo Legislativo, Acabada la ceremonia fueron conducidos en medio del populacho á la Asamblea nacional , que los recibió con aplauso de todos los miembros del lado izquierdo, ác, La ambicion del Obispado Constitucioná (101) mado (*); y no hay uno tampoco que igno= re que la dicha Constitucion Civil está tra= bajada al gusto de las reformas tan desea= das y predicadas por los Jansenistas, con el fin, como ellos decian, de volver las cosas A A a A SN O E O era tal, que se presentaron algunos de los jura= mentados á la ceremonia, lleyando sus ornamen-— tos para ser consagrados; pero un resto de yer= glienza en los consagrantes los hizo despedir táci= tamente, Dichas Memorias pág. So4. | (*) Adriano Lamourelte,.que habia sido espulso dos veces de san Lázaro, é intruso que fue despues de Leon , por recomendacion y proteccion de Mirabeau, cuyo teólogo y consultor se hizo, ha= la escrito antes de estos tiempos las Delicias de la Religion , que dedicó á Madama Genlis. ¿Quién hubiera creido «luego estos 'escesos? pero aquí se Verifica bien lo que dice el Conde Maistre de los Ansenistas: “que escribirán cien libros que seu »nhecesarios contra la impiedad y contra los Protes- »lantes, y si parece aun en defensa de la Unidad, »al mismo tiempo que la estarán rasgando ellos por »su parte, y haciéndole la guerra mas desastrosa.” inguno de repente fil malus: la espulsion de su Casa manifiesta ya lo que era: nombrado diputado para la Asamblea formó varias pláticas cívicas, fte el consultor teólogo de Mirabeau. Al fin, Dios € miró con misericordia, y la tribulacion le hizo abrir los ojos: cuando le dieron la noticia de que estaba condenado á la guillotina, se santiguó, de asombro sin duda, de que habiendo trabajado lan» (108) condescendiendo con todas las reformas Eclesiásticas, y dejándoles hacer cuanto quisiesen sin oposicion, no habria habido ciertamente motivo de persecucion, ni regularmente habrian sobrevenido las escenas horrorosas que han hecho estremecer al mundo. (En el sexto testimonio daremos de ello una prueba convincente). No se habria derramado tanta sangre, pero se habria perdido la fé; se habria negado á Dios; pero hubieran conservado la vida, y evitado vejaciones : es- to es mas que probable; pero tambien lo es que importa poco ganar todo el mundo si se pierde el alma; y negando ellos á Jesucristo en la tierra, Jesucristo los negaria despues en el Cielo delante de su Padre. La historia nos acredita" bien esta verdad. Ciertamente si los Padres del Concilio 1 de Ni. cea y de Sárdica no hubiesen opuesto con sus decisiones y decretos un dique al Arrianismo; si en los tiempos de Constancio y de. Valente los Católicos se hubieran sometido ciegamente á la fuerza del que mandaba; si san Átanasio, san Basilio, san Gregorio Nacianceno, san Hilario, san Ambrosio, Xc., Xc., no hubiesen llamado con sus escritos la atencion de los fieles, y puéstolos, digámoslo así, en armas contra el error, no ha-= | (109) brian sucedido las turbulencias que en todas aquellas épocas sucedieron: esto es un hecho; todo habria sido tranquilidad y paz; pero ¡qué tranquilidad, Dios mio! ¡qué paz! paz peor que todas las guerras, tranquilidad de muerte, y esterminio de la fé. Arrio habria reinado en lugar de Jesucristo , y los demas errores en sus tiempos se hubieran sobrepuesto á la verdad. Si esto es lo que deseaban los Jansenistas, el silencio mortífero que pedian era el medio mejor de haberlo conseguido. ¡Ah! á los hombres carnales, á los sabios segun el siglo, 4 muchos Jansenistas sin duda esto importaba poco; pero al cristiano, al fiel, al verdadero hijo de la Iolesia debe importarle mucho. Los Arrianos (nótese bien) usaban en el siglo IV el mismo lenguage que Tamburini y los Jansenistas en el siglo XVIII : éllos ,:lo mismo que éstos, atribuian á la resistencia de los Católicos todas las turbulencias, tumultos y sublevaciones que sucedian entonces en el Oriente y Occidente : en todos tiempos han obrado y hablado así los hereges: ¿es posible que entre nosotros se renueve hoy tambien este lenguage? ¡ 160. Parecerá tal vez estraño á alguno el que los Jansenistas , diciéndose como se (440) dicen enemigos de los Calvinistas y de los Filósofos-incrédulos, se hayan unido y hecho liga con ellos en la Asamblea de Francia. Tamburini se encastilla en este baluarte, y proclama las muchas obras escritas or los Jansenistas contra los Calvinistas y Filósofos ; pero la cosa era muy natural, y se cala de su peso. Al principio los Ateos no manifestaban querer mas que libertad de conciencia en materia de Religion, segun la cual cada uno pudiese, sin que las potestades Secular y Eclesiástica les pudiesen poner obstáculo, seguir sus opiniones. De aquí se pasó á propouer el despojar al Clero de sus bienes y jurisdiccion esterna coactiva, que ellos tanto temian, haciendo una reforma en la discipliná esterior de la Iglesia (deesto se dirá mas en el testimonio sea to). Luego que pasado algun tiempo los Janse= _nistas estuvieron asegurados de este fin, se apresuraron á unirse con los Filósofos para efectuar la ideada reforma, tan conforme á su gusto, y por la que tanto suspiraban. Dados los primeros pasos en cualquier negocio, síguense como de necesidad los segundos y terceros, tomando cada vez mas empeño en ello hasta llegar al fin: así fue, que metidos los Jansenistas en medio del (1115 torrente revolucionario , se dejaron casi na» turalmente arrastrar de él. 161. Ala verdad, por su parte no podia oponerse mucha resistencia : los sucesos no hacian mas que dar ocasion para que desarrollasen las consecuencias erróneas y fatales que se contenian en sus principios, Está demostrado por varios autores, y entre otros por el de la obra titulada, la verdad del Proyecto Burgofontano demostrada por su ejecucion , tan aborrecida de Tamburini y de los Jansenistas, como estimada de los buenos, que el Jansenismo conduce paso á paso hasta el Deismo y aun Ateismo, Por consiguiente, hallándose esta perniciosa planta del Jansenismo en aquella ocasion en un terreno tan oportuno, tan bien regada y abonada, era naturalísimo produjese los frutos, Cuyas semillas contenia. No quisiera, ni mi intento es, como dije desde un principio, mezclarme en discusiones doctrinales ; pero habiendo tocado un punto tan importante como el que el Jansenismo conduce al Deismo, y va finalmente á terminar al Ateismo, es conveniente dar algunas pruebas de ello: séanlo por de pronto los testimonios de dos Sugetos ambos á dos Calvinistas, que deben hacer fé sobre el particular, Miguel Le-Vas- (112) sor en su historia del reinado de Luis XIII (5), hablando de Daniel Tileno, Calvinista, refiere por notables estas palabras suyas : “Si yo me viese en la necesaria al- »ternativa de hacerme Turco 6 Calvinista, sy preferiria hacerme Turco: al cabo y al fin » los Turcos adoran á un Dios bueno y mi- » sericordioso, cuando los Calvinistas nos pro- » ponen un Dios cruel y sin misericordia, » que condena á sus criaturas porque le da » la gana y el capricho.” Tileno hablaba con franqueza; era de aquellos sectarios entre los Calvinistas que se apartaban mucho de la reprobhacion absoluta de los hombres que establecian sus otros hermanos, de los cua= Jes y de sus disputas entre sí habla largamente Bossuet en la Historia de las Variaciones de las Iglesias Protestantes: oigamos ahora á Vansor sobre las dichas palabras de Tileno: “Es necesario confesar que el sen- » timiento de Calvino y de sus discípulos no »se combina bien con la idea que tenemos »de un Dios infinitamente perfecto, ni con »lo que la sagrada Escritura nos enseña de 3 »un Dios lleno de bondad y misericordia; AAA O (1) Tom, 4, lib. 20, pág. 606, Amsterdan, 1702, ELLAS » pero es una impiedad y una locura junx »tamente decir que uno querria mas bien »ser Turco que Calvinista. Un cristiano que » habla de este modo es un hombre sin jui- »cio, y acaso sin Religion.% El acaso está de mas; pero hagamos una simple reflexion sobre el raciocinio de Tileno, que parece bien formado y consiguiente: es imposible que el hombre dé culto, venere y adore de corazon á un Dios que cree, y se figura cruel y sin misericordia , y lo tiene como tal : el sentido comun lo repugna : la esperiencia por otra parte nos dice que se pasa fácilmente de un estremo á otro, sin detenerse muchas veces ni pararse en el medio: luego un Calvinista por poco que reflexione sobre el Dios de Calvino ( permitásenos decir así), ó como le supone Calvino, se verá obligado ó á hacerse Católico, ó mas proba= blemente, si está persuadido de la autoridad de Calvino, á ser Ateo. Apliquemos ahora esta doctrina á los Jansenistas. Estos en las materias de Gracia, Predestinacion y Reprobacion de los hombres, piensan, y lo hemos demostrado arriba, como verdaderos Cal- Vinistas : luego el Jansenismo, así como el Calvinismo, conduce igualmente y por el mis- Mo camino á la irreligion y al Ateismo. Un Tom. XIX, 8 (114) filósofo, que los conocia bien, Mr. D'Alembere (4), los lama sin rebozo Predestinacianos en el dogma, y rigoristas en la moral, y sin piedad en uno y en otra (p. 53) de donde infiere que su doctrina, la cual desde luego ofende á quien reflexiona un poco, no hará fortuna entre las gentes, y que las personas ilustradas abrazarán la Filosofía (es decir, la ¿rrelígion ) como algunos Jansenistas ya, y entre otros Mr. de la Chalotais, se han esplicado claramente (p. 162). No nos debe, pues, causar admiracion lo sucedido en la revolucion francesa, en la cual hasta el pueblo bajo, que suele estar mas tenazmente adherido á la Religion en que se ha criado desde niño, ha llegado á ser ir= religioso y Ateo. No hay que estrañarlo: se le convirtió antes en Jansevista por medio de la, Constitucion civil del Clero, 'obligándole áque siguiese á los Pastores intrusos y apóstatas que habian hecho el juramento, lo demas era consiguiente , y lo fue: no pasaron dos años sin que este pueblo mismo, á quien se le habia arrancado de sus verdaderos Pastores y sólida creencia, con a. (1) Sobre la destruccion de los Jesuitas en Fran= cia por una persona desinteresada, 1765, (115) pretesto de reformas, y perfeccion , y. conz ' formidad á las máximas de la antigiiedad y de la primitiva Iglesia, $tc., corriese desen. frenado por las calles y plazas gritaudo furioso : NV¿ Dios, ni Ley, ni Religion, ni Sacerdotes (*), - 162, Séame permitido hacer aquí una breve digresion, que no será fuera de nuestro propósito, sobre las palabras de Tamburini. Éste nos habia dicho (núm. 68) hombre puede creerse en obligacion de prestarse á los decretos de una mayor fuerza que no sean contrarios á la ley de Dios : doctrina con la que trata de justificar á los que un Jansenistas, que en tropas se apresuraron á prestar el juramento de la Constitucion cin vil del Clero prescrito por la Asamblea. Agatopisto, su panegirista, enseña lo mismo sobre la obediencia debida á los usurpadores: Supónese que será en las cosas que no sean contrarias á la ley de Dios. Ahora bien; pregunto: ¿en la Constitucion civil del Cle- ES SN (*) ¿Qué no debimos nosotros temer entre quie- Mes se iban sentando las mismas máximas, los Mismos principios , las mismas doctrinas , los mis— mos medios, y hasta las mismas palabras? Miserim cordie Domini, quía non sumus consumpti. ES NZ (31 6) ¡ ro habia alguna cosa contraria á la ley de Dios? ¿creen y Se persuaden que no? Si han de defender y sostener á sus hermanos, es preciso que así lo aseguren; y ciertamente así lo aseguran uno y otro, á lo menos en cuan- to al dogma. Púsose á la vista, dice Tamburini (p. 170), la presente disciplina esterior; pero se salvó. el artículo mismo sobre el que nació alguna duda, á saber, de la primacía del Papa, por un decreto público de la Asamblea constituyente. La fé quedó salva € íntegra. Los Notícistas ó Periodistas Eclesiásticos de Francia, conocidos por Jansenistas , Se limitaron á purgar los decretos disciplinales de la nota de cisma propiamens te dicho. Agatopisto (en la pág. 17) despues de haber referido varias de las reformas hechas por la Constitucion, las llama muta-= ciones puramente esternas y estrañas á los principios inmutables de la fe, de la moral, y del culto. Y siempre que se, ofrece habla en el mismo sentido. 163. A vista de esto, se pudiera preguntar á entrambos: ¿cuál era su creencia? ¿qué Religion la suya? Previniéndolo ya sin duda Agatopisto, responde: Fo soy Cristiano y nada mas (p. 6). ¿Cristjano, y nada mas? Lo mismo: pudiera decir un. Arriano, (1) 7) un Nestoriano, un Luterano: Cristianos sez rán porque recibieron el bautismo, pero y, el Católico ¿dónde se queda? Mas no entremos en discusiones doctrinales; tomemos el único camino propio de la economía de la fé cristiana, que es el de la autoridad. El Sumo Pontífice Pio VI pública y so= lemnemente ha decidido que la Constitucion civil del Clero de Francia es cismática y herética, 6 mas bien, una quinta esencia, una compilacion y un caos de cisma y de heregías (1): todos los Obispos de la Iglesia de Francia (esceptuados cuatro ó seis que se sabe quienes son), en el número de 138, la han caracterizado de tal: por tal la tienen todos los Obispos del mundo Ca= tólico, escepto Escipion de Ricci, ex-Obis- po de Pistoya: los verdaderos fieles donde quiera la miran con horror; muchísimos de ellos en Francia han sufrido el despojo de sus bienes, cárceles, destierros, y aun la muerte por no hacer el impío juramento de observarla, Y á vista de tal nube de testigos, y tales testigos; de una tan grande y decisiva autoridad, ¿tiene valor Tamburini desde Pavía, y desde no sé donde un Pal- A O (1) Bula de Pio Vi de ro de marzo de 1791. o " (1294) aquella Constitucion nada hay contra la integridad de la fe, sta otro testimonio ni otro sello que el de su pluma (*).—=Pero asom= brémonos aún mas: para colmo del absurdo veamos á quienes cita en su apoyo: los Noticistas de Francia, conocidos por Jansenistas, que purgan y justifican de la nota de cisma propiamente los decretos disciplinales de aquella Constitucion. Hercticos testes adhtbes? Dios mio: ¡qué terribles son vuestros juicios, cuauado en el colmo de vuestra ira castigais la obstinación de los hombres con la pena terrible de una tan vergonzosa ceguedad, Hasta el grande apologista de aquella malhadada Cónstitucion, el fogoso Jan= senista Camus confesaba por su parte que con ella se habia mudado la Religion en Francia. Me admira, decia un dia, la sencilez, mejor diria estupidez, de este buen pueblo que se ha dejado quitar su Religion casi sín adoertirlo: ¿comprenderá Camus entre este A () ¿A quién se deberá creer ? ¿por quién es— tará la razon? Este no sacrifica, antes sí asegura para cuando llegue el caso sus bienes, sus rentas, ó sus adelantos; los otros pierden por su testimonio los bienes, la patria, la yida, todo: ¿qué hay que dudar ? (125) buen pueblo tambien á Tamburini, puesto que tampoco lo advierte? No lo sé. 167. Lo que sí sabemos es que 'Tamburini procura justificar aquella. inflexible dureza del partido jansenístico en desechar ciertos Formularios y Bulas propuestas por el Papa, y por muchos Obispos, y apoyadas con la autoridad Real; dureza tal y tan inflexible, que todas las fuerzas y autoridades sagradas y profanas no pudieron doblegar en manera alguna (p. 130). Y contesando esto, ¿es posible que se nos venga despues en tono lastimero y aire devoto á vituperar y culpar de todos los desórdenes y males acaecidos en la Francia á la resistencia que hicieron los Católicos á los decretos de la Asamblea? Dios mio, ¿qué dirá un lector desapasionado é imparcial, comparando autoridades con autoridad, aquella resistencia heróica con esta diabólica obstinacion? Lo que yo por mi parte diré es, que como buen Jansenista (que es la calificacion que honorís causa sin duda os da vuestro panegirista Agatopisto, diciendo (pág. 4) que el autor -de estas cartas (las vuestras) se vc clatamente que es un Jansenista acalorado,) guardais fielmente y continuais la nunca interrumpida tradicion de las mas claras in- » (126 ) consecuencias que recibísteis de vuestros pa dres en el Jansenismo. Mas puede ser que alguno diga que sois Cristiano, y nada mas. ¿Podria á la verdad creerse, si no lo. viéseer y leyésemos con nuestros propios ojos? Para vos es lícito, laudable, es una obliga-= cion, un deber, la dureza inflexible contra los decretos de todos los Papas que ha habido en el espacio de dos siglos acá, los del cuerpo entero de los Pastores ú Obispos, de la autoridad Real, de las potestades sagradas y profanas; y es vituperable, sediciosa , es una rebelion la resistencia á los mandatos de un puñado de usurpadores Jansenistas, Calvinistas, Ateos, rebeldes á Dios, á la Iglesta, y á su Soberano. ¿Y estas doctrinas las “enseña un catedrático, y en una universidad pública? ¿cómo no se os ha caido la pluma de espanto antes de sentar tales doctrinas? ¡cómo no temblais á vista de vuestro Soberano y de sus Ministros, al estenderlas y propagarlas por medio de la prensa? ¿creeis poder permanecer oculto bajo el disfraz del anónimo con que os habeis cubierto? Com= padecemos vuestra poca reflexion. 168. Pensad á lo menos que con esto dais las mas vehementes y fundadas sospechas de Jacobinismo, ademas de las que y2 (197) habia contra vos. En efecto, se vé claramen-= te que aprobais las reformas orden adas en la Constitucion Civil del Clero de Francia; ó cuando menos, que las considerais como inocentes á la Religion. En las presentes Cartas de que tratamos, así como en todas vuestras demas obras, suspirais ardientemente por la reforma de los abusos en las cosas - eclesiásticas, que ponderais hasta el esceso; abusos que son los mismos que se tomaban por pretesto en Francia: ¿qué consecuenci: deberemos inferir de ello? Ademas que el plan de vuestras reformas se deja ver por las ya egecutadas en gran parte por Monseñor Ricci en la Diócesi de Pistoya y Prato, pues que lo han sido por consejo € instigacion vuestra, como todo el mundo sabe, Y bien, ¿cuáles fueron los efectos? Alborotos, turbaciones, y la sedicion tan sabida de aquella Diócesi: luego si éstas se entablasen en toda la Italia, como ardientemente anhelais, toda la Italia (y lo mismo digo de todos los demas paises católicos donde se intentasen) se pondria en combustion, y escitaria Jos mismos si no mayores trastornos, sediciones y tumultos. Pero reduzcamos esto á un simple raciocinio. Con vuestras obras (quierO creer que sin adyertirlo) tocais al arma (198) en toda Ttalia, y esparcís funestísimas semi llas de discordias, tumultos y sublevaciones: esto es lo que hacen los Jacobinos ; luego sois Jacobino: niénk cion de serlo; pero a] MONO israel ista pensarlo, Por , especial- Cartas teológico-po- : DO importa; yo ES Tepresalias me Contentaré con volver los JE cielo, y decir a] Señor: Domine, ¿lu= > Minare his e digresion, y volya: aS pruebas y testimonios. 169, Este nos lo suministra una obrita 'Mpresa Por Oc preste boy de la santa Igleereamo, Tiene por título: AS, y no querars ser Incre- Mirad més llas (129) dulos; y merece ser citada, pues toda ella puede decirse que no es otra cosa sino una continuada prueba de nuestro asunto. Dícese (pág. 3) que es “produccion de uno de »los personages mas respetables por su na- »cimiento, calidad, cargos y empleos des- » empeñados en bien de la Religion y de la » patria, que ilustran.Ja Francia, y edifican »la Italia;” y en efecto se sabé que es el Marques de Choiseul, noble Borgoñés. + 170. Este, despues de haber afirmado la union de los Jansenistas con los Filósolos, y descubierto las razones y motivos que los impulsaron á ello, añade así: “Los Jan. »senistas todo lo niegan ála autoridad :es- »piritual, y parecen concederlo todo á los » Soberanos. Mas cuando se sacude un yugo, »no se espera sino un momento favorable » para desechar el otro (verdad ciertísima y » terrible contra los Jansenistas, refractarios »inflexibles siempre de Ja autoridad espiri- »tual). Ellos, pues, de acuerdo con los Fi- »lósofos y los Protestantes, se ham mostra- »do los mayores enemigos de la Monar- »quía (*). Estas tres sectas estan hoy tan : | (*) Recuérdese respecto de España las declamaciones de los Villanuevas, Bernabeus, Sedeños, Villaviejas, Velascos , Sc, , Gc;, Ge. Lom, XIX, 9 (130) » mezcladas entre sí, que no se pueden dis- » linguir en Francia en el seno de la rebe- »lion: y de la impiedad, cuyas sacrilegas teas »agitan á porfia. Los Órdenes que pasaban » por Jausenistas, como los Oratorianos (de: » Berulle), los de la Doctrina, de santa Ge- » ROVeya, otras muchas casas de..... de... (gus- » tosamente suprimimos los nombres, no se » crea por algun imprudente que entre nos- »otros son los mist nos) han suministrado la » Mayor parte de los Apóstatas, y han vio- »lentado la teología para catolizar, digámos- »lo así, la revolucion; y son los que se han »substituido y reemplazado á los Obispos y »Guras fieles á su Dios y á su Rey. Estos » hechos no admiten duda, y son contesta= » dos por todos (entiendalo alguna vez quien » debe entenderlo), La gaceta de Lugano ha »hecho observar que en las diócesis de Fran= » Cia donde se enseñaba su doctrina , y los > Sobredichos Ordenes y maestros habian for- » mado la Juventud, “casi todos los Eclesiás- » ticos han sido Juramentados , y abrazaron » la Constitucion ; al paso que en otras en » que estaba recibida la doctrina opuesta (la »que Tamburin; llama de los Molinistas 6 » Molinizantes y han re »to, y en manera agur (131) »tarla, es decir, ha habido muy pocos, po= » quísimos, que hayan querido ser traidores ' »á Dios y al Rey (p. 10, 14).” 174. Dícenos Tamburini que al presente los Jansenistas son muy pocos. Se sabe, son sus palabras (p. 164), que en la actualidad en Francia los Jansenistas no forman la centésima parte del Clero. Las persecuciones que allí sufrian han reducido mucho es- : te partido. Los testimonios citados desmienten esta asercion; pero sin embargo puede esplicarse. Si por estas palabras al presente 6 en la actualidad, se entiende despues de la revolucion , es positivo, y creemos franca= mente, que los Jansenistas son poquísimos, porque los que lo eran y se contaban co= mo tales, comunicando con los Materialistas y Ateos, han contraido la peste de la irreligion y de la incredulidad, á que sus principios, como hemos visto arriba, los conducian, y se han convertido en Ateos y Mas terialistas. Ahora, si se entiende por los ¿ieme pos anteriores, ó inmediatamente próximos á la revolucion, el Marques D'Argens, que estaba en el pais, y sabia bien las cosas, afirma que los Jansenistas formaban una ter- £era parte de la Francia (sup. n. 140), que Cquivale á decir, que eran de siete 4 ocho á * (132) millones. El Marques de Choiseul los supone en muchísimo número, especialmente en el Clero Secular y Regular; y da por:cosa sentada, que los Apóstatas eran en las provincias á proporcion de lo mas ó menos estendidas que estaban en ellas las máximas y. doctrinas jansenísticas (*), Testimonio. tercero. 179. Séalo éste, el del célebre Mr. Pey, Canónigo de la Iglesia Metropolitana de París, en su obra intitulada: El Filósofo Cristiano considerando sobre las grandezas de Dios. En ella (cap. 17, $.:4, pág. 262, de la impresion de Lovayna de 1793), desues de haber hablado de los Calvinistas, nos dice: “La última secta qne allana los »caminos á la impiedad, mació con el mis- » mo espíritu de los Calvinistas, y ha segui: »do sus pasos. Á su imitacion ha clamado » incesantemente, y no se le caia de la boca (*) De España esto lo sabemos todos, y cada uno puede por sí mismo ir haciendo las comparaciones: ¡qué pocos en Sigiienza, donde el señor Vejarano habia puesto tanto esmero en la doctrina! ¿cnántos en donde reinaba otra! (133) »la reforma; y como ellos ha exagerado los »abusos que se pretendian introducidos en » la Iglesia. Se ha condecorado con una es- »pecie de austeridad farisáica; se dedicó á >»oprimir y deprimir la dignidad Episcopal, »los Ordenes religiosos y los Papas, ó Cá- »tedra de san Pedro, por medio del ridícu- »lo, y el desprecio, y la calumnia. Con voces » lastimeras y compungidas se la oia llorar »siempre, y echar menos los Obispos de los » primeros siglos del Cristianismo, para dar »á entender así insensiblemente, que los del » presente (siglo) -no seguian sus egemplos. » Esta secta marcha siempre por caminos mas »ocultos y tortuosos, Sec.” No creo que sea necesario decir aquí que habla de los Jan- - Senistas, pues no habrá uno que no los re- Conozca en la pintura. Pinta despues el autor detenida y circunstanciadamente á estos astutos é hipócritas sectarios , esponiendo punto por punto sus doctrinas, el efecto que debian producir, y que realmente han producido : lo resumiremos, por no dilatarnos demasiado. 173. Los tiros principales de los Jan- Senistas se han dirigido contra la autoridad del Papa, con el fin de hacerla odiosa 4'los Obispos, y sospechosa á los Soberanos; con (140) para creerlo ventajoso á sus almas y espíritu. ¡Cuántos Eclesiásticos , en efecto, mas sencillos que instruidos en las ciencias sagradas, han sido “seducidos y engañados por estas bellas apariencias! ¡y cuántos infelices van todos los dias aún á beber en las fuentes jansenísticas las aguas de la que creen verdadera ciencia teológica! La ventaja que infaliblemente sacan es un espíritu de preferencia de su propio juicio, y del dictámen de escritores particulares y privados á la autoridad del cuerpo de los pastores, que habla y decide sobre los puntos controvertidos. Entre las Bulas dogmáticas contra Bayo, Jansenio y Quesnel por una parte, y de la otra los libros de los escritores Jansenísticos, un lector incauto empieza primero á dudar, y como á quedar indeciso; sigue luego como á inclinarse un si es noes á las máximas jansenianas; puesto ya en el camino se deja persuadir, y finalmente las abraza de todo corazon: movida ya la piedra y sacada un tanto de su centro y de la trabazon que la unia constantemente con la autoridad de la Iglesia docente, la cosa es hecha; al menor choque é impulso cayó del edificio místico de la Iglesia. 'Traigamos, pues, ahora á la memoria la tantas veces recordada conexioM, (141) que el mismo Tamburini confiesa. que tie= nen las cosas de la Religion con Jas del Estado, la autoridad del. Sacerdocio con la del imperio, y facilísimamente nos convenceremos de como ha podido verificarse la estrañísiina revolucion presente. La opinion es la se- Ñiora que domina al mundo. Los libros, obras y máximas esparcidas de palabra y por escrito, y aun con hechos por los Jansenistas, habian debilitado en la opinion del pueblo francés la obligacion del respeto debido á los Sacerdotes y al Sacerdocio (Véase el testimonio del Abate Giachetti, y los hechos alli referídos). Quitada una vez la sumision al Sacerdocio, fue fácil, y era consiguiente el negársela á los Reyes. Bien de antemano lo habian vaticinado así el dicho Abate Giachetti, Mr. de Lafiteau, las “Asambleas del Clero de Francia, y todos los impugnadores del Jansenismo. Luego los Jansenistas de obra y. de palabra, con escritos y con hechos, han preparado la ruina del trono de Francia, socavado sus cimientos, y abierto. y dispuesto la mina debajo de sus pies. La Asamblea nacional no bizo mas que aplicar la me- Cha, y como la mina estaba tan: bien pre- Parada, reventó al punto con el estruendo que hemos visto, envolviendo en sus ruinas á la (142) nacion entera. Quiera el Cielo estender un rayo de luz sobre todos los Soberanos de la Europa y Sus Ministros, y en el mundo todo; para que reflexionen sobre este 'espantoso suceso, y sobre la grande influencia que han tenido en él las doctrinas -Jansenísticas y sus promovedores, especialmente desde que se empezó á insinuar é imbuir en ellas á la juventud en las escuelas, universidades y seminarios. | Testimonio quinto. 178. El quinto testimonio lo forma la' obrita intitulada: Notas generales sobre el Autor y Libro de Frequenti communione, sus fautores “escritas por el Diarista Romano D. E. (¡Da Empoli), que todos saben ya ser el célebre Abate don Juan Marchetti, que se firmaba por lo comun con estas iniciales ó palabra (imprimiéronse dichas Notas primero en Roma, y despues en Folig- ni el 1793, por Juan Tomassini, que es la edicion que tenemos 4 la vista). = En vano sería arrugar las cejas al oir Diarista Romano, ó el Abate Marchettí; los monumenios auténticos, los hechos ciertos y notorios no se refutan con un sobrecejo ó una son= (143) risa de desprecio; son necesarias otras ar= mas para rebatirlos, y de ellas está lleno este librito verdaderamente de oro. El juez no debe ser Tamburini, sino el público: el primero en esta causa no puede hacer otro papel que el de reo y abogado de los reos, Oigamos al autor, y el mundo juzgue, 179. Aunque en toda la obra se vé probada la union de los Jansenistas de Italia con los de Francia; la union en la incredulidad y el ateismo, y juntamente en la con= juracion contra las Potestades legítimas para arruinar los gobiernos, especialmente el monárquico y aristocrático, citaremos solo un Iragmento que se halla á la página 34 y siguientes, y dice así: “Obligados á descu- » brir este misterio de iniquidad é hipocre- » sía, nO AVANZAremos una proposicion (entién- »danlo bien los partidarios del sistema) ni »afirmaremos cosa alguna, sin tener de pro- »pio hecho las mas constantes seguridades » y demostraciones de su certeza. Citaremos »el testimonio de la Toscana entera, donde »estas cosas se han hecho á todos notorias > despues que cesó el favor que se dispensa- »ba en ella á los Jansenistas, y en particu- »lar la ciudad de Liorna , en donde aun des- »de el Altar se han predicado algunas co- (144) »sas bien extraordinarias (*); las de Chiust » y Collé, y otras, que participaron tanto del » fermento de los fariseos, y Jas de Pistoya » y Prato donde se amasó aquella levadura. MS A TT INE A ST IEEE (+) En Guerceto , Diócesis de Pistoya, su párroco, uno de los estimados de Escipion de Ricci, llegó hasta el arrojo de llamar en el púlpito á María Santísima una mugerzuela, mulierculam; pero Dios quiso visiblemente vengar las injurias de su madre, pues apenas lo hubo pronunciado, allí mismo fue herido de un golpe apoplético , del que murió sin salir de la Iglesia. Véanse las Anotaciones pa= cíficas, quinta edicion. ¡Y qué no pudiéramos decir aquí de las predicaciones de nuestros constitucionales durante la desgraciada época desde el año 20! Maldonado, Padilla, han sido elevados como á la apoteosis: el nombre de Código santísimo , sacratísimo bajado del Cielo, é«c., Sc. eran ya palabras usuales en su boca en los púlpitos; llevar la constitucion bajo de palio y con banda, como si fuera el santísimo Sacramento, se vió en Alcalá por un doctor y cura bien nombrado: limpiarla con su sangre , en Velez Málaga por el de santa María la Mayor de aquella ciudad , éc., Sc. (Véase el Universal de 8 de enero de 1822). Doctor de una gran Universidad hubo que tomó por asunto de su sermon, en el levantamiento y nueva proclamacion de la constilu= cion, aquellas palabras de la Sagrada Escritura que hablan de Jesucristo: Lapidem (la piedra de la cons” titucion, que sin duda era lo que entendia alli el Profeta) quem reprobaverunt edificantes , hic fac-. tus est in caput anguliz Et adhuc vivil ? ¿mo el in senatum venit!!! $ (445) | » Pero para corroborar mas, á perpetua confu: »sion de esta heregía enmascarada, la cer- »teza de un hecho tan notable, citaremos al — »público, y desafiamos á que los desmientan, testimonios jurídicos y autenticos, no de »uno, dos, tres, ni diez, sino de centena- »res de testigos de vista, oído y hecho pro- »pio que se conservan en manos de los dos » ilustres personages Monseñor Amtonio Mar- »tini, actual y dignísimo Arzobispo de Flo- »rencia, y el celosísimo é infatigable Obis- »po de Pistoya y Prato, Mr. Francisco Fal- »chi Pichinesi; el primero de los cuales des- »de los años en que las circunstancias obli- »garon (á los arrepentidos) á vivir fuera de »la Diócesi, recibió á montones y guarda con »la mayor cautela y secreto (respecto á los »particulares ) que exige la naturaleza de las »cogas, las deposiciones , acusaciones, denun- »ClaS y abjuraciones de muchos y muchas »á quienes los del partido habian revelado »enteramente sus misterios: y el segundo ha »recogido igualmente otro copiosísimo nú- »mero semejante desde el momento. en que »mudadas las circunstancias con su memo- »rable Obispado, pueden las gentes hablar »con seguridad. En suma, se vé allí demos- »trado, cuanto en lo kumanoó puede híacer- Tom. XIX. 30 (146) »se, con la deposicion de seiscientos testi. » gos, que los -Jansenistas de "Toscana, ape” » nas creyeron que habia llegado su liem- » po, se manifestaron públicamente incrédualos, como en general hemos afirmado de » ellos que lo son. =Demos otro paso mas: »así como los Jansenistas de "Toscana esta= »ban unidos y eran los mismos con los de »Fraucia, así tambien los de Pavía y los de » cualquiera otra parte de Italia.” 180. Tenemos pues aquí no uno, ni dos, sino una multitud de testigos que deponen ante un tribunal legítimo, por amor 4 la verdad, y estimulados del remordimien- to de su conciencia. Ahora bien, todos saben que la revolucion de Francia ha: sido ideada, promovida, ejecutada por *los Incrédulos; sus autores se conocen: los Jansenistas, como se vé por la deposicion de tantos testigos, hacen. una gran parte, y figuran entre los Incrédulos; el público decida pues....- Se sabe tambien, y en la citada obrita se vé igualmente, la alegría que manifestaron los Jausenistas en Italia al rompimiento de aquella. monstruosa revolucion +ó rebelion decidida contra todas las autoridades legítimas (1); (a) ¿Y en España? ála mano tenemos la cor- (147) ¿Qué significaba esto? ¿4 qué esta alegría si no era cosa que les agradaba? ¿á qué?..... Encuéntrase en dicha obra tambien el escandaloso voto de Mons. Ricci, Obispo de Pistoya , aprobando la Constitucion Civil del Cle- . ro, que fue el grito de guerra y de sublevacion; se halla la correspondencia epistolar y de mútuos elogios entre él y los mas faz - mosos Jansenistas de Francia. En fin, se hallan en ella muchos y oportunísimos documentos para resolyer nuestro problema de sí los Jansenistas son ó no Jacobinos. “Y si Tamburini se dignase pasar por ella los ojos, hallaria tambien la obra:de sus manos, que como promotor=fiscal, y acaso redactor, y Ciertamente «alma: del famoso Sínodo de Pistoya, ha contribuido tanto á transformar á'los Párrocos de aquellas montañas en Jansenistáas á lo menos de amen, y á propagar el Jansenismo por la Toscana' y por la ltalia entera, E respondencia original de un Jansenista á otro, gran Señor de Provincia, en que se yen iguales compla- Cencias, (148) Testimonio sexto, 484. En todos los tribunales ha sido siempre y €s de gran peso contra un reo el testimonio de un amigo suyo, bien informado del. delito cometido: el conocimiento del delito prueba que él está bien y plenamente informado de lo +que declara y depone, y la amistad con el reo hace presumir que no puede ser la pasion contra la “persona.la que le mueve á, hablar, sino el amor á la verdad, y la conciencia. Citemos, pues, un amigo de los Jansenistas, y bien' informado .enlas cosas tocantes á la revolucion francesa, ¿El Monitor. universal; gar ceta nacional francesa, bién: conocida en toda Europa, despues de haber hablado de los desórdenes, tumultos, resistencia, y sublevaciones suscitadas en todaslas provincias de Francia, que parecian amenazar un trastorno general del nuevo estádo de cosas, buscando remedio para tantos males, “¿qué haremos, »se pregunta á sí mismo? ¿ qué deberemos » hacer? ¿qué? No otra cosa sino volver, á »los principios que profesaba la Asamblea » nacional el año próximo anterior, cuando » ponia toda su confianza en sus hombres (149) - »ilustrados, y abandonar esa miserable Cons» »titucion jansenística que se le: hizo adop- »tar en un momento de distraccion (4)%>" 189. «Para inteligencia de esto puede recordar el lector lo que dijimos eú el nú= mero 360 sobre el fin que se habian propuesto los Incrédulos. Éstos y los Calvinis= tas por de pronto no tenian ni tuvieron otras miras que la de alcanzar una absoluta, general € independiente” libertad de conciencia, de manera que cada uno pudiese seguir la teligion que quisiese, Ó no tener ninguna; sin que ni los Sacerdotes, mi el Rey les pu: diesen molestar por-ello. Este fin lo habian manifestado siempre los Calvinistas y Filósofos, y la historia y mil documentos y tes= timonios auténticos lo hacen palpable aun á los menos instruidos. ¿Qué nos importa, de= A A A SETAS (1) Monitor untversal de 10 de noviembre de 1790, núm. 314, art. Misceláneas. * Tambien nuestros ridículos monos, imitadores en todo de los revolucionarios de allende , tuvieron su Unversal, en el que no faltaron colaboradores Jansenistas. Véase sino el núm. 2/4 del año 20 ,”en donde se defiende el Sínodo de Pistoya como si fuera 54- crilegio hablar mal de él: los números sobre disclplina, dispensas, frailes, Ótc. (959) esto lo que se quiera, lo que no tiene: duda es que dirigió, y se conservan aún algunas cartas suyas enviadas á varios Canónigos de Amberes y de otras Iglesias, cuyos Cabildos tenian el derecho de eleccion, en A IA MA »damente su sentir particular en oposicion con la =Creencia general de la Iglesia, = Para coronación »de su-obra, enseña gravemente el método de ha” »Cer un cisma en regla (cap. 9> secc. 4, td »P. 385). Dice que si un Papa se opusiese á.- los »decretos de un Concilio nacional, y separase un »reino de su comunion, sería necesario proveer á »esta Iglesia nacional de una caleza 4 gefe eatraor- »dinario, y por tiempo ; y que este podria obrar como »un Papa canónicamente elegido y reconotido, co- »mo se hizo con Benedicto XI durante el gran cis- » ma de Occidente. En efecto, esto se sigue evidente- »mente de los principios de Febronio. Si la Cabeza »de la Iglesia ha recibido su autoridad de la misma »lglesia y no de Jesucristo, es claro «que la Igle” »sia se. la púede quitar cuando le parezca. Ñ » Pienso , señor, quelo dicho hasta aquí es basalante para apreciar esta obra absurda.en lo que » se. imerece..... Un autor que se refuta á: sí mismos » m0, hecesila de otra refutación. No hay: una sec- »cion sola en la que no se encuentren errores, con” »tradiciones y sofismas. Toda ella és una. compi” »lacion sin-órden., sin exactitud, sin. lógica; tab » mal ordenada como mal escrita: el autor, sea guien: »8e2, NO se ha entendido á sí mismo. Y mo puede »agradar sino á. los quehan. mamado . los princi” » pios de anarquía y de rebelion contra la: Iglesió »- A A E es a CODES + Sobre Y (953) haviendo mencion de su favor en a corte de Austria, pide del modo mas imecoroso á la delicadeza canónica (que no sea la Jansenística) su Voto en una vacante: que tal es siempre la humildad" y desinterés de las cuales »en las lecciones 6 escritos d »leólogos franceses: que los «Jansenistas,,' Sc.» — Lo que: Bergier dice de las Contradiciones de: Fe Stremo inereiblé al que Sajonia Obispo entonces de P palabras: Omnia ea; hereticor Fensissimorum hominum libres ma quevis de suo adjecit. El dicho Príncipe Obis_ l Vréveris, no Ratisbona, por estas um -et Sancte Sedi in han publicado: del Mmistmo' modo: se €Spresaronla ma- - yor. parte de los Obispos de Alemania, Francia, y con ellos todo el mundo Cara; atólico ; y hasta el: Pro testante y filósofo autor'del Viage á Alemania, Baron de Riesbeck, hablando de él lena, dice Lita; P. 107): “Este »Clero lleva En Su seno una serpiente que.le cau= : (254) todos estos. reformadores. Las reflexiones al fin del Elector le hicieron conocer sus errores, de los que el 1778.dió una retractacion motivada, que dirigió á su Santidad, «aun: que despues en un comentario sobre ella que .( . asará la muerte, y es la Filosofía que bajo las: apaariencias de la Teología se-ha: deslizado é introdu- »Cido hasta la silla Episcopal. Un gran número de »jóvenes Eclesiásticos se han inficionado con-el ve- »neno de esta serpiente en las universidades: todoS »saben que hay un Febronio en el mundo, ác,, 3c: »y si 4 estos se unen los veinte y cinco mil:abogd" »dos de los Estados-imperiales, que han hecho all! »la provision de sus argumentos, los Belarminis” atas (es.decir, los Católicos romanos) harán poc* »resistencia.?? Aunque esta! obra fuese desde: 1neg0 anatematizada por el Papa Clemente XII y la ma” yor parte de los Obispos de: Alemania, ha. metidO tanto ruido en el mundo, los ignorantes la han:ala? bado tanto, los enemigos de la Iglesia la han aco” gido tan ansiosamente, ha servido para autorizar tantas operaciones funestas á la fé, á la gerarqu? y á la disciplina de la Iglesia Católica , que hemo? creido un deber el dilatarnos en' darla:á conoceÉ como es ensí en gracia dela juventud. Puede co0” sultarse el Mámachi, en sus cartas á Febronio y? Zaccaria , Antifebronius, y Anti-febroníus indicó”. tus; el Febronius abbreviatus de un benedictino aleman; el Pey de las dos potestades, Kc., y otros mil. ( Véase :el. Diccion, de Feller, art, Honthei edic. 5). 2 A ño o (255) publicó el 178 1..hizo dudar nuevamente de su. buena fé Se ha observado, y/es, muy de Nolar, que unos años antes de ¿morir, dia Quintin,-al leer. enel evange: S'Jansenistas, exa muy de esde estas Cartas, Ta: en las otras blasona Tamburini que los Jansenistas han (256) Tamburini=nos ha dado un egemplo irrecusable cuando entraron los revolucionarios franceses en la Lombardía; pues olvidando | cuanto debia 4 su Soberano, tomó parte ac” tiva en la revolucion, obtuvo asiento en tl Senado de la república Cisalpina, y fue en muchas cosas su órgano, asi como lo habil sido de tantas desastrosas innovaciones en Pistoya, de cuyo anatematizado Sínodo ful el alma y el promotor-fiscal. Véase el Pro” blema de Bolgeni:sobre estas Cartas, donde se demuestra hasta: la evidencia lo que Y debe. esperar de los Jansenistas en cualquit ra trastorno político, y el Crítico-Correil del mismo. “9, Serrao (Andres). De clarís cathequistisA len. Ragionamento dell'autorita degli 4" civescoyi del regno di Napoli di consecról : ¿ Vescovi.=0tro nuevo egemplo de la fide” lidad janseniana nos ofrece “este napolitan% habiéndose, dudado de su doctrina en Rom? por el' conocimiento que tenian allí de * inclinacion á la de los Apelantes, el Sumo Pontífice Pio VE le exigió una clara prole” ¡ sion de fé, cuando fue presentado part d Obispado: de Potenza por su Soberano, Cay ministro llevó las cosas tan'al cabo, que * tuvo á pique de verificarse un cisma; Í (257) reconocido Serrao pagó todos estos favores declarándose abiertamente por los revolucio= narios y república napolitana, tan luego co= mo entró Championet en Nápoles. Pueden verse en el Apéndice del tomo 9. del Obis- Pado los sucesos sobre su' promocion. Es de notar que en el tomo de Suplemento á la Historia Eclesiástica del Natal Alejandro, se insertase su obra de Hlustribus Cathequisdis: tal vez no serian conocidas sus ideas al editor ; aunque hace recelar no poco la insercion tambiea de la Disertacion del abogado Blasí sobre la devocion al Corazon de Jesus, de la que no hubie ra hablado de otro modo en muchas partes un confidente de Escipion de Ricci. Lo spirito della giurisdizione eclestastjo ca sull'ordinazione de y, escove: por don Ge naro Cestari. == Son sabidas las turbaciones escitadas con ocasion de la traduccion de esta obra y la del Pereira, que quiso regalar á los españoles el ministro don Luis Urquijo, tan fiel á sus soberanos legítimos como saben todos, en la invasion del intruso José Bonaparte, cuyo ministro fue: que los Jan- Senistas tan fieles son en España como en Ltalia y demas partes, Gracias á la integridad del Consej de Castilla, quien en Una Tom. X E 17, (258) jumortal Consulta manifestó los inconvenientes de la impresion. Puede verse esta consulta en la Coleccion Eclesiástica española, tom. 13. Theología Lugdunense, $ sea Instilutiones Fheologice ad usum Scholarum, Kc. H Esta es una de las obras de que mas hal esperado y esperan los de este pais. Las co” nocidas ideas de Monseñor de Montacet, su promotor, sus enlaces con el partido, y fa7 vor que dispensó á las rebeldes religiosas de Port-Royal, las innovaciones que hi en su Diócesi, el sentimiento que mostró de que no se hubiese dado en París sepultura eclesiástica á Voltaire, £c., SKc.; el nom” bre del Padre Vallar£, autor de la obra, Y los amaños de-que habian tenido que Y larse para poderla imprimir la. primera yel en París, les hicieron conocer cuánto pro” gresaria su república si llegaba á introdu” cirse en las escuelas; y en efecto no se eb” gañaron, pues en las Diócesis en que se has bia enseñado por ella la teología, fueron *% escesivo número los que juraron la Consti? tucion Civil del Clero de Francia. Roma P condenó el 1792, y esto fue un nuevo 0? centivo para que las Córtes Españolas de año de 1820 la propusiesen para la cos” (259) d Ñanza pública, como la que allanaba el ca- Mino á todas sus innovaciones. Puede con= sultarse la obrita italiana de Juliano Etonre, tituláda: Los Jansenístas y Francma- SONCS nuevamente desenmascarados , Ó sea Observaciones sobre la 7 teología de Leon, Kc, Roma 1799. Son Cuatro Cartas 4r del francés, en cuyo idioma las escribió el célebre Abate Pey, dirigidas á un semina= rista, con un Apéndice en que se describen las monstruosas y ridículas Operaciones de los Securistas, Véase sino el Examen del curso de Instituciones T. cológicas, conocidas bajo el nombre de Teología Lugdunense, con las Observaciones adjuntas, Le. impreso y publicado en Madrid el 1825, en 8. ofiz cina de don Francisco Martinez Davila, donde se demuestran claramente los errores teológicos Y políticos de esta obra. El Ezxamen es de un seminarista de Sigiienza, y las Observaciones de un religioso, Scgun se cree, Carmelita calzado. aducidas Juicio histórico-canónico acerca del dere cho de las naciones sobre los bie ticos, por el Solitario de Alicante.=Este So- Mario es el Presbítero Bervaben, diputado tes revolucionarias, Su analisis está Perfectamente hecho por el Filósofo Ran- 3 nes eclesiós- (260) cio en las Cartas 32 y siguientes, y por el señor Inguanzo en el Dominio sagrado, 1.) Fuentes Angelicas: folleto.=Es obra del insigne Villanueva, donde en pocas páginas, con su acostumbrada sinceridad, vició ó truncó 64 textos de santo Tomas para hacerle decir lo que le convenia, lo que era mu/ fácil citando como pruebas los argumenlo* Sinceridad jansenística, con la misma cob que protestaba de sus deseos de ir á Rom? para hacer su profesion de fé ante el Sum0 Pontífice, y de que dió brillantes prucbas (% sus alocuciones en llas sociedades patriótica de Alicante á su vuelta de Italia, y última” mente en Inglaterra en otro nuevo fo]leto publicado el 1827 contra Mr. O'Connell católico, tratándolo de curialista, de ulttY montano y de Jesuita, que es la mayor 107 juria que se puede decir, Cartas de don Roque Leal sobre la Y presentacion del señor Arzobispo de Valen” cia á las Córtes.=Produccion del mis? ingenio, donde con las mismas ideas abun” da la misma mala fé, la misma falta de Y delidad en las citas, y la hiel en que van empapados por lo comun todos los escritos de este proteo literario. Véase una i¡mpus” nacion sucinta de ellas por el Padre Juab (261) de 'san Andres, Carmelita descalzo, y el Espe- JO histórico de los errores del día, ó sean Car: las de un autor desconocido, Ste, tres tomos, Cabalarit, Institutionum Canonicarum líbri Sc. tres tomos. Compendio: del:mismo, tambien en latin.=Con la Teología Lugdunense de una parte, y estas Instituciones Canónicas de otra, no se necesita mas para introducir una reforma al gusto janseniano. En pluma del Cabalario, el Papa, los Frailes, las Decretales, la Inquisición, son la causa de todos los males en la Iglesia; pues fuera Inquisición , Frailes ; Decretales , Papa, y está todo reformado, á lo menos al modo con que se dicen reformados los regimientos, que es cuando los disuelven. Por eso sin duda las adoptaron con tanto entusiasmo con aquella teología los constitucionales. Roma las tiene prohibidas. Son un compendio del Van-Es. pea, bien conocido en los fastos de la secta, y en los anales del cisma de Utrech, del que fue acérrimo promotor y consiliario. Constitucion civil del Clero (de Francia). = Dictámen de la comision eclesiústica para el arreglo definitivo del Clero de spaña, impreso de órden de las Córtes de Madrid, imprenta de Alban y compañía, 1823, (268) Epistole ad Justinum Febroníum' (del mismo ):. tres tomos, Febroníus abbreviatus, cum notis adversus neotericos, XC., cuatro tomos. Zaccaría (Francisco Antonio): Antife bronius vindicatus : cuatro tomos. Le storte ¿dee raáddrizzate, ossia Esame teologico é canonico di certe nuove doctrine: intorno la podesta costrettiva della Chiesa, ed alcuni principalissimi punti di Ecclesiastica Giurisprudencia. Fuligno, 1784. pe Lasciamo stare E cose, como siann0; ossia Dissertazione sulla iotábilita poco ¡no tesa dai piú delle Disciplina Ecclesiastic? Faenza, 1787. = Rendete € Césare cio eh e dí Cesare; ma si a Dio rendete quel, ol e di Dio, ossia Dissertazione sulla podesta regolatrice della Disciplina. Faeoza, 17882 Comaniki chi puo ,vubbidisca chi dt ossit Dissertazione sulla forza obligatoria della Bo" clesiastica Disciplina. adora: 1788. = 5 ría de desear que estas clio disertacioné? hallasen quien las tradujese al español com? tan interesantes por las materias sobre que se versan: Le dottrine del preteso: secolo ¿Huminalo XVIII intorno la Gerarchia e la Discipl"” Ecclesiastica confrontate colle doctrine , (269) tenebroso secólo XIV , da Teotimopisto, con un Apendice contro il confronto istorico dei Muovi con gli antichi regolamenti rapporto ella polizia della Ghiesa nello stato. Faenza, 1790. Storia polemica del Celibato Sacro, Kc. Roma , 1774.= Sloría polemica delle prohibizioni d'libri. Roma, 1777. Por lo comun todas las obras de este erudito escritor estan prohibidas en Filancia, y se evita con mucho cuidado su introduccion, lo mismo que las del erudito Marchetti. = Crítica de la Historia Eclesiástica y de los Discursos del Fleury, traducida del italiano: dos tomos en 8.2, 1801. Ánnolazioni pacifiche dí un Parroco Catolico 4 Monseñor P escovo di Pistoya, so= pra le tre Pastorali al Clero , £c.; se han reimpreso varias veces, y estan traducidas tambien al latin elegantemente, Del Giudice (ex- Jesuita Siciliano): Ápología di molte verito spettante alla dottri. na e disciplina della Chiesa , esposte in casí moral: scioltí da un teologo nella conferenza colla scorta della Serittura ¿ dellantichita. = Pentápoli, 1789 , Cuatro tomos. La Scoperta.de ver; nimici delle sovra- Ma se dicente regalisti, e. , 1794. Ro-. ma: del mismo. : (270) Rasier, Analisi del Concilio: Diocesano de Pistoya , ossia Saggío de molti errori contro la fede contenutí nello stesso Conci* lío. Assisi, 1790. = Su autor es el Abate don Diego José Fuensalida, español : está dividido este analísis en dos partes : la pri" . mera comprende hasta la tercera sesion del Sínodo : la segunda otras tres, y termina con el exámen de las súplicas insertas al fin de esta sesion en nombre de los Padres del Sí nodo al Príncipe, caracterizadas con el título de Pro-memorías. El autor desenvuel- ve clarísimamente todo el Jansenismo qué domina en estas seis sesiones. TI peccato in Religione, ed ín Logicó degli Atti, e decreti del Concilio Diocesan0 di Pistoya..... nel quale si confutano, e dis. mostrano alcuni errori, inesatteze, € con” tradizioni, di cui si € pieno zeppo il dett Sinodo di Pistoya. Assisi, 1791 y 92, dos tomos. =Esta obra, aunque lleva el nombre. del Padre Mariano Pistofilo, es del docto DY metrio Sanna, Jesuita de Cerdeña: la se” gunda parte versa particularmente sobre 1 defensa del estado regular y monástico, 12 injustamente combatido en estos último? tiempos. Diccionario Ricciano y Anti-ricuianó A (271) escrito en italiano por Eugenio Guasco, Canónigo de sauta María la Mayor , y traducido al español por el Marques de Méritos: dos tomos, imprenta de Dávila. Bolgeni: 4. Fatti dommatict, ossia de la infallibilita de la Chiesa nel decidere sulla doctrina buona 0 catliva de libri con Áppendice. Brescia, 1788: tres tomos El Obispado, del mismo: dos tomos traducidos al castellano: en el tomo segundo se encuentra el analísis é ¿mpugnacion de Cestarz. Madrid, 1824. Analisi € difesa del libro intitolado : l'Episcopato, un tomo en 8.=Exámen de los motivos de la oposicion del Obispo de Nol á la publicacion de la Bula Auctorem fidei: dos tom. en un volumen 8.” por el Cardenal Gerdil. Mondell: : Della leggítima disciplina da observarsi nella pronuncia del Canone della Messa : Dissertazione, X«c. Es el autor de la Geografía del Jansenismo. Mozzi: Storía delle revoluzioni della Chiesa de Utrech: tres tom. Venecia, 1787 (%), Compendio de esta misma Historia: está tra- A A A O RN A a 1 ES] Con la introduccion del Calvinismo en Hoanda se interrumpió la série de Obispos en la (972) ducido al castellano; un tomito en 8,0 casa ' de Barco, Madrid. El falso discepolo de sant Agustino, con* vinto d'errore 1779 (del mismo un tom0 en 8.7). Vera idea do] Giansenísmo (dos tom. id.) Compendio Storico-Cronologico de pi important giudizi portati dalla Santa Std A A A O E Silla de Utrech', y el*Papa Gregorio XUL nom” bró un Vicario Apostólico que cuidase de la mí” sion de aquellos paises el 1589, dándole el título de Obispo in partibus, Por los años de 1633 el $Y gundo de estos Vicarios (Felipe Rovenio, Arz0” bispo de Filipos), instiluyó una especie de Cole” gio de Sacerdotes para que le ayudasen, á qui se empezó á dar el nombre de Vicariato. Por Y gracia dió entrada á las ideas del Jansenismo, milla que broto luego con mayor fuerza en tiem de su sucesor Juan Nercassel, quinto Vicario Apo tólico, y Obispo de Castoria (autor del 4imor le nitens'), quien abiertamente acogió á Quesnel, Gt” beron y demas apóstatas y refractarios; y mu mas aun bajo su inmediato sucesor Pedro Co (sexto Vicario Apostólico), Arzobispo de Sebas” el que abiertamente se negó á subseribir el as mulario de Alejandro VI; y despues de mil a rencias, llamado á Roma, oido, vista su ci su obstinacion, fue en 1703 suspenso y en” y cho. = Durante su ida á Roma, los Clérigo? 174 Vicariato de propia autoridad se arrogaron € ho lo y derecho de Cabildo de Utrech y de Hal y bajo la autoridad de Quesnel, WWaitte y van Ñ de la Biblioteca si Dn A a di (273) Sopra ¿l Bajanismo, Giansenismo, ¿ Qués nelismo (dos tomos 4791 ). . Proyectos de los Incrédulos (V. tom. 14 Muzarelle: El buen uso de la Lógica (cinco tomos én 4.0) Carta á Sofía sobre la' secta dominante de nuestros días (en italiano, unvtomo 179 "> por el Abate Muzarelli d | Fontana ; Defensa del Obispado cóntra Espen decidieron que Coddé, aunque * depuesto, debia mirarse como Vi ' tario legítimo, y gozar de toda su jurisdiccion. El no quiso usarla, pero tampoco subscribir al Form 3 Siendo el noveno y último de ellos olanda á Cargo l entretanto los pelaron de la Bu gir uno que lo fuese Sin dependencia de los Nuncios, ni con título de ICario Apostólico , SINO Obispo Con jurisdiccion or= inaria y amenazando que si el Papa no lo “cóñfir— > RO faltarian Obispos: celosos que lo hiciesen, = bo; Zom. XIX, 18 (274) las. pretensiones modernas de algunos Pára rocos, «c. (Roma 1789, un tomo en 8.*): + Gusta (don Francisco): Memoria sobre la revolucion francesa asi eclesiástica como política, y de la grande influencia y parte. que han tenido en ella los Jansenistas: con algunas interesantes. noticias sobre. el núme” ro y cualidades delos Sacerdotes constili” cionales: (en italiano, Asís 1793). fal antiguo proyecto de Burgo-fonte, con* En efecto , el Obispo de Babilonia, Francisco Var" let, partidario declarado del Jansenismo, suspeú” so y entredicho de tóda autoridad por la Silla Apos= tólica , fue el Focio que puso las manos. sacrilega$ á Cornelio Stenoven, primer Arzobispo intruso dé Utrech el 15 de octubre de 1724, sirviéndole de asistentes dos de los falsos Canónigos ; y de esa ma” nera empezó este miserable cisma, que desde en” ' tonces ha continuado llevando sobre sí los analé”- mas de la Iglesia, sucesivamente por todos los Pob” tífices que ha habido hasta el presente, Este es un0 de los grandes frutos que ha dado el Jansenism0: Al fin del tercer tomo de la Historia grande se h3- lla la série de los Vicarios Apostólicos, la de los Af me zobispos intrusos, los Pontífices que los han analtmatizado , y la.clavé para la inteligencia de 10% nombres fingidos. con que todos estos sectarios $ - comunicaban entre sí, para, mo ser conocidos t2M caso de. ser halladas sus. cartas, (275) tínuado Y cumplido por los Janstnistas mos dernos (un tomo en 8.” del mismo). Apología del Estado Religioso, enla que se demuestra que las Ordenes y Congregaciones regulares son utilísimas á la Re: ligion y á la Sociedad , y que solo lá ineres dulidad puede interesarse en desacreditarlas y destruirlas. Traducida del francés a] ita= liano, y enriquecida con varias notas..en las que'se demuestran los males que la destrue: cion de los cuerpos regulares acarrearia 4 la Tolesia, (Fuligno:1793, un tomo en 8.9) Lupi: De Parochis ante annum Christi millesimum : Disertaciones tres. (Berga- MOI ¿OD —Defensio Tridentinorum Canonum de ecclestastica potestate in dirimentia Matrimo= nium impedimenta, See, auctore Diodato. Nicopolitano. Accedit Anonymi dissertatio qua Propugnatur Pontificia auctoritas in eadem ¿impedímenta, Hierapoli-1786.=El verdadero autor es el docto Camaldulense Romual. do Biaggí, catedrático de Teología en él colegio de Propaganda, quien bajo el mismo nombre añadió otra segunda y tercera defensa de los Cánones Tridentinos el año 1788 -y 89, en ttaliano; y ademas el 4794 corri- 816, ilustró y publicó bajo el nombre de P t- A (276) dro Filaletes; el Epítome de la Regla de Fé del Veronío, que fraudulentamente habia her cho uno de los profesores de Pavía. 18 Conciso de materias eclesiásticas, por don Miguel Fernandez Herrezuelo, Magistral de Santander, y despues de Zamora. = Es und Wmpugnacion de la Coleccion diplomática de Llorénte. Cartas del Cardenal Litta sobre los cua” tro Artículos de la Declaracion del Clero G0* licano de:1682, con notas (un tomo en 8.) El Dominio sagrado de la Iglesia en SUS Bienes temporales ( por el señor Inguanz» dos tom.) = La mejor recomendacion det ta obra la dará su lectura. | Observaciones hechas por los años de 1766: sobre la Reforma eclesiástica de EW ropa, para. que sirviese. de advertencia úl que se anunciaba en España (un tom)? En ellas, con un lleno de erudicion esco” gida, y todo el peso del raciocinio, se PY ce ver que la Reforma intentada se t1a% y dispone por personas incompetentes nl I hace y solicita por medios inconducentes se versa sobre materias ó inocentes , 6 "Y" pertinentes = y se ordena á fines interes dos y terrenos. = El hic funiculus cuadri" plez dif Pficile rumpilur. = Son del Padre (977) Mtro. Fr, Fernando Cevallos, de la órden de: San ¿Gerónimo 6 y2 Causas de la.sevolucion de Francia en en. el año de 1782, y medios de que se han valido para efectuarla los. enemigos de la. Religion y del Estado, por el Abate don Lorenzo Hervás. y Panduro, Madrid 1807. Todos saben los amaños de que se vas + 6) El mérito del Padre Cevallos: es tan conocido, su erudición tan esc ogida, y su virtud tan noloria, que sería supérfluo hablar «de ello. Teólo= 80, Canonista, jurisconsulto á los 22 años, y gra= duado á esta edad en estas tres facultades ,. dió pruebas de su profundo: saber en: la, | Doctoral de la santa Islesia de Sevilla, y de su desengaño y desprendimiento de las cosas del mun— do en ir directamente desde la oposicion á. pedir el, hábito de monge en el monasterio de Grerónimos de san Isidro del Campo. Llamado de: Dios para combatir la impiedad, consagró. su pluma desde ego al servicio de la Religion; y.sonm muchas las Obras que trabajó, aunque la Mayor, parte han quedado Ineditas, y algunas de ellas han desaparecido, La falsa Filosofía, rea de crímen de Estado y AUN= que asombró al mismo Campomanes, le atrajo Ja Pperseencion de los prosélitos que tenia en España el Filosofismo , atizados desde París por. Voltaire; Y aunque á duras penas pudo lograr la impresion. -S, 10S Seis primeros tomos;. y el séptimo estaba ya aprobado por la censura, no pudo dar á la estampa, (284) blica para disipar, las calumnias que por tans tos años, y 4 mano salva, han vomitado los: enemigos. del Altar y del Fróñio contra esta sagrada Orden. En él, despues dé: hacer sóz, lidamente la apología del Instituto y doctrina de la Compañía de Jesus, desciende á todos los pormenores de las imputaciones y «para su estrañamiento, y demuestra la insubsistencia de todas ellas ;. patentiza * los horrores de los. manejos de Carvallo en Portugal, las calumnias de los motites de Madrid, las mentidas conspiraciones contra los Obispos de Filipinas y Paraguay, con dor, cumentos auténticos, entre otros la retrac” tacion solemne que á la hora” dé la muerte hizo el Secretario de este último, descu”, briendo los manejos y sobornos de treinta Y: cinco personas de que se habian valido para las acusaciones; el yalor que se debe dar á la Carta Inocenciana, el fingido reino, 8cc,; la5 absurdas y ridículas acriminaciones del A” zobispo de Burgos, de creerlós magos y en” cantadores, SKc., $£c., 8c,, y todo con tal carácter de autenticidad, que hace conveni" en el testimonio de D'Alembert que la £57 pulsion y extincion de la Compañía de Je” sus fue obra de la Filosofía, en la que ? 'Jansenismo solo hizo el papel de acusador» (285) . Cartas críticas del Filósofo Rancío, cuas tro tomos. =El Dominico Er. Francisco Alva tado combatió: bajo este nombre, no menos con la salvática de sus agudezas que con los Sólidos raciocinios de la mas exacta lógica y Y vigorosas razones de la teología, todas las innovaciones de nuestros pretendidos reformadores en las Córtes de Cádiz: el Jansenismo tiene un gran lugar, como lo tuvo en la promocion de: todas las falsas reformas : es acaso la obra de mas utilidad en _Ruestros dias para el desengaño de los seducidos, por la: claridad con que presenta todas las doctrinas, y la inimitable graciosidad con que maneja el ridículo. ¡Ojalá que las otras diez y seis Cartas que dirigió á Un diputado de Córtes amigo suyo viesen la luz pública como'se ofreció, y no se ha ve- "ificado! 1 Apología del Altar y: del Trono; dos-10- Mos, por el Hustrísimo don Fr. Rafael Velez, Obispo de Ceuta, hoy Arzobispo de Santiago. Apéndice á dicha obra, un tom. , 4825. - Coleccion Eclesiástica española, compreniva de los Breves de su Santidad , Notas “e Monseñor Nuncio, Esposiciones de los - RR... Obispos 7 Generales de las Or- “nes regulares, £c., contra las imnovacio- > (286) nes de los constitucionales. en' las Córtes de 1820 y siguientes, 44 tomos. Compendio de esta misma obra bajo: el título de Voz del Pastor y de. los Prelados españoles, 8c,, tres tomos.en 8.?, 1897, Las obras del Conde Maístre y del Abate La-Mennaís se consideran en Filaucia como de lectura reprobada, y lo mismo el Restaurador general del año 1823, y el Memorial Católico, que desde el :año de 1824 se pus blica mensualmente en París. Obséryase támbien que en los egempla* res que sc hallan de las obras del inglés Stapleton está rasgada la página 749 del tomo 4., edic. de París de 1620, donde se halla el motivo de la espulsion de Calvino de su ciudad de Noyon; de la' marca de hierro con que fue señalado en las espaldas de ór* den de los Magistrados por convicto de sodomia (*), El parentesco sin duda les ha he* cho tomar esta cautela, . ! x É y (*) Inspiciantur ( son las palabras) etiam ad= huc hodie civitatis Noviodunensis in Picardiá scrinió el rerum gestarum monumenta : ín illis adhuc hodié degitur Joannem hunc Calvinnm », sodomie couvi? ctum, ex Episcopi et Magistratús indulgentil, solo stigmate in tergo notatum , urbe excessisse y Nec ejus (287) 49. Pues que hemos hablado de sus libros, diremos dos palabras sobre el modo que tienen de recibir él: grado de doctor sus maestros, los que por el hecho mismo son tenidos en grande veneracion en el pueblo, especialísimamente entre las damas, las cuales casi todas hacen profesion de ostentarse sabias, ' tomando alguna tintura de literatura. Preséntase el candidato delante de los antiguos doctores, y despues de haber hecho una y. otra vez prueba suficiente de su capacidad, y particularmente de su constancia y firmeza. en sostener la doctrina del pais en un - tgercicio público, se pasa á-la votacion se- Creta; si tiene á su favor el mayor número de votos, ante todas cosas se le hace jurar sobre un libro que llaman el libro santo, con Sus cantos dorados y encuadernado magnífi- Samente, y prometer espresamente que se Opondrá con todas sus fuerzas y talentos á Que las águilas romanas triunfen contra la doctrina contenida en aquella obra. Es de advertir, que este libro está tenido entre ellos E Familic honestissimi viri, adhuc superstites , impe- "are. hactenus potuerunt, ut hujus facti memoria, VUE tot familias notam aliquam inurit , ¿ocipicis “Es monumentis as scriniis eraderetur, 0 (288) en igual yeneracion que lo estaban en la antigua Roma los libros Sibilinos; y por lo tan= to, aunque el pueblo no sabe lo que contie= ne, sin embargo, bajo la persuasion de que todo él está lleno de oráculos y revelaciones divinas, besan sus cubiertas con un profundo respeto cuando se les permite, y los de= positarios de él se consideran felices en con= servar un libro tan santo, en el que se encierran tantos y tan incomprensibles miste= rios (4). ] Dásele despues al muevo doctor una especie de manto ó toga con mangas muy, largas, forrada en vez de armiño, con pieles de zorra. Tiene en la espalda una especie de muceta, que es el distintivo de doctor, cubierta con una piel de lobo jóven, tan -artificiosamente arrufada , que podria equivocarse con el veillon de un corderillo - de leche. En lá cabeza se le pone ademas un sombrero viejo, cuya copa por la parte interior está cubierta de cuatro pieles de camaleon; y esta ceremonia se considera tan A A A A A A ci a ea A (1) Este libro es el grueso volúmen en folio compuesto por Janmsenio con el título de Augustinus contractus. * Traduciendo contrahecho se dico lo que es en sí, (289) necesaria, qué-se tendria por-irregular el grado si se omiliese. Es entre ellos tradicion constante, que: todas estas pieles formaban el hábito del doctor: que fundó la. Universidad jansenística,.y despues de, su muerte se ha conservado con sumo cuidado tanto mas; cuanto se cree. que no sería. legítimo doctor, ni digno. tampoco. del grado: de tal, el: que no fuese revestido con. estos antiguos y respetables despojos... Termínase la. ceremonia poniendo «sobre: la cabeza del candidato una birretaó 'bonete, verde en medio de las aclamaciones: y.!vivas de, los circuns= dantes, que con;sus; palmadas. manifiestan su alegría y el, conjento, en: esta. nueva. promocion. ul y sbrasl.. 5 El que. llega á esta dignidad puede con= tar ya con vivir,cómodamente.toda.¿u vida, siempre y cuando que continúe defendiendo vigorosamente Ja misteriosa «doctrina: ¿por= que este pueblo, tiene tanta veneracion á sus maestros y doctores, que voluntariamente se impone una contribucion para: sostenerlos espléndidamente;; y. las devotas del pais tieneo á gloria contribuir á esta obra tan piadosa, para, imitar, dicen, el celo.de.los primeros cristianos. que vendian sus posesiones, y llevaban su precio:4los pies. de los Após- Tom, XIX, 19 3 (290) toles para sustentar á los predicadores de la verdad. , 20. En sus Zglesias parroquiales , donde únicamente van á oir Misa los Jansenis= tas y asisten á los Oficios divinos, es cosa curiosa ver al Párroco celebrante despues del Ofertorio volverse al Pueblo, y sentado, y asistido á uno y otro “lado de sus presbí= teros y clérigos, todos 'en' sobrepelliz,reci= bir las: oblaciones de todo su pueblo, las: cuales consisten en frutas de la estacion, di= versos géneros de comestibles, y dinero: primeramente van los -hómbres , despues las mugeres, todas en órden, y suelen llevar. algunas labores hechas por sus manos. El Párroco las da á besar la suya con la dulzura de la: santa caridad, y no deja de decirles algunas palabras :de edificacion. 21... Ademas de estas ofrendas públicas, las señoras de calidad y de facultades se en= cargan particularmente de proveer por sí á las necesidades de sus directores con tanto celo, que tienen entre sí caritativas disputas, y una especie de envidia santa, cuando les parece que ellos reciben con mas amor las ofrendas 6 donativos de unas que de otras. Me acuerdo á este propósito que habiendo sido convidado á comer un dia en casa de 6 (291) uno de estos señores, quedé ¡gualmente'sors. prendido de: la delicadeza y abundancia de los manjares, que del embarazo grande: y empeño .en que se hallaba de mandar' retirar lo que juzgaba escesivamente supérfluo, ¡Cuán cierto es, me decia con un aire: gra- ve y compungido, cuán cierto es que no hay. en este:mundo placer y satisfaccion que no: vaya acompañado de amargura! Cuatro ó cinco señoras devotas, no bien han sabido que yo os “habia: convidado :á comer, cuan= do han «enviado todo lo que veis, que es mas que bastante: para muchas mas «persónas de: las: que somos. Ásegúroos, me repetia con ternura, que preferiria gustosamen= te la abstinencia de *los.:Anacoretas: á. estas superfluidades,: por las consecuencias mortificantes que después:se siguen. Porque bien veis que la. comida no es mas que para vos, para dos:de mis compañeros , y para mí; y es imposible,: sin caer:en un esceso de intemperancia ; consumir ni la cuarta parte de lo que estas: piadosas y santas señoras han enviado. ¿Pues señor, le: dige yo, ¿no hay en este pais algun hospital? por otra parte siempre conocercis: algunos pobres , vergonzantes, y al uno ó:á-los otros podeis mandar lo supérlluo 5 y osinO, ¿qué inconveniente hay en »k (292), devolverlo: '4 esas mismas devotas señoras, dándolas al mismo. tiempo. las gracias con la mayór atencion ?:¡Ab / señor! me replicó con toda: la: efusion de su' corazon; ah,, «señor; todo: eso que decís se podria practicar si semejantes escesos de prodigalidad-en nuestras piadosas señóras sucediesen unaque otra vez; pero angustie. me: tenent undique: por. una parte es necesario evitar el escándalo del pueblo,:«.el cual quedaria poco edificado si tantas veces. se le hiciese partícipe y llegase á entender esta delicadeza y superfluidad. ¿Cómo «podria escuchar ya él con :aprecio cuando les predicásemos como lo hacemos contanto fervor, la: mortification: y -templan- za?. ¿qué ventajas espirituales podríamos prometernos entonces de nuestros -ttabajos y faugas apostólicas, que todas se: dirigen: áI1s- pirar. en sus ánimos: el espíritu: de peniten= cia, segun los antiguos Cánones «de. la: primitiva Iglesia, que. como indispensablemente necesarios. predicamos á todos. para hiaber de entrar en el reino de los Cielos? ¿mo:conoceis que toda nuestra austera moral quedará mal. apoyada con' éstas delicadas profusiones, que siempre-se harian á personas incapaces de juzgar-de nuestras buenas intenciones ? ¿quién podria preservarnos de (293) aquellos improperios que se hicicron' álos Escribas y Fariseos por: su: hipocresía! y se leen en el cap. 23 de san Mateo (tbc Mas no solo nos hallamos embarazados por respecto al pueblo bajo, sino' tambien «por las mismas señoras, nuestras devotas. Ya ha sucedido alguna «vez, que habien» dó devuelto algunas de sus ofrendas, 4 pesar de estar determinados á contentarlas 4 todas, se mos tachó de aceptadores de personas, y que no teníamos la santa: caridad igual para con todas;como si fuésemos capaces de ser menos sensibles para unas que para otras; y fue necesario justificarnos, afirmando con juramento que lo mismo habíamos hecho con todas las demas. 22. La Retórica es una de las artes que mas se cultivan en el pais, y todos'se esfuerzan á sobresalir en ella; como que de todás 3 ' ATL (1) Super cathedram Moyst sederunt Scriba et Pharisei. Dicunt enim, et non faciunt : alligant enim onerú gravia, et importabilia, et imponunt in hume= ros hominum; digito auterm suo nolunt ea mover. Omnia vero opera sua faciunt ut videantur ab hominibus (Matth. 23, y, 2, h, 5). Ve vobís, Scriba et Pharisc hypocrite , quia comeditís domos viduarum, (Ibid, y. 14 *k : (300) q la; y esta es la razon porque algunas personas: que en su pais estaban en términos de una bancarrota, se han pasado, y pasan al pais del Jansenismo para hallar una cómoda subsistencia. Sin embargo, esta clase de personas comnaturalizadas no pueden ser, promovidas á los destinos públicos, ni ob= tener empleos de consideracion, hasta que por un largo espacio de años han hecho ver palpablemente que han adoptado el espíritu del pais, y que no hay peligro de que descubran los secretos de sus consejos, 25. No se hallará en el mundo república ni estado alguno en donde se recompensen mejor los mas pequeños servicios, No ha mucho que decretaron levantar en la plaza pública una estátua, con su elogio al canto, para eternizar la memoria de un personage, que en su tiempo habia tomado á su cargo una negociacion en Italia, aunque el suceso no correspondió á la fama que se tenia de su habilidad y destreza; solo porque en la egecucion se habia arreglado en un todo á las instrucciones que se le habian dado. Por entonces corrió la voz de que un discípulo de Pasquin habia tenido la humorada de poner al pie de la estátua este mote latino: LZínerí, non dib2; para que se (301) viniese en conocimiento de «que este honor. se le hacia no porel éxito de su comision, que: salió fallida, sino para premiar lós tra= bajos: que se habia tomado en el viage (1). Son tan frecuentes y comunés estas recom> pensas en el pais, que dos personas de erudicion muy superficial recibieron iguales dis-. tinciones por haber compuesto úna obra sobre las reglas de la moral que se enseña en: el pais. El mas capaz de ellos suministraba Ja: materia, y el otro no hizo mas que esteuderla, y darla cierto aire de elegancia y gracejo en la espresion; com cuyo motivo se (1) Este célebre personage es Luis de Saint= amour, famoso doctor de la Sorbona, enviado á Ro mapor los Jansenistas para «sostener su causa é impedir la condenacion de las cinco proposiciones de Jansenio, cuando fueron delatadas por los Obis— pos de Francia á la Silla Apostólica. No hubo mez dio de que no se valiese para impedir esta conde= nacion, durante los dos «años que permaneció en aquella ciudad á este efecto, como se deduce de Su Diario publicado en folio el 1662, en el cual iba anotando con toda prolijidad dia por dia todo lo que ocurria en la causa. Mas todas sus diligencias, y las de otros enviados al mismo intento fue= Ton inútiles, y las proposiciones de Jansenio cen= Suradas y condenadas como heréticas por el Papa Inocencio X el 1653, (302) originó la graciosa disputa de:si un hijo podia tener dos padres; y en caso de ser así, cuál de los dos deberia ser el legítimo (1). Se concede, tambien con mucha-profu- sion y facilidad el título de Heroínas á las mugeres, especialmente. á aquellas señoras acaudaladas, que contribuyen con sus facultades á la reparacion de las ruinas que ocurren en la ciudad, y al sostenimiento del arsenal, y pago de la guarnicion; y á ellas dedican particularmente sus obras los autores, con mil adulaciones y elogios para empeñarlas mas en sostener los intereses del pais. - 96. En este se hallan, en mucho número, variosanimales desconocidos en los demas paises, como lobos cubiertos de la- . e . o an s (1) Se entienden en esto las famosas Cartas Provinciales, en las que se ridiculizan muchas decisiones de casos morales, que se pretenden dadas por autores Jesuitas. Las sobredichas cartas, en el número de diez y ocho, fueron compuestas por Blas Pascal; pero se cree que la materia la suministró el famoso Pedro Nicole: fueron condenadas repetidas veces por las autoridades eclesiástica Y ciyil, “y quemadas por mano del verdugo, Sin embargo las haa traducido en varias lenguas, y ála traduccion latina añadió Nicole varias y prolijas notas bajo el nombre fingido de Guillelmo 4. endrock. (303) na á la manera de las ovejas; zorras con piel - de todos colores, y algunas que viven entre | las gallinas, con las que pasan en buena armonía; papagayos de pluma negra, que ha=" blan muy bien; buhos muy graciosos, que cantan con una melodía: tan singular y sorprendente, que los oyen con mas gusto que: si fueran rujseñores; de noche se ven girar muchos murciélagos, que van de aquí paras allí, atras y adelante, y se esconden en los rincones de las casas: los becerros son'mas grandes que los nuestros, y lo mismo los asnos; pero de inmemorial se tiene por cos= tumbre inviolable en el pais taparles las ore= jas; estando al cargo particular de las mugeres el trabajar una especie de quitapones, que deben servir para el intento. Hay tambien un sin número de picazas sumamente charladoras, pero no suelen retener sino las injurias que les enseñan; los perros mo la=' dran sino á los extrangeros, y tienen un olfato tan fino, que los distinguen á la legua; y si por casualidad se encuentran con alguno de los habitantes del Monte Ignaciano, se ponen tan furiosos, que si pudieran atra= Parlo lo despedazarian y zalearian hasta ha-= Cerlo añicos. Los gatos parecen muy domésticos y siryen de mucho entretenimiento, (304) aunque álo: mejor¡:clavan las uñas, y se encrespan bufando terriblemente. HEN :Porlo que, hace á ganado vacuno, lo: hay no menos:que en nuestros, paises, brar, vio: y doméstico. Sus bosques producen, ciervos de qe grandor: prodigioso, con .muchos, cuernos y muy largos; mas aunque algunas veces van á caza, y calgan.en sus lazos, no, acostumbran colgar, como se-hace entre nos»; otros; los despojos por ostentacion en las. puertas: son-sobre este punto muy, mirados., 27.2. He ado, varias veces á sus. huertos. y jardines, que cultivan con mucho esmero, yose puede: decir que se hallan en ellos en: mucha abundancia frutas mas sabrosas y delicadas que en otros paises, -.escepto Ja pera de:buen cristiano, la cual por mas que han hecho: mo-han podido aclimatarla; bien que tienen otra que:en algo se le. parece, y ellos. la. dan:este nombre; pero al comerla se distingue tan fácilmente por el gusto, que nada tiene de pera de buen cristiano; ademas, de que por lo comun se agusana en el calor del verano. Por:eso, como. los: Jansenistas conocen bien:la mucha delicadeza de las mugeres, no les dan á comer jamas esta fruta sin haborlasantes confitado 6 'sazonado con mucha. azucar ó miel para quitarle la asper (305) reza. Cultivan tambien mucho Jos nabos: y calabazas, “las cuales aunque: son insípidas como en todos los paises, - sin embargo sas ben coudimentarlas de tal manera con varias drogas estrañas, que á la vista parecen frus tas de un sabor esquisito, y. de mucha substancia; y en“efecto, como tales las presentan en la mesa; ensalzándolas con muchos elo 105. | | Ademas de los rios y arroyos quí se ven distribuidos para la fertilidad de la tierra y comodidad del pais, hay tambien un /ago grande, que se asemeja mucho al de Ginebra, aunque la: figura esvalgun tanto dese= mejante , y el agua mucho mas delgada y sutil. Se cria en él una especie de cangrejos, que tienen la concha negra; yes una - diversion el ver como unas aves de presa se arrojan á ellos, cuando salea de sus agujeros, y cómo les hacen al fin meterse en sus conchas. Yo no sé si será efecto de instin- to natural el que los cangrejos con un silbo fastidioso lamen en su ayuda á las cornejas para que los defiendan contra aquellas aves; lo cierto es que muchas veces he sido testigo de vista de estos combates entre aquellos pájaros .y las cornejas. Los cangrejos, por lo comun, lHevaban siempre. la peor parte, Lomo XIX, 20 (306) y las cornejas para: salvarse tenian: que levantar el vuelo y dejar á los pobres.cangrejos en poder de sus enemigos. | ..28. La parte. oriental del pais, que confina con el del Libertinage 6 Disolucion, pro= duce abundantes minas de oro y plata, que la hacen muy apreciable, En la. parte septentrional, que confina con la provincia del ' Calviínismo, es muy comun el mercurio, Varias personas, demasiado exaltádas; han buscado, y buscan por todos los medios. posibles, el modo ó el secreto de fijarle; pero en vez de obtener este efecto, por lo regular el mercurio les salta á la «cabeza, y les o“asiona grandes convulsiones. Los mas sabios. entre los Jansenistas desprecian este trabajo, que les parece igualmente peligroso que inútil, siguiendo el principio. de no adherirse á cosa fija y permanente (4). Estas minas de oro A A Sl, IRE (1) Se hace relacion á las escenas escandalosísimas que por largos años dieron los Jansenistas en el cementerio de san Medardo, cerca de París. Estaba sepultado en él un Diácono, llamado Paris, fervoroso Jansenista, Apelante público y notorio, que murió excomulgado. Los Jansenistas empren—- dieron engañar al mundo haciendo estender la voz de milagros obrados en el sepulcro de este santo de nueva inyencion , y para ello amaestraron á algu- (307) y plata los hacen muy ricos, y ponen en dis=. posicion de no verse precisados á ningun: trabajo penoso. DAS 99. La doctrina que en materia de Religion se enseña en el pais, es en muchos puntos sumamente diferente de la nuestra. Parece que al principio del siglo XVH, pri- A nas personas viles, especialmente mugeres, á. fingir enfermedades ocultas, y terribles convulsiones, de las cuales aparecian súbitamente curadas luego que tenian la dichosa suerte de llegar y tocar el sepulcro del Diácono san Paris. A esta escuela pública, que lo fue de impiedad y de disolucion á un. mismo liempo, no tuvo vergiienza un Jansenista de llamarla “una cáledra desde la cual se hace oir por sí mis- »ma la verdad de un modo milagroso; y donde »Dios, sin Escrituras y sin libros, instruye en un »momento á millares de fieles, Kc.” (Instruccion Pastoral de Mr. Colbert , Obispo de Mompeller , so bre los milagros que Dios ha hecho en favor de los Apelantes de 3.2 de febrero de 1733.) Sin embargo, es necesario confesar que los Jansenistas han tenido por fin vergúenza de tanto escándalo. El gace—- tero del partido, que todas las semanas imprimia en París un número en folio de Noticias Eclesiásticas, aunque con la fecha de Utrech, condena francamente las escenas escandalosas de las convulsiones. Por fin, aquella escuela de verdad fue abolida de órden del Rey, que hizo cerrar el cemen— terio, y que no se permilicse la vista del dicho sepulcro, * (308) meramente un flamenco (1), luego despues. un francés (2), y por último un bolandés (3), trataron de establecer una nueva secta en estas provincias publicando un nuevo Evangelio. : La doctrina de estos nuevos evangelistas está llena de opiniones tan odiosas y tan repugnantes al buen sentido, que no se puede oir ni leer sin estomagarse; sin embar= go, no'tardó en tener un grande número de: secuaces. La mejor razon que se puede dar de este fenómeno es, que ellos siguiendo las huellas de los otros novadores que los ha-. bian' precedido, procuraron á toda costa hacer prosélitos en toda “clase de gentes, particularmente entre las mugeres , para quienes la novedad tiene grandes atractivos. Al principio su plan no fue destruir el Cristianismo que profesaban, ni atacar de frente á la Iglesia Romana; mas despues con el tiempo se ha ido desarrollando ;, y aunque secreto, no se pudo ocultar á las personas - Hustradas que desde luego previeron que se tiraba á batir los cimientos para destruir el A RAS e EEE (1) Bayo. (2) Sanciran, (3) Jansenio, (309) edificio; El que mas directamente trabajó en este perverso designio fue el holandés. :Como tenía alguna lectara de las muchas obras de san Agustin, y 4 la ignorancia de no haber penetrado su verdadero sentido, unia suma libertad en manifestar sus delirios, formó'un sistema, del cual hé aquí un bre- ve resúmen, segun que se ha podido sacar de sus libros. dot 30. En ellos enseña con toda claridad, que Jesucristo no ha muerto por todos, sino por algunos particulares nada mas, habiendo dejado Dios al resto de los demas hombres en la masa de la perdicion, sin suministrarles ningun auxilio que pudiera conducirlos á una dichosa eternidad. Que Jesucristo no tuvo intencion ni voluntad de salvar á4 todos los hombres cuando derramó su sangre en la Gruz; y que si en el Bautismo, ó en la Penitencia; concede alguna gracia á algunos de estos infelices, esta se puede comparar á un vientecillo propicio capaz de nutrir la esperanza de una navegacion feliz , pero incapaz de conducir al puerto; - y así estos infelices vienen á quedar: por último abandonados en medio de las olas para sumergirse y perderse por toda la eternidad. (316) tes sia discernimiento ni fortaleza Apostólica; por último, que los Romanos Pontífices han usurpado una autoridad suprema, que no se debe en manera alguna soportar; y así el decir que tienen las llaves de los Cielos para abrir ó cerrar por medio de la facultad de atar $ desatar que se les dice concedida , es una piadosa ilusion. : 32. Aunque no se sabe aún, ni se ha podido averiguar con toda certeza lo que piensan de la Eucaristía, sin embargo indicaré lo que comunmente se dice entre ellos, y lo que he visto practicar en conformidad á sus doctrinas. Afectan un respeto tan extraordinario á: este Sacramento , que uno de sus mayores deseos sería estar privados de él por toda la vida, y aun en la hora de la muerte. En muchos lugares tienen señalado estipendio á algunos Sacerdotes determinada- € id bido en la Iglesia de Dios secta de hereges mas alrevida ni mas procaz en negar las cosas mas evi. dentes. = Novecientas cincuenta y ocho condena= _ Clones sucesivas de esta fraudulenta heregía cita el Conde Mozzi en su Compendio histórico-cronológi- co de las principales condenaciones hechas por la San ta Sede contra el Bayanismo, Jansenismo y Quesnelismo; ¿y aún se atreven á negar su existencia ? (317) mente porque no celebren el santo Sacrificio de la Misa, ó solo muy rara vez; y por todos los medios imaginables. procuran es-, tender esta parsimonia en celebrar ()). Pero lo que es mas particular 4 esta naciones el modo de adorar á Jesucristo en la Luca: ristía. Me “acuerdo haber leido en uno de los libros de oraciones, de las que dicen cuando se: muestra :al pueblo: la sagrada Hostia, esta: Señor, yo os adoro sobre vuestra cruz, y en aquel juicio general que habeis de ha= cer al fin del mundo: lo que en mi enten- € 1) Las Memorias de los hombres ¡lustres' Jansenistas, escritas y publicadas por: ellos mismos, es tan llenas de hechos que prueban su fé demasiado equivoca acerca del misterio de la sagrada Eucaz ristía, En dichas Memorias se propone, como un acio heróico de santidad en los Sacerdotes, el “abs= tenerse por humildad , como dicen , de celebrar la santa Misa por largos años,.y ann toda la vida, y en los seglares el no comulgar. Pueden verse las Memorias de Dufosse y Fontaine, donde se verán á manos llenas -egemplos de este escándalo dados aun en la hora de la muerte. En la yida del Diácono Paris , impresa en Bruselas , oficina de Goppens, 1731 , se lee este precioso rasgo de la cari= dad de aquel bendito Diácono: “* Hizo distribucion »de sus bienes á Eclesiásticos pobres, á fin de ha= acer menos comunes las Misas , cuya celebracion » demasiado frecuente hubiera querido poder abolir.” (318) der es como si hablando uno con su Rey le dijese : Señor , yo respeto á Y. M. en el egército en que estábais ahora dos años, y en vuestro palacio en el solío de Justicia, ó Consejo extraordinario que celebrareís den= tro de sers meses, Esta fórmula me hizo creer que su doctrina sobre este artículo se aparta no poco de la fé Católica, y que los autores de estas oraciones , tantas veces: revisa tas éÉ impresas , se esplican muy equívoca= mente, Para que dicho Sacramento está en mayor veneración, acostumbran tenerlo sus: penso ú pendiente sobre el altar, y dan tres razones de esta práctica: la 1,2 porque así se hacia muchas veces en los tiempos antiguos, y la antigiiedad debe servirnos de regla aun al presente: 2.* porque, segun la doctrina del Apóstol de las Geutes, el Salvador está tan distaute de Jos pecadores, cuan- to dista el cielo, sobre el cual esta colocado el trono de su gloria, de la tierra; y 37" pora que en otra forma nuestros Tabernáculos no representarian los grandes misterios que obligan al pueblo á recordarse que el Salvador se eleva sobre ellos por su eminente santidad , y por el lugar que ocupa. | 33. Por lo que hace al Sacramento de la Penitencia, casi todos los que le adiminis- (319) tran se complacen mucho en oir muchas veces unas mismas culpas de boca de sus penitentes, negándoles la absolucion aunque sea sin motivo justo. Esta repeticion de unos mismos pecados, y sobre ciertas materias delicadas, escita á veces una confianza peligrosa y familiaridad demasiada entre personas que debieran estar muy lejos unas de otras, y las mas veces ocasiona un escesivo: rubor, que aleja á muchos del santo Tribunal, resueltos antes á perecer ó perderse, que re= cibir la absolución 4 costa 'detan repetidas y no necesarias confusiones. Conocen que sin este modo de obrar los distritos del Lzbertinage y de la Desesperacion no estarian tan, poblados; «y como los» Jansenistas sacan «tantas utilidades de estas provincias, que les son en algun modo tributarias, autorizan semejante. SSIREE hr, Es verdad que son. escusa= bles, porque sus doctores sostienen que la absolucion es una cosa indiferente, pues en su sentir, la absolucion sacramental no es Otra cosa que una simple declaracion: de la gracia que ya se ha obtenido antes por la contricion interna; y á veces el penitente Puede perder en vez de ganar recibiendo la absolucion, pues debe mirarse como un prisionero ó cautivo, que estando libre de la (390) cárcel, 'se cuida poco de que: sé: le diga que el carcelero le ha abierto las puertas. Apoyados en estos falsos principios , no les da cuidado el negar la absolucion á los penitentes ni aun á los moribundos (0). 34. —Hablau mucho de la Penitencia: pú blica ; pero la esperiencia muestra que su= cede con ellos: lo que conlas mugeres. que hablan: mucho de guerras y de egércitos , sin (1) Son: increibles y repetidos los artificios de que se valen los Jansenistas para retracr á los Cristianos del Sacramento de la Penitencia , dificultan— do de mil maneras su acceso á él. A este fin se or dena la doctrina de que no basla para este Sáeras mento la Atricion,.sino.que es necesaria la. Gon= tricion perfecta , la cual al esplicarla despues , la suponen y hacen tan dificil, que puede llegarse á creer imposible, Al mismo fin conduce el bégar la absolucion , sin motivo particular ó justo; “por seis ó mas mesesy y por años enteros , lo que estan frecuente entre ellos, que. puede decirse de práctica comun. De esto se vé un egemplo bien singular en la carta de la Marquesa de Rochefort á la Condesa de Molle que daremos despues. En el íntérin: no puedo dejar de esponer á la vista las execrables blasfemias de un bendito Padre del Oratorio de Francia, el cual en un folleto impío intitulado La Devoción de los pecadores arrepentidos , Insisticndo en la necesidad de dilatar la absolución á los gran= des pecadores, á fin de que sientan y conozcan (321) que ni vayan á ellas, ni formen parte jamas en sus escuadrones. Toda esta charla sempiterna de austeridad termina por lo comun en” privarse únicamente de la Eucaristía: esta es su penitencia pública, su principal mortificacion ; su primera devocion, y su santificación admirable. De aquí es que como la separacion de la sagrada Eucaristía les parece mas meritoria que todos los 'ayu- A A A A A A o e, mejor, llevándolo por mas tiempo, el grande peso de sus pecados, despues de objetar el egemplo del hijo pródigo del Evangelio, el cual, aunque lleno de enormes pecados, fue al punto restituido á la gracia por su padre, y sentado á la mesa del convite, responde y dice: «El derecho ( oigá- »moslo con horror ) y la Justicia exigían y pedian aque este hijo, á lo menos por algun tiempo, no »por desórden, sino en pena y castigo , es decir, »en penitencia de sus pecados , hubiera estado des- »lerrado de la casa de su padre. Era necesario de- »jarlo algun tiempo con sus puercos , sepultado en »su lodazal ó pocilga: lo mejor para él habria sido »tenerlo sumergido en ella por tan largo tiempo, »que no pudiendo ya sufrir su hediondez , conci= »biese un eterno disgusto.» ¿De qué escesos no es Capaz un sectario obslinado en su error, dejado de la mano de Dios en brazos de sus delirios. El Se- Ñor nos preserve de darle entrada alguna vez, que despues no es fácil su salida. Tom, XIX, 9% (322 ) nos, se pasan semanas, y meses, y años enteros privados de comulgar, y forman de esta privacion un objeto de consuelo y contentamiento grande. Por la misma razon no forman escrúpulo alguno en dejar de cumplir.con la Iglesia; y alguna vez los oí decir entre sí: por la misericordia de Dios hace ya dos, cuatro, ocho ó mas años que no me he llegado á comulgar, porque el Señor me ha hecho la gracia de que conozca que no soy digno; y estoy seguro que Dios que premia á los humildes, me concederá las gracias que efectivamente niega á los: que tienen hambre de este Sacramento, y se figuran quedarian privados de fuerza y vigor si frecuentemente no comiesen de este pan. --:35. Su Calendario: es tambien diverso del nuestro. Han escluido de él á todos aquellos, Romanos Pontífices que en otro tiempo condenaron los errores que ellos han. renovado y resucitado hoy; pero no se'sabe de cierto aún si ha sido efecto de venganza, Ó por dar lugar á otros Santos, de los que en-su nacion se-han distinguido mas por los intereses de la Patria. Son tan celosos por la propagación de su creencia, que no solo deputan algunas personas, que en calidad de apóstoles la” lleyen y establezcan en los (323) lugares donde aún no está admitida, sino que tienen ademas entre: las personas del bello-sexo algunas. misioneras que hablan con resolucion delas cuestiones teológicas, y deciden los puntos mas difíciles de con= troversia. Y este ha sido. el motivo porque se dice que en el pais del Jansenismo hay profesores de todo sexo y condicion, y que la Teología se ha acogido :4 la rueca. Ha tambien varias personas disfrazadas de Religiosos;,; que recorren los otros paises: para adquirir prosélitos. Estos no se dán á conocer sino despues de haberse adquirido la estimacion y respeto entre: varias personas, las que, como no conocen sus artificios, fácilmente se dejan sorprender de su apariencia de piedad y máximas de moral severa. Mas luego: van poco á poco insinuando «su perversa doctrina, y se manifiestan como son. Todo: esto se esplica muy bien en un libri- to recientemente publicado con el título de Memorias de los progresos del Jansenismo en Holanda. 36. Pocos años ha los principales de su Consejo entraron en gran cuidado por un librito que hacia patente á las otras naciones el uso secreto de las qúestas, demandas, ó recaudaciones de dinero que los Jansenis- Ñ (324) tas acostumbran hacer en ellas, y delas que sacan sumas cuantiosísimas: intitulábase Las Rentas del partido Jansenístico recogidas en la administracion de la isla en Flandes, en perjuicio de los verdaderos pobres necesitas dos, denunciadas al tribunal de los administradores de la Junta de Caridad , Hamados comunmente los proveedores de los po» bres. En él se encuentran hechos sumamen= te singulares sobre el modo de que se sirven los Jansenistas para hacer semejantes colectas, y para distribuirlas. Señala claramente cuáles son los que entre ellos deben tenerse por verdaderos pobres, y á quiénes está destinada la principal parte: de estas recaudaciones,. Demuestra tambien que no es “precisamente su objeto socorrer á los pobres enfermos. ó desvalidos que no: tienen con que subsistir, y se hallan en necesidad grande; ni menos el adorno de los Altares y reparo de los templos del Señor: la: asistencia á los infelices pasa entre ellos por una caridad demasiado comun, pues puede egercitarse todos los dias y á todas horas; creen mucho mas útil y meritorio emplear dichas colectas en bien de la causa pública, fomen” tando todas sus ventajas, como es. mantener estrechas correspondencias, y hacer ligas a (325) defensivas y ofensivas con varias partes de Europa para el establecimiento y progresos de la verdad Jansenística, De modo, que así como en otro tiempo el dinero que se enviaba desde la Inglaterra para las necesidades urgentes de la Silla Apostólica, se llamaba en el Estado Eclesiastico Romano el dinero de san Pedro, así aquí podrian: llamarse- estas colectas el dinero de Jansenío. Los que quisieren instruirse mas por menor sobre este punto, pueden consultar el libri- to citado, en el cual se esplica todo circunstanciadamente (1). 37. El Celibato está entre ellos anejo al Sacerdocio como:en el estado romano; pe- (1) Estas colectas Ó contribuciones en dinero para emplearlas en servicio de la causa pública, es decir, en atraer prosélitos al partido, imprimir li= bros, pagar escritores, multiplicar las apelaciones de la Bula Unigenitus , Gc., forman una caja comun», llamada por los Jansenistas la caja de Pie= reíta. Han hecho los mayores esfuerzos para tener oculto al público este infame tráfico, mas por desgracia muchos Apelantes, al retractar ante los tribunales Eclesiásticos su apelacion cismática , han declarado por ante notario las sumas de dinero *que habian recibido por interponer su apelacion. Cinco ó seis años ha (el autor hablaba en el 1789) (332) tarian prontas, y 4-su disposicion, todas las cosas de que podrian necesitar en cualquiera circunstancia,::con'ola seguridad: de que: se observaria: en: éllo la:mayop reserva, para que nunca jamas el pueblo logase: á: traslucirio, 42. Ademas de esto 'se debia represen= tar en-las sobredichas cartas :4:los: Prelados la: disposicion ¿en que estaban: de darles el mismo tratamiento que se daba en Roma al Papa; y para ello insinuar mañosamen= te que enel Jansenismo: el: Papa no era mirado sino como un primer Obispo «entre otros Obispos «sus iguales; que á los Obispos se les daba entre ellos” tanta deferencia, cuanta 'se da por los Ultramontanos al Papa, y que los mismos Prelados lo arre» glarian todo cón «su suprema : autoridad, y nada se haria sino por su órden; En fin, qué toda la nacion estaba resuelta (4 no perdonar gastos ni fatigas, 4 fin de que los Prelados que tuviesen la bondad de naturalizarse entre ellos, representasen al vivo en sus riquezas, en su aparato y equipages, y escitasen en el público la imágen de la Iglesia triunfante, | | : 43. Algunos pretendian que este designio debia estenderse tambien á la Francia; pero Otros Mas sagaces y entendidos manifestaron (333) que en ¿quel reino estaban los Obispos tán unidos: con el. Romano Pontífice; que atendida la vigilancia del Príncipe que los gobierna, á quien tienen y conservan sumo respeto, parecia increible que se quisiesen separar de él; y:si alguno de:ellos llegaba á: declararse en favor de los Jansenistas, sería mirado ciertamente por sus demas hermanos como un desertor de la fé, y por mas esterior compostura y piedad que manifestase, jamas podria lograr que se juzgase biende él; én una palabra; que era inútil, sino AR: el esponerse á una répulsa cierta y constante por - huscar-:imprudentemente. partidarios entre unas personas que se habian formado ya un sistema de doctrina enteramente contrario á la suya, -y.que por ninguna:cosa en el mundo ,; no. como quiera regalos y dineros,:sino la mas grandiosa que se pudiese imaginar, se espondrian á dar un paso que les atraeria la indignacion desu Monarca, cuyos rectos sentimientos en materia de Religion les son bien conocidos. Esta diversidad de opiniones hizo que nada determinasen por entonces sobre este artículo, y así se separaron sin concluir nada. SS 44. Luego que comencé á cansarme de mi permanencia en Filquera, capital della pro- (331) vincia; y á esperimentar varias indisposiciomes físicas por no haber podido! acostambrarme á un clima tan diverso al«de: Lútecia, me resolví partir:al campo para respirar un aire libre, y principié por la visita: del Monte Ignaciano, el :cual hallé ser de un. aire mucho mas puro que el de 'Filáucia: se: me habia prevenido:que el Príncipe que mandaba por entonces en aquel lugar, era un homibre de grande estatura y bien' proporcionado, de una fisonomía agradable, y que mos: traba franqueza: y bondad; su vista me certificó mas de ello cuando el oficial que: estaba de guardia.me condujo á su-presencia, Pasados los primeros cumplimientos me -pre- guntó si habia en Lutecia (el oficial.le habia dicho que yo acababa de venir de alli) alguna noticia que mereciese referirse, y espccialmente si era verdadera la voz que se habiaesparcido: de que los negocios delos Jansenistas estaban en una situacion deplorable, despues que se habian descubierto. las perniciosas prácticas de que usaban, y el -manejo secreto de que se habian valido sus dos generales para fortificar el partido (1). A Tc A ci LSD (1) Los Jansenistas han intentado muchas veces coligarse y hacer causa comun con los Ugo-= (335) Preguntóme tambien si era cierto. lo, que se decia de que uno de: ellos estaba fugitivo en Holanda, y el-otro habia sido hecho prisionero, despues de haber perdido su equipage,:todo lleno. de:armas de: un temple finísimo, de que se decia, tenia un número muy considerable. 45. Respondile; que no pudiendo dudar que me hablaba de un famoso Orátoriano (1), y de un Apóstata del Patriarca de los monges, podia asegurarle que las moticias venian por buen conducto; que era muy verosimil que estos dos. personages no po= notes de Francia, y con los Presbiterianos de In= glaterra para destruir la Religion,Católica Romana, Se han publicado varias memorias (cuyos ori sinales se conservan en la Biblioteca del Rey de Francia) que los Jansenistas habian presentado á los plenipotenciarios del Congreso de Soisons, para interesar á los Soberanos. de Europa en los Pro= gresos del Jansenismo. Se sabe tambien que ¿los Calvinistas de Ginebra han adoptado, sin hacer variacion alguna, el Catecismo dela Gracia , compuesto por el famoso Jansenista Mateo Faydeau, doctor de la Sorbona. Por todas partes, los Calvi= nistas han aplaudido la doctrina de los Jansenistas como doctrina en todo conforme á la de Calvino. (1) Del Oratorio de Berulle, no de san Feliz pe Neri, (336) drianc ya levantarse de esta caida, tanto mas, cuanto que dos poderosos: Monarcas se habian declarado enemigós suyos: que el Oratoriano se habia escapado de Franconia á favor de una correspondencia secreta con uno de sus patriotas, el cual Je habia ayudado á su evasion; que en seguida se le habia formado causa porel Soberano de Franconia, el cual habia remitido el proceso al Papa; y que despues de una madura deliberacion habia sido condenado solemnemente como rebelde y sedicioso, y enemigo público: que esta sentencia estaba tan estendida, que apenas se hallaba persona, por poco curiosa que fuese, que no se hubiese hecho con una copia; que este negocio habia desconcertado de tal manera á sus partidarios, que no se atrevian á manifestarse públicamente sus fautores; que apenas hacia dos dias que un Jansenista de Filaucia con quien habia tenido “alguna relación particular, me habia dicho en confianza que los principales magistrados de la capital del Jansenismo habian hecho reunir .extraordinariamente el Consejo privado para: tratar de los medios de que se podrian valer para recoger y SU” primir las desgraciadas copias de aquel proceso, ó al menos impedir por todos los mos, (337) dos, imaginables que no se vendiese ninguna en Filaucia: y esto.con tanta. mas razon, cuanto que gozando el Oratoriano en aquela ciudad la reputacion de un hombre sin= gular y extraordinario, adornado de una integridad fuera de toda escepcion, si se verificase la venta, este golpe desgraciado sería una piedra de escándalo para el pueblo. Para esto han puesto nuevos guardas en todas las aduanas y correos para registrar con la mayor exactitud,. y no dejar ¡pasar cosa que pueda tener relacion con un objeto tan delicado: sin embargo, se han introducido algunas copias (4). (1), El Oratoriano de quien se. habla es el Pa= dre Quesnel, y el apóstata del Patriarca de los Monges, que se citaba antes, es el Padre Gerberon, Monge -benedictino. El Padre Quesnel, no queriendo subscribir á los estatutos formados. en su Congregacion contra el Jansenismo, se huyó á Flandes el 1685, donde vivió disfrazado de secu— lar en compañía de Arnaldo para no ser conocido. ,El 1703, con inteligencia del Rey de España, fue arrestado: por el Arzobispo:de Malinas, y puesto en las cárceles episcopales, de las cuales se escapó favorecido y ayudado de sus amigos , y huyó. á Holanda, donde murió, impenitente en Amsterdan el 1719. Por los escritos, cartas y papeles que se le hallaron al tiempo de su prision, se le formió el Tom. XIX, E (338) 16. Por lo que hace al Monge apóstata, dijele habia visto una carta del nuevo Soberano de España dirigida al Marqués de Bethmar, gobernador de Bruselas, en la cual mandaba que lo arrestase y se le hiciese proceso en debida fórma, Este caballero en efecto egecutó puntualmente las órdenes de su Magestad Católica; y puede verse el proceso mas por menor en el tomo 3: de una obra últimamente publicada con el título de El verdadero espíritu de los nuevos discípulos de san Agustín. Por consiguiente, á poca costa se podia instruir en un todo sobre el particular, haciendo venir este libro de Lutecia, donde se vende públicamente: en él se hallan cosas tan estrañas, que por prevenido que se esté sobre la malignidad del partido Jansenístico, con todo eso apenas se reduciría nadie á creerlas, si no estuviesen apoyadas con las pruebas mas auténticas, y acompañadas de todas las mas in- A A A AS. LLO. AU proceso; que se imprimió y publicó bajo el título de Causa Quesneliana; y en él se vé un misterio de iniquidad capaz de horrorizar á todo buen cristia” no. Verificado el proceso, Quesnel fue declarado escomulgado, y condenado á reclusion en un m0 nasterio, <C, (339) contrastables formalidades acóstumbradas en los tribunales. .Á pesar. de .lo' que arrojaba de sí el proceso, se procedió con el reo con tanta clemencia, que solo sé le condenó á algunos años de reclusion,. 4 disposicion y al arbitrio de los oficiales, á quienes. está subordinado, haciéndolos responsables de su conducta despues que sé les entregase ó' les fuese consignado (1)... 05. . 47. El gozo que ví manifestarse en el e (1) Junto con el Padre Quesnel fue arrestado tambien el Padre Gerberon, que era apóstata de su Religion, «y se habia hecho naturalizar tomo ciudadano de Rotterdam. Hízosele el. proceso por el Arzobispo de Malinas, y por sus mismas confesiones fue convencido y «condenado como reo de haber enseñado la heregía de Jansenio, la cual por sentencia pronunciada el 7 de diciembre del mismo año, fue obligado á abjurar, y despues se en= tregó á la Religiori para que le impúsiesen la penitencia, segun los Cánones y preceptos de la 'regla de san Benito. Como persistiese obstinado en su heregía, el Rey Luis XIV lo hizo encerrar en el castillo de Amiens, y despues en la cárcel de Vincennas. Despues de haber: sufrido seis años de Prision, el Señor tuvo misericordia de él, y le abrió los ojos para que: conociese el peligro de su Condenacion eterna, á la cual estaba bien próximo, Pues contaba cerca de ochenta años; y ¡el :18 de abril de 1710, hizo en manos del Vicario general * (340) semblante del gobernador comandante del monte Ígnaciano, me hizo creer que habia recibido mucho contentamiento con las par= ticularidades de que le habia informado. Dióme las gracias con mucha cortesanía, y como si por “gratitud me quisiese demostrar que se interesaba por mi seguridad en un pais, en que los estrangeros son mirados con sospecha, me dijo que si resolvia volver á Filaucia, tuviese mucho cuidado en no decir que habia estado en aquel Monte, y mucho mas en callar que habia tenido re- FAA A AA AN O E o a O A E del Arzobispo de París, en toda forma auténtica, de propia voluntad y libremente, la abjuracion de todos sus errores; condenó sus libros, en los cuales confiesa haber sostenido la heregía de Jansenio; pidió perdon al Papa y á los Obispos, y á todos aquellos á quienes habia ultrajado estrañamente en sus escritos, particularmente en la Historia general del Jansenismo, Diósele despues libertad, y se retiró entre'sus hermanos los religiosos de san Gr" man de los Prados, donde ratificó de nuevo espon= -táneamente, á presencia del susodicho. Vicario general y de su superior , y confirmó la abjuracion anterior, y murió con señales de verdadero arreentimiento, ¡Y des ues de unos hechos-tan úbliz. ¡ p p cos y tam autenticos, aún tendran valor los Jansenistas para decir que el Jansenismo es un f20- «tasma!»¡que no hay tal SR ¡que es una que mera! 01 PA ti ra (341)y lacion alguna con él; pues.me esponia á su= frir algun disgusto, ó acaso alguna vejacion personal, pues la esperiencia le habia hecho ver que aquella nacion' se resiente hasta lo sumo 'á la: mas pequeña: ó: ligera sospecha que se le dé, MS 48. En prueba de esto me contó que los Jansenistas habian buscado medio de envenenar, y efectivamente habian envenenado, á.unbuen: viejo, á quien se habia confiado un manuserilo importante, que contenia un discurso. hecho por uno: de. sus principales doctores en un consejo privado, para sugerir los medios mas oportunos de sostener la re=" pública en un estado floreciente, y procurar sus aumentos. El buen viejo hizo varias copias del manuscrito; y habiéndose retira” do al monte Ignaciano, dió dos de ellás á su comandante, lo que sabido por los Jansenistas le juraroa odio eterno, y fue ocasion de sua muerte. Yo: le supliqué tuviese á bien facilitarme una de aquellas copias para llevarla á Lutecia, y él se diguó complacerme, pero con la condicion de que llegado que fuese á Lutecia, la consignase al Gobernador de provincia, que tenia establecido en aquella ciudad, Luego que la leí me pareció tan interesante, que me persuado no (348) nuestra república; y así se irá disipando poco:4. poro, y desvaneciendo la grande veneracion que los pueblos les conservan: como á sus-padres espirituales: mas en: todo esto es «preciso «trabajar «con mucha prudencia, poco 4 poco, cou dulzura, y sin escándalo: ¿Los hombres sabios: y celosos' de: nuestro partido que tengan hermanos, sobrinos: - ó parientes religiosos: procurarán «mañosa= mente separarlos, y hacer que sé secularicen, haciéndoles conocer Jos abusos: dela Iglesia Romana en ligarlos con votos y quitarles la libertad, encerrándolos en el claustro cuando no «tenian «aún: edad suficiente para pesar con. madurez-los:empeños' y obligaciones que contráian. La vida laxa y ociosa que pasan en el claustro, les deberá moverá ahorcar desde luego, como suele deeirse; los hábitos; y “rompor esos lazos par ra trabajar en la viña del Señor segun: 1ues tras máximas. bho! ps Para que el «éxito sea feliz, convendrá servirse de cuentos € historietas de «malos religiosos, y del «ridículo, burlas y «sarcas” mossobre su holgazanería, lamándo!los Je” chuzos, ociosos, pancistas, Ktc., y ya de otros medios, segua que la prudencia dicte la ute lidad que puede sacarse de ellos en fayor de (349) nuestro partido. La misma conducta deberá tenerse respecto á las comunidades de :hombres ó mugeres, seculares.ó regulares, que no esten bajo nuestra direccion y gobierno. Medio tercero, 53. En nuestras juntas generales y particulares habíamos comprendido completamente que la doctrina perniciosa del Merí- to, segun que la entiende y practica la Iglesia Romana, es el principal apoyo del Monaquismo, que debemos y deseamos destruir, y el fundamento mas estable de la subsistencia de los Regulares. Porque si se cree que Dios da á todos los hombres gracias suficien= tes para su salvacion, y que por medio de nuestra cooperacion ó correspondencia á:ellas (*) se hacen eficaces, los que tengan algun cuidado de su salvacion procurarán reconocer la voluntad de Dios sobre sí, para corresponder á ella, y se dirigirán á los religiosos que se creen los depositarios mas fieles de los secretos divinos; harán muchas limosnas á los e _——_ a (*) No se entienda por nuestras propias fuer- 245, sino con el auxilio de Dios, (350) pobres, y cómo entre éstos se cuentan como los primeros los mendicantes, se las. repartirán abundantes. Es por lo tanto de sumo - interes para nuestro partido combatir: esta doctrina que liga los espíritus por medio de los Votos, y de la preocupacion de los Meritos. Para esto será necesario hablar siempre en público de una gracia=victriz, de una delectacion victoriosa, que no deje á la voluntad la pena y cuidado de corresponderla, sino que ella misma forme necesariamente la correspondencia en el hombre; en cuyo caso todos ven que no hay que fatigarse ni trabajar mucho para observar los Mandamientos y servir á Dios, pues éste ños lo ha de dar todo hecho: que es necesario dejar á la gracia, la cual, cuando se nos dé, lo hará todo; que nosotros no podemos resistir á sus amables violencias; que lleva consigo tal dulzura y delectacion, que no se puede esplicar con palabras; y por último, que se conoce por ciertas señales que no se conce: den á todos, y son rarísimas. | (351) DIVERSAS INSTRUCCIONES EN FAVOR DEL. PARTIDO. Instruccion primera. 54. Sila prudencia nos obliga á observar cuidadosamente la disposicion de los ánimos de las personas con quienes hemos de tratar, particularmente es esto necesario respecto de las que son sospechosas de nutrir sentimientos contrarios á los nuestros, con éstas conviene suma cautela, Deberán, pues, los verdaderos discípulos del Doctor de: la Gracia usar una €squisitísima precaucion, cuando se vean obligados á tratar con los úe entiendan han sido instruidos por Regulares, ó recibido su educacion en los Seminarios y casas de estudios, cuya doctrina es diversa de la nuestra. Dirán siempre que no quieren oponerse ni perjudicar á los buenos religiosos, ni á los Eclesiásticos de probidad ; nombrarán á veces con estimacion, y aun con elogio, á algunos que conozcan son incapaces de contradecirnos, ó que en secreto se sabe que sus ideas son algo conformes, 6 no muy diferentes de las nuestras, Podrán á yeces fingir tambien que desaprue- (359) ban nuestra doctrina, y decir que no son Jansenistas, cuando haya precision de hablar. con los que tienen horror á esta doctrina, y esperarán con paciencia y prudencia el tiempo y ocasion oportuna de hablar favorablemente con las personas que sean á propósi- to. Sin embargo, no manifestarán abiertamente su opinion, sino se espresarán como si fuera opinion comun la suya, á fin de no alarmar los espíritus, € irlos imbuyendo poco á poco en nuestras máximas. Aunque no reconozcamos otra libertad que la que se opone á la coaccion ó violencia, sin embargo conviene exaltar mucho el nombre de libertad, y decir que somos libres, y nuestras obras ú operaciones dignas - de estima ó vituperio. Aunque la gracia, en nuestro sentir, imponga á la voluntad una necesidad antecedente para obrar, no es n£* cesario servirse de la palabra necesidad, die ciendo que la gracia necesita dla voluntad; en vez de estas espresiones se podrá y con vendrá decie que la gracia victriz condue? dulce y suavemente sin violencia á. la volun. tad á donde quiere: y que no: hay corazoD» por endurecido que sea, que la deseche J% mas; pues cabalmente la da Dios para ye” cer la dureza del corazon. Se deberá ten (853) oucho cuidado 4.los, principios en,no.avanzar, ciertas. proposiciones «que, suelen, turbar y. ofender los ánimos, como .por.egemplo, que Cristo no ha: muerto por. todos los, hombres ; que los. Mandamientos. de Dios son ¿mposibles á los. que. los .quebrantan;- que no hay gracia suficiente; que Dios no quiere salvar á todos , Kc. ; Ec; pero convendrá, ya:sea por' escrito ósdepalabra se escriba ó predique+enel confesónario :ó en las:-con> versaciones familiares., hablar siempre de: la predestinación y.reprobacion, y de. la grá- Cia-victriz.. | frnggeo ¿esidizoii 01h ss Sesdirá tambien que: las disputas-entre los-Jansenistas- y ¡Molinistas: proceden: de sio entenderse, y son mas bien cuestiones. de nombre, :ó disputas de palabras que::otra cosa.,', y-«que; todos «se conforman y convienén - Sa que así unas como otras proposiciones:no son, heréticas , sino opiniones puramente de escuela. Si quieren decir encubiertamente:su sentir. delante de personas con quienes. no haya «confianza ,.lo: deben hacer por modo de narracion diciendo: Los Jansenístas sostienen esto y aquello y "al mismo tiempo ¿poñdrán mucho cuidado::enapoyár com las “Mayores: razones ;' pero sin aparecer intere- «sados. en ello, nuestra doctrina. Los:que-no Tom. XIX, 23 (354) a “en” sí fuerzas: para: “entrar en dispus a sobre estas materias, "ni puedan" apoyarlas con buenas razones, se acogerán al texto tab sabido delo iasondablé de 189; juicios de Dios: ¡O quam ¿nescrutabilia” sunt pS Dil! ¡O “altitudo diviliarim', dl 5170 E PA Instruccion segundas, cs mul “55.0 Las »mugeres! casadas y las: ¡jóvenes seglares serán mas fáciles á: recibir nuestra doctrina ; y-por-eso-los discípulos se in2 sinvarán en sus: ánimos por todos: los: 'me=- dios posibles, especialmente por medio de una extraordinaria devocion , «porque són muy inclinadas á la: novedad; y ellas- La á otras. personas: ñ 1038 “5 Quando se imprinía ó espais afgana obs en que se insinúeró:apoye nuestra dottrina, se persuadirá á las-que tengan facultades ¿-que-la compren» , y se procuren salgunos egemplares curiosamente “encuaderaados- para: pegalarlos-4“las personas que juzab en? Ia yet o an dercera. dE gos Los discípulos: que esten: ya: bien afirmados en nuestra, doctrina podrán: tratar discretamente «con. los. que vean que: no'son VA «qui -? pa púeden ayudar ó: a vQreVte alo partit. , (355) favorables ni contrarios al<partido; y estendér también entre das «buenas familias libros notidos'con: el nombre de: buenos Católicos. í EONLIIE.. MBEDAISS 9 13 arcz 19654 as BhiA dos ¡devotos procurarán inspirarles. profundamente” ue-la devocion mas só- Co (356) lida-es la que se: enseña. en la doctrina ,de Jos Jansenistas , pues sola. ella ¡propone las condiciones necesarias para que las. acciones de piedad sean agradables al Señior. Que la condicion principal en todas es:la. gracia, sin la cual Jas mejores obras som pecados: que es una presuncion criminal, y un. orgullo satánico, pretender que tenemos alguna parte ó algun mérito. en las acciones piadosas: que Dios es el que lo hace todo. en nos- Otros, sin que nosotros tengamos mérito. al- -guno: que. la soberbia corrompe las. mas veces las mejores acciones ; y por, último, que la mayor gloria y, la mas heróica 'yirtud del hombre es depender en un todo, absolutamente de la gracia, de manera que .ella-ló obre todo en nosotros , sin. nosotros. Instruccion quinta. 58. A los libertinos les dirán: que Dios desde la eternidad determinó y fijó nuestra -salvacion Ó nuestra condenacion; y por.mas «que hagamos , en'manera alguna podremos hacer que se varíe el decreto, Que las prácticas y mortificaciones de los Religiosos SOM inútiles, y de nada sirven si no estamos en -graciaz y si hay en ello algun mérito, la (357) gracia es la que sola lo produce, y en nada depende de nuestro obrar. Que si el Concilio de Trento alegado por los enemigos de=: cidió lo. contrario, fe un Concilio compues- to de frailes y escolásticos vestidos de morado, y'con mitras en la cabeza. Que todos nuestros doctores y las personas sensatas sostienen nuestra doctrina, como enseñada por, san Agustin, que es el gran Doctor de la gracia, cuya doctrina está aprobada por la Iglesia, es la mas segura, y la mas glorio-= sa y mas agradable al Settor Sentados estos principios , dirán claramente que el Hijo de Dios no ha muerto por los precitos: que dejándolos Dios en la masa de perdicion, les niega hasta la gracia suficiente, porque sabe que abusarian de ella: que: no hay ni:se da gracia que no sta eficaz y victriz; que la gracia es eficaz por sí, sin cooperacion de parte nuestra, y que recibida una vezes una grande prueba de predestinacion y motivo pue alegría. Instruccion. sexta. 59. Tendrán gran cuidado «en tratar. con mucha sumision á nuestros Obispos, con *espeto y cordialidad á los Curas y Sacerdo- (364) tabernas, hosterías y teatros, cómicos; cantarinas y bailarines en cada esquina; la ma-" yor parte de las tiendas eran confiterías, pastelerías, cafés, en donde: se vendian dulces, sorbetes, Xc.; en fin todo lo que puede lisongear el apetito, y fomentar la alegría: y la disolucion. nin yr - 63. Fuíme á apear á-la posada de :la Predestinacion, que: segun oí es la mas an= tigua del lugar, aunque su fábrica es de gusto moderno, y á lo que parece no puede contar arriba de cincuenta años. La preferí á todas las otras, ya porque me pareció mas separada de la plaza mayor, que:es el pun- to de reunion de los: libertinos y disolutos,. tanto por el dia como de noche; y ya tambien por el deseo de informarme mas «por menor del motivo por qué el huesped la habia puesto ese nombre, Preguntéselo en efec- to, pero no me supo dar mas razon sino que el dueño que la levantó habia sido el primero que habia decidido en favor del Libertinage; que siendo la Predestinacion y la Reprobacion eternas , absolutas é irrevocables, no se debia tomar cuidado alguno en este mundo por la vida: futura. Porque aun dado que el hombre fuese libre para obrar el bien ó el mal, siempre sucederia lo mis= (365) mo; porque el decreto eterño; de salvacion: ó ó delirar no se mudaria por mas esfuerzos que hiciese; y por consiguiente, clipartido mas seguro era abandonarse, durante la vida y el tiempo presente, á.todos los. deleites y «placeres de.los:sentidos, dejando, que estos gozasen de ellos á sus anchuras. .; 64. : Parece queel. autor: de “esta: fatal As se «habia. visto obligado á salir. de Filaucia, la. capital. del ¿ ¿¡¿nsenismo, precisamente. por esta razon, de haber descubierto imprudentemente las; consecuencias que se deducian delos principios de la doctrina del pais;.sobre. cuyo punto se se. habia, considerado. reo.contanta .más, razón, cuanto. que él podia haber seguido, sus «propios sentimientos, :4. imitacion de. otros muchos Jansenistas ; salvando-en-1o', esterior el decoro y Apariencias. como ros las leyes: del pais, : 65% «Dos .cosás me hiniemi Pisa: ádejar: luego. á luego esta, poblacion; la. primera, que. mi corto peculio,se habria acabado hiena pronto, por. poco queallí. te detuyiese, Y ho. tendria, con, que volverá Lutecia; y la segunda y.mas principal, porque no e do:en aquella ciudad cosá alguna que debié: se escitar la-curiosidad. de un. hombre de mi (366) profesión y síchallando mil objetos ode escándalo ; capaces de seducir y hacer: ovacilar mi' debilidad hataral “podia: perderme fácil mente; y así me'retirés bien temprano á la posada “y me:cerrécentel: “cuarto que mehabignoseñíaladoy! resueltos ás jobs del pri al amanecer.' ns «uz $ ol! 125660 En efecto; apenas) apamó el dia sa- 1 dé aquella región peligrosa; ly aunque antes habia teidotanosamiento> dé atravesar por «la "provincia de la: "Desesperación; me contenté soloseonmirarlá desdesuna colima que se hallaba en el: camino, 'sobreslazcual subí; y desde: ella,y envpartesdonde no: podía? ser visto , observé los objetos mas notas bles jo valientes de «un anteojo de larga vist. Pero ¡Dios mio, qué-vílen:todo'aquel infeliz pais no se' descubrian'sino objetos: ús gubres y funestos.>Los prados masinmediatos á la colina donde me hallaba estaban lénos: de agenjos»amarguísimos; de acónito venenoso, de'cicuta y: Otras yerbas csemejantes, que regularmente 'no sedan (4: no ser alguna que otra mata; y alguna vez). en otros lugares menos espantosos ; al pierde las mon* tañías «unos cuántos fúnebres y mal ordena” dos cipreses forinaban: un bosqués «sombrio Y temeroso, y al estremo' de él: sé» veian: horro: (367) - TOSOS precipiciós. Los árboles*que“sesven'al lado delos «caminos; “inspiran aún” mayor horror; pues en “ellos se notar: co! gados mu+ chos infelices melancólicos, ¿que '¡desesperados'¡bar Hegadorá alrorcarse” por símismos por liaber temerariamente meditado el 'misterio impenetrable de la Predestinacion. Para 'éste! efecto sio dada abunda el pais mucho'en cáñamo; pará que no falten cordeles á los que los necesiten: Alí no secoía' la melodía: de los pajarillós; y sí*solo el Tonco grazmar de: los cuervos”, el tristeahullido de las lechuzas y otros“animales nocturnos; que anidamdo cen aquellos árboles; van “de “unos en' otros girando al rededor de los*'sepulcros, que de trecho en trecho seven esparcidos por aquellos*eampos: + +! 01 ope 67. Confieso con verdad que todo loque vi enel poto tiempo que estuve sobre la co- Tina; escitó eén mi espíritu tales sentimientos de compasión sobre el-estádo: miserable de los habitantes de aquel desgraciado“ pais, queme hicieron abomiriar' mas y «mas, “y detestar”la perniciosa dottrina. de donde se derivaban tan funestos efectos. No pudiendo tolerar: la “vista de tales espectáculos, «seguí mi camino sumergido en tristes reflexiones, Pensando en'los medios que se podrian tomar (368) para sacar 4, aquellos infelices de; aquel. ese. tado, y traerlos á-un verdadero conocimien? to. de. sus' intereses, Nlamándolos 4 mejores pensamientos. y opinion. ¡Quién nos diera ver. cumplida, una obra. tan. saludable! Ojalá el ¡Señor la, tenga reservada á las, sabias y, prudentes ¡personas de nuestro siglo, que con tanto. valor la han; principiado bajo. los.ausr picios, y proteccion del. o mas; pio y aaa del:mundo!.... sup solid 68.1. Como. era. tán: fácil sh estraviarme siguiendo mi viage por sendas desconocidas, tomé sin advertirlo el camino que.va á pas raral ¿mar Prolipso; mas; por. fortuna' ¡un bueri hombre que volyia desde; él, me; desengañó, asegurándome que £l habia estado á riesgo. de perder la vida, 4. causa del, aire petita] que ¡allí,se respira; originado de la. corrupcion de tantos cadáveres. como el mar suele arrojar,-sobre sus, orillas, despues de los :naufragios/que suceden. Este encuen tro me, sirvió muchísimo, aun por. la gusto” sa conversacion. que desde. luego entabla” mos, la cual. me: restiluyó en parte, la, casi ya perdida tranquilidad de mi espíritu. - 69. Mi satisfacción se aumentó al saber que él volvia á Luiecia, á donde le. Jlamaban algunos negocios de entidad, y ademas O A IN > (369) tambien para repararse y: restablecerse * del trabajo y peligros del penoso viage que temerariamente- habia emprendido sobre aquel ¡tempestuoso mar. Él por su parte no manifestó menos contentamiento al oir de mí que le acompañaria gustoso, y que por gozar de tan buena compañía dejaria el volver á Filaucia, aunque por respetos de política y atencion parecia algun tanto obligado á ello;' para dar las gracias y despedirme de algunas personas que me habian fas vorecido; pero que desde Lutecia, luego que llegase, lo haria por medio de cartas, 70. Continuamos, pues, nuestro camino alegremente y con un tiempo tan hermoso cual pudiéramos desear; y puedo ciertamente asegurar que la conversacion de aquel hombre me compensó bien los disgustos que habia esperimentado durante mi viage: á la verdad la satisfaccion no "podia originarse de - su elegante modo de espresarse; pues á lo que entendí, era un italiano que hacia tres Ó cuatro años que habia pasado á Francia; pero sin embargo en su conversacion manifestaba ser hombre de mucho seso y de una completa erudicion, Luego que liegamos á Lutecia, le ofrecí una habitacion en mi casa por todo el tiempo que perma- Tom. XIX, 24 (370) neciese en la ciudad; pero con la mayor cortesanía me respondió que no podia aceptar mi oferta, porque debia ir á hospedarse en casa del Nuncio de su Santidad, donde seguramente hallaria disposicion para poder partir al dia siguiente, De estas palabras inferí que podia ser alguna persona enviada espresamente á la provincia del Jansenismo para averiguar si era cierto todo lo que se habia dicho y decia de aquel país, O, S, CG, S, R. E, pa a A (371) ÍNDICE DEL TOMO XIX. Los Jansenistas ¿son ó no Jacobinos ? PARTE SEGUNDA. SS Megitimidad de la consecuencia del raciocinio Tamburiniano en defensa de los Jansenistas. . .... EA Primera clase de pruebas. = Carácter de los Jansenistas. . . S. 42 Variaciones de los Janseniístas en su doctrina $. 2.” Incoherencia de la doctrina jan- A E AA $. 3.” Contradiciones en la doctrina de METAN SEAL A S. 4. Mala fé de los Jansenistas. . . S. 57 Doblez y falta de sinceridad en los Tansenislas oi + iia $. 6.” Mentiras descaradas. . . .. $. 7.7 Calumnias € imposturas. . .. » $. 8.” Falsificación de varios textos. . S. 9.2 In jjurias á sus contrarios. . Segunda clase de PS = Hechos antiguos , 23 . . eo ... . . id. (379) Tercera clase de pruebas. = Hechos RBCreN ts ¿IAS ERIN a, O Testimonio primero... .. .<. .. 93 Testimonio. segundo. + esca 4980 Testimiortio tercero: "A NBA Testimonio cuarl0. . . ok... . 136 Testimonio Quinto. ple ALA TestiMoniossextos id Testimonio «septimo... o... 163 ConclBs ORI ATAR AAA e AN GEOGRAFÍA DEL JANSENISMO. ) “Advertencia pri EIA al DAR OS Carta en forma de Prólogo, num. Y. Esplicacion del mapa de las provincias del Jansenismo, num, 2.27 Noticia: de Jansenio y su libro, ¿bid, (nota). Idem sobre el monasterio de Port-Royal, ¿0id,, ibid; Carta de un amigo relativa á la ib del Jansenismo-y su testamento, num. 3.= Noticia del Padre Quesnel y su libro de las Reflexiones morales , ¿bid, (en la nota). = Contestacion á la carta anterior, num, £. , Descripcion del país y sus confines , num 5, = Su capital, num. 6. = Monte Ignaciano, ciudadela enemiga que la domina, num. 7. = Primeros habitantes “del pais, num, 8. Complexion y enfermedades ordinarias de los Jansenistas; num, q; = Noticia sobre un famoso médico = (373) del pais (en la nota), ibid. = Casas y habitaciones, num. t0.=Su trage, trato y conversacio= nes mas frecuentes, num. 11, os Máximas en forma de Constituciones comunicadas á las monjas, dirigidas por sus doctores, num. 12.2 Afectacion dolosa en la definicion que dan de la Tolesia, ¿bid, (en la nota á la báxima ey Imprentas, y tintas que usan en ellas , num, 13,= Armería, num. 14. = Ferias, num. 15, Libros tenidos por buenos en el país y sus tres pró= vincias confinantes..... num, 16. Idem reputados por malos , num. 17. Nuevas remesas recibidas enestos últimos tiempos, n. 18. ¡Grados de Doctor. Cómo se reciben entre ellos, y sus a insignias , num, 19. = Ofrendas que se hacen en las Misas parroquiales, num, 20,= Comidas y convites, nUM, 21. Ciencias y facultades mas favorecidas en el país: retórica, música , arte militar, «c. num, 22. ÁAr= did de los Jansenistas en la Paz dicha de Clemente 1X..... ibid, (en la nota). ÁAntigiiedad y fundacion de su capital, num, 23.= Cómo se conducen con los que se quieren conna= turalizar en el pais, num. 2/4. Reconocimiento que tienen á los que trabajan en promover los intereses de su república, mum. 25. = Noticia de Luis de saint Amour, y de las Cartas—-provincia= les, ibid, (en la nota). Animales que se crian en el país, num. 26. Frutas, rios y lagos, num. 27. Minas, num, 28,= Cementerio de san Medardo, ibid. (en la nota). octrina en puntos de Religion, num. 29.—Sobre la predestinacion, num, 30. = Sobre el Papa, numero 31.—= Sobre los sacramentos de Eucaristía, num, 32, y Penitencia, num. 33,=Penitencias Ad 11») | + calibrite Ms colorchecker cLAssic