Crear conceptos: presencias del “universal fantástico” viquiano en el pensamiento italiano del siglo XXI
Abstract
El artículo analiza la herencia viquiana en el pensamiento moderno, en particular en el pensamiento moderno italiano. A partir de una periodización de esta herencia, según la cual el XIX es el siglo del Vico filósofo de la historia, el XX corresponde al Vico filósofo del lenguaje y el XXI pone en relieve al pensador del cuerpo y se reconcoe en el “universale fantastico” (universal fantástico) el legado más relevante del pensamiento viquiano. Este legado actúa críticamente dentro del pensamiento de autores como Agamben, Deleuze y Esposito e influye también en escritores como Pasolini.
Full text
Crear conceptos: presencias del “universal fantástico” viquiano en el pensamiento italiano del siglo XXI – Creating concepts: presences of Vico’s “fantastic universal” in Italian thought of the 21th century – Creare concetti: presenze dell’“universale fantastico” vichiano nel pensiero italiano del XXI secolo – D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2023.i37.08 © Cuadernos sobre Vico 37 (2023) [133] Sevilla (España, UE). ISSN 1130-7498 e-ISSN 2697-0732 © Davide Luglio – D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2023.i37.08 © de la traducción: María Rodríguez Lorca. CREAR CONCEPTOS: PRESENCIAS DEL “UNIVERSAL FANTÁSTICO” VIQUIANO EN EL PENSAMIENTO ITALIANO DEL SIGLO XXI Davide Luglio Universidad Sorbona-París IV RESUMEN: El artículo analiza la herencia viquiana en el pensamiento moderno, en particular en el pensamiento moderno italiano. A partir de una periodización de esta herencia, según la cual el XIX es el siglo del Vico filósofo de la historia, el XX corresponde al Vico filósofo del lenguaje y el XXI pone en relieve al pensador del cuerpo y se reconoce en el “universale fantastico” (universal fantástico) el legado más relevante del pensamiento viquiano. Este legado actúa críticamente dentro del pensamiento de autores como Agamben, Deleuze y Esposito e influye también en escritores como Pasolini. PALABRAS LLAVE: universale fantastico, cuerpo, zoé/bíos, Pasolini, Agamben, Davide Luglio. ABSTRACT: The aim of this article is to analyse the Vico’s inheritance in modern thought, especially in modern Italian thought. Starting from a division of this inheritance into periods, where the 19th cent. focuses on the vichian philosophy of history, the 20th pays attention to Vico as philosopher of language and the 21st shows up the thinker of the body, the article recognises in the “universale fantastico” (phantastic universal) the most relevant legacy of the Vico’s thought. This legacy has a critical influence on thinkers like Agambem, Deleuze and Esposito, as like as on writers as Pasolini. KEYWORDS: universale fantastico, Body, zoé/bíos, Pasolini, Agamben, Davide Luglio. ––––––––––––––––––––– Recibido: 05/10/2023. Aceptado: 13/11/2023.
Davide Luglio 134 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) nterrogarse sobre Vico y la modernidad, si por modernidad entendemos la presencia del pensamiento viquiano en la contemporaneidad, enfrenta fatalmente a dos tipologías de presencia. Por una parte, están los autores que escriben sobre Vico, para los cuales este es un objeto de estudio, y por otra, están los autores que se refieren a Vico, directa o indirectamente, por su valor simbólico, en cuanto representante de un conjunto de temas, de perspectivas culturales, de “emblemas”, por usar una referencia familiar con el filósofo napolitano, que su obra ha sedimentado en el saber y en la cultura a través de los siglos. Sería interesante catalogar todos los emblemata viquianos del siglo XX. Poco basta para darse cuenta de que no son aquellos que el siglo XIX ha puesto en evidencia. El siglo XIX ha sido respecto a Vico el siglo de la historia a comenzar, naturalmente, por la obra del redescubrimiento del filósofo llevada a cabo por Jules Michelet. El siglo XX ha sido el siglo del lenguaje. Y también aquí hay un punto de inicio y un autor de referencia: Benedetto Croce y su Estetica come scienza dell’espressione e linguistica generale. En cuanto al siglo XXI es quizás un poco pronto para decirlo, pero, como querría intentar sugerir hoy, algunos elementos existen para pensar que Vico está todavía presente a través de algunos conceptos que han sido reactivados en el ámbito de un giro que ve como protagonista, ya no el lenguaje, sino la vida entendida tanto como realidad biológica, como realidad política y como la articulación entre estas dos dimensiones. En particular, me gustaría detenerme sobre un concepto, a través del cual la fuerza del pensamiento viquiano sobrevive en el ámbito de una revisión en acto desde más partes del significado de racionalidad y del valor de este término en particular en la caracterización del pensamiento científico y filosófico. Por lo demás, si quisiéramos individuar un emblema del pensamiento viquiano que atraviese los siglos y que esté presente en filigrana en las distintas valoraciones de su obra, este es aquel, me parece, de una distinta concepción de la racionalidad a menudo recuperada de manera un poco simplista en la oposición Vico-Descartes. Detrás de este tópico, como frecuentemente sucede, hay sin embargo algo de verdad. Vico, que de todos modos pensaba en la Ciencia nueva como en una ciencia que «procede precisamente como la geometría» (SN44, § 349), es el defensor de una forma de racionalidad inclusiva. Conocer racionalmente para él no significa excluir o subordinar en el ámbito del saber aquello que no es reconducible a una idea clara y distinta sino que significa, por el contrario, incluir todo aquello que contribuye al
El “universal fantástico” viquiano en pensamiento italiano del siglo XXI Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 135 desarrollo de la actividad o de la creación humana. El ámbito de la filosofía debe por tanto mantener unidos y poner en el mismo plano aquello que entra en el orden racional y aquello que se escapa del mismo, y dado que se considera que sale del ámbito racional lo que no es reconducible, en última estancia, a un procedimiento lógico, se trata de encontrar un modo para dar forma, y forma científica, a aquello que no es posible reconducir a las leyes de la lógica. El modo individuado por Vico es la narración, la fabula, el mito. Ahora el siglo XX, puede que más que cualquier otro, ha sido un siglo que ha alargado los confines de la racionalidad interesándose por aquello que precedentemente había sido relegado al ámbito de lo “irracional”. El psicoanálisis es sin duda el ejemplo más elocuente. Y seguramente, en el éxito que la obra de Vico conoce en el siglo XX, es fundamental la defensa de una forma de racionalidad inclusiva con sus implicaciones lingüísticas. Es significativo, desde este punto de vista, que el filósofo napolitano haya seducido a no pocos literatos del siglo XX para los cuales constituye una referencia constante. En tal contexto el caso de Pasolini asume un valor simbólico. Pasolini pertenece a ese grupo de artistas y pensadores para los cuales Vico es más un emblema que un objeto preciso de estudio. Pero es una figura emblemática a la cual recurre a menudo precisamente en relación con estas dos vertientes: aquella lingüística y aquella de la defensa y valorización de una forma de racionalidad no excluyente. Dos vertientes que podríamos considerar como las dos caras de una misma moneda cuya acuñación está moldeada por un intento al mismo tiempo ideológico y poético. Ideológico, en cuanto que se da en Pasolini la convicción de que la inteligencia está necesariamente en conflicto con la razón, y poético, en cuanto que aquello que supera los límites de la razón hacia la plena inteligencia pertenece al ámbito de la poesía. En una entrevista de 1967, concedida a Manlio Cancogni, Pasolini hace una serie de afirmaciones que ofrecen un cuadro bastante preciso de las razones ideológico-poéticas en nombre de las cuales opone una forma de racionalidad no excluyente, que llama inteligencia, a la razón. Él parte de la idea de que la razón, el mito de la razón, es un mito burgués 1 . Después de todo, burguesía, razón o racionalidad y poder son términos estrechamente ligados al léxico pasoliniano. La razón es el instrumento de poder de la burguesía que tacha de irracional todo aquello que de algún modo se opone al propio poder y que –––––––––– 1 . Cfr. P.P. PASOLINI, «Se nasci in un piccolo paese sei fregato», en Saggi sulla politica e sulla società, Mondadori, “I Meridiani”, Milán, pp. 1612-1622, en concreto pp. 1614-15.
Davide Luglio 136 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) pretende hacer objeto del propio dominio. Precisamente porque instrumental al ejercicio del poder, el racionalismo burgués es esencialmente pragmático y utilitario. Celebra el triunfo de la técnica pero no de la ciencia. Esta, al igual que el arte, no pertenece al orden de la racionalidad burguesa sino a aquel de lo irracional y de lo religioso. El científico, declara Pasolini, «es un hombre religioso, no tiene sentido práctico, es desinteresado; es a su manera un místico, que supera, con la intuición, con la fantasía, con la totalidad de su poder cognoscitivo la simple razón» 2 . Por una parte, por tanto, la inteligencia, entendida como poesía, sabiduría, fantasía, intuición, capacidad de entender. Por otra, la razón que la limita porque excluye todo aquello que no puede utilizar y por tanto comprender desechándolo en lo incognoscible. El palimpsesto viquiano en el pensamiento pasoliniano es particularmente evidente pero se encuentra en diversa medida en todo el antimodernismo italiano que desde el siglo XVIII llega al XX y que delinea una especie de “categoría italiana” no carente de implicaciones políticas. En esta perspectiva, de hecho, ninguna verdadera forma de oposición al poder puede situarse en la parte de la razón ya que, precisamente, en las modernas sociedades burguesas el uno y la otra fatalmente coinciden. La oposición está siempre en la vertiente de lo religioso y del irracionalismo y por tanto de lo poético entendido como aquella forma de pensamiento y de discurso que rechaza la existencia pragmática característica del racionalismo moderno. Se deduce que en el ámbito de esta “categoría italiana” la poesía es intrínsecamente política en cuanto que la escatología del ser poeta y del hacer poesía es la superación de una sociedad fundada sobre el poder así como es concebido por la sociedad burguesa. En este momento, sin embargo, no es en la vertiente política del antimodernismo de matriz viquiana en lo que querría detenerme sino, más profundamente, en la vitalidad que posee todavía hoy, en el pensamiento filosófico italiano del siglo XXI, una forma de racionalidad no excluyente e incluso más perfectamente inclusiva que está en la raíz de la creación filosófica viquiana y que tanto ha contribuido, osaría decir hasta la actualidad, a definir los contornos de aquella “categoría italiana” precedentemente evocada. Ahora, en el tentativo de demostrar tal vitalidad querría detenerme en un concepto viquiano en particular, el de “universal fantástico”, que creo que se puede considerar perfectamente representativo del tipo de racionalidad a la cual el filósofo napolitano recurre al crear su propio pensamiento. –––––––––– 2 . Ibid., p. 1615.
El “universal fantástico” viquiano en pensamiento italiano del siglo XXI Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 137 Comenzaré, entonces, por señalar la importancia poiética de tal concepto a partir de la definición que dan Deleuze y Guattari en su famoso ensayo titulado Qu’est-ce que la philosophie? 3 en el cual se aventuran en la definición de la filosofía como unos años antes Sartre lo había hecho con la literatura. Una pregunta que retoma tal cual Giorgio Agamben en un ensayo de 2016 titulado, precisamente, ¿Qué es la filosofía? 4 y sobre el cual volveré al final de esta intervención. Deleuze y Guattari a la pregunta de “¿qué es la filosofía?” responden encuadrándola como práctica, como actividad y afirmando que esta es creación de conceptos. La filosofía, escriben, no es un simple arte de formar, de inventar o de fabricar conceptos, porque los conceptos no son necesariamente formas, artilugios o productos. La filosofía más rigurosamente es la disciplina que consiste en crear conceptos 5 . Crear siempre nuevos conceptos es su tarea y los dos filósofos insisten en el verbo ‘crear’ precisamente para asimilar la práctica filosófica a la práctica artística. El concepto, al igual que la obra de arte, no solo no preexiste a su creador sino que es específicamente la obra de aquel creador y de ningún otro. Conocerse a sí mismo, aprender a pensar, sorprenderse, son determinaciones de la filosofía interesantes a su manera, pero no individúan una actividad precisa, también desde un punto de vista pedagógico. Mientras que decisiva es, según Deleuze y Guattari, la definición de la filosofía como: «conocimiento a través de puros conceptos» 6 . Pero en realidad es un tipo de conocimiento que presupone la creación. No se conoce por conceptos si no se es creador de estos mismos conceptos, precisan citando a Nietzsche, que es el principal inspirador de su discurso y que además en un fragmento de la primavera de 1885 escribe: los filósofos no deben limitarse a recibir los conceptos, a purificarlos y aclararlos, sino que deben comenzar con hacerlos, con crearlos, con proponerlos, con intentar inculcarlos 7 . –––––––––– 3 . G. DELEUZE, F. GUATTARI, Qu’est-ce que la philosophie ?, Les éditions de Minuit, París, 1991. 4 . G. AGAMBEN, Che cos’è la filosofia?, Quodlibet, Macerata, 2016. 5 . G. DELEUZE, F. GUATTARI, Qu’est-ce que la philosophie?, cit., p. 10. 6 . Ibid., p. 12. 7 . F. NIETZSCHE, Frammenti postumi 1884-1885, VII, 3, Adelphi, Milán, 1975, p. 164. La cita continúa así: «Hasta ahora se ha confiado en los mismos conceptos, como en una dote milagrosa
Davide Luglio 138 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) Esto significa por tanto que todo filósofo es identificable a través del concepto o de los conceptos que ha creado y a la inversa. Y, además, a cada filósofo atribuimos fácilmente al menos un concepto: el de sustancia a Aristóteles, el cogito a Descartes, la mónada a Leibniz, la condición a Kant, la potencia a Schelling, la duración a Bergson, etc. Pero si pensamos en Vico, ¿cuál es el concepto que asociamos a su pensamiento? Partiendo de que un filósofo no es nunca creador de un solo concepto, diría que el concepto que mejor identifica a Vico, su más perfecta y significativa creación, es el de «universal fantástico». Enunciado como tal, en singular, encontramos una sola aparición en la Ciencia nueva, pero la fuerza de este concepto es tal que a este parece casi reducible la obra completa viquiana. Este es recurrente naturalmente en la Metafísica poética: Así, por aquello que se ha dicho en los Axiomas en torno a los principios de los caracteres poéticos, Júpiter nació en la poesía naturalmente como un carácter divino, o más bien como universal fantástico, al que reconducían todas las cosas relacionadas con los augurios todas las antiguas naciones gentiles, ya que todas entonces debían ser por naturaleza poéticas. (SN44, § 381) El axioma al cual hace referencia es el XLIX, donde leemos: puesto que los primeros hombres, en tanto que retoños del género humano, no siendo capaces de formar los géneros inteligibles de las cosas, tuvieron la necesidad natural de inventar los caracteres poéticos, que son géneros o universales fantásticos, de reducir como a ciertos modelos, o incluso retratos ideales, todas las especies particulares a cada género suyo semejantes. (SN44, § 209) El concepto de universal fantástico es naturalmente compuesto. Esta, como explican Deleuze y Guattari, es la característica misma del concepto filosófico, el cual es siempre una multiplicidad. No existe un concepto que posea un solo componente, es más, este tiene un contorno irregular, definido por el conjunto de sus componentes y consiste en la articulación de estos. Si –––––––––– proveniente de un mundo milagroso, pero se trataba al final de los conceptos heredados de nuestros antepasados más remotos, los más estúpidos y los más sabios al mismo tiempo. Esta piedad por aquello que se encuentra en nosotros constituye quizás el ELEMENTO moral del CONOCER. Antes que nada, es necesaria una scepsis absoluta respecto a todos los conceptos heredados (como tal vez ya la ha poseído una vez un filósofo – Platón: naturalmente <ha> enseñado lo contrario)».
El “universal fantástico” viquiano en pensamiento italiano del siglo XXI Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 139 nos concentramos entonces en la articulación de los componentes del universal fantástico aquello que rápidamente nos sorprende es el hecho que une, compone y articula, dos elementos que en la acepción viquiana constituyen si no un verdadero oxímoron al menos una genérica oposición. La fantasía es de hecho la facultad cognoscitiva propia de los retoños del género humano que por definición son incapaces de universalidad en cuanto que no poseen todavía la facultad de la abstracción. Las mentes de estos primeros hombres, explica Vico, «en absoluto eran abstractas, en absoluto eran refinadas, en absoluto espiritualizadas, porque estaban todas inmersas en los sentidos, todas encendidas por las pasiones, todas sepultadas en los cuerpos». Y a pesar de ello, estos son capaces de generar, o mejor de «inventar» una «primera fábula divina», es decir, Júpiter, a la cual, como recita el axioma XXXIV, «consultamos todo aquello que estos imaginan, ven y también hacen» (SN44, § 183). Una entidad que desempeña por tanto la función del género o como escribe Vico del universal: «Así Júpiter nació en la poesía, o más bien en un universal fantástico, al cual reconducían todas las cosas relacionadas con los augurios todas las antiguas naciones gentiles». En definitiva, aunque esté claro que Júpiter no es, en este estadio, el producto de una abstracción, desempeña esa función, es de alguna manera el embrión y la eficaz alternativa. No es necesario en definitiva confundir racionalidad y capacidad de abstracción así como no se confunde el conocimiento con la sabiduría. Este carácter divino no es solo «corpulentísima fantasía» (SN44, § 376) es también algo más, es decir, una primera forma de conocimiento, un primer producto espiritual (entre muchas comillas). En otros términos, el universal fantástico es un puente entre dos mundos, el del cuerpo (o de la animalidad e incluso de la bestialidad) y el del espíritu, el de lo irracional (o aquello que convencionalmente la historia de la filosofía ha considerado como tal) y el de lo racional. Se trata, indudablemente, de una singularidad y osaría decir que en este está la originalidad y, como veremos, también la contemporaneidad del pensamiento viquiano. En plena modernidad, Vico da vida a un concepto que mantiene unidos lo irracional y lo racional, finito e infinito. Naturalmente no sorprende que esta creación se dé en una de las más grandes, por no decir la más importante capital barroca de Europa y sería bastante fácil remontarse al contexto cultural que hace posible tal creación conceptual. Pero esto nos alejaría del núcleo de nuestro discurso que apunta a señalar por el contrario la
Davide Luglio 140 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) fuerza y la presencia, en la contemporaneidad, del concepto viquiano. Fuerza y presencia que se inscriben, por tanto, como ya reconocía Pasolini, en la capacidad que tenía de mantener unidos aquellos que consideraba como dos componentes inseparables del conocimiento y de la inteligencia, es decir, racional e irracional, espíritu y cuerpo y de mantenerlos unidos en su insuperable contrariedad como lo demuestra en su máximo grado precisamente el concepto de universal fantástico. Ahora, siempre a partir de Qu’est-ce que la philosophie, podemos observar que la creación del concepto generalmente no agota la capacidad creativa de la filosofía. El filósofo muy a menudo además de crear concepto crea también lo que Deleuze y Guattari llaman personajes conceptuales. Sócrates es el principal personaje conceptual del platonismo, por ejemplo, pero podemos pensar también en Nietzsche, que es otro gran inventor de personajes conceptuales desde Dioniso hasta Zaratustra. Ahora bien, si nos preguntamos qué personaje conceptual ha inventado Vico, la respuesta a mí me parece que es inevitablemente el “bestión”. El personaje conceptual no es un símbolo, una alegoría o una personificación abstracta, este es más bien la traducción viviente de un pensamiento, su sujeto e intérprete. Y el intérprete del universal fantástico es precisamente el bestión. El problema, por así decirlo, es que el bestión, literalmente hablando, en la Ciencia nueva no existe. Y realmente me pregunto cuántos lectores de Vico, interrogados a quemarropa, saben que del bestión existe una sola aparición en la obra de 1744 y que además aparece no en singular sino en plural. La encontramos al inicio de la metafísica poética donde leemos: De estos así hechos primeros hombres, estúpidos, insensatos y horribles bestiones, todos los filósofos y filólogos debían comenzar a razonar sobre la sabiduría de los antiguos gentiles. (SN44, § 374) Personajes conceptuales, los bestiones son también aquellos que Deleuze y Guattari llaman «figuras estéticas». Es realmente una pena que los dos pensadores franceses no tuvieran familiaridad con el pensamiento viquiano (no me consta que se hayan ocupado alguna vez de Vico) porque si el personaje conceptual es, como escriben, «potencia de concepto», la figura estética es en cambio «potencia de afecto y de percepción». El personaje conceptual es propio de la filosofía mientras que la figura estética lo es del arte, pero esto no quita, precisan, que estas dos entidades pasen a menudo la una por la otra, en
El “universal fantástico” viquiano en pensamiento italiano del siglo XXI Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 141 un devenir que las arrastra a ambas con una intensidad que las codetermina. Y los bestiones o gigantes viquianos son precisamente esto. Los bestiones o gigantes son la traducción viviente del universal fantástico en la medida en la que mantienen unidos el cuerpo, un cuerpo preponderante hecho de violentísimas pasiones, y el espíritu que es pietas, cierto, pero también una capacidad representativa, poética o simbólica que es racionalidad, una racionalidad completamente falsa, pero una racionalidad ya que no hay duda de que tiene la capacidad simbólica y por tanto narrativa, por más falsa que sea, presupone o incluso coincide con la racionalidad. El bestión o gigante viquiano es por tanto una figura en la cual conviven la violencia de las pasiones y la potencia simbólica y tanto la una como la otra, violencia de lo irracional y potencia de lo racional contribuyen conjuntamente no solo a definir el origen del hombre sino también el origen del conocimiento y con este el origen de la historia gentil. Al atractivo de esta coexistencia, como he recordado antes, han sido sensibles los literatos del siglo XX que se han interesado en Vico, desde Pirandello hasta Ungaretti, de Pavese a Pasolini. Pero esta misma coexistencia ha sido reactivada en el siglo XXI, siglo con una atención vuelta no tanto al lenguaje como al nuevo paradigma dominante en el pensamiento italiano, me refiero al de “vida”. En Pensiero vivente, un libro del 2010, Roberto Esposito observaba precisamente que el paso al siglo XXI ha progresivamente trasladado el centro de la atención filosófica italiana del lenguaje (que sin embargo había dominado el siglo XX) a la vida: «Es como si, a un cierto punto, se comenzara a percibir, o se produjese, un nuevo giro, sucesivo al lingüístico, y en algunos aspectos inclusivo del mismo, que, en su conjunto, remite al paradigma de la vida» 8 . Para Esposito las premisas de tal giro pueden ser captadas de modo absolutamente precoz en Foucault, que problematiza el primado transcendental del lenguaje individuando, en el interior de la episteme postclásica, otros dos a priori constituidos respectivamente desde el trabajo y desde la vida. La tesis de Esposito es conocida: la tradición de pensamiento italiana está marcada por el interés por la vida, y por la vida en su organización política e histórica. Y este reconstruye esta tradición a partir de Maquiavelo hasta el siglo XXI, siglo respecto al cual afirma: –––––––––– 8 . R. ESPOSITO, Pensiero vivente, Einaudi, Turín, p. 10.