Hijos de la FCOM
Abstract
El mundo de los egresados en Periodismo de la Facultad de Comunicación de Sevilla es muy amplio, aunque sólo acudamos a aquellos que se licenciaron a partir de 2002 (a modo de continuación del ya citado libro La inocencia perdida). Una realidad muy compleja y profunda que tan sólo puede sintetizarse levemente en decenas de páginas. Egresados de renombre y egresados en paro. Extremos soliviantados en multitud de matices en una escala cromática que, en tiempos actuales, alberga algunas tonalidades de grises. Lo primero que se oscurece en la FCOM es su reputación, prestigio, nombre y fama. Y eso es algo en lo que coinciden casi todos los egresados.
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25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 101 " Hijos de la FCOM Reportaje sobre los egresados en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Realizado por Daniel Moya López, Bianca Sánchez Gutiérrez y Esperanza Torres Martín. El mundo de los egresados en Periodismo de la Facultad de Comunicación de Sevilla es muy amplio, aunque sólo acudamos a aquellos que se licenciaron a partir de 2002 (a modo de continuación del ya citado libro La inocencia perdida). Una realidad muy compleja y profunda que tan sólo puede sintetizarse levemente en decenas de páginas. Egresados de renombre y egresados en paro. Extremos soliviantados en multitud de matices en una escala cromática que, en tiempos actuales, alberga algunas tonalidades de grises. Lo primero que se oscurece en la FCOM es su reputación, prestigio, nombre y fama. Y eso es algo en lo que coinciden casi todos los egresados. La oscuridad de la FCOM Hay múltiples razones, pero de lo que no hay duda es que la Facultad de Comunicación de Sevilla cuenta con un importante déficit de imagen. A veces justo, a veces injusto. Desde los estereotipos, hasta la situación del mercado laboral. Toñi Nogales, Doctora en Periodismo por la propia Universidad de Sevilla y docente en la FCOM (Departamento de Periodismo II), reconoce los recelos existentes: “nuestra facultad no es de las más punteras, y hasta mi propio profesor cuando estudiaba en el colegio me dijo que tenía que estudiar fuera”. Unas reticencias que se han multiplicado en el terreno de la investigación. Todo ello por los estereotipos que asolan, envenenan y sacuden al sur. La fama de malos trabajadores o de gente que directamente no trabaja. Toñi asegura que le han advertido de ello mientras hacía su tesis doctoral en algunas estancias en Madrid: “me parece abominable. Duele muchísimo porque es una mentira como una catedral, porque si hay algún lugar donde se sabe lo que es trabajar es aquí”. Carmen Rengel, periodista freelance actualmente en Israel, es de la misma opinión: “el desprestigio de la Universidad de Sevilla viene relacionado con el desprestigio general que tiene el Sur (de España). Eso se combate con menos estrechez mental, con más información y menos prejuicios”. Carmen se hace eco de comentarios sobre
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 102 " la Institución hispalense, de la que incluso ha oído decir que regala los títulos: “¿entonces la Universidad de Sevilla lleva 500 años regalando títulos?”, se pregunta Carmen, que aprovecha la frase para animar a los estudiantes: “es necesario que la gente sepa que ni fuimos ni sois una facultad de gente parada”. A la mala imagen de la Facultad responden varios factores. Su juventud (1989), que le hace estar lejos aún de consagrarse, los problemas internos entre profesores que han trascendido a los medios de comunicación, y también la existencia de una gran amalgama de departamentos -muchos ajenos a la Facultad de Comunicación-, como Historia, Derecho o Sociología. Importantes, sí, pero es algo que no ocurre en otras facultades, y eso dificulta ponerse de acuerdo entre todos. De hecho, los departamentos propios de la FCOM son los menos. Muchos matices que se pueden pulir, pero que a medida que pasa el tiempo, parecen no importar a la propia Universidad de Sevilla, para mal suyo y, sobre todo, de sus estudiantes. Sin embargo, hay una visión que va más allá, y es la que afirma Juan Pablo Bellido, egresado emprendedor por excelencia que en la actualidad posee hasta doce cabeceras digitales en todo el territorio andaluz. Juan Pablo achaca el déficit de imagen a la situación del mercado: “el desprestigio es algo que viene de los últimos años y hace referencia a la inserción laboral. Ahora mismo la capacidad de inserción la tienen los centros privados en detrimento de los públicos, como la FCOM”. Esto no tiene su razón de ser en la calidad de la enseñanza, sino en el pragmatismo de la orientación de las diferentes facultades. El planteamiento está más orientado al sistema de prácticas y hacia el mercado laboral, justo lo que pide hoy éste. La enseñanza privada está gestionada por las empresas, directa o indirectamente, y no buscan en ellas más que una formación productiva y eficiente. Este deterioro se observa en las conversaciones que se han mantenido con algunos de los egresados. Muchos de ellos volverían a estudiar en la FCOM por simple cercanía, al no tener centros en sus ciudades de nacimiento o residencia. Sin caer en términos absolutos, casi todos consideran que la Facultad carece de reputación y prestigio, una triste realidad que lleva muchos años sin tener solución. Claro que tampoco se ha buscado. Hasta el punto que, por ejemplo, Cristina Marzán, egresada que hoy vive de ser Community Manager freelance, lo tendría claro si volviese al pasado: “elegiría la FCOM en un primer momento, pero me esforzaría y trabajaría lo suficiente para poder trasladarme a Madrid y poder vivir, entonces, del periodismo”.
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 103 " Javier Gutiérrez, corresponsal en México de TVE, se siente orgulloso de sus raíces académicas y muestra su propia visión: “a mí no me ha afectado esa imagen porque al periodista no se le mira por donde ha estudiado, sino por su trabajo día a día”. También tiene una imagen positiva Sergio Fernández, hoy en la Dirección de Comunicación de la propia Universidad de Sevilla. “A mí me ha beneficiado puesto que sigo en la Universidad. Yo soy Universidad. Sigo haciendo gala de tener esa marca, de haber estudiado aquí, de haber estudiado en la FCOM”. La Facultad de Comunicación de Sevilla no lleva a cabo ningún plan para promocionar sus servicios. Y ya se sabe hoy en día que si no se habla de uno, uno no existe. Está claro que esto solo maquillaría parte de la realidad, pero sería lo mínimo proviniendo, irónicamente, de un centro donde se estudia la comunicación. Donde hay que trabajar de verdad es en los problemas de fondo, que han salido a la luz en los diversos reportajes que abarca este libro. Docentes acomodados, planes de estudios mal enfocados, infraestructuras anticuadas y en desuso, etcétera. ¿Y qué tiene que ver eso con la imagen? Algo tan sencillo como ofrecer lo mejor para el alumno que en el futuro será egresado. Que este se lleve el mejor de los recuerdos de la Facultad, y no solo se deba a las compañías que tuvo. De Sevilla a Jerusalén Pasaron sus años de formación en la denostada, desterrada y desierta Isla de la Cartuja, pero la amplia lista de egresados tiene un sinfín de destinos incalculables. Uno de nuestros viajes más largos y exóticos es el que emprendemos a continuación. Tomamos un avión periodístico que nos lleva al corazón de Israel, a Jerusalén. Allí pasa días y noches Carmen Rengel, emblema estudiantil para la Facultad de Comunicación de Sevilla. Su historia es la del periodismo de raza, la de llevar párrafos de tinta impresa en las venas. Carmen no sólo es una gran exponente internacional de la FCOM, sino también una de las grandes enamoradas de la misma: “en la Facultad lo tuve todo: enormes compañeros, enormes profesores, cercanía... No puedo tener mejor recuerdo de aquella fábrica de iniciativas e inquietudes”. La historia de Carmen Rengel es la del periodismo de hoy. La única diferencia es que la protagonista nunca se rindió. Y continúa sin hacerlo. Ella siempre tuvo claro que quería marcharse fuera de Sevilla, cruzar fronteras y aduanas para ejercer el periodismo. Sus inicios fueron los de echar currículums por todos los lares disponibles. La suerte estuvo de su lado y consiguió los últimos puestos o contratos que ya no eran habituales. No obstante, la suerte es para quien la busca. No todo es objeto del azar. El que la persigue la
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 104 " consigue: “mi carrera ha venido marcada por la suerte, por la carambola de una vacante que había que cubrir en la redacción de El Correo de Andalucía. Me topé con que tenía un contrato en condiciones desde el primer día”. Es la historia que cuenta Carmen de una época en la que, considera, todavía había medios de comunicación ambiciosos que apostaban por engordar sus plantillas, y redacciones en las que se valoraba el trabajo mal pagado de becario. Todo ello le valió para adquirir una experiencia sagrada. Curtirse en mil batallas y enamorarse aún más de la profesión que quiso estudiar. Carmen Rengel estima –y mucho– su paso por la FCOM. Sus grandes recuerdos no se deben en exclusiva a la típica experiencia universitaria, sino que sus vivencias fueron más allá. Formarse, el contacto cercano con los profesores y, sobre todo, vivir el periodismo desde su etapa universitaria. Una rara avis, todo sea dicho: “yo debo mucho a los docentes. He tenido la suerte de toparme con muy buenos docentes que aún hoy me ayudan si lo necesito. Eso es lo que te da una facultad. El papel del profesor iba más allá de la materia que te daba, tenía ese punto de consejero y de guía que tiene que tener todo profesor en la Universidad”. Es inolvidable su anécdota con el catedrático Ramón Reig. Este, en sus clases, enuncia –tras poner a Carmen Rengel como ejemplo de periodista que encuentra su lugar si lo busca– que esa alumna siempre iba a clase con dos periódicos, uno de ellos económicos. Ramón se extrañaba ya de por sí por el mero hecho de que un alumno de Periodismo leyera el periódico, algo que no solía verse por los pasillos de la Facultad. Pero, “¿uno económico? ¿Quién lee esos periódicos?”, le decía. “Detesto la economía, pero para ser buen periodista hay que saber de todo y la única forma de conocer los entresijos de este tema era leyendo periodismo económico, y gracias a ello aprendí muchos términos, conceptos y las realidades que mueve el mundo de la economía. Eso sí, la sigo detestando”. Y ésta es Carmen Rengel. Estudió en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, de la que se siente orgullosa. No en otra. Sin embargo, más allá del grato recuerdo que le guardan los profesores, es extraño que una periodista como ella, que lleva el buen nombre de la FCOM por los micrófonos de Canal Sur o Cadena Ser, no haya sido propuesta para dar una lección inaugural de algún curso académico. Unos kilómetros antes de Jerusalén encontramos a Francisco Carrión Molina en Egipto, donde informa de su actualidad más inmediata. Y también, al otro lado del globo terráqueo, Javier Gutiérrez, corresponsal en México para TVE. Francisco Carrión vive hoy
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 105 " una experiencia que quizás nunca hubiese imaginado. “Estudié periodismo por hacer realidad un sueño que tenía de pequeño”, explica. Y a juzgar por su trayectoria, lo ha cumplido con creces. Aterrizó en Egipto tras conseguir una beca otorgada por la agencia EFE en sus últimos años de carrera, mientras que Javier Gutiérrez obtuvo las prácticas en TVE, medio al que volvió años después. Javier sacia hoy la curiosidad que le despierta su alrededor, motivo por el cual decidió estudiar Periodismo. Las prácticas, como se ve en el caso de Francisco Carrión, pueden suponer un órdago en esta profesión, una oportunidad importante para encaminar a los jóvenes periodistas. En Londres está Estrella Sendra, que busca la especialización en la celebración de festivales de cultura senegalesa. A veces suele pasar, la vida es azar a veces. Allí puede corresponder a su principal motivo que le llevó a estudiar periodismo: “sentirse partícipe de este mundo”. Hoy en casa, en la televisión pública andaluza, Álvaro Moreno de la Santa, presentador del programa Más que noticias en Canal Sur, también emigró a Estados Unidos para engrosar las filas de algunas televisiones norteamericanas, una experiencia de oro. Unas vivencias que, con sólo verle en pantalla, se denota que ha plasmado un estilo diferente en la televisión española. La decadencia del periodismo como nueva reválida Si algo ha marcado a los estudios de Periodismo y, sobre todo, a sus estudiantes es la regresiva y agresiva situación en la que ha ido derivando la que algún día soñaron sería su profesión. La situación ha degenerado con el paso del tiempo, y esta diferencia es palpable según se charle con los egresados que salieron en las primeras promociones de La Cartuja en 2007 ó 2008, y las últimas hornadas, como 2011 ó 2012. Si bien la situación con la llegada del nuevo milenio no era demasiado halagüeña, aún había resquicios para las últimas grandes oportunidades que ofrecía el mercado. Poco a poco se extinguieron. Las últimas promociones han salido al vacío, y han estudiado algo para lo que apenas encuentran trabajo. El modelo periodístico se ha de reformar, y en plena transformación se hallan los jóvenes periodistas. Ante el vicio en el que se ha sumido la profesión, provocado porque todo el poder está concentrado en manos de unos pocos – algo que se ha extendido incluso a nivel local –, el periodismo está herido de muerte, si es que no ha muerto ya. Toñi Nogales da con otra clave, y es que “los periodistas sufren una gran frustración que les ha hecho perder la fuerza de antaño”. Javier Gutiérrez aporta una triste perspectiva de la realidad periodística
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 106 " que se ve fuera de los muros de la Facultad: “el periodismo es una profesión individualista donde existe una rivalidad malsana entre compañeros”, destaca hurgando en las sombras del oficio. Eva Díaz, buque insignia del diario El Mundo en la sección de Cultura, no recuerda haber trabajado sin estrés y forzando la máquina todo el tiempo. Muchos de los egresados fueron autónomos en su momento. Un preludio a lo que hoy día es, prácticamente, una obligación. Los pioneros del freelance moderno. Eva también hace referencia a la frivolidad e individualismo al que hacía mención Javier. Uno de los males mayores, resalta, es la superficialidad y la mentira. En un mundo profesional en el que cada vez hay menos puestos de trabajo y más aspirantes, no queda otra opción que labrarse alternativas. Una de ellas, cada vez más recurrente, es la del periodismo freelance. Tras una reducción de plantilla en El Correo de Andalucía en 2009, Carmen Rengel abandona la redacción voluntariamente para marcharse a Jerusalén. Desde entonces, trabaja vendiendo sus noticias a diferentes medios como Canal Sur o Cadena Ser, entre otros. Cuenta que la opción de ser periodista freelance es una alternativa digna de hacer periodismo. Digna, pero forzosa: “los empresarios han aprovechado la crisis para hacer limpia”. En esa situación, los medios tienen la necesidad de nutrirse de noticias que elaboran periodistas freelance, a los que piden plena disponibilidad. Pero no es tan fácil: “hay épocas en las que no facturas nada porque no te llama nadie; y otras en las que no te dejan ni respirar”, explica. Ser freelance significa ser libre. Libre en soledad. Y la soledad de un periodista en un país extranjero conlleva una serie de desventajas, como así indica la periodista de Jerusalén: “no tienes quién te proteja ante la más mínima situación. El más claro ejemplo es el Vilanova”. Ricardo García Vilanova es un fotoperiodista freelance que fue secuestrado en 2013 por el Ejército Islámico de Irak y del Levante (ISIS) en Siria. Junto a él, iba como rehén el también periodista Javier Espinosa, corresponsal del diario El Mundo en Oriente Medio. Seis meses después eran liberados y pudieron volver a España. Al recibimiento en el aeropuerto acudieron los más altos responsables del diario El Mundo para acompañar a su corresponsal liberado. “Era duro ver a Espinosa con El Mundo respaldándolo y Vilanova solo, sin nadie que se preocupara de él o de su familia mientras estuvo secuestrado, ni de nadie que le pagara su hipoteca en España mientras él estaba intentando contarle al mundo lo que pasaba en Siria”, protesta Carmen.
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 107 " A pesar de todo, no duda ni un segundo en que esta forma de hacer periodismo sí merece la pena. Siempre y cuando el periodista tenga hambre de información, pero no tanto de comida: “hoy soy más pobre que cuando estaba en El Correo de Andalucía, pero ahora soy más feliz. Hay días en los que no publico nada, pero todos los días aprendo algo”, remata Carmen. Para ella, concluye, no es una mala forma de vida. Álvaro Moreno de la Santa, advierte de algo que ocurre con demasiada frecuencia hoy en día: “el periodista peca de egocéntrico y cobra más protagonismo que su propia noticia cuando éste no es más que el mensajero”. Él lo sabe bien, que anduvo en el periodismo estadounidense, donde el periodista estrella es una realidad desde hace tiempo. Algo que se ha impuesto en España en los últimos años. ¿Qué ha pasado con los periodistas? Un día fueron referentes de la sociedad, líderes defensores que emergían en verdaderos representantes del pueblo. El servicio social era su caballo de batalla, y la honestidad, su bandera. Pero ese periodismo se ha quedado raudo. Se dice, a menudo, que no es rentable, aunque probablemente, la verdadera razón sea que es molesto para los que mandan y están por encima. “El periodismo es una de las profesiones peor valoradas por la ciudadanía porque muchos la han maltratado convirtiéndola en una herramienta del poder desde la que se trata de hacer a los periodistas contertulianos que hablan de casi todo sin reconocer su ignorancia”. Una declaración muy dura, pero que proviene de un periodista, de una persona que convive día a día con este mundo como Francisco Carrión Molina. “Nosotros mismos nos la hemos ganado”, añade Sergio Fernández. Otros como Borja de Diego, que ante la situación se ha ido abriendo camino por sus aficiones hasta hacer de ellas, de momento, su alternativa. Tras realizar prácticas en Radio Nacional de España, donde él reconoce que sintió de verdad el periodismo, pasó a engrosar las filas del cultural sevillano El Giraldillo. Allí ha visto las grandes miserias, con contratos escabrosos y compañeros que iban pasando sin pena ni gloria. Imposible la estabilidad dentro del equipo. Y la miseria se lo llevó por delante. Un contrato insuficiente y desagradecido a su labor quedó en saco roto y finiquitó el periplo de Borja en el medio. Desde entonces está en paro. Se ha dedicado a sacar la vena –en su caso, más que talentosa– artística y literaria que casi todos los periodistas tienen. Ha publicado un poemario, Barro, que nació precisamente en un trabajo para la Facultad. Y ha hecho lo propio con Cartas, una obra de teatro que, en una compañía metafórica con
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 108 " el periodismo, ha visto la luz en tiempos difíciles. Periodista y dramaturgo, todos los caminos parecen conducir al mismo sitio. Y no parece muy esperanzador. Sin embargo, no ha perdido el brío. “La gente no concibe que lo que yo escribo vale dinero, igual que el que vende una cerveza o cultiva cebada lo vale”, referencia Borja de Diego haciendo alusión al concepto que se tiene del periodismo. El poco aprecio que se le tiene a la labor periodística es una importante desventaja para este oficio. No se le da valor a que el hecho de trabajar la información tiene un precio. Y en este sentido, los periodistas han echado tierra sobre su propia profesión, no dándole valor a lo que hacen o a lo que se dedican. El periodismo requiere de unas habilidades y unas virtudes, igual que un ingeniero, un arquitecto o un médico. Pero ni siquiera los propios periodistas saben defenderse entre ellos. Por eso a Borja le hace gracia cuando muchos dicen que los periodistas sacarán al periodismo de su oscuridad. También en paro y buscando un hueco por los resquicios que aparecen en momentos difusos se encuentra Cristina Marzán. Ella es el ejemplo perfecto de expectativas no consumadas. “Mis expectativas al empezar la carrera eran ser corresponsal de guerra”, afirma. Con el paso del tiempo trabaja en uno de los sectores que puede dar vida a los periodistas, el de Community Manager. Aunque, de momento, lo hace de forma freelance para algunos negocios. Pese a todo, en absoluto está rendida. De hecho reconoce que no sabe si el periodismo es la profesión más bonita del periodismo, pero “sí con la que se siente identificada y realizada”. María José Pérez Suárez, auxiliar de redacción, vive hoy en Madrid, y también se encuentra desencantada: “tengo trabajo, pero no es lo que esperaba”. Esta transformación de expectativas es prácticamente una asignatura dentro de la carrera. Sergio Fernández, hoy encargado de Nuevos Medios en la Dirección de Comunicación de la Universidad de Sevilla, lo describe a la perfección: “salvo que llegues de rebote, empiezas la carrera queriéndote comer el mundo y buscando salvarlo. El guantazo que te llevas después es bastante duro. Pasas de querer salvar el mundo, a querer ser corresponsal de guerra y vas situándote en la realidad”. La carrera modifica las expectativas. Se transforman. En muchos casos para mal, pero en otros, para bien. La ya mencionada Doctora Nogales se muestra encantada porque una vez dentro de la carrera aparecieron nuevas ilusiones que ha colmado. Éstas no eran otras que ser investigadora, y ha logrado tener su tesis doctoral e impartir clases. “Las expectativas son sobre la marcha”, concluye Sergio.
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 109 " Crisis existencial, requisito indispensable La vida es un ciclo tras otro. Son altibajos. Sonrisas, lágrimas, ilusiones y decepciones. Lo que nos marca son esos puntos de inflexión que nos hacen crecer como personas. La Universidad es un lugar propio para ello, aunque cada vez lo es menos mientras más se aleja de sus orígenes. Sin embargo, aún queda un resquicio de crítica. El periodismo todavía late, aunque casi moribundo, manteniendo parte de su esencia. Casi la totalidad de los estudiantes que han desayunado en su cafetería, que han buscado sus clases en esos pasillos grises delgaduchos, que tuvieron en copistería sus amigos, en definitiva, aquellos que aprovecharon su ciclo universitario, tuvieron su momento de mística, de perderse en un laberinto, de no saber qué hacer, hacia dónde dirigirse, o de ver caer pilares que tenían bien cimentados en sus vidas. ¿Habrá angustia superior a no saber quién es uno mismo? El caos de un plan de estudios desmotivador, la situación de una profesión que sigue cayendo en picado, y, por qué no decirlo, una competitividad cada vez peor entendida por los propios compañeros de clase, hace que la carrera se convierta en un lastre muchas veces y se haga larga. No hay duda de que la FCOM es un lugar fantástico en el que conocerse mejor, hacerse fuerte y crecer. Aporte intangible que no todo el mundo valora. “Lo que más me sorprendió de la facultad es que se madura muchísimo. Yo venía de un colegio de monjas, con un horario estricto y una formación más vigilada. En la Universidad no tienes nada de eso, no tienes que ir siempre a clase, nadie tiene que ir detrás de ti. Tú te responsabilizas de ti mismo, de gestionarte”, reflexiona Sergio Fernández, que achaca ese cambio a su primer año de carrera. Y es que el salto es importante. Tanto, que son muchos los que se quedan en el primer curso porque no se sostienen en un paso tan radical sin una transición intermediaria. Juan Luis Sánchez, subdirector de eldiario.es, también estudió en la FCOM. Aunque, asegura, volvería a repetir la experiencia, recuerda con frustración sus primeros años: “para mí, los dos primeros cursos eran una extensión de Bachillerato, donde se me había exigido más que en la Facultad”. Por aquel entonces, Juanlu tenía un proyecto en radio junto a unos compañeros que aliviaba la frustración de cursar primero de carrera y ver que aquello poco o nada tenía que ver con el Periodismo. La Universidad es otro mundo. Es un lugar diferente. Todos los egresados coinciden en la capacidad que tiene la FCOM para hacer madurar, porque se ve desde otro punto de vista la reali-
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 116 " difícil de acceder a ciertas bibliografías o a lo incompleto de algunas enseñanzas. Juanlu Sánchez considera que si volviera a repetir la experiencia en la Facultad de Comunicación adoptaría una actitud diferente: “la formación que te dan en la facultad es tan teórica que hay que ser autónomo y autodidacta, salir de la Facultad con tus colegas y aprender cómo se trabaja el periodismo”. Todo es muy mejorable, pero en el caso de la FCOM, viene por un gran demérito. “Hay profesores que no dan la talla y no merecen el sueldo. Había profesores que en vez de enseñarte redacción, se dedicaban a criticar a los catalanes por robar los presupuestos generales del Estado. Me parece retrogrado, arcaico, primitivo y franquista. Y se puede decir abiertamente”, denuncia Borja. Problemas que vienen de fondo. “Hablamos de que la Universidad no es útil cuando un profesor como Alberto Rodríguez, ganador de un Goya, entra como sustituto para dar Realización Audiovisual, y al iniciar el nuevo curso, tiene que dar otra asignatura simplemente porque hay otro profesor que tiene más antigüedad. Se desaprovecha a una persona que no sólo es lo que sabe hacer, sino que le han dado un Goya por hacerlo”, prosigue. Demasiados egos en un centro como la Universidad, que da un servicio público. Se hace hincapié en la importancia de las prácticas. Hay que saber moverse por el mundo para lograr tener un puesto de trabajo, sobre todo en tiempos tan difíciles. Esto es, también, por la gran absorción de contenido teórico en las asignaturas, que hace muy difícil tener tiempo para realizar prácticas dentro de la Facultad. Por lo general, todas las prácticas que la FCOM ha servido a sus alumnos han sido eficientes y un buen calmante y alivio para la saturación de los mismos. Y, hoy, el lugar donde se desempeñan sus egresados. Buscar vida más allá de los muros de la Universidad es fundamental para el periodista. Carmen Rengel explica que ella no tardó en coger un buen puñado de currículums y repartirlos por las redacciones de los medios de comunicación cuya sede se encontraba en la misma Isla de la Cartuja. Así es como consiguió su primer trabajo, en el diario ABC de Sevilla: “realmente, no tenía ni idea de cómo funcionaba el sistema de prácticas hasta tercero. Como sí tenía ganas, visité varios medios a los que entregué mi currículum. Esa misma tarde me llamaron para hacer una entrevista con el director de ABC. Llegué dos horas antes, histérica. Iba leyendo un libro de Rosalía de Castro que había sacado esa mañana de la biblioteca de la Facultad. El director me lo vio en la mochila y me mandó para Cultura”.
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 117 " Estos egresados consiguieron en las prácticas aprender la profesión, vivirla y muchos contactos de los que han podido tirar para tener un mejor futuro laboral. Se sintieron periodistas. Prácticas de todo tipo. Sin embargo, se hace constar que, aunque la oferta es amplia, realmente hay pocos medios de comunicación importantes que se ofrecen, y ése es el tipo de práctica que casi todos buscan. Más allá de eso, el catálogo de ofertas es lo suficientemente amplio como para formarse en distintos ámbitos y ser un profesional más completo. María José Pérez Suárez lanza un voto a favor, en este sentido, para la FCOM, quien resume sus prácticas y la experiencia vivida como “positiva”. No obstante, Esther Sanz, que hoy ocupa un cargo en la Asociación de la Prensa de Granada, apunta que son muchas las empresas las que buscan en los jóvenes en prácticas sustitutos de empleados fijos para reducir costes de plantillas. En este sentido, “las prácticas dejan de ser un ejercicio de formación que, en teoría, debe estar tutorizado. Desde la facultad deberían controlarse más”, exige Esther. Todo sea porque la Universidad, además de fuente de conocimiento, investigación y madurez, se convierta en un lugar para ofrecer las mejores posibilidades de futuro. Una salida profesional para desempeñar profesiones que son necesarias para la construcción de la sociedad. El periodismo, bien hecho, es una de ellas. Y, pese a lo que pueda parecer, salidas hay muchas, no sólo en los medios de comunicación. Lo convencional, el sueño buscado Una vez contadas las historias de Carmen Rengel, Javier Gutiérrez o Francisco Carrión Molina, la FCOM tiene una egresada más de la que sentirse orgulloso. Es el caso de Eva Díaz Pérez, periodista del diario El Mundo que batalla cada día en la sección de Cultura y en la que se ha abierto un importante hueco. No sólo eso, sino que se ha ganado el respeto de todos sus compañeros por su labor periodística. Eva Díaz obtuvo su primera oportunidad gracias a Cambio 16 para poder ganarse la vida “contando historias”. El afán del periodista. Y es que sus historias no suelen ser historias de cualquiera, siempre va más allá, al fondo de la cuestión. Es capaz de sacar un excelente artículo cultural prácticamente de cualquier cosa, hasta de algunas conferencias organizadas por la Universidad de Sevilla y que ella trae con mayor análisis a las páginas del periódico para que estas actividades salgan adelante y cuenten con más repercusión, si cabe. Eva Díaz es de las primeras egresadas ya de la Isla de la Cartuja. Conoce muy bien lo que fueron los inicios del nuevo recinto que daría cobijo a
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 118 " los futuros pretendientes del periodismo. Recuerda que no fue fácil, pero el empezar de cero, con pocos recursos y medios, aumentó la profesionalidad de estos periodistas. “Narrar contracorriente implica hacer que se refuerce ese músculo. Cuando todo es más difícil no te dejas llevar, sino que luchas”, reconoce. Desde el diario El Mundo es consciente de que el periodismo no pasa por su mejor momento, sobre todo la edición de prensa escrita, que sufre un tormento de crisis existencial. Sin embargo, tras este eclipse se encuentran las luces que iluminan el camino de los egresados en su día a día, como es para Eva, quien usa continuamente la herramienta de la imaginación y la creación. “Hacer del periodismo un fabuloso laboratorio de creación”, explica la periodista. También en medios convencionales, concretamente en la televisión, se encuentra Álvaro Moreno de la Santa, ya citado anteriormente. Él es uno de los rostros más populares de la Radio Televisión de Andalucía al presentar el programa Más que noticias en la sobremesa andaluza. Él también recuerda los inicios de la FCOM en la Isla de la Cartuja como un experimento en el que “faltaba de todo, pero sobraba ilusión”. Una etapa difícil mientras la facultad se acomodaba y adaptaba a las nuevas instalaciones. María José Pérez Suárez es auxiliar de redacción en Madrid, y aunque no ha conseguido lo que esperaba tiene una trayectoria que le ha ayudado a crecer. Empezó en el decano de la prensa andaluza y uno de los buques insignia de la prensa regional española, el Diario de Cádiz, ciudad que fuera vestigio periodístico a principios del siglo XIX. Reconoce que aprendió bastante, y tiene la fortuna de trabajar en el periodismo, algo que no siempre fue así: “el mercado laboral en general está mal, pero en nuestro sector, concretamente, mucho peor”. Destaca la precariedad del periodismo, pero también le da la oportunidad de escribir sus propias piezas y de relacionarse con otros compañeros. Ella, que está fuera de Sevilla, conoce a periodistas que estudiaron en otro lado: “quizás recomendaría la Complutense, los compañeros parecen contentos”. En realidad, María José es una enamorada de su profesión. “Si las cosas funcionaran como deben funcionar, sí que sería la profesión más bonita del mundo”, concluye. La comunicación institucional, la alternativa oscura Pocos periodistas, o jóvenes alumnos, tienen como objetivo trabajar en el futuro en un gabinete de comunicación, quizás ataviados por muchos prejuicios y una mala fama. Sin embargo,
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 119 " hoy es una de las mejores salidas profesionales que puede tener un licenciado o graduado en periodismo. Prácticamente, cualquier institución o empresa organizada que se precie, aunque sea mínimamente, requiere de un experto en comunicación para atender la importancia de este elemento en el día a día de las instituciones, asociaciones o corporaciones. Una alternativa sobre la que se han sometido muchos juicios, pero que ofrece mucho más de lo que, en un principio, aparenta. Sergio Fernández se licenció en el año 2007. Ha pasado por diversos medios, como ABC, Radio Nacional de España y Canal Sur, todas ellas promovidas desde la Universidad de Sevilla. También obtuvo una beca para trabajar en la propia institución… y allí se quedó, en la Dirección de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Sus prejuicios quedaron totalmente desmontados: “paradójicamente, donde nunca me veía era en un gabinete de comunicación, porque pensaba que era algo más parado, en la sombra, y que no me iba a ayudar a desarrollarme como periodista. Cuando llegué aquí y supe las posibilidades que esto te da y lo que puedes hacer, es otra cosa”. Los gabinetes de comunicación hoy día son algo más que notas de prensa, han evolucionado con los tiempos, adaptándose y maximizando las opciones disponibles para acercar a las diferentes instituciones a la masa. Y el gran ejemplo son las redes sociales, un futuro muy presente ya. Incluso con características que se han quedado en el pasado. Fugacidad del tiempo. Y el periodismo –porque esto también es periodismo– es vida pura, y, por tan- to, está marcado por ese mismo tiempo. Pese a su gran explosión, las redes sociales son un aspecto aún nuevo que está carente de grandes estudios. Sergio se ha especializado de forma autodidacta, y nunca tuvo ninguna enseñanza de ello en la FCOM, de lo cual reclama que “debería de empezarse con cursos de libre configuración y empezar una formación en la Facultad, ya sea con la introducción de algunas asignaturas o enfocarlas. Hay que saber cómo comportarse en las redes sociales porque, aunque parece que es lo básico, es lo primero que se pierde”, añade. La Dirección de Comunicación de la US en concreto es un lugar de prácticas para los alumnos, así que Sergio sabe mejor que nadie cómo llegan los alumnos: “sinceramente, vienen mejor preparados de lo que yo salí. La mayoría vienen con otras hechuras, como más maduros. Cuando yo salí de la facultad no me veía capaz de navegar en la profesión”. Es un buen lugar para aprender esa otra vertiente del periodismo, porque no se hace un trabajo de gabinete de comunicación clásico.
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 120 " “Enseñamos redes sociales, realización de noticias, entrevistas, trabajos audiovisuales…”, explica. Y concluye: “haces de todo, es muy heterogéneo”. Sin embargo, llama a la cautela con las redes sociales. “No creo que deba hacerse todo por redes sociales, sino que más bien es un complemen- to, pero no es un futuro. No va a ir por ahí la esencia del periodismo. Debe existir el papel, yo soy de prensa escrita al máximo, la radio, la televisión, etcétera”, además de añadir, como buen conocedor de estas nuevas herramientas que “son muy injustas, porque te esmeras en elaborar una buena información, tienes en cuenta muchísimos factores, y en las redes hay mucho troll suelto, gente que te estropea tu trabajo sólo por el hecho de tener un conflicto con la institución a la que representas”. Cristina Marzán Ortíz también trabaja con las redes sociales. De hecho, es Community Manager freelance. Dado el retraso de la FCOM en esta materia, tuvo que hacer sus estudios en la UNED sobre Community Manager y Posicionamiento SEM, así como Marketing PPC. Su primer contacto, de hecho, fue con un gabinete de comunicación de la Junta de Andalucía como becaria, concretamente en FAFFE. Actualmente maneja las comunidades de algunos comercios, pero no vive, en absoluto, del periodismo. Sin embargo, es una clara muestra de lo importante que es manejarse en redes sociales y especializarse ahí, porque es un gran nicho de mercado. Cristina ha pasado por varios medios de comunicación, y también por gabinetes de prensa, por lo que a buen seguro conoce las dualidades que poseen ambas salidas. Una controversia que nunca se ha extinguido y que es fomento de esa oscura sombra que merodea en el hecho de trabajar en un gabinete de comunicación. “Es un debate complicado cuando los que están en el bando de los medios de comunicación no están con nosotros porque creen que no somos sinceros. Sólo tienen que ver que nosotros somos institucionales y les ayudamos a ordenar la información, a comprenderla mejor. No pretendemos esconder, somos plenamente transparentes y colaboradores en su trabajo para cualquier cosa. Somos compañeros, no enemigos, como muchas veces interpretan ellos”, explica Sergio Fernández. “Si tiene que salir algo malo, pues saldrá y nos servirá para mejorar y avanzar en la gestión. Lo que queremos es que la gente conozca lo que hacemos”, continúa. Hay quien piensa de diferente modo. Juan Pablo Bellido firmó por una multinacional francesa que climatizaba aeropuertos pero la acabó dejando porque se aburría. “Viajabas mucho, visitabas muchísimos aero-
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 121 " puertos, pero me aburría, así que volví al Día de Córdoba donde ganaba cinco veces menos. Es que me aburría como un lenguado”, cuenta. Juan Pablo también pasó por el Ayuntamiento de su ciudad, Montilla (Córdoba), pero él se sentía periodista de verdad desde la otra barrera. El sueldo que ofrece un gabinete de comunicación es una de las claves para considerarla una muy buena alternativa. Frente a las condiciones precarias del periodismo, los gabinetes de comunicación ofrecen otros parámetros, horarios más fijos y acordes, mejor salario y mayor estabilidad laboral, entre otras bondades. “Actualmente es de las mejores salidas. Los medios de comunicación están cerrando, o están sufriendo EREs. Salvo que cambie el modelo productivo en España, creando empresas y reforzando instituciones y se devuelva la financiación, es la salida más segura. No sólo de organismos públicos, sino también de empresas. Por eso a todo el mundo recomiendo las redes sociales y su estudio, porque es fundamental”, argumenta Juan Pablo. Cien mil kilómetros y diez mil euros en gasolina para estudiar periodismo Parece una exageración andaluza el título del epígrafe, pero es una realidad que hoy cuenta con orgullo y mucho humor Juan Pablo Bellido. Residente en Montilla, iba todos los días a clase –“sin faltar ni uno”– desde la localidad cordobesa hasta Sevilla, por lo que se hacía unos 300 kilómetros aproximadamente al día sólo por estudiar la carrera que siempre quiso. Y lo mejor es que, asegura… ¡Se los volvería a hacer! Esta anécdota –aquí usar el adjetivo de mero sería faltante –, no es más que el fiel reflejo de lo que es Juan Pablo Bellido. Una persona con la que charlar y aprender, y, sobre todo, un periodista de los que ya no quedan. Se extinguen. Y nadie tiene intención de cultivarlos y criarlos. Su historia, ya de por sí, es muy diferente a lo común. Juan Pablo decidió estudiar Derecho antes que Periodismo, pese a que él siempre quiso ser periodista. “Me dijeron que sólo con Periodismo no encontraría trabajo, así que hice el proceso, el camino al revés y estudié Derecho porque para un periodista es muy importante”, argumenta. Antes de estudiar Periodismo en la FCOM, a la que llegó a través de los estudios de segundo ciclo, él ya trabajaba en el Día de Córdoba, pero se sentía un intruso por haber estudiado Derecho en lugar de Periodismo. Cuando entró en la carrera, ya acumulaba una década de trabajo en el mundillo: “entré en la carrera para quitarme complejos y también porque considero que hay aspectos teóricos que sólo pueden aprenderse en la facultad y son indispensables para ser un buen periodista”. Su paso por la FCOM fue impecable:
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 122 " 19 matrículas de honor, 11 sobresalientes y un notable (con polémica incluida). Tan impecable que recibió el galardón de la Universidad de Sevilla como estudiante con mejor expediente de la FCOM, pese a que su objetivo no era, ni mucho menos, era el de sacar las mejores notas. Juan Pablo Bellido es el mejor exponente de otra de las salidas por la que han de dirigirse los egresados, la del emprendimiento. Pocos egresados hay como él que hayan emprendido tanto, y, sobre todo, en algo tan innovador. Mientras cursaba periodismo, Juan Pablo decidió fundar su propio periódico local, Montilla Digital. Un periódico de ámbito local en un soporte como internet ante una población caracterizada por su envejecimiento era un gran riesgo. Sin embargo, en su gran victoria explica: “el secreto es ser honesto y en eso se incide poco en la FCOM. La honestidad implica que en pueblos pequeños la presión del alcalde es dura y puede llegar a doblegar la voluntad del periodista de turno. La máxima es que no nos casamos con nadie y si tenemos que dar a uno, se le da, y si hay que aplaudir, se le aplaude. Por eso no llevamos publicidad institucional. El lector no es tonto y eso lo aprecia”. Hoy, lo que parecía un proyecto con pocos visos de viabilidad, se ha expandido hasta tener 12 cabeceras digitales por toda Andalucía. Y este revolucionario salió de la FCOM. Juan Pablo se aprovechó de las nuevas tecnologías, fundamental profesional y académicamente. “El capital riesgo en internet es cero, porque no te cuesta dinero. Sólo puedes perder el tiempo, pero si lo tienes, no pierdes nada”, aconseja Juan Pablo. Su modelo de periodismo está basado en la supervivencia y en los nuevos tiempos que vive esta profesión, donde él dice que la única alternativa es emprender. Postura discutible pero que le ha dado resultado, añade: “todo aquel que quiera montar un periódico sólo tiene que ponerse en contacto conmigo, nosotros le abrimos el periódico, las secciones comunes y los colaboradores de opinión, sin que me tenga que dar nada. Él sólo tiene que buscar las noticias y la publicidad, que será el sueldo que perciba. ¿Qué gano con esto yo entonces? Pues algo para nada desdeñable, tener varias cabeceras en distintos lugares, y eso da imagen de marca”. “En el periodismo no hay otra opción que emprender. No está en crisis, lo que está en crisis es el modelo de negocio. Se está recortando en plantillas porque hay unos costes enormes de producción que son insostenibles. La única forma de insertarse en el mercado laboral es montando tu propio negocio, y te tendrás que equivocar veinte veces, pero es la única forma de hacerlo”, analiza Juan Pablo. En tiempos difíciles, innovar y reinventarse son dos virtudes de excelencia. Cuando pa-
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 123 " rece que ya está todo inventado, sólo crear algo novedoso y con una organización sólida detrás, asegura un buen puesto. Así siempre ha evolucionado la sociedad. Juan Pablo imparte clases en EUSA, universidad privada, pero en absoluto le resta valor y mérito a la universidad pública, y menos, a la FCOM, de la que está enamorado: “me encanta la Facultad. Si no tuviera trabajo, pediría un puesto hasta en la copistería”, bromea. Y le encantaría volver para estudiar Comunicación Audiovisual, aunque se describa como un negado. A su favor, negados hay muchos, pero pocos con la motivación que desprende. “Aunque me muriera de hambre, siempre querría ser periodista. Ni futbolista, ni armador de yate”. Y éste es Juan Pablo Bellido. Otro emprendedor del que bien pudiera presumir la Facultad de Comunicación es Juan Luis Sánchez, subdirector y cofundador de eldiario.es, un medio digital cuyo lema reza “Periodismo a pesar de todo”. Desde el principio, Juanlu –como se hace llamar– se ha lanzado a la calle para buscarse las castañas. Amante confeso de profesionales de la Radio como Gemma Nierga, Santi Ortega o Paco González, una vez en la carrera, buscó un hueco para hacer prácticas en la COPE. Poco después ocupó un puesto como colaborador en el programa de entretenimiento Las mil y una noches, de Canal 2 Andalucía. Entre curso y curso, aprovechó los tres meses de la época estival para trasladarse a Madrid a desarrollar unas prácticas en la Cadena Ser, donde coincidió con redactores como Ana Pastor. Un convenio que también motivó él mismo. Una vez licenciado, Juanlu ha trabajado como profesor y experto en periodismo digital o colaborado puntualmente con otros medios, incluso ha estado en el paro. No obstante, su carácter de emprendedor le ha valido para fundar dos proyectos de renombre en la Red: Periodismo Humano y eldiario.es. “En Periodismo Humano estuve mucho tiempo sin cobrar, pero no podía dejar el proyecto a medias”, confiesa. Precisamente, Juanlu también pasó por la experiencia de la comunicación corporativa en la Expo de Zaragoza 2008. El periódico digital eldiario.es nació en 2012 tras el cierre de la edición impresa de Público y fundado, entre otros, por Ignacio Escolar. Y entre esos “otros” está Juan Luis Sánchez. La principal novedad de este proyecto es el sistema de financiación a través de socios, mediante el cual la mayor parte de sus ingresos provienen de sus fieles lectores. “No son socios que pagan para leer, sino para que se sepa la información y circule por internet. La gente lo entiende y lo valora. Y esa una alegría vocacional”, subraya Juanlu.
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 124 " Al hilo de esta condición de financiación se podría plantear una pregunta: ¿Es esta la solución a la independencia económica, ergo ideológica, del periodismo? Nuestro egresado plantea las dificultades de este proyecto: “somos una estructura muy pequeña con una alta audiencia y se nos exige como si fuéramos más de lo que somos, como otros medios realmente grandes”. Sin embargo, explica, logran subsistir, son sostenibles y pueden contratar a gente. “Lo complicado es encontrar el equilibrio”, concluye. El lado artístico del periodismo Aunque es casi tan mala salida como el periodismo, - todos los periodistas, o al menos, la mayoría, tienen su vena literaria, avalada por su amor a la escritura o lectura –, el arte es otra de las derivaciones hacia las que se puede encaminar un periodista. Y no por ello dejaría de hacer periodismo. De hecho, en ocasiones, puede hacerlo mejor desde una novela, una obra de teatro o una poesía, que desde las columnas de un periódico. ¿Es el periodismo la literatura de la cotidianeidad? De la FCOM también han salido buenos mimbres. Ya han sido mencionados, como Borja de Diego o Eva Díaz. Ambos tienen en común su afán por esta vertiente, por la cultura, y eso les ha marcado tanto en su estilo como en sus desarrollos como periodistas. Borja de Diego, hoy en las desidias del INEM, aprovecha el estancamiento de su salida laboral para desenvolverse en estas lides como es escribir sobre teatro o poesía. “He cumplido objetivos que yo tenía, como publicar un libro, un poemario, pero en realidad son partes del camino, aún queda. Ahora estoy escribiendo cuentos infantiles, acercándome a algo nuevo para mí, y aunque parezca mentira, mueve dinero”, bromea Borja. Se reconoce un afortunado por haber tenido la oportunidad de representar o recitar sus obras, pero no por ello retira su vocación periodística. Siempre ha sido alguien reivindicativo dentro de la Facultad, un inconformista, alguien que va más allá y no se queda con lo aparente. Literatura y periodismo siempre han tenido relaciones, a veces buenas, otras veces malas. Hay quien es más partidario de separarlos, de no mezclar. Puristas, o sabios. Según se quiera mirar. “Claro que el periodismo puede ser literario. De hecho, el mejor periodismo es el literario. Obviamente, no puedes sacar mucho jugo de una huelga de trabajadores de transportes, pero hay suficientes alternativas para crear. Insisto en que con la pérdida de García Márquez se ha ido uno de los dos pulmones del mundo. Hizo de esta profesión algo más”. Y viceversa. “Hay grandes obras que son periodísticas por
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 125 " cuanto tiene de manifiesto, de que esto es así, de que esto ha ocurrido. Hay grandes muestras que nos presentan periodos de la historia y nos ayudan a comprender periodos de la historia. No podemos olvidar que la literatura es también una forma de comunicación”, se reafirma Borja de Diego. Una vertiente difícil, pero que con talento, esfuerzo, paciencia y lucha, puede dar sus frutos. Son muchos los periodistas que a través de un lenguaje o un estilo literario han conseguido diferenciarse en los medios de comunicación. Y por norma general sobresalen, pues no es fácil lo que hacen. Y muchos los casos en los que no encontraron oportunidades en el periodismo y tras brillar en el arte, sí le abrieron las puertas. Borja tiene claro que ahora mismo su objetivo es volcarse hacia la escritura. “Me mantiene motivado y, sobre todo, desde que estoy en paro, me permite hacer cosas que antes no podía. Me reporta económicamente un mínimo, por eso tampoco puedo decir que sea mi salida”, concluye. Con más renombre, Eva Díaz Pérez tiene una trayectoria de la que la FCOM puede y debiera presumir. Eva fue finalista en 2008 del premio Nadal con su novela El club de la memoria, y se ha hecho con otros premios como el VII Premio Málaga de Novela en 2013 con Adriático o el premio El Público de Narrativa con Hijos del mediodía. Ella es una gran referente que muchos de los alumnos desconocen que estudió en la FCOM, lo que animaría a grandes venas artísticas y literarias a intentar este camino. La Facultad le otorgó el premio Periodismo de la Universidad de Sevilla en 2008. ¿Y por qué no la Academia? No es la salida más popular, y probablemente, casi ningún alumno al entrar en la Facultad de Comunicación lo tiene como salida laboral buscada. Pero en esa reconversión de expectativas, hay una que suele calar hacia los futuros egresados. Lejos de marchar a los extramuros del recinto de la Isla de la Cartuja, prefieren quedarse para enseñar lo aprendido. Son muchísimos los profesores que cursaron sus estudios en la Facultad de Comunicación y luego hacen cursar estudios a nuevas generaciones. De 2002 a adelante, ese número no es cojo, y entre los entrevistados tenemos el ejemplo de Toñi Nogales, hoy docente del departamento de Periodismo II gracias a su gran referencia, Ramón Reig. “Yo necesitaba de Ramón y de la asignatura de Estructura de Información, que la di con Aurora Labio. Eso me marcó lo que yo quería hacer. Quería estudiar eso, investigar eso”, recuerda de una asignatura que enseña y destapa los entresijos reales de un periodismo hun-
25AniversArio etApA CArtujA FACultAd de ComuniCACión " 132 " FCOM seguirá ensimismada en un bucle por el que ser egresado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla sea un honor sin pena ni gloria. Los problemas, muchas veces faltos de solución por ausencia de iniciativa, seguirán acompañando el bagaje, muy bueno en algunos casos, de aquellos que entintan su currículum de ser de la FCOM.