Los rostros de un periodismo en crisis: huyendo de la realidad andaluza
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Antonio López Hidalgo (Dir.) Mª Ángeles Fernández Barrero y María José Ufarte Ruiz (Coords.) Andalucía ante el futuro del periodismo y el desafío del mundo digital GRUPO DE INVESTIGACIÓN INFLUENCIAS DE LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS Y DE LAS TECNOLOGÍAS EN LA COMUNICACIÓN SOCIAL SEVILLA, 2014
1ª edición: 2014, Sevilla (España) Cuadernos de Periodismo y Comunicación, nº.2 Reservados todos los derechos Esta obra, tanto en su forma como en su contenido, está protegida por la Ley, que establece penas de prisión y multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización por escrito del titular de los derechos de explotación de la misma Antonio López Hidalgo (Dir.) Ángeles Fernández Barrero y María José Ufarte Ruiz (Coords.) Diseño de Colección: Ricardo Martínez Cantudo, 2014 Diseño de Cubierta: Juan Pablo Bellido, 2014 Reservados en exclusiva todos los derechos de explotación de la presente obra, en todas las lenguas y en todos los países. Grupo de Investigación Influencias de los Géneros Periodísticos y de las Tecnologías en la Comunicación Social ISBN: 978-84-697-0366-3 Impresión: Publicaciones Digitales S.A. Calle Merka 4, Nave 16 Polígono Empresarial Merka 41500 Alcalá de Guadaíra (Sevilla) Tel: 954 583 425
LOS ROSTROS DE UN PERIODISMO EN CRISIS: HUYENDO DE LA REALIDAD ANDALUZA MARÍA JOSÉ UFARTE RUIZ
El año 2013 ha sido, sin lugar a dudas, un annus horribilis para el periodismo y el Informe Anual de la Profesión periodística publicado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM, en adelante) así lo confirma. A lo largo de estos años, los sucesivos informes reflejan el continuo deterioro de las condiciones laborales y profesionales de los periodistas, percibido por ellos mismos y por los ciudadanos. Un deterioro previo a la crisis económica, que ha afectado dramáticamente al sector, y que se traduce en pérdidas de empleo, de inversión y de expectativas. En 2013, un total de 4.434 periodistas han perdido su trabajo y 73 empresas han sido cerradas. De estos periodistas parados, el 63 por ciento son mujeres y el 37 por ciento, hombres. Además, el número de periodistas que lleva en paro tres años o más ha aumentado y supone ya el 31,8 por ciento del total de periodistas desempleados, un porcentaje que es algo más de seis puntos mayor al registrado en 2012, cuando era del 25 por ciento. Por comunidades autónomas, Andalucía, Cataluña y Madrid concentran el 56 por ciento del paro periodístico. Los colegios y asociaciones profesionales de Andalucía (Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa y el Sindicato de Periodistas de Andalucía)
150 Los rostros de un periodismo en crisis: huyendo de la realidad andaluza y los periodistas en general vienen denunciando las amargas circunstancias en las que se encuentra el periodismo en nuestra comunidad autónoma, donde la precariedad en el sector se ha convertido en la norma vigente y las oportunidades laborales escasean cada vez más. La situación que vivió la plantilla de El Correo de Andalucía a finales del mes de noviembre de 2013, con nóminas impagadas y con un cambió de propiedad, es reflejo del débil sector mediático andaluz. Las ofertas de empleo tampoco arrojan luz a este desolador contexto. Valga como ejemplo el concurso-oposi- ción convocado por el Ayuntamiento de la localidad granadina de Albolote para la provisión de tres plazas de locutor a tiempo parcial, “sin requisito de titulación”. La oferta fue publicada el 10 de diciembre de 2013 en el Boletín Oficial de la Provincia de Granada y “promueve el intrusismo en unos tiempos en los que apenas hay alguna oferta de empleo para periodistas”, como explica el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía. O bien la oferta publicada en la página web del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María (Cádiz) de “un curso para el aprendizaje en el oficio del periodismo, adaptado al medio online, en el que la participación de los destinarios de la formación se presenta como un requisito fundamental para su eficacia”. En este caso, como en el anterior, no se exige titulación universitaria como condición para tomar parte de esta acción formativa. La situación es drástica. El panorama mediático andaluz tiende a la precarización, a menos contratos estables, a más autónomos (o falsos autónomos, ya que trabajan para un solo medio) cada vez peor tratados. Y a un periodo de inserción laboral cada vez más largo por el encadenamiento (casi siempre irregular) de contratos precarios. A los jóvenes que llegan con ilusión, con preparación, se les ofrece la decepción y desesperanza. El sueño de encontrar un mejor empleo de trabajo, la lucha
151 María José Ufarte Ruiz por mejorar las condiciones salariales y la posibilidad de poner en marcha nuevos proyectos profesionales son algunos de los motivos que llevan a muchos periodistas andaluces a fijar su residencia fuera de España. Así lo constatan los testimonios que ofrecemos a continuación y que relacionan directamente el crecimiento de la precariedad laboral con el hecho de fijar su residencia en el extranjero. Estos profesionales andaluces han sido entrevistados por la que suscribe estas páginas con el objetivo de verificar esta hipótesis de partida. Se trata de contar la experiencia de distintos profesionales de la información. Una mirada introspectiva que puede ayudar a reflexionar sobre lo que sucede en la profesión remitiéndonos a su auténtica fuente: el periodista. Los periodistas que hemos entrevistado y que han participado con su testimonio en la elaboración de este artículo tienen unas edades comprendidas entre los 24 y 30 años. No obstante, existen otros testimonios, de edades diferentes, que vienen a denunciar la misma situación, debido a que el problema no es sólo juvenil. Valga como ejemplo el caso de Vicente Ortí, un periodista de 45 años con 25 de experiencia en prensa y televisión. Ortí trabaja en la capital dominicana y se muestra muy pesimista sobre el futuro de los jóvenes profesionales de España: “Me fui por el mismo motivo que se van miles de personas, por la falta de trabajo: España, laboralmente hablando, está devastada”. El exilio forzado se extiende a toda la población. Según publica Teresa López Pavón en el artículo “Andalucía vuelve a emigrar”, publicado en el diario El Mundo, la población andaluza mayor de edad residente en el extranjero se ha incrementado un 30 por ciento desde que comenzara la crisis, lo cual deja en evidencia un aumento de la emigración por razones económicas que le ha dado la vuelta a la balanza migratoria desde el año 2011 en Andalucía. Los emigrantes de esta crisis, señala el texto
152 Los rostros de un periodismo en crisis: huyendo de la realidad andaluza periodístico, son en su mayoría jóvenes de entre 25 y 35 años, altamente cualificados y sin cargas familiares. En lo que respecta a los periodistas, es prácticamente imposible saber cuántos profesionales han emigrado en los últimos años, pero algunos datos ofrecen aproximaciones. “Ir al extranjero a trabajar es, en un principio, una decisión temporal que responde al deseo de mejorar las condiciones laborales y salariales hasta que el mercado periodístico español vuelva a estabilizarse”. Ésta es la opinión de María Agüera, una licenciada en Periodismo de Sevilla residente en Morgantown, Virginia Occidental, que tuvo que emigrar debido “al pesimismo laboral y para poner fin a la rutina de levantarme cada día en casa de mamá, mandar mi currículo sin obtener respuesta y deprimirme”. María Agüera asegura que el secreto para tomar este tipo de decisiones es no pensarlo mucho, ya que “si lo piensas demasiado al final no vas”. No obstante, aconseja no arriesgarse a cruzar el charco de forma ilegal y anima a buscar un trabajo o un contrato de mínimo un año antes de marcharse a otro país. María Agüera no es la única periodista andaluza que opta por salir fuera de España. Irene Rupérez tiene 24 años, es diplomada en relaciones laborales y licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Posee un máster oficial en Comunicación y Periodismo Deportivo, un curso de community manager y habla bien inglés. Ha trabajado en televisión y agencias de prensa, pero en Andalucía no encuentra empleo. “A finales de enero me voy a Berlín. No voy con ninguna idea clara, realmente huyo un poco de la realidad española, del Gobierno y de la situación desastrosa por la que pasa España”, explica. Otro caso es el de Adrián Morales (31 años). Es licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla. Se marchó a estudiar hace dos años y medio a Nueva York con una beca Talentia de la Junta de Andalucía. Esa beca le obliga a tra-