Ejercicios de lectura crítica no androcéntrica en el texto académico de la comunicación
Abstract
Tomando como punto de partida las pautas conceptuales y metodológicas de un ejercicio de lectura crítica no androcéntrica, el presente documento desarrolla una singular metodología de análisis y presenta los resultados alcanzados en un texto académico de la comunicación; se demuestra que el androcentrismo puede llegar a ser un problema grave, destacándose, entre otros puntos, la vaguedad y la confusión que genera el texto académico ,tras la sombra de la ambigüedad conceptual que oculta una particular concepción de lo humano como el lograr clarificar quién es el sujeto histórico que aparece en el centro del discurso.
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ÁMBITOS.ÁMBITOS. ÁMBITOS.ÁMBITOS. ÁMBITOS. Nº 13-14 - Año 2005 (pp. 309-330) Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación Non-androcentric critical reading in the academic text of communication Dr. Gustavo A. León Duarte Profesor Titular. Departamento de Ciencias de la Comunicación Universidad de Sonora (México) RESUMEN Tomando como punto de partida las pautas conceptuales y metodológicas de un ejercicio de lectura crítica no androcéntrica, el presente documento desarrolla una singular metodología de análisis y presenta los resultados alcanzados en un texto académico de la comunicación; se demuestra que el androcentrismo puede llegar a ser un problema grave, destacándose, entre otros puntos, la vaguedad y la confusión que genera el texto académico tras la sombra de la ambigüedad conceptual que oculta una particular concepción de lo humano como el lograr clarificar quién es el sujeto histórico que aparece en el centro del discurso. ABSTRACT Taking as a starting point the conceptual and methodological guidelines of a nonandrocentric critical reading, this document develops a singular method of analysis and presents results in an academic text of communication. It demonstrates that androcentrism can become a serious problem and highlights, among other points, the vagueness and confusion which the academic text generates caused by a conceptual ambiguity which shadows a particular conception the human presence, as well as tries to clarify the historical subject who appears in the center of the discourse. Palabras claves: Androcentrismo/Autocrítica/Centro Hegemónico/Sexismo/Clasismo/Comunicación. Key words: Androcentrism/Autocriticism/Hegemonic Center/Sexism/Classicism/Communication.
310 Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación I. Introducción. El presente ejercicio de lectura crítica no androcéntrica, aplicado en este caso a un texto académico relevante en la configuración de las perspectivas de la investigación de la comunicación en América Latina1, se plantea siguiendo las pautas conceptuales y metodológicas propuestas por la Profesora Amparo Moreno Sardá, Catedrática de Historia de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona2. La premisa central para elaborar un ejercicio de lectura crítica no androcéntrica es que el estudio del pasado debe orientarse a la comprensión del presente a fin de transformarlo en una vida social más humana. Una historia que permita cuestionar lo incuestionable en el discurso lógico científico, es decir, el orden social jerárquico, el cual asimilamos como natural desde que nacemos en una familia y que el ordenamiento público de la vida social refuerza para permitir sistemáticamente la expansión territorial de unos seres humanos sobre otros. Para iniciar una lectura no androcéntrica por el texto académico es preciso apelar en primera instancia al término no-androcéntrico, que, de acuerdo con Moreno (1986:57), significa todo cuanto no participa de una voluntad de poder o de hegemonía central: cualquier punto de vista resultante de ser, fundamentalmente, no-céntrico o ex-céntrico. Al hablar de ejercicios de lectura crítica no androcéntrica, Moreno (1988:28) hace referencia a aquello que constituye una forma de explicar nuestro pasado y presente vinculada a la perspectiva que se obtiene al adoptar un punto de vista central, propio del colectivo de varones que se sitúan en el centro hegemónico de la vida social y pone el acento en el carácter esencial de ejercicios de autocrítica hacia nuestros propios hábitos mentales, hábitos que gobiernan y constriñen nuestras actuaciones y actitudes. De acuerdo con Moreno (1988:235-236), la opacidad androcéntrica del discurso académico, el informativo o cualquier otro tipo de discurso, no sólo nos habitúa a confundir lo particular con lo general, a creer universal lo que no es sino, además, a acostumbrarnos una particular opción de la existencia humana con mayor voluntad de dominar el mundo. Además, nos indica, que hemos de creer in-significante y hasta inexistente, 1 El texto académico analizado es «La Investigación de Comunicación en América Latina. Condiciones y Perspectivas para el Siglo XXI», publicado por Diálogos de la Comunicación en su No. 56 (1999). El autor del texto es Raúl Fuentes Navarro, profesor investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara y del Departamento de Estudios Socioculturales del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), México. Raúl Fuentes Navarro se dirige en este texto a estudiantes, profesores e investigadores de la comunicación en América Latina, público lector tradicional de la revista donde publica su artículo. Para consultar el texto ver la siguiente dirección electrónica: http://www.felafacs.org/dialogos/pdf56/5.Raul.pdf El texto fue consultado el 14 de octubre de 2004. 2 Fundamentalmente, el presente ejercicio siguió las pautas metodológicas propuestas en el libro titulado El Arquetipo Viril Protagonista de la Historia. Ejercicios de Lectura No Andocéntrica (1986); además, sirvieron de apoyo conceptual los libros titulados La Otra «Política»de Aristóteles (1988) y La Mirada Informativa (1998), ambos de la misma autora.
311Gustavo A. León Duarte cuanto hemos aprendido a excluir del discurso público. Valorar en su justa medida, mediante la exclusividad de los datos, que todo colectivo se constituye por mujeres y hombres diversas y diversos, y que la humanidad nace de mujer, permitirá acercarnos, de acuerdo con Moreno (1986:59-60), desde una perspectiva no androcéntrica, al discurso histórico hegemónico, e iniciar la excursión por las márgenes negadas y excluidas. En el discurso académico de la comunicación y la información, el problema del androcentrismo puede llegar a ser un problema grave. En primer lugar, por la vaguedad y la confusión que generan los textos académicos tras la sombra de esta ambigüedad conceptual que oculta una particular concepción de lo humano presentado como lo humano por excelencia, lo que permite considerar como natural un sistema de valores particular y partidista y al que Moreno (1986:10-11) considera in-humano por anti-humano, es decir, por basarse y legitimar como natural y universal la hegemonía de unos seres humanos sobre otros. Sin embargo, es preciso reconocer que ello no es producto exclusivo de un simple esquema sexista o de “género”, sino que entran también en juego otras variables que, articuladas con el sexo, el racismo o el clasismo, generan un sistema de clasificación complejo que establece relaciones jerárquicas, es decir, lo que nos revela el androcéntrismo. Por otro lado, el ejercicio de una lectura crítica no androcèntrica aplicada al texto académico permite descubrir las articulaciones discursivas entre lo que se valora positivamente y lo que se valora negativamente en el discurso académico y rastrear ya no sólo lo que el texto incluye, sino lo que excluye y silencia. Sumado a la dificultad que implica la ambigüedad del manejo de lo masculino, el esfuerzo de una lectura no-androcéntrica vale la pena en tanto se pueda constatar quién es ese modelo particular de hombre que aparece como protagonista de la historia. Para Moreno (1988:25), al tomar como punto de partida el problema del androcéntrismo, deja la puerta abierta para no solamente clarificar el sujeto histórico que aparece en el centro del discurso, y, así, indagar la realidad histórica marginada al silencio de lo significante, sino también para averiguar la relación que guarda tal centralidad con el funcionamiento del centro hegemónico de la vida social. Para dar cuenta de ello, nos recomienda Moreno (1986:99), no basta con analizar qué es lo que se dice de la mujer y qué se dice del hombre, hay que llevar la crítica al universo mental androcéntricoyasusistema de valores. En principio, un ejercicio de lectura crítica no androcèntrica podría parecer sencillo. Sin embargo, debido a nuestros hábitos mentales asumidos históricamente (tanto en la historia colectiva como en las historias personales), resulta algo más difícil de lo que parece dado que el ejercicio, además, no se reduce a la crítica del texto sino que parte y comporta constantemente una autocrítica. El pensamiento crítico requiere en este ejercicio de la autocrítica para impedirnos naufragar en presuposiciones de superioridad/inferioridad. Para fundamentar la crítica en la autocrítica es preciso que la crítica parta siempre de la autocrítica; sólo así se podrá
312 Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación avanzar a través de la brecha epistemológica e ir logrando nuevas perspectivas noandrocéntricas y comprobar cuanto hemos asumido hasta aprender a encarnarlo. Justamente por ello, la propuesta de Moreno (1986:60) parte por realizar el ejercicio en dos fases o niveles distintos. II. Primer Nivel del Ejercicio. La Falta de Matices Lingüísticos y de Precisión Conceptual. En un primer nivel del ejercicio, las preguntas básicas que denotan la voluntad de saber sobre el texto académico analizado son ¿Qué se dice de la mujer? ¿Y del hombre? ¿De qué hombre? En este primer momento se trata de clarificar qué se dice de la mujer y qué se dice del hombre o de cualquier otro masculino presuntamente generalizador. De acuerdo con las experiencias metodológicas de Moreno (1986:60), inmediatamente después de ello podría surgir un primer problema: mientras la utilización del término femenino queda restringida a cuanto se refiere a las mujeres, de acuerdo con las normas gramaticales el masculino puede referirse tanto a conjuntos de mujeres y hombres como solamente a seres humanos de sexo masculino. Sin embargo, los textos no suelen precisar conceptualmente a que se refieren. No solemos explicitarlo cuando escribimos textos académicos, informativos o cualquier otro tipo de textos. De ahí que la formulación que realiza Moreno (1986:60-64) sea de ampliar las tres interrogantes iniciales para preguntarse también: ¿A quién se refiere este masculino? ¿Puede generalizarse a mujeres y hombres o ¿sólo se refiere a hombres? ¿A qué hombres? Realizada la lectura del texto académico seleccionado podemos notar que: 1. Que no aparece ninguna referencia a la mujer en los contenidos del texto. 2. Que aparecen, en el apartado de referencias bibliográficas del texto, cinco citas de nombres propios de mujeres (Cuadro No. 1). Cuadro Nº. 1. Referencias a Mujer. Nombres propios de Mujeres. Nº. de Citas. % Respecto al Total de Referencias Rossana Reguillo. 2 0.010 Rebeca Mejía 2 0.010 Brenda Dervin 1 0.005 TOTAL 5 0.025% Fuente: Elaboración propia en base a datos de Fuentes Navarro, Raúl. 1999:52-67.
313Gustavo A. León Duarte 3. Que en el 100% de las cinco citas de nombres propios de investigadoras citadas ninguna aparece como cita directa sino como citas secundarias porque son ellas las que coordinaron y editaron los libros donde aparecen las citas directas de nombres propios de investigadores. En otras palabras, la investigadora mexicana Rossana Reguillo fue citada indirectamente en dos ocasiones porque coordinó el libro donde, por un lado, publicó el investigador brasilero Renato Ortiz (citado directamente) y, por otra, donde publicó un artículo el investigador Néstor García Canclini (citado directamente). A la investigadora mexicana Rebeca Mejía, se le cita indirectamente porque coordinó un libro donde publicó el profesor Raúl Fuentes Navarro, mismo que se auto-cita directamente en un par de ocasiones. Finalmente, a la investigadora estadounidense Brenda Dervin se le cita por coordinar el libro donde publicó el investigador inglés Anthony Guiddens (citado directamente). 4. A pesar de que el índice de referencias a mujeres (el 2.5% respecto al total) es prácticamente insignificante respecto al total de referencias que existen en el texto, en principio este dato no tiene porque significar que no se diga nada de las mujeres en el texto, ya que si los masculinos se refieren al conjunto de mujeres y hombres no puede clasificarse el texto académico analizado ni de sexista ni de androcéntrico. 5. Con respecto a ¿qué se dice del hombre? Podemos identificar que aparecen en el texto leído 32 referencias a nombres propios de hombre. Estos, a su vez, aparecen citados en varias ocasiones, de tal manera que la suma total de nombres propios de hombres es de 124 (Cuadro No.2). Ello representa el 63.6% respecto del total de referencias a seres humanos que hay en el texto. 6. Por otro lado, el número de citas a referencias propias de colectivos viriles vinculados al saber son 23 (Cuadro No. 3). Ello representa el 11.67% respecto del total de referencias que hay en el texto. 7. En relación a las referencias masculinas, podemos notar que la mayoría de ellas se muestran ambiguas. Mientras que la utilización del femenino queda restringida a nombres propios de mujeres, el uso del masculino en el texto académico analizado no hace explícito a que se refieren las 21 referencias masculinas. Las 21 referencias masculinas en algunas ocasiones se repiten, de tal manera que la suma total de ellas es de 45 (Cuadro No.4). Esto representan el 22.8% respecto del total de referencias que hay en el texto. 8. Al no presentar una precisión conceptual las 45 referencias masculinas que aparecen en el texto, procedimos a seguir con la propuesta metodológica de Moreno (1986:60) preguntándonos también ¿a quién se refiere este masculino? ¿puede generalizarse a mujeres y hombres? o ¿sólo se refiere a hombres? ¿a qué hombres?
314 Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación Cuadro Nº. 2. Referencias a nombres propios de hombre. Nombres propios de Hombres. Nª. de Citas. % Respecto al Total de Referencias J. D. Peters. 8 0.041 E. Rogers 5 0.025 Rockeffeller 1 0.005 R. Pahre 1 0.005 M. Dogan 2 0.010 W. Schramm 8 0.041 H. Schiller 2 0.010 P. Feyerabend 1 0.005 T. Kuhn 1 0.005 U. Eco 2 0.010 J. Habermas 4 0.020 A. Mattelard 1 0.005 C. Gertz 1 0.005 I. Wallerstein 10 0.051 Gulbenkian 2 0.010 P. Bourdieu 4 0.020 K. Krippendorff 2 0.010 A. Guiddens 11 0.056 K. Jensen & N. Jankowski 3 0.015 K. Bruhn 2 0.010 J. Thompson 2 0.010 J. Marques de Melo 8 0.041 L. Beltrán 11 0.056 E. Verón 1 0.005 J. Martín Barbero 11 0.056 H. Schmucler 5 0.025 N. Canclini 3 0.015 N. Lechner 1 0.005 R. Resendiz 2 0.010 R. Ortiz 3 0.015 R. Fuentes 6 0.030 TOTAL 124 62.94% Fuente: Elaboración propia en base a datos de Fuentes Navarro, Raúl. 1999:52-67.
315Gustavo A. León Duarte 9. Al identificar las mínimas referencias a la mujer, en contraste con el alto porcentaje de referencias al hombre, se podría decir, en principio, que el texto académico analizado no solamente es sexista: centra su atención en un exclusivo colectivo de varones adultos investigadores de la comunicación de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos de América (EUA). Cuadro Nº. 3. Referencias masculinas a colectivos viriles vinculados al saber. Nombres de Colectivos Viriles. Nº. de Citas. % Respecto al Total de Referencias El investigador/científico Latinoamericano 10 0.51 Los investigadores de la comunicación 8 0.41 Importantes investigadores Latinoamericanos 1 0.05 Los investigadores en Europa y los EUA 1 0.05 El padre fundador de la comunicación/fundadores 3 0.15 TOTAL 23 11.67% Fuente: Elaboración propia en base a datos de Fuentes Navarro, Raúl. 1999:52-67. 10. Como se observa en el cuadro No. 4, la mayoría de las referencias masculinas se muestran ambiguas pues no hay una precisión conceptual en sus usos. De las 45 referencias a términos masculinos las de mayor frecuencia son “los sujetos”, “los actores sociales” y “los humanos”. Todos estas referencias son utilizados en el texto para contextualizar o referirse directamente al diseño metodológico y teórico como a la relación ética entre investigador(a) e investigación de la comunicación en América Latina, más adelante tratados. Pero si observamos con cuidado en el texto, notaremos además que el contexto en el cual se producen las frecuencias de masculinos son para referirse y sobresaltar la relación con/entre los investigadores de la comunicación en América Latina, tal y como sucede prácticamente en el resto del texto con la variante de incorporar investigadores de Estados Unidos y Europa. Es decir, la utilización de las referencias masculinas son esgrimidas para referirse a la interacción entre los hombres investigadores que se mencionan en el texto. De hecho, otras referencias masculinas son buen ejemplo del orden del discurso del texto: “los autores”, “miembros”, “estudiosos”, “doctores”, “comunicólogos”, “participantes”, “especialistas” o “muchos analistas norteamericanos”.
316 Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación Cuadro Nº. 4. Referencias a masculinos. Nombres de Masculinos. Nº. de Citas. % Respecto al Total de Referencias Los sujetos 11 0.056 Los actores sociales 7 0.035 Los humanos 3 0.015 Especialistas 2 0.010 Participantes 2 0.010 Otros 2 0.010 Agente humano 2 0.010 Los autores 2 0.010 Personajes 2 0.010 Comunicólogos 1 0.005 Lector 1 0.005 Las gentes 1 0.005 Los niños 1 0.005 Los jóvenes 1 0.005 Miembros 1 0.005 Estudiosos 1 0.005 Oyentes 1 0.005 Hablantes 1 0.005 Doctores 1 0.005 Los clásicos 1 0.005 Muchos analistas Norteamericanos 1 0.005 TOTAL 45 22.84% Fuente: Elaboración propia en base a datos de Fuentes Navarro, Raúl. 1999:52-67. 11. Es decir, el texto refiere, pues, a una significación masculina como por ejemplo “personajes” o “miembros” o cualquier otro masculino, sin ningún tipo de matización lingüística; en principio, cualquiera pensaría que estamos hablando de mujeres y hombres diversas y diversos que, en el contexto del tema tratado, podría ser aplicable a investigadoras e investigadores de la comunicación en América Latina o del resto del mundo. Pero evidentemente no es así. Veamos un primer ejemplo que es por demás sintomático del texto analizado. Leamos detenidamente el siguiente fragmento. Anotemos para ello,
317Gustavo A. León Duarte como sugiere Moreno (1986:61), en la primera columna del cuadro (cuadro No. 5) lo que se dice de la mujer, en la segunda columna lo que se dice del hombre o de cualquier otro masculino, tratando de identificar cuando tal o cual masculino se refiere sólo a hombres, y cuando hace referencia a conjuntos de mujeres y hombres: “Aunque mediante argumentos muy distintos y un afán polémico mucho mayor, un artículo de Héctor Schmucler publicado en la misma revista evidencia la misma tensión, si bien enfatiza el predominio del conformismo político-social entre los investigadores latinoamericanos, a pesar de que haya «numerosas excepciones». El objeto de la crítica de Schmucler son aquellos enfoques de la comunicación que, centrados en los procesos de recepción y en sus mediaciones culturales, abandonaron la denuncia de los mecanismos de poder que hasta entonces parecía haber caracterizado a la investigación latinoamericana sobre los medios. La postura de Schmucler en este texto se opone explícitamente a la de José Joaquín Brunner, pero al subrayar la «similitud» y la «cercanía» de los «espacios» conceptuales trazados por éste, implica también a los autores de dos libros que «ejercieron una influencia destacada entre académicos e investigadores de América Latina», Jesús Martín Barbero y Néstor García Canclini. Más allá de una polémica que parece enfrentar entre sí a personajes que argumentan en favor de la recuperación crítica de las condiciones ideológicas que la «modernidad » ha impuesto a la investigación latinoamericana de la comunicación, y que utilizan para ello marcos axiológicos muy parecidos, en los discursos de Martín Barbero y de Schmucler se deja ver la urgencia de una reafirmación ética, antes que de una reformulación epistemológica de los estudios sobre la comunicación” (Fuentes, 1999:56).
324 Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación Cuadro Nº. 9. Referencias a nombres propios de investigadores de Europa. Nombres propios de Europa No. de Citas. % Respecto al Total de Referencias A. Guiddens 11 0.056 I. Wallerstein 10 0.051 J. Habermas 4 0.020 P. Bourdieu 4 0.020 K. Jensen & N. Jankowski 3 0.015 Gulbenkian 2 0.010 K. Krippendorff 2 0.010 K. Bruhn 2 0.010 J. Thompson 2 0.010 U. Eco 2 0.010 A. Mattelard 1 0.005 C. Gertz 1 0.005 T. Kuhn 1 0.005 P. Feyerabend 1 0.005 TOTAL 46 23.5% Fuente: Elaboración propia en base a datos de Fuentes Navarro, Raúl. 1999:52-67. 24. Por ejemplo, la apuesta principal del texto analizado para el diseño metodológico de la investigación de la comunicación en la vida cotidiana es el propuesto por el investigador Europeo Anthony Giddens en su teoría de la estructuración (Fuentes, 1999:60). De acuerdo con el texto, la propuesta que puede solucionar el trabajo urgente y prioritario que requiere, por un lado, la reintegración conceptual y metodológica como la diversidad política, cultural y existencial de los agentes de la comunicación y, por otra, la capacidad de imaginar las dimensiones de la acción comunicativa en términos constitutivos, es la teoría de la estructuración de Anthony Giddens. Según el texto (Fuentes, 1999:59), dicha perspectiva sociocultural ofrece una solución a esta tarea urgente: “Desde esta perspectiva, plenamente sociocultural, rearticular los procesos subjetivos e intersubjetivos de significación, a través de los esquemas perceptuales e interpretativos que en cada sector cultural median las relaciones posibles con las estructuras y los sistemas objetivos de procesamiento y difusión de la información, es una clave que, además de restituir
325Gustavo A. León Duarte la complejidad de los procesos socio-culturales en los modelos de comunicación, puede servir para enfatizar la agencia o acción transformadora implícita en las prácticas de comunicación, es decir, en la interacción material y simbólica entre sujetos concretamente situados, que supone la recurrencia por parte de ellos tanto a sistemas informacionales como a sistemas de significación, cuya competente mediación determina la producción y reproducción del sentido: el de las prácticas socioculturales de referencia y el de la comunicación misma”. 25. Si en la investigación en comunicación en América Latina el diseño metodológico y teórico son importantes, para el texto analizado la relación entre investigador y práctica de investigación es el otro aspecto central. Aquí el aporte proviene del investigador Europeo I. Wallerstein (Fuentes, 1999:59-60): “Wallerstein formula la relación entre el investigador y la investigación en función de un «reencantamiento del mundo” que reconozca la imposibilidad de la neutralidad del científico: Ningún científico puede ser separado de su contexto físico y social. Toda medición modifica la realidad en el intento de registrarla. Toda conceptualización se basa en compromisos filosóficos. Con el tiempo, la creencia generalizada en una neutralidad ficticia ha pasado a ser un obstáculo importante al aumento del valor de verdad de nuestros descubrimientos, y si eso plantea un gran problema a los científicos naturales, representa un problema aún mayor a los científicos sociales. Traducir el reencantamiento del mundo en una práctica de trabajo razonable no será fácil, pero para los científicos sociales parece ser una tarea urgente”. 26. Al aplicar la metodología seleccionada y mostrar los datos puros y duros que nos ofrece el texto bajo análisis, hemos realizado el primer descubrimiento de nuestra excursión no androcéntrica por el texto: la ambigüedad con que se usa el masculino, la falta de matices lingüísticos y de precisión conceptual con que opera el discurso académicoyalaque, lamentablemente, nos hemos habituado. 27. El problema del androcentrismo en el texto analizado es más basto y más complejo de lo que nos parecía inicialmente, y de lo que, incluso, hemos presentado hasta aquí. Hemos podido diferenciar entre sexismo y androcentrismo y, además, hemos empezado a descubrir hasta que punto hemos asumido acríticamente un punto de vista que nos ha conducido a no tomar en consideración la particular realidad de las mujeres y otros hombres, o a valorarla como in-significante, no-significativa. Esta conciencia es imprescindible para poder profundizar las repercusiones del androcentrismo.
326 Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación III. Segundo Nivel del Ejercicio: El arquetipo viril y la opacidad androcéntrica del discurso. 28. Conforme seguimos aplicando la propuesta metodológica de Moreno (1986:64) en el texto «La Investigación de Comunicación en América Latina. Condiciones y Perspectivas para el Siglo XXI», pronto nos surge la necesidad y la voluntad de saber más: ¿es realmente generalizable a mujeres y hombres cuanto se dice, sin más matizaciones, del hombre, de los hombres…de lo humano? ¿Hasta qué punto nos identificamos con esa imagen de lo humano? ¿Hace referencia solamente a los hombres y no a las mujeres? ¿A qué hombres? ¿Qué modelo humano se filtra a través de esta confusión conceptual? ¿Cuál es su sistema de valores, el sistema de valores que se presenta como humano? Clarificar estas cuestiones constituye el objetivo del segundo nivel de la lectura crítica no androcéntrica. 29. A la vista de los resultados globales del primer nivel de lectura crítica no androcéntrica que aparecen en el cuadro No. 10, podemos concluir ya que lo que se dice de las mujeres investigadoras de la comunicación en América Latina y el mundo es prácticamente nada. Sólo el 2.5% de las referencias a seres humanos que aparecen en el texto analizado y aún citadas, como mencionamos anteriormente, en condiciones por demás excluyentes. Al identificar la exclusión de las mujeres investigadoras del discurso, identificamos también lo que se excluye y silencia en el texto. Lo insignificante o no significativa realidad particular de las mujeres investigadoras en América Latina. Cuadro Nº. 10. Distribución de referencias a seres humanos. Resultados globales. Referencias a seres humanos. Nº de citas % Respecto al Total de Referencias Referencias a mujer — Nombres Propios 5 2.53 Referencias a masculinos — Nombres propios 124 62.94 — Colectivos viriles vinculados al saber 23 11.67 — Referencias masculinas 45 22.85 TOTAL 197 100% Fuente: Elaboración propia en base a datos de Fuentes Navarro, Raúl. 1999:52-67. 30. Con respecto a las referencias masculinas que aparecen en el texto y que representan el 22.8%, ya adelantábamos que estas no pueden ser generalizables a las mujeres investigadoras de la comunicación en América Latina ni, incluso,
327Gustavo A. León Duarte a todos los hombres investigadores de la comunicación en América Latina. Al identificar las mínimas referencias a la mujer investigadora de la comunicación (2.5.%) en contraste con el alto porcentaje de referencias (62.9%) dirigidas a una clase hegemónica que disputa las condiciones y perspectivas del saber en la producción (investigación), reproducción (enseñanza) y aplicación (profesión) de la comunicación en América Latina, podemos adelantar definitivamente la conclusión de que el texto no solamente es sexista sino, además, androcéntrico al centrar su atención en aquel colectivo de varones adultos investigadores de la comunicación en Latinoamérica que aparecen como protagonistas de la historia, como sujetos activos del pasado y del presente que se proyecta hacia un futuro idealizado y caracterizado, en líneas generales, por actitudes de prepotencia, de superioridad y de hegemonía de unos seres humanos sobre otros. 31. Releamos de nuevo algunos rasgos con los que el texto define la “postura crítica más productiva y racional ante el movimiento de repensar las Ciencias Sociales”. Una postura que si incluye el texto y además la valora como positiva de una visión particular de la existencia humana y académica, epopeya del orden social hegemónico androcéntrico (Fuentes, 1999:57): “Renato Ortiz propone la que a mi juicio es la postura crítica más productiva y racional ante el movimiento de repensar las ciencias sociales. Señala que es necesario evitar dos actitudes: la conservadora, que «consiste en tomar a los clásicos como fundadores de un saber acabado, lo que nos conduciría por necesidad a una mineralización del pensamiento», y la opuesta, representada por el «creer que todo ha cambiado, que los tiempos actuales, flexibles, demandarían una ciencia social radicalmente distinta e incompatible con lo que hasta entonces se ha practicado». Ortiz rechaza la idea de que estemos ante una «revolución epistemológica» pues, como Bourdieu, reconoce para las ciencias sociales únicamente «el momento de la revolución inaugural, acto fundador del propio campo de conocimiento». «Cualquier balance que se realice sobre las ciencias sociales debe tomar en consideración la existencia de una tradición intelectual que se incorpora en las diversas instituciones académicas. El pasado es el presente que se manifiesta en el arsenal de conceptos con los que operamos, en los tipos de investigaciones que realizamos, en la bibliografía que seleccionamos, en las técnicas que empleamos, etc. No obstante, las transformaciones ocurridas han sido profundas. Hacer un fetiche del saber tradicional equivaldría a confinarnos en una posición conformista y a dejar de percibir aspectos que exigen un tratamiento nuevo y diferenciado. El arte consiste en entender la tradición como punto de partida, en la cual sólo enraizamos nuestra identidad, sin que por ello quedemos prisioneros de su rigidez. Comprender la tradición es, pues, superarla; dar continuidad a la construcción de un saber que no es estático ni definitivo” (Fuentes, 1999:57).
328 Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación 32. En esta parte del texto analizado, distribuidos en dos párrafos, se ilustra claramente el origen del orden del discurso androcéntrico. Aparece como natural y mecánico el hecho que se debe tomar en consideración la existencia de la tradición intelectual del pasado para incorporarla a las diversas instituciones académicas. ¡El pasado es el presente que se manifiesta en todo! Si este es el talante del discurso del texto ¿porqué asumir, entonces, que carece de significado el que las mujeres investigadoras de la comunicación se hayan incorporado a este saber excluyente? 33. Ante ello nos preguntamos si ¿no es acaso representativo el papel que hasta ahora ha significado para la investigación de la comunicación en América Latina importantes investigadoras como Anamaria Fadul, Fátima Fernández, Patricia Terrero, Immacolata Vassallo de López, Migdalia Pineda, Rossana Reguillo, Margarita y Cecilia Krohling, Delia Crovi, Nilda Jacks, entre muchas otras investigadoras destacadas? El texto asume, pues, como carente de significado y poco representativa la participación de las mujeres en este saber excluyente que históricamente había excluido a las mujeres en el siglo XX . Entonces, si no es generalizable el masculino a la totalidad de las mujeres y los hombres investigadores de la comunicación ¿Hasta qué punto nos identificamos con esa imagen de lo humano? ¿Cuáles son los elementos discursivos mediante los que ya no sólo se sitúa el protagonista de la historia en el centro del universo mental-discursivo? ¿Cuál es su sistema de valores? 34. Como hemos visto a lo largo del texto, no sólo se ha generalizado lo masculino con lo humano sino que, además, el talante realista y crítico que a veces envuelve al discurso, pareciera ser que estas generalizaciones son aplicables a todo ser humano menos para aquellos que se sitúan en lo alto como “dioses” protagonistas de la historia. Veamos un ejemplo que es sintomático en la lectura longitudinal del texto: hace referencia al concepto de utopística, palabra clave que sirve, según el contenido del texto, para construir y perfilar las condiciones y perspectivas de la investigación de la comunicación en América Latina para el presente siglo (Fuentes, 1999:57). “es la evaluación seria de las alternativas históricas, el ejercicio de nuestro juicio en cuanto a la racionalidad material de los posibles sistemas históricos alternativos. Es la evaluación sobria, racional y realista de los sistemas sociales humanos y sus limitaciones, así como de los ámbitos abiertos a la creatividad humana. No es el rostro de un futuro perfecto (e inevitable), sino el de un futuro alternativo, relativamente mejor y plausible (pero incierto) desde el punto de vista histórico. Es, por lo tanto, un ejercicio simultáneo en los ámbitos de la ciencia, la política y la moralidad»”(Fuentes, 1999:57). 35. En el ejemplo, como en algunos otros casos del orden relacional del texto analizado, se articula un sistema de valores en los que, aparentemente, hacemos
329Gustavo A. León Duarte mostrarlos como humanos. Es este un sistema de valores que opera negando y, a la vez, realizando inclusiones que excluyen, lo que nos hace percibir aspectos como habituales, genéricos y ambiguos en nuestra existencia humana. 36. Por ejemplo, de acuerdo con el texto analizado (Fuentes, 1999:59), en la investigación de la comunicación hay diversas tradiciones teórico–metodológicas que han sido puestas en revisión en los últimos años. Sin embargo, existe una justificación crítica y humana, propuesta por el investigador Dan Schiller, para repensar sus fundamentos y reorientar su ejercicio: “Hoy la extensión y el significado de la comunicación se han vuelto virtualmente incontenibles. Estudiar comunicación, como se evidencia cada vez más ampliamente, no es sólo ocuparse de los aportes de un conjunto restringido de medios, sea a la socialización de los niños o los jóvenes, sea a las decisiones de compra o de votación. Ni es sólo involucrarse con las legitimaciones ideológicas del Estado moderno. Estudiar comunicación consiste, más bien, en elaborar argumentos sobre las formas y determinaciones del desarrollo sociocultural como tal. El potencial del estudio de la comunicación, en suma, converge directamente, y en muchos puntos, con los análisis y la crítica de la sociedad existente en todas sus modalidades” (Fuentes, 1999:59). 37. En el texto académico analizado se nos habitúa a valorar como positivo determinados aspectos de la vida humana o de la existencia social sin reparar en lo más mínimo en lo que se generaliza como humano. Veamos un ejemplo más donde hablamos de seres humanos. Aquí se nos muestra como opera una dicotomía más de lo que debe ser y no debe ser, de lo que se niega y afirma en el texto (Fuentes, 1999:60): “Seguramente esta propuesta no parecerá ajena a ningún investigador latinoamericano de la comunicación, como no lo es tampoco la integración espacio- temporal o la articulación de las diversas dimensiones de la existencia social. Las «tradiciones intelectuales» más ricas de nuestro campo en América Latina se han fundamentado, precisamente, en postulados como estos, que son las bases de sustentación tanto axiológica como teórica de la metodología comunicacional que proponemos para impulsar sistemáticamente unas prácticas socioculturales que, como ha sugerido Jesús Martín Barbero, «contribuyan a disminuir las desigualdades y a incrementar las diferencias entre los seres humanos» (Fuentes, 1999:60)”. 38. La opacidad del discurso se muestra aquí mediante un conjunto de mecanismos discursivos, los cuales ya no sólo sitúan y consolidan al colectivo viril protagonista de la historia en el centro del universo discursivo, sino que, además, se oculta tal centralidad generalizando como humano aquellos valores genéricos y del ámbito público que, exclusiva y excluyentemente, es propio al sistema de valores de quién se sitúa en un centro hegemónico del saber y del poder, y a
330 Ejercicios de Lectura Crítica No Androcéntrica en el Texto Académico de la Comunicación partir del cual proyecta su hegemonía expansiva sobre otras y otros investigadoras e investigadores de la comunicación en América Latina. 39. El discurso del texto académico analizado sobre la investigación de la comunicación en América Latina como muchos otros que leemos y escribimos, requiere abarcar cambios sobre la base de nuevas prácticas. Aprender a desaprender demanda también nuevos ejercicios. Lo anterior debe llevarnos a detenernos a reflexionar si cuanto hemos aprendido a creer lo que no debe ser, a valorar negativamente o a excluir de nuestros razonamientos, puede contener posibilidades de escribir una historia más humana de la que hoy vivimos. IV. Bibliografía. - FUENTES Navarro, Raúl. «La Investigación de Comunicación en América Latina. Condiciones y Perspectivas para el Siglo XXI». Diálogos de la Comunicación. Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación (FALAFACS). No. 56. 1999. Lima, Perú: 52-67. - MORENO Sarda, Amparo. El Arquetipo Viril Protagonista de la Historia. Ejercicios de Lectura No Andocéntrica. Edicions de les dones. Barcelona. 1986: 5-118. - MORENO Sarda, Amparo. La Otra Política de Aristóteles. Icaria. Barcelona. 1988: 9-244. - MORENO Sarda, Amparo. La Mirada Informativa. Bosch Editorial. Barcelona. 1998: 9-190. (Recibido el 20-11-04 , aceptado el 8-1-05)