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421 ESTADO DEL ARTE PARA LA CONSTRUCCIÓN DE INDICADORES DE GÉNERO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN De Frutos García, Ruth Ainhoa Becaria FPU Departamento de Periodismo Universidad de Málaga [email protected] RESUMEN: En este artículo se realiza un análisis de la discusión teórica del enfoque de género en el ámbito de los medios de comunicación. En este sentido, se describirán distintos sistemas de indicadores de género que, a lo largo de los años, han afrontado esta perspectiva desde una complejidad teórica y metodológica digna de estudio. La problemática de la igualdad de género ha sido una constante en los estudios realizados por órganos de reconocido prestigio. Sin embargo, ante la ausencia de modelos generales para analizar el estado de la mujer en los medios de comunicación y las limitaciones de los existentes, esta investigación se ha centrado en el análisis de los indicadores planteados por organismos internacionales (PNUD, UNESCO, CEPAL, etc.), así como otros observadores de esta realidad, tales como el Social Watch o International Women’s Media Foundation. Este trabajo pretende enumerar una serie de variables que permitan diseñar una futura gama de indicadores con el fin de analizar el rol de las mujeres en los medios de comunicación. Desde este punto de vista, la búsqueda de sistemas de indicadores fiables bajo el enfoque de género en el sistema mediático fortalecerá la comprensión del mismo, pudiendo realizar futuros análisis comparados teniendo en cuenta dicha perspectiva de género. PALABRAS CLAVE: Género, Indicadores, Medios, Estudios comparados
422 INTRODUCCIÓN La crisis mundial ha generado numerosas incertidumbres en los sistemas democráticos. La fortaleza de los mismos se sostiene en la participación de todos los ciudadanos de forma igualitaria y equitativa. Sin embargo, la desigualdad de las relaciones de poder entre ambos ha colocado a las mujeres en una situación de desventaja y subordinación; es necesario enfatizar en la necesidad de trabajar por la eliminación de las discriminaciones y, por ello, abordar específicamente el trabajo de tutela y promoción de los Derechos Humanos de las mujeres. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) promueve la equidad de género a través de la transversalización de la perspectiva de género, proceso que conlleva “valorar las implicaciones que tiene para los hombres y las mujeres cualquier acción que se planifique, ya sea que se trate de legislación, políticas o programas, en todas las áreas y en todos los niveles. Es una estrategia para conseguir que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, al igual que las de los hombres, sean parte integrante en la elaboración, puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y de los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que estos puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad”. (Definición adoptada por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) en 1997). En 1995, el PNUD diseñó dos indicadores para evaluar la igualdad entre hombres y mujeres303, dentro de su Informe de Desarrollo Humano (IDH). Casi dos décadas después, numerosas organizaciones internacionales, regionales y nacionales han desarrollado su propio sistema de indicadores con el fin de evaluar la situación de la mujer en distintos entornos. De hecho, “promover la igualdad entre sexos y el empoderamiento de la mujer” es el tercer objetivo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio promovidos por el PNUD para 2015. La igualdad de género es no sólo un objetivo en sí mismo, sino también un medio importante para lograr todos los demás Objetivos de Desarrollo del Milenio. Según el programa internacional, “la crisis financiera de 2008 y los altos precios de los productos básicos primarios han erosionado los mercados laborales de todo el mundo. La igualdad de género es, por tanto, un pilar básico en todo Estado social y democrático de Derecho. Por tanto, se convierte en una máxima del sistema la eliminación de obstáculos entre hombres y mujeres en todos los poderes del Estado, incluido el cuarto. Los medios de comunicación no sólo se convierten en altavoces de mensajes democráticos basados en principios de igualdad, transparencia, respeto o tolerancia sino que también son el reflejo de la sociedad. Los medios se convierten en un factor clave para influenciar a la opinión pública. 303 El PNUD creó del Índice de Desarrollo ajustado por Género (Gender-Related Development Index, en inglés) y el índice de Potenciación de Género (Gender Empowerment Measure) a través de los cuales se sitúa a los diferentes países en un ránking de mayor a menor en función de la situación de (des)igualdad de las mujeres.
423 Por todo ello, este artículo pretende conocer los fundamentos de la perspectiva de género basada en los indicadores que se han realizado a lo largo de los años a través de dos objetivos básicos. El primero tiene que ver con la caracterización de los distintos indicadores, conociendo sus debilidades y fortalezas, mientras que el segundo objetivo hace referencia a la creación de un sedimento académico desde el cual construir indicadores de género para los medios de comunicación eficientes y objetivables. En resumen, a partir de la discusión metodológica y conceptual de los indicadores se permite considerar el enfoque de género como un baluarte del estado democrático por cuanto garantiza el principio de igualdad entre hombres y mujeres. Este artículo pretende describir la complejidad teórica y metodológica de las aproximaciones a un sistema de indicadores eficaz con el fin de informar, y evaluar el funcionamiento de los entornos mediáticos desde una perspectiva de género. BASES PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN SISTEMA DE INDICADORES Siguiendo a Casas (1989) un indicador social se puede definir como “un estadístico de interés normativo, que da acceso a un juicio conciso, comprenhensivo y equilibrado sobre el estado o condición de aspectos fundamentales de la sociedad”. En este sentido, un sistema de indicadores es un conjunto integrado de éstos, del que se espera una información “perdurante, periódica y rigurosa” sobre el sistema social. Según la Agencia Internacional Canadiense para el Desarrollo, un indicador es “un número, un hecho o una percepción que mide los cambios en una condición o situación específica a lo largo del tiempo” (1997, 1). Debido a la complejidad de los sistemas a analizar, esta organización canadiense intuyó una serie de tipos para los indicadores. La importancia de los indicadores reside, por tanto, en cuatro factores fundamentales: Permiten medir cambios en esa condición o situación a través del tiempo Facilitan mirar de cerca los resultados de iniciativas o acciones Son instrumentos muy importantes para evaluar y dar seguimiento a los procesos de integración de la mujer Son instrumentos muy valiosos para alcanzar los objetivos de un determinado cambio social. Tabla 1. Definiciones de los indicadores Indicadores “imput” Conciernen a los recursos propios de un proyecto Indicadores de proceso Miden las actividades de los recursos proprios de un proyecto.
424 Indicadores “output” Miden resultados intermedios Indicadores “outcome” Están directamente relacionados con los resultados a largo plazo del proyecto. Indicadores cuantitativos Son medidas numéricas del cambio Indicadores cualitativos Se refieren a las percepciones de las personas que intervienen en el proyecto y pueden ser cuantificados. Fuente: Agencia Internacional Canadiense para el Desarrollo (1997): The Why and how of gender-sensitive indicators: a proyect level handbook, CIDA, Quebec. La elección de indicadores tiene que tener en cuenta una serie de factores tales como la participación de todas las personas que se ven afectadas por la realidad estudiada, deben ser objetivables, deben considerarse los indicadores de riesgo, cada fase de la realidad debe tener un indicador, deben ser cualitativos y cuantitativos y, por último, deben estar desagregados por género (Agencia Internacional Canadiense para el Desarrollo, 1997: 9) En el texto Ojos que no ven… corazones que sienten: Indicadores de equidad (Escalante et al., 1998) se presenta una propuesta metodológica para crear indicadores con hombres y mujeres, partiendo de la sistematización cualitativa y cuantitativa de la equidad. Se parte de una visión participativa en la construcción del conocimiento, que posteriormente dará lugar a técnicas participativas como talleres, complementados con visita de observadores externos a la realidad y entrevistas en profundidad (Escalante et al., 1998: 10 y ss.). Toda esa información se procesó a través de la estandarización de los pesos, la separación de los indicadores por variables, la clasificación de los mismos y la jerarquización de los indicadores (ídem: 14) De la “ghettización” a la integración de la perspectiva de género La integración de la perspectiva de género se resume en la visión inclusiva que comprende las necesidades y derechos de mujeres y hombres. El conocimiento que aportan las investigaciones sobre las desigualdades derivadas del género afectan al entorno social y político pero, como aluden diversos autores, no se integran en la argumentación delos grupos de poder, generando la posterior incorporación del enfoque de género en sus políticas (Rico, 1996). Es importante apuntar que las prácticas económicas y culturales se ven influenciadas por la perspectiva de género de forma lenta, debido al proceso dialéctico que incluye perspectivas subjetivas y barreras ideológicas sustentadas por normas y sistemas de valores patriarcales que discriminan a las mujeres tanto a nivel personal como profesional (Figueroa, 2011). Según algunos autores, el concepto de género se origina al definir las estrategias para mejorar la posición de la mujer tanto económica como socialmente (Arcos et al., 2007: 123 y ss.). En este sentido, se criticó la “ghettización” de las mujeres, dando lugar a la marginación de este tipo de estudios en las ciencias sociales. En un segundo foco de controversia, la “universalidad” que adopta el término mujer se elimina, puesto que no representa a la diversidad del conjunto de la
425 población. La superación de estas nociones esencialistas dio lugar al surgimiento de la categoría del género, que tiene más que ver con características de aprendizaje sociocultural y menos con las características biológicas. De manera progresiva y creciente, la perspectiva de género ha ido permeando la protección nacional e internacional de los Derechos Humanos y ha permitido el reconocimiento internacional de la discriminación que enfrenta la mayoría de las mujeres del mundo. El principal aporte de la perspectiva de género a la teoría y práctica de los Derechos Humanos reside en su valor de transformación política y cultural; es decir, como instrumento de análisis y como factor generador y potenciador de una gama de posibilidades fundamentales para impactar y mejorar las condiciones de vida y el desarrollo tanto de las mujeres como de los hombres. El valor de cambio político y cultural de la perspectiva de género reside en: Evidenciar que los roles y estereotipos asignados a las mujeres y hombres son patrones socioculturales, creados por la sociedad y no obra de la naturaleza; por ello, y en la medida que esas asignaciones sociales generan desigualdad y discriminación, pueden y deben ser transformadas. Los cambios y avances que se logren realizar beneficiarían a toda la sociedad, no solamente a las mujeres. UNA REVISIÓN DE LOS INDICADORES DE GÉNERO La construcción de un sistema de indicadores de género debe evaluar cómo evolucionan las relaciones de género y la situación de las mujeres en relación a la de los hombres en un momento dado y a lo largo del tiempo, con el fin de realizar estudios comparados. La elaboración de un sistema de indicadores de género (Guzmán y Ríos, 1995) implica, en primer lugar, “el desarrollo de un determinado modelo teórico sobre las relaciones de género, que conceptualiza e identifica las áreas más significativas en la producción y reproducción de las desigualdades”304. Estos autores también informan de la importancia de las estadísticas oficiales que incorporen dicha dimensión. La identificación de la vulnerabilidad, la contribución de la mujer y la eliminación de los estereotipos son tres de las premisas que articulan para conformar un sistema estadístico eficaz en el que basar el sistema de indicadores de género. Los indicadores de género se pueden referir a indicadores cuantitativos, que se basan en la desagregación estadística por sexos, o en datos cualitativos, que pueden registrar, por ejemplo, el incremento en los niveles de empoderamiento de las mujeres o las actitudes sobre el cambio en la igualdad de género. 304 Como afirma Virginia Ríos, “la comprensión sobre las relaciones de géneros de pasma generalmente en un plan o programa de acción orientado a superar los obstáculos que impiden la igualdad de oportunidades para las mujeres” (Guzmán, 1996:126).
426 Tabla 3. Aproximación cuantitativa y cualitativa a los indicadores de género Metodología Definición de trabajo Cuantitativa Los métodos cuantitativos de recolección de datos producen datos cuantificables, así que se basan en elementos que puedan ser contados, como porcentajes de las mujeres y hombres que participan en el parlamento o los ratios por sexo de alfabetización. La cuantificación de los datos puede brindar información sobre género a lo largo del tiempo. Cualitativa Los métodos cualitativos capturan las experiencias de las personas, sus actitudes, opiniones y sentimientos. Por ejemplo, las experiencias de mujeres en casos de violencia doméstica. Habitualmente, las metodologías participativas como grupos de discusión son usadas para recopilar estos datos cualitativos. Fuente: BRIDGE’s Gender and Indicators (2007): Gender Indicators: What, why and how? Cutting Edge Pack, Brighton. A nivel internacional, se han identificado numerosos indicadores que tienen en consideración la perspectiva de género. Sin embargo, es importante destacar que se ha producido una adaptación de estos indicadores internacionales a regiones y naciones específicas, dando respuesta a situaciones específicas de entornos más reducidos. Por tanto, parece interesante realizar una enumeración de los instrumentos de medición de género más importante en los diversos niveles geográficos y políticos. Debido a su importancia a nivel internacional, Naciones Unidas ha incorporado la perspectiva de Género en sus Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). La Declaración del Milenio estableció un conjunto de objetivos que sintetizaban los principales problemas sociales, reconociendo la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer como un fin específico y también como un instrumento para alcanzar los demás objetivos. Específicamente, el objetivo tres y el ocho tienen que ver con el desarrollo de los indicadores de género pero un análisis del resto de objetivos permite observar que la perspectiva de género también les afecta. Tabla 4. Objetivos de Desarrollo del Milenio y la perspectiva de género Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre. Si las mujeres no fueran objeto de discriminación salarial y tuvieran las mismas oportunidades que los hombres para acceder al trabajo remunerado, los ingresos que aportarían a sus hogares ayudarían a reducir drásticamente los niveles de pobreza de la región. Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal Las mujeres educadas tienen menores niveles de fertilidad que las de menor educación. Mayores niveles de educación para las niñas facilitan su acceso a empleos de calidad al ser adultas.
427 Objetivo 3: Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer. Este es el objetivo central para la igualdad de género y para el empoderamiento de la mujer que depende de la consecución del resto de objetivos. Objetivos 4 y 5: Reducir la mortalidad infantil y Mejorar la Salud Materna La educación de la madre, sus niveles de ingreso, el conocimiento y acceso a métodos de planificación familiar tienen un impacto significativo sobre la mortalidad infantil y sobre la salud materna. Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades La educación de la mujer, su autonomía económica, el conocimiento y acceso que tenga a medidas de protección constituyen elementos fundamentales para que las mujeres puedan negociar relaciones sexuales más seguras que evitaran el VIH/SIDA se siga propagando. Objetivo 7: Garantizar el sustento del medio ambiente La igualdad de la mujer también se ve representada en la utilización de los recursos, los cuales deben ser distribuidos de forma equitativa a través de políticas de empoderamiento de la mujer Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo Aumentar la inversión en el desarrollo de la cooperación internacional en temas de igualdad de género ayudaría a empoderar a las mujeres Fuente: Elaboración propia basada en los datos obtenidos en BRIDGE’s Gender and Indicators (2007): Gender Indicators: What, why and how? Cutting Edge Pack, Brighton y Zapata, Daniel (2007) Transversalizando la perspectiva de género en los objetivos de desarrollo del Milenio. CEPAL - SERIE Estudios estadísticos y prospectivos, Santiago de Chile. http://www.eclac.org/deype/publicaciones/xml/1/29291/LCL2764e.pdf Desde 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha publicado anualmente su Informe Anual sobre Desarrollo Humano en un esfuerzo de progresar en la búsqueda de indicadores que analizaran el bienestar de todo el mundo. En 1995, se desarrolló la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, que supone un hito en la introducción de la perspectiva de género en el diseño de los indicadores internacionales. Precisamente este año, el informe del PNUD realizó una importante contribución al debate de la igualdad de género, incorporando dos indicadores en este sentido. Estos se convertirán en los índices más utilizados a nivel internacional y son el índice de Desarrollo ajustado por Género (IDG) y el Índice de Potenciación del Género (IPG). “El primer índice, el Índice de Desarrollo ajustado por Género (IDG), mide el progreso con las mismas variables básicas que el IDH, pero refleja las desigualdades en términos de progreso entre mujeres y hombres. La metodología utilizada penaliza la desigualdad, de manera tal que el IDG disminuye cuando descienden los niveles de progreso tanto de mujeres como de hombres a nivel nacional o cuando aumentan las disparidades en el progreso. La segunda medida, el Índice de Potenciación de Género (IPG), es una medida de acción. Evalúa el progreso de las mujeres en su participación en foros políticos y económicos. Analiza hasta qué punto las mujeres y los
428 hombres tienen la posibilidad de participar activamente en la vida política y económica y en la toma de decisiones”305 En el Informe 2009 se aplicaron las metodologías del IDG y del IPG a nivel mundial para calificar a 155 países por IDG y a 109 países por IPG. Estas medidas, a pesar de todo, tienen sus limitaciones. Según la literatura consultada sobre las restricciones de estos indicadores de género, “the Gender-Related Development Index (GDI) suffers from a range of flaws in its design as well as in its pratical application. The Gender Empowerment Measure (GEM), while avoiding some the problems of the GDI, is too narrowly focused on the formal economy and national political structures and thereby neglects many important facets of (actual and potential) female empowerment at the local institutional levels and in the grassroots organizational forms” (Bardhan y Klasen, 1999: 985-1010). Por todo ello, se hizo imprescindible mejorar dichos indicadores ya que, de lo contrario, no se podrá monitorear la situación de la mujer como dimensión del desarrollo o en su empoderamiento económico y político. Tras diez años de aplicación, la propia Oficina encargada del Informe del Desarrollo Humano (OIDH) junto con el Equipo de Género del PNUD comenzaron un proceso de evaluación de impacto del IDG y del IPG que dieron lugar a una serie de recomendaciones de mejora, publicadas en el Informe sobre Desarrollo Humano de 2006. Se podrían sintetizar dichas recomendaciones desde medidas a corto plazo hasta una agenda de investigación a largo plazo. Entre las recomendaciones a corto plazo se pueden destacar la reducción de las interpretaciones deficitarias del IDG y del IPG, haciendo hincapié en que los índices no son una medición de igualdad de género. Con respecto a las medidas a largo plazo, la OIDH se planteó la realización de un índice mixto alternativo que remplazase el IDG, en el que varios indicadores se combinaran para observar la (des)igualdad de género. Sin embargo, más allá de las limitaciones, “la incorporación de esta perspectiva supone valorar las implicaciones de cualquier acción planteada y no una mera desagregación por sexos, si bien esto constituye un elemento indispensable” (Blancas Peral y Domínguez Serrano: 2010: 226). Por ejemplo, el Índice de Equidad de Género, elaborado por Social Watch, combina estos dos indicadores con un índice que analiza tres dimensiones: La educación, cuyos indicadores son la tasa de alfabetización, la tasa de matriculación en enseñanza primaria, la tasa de matriculación en enseñanza secundaria y la tasa de matriculación en enseñanza terciaria. La participación en la economía que se evalúa a través de la tasa de actividad económica y de los ingresos percibidos estimados. El empoderamiento, cuyos indicadores son el porcentaje de mujeres en cargos técnicos, el porcentaje de mujeres en cargos de dirección y gobierno, el de mujeres parlamentarias y el de mujeres en cargos ministeriales. Según los datos de esta organización en su informe 2009, en educación y actividad económica se registran mejoras globales pero, en empoderamiento, el 15% de los países que retrocedieron 305 PNUD. http://hdr.undp.org/es/estadisticas/indices/idg_ipg/. Consultado: 19/12/2011
429 respecto al año anterior, y en tal grado el valor medio global del indicador cayó en 35% en 2008 y en 34.5% en 2009. Tabla 5. Situación y evolución del Índice de Equidad de Género Fuente: Social Watch (2009): Índice de Equidad de Género 2009 http://www.socialwatch.org/es/node/11566. Consultado: 17/12/2011 Para introducir el enfoque de género en el análisis de los entornos mediáticos es necesario analizar los procesos y considerar los indicadores de cada entorno. Por ello, además de los indicadores internacionales existen una serie de indicadores regionales. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL, 1999) es necesario para monitorizar el cumplimiento de los acuerdos llevados a cabo en el ámbito internacional y hacer un seguimiento entre hombres y mujeres. Como bien ejemplifica Arcos, las mismas clasificaciones planteadas para los indicadores en general son válidas para los indicadores de género (Arcos et al., 2007:126). Con este propósito, la CEPAL desarrolló un conjunto de indicadores a partir de las medidas recomendadas a los gobiernos en la Plataforma de Acción de Beijing, el Programa de Acción Regional para las Mujeres de América Latina y el Caribe, 1995-2001, y el Plan de Acción de la Segunda Cumbre de las Américas. “Por ejemplo, en el caso de los indicadores de carácter económico, la eficacia¸ pasa por estrechar las brechas de género, por lo cual se busca medir la situación diferencial entre hombres y mujeres en un inicio y al final del programa. Por su parte, NIVEL DE LOS COMPONENTES DEL IEG Educación Actividad económica Empoderamiento Mejor situación 89 43 32 Número de países según su situación Sobre el promedio 21 42 42 Bajo el promedio 31 39 40 Peor situación 16 33 40 EVOLUCIÓN RECIENTE DEL IEG POR COMPONENTE (2004-2009) Educación Actividad económica Empoderamiento Avance significativo 19 41 129 Avance 13 16 7 Número de países avanzando y retrocediendo Estancado 25 4 4 Retroceso 71 18 3 Retroceso severo 24 70 14
436 necesidad de preparar y difundir datos e información destinados a la planificación y la evaluación desglosados por sexo y/o específicos a las realidades de las mujeres. El área del Desarrollo fue el primero en construir indicadores de género debido a la importancia de la mujer en el área económica. Destacan, en este ámbito, las iniciativas llevadas a cabo a nivel internacional, como la del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); a nivel regional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) o el African Gender and development Index (ver anexo 1 y 2), y a nivel local las distintas agencias de cooperación internacional para el Desarrollo. El PNUD promovió en 1995 dos indicadores que sitúan a los distintos países en un ránking de mayor a menor en función de su desigualdad de sexos. El Índice de Desarrollo ajustado por Género (IDG) y el Índice de Potenciación de Género (IPG) se convirtieron en el referente de estos estudios, si bien diversos autores muestran sus limitaciones. Tras diez años de aplicación, la Oficina encargada del Informe del Desarrollo Humano (OID) junto con el Equipo de Género del PNUD comenzaron un proceso de evaluación de impacto del IDG y del IPG que dieron lugar a una serie de recomendaciones de mejora, publicadas en el Informe sobre Desarrollo Humano de 2006. De hecho, algunas de las reflexiones generadas en ensayos y estudios académicos sobre estos dos indicadores propusieron la asunción de los aspectos positivos de estos dos indicadores en un nuevo referente único. En este sentido, cabe destacar el proyecto de la organización internacional Social Watch con su Índice de Equidad de Género. La transversalidad de la igualdad de género en todos los sectores de la sociedad afecta especialmente a aquellos poderes que tengan que ver con la vida democrática. En este sentido, los medios de comunicación ocupan un papel preponderante como baluartes del Estado social y democrático de Derecho donde la igualdad entre sexos es un principio rector. Por tanto, los indicadores de género en los medios de comunicación se convierten en una herramienta fundamental para analizar el rol de la mujer en tres aspectos fundamentales: como protagonista de la información, donde se hace especialmente importante el análisis de la transmisión de estereotipos y mensajes que tramitan la (des)igualdad entre sexos; como profesional de los medios, siendo parte de órganos directivos o trabajadora de los medios, estatus en el que habitualmente es sometida al llamado “techo de cristal” y dentro de organizaciones profesionales, donde la mujer ocupa un rol de defensora de la igualdad de género. A lo largo de su historia, las clasificaciones de indicadores de género para medios de comunicación han tenido diversa naturaleza. En el año 2008 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) propuso un indicador de género trasversal dentro del informe Indicadores de Desarrollo Mediático: Marco para evaluar el desarrollo de los medios de comunicación social. Sin embargo, el último proyecto de UNESCO, aún en fase preliminar, propone construir unos indicadores de género para medios de comunicación específicos, contando con la colaboración de las uniones de medios de difusión impresos, radiofónicos y de televisión.
437 Sin embargo, el estudio más imponente que tiene que ver con los indicadores de género en los medios de comunicación es el desarrollado por el Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP, por sus siglas en inglés), realizado por cientos de voluntarios de 110 países desde hace 15 años. El conjunto de indicadores de este trabajo responde a tres aspectos básicos en las relaciones entre mujeres y medios de comunicación: aquellos que tienen que ver con el sujeto de las noticias, con la mujer como profesional de la información o que hacen referencia al contenido de las noticias. Si bien estos sistemas de indicadores tienen sus limitaciones, analizados en conjunto proporcionan un mapa completo de la ecología mediática lo cual es imprescindible para velar por la igualdad, el pluralismo y la diversidad de los medios de comunicación. BIBLIOGRAFÍA Agencia Internacional Canadiense para el Desarrollo (1997): The Why and how of gendersensitive indicators: a proyect level handbook, CIDA, Quebec. Anand, Sudhir y Sen, Amartya (1995): “Gender Inequalily in Human Development: Theories and Measurement” en PNUD (1995): Background Papers: Human Development Report 1995, Human Development Report Office, Nueva York. http://hdr.undp.org/en/media/HDR_2011_ES_Complete.pdf. Consultado: 13/12/2011. Arcos, Estela; Figueroa, Víctor; Miranda, Christian; Ramos, Carmen (2007): “Estado del arte y fundamentos para la construcción de indicadores en educación”, Estudios Pedagógicos, Vol. 23, Nº 2, (121-130). Bardhan, Kalpana y Klasen, Stephan (1999): “UNPD’s Gender-Related Indices: A Critical Review”, World Development, Vol. 27, Nº 6, (985-1010). Beauvoir, Simone de (1998): El segundo sexo, Cátedra, Madrid. Blancas Peral, Francisco y Domínguez-Serrano, Mónica (2010): “Un indicador sintético DEA para la medición del bienestar desde una perspectiva de género”, Revista de investigación operacional, Vol. 31, Nº 3, (225-239).
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440 Anexo 1. Gender Status Index Fuente: Gender Status Index dentro del African Gender and development Index. http://www.uneca.org/acgs/Publications/AGDi_book_final.pdf. Consultado: 17/12/2011
441 Anexo 2. African Women’s Progress Scoreboard (AWPS) Fuente: African Women’s Progress Scoreboard (AWPS) dentro del African Gender and development Index. http://www.uneca.org/acgs/Publications/AGDi_book_final.pdf. Consultado: 17/12/2011