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El tabaco como reto educativo. Una revisión desde una perspectiva sociopedagógica

Morón Marchena, Juan Agustín

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5 EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA SOCIOPEDAGÓGICA Juan Agustín Morón Marchena Universidad de Sevilla «Un cigarrillo es un producto manufacturado hábilmente para liberar exactamente la dosis de nicotina necesaria para mantener al usuario adicto el mayor tiempo posible antes de matarlo» Gro Harlem Brudtland, Directora General de la OMS (Organización Mundial de la Salud) Muchas de las personas que nos rodean fuman. Aunque cada vez existe más conciencia de considerar el tabaco como «perjudicial» -para algunos es ¿la adicción más perniciosa en el mundo desarrollado? (Solano Reina et al., 2000)-, el debate sobre el tema está abierto, en las aulas, en la «calle», en la vida cotidiana, en los medios de comunicación. Dudas y preguntas que se plantean a menudo (es o no es una droga, el dilema droga dura/blanda, legal o no), hechos preocupantes (el primer contacto a una edad cada vez más temprana, el mayor porcentaje de mujeres que se hacen fumadoras, etc.), complicado aún más cuando además entra en juego un componente ético, personal, la libertad al decidir si fumar o no. En Congresos y reuniones científicas sobre Educación para la Salud en los que he participado para abordar la cuestión del tabaco, se han producido agrios debates sobre algunos de estos aspectos, que en otros ámbitos de la 126 EDUCACIÓN XX1 Promoción de la Salud no se dan. Pretendo en este artículo analizar el entorno que rodea al tabaco, la situación actual desde diversas perspectivas, porque la complejidad del mismo no puede entenderse sin comprender el marco global que le rodea (ya hecho en Morón Marchena, 1998a; 1999), más allá de una concepción didáctica de la que hay mucho escrito. El desarrollo histórico que ha hecho posible que en medio siglo esté difundido por todo el mundo, la legislación, la fiscalidad, los lobby de presión... nos sitúan ante una cuestión que debe abordarse desde una perspectiva socioeducativa, en la que no debe obviarse el elemento educativo (y en muchos planteamientos se olvida), ni podemos caer en un «optimismo pedagógico» que considere que la solución al problema está en su tratamiento escolar 1.1 EL TABACO ¿UN RETO SOCIOPEDAGÓGICO? El tabaco, y toda la problemática que le rodea en el marco de la Educación para la Salud, no puede considerarse más que partiendo de un planteamiento de carácter sociopedagógico, por cuanto: - Tiene efectos muy perjudiciales para la salud, pero debe abordarse desde una perspectiva social, superando la meramente sanitaria-médica. Conlleva aspectos económicos, fiscales, legislativos... - La educación es el «arma» más importante para enfrentarse de manera preventiva al consumo del tabaco. La prevención del tabaco es, pues, una tarea eminentemente social y comunitaria, y la educación es la herramienta primordial para abordar este tema. Delgado, Pablos y Sánchez (1996:32) dicen que es la droga enmascarada, porque no se quiere percibir los daños que produce en la salud ni se tiene conciencia de la dependencia que ocasiona, idéntica a la de otras drogas. Es la principal responsable de toda una serie de enfermedades respiratorias y cardíacas, tiene que ver con los tipos más frecuentes de cáncer y últimamente con las enfermedades alérgicas. Posiblemente nada influye tan negativamente en este momento en la salud de los españoles como el tabaco. Para valorar el grado de dependencia, siguiendo a los citados autores, basta considerar que un 71% de los fumadores de más de un paquete y medio diario querría dejarlo y no lo consigue. Una parte importante no conseguirán nunca dejar de fumar si no se les ayuda a pasar el síndrome de abstinencia y se les capacita terapéuticamente en ciertas habilidades. Por otra parte, los jóvenes fuman en un porcentaje superior al de los adultos y, si la incidencia de enfermedades es tan elevada en los adultos con el actual nivel de tabaquismo, es lógico pensar que tales enfermedades se incrementarán, por lo que muchos no llegarán a la vejez por causa del tabaco. En España se han realizado muchas investigaciones sobre su consumo tanto en jóvenes como en adultos, revelando que se están alcanzando cada vez mayores proporciones y que ha llegado a ser la droga más consumida (Rooney y Villahoz, 1995:93). EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 127 En las siguientes líneas nos acercaremos a la realidad del tabaco y su relación con la Educación para la Salud. Existen numerosos trabajos, investigaciones y publicaciones sobre el tabaco desde diversas perspectivas. Sin embargo, no es de los temas más tratados en el campo de la Promoción y Educación para la Salud. Hay que tener en cuenta que se convive con el tabaco, que está presente en cualquier lugar y momento; se dice que es una droga, pero tiene unas peculiaridades que requieren un abordaje peculiar. Al hablar del tabaco, debemos partir de la propia concepción holística y positiva de salud, considerando una serie de aspectos de índole social, referidos al contexto social, que en gran medida determinan a aquélla (González y García, 1998; De la Rosa Acosta, 1995). La salud es una cuestión global y no puede hablarse de ella en un contexto reducido, aunque existen aspectos que dependen de las condiciones concretas de un lugar determinado: la interrelación entre la salud y el entorno depende de «condiciones planetarias», como una tarea transdisciplinar. Por ello, el tabaco debe enfocarse de esta manera. Aunque se conocen sus nefastas consecuencias para la salud, parece imposible poder acabar con él, pues se interrelacionan numerosas variables que nos sitúan ante un problema ciertamente complejo. Pero de lo que no cabe duda es de que nos encontramos ante un tema que debe estar presente en el campo educativo. La Promoción y Educación para la Salud son fundamentales para eliminar -o aminorar- y abordar los problemas del tabaco. ALGUNAS REFERENCIAS HISTÓRICAS SOBRE EL TABACO Hablar de los orígenes del tabaco nos lleva a medio siglo a.C, cuando Herodoto (484-425 a.C, al que Cicerón llamó Padre de la Historia) hace referencia a la costumbre de inhalar humo de plantas aromáticas. Desde entonces mucho se ha escrito sobre la procedencia y el descubrimiento del tabaco, sin que exista un acuerdo total, pero sí se sabe que la planta de la que se extrae proviene de las zonas costeras del continente americano y que los españoles fuimos los primeros europeos que la conocimos y trajimos (si bien otros testimonios fechan en el s. XIV su llegada a Europa). Los descubridores españoles quedaron sorprendidos cuando los indios fumaban por la nariz unos cilindros de hojas enrolladas, a veces empleadas en ceremonias «religiosas», o cuando consumían hojas trituradas en cañas cortas o pipas, que a veces daba lugar a comportamientos extraños en sus consumidores (agitación, delirio). Los indígenas, que los llamaban de manera parecida a cohiba o cahoba, los ofrecían a los colonizadores a modo de presente. Algunos autores señalan que ya el 15 de octubre de 1492, Cristóbal Colón hacía referencia a las hojas secas que los indios les entregaban como dádiva (y a las que dio poco valor). Otros mantienen que el primer contacto con la extraña sustancia que los indios fumaban, inhalaban o consumían tuvo lugar algo más tarde, basándose también en el diario de Colón, concretamente el 6 de noviembre. 128 EDUCACIÓN XX I Dos miembros de la tripulación de Colón, Luis de Torres y Rodrigo de Jerez fueron los primeros que vieron a los indios fumar tabaco en Gibara (Cuba) en noviembre de dicho año. Según la tradición, éste último -natural de la localidad onubense de Ayamonte-, fue el primer fumador europeo y el que introdujo la costumbre (Becoña, Galego y Lorenzo, 1988). Como una de las personas más significativas en el cultivo del tabaco en la península, quizás se le deba el término de «cigarro», al plantar las semillas en un cigarral, unos solares que en tiempos de verano eran habitualmente ocupados por las cigarras (o langostas africanas). También se dice que en 1528 el misionero Fray Romano Paré -acompañante de Cristóbal Colón en otro de sus viajesenvió al Rey Carlos V unas semillas para su cultivo, además de indicarle distintas virtudes medicinales (según otras fuentes, fray Ramón Pené envió a los Reyes en 1499 unas semillas para su cultivo). El tabaco llegó a España y de aquí a los países limítrofes. En Portugal se extendió rápidamente, donde el embajador francés Jean Nicot «investigó» las cualidades curativas del tabaco, cotejó los resultados con el médico del Rey de Portugal y se los remitió a la Reina de Francia, Catalina de Médicis, que promovió activamente su consumo en el país galo (se sitúa en el 1570 la entrada del tabaco en Francia). En Inglaterra se popularizó desde 1543 por sus propiedades curativas. La extensión fue rápida y continua. Los portugueses lo llevaron a África y Asia y los mercaderes judíos al resto de los países mediterráneos, llegando hasta Turquía. A lo largo de la historia, se le ha conocido al tabaco con muy diversos nombres, relacionados normalmente con su actividad terapéutica (asociada sobre todo con las enfermedades y dolencias de origen frió, como resfriados, pulmonías..., por lo que se llamaba 'Herba Sancta' o 'Hierba Panacea') o por su uso entre personajes de alto nivel social ('Hierba del Embajador', 'Hierba de la Reina', 'Catalina Nuduca', 'Tetun', 'Hierba de Santa Cruz', 'Planta Medicea'). De la Champs promovió la denominación de 'nicotiana' a la planta de tabaco, en homenaje al embajador Nicot, aunque fue en 1753 cuando Linneo «oficializó» su nombre como 'Nicotiana Tabacum' en su libro Species Plantarum. No se sabe exactamente la procedencia del vocablo 'tabaco'. Para unos, proviene del nombre que los indígenas daban a la planta narcótica que hacían arder {'tabak'). Para Fernández Oviedo se debe al nombre del utensilio que los indios usaban para inhalar, llamado de manera semejante en las distintas islas, mientras que la planta o la sustancia recibía diferentes nombres según el sitio. Otros autores mantienen que su origen se debe a la isla Tabaco (Yucatán), en la que se descubrió la planta. Mientras en nuestro país el consumo del tabaco se dio principalmente en las capas sociales de menor nivel, en las demás naciones europeas fue al revés, iniciándose en las capas de alto estatus social para posteriormente extenderse al resto. Pero no todo fueron facilidades para su extensión, pues desde pronto aparecieron detractores. En los siglos XVI y XVII se prohibió su consumo en público, publicándose incluso en ordenanzas reales y pontificias. De hecho, el Papa Urbano VIII decidió excomulgar en 1624 a los que EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 129 fumasen en lugares próximos a las iglesias y sus alrededores. El Papa Inocencio XII también dictó una bula en 1690 manifestándose en contra de los consumidores de tabaco, con penas de excomunión (parece ser que algunos religiosos consumían de manera excesiva el tabaco en polvo). Uno de los pioneros contrarios al tabaco fue Jacobo I de Inglaterra, que en 1604 prohibió su consumo público con distintas penas. En Alemania se dictó pena de muerte para los que fumaran, mascaran o inhalaran tabaco (1691) y en Prusia se prohibió fumar en público hasta 1848. A pesar de ello, en el s. XIX el tabaco era generalizado en toda Europa. Otras prohibiciones fueron expeditivas. En el s. XVII, el zar Miguel Federico de Rusia torturaba a los fumadores hasta que declararan quién les había suministrado el tabaco, para seguidamente cortarles a ambos la nariz y mandarlos a Siberia. El sultán Murad IV ordenó en el s. XVIII castigar a los fumadores con distintas medidas: mutilarles pies y/o manos, cortarles la cabeza, los brazos y las piernas. Amurates IV (Turquía) ordenó cortar la nariz y labios a los fumadores. El Sha de Persia también ordenaba cortar la nariz. En nuestro país, ya hemos dicho que era propio de las clases bajas y fue un vicio perseguido por la Santa Inquisición: curiosamente, el citado Rodrigo de Jerez fue encarcelado por la Inquisición por fumar. En el primer cuarto del s. XVII se construyó la primera fábrica de tabaco en Sevilla (hasta entonces, los cigarrillos eran liados por los mismos consumidores, y el polvo se obtenía de modo artesanal). Posteriormente se hicieron otras por todo el territorio nacional, pero se cerraron para centralizar la producción en una nueva sede ampliada de Sevilla. La demanda era tal que en Cádiz se creó una factoría dedicada solamente a la producción de cigarros cuyos trabajadores eran mujeres. España fue el primer país en gravar fiscalmente la importación de tabaco a principios del s. XVII ad decidir las Cortes que la Hacienda Pública se hiciera cargo de su comercialización. Así, en 1636 se creó en Castilla y León el primer monopolio del tabaco, favorecido por poseer España todas las tierras productoras. Al ir desintegrándose el Imperio, otras naciones europeas crearon sus propios monopolios. La pipa común aparece en Inglaterra en el 1585 a raíz de la conquista de Virginia. Los españoles fuimos los inventores del papel de fumar. Aparecieron nuevos tipos de planta y de métodos de curado, y en la guerra de Crimea, entre 1854 y 1856, se empezó a fumar envolviendo las hojas de tabaco picado en papel poroso. La primera herramienta para liar cigarrillos data de 1855 y diez años más tarde se inventó la máquina de hacer cigarros. En 1881 se patentó en los Estados Unidos la máquina de fabricar cigarrillos. En 1887, se concedió el monopolio del tabaco en nuestro país a una empresa privada, prorrogándose periódicamente hasta 1945, cuando se creó Tabacalera S.A. En 1962 el Banco de España se hizo con la mayoría de las acciones, hasta llegar a nuestros días, en plena época de privatización de empresas públicas, en la que Altadis la asumió (ahora, existe monopolio estatal en la distribución niinorista con los estancos, y el resto de la distribución está liberalizada). 130 EDUCACIÓN XX I Al final del s. XIX comenzó la industrialización del tabaco, expandiéndose rápidamente la elaboración del cigarrillo. Cabe destacar la American Tobacco Company, gran empresa estadounidense que en 1911 tuvo que dividirse en cuatro compañías más pequeñas debido a la ley antimonopolio. Por entonces, los hombres pedían permiso en las reuniones con mujeres, que no fumaban -excepto las prostitutas- ni tampoco los menores de 21 años. La I Guerra Mundial supuso un impulso al consumo de tabaco, ya que a los soldados se le entregaba entre sus provisiones. En 1931 aparecieron los cigarrillos con filtro, que rápidamente aumentaron sus ventas (en parte porque a partir de los cincuenta se consideró que disminuían los peligros de cáncer, unido al tabaco bajo en alquitrán). En 1930, se demostró en Alemania la primera correlación estadística, no de causa-efecto, entre el tabaco y el cáncer También cabe citar el clásico -y amplioestudio de Hammond y Hom (1954) que relacionaba el fumar con el cáncer de pulmón de tipo bronquiolar, aunque fue muy criticado y no se consideró válido. En 1964, el Cirujano General de los Estados Unidos, la máxima autoridad sanitaria, anunció por primera vez la relación causal entre el tabaco y el cáncer de pulmón, que era once veces más frecuente entre los fumadores, según el Servicio de Sanidad estadounidense. El Informe del U.S. Departament of Health, Education and Welfare se basaba en una revisión de 32 investigaciones ya publicadas que coincidían en asociar el tabaco con casos de cáncer de pulmón, infarto o parálisis, sin que ningún otro estudio se opusiera a estas conclusiones (posteriormente, en 1988, señaló que el tabaco crea adicción). El Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la vista de las pruebas consideradas como concluyentes, proclamó en 1979 la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón. En la segunda mitad del s. XX se han publicado unos 70.000 artículos científicos en los que consta la relación entre la mortalidad prematura y el consumo de tabaco. Hay que tener en cuenta que, si bien el tabaco, directa o indirectamente, se relaciona con la aparición y desarrollo de problemas físicos y psíquicos, tales manifestaciones se producen no de una manera inmediata, sino después del paso de los años (en la mayoría de las ocasiones): de ahí que muchos no consideren las existencia del vínculo tabaco-enfermedad. Hoy en día, está expandido por todo el planeta, favorecido al cultivarse en casi todos los climas, siendo muchos los países productores. El nuestro es uno de los principales consumidores, sobre todo en la población 25-34 años. Según la Oficina Regional de la OMS, ocupa el quinto lugar -compartido con Francia- en el ranking de los países europeos, por delante de Italia y Reino Unido. Los especialistas señalan diversas peculiaridades económicas, políticas y culturales que propiciaron aquí el afianzamiento de su consumo durante los dos últimos tercios del siglo pasado. Ejemplo de ello son, según Villalbí (1995), la falta de recursos económicos -y pobrezade la población, el Monopolio estatal sobre el tabaco (que delimitaba la actuación gubernamental en este campo), la recuperación tardía de la democracia y la elevada prevalencia del tabaquismo en profesiones clave. Y aunque la situación ha variado en las EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 131 últimas décadas, especialmente en los últimos años, no puede decirse aún que social y políticamente sea el tabaco una prioridad en la agenda. Otro ejemplo, el primer artículo con datos sobre la mortalidad del tabaco que se publico en España es de 1989 (González Enríquez et al.). En resumen, el tabaco se descubrió hace varios siglos. Los indios lo usaban en diversas formas, a veces con fines ceremoniales o medicinales, hasta que se constituyó en un simple hábito o placer por fumar. Se empezó a consumir en Europa por distintos tipos de minorías sociales, dependiendo de la época o el país y, debido a este consumo minoritario, su impacto sobre la salud de la población fue prácticamente nulo. Pero la epidemia del tabaquismo empezó hace unos ochenta años en los países occidentales, como consecuencia de la producción y la comercialización masiva de cigarrillos manufacturados. Pronto se popularizó por razones principalmente económicas, pues resultaba barato y altamente rentable para los productores, que invirtieron enormes cantidades de dinero en su promoción, a través de agresivas campañas publicitarias, disparándose en los años treinta su consumo (Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud, 1994). Al contrario que pasó con su consumo, que se extendió rápidamente, la adquisición de una conciencia social respecto a su problemática ha sido lenta, distinguiéndose tres períodos distintos: - En los años sesenta se establecen las evidencias científicas de los principales riesgos vinculados a su consumo, con investigaciones independientes en distintos países, avalados por instituciones sanitarias de ámbito internacional. - A principios de los setenta, el tabaquismo se consideró como un factor importantísimo causante de incapacidad y muerte prematura, por lo que el control de su consumo se calificó como la acción más eficaz que podía desarrollar la medicina preventiva para lograr la mejora de la salud y la prolongación de la vida. - A mediados de los setenta, se toma conciencia de que los problemas de tabaquismo no son ni exclusiva ni primordialmente médicos, como otros tantos ámbitos de la salud. 3.1 LA INCIDENCIA CRECIENTE DEL TABACO En una encuesta realizada en 1997 por el Ministerio de Sanidad y Consumo para conocer la percepción que los españoles tienen de ciertos temas referentes a la salud, un tercio de los encuestados manifestó que fumaban diariamente (33,1%). Ya en 1992, este Ministerio señalaba que el 35,9% fumaba (48% de los hombres y 25% de las mujeres), el 51,5% no y el 12,6% eran exfumadores. La edad media de inicio del consumo se situaba a los 17 años, sobre todo en la horquilla 12-22 años. 132 EDUCACIÓN XX I Sin embargo, otros estudios elevan el porcentaje de la población fumadora en algunos puntos más, con mayor incidencia en el sector masculino, aunque disminuyendo éstos y aumentando las mujeres fumadoras. Entre diez y quince millones de españoles fuman. La última Encuesta Nacional de Salud, con datos de 1997, dados a conocer en el Senado a finales de Febrero de 1999, recoge que el 35,7% de la población española mayor de 16 años fuma (29% en los Estados Unidos). No sólo la media de fumadores es más alta que la media europea, sino que la tolerancia es mayor. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) comparó los datos de las Encuestas Nacionales de Salud de 1987 y 1997. Durante esa década, un periodo marcado por la aparición de acciones y hechos que dejaban constancia de la peligrosidad del tabaco, el porcentaje total de fumadores sólo bajo en un 1%. Los autores del estudio señalan algunos de los factores que explican la escasa variabilidad: fuerte adicción a la nicotina, falta de éxito de las campañas preventivas y de las restricciones, y la feminización del tabaquismo. Este último dato se comprueba con los cambios en los porcentajes de hombres y mujeres: los primeros bajaron del 54% al 45% en esos diez años (la segunda más alta de la Unión Europea), mientras que las fumadoras pasaron del 22% al 27%. La tendencia coincide con el «Estudio de los estilos de vida de la población adulta española» (Ministerio de Sanidad y Consumo, 1992): la prevalencia de fumadores en España descendió del 40% de 1978 al 36% en 1992, disminuyendo el porcentaje de varones fumadores del 65% al 45% y aumentando del 17% al 25% en las mujeres. Otras aportaciones de la investigación de FEDEA: en el caso de los varones, el tramo de edad de 30-45 años no ha variado su media de afectados, los más jóvenes se muestran algo más resistentes a empezar a fumar y aumentan los que lo dejan en mayores de 60 años (sobre todo con estudios medios o altos). En las mujeres, son las de mayor nivel educativo las que inflan el porcentaje, especialmente las universitarias que empiezan a fumar. Estos autores señalan que una vez que los sujetos alcanzan los 20 años sin haber fumado, la probabilidad de convertirse en fumador es insignificante. Una prueba más de la importancia del ámbito educativo -y escolarpara prevenir el hábito tabáquico. Como hemos dicho, casi la mitad de los hombres fuman -los andaluces los que más-, aunque se observa un progresivo aumento de las mujeres jóvenes que se incorporan a este ámbito, tal como hemos indicado. En Andalucía fuma el 38% de la población, de la que el 32% lo hace a diario y el resto de forma ocasional, con 1.650.000 fumadores diarios y otros 350.000 ocasionales. Con respecto a 1994, había 122.000 menos. «El proceso de desarrollo económico y de amplia urbanización habido en los setenta y ochenta comportaron una serie de intensos cambios sociales y culturales. De ellos, la incorporación masiva de la mujer al trabajo y a la educación superior y una mayor libertad de éstas y de los jóvenes en el seno de la moderna familia nuclear propiciaron un mayor uso de esta droga -que no era tenida como EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 133 talentre segmentos sociales muy diversos. Una general aceptación social y su escasa incidencia en la modificación de la conducta ha hecho que su consumo no se haya problematizado más allá del daño personal que pudiera causar en la salud de cada fumador. Todo esto unido a los fuertes intereses económicos, incluido el fiscal, ha producido una notable tolerancia en el consumo del tabaco» (EDIS, 1997:37). Por cierto, un estudio de 1996 del Centro de Investigaciones Sociológicas indicaba que los españoles no fumadores son cada vez más tolerantes con quienes fuman, comparando los datos con otra encuesta similar de 1988. Si bien aumentaban los que opinaban que fumar era perjudicial, mostraban actitudes tolerantes hacia los fumadores, aunque la mitad de los no fumadores se mostraron partidarios de prohibirlo en lugares públicos (y una décima parte que también debería estarlo en privado). El tabaco afecta a los fumadores y a los no fumadores. Los fumadores pasivos inhalan el humo del tabaco de manera involuntaria, estando expuestos a los mismos procesos patológicos que los fumadores activos. Este humo (o «corriente secundaria», frente a la «corriente principal» que aspira el que fuma), tiene una alta concentración de nicotina y monóxido de carbono, siendo tres veces mayor en un cigarrillo encendido que la que contiene la «calada» de un fumador Además de estas sustancias nocivas, el humo expulsado lleva consigo otras posibles sustancias que están en las visceras del fumador (en los pulmones, bronquios o estómago). Una hora expuesto al humo de tabaco equivale a fumar dos o tres cigarrillos, aunque depende de muchos factores ambientales (número de fumadores, tiempo de exposición, tamaño del habitáculo, nivel de tabaquismo, etc.). Según la Asociación Española Contra el Cáncer, estar durante cuatro horas en un espacio con aire contaminado por humo de tabaco hace que un no fumador tenga en la orina y la saliva las mismas cantidades de nicotina que tendría un fumador de tabaco light. Hay que recordar que se han identificado 4.722 sustancias distintas en el humo del tabaco, la mayoría de ellas tóxicas: nicotina, monóxido de carbono (gas tóxico que se une a la hemoglobina de la sangre), alquitrán, sustancias oxidantes... y más de 60 productos cancerígenos (cianuro, DDT, butano). Curiosamente, entre el 40 y 44% de la población no cree que exista el tabaquismo pasivo. La revista estadounidense Journal of National Cáncer Institute, en el número correspondiente a octubre de 1998, recoge los resultados de una investigación realizada entre 1991 y 1995 con una muestra de más de 2.000 personas, de los que 650 eran no fumadores afectados de cáncer de pulmón. Concluye que convivir con un fumador aumenta un 16% el riesgo de sufrir esta enfermedad, y un 17% trabajar -o realizar otra actividad- en un ambiente contaminado por humo. Éstos y otros datos justifican el primer artículo del código europeo contra el cáncer, que en 1987 formuló el Comité de Expertos en Cáncer de la Comisión Europea, con diez recomendaciones para prevenir este mal: No fume. Fumadores, dejen de fumar lo antes posible; pero si fuman, no lo hagan en presencia de otros. 140 EDUCACIÓN XX I los Estados Unidos el 22,6% eran adultos fumadores, continuando con la bajada que comenzó en los ochenta (en 1993 era mayor del 25%). Ahora supera el 30%. Algunos explican este hecho señalando como una de las culpables a la industria del cine, que sitúan como modelos a seguir a actores que fuman en escena, teniendo en cuenta que, del millón y medio de nuevos fumadores que surgen cada año, un millón son menores de edad. Así, en 1994, muchos actores aparecían en escena fumando en películas de éxito comercial. Uno de los más señalados fue el «renacido» John Travolta (que en verdad no es fumador) en Pulp fiction. El aumento de actores y actrices fumando en los films se ha afianzado desde principios de los noventa, cuando en años anteriores la tendencia era contraria: en los setenta sólo lo hacía el 25%, en 1994 la mitad y hoy casi el 80% de las películas muestran a un actor fumando. En 1992, ante la prohibición de la publicidad del tabaco en la Comunidad Europea, dos significativas personas -ya que tiempo atrás habían trabajado como modelos publicitarios para la industria tabaqueraescribieron una carta apoyando tal iniciativa: Dave Goerltz, que apareció en 42 anuncios de Winston, que por entonces tenía problemas de salud relacionados con el tabaco, y Wayne McLaren (con Marlboró) que murió meses más tarde por un cáncer de pulmón. En la misma línea se situó la modelo Jane Sackman {Lucky Strike), que sufrió un cáncer de laringe por el que fue laringectomizada. Otro dato: la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos presentó una denuncia judicial contra la campaña publicitaria de Camel, que utilizaba un sonriente camello tipo «peluche», que muchos asemejaban a un personaje de dibujos animados. A raíz de la campaña de anuncios, aumentó un 13% el consumo de dicha marca en niños, jóvenes y/o adolescentes. En diciembre de 1998, la Asociación Española de Tabaco -que agrupa al 95% de los fabricantes que operan en nuestro paísratificó la «Primera Declaración de Principios y Compromisos Básicos en relación con la Publicidad y la Prevención del Acceso de los Menores al Tabaco», conjuntamente con la tercera edición del Código de Autorregulación de la Publicidad sobre el mismo. De esta Declaración y Código, para evitar el consumo entre los menores, se deduce que las empresas tabaqueras españolas defienden su derecho a comercializar un producto legal, aunque evitarán que su publicidad llegue a los más pequeños. Por ello, en las campañas publicitarias no se empleará a modelos famosos, ni actores menores de 25 años, ni aparentarán tener menos de dicha edad. Tampoco se hará campaña a menos de 200 metros de colegios con menores, ni en las sesiones de cine para menores de dieciocho años, etc. Por otro lado, las campañas informativas sobre el daño que produce el tabaco han supuesto generalmente una disminución en su consumo, aunque al tiempo de cesar aquéllas, se volvía a incrementar. Hay que recordar que «el tabaco (y el alcohol) son sustancias que han pasado de ser la expresión de un modo de vida, sobre todo en la cultura mediterránea, a convertirse en EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 141 pasaporte hacia la evasión. Sobre todo para el adolescente, codiciado suje- to/objeto de la publicidad. Es por tanto a las mujeres en general y al grupo de edad adolescente donde se dirige la mirada, el esfuerzo y los millones que las compañías tabaqueras invierten en la publicidad que les garantice el abastecimiento de muchos consumidores, ya que entre el resto de la población, en el caso de los fumadores, la tendencia es a disminuir el consumo y, en muchos millones de personas ya, el abandono del hábito» (Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud, 1994:22). 7.1 EL TABACO Y LOS JÓVENES Los medios de comunicación ayudan a que en la adolescencia se pruebe por primera vez (debido a la falta de una personalidad definida, carácter inmaduro, por curiosidad, deseo de nuevas experiencias, por efecto de la imitación al tomar como ejemplo a los adultos, ser igual a otros del grupo de iguales). La edad de inicio es cada vez más temprana (la mitad de los fumadores empiezan antes de los 14 años). Algunos estudios indican que más del 95% se iniciaron en la adolescencia, manteniéndose posteriormente debido al hábito, la costumbre y la acción de la nicotina. Es llamativo e importante para abordar convenientemente el problema el dato de que el 90% manifiesta que la primera vez que fumó lo hizo en compañía de otros jóvenes (sólo un 10% en solitario). Bajo la coordinación de la OMS, periódicamente se lleva a cabo, de manera simultánea en distintos países europeos, un estudio con 12.000 alumnos de entre 11 y 18 años sobre las conductas de los escolares relacionadas con la salud. En España, corre a cargo de un Grupo de Investigación con miembros de la Universidad de Huelva y de la Universidad Ramón Llull de Barcelona. Merece la pena analizar un cambio significativo entre los datos de 1990 y los de 1994. A principios de los noventa tuvo lugar un apreciable descenso en los jóvenes (en 1987 el 48,2% de los 16-24 años se declararon no fumadores, que aumentó al 56,7% en 1993), para posteriormente tender a aumentar, sobre todo en las chicas y a partir de los 15 años, en los que se observa un empeoramiento en los hábitos de salud. Otros datos de interés de la encuesta de 1994: el 49% de los jóvenes han confirmado haber fumado (la mitad lo hacen regularmente); por primera vez, las chicas superan a los varones en la adicción; se observa una estabilización en el consumo a los 11 años, descenso en los varones y aumento en las jóvenes de 13 años, mientras que a los 15 el porcentaje de chicos consumidores está estabilizado con respecto a estudios anteriores, frente a un incremento de mujeres. Otros estudios señalan que el tabaco ha sido probado por el 70% de los estudiantes de Bachiller (de los que el 30% fuma a diario) y el 45% de los de Primaria-EGB (un 8% lo hace frecuentemente), siendo mayoría las mujeres, aunque los grandes consumidores son casi siempre chicos (Torres, 1990). La OMS señala que España es uno de los países donde más precozmente se 142 EDUCACIÓN XX I contacta con el tabaco (Barrueco Perrero, 1998). Existen al menos cinco factores que explican por qué los jóvenes -ampliable a la población en generalconsumen tabaco (Mendoza, Villarrasa y Ferrer, 1986:203-204): - Es una droga que se anuncia. - Las grandes empresas de tabaco presionan eficazmente a los Gobiernos. - La población no recibe una información veraz sobre el tabaco. - Es una droga barata y se vende en todas partes. - Muchas personas que deberían ser modelos a seguir fuman. Es más, para los jóvenes, el tabaco tiene un gran significado simbólico, estando muy relacionado con las comunicaciones sociales. Es uno de los mediadores para entablar comunicación. Ya en el 1977, C. R. Jesser y S. Jesser señalaban que las actitudes y normas del grupo de iguales varían en relación al consumo de tabaco (en general de las drogas) antes de que los usuarios empiecen a consumirlos. Este cambio de actitudes -y posteriormente de las conductasse debe a la incidencia de varios factores, de los cuales cada sujeto selecciona y asimila las vivencias incorporándolas a su caso concreto: a) la observación de la conducta de los padres al fumar; b) la interpretación de los padres sobre el consumo de estas sustancias; c) y la observación del consumo entre el grupo de iguales y de los valores religiosos. 8.1 DENUNCIAS QUE PUEDEN CAMBIAR EL ESCENARIO Aftos atrás, en verano de 1997, con motivo del Día Mundial sin Tabaco -la OMS dio el lema de «Todos unidos por un mundo sin tabaco»- saltó a la opinión pública un debate sobre el tabaco. A raíz de las importantes demandas judiciales contra las compañías tabaqueras estadounidenses, entre otros motivos, los medios de comunicación se hicieron eco de noticias y reportajes sobre el tabaco, su consumo y consecuencias. En los últimos aftos se han presentado numerosas denuncias relacionadas con su consumo y, aunque pudiera parecer que se escapan del ámbito educativo, no está de más comentar brevemente la situación actual, por cuanto son hechos que tienen una repercusión muy directa en el tema. Desde los Estados Unidos, conocimos la propuesta de acuerdo a nivel federal para que la industria tabaquera pagase 57 billones de pts. para afrontar los gastos sanitarios de los fumadores a cambio de que éstos no demandaran individualmente a aquéllas (aunque hubo opiniones contrarias al considerar que supondría la inmunidad «de por vida» de los productores). En noviembre de 1998 se llegó a un acuerdo entre las tabaqueras estadouniden- EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 143 ses y 48 de sus Estados por el que aquéllas aportan 200.000 millones de dólares a lo largo de 25 años a cambio de eludir posibles juicios. Llamó sin duda la atención los aproximadamente catorce millones por hora que cobraron como minuta los abogados de los Estados implicados. Sin duda, los recursos dedicados en este sentido pueden determinar el éxi- to de las acciones. El ex-presidente estadounidense Bill Clinton intentó que la agencia estatal que regula los alimentos y medicamentos (FDA) reglamentara el comercio del tabaco, como principal instrumento de control gubernamental, partiendo de que la misma puede incidir en cualquier producto que afecte a la estructura o función del cuerpo humano. Sin embargo, en marzo de 2000 el Tribunal Supremo estableció que la FDA carece de jurisdicción para regular los productos del tabaco y sentenció que no es una droga susceptible de ser controlada como tal, devolviendo al Congreso la autoridad para su posible control, donde los fabricantes de tabaco tienen notables influencias (quizás la industria tabaquera sea el ejemplo por excelencia de cómo actúa un lobby de presión política). Las restricciones de venta planteadas por Clinton se centraban en diversos ámbitos, tales como obligar a los establecimientos a identificar a cualquier persona que aparentara no ser mayor de edad y limitar las máquinas expendedoras a los lugares en los que sólo puedan acceder los adultos. A raíz de la elección de George W. Bush como presidente, el Departamen- to de Justicia puede abandonar la demanda federal que Clinton ordenó presentar contra las tabaqueras (similar a la que presentaron conjuntamente numerosos Estados y que se cerró en 1998 por un acuerdo extrajudicial), pues aquél ha recortado los fondos destinados a ello: los abogados de la demanda calcularon que necesitaban 11.000 millones de pts. y lo aprobado finalmente han sido sólo 350 millones de pts., cuando el Departamento de Justicia lleva recopilados más de 73.000 millones de páginas de documentos de todo tipo. Un enfermo terminal de cáncer de 56 años consiguió que un juez de Los Angeles condenara a Philip Morris a una indemnización de ¡¡586.000 millones de pts.!! (más de una cuarta parte de los beneficios anuales de la empresa), convirtiéndose en el veredicto dictado con mayor cuantía en favor de una persona en la historia judicial estadounidense y la mayor condena a una tabaquera. La demanda se basaba en que ésta engañaba al fumador, pues no le informó de los riesgos para la salud al consumir tabaco, y el jurado dictaminó el pago de los daños punitivos por fraude, negligencia y por fabricar un producto defectuoso, además de otros 1.000 millones en compensación por los daños causados. Semanas antes, otro jurado estadounidense sentenció a diversas tabacaleras a pagar 5.920 millones de pts. a una aseguradora. Sin embargo, otras denuncias no se han ganado: una azafata de aviones trabajó entre 1973 y 1996, tuvo que retirarse por motivos de salud y en 1997 se le diagnóstico sarcoidosis, una enfermedad cuya causa se desconoce. Pre- 144 EDUCACIÓN XX I sentó una demanda contra los cuatro grandes fabricantes estadounidenses (Philip Morris, R.J. Reynolds, Brown & Williamson y Lorillard) exigiendo indemnizaciones millonarias por los costes médicos y la pérdida de ingresos, argumentando que el «humo de segunda mano» de las cabinas de las aeronaves afectó a su salud. Actualmente, con 59 años, minusvalía permanente y utilizando oxígeno para poder respirar, está en lista de espera para someterse a un trasplante de pulmón (padece además bronquitis crónica y enfisema). Un jurado de Miami debía decidir si ese humo causó o agravó la enfermedad de la ex-azafata y determinó en abril de 2001 que la industria tabaquera Unidos no era responsable de la enfermedad pulmonar que padecía. Es un ejemplo de otros muchos casos de demandas que los sobrecargos y azafatas han presentado, argumentando que han sufrido enfermedades debido al humo de cigarrillo presente en los aviones cuando en los vuelos de los Estados Unidos todavía no se había prohibido fumar. En Europa, la línea argumental de las resoluciones judiciales no coincide con algunas de las acontecidas en los Estados Unidos favorables a los demandantes. Sólo un caso, en Francia, se resolvió culpando en parte a la industria tabaquera, aduciendo que el demandante había empezado muy pronto a fumar, a los 15 años, y que por el periodo en que no era consciente del peligro de ello, debido a su corta edad, debía ser indemnizado. Otras denuncias han sido institucionales, pero no por motivos de salud. En Agosto de 2001, la Comisión Europea y diez de los quince miembros de la Unión Europea (Alemania, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Italia, Luxemburgo y Portugal) presentaron una nueva denuncia contra Philip Morris y R.J. Reynolds, al considerarlas directamente implicadas en la organización del contrabando de tabaco que llegaba a Europa desde la década de los setenta, continuación de otra presentada en noviembre de 2000 y desestimada en julio de 2001 por un tribunal de Nueva York, al argumentar el juez que el contrabando de cigarrillos no supone un «daño directo» a los recursos financieros de la Unión, por lo que ésta ni los Estados eran competentes para presentar la denuncia a raíz de las pérdidas por los ingresos aduaneros y los impuestos indirectos dejados de percibir, calculados desde Bruselas en 180.000 millones de pts. al año. En España, la primera sentencia por un caso de tabaquismo fue dictada en abril de 2000, presentada la denuncia por un hombre que había perdido los brazos y las piernas por el síndrome de Buerger, pero el juez consideró no acreditado el nexo causal entre el consumo de tabaco y la enfermedad. Coincidiendo con este argumento, en septiembre de 2000 se absolvió a Altadis en un segundo caso presentado en Palma de Mallorca por otra enferma que también padecía el síndrome de Buerger, reclamando una indemnización de 900.000 euros (150 millones de pts.). La tercera sentencia se dictó en marzo de 2001 y la denuncia fue presentada en Barcelona en enero de 1998 por los familiares de un fallecido en 1993 por cáncer de pulmón, «causado» por el consumo de tres paquetes de cigarrillos diarios (fumaba desde hacía 20 años), que solicitaban una indemnización de 60 millones de pts. El fallo se basa en que no se demos- EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 145 tro una relación directa y exclusiva entre el hábito de fumar y la enfermedad, pues podían ser otros los «factores de riesgo» que la pudieron propiciar. No obstante, es la primera vez que se reconocía la relación contractual entre Altadis y el fumador, y la juez destaca como «hecho notorio y conocido» el peligro del tabaco, pero no se demostró que la causa de la muerte fuera su consumo. La cuarta sentencia, favorable también a las tabaqueras -en este caso, Altadis y Philip Morris Spain-, fue a raíz de la demanda que presentó la viuda de un médico que murió en 1999 de infarto de miocardio y cardiopatía isquémica, alegando la relación causal entre éstos y el consumo de tabaco. La resolución de un Juzgado madrileño desdice los dos fundamentos de la demanda en cuanto a la causalidad («no puede afirmarse que el consumo del tabaco fuera la causa fundamental del deterioro de la salud del fallecido») y en cuanto a la falta de información («es de general conocimiento» el riesgo del tabaco, siendo el fallecido además médico y pudo dejar de fumar sin uso de ningún tratamiento). Otra demanda presentada en Sueca (Valencia) por un enfermo de bronquitis crónica que pedía una indemnización de cien millones de pts. ha sido también archivada. En febrero de 2001, un Juzgado de Primera Instancia admitió a trámite la demanda presentada por la Asociación de Laringectomizados (extirpados de laringe) de Barcelona contra la industria tabaquera española (Altadis, Compañía de Tabacos de Canarias y la distribuidora Logista) y estadounidense (Philip Morris, Reynolds y British American) reclamando 3 millones de euros (quinientos millones de pts.) para la compra de un local dotado de los medios suficientes para atender a sus miembros y sufragar los casi treinta millones de pts. anuales que requieren para gastos médicos, logopedas y foniatras para enseñar a hablar a los que han perdido sus cuerdas vocales. Era la primera Asociación -650 afectados por cáncer de laringeque presentaba una demanda de este tipo contra los fabricantes. Otra demanda fue presentada por la Asociación Leonesa de Laringectomizados, desestimándose en septiembre de 2001 la petición de suspender cautelarmente la fabricación, comercialización y distribución del tabaco en España por «falta de jurisdicción», al igual que la publicación en las cajetillas del benzopireno que contiene cada cigarrillo (recordemos la polémica que produjo este producto en el caso del aceite de orujo, y estas Asociaciones consideran que un paquete contiene tanto benzopireno como nueve litros de aquel). Coincidiendo con lo anterior, también la Asociación de Laringectomizados de Vizcaya (1.015 socios) presentó una demanda que tuvo su vista preliminar en septiembre de 2001. Las demandas suelen reclamar indemnizaciones a las tabacaleras, pero en algunos casos se han presentado contra otros estamentos. Así, por ejemplo, una ex-fumadora malagueña ha actuado contra la Administración Central al considerar que adquirió el hábito cuando el Estado tenía el monopolio de la importación, producción y venta de tabaco, y solicita que el Estado le reembolse el dinero del tratamiento para dejar de fumar, presentando una demanda ante la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Anda- 146 EDUCACIÓN XX I lucía, que la admitió a trámite a finales del primer semestre del 2000. Pero, considerando que el demandado es el Secretario de Estado de Hacienda, la pasó diez meses después a la Audiencia Nacional para su resolución. La indemnización solicitada es de unos 250 euros (algo más de 40.000 mil pts.), el coste que gastó en una terapia de deshabituación por la que dejó de fumar después de hacerlo durante 25 años, dado que el tratamiento no estaba incluido en las prestaciones públicas. Ha habido otros juicios en el ámbito laboral, o el de un estudiante que dejó sus estudios de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid debido a las molestias causadas por el tabaco que ñamaban sus compañeros en el aula. 9.1 OTROS HECHOS SIGNIFICATIVOS Veamos seguidamente otros hechos preocupantes que nos ayudan a conocer la realidad del tabaco. En un comunicado de la OMS con motivo de una reunión preparatoria de las negociaciones sobre la ñitura Convención sobre el Control del Tabaco, que debería ser adoptada y ratificada en mayo de 2003 (negociaciones que se remontan a 1991, cuando los Estados miembros de la OMS se comprometieron a iniciarlas), considerada por la agencia de Naciones Unidas para la salud como el primer instrumento internacional para evitar la expansión de la producción y consumo de tabaco se señala que «existen cada vez más pruebas que demuestran que la nicotina ha sido utilizada con el fin de que los jóvenes se conviertan en dependientes y sigan siendo ftimadores». Las estadísticas de niños fumadores en Brasil, China, Egipto, India, Omán, Sudáfrica, Zimbabue y otros países, corroboran esta preocupación. Un primer borrador de la Convención propone que la industria tabaquera «se haga responsable del daño que sus productos causan a la salud y el medio ambiente» y pretende consensuar un texto común que todos los países ratifiquen, con «el objetivo final de proteger a las generaciones presentes y futuras de las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, ambientales y económicas que tiene el consumo de tabaco y la exposición a su humo». Ya en mayo de 1999, la Asamblea de la OMS aprobó por unanimidad la resolución titulada «Liberarse del tabaco», antesala del pretendido Convenio Mundial de Lucha contra el Tabaco, para fomentar medidas combinadas en el ámbito internacional para reducir su consumo: prohibición de la publicidad y promoción, aumento regular y constante de los impuestos, mejor acceso a los productos sustitutivos, creación de coaliciones an ti tabaco... No obstante, las negociaciones no tuvieron éxito total en la segunda ronda celebrada a principio de mayo de 2001, por lo que habrá que esperar a lo que ocurra en la tercera a celebrar en diciembre en Genova. En este sentido, la Alianza para la Convención-marco, constituida por 125 organizaciones no gubernamentales de 50 países, calificó como fracaso el encuentro debido a que ciertos países (Estados Unidos, Alemania, México y Japón, especialmente) «antepusieron los negocios a la salud pública». EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 147 Jonathan Klein (Rochester Clinic Hospital de la Universidad de Nueva York) y el abogado Steve St. Clair realizaron un interesante estudio que dieron a conocer en agosto de 2000 en la Bñtish Medical Journal. Analizaron numerosos documentos de las compañías tabaqueras utilizados en diferentes juicios, demostrando la connivencia entre estas empresas y las de dulces que elaboraban los conocidos cigarrillos de chocolate y otros productos con la apariencia de cajetillas de tabaco. Las tabaqueras eran conscientes de niños que jugaban con los cigarros de chocolate y llegaban a adolescentes consumiendo tabaco. Los fabricantes de dulces también ocultaron estos datos y llegaron a manipular sus propios estudios sabedores del papel promocional que suponía imitar las formas o nombres de tabaco {'Pell MelV por 'Pall Malí' o 'CooV en vez de 'Kool"). Algunos estudios que encargaron cifraban en el doble la posibilidad de que llegaran a ser fumadores. Significativo fue el realizado en 1991 por el Dr. Howard Kassinove, que de 76 páginas el original, una vez «cocinado» y «limpiado», quedó en 31. No es extraño, pues, que muchos Estados prohiban la venta de estos dulces (Australia, Canadá, Finlandia, Noruega, Reino Unido y numerosos países del Medio Oriente). Importante revuelo tuvo lugar en julio de 2001 cuando el Wall Street Journal dio a conocer parte del contenido de un informe encargado por Philip Morris -a instancias, más concretamente, de su filial en la República Checa- a la consultora estadounidense Arthur D. Little International sobre el tabaco en dicho país. Aseguraba que su consumo podía tener efectos positivos para las «finanzas públicas... por los ahorros en cuidados médicos a causa de una mortalidad prematura». El ahorro para el Gobierno Checo se cifraba, al cambio, en casi dieciocho millones de euros (tres mil millones de pts. aproximadamente). Lógicamente, la tabaquera tuvo que salir de manera inmediata a enmendar la noticia. El vicepresidente de la multinacional calificó el informe de «tremendo error... falta grave... decir que es inapropiado es quedarse cor- to; es un análisis deplorable y una falta de respeto total e inaceptable hacia los derechos humanos», y a declarar que «nadie se beneficia de las muy reales y serias enfermedades causadas por el tabaco». A raíz de ello se suspendieron estudios similares que se venían realizando en otros países del entorno (Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Polonia, etc.). Gracias a esos movimientos y recopilaciones de materiales de diversa naturaleza, hemos conocido más y mejor las actuaciones de las tabacaleras. Así, por ejemplo, Philip Morris preparó un grupo de presión en nuestro país a principios de los noventa con el objetivo de dificultar cualquier posible medida antitabaco. Estos materiales se conocieron recientemente en gran medida por el trabajo recopilatorio de diversos profesores estadounidenses de la Escuela de Salud Pública de John Hopkins, que, a su vez, dieron la información al Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo. Cabe destacar en este sentido los informes «Corporate Affaire Work Plan Spain and Portugal» {Plan de Trabajo para España y Portugal, Philip Morris, 1990) y «Social Acceptability Program: Initial Recommendations for Spain» (Programa de Aceptación Social: Primeras recomendaciones para España, realizado por la 148 EDUCACIÓN XX I empresa de comunicación Burson-Masteller en 1992). En ellos se informa de la necesidad de influir en científicos, investigadores y personas relevantes en pro del tabaco (como una forma de manifestación de la libertad), elaboración de literatura científica en esta línea, en paralelo a desprestigiar (o restar credibilidad) los artículos contrarios, edición de discos, libros, fomentar encuentros científicos y debates, apoyo a asociaciones de prestigio (las tabaqueras, han confirmado haber pagado a científicos para acudir a reuniones de la OMS)... incluso «presionar a los funcionarios de salud». 10.1 ACTUACIONES DESDE DISTINTOS ÁMBITOS Navarra fue la primera Comunidad que financió parcialmente terapias para dejar de fumar. Desde 1995, paga un tercio del tratamiento de deshabituación, concretamente los costes de los parches de nicotina del segundo de los tres meses que dura. En 1999, aproximadamente 400 personas se acogieron a la experiencia, en tratamientos individuales o grupales en distintos Centros de Salud, lo que supuso un desembolso medio para la Hacienda Foral de unas 10.000 pts. A partir del 2000, financia el 66% hasta 20.000 pts. y ello supuso una mayor demanda (en los primeros seis meses se igualó el total del año anterior). A título informativo, los parches transdérmicos se comercializan en tres variedades de envases, dependiendo de la carga de nicotina sustitutiva y tienen un coste cada uno de entre 30 y 36 euros (5.000- 6.000 pts.). Un fumador de un paquete diario necesita para el primer mes un envase de 14 parches con un total de 52,5 mg. de nicotina. Los 14 parches del envase para el segundo mes suministran 35 mg. y en el tercero, 17,5 mg. En mayo de 2001, la Generalitat catalana comenzó en tres comarcas un programa que costea hasta 50.000 pts. del tratamiento farmacológico de deshabituación correspondiente a las terapias sustitutivas de la nicotina (chicles, parches, aerosoles nasales e inhaladores bucales) y los fármacos complementarios, que usualmente tienen como principio activo el bupropión, antidepresívo que actúa en los centros cerebrales de recompensa mejorando el estado de ánimo, y que tiene un alto índice de eficacia (en tomo al 25%, según diversos estudios, porcentaje de personas ex-fumadoras que siguen sin fumar un año después de abandonarlo). Aquella cantidad se reembolsará cuando a los seis meses se compruebe en un control médico que se ha dejado de fumar. Esta campaña se dirige a fumadores habituales mayores de 16 años, que, a través del médico de cabecera-familia (o del farmacéutico), tendrán un seguimiento, por medio de un carnet, de los medicamentos administrados y de la carencia de consumo de tabaco. Los médicos y enfermeros reciben gratuitamente chicles o parches de nicotina. Por otro lado, en Andalucía se estudian diversas medidas para incentivar el abandono del tabaco, destacando la posibilidad de conceder vacaciones a los profesionales sanitarios y educativos que lo dejen, basándose en el estudio de la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 149 realizado en 101 Centros de Salud, según el cual «si los médicos aconsejasen a sus pacientes que dejasen de fumar, al menos un 10% lo abandonaría», lo que supondría que unos 100.000 andaluces lo dejarían. Canarias, Castilla y León, Cataluña, Galicia y La Rioja organizan el concurso Déjalo y gana, sorteando premios para los que dejan de fumar (viajes sobre todo). Hay otras experiencias, como Ayuda Psicológica a través de consultas telefónicas. Otras acciones se enmarcan en el marco judicial. La Junta de Andalucía ha demandado a doce multinacionales, al considerar el tabaquismo como una fuente de enfermedades que llegan precedidas por una publicidad engañosa, en cuanto que no predican sus excelencias, sino la excelencia social de fumar, por lo que las tabaqueras producen un «daño propio y típico de su actividad» que no asumen, sino que lo traspasan a la Sanidad Pública: entre todos pagamos los daños y las empresas se llevan los beneficios de sus ventas. Sólo la atención sanitaria a cuatro patologías relacionadas con el consumo de tabaco (cánceres, enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cerebrales) suponen un coste de 22.500 millones de pts. anuales. El coste estimado por las enfermedades sanitarias llega a los 60.000 millones de pts.; 33.156 millones corresponden a la atención sanitaria y asistencia hospitalaria (22.352 de gastos hospitalarios más 10.784 en prescripción farmacéutica, pruebas diagnósticas y atención primaria). Ésta es la cuantía que demanda el Gobierno autonómico (los andaluces aportan más de 120.000 millones de pts. en impuestos, que van a parar a las arcas de Hacienda). Actualmente se están realizando informes jurídicos, se cuenta con más de trescientos enfermos que colaborarán como testigos, se analizan 32 marcas de cigarrillos... Hay quien dice que por qué las tabaqueras deben pagar el gasto que provocan si, por ejemplo, el culpable de un accidente de circulación no siempre es la empresa automovilística que fabricó el coche (y, en este sentido, por qué no se demanda a los fabricantes de pistolas o a los que elaboran productos que contienen colesterol). Muchos consideran que no hay que eximir a los ciudadanos de las responsabilidades que contraen con el ejercicio de su libertad. 11.1 CAMBIOS LEGISLATIVOS El 15 de junio de 2001 el Parlamento Europeo aprobó la directiva sobre fabricación, presentación y venta de los productos del tabaco, norma que reduce los límites máximos de nicotina (1 mg. por cigarrillo), de alquitrán (de 12 a 10 mg.) y de monóxido de carbono (10 mg.) y obliga a las tabacaleras a especificar -a partir del 2004- los aditivos que utilizan en su elaboración y remitir anualmente a los Estados los detalles de los productos empleados, a los cuales corresponderá hacer pública esta información. Para entonces, la Comisión Europea deberá haber elaborado una lista de productos autoriza- 156 EDUCACIÓN XXi niños y jóvenes están escolarizados obligatoriamente hasta los 16 años, no puede ponerse en duda que los centros educativos son el lugar idóneo para plantear temas de educación para la salud en relación con el tabaco. 13. EDUCACIÓN PARA LA SALUD Y SU TRATAMIENTO «TRANSVERSAL» Las líneas siguientes, como podrá comprobarse, no sólo tienen validez en el campo de la educación formal, sino que pueden aplicarse en otras experiencias educativas de distinto c£irácter y naturaleza, si bien queda claro que el tabaco es uno de los contenidos que aborda la Educación para la Salud (EpS), una de las Materias Transversales. Sin profundizar en este aspecto, que no es nuestro objetivo, sí quisiera reafirmar la importancia de su inclusión como tal. En otros momentos ya he expresado el impulso que ha supuesto su consideración «curricular» (Morón Marchena, 1995a; 1995b; 1998b). Según la LOGSE, la EpS se define como una enseñanza que debe estar presente en las diversas áreas educativas, en el conjunto del currículo y en todo el proceso educativo, en el propio proyecto educativo de la escuela. Debe ser un instrumento de concienciación acerca del propio valor de la salud para la vida. Se extiende más allá de las áreas de conocimiento, al campo de los valores y actitudes. Los Temas Transversales estimados por cada Comunidad Autónoma con transferencias en el ámbito educativo varían, aunque se basan fundamentalmente en el listado que consideró el M.E.C. En todos los casos se incluye la EpS como transversal, algunas veces junto a la Educación Sexual o Educación para el Consumo. Los contenidos relacionados con las Drogas se recogen dentro de la EpS, aunque a veces se explicitan como una transversal con suficiente peso como para ser tratada más específicamente. Tal como recoge los DCB, la EpS cumple las características para ser considerada materia transversal, ya que: - responde a problemas que actualmente tiene planteada la sociedad; - abarca contenidos de varias disciplinas y sólo pueden abordarse desde su complementariedad; - no puede plantearse como programas paralelos al resto del curriculum, ya que deben ser asumidos por el conjunto de los enseñantes y estar presentes en gran parte de los contenidos escolares; - transciende del estricto marco curricular e impregna la totalidad de las actividades del centro; y - está estrechamente relacionada con la transmisión de valores a través del curriculum oculto. Por lo tanto, abordar el tabaco en el aula es uno de los contenidos de la EpS, inmerso en un contexto más amplio de Promoción de la Salud. Existe EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 157 un acuerdo general entre todos los países europeos sobre los contenidos que deben estar presentes en un programa escolar de EpS. Entre ellos se incluye el «Uso y abuso de medicamentos y drogas (legales e ilegales)», con el tabaco, el alcohol y las drogas ilegales (Young y Williams, 1989:15). La prevención del tabaquismo desde la escuela puede plantearse desde una filosofía general de la actuación educativa o desde el marco concreto de la EpS, pero una adecuada prevención exige la interacción en el Proyecto Educativo de Centro a través de sus diversos elementos, tales como el Plan de Acción Tutorial, Plan de Formación del Centro, Reglamento de Organización y Funcionamiento, objetivos educativos, relación ente todos los agentes implicados, etc. así como en el Proyecto Curricular de Etapa (González García, 1998). La Educación sobre Drogas suele plantear objetivos en tres líneas (Comisionado para la Droga, 1989:12-13): - Objetivos de conducta: la total abstinencia, reducir los niveles de consumo, mantener ciertos niveles de consumo, modificar las situaciones en las que se fuma, etc. - Objetivos afectivos: incrementar los sentimientos o actitudes negativas, disminuir las positivas, promover una actitud de aceptación hacia medidas sociales y políticas contra las drogas, modificar valores... - Objetivos informativos: elevar el nivel de conocimiento relacionado con la naturaleza de las drogas, su química y propiedades farmacológicas y conductuales. Estos objetivos se resumirían en: a) distribuir una información de base sobre el tema a niños, padres, educadores y comunidad en general; b) promover una mejor comprensión de los problemas causados por las drogas; c) y proponer a los jóvenes soluciones y alternativas para responder a sus necesidades y aspiraciones. En general, las hipótesis en las que se basan las actuaciones educativas son la posibilidad de modificar el comportamiento de los sujetos, si se modifica previamente su comportamiento, las actitudes y los sistemas de valores. En el Manual de Formación para el Profesorado y otros agentes educativos «La Educación para la Salud en el ámbito educativo» (OMS y Comisión de la Unión Europea), se incluye el tabaco dentro del tema referido a la «Educación sobre las Drogas». Se le presta una atención especial, por su carácter «legal», por su uso tan extendido, que además sirve de puente hacia otras drogas «ilegales». Resumamos seguidamente los principales aspectos que se recogen en el mismo (Young, 1995:166-172). Tratar el tabaco como uno de los contenidos a abordar en EpS requiere considerar el porqué, cómo y cuándo se consume. El profesorado debe ser consciente del problema, entender sobre el uso del mismo y estar familiarizado con técnicas de enseñanza que ayuden a los jóvenes a adoptar las deci- 158 EDUCACIÓN XX I siones oportunas. Es una parte más de la EpS escolar, siendo éste un programa que trata de todos los aspectos de salud personal, familiar y comunitaria, integrada en todo el sistema de valores de la escuela y el entorno familiar y social, fomentando la construcción de la autoestima, abordando las relaciones personales y facilitando la adopción de decisiones informadas como habilidades para los jóvenes. Para ello se requiere una adecuada planificación, incluyendo materiales y técnicas, con la implicación de todo el profesorado y olvidando los enfoques alarmistas y sensacionalistas. Los contenidos a tratar deben incluir información sobre hechos y conceptos relacionados con el tabaco, sus efectos, aspectos legales de su uso, proceso de adicción, alternativas a su consumo... Más que un conjunto de conocimientos académicos, se trata de información para poder tomar decisiones, poner en práctica habilidades sociales y ofrecer modelos de comportamiento. El método debe ser eminentemente participativo, con un aprendizaje experiencial y activo, con dinámicas de grupo para desarrollar relaciones personales (aumentando la autoestima y confianza). Coincidiendo con lo apuntado anteriormente, la educación sobre el tabaco es un proceso que implica: informar al alumnado sobre la composición y sus efectos; tener en consideración los efectos sociales, mentales y físicos de su consumo; y el desarrollo de habilidades para adoptar decisiones adecuadas a las situaciones en las que se fuma. El Manual señala que la educación debe comenzar lo más pronto posible, pues en las primeras fases del uso de las drogas se aprenden los modelos de consumo, que pueden llegar a ser significativos para determinar las posteriores formas de uso. Y más teniendo en cuenta que es muy asequible a los jóvenes: lo pueden comprar fácilmente sin tener la edad legal para ello (v.gr., a través de las máquinas expendedoras automáticas). Son varios los aspectos que influyen en el desarrollo del hábito de fumar: - los factores personales (los jóvenes lo asocian con una parte importante de su propia imagen); - las influencias de iguales y amistades (un elemento socializador, de identidad al grupo, para introducirse en algún círculo); - los modelos paternos y matemos: los padres fumadores son un aspec- to facilitador (ampliable a otros posibles modelos a imitar, como son los docentes); - la influencia de los medios de comunicación social y el entorno (que estimulan una actitud favorable para consumir tabaco, vendiendo valores e imágenes de deporte y triunfo social vinculado a las marcas); - también influyen los conocimientos, valores, actitudes y objetivos relacionados con el fumar que se enseñan para prevenir su posterior consumo. EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 159 Las actitudes y los valores relacionados con el uso del tabaco se forman en una edad temprana, siendo a través de la observación y/o la experimentación como mejor se aprende. Abordarlo desde un modelo únicamente informativo-preventivo, basado en informar sobre los efectos y características de aquél, no basta para tener el éxito asegurado. Se puede tener bastante información, pero adquirir o mantener hábitos no saludables. De ahí el interés por modelos combinados que incluyan programas informativo-preventivos con modelos de actitudes (Delgado, Pablos y Sánchez, 1996:61-65). «La influencia de los factores ambientales es tan obvia que a veces no se les da importancia, y se piensa que con una mera información sobre el tema en cuestión es suficiente. En muchas ocasiones se supone que el solo conocimiento de los daños que produce el humo del tabaco es suficiente para que el adolescente deje de fuman Ésta es una idea totalmente errónea, ya que está presionado por una multiplicidad de actores sobre los que a duras penas puede mantenerse firme, motivo por el que se necesita apoyo desde los más diversos ángulos» (Llorent, 1990:65-66). De hecho, no se da siempre una relación estadística positiva entre conocimientos sobre drogas y su no consumo (valga el ejemplo de los docentes, médicos y enfermeros que fuman). Tampoco se da una relación casual entre cambios de conocimiento y variaciones en los hábitos de consumo. Muchos autores señalan que a los jóvenes les son más efectivos mensajes del tipo 'el tabaco ensucia los dientes', 'amarillentan las manos'... que los típicos 'perjudica la salud'. 14. A MODO DE COROLARIO. EFECTIVAMENTE, UN RETO SOCIOPEDAGÓGICO Con todo lo expuesto, se responde de modo afirmativo a la pregunta que nos hacíamos al principio. El tabaco, esta droga «especial», es una cuestión importante a la que debe responder la EpS, superando el ámbito estrictamente sanitario y/o escolar Es un reto comunitario, social. García Mínguez (1997) dice que el tabaquismo, como la adicción a otras drogas, se reconduce por canales sociales... Sin duda un problema de envergadura en el que todos y todas estamos implicados. Concluimos sirviéndonos de las palabras de Víctor López y Rafael Manzanera en el Prólogo de una reciente obra sobre el tabaquismo (Villalbí y Ariza, 2000) que enfocan la compleja realidad a la que nos enfrentamos. «Es en España la primera causa aislada de enfermedad evitable, invalidez y muerte prematura, y necesita un abordaje integrado, en el marco de una política integral de salud: reducir la cuestión al libre albedrío personal sería una dejación política y un cinismo inaceptable. En efecto, si el tabaquismo es un problema mayor de salud (a diferencia de hace un siglo) es por el formidable negocio que lo propicia y por la naturaleza adictiva de la nicotina». En este contexto, es una situación singular: se trata del único producto de consumo capaz de producir lesiones y hasta la muerte a muchos de sus usuarios al ser utilizado estrictamente conforme a las indicaciones del fabricante. 160 EDUCACIÓN XX I Esta realidad lleva a la industria tabaquera a la posición extrema de negar lo evidente, pues cualquier otra postura la confrontaría a la asunción de sus responsabilidades y cuestionaría la esencia de su negocio. En un contexto democrático, y ante un producto utilizado por una porción no mayoritaria pero relevante de la población, no se plantea su prohibición. Pero sí creemos necesaria una regulación rigurosa de los productos de tabaco, de su comercio, promoción y consumo, en defensa de los bienes públicos, como la salud de la población y la protección de los menores. Por ello, la prevención del tabaquismo no puede basarse sólo en estrategias centradas en los servicios sanitarios. El rol de los profesionales asistenciales de ayudar a los fumadores a romper su adición es crucial para muchas personas. Pero la prevención supera los límites de los servicios clínicos. Una política preventiva frente al tabaco implica el desarrollo de estrategias inspiradas en las ciencias políticas y sociales, capaces de comprender y usar los medios de comunicación. En realidad, perfila una nueva agenda de salud pública y de promoción de salud, en la que debe destacarse el papel fundamental del ámbito educativo formal, no formal e informal. BIBLIOGRAFÍA BARRUECO PERRERO, M. (1998): «Prevención del Tabaquismo en niños, adolescentes y jóvenes», en Romero, P.J., León, M.J. y Gallardo, M.A.: Educar para la Salud: Mejor sin humos. Granada: Grupo Editorial Universitario, pp. 63-68. BECOÑA IGLESIAS, E.; GALEGO, P. y LORENZO, M.C. (1988): El tabaco y su abandono. Santiago de Compostela: Plan Autonómico sobre Drogodependencias-Conselleria de Sanidade. 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En el marco de la Educación para la Salud, es una cuestión que debe tratarse desde un planteamiento de carácter sociopedagógico -como tantos otros ámbitos de la Promoción de la Salud-, por cuanto: a) su consumo tiene efectos muy perjudiciales para la salud, pero debe abordarse desde una perspectiva social, superando la meramente médica. Conlleva aspectos económicos, fiscales, legislativos... b) Por otro lado, cada vez somos más conscientes de que la educación es el «arma» más importante para enfrentarse de manera preventiva al consumo del tabaco. Desde esta visión, la prevención del tabaco es, pues, una tarea eminentemente social y comunitaria, y la educación es la herramienta primordial para afrontar este tema. Pero para conocer la realidad del tabaco, hay que conocer todos los aspectos que lo rodean: relevancia e incidencia social, efectos, consecuencias para la salud, datos estadísticos, legislación, fiscalidad, el marco escolar, etc. El artículo pretende, desde un ángulo informativo y divulgativo, acercamos a estas cuestiones. Palabras clave: Educación para la Salud, Promoción de la Salud, Prevención de Drogas, Tabaco, Consumo de Tabaco, Fumadores/as, Fumador Pasivo, Prevención del tabaquismo, Programas Educativos. EL TABACO COMO RETO EDUCATIVO. UNA REVISIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA... 163 ABSTRACT Tobacco is the first isolated reason (on itself) ofpremature mortality (avoidable disease, invality and premature death). Within the frame health education there is a question to be dealt with from a sociopedagógical approach -as so many other áreas in promotion of healthsince: a) its consumption has very harmful effects on health, therefore it must be approached from a social perspective, overcoming the merely medical one. It implies economic, fiscal, legislative aspects... b) On the other hand, time after time we are more and more conscious that education is the most important «weapon» to intervene, in a preventive way, the consumption of tobáceo From this point of view, the prevention of tobáceo consumption is, thus, mainly a social and community task, and education is the basic tool to confront this topic. But to know the reality of tobáceo, it is necessary to know all aspects that gather around it: social relevancy and incidence, effects, consequences for health, statistical Information, legislation, tax system, the school frame... The article tries, from an informative and divulgative point ofview, to make us reflect about to these questions. Key words: Health Promotion, Health Education, Drug Prevention, Tobacco, Tobacco Consumption, Smokers, Passive smoking. Smoking Prevention, Educational Programmes.