Full text
19 Magallanes: construyendo el héroe Ángeles Martínez-García Universidad de Sevilla, US, España Antonio Gómez-Aguilar Universidad de Sevilla, US, España Cómo citar: A Martínez-García, A Gómez-Aguilar (2019): “Magallanes: construyendo el héroe”. Revista Latina de Comunicación Social, En P Herrero- Diz/A Cárcamo/V Rodríguez Breijo/R Mancinas (Eds.) V Centenario / 1ª Vuelta al Mundo. Cuadernos Artesanos de Comunicación, cac161, pp 19-48. La Laguna (Tenerife): Latina. DOI: 10.4185/cac161 Abstracts Introducción. El mundo de ayer, como el de hoy, necesita referencias. La creación de héroes, figuras elevadas a la categoría de seres extraordinarios, responde a esa necesidad humana de saber que hay otros que lo hicieron antes. Metodología. Este artículo usará un método cualitativo basado en un modelo establecido, el del viaje del héroe; se diseñará una herramienta ad hoc y se añadirán las variables complementarias que tienen que ver con los elementos morfológicos y funcionales de la figura del héroe. Resultados. En este artículo se revisarán dos obras literarias para detectar los principales mecanismos utilizados para la creación del héroe en torno a la historia de la primera circunnavegación. Discusión y conclusiones. Magallanes se convirtió en héroe desde el mismo momento en que emprendió su aventura. El cronista que lo acompañaba, A. Pigafetta, se encargó de construir al héroe en su escrito por la admiración que le profesaba y sentó las bases para otros que vinieron posteriormente.
20 Keywords Héroe; mito; Magallanes; vuelta al mundo. Contents 1. Introducción. 2 Método. 2.1.1. Estrategias metodológicas. 2.1.2. Población y muestra. 2.1.3. Instrumentos de recogida de información. 2.1.4. Procedimiento. 3. Resultados. 4. Discusión. 5. Conclusiones. 6. Referencias bibliográficas. 1. Introducción A FIGURA de Magallanes ha sido siempre el héroe magnífico de la primera circunnavegación. Los escritos de Pigafetta, cronista de la gesta en la travesía de Magallanes y Elcano entre 1519 y 1522 y superviviente de la misma, elevaron a la categoría de semidiós a un personaje que, paradójicamente y, ante todo, era humano. De la escasa bibliografía de la época se ha ido destilando toda una leyenda hasta nuestros días en torno al viajero en una travesía que modificó “la idea del mundo occidental acerca de la geografía y la cosmología, es decir, del estudio del universo y del lugar que ocupamos en él” (Bergreen, 2006, p. 18). En definitiva, esta gesta demostró que la Tierra era un solo mundo al fin y al cabo y que Magallanes, como lo llama Núñez de la Fuente (2017) fue un “hacedor de lo imposible” (p. 26). Este autor compara a Magallanes con los héroes griegos e incluso lo pone por encima de ellos: Acaso puedes intuir siquiera qué odas y cantos habrían compuesto poetas tan insignes como Homero y Hesiodo exaltando a Tebas, Troya e Ítaca, si hubiesen sido cualesquiera de ellas el escenario elegido, en lugar de Sevilla, para convertirse en el alfa y el omega de tan extraordinaria proeza (Núñez de la Fuente, 2017, p. 29). Escritos como los de Zweig (1931), Núñez de la Fuente (2017), Castillo Ceballos (2013) o el propio Pigafetta (2012), entre otros muchos, encumbran a Magallanes como héroe de una de las odiseas más importantes de la historia de la humanidad. L
21 Este artículo revisará materiales literarios para detectar los principales mecanismos utilizados para la creación del héroe en torno a la historia de la primera circunnavegación desde el punto de vista de los escritos de Campbell (2013), Vogler (2002), Bauzá (2009), Durand (2005), Kerenyi (2009) y Jung (2002), uniendo al esquema del viaje del héroe clásico las características psicológicas, éticas e intelectuales, así como los arquetipos que acaban de completar la figura. El objetivo principal de este artículo es comprobar si se han usado de manera eficaz los distintos mecanismos para la creación de un héroe en torno a la figura de Magallanes. Para ello se partirá del monomito o viaje del héroe, modelo establecido por Campbell para comprobar si en los escritos seleccionados se ha seguido este esquema. Se comprobará si existe sinergia entre el personaje real y las aventuras de los héroes mitológicos o si, por el contrario, el patrón de base no ha sido tomado en cuenta. De igual forma, se comprobará si Magallanes es depositario en estos escritos de los valores de las figuras míticas de la Antigüedad. Kerényi (2004) dice en sus escritos: la mitología: es la suma de elementos antiguos transmitidos por la tradición (...), que tratan de los dioses y los seres divinos, combates de héroes y descensos a los infiernos, elementos contenidos en relatos conocidos y que, sin embargo, no excluyen la continuación de otra creación más avanzada (p. 17). Los avances científicos hicieron que el mito quedase relegado a una mera fantasía durante el siglo XIX (Eliade, 1999); sin embargo, el siglo XX le devolvió su lugar: el cientificismo no era omnipotente frente a todos los dilemas del universo. Los estudiosos del siglo XX comenzaron a integrar aspectos cualitativos además de cuantitativos en los planteamientos científicos (Lévi-Strauss, 1987). Las funciones y características del mito lo hacen idóneo para el momento vital que vive el individuo contemporáneo. Perdida su confianza en la razón y asumida su incapacidad para aprehenderlo todo a su alrededor, el ser humano busca referencias a las que asirse para
22 responder a sus preguntas y llenar su vacío existencial. Para ello, crea figuras clave en el seno de las distintas esferas sociales, como el cine, la literatura, las artes, en definitiva, y también otros ámbitos, como el deporte o los videojuegos teniendo como base esencial el relato (Segal, 2004, p. 4) Entendida como “una realidad cultural compleja, abordable e interpretable desde perspectivas múltiples” (Eliade, 1983, p. 12), el mito tiene en su interior muchas “voces” (Durand, 1993), esto es, se trata de un producto colectivo (Cencillo, 1998). Hunde sus raíces no ya en la lógica y el razonamiento, sino en lo irracional, en la parte intuitiva del ser humano. Cumple funciones esenciales y surge por unas necesidades fundamentales: Aprehensión del entorno. El mito es la primera forma de relación del ser humano con lo que le rodea (Huici, 1998). Búsqueda de sentido. Es un discurso dinámico que resuelve lo indecible de un dilema (Durand, 1993). Traza las constantes existenciales de la humanidad, sus signos de identidad o su sistema de referencia último (Kolakowski, 1990). Modelo de conducta humana. Funciona como “sistema de referentes orientativos de la praxis humana” (Cencillo, 1998, p. 23). Protagonizado por seres de naturaleza sobrenatural –dioses y héroes emparentados con ellos– fija una serie de modelos ejemplares de acciones humanas significativas (Rosales, 1996). El ser humano ha tenido al mito como una guía que le acompañaba para dar sentido a lo que pasaba a su alrededor desde tiempos ancestrales. En los tiempos primigenios se consideraba que los seres que protagonizaban los relatos míticos no eran otra cosa que una ejemplificación de sus aspiraciones. De características casi sobrenaturales, estas figuras provocan la admiración del pueblo. Las civilizaciones más destacadas de la historia glorificaban a héroes y reyes; a través de leyendas y otros relatos poéticos impregnaron el origen de estos seres humanos de elementos fantásticos (Rank, 1981, p.9). Por ello existe la creencia de que los héroes podrían haber sido personas de carne y hueso transformadas de alguna forma en seres sobrenaturales y, posteriormente, en ejemplos paradigmáticos.
23 1.1.Características del héroe El Diccionario de la Real Academia en su acepción héroe/ína dice lo siguiente: Del lat. heros, -ōis, y este del gr. ἥρως hḗrōs; la forma f., del gr. ἡρωΐνη hērōḯnē. 1. m. y f. Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble. 2. m. y f. Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes. 3. m. y f. En un poema o relato, personaje destacado que actúa de una manera valerosa y arriesgada. 4. m. y f. Protagonista de una obra de ficción. 5. m. y f. Persona a la que alguien convierte en objeto de su especial admiración. 6. m. En la mitología antigua, hombre nacido de un dios o una di osa y de un ser humano, por lo cual era considerado más que hombre y menos que dios; p. ej., Hércules, Aquiles, Eneas, etc. Los héroes son un sistema de referencia para comprender una cultura concreta (Bauzá, 1998, p. 3). “Desde el momento en que el mito se desenvuelve en un tiempo histórico, sin dejar de ser mito, conlleva también en su discurso elementos que pertenecen a la sociedad y a la historia” (Bauzá, 1998, p. 109). Es por ello que el mito es una potente herramienta de estudio social. No se puede encontrar una explicación acerca del origen y la naturaleza de los héroes. Siempre están “entre lo divino y lo humano, el orden y el desorden, lo civilizado y lo salvaje” (Bauzá, 1998, p. 37). A partir de un momento determinado, hacia el final del Renacimiento, existe un cambio en la figura del héroe, que deja de estar centrado en lo sobrenatural y pasa a fijarse más en lo cotidiano. A pesar de los cambios, hay elementos comunes en la figura del héroe, ya que están compuestos por la suma del conjunto de variantes que existen sobre él
24 (Lévi-Strauss, 1977). Además, existe una necesidad inherente al ser humano de crear ídolos a los que “rendir culto”; esto explica la pervivencia de los héroes antiguos y el continuo nacimiento de héroes contemporáneos. Se han detectado cuatro elementos básicos comunes a las figuras heroicas: transgresión, ética, muerte prematura y trágica y acción ejemplarizante. La transgresión es tal vez uno de los elementos más definitorios del héroe. Se trata de esa tendencia a lo prohibido, a ir más allá de lo conocido y de los límites impuestos. Esto coincide con la postura anarquista del héroe, que puede considerarse “rebelde, renovador y revolucionario” (Rank, 1981, p. 113). Todas sus acciones van encaminadas a la búsqueda de la libertad, a la ruptura del orden establecido y a la instauración de nuevos valores (Bauzá, 1998, p. 149). “El héroe inicia su aventura desde el mundo de todos los días hacia una región de prodigios sobrenaturales, se enfrenta con fuerzas fabulosas y gana una victoria decisiva” (Campbell, 2013, p. 25). Ahora bien, esa transgresión siempre se pone al servicio de los demás por lo que la defensa de los valores éticos se considera también imprescindible en la constitución de los héroes. Campbell (1991) dice que “un héroe es alguien que ha dado su vida por algo más grande que él mismo” (p. 179). En este sentido, no nos interesa tanto el héroe de lo trascendente, sino el héroe de un aquí y un ahora, esto es, de una determinada circunstancia histórica. Ese móvil ético también era muy valorado en el mundo antiguo. La transgresión a niveles elevados llevará al héroe a una muerte prematura y, en muchas ocasiones, trágica. En parte se debe a que estos seres no alcanzan a medir las consecuencias de sus acciones (Bauzá, 1998, p. 5). Es una muerte involuntaria, fruto de un error que han cometido; no obstante, “la grandeza del héroe radica en que al combatir arriesga su vida” (Bauzá, 1998, p. 31) y tras ella le aguarda la vida de la fama que lo trasciende. Los héroes suelen morir violentamente: despedazados, quemados, en suicidio, en combate. Este final trágico está muy unido al sufrimiento, algo distintivo de los héroes que los hace
25 cercanos a los seres humanos y los conmueve; de hecho, “el dolor, la duda, el exilio existencial son las notas más humanas del héroe clásico” (Bauzá, 1998, p. 130). Ese dolor sirve como tránsito a la purificación de la figura heroica, que afronta el desenlace con decisión y valentía. Las acciones de los héroes los convierten en modelo de excelencia para el resto de los mortales. Son ejemplo a seguir. A veces, como apunta Bauzá (1998), ayudan a despertar el heroísmo latente en las personas y de ellos se extraen enseñanzas que ayudan a afrontar cualquier circunstancia vital. Desde una lectura psicoanalítica, el camino del héroe es un símil de la vida misma, aquella marcada por obstáculos permanentes y que finalmente queda interrumpida por la muerte. El honroso acto que implica su entrega es un referente ético superior para el resto de los mortales. “El complicado héroe del monomito es un personaje de cualidades extraordinarias. Frecuentemente es honrado por la sociedad a la que pertenece, también con frecuencia es desconocido o despreciado” (Campbell, 2013, p. 29). La figura del héroe, como la de cualquier mito, entraña una verdad de carácter simbólico, más allá de su arraigo histórico social, en tanto que responde a los grandes interrogantes de la humanidad: ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué estamos aquí? En este sentido se encuadran las aportaciones de Kerenyi (2009), Cassirer (1993) o Durand (1979), más centradas en poner de relieve el valor cognoscitivo y simbólico de los mitos. Así se puede entender la creación constante de mitos y la resemantización de mitos antiguos de acuerdo a nuevas formas de vida y pensamiento (Bauzá, 1998). 1.2. La travesía del héroe El segundo pilar en la construcción del héroe es el propio camino donde despliega todas las características anteriores. La fuente más reconocida que da cuenta de las diversas etapas del mito del héroe es la obra de Campbell El héroe de las mil caras (2013), publicado por primera vez en 1949. Siguiendo los estudios de Propp (2001) sobre las diversas funciones presentes en los cuentos, publicados por primera vez en 1928; y las aportaciones de Jung (2002) acerca del inconsciente colectivo y cómo este se manifiesta en patrones de comportamiento a
26 los que él llamó arquetipos, Campbell desarrolló una serie de estándares de las distintas etapas de la travesía del arquetipo del héroe para constituirse como tal. Tras Campbell, Vogler publicó en 1992 El viaje del escritor, una profundización sobre el libro de El héroe de las mil caras dirigido a contadores de historias y, fundamentalmente, guionistas de cine, campo en el que él es un experto y donde desarrolla su carrera profesional. A continuación, se expone la travesía del héroe atendiendo a las distintas fuentes enunciadas. 1.2.1. El mundo ordinario: La partida Esta primera etapa se desarrolla en el mundo en el que el héroe se desenvuelve habitualmente. El héroe se da cuenta de que algo está cambiando, “Una ligereza –aparentemente accidental– revela un mundo insospechado y el individuo queda expuesto a una relación con poderes que no se entienden correctamente” (Campbell, 2013, p. 36). En esta etapa pueden considerarse a su vez cinco sub-etapas que se desarrollan a continuación. En primer lugar, el héroe recibirá o sentirá la llamada a la aventura (Campbell, 2013, p. 36; Vogler, 2001, p. 131). Le será encomendada algún tipo de tarea o verá que su intervención es necesaria para resolver una situación. Campbell (2013) señala que suele ser un heraldo o mensajero quien transmite esta llamada, y que es común que esta figura tenga un componente oscuro, malvado. Sin embargo, también puede ser un “azoramiento del héroe” (Vogler, 2001, p. 132). Este primer estadio significa “que el destino ha llamado al héroe y ha transferido su centro de gravedad espiritual del seno de su sociedad a una zona desconocida” (Campbell, 2013, p. 40). Campbell establece una segunda subetapa de negativa al llamado, el rechazo de la llamada para Vogler (2001, p. 140), en la que el héroe da la espalda a la misión. Campbell (2013) habla de ese momento como algo temporal puesto que la aventura empieza de una u otra manera.
27 Sin embargo, Vogler (2001) considera también la figura del héroe resuelto o deseoso, como aquel que acepta o incluso busca la aventura. El encuentro con el mentor es ese momento decisivo en que el héroe localiza una figura protectora que le proporciona los elementos necesarios para llevar a cabo su aventura. Como comenta Campbell (2013), “no es raro que el ayudante sobrenatural tenga forma masculina” (p. 48). Normalmente los héroes localizan alguna fuente de sabiduría antes de comenzar la aventura (Vogler, 2001). El siguiente paso es crucial en tanto que es el paso a lo desconocido, más allá de los límites habituales del héroe. Es el cruce del primer umbral (Campbell, 2013) o travesía del primer umbral (Vogler, 2001, p. 160). Es una frontera, literal o metafórica, que separa el mundo cotidiano en el que vive el héroe de lo desconocido. Tras el umbral, al héroe le espera una nueva esfera. El vientre de la ballena es la última subetapa de la partida. Con esta metáfora designa Campbell (2013) el paso a una “esfera de renacimiento” (p. 56). El héroe es “tragado” por lo desconocido. Vogler obvia esta etapa por considerarla redundante. 1.2.2. El mundo extraordinario: La iniciación En esta etapa el héroe será puesto a prueba. En ella está concentrada gran parte de la acción y será motivo de la transformación profunda del héroe. Contiene seis subetapas. La primera es el camino de las pruebas que, como dice Campbell (2013), es “la fase favorita de la aventura mítica” (p. 61). Vogler (2001, p. 167) la llama las pruebas, los aliados, los enemigos porque considera que es aquí donde encuentra elementos de ayuda, pero también adversarios. La segunda subetapa es el acercamiento a la cueva profunda (Vogler, 2001, p. 176), una etapa en la que el héroe va avanzando con éxito, adquiriendo nuevos conocimientos y se prepara para la batalla más importante: aquella que le enfrentará a la derrota o incluso la muerte.
34 y sirvió a Carlos V para dar impulso a la empresa iniciada por los Reyes Católicos en el Atlántico. Poco después inició una relación de amistad con Magallanes que le llevó a acompañarlo en su viaje alrededor del mundo. Fue él el encargado de dar cuenta por escrito de la gesta de Magallanes y su legado se convirtió en la fuente más importante sobre la primera circunnavegación. A pesar de que tomó notas de lo acaecido a diario, incluye en su escrito numerosos detalles fantasiosos. Pueden encontrarse en su libro datos de etnografía muy valiosos y elementos reseñables de la propia navegación. Registrado como Antonio Lombardo y destinado a la nao Trinidad, capitaneada por Magallanes, consiguió ganarse la simpatía de este y servirle de traductor. El texto fue entregado por Pigafetta al rey Carlos I en una entrevista que mantuvieron en Valladolid a la vuelta del viaje. Según su propio relato, la última copia la entregó al gran maestre Philippe Villiers de l´Isle-Adam y posteriormente se retiró a Italia. El original no se conserva en la actualidad. Se trata de un diario personal posteriormente transformado en libro de viajes propio del Renacimiento, cuando este género estaba muy influenciado por obras como las de Marco Polo o Américo Vespucio. Es reflejo de su tiempo, con una plasmación evidente de los valores de la fe cristiana, uno de los pilares fundamentales de la Era de los Descubrimientos. El segundo volumen a estudiar es Magallanes. El hombre y su gesta, de Zweig, publicado por primera vez en 1938. Este autor nace en Viena en 1881. Del 8 de agosto al 6 de octubre de 1936, Zweig realiza un crucero en el RMS Alcántara desde Southampton a Brasil y Argentina con escalas en Vigo y Lisboa, y vuelta en el RMS Almanzora con llegada a Southampton el 6 de octubre. Tal y como se puede leer en la introducción del propio volumen, durante ese viaje Zweig pasó de disfrutar con el mar tranquilo, las comodidades del transatlántico y al margen las ataduras de lo cotidiano en la primera semana del viaje a un estado de impaciencia por llegar a su destino que le hizo el viaje insufrible. En ese intervalo reflexionó sobre las extraordinarias condiciones de su viaje –comodidades, alimentación, clima, comunicaciones con tierra, entre otras– y las comparó con las
35 condiciones de viajes similares en otros tiempos, sobre todo con las de aquellos primeros trayectos en los que algunos navegantes temerarios descubrieron nuevos mares. Reviviendo en su interior esos primeros viajes de los conquistadores del mar, se sintió enormemente avergonzado por su impaciencia, sentimiento que no le abandonó en el resto del viaje. Comenzó entonces su interés por conocer más sobre esos héroes anónimos. Su búsqueda empezó en la biblioteca del propio barco, donde consultó diversas historias sobre los primeros viajes y rutas por los océanos inexplorados. “De entre todas las figuras y todas las rutas, mi admiración se asió a los hechos del hombre que, en mi sentir, llegó a lo más extraordinario en la historia de los descubrimientos geográficos: Fernando de Magallanes, el que salió de Sevilla con cinco barcas de pescador para dar la vuelta a toda la tierra” (Zweig, 1957, p. 7). A su vuelta del viaje, leyó e investigó y se asombró del poco crédito que entonces tenía aquella gesta heroica. Como en otras ocasiones, encontró la mejor forma de arrojar luz sobre ese hecho dándole forma literaria, ya que Zweig fue un asiduo escritor de biografías. En 1938 publicó su obra sobre Magallanes titulada originalmente Magellan - Der Mann Und Seine Tat; más tarde se publicó en inglés como Conqueror of the Seas: The Story of Magellan (1940) y finalmente fue publicada en España en 1957. En este libro Zweig realiza un retrato de un hombre tenaz e intrépido, un aventurero y un navegante. Pero también ofrece la imagen de una época y de cómo se contemplaba en aquel momento el mundo desde Europa. 2.3. Instrumento de recogida de información El instrumento de recogida de información parte de la división en distintas etapas de Campbell en El héroe de las mil caras (2013) y Vogler (2002) en El viaje del escritor, aderezado por los escritos de Jung (2002) y Bauzá (2009) que completan las características morfológicas y funcionales.
36 3. Resultados Se incluye a continuación la tabla con los resultados comparativos de ambas obras que servirán de base a la discusión posterior. HERRAMIENTA DE ANÁLISIS: LA CONSTRUCCIÓN DEL HÉROE CARACTERÍSTICAS DEL HÉROE Pigafetta Zweig SÍ / N O (pp)* SÍ / N O (pp) 1.- TRANSGRESIÓN: Ruptura con el orden establecido para instaurar nuevos valores. √ 44 √ 53 2.- VALORES ÉTICOS: Sus acciones tienen una causa mayor que él mismo. √ 10,1114 , 20, 23, 28, 30 √ 96, 108, 160 3.- MUERTE PREMATURA Y TRÁGICA √ 31 √ 172 4.- PARADIGMA: Modelo de excelencia para el resto de los mortales. √ 31 √ 172 LA TRAVESÍA DEL HÉROE 1.- MUNDO ORDINARIO – PARTIDA 1.a.- Llamada a la aventura. √ 43 √ 41-42 1.b.- Rechazo de la llamada √ 43 √ 50, 63, 64 1.c.- Encuentro con el mentor. √ 43 √ 64, 70, 71 1.d.- Cruce del umbral. √ 3 √ 98 2.- MUNDO EXTRAORDINARIO – INICIACIÓN 2.a.- Camino de las pruebas: aliados, enemigos. √ 3- 11 √ 99-132 2.b.- Los desvíos del camino: La cueva más profunda. √ 11 √ 136, 142 2.c.- La apoteosis: Prueba difícil o traumática. √ 12 √ 143, 144 2.d.- La gracia última: Recompensa. X - √ 202 3.- EL REGRESO 3.a.- La negativa al regreso X - √ 145, 146, 148 3.b.- La huida mágica √ 31 √ 172, 184
37 3.c.- El cruce del umbral √ 60 √ 191, 192 3.d.- La resurrección √ 32 √ 193, 197, 199 3.e.- El retorno con el elixir √ 60 √ 194 * pp: número de página en el volumen correspondiente donde se puede localizar el indicador. 4. Discusión La primera parte de la construcción del héroe es la que tiene que ver con elementos morfológicos y funcionales. La principal característica que debe tener el héroe se refiere a la transgresión, es decir, buscar la ruptura con el mundo ordinario. Magallanes busca ir más allá de los límites de lo conocido y para ello existe un personaje fundamental, Faleiro, que estudia los proyectos de Magallanes y, como indica Zweig (p. 53)1 … les da estructura científica, y sus cálculos reafirman con datos precisos lo que Magallanes conocía por pura intuición. (…) Comprométense bajo palabra de honor a guardar el secreto de su propósito hasta que llegue el momento decisivo de la realización, y, si es preciso, llevar a cabo sin el apoyo de su patria, y hasta en contra de ella, un hecho que no ha de pertenecer a un país único, sino a toda la Humanidad. A pesar de que el rey de Portugal, su patria, le abandona, Magallanes, se siente siempre fuerte (Zweig, p. 51): “La patria le ha abandonado y ha roto los vínculos que le unían al cargo y al deber. ¡Mejor! Ahora es libre. Como tantas otras veces, el puño que intentaba apartar a un hombre, lo que logra en realidad es hacerlo entrar en sí mismo”. Y es que, como el propio Zweig apunta (p. 142): “A Magallanes no le importa la vida mortal ante el inmortal hecho. Quien piensa en héroe, tiene que obrar necesariamente contra la razón”. En lo referente a los valores éticos, Magallanes se presenta desde el comienzo, sobre todo en el libro de Zweig, como un hombre oscuro y de carácter reservado. Son numerosas las obras posteriores que han
38 destacado la difícil personalidad del navegante, que le valió la animadversión de todos sus capitanes. Pigafetta, no obstante, suaviza de manera notable esta forma de ser en su escrito en pro de un relato mucho más dulcificado en torno a la figura de Magallanes, donde se da importancia a características como la valentía o la determinación para seguir adelante con su gesta aun en las situaciones más complicadas, o la misericordia que muestra en momentos como el de la tradición de los cuatro capitanes de los otros navíos (p. 10). Un reflejo de sus valores éticos es la redacción de su testamento; donde hablan “primero, el cristiano; luego, el hidalgo; y sólo [sic] al final, el marido y el padre” (Zweig, p. 96). Es destacable su fe en los valores cristianos y su devoción al rey de España, algo que le lleva a demostrar un afán evangelizador por todas las tierras que atraviesa (Pigafetta, pp. 11, 20, 23, 28, 30) (Zweig, pp. 108, 160). En cuanto a la muerte prematura y trágica, no hay duda en Magallanes. El 27 de abril de 1521, cuando ya había encontrado el paso anhelado y poco antes de regresar a España, Magallanes es abatido por un grupo de indígenas en la batalla de Mactán. Pigafetta (p. 31) hace hincapié en que “A no haber sido por ese pobre capitán, ninguno de nosotros se habría salvado en las lanchas; porque, gracias a su ardor en el combate, fue como las pudimos alcanzar”. Zweig (p. 172) relata también una batalla desigual que acabó con la vida de Magallanes. Sin embargo, llama la atención que ninguno ahonda en el comportamiento de él en la batalla, como sí hacen otros autores muy posteriores, como Mollá (2017), que describe en su obra novelizada el momento de la muerte de Magallanes y le atribuye valores notables. Por ejemplo, cuando se siente ya preso de la muerte, llama a Santander y le ordena volver a los botes para que salven sus vidas. hincó la rodilla en tierra, se apoyó en su espada y con el agua a la altura de la herida en el muslo pareció ponerse en paz con Dios, aunque aún tuvo tiempo de levantar la cabeza con energía para volver a dirigirse a Juan. --Id con Dios, Santander. Regresad a España y contad que morí defendiendo a mi rey. Os habéis portado como un buen soldado (p. 232).
39 Zweig relata cómo el final de Magallanes se da en el “momento más alto y magnífico de sus realizaciones” (p. 172), dando a entender así que se trata de un momento prematuro para el capitán general. “Pero tan torpe desdicha sólo [sic] puede quitarle la vida, no la victoria; porque, estando ya coronada su empresa, después de un logro tan por encima de los demás, su destino individual es casi indiferente” (Zweig, p.172). La última variable de este bloque es la de que los héroes son personajes paradigmáticos, esto es, sirven de ejemplo a la comunidad. Cuando muere Magallanes Zweig lo describe como: “Y así quitaron la vida al que era nuestro espejo, nuestro consolador y fiel caudillo” (p.172). Igualmente, Pigafetta (p. 31) utiliza el símil del espejo para indicar que Magallanes era un ejemplo para todos: “nuestro espejo, nuestra luz, nuestro reconforto y nuestro guía inimitable”. En ambos casos se destaca el papel de guía que ejercía Magallanes respecto al grupo. En cuanto a la travesía del héroe, la tabla arroja también datos bastante contundentes, aunque en ciertos momentos desigual en ambos volúmenes. En cuanto al mundo ordinario, aquel en el que se desarrolla la partida, la subetapa de la llamada a la aventura se ve reflejada más ampliamente en el libro de Zweig, donde se vincula la idea de Magallanes de circunvalar el mundo con una relación epistolar que este mantiene con el capital portugués Francisco Serrano, que desertó en una isla perdida de las Molucas (pp. 41-42) el epicúreo renunciamiento de aquel capitán sin lustre ejerció la más decisiva influencia en la forma de vida de Magallanes y, de rechazo, en el curso histórico del descubrimiento del mundo (…) Después de la muerte de Serrao, se encontró entre sus papeles una carta de Magallanes en la que éste [sic] promete confidencialmente al amigo que irá pronto a Ternate, <si no desde Portugal, por otro derrotero>. Y la idea que alimentó Magallanes toda su vida fue precisamente concretar este otro camino. El libro de Pigafetta comienza contando el autor de forma autobiográfica lo que le lleva a embarcarse con Magallanes, pero no da
40 cuenta de la motivación de su capitán general para dar la vuelta al mundo. Sin embargo, casi al final del volumen, en la página 43, se dice literalmente “Serrano fue un gran amigo y pariente de nuestro inolvidable capitán general, y verdadera causa de que se decidiera éste [sic] a su empresa”. En cuanto al rechazo de la llamada, ambos volúmenes recogen esta negativa de una forma externa al propio Magallanes, más acorde con la definición de Vogler que lo considera un obstáculo ajeno al héroe. Así lo expone Zweig (p.50) “En el momento de salir como un mendigo rechazado del palacio de su rey, está convencido de que no es hora de esperar ni de vacilar”, en relación a la negativa del rey de Portugal de apoyar su empresa. Se suceden otras negativas como la de la Casa de Contratación (p. 63) en Sevilla o La Casa de Indias (p. 64). Igualmente, Pigafetta recoge en su libro estos hechos mucho después incluso de que Magallanes hubiese muerto (p. 43): “Don Manuel, rey de Portugal a la sazón, negose a argumentar, como proponía nuestro capitán general para sus beneméritos”. En referencia al encuentro con el mentor, Pigafetta consigna apenas una frase para referirse al apoyo del rey de España, mucho más receptivo que el de Portugal (p. 43): “… por lo que hubo de pasar a España éste [sic] obteniendo de la Sacra Majestad todo cuando supo pedir”. Por su parte, Zweig entra en más detalles, añadiendo al rey de España, Juan de Aranda (p.64) y Cristóbal de Haro (p.70). Del rey de España se dice (p.71) “Y el 22 de marzo de 1518, Carlos V (…) firma de su puño y letra la <Capitulación>, o sea el compromiso con Magallanes y Ruy Faleiro”. La última etapa de este periodo es la del cruce del umbral, aquella que se ha identificado con el inicio del viaje, es decir, el paso del mundo ordinario a ese mundo desconocido. En ambos casos coinciden en el tiempo: ese día en el que finalmente consiguen zarpar las cinco naves que había compuesto Magallanes para la gesta. Los dos hablan de Sevilla como inicio de la travesía que desciende hacia Sanlúcar.
41 Finalmente, ambos hablan de una fecha concreta para definitivamente salir a la mar. En el caso de Pigafetta (p. 3) dice que por fin “El martes 20 de septiembre del mismo año partimos de ese lugar llamado San Lúcar, enfilando hacia el Sudoeste, y, antes de terminar el mes, el 26, arribamos a una isla de la Gran Canaria”. Y Zweig apunta que (p.98) A la luz del amanecer –es un martes, 20 de septiembre de 1519, fecha memorable en la Historia del mundo– retiñen las áncoras, trepidan las velas y retruenan los cañones, mientras la tierra se va perdiendo de vista: el más extenso viaje de descubrimiento, la aventura más atrevida en la Historia de la Humanidad, ha empezado. En cuanto al mundo extraordinario, el de la iniciación, es el de la aventura misma y tal vez al que más líneas le dedican ambos autores. En cuanto al camino de las pruebas, para Pigafetta se centra en un periodo no demasiado extenso antes de la apoteosis. Se enmarca, por tanto, entre las páginas 3 y 11 de su volumen y en ella se describen animales y tribus exóticas. Se habla de tiburones (p. 4), de tribus con jóvenes que se clavan clavos en la boca (p. 7), caníbales (p. 7), lobos marinos (p. 7), gigantes que son retenidos por Magallanes y su tripulación (p. 9), la posible traición de los cuatro capitanes de los otros navíos (p. 10) o la necesidad de evangelización (p. 11). Para Zweig va de la página 99 a la 127 y narra toda la suerte de problemas con los que se va encontrando Magallanes hasta que consigue su objetivo. Por ejemplo, en la página 99 su suegro le advierte por carta de una posible conjura contra él: “Barbosa previene a su yerno de que tiene informes seguros de un plan secreto de los capitanes españoles que lleva a bordo, los cuales intentan negar la obediencia a Magallanes durante la travesía” (p.105), como así sucede. Es frecuente encontrar en estos volúmenes y en otros consultados referencia a la animadversión hacia Magallanes por parte del resto de la tripulación, que podría haber ocasionado los diversos levantamientos como cuando se relata en la página 121 la caída del San Antonio y posteriormente el juicio a los rebeldes (p. 126-127): “A fin de manifestar su autoridad con un enérgico escarmiento, Magallanes se decide a sacrificar a uno sólo [sic], y elige al único que se había puesto a la cabeza del motín con el
42 acero desnudo: el capitán Gaspar Quesada”. También se habla de Juan de Cartagena y un sacerdote que también fueron hallados culpables (p. 127) y que fueron dejados en la playa de San Julián con víveres para algún tiempo. Tras el juicio a los rebeldes en el Puerto de San Julián la flota pasa cinco meses sitiada por el invierno. Allí conocen a indígenas de pies grandes (patagao) y llaman a su tierra Patagonia (p.130) y sufren todo tipo de desgracias (p.131). Igualmente, hay referencias en el libro de Zweig a cabos que no son el buscado en la ruta a las Molucas, como sucede en la página 109-110 donde se comenta que el supuesto cabo es en realidad la desembocadura del Río de la Plata. “Ninguno de los capitanes, nadie de la tripulación, ha de darse cuenta del golpe mortal que sufre con esta desilusión su íntimo convencimiento [Magallanes]” y continúa: ¡Engañosas las informaciones sobre las cuales él había asentado su plan de la vuelta al mundo, erróneos todos los cálculos de Faleiro, falsas sus propias opiniones, falso lo que había prometido al rey de España y a sus consejeros! Si el paso existe –y por primera vez el hasta entonces archiconvencido hace esta reserva– ha de estar más hacia el Sur. Posteriormente, en la exploración de la bahía el Santiago se estrella contra la costa en una tormenta. Cuando finalmente abandonan la bahía de San Julián, el balance es desastroso: un barco menos, baja de tres capitanes y un año de travesía perdido sin alcanzar su objetivo “Aquellos días debieron ser en la vida de Magallanes los más sombríos, tal vez los únicos en que el hombre de fe inquebrantable se desesperó, sin darlo a entender” (p. 132). En referencia a los desvíos del camino, esa etapa justo antes de alcanzar la apoteosis, la relata Pigafetta en la página 11, en los episodios en los que se centra en el Cabo de las Once Mil Vírgenes y en la dificultad de navegar aquel estrecho, destacando la valentía del capitán general. Igualmente hay un momento de reencuentro con dos naves que parecen perdidas y el odio de Estebao Gomes hacia Magallanes, que se
43 acrecienta en este momento. Para Zweig los hechos son los mismos: el mismo cabo, donde se divide la flota para explorar la zona en octubre de 1520. Tras agónicos días de espera vuelven ambos barcos con la noticia de que el canal tenía salida a aguas amplias y saladas que no podían ser un río (p.136). En este punto, Magallanes reúne por primera vez a sus capitanes para oír sus opiniones y es Estevao Gomes el único que propone regresar a España. No obstante, Magallanes da la orden de seguir ocultando a las tripulaciones la falta de víveres y continuar con la travesía (p.142). En cuanto a la apoteosis, el momento crucial en el que el héroe consigue su anhelo, se relata con bastantes elementos comunes en ambos volúmenes. La nao San Antonio y la Concepción son enviadas a explorar el Canal del Sur y un bote es enviado a explorar el resto del canal hacia el oeste. Tras tres días, se descubre la salida al “desconocido gran Mar del Sur” (Zweig, p.143). En el caso de Pigafetta (p. 12) comenta que “El capitán general lloró de alegría, designando a aquél [sic] “Cabo Deseado”, porque lo deseamos todos tanto tiempo”. En el caso de Zweig también está presente el llanto (p. 143, 144): “Este minuto es el momento cumbre de la vida de Magallanes (…) Todo se ha cumplido (…) Justificada y digna de la inmortalidad es su vida desde este momento (…) “Una corriente de lágrimas cálidas, abrasadoras, cae de sus ojos y se esconde en el oscuro matorral de sus barbas. La primera y la única vez en su vida que el hombre de acero derrama lágrimas de felicidad”. Tras ese momento crucial surge la última etapa del mundo extraordinario: la gracia última o recompensa. No se ven indicios en la obra de Pigafetta de dicha recompensa final de Magallanes; sin embargo, Zweig en las últimas páginas de su volumen reflexiona sobre el carácter heroico de la gesta: En la Historia, nunca la utilidad práctica determina el valor moral de una conquista. Solo enriquece a la Humanidad quien acrecienta el saber en lo que le rodea y eleva su capacidad creadora. En este sentido, la hazaña de Magallanes supera a todas las de su tiempo y significa para nosotros una gloria