Del apartamento de verano a la vivienda posible.
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í ndice [ espacios mediados ] ] 307 [ í ndice [ INTRODUCCIÓN ] En medio de la España ensimismada de la primera mitad del siglo XX, la derogación de la resolución de la ONU en 1950, contra el régimen del general Franco1, unido a la firma en 1953 del Pacto de Madrid con los EE.UU, suponen el inicio de una sucesión de cambios, que sin ser lo previsto inicialmente por el régimen, permitirán la ruptura del aislamiento, desde una paulatina transformación económica y la necesaria modernización demandada desde el inicio del siglo XIX. Como consecuencia de ello, los procesos vividos en la Costa del Sol a principios de los años 60 del siglo XX, supusieron una eclosión de trabajo y, por tanto de soluciones, para poder dotar a un territorio casi virgen de unas infraestructuras básicas que posibilitasen la llegada de turistas repletos de divisas a esta costa del mediterráneo, preferiblemente del extranjero. Algo que no siempre sucedió en otras zonas del territorio español, más cercanas a las ciudades principales y que sirvieron como lugares del ocio incipiente al turismo nacional. Este dato es fundamental, ya que una de las primeras cuestiones a las que se enfrentaron los arquitectos que tuvieron la oportunidad de proyectar en la zona, fue la de identificar al usuario al que iban destinados los nuevos edificios y cuál era su origen. Aunque una parte de su producción también nutrió al turismo nacional, la Costa del Sol se convirtió en poco tiempo, y gracias, sobretodo, al desarrollo y homologación de su aeropuerto, para dar servicio a los nuevos aeroplanos a reacción, en un destino fácil y de esta manera, cercano para turistas europeos principalmente provenientes del Reino Unido, Alemania y de los Países Escandinavos. Entre los modelos de explotación turística, los que se convirtieron prontamente en los más utilizados fueron el hotel y los apartamentos, con un híbrido entre ambos que fue denominado apartotel o apartamentos en los que se prestan servicios hoteleros. La diferencia básica entre ellos es que el apartamento está destinado a largas estancias en contraposición con el hotel y está concebido de forma que su usuario disfrute en él de autonomía2. DEL APARTAMENTO DE VERANO A LA VIVIENDA POSIBLE. Juan Gavilanes Vélaz de Medrano, Arquitecto. (Málaga, España) Palabras clave: movilidad europea - vivienda mínima - turismo Institución: Trabajo parte de la Tesis Doctoral inscrita en la E.T.S. de Arquitectura de Madrid [email protected] Juan Gavilanes Vélaz de Medrano
htmhc ] 308 [ í ndice [ METODOLOGÍA ] Se pretende en primer lugar establecer una selección de los modelos de apartamentos de turismo más paradigmáticos como propuestas de esa época para proceder a un estudio de casos. El margen de fechas de proyecto y construcción de los edificios se encuentra entre 1961 y 1969, por tanto son muy próximos en el tiempo, lo cual redunda en el interés por estudiar este fenómeno. El territorio común será La Costa del Sol, atendiendo a la Denominación Geoturística de la Costa del Sol de 1964, que englobaría al conjunto de costa andaluza entre Cabo de Gata y la Punta de Tarifa3, y por tanto, algo más extensa que la conocida como tal en la actualidad. En segundo lugar se ha propuesto un análisis, desde el interior de las células de vivienda de los apartamentos elegidos, comparando las relaciones entre sus partes, su relación con el entorno y descubriendo los valores que arrojan respecto a las necesidades que demanda la vivienda en la actualidad en lo que respecta a su dimensión, flexibilidad y adaptabilidad a modificaciones derivadas o de la variación del número de habitantes, o a reformas de tipo práctico, o de la integración de nuevas tecnologías que actualicen las originales.4 [ EXPOSICIÓN DEL TRABAJO ] El turismo conlleva un habitante diferente al ciudadano convencional. La vida despreocupada en un asentamiento temporal, permitía pensar en otras relaciones entre ciudad e individuo, máxime aún, si el destinatario pertenecía a una cultura más avanzada que la nuestra, principalmente centroeuropeo e incluso norteamericano. Por lo tanto, este habitar relajado y algo ajeno, sin duda, debería influir en el proyecto y diseño de las habitaciones mínimas. Como comenta José Antonio Corrales5, el turismo en España en aquellos años, fundamentalmente supuso para estos arquitectos, tener más encargos, tener más trabajo. Aunque el pragmatismo de esta opinión esconde una profunda investigación de base, desde el proyecto, que necesita enfrentarse a diversas situaciones de partida, nunca del todo experimentadas previamente. Esto conlleva a la aparición de auténticos prototipos en los que las relaciones funcionales internas de estos apartamentos suponen un conjunto de soluciones bastante innovadoras aún a día de hoy. Cabe citar también el hecho de que son agrupaciones de viviendas muy sensibles en su relación con el entorno próximo, normalmente poco urbanizado en origen y singular respecto a la ciudad actual, rodeadas por el todavía paisaje circundante y siempre orientadas hacia la vista al mar. Por tanto, en la mayoría de los casos, tendrá una gran presencia la terraza, tanto por dimensiones como en su ubicación, entendida como espacio exterior de apropiación por el habitante6, como estancia exterior de uso privado. Terraza concebida como una mezcla entre patio y jardín elevado que articula el alojamiento con el medio natural7. Algo que determina también la disposición de los apartamentos para no inmiscuirse en las ansiadas vistas y que se convierte en auténtico filtro entre la exposición o protección respecto al clima e incluso en el lugar de su correspondencia. Todavía es fácil rescatar algunos de los proyectos que surgieron en esos años 60. Experiencias que no se quedaron en el papel sino que llegaron a ser realidad construida y habitada, aún presente en la ciudad actual. Proyectos pertenecientes, en la mayoría de los casos, a una joven generación de arquitectos madrileños o con estudio en Madrid, cuyas obras están siendo refrendadas en la actualidad por la calidad y el conjunto de su obra. Siendo incluso algunas totalmente desconocidas dentro del olvido generalizado, disciplinar y académico, al que se ha visto sometido el conjunto de la producción arquitectónica del turismo.8 Por añadidura, nos encontramos en un momento actual en el que necesariamente se empieza a cuestionar el modelo de vivienda colectiva que nos ha relegado la aplicación de la normativa todavía en uso, y posterior al arranque del turismo. Esta normativa da origen en la mayoría de los casos a viviendas que se diferencian de una manera cuantitativa por el número de dormitorios y un estar independiente de otras circulaciones y que no atiende a otros tipos de convivencia posible y cuya distribución supone una rigidez tal que impide variaciones sencillas favorables según las nuevas necesidades de sus habitantes. Los modelos de núcleos familiares se amplían más allá de la familia convencional, en la sociedad actual conviven también otras estructuras familiares diversas y cambiantes incluso según el ámbito de edad de sus componentes. Por tanto se hace necesaria una vivienda más flexible desde su diseño y durante su Del apartamento de verano a la vivienda posible.
í ndice [ espacios mediados ] ] 309 [ í ndice vida útil, de manera que pueda adaptarse mejor a estos cambios de partida y de proceso. Luis Alfonso Pagán9, cuenta que el hecho de integrar la pequeña cocina en la zona de estancia del apartamento, fue algo que se proyectó teniendo en cuenta al turista alemán que visitaba la costa, el cual lo recibió con toda naturalidad y que sin embargo no fue nada bien acogido por el turista nacional cuando visitó el piso piloto. Desde esta línea se puede decir que también ha evolucionado la sociedad con la incorporación relativamente reciente de la mujer al mercado laboral y la entrada de la tecnología en la vivienda. Tecnología de telecomunicación que permite incluso traer trabajo de fuera de la vivienda donde se habita o tecnología para los lugares del trabajo doméstico que ha llevado consigo el poder dedicarle menos tiempo a la preparación de alimentos, que incluso ha modificado costumbres culinarias muy arraigadas y que también necesariamente deben afectar al diseño y relación de espacios, a su independencia o no, a los tamaños de las estancias y al del conjunto de la vivienda. Pero esto es algo que ya se puede observar en estos apartamentos de los 60 desde su diseño y reconocible entre otros por las relaciones entre estancias. El apartamento de verano es un modelo de vivienda más laxa funcionalmente y flexible por definición10. No se habita necesariamente todo el año, se denominó estacional, ni menos desde una actividad productiva integrada en la ciudad, y no siempre va dirigida al mismo tipo de habitante, se desconoce al turista al que iba dirigido. Curiosamente, hoy día se acepta como común la relación de espacios que ofrece, en un momento en el que el debate está más dirigido hacia cuál debe ser la vivienda mínima actual. Por lo tanto los prototipos de los años 60, inicio del turismo moderno en España, con su componente de investigación necesaria y su visión idílica, son capaces de mostrarnos una fuente de soluciones refrescantes y experimentadas, por el tiempo que llevan construidas, que deben volcarse en el problema actual y sacar partido de ello. No es casual que gran parte de estos apartamentos turísticos sean habitados ahora, no por turistas, sino por ciudadanos que viven allí todo el año, como consecuencia de haberse integrado en la ciudad el asentamiento turístico original, la ciudad en la que vivimos ha crecido y está mejor comunicada por lo que han pasado a formar parte de la oferta de vivienda estable debido a que ofrecen una respuesta eficaz para esta cuestión. Conjunto Residencial Turístico La Nogalera, Torremolinos-Málaga. Antonio Lamela, arquitecto, 1961:11 La primera célula que nos ocupa corresponde a uno de los bloques principales, donde las entradas se efectúan a través de pasillo interior. La distribución se basa en una partición en dos áreas bien diferenciadas, por un lado la que integra acceso, aseos y dormitorio y por otro la gran zona de estar, cocina y terraza. Es interesante la secuencia de entrada. La puerta de ingreso al apartamento no encara directamente el espacio del estar sino que al alinearse con el ámbito de acceso al dormitorio y sin necesidad de cerrar, se produce un giro, un breve recodo que protege a la estancia principal dotándola de cierta intimidad. La gran sala de estar prácticamente ocupa el largo de la célula, ubicándose en el extremo interior el comedor, aunque vista la superficie global del apartamento, es muy probable que pudiese ser sustituido por una cama volcada al salón salvando así la precariedad de ventilación. Otro rasgo importante es la ubicación de la cocina al fondo externo del apartamento, facilitando la ventilación natural y lo que es más rotundo es su relación con el espacio de ocupación exterior. El lugar de la cocina, de tamaño mínimo, Juan Gavilanes Vélaz de Medrano Apartamentos La Nogalera, Torremolinos, 1961
htmhc ] 310 [ í ndice quizá suficiente para el uso durante el verano, se ubica en un lugar intermedio, lo que favorece la apropiación de la terraza, un hueco establece la relación directa con los comensales para que disfruten del clima al aire libre. La dimensión de la terraza favorece este uso, conformándose como una pieza plegada que permite distintas maneras de usarla y que la convierte en una estancia más con una de sus caras abiertas al exterior. La superficie total del apartamento es de 78,41 m2 con un fondo de 10,18 m y un ancho medio de 8,07 m. La terraza es de 14,54 m2. La célula de uno de los bloques secundarios mantiene un esquema semejante al anterior con la salvedad de que el hecho de tener tres dormitorios obliga al uso de una galería abierta que permite la ventilación natural de las piezas del fondo. De la cual cabe destacar su anchura de paso que admite el uso de una jardinera que separa los huecos de los dormitorios y que al actuar como filtro vegetal, mejora su privacidad. La entrada se produce a través de un vestíbulo de transición conformado por los dos dormitorios que vuelcan a la galería de acceso. Se vuelve a dividir el apartamento en dos zonas bien diferenciadas, la de estar, de uso diario y la de dormitorios para uso nocturno, separadas por una puerta, distinguiéndose el dormitorio principal por la inclusión de un aseo en su recinto. La disposición de la cocina es idéntica a la de un dormitorio, con una superficie algo mayor y que sirve a una terraza con las mismas posibilidades pero con una dimensión menor, que se compensa con la terraza independiente del resto que posee el dormitorio principal. La superficie es semejante al modelo de un dormitorio pero la galería exterior favorece un aprovechamiento más ajustado. En este segundo caso la superficie total es de 70,46 m2, con un fondo de 10,19 m y un ancho medio de 6,98 m, la terraza principal es de 7,18 m2 y la del dormitorio mayor es de 3,33 m2. La galería de acceso tiene un ancho total de 1,85 m de los cuales 1,15 son de paso y 0,70 de jardinera de independencia. En ambos casos llama la atención la inclusión de una chimenea, lo que indica la posibilidad de alargar el uso del apartamento a unos meses no tan benignos como los de verano. Urbanización Eurosol, Torremolinos-Málaga. Rafael de la Hoz / Gerardo Olivares, arquitectos, 1963:12 Las células de apartamentos del interior del bloque principal atienden a una disposición por la que se complementan sus distribuciones.13 En primer lugar aparece un apartamento de tamaño reducido para dos habitantes. La entrada se produce a través de un vestíbulo cerrado, como filtro de privacidad, que se conforma entre el aseo y la cocina, que da paso a una estancia principal donde están mezclados el uso diurno y el nocturno y que vuelca su espacio a una terraza con una dimensión muy generosa respecto al interior y que se convierte en la estancia principal de la vivienda. La superficie total es de 39,77 m2 con un fondo de 6,89 m y un ancho medio de 5,83 m y la terraza de 12,49 m2. Apartamentos La Nogalera, Torremolinos, 1961 Del apartamento de verano a la vivienda posible.
í ndice [ espacios mediados ] ] 311 [ í ndice El segundo caso se adapta en forma de L invertida al pequeño y distribuye estancias a fachadas opuestas. El vestíbulo de entrada, también cerrado, facilita el acceso a todas las estancias, servidoras y servidas, tanto aseos y cocinas que ocupan la posición más trasera y secundaria pero incluso con lavadero, donde el aseo lo separa de la terraza del dormitorio. En este caso el cuarto de estar y el dormitorio están separados en dos habitaciones independientes de una dimensión más generosa que la anterior, cada una de estas estancias posee una terraza propia y la dimensión del dormitorio permite albergar alguna cama más. Llama también la atención respecto a otros casos la independencia de la cocina y su distancia con el comedor. En este segundo caso la superficie total es de 67,42 m2 con unas dimensiones aproximadas de la L de 11,33 x 4,36 m y 8,32 x 4,07 m, con la terraza principal de 10,58 m2, la del dormitorio de 7,32 m2 y el lavadero de 6,11 m2. Apartamentos Skol, Marbella, Málaga. Manuel Jaén Albaitero, arquitecto, 1963.14 El edificio principal adopta dos tipos de células que se combinan en su volumen, distribuyéndose en su interior mediante pasillo abierto en los extremos. Por un lado utiliza una célula en dos alturas con entrada a través del vestíbulo que conforman un pequeño maletero y la cocina, y que vuelca a la sala principal en doble altura de 4,50 m de altura con un gran ventanal a la terraza que también posee una generosa superficie en relación con el interior. A través de escalera que parte desde el hueco a exterior se sube a la planta alta donde se sitúa el dormitorio dotado de baño. La disposición y el volumen de la estancia principal nos recuerdan varios episodios del Movimiento Moderno que redundan su interés. La superficie total es de 39,45 m2 con un fondo de 5,29 m y un ancho de 5,36 m a lo que se une la terraza de 9,67 m2. La célula simple que se dispone en una sola altura se disgrega en dos bandas, una de acceso y salas secundarias de servicio y cocina y otra donde se sitúa el dormitorio a exterior y la sala de estar donde llama la atención el giro de la estancia a la búsqueda de las vistas del mar a modo de ojo de cíclope, que permite un segundo ámbito en esta sala. La superficie total es de 42,64 m2, con un fondo de 10,42 m y un ancho medio de 5,01 m. La terraza principal común a los tipos intermedios es de 10,42 m2 y la terraza extra de los extremos del edificio tiene una superficie de 12,42 m2. El conjunto de terrazas del conjunto del edificio, se independizan mediante muros de separación en el primer caso y gracias a las inflexiones de la planta en el segundo, determinando un umbral de disfrute exterior, retícula abstracta que sirve de poderoso tamiz frente al clima meridional. Conjunto Turístico en Punta de la Mona, La Herradura-Almuñécar, Granada. Fernando Higueras / Antonio Miró, arquitectos. 1964..15 Apartamentos Skol, Marbella, 1963 Juan Gavilanes Vélaz de Medrano
htmhc ] 312 [ í ndice La búsqueda de una mayor integración con el paisaje así como la presencia de una topografía más abrupta determinan estos apartamentos donde la disposición escalonada permite unas terrazas de grandes dimensiones aisladas de vistas por el uso de grandes jardineras en su perímetro que configuran una secuencia de jardines colgantes. La edificación cerrada se ubica en la parte posterior, ligada al terreno para liberar el espacio aterrazado. Su geometría es aparentemente compacta pero el acceso se efectúa a través de un patio que trasmite independencia y aislamiento de cada célula respecto al conjunto. Se muestran dos disposiciones para apartamentos de dos dormitorios a partir de un mismo esquema, lo que transmite una condición previa de flexibilidad. Por un lado la de la izquierda donde la sala de estar se dispone íntegramente en paralelo a la terraza subdividiéndose en un ámbito más recogido con chimenea y otro más abierto de relación directa con el exterior aterrazado. Los dormitorios se sitúan de la siguiente manera. El principal orientado hacia el patio de acceso y el otro hacia la terraza. El apartamento de la derecha ofrece la posibilidad de colocar la estancia de estar de manera longitudinal entre el patio y la terraza y abre el comedor a la cocina, con lo que mejora esta relación funcional que se presenta como burbuja entre dos espacios exteriores. Para ello la disposición de los dormitorios se establece a los lados del estar, abriendo el principal a la terraza y el secundario al corredor escalonado de acceso a viviendas. En ambos casos tanto la cocina como el aseo ocupan el ángulo más interior del apartamento. La terraza ofrece una opción generosa que compensa lo reducido del espacio interior, y donde es posible incluso ajardinar en superficie en su centro y perímetro para aumentar la sensación de disfrute verdadero al aire libre de las vistas de la playa de La Herradura. La superficie total es de 69,84 m2 con un fondo de 7,56 m y un ancho de11,50 m. El patio interior posee 16,10 m2 la terraza es de 94,14 m2 de los cuales útiles son 45,79 m2 y el resto se corresponde con las jardineras. Conjunto Residencial Turístico Playamar, Torremolionos-Málaga. Antonio Lamela, arquitecto, 1964.16 La disposición de los apartamentos configura la sección horizontal de cada una de las torres. Dos apartamentos simétricos en los extremos y uno resultante en el centro que integra la comunicación vertical. Constituye un acoplamiento a 45º que permite un máximo de fachadas orientadas al mar y asegura la intimidad de los espacios privados exteriores.7 La vivienda de borde distribuye conforme a dos bandas diferenciadas, recordando ligeramente a la disposición de los apartamentos de La Nogalera. Una de ellas recoge la cocina y la sala de estar, que actúa como gran distribuidor, a través de la cual se accede a la otra banda, que es la de los dos dormitorios, Apartamentos Punta de la Mona, La Herradura-Almuñécar, 1964) Del apartamento de verano a la vivienda posible.
í ndice [ espacios mediados ] ] 313 [ í ndice con un aseo común y otro ligado al dormitorio principal. La cocina se encuentra en el extremo de acceso desde el gran vestíbulo de entrada y la terraza completa el apartamento, disponiéndose de manera generosa en forma de L y permitiendo el acceso a la misma desde tres lugares distintos. La superficie total es de 99,26 m2, con un fondo medio de 10,83 m y un ancho medio de 7,74 m. La terraza es de 32,87 m2. El apartamento central, de menor superficie, supone una ligera variación respecto a los laterales y es que los dos dormitorios se colocan uno a cada lado de la sala de estar, aumentando su labor de articulación de piezas y la cocina avanza hasta la terraza cumpliendo mejor la función de servir al espacio interior y al espacio exterior. La superficie de esta célula intermedia es de 88,56 m2 con un fondo medio de 9,50 m y un ancho medio de 9,50 m y con una terraza de 31,41 m2. Los Naranjos, Torremolinos-Málaga. Antonio Bonet Castellana / Manuel Jaén Albaitero, arquitectos, 1965.14 Es este uno de los proyectos en los que se da una mayor componente urbana en el sentido en que su relación con el exterior es mucho más discreta que otros, debido quizá a su ubicación, algo más apartada de la primera línea de playa y en un lugar rodeado de otros edificios. Este aspecto se traduce en que la terraza tiene menor presencia en el apartamento aunque su forma cuadrada, dimensiones y relación directa con la cocina siguen permitiendo el aprovechamiento que hemos comprobado en anteriores propuestas. En esta célula la sala de estar, también cuadrada, modulada a partir de 4x4 módulos de 1 m2, se caracteriza porque da acceso al resto de estancias, funciona de nuevo como un gran distribuidor. Los dormitorios se agrupan en una franja y la tímida relación con el exterior también se hace presente en la ventana que comparten dos de los dormitorios, a modo de tribuna de planta triangular en voladizo17 protegida por una celosía de lamas de madera. La superficie de la célula es de 49,70 m2, con un fondo medio de 7, 34 m y un ancho de 6,85 m2 y la terraza es de 3,80 m2. Los Manantiales, Torremolinos-Málaga. Luis Alfonso Pagán, arquitecto, 1965-9.18 Nos hallamos en este caso ante una de las propuestas más utópicas por su ambición y atrevimiento y a la vez tan real como las anteriores al llevar más de cuarenta años en pie. El proyecto pretende solapar dos premisas aparentemente antagónicas, la vivienda en torno a un jardín y la vivienda en altura. La búsqueda de la secuencia horizontal jardín-vivienda-jardín19, propia de una vivienda unifamiliar burguesa es la que se intenta disponer de manera apilada en altura. Playamar, Torremolinos, 1964 Juan Gavilanes Vélaz de Medrano Los Naranjos, Torremolinos, 1965
htmhc ] 314 [ í ndice Para ello la banda de terraza, espacio de uso a modo de estancia privada de exterior, como en los casos anteriores, se comporta además como un pasillo distribuidor que va a permitir el acceso desde la entrada a la célula, hasta su ingreso en la mediación de la misma, en el espacio interior. Una banda zigzagueante que distribuye y que tanto en uno de sus quiebros como en su extremo final permite un uso estático. La protección perimetral del borde externo de la terraza se muestra más tupida cuando puede haber cercanía a la vecindad y va disminuyendo su altura y entrelazado para terminar en baranda abierta al paisaje desde la bandeja del extremo. De tal manera todas las estancias vivideras, sala de estar y los dos dormitorios abren sus huecos al espacio ajardinado de la terraza quedando el aseo como única pieza aislada del resto. La cocina se sirve de su forma circular para que su usuario mantenga una situación equidistante a todo su perímetro y se integra con el salón de manera explícita bordeada por una pequeña barra que sirva de manera radial. La superficie de la célula es aproximadamente de 49,51 m2, con un fondo medio de 9,46 m y un ancho medio de 6,18 m y la terraza es de 21,23 m2. [ CONCLUSIONES ] Sin duda alguna estamos ante un territorio en el que en un muy breve intervalo de tiempo se originó una producción de las más fértiles de la época, algo todavía más interesante al tratarse del sur de Europa. Por otra parte la intromisión desde el interior de las células habitacionales nos depara cierta sorpresa. El hecho de que todos los agentes implicados en el proceso del desarrollo turístico se enfrentasen a una situación nueva, por venir, nos traslada la sensación de que realmente se investigó desde el proyecto por parte de estos arquitectos, para dar el primer paso, algunos con experiencias previas, otros con menos. El estudio de casos nos permite comprobar que la variedad de propuestas poseen como denominador común el permitir una relación muy amplia entre los espacios interiores. En ciertos casos es la presencia centrada en la distribución de la sala de estar la que articula el resto, no queriendo ocultarse y convirtiéndose en el lugar común de relación de sus habitantes. La relación con el exterior, en busca de vistas y el disfrute del tiempo agradable permite el que las terrazas se transformen en auténticas estancias semi-exteriores de relación plena con el medio ambiente. Su conformación en paralelo y su profundidad amplían su funcionalidad hasta convertirlas en piezas claves en el intercambio térmico del edificio, evitando de esta manera exposiciones excesivas al soleamiento que mejoran la habitabilidad de la vivienda. Por otro lado, la mayoría de los apartamentos, aunque poseen una mínima jerarquización de usos, permiten vislumbrar una amplia gama de posibilidades de adaptabilidad a cambios de residentes, o bien consintiendo compartimentaciones añadidas o bien por la eliminación de particiones que amplíen las zonas comunes o constituyan reservas complementarias para zonas de trabajo. Por lo tanto, se descubre que los apartamentos para el turismo de los 60 del siglo XX en La Costa del Sol son capaces de aportarnos aún un abanico muy rico en cuanto a las soluciones que proponen, por la relación de ámbitos que muestran, por la conexión con el exterior y por sus dimensiones. Unido al dato de que en la actualidad se usan en la mayoría de los casos como vivienda estable para sus habitantes, experiencia que desde Los Manantiales, Torremolinos, 1965) Del apartamento de verano a la vivienda posible.
í ndice [ espacios mediados ] ] 315 [ í ndice su conocimiento ha de servirnos como otra herramienta más para afrontar los retos de la sociedad y la vivienda del siglo XXI. [ REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ] 1 CORTÉS, J.A. (2000) Internacionalismo y referencias vernáculas en los años 50. En CAPITEL A.; WANG W. y otros. (ed.) Arquitectura del siglo XX: España. Catálogo de la EXPO 2000 Hannover. Madrid: Sociedad Estatal Hannover 2000 / Tanais Ediciones. 2000, pp. 140. ISBN: 84-496-0079-0 cartoné, 84-496-0080-4 rústica. 2 MORALES FOLGUERA J.M. (1982) La Arquitectura del ocio de la Costa del Sol. Málaga: Universidad de Málaga / Ayuntamiento de Marbella. Colección: Serie: Studia malacitana. 1982, pp. 75. ISBN: 84-74960703. 3 Inscripción en el Registro de Denominaciones Geoturísticas de la Costa del Sol (Litoral de Almería desde Cabo de Gata, Granada, Málaga y Cádiz hasta Punta Tarifa), por parte del Ministerio de Información y Turismo durante el Primer Plan de Desarrollo (1964-1967). 4 SCHNEIDER T.; TILL J. (2007) Flexible Housing. Oxford, Reino Unido: Architectural Press, Elsevier. 2007, pp. 4. ISBN: 978-0-75-068202-2. 5 Entrevista del autor a José Antonio Corrales, 24 de octubre de 2008. 6 MUXÍ JIMÉNEZ, Z. (2008) Criterios para el proyecto urbano de nuevos barrios. VV.AA. (ed) II Jornadas sobre centros históricos en ciudades mediterráneas, experiencias emergentes. Málaga: Ayuntamiento de Málaga / Colegio Oficial de Arquitectos de Málaga. 2008, pp. 61. 7 CANDILIS G, (1973) Arquitectura y Urbanismo del turismo de masas. Barcelona: Gustavo Gili. 1973, pp. 57 y 68. ISBN-84-252-0767-3. 8 PIÉ NINOT, R (2002) La arquitectura vergonzante. En MESALLES F.; TOUS J.; y VV.AA. (ed) La Arquitectura del Sol. COA Cataluña, COA Comunidad Valenciana, COA Islas Baleares, COA Murcia, COA Almería, COA Granada, COA Málaga y COA Canarias. 2002, pp. 26. ISBN: 84-86828-38-4. DL: B-17149-02. 9 Entrevista del autor a Luis Alfonso Pagán, 14 de noviembre de 2008. 10 MVRDV, (2000) Costa ibérica. Barcelona: Actar. pp. 104-105. ISBN 84-89698-95-3. DL B-30326-00. 11 LAMELA A. (1969) Conjunto residencial y comercial La Nogalera, Torremolinos (Málaga). Revista Hogar y Arquitectura, Nº83, 1969. Pp. 76-83. ISSN 0018-3237. 12 LA-HOZ, R. (2000) Polígono Pez Espada / Urbanización Eurosol, Málaga. Revista Arquitectos, Nº158, vol. 01/2. 2000, pp. 108. ISSN: 0214-1124. 13 MORALES CAÑADAS, E. (2005) Rafael de La-Hoz (cd-rom). Colección Itinerarios de Arquitectura 02. Córdoba, Gaia Redaeli, Fundación Arquitectura Contemporánea. 2005. ISBN 84-609-7723-4. 14 Archivo Estudio Manuel Jaén de Zulueta. 15 Fundación COAM-Madrid, Legado Fernando Higueras. 16 LAMELA, C. (2005) Estudio Lamela, arquitectos. Madrid: Raúl Rispa / Estudio Lamela SL / Tanais Arquitectura. 2005, pp. 149. ISBN 84-496-0123-1. DL M-16020-2005. 17 RUIZ CABRERO, G. (2000) Continuidades y discontinuidades de los años 60. En CAPITEL A.; WANG W.; VV.AA. (ed.) Arquitectura del siglo XX: España. Catálogo de la EXPO 2000 Hannover. Madrid: Sociedad Estatal Hannover 2000 / Tanais Ediciones. 2000, pp. 200. ISBN: 84-496-0079-0 cartoné, 84-496-0080-4 rústica. 18 PAGÁN, L.A. (1971) Conjunto Los Manantiales en Torremolinos. Revista Arquitectura Nº145. 1971, pp. 12. ISSN: 0004-2706. 19 LUCAS, M. (1970) Entrevista a Luis Alfonso Pagán. Periódico Ideal, Granada 9 de mayo de 1970. Año XXXIX Núm. 11.702 Suplemento Diario de Málaga. 1970, pp. 1-2. Juan Gavilanes Vélaz de Medrano