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Sueños de una consciencia colectiva para Noruega: el Friluftsliv

Medina, Javier Andrés

Abstract

Asumiendo la dificultad de definir los rasgos esenciales de una identidad colectiva, este artículo explora como hipótesis que algunos de esos rasgos son constructos (políticos, ideológicos, culturales, etc.), pero que hay otros que podrían, por un instante, ser causa de reconocimiento de una diferenciación en la globalización. En vez de determinar qué pueda ser una identidad desde métodos antropológicos, este artículo se adentraría en delinear un perfilado, que no pretende ser impositivo, pero sí propositivo, para lo que podría llamarse una forma de vida, desde la literatura y la arquitectura. Para ello, se tomará el concepto “friluftsliv”, una suerte de descriptor para una conciencia colectiva, la noruega, que expresa la preservación del medioambiente y un vivir de manera muy vinculada a la naturaleza. Se encuentra inicialmente ese término en las obras Henrik Ibsen, conocido por establecer una estrecha relación con los sueños, operando en el plano del inconsciente para la creación de sus obras. Haciendo derivar de ese concepto la conocida Deep Ecology, liderada por Arne Naess, se abre una segunda hipótesis sobre el giro nacionalista de una sociedad hasta hace pocos años reconocida en otro de sus rasgos identitarios como abierta y receptiva. Así, se examina el caso de los memoriales de los atentados de 2011, siendo la arquitectura el foco analítico para estudiar el extremismo político conservador en Noruega, concluyendo que es crucial entender las manifestaciones del inconsciente, supuestamente a salvo de injerencias, como la que proveería el “friluftsliv”, que son ya la vía abierta para las manipulaciones identitarias.

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89 ASTRÁGALO. Cultura de la Arquitectura y de la Ciudad, 32 (2023). ISSNe: 2469-0503 Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Article https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i32.06 Received: 29-03-2023 | Approved: 04-06-2023 SUEÑOS DE UNA CONSCIENCIA COLECTIVA PARA NORUEGA: EL FRILUFTSLIV / DREAMS OF A COLLECTIVE CONSCIOUSNESS FOR NORWAY: THE FRILUFTSLIV / SONHOS DE UMA CONSCIÊNCIA COLECTIVA PARA A NORUEGA: O FRILUFTSLIV Javier Andrés Medina ETS Arquitectura de Sevilla [email protected] 0009-0003-4512-5202 RESUMEN Asumiendo la dificultad de definir los rasgos esenciales de una identidad colectiva, este artículo explora como hipótesis que algunos de esos rasgos son constructos (políticos, ideológicos, culturales, etc.), pero que hay otros que podrían, por un instante, ser causa de reconocimiento de una diferenciación en la globalización. En vez de determinar qué pueda ser una identidad desde métodos antropológicos, este artículo se adentraría en delinear un perfilado, que no pretende ser impositivo, pero sí propositivo, para lo que podría llamarse una forma de vida, desde la literatura y la arquitectura. Para ello, se tomará el concepto “friluftsliv”, una suerte de descriptor para una conciencia colectiva, la noruega, que expresa la preservación del medioambiente y un vivir de manera muy vinculada a la naturaleza. Se encuentra inicialmente ese término en las obras Henrik Ibsen, conocido por establecer una estrecha relación con los sueños, operando en el plano del inconsciente para la creación de sus obras. Haciendo derivar de ese concepto la conocida Deep Ecology, liderada por Arne Naess, se abre una segunda hipótesis sobre el giro nacionalista de una sociedad hasta hace pocos años reconocida en otro de sus rasgos identitarios como abierta y receptiva. Así, se examina el caso de los memoriales de los atentados de 2011, siendo la arquitectura el foco analítico para estudiar el extremismo político conservador en Noruega, concluyendo que es crucial entender las manifestaciones del inconsciente, supuestamente a salvo de injerencias, como la que proveería el “friluftsliv”, que son ya la vía abierta para las manipulaciones identitarias. Palabras claves: friluftsliv, sueños, ecología profunda, naturaleza, Noruega. sueños de una consciencia colectiva para noruega: el FriluFtsliv 90 ASTRAGALO Nº 32 | Julio, July, Julho 2023 | Article | ISSN 2469-0503 ABSTRACT Assuming the difficulty of defining the essential features of a collective identity, this article explores as a hypothesis that some of these features are constructs (political, ideological, cultural, etc.), but that there are others that could, for a moment, be the cause of recognition of a differentiation in globalisation. Instead of determining what an identity might be from anthropological methods, this article will delve into outlining a profile, which is not intended to be imposing but propositional, for what might be called a form of life, from literature and architecture. To this end, the concept of “friluftsliv” will be taken, a sort of descriptor for a collective consciousness, the Norwegian one, which expresses the preservation of the environment and a way of life closely linked to nature. This term is initially found in the works of Henrik Ibsen, known for establishing a close relationship with dreams, operating on the level of the unconscious for the creation of his plays. Deriving from this concept the well-known Deep Ecology, led by Arne Naess, a second hypothesis opens up about the nationalist turn of a society that until a few years ago was recognised in another of its identity traits as open and receptive. Thus, the case of the memorials to the 2011 attacks is examined, with architecture being the analytical focus for studying conservative political extremism in Norway, concluding that it is crucial to understand the manifestations of the unconscious, supposedly safe from interference, such as that provided by the “friluftsliv”, which are already the open path for identity manipulations. Key words: Friluftsliv, dreams, deep ecology, nature, norway. RESUMO Assumindo a dificuldade de definir as características essenciais de uma identidade coletiva, este artigo explora como hipótese que algumas dessas características são construções (políticas, ideológicas, culturais etc.), mas que há outras que poderiam, por um momento, ser a causa do reconhecimento de uma diferenciação na globalização. Em vez de determinar o que seria uma identidade a partir de métodos antropológicos, este artigo se aprofundará no delineamento de um perfil, que não pretende ser impositivo, mas propositivo, do que poderia ser chamado de forma de vida, a partir da literatura e da arquitetura. Para tanto, será adotado o conceito de “friluftsliv”, uma espécie de descritor de uma consciência coletiva, a norueguesa, que expressa a preservação do meio ambiente e um modo de vida intimamente ligado à natureza. Esse termo é encontrado inicialmente nas obras de Henrik Ibsen, conhecido por estabelecer uma relação próxima com os sonhos, operando no nível do inconsciente para a criação de suas peças. Derivando desse conceito a conhecida Ecologia Profunda, liderada por Arne Naess, abre-se uma segunda hipótese sobre a virada nacionalista de uma sociedade que, até poucos anos atrás, era reconhecida em outro de seus traços de identidade como aberta e receptiva. Assim, o caso dos memoriais dos ataques de 2011 é examinado, sendo a arquitetura o foco analítico para o estudo do extremismo político conservador na Noruega, concluindo que é crucial entender as manifestações do inconsciente, supostamente a salvo de interferências, como as fornecidas pelo “friluftsliv”, que já são o caminho aberto para manipulações de identidade. Palavras-chave: Friluftsliv, sonhos, ecologia profunda, natureza, Noruega. Javier andrés medina https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i32.06 91 1. LA TRADICIÓN NORUEGA DE LA NATURALEZA La función del mito es, como es sabido, la de proveer autocomprensión en coexistencia con la exterioridad, el universo, además de delimitar la frontera entre el bien y el mal mediante un sistema de valores y un conjunto de prácticas. No es un relato histórico, ni siquiera un relato único. En 2020, el proyecto europeo SYMBODIN1 (750379 Universitetet I Bergen), dirigido por Jan Kozák, puso de manifiesto que los mitos nórdicos son tan surrealistas porque dan preferencia a las conexiones en la mente. Si hay realidad en ellos es porque de alguna forma de lo que tratan es de la realidad de nuestro aparato cognitivo y su lógica interna. Y es importante, porque no sólo sirven para ahondar en el pasado, sino también para la mitología contemporánea, registrable en las religiones actuales y en lo que podría denominarse una mitología secular, que incluye cuestiones de comprensión urbana. En lo que sigue, este artículo tratará de seguir una metodología inversa a la habitual, yendo de los vínculos asociativos mentales a las manifestaciones culturales y de ahí a la idea de ciudad, esperándose encontrar argumentos como para concluir en una aproximación a una forma de vida noruega, buscando comprender los elementos que contribuyen a su identidad y estilo de vida. Se aspira más concretamente a hablar de un modo –y no tanto una forma, que sería difícil de adoptar por otros–, un sentir común, una consciencia colectiva, que implicaría una diferenciación cultural e identitaria. Instalados en Noruega, buscaremos esos vínculos asociativos, internos y externos y en relación con la ciudad. Cuando pensamos en Oslo, recurrentemente se nos activa en la mente la asociación con la naturaleza. También con el frío, con sus reservas petrolíferas, sus generosas ecopolíticas de cooperación internacional, su fragilidad en el conflicto ucranio con sus vecinos rusos, su baja densidad de población, su explotado índice de felicidad, el paso de la tolerancia migratoria a un auge nacionalista para truncarla, etc. Sin embargo, de hecho, si buscamos en cualquier buscador la palabra Oslo o Noruega, lo que nos aparece como mejor caracterización son paisajes naturales o urbanos con muchos matices verdes presentes en cualquier ciudad a lo largo de su geografía. ¿Por qué esta fuerte presencia de aspectos naturales en la imagen de Noruega y sus ciudades?, ¿tiene que ver con el sueño, esa metáfora de registro mental, de todos los noruegos?, ¿incluso, en su capitalidad, forma parte de una consciencia colectiva de todos los oslenses? Quien dice usar un buscador de internet, metodológicamente, mienta, en este caso y por dilatación, a un Wittgenstein llegando al lago Eidsvatnet en Skjolden para encontrar un enriquecimiento de la mente entre la naturaleza. De manera que no es tan obvio ni el método ni la pregunta. Oslo, aunque en general se aplica a toda la extensión de Noruega, e incluso al resto de países nórdicos, posee un fuerte vínculo con la naturaleza, arraigado en la personalidad del noruego, intrínseco e inamovible. Este carácter natural del propio noruego cabría situarse en un concepto y un tiempo: “Friluftsliv” (noción cuyo origen viene de dar más énfasis a la expresión “free-nature-life”). Fue acuñado en la década de 1850 por el famoso dramaturgo noruego Henrik Ibsen (creador de famosas obras de teatro, repletas de alusiones a los sueños como en Peer Gynt y que pondremos en relación con ese término, más adelante) y representa la tradición del país conectada a la vida natural y al aire libre. Forma parte del sueño oslense sentir la necesidad de encontrarse en contacto con la naturaleza, de manera individual o colectiva, en armonía con el entorno. 1 Aunque el objetivo central de este estudio no sea el foco central de nuestras hipótesis, sí los son sus conclusiones. Ver: The Symbolism of the Body in Northern Europe. Cognitive Metaphors and Old Norse Myth from the Viking Age to Late Medieval Times. https://cordis.europa.eu/project/id/750379 sueños de una consciencia colectiva para noruega: el FriluFtsliv 92 ASTRAGALO Nº 32 | Julio, July, Julho 2023 | Article | ISSN 2469-0503 Particularmente, este concepto no alude a ninguna actividad en concreto, sino que se atribuye al término un significado más profundo, algo así como desconectar del estrés cotidiano y sentirse parte de una identidad cultural que los une tal y como son, seres humanos en el marco de la naturaleza. Además, se encuentra estrechamente ligado al concepto “lo kos”2, que en la cultura noruega viene a significar “pasar un buen rato, a lo cómodo y acogedor”, y funciona como objeto activador, en la mente de los oslenses, de la imaginación, que se hace realidad mediante una acogedora reunión en torno a una mesa de madera y a la luz de las velas, o admirar las auroras boreales por la noche, en el medio de la naturaleza y cogidos de la mano. Para Ibsen, los sueños significaban una forma fútil de evadirse de la realidad como se observa en la obra Peer Gynt, donde la madre del protagonista equipara los cuentos de hadas con las mentiras y el brandy, hábitos a los que sus compatriotas eran peculiarmente propensos. En Almayer’s Folly (1895), la novela de Joseph Conrad (novelista polaco, cuya obra explora la vulnerabilidad y la inestabilidad moral del ser humano), se acepta esta definición acuñada por el dramaturgo noruego. Tanto Conrad como Ibsen, no solo han estado de acuerdo en que el ser humano no vive exclusivamente del egoísmo, sino que, además, lo único que puede curarnos de ser nosotros mismos es hacer que el sueño y la acción sean uno mismo. Sin embargo, existe una diferencia fundamental de actitud entre ambos en cuanto a sueños se habla, reflejado en sus obras. Según el guionista y productor británico, Martin Esslin, la fuente de poder de Henrik Ibsen se encontraba en la coexistencia de la superficie realista con la profunda fantasía subconsciente y los elementos oníricos que se esconden tras ella (Esslin 1980, 77). Nils Faarlund (alpinista noruego, fuerte defensor de las actividades al aire libre y escritor del libro ‘Friluftsliv: en dannelsesreise’, en el que excita a los lectores en adentrarse a los bosques como lugar de reflexión o para recoger el aliento alimentador de los sueños) especula con que la expresión de origen francés, “la vie en plain air” podría haber sido el objeto inspirador de Henrik Ibsen para crear este concepto, basándose en esa profunda fantasía desde la profundidad de la inconsciencia3 de Ibsen. Se podría decir entonces que este término es producto de los sueños del dramaturgo noruego. La palabra, “friluftsliv” apareció por primera vez en 1859, en uno de los poemas de Ibsen, On the Heights (Ibsen 1907), que trata de un joven que abandona su casa y su amada para dirigirse a las montañas con el fin de volver, llevando piel de reno para su madre y su amada en sus pertenencias, pero finalmente sus planes cambian y se queda en las montañas: I den øde sæterstue al min rige fangst jeg sanker; der er krak og der er grue, friluftsliv for mine tanker. (Ibsen 1907, 348) 2 Como explica Bente Lier, secretaria general de Norsk Friluftsliv, confederación de 18 organizaciones dedicadas a la actividad al aire libre en Noruega. Ver Visitor way. 2023. “Friluftsliv: el amor de los noruegos por el aire libre”. https://www. visitnorway.es/que-hacer-en-noruega/al-aire-libre/friluftsliv/ 3 En la teoría de los sueños de Freud se expresa la importancia que tienen los sueños en nuestra vida diaria basándonos en las instancias conscientes (contenido manifiesto) e inconscientes (contenido latente). A través de los sueños es posible llegar solucionar problemas del día a día, de manera plausible (descarta la información innecesaria), y la inconsciencia extrae conclusiones antes que la consciencia. Javier andrés medina https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i32.06 93 En la granja solitaria de la montaña Mi colecta abundante tomo; Hay un hogar y una mesa, y friluftsliv para mis pensamientos Allí, en las montañas, durante el invierno, el drama del desapego se enfoca en las escenas donde el joven observa que su casa familiar arde, con su madre en el interior y, cuando llega el verano, su amada ya es la novia de otro hombre. Duelo, tristeza, pero, al mismo tiempo, se hace evidente que no queda nada para él en su lugar de origen, que ha gastado su vida de las tierras bajas. El poema termina con la siguiente exclamación: Nu bytted jeg bort mit sidste stev For et højere syn på tingen. Nu er jeg stålsat, jeg følger det bud, der byder i højden at vandre! Mit lavlandsliv har jeg levet ud; heroppe på vidden er frihed og Gud, dernede famler de andre. (Ibsen 1907, 356) Ahora he cambiado mi última canción de la cosecha una visión más elevada de las cosas. ¡Ahora me he endurecido, sigo el mandamiento que me ordena vagar en las alturas! He vivido mi vida en las tierras bajas; aquí arriba en las alturas hay libertad y Dios, allí abajo andan a tientas los demás. Dejemos aquí anotado cómo el joven ha tenido que pasar por diferentes dificultades y obstáculos para lograr una vista más elevada, para conseguir un sueño en las alturas, punto que comentaremos más adelante. Ibsen hace reaparecer este nuevo concepto en 1862, en su drama Love`s Comedy (Ibsen,1907). Esta obra se desarrolla en tres actos durante el verano de Drammen, ciudad cercana a Oslo, en la que se relata una historia que tiene como protagonistas una pareja de enamorados, Falk y Svanhild. El joven se declara a la protagonista, pero éste es rechazado al ofrecerle amor en vez de matrimonio, que en la época era una manera de jurar eternidad, y donde prevalecía más el vínculo a través del contrato antes que del compromiso. De esta manera, la percepción de Falk sobre el amor se unía al sueño idealista de la libertad. Ya en el segundo acto encontramos a la pareja enamorada, contrastada con el matrimonio fruto del contrato de unión presente en la época: el amor debe experimentarse cuando surge, no mantenerse a distancia hasta que se marchita y decae (Erik 2009, 4). Ibsen a lo largo de la obra introduce preguntas como si es posible considerar un lugar donde se unan las realidades de la sociedad y los sueños del idealismo (Ibsen 1907, 216), para discutir las relaciones entre lo ideal y lo real. sueños de una consciencia colectiva para noruega: el FriluFtsliv 94 ASTRAGALO Nº 32 | Julio, July, Julho 2023 | Article | ISSN 2469-0503 En una conversación entre la pareja a inicios del tercer acto, se construye una perspectiva exterior/interior donde la libertad y la riqueza interior se unen con la idea de ser outsider (simbólico/ fuera de convenciones), pero el exterior también está ligado a estar físicamente en contacto con la naturaleza (Erik 2009, 4). La situación que se estaba viviendo entre los protagonistas era inaceptable para la época, por lo que Guldstad, hombre de negocios con mayor edad, se sitúa en el único papel retador, característico del drama, para la relación entre ellos. Svanhild decide escoger un camino seguro hacia una buena vida junto, dejando de lado el camino inseguro del amor. La obra finaliza con las siguientes palabras de la joven: “Nu er jeg færdig med mit Friluftsliv; Nu falder løvet; - lad nu Verden faa mig” (Ibsen 1907, 270). “Ahora dejaré de lado mi friluftsliv; las hojas están cayendo; - ¡Qué el mundo me reciba!” La tercera y última aparición del término se produce en un manuscrito de trabajo para su drama When We Dead Awaken. Resumiendo, el relato, desarrollado en tres actos, se puede describir de la siguiente manera: Un matrimonio, Rubek y Maja, se encuentran de camino a un balneario de la costa noruega, donde el personaje masculino conoce a Irene. Esta relación se vuelve el punto más importante de la trama; y, de manera simultánea, Maja también conoce a otra persona, Ulfheim, y esta relación sirve como contrapunto entre el vínculo entre Rubek e Irene, personajes que acaban muriendo al final de la historia por una avalancha. Aquí será Rubek quien utiliza el “friluftsliv” para describir las características de Maja: “RUBEK: kjøpte dig, trods alt det gærende friluftsliv i dig” (Ibsen 1907, 337) “RUBEK: Te acepté, a pesar de todo lo que hace friluftsliv en ti”, se manifiesta como expresión de vitalidad y de voluntad obstinada, respaldado por la declaración de que se juega en contra de la aceptación de Maja por parte de este (Erik 2009, 6). En 1888, la obra On the Heights es reconocida y apreciada por mostrar algo nuevo que comenzaba a nacer en su obra, sin que el “friluftsliv” aún no hubiese sido concebido o aclarado y consistente. Tras cien años, la directora del Centro de Filosofía, Artes y Literatura de Duke, Toril Moi, plantea que este inédito desarrollo es una investigación del idealismo, que es aclarado en Love`s Comedy y finalmente reafirmado en su obra When We Dead Awaken, como el juicio final de Ibsen sobre el idealismo (Moi 2006, 321). Tommy Langseth (profesor del Colegio Universitario del Sudeste de Noruega, como doctor en sociología, y autor de varias publicaciones sobre el ocio y la actividad física al aire libre) descubrió en su contribución sociológica a la fenomenología en esta corriente (caminatas de montaña), que la experiencia de la naturaleza está en constante invalidez por la imposibilidad de abandonar el pensamiento de la vida diaria. Los excursionistas del siglo XXI piensan en el trabajo y en las relaciones sociales cuando pasean por las montañas. La pregunta sería: ¿permite el aire libre dar una perspectiva diferente a los momentos de estrés y alegrías de la vida diaria? Al menos, lo que proporciona es tiempo para pensar y “friluftsliv for my thoughts”. Además, el simple hecho de realizar un viaje así, el “friluftsliv”, es valioso en sí mismo, da riqueza a la vida sin utilizar grandes cantidades de dinero y da sentido a la vida del individuo. Este pensamiento no resuelve todos los problemas de la vida de los noruegos, pero puede ayudarlos a sentirse mejor, a conocerse a ellos mismos y a aprender a vincularse con la naturaleza. Ibsen utiliza este término en contextos relacionados con la libertad conseguida a través del distanciamiento de las expectativas sociales, tanto físicas como espirituales. La naturaleza y la montaña dan cabida a otras acciones y otros pensamientos que los que exigen las convenciones. Realizar una acción en la naturaleza tiene un lugar profundo en el “friluftsliv” pero, según Ibsen, Javier andrés medina https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i32.06 95 esto puede ir demasiado lejos: si todo lo que escucha es la llamada de la naturaleza, se corre el riesgo de perder su humanidad en una lucha individualista por la libertad y perder tanto la calidad de la distancia como la intensidad que ofrece el “friluftsliv”, que es lo que ocurre en On the Heights. Estas tradiciones naturales han proporcionado a los noruegos una identidad nacional ligada con la ayuda a la preservación medioambiental, por lo que ese sueño de estar eternamente vinculado a la naturaleza, va relacionado con la acción de protegerla (idea de que la cercanía a la naturaleza desemboque en un amor hacia ella y produzca la necesidad de defenderla). Además, existe en la población un miedo constante por la desaparición de lo que alude este concepto, debido a una preocupación por la salud mental y física, los impactos de la contaminación medio ambiental, conocer y amar su procedencia, estar en contacto con la tradición y su entorno, etc. Durante el cambio de siglo, se produjo una rápida industrialización y urbanización que causó un gran interés en las ciudades por las actividades físicas vinculadas a los paisajes naturales. Aunque solo se empezaron a realizar en la clase alta, una vez que las comunidades nórdicas se trasladaban de un entorno rural a un entorno urbano, comenzaba dicha necesidad en el resto de las clases sociales. Muchas organizaciones, para llevar a cabo esta tradición del “Friluftsliv”, han utilizado como herramientas la naturaleza y particularmente el bosque para el desarrollo de actividades. Pero esta tradición va más allá de esas organizaciones, como es sentir una necesidad vital colectiva en los ciudadanos nórdicos que se materializa a través de recoger bayas con la familia, pescar en el tiempo libre, las barbacoas de los adolescentes en un pequeño lago del bosque, etc. Dicha tradición se caracteriza por la simplicidad y la popularidad, y contrasta con las actividades de vida al aire libre más comercializadas y especializadas de América del Norte y Europa continental (Sandell 1991, 134). Oslo, según la Oficina Nórdica de Arquitectura, es de las ciudades más sostenibles y verdes de toda Europa, caracterizada por su brillantez en sus espacios limpios, ecológicos y en sus ciudadanos responsables. Por ello fue reconocida en 2019 como la capital verde europea. Este título reconoce que la ciudad ha cumplido, durante décadas, ambiciosos objetivos climáticos y medio ambientales. Este concierto de fuerzas que se aúnan para ese objetivo, debe relacionarse con esta hipótesis que defendemos aquí, por la que, en un cierto modo no del todo racional y sí de inconsciente colectivo, de arraigo con la mitología, tiene que ver con el “Friluftsliv” ibseniano, por el proceso en el que los ciudadanos osleneses se acercan a la naturaleza, produce un amor hacia ella y los lleva a su máxima protección: Closeness to nature > Love for nature > Defending nature (Sandell 1991, 134). De este carácter significativo, surge el derecho de Allemansrätten, para facilitar el acceso a la naturaleza. No se trata de una ley, sino un derecho en el que se establece la naturaleza como bien del que todos pueden disfrutar, e incluye los siguientes puntos: derecho a recolectar flores, bayas o setas; derecho de paso por cualquier propiedad sin vehículos motorizados (aunque con algunas restricciones en viviendas); derecho a acampar, escalar, montar en bicicleta o caballo, pasear, etc. Todo esto siendo posible a través de la obligación del paseante a ser respetuoso. El Allemansrätten posee varias restricciones tales como los intereses económicos, la privacidad local de las personas y la conservación del medio. Es importante señalar la relación de esta cláusula con la corriente filosófica denominada Deep Ecology (Ecología profunda) muy asociada al término “friluftsliv”. Mientras que este término se usaba ampliamente en Noruega en el siglo XIX, el investigador noruego Fridtjof Nansen (ganador del Premio Nobel de la Paz) le introdujo un opuesto, el turismo, que tiene como mero objetivo el encuentro superficial con la naturaleza. No olvidemos que el “friluftsliv” se basaba en la relación con el mundo verde para el regreso al verdadero hogar. En 1971, tres filósofos noruegos –Nils sueños de una consciencia colectiva para noruega: el FriluFtsliv 96 ASTRAGALO Nº 32 | Julio, July, Julho 2023 | Article | ISSN 2469-0503 Faarlund, Sigmund Kvaløy Setreng y Arne Naess–, emprendieron una anti-expedición a Nepal, con el objetivo de ayudar a los sherpas en su campaña para proteger la montaña sagrada Tseringma de los turistas-escaladores. Fue en este viaje en el que Naess experimentó un gran avance que le llevó a construir una nueva filosofía ambiental llamada originalmente “ecosofía”, y que acabó denominándose “Ecología profunda”. El surgimiento de esta nueva corriente se describe como una expresión filosófica de las tradiciones culturales existentes que son distintivamente escandinavas. Lo que hay que cultivar, en palabras del propio Naess, es la reflexión sobre el vínculo entre los humanos y la naturaleza, que nos aproxime a los aspectos de la identificación y autorrealización con la naturaleza que hemos perdido. Es decir, ver el “friluftsliv” como una ruta hacia el cambio de paradigma. Naess, en sus primeros estudios, planteó que las personas están constituidas por sus relaciones con otras personas y las cosas, como una red de vida más grande. Para ello, se identificó con todos los seres vivos como medio para reducir el yo estrecho y egoísta a cero, idea ya formulada por el pacifista y pensador Gandhi. Para él, es necesario tomar en serio la identificación más amplia, es decir, los humanos deberíamos cuidar el “Yo” ecológico extendido, porque cada persona es más que solo su cuerpo, ya que de lo contrario nos obliga a no solo conectarse y preocuparse por las otras personas que nos han construido, sino también de preocuparnos por los múltiples sistemas y seres de los que depende la existencia humana perpetua (Brennan 2013, 3). Naess no pretende producir una nueva filosofía sistemática de la ecología y los valores, sino más bien proponer de manera desafiante, nuevos modos de pensar sobre los vínculos existentes con la naturaleza y entre nosotros mismos (Brennan 2013, 3). El propio filósofo insistió en cuestionar la supuesta distinción entre la ética antropocéntrica y la ecocéntrica, afirmando que muchos partidarios de su filosofía sienten que no pueden declararse ecocéntricos o incluso decir que sí al ecocentrismo. Sin embargo, negó que las personas tengan un valor moral especial o de otro tipo en comparación con otros seres vivos, aunque más tarde se retractó, enfatizando la posibilidad de identificación con una gran variedad de criaturas vivientes. Es decir, la ecología profunda no sería fuertemente antropocéntrica al sostener que las personas somos los únicos seres intrínsecamente valiosos en el planeta. Estas reflexiones fueron los pilares de sus hipótesis originales sobre la “Ecología Profunda”. Sus primeras propuestas tuvieron la tentativa adopción de reglas para llevar tanto al aumento de la felicidad en las personas cumplidoras de dichas normas como la protección del medio ambiente. Propuso que los principios fundamentales por los que escogemos vivir, pueden diferir de una persona a otra. A esto lo denominó “Ecosofía T”. Nosotros, al tener como objetivo nuestra propia realización, encontramos más tarde que ésta depende de la autorrealización de los demás. Esta autorrealización se promueve aumentando la diversidad de todos los seres y, además, ampliando la complejidad y la simbiosis, para así vivir en riqueza. Naess siguió la ideología de Erich Fromm (destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista de origen judío alemán) sobre la alegría. De él es la afirmación: el amor a los demás y el amor a nosotros mismos se encontrará en todos aquellos que sean capaces de amar a los demás… El amor genuino es una expresión de productividad e implica cuidado, respeto, responsabilidad y conocimiento (Fromm 1973, 59). Javier andrés medina https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i32.06 97 Según Fromm (1973, 63), nada es mejor que ser amado por una madre que se ama a sí misma. El amor a sí mismo no solo es compatible con el amor hacia los demás, sino que forma parte de un elemento muy importante del amor propio. Para Naess, el amor por la naturaleza no debe ser triste, ansioso o impulsado por la aversión a los seres humanos. La ecosofía, en primer lugar, enfatizó que la red de la vida es un sistema enorme en el que las personas son solo un fragmento y que, además, cada nudo viviente en la red de relaciones biosféricas más grandes tiene su propio conato, término acuñado por Spinoza para referirse al esfuerzo por persistir de una entidad (Brennan 2013, 4). Dicho conatus es una actividad interior que permite a los seres mantenerse activos en la preservación de su existencia a través del cambio, tanto en sí mismos como en su entorno. Hay quien dice que dicho término es la fuente de la autorrealización y la base para atribuir un valor intrínseco a todos los seres vivos. Una de las cuestiones lanzadas por la “Ecología profunda” es si somos parte de la naturaleza o la naturaleza es parte de nosotros. Pues bien, para Naess, nuestras interconexiones con el resto del mundo no implican que seamos parte de la naturaleza sino más bien que, en cierto sentido, que el mundo natural es parte de nosotros. El filósofo canadiense Alan Drengson afirma que el hecho de estar presencialmente y conversar con Naess en Tvergastein –una cabaña de una montaña en Haugastøl, Noruega– significa compartir detalles de su ecosofía personal, algo muy diferente si la ubicación de la visita fuese en Oslo. Solo por encontrarte en las montañas donde se ubicaba esa cabaña se sentía en el ambiente poder y energía inigualables (Drengson 2005, 24). Éste decía, además, que la presencia del noruego le hacía sentir profundas diferencias de humor y de vitalidad, y que incluso sentía como si hablase desde un conocimiento adquirido tras conversar con las montañas. Destacar la forma de vida que tiene Naess –según Drengson– supone asumir el uso moderado del agua y los combustibles; la dieta espartana; apenas necesitar un entorno sencillo y despejado; disfrutar las historias que cuenta por los caminos de los diferentes lugares alejados de la choza; conocer la historia de la construcción del Nido de Águila (cabaña pequeña que se alza sobre uno de los bordes de los acantilados del Hallingskarvet) que fue producto de uno de sus sueños; la alegría que siente al apreciar cómo cada Figs. 1 y 2. A la izquierda, la cabaña de Naess en la ladera de Hallingskarvet, aquella que parece tener una magia especial, y a la derecha, el propio filósofo jugando con una rata, muestra de su gran apego hacia la naturaleza. sueños de una consciencia colectiva para noruega: el FriluFtsliv 104 ASTRAGALO Nº 32 | Julio, July, Julho 2023 | Article | ISSN 2469-0503 fueron rescatados y puestos a salvo. De este modo, nace un nuevo proyecto diseñado por el estudio de arquitectura Manthey Kula, basado en 77 columnas de bronce, que representan tanto a las 69 víctimas en la isla como a los 8 que murieron en el edificio del gobierno en Oslo. Por su parte, para el memorial privado se realizó el encargo a los arquitectos 3RW. El proceso comenzó eligiendo un lugar, dentro de la isla, que estuviese exento de los hechos del atentado, para la posterior ubicación del objeto. La inspiración que ayudó al diseño del memorial surge de la forma más simple de sociabilidad humana que conocemos hoy en día, el círculo. De este modo el proyecto se basaba en un anillo de acero en suspensión, colocado entre cuatro pinos altos, evocando en el imaginario una sensación de comodidad, de confort, recordando la forma en que se realizaban las fogatas de los primeros migrantes a Noruega. Está destinado a atraer la vida al entorno circundante. El memorial, según los arquitectos, intenta abordar la dualidad de Utoya como un sitio natural único y como escenario de un crimen terrible. En esta dualidad, la naturaleza representa la esperanza. En el juicio, Breivik se autoproclama como un activista político de extrema derecha. A través de sus acciones, buscaba principalmente, en un acto de resentimiento, llamar la atención imitando la prominencia mediática que alcanzaban las células terroristas islámicas tras cada atentado (Gómez 2012). La derecha radical noruega se distingue por su marcado sentimiento de hostilidad hacia los individuos extranjeros, especialmente aquellos que profesan la religión islámica. Un artículo que aborda la evolución del extremismo de la derecha noruega señala que las escenas juveniles racistas o de extrema derecha prácticamente han desaparecido, quedando únicamente actitudes xenófobas entre las generaciones de más edad, como consecuencia del surgimiento de una sociedad multicultural (Bjørgo 2019). Sin embargo, persiste el activismo callejero por parte de la derecha noruega en forma de protestas anti-islámicas, después de los atentados perpetrados en julio de 2011. Por ello, desde el análisis llevado a cabo a través de Ibsen hasta el uso por parte del neoliberalismo de los pocos radicales de la derecha noruega, podemos señalar que las emergencias del inconsciente pueden ser tanto positivas como negativas, dado el riesgo de manipulación e incluso de implantación para los imaginarios. Se puede concluir, entonces, que no hay por el momento indicios que detecten como permanente que la identidad noruega esté en decadencia a los ojos de los demás, al ir acomodando sus valores compartibles de conexión con la naturaleza a la exaltación de la unidad nacional y se Figs. 4, 5 y 6 A la izquierda, una imagen fotorrealista del proyecto para el memorial sobre los atentados de Jonas Dahlberg. En la imagen central, otro renderizado sobre el proyecto del estudio de arquitectura Manthey Kula. A la derecha el memorial privado, ya construido, de los arquitectos 3RW, basados en anillos flotantes. Javier andrés medina https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i32.06 105 convierta en una justificación para el odio generalizado hacia los extranjeros, particularmente los musulmanes. Pero eso es en términos conscientes y racionales. Sin embargo, eso no coincide con una exploración de lo que emerge como expresiones del inconsciente. No importa que sea un danés perteneciente a la Unión Europea –y no un noruego, que no lo es– el que, muy locuaz, se encuentra en un avión con Ulrich Beck, para poder extrapolar lo que sucede con los noruegos, en cuanto a la intolerancia que se ejerce por violencia, cosa que, por otro lado, es un auge global. Beck (2003) habla de nacionalismos introvertidos a estos procesos donde uno se siente ciudadano de mundo, pero no deja que los demás lo sean. Y dice, exactamente: En estos nacionalismos interiores surge con facilidad una intolerancia proclive a la violencia que puede dirigirse contra todo y contra todos. Lo “nuevo” estriba en que aquí –por lo general conscientemente– se forma un frente en contra de la cosmopolitización de los propios mundos vitales, contra la globalización y los globalizadores que supuestamente amenazan la vida local de los “nativos”. Sin entender cómo la globalidad anula y vuelve a barajar la distinción entre lo interior y lo exterior, entre nosotros y ellos – es decir, sin la mirada cosmopolita–, nunca podrán entenderse ni los paisajes identitarios en formación ni los nacionalismos introvertidos que posiblemente arraiguen en ellos. La sintomatología que reconoce algo imperceptible gracias a la exploración del inconsciente, como todos los procesos identitarios, puede ser un registro revelador, pero también un canal abierto a la manipulación. Si se habla de forma de vida y no de modo de existencia, es precisamente porque se concibe un desvelamiento que no garantiza fijezas, permanencias, sino el afloramiento de un sentir común que no puede ser impostado, ni siquiera precisa ser revelado, imitado, repetido. Solamente acaece. Por eso la importancia del proyecto que lacera la isla, como la manifestación más profunda de lo que afecta al carácter, del noruego. Si hay dolor, lleva hasta donde su presencia es más relevante, y de forma comunal. Pero también la relevancia de su rechazo, para celebrar la vida que no rehúsa ser en libertad con la naturaleza. Hoy, la gente intenta encontrar su identidad en la economía de la información. Los modelos educativos, los roles de género y las estructuras familiares, están permutando de manera repentina y muy rápidamente. Es palpable que las nuevas tecnologías y la globalización generan esta situación. Es difícil definir actualmente qué es Noruega y cómo expresa sus mitos en la contemporaneidad, pero estamos en un momento importante de su historia, de la que podría aprenderse tanto, y el ibseniano “friluftsliv” puede quedar como cosa del pasado, con suerte, cuando no como un sueño inducido o un eslogan turístico para los que sean admitidos. Y es que la función del mito es, como dijimos al inicio, la de proveer autocomprensión en coexistencia con la exterioridad, el universo, además de delimitar la frontera entre el bien y el mal mediante un sistema de valores y un conjunto de prácticas. REFERENCIAS Aalen, Marit. 2017. Stray thoughts - seeking home: Henrik Ibsen’s Peer Gynt read in light of Wilfred Bion’s ideas. The International Journal of Psychoanalysis, no. 98: 415-434. Beck, Ulrich. La cuestión de la identidad. 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