scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Oracion que el orador del peripato dixo en el Lyceo de Athenas a los capitanes de su republica, en los idus de septiembre de \RMDCCLXXXVII\R : con ocasion de la oracion publicada en las exêquias del ente de razon

Full text

* ORACION, QUE EL ORADOR DEL 1 PERIP ATO DIXQ EN EL LYCEO DE ATHENAS r A LOS CAPITANES DE SU REPUBLICA, EN LOS IDUS DE SEPTIEMBRE DE M. DCC. LXXX. VII. Con ocasión de la Oración publicada en las Exequias del Ente de Razón. LA PUBLICA D. (DOMINGO ZAMORA, SEVILLA: v i — - - - J CON LAS LICENCIAS NECESARIAS. 3Up Q ¡ "f q J y x h -I - ciiia # ¡Quicumque amisit cügnítatem pristinatri, Ignavis ctiam jocus esc in casu gravi. fhed. lib. L Fab. XX. . .117 00.! .70 0 O í za r ; ,.nc t)0 ¿OU í::a QUANDO IDEAS FA- hasta quando atormenmi fantasía ? ¿ Quando dexaréis de ser crueles para conmigo ? i Cómo me libraré de vuestros rigores? Nada es de provecho; yo buelvo los ojos á una y otra parte ^ y nada en¬ cuentro que me sirva de alivio. Allí des¬ cubro cautivos nuestros aliados *, acá los Gcfcs rendidos: y á otro lado desman¬ teladas nuestras fortalezas, y lo que mas me aflige es, ver en todas partes nues¬ tras armas tenidas deWdespreciable moho, pues las mano* guerreras que las mane¬ jaban yacen ya consumidas y aniquila¬ das. \ Ah nada ! Si Señores: la nada que¬ de continuo está asechando a los mor- A z ff^ASTA tales 5 taréis 4 cales ha poseído nuestras tierras, nues¬ tros bienes, nuestros amigos, y loque es mas : ha disminuido nuestra libertad. La cautividad desgraciada, y el ocio in¬ fame , es solo el que reina entre noso¬ tros. i Mas si el hado funesto nos ha tocado , cómo remediaremos sus reveses? c Tendremos aun valor para resistirlos ? < No estamos hechos a sufrir la penosa esclavitud ? Baxémos el cuello que el yu¬ go nos abruma :::::: i Pero que digo ? c Cómo mi lengua pronuncia tan afren¬ tosas , como sensibles clausulas ? c Cómo se olvida de los Antiguos Vencedores ? ¿ Cómo do repara eh tantas y tan gran¬ des victorias conseguidas por nuestras ar¬ mas ? i Es por ventura otro tiempo ? De ningún modo : pues sino, todos mue¬ ran baxo el yugo del Pcripato, y sean sacrificados á nuestra publica seguridad, como ya lo tiene pronosticado Vcrulamio. Me ha sido preciso hacer memoria de nuestras desgracias, . para alentarme en algún modo á hablaros en este sirio : todo me conmuevo, y de lo intimo de mi pecho se levanta un negro vapor, que me hace perder el miedo a la gravedad del lugar , y circunspección de los que me escuchan. Nunca la Pithonisa de Apo¬ lo se vio mas inflamada en la sagrada Trípode , como mi entendimiento se ve lleno de espíritus , que le dirigen al acier¬ to : todo mi fin es, informaros de varios acontecimientos , que tienen relación con nuestros intereses , y juntamente esforza¬ ros al sufrimiento para resistir los crue¬ les golpes, que nos amenazan , objetos ambos , que no corresponden a la peque¬ nez de mis fuerzas, pero si á lo grande de mi voluntad, que solo aspira a com¬ placeros. Yo no pretendo cansaros con una prolija serie de gloriosos acontecimientos. Los Fastos de nuestra Nación nos rccuer- dan quán floreciente y victoriosa estaba' antes del Siglo XV. mas por ellos misa ¬ mos podemos conocer lo variable de la fortuna : en esta ocasión fue forzoso em¬ puñar la cortadora espada para abasallar á sus rebeldes, y las numerosas tropas de Descartes, Gascndo , Ncuton, ( y mas cerca de nuestros tiempos) las de los No¬ minales , y Escotistas sintieron los robus- ;os golpes de sus armas. í Mas quedo- or! Estas embotadas con la sanere de c> ;us enemigos, han perdido iu antiguo :xplendor , y yacen arrinconadas en el panteón oscuro del olvido» Sabia Miner¬ va , permitid que mi voz penetre vuestro pecho, y quiza compadecida aliviareis nuestras cuitas : < Vos sois la Diosa de la Ciencia, y permitiréis que tus antiguos adoradores sean vencidos por unos foras¬ teros puestos poco ha baxo vuestro patro¬ cinio ? < Cómo no te presentas ante el «X*ono del exélso Joyc, y suplicas ayu- de cotí su poderoso rayo a estos aguerrí-, dos Campeones } ¿ Mas cómo podemos dudar de vuestro favor, quando expe¬ rimentamos tu influxo ? Nosotros adora¬ mos tu sabiduría , y ofrecemos ante tus ¿ras humildes victimas. No bien acabamos de sufrir los acer¬ vos golpes de los Ncotericos, nación floreciente y guerrera, quando de entre ellos mismos se forma un poderoso Exercito que asolaba nuestras tierras. Los Ecléc¬ ticos , Pueblo poderoso, y de aven¬ tajados. Capitanes, nos hacen abandonar nuestros pacíficos hogares, y empuñarla sangrienta espada. Sus muchas fuerzas nos admiran al paso que la multitud nos innunda : a qualquier pane que volvemos Jos ojos observamos cantidad de guerre¬ ros rodos aparejados i nuestra ofensa > y lo mas sensible es, ver entre ellos a mu¬ chos de los que en otro tiempo habían sido nuestros compañeros y aliados. Asi 8 como un furioso viento lleva tras si las deviles T ligaras pajas, no moviendo de §u lugar á la pesada piedra, y arraigado pino *, del mismo modo el cxercito ene¬ migo nos lia quinado gran paree de nues¬ tros Soldados , mas amantes de la nove¬ dad que de la razón. < Mas adonde voi Congreso sabio ? < Por ventura es mi ofi¬ cio alagaros el oido, y embelesarlo con dulces palabras? <Puedo adornar mi ra¬ zonamiento con flores del Parnaso? No: las Musas no deben favorecerme ; solo debo esperar los inflüxos de las inexora¬ bles Parcas, crueles Harpías, y engaño¬ sas Chímeras. La hermosura encantado¬ ra de la Poesía no debe emplearse en ma¬ terias tristes , y enojosas : debe dejarse para contento de las Ninfas que habiran la sagrada cumbre del Parnaso : allí al suave susurro de la Elicona , y Aganipe suena la amable zampona con repetido éco ::::: Yo me aparto de mi principal 9 asunto, y espero que lo disimuléis , pues se dexa conocer mi amargura y que¬ branto. Aun no enjuta la sangre de la guer¬ ra , intentan nuestros contrarios acome¬ ternos segunda vez: no con la venga¬ dora espada que se maneja al ronco eco del parche *, sino por medio de la astu¬ cia, único efugio de la sinrazón. Para cumplir su intento publican por todo el campo la desgraciada muerte de nues¬ tro valeroso Capitán el ENTE !DE %áZ0N - ■ > con cuya noticia se alteran los Soldados, y jusgan ya desidida la dis¬ puta , siguiendo muchos de los nuestros el partido contrario , solo porque lo ima¬ ginan vencedor. Mas permitid , ó Dio¬ ses, que mi voz conducida por la licrcra Fama llegue á sus oídos, y que & la Ninfa Eco la esparza por los mas ocultos, y lóbregos ángulos de la tierra, para que su verdad atraiga a los fugitivos. Que B •%6 cmbidia, y preocupación, y solo entre^ ead vuestros oidós a la augusta verdad : esta os hará bien quistos de todos los vecinos , y os atraerá la estimación de los nías remotos Pueblos. Yo vuestro nías ciego adorador no me cansaré en publicar vuestras acciones gloriosas por to*. dos los confines de la tierra ; y siempre tendré presente el grande honor que me resulta en haberos en esta ocasión hablado. DIXE.