La factoría del Pedroso (Otra industria sevillana desaparecida)
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LA FACTORIA DEL PEDROSO (OTRA INDUSTRIA SEVILLANA DESAPARECIDA) por ENR I QUE DE LA VEGA V/CUERA Con el título de «Compañ ía de Minas del Pedroso y agregados» se inscribió en el Registro de la Propiedad de Sevilla, en Septiembre de 1817, una Sociedad Anónima suscrita por doce socios que poco· después se aumentó hasta veinte y cuatro. Se constitu yó dicha Sociedad, para instalar unas Afinerías que fabricaran objetos del hierro, procedente de las minas, Monteagudo, El Fontanal y El Cañuela que estaban situadas en las estribaciones de un lugar de Sierra Morena en las proximidades del bello pueblo sevillano de El Pedroso. Se instalaron cuatro fraguas, dos martilletes de 600 kgs., y un horno de cuba de 5 mts. de altura al que se le daba viento, primero con pava s y luego con roncadera s. De esta manera comenzó a fabricarse hi erro en la serranía sevillana, que por su calidad dió fama a los fabricantes de El Pedroso. Transcurren diez años. En 1828, el Estado concede a la «Compañía de Minas de El Pedroso» la autorización para explotar otras dos minas: Rosalino y Juanteniente, que le permitan dar un nuevo impulso a la naciente industria del hi erro sevillano. Pasados cuatro años, la Compañía decidió poner al frente de la fábrica a un director facultativo, nombrando para tal cometido, al artillero e ingeniero industrial don Francisco Antonio de Elorza, del que ya se conocían sus trabajos en la siderurgia, de Málaga y Trubia. Cuando Elorza se hizo cargo de la dirección técnica de la incipiente siderurgia, todo eran dificultades. Las comunicaciones con lo s núcleos urbanos más cercanos eran difíciles. El personal que trabaja-
58 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA ba en las fraguas y hornos, vivían en las proximidades, ocupando modestísimas casas e incluso chozas. Pero el lugar elegido era abundante en buenos minerales de hierro; existían intensas zonas de ar - bolado y monte bajo transformables en carbón; y dos cursos de agua, permitían transformar su fuerza mecánica en trabajo motor para dar movimiento a sus futuras máquinas. La abundancia de excelentes arcillas, areniscas refractarias y carbonatos de ca l, constituían elementos indispensables y baratos, para ser utilizados como revestimientos interiores de los hornos y como fundentes de los metales. Las dificultades para dar fin al proyecto de in stalación de la factoría en El Pedroso, eran cada vez más insuperables; pero la capacidad y tenacidad de Elorza doblegaron todos los obstáculos. Apreciaba la excelente situación es tratégica del emp la zamiento, que podía recibir primeras materias de Peñarroya y Guadalcanal, y establecer desarrollo comercial con los mercados de Sevilla, Córdoba y Mérida. La labor realizada fue incansable y eficaz. Se construyeron caminos para enlazar las minas, con la fábrica, y los pueblos de Llerena y Tocina; obras hidraúlicas para poder mover toda la maquinaria y dos altos hornos al car bón vegetal. Se buscó personal fiju, estableciendo una población de 500 operarios, muchos de ellos con su familia. Algunos eran franceses, ingleses y alemanes. Para poder es table cer mejores comunicaciones con los pueblos inmediatos, era preciso salvar el arroyo San Pedro. Para ello, Elorza, determinó construir un puente de mampostería, so lución no sólo eficaz para la industria, sino de gran aceptación entre las gentes de los contornos, ya que al serles permitido utilizarlo libremente, le facilitaba a la población civil acortar la distancia entre los núcleos urbanos. El importe del puente costó 30.000 pts. Algunos esfuerzos fueron gigantescos, como lo demuestra, el he - cho de que para transportar desde Sevilla las ca ld eras necesarias para la primera máquina de vapor, montadas en bateas tiradas por bueyes, se invirtieran cerca de tres meses en superar las cuestas entre Lora del Río y Constantina, hasta llegar a su emplazamiento de El Pedroso. Es curioso anotar, com o Richard Ford en su trabajo titulado «Manual para viajeros por Andalucía» (1845), en la Ruta VII, diga textualmente: «Las minas de hierro del Pedro so merecen una visita: este activo establecimiento fue creado por el coronel de artillería, Elorza, un vasco inteligente que se familiarizó con el sistema de
LA FACTORIA DEL PEDROSO 59 maquinarias utilizado en Inglaterra; ahora ha sido adoptado aquí, gracias a él, con lo que se ha conseguido inyectar vida y riqueza en esta sierra que sigue abandonada, sin caminos y desierta». +++ La fama de lo s productos fabricados en el Pedroso, al conseguir distinciones honoríficas en las exposiciones internacionales de París en 1851, Viena en 1873 y Londres, se extendió a nivel nacional. Estos éxitos, fue la respuesta a la gran labor desarrollada. El despliegue de esta industria siderúrgica podemos resumirlo en lo s siguientes elementos: Población: Se construyeron viviendas para el cuerpo directivo, y casas para familias de obreros, en total 180; una nave para el personal soltero, y casa con Sala de Juntas y algunas habitaciones como apeadero de los socios, para que pudieran pernoctar en la Siderúrgica. La urbanización, constaba de escuelas para niños y niñas; Capilla; horno para cocer el pan ; economato general; fuente pública y cementerio propio. Para mantener el orden entre tan diverso y numeroso personal, se estableció en la propia zona fabril un pue sto de la Guardia Civil compuesto de un cabo y cuatro números. Altos Hornos: Se instalaron tres. Dos haciéndolos funcionar al carbón vegetal y uno al cok. Los gases de los dos primeros hornos se utilizaban para calentar el aire que se inyectaba por las toberas. La producción de los tres hornos era de 54 toneladas diarias, a razón de doce toneladas cada uno de los de carbón vegetal, y treinta el de cok. El hierro que se obtenía, era de primera calidad, y estaba exento de azufre y fósforo. Esta ventaja y la esmerada elaboración en el afinado, proporcionaron la fama adquirida por los hierros de El Pedroso. Afinerfa: La importancia de este taller radicó en la especial elaboración de rejas para arados, y de aquellas piezas que necesitaban una forja especial. Constituían el taller , una fragua catalana; un martillete de 600 kg.; un martillo de vapor de 200 kg. y un horno de refino. Motores: Las ruedas hidráulicas que accionaban las trituradoras; quebrantadoras del mineral; laminadoras y prensas, eran movidas por las aguas del río Huezna y el arroyo de San Pedro, que convenientemente encauzadas hacia una presa, ofrecían un salto de 17 mts.
60 ENRIQUE DE LA VEGA V IG UERA También fueron in stala da s una locomóvil de 16 caballos para mover el molino de trituración y maquinarias de carpintería; una máquina de vapor de alta presión, con potencia de 150 caballos, para mover el tren de cilindros forjadores, base de la fabricación de chapas, angulares y carriles; y otras dos de 60 y 125 cabal los cada una. Talleres auxiliares: Destacaban ent re ellos, lo s destinados a la confecci ón de moldes; carpintería y modelos; herrería; maquinaria y ajuste, y un horno para la confección de ladrillos refractarios y crisoles. En 1882 se puso en funcionamiento un nuevo taller destinado a la fabricación de limas, que pronto alcanzarían fama al poder competir con las más acreditadas marcas nacionales y extra njeras. Como elementos accesorios de gra n utilidad, se construyó una línea férrea de 3.250 metros, para en la zar los talleres con los almacenes, que años más tarde fue unida a la línea general de Mérida-Sevi- lla. Fabricación: Los productos que se fabricaban con el hierro obtenido en los hornos al carbón vegetal, eran; cuadrados y redondos de diferentes tamaños; pletinas; llantas; flejes; medias cañas; angulas; almendrados; pletinas para herramientas de labranza; hierros para rejas de arados; columnas; picos y otras piezas empleando hierro colado y forjado. Con los aceros cilindrados, se fabricaron pletinas; llantas; tochos y ejes para carruajes. Las limas se construyeron de todos tipos: Desde las cuadradas y redondas de 3 a 24 pulgadas; hasta las medias cañas y triangulares en sus tres tipos: bastas, entrefinas y finas. +++ En 1868 se <lió comienzo a la construcción de la línea de ffcc. entre Mérida y Sevilla, que se terminaría en 1874, permitiendo potenciar la siderúrgica de El Pedroso. Sin embargo, diferentes causas que no son del caso, paralizan en 1880 la continuación de esta línea, hasta la propia factoría. Tres años más tarde, se reanuda dicha construcción cuando de nada serviría ya a los intereses de la Siderúrgica, que vió paralizada su labor en 1884. El valor de las materias primas obtenidas en las indicadas minas, fueron estudiadas por el prestigioso profesor Ferdinand Roemer de la
LA FACTORIA DEL PEDROSO 61 Universidad de Breslau y Consejero del Departa me nto de Minas de su nación, siendo su diagnóstico enormemente positivo. Entre otras cosas dij o: «Los min erales de hierro son de tre s clases: hematíe s, magn éticos y oligistos. Las tres especies se hall an en cantidades superiores y en cantidades inagotables en los terrenos reconocidos próximos al pueblo El Pedroso». Su opinión de el depósito de hierro hematies, de la mina de Juanteniente, fué: «Forma un banco de cerca de 5 metros de espesor. Es un hematites casi p uro con vetas considerables de cuarzo. El depósito corre a la haz de la tierra sobre una distancia de 600 metros, que bastaría para la más grande explotación por largo tiempo, s in necesidad de hacer galerías ni pozos». El informe del Dr. Roemer referente al mineral de hierro de la mina de Navalázaro situada a Kilómetro y medio al sudeste de El Pedroso, decía entre otras cosas: «Es un hierro magnético compacto, semejante, bajo todos los conce pto s a lo s minerales de Suecia que contienen granate, epídota, etc., que facilitan la fundición. Yo no tengo la menor duda que pueda explotarse allí cuanta cantidad se de see en ese mineral con la mayor facilidad ». En el Cerro de Hierro próximo a Villa de San Nicolás del Puer- to se hallaba la explotación del hierro oligisto. Se encontrab an en enormes bloques de color negrusco y notable pureza. El informe especificaba: «Es en efecto, como indica su nombre, una montaña de Hierro. Cuando el mine ral se encuentra mezclado con otra sustancia, es una piedra calcárea, blanca, cristalina, que lejos de ser un inconveniente, facilita la fundición. El Cerro de Hierro es un prodi gio, por la cantidad y por la bella calidad de su mineral, que puede suministrar todo el hierro necesar io a la más grande industria».
62 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA El doctor Roemer, terminaba su informe, que firmó en Sevilla el 12 de Noviembre de 1872, felicitando a la Sociedad explotadora de los yacimientos, por el incalculable valor de lo s minerales de hierro allí existentes. Otra información que reforzaba la importancia fabril de esta siderúrgica, la proporcionó el que fue director de las obras del Puerto de Sevilla, ingeniero de caminos don Luis Molini y Uribarri. Entre otras cosas, decía: «Su confección de carriles de hierro, la fabricación de puentes, todas las piezas de maquinaria de hierro dulce y colado pueden hacerse en El Pedroso en la mayor perfección y economía. La fabricación de todas clases, de armas blancas y de fuego, la confección de planchas de blindaje y de todo género de herramientas, puede ser in staladas en la fábrica de El Pedroso produciéndose a precios con los cuales sería imposible toda competencia en Andalucía y puertos». Comentando el ingeniero Sr. Moliní, la abundancia de calizas fundentes, areniscas refractarias, arcillas, árboles de carbonear y maderas de construcción, terminaba su manifiesto con las siguientes palabras: «No pu ede dudarse que la Compañía y los valores de El Pedroso están llamados a un porvenir industrial gigante sco, y el día en que se desarrolle la minería, permitirán se desarrollen industrias siderales de la importancia de Creusot, en Francia; de Krupp, en Alemania, y de Cokeril en Bélgica». +++ En noviembre de 1919, se celebró en Madrid el «Primer Congreso de Ingeniería ». En la sesión inaugural, el Rey don Alfonso XIII, pronunció las siguientes palabras: «Para la transformación de nuestro suelo, el descubrimiento de sus riquezas y la captación de sus energías físicas. auguro realidades próxima s, para las, que no faltará ni voluntad resuelta ni la cooperación de mi Gobierno».
LA FACTORIA DEL PEDROSO 63 Finalizó su discurso diciendo: «que no haya ni un átomo de tierra, ni de energía española sin rendir la máxima utilidad para hacernos fuertes, poderosos e independientes». Uno de los organizadores de aque l Congreso fue, el Teniente Coronel de Artillería don César Serrano, en posesión como todos los compañeros de armas de el título de ingeniero industrial. Dicho Jefe deseoso de contribuir al desarrollo y cump limiento de la Ley de Ordenamiento y Nacionalización de las Industrias, de 22 de Julio de 1918, conocida como Ley de Maura, se trasladó a Sevilla el año de 19 22. Tras visitar El Pedroso, concibió un basto plan de rehabilitación de aquel establecimiento siderúrgico. Se inspiró don César Serrano para realizar su trabajo, en el realizado por el Capitán de Artillería don José M! Femández Ladreda, titulado «Consideraciones generales sobre proyecto de Instalación de un gran centro siderúrgico», y en la recordada Ley de Maura, que decía en su artículo cuarto: «Para conseguir, dentro del plazo máximo de cinco años, el establecimiento en lugares adecuados de la Península española de la producción de aceros es pecia le s, de los demás metales y de las mayores piezas de forja (excluídas por ahora las planchas gruesas de blindaje) que hayan de emplearse en las fabricaciones de artillería, de motores y de otros elementos del material militar, el volumen de obra de dicha índole que se contenga en las adquisiciones aprobadas servirá de base para que el Estado concierte con una Sociedad o un grupo de Sociedades españolas, a la vez que el suministro de la dicha obra, la construcción y habilitación por la Sociedad o las Sociedades contratantes, de talleres e instalaciones con suficiente potencia industrial, adscritos de modo perenne y preferente a los servicios del Estado, si n perjuicio de que, en cuanto sea con estos conciliable, también satisfagan demandas de la indu stria civ il. Deberá estipularse que una parte de los beneficios que la Sociedad o Sociedades contratantes obtengan, una vez cubierto el interés anual del capital que inviertan en su empresa, a razón del 10 por 100, se aplicará a ampliaciones y mejoras del establecimiento fabril. El dicho concierto habrá de prepararse y perfeccionarse mediante acuerdos de la Junta de Defensa Nacional ».
64 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA Basándose el Teniente Coronel Serrano en lo s indicados trabajos, realizó un estudio, que publicó, en el «Memorial de Artillería», que fue extractado bajo el título «Un acierto artillero: Elorza en El Pedroso» siendo difundido profusamente por Sevilla durante los años 1922 y 23. Las ideas de Serrano, con ligeras variaciones, venían a coincidir con las promulgadas por Fdez. Ladreda, e indudablemente con las, que inspiraron a Elorza la potenciación del establecimiento siderúrgico construido en el entorno de la sierra norte de Sevilla. Del proyecto realizado por Don César Serrano para actualizar dicho centro sidero-metalúrgico recogemos algunos de sus más interesantes apartados: Cuando en el año 1922, Serrano visitó el lugar donde estuvo enclavada la fábrica, existía en el recorrido ferroviario de Mérida a Sevilla una estación titulada «Fabrica de El Pedroso», y a 300 mts. de ella, lo que fue el complejo industrial. La situación estratégica era perfecta: zona rica de primeras materias y próxima a Sevilla (75 kilómetros), como punto má s importante de consumo. (En aquella época Sevilla contaba con tres factorías militares de la mayor importancia: Fábrica de Artillería, Pirotecnia y Mestranza). Se argumentaba, que si en el siglo XVI fue elegida Sevilla para establecer la Fundición de cañones entre otras cosas por su proximidad con los centros productores de bronce, esta misma solución debía mantenerse en el siglo XX, cuando era el hierro y no el cobre la base de las aleaciones para la fabricación de la artillería. Por otra parte, aquella línea de ferrocarril, enlazaba Zafra con las conducían el importante enclave de piritas de Río Tinto y Tharsis. Al comentar el apartado dedicado a las Primeras materias, hacía observar que las manifestaciones geológicas era siluriana, por la abundancia de granitos, pizarras y minerales de hierro ricos en cuarzo, calizas y arcillas, y lo suficiente en cromo, níquel, vanadio, etc., lo que sugería a Serrano, lo muy rentable de la instalación de un centro metalúrgico en aquella zona. Lo s criaderos de material que entonces existían -seguidos refiriéndonos al año 1922-eran: El grupo de minas del llamado Cerro del Hierro a unos 30 kms. de El Pedroso, explotadas por la Compañía escocesa de Altos Hornos W. Baird, obtenían minerales tan excelentes como el rubio de Bilbao. La «Compañía de El Pedroso», se había reservado el derecho de recibir 30.000 toneladas al año de dicho material a un precio poco superior al de costo.
LA FACTORIA DEL PEDROSO 65 Las minas del grupo Navalázaro y luanten iente, explotadas por la sociedad «Hermanos Latorre» incluían la s minas Monteagudo, Rocalma y Navalostrillos. Las más importantes de todas, Navalázaro situada a siete kilómetros de la zona industrial, co ntenía mineral rico en magnetita. Su riqueza quedaba patente en el hecho de que la casa Krupp solicitara adquirir la explotación de la cola del yacimiento, que era conocida como la mina de San Manuel. También estudió el Teniente Coronel Serrano el empleo de primeras materias para obtener aleaciones no ferrosas, teniendo en cuenta que Andalucía produce una elevada aportación de cobre. Encontrándose los principales criaderos de este mineral en: Peñaflor; minas Los Conejos a 20 kms. de El Pedro so; Almadén de la Plata; Zafra; Castuera; Cala, Llerena; Guadalcanal y otras minas situadas casi todas, próximas a las estaciones de la línea férrea de Peñarroya, permitiendo un transporte hasta El Pedroso bastante barato. En el estudio sobre el consumo del combustible, pudo comprobar, que aunque siempre se habían utilizado carbón vegetal para calentar los hornos, era posible emplear car bón mineral, gracias a la gran vena carbonífera que se estendía desde los términos de Castilblanco, Cantillana, El Pedro so y Villanueva del Río y Minas, influenciada por la gran falla del río Guadalquivir. El régimen hidráulico, aunque variable, se estudió su aprovechamiento dentro de una ordenación de aguas medias. Como consecuencia de un detallado trabajo del ingeni ero don Manuel Virto, se llegó a la conclusión, de que los cinco saltos de agua existentes en la zona, podían producir una media anual de 2.799 kilovatios hora. Como ejemplo de los cálculos realizados, señalaremos el resultado de uno de los .s altos de agua: «Altura 64 mts.; caudal en aguas bajas, 500 litros; en aguas medias 1.200 litro s; en avenidas ordinarias, 2.300 litros; estiaje, tres meses; potencia en el árbol de las turbinas en estiaje, 273 Kw.; en aguas medias, 753 Kw.; en avenidas ordinarias 1.172 Kw.; producción media anual 724 K w/hora». +++ El acopio de materiales fundentes y refractarios para revestimientos de hornos, y la construcción, eran abundantes en la zo na donde se encontraba la siderúrgica de El Pedroso.
72 ENRIQUE DE LA VEGA VI GUERA BIBLIOGRAFIA - Memo ri al de Artillería. - Registro de la Propiedad de Sevilla. -Informe sobre «Primer Congreso de Ingeniería en España », 1919 . -Trabajo de José Mª Femández Ladreda titulado: «C onsideraciones generales sobre proyecto de instalación de un gran centro siderúrgi co». - «U n acierto artillero: Elorza en El Pedroso». Cesar Serrano. -Hemeroteca Municipal. Sevilla. Información particular del Tte. General del Aire don Luis Serrano de Pablos. -Reales Ordenes.