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Imatges de l’escola, imatge de l’educació Actes de les XXI Jornades d’Història de l’Educació Palma, del 26 al 28 de novembre de 2014 Editors: Francesca Comas Rubí Sara González Gómez Xavier Motilla Salas Bernat Sureda Garcia Palma, 2014
Jornades d’Història de l’Educació (21es: 2014 :Palma) Imatges de l’escola, imatge de l’educació: XXI Jornades d’Història de l’Educació: Palma, del 26 al 28 de novembre de 2014 / editors: Francesca Comas Rubí, Sara González Gómez, Xavier Motilla Salas i Bernat Sureda Garcia. – Palma: Universitat de les Illes Balears, 2014. – Xp.: il.; Xcm ISBN:978-84-8384-294-2 DL: PM 1098-2014 1. Imatge – Escola – Educació – Congressos – I. Comas Rubí, Francesca, editora. II. González Gómez, Sara, editora. III. Motilla Salas, Xavier, editor. IV. Sureda Garcia, Bernat, editor. V. Universitat de les Illes Balears, ed. VI. Títol © del text: els autors, 2014 © de l’edició: Universitat de les Illes Balears, 2014 Disseny de la coberta: [email protected] Primera edició: novembre de 2014 Tiratge: 300 exemplars Edició: Edicions UIB. Cas Jai. Campus universitari. Cra. de Valldemossa, km 7.5. 07122 Palma (Illes Balears) http:// edicions.uib.es Impressió: Gràfiques Planisi. C/ del Gremi de Boneters, 28. Polígon Son Castelló. 07009 Palma ISBN: 978-84-8384-294-2 Dipòsit legal:PM 1098-2014
19 El aula rompe con la censura en Hollywood: el caso de La Calumnia The classroom breaks with censorship in Hollywood: the case of The Children Hour Valeriano Durán Manso [email protected] Universidad de Sevilla (Espanya) RESUM El cinema de Hollywood fet a la dècada de 1950 apostà per mostrar els problemes dels joves en l’àmbit acadèmic, com es reflecteix a The Bad Seed, Rebel without a Cause o Splendor in the Grass. Aquest marc, influït per un tema d’obertura gradual, va propiciar que el 1961 William Wyler volgués adaptar la novel·la de Lillian Hellman The Children Hour sota el títol La calúmnia. Aquesta pel·lícula va ser crucial per enderrocar el codi Hays de censura, per tal com tractava un tema considerat tabú, com l’homosexualitat en un internat femení, i permetia que a la gran pantalla es discutís obertament sobre aspectes catalogats per a adults. Des d’aquestes consideracions, aquesta comunicació reflexiona sobre el paper decisiu que va tenir aquesta adaptació en la transformació de la imatge de l’educació en el cinema, en una època en què va sorgir la necessitat de reflectir la realitat del moment a través de l’aula. ParauLeS cLau: Hollywood, educació, obertura temàtica, censura. ABSTRACT Hollywood film bet in the 1950s by show the problems of young people in the academic field, as they reflected The Bad Seed, Rebel without a Cause, or Splendor in the Grass. This fra-
Valeriano Durán Manso 20 Imatges de l’escola, imatge de l’educació mework, influenced by a gradual openness thematic, propitiated that William Wyler would adapt in 1961 the novel of Lillian Hellman The Children Hour under the title, Slander. This film was crucial to topple the censorship Hays Code, when it considered taboo as homosexuality in a female boarding school, allowing the big screen would begin to openly discuss aspects catalogued for adults. From these considerations, this work reflects on the decisive role that had this adaptation in the transformation of the image of education at the cinema, in an era in which it arose the need to reflect the reality of the moment through the classroom. KeywordS: education, Hollywood, censorship, thematic openness. RESUMEN El cine de Hollywood apostó en la década de los cincuenta por mostrar los problemas de los jóvenes en el ámbito académico, tal y como reflejaron Semilla de maldad, Rebelde sin causa, o Esplendor en la hierba. Este marco, influido por un paulatino aperturismo temático, propició que en 1961 William Wyler volviera a adaptar la novela de Lillian Hellman The Children’s Hour bajo el título, La calumnia. Esta película resultó fundamental para derribar al Código Hays de censura, al tratar un tema considerado tabú como la homosexualidad en un internado femenino, permitiendo que la gran pantalla empezara a tratar abiertamente aspectos catalogados para adultos. Desde estas consideraciones, este trabajo reflexiona sobre el papel decisivo que tuvo esta adaptación en la transformación de la imagen de la educación en el cine, en una época en la que surgió la necesidad de plasmar la realidad del momento a través del aula. PaLabraS cLave: Hollywood, educación, aperturismo temático, censura. 1. introducción: La imagen deL auLa en eL cine Desde los orígenes del cine, el aula ha sido un espacio muy adecuado para reflejar y profundizar en las relaciones de la sociedad al tratarse de un lugar donde convergen y coexisten una serie de personajes que en muchos casos proceden de diversos estratos socioeconómicos, culturales o políticos. Debido a su función académica y a su papel decisivo como medio físico para la transmisión de conocimiento, el aula y, en definitiva, la escuela en sí misma, ha permitido que a través de la gran pantalla, tanto en documentales como en narraciones de ficción, los espectadores hayan podido ver sus propias experiencias a través de las imágenes y, en definitiva, reconocerse en quienes las protagonizan. En este sentido, la función de representación de la realidad que tiene el cine cobra una especial relevancia al abordar el ámbito académico porque éste suele tener un carácter heterogéneo desde el punto de vista
El aula rompE con la cEnsura En Hollywood: El caso dE La CaLumnia 21 L’escola imaginada social que resulta muy interesante para el tratamiento de diversos temas y cuestiones que afectan a la sociedad. Por ello, se puede afirmar que el aula, la escuela, el colegio, el instituto o la universidad son espacios para el aprendizaje, el crecimiento personal, y la reflexión vital, que al ser llevados a la gran pantalla consiguen reflejar los problemas, deseos, y preocupaciones de la propia sociedad. Este es el motivo, además de otro fundamental y más vinculado a cuestiones de carácter historiográfico, por el que la educación y el cine han mantenido un vínculo tan estrecho y prolífico desde la configuración del denominado séptimo arte como una industria cultural. En un principio, el relato audiovisual estuvo más centrado en el discurso del profesor como transmisor de la filosofía de la propia institución educativa, sobre todo en las dependientes de un sistema político determinado, que en recoger la voz del alumno. Se trata de un planteamiento muy desarrollado en algunas cinematografías que se sigue abordando en la actualidad por su carácter propagandístico pero que no consigue ser un reflejo de la realidad de la calle al ofrecer una perspectiva algo manipulada de la misma. Sin embargo, con el paso del tiempo, el cine, y en concreto el construido con un claro carácter ficcional, que es el que nos ocupa en el presente artículo, empezó a abordar la escuela a través del papel del profesor como líder del grupo o, incluso, como salvador del mismo; una tendencia que ha tenido un amplio desarrollo hasta nuestros días y que hizo posible la aparición y el desarrollo de un nuevo tipo de personaje en la década de los cincuenta: el rebelde. A raíz de aquí, los alumnos empezaron a tomar un claro protagonismo en las historias centradas dentro de la institución educativa, y esto permitió que entre el profesor y el estudiante se generara un adecuado, interesante y necesario feed-back que consiguió acercar aún más la realidad del aula a la de la calle; ambas ya necesariamente unidas. Para que este vínculo sea efectivo, es necesario que cada película exhiba una clara interacción entre el profesor y el alumno dentro del espacio educativo, y que éste se convierta así en el protagonista de la narración, ya que sus muros son los que cobijan y, en consecuencia, determinan lo que sucede entre los personajes, y, cómo no, su proceso de aprendizaje. A finales de la década de los cuarenta, el cine de Hollywood sufrió una serie de cambios debido a una situación coyuntural producida por la crisis del sistema de estudios y el auge de la televisión en la que se vieron inmersos productores, cineastas, exhibidores, y espectadores, que permitió que la apuesta por temas considerados para adultos tuviera un hueco en la gran pantalla.1 De esta manera, una película como The Children Hour (William Wyler, 1961), titulada en España La calumnia y basada en la obra de teatro homónima de Lillian Hellman, que se centraba en un internado femenino, apareció en la gran pantalla y consiguió derrocar algunos de los aspectos más conservadores del código de censura que dominaba la producción cinematográfica de Estados Unidos. Por primera vez, una película ambientada en un espacio educativo abordó temas tan sórdidos para la época como la homosexualidad y, sobre todo, las nefastas consecuencias que esta tendencia sexual puede llegar 1 Cfr. PaLmer, R. Barton; bray, W. Robert. Hollywood’s Tennessee. The Williams Films and Postwar America. Austin: University of Texas, 2009.
Valeriano Durán Manso 22 Imatges de l’escola, imatge de l’educació a tener en quienes son acusadas públicamente de tenerla. Con este filme, el aula se hizo adulta en Hollywood pues tanto profesores como estudiantes tuvieron el mismo peso en la acción y, además, se enfrentaron a un tema considerado tabú que parecía imposible de abordar en el ámbito académico. En este sentido, resulta interesante analizar esta adaptación cinematográfica para entender la necesidad de su director por llevarla a la gran pantalla en un momento clave para el cine norteamericano, como fue el principio de la década de los sesenta –y después de haber dirigido en 1936 una versión de la misma mucho menos atrevida, These Three, por motivos de censura–, y en concreto, la importancia de que un tema como el lesbianismo apareciera por primera vez en el cine en un espacio educativo.2 Con La calumnia, la imagen del aula en la gran pantalla sufrió una notable evolución que marcó la producción fílmica posterior. 2. eL auLa en HoLLywood: deL cLaSiciSmo aL cambio La presencia de la escuela en el cine norteamericano ha sido notable, numerosa, compleja y heterogénea desde la época del cine mudo hasta nuestros días. Sin embargo, y al igual que sucedió con las películas ambientadas en otros ámbitos profesionales y con un marcado carácter social y cultural donde el espacio dedicado a la proliferación de ideas, a la transmisión de conocimiento, y al debate, era bastante importante, los filmes que se desarrollaban entre las paredes del aula sufrieron las consecuencias del sistema de censura imperante en Hollywood. El motivo que explica esta circunstancia no es otro que intentar evitar el desarrollo de ideas contrarias a las establecidas por el marco sociopolítico del momento –dado el papel decisivo que tradicionalmente han ocupado las instituciones educativas en la formación de los individuos como seres libres e independientes–, y, en consecuencia, impedir que la gran pantalla abordara a través del aula aspectos de carácter social, cultural o sexual que estaban presentes en ella por su condición de espacio dedicado a la conformación de la sociedad. Esta realidad nos permite acercarnos a la situación que atravesaba el cine en Estados Unidos para conocer los motivos por los que se estableció un sistema de censura muy férreo que durante casi cuarenta años controló los contenidos que aparecían en las imágenes. Debido a la proliferación a principios del siglo xx de consejos de censura en diversas ciudades y estados de Estados Unidos, cuya finalidad era proteger la moral de los espectadores al ser el cine el espectáculo de masas más popular del momento, Hollywood llevó a cabo una política de autocensura que se mantuvo hasta la década de los sesenta. De esta manera, en 1922 la propia industria cinematográfica creó la Motion Picture Producers and Distributors of America (MPPDA), cuyo principal objetivo era establecer una serie de normas de censura comunes a toda la estructura fílmica norteamericana para que se unificaran las directrices establecidas en cada 2 ZaPLana, Andrés. Entre pizarras y pantallas: Profesores en el cine. Badajoz: Diputación de Badajoz, 2005, pp. 454-456.
El aula rompE con la cEnsura En Hollywood: El caso dE La CaLumnia 23 L’escola imaginada consejo, tanto en la vertiente de la producción como en las de distribución y, sobre todo, exhibición. Así, para evitar que una misma película fuera prohibida en algunas salas y en otras, permitida, y, en consecuencia, que se desestabilizara el negocio, el director de la MPPDA, William Harrison Hays, intentó evitar que el Estado interfiriera en la actividad empresarial del cine para que fuera el propio Hollywood el que se autorregulara a través de esta asociación. Por ello, y con el apoyo de la Iglesia Católica a través de la fundación de organizaciones como la Legión Católica de la Decencia, se creó la Production Code Administration (PCA), una normativa de carácter censor común a todos los estudios de cine que no fue bien recibida por los mismos al ser impuesta. El popularmente conocido como Código Hays se aplicó desde 1933 bajo la supervisión del conservador Joseph I. Breen y estableció que las películas debían contener el bien suficiente para compensar el mal que albergaban, evitar una política opuesta a la establecida, y maquillar o directamente eliminar de los distintos argumentos las cuestiones de carácter realista o sexual. Con la firme convicción de que el código era una ley que había que cumplir, Breen se encargó de estudiar cada caso para proceder a emitir, o no, un sello de aprobación que era imprescindible para que un filme se pudiera estrenar; sin duda, el peaje que los productores y cineastas tenían que pasar para que sus obras vieran la luz. De esta manera, la PCA y la Legión Católica de la Decencia establecieron un sistema de colaboración que perduró hasta principios de la década de los sesenta y que tuvo como principal consecuencia la merma artística del cine norteamericano a nivel temático, pues muchos directores prefirieron autocensurarse para evitar que sus trabajos fueran condenados antes que enfrentarse a un organismo que tenía un control absoluto sobre Hollywood y contra el que era casi imposible luchar.3 En este sentido, y como asegura Zaplana, «la educación es un medio del que se sirve la sociedad para preservar y transmitir los valores y costumbres que le dan sentido»,4 y esto era algo que en las pantallas norteamericanas no estaba sucediendo por deseo expreso de Hays, Breen, la Iglesia Católica y la PCA. Tradicionalmente, las películas realizadas durante estos años en Hollywood dentro de un ámbito educativo han tenido una tendencia por mostrar una imagen idílica del mismo, por incidir, sobre todo, en la escuela más que en los escenarios de educación secundaria o universitaria, y por utilizar al profesor como el eje y el motor de lo que sucede en el aula. Es probable que el mejor ejemplo del tipo de cine enmarcado en el colegio durante esta época sea el filme Adiós, Mr. Chips (Goodbye Mr. Chips, Sam Wood, 1939), adaptación cinematográfica de la novela homónima de James Hilton producida por el estudio más conservador de Hollywood, Metro Goldwyn Mayer, que narra la experiencia de un profesor, interpretado por Robert Donat, que dedica toda su vida a la enseñanza en un colegio masculino en la Inglaterra anterior a la i Guerra Mundial. Este título supuso un gran éxito comercial para el estudio y marcó tendencia en la industria del cine, ya que proliferaron filmes desarrollados en entor- 3 Cfr. bLacK, Gregory D. La cruzada contra el cine (1940-1975). Madrid: Cambridge University Press, 1999. 4 ZaPLana, Andrés. Entre pizarras y pantallas… Op. cit., p. 31.
Valeriano Durán Manso 24 Imatges de l’escola, imatge de l’educació nos educativos y académicos en los que el profesor era quien llevaba la batuta de la historia y, cómo no, de las vidas de sus alumnos. Sin duda, se trataba de películas para todos los públicos que solían gustar bastante a los censores porque no suponían ningún problema a la hora de conseguir el sello de aprobación y estrenarse, y, en definitiva, tenían el beneplácito de unos productores cuyo principal objetivo era que sus productos cinematográficos hicieran números en taquilla y gustaran al público, sobre todo, al más familiar. De esta época destacan películas como Pygmalión (Pygmalion, Anthony Asquith, 1938), basada en la obra homónima de George Bernard Shaw; Forja de hombres (Boys Town, Norman Taurog, 1938), en la que un sacerdote es el encargado de encauzar las vidas de unos alumnos marginados; Qué verde era mi valle (How Green Was My Valley, John Ford, 1941); cuya trama no está expresamente relacionada con la enseñanza pero resulta significativa porque refleja con acierto en ambiente escolar de la época en un pequeño pueblo minero de Gales; y, más tarde, Ana y el rey de Siam (Anna and the King of Siam, John Cromwell, 1946), basada en hechos reales, donde una clásica institutriz británica se traslada hasta Siam para educar a los hijos del soberano. Conforme la década de los cuarenta fue avanzando, surgieron nuevas voces que pedían un cine más libre desde el punto de vista temático que implicara una apertura del Código Hays. La condena al culpable, la imposición del «happy end», la apuesta por la familia tradicional e idílica, el tratamiento de las relaciones sentimentales edulcoradas y al margen de su natural y necesario componente sexual, o la ausencia en pantalla de un elemento tan habitual en una casa como es una cama de matrimonio, fueron generando un cansancio generalizado en una serie de productores y cineastas que consideraban que el cine era un medio de expresión cultural con una indiscutible relevancia social que, por eso mismo, debía mostrar en la pantalla aquello que le preocupaba a la sociedad. Esta postura, compartida por directores tan distintos pero con tanta personalidad como Otto Preminger,5 Elia Kazan,6 y, un poco más tarde Richard Brooks,7 Sidney Lumet,8 o, incluso, John Huston,9 fue adquiriendo un mayor peso en el panorama de Hollywood y tomó un claro protagonismo con motivo del descenso de espectadores a las salas de cine que provocó la llegada de la televisión a los hogares norteamericanos pues las historias que aparecían en la gran pantalla eran ya repetitivas y previsibles y, en definitiva, carecían de atractivo. Sin duda, esta realidad propició que los cineastas pensaran en nuevas estrategias para que el público volviera en masa a las salas, y a partir de este momento Hollywood planteó dos vías muy claras: el cine de carácter histórico exhibido en innovadores a la par que colosales formatos de tipo panorámico y el cine de tipo realista con historias sencillas de corte intimista y personajes bien definidos a nivel psicológico. 5 Cfr. garcía-berrio, Antonio. Otto Preminger. Madrid: Ediciones Cátedra, 2009. 6 Cfr. KaZan, Elia. Mi vida. Memorias de un testigo excepcional de los tiempos dorados de Broadway y Hollywood. Madrid: Ediciones Temas de Hoy, 1990. 7 Cfr. caSaS, Quim; iriarte, Ana Cristina. Richard Brooks. Donostia-San Sebastián; Madrid: Festival de Cine de San Sebastián; Filmoteca Española, 2009. 8 Cfr. Lumet, Sidney. Así se hacen las películas. Madrid: Ediciones Rialp, 2010. 9 Cfr. cantero, Marcial. John Huston. Madrid: Ediciones Cátedra, 2003.
El aula rompE con la cEnsura En Hollywood: El caso dE La CaLumnia 25 L’escola imaginada Esta segunda alternativa estaba muy vinculada a mostrar a la sociedad a través de la gran pantalla como era ella misma, y marcó las directrices del tipo de cine que se filmaría en Estados Unidos en los años cincuenta y, sobre todo, en los sesenta debido a la influencia de las vanguardias cinematográficas procedentes de Europa, como la Nouvelle Vague francesa, o la repercusión del cine de los italianos Federico Fellini o Michelangelo Antonioni, quienes aportaron, además, una nueva visión estética. 3. La aPueSta contra La cenSura Para conSeguir La Libertad temática La caída del sistema de estudios de cine y el auge de la televisión provocaron una situación crítica en Hollywood que hizo tambalear y, en consecuencia, modificar el negocio de la industria cinematográfica, pero otro factor decisivo que complicó un poco más la situación fue la denominada Caza de brujas encabezada por el senador Joseph MacCarthy. En 1947, el Comité de la Cámara de Representantes para Actividades Antiamericanas (HUAC), que se había creado en 1938, empezó a investigar denuncias sobre infiltración comunista entre los integrantes de Hollywood.10 Este episodio, uno de los más oscuros de la historia del cine, conllevó juicios, acusaciones entre compañeros y la elaboración de una lista negra que truncó las carreras de algunos de los directores más interesantes del momento, como Edward Dmytryck, Nicholas Ray o Joseph Losey,11 quien tuvo que trasladarse a Europa para empezar de cero, o del brillante guionista Dalton Trumbo, quien decidió utilizar diversos pseudónimos para poder seguir trabajando en su país. Sin duda, este acoso político sin precedentes agravó todavía más la creatividad de Hollywood y coincidió con la decisión del Tribunal Supremo en 1948 de que la industria cinematográfica era un monopolio ilegal. Esta sentencia puso fin a la estructura de producción, distribución y exhibición que había conformado la base de Hollywood desde sus orígenes y, a su vez, supuso el primer paso para acabar con la censura pues los estudios tenían acordado no producir ni exhibir ningún título que no contara con el sello de la PCA, así que al romperse el monopolio de exhibición, cualquier cinta podía ser estrenada, ya que ahora los propietarios de las salas eran quienes decidían si se podía ver o no una película condenada por la Legión Católica de la Decencia. Este episodio puso de manifiesto que la hegemonía del código Hays tenía los días contados y que el camino para conseguir la libertad temática y artística estaba cada vez más encauzado por parte de los creadores cinematográficos. Algunas películas que demostraron que el panorama estaba empezando a cambiar fueron el atrevido western El forajido (The Outlaw, Howard Hughes, 1943), que abordaba aspectos como la violación sexual y fue el primer el filme que se estrenó en Hollywood sin tener la autorización del organismo censor; Gilda, (Gilda, Charles Vidor, 1946), donde el tratamiento de la femme fatale tuvo una impor- 10 Cfr. coma, Javier. Las películas de la caza de brujas. Madrid: Notorious ediciones, 2007. 11 Cfr. miLne, Tom. Conversaciones con Joseph Losey. Barcelona: Editorial Anagrama, 1971.
Valeriano Durán Manso 32 Imatges de l’escola, imatge de l’educació pecha de un entendimiento sexual desviado que se percibe como una amenaza y un insulto al equilibrio social»,25 y al tratarse de un ámbito muy conservador, la cuestión sexual adquiere unas dimensiones desproporcionadas. El sexo ha sido siempre un tema tabú en la enseñanza por cuestiones muy diversas pero quizá especialmente porque en la formación académica y en la formación de individuos, que son las dos que predominan dentro del aula en el proceso de aprendizaje, y en la construcción y transmisión de conocimiento, se ha mantenido, y difundido, un patrón social y familiar de carácter patriarcal muy rígido en el que hasta hace muy poco tiempo nunca ha habido sitio para la educación sexual. Por ello, todo lo que no correspondía a las estructuras sociales tradicionales no tenían cabida en los centros educativos y así no se difundían formas de conducta y tendencias consideradas diferentes entre el alumnado, y más en los internados de carácter conservador. De hecho, las escenas que se desarrollan dentro del aula corresponden a una clase de francés –idioma que habitualmente se enseñaba en el colegio a las chicas–, y a otra de educación musical en la que aparece un piano; sin duda, dos materias destinadas normalmente a las féminas, junto con costura, mientras que las típicas de chicos eran las de la rama de ciencias y las actividades deportivas. Al igual que sucedía en las escuelas unitarias, los internados no solían ser mixtos y esta idea refuerza aún más el peligro que representa la idea del sexo dentro del aula debido a la represión que esta segregación puede llegar a tener durante la etapa adolescente, y el edificio –similar a una antigua casa de campose dividía entre una planta baja donde se desarrollaban las actividades de tipo académico y una superior correspondiente a los dormitorios de las alumnas y a los de las profesoras. En la película, Karen, es quien aparece impartiendo las clases y dedicada a la orientación educativa de las chicas, con una mezcla entre autoridad y dulzura que son características en otros personajes encarnados por Audrey Hepburn, mientras que Martha aparece más centrada en la labor administrativa del internado. De esta manera, se puede percibir que ambas se reparten muy bien las tareas de su negocio y que mientras la primera está más implicada en el ámbito formativo y emocional que conlleva la educación, la segunda lo está en la parcela de la organización y gestión, un área que sería desempeñada por un hombre si el colegio no fuera exclusivamente para niñas. Esta división de las funciones pone de relieve que Karen, más sensible y atenta, y con un aspecto físico más elegante y distinguido, lleva la parte femenina de la relación, mientras que Martha, más distante y práctica, y con una imagen más despreocupada y desenfadada ocupa la parte tradicionalmente masculina. Esto pone de manifiesto que la construcción del personaje como persona conlleva una perfecta simbiosis entre la forma de actuar del ser de ficción en cuestión y de comportarse, con su apariencia física y transformación a nivel iconográfico, para que pueda resultar creíble al espectador.26 Asimismo, el aspecto sexual conlleva una diferencia notable en el carácter de cada una de ellas. En este sentido, Karen muestra una estabilidad emocional que es fruto de su talante sereno y positivo, de la consolidada relación sentimental que mantiene 25 LoScertaLeS, Felicidad; núñeZ, Trinidad. Violencia en las aulas… Op. cit., p. 102. 26 Cfr. caSetti, Francesco; di cHio, Federico. Cómo analizar un filme. Barcelona: Paidós, 2007.
El aula rompE con la cEnsura En Hollywood: El caso dE La CaLumnia 33 L’escola imaginada con John, la amistad que tiene con su socia, amiga y compañera Martha, y la satisfacción personal que le reporta su labor de profesora en un centro educativo que ella misma dirige. En cambio, Martha es tímida, poco paciente y se suele irritar con facilidad, y esto denota que es un ser muy sensible que lleva puesta una coraza que se ha construido ella misma para evitar que le hagan daño, y, por esta razón, es un personaje mucho más atormentado que en la versión de 1936, donde parecía la eterna amiga de Martha y de Joe por una cuestión de carácter social que había determinado su vida personal desde que era niña. De esta manera, y como apunta Díez «los roles vienen impuestos por el sistema económico y social. Este sistema utiliza la familia, el aparato educativo y los medios de comunicación como instrumentos de sacralización y de difusión de roles», y, además, «dicta cuáles son las cualidades personales que la sociedad premia y castiga».27 A pesar de sentirse realizada a nivel profesional, no siente un gran afecto por su tía Lily porque ésta no respeta su personalidad, y su mundo interno es muy complejo y está repleto de contradicciones emocionales que ella misma no entiende y que, además, teme entender. Por ello, cuando una calumnia es la que destapa su sexualidad no asumida y sus sentimientos por Karen, sufre mucho porque no se acepta a sí misma al ver que la sociedad la va a rechazar y que, sobre todo, puede perder la amistad de Karen, dos motivos que la conducen de forma directa al suicidio: un disparo en la versión teatral y el ahorcamiento en la versión cinematográfica que nos ocupa. Sobre este demoledor final, en el que una persona pone fin a su propia vida desbordada por los acontecimientos que le suceden y a la no aceptación de su propia sexualidad, podemos plantearnos «¿Qué otras posibles salidas quedan frente a un ataque violento de la comunidad?», y reflexionar sobre si «¿La violencia hacia uno mismo es la única posibilidad de defenderse contra la violencia que ejercen los demás?».28 Además, tomando como referencia la posición de Martha dentro de la historia desde un punto de vista del análisis actancial del personaje,29 y como apunta Pérez Rufí, se puede afirmar que «la solución a la definición del agente de la acción pasa por concretar una noción en la que pueda ser estudiado como unidad psicológica y unidad de acción simultáneamente. Tanto acción como personaje son dos elementos complementarios y necesarios, con lo que no es posible la elección de uno en detrimento del otro».30 Al poner fin a su vida, Martha piensa que puede solucionar la historia, pero todo queda roto entre los personajes mucho antes de ese momento, en concreto, en el mismo instante en el que se difunde la calumnia pues ésta conlleva la condena social de las protagonistas, la ruptura entre Karen y John, quien desea casarse con su novia aunque llega a dudar de la sexualidad de ella, y, además, la destrucción total del mundo profesional que ambas habían construido 27 díeZ, Emeterio. Narrativa fílmica. Escribir la pantalla, pensar la imagen. Madrid: Editorial Fundamentos, 2006, p. 172. 28 LoScertaLeS, Felicidad; núñeZ, Trinidad. Violencia en las aulas… Op. cit., p. 137. 29 Cfr. caSetti, Francesco; di cHio, Federico. Cómo analizar un filme. Barcelona: Paidós, 2007. 30 PéreZ, José Patricio. «El análisis actancial del personaje. Una visión crítica», Espéculo. Revista de estudios literarios [Madrid], núm. 38 (2008). Vid. http://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero38/modactan. html [Consultada: 6 de mayo de 2014]
Valeriano Durán Manso 34 Imatges de l’escola, imatge de l’educació en torno a su verdadera vocación, la enseñanza, y que no es otro que el internado en el que se sentían satisfechas y reconocidas profesionalmente y que daba sentido a sus vidas. Paradójicamente, la misma institución educativa donde ellas forman y, en definitiva, educan y transmiten sabiduría a sus alumnas, es desde donde sale algo totalmente opuesto a la honestidad con la que predican: la calumnia. Dadas las circunstancias de la industria cinematográfica de Hollywood en lo que se refiere a la disolución del sistema de censura, la filmación de esta nueva adaptación de The Children’s Hour para la gran pantalla resultó muy adecuada, oportuna, relevante y acertada en 1961 a pesar del tiempo transcurrido desde que se había estrenado la obra de teatro. Adaptar el texto a la gran pantalla de la forma en que había sido concebido por Lilliam Hellman, quien volvió a trabajar en el guión de esta segunda versión, era un trabajo más que necesario que venía a recuperar los valores, ideas y contenidos que en Esos tres no se pudieron mantener, y que estaban presentes en un drama que resultó muy innovador sobre la escena por el componente sexual y moral que abordaba y que alcanzaba una mayor dimensión al desarrollarse dentro de un ámbito escolar, sobre todo, al llevarse al cine. Así, la plasmación fílmica de esta historia en La calumnia viene a confirmar las palabras de Bazin, ya que «si por cine se entiende la libertad de la acción con relación al espacio, y la libertad de punto de vista con relación a la acción, convertir en cine una obra de teatro será dar a su decorado la amplitud y la realidad que la escena no podía ofrecerle materialmente».31 La fuerza de esta película radica en su atrevida pero a la vez cotidiana temática, en unos personajes muy bien definidos que consiguen transmitir al espectador su misma sensación de angustia, y en el transcurso de la historia dentro de un espacio tan sensible a todos como es la escuela, ese lugar donde uno aprende, avanza, construye, crea y se forma para el futuro; un futuro que acaba con los sueños de todos para siempre y de una forma atroz, cruel y miserable. La incorporación de la homosexualidad como tema marcó un punto de inflexión en la influencia que la Iglesia Católica tenía en Hollywood pues aunque la censura continuó afectando al resultado de películas como Espartaco (Spartacus, Stanley Kubrick, 1960), Lolita (Lolita, Stanley Kubrick, 1962), o ¿Quién teme a Virginia Woolf? (Who’s Afraid of Virginia Woolf?, Mike Nichols, 1966), las tramas eran ya mucho más atrevidas y el público, incluido el católico, se sentía más libre para decidir lo que quería ver en la gran pantalla. En un último intento de flexibilizar su postura, la Legión sustituyó la polémica Clasificación Separada, destinada a aquellas películas con claros atisbos sexuales, por la categoría A4, y en 1965 cambió su nombre por el de National Catholic Office for Motion Pictures (NCOMP), aunque su función siguió siendo la misma. Como estas acciones no tuvieron un resultado positivo, los religiosos promovieron la creación de un sistema de clasificación por edades para que los temas de adultos se pudieran tratar en el cine sin problemas, una medida que los cineastas y los exhibidores llevaban décadas esperando. El Código Hays cayó en 1967 y, un año después se aprobó esta nueva clasificación, una iniciativa que marcó un nuevo rumbo en Hollywood, aunque «la industria podría 31 baZín, Andrè. ¿Qué es el cine? Madrid: Ediciones Rialp, 2008, p. 162.
El aula rompE con la cEnsura En Hollywood: El caso dE La CaLumnia 35 L’escola imaginada haber eliminado muchas de las atronadoras quejas de la Legión si hubiera hecho en 1934 (o en 1947, 1953 o 1956) lo que finalmente hizo en 1966, es decir, reservar ciertas películas exclusivamente para adultos y comercializarlas como tales».32 En este sentido, se puede considerar que La calumnia es una de las películas que ayudó de forma definitiva a cambiar, y a erradicar, la estructura censora que controlaba la producción fílmica en Hollywood y tuvo también una notable influencia en el desarrollo del cine ambientado en escenarios educativos a partir de la década de los sesenta al incorporar en ellos el aspecto sexual. Sin embargo, en estos años continuó también la tendencia por mostrar al profesor como líder y salvador de sus alumnos, como fue el caso de las destacadas El milagro de Anna Sullivan (The Miracle Worker, Arthur Penn, 1962), película educativa de referencia basada en hechos reales que contiene un componente pedagógico muy interesante, o Rebelión en las aulas (To Sir, with Love, James Clavell, 1967), filme que continuaba la estela de Semilla de maldad y que ha tenido una amplia repercusión hasta nuestros días al apostar por el rol del profesor justo frente a un alumnado problemático. 5. concLuSioneS El cine constituye una herramienta histórico-educativa muy interesante para conocer cómo era la escuela en el pasado, qué materias eran las que se enseñaban, cómo eran los procedimientos de los docentes en la difusión del conocimiento y las fórmulas empleadas para fomentar el aprendizaje, analizar la relación entre el profesorado y el alumnado, o abordar la enseñanza del presente desde el punto de vista del pasado porque en el camino recorrido es en donde se halla la clave de la evolución en materia educativa. Por ello, consideramos que la gran pantalla es un espejo muy adecuado para ver la imagen de la educación y conocer su transformación hasta el momento actual, ya que el cine ha evolucionado a través de películas desarrolladas en ámbitos educativos, y estos ámbitos han sufrido también modificaciones y alteraciones que han sido captados por el objetivo de la cámara. Sin duda, el ámbito de la comunicación audiovisual posee una serie de instrumentos tales como la fotografía, la radio, la televisión o el cine que resultan muy necesarios para conocer e investigar en la historia de la educación, pero de todos ellos quizá sea el cine el más complejo al estar bifurcado en dos vertientes tan distintas y complementarias como son el documental y la ficción; el primero por su carácter divulgativo y la segunda por la función de reconocimiento que produce en el espectador ver reflejadas en la gran pantalla algunas de sus vivencias a través de unos personajes en los que pueden identificarse ellos mismos. En este sentido, los cambios que ha sufrido el cine de Hollywood en la segunda mitad del siglo xx están necesariamente unidos a la conquista temática que supuso el derrocamiento de los sistemas de censura que articulaban la PCA y la Legión 32 bLacK, Gregory D. La cruzada contra el cine (1940-1975). Madrid: Cambridge University Press, 1999, p. 391.
Valeriano Durán Manso 36 Imatges de l’escola, imatge de l’educació Católica de la Decencia, y en este proceso, el cine educativo, o más exactamente, el desarrollado en las instituciones de carácter educativo, ha tenido un papel muy relevante. De esta manera, de filmes centrados en la supremacía del profesor frente a los estudiantes, que mostraban un universo positivo pero excesivamente edulcorado, se pasó a otros en los que se tornaban los papeles y en los que eran los alumnos quienes intentaban dominar al docente para reflejar que buena parte de la sociedad era contestataria y no estaba de acuerdo con lo socialmente establecido; todo ello gracias a la paulatina flexibilización a lo largo de tres décadas de un código de censura firme, duro, pero absurdo, contra el que luchaban con constancia cineastas, productores, espectadores y representantes de los medios de comunicación. Por este motivo, analizar las películas centradas en el mundo académico resulta una tarea necesaria, adecuada y casi imprescindible para conocer mejor la lucha de la industria cinematográfica en Estados Unidos en la conquista de la libertad artística y temática, y, por supuesto, en la consecución de un cine más próximo al público que cada semana se acercaba a las salas para ver una nueva historia. En este cometido cobra una especial importancia un filme como La calumnia porque fue el primero en enfrentarse a un tema tan delicado y denostado por el código Hays como la homosexualidad y, sobre todo, por tratarlo en el campo de la educación, donde constituía un escándalo que pudiera existir, pues durante años el tratamiento del aula en la gran pantalla se había idealizado en exceso para proteger a la sociedad. Sin duda, el espacio donde se desarrolla esta película juega un papel esencial en la historia porque permite dar a conocer al espectador que los temas sexuales están presentes en la vida cotidiana y que, precisamente, el ámbito educativo es uno de los más interesantes para investigarlos al estar estrechamente vinculado al aprendizaje, a la difusión de ideas, a la transmisión de conocimiento, y a la formación de personas que en plena infancia y adolescencia empiezan a configurar su propia personalidad. Este título fue fundamental para que los organismos censores relajaran sus procedimientos y prueba de ello es que el simple hecho de permitir su estreno en 1961 significó que la situación en Hollywood estaba cambiando. Las escasas películas de la década de los cuarenta que se enfrentaron a la PCA y el marcado carácter realista de buena parte de los filmes de los cincuenta que apostaron por poner freno a este organismo, allanaron el terreno para que la estructura restrictiva se fuera suavizando, pero fue la aparición de una película como La calumnia la que mostró a la sociedad que los temas considerados para adultos no podían obviarse y que debían tener un merecido lugar en la cartelera semanal, incluso cuando era una niña de la alta sociedad quien los pronunciaba para rebelarse contra una profesora que la había castigado. A partir de este momento fue cuando la gran pantalla norteamericana empezó a tratar abiertamente y sin ningún miedo aspectos tradicionalmente prohibidos y vinculados con la sexualidad que analizados de una forma objetiva no eran más que una dimensión de la propia personalidad y naturaleza del ser humano. En este sentido, y aludiendo a uno de los objetivos del Proyecto Cine y memoria oral: dos grandes recursos didácticos para el estudio del pasado educativo reciente, coordinado por la profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla Virginia Guichot, el visionado de esta película nos ayuda a «analizar
El aula rompE con la cEnsura En Hollywood: El caso dE La CaLumnia 37 L’escola imaginada y valorar críticamente la realidad educativa del mundo contemporáneo y los antecedentes y factores que influyen en ella»,33 además de ayudarnos a comprender la historia reciente del cine norteamericano desde un punto de vista temático, educativo, y, en definitiva, industrial. Desde estas consideraciones, resulta adecuado estudiar esta película dentro del aula, en concreto la universitaria,34 para que el alumnado pueda conocer cómo se gestó el sistema de censura en Hollywood y de qué manera una serie de cineastas consiguieron debilitarlo a través de sus películas, un proceso de carácter historiográfico que debe completarse con una reflexión sobre la evolución de la imagen del aula en la pantalla para que el análisis corresponda también al ámbito de la historia de la educación. Por este motivo, podemos asegurar que La calumnia es una película ligada por igual a la historia del cine y a la de la educación. 33 guicHot, Virginia. «Cine, memoria oral e Historia de la Educación Contemporánea: una experiencia de innovación didáctica», 2011, p. 3 34 Cfr. gaLán, Elena. «La adaptación de la asignatura Narrativa Audiovisual al Espacio Europeo de Educación Superior», guarinoS, Virginia y Sedeña, Ana (coords.) Narrativas audiovisuales digitales. Convergencia de medios, multiculturalidad y transmedia. Madrid: Editorial Fragua, 2013.